Soledad - Cap. 1

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Los gritos escapaban de mi garganta una y otra vez, aquel cinturón se estrellaba en mi espalda y la evilla solo lograba abrir las viejas heridas y aseguraba en un futuro más marcas

El último golpe me dejo en el piso, y las lágrimas bañaban mi rostro, pero aun con el horrible dolor en mi espalda me puse de pie, si no lo hacia la tortura comenzaba de nuevo.

-Espero que hayas aprendido la lección- La voz de mi padre se escuchaba molesta y yo solo pude asentir –Bien- Un sonrisa apareció en su rostro y con una mano revolvió mi cabello –Sube a tu cuarto- Yo asentí y así lo hice.

A mis escasos 5 años no entendía mucho, no sabía las razones por las cuales mis padres me golpeaban, pero debía ser algo realmente malo para que me castigaran así.

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Los fines de semana me gustaba ir al pequeño rio, donde no había nada, solo me sentaba en la orilla a disfrutar del ambiente.

Aun con aquellas heridas abiertas me gustaba ir a relajarme, podía sentir como la sangre escurría por mi espalda, pero en este tiempo había aprendido a usar doble camiseta y una chamarra gruesa para que la sangre no se notara.

Sentí una ráfaga de aire y cerré los ojos, dejándome llevar por aquella sensación tan placentera.

Abrí los ojos cuando unos sollozos invadieron el lugar, voltee y me encontré con un niño, aproximadamente de mi edad llorando, pude ver como tenía sangre en su rodilla.

Me levante y me dirigí hasta él.

-¿Estás bien? - Ante mi pregunta levanto el rostro y pude ver su cara empapada en lágrimas.

-M… me caí¬- Me dijo y su llanto se hizo presente

-Ven- Le dije levantándolo del piso y con una mueca de dolor se puso de pie y lentamente lo acerque al rio.

-Me inque y comencé a lavarle la herida con el agua del rio, podía ver su expresión de dolor en su rostro, pero era mejor así, una vez quitada la sangre rasgue un pedazo de una de mis camisetas y lo puse alrededor de la herida, sabía que me golpearían pero eso no importaba en ese momento.

-Listo ¿Estás mejor? - El asintió y lentamente sus sollozos se convirtieron en hipidos, hasta que nuevamente todo quedo en silencio.

Ambos estábamos sentados frente al rio, ninguno de los 2 decía algo.

-¿Dónde aprendiste? - Voltee a mirarlo con duda –Me refiero a como curar-

-No lo sé, simplemente lo hice- Pude ver en su expresión que no me creía, pero tampoco dijo nada.

Y tenía razón, había aprendido a curar heridas para sanar las de mi espalda, pero con el tiempo deje de hacerlo, no tenía caso curarlas si al día siguiente se volvían a abrir.

-¡Junsu! -

Aquel grito hizo que ambos volteáramos y vi a otro niño de cabello negro y ojos oscuros.

-¡Chunnie! - El niño a mi lado gritó y agitó la mano sonriente, aquel niño lo vio y corrió hacía nosotros.

-Su, ¿Dónde andabas? Le dijo dándole un abrazo.

-Jugando- Le dijo con una sonrisa.

-¿Qué te paso? - Le dijo preocupado observándolo bien- Estas sucio, lleno de tierra y… -Hizo una pausa y abrió mas los ojos -¿Eso es sangre? - Le dijo apuntando a su rodilla, donde su pantalón estaba manchado de esta.

El rio nerviosamente

-Sí, yo me caí-

-Deja te curo- Comenzó a levantar su pantalón y antes de poder decir un “pero” el chico se detuvo al encontrar el pedazo de mi camiseta y se sorprendió.

-Te iba a decir que no era necesario- Le dijo y me volteo a ver.

-¿Él te curo? - Dijo señalándome y en respuesta asintió –Supongo que debo darte las gracias- Lo mire con extrañes ¿Suponía?

-Yoochun no seas grosero- Me volteo a verme y me pidió perdón con la mirada

Yo no dije anda, solo me puse de pie, ya se estaba haciendo tarde y si no llegaba a casa me reñirían.

-Me tengo que ir- Le dije

-¿Tienes que? - Me pregunto y yo solo asentí

-Ten más cuidado la próxima vez am…-Me quede callado al darme cuenta que no sabía su nombre-

-Junsu- Me dijo sonriente- El es Yoochun, mi mejor amigo- Dijo jalándolo, pero aquella cara de molestia me daba a entender que no era bien recibido –Y tu…-

-Changmin- Le conteste y el volvió a sonreír

-Vámonos- Le dijo Yoochun a Junsu y lo tomo del brazo y comenzaron a caminar

Pude ver como Yoochun lo ayudaba a caminar y por un momento sentí envidia, ambos se tenían el uno al otro, hasta ese momento me di cuenta que me encontraba solo, no tenía amigos y jamás me había importado, porque toda mi vida había sido así, pero al verlos a los 2 juntos apoyándose, por primera vez sentí aquel sentimiento llamado soledad.

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Aquel día no estaba completamente equivocado mis padres me habían reñido por llegar con la camiseta rasgada, pero extrañamente no me golpearon, y por alguna razón estaba felices y simplemente me dejaron ir bajo una advertencia.

Desde entonces cada fin de semana me encontraba con Junsu y se había hecho una costumbre.

Y ahora ambos estábamos recostados en el pasto, Junsu hablaba y hablaba, y eso no me molestaba, y al parecer a él tampoco el hecho de que nunca hablara.

-Junsu- Ambos nos sentamos y nos encontramos con el rostro de un muy molesto Yoochun- Te dije que no te juntaras con él -Le dijo señalándome

-Pero Chun, Min es mi amigo- Y con esa última palabra sentí como mi corazón se aceleraba y sonreí inconscientemente, porque Junsu lo había dicho, era su amigo y yo estaba feliz, pero aquella felicidad duro muy poco.

-No me interesa, como puedes ser amigo de alguien que conoces hace 1 mes- Le dijo molesto –Y si sigues hablándole olvídate que te siga hablando.

Ante sus palabras me sorprendí y Junsu se asusto, su cara demostraba terror.

-P… pero Chun yo… yo no…-

-No te preocupes- Le corte –No interferiré- Y sonreí con amargura

Creo que al final Junsu no era mi amigo ¿Quién era yo para interponerme entre su amistad? Yoochun tenía razón, yo solo era un fulano que había conocido 1 mes atrás, del cual solo sabía su nombre.

-Changmin- La voz de mi madre hizo que me diera vuelta, y la vi ahí parada, siempre supe que mi madre era una mujer hermosa y ahora aun más ahora que estaba embarazada –Vámonos- me dijo.

-Si mami- Le dije y corrí hacía ella, di una última mirada hacia Junsu que me veía con curiosidad y Yoochun me miraba con ira, pero ¿Por qué?

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Desde aquel día no regrese al rio, en esos momentos era placentero estar en mi casa, desde que se habían enterado que mi mamá estaba esperando a mi hermanito o hermanita no me habían golpeado, y me gustaba verlo sonreír y entretenerse armando el cuarto para el bebé.

Aquel día decidí ir al rio, mis padres habían salido a comprar las cosas para la bebé, ahora sabíamos que iba a ser niña y yo estaba feliz, me trepe a un árbol y me recosté en una de sus ramas.

-Changmin- Aquello hizo que abriera los ojos, me senté mejor en el árbol y pude ver a Junsu y a Yoochun –Changmin-

-No está Junsu- Le dijo y Junsu volteo a verlo molesto

-Y de quien es la culpa- No dijo más, pude ver como se sacaba su camiseta y su pantalón y se metió al agua con su traje de baño.

-Ya Junsu no te enojes- Le dijo imitándolo

Me quede viéndolos jugar en el agua y la nostalgia me invadió, esperaba que una vez que mi hermanita naciera y creciera pudiera jugar con ella y reír como lo hacían ellos.

Estaba tan metido en mis pensamientos que me moví de más, esto hizo que mi peso me ganara y cayera del árbol. Me incorpore adolorido y sobe mi cabeza.

-¿Changmin? - La voz de Junsu hizo que me parara completamente.

-Nos estabas espiando- Me dijo Yoochun con molestia y yo negué

-Estaba dormido en el árbol y me caí- Parte era verdad y parte mentira, pero él no lo sabía ¿Cierto?

-No le hagas caso Min, ven a nadar con nosotros –Me dijo, al principio lo dude pero al final sonreí, estaba a punto de sacarme la camiseta cuando recordé…

Las marcas, no podía dejar que vieran mi espalda, por lo cual solo me quite los pantalones quedándome en ropa interior y me metí al rio.

-Min porque no te quitas tu camiseta-

Un sonrojo apareció en mi rostro y dije lo primero que se me vino a la mente.

-E… es que me da pena- Le dije y el solo pudo soltar una carcajada

-Ahora resulta que el niño es penoso- Aquel comentario hizo que me encogiera en mi lugar

Desde que nos conocíamos Yoochun siempre había sido así conmigo y no entendía porque

-Yoochun, déjalo- y eso lo molesto más.

-No lo entiendo Junsu, porque siempre lo defiendes, estoy arto, que tiene él que hace que no me hagas caso-

Y en un impulso me empujo, todo paso en cámara lenta, incluso me preguntaba ¿Dónde está el piso?

Y lo encontré al sentir una gran piedra encajarse sobre mi espalda y un grito de dolor escapo de mis labios.

-¡Changmin! - Aquel golpe me había dejado aturdido y solo podía escuchar los gritos de Junsu -¡Estás sangrando! -

Cuando logre salir del aturdimiento me incorpore y me encontré con sus rostros asustados.

-Yo… lo… lo siento- Dijo en un susurro –No… no fue mi intención-

Ya no sentía nada, pero los gritos de Junsu podía saber que mi espalda estaba sangrando

-Estoy bien-

-Claro que no, estas sangrando- Junsu ya para ese momento lloraba- Te voy a curar-

-Su no es necesario-

-Sí lo es, ahora quítate la camisa-

Y entre en pánico, seguí negando, alegando que no quería, que estaba bien, comenzamos a forcejear hasta que lo logro, logro quitarme mi escudo, solo pude cerrar los ojos y esperar, pero no hubo nada, solo silencio y voltee a verlos.

Ambos estaban ahí estupefactos, y no los culpaba, mi espalda estaba llena de marcas y cicatrices, pero ahora con la sangre podía imaginar que se veía peor.

-Min t… tu es… espalda-

De su boca solo salían balbuceos

-Lo sé, por eso no quería- Las lagrimas bajaron por mi rostro, solo tome mis cosas y salí corriendo de ahí

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Y nuevamente me quede en mi casa, en ese tiempo mi hermanita nació, era muy linda y por fin había paz… o eso creía

Una noche mis padres me dejaron a cargo, creo que tenían una junta importante o algo parecido, pero el punto era que cuidaría a mi hermanito.

Me gustaba asomarme en la cuna y ver sus ojos curiosos, su gran sonrisa y las pequeñas risas que salían de su boca, a veces levantaba sus manitas hacía mi feliz, y eso me alegraba.

Aquella noche había una gran tormenta, se podía escuchar cómo caía la lluvia y los llantos de mi hermana hicieron que me levantar, cuando entre, me encontré con una escena que jamás olvidare, aquella tormenta había rato las ventas y varios pedazos estaban en su cuerpo, como pude corrí a su cuna, y antes de poder hacer algo los gritos de mi madre se escucharon, voltee y vi su cara horrorizada, corrió y literalmente me empujo.

-SungMin llama a la ambulancia- El pánico se apodero de mí, todo paso tan rápido que no me daba tiempo de procesarlo, él ruido de la ambulancia, los sollozos de mi madre, todo.

Y para cuando me di cuenta estaba sentado junto a mi padre, en un largo pasillo blanco, y ambos lados estaban bloqueados por un par de puertas enormes de metal.

El ruido de la puerta abriéndose hizo que ambos girábamos la cabeza y de ahí mi madre apareció con mi hermanita en brazos y una gran sonrisa adornaba su rostro.

-No paso nada, solo fueron unos pocos cortes- Mi padre se puso de pie y se acerco, ambos sonreían mientras veían a mi hermanita.

Aquellas sonrisas me recordaban a Junsu y Yoochun juntos, y nuevamente aquella sensación de soledad me invadió.

Seguí a mis padres por aquellos pasillos ausentes en su mundo, y por un momento creí que se habían olvidado de mí.

Una vez en casa mi madre subió con mi hermana, y cuando me disponía a retirarme a mi cuarto la mano de mi padre me detuvo.

-Tenemos que hablar- Yo solo asentí y lo seguí hasta llegar a la sala

-¡¿Qué te pasa?! - El gritó de mi madre hizo que volteara y solo pude sentir un ardor en mi mejilla, aquel acto hizo que abriera mas los ojos, mi madre me había dado una cachetada -¡Te dije que la cuidaras! Solo eso-

Y el sonido familiar del metal haciendo ruido hizo que el miedo se apoderara de mí.

-Lo siento, pero tienes que aprender- De un jalón me quitaron la camiseta que traía puesta, y aquel infierno se repitió

La evilla del cinturón se estrellaba contra mi espalda una y otra vez, pero los gritos ya no salían de mi garganta, las lagrimas ya no salían de mis ojos, simplemente cerraba los ojos y apretaba los puños, solo me quedaba soportar el dolor.

Uno se da cuenta que cuando piensa que las cosas no podrían estar peor, pues empeoran, con dificultad subí las escaleras, la sangre escurría por mi espalda, e instintivamente fui a la habitación de mi hermanita para verla, pero mis padres estaban ahí y pude escucharlos hablar.

-Tranquila- La voz de mi padre se escuchaba calmada mientras que la de mi madre era furiosa.

-¡¿Cómo quieres que este tranquila?! No podemos confiar en él-

-Es tu hijo-

-Sabes que nunca lo quise-

Ese comentario hizo que el dolor de mi espalda fuera mínimo a comparación del dolor que se formaba en mi pecho.

-No digas eso-

-Sabes que fue un error-

No quise seguir escuchando, solo salí de mi casa, corriendo a todo lo que daban mis piernas, todo mi pequeño mundo se había derrumbado con solo aquellas palabras, por que te das cuenta de que tu existencia es un error.

Y fue cuando me di cuenta que mi madre tenía razón, yo no tenía por qué estar aquí, por algo estaba solo, sin amigos, y ahora me daba cuenta que mis padres tampoco me querían ¿Mi hermanita me odiaría?

Todo aquello se acumulaba mientras corría a alguna parte, las lágrimas ya habían aparecido, y la lluvia caía sobre mí.

Cuando no pude más me detuve agotado, y me di cuenta que me encontraba en el rio, aquel calmado rio ahora corría rápido por la lluvia y una idea cruzo por mi mente, lentamente me acerque, y un grito hizo que volteara.

-¡Changmin! - Pude ver a Junsu y Yoochun correr hacía mi.

Por un momento sonreí y eso los asusto mas, gire mi vista una vez más al rio y sin pensarlo 2 veces me lance.

Después de eso todo se volvió confuso, los gritos de Junsu, llantos, la cabeza me daba vueltas por falta de aire, podía sentir como tomaba bocanadas de agua, lo sabía me estaba ahogando, y por alguna razón no tenía miedo, estaba tranquilo, todo se volvía blanco y me sentí en paz.

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Aquella luz hizo que abriera los ojos y me di cuenta que estaba en mi habitación todo era confuso.

¿Por qué estaba aquí? ¿No se suponía que me había ahogado? ¿Todo había sido un sueño? Todas aquellas preguntas se amontonaron en mi mente, hasta que el sonido de la puerta me distrajo.

Voltee y vi a mi padre con una cara de sorpresa, corrió y se sentó junto a mí.

-¡¿Estás loco?! - No dije nada, solo desvié la mirada, sentí como ponía sus manos en mis hombros para luego sacudirme –Maldición Changmin, sabes lo preocupados que estábamos-

-No es cierto- las lágrimas hicieron aparición y mire a mi padre que tenía su mirada confundida –Ustedes no me quieren, solo fui un error-

Pude ver la sorpresa en sus ojos, dándome a entender que ahora sabía que los había escuchado, su agarre se aflojo y nuevamente me recosté en mi cama esta vez sin acallar mi llanto.

-Changmin eso no…-

-¡Es cierto! - Le grite a un en mi posición –Ojala me hubiera ahogado-

-¡No vuelvas a decir eso!

-¿O qué? Me vas a golpear, hazlo no me importa-

Pude escuchar un suspiro y luego el sonido de la puerta.

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Sentí como mi estomago podía algo de comer, salí de mi habitación y lentamente baje las escaleras, y como si se estuviera volviendo costumbre los escuche

-¿Qué no te preocupa? -

-¿Por qué? Es mejor, así no tengo que fingir-

-Dios, Changmin estuvo a punto de suicidarse y lo único que te interesa es que ya no tienes que fingir, es tu hi…-

No termino, ya que pase por la sala a la cocina, cogí un banco y trepe para alcanzar la alacena y saque una caja de sopa instantánea, moví el banco y puse agua en una pequeña tetera, volví a arrastrar el banco y puse a calentar el agua (y me di cuenta que ser un niño tenía sus desventajas) abrí el refrigerador y saque jugo de naranja el cual lo serví en un vaso, (el cual tuve que arrastrar nuevamente el banco para alcanzarlo) y una vez que la tetera me aviso que el agua hervía simplemente la vacié en aquel envase.

Un vez con mi sopa y mi jugo en manos camine al comedor, en ese trayecto pude ver como mis padres me seguían con la mirada, pero los ignore, deje aquellos objetos sobre la mesa y con dificultad me subí a la silla y me senté, después de eso me perdí en la comida, adoraba comer, pero mi pequeña felicidad fue interrumpida.

-¿Qué haces pequeño? - La voz de mi padre me saco de mi mundo, levante la vista y ahí estaba con una sonrisa -¿Esta rico? - Puso su mano en mi cabeza y sacudió mi cabello.

Eun movimiento quite su mano de mi cabeza y seguí comiendo.

-Te están hablando- La voz de mi madre se escucho molesta, pero la ignore.

Una vez que termine, tire el envase a la basura y trepado en aquel banco lave el vaso sucio, posicionándolo en el escurridor, baje del banco y sin más volví a subir las escaleras bajo la mirada molesta de mi madre y la de mi padre no la pude descifrar.

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Y ahí estaba nuevamente en aquel ahora tranquilo rio, donde hace unos días había intentado quitarme la vida.

-Yoochun, es Changmin-Una voz me distrajo y en un momento tenía a Junsu sobre mí –Creí que te ahogarías- Dijo ya llorando.

-Ojala hubiera pasado-

-¡No digas tonterías! - Aquella voz era la de Yoochun, alce mi vista y lo vi ahí parado con su cara molesta de siempre –Tu padre estaba muy asustado cuando te saco casi muerto del agua- Y fruncí el seño.

-¡Y a ti que te importa! - Le reclame –Tu hubieras deseado que me ahogara ese día-

-¡De qué demonios hablas! -

-¡Me odias! - Ante aquello abrió los ojos por la sorpresa –Desde que nos conocemos no has hecho más que insultarme o decirle a Junsu que si se junta conmigo le dejaras de hablar, lamento no haber muerto, yo también quería no volver a despertar-

Mordí mi labio cuando sentí que estaba a punto de llorar.

-Lo siento- Lo mire con sorpresa ¿Se estaba disculpando? –Yo no quería, solo… solo estaba celoso- Lo mire con duda –Estaba celoso porque tú tenías una familia a diferencia mía y de Junsu que vivimos en un orfanato, yo no puedo odiarte, eres mi amigo-

Aquello hizo que mi corazón se acelerara, y un sonrojo ataco mi rostro, baje la mirada con una pequeña sonrisa, estaba feliz.

-Tú no deberías de estar celoso, tienes a Junsu- Le dije –Mis padres no me quieren- Pude ver la sorpresa en sus rostros –Las cicatrices de mi espalda me las hicieron ellos –Hice una pausa y respire –Aquel día los escuche decir que yo había sido un error-

Pude sentir como alguien me abrazaba y sentí una sensación cálida en mi pecho.

-Lo lamento- La voz de Yoochun era un susurro- Te prometo que nadie volverá a hacerte daño-

Con aquellas palabras no pude evitar llorar y me aferre a su cuerpo.

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Desde entonces pasaron 8 años, en los cuales todos los días después de clase Yoochun Junsu y Yo nos juntábamos en el rio para jugar o simplemente reírnos de las locuras que hacía Junsu, fueron los mejores años, aunque en mi casa fuera diferente, mi madre y yo nos habíamos dejado de hablar desde entonces, mi padre hacia lo posible por entablar una conversación conmigo, pero simplemente lo ignoraba, eso sí, mi hermana había crecido mucho y me alegraba que no supiera nada de lo que pasaba con nosotros.

En ese tiempo me enamore de Yoochun, adoraba ver aquella sonrisa, su cabello algo largo y negro y aquellos labios rojos.

Hundí la cabeza en la almohada ante mis pensamientos, aquello me ponía feliz y a la vez triste, porque se notaba que Yoochun estaba enamorado de Junsu y viceversa y aquello me deprimía.

-Hyung ¿Estas despierto? - Mire la puerta y vi una cabecita asomándose por la puerta y sonreí

-¿Qué pasa? - Le pregunte y un sonrojo ataco sus mejillas, se veía tan adorable.

-Podemos salir a pasear un rato- Yo solo asentí.

Caminaba en dirección al rio, tomando la mano de mi hermana que sonreía y una vez ahí fuimos recibidos por ambos chicos.

-Chicos, les presento a mi hermana Seo Yin- Mi hermanita se escondió detrás de mí, era muy tímida.

-Así que tu eres Seo Yin- Mi hermana asintió tímidamente

Y de un jalón Junsu la arrastro hacia el rio, mi hermana me miro con miedo y yo le sonreí para calmarla, al final Junsu y Seo Yin estaban jugando con el agua.

Yoochun y yo solo los veíamos jugar, lo mire de reojo y un sonrojo ataco mi rostro, cerré los ojos para tranquilizarme pero su fragancia invadió mis sentidos.

-Yoochun p… puedo decirte algo- El me miro con curiosidad y asintió –Bueno es que yo…- Mi intento de declararme se estaba yendo por la borda, ya que aquellos ojos oscuros me ponían nervioso, respire profundamente y continúe –Tu… tu… tu me gustas- Lo dije en un susurro y baje la mirada.

Al no escuchar respuesta alce mi rostro y me encontré con el de él y se podía ver la sorpresa

-Creo que no escuche bien, ¿podrías volver a repetirlo? -

-Tú me gustas Hyung- Esta vez lo dije bien- Yo… no solo eso yo te…- No pude continuar porque Yoochun tapo mi boca.

-No sigas- Me dijo –Lo lamento pero yo no…-

-Lo sé- Le dije y me miro confundido –Se que no sientes lo mismo, yo solo quería decírtelo-

El asintió y me abrazo, y yo solo sonreí, me había quitado un peso de encima.

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Una noche recibí un mensaje de Yoochun

“Min ¿Podemos hablar? Te estaré esperando en…”

Mire extrañado la dirección y simplemente encogí los hombros, tome una chamarra y salí de mi casa hacía aquel lugar, cuando llegue Yoochun me estaba esperando

-Hyung ¿Paso algo? - El volteo y sonrío mientras negaba con la cabeza.

-Ven- Me dijo arrastrándome dentro del hotel, recorrimos algunos pasillos y cuando paramos saco una llave de su bolsillo, una vez dentro Yoochun me empujo y caí sobre la cama e inmediatamente se puso sobre mí.

-¿Hyung? -

-Alguna vez te han dicho que eres hermoso Min- Sentí su lengua pasar por mi cuello y un gemido escapo de mis labios ante la sensación –Relájate-

-P… pero-

Mis palabras se quedaban en mi garganta al sentir sus manos acariciar mi cuerpo, su boca seguía un recorrido desde mi oído hasta mi cuello, y lentamente sus manos me despojaban de mi ropa, y cuando sus manos estuvieron en mi miembro deje de pensar, y me deje llevar por las sensaciones.

Las lagrimas bajaron por mí rostro y un grito escapo de mi garganta cuando el miembro de Yoochun se introdujo en mi entrada de una sola estocada, sin preparación, sentía como me partía en 2, sentí como algo escurría por mis piernas, por lo cual supe que era sangre, pero no pude pensar por mucho tiempo, porque Yoochun comenzó las embestidas, y yo solo podía aferrarme a su cuerpo, aquello me sacaba gritos de dolor y placer mezclados.

Pude sentir mi clímax y el nombre de Yoochun salió de mis labios al terminar, poco después sentí su semen en mi interior y su peso muerto sobre mí.

Nuestras respiraciones se escuchaban en la habitación y aquella sonrisa no desaparecía de mi rostro, estaba feliz, pude sentir como Yoochun abandonaba mi interior y se recostaba junto a mí.

-Hyung- Recosté mi cabeza sobre su pecho, cerré los ojos y me deje llevar por aquella fragancia que tanto quería –Te amo-

El cansancio rápidamente me ganaba, y solo pude sentir un beso en mi frente y me quede dormido con aquella sonrisa.

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Los rayos del sol hicieron que abriera los ojos y al notar que no estaba en mi habitación sonreí, después de todo no había sido un sueño, me incorpore y aunque un dolor apareció en mi zona baja mi felicidad era mayor.

Busque a Yoochun con la mirada pero no estaba, ignore la mancha de sangre en la sabana y me la enreje en la cintura, me puse de pie, y camine hacia el baño con la esperanza de que estuviera ahí, pero en aquella habitación solo me encontraba yo.

No le di importancia pensando que había tenido algo que hacer, por lo cual me dirigí a mi casa para darme un baño.

Cuando entre, todo estaba en silencio, si tenía suerte mis padres no se enterarían que había pasado la noche fuera, subí las escaleras cuidadosamente y cuando toque el pomo de la puerta pensaba que realmente tenía suerte, pero duro muy poco porque la voz de mi padre se escucho.

-¿Changmin? - Me encogí en mi lugar y no dije nada -¿De dónde vienes? -

-Solo baje por algo de comer- Le dije con mi tono de voz monótono y sin esperar respuesta entre a mi cuarto.

Un suspiro salió de mis labios y sonreí aun podía sentir las manos de Yoochun acariciando mi cuerpo, sacudí la cabeza para alejar aquellos pensamientos.

Una vez bañado y vestido, baje las escaleras encontrándome a mi “familia” sentados en la mesa, no dije nada, solo tome una tostada de pan de la cocina y salí en dirección a aquel orfanato donde vivían Yoochun y Junsu.

Cuando llegue le teclee un mensaje

“Estoy afuera del orfanato, te espero”

Me senté en una pequeña banca a esperarlo, pero conforme pasaba el tiempo, me empezaba a preocupar.

-Disculpa- Aquella voz me saco de mis pensamientos, frente a mí se encontraba un chico –Tu eres amigo de Junsu y Yoochun ¿Cierto? - Yo asentí

-Vine a buscar a Yoochun- Me miro con sorpresa

-¿No sabes lo que paso? - Y negué con la cabeza y ante aquel suspiro que salió de sus labios me preocupe

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Nuevamente estaba ahí en el rio, sintiendo como las lagrimas caían por mi rostro y las palabras de aquel chico retumbaban en mi cabeza.

“Anoche Junsu y Yoochun pelearon y terminaron, Junsu salió con otro chico y tuvieron un accidente, el chico esta en el hospital, pero Junsu falleció, Yoochun se desapareció, dejo una nota diciendo que no volvería”

Y aquella noche maravillosa se convirtió en mi peor pesadilla, Yoochun solo me había utilizado, y no solo eso, también había traicionado a Junsu ¿Por qué no me habían dicho que estaban juntos?-

Se notaba que esos 2 se amaban y yo como estúpido había caído.

Sentí como alguien se sentaba junto a mí, pero simplemente no le di importancia.

-¡¿Estas feliz?! - Grite a la nada -¡¿Esta es tu forma de decirme que siempre estaré solo?! - Ya no podía esconder mi llanto, me puse de pie y seguí gritando a la nada -¡¿Está es tu forma de recordarme que soy un error?! -

Me deje caer de rodillas, puse mis manos en el suelo y seguí llorando.

-¿Estás bien? - Escuche a alguien que me llamaba, pero en ese momento no me importo, pude sentir como me intentaban levantar del suelo, y cuando lo logro me aferre a aquel cuerpo desconocido que se había apiadado de esta alma solitaria.

2 comentarios:

  1. Buuuuuuu junsu xq el waaaa hubiera muerto el otro chunni cuando no haciendo ese tipo de usos y todo paso tan rápido q kiero contiiiii xfis terminala no seas mala ese alguien es ?? Yunho o no?

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  2. Anónimo11/12/2013

    Solo tengo una cosa que decir..... Este capitulo me hizo llorar...

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