Maze - Cap. 10

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“¿Cuánto tiempo ya ha pasado?” Se preguntaba.

Jaejoong nunca pensó que extrañaría tanto a alguien como se encontraba extrañando a Yoochun en este momento, ya habían pasado 2 días desde que Yoochun viajara, y Jae solo se había levantado de la cama para ir al baño, comer – muy poco – y bañarse, todo eso con el menor ánimo, parecía un zombie.

“Prometió llamarme todos los días…” Jaejoong hizo un puchero luego suspiró, mirando las cortinas como suavemente se movían con el viento que entraba por la venta abierta. Su frente se apoyaba en su brazo y el otro se mantenía en su costado.

Comenzaba a aceptar que pasaría otra noche solo, esperando a que Yoochun llamara. Ya habían pasado las 2 de la tarde y el tiempo parecía correr más rápido después de la hora del almuerzo.

Se despertó de su estado decaído con un salto cuando el teléfono, estratégicamente situado cerca de su cabeza en la cama, vibró y sonó encima de las sábanas.

“¡Ho…la!” Jaejoong habla casi sin aliento como si hubiera corrido una maratón.

“¿Hola… estás bien? Suenas como si estuvieras corriendo.” Dice la voz al otro lado de la línea, escuchando la irregular respiración de Jaejoong.

“Ah, Hangen, hola… no es nada, solo que el teléfono me asusto.” Jaejoong responde con un ligero tono de decepción en su voz.

“Bueno, te llamo para saber si todo está bien, no te he visto en un tiempo y Heechul me dijo que no dejaste la casa desde que Yoochun se fue, y no eres la clase de persona que pasa tiempo solo en casa, solo quería saber si estás bien…” Hagen siempre preocupándose por sus amigos, Jae admiraba este lado suyo.

“Si, todo está bien, estoy bien…” dice Jae, no sonando tan bien como su amigo quisiera oírlo.

“¿Estás seguro?”

“…”

“Oye Jae, ¿por qué no sales? Da una vuelta alrededor de la ciudad, visita algunos bonitos lugares… si no hubiese prometido ya a mi madre que iría de compras con ella iría contigo, pero no puedo decirle no a ella, mi mamá es peor que Heechul con respecto a estas cosas.” Termina Hangen y Jae ríe, al menos tenía este maravilloso amigo que lo hacía sentir un poco mejor en sus días oscuros.

“Lo sé… de hecho, ¿a dónde ha ido la persona rosa?”

“De seguro está ocupado, y apuesto que no está solo.”

“Oh Dios, pobre Siwoon.” Ambos rieron.

“Pero enserio, no estés allí vaciándote mi querido amigo, el cielo te ama y desea verte caminado debajo suyo.”

“Oh bueno, gracias. Tú y tus frases poéticas.” Jae empieza a sentirse un poco mejor.

“Siempre es un placer. Esta la he robado de ti. Hablamos luego entonces Jae, adiós.”

“Adiós Hannie.” Sintiéndose revigorizado luego de la conversación, Jaejoong decidió seguir el consejo de su amigo. Dejó su cama dirigiéndose al baño con la intención de tomar una larga y caliente ducha.

Jaejoong salió sin ningún destino alguno, solo caminaba lentamente con pasos cortos alrededor de la ciudad, con sus manos en sus bolsillos, tarareando canciones que le recordaban momentos felices.

Caminando por una calle familiar Jaejoong reconoce el lugar al que había ido hace unos días atrás.

“Panda Clínica Veterinaria & Pet Shop.” Jaejoong lee el letrero y se forma una sonrisa en su rostro.

“¿Estará él ahí?”

Las campanitas de la puerta suenan de nuevo, alertando a la persona que se encontraba detrás del mostrador.

“¿Jaejoong? ¡Qué sorpresa!”

“¿Changmin? Emm… hola.” Dice Jaejoong más bien sorprendido, no esperaba que fuera Changmin sino alguien más.

“¿Viniste a visitarme?” pregunta Changmin.

“Claro… te he extrañado.” Jae da unas palmaditas a la espalda de Changmin mientras este ríe.

“Changmin, ¿había otra persona trabajando aquí?”

“¿Otra persona? ¿Te refieres a Junsu?” dice Changmin pensativo.

“Si, Junsu. ¿Está por aquí?”

“Él está, en realidad ahora está saliendo, solo está trayendo algunas cosas junto al Dr. Teuk antes de irse.”

“Hmmm… interesante.” Dice Jaejoong mordiendo sus labios.

“En verdad interesante.” Changmin sonríe, su famosa sonrisa de “siempre sé lo que está pasando”.

“Okay, ¡no me hagas olvidar mañana!” Jaejoong y Changmin giraron hacia la oficina del Dr. Teuk al momento en que la puerta se abre y escuchan la voz de Junsu.

“Aish…” Junsu suspira mirando la enorme bolsa de comida de gato en sus brazos.

“¿Cómo puede esta gata comer tan…?” Junsu no puede terminar su oración cuando alza la vista y se encuentra con la perfecta sonrisa que Jaejoong le está enseñando. Desprevenido de sus actos, golpea la bolsa contra sus pies.

“¡Ah! ¡Maldición!” Grita luego de un momento, finalmente el dolor captando su atención.

“¿Necesitas ayuda?” Jaejoong se acerca, tomando la bolsa y colocándola en el piso mientras apoya a Junsu quien está sosteniendo su pie. Changmin solo ríe aplaudiendo, Junsu en verdad era un desastre.

Junsu se recupera, ahora con ambos pies en el suelo, aun apoyándose en los hombros de Jaejoong y mirando fijamente a Changmin quien sigue riendo.

“¿Está todo bien?” pregunta Jaejoong inclinando su cabeza a un lado intentando hacer contacto visual con Junsu, un mechón de sus flequillos cayendo sobre sus ojos.

“Ah, estoy estupendo, gracias.” Junsu se sonroja, retirando sus manos de los hombros de Jaejoong y comienza a jugar con ellas en su remera, cabizbajo. Jae sonríe y toma la bolsa del piso con facilidad.

“¿A dónde vas con esto?” Jaejoong pregunta.

“Voy a casa, junto con… emm… ¿dónde está ella?” Junsu busca con la mirada por la habitación. “Ah, ¡allí! Con mi gatita.” Sonríe, apuntando a su gata encima de uno de los estantes.

“Oh, ¡que ternura! Iré contigo entonces.” Afirma Jaejoong, cargando la bolsa y caminando hasta la puerta.

“Con… ¿conmigo?” Junsu tartamudea.

“Sí, no te dejare ir solo con esa bola y esa gata, un accidente podría ocurrir.” Jae coloca la bolsa bajo su brazo y con gran cariño alza a la gatita con su otra mano.

“Un accidente es lo que él es.” Changmin ríe solo.

“Oh, te… agradezco.” Junsu alcanza a Jaejoong en la puerta, ayudándolo a abrirla.

“¿Instrucciones por favor?” Jae pregunta sonriendo.

“Oh, por aquí…” Junsu le indica el camino. Empiezan a caminar y Junsu solo puede observar a Jaejoong mientras habla con su gata y a cada nuevo tema que la belleza cuestiona al felino, un eukyankang hace eco en el aire.

“Miau.”

“¡Wow, estoy totalmente de acuerdo!” Jaejoong exclama, jugando a la vez, disfrutó de la oportunidad de susurrar al oído a Junsu de vez en cuando diciendo que compartían los secretos gatunos por lo que no debía decirlo en voz alta. A Junsu, por supuesto, no le importaba en lo absoluto, nunca el camino a su casa había sido tan largo y placentero.

“¿Qué dijo esta vez?” Junsu preguntó.

“Dijo que tienes una sonrisa hermosa.” Junsu se sonroja. “Y tus ojos también, ¡son hermosos!”

“¡Oh!” Junsu cubre su boca con su mano dándole una expresión de incredulidad.

“¡No puedo creer que mi gata esté intentando seducirme!” dice entre risitas.

“Es mejor que seas cuidadoso, podría atacarte.” Jaejoong sonríe mirando fijamente a los ojos de Junsu, quien suspira y se detiene al darse cuenta de que ya se encuentran frente a su casa.

“Hum, ya estamos aquí…” Junsu abre la puerta e invita a pasar a Jaejoong.

“Tu casa es muy bonita.” Dice Jaejoong, entregando a Junsu la bolsa y cuidadosamente dejando a la gata en el piso.

“Gracias.”

Silencio incómodo.

“¿Quieres algo para tomar?” le ofrece Junsu.

“No, gracias.”

Silencio incómodo.

“Bueno, debo irme. Fue un placer verte de nuevo Junsu, y a tu gatita también.” Dice Jae, mirando abajo a la gatita acurrucándose en su pierna.

Sin pensar en una razón para mantener a Jaejoong en su casa, Junsu asiente y lo conduce hasta la puerta.

“Espero verte más seguido.” Junsu sonríe.

“Seguro, así será.” Jae le devuelve la sonrisa.

Y otro momento de silencio incómodo.

Intercambiaron miradas, Jaejoong se inclina y besa a Junsu, el beso no es ni en sus labios ni en su mejilla, abarca un poco de ambos.

“Hasta luego.” Dice y se marcha.

Junsu queda en la puerta, sin aliento, su corazón latiendo como loco y con una gran y tonta sonrisa en su rostro.

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Mientras volvía a casa, Jae piensa en el día que había tenido, Junsu de seguro era una agradable compañía. A Jaejoong le encanta la forma en que se sonroja sin ninguna razón alguna, le gusta la forma en que ríe, su energía, su timidez…

Pero todo eso es olvidado rápidamente cuando abre la puerta y se encuentra con el fantasma de Yoochun, todo en esa casa lo recordaba a él.

Los recuerdos volvieron tan rápido que incluso se siento mareado – su baja voz susurrando melodías por las noches, su cálida risa llenando la frialdad de la habitación, sus ojos cansados pero cautivadores – mientras sorbía su café todas la mañanas, con las piernas cruzadas, los dedos sosteniendo firmemente el lápiz, constantemente escribiendo canciones – su perfume aún permaneciendo en el aire.

Jaejoong inhala profundamente, solo lo suficiente para sentir su presencia de nuevo… solo 2 días, ¿cómo podía extrañarlo tanto? Ni que estuviera muerto o algo así…

Lo extraño, lo necesito, lo quiero… lo amo… ¿en verdad?

4 comentarios:

  1. no no este jae es un coqueto de lo peor dice extrañar, necesitar , querer y amar, a yoochun y anda coqueteando con el inocente de junsu y ilusionando lo y yunho donde queda no a aparecido aun bueno casi no

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  2. Y por mi corazoncito espero que si este enamorado de yoochun ♥ por que los quiero juntos , ahora jae eres un coqueto pobre su tanpoco quiero que sufra pero jajajjaa quiero SoulMate ♥ aunque un poco de comoetencia no hace daño asi sirve que chunnie se arma de valor y se confiece ♥ estare esperando la conti hasta pronto.

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  3. Anónimo11/07/2013

    Waaaa q yoochun le de todo me gusta el chunjae!

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  4. Agg no e.e jaejoong es un jugador a tofod le's da alas,menos a yunho
    A el le hace fuchi y se la pone difficil y yunho bien obvio tragado por el

    Y jaejoong ni bola q le da +.+

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