Undead

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Título: Undead
Autor: Meguri
Pareja: YooMin
Género: Slash, AU
Extensión: One-shot
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Cuando lo vio por primera vez, Changmin jamás pensó que esa persona se convertiría en alguien tan importante para él. Sobre todo si Changmin era un chico de dieciséis años, callado, tranquilo y poco interesado en conocer gente. Aunque lo veía a diario y compartía con él más tiempo que con cualquier otra persona, Changmin dudaba si lo que estaba haciendo era lo correcto o no. Porque desearlo como él lo hacía no era normal, la necesidad de verlo y de saber qué es lo que hacía todos los días tampoco era algo que la gente encontrara correcto.

Sobre todo si se trataba de alguien como él.

Porque admitámoslo, uno no se enamora de un asesino todos los días.

Su primer encuentro había sido algo repentino. Changmin visitando una casa abandonada después de clases, esa había sido la situación. Aquellas casas que se encontraban en el barrio y que daban para más de una historia de terror. Aquella misma casa en donde aquel hombre había aparecido frente a él con una máscara de zombie puesta, ocultando cualquier posibilidad de reconocimiento. Aquella misma casa, en donde el hombre lo había acorralado contra la pared asustándolo y diciéndole que volviera a su hogar sin contarle nada de lo que había visto ahí dentro a nadie o las peores cosas se podrían desencadenar. Y extrañamente Changmin le había hecho caso, aquella vez había vuelto a casa y no le había contado nada a nadie. No había llamado a policías para delatarlo ni mucho menos le había contado a su familia de lo que había visto. Tal como aquel hombre con máscara se lo había ordenado. Lo peor de todo, había sido que al día siguiente Changmin había vuelto a ese lugar. Y una vez más había visto a aquel sujeto de máscara, una vez más este lo había amenazado, acorralado y le había ordenado que se fuera y que no abriera la boca. Y nuevamente, Changmin había hecho caso.

Las cosas habían continuado así por una semana. Encuentros que solo llevaban a que el hombre de máscara lo acorralara, le susurrara al oído que tenía que irse de ahí y que la próxima vez que lo volviera a ver lo iba a matar. Changmin no tenía idea por qué siempre volvía a la casa de aquel hombre. Quizá podía ser por la extraña decoración que había dentro de aquella casa, máscaras de distintos tipos de zombies colgaban de todas partes y al parecer el hombre era fanático de las películas de terror, porque había decorado aquel lugar para que no solo pareciera una casa tenebrosa por fuera, sino que también por dentro. O también podía ser porque a Changmin le llamaba la atención que el hombre siempre tuviera una máscara distinta de zombie en el rostro.

Pero algo tenía claro, después de verlo la tercera vez, Changmin se había dado cuenta de que aquel hombre de máscara y de voz grave, era uno de los asesinos más buscados de Corea. Sin embargo, Changmin aún no se lo había contado a nadie.

Y tampoco quería hacerlo.

Un día cuando llegó ahí, el hombre extrañamente no lo había echado. Sino que todo lo contrario, le había ordenado quedarse. Changmin ese día había estado muy nervioso. Tenía miedo de que el hombre pensara que Changmin lo había delatado y que ahora se viera obligado a matarlo para evitar problemas. Sin embargo, las cosas habían sido distintas. El hombre solo le había dicho que se quedara y que se sentara en el sillón mientras que él había subido al segundo piso y no había bajado hasta el anochecer.

Changmin no entendía lo que había sucedido esa vez, pero sí se había dado cuenta de que la casa de aquel hombre tenía un buen olor. Y que le agradaba bastante estar ahí. Aunque sea estando sentado sin hacer nada durante toda una tarde.

Al día siguiente, cuando había entrado a la casa, había sido exactamente igual. El hombre lo había dejado quedarse ahí durante la tarde mientras él subía al segundo piso y no volvía hasta medianoche para decirle que tenía que irse. La familia de Changmin nunca preguntaba dónde estaba en las tardes. Changmin tenía fama de ser un chico tranquilo, así que seguramente su familia pensaba que estaba en alguna biblioteca o en cualquier lugar estudiando en vez de estar en la casa de un asesino.

Así había sido por casi un mes. Desde que Changmin lo había conocido hasta cuando las cosas dentro del cuerpo de Changmin se estaban saliendo de control. Cada vez que estaba ahí dentro con aquel hombre, sentía que quería quedarse ahí por mucho tiempo. Cada vez que estaba en esa casa, sentía la necesidad de hablarle al hombre, pero él siempre se encerraba en el segundo piso y no salía hasta muy tarde. Changmin durante el tiempo que había estado ahí, había tenido muchas oportunidades de conocer muy bien la casa. Los primeros días solo se quedaba sentado en el sillón, sentía miedo de moverse de allí e incluso de irse sin su permiso. Sentía que el hombre podría bajar en cualquier momento y si no lo veía sentado en la sala de estar, podía hacerle daño. Pero luego de un tiempo, Changmin se dio cuenta que el hombre de máscara se encerraba en una habitación del segundo piso, por lo que difícilmente podía escuchar o ver lo que Changmin hacía en el resto de la casa.

Ahora Changmin se sentía prácticamente como en su casa. Se sentaba en el gran sillón a leer o a veces veía televisión. De todas formas, estar en ese lugar era mucho más tranquilo que estar leyendo o estudiando en una biblioteca. Sin embargo, había algo que Changmin extrañaba de los primeros días que había conocido al hombre.

Su voz.

Desde que le había permitido estar ahí todas las tardes, que el hombre no le hablaba a Changmin. No tenía la necesidad de dirigirle una palabra si ambos sabían que Changmin entraba ahí para quedarse toda la tarde, y que cuando el hombre con la máscara bajaba era hora de irse.

Sin embargo, todo cambió desde la tarde de aquel día. Changmin estaba recostado en el sillón mientras leía un libro, cuando escuchó una voz desde la escalera.

- Te vas a resfriar así. - Dijo el hombre mientras bajaba las escaleras.

Changmin se sorprendió en cuanto lo escuchó. Se sentó rápidamente en el sillón y comenzó a ordenar sus cosas para irse. Trataba de mantener la calma y no dejar en evidencia lo sorprendido que se encontraba de haber escuchado su voz de nuevo.

- No tienes que irte aún. - Dijo el hombre entrando a la cocina. - Aún son las siete de la tarde.

Changmin miró el reloj de pared que colgaba en la sala de estar. Era cierto, eran recién las siete de la tarde.

Tragó saliva antes de hablar. - Bajaste más temprano de lo normal - Dijo Changmin.

- ¿Acaso eso te molesta? - Dijo el hombre mientras bebía un vaso de agua.

- No. - Respondió Changmin observándolo desde la puerta de la cocina. Changmin notó que la máscara que llevaba hoy era diferente de las otras. Esta máscara tenía ranuras en los ojos y en la boca, por lo que podía ver sus labios y sus ojos.

- Recuerda que estás en mi casa. - Dijo dejando el vaso sobre la mesa y avanzando hacia la escalera nuevamente. - Puedo matarte si quiero.

- ¿Qué es lo que haces allá arriba? - Preguntó Changmin de pronto mientras el hombre pasaba por el lado suyo y avanzaba hacia las escaleras.

- No es de tu incumbencia.

- Puedo guardar el secreto. - Dijo Changmin comenzando a seguirlo. - Hasta el momento, no le he dicho a nadie que estoy aquí, así que…

De pronto, el hombre se dio vuelta y lo agarró del cuello con una mano empujándolo contra la pared.

- Nadie tiene que saberlo. - Dijo enojado mientras sostenía el cuello de Changmin y lo miraba a los ojos. - Nadie tiene que saber que vienes acá.

Changmin sentía un poco de dolor en su cuello, aunque el hombre no lo estaba apretando lo suficientemente fuerte como para querer matarlo.

- No se lo diré a nadie. - Dijo Changmin sosteniendo la mano que tenía el hombre en su cuello. Podía ver sus ojos a través de las ranuras de la máscara. Sus ojos eran negros.

Su mirada era profunda.

Tranquila.

No eran como había imaginado Changmin. Ojos fríos y una mirada que te atravesara hasta los huesos, como un asesino.

- ¿Por qué estás aquí? - Preguntó el hombre frunciendo el ceño.

- Porque tú me lo permitiste. - Dijo Changmin aun sosteniendo la mano que lo apretaba.

El hombre lo observó por un momento para luego soltarlo. - ¿Cómo te llamas? - Le preguntó mientras se iba a sentar al sillón.

- Changmin. - Respondió mientras se sobaba un poco el cuello. - ¿Cómo te llamas tú?

- Zombie. - Respondió el hombre. - O por lo menos bajo ese nombre me busca la policía. ¿Cuántos años tienes?

- Tengo dieciséis. - Respondió Changmin sentándose al lado de él. - ¿Y tú?

- Eso no tiene importancia. ¿Tu familia no sabe que estás aquí?

- No, nunca se los he dicho.

- ¿Y ellos no preguntan?

- No, creo que es porque soy alguien que…

- ¿Y qué harás cuando te lo pregunten? - Le preguntó el hombre sin dejar que terminara de hablar.

Changmin se quedó callado un momento. - No lo sé. - Respondió. - Supongo que inventaré alguna mentira.

El hombre lo miró durante unos minutos. – Eso espero. - Dijo levantándose del sillón. - Si no lo haces tendré que matarte.

- ¿Por qué no me has matado aún? - Preguntó Changmin siguiéndolo con la mirada.

- Porque no tengo razones para hacerlo, o por lo menos no por el momento.

- ¿Entonces solo matas cuando tienes una razón?

- Estaré arriba. - Dijo el hombre y sin decir nada más, volvió a subir las escaleras.

Changmin se quedó solo una vez más. Aun mirando las escaleras tocó su cuello. Sentía un pequeño ardor donde el hombre había tocado.

Aquella tarde no solo había tenido la oportunidad de hablar más con el hombre, sino que ahora sabía una cosa más acerca de él.

Solo mataba cuando tenía alguna razón.

Al día siguiente, Changmin llegó a la casa del hombre una hora antes de lo normal. Para su sorpresa, el hombre no se quejó ni le dijo nada. Solo le abrió la puerta como lo había hecho muchas otras veces y luego se dirigió al segundo piso. Changmin estaba bastante acostumbrado a esa rutina, aunque tenía la esperanza de que esta vez por lo menos hubieran intercambiado un saludo. Después de todo, habían hablado el día anterior.

La tarde transcurrió igual que todas. Changmin en el piso de abajo hacía lo que podía con los distintos libros que traía y, como siempre, el hombre de la máscara pasaba toda la tarde en el piso de arriba.

Eran las cinco de la tarde y Changmin se dirigió a la cocina a buscar algún tipo de bocadillo. Estaba buscando en los muebles de la cocina, cuando escuchó la voz del hombre en la puerta de la cocina.

- ¿Qué haces? - Le preguntó al ver que Changmin registraba los muebles.

- Tengo hambre - Dijo Changmin.

- Aquí no hay nada para comer. - Dijo mientras Changmin abría el refrigerador para encontrarse solo con botellas de agua dentro. - Ves, no hay nada.

- Puedo ir a comprar algo si quieres, hay un negocio cerca de aquí que…

- No puedes salir. - Dijo enojado agarrando a Changmin de la camisa y levantándolo un poco. - ¿Qué crees que dirá la gente si te ve entrar y salir tan seguido de aquí? ¿Qué pasa si hay gente en el negocio que te ve? ¡Ellos tendrían evidencia de que tú estabas cerca de este lugar y si la policía está cerca podría fácilmente encontrarme!

- L-Lo siento. - Dijo Changmin asustado. - No lo había pensado.

El hombre suspiró. - Veré si tengo algo arriba para que comas.

Y dicho esto soltó a Changmin.

El hombre subió las escaleras haciendo que Changmin lo esperara abajo. Luego de un momento volvió con un poco de chocolate para que Changmin comiera. Se lo pasó y se sentó junto a él.

- ¿Vas a la escuela? - Preguntó el hombre.

- Sí, me vengo para acá siempre que termino las clases. - Dijo Changmin mientras saboreaba su chocolate.

- ¿Y por qué mejor no te vas a una biblioteca a estudiar después de clases?

- Estudio aquí mientras tú estás arriba, es mejor que estar en una biblioteca.

- ¿Tus hermanos no te preguntan qué haces todas las tardes?

- Solo tengo una hermana pequeña. - Dijo Changmin. - Solo tiene seis años, así que no me pregunta ese tipo de cosas.

- ¿Y tus amigos?

- No tengo amigos. Soy el tipo de personas que prefiere estar solo. - Decía entre mordiscos.

El hombre lo miró unos segundos. - ¿Entonces por qué vienes acá todas las tardes?

Changmin terminó de tragar un pedazo de chocolate y lo miró. - Porque al parecer a ti también te gusta estar solo y…

- ¿Y? - Preguntó el hombre.

- Y pensé que podíamos estar solo… Juntos. - Dijo Changmin sin dejar de mirar al hombre.

El hombre lo miró por un momento y luego le quitó el chocolate de las manos. - Es suficiente por hoy.

- Pero solo comí un poco y sigo con hambre. - Dijo Changmin.

- Es mejor que guardes para mañana. - Dijo mientras se paraba del sillón.

- Mañana puedo comprar algo en el camino para comer. - Dijo Changmin levantándose y tomándole un brazo al hombre. - Puedo traerte algo para ti también si quieres y…

El hombre se dio vuelta y empujó a Changmin de vuelta al sillón. - Dije suficiente. - Dijo mientras se abalanzaba sobre el cuerpo de Changmin y ponía un brazo a cada lado de su cabeza.

- Además... - Dijo mirando a Changmin a los ojos. - Ni siquiera sabes comer chocolate.

Changmin sentía su corazón golpear contra su pecho. Sentía que podía escapar de su cuerpo en cualquier minuto.

- Mírate los labios. - Dijo el hombre mientras se acercaba más a Changmin. - Todos con chocolate.

Changmin podía sentir la respiración del hombre con cada palabra que emitía. Veía sus labios moverse frente a él mientras el hombre hablaba. Aquellos labios bonitos que cada vez se acercaban más.

La vista del hombre viajaba desde los ojos de Changmin hasta su boca. Se fue acercando cada vez más, hasta que en su campo visual solo podía ver los labios de Changmin. Lentamente, pasó su lengua por los labios del chico. - Sabes a chocolate. - Dijo antes de juntar sus labios con los de Changmin.

Changmin sentía los labios del otro hombre sobre su boca, sentía cada movimiento que éste hacía. Sin embargo, él solo atinaba a estar tranquilo y con sus labios quietos. El hombre dejó un beso en sus labios antes de separarse.

Lo miró por un momento antes de hablar. - Estaré arriba. - Dijo separándose de Changmin y volviendo a las escaleras.

Changmin se quedó un momento ahí recostado. Su corazón seguía latiendo muy rápido.

Desde aquella tarde, Changmin había comenzado a sentirse extraño. Si antes le gustaba estar con aquel hombre, después de haberlo besado realmente necesitaba de su compañía. Changmin comenzó a impacientarse cada día más, solo quería que las horas pasaran rápido para poder ir a la casa del hombre.

Desde aquella tarde, las visitas a la casa del hombre de la máscara habían cambiado. Primero que todo, ahora intercambiaban muchas más palabras que antes, y eso hacía que Changmin supiera cada vez más información del hombre. Y segundo, desde que el hombre lo había besado aquella vez en el sillón, ahora se había hecho común que el hombre de vez en cuando atacara sus labios. Y Changmin no se molestaba para nada. Todo lo contrario, si pasaba un día en que el hombre no lo besara, se sentía incluso extraño.

~*~

- No tienes que esconderte si no quieres. - Dijo una vez Changmin mientras el hombre leía un libro con él en el sillón.

- ¿Quién dijo que no quería esconderme? - Respondió sin despegar la vista del libro.

- Zombie. - Dijo Changmin que ya se había acostumbrado a llamarlo así. - Eres una persona como todas, estoy seguro que a nadie le gusta estar todos los días encerrado.

- Tú vienes a encerrarte aquí todos los días. Y eso lo haces porque quieres, ¿no?

- Pero, es distinto. - Dijo Changmin. - Yo vengo aquí para pasar tiempo contigo, tú estás aquí sin ninguna razón.

- Soy un asesino, tengo motivos suficientes para no querer salir. - Dijo mientras cambiaba la página.

Changmin se quedó callado. Era cierto. Había olvidado que el hombre que estaba al lado suyo mataba gente por lo menos una vez a la semana. Y a pesar de eso, Changmin venía todos los días para estar con él.

- ¿No te da miedo que te mate algún día? - Preguntó de pronto el hombre.

- No. - Dijo Changmin. - No te he dado razones para hacerlo ¿o sí?

- Conoces mi escondite, y ese es un motivo suficiente para matarte.

- ¿Entonces por qué no me has matado?

- Puede que esté esperando el momento oportuno para hacerlo, ¿no crees?

Changmin lo miró por un minuto y luego le quitó el libro de las manos. - Mátame ahora. -Le dijo.

El hombre se cruzó de brazos y ladeó un poco su cabeza. - ¿Ahora? ¿No quieres despedirte de tus padres primero?

- No. - Dijo Changmin serio. - ¿Por qué no me matas?

Trataba de mirarlo a los ojos, pero la máscara que el hombre traía hoy era toda cerrada y Changmin no podía ver ninguna parte de su rostro.

- No quiero. - Dijo el hombre levantándose del sillón. - No quiero matarte, eso es todo.

Changmin lo agarró del brazo antes de que el hombre se fuera. Lo sostuvo así por un momento, hasta que el hombre se dio vuelta y volvió a sentarse al lado de él. Comenzó a subirse la máscara lentamente hasta que solo su boca quedó a la vista. Changmin cerró los ojos aún sin soltar su brazo. El hombre le dio un beso a Changmin. Sus besos ahora se sentían distintos, no solo eran suaves, sino que ahora Changmin también correspondía. Se separó de Changmin y volvió a colocar la máscara en su lugar. Y sin decir nada más subió las escaleras.

Changmin quedó solo abajo nuevamente.

Dos horas después Changmin recorría la casa observando todo tipo de máscaras que habían colgadas en la pared. Era realmente impresionante la cantidad de máscaras que aquel hombre tenía. Había alrededor de doscientas en todo el lugar. Changmin tomó una de ellas y se la puso.

- ¿Qué se supone que haces? - Preguntó el hombre.

Changmin se dio vuelta con la máscara puesta. - Mira, Zombie, soy igual que tú.

El hombre lo miró mientras estaba apoyado de la pared. - No lo creo, aún te faltan algunos años para poder ser como yo.

- Pero llevo una máscara igual que tú. - Dijo Changmin.

El hombre se acercó y puso una mano sobre la cabeza del chico. - Es mejor que te la saques, ya son las once de la noche, debes volver a tu casa.

Changmin miró el reloj. Era cierto, ya era hora de irse. Odiaba que el tiempo pasara tan rápido cuando estaba en ese lugar.

El hombre le sacó la máscara y volvió a colocarla en la pared. - No sería bueno que los dos tuviéramos máscaras, ¿no crees?

- ¿Por qué no? - Preguntó Changmin mientras tomaba sus cosas.

- Porque si los dos tuviéramos máscaras, sería más difícil besarnos, ¿no?

Changmin lo miró. - Entonces en ese caso tú deberías sacarte la máscara.

- Yo no puedo hacerlo. Es mejor si tú no ocupas una.

- ¿Por qué ocupas máscaras, Zombie? - Preguntó Changmin mientras caminaba hacia la puerta.

- Porque así puedo ocultar mi rostro.

- Pero yo quiero ver tu rostro. - Dijo Changmin de espaldas a la puerta.

- No puedes. - Dijo el hombre abriendo la puerta. - Y la conversación termina aquí, nos vemos mañana.

~*~

Era cierto, Changmin estaba con él todos los días. No tenía intención de decirle a nadie qué es lo que hacía con él. Su ventaja, es que no tenía amigos a los cuales debiera contarle este tipo de cosas. Porque si los tuviera, tendría que contarles todo y podría correr el riesgo que alguien más se enterara y encontrara el escondite de aquel hombre. Y claramente, Changmin no quería eso. A pesar de ya llevar mucho tiempo visitando la casa de Zombie, fue solo dos meses y medio después que Changmin vio una noticia relacionada con él.

- Anoche saliste en las noticias. - Comenzó diciéndole apenas el hombre había cerrado la puerta tras de él.

El hombre no dijo nada. Solo se dio media vuelta e iba a comenzar a subir las escaleras hasta que la voz de Changmin lo detuvo.

- Dicen que te vieron llevando un cuerpo. - Dijo mientras dejaba la mochila en el suelo.

- Debo subir. - Dijo el hombre.

En cuanto el hombre había pronunciado esas dos palabras, Changmin supo que algo andaba mal. La voz del hombre era distinta, le tiritaba y era mucho más grave de lo normal.

- ¿Estás enfermo, Zombie? - Le preguntó Changmin acercándose a él.

- ¡No me llames así! - Gritó el hombre tomando a Changmin de los brazos.

Changmin se asustó, a pesar de que no era la primera vez que lo trataba de esa manera. El hombre vio la cara asustada de Changmin y lo soltó. - Lo siento, debo subir. - Y sin decir nada más comenzó a subir las escaleras rápidamente.

Changmin estaba sorprendido y asustado al mismo tiempo. Comenzó a subir las escaleras lentamente, justo en el momento que escuchaba un portazo en el segundo piso. Su corazón latía muy rápido.

Cuando llegó al segundo piso, se sorprendió de ver que ahí había más máscaras de zombies colgadas en la pared. Había cuatro puertas en aquel lugar. Nunca antes había estado en el segundo piso, por lo que no sabía qué cosas se podía encontrar ahí. Al principio no sabía a cuál puerta entrar, hasta que escuchó un grito salir de una de las puertas. Era un grito del hombre, estaba seguro de eso. Changmin lentamente comenzó a acercarse a la puerta. Escuchaba golpes contra la pared. Se acercó a la puerta y acercó su oído. Dentro se escuchaban gritos ahogados de dolor, y se escuchaban golpes en la pared.

- ¿Zombie? - Preguntó Changmin con miedo. - ¿Estás bien? ¿Qué te ocurre?

Por más que esperó una respuesta, solo se escuchaban los gritos y los golpes.

Changmin aquella vez no pudo hacer nada más que quedarse fuera de la habitación, escuchando cómo aquel hombre sufría. No podía gritar por ayuda ni mucho menos llamar a alguien. Podía correr el riesgo de que se llevaran al hombre para siempre.

~*~

Desde que había ocurrido aquel incidente que Changmin sentía cierto miedo cada vez que el hombre se encerraba en el segundo piso. Aquella vez el hombre había salido después de unas horas y no le había permitido hacer ninguna pregunta al respecto a Changmin. Los primeros días después del incidente habían sido extraños, había una cierta tensión entre ellos. Sin embargo, no pasó mucho tiempo hasta que las cosas se habían normalizado nuevamente.

- Siempre me he preguntado - Dijo Changmin una tarde mientras salía del baño. - ¿Por qué usas una máscara de zombie?

- Ya te lo dije, para cubrir mi identidad. - Respondió el hombre que estaba sentado en el comedor escribiendo unas cosas.

- ¿Pero por qué elegiste una máscara de zombie? - Insistió. - ¿Por qué no mejor una de vampiro?

- Me gustan los zombies.

- ¿Eres un fanático de las películas de terror? - Preguntó Changmin sentándose al lado de él en una silla.

- No.

- ¿De las películas de zombies?

- Tampoco.

- ¿Entonces por qué te gustan los zombies?

- Por su significado. - Respondió el hombre cerrando el cuaderno donde escribía.

- Zombie es la persona que se come a otros. - Dijo Changmin. - Es como una persona infectada por un virus que comienza a infectar a otros.

- No, ese es el concepto que le dan en Hollywood. - Dijo el hombre levantándose de la silla y yendo a la cocina.

- ¿Entonces qué es ser un zombie? - Dijo Changmin siguiéndolo hasta la cocina.

- Eso no tiene importancia. Solo llevo esta máscara porque me gusta y listo.

Changmin lo miró con el ceño fruncido por un momento y luego se fue a la sala de estar. El hombre sacó una botella de agua del refrigerador y comenzó a beberla.

- Me gusta más esta máscara. - Dijo Changmin volviendo con una máscara entre sus manos.

El hombre lo miró y luego miró la máscara que Changmin traía. - Es una máscara de zombie como la que llevo puesta.

- Sí, pero a esta le falta todo el ojo y la mejilla izquierda. - Dijo Changmin pasándosela. - Póntela.

El hombre miró la mano extendida de Changmin con la máscara en ella. - ¿Te gusta más esta? - Dijo recibiéndosela.

-Sí.

El hombre miró la máscara por un momento y luego se dio vuelta quedando de espaldas a Changmin. Lentamente comenzó a sacarse la máscara que llevaba puesta. Changmin observaba todos sus movimientos. Veía cómo las manos de aquel hombre dejaban la máscara que llevaba puesta sobre el mueble de la cocina. Changmin sentía que su corazón comenzaba a latir más rápido. A pesar de que el hombre estaba de espaldas hacia él, Changmin podía ver toda su nuca y su cabello sin la máscara.

El hombre tomó la máscara que le había pasado Changmin y se la puso. Lentamente comenzó a darse vuelta para mirar nuevamente al chico. - ¿Estás contento ahora?

Changmin sintió algo pesado caer en su estómago.

La piel de aquel hombre...

Su mejilla.

Se veía muy lisa y suave.

Ahora Changmin podía ver su ojo izquierdo, su mejilla y parte de su boca. - Perfecto. - Sonrió.

El hombre comenzó a avanzar hacia él para subir las escaleras.

- Desde hoy podría elegir yo las máscaras que debes ocupar, ¿no crees? - Dijo Changmin aun sonriendo.

- No lo creo. - Dijo el hombre subiendo las escaleras. - Esto fue solo porque hoy andaba de buen ánimo. - Terminó antes de perderse por el segundo piso.

Días como aquel no se habían repetido más. Aquella había sido la única vez que Changmin había podido ver a aquel hombre sin máscara. Luego de ese día, el hombre seguía eligiendo él su máscara y cambiándola a diario como siempre lo había hecho.

~*~

Las últimas dos semanas de Octubre habían sido tranquilas. Changmin estaba en período de exámenes, por lo que apenas llegaba a la casa del hombre comenzaba a estudiar. No podía bajar sus calificaciones o sino comenzaría a levantar sospechas en su familia. Y lo que menos quería en estos momentos era tener que responder a preguntas innecesarias. Su relación con el hombre había estado distante durante todo ese período. Hasta aquel último día de Octubre, que habían comenzado a hablarse como antes.

- ¿Por qué estás estudiando en vez de andar pidiendo dulces afuera? - Había preguntado el hombre.

- Porque tengo el último examen en un par de días y necesito mantener mis calificaciones. - Respondió Changmin sin despegar la vista de su cuaderno. - Además, nunca me ha gustado esta fecha.

- ¿Por qué no? - Preguntó el hombre mientras corría un poco la cortina para ver por la ventana. - Afuera los niños parecen divertirse.

- Pero es ridículo pedir dulces mientras estás disfrazado de un monstruo. - Dijo Changmin.

- Aun así se ve divertido allá afuera. - Dijo el hombre cerrando la cortina nuevamente.

- Entonces ve afuera a pedir dulces. - Dijo Changmin mientras escribía. - Andas con una máscara de zombie y nadie podrá reconocerte.

- No quiero.

- Entonces déjame estudiar, es una de las asignaturas que menos me gusta y se me hace difícil concentrarme.

El hombre miró a Changmin. - ¿Y tú qué preferirías hacer en esta fecha?

- Estudiar para mi examen.

El hombre se acercó a Changmin y le quitó el lápiz con el que escribía. - ¿Prefieres ver películas de terror?

- No, solo quiero…

- O quizá te gustaría ser el protagonista de una. - Dijo el hombre corriendo la silla en la que Changmin estaba sentado. - Imagina estar en una casa abandonada y de pronto te aparece alguien con una máscara y un hacha dispuesto a matarte.

- No da miedo. - Dijo Changmin tratando de volver a poner la silla en su lugar.

- Entonces estás en la casa y aparece alguien con una máscara de zombie, ¿qué harías?

- No lo sé - Sonrió Changmin. - Quizá decirle que me deje seguir estudiando.

- Pero imagina que el hombre es un zombie de verdad. - Dijo el hombre empujando la silla hacia atrás hasta que el respaldo quedó apoyado en la pared.

Changmin se afirmó rápidamente de los brazos del hombre.

- Y el zombie quiere infectarte. - Dijo el hombre lamiendo el cuello de Changmin. - De hecho, está a punto de devorarte entero, ¿qué harías?

Changmin cerró los ojos en cuanto sintió la lengua del hombre recorrer su cuello. - No lo sé.

- Yo creo que podrías dejarte llevar un poco. - Dijo antes de besarlo.

No había sido necesario subirse la máscara, el hombre andaba nuevamente con una máscara que permitía ver su boca. El hombre tenía una mano apoyada en la pared y la otra la tenía sujetando el mentón de Changmin.

- El zombie te acaba de infectar, Changmin. - Dijo el hombre separándose un poco.

Changmin abrió los ojos, el hombre jamás lo había llamado por su nombre. Aquella había sido la primera vez que lo hacía.

- ¿Qué sientes? - Preguntó el hombre separándose más de Changmin. - ¿Qué se siente estar infectado?

- Tú… - Dijo Changmin en voz baja. - Tú no eres un zombie, así que yo no estoy infectado.

- ¿Crees que no soy un zombie? - Preguntó el hombre mirándolo a los ojos.

- No lo eres.

- ¿Quieres apostar? - El hombre volvió a besarlo. - ¿Y qué harías si fuera uno? ¿Te irías para no volver más?

Changmin lo miró un momento a los ojos. - Si fueras uno, tú no me infectarías ¿cierto?

- ¿Por qué no?

- Porque eres un asesino, y aun no me has matado. - Dijo Changmin apretando un poco más los brazos del hombre. - Si fueras el zombie de la película, tú no me infectarías, ¿no?

El hombre se quedó mirándolo un momento. - Será mejor que sigas estudiando. - Dijo alejándose de Changmin. - No queremos que tus padres se preocupen por una mala calificación.

Changmin aquella vez no pudo dejar de pensar en lo que el hombre le había dicho. Había sido una pregunta extraña y el hombre se había comportado extraño el resto de la tarde también.

Sin embargo, las cosas después de eso continuaron normal por unos días. Hasta que al hombre le volvió a dar aquel extraño ataque de hace unas semanas. Esta vez Changmin había llegado a la casa y la puerta estaba entreabierta. Entró rápidamente pensando que lo peor había sucedido. Revisó el piso de abajo y no vio al hombre por ninguna parte. De pronto había escuchado unos gritos provenientes del segundo piso y había subido rápidamente. Nuevamente el hombre estaba encerrado en una habitación gritando de forma desgarradora y los golpes contra la pared volvían a estar presentes.

Aquella vez había sido igual que la anterior, por lo menos hasta que el hombre salió de la habitación. Changmin comenzó a seguirlo por el pasillo y a hacerle preguntas.

- ¿Te encuentras bien? - Preguntó Changmin sin recibir una respuesta. - ¿Qué es lo que te sucede? ¿Por qué actúas de esa manera y no quieres decirme?

- Estoy bien. - Dijo el hombre. - Solo necesito un poco de agua.

- ¿Por qué gritabas?

El hombre lo miró. - No puedo decirte lo que…

- Claro que puedes. - Changmin lo agarró de un brazo y se puso delante de él. – Yo guardaré el secreto.

El hombre giró la cabeza esquivando la mirada de Changmin. - Dolor… Solo gritaba de dolor.

- ¿Dolor? ¿Qué es lo que te duele?

- Solo… Puedo decirte eso. - El hombre siguió avanzando para llegar hasta las escaleras. - Por favor, no preguntes más.

Changmin solo había quedado más confundido con aquellas palabras. Él sabía que al hombre le ocurría algo grave y lo peor de todo es que no quería contárselo. Por supuesto que Changmin se sentía un poco dolido, pero no quería insistir con las preguntas. Aquel hombre tenía un extraño poder de dominio sobre él.

Al otro día, cuando Changmin llegó a la casa, el hombre le había abierto la puerta, habían intercambiado solo unas pocas palabras y luego había subido al segundo piso para no bajar hasta el anochecer. Changmin no le había dicho nada, creía que se debía al problema del día anterior así que no quería molestarlo ni mucho menos insistir con el tema. Pero esa idea cambió muy pronto cuando los siguientes días había hecho lo mismo. Al parecer, su relación había vuelto a como era en un principio. Changmin solo llegaba a esa casa para estar solo por las tardes. Por más que intentaba iniciar una conversación con el hombre, él solo respondía que iba a estar arriba y lo dejaba solo una vez más.

Changmin comenzó a asustarse. No quería romper su relación con él ni mucho menos seguir yendo a su casa si él solo lo iba a ignorar. Un día Changmin decidió hablarle, obligándolo a que le respondiera aunque sea una palabra.

- No volveré. - Comenzó diciendo una vez que el hombre salía del baño. - Si no me dices la razón de porqué me ignoras, juro que no volveré más.

El hombre hizo como si no lo escuchaba y siguió caminando.

- Hablo en serio, soy capaz de no volver más. - Dijo Changmin. - ¿Por eso no me matabas? ¿Porque preferías darme este tipo de sufrimiento?

El hombre se detuvo y se dio vuelta quedando frente a Changmin.

- ¿Acaso eres ese tipo de asesino? - Continuó Changmin. A pesar de que sus ojos se estaban llenando de lágrimas, su voz sonaba tranquila, como si estuviera haciendo una pregunta cualquiera. - Te das cuenta que me estás asesinando de todas maneras, ¿no es así?

El hombre avanzó hasta él, lo agarró del brazo tirándolo contra la pared y puso su mano en un hombro de Changmin, empujándolo.

- ¿Por qué no respondes? - Preguntó Changmin mientras una lágrima caía por su mejilla.

Con la mano que tenía libre, el hombre comenzó a subirse la máscara hasta descubrir toda su boca. Se acercó a Changmin y lo besó.

Lo besó como muchas otras veces lo había hecho. Sin embargo, esta vez había algo diferente. Sus besos ahora eran bruscos. Desesperados. El hombre comenzó a repartir besos por su cuello, mientras con sus manos desabrochaba la camisa de Changmin. Sus besos pronto siguieron por todo su torso.

Changmin tenía sus ojos cerrados. Sentía los labios del hombre recorrer su cuerpo haciendo que la temperatura de su cuerpo subiera de a poco. El hombre rápidamente tomó de la mano a Changmin y lo hizo recostarse sobre el sillón poniéndose él sobre el chico. Era exactamente la misma posición y el mismo lugar donde el hombre le había dado el primer beso. Changmin agarró la cara del hombre y tocó su máscara.

- Quítatela. - Le dijo.

El hombre se quedó un momento sobre Changmin con los brazos a ambos lados de su cabeza. Luego de un momento se había levantado y se dirigido a la pared que estaba a un costado de la puerta de la cocina. Miró a Changmin una última vez antes de apagar las luces.

Todo había quedado completamente a oscuras. Con las cortinas cerradas y las luces apagadas Changmin no podía ver ni siquiera la mano que tenía delante. De pronto sintió que el hombre volvía a ponerse sobre su cuerpo. El hombre tomó una de sus manos y la llevó a su propia cara.

Changmin sintió la cara del hombre.

Estaba sin la máscara.

Changmin comenzó a recorrer su cara con ambas manos. Podía sentir su frente, sus cejas, pasó las manos por sus ojos y por su nariz.

Su piel era suave y estaba fría.

Finalmente, llevó ambas manos a su boca. Sus dedos alcanzaron a recorrer sus labios antes de que el hombre se acercara y lo besara nuevamente. Esta vez despacio y de manera tierna.

- ¿Por qué no puedo ver tu rostro? - Preguntó Changmin tocándole la cara al hombre.

- Porque las luces están apagadas. - Dijo el hombre. Changmin con sus dedos sintió que se formaba una sonrisa en la cara del hombre mientras decía esas palabras.

- Yo quiero verla.

- Pero prácticamente ya la has visto entera. - Dijo mientras repartía besos suaves sobre la cara de Changmin.

- Pero yo quiero verla toda. - Changmin no dejaba de acariciar su rostro. - Quiero ver tu sonrisa y al mismo tiempo ver tus ojos.

El hombre no respondió y se quedó quieto por un momento. Escondió su cara en el cuello de Changmin. - Pero no me dejarás aún si no te muestro mi rostro, ¿cierto?

Changmin sintió el peso del hombre sobre su cuerpo. Se sentía extraño. Su garganta ardía debido a las ganas de llorar. Sin embargo, estaba feliz. Demasiado contento para ser verdad.

- Quedémonos juntos por mucho tiempo. - Dijo Changmin antes de cerrar sus ojos y quedarse dormido junto al hombre.

~*~

Luego de aquella semana, Changmin se enfermó. Tuvo que quedarse en casa por algunos días. Estaba preocupado. No por él, como lo estaba el resto de su familia, sino que estaba preocupado por el hombre. Changmin no había tenido tiempo de decirle que no iría a su casa por unos días. El hombre ni siquiera sabía que Changmin estaba enfermo en cama. Changmin quería volver a verlo. Quería decirle que él estaba bien y que no se preocupara, que solo serían unos días sin verlo y nada más. Pero por más que insistió, sus padres y el doctor no le permitieron levantarse. En un intento de escaparse, Changmin había sido descubierto y lo habían llevado nuevamente a la cama. Desde esa vez, que ahora Changmin no estaba solo por ningún momento, siempre había alguien en la habitación con él y no lo dejaban ni siquiera ir al baño solo.

Aunque habían sido solo seis días que Changmin había tenido que quedarse en cama. Había sentido como si fuera un mes el que había estado encerrado y alejado del hombre. Aunque su enfermedad no había sido tan grave, el doctor le había dicho que tenía que cuidarse o podría enfermarse de nuevo. Pero cuando el doctor le había dado todas las indicaciones antes de dejarlo salir, Changmin no había escuchado prácticamente nada. Solo quería que el caballero terminara de hablar para poder ir rápidamente donde el hombre de la máscara. Quería ver cómo reaccionaría cuando apareciera por su casa a esas horas de la mañana. De seguro se sorprendería. Le preguntaría por qué no había ido a su casa por esos últimos seis días y probablemente estaría un poco dolido. Pero Changmin ya tenía pensado cómo manejaría la situación. Solo le diría que se había enfermado y cuando terminara de contarle todos los cuidados que había recibido, atacaría sus labios. Los labios que tanto había extrañado en todo este tiempo. Y luego, si tenía suerte comenzaría a sacarle la máscara para poder verle el rostro. Porque sí, era verdad, aunque Changmin no pudiera ver su rostro, seguía queriendo al hombre y jamás dejaría de ir a su casa. Sin embargo, él pensaba que entre ellos no debería haber secretos, y además le diría que de verdad se moría por ver aquella sonrisa mientras observaba el brillo de sus ojos.

Sin embargo, las cosas no ocurrieron como Changmin lo había planeado. Nada de lo que había pensado sucedió. Cuando Changmin llegó a la casa del hombre, había un auto blanco estacionado afuera. Changmin apenas lo había visto había corrido rápidamente a la casa. En cuanto puso un pie dentro, se había dado cuenta de que las cosas eran distintas.

Todo estaba mal.

Primero, ya no estaban las máscaras. No había ninguna. Ni en las paredes ni repartidas por los muebles.

Nada.

Segundo, las cortinas estaban abiertas y la casa se veía iluminada. Changmin corrió por la sala de estar y se dirigió a la cocina. No había nadie. Fue al comedor y tampoco había nadie ahí. Subió rápidamente al segundo piso y entró a la habitación donde el hombre se encerraba siempre. Lo que vio no le gustó para nada. Había un hombre, más bien un anciano registrando el lugar. Changmin se quedó observándolo por unos segundos sin saber qué hacer.

Todo estaba mal.

- Oh, pequeño. - Había dicho el anciano cuando había visto a Changmin. - No deberías haber entrado aquí, este no es un lugar para jugar.

- ¿Dónde está? - Dijo Changmin. Su voz tiritaba.

- ¿Qué cosa? - Preguntó el anciano con una sonrisa.

- El hombre que vivía aquí. ¡¿Dónde está?!

- ¿Hombre? - Dijo el anciano extrañado. - Te equivocas, cuando llegamos ayer aquí no había ningún hombre.

- No puede ser. - Changmin sentía su pecho oprimido. ¿Cómo iba a ser posible que no hubiera nadie ahí? ¿Dónde había ido el hombre?

- Puede que te hayas equivocado de casa, jovencito. - Dijo el anciano amablemente. - Deberías volver con tus padres, ahora esta casa está bajo vigilancia así que no puedes entrar más.

- ¡Él no es un asesino! - Gritó Changmin con sus ojos llenos de lágrimas.

- No sé de qué asesino me hablas. - El anciano estaba tratando de manejar la situación. De seguro pensaba que Changmin era algún tipo de chico que intentaba llamar la atención. - El único asesino que conozco es el de la máscara de zombie, pero a él lo atraparon hace un mes. - Dijo el anciano sonriendo.

Changmin lo miró extrañado. Era imposible que hayan capturado al hombre de la máscara hace un mes, si Changmin había estado con él hace solo seis días.

- De todas formas, deberías ir a jugar a otro lado. - Siguió el anciano. - Por cierto, ¿te gustaría ayudar a la policía? - Preguntó tratando de animar un poco a Changmin.

- Mira - Le dijo el anciano mientras sacaba algo de su billetera. - Ahora estamos buscando a este hombre, se escapó del laboratorio de un hospital hace seis meses.  - Dijo al tiempo que le pasaba una fotografía.

Changmin la recibió y la miró. Tuvo que apoyarse del marco de la puerta para no venirse abajo en cuanto había visto la fotografía.

Era la foto de un hombre y un joven. El hombre tenía abrazado al chico del cuello, mientras éste trataba de soltarse. El chico parecía tener unos 26 años. Su cabello era negro al igual que sus ojos. Y su mirada… Su mirada era profunda.

Tranquila.

Changmin no podía creerlo. Aquel chico, era el hombre de la máscara. El mismo hombre con el que había estado todo este tiempo. Aunque jamás había visto su rostro completo, nunca podría olvidar aquellos rasgos. Esos ojos, aquellos labios, sus mejillas…

Lágrimas comenzaron a caer por su cara.

El chico de la fotografía estaba sonriendo. Changmin podía ver sus dientes blancos asomarse entre aquellos labios, podía ver sus ojos negros más chicos de lo normal mientras sonreía.

El anciano tocó a Changmin de un hombro. - ¿Estás bien muchacho? ¿No quieres ir donde tus padres?

- ¿Quién es? - Preguntó Changmin ignorando las palabras del hombre sin despegar su vista de la fotografía.  - ¿Cómo se llama?

- ¿El chico de la foto? - Preguntó extrañado el anciano. - Su nombre es Yoochun. Park Yoochun.

- ¿Yoochun? - Repitió Changmin aun con sus ojos llorosos.

- Sí. Es hijo de un gran científico, o más bien lo era… Es algo difícil de explicar.

- ¿Qué cosa es difícil de explicar?

El anciano miró a Changmin y suspiró. - No sé si lo entenderás, pero tú sabes que cuando una persona tiene mucho poder no hace más que estupideces. A este reconocido y gran científico que te digo se le murió su hijo en un accidente automovilístico. El hombre no quiso aceptar su muerte y dijo que inventaría la reencarnación. No tengo idea de cómo lo hizo, pero luego de siete años, inventó una especie de solución para revivir a los muertos, lo llamó “Undead” ya sabes, esas cosas sobre traer a la vida a los muertos, el mismo concepto de un zombie supongo. Lo que sucede es que este hombre robó el cuerpo de su hijo y comenzó a inyectarle esta poción. En cuanto se supo lo que estaba haciendo, la policía comenzó a buscarlo, pero dio a la fuga.

Changmin no podía creer todo lo que escuchaba. ¿Una poción que resucitaba a los muertos? ¿Un hombre tratando de revivir a su hijo? Eso no tenía sentido.

- ¿Qué pasó con el chico?

- Nadie lo sabe. - Respondió el anciano. - Nadie sabe dónde está el cuerpo del pobre muchacho, o en el peor de los casos si la poción resultó o no. Pero debe ser terrible ¿no crees? Saber que una vez estuviste muerto, enterrado, y de pronto vuelves a la vida de nuevo. Todo el mundo sabe que tiene un destino, no creo que el final de ese muchacho haya sido volver a la vida.

Changmin respiró hondo. - ¿Puedo quedármela? - Dijo sosteniendo la fotografía.

- No puedes, es material de la policía.

- Por favor. - Rogó Changmin. Sus ojos no podían estar más llenos de lágrimas. Su corazón ya no podía doler más. La forma en que sus palabras se arrastraban por su garganta no podía ser más dolorosa. Y por sobre todo, Changmin no podía estar más confundido.

El anciano lo miró y luego agachó la mirada. - Está bien, pero no le digas a nadie.

- Sé guardar secretos. - Dijo Changmin antes de dar media vuelta y comenzar a salir de la habitación.

Sostenía la fotografía con ambas manos mientras bajaba las escaleras. Al principio caminaba por la casa, pero luego de que hubo alcanzado la salida comenzó a correr. Corría mientras su corazón aún dolía. Corría sintiendo cómo su pecho lo oprimía. No podía creer todo lo que el anciano le había dicho. No podía ser posible que las cosas hayan sido así. Changmin sabía que el hombre con el que había estado por casi cinco meses había sido real.

Aunque bien sabía que lo que le había dicho el anciano explicaba muchas cosas con respecto a Zombie.
Pero no podía ser cierto.

Él sabía que había algo mal en la historia que el anciano le había contado y no podía creerlo. El hombre, aquel hombre con máscara debía estar en alguna otra parte. Debió haber huido en cuanto sintió el auto llegar.

Changmin siguió corriendo sin saber exactamente dónde ir. Solo tenía que encontrarlo.

Buscarlo por todas partes.

No lo dejaría ir así como así.

No podía creer en esa historia. Su mente y su corazón no lo dejaban. Lo buscaría hasta encontrarlo, aunque tuviera que correr toda su vida.

Porque simplemente no podía ser cierto. Ese tipo de cosas no podían pasar. Uno no podía inventar una forma de revivir a los muertos. Uno no podía simplemente robar un cadáver.

Changmin no quería creerlo. No quería creer en nada de lo que había sucedido, no quería creer que el hombre de la máscara se había ido. No quería creer que el anciano estaba realmente en la casa. No quería creer que todas aquellas máscaras, que alguna vez ocupó el hombre, hayan desaparecido. Simplemente no quería creer nada.

Y por sobre todo, no quería creer lo que realmente había pasado: No quería creer que se había enamorado de un experimento.

No quería creer que había besado tantas veces al invento de un científico.

No quería creer que realmente había amado…

Había amado a un muerto viviente.

~*Fin*~

4 comentarios:

  1. Woooo mi chun un zombie me gusto la historia... pero y donde esta Yoochun?
    Ahhh.... que paso con el?
    Graciassss

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  2. Una muy buena trama. Me encanta este Min lindo y tierno, aunque pobre de ellos, ni siquiera pudieron decirse adios. Ahora Yoochun pensará que Min lo abandono porque es un zombie, cuando el pobre solo estaba encerrado T_T
    Me pregunto si algún día se reencontraran?

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  3. es hermosa aunque me hubiese gustado que se quedara con minnie <3

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  4. Chunsadycta6/17/2015

    Ooohhhhh por Diooos es hermosaaa me encantooo yo quiero la continuacionde Forbbiden¡¡¡¡ Pero esta tr quedo increible. Y sabes que amme a mi chunnie todoi misterioso tan gentil y woooo. Lo que me mata es que Chuunnie debe haberla pasado muy mal por que min no pudo volver. Woooo una segunda parte te lo ruegoooooo¡¡¡¡

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