Entre el bien y el mal - Cap. 3

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Sentimientos Humanos: Jaejoong comprendió entonces la importancia de una pareja en el mundo humano.

Jaejoong sintió alivio cuando miro hacia sus dos lados y no vio rastro del demonio. Era exactamente el octavo día desde que había conocido a ese Yunho y Jaejoong se empezaba a preocupar de que sus visitas se convirtieran en algo cotidiano. Claro, le había dicho al demonio que sería su amigo, pero no pensó que el demonio en verdad se la pasaría a toda hora y en todo momento de su día con él. Él se había dicho a si mismo que no se preocupara, que el demonio no había dado pistas de querer hacerle daño, pero por más que quisiera creer en sus palabras, Yunho era un demonio, un ser abominable, no podía bajar la guardia tan fácilmente. Él debía estar alerta.

Jaejoong dejo sus pensamientos y miro a Changmin desde las escaleras. Al parecer al humano se le había hecho tarde, por lo cual en ese momento corría despavorido de un lugar a otro con su ropa a medio poner, el peine atorado en su pelo y una cuchara en su boca, buscando sus cosas atolondradamente. A Jaejoong le pareció gracioso el afán del humano, en verdad se veía muy cómico.

Miro al reloj de madera pegado en la pared.

Ya eran más de las 10 de la mañana y Yunho no había dado señas de vida. Pese a ser un demonio, Yunho era extrañamente puntual por lo que Jaejoong dedujo que tal vez hoy no lo vería. Para su fortuna, por este día él podría respirar tranquilo, estar al lado de Changmin y relajarse, sin ser molestado por el impertinente ser.

Estirando su cuerpo y con su estado de ánimo al cien, Jaejoong se dispuso a seguir a Changmin quien por fin estaba saliendo de su casa.

Desgraciadamente la felicidad no le duro mucho…

—¿Adivina quién es? —alguien le susurró al oído mientras que una increíble fuerza lo jalaba hacia atrás y su boca era aprisionada por unas grandes garras. Jaejoong revoloteo las alas con ganas de zafarse del inesperado agarre, pero el cuerpo que lo sostenía desde atrás lo presiono tan fuerte que Jaejoong casi pensó que se partiría en dos.

El ángel cerro fuertemente los ojos, imaginándose de quien se trataba.

—Mmm hoy hace un buen día como para desperdiciarlo con tu humano…. ¿Sera que te puedo llevar conmigo? O… ¿Le tengo que pedir permiso? —Yunho pregunto en tono burlón— ¡Hey tú, humano, el del peine atorado en el cabello!, ¡¿Me puedes prestar a tu ángel de la guarda por unas horas?! — grito burlándose, sabiendo que obviamente Changmin no podría escucharlo.

Jaejoong balbuceo incoherencias, quejándose mientras la mano del demonio le bloqueaba la boca.

—¿Eh? ¿Qué dices? —El demonio acerco su oído — ¿Dices que quieres pasar todo el día conmigo?

Jaejoong negó efusivamente.

—Mmm entonces dices que no quieres estar con tu humano.

Jaejoong volvió a negar.

—¿Mmmm entonces que es lo que dices? Veras no te puedo escuchar bien — él sonrió con descaro y Jaejoong aprovecho el descuido para zafarse de una buena vez, cayendo hacia al frente, tratando de recomponer el aliento.

Ese demonio podía ser tan…

—Pensé… que no vendrías, ya se te… estaba haciendo... tarde—Jaejoong dijo en cuanto pudo hablar. Una notoria mueca de disgusto se había formado en su cara.

—¿Me estabas esperando entonces? Yo sé que me estas empezando a extrañar— Dijo mientras intentaba acariciarle los cabellos recibiendo un gesto esquivo del ángel. El demonio se rio ante su desconfianza. Él sabía que Jaejoong a pesar de verse molesto, solo estaba asustado por su presencia y eso lo hacia regocijarse en su orgullo.

El ángel negó tímidamente con la cabeza.

—Entonces ángel que dices ¿Crees que tu humano me dé permiso para secuestrarte por hoy?

—¿Se-cues-trar-me?

—Sí.

Jaejoong trastabillo un poco hacia atrás. Aunque quisiera mantenerse firme, a veces las palabras del demonio lo hacían sentirse vulnerable. Yunho al ver la cara de susto que traía el ángel, trato de bromear un poco para alivianar un tanto las cosas, dándose el lujo de intentar parecer “Bueno”.

—Digo, podríamos hacer cosas divertidas tú sabes…tu humano no parecería importarle si su angelito desaparece unas cuantas horas.

—No…no puedo descuidar mi trabajo solo por irme contigo, no.

—¿Alguien vigila que estés haciendo tu trabajo? Si es así entonces ya deben haber descubierto que estás conmigo… —Yunho hizo una pausa, acercándose sigilosamente al ángel —y que estas en problemas— esto último lo susurro, divertido.

—Yo no estoy en problemas… ¿O acaso lo estoy?

El demonio se rio, insolentemente —No, no lo estás. —quito (o trato de quitar) todo dejo de duda en la mente del ángel ¿Eso es lo que debía ser para que su supuesto plan funcionara, no?

Haciendo caso omiso a eso Jaejoong miro hacia la puerta de la casa de Changmin y vio que esta ya estaba cerrada. Ojeo desde su lugar hacia afuera de la ventana y observo como a la distancia Changmin caminaba para tomar el transporte que lo llevaría a su pueblo. A penas si se podía ver de lo lejos que estaba. Jaejoong decidió entonces que ya era hora de seguirlo, pero como de un tiempo para acá, ese demonio le bloqueo la salida.

El ángel dio un paso a un lado y Yunho hizo lo mismo. Jaejoong dio otro paso al otro lado y Yunho volvió a imitarlo. Opto por quedarse quieto.

— ¿Puedes permitirme avanzar? —pregunto amablemente.

—No. — Yunho le devolvió una sonrisa engreída.

—Changmin se está alejando.

—Olvídate de tu humano por hoy.

El demonio vio como el ángel negó suavemente, se echó para atrás y camino tratando de esquivarlo.

Caminando apresuradamente Jaejoong camino hacia la puerta y cuando sintió que Yunho le daría alcance, sin pensarlo demasiado tomo vuelo, abriendo la puerta y saliendo rápidamente hacia donde estaba su humano.

En lugar de perseguirlo, el demonio se quedó de pie en la habitación. Su engreída sonrisa ya no estaba presente y en vez de eso, su rostro adquirió un tono mucho más serio. Enojado.

—Tú…eres tan esquivo.

“Esto se está haciendo más difícil de lo que creía” Pensó el demonio.

—Aun así…Me gusta.

...

A Pesar de ser un poco molesto y fastidioso tenerlo pegado todo el día, Jaejoong tenía que admitir que tener a alguien con quien hablar se sentía de alguna manera reconfortante. Se sentía “Emocionado” con Changmin, pero estar siguiéndolo siempre sin tener la oportunidad de hablarle o por lo menos hacerse notar era un poco desilusionante, no tan gratificante como pensaba. Por lo que Yunho era alguna especie de extraño alivio.

Aunque la mayoría del tiempo fuera más una molestia.

Yunho por su parte se había divertido como nunca en estas horas. No es que hubiera hecho algo demasiado emocionante, es que estar junto al Ángel, molestarlo o engañarlo a su antojo era de cierto modo placentero. Nunca pensó que seguir a un Ángel fuera tan divertido. Pero eso tal vez se debía a que Jaejoong no era como ningún Ángel que hubiera conocido antes. Aun así el pequeño no podría escaparse de sus garras y una vez que se aburriera de él, lo entregaría al amo.

Era cierto también que sus “actividades vandálicas” (por llamarlo de algún modo) había decrecido pero… ¿engañar a un Ángel no era lo suficiente maligno para compensar eso?... Tal vez.

—Oye angelito, estoy cansado de seguir a tu humano todo el día ¿Por qué no nos vamos de aquí y buscamos algo que hacer?

Jaejoong rodo los ojos. No podía entender porque si Yunho lo seguía todo el día, se quejaba tanto de lo que hacía. ¿Porque tendría que estar siempre con él?

— No puedo ya te he dicho como mil veces que tengo que cuidar a Changmin.

— Tu no lo cuidas, tan solo lo sigues como si fueras un acosador.

— ¿Qué acaso no haces lo mismo conmigo todos los días? – Jaejoong pregunto hábilmente y Yunho se quedó callado. Maldito Ángel.

— Yo podría ir a molestar a otro ángel ahora mismo si pudiera – menciono Yunho con indiferencia.

— Bueno, entonces hazlo – Jaejoong levanto los hombros.

Yunho supuso que sería el momento de molestar a Jaejoong. Tomándolo del brazo, Yunho acerco su rostro al del ángel, susurrando – si quisiera dije, solo que no quiero.

Jaejoong se zafo algo ruborizado y Yunho rio para sus adentros.

— Oh mira ahí viene la fastidiosa.

Desde la otra calle, Jaejoong miro como seohyun corría hacia Changmin con una sonrisa pintada en la cara. No es que estuviera de acuerdo con el término “fastidiosa” que le había puesto Yunho, pero de todas formas tampoco hizo algo para negarlo. Esa mujer se la pasaba con Changmin de arriba a abajo, pegada a él como si fuera una estampa. No lo quería admitir pero sin embargo ella si era un poquito, tan solo un poquito empalagosa. ¿O es que acaso los celos de que ella tuviera a Changmin y no él lo hacían pensar eso?

Yunho pudo notar como Jaejoong entrecerró los ojos a su llegada y como su usual mirada tranquila se convirtió en una mirada con dejos de tristeza. Sin embargo decidió no ponerle mucha atención a ese detalle.

Ellos entrelazaron sus manos y empezaron a caminar juntos por la acera. Jaejoong no podía despegar su vista de esa imagen que era tan romántica, pero al mismo tiempo tan desgarradora para él. Cuanto el quisiera ser esa chica en esos momentos….pero de solo pensar en ello era ridículo.

—¿Te pasa algo, angelito? – como si pudiera leer su mente, Yunho pregunto burlándose de la expresión seria de Jaejoong. El ángel solo negó, moviendo su cabeza efusivamente de lado a lado. No iba a permitir que nadie conociera de sus sentimientos.

Changmin llevo de sorpresa a seohyun a un restaurante en la zona de insadong, una zona turística de la ciudad de seoul. A pesar de ser un sector mayoritariamente comercial, atiborrado de gente, con negocios ambulantes y tiendas muy “económicas”, Changmin encontró un restaurante que difería con el ambiente desordenado que lo rodeaba. Un restaurante con paredes elegantes, manteles blancos, flores de diferentes colores y formas por todas partes, unas cuantas estatuas y algunos objetos dorados que le daban ese aire “Costoso” al lugar. Jaejoong llego a pensar que ese sitio se parecía tanto al cielo…que mejor idea que tener una cita en un lugar parecido al paraiso.

“Aunque cualquier lugar seria bello si esta Changmin ahí…que afortunada es” Pensó el ángel.

—¿Me permite el honor señorita? — Changmin le extendió gentilmente la mano a su novia mientras la guiaba a su mesa y con cortesía le jalaba el asiento para que se pudiera sentar. Ella rio tímidamente ante tal caballerosidad.

Pese a que estuvieran presente los celos (Sin duda nunca faltaban cada vez que Changmin mostraba un gesto de amor a su novia), Jaejoong no pudo evitar que su corazón se estremeciera ante los actos del humano…hasta que por enésima vez ese día una voz le perturbo su mundo.

—Los humanos pueden ser tan molestos con sus sentimientos – Yunho expreso rodando los ojos y Jaejoong lo miro a modo de reproche.

—Tú nunca lo entenderías, eres un simple demonio.

—¿Ah y tu si lo entiendes “angelito de la guarda que desea secretamente ser humano”?

—Los ángeles podemos entender los sentimientos.

—Pero no los pueden sentir.

Jaejoong miro hacia abajo –Tal vez sí —susurro.

El humano y su novia terminaron la cena antes de lo que Jaejoong hubiera imaginado para luego ir juntos a jugar a uno de esos lugares donde los niños humanos y los adolescentes les gustaba ir. ¿Cómo se llamaba ese lugar? Ah sí, Un salón de maquinitas. Era un sitio poco usual para una cita romántica tomando en cuenta el ambiente en el que habían estado hace apenas unos minutos atrás, pero ese simple contraste también resaltaba el hecho, que las parejas no necesariamente siempre tienen que estar en lugares románticos o apasionados para poder disfrutar de su compañía. También debían saber divertirse, compartir cosas que normalmente harían con sus amigos. Ser ellos mismos.

Jaejoong comprendió entonces la importancia de una pareja en el mundo humano.

Un compañero sentimental no solo es la persona a quien amas y compartes momentos íntimos, también es una clase de amigo con el que puedes reírte, jugar y tontear sin miedo a parecer estúpido. En el que te puedes apoyar en los momentos difíciles y regocijarte en los momentos de felicidad. En el que puedes confiar sin dudarlo. Una alma gemela, Una otra mitad.

Alguien que te entienda.

Alguien que te salvaría en situaciones de peligro y que le importaría lo que a ti te importa.

Él entendió porque lo humanos estaban empeñados en buscar el amor.

El ser volvió a pensarlo de nuevo: Evidentemente era tan difícil amar sin ser correspondido. Si tan solo…

—¿A qué te refieres?

El demonio pregunto de pronto y Jaejoong se sintió perdido — ¿Mmm?

—¿A qué te referías cuando dijiste que tal vez podías sentir los sentimientos humanos?

—A…a…Nada, Olvídalo— Jaejoong negó incómodamente.

—¿Qué? ¿El ángel está enamorado? - se burlo Yunho.

—¡No! —Jaejoong se apresuró a negar, haciendo una mueca como si Yunho hubiera de repente perdido la cabeza.

— ¿Entonces porque dices que los puedes sentir?

Jaejoong miro cabizbajo a Yunho para luego ir al lado de Changmin, ignorando las preguntas del demonio. No podía dar la oportunidad de dejar que descubrieran sus sentimientos. Tenía que ordenar su mente para evitar lucir tan obvio. ¿Pero cómo aparentar si cada vez que le insinuaba a Changmin de esa manera, él se sentía arder como un tomate?

Jaejoong empezó a pensar seriamente que se estaba pareciendo cada vez más a la novia enamoradiza y ñoña de Changmin.

—¡Te gane! —Changmin de repente grito, algo poco común de él—Ahora tienes que gastarme el algodón de azúcar de camino a coger el transporte.

Ella cruzo los brazos lindamente e hizo un puchero, haciendo un poco de aegyo por la derrota — No es justooo.

—Ven, vamos —Changmin paso un brazo por detrás de su espalda, guiándola hacia la salida del sitio.

Y pese a que había declarado que ella gastaría, Changmin no la dejo pagar y termino él mismo pagando por los dos algodones de azúcar. Jaejoong se sintió derretir una vez más ese día ante los actos de caballerosidad de ese hombre.

Yunho al contrario solo sintió un poco de inquietud al notar como Jaejoong se estremecía cada vez que Changmin hacia uno de sus gestos románticos, no sabiendo el porqué.

—Hey ángel, no me has respondido ¿Por qué los ángeles lo pueden sentir?

Jaejoong alzo la vista, observando como Changmin se despedía de su novia a un lado de la carretera y la dejaba en un taxi. Luego Changmin se detuvo a mitad de la calle, viendo como el taxi se marchaba, despidiéndose afectuosamente con la mano.

El ángel retomo la conversación, recitando lo que había planeado decir a la pregunta de Yunho – Los ángeles aman a otros ángeles, los ángeles aman a los humanos, los ángeles aman a cada ser y criatura que existe. Menos a los demonios…

—Los ángeles pueden amar a todo…pero no de esa forma.

—¿De cuál forma?

—De esa forma pasional en que se aman los humanos. No es para nada puro o inocente, es un amor loco y si me lo preguntas, terriblemente soso.

Jaejoong lo medito un momento ¿él amaba a Changmin de esa forma pasional, loca y…sosa? Si, tal vez si lo hacía. Entonces si él lo hacia los ángeles podían amar así.

—Yo… - Jaejoong se detuvo cuando observo que Changmin seguía parado en esa calle, mirando hacia al frente como si estuviera embobado. Jaejoong tuvo un presentimiento que para nada era bueno.

Miro hacia un lado y pudo divisar como a lo lejos venia un camión de carga a toda marcha en dirección hacia Changmin. Jaejoong dio un paso hacia al frente.

“Espera” se detuvo. Si esa cosa atropellaba a Changmin, el seguro moriría. Y si moría lo más probable es que iría al cielo y se convertiría en un Ángel…y así Jaejoong podría estar para siempre con Changmin.

“No” Jaejoong paro sus pensamientos, cerrando los ojos y tomándose la cabeza con las manos. El no sería egoísta. Changmin no podía morir de esa manera siendo tan joven. Él tenía derecho a vivir y experimentar muchas cosas de humanos que Jaejoong deseaba. No le iba a quitar esa oportunidad. No lo haría.

Él era su Ángel guardián y tenía que protegerlo como el mismo se lo había prometido.

Con esto en mente, Jaejoong voló decidido hacia Changmin, aterrizando y colocando ambas manos sobre el cuerpo del humano para correrlo hacia la acera. Pero sabía que eso era imposible. Los ángeles no tenían ningún poder físico en los humanos y así lo intentara sabía que no funcionaria.

—Changmin, por favor corre, estas en peligro – Jaejoong le suplico pero Changmin solo seguía ensimismado mirando la carretera.

—¡Changmin! – Jaejoong se colocó frente a este – por favor mírame, estas en peligro, ve a la acera.

Nada funcionaba.

—¡Por favor!

Jaejoong se frustró. Sintiendo como las lágrimas se le agolpaban en los ojos, Jaejoong sabía que Changmin no le haría caso porque simplemente él no tenía los poderes de un ángel guardián. ¿Así de inútil era?

—¡Changmin corre! ¡No puedes morir, no puedes morir aquí de esa forma tan cruel! ¡Corre!

Yunho los miraba con calma, observando como el pequeño ángel se desesperaba, gritando, batiendo alas y manos con esperanzas de que el humano lo notara. Pero era en vano. Vio a su derecha y observo como el gran camión venia, cerca más cerca, en dirección hacia ellos dos.

Algo en él se activó.

—¡Changmin sálvate! – soltando un último grito, Jaejoong se rindió cuando vio el camión justo en frente a ellos. Cerro los ojos y abrazo a Changmin, cubriéndolo inútilmente con sus alas como si eso fuera a evitar el golpe.

De pronto sintió una gran fuerza en su espalda, empujándolos a él y a Changmin fuera de la carretera. Changmin cayó en una acera, mientras el rodo por el piso, aprisionado por un cuerpo que lo sostenía.

El camión hizo un gran pitido y paso a toda velocidad frente a sus ojos.

Changmin quedó estupefacto.

—¡Joven, joven! – una anciana llego gritando - ¿está bien?

—Wow eso paso muy cerca – dijo otro señor.

—¿Te encuentras bien? – pregunto una muchacha.

Una docena de personas se congregaron alrededor de Changmin, preguntándole y auxiliándole mientras este solo veía hacia al frente aun en shock por lo que había sucedido hace unos segundos.

La muerte le paso justo en frente a sus ojos.

—Si…si estoy bien – tardó en reaccionar.

Jaejoong abrió los ojos y contemplo como Changmin yacía ileso en la acera. Un gran sentimiento de alivio le inundo el corazón.

—Eres un pésimo ángel guardián - Yunho susurro estando encima de Jaejoong y lo único que sintió después fue como Jaejoong lo aprisiono entre sus brazos, conmocionado por el suceso. Fue solo un rato después que Yunho cayó en cuenta lo que había hecho.

Alguien que te salvaría en situaciones de peligro y que le importaría lo que a ti te importa.
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