You Should Be Mine - Cap. 8

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Una Cita en Seúl.

El padre de Changmin parecía realmente entusiasmado con su visita, aunque lamentaba el hecho de que fuera tan corta y apresurada. Por parte de la familia hubo muchos intentos de llegar al tema de su nuevo proyecto ahora que el padre se encontraba ahí, pero Changmin decidió dejarlos en suspenso hasta mañana.

Mientras comían el postre, el actor anunció que había decidido salir a tomar unas copas con un par de amigos y que regresaría tarde. Ya que era un hombre adulto, sus padres solo acordaron no esperarlo despiertos y luego de que le cena concluyó el alto subió a su habitación y comenzó a cambiarse.

Mientras elegía una camisa de las opciones de su closet pensaba detenidamente en lo que estaba por hacer. Al final solo escogió una camisa oscura y un par de Jeans también oscuros, para tratar de pasar lo más desapercibido posible, también tomó un pasamontañas que estaba escondido en el fondo de una de sus gavetas y se la puso, para en cualquier caso, usarla de camuflaje. Este no era Tokio, pero sus fans eran impredecibles y estaban por doquier.

Ya convencido de que se veía común y corriente, se alejó del espejo y tomó sus zapatos.

Este viaje tenía como propósito el reencontrarse con su familia y ponerlos al tanto del asunto de su nuevo papel, sin embargo, él estaba ahora vistiéndose para ir a encontrarse con un tipo, no justamente para tomar un par de copas.

Si sus padres se llegaban siquiera a imaginar un poco del ritmo que ahora llevaba su vida…

Rápidamente apartó esos pensamientos de su mente. Tomó su cartera, el celular y salió a la calle para llamar un taxi, dándole al hombre que lo conducía las indicaciones del lugar en el que Jaejoong le aseguró que estaría un par de horas antes.

Un cuarto de hora después Changmin llegó a un bar, o eso parecía desde el exterior. Cerca de allí se encontraba el pelirrojo, con un sweter ajustado de color rojo oscuro, un par de Jeans desgastados además de sus ya particulares lentes oscuros aun en  medio de la noche. Desde donde estaba parecía distraído con el celular, fumando un cigarrillo como si fuera la cosa más normal del mundo. Los transeúntes que pasaban por allí se le quedaban mirando, algunos murmuraban y otros simplemente reprochaban con una mirada de desaprobación. Jaejoong por supuesto se inmutaba de cualquier cosa que pasara a su alrededor producto de su apariencia.

Changmin suspiró y se ajustó el pasamontañas. Caminó a paso lento hacia el distraído muchacho que levantó la cabeza una vez estuvo un par de pasos cerca.

—Hola. — Jaejoong saludó con su ya correspondiente tono bajo— ¿Entramos?

Changmin solo siguió caminando, adentrándose al lugar con facilidad seguido de cerca por Jaejoong.

El bar era en realidad algo parecido a una sala de conciertos, justo como aquel antro en Tokio donde Jaejoong tocó, pero tres veces más pequeño. En lugar de barra había mesas repartidas por el área y los camareros se encargaban de tomar los pedidos directamente en cada mesa. Changmin siguió adelante dispuesto a sentarse justo en las mesas del frente, pero Jaejoong lo detuvo, arrastrándolo hacia atrás, justo donde las luces prácticamente no llegaban.

Changmin refunfuñó al sentarse por la mala ubicación que el pelirrojo había escogido, pero Jaejoong rápidamente acalló sus quejas quitándose sus lentes.

—Este bar esta atestado de Japoneses, reconocerte será fácil si te sientas en un lugar tan visible.

Changmin entonces dio una vista rápida al lugar, que efectivamente estaba repleto de japoneses, fácilmente identificados por sus rasgos físicos y por su lenguaje. Fue entonces que detuvo las quejas, acomodándose en su asiento mientras se preguntaba porque Jaejoong había escogido justo este bar japonés, en medio de tantos bares en Seúl.

— ¿Van a ordenar ya? —Una camarera se acercó justo cuando terminaron de acomodarse, ella hablaba japonés. Era una mujer pequeña de ojos igual de pequeños, vestida con el típico traje de camarera blanco y negro, portando en su mano una libreta y un bolígrafo.

—Una cerveza para mí. — ordenó Jaejoong sonriendo a la mujer que solo masculló y fijo los ojos ahora en Changmin.

—Cerveza, igual— ordenó Changmin. La mujer rápidamente se retiró luego haber tomado el pedido. Un par de minutos después regresó con dos cervezas y un tazón de nueces, pidiendo que la llamaran si querían pedir algo más.

Changmin rápidamente tomó un gran sorbo de la cerveza, refrescándose con el burbujeante sabor en su garganta y luego tomo una buena cantidad de nueces y comenzó a engullirlas. Jaejoong lo observaba perplejo tomando apenas un sorbo de su cerveza y sonriendo ante aquella forma tan abierta de comer que tenía.

— ¿Por qué me trajiste aquí? —Ya no aguantando la curiosidad, Changmin lanzó la pregunta aun con la boca llena de nueces—

—Solía venir aquí con frecuencia. Aunque soy de Chungnam viví aquí en Seúl unos tres años. Todas las noches hay conciertos, nadie famoso, solo músicos independientes que interpretan canciones de otros más famosos, todos japoneses.

—Uhmm.

—En este lugar comencé a tocar hace un buen número de años y desarrollé un particular gusto por la cultura Japonesa —continuó el pelirrojo— aquí conocí a Akita, mi primer y único manager, fue gracias a él que llegué a Japón y conocí a los anteriores miembros de mi banda.

— ¿Akita? ¿Akita Takahashi? ¿El cantante Pop? —preguntó Changmin sorprendido—

—El mismo —Jaejoong sonrió— Cuando encontró su propio camino y se volvió famoso no volvimos a cruzarnos.  Asistí a un par de sus conciertos al principio, pero su música llegó a ser tan superficial que lo dejé a un lado. Una lástima, toca el bajo como los dioses.

—Vaya, jamás pensé que un tipo como ese guardaría alguna relación contigo —Aseguró Changmin, terminando de un segundo sorbo su cerveza—

— ¿Te desagrada? — indagó el pelirrojo—

—No particularmente. Cruzamos caminos un par de veces, y es un tipo ciertamente arrogante por lo que no congeniamos muy bien —murmuró, sacudiendo los hombros—

—Vaya, tienes una forma bastante severa de juzgar a las personas —musitó el pelirrojo agraciado—Él tiene el ego de un rey, ha sido así siempre y no creo que cambie nunca.

Changmin levantó el borde de su labio sospechando de aquel argumento de inmediato.

—Hablas de él como si fueran cercanos. ¿Qué tipo de relación tuvieron ustedes dos?

Jaejoong aguantó una carcajada ante la pregunta.

—Es algo que mantendré en secreto. —Coquetamente el pelirrojo puso un dedo en sus labios e hizo un guiño para Changmin.

—Tsk.

 Changmin ignoró aquello último y fijó su vista en el pequeño escenario de donde ahora salía un jovencito con su guitarra, acercándose al micrófono y presentándose, a la vez mencionando el título de la canción que interpretaría. Changmin se acomodó en su asiento, relajándose por completo para escuchar aquel tema que conocía, entonces el sonido de la guitarra comenzó a escucharse.

El chico parecía rondar los 17 años, no estaba vestido llamativamente como la persona sentada a su lado. Solo una camiseta, Jeans sucios y un par de zapatillas,  su único acompañante era su guitarra y la bonita voz que continuaba interpretando la canción.

Mientras lo observaba, Changmin se preguntaba si Jaejoong pudo haber lucido así cuando comenzó a cantar, solo un chico sencillo con nada distinto o especial a su voz. Al imaginarlo solo podía sentir más curiosidad sobre el tipo de persona que era el pelirrojo antes, mucho antes de ser el descarado pervertido que hacia tambalear su paciencia.

Ante aquel pensamiento, una sonrisa brotó de sus labios.

La canción que el chico estaba interpretando era muy suave, casi cantaba en susurros al ritmo de las cuerdas de su guitarra, por lo que Changmin se dejó envolver por la dulce voz y cerró los ojos plácidamente encantado.

Pronto, sintió una tenue calidez recorrer su muslo y subir hasta detenerse en sus caderas, pronto, una respiración ajena a la suya hizo que la piel de sus brazos se erizara, al ritmo de unos suaves labios que se movían lentamente sobre los suyos. Eran roces ínfimos pero que inyectaban una fuerte sensación de necesidad en su tendido cuerpo. Por ello, busco a tientas con sus ojos cerrados aquellos labios y entreabrió los suyos para permitir el paso de la traviesa lengua que no perdió oportunidad en llegar hasta el rincón más profundo de su boca.

Que importaba ya, de todas formas estaban abrigados por las sombras de la oscuridad.

Este no se trataba de un beso desesperado, ese tipo de besos que estaba acostumbrado a recibir por parte de Jaejoong. Este era más bien lento, reconfortante, en el que ambos se daban el espacio suficiente para respirar y regresar a tocarse.

 El sabor intoxicante del alcohol en la boca de Jaejoong embriagaron los sentidos de Changmin, mucho más que la cerveza que había terminado hace un buen par de minutos, porque su cuerpo entero se sentía como paralizado, todo con un simple beso.

Cuando las luces se hicieron más tenues al muchacho del escenario despedirse, los dos se separaron, manteniendo las miradas fijas en el otro. Los labios de Changmin hormigueaban, como si aquel contacto fuera insuficiente, como si estuviera necesitando algo mucho más profundo, más íntimo, como si lo necesitara ahora mismo.

— ¿Quieres irte ya? —aquella voz con la que Jaejoong le habló sonó tan insinuante como desesperada y Changmin no tenía motivo alguno para negarse a aquella directa invitación. Simplemente se limpió los labios con el dorso de su mano y Jaejoong terminó de un solo sorbo el resto de su cerveza.

Luego de pagar la cuenta, ambos salieron de bar, menos de treinta minutos después de entrar. Ahora ambos caminaban por la acera en un extraño silencio, incapaces de coger un taxi debido a lo desolado de las calles.

— ¿Quieres comer algo? El clima esta agradable y lo cierto es que prefiero caminar a tomar un taxi.

Changmin se sintió extrañamente sobresaltado cuando Jaejoong volvió a hablarle,  un extraño cosquilleo recorrió pecho entonces, una punzada molesta que tamborileaba en su cabeza. Sin embargo, a pesar de su agitación, el actor solo aparento estar distraído y se dejó arrastrar de nuevo por el cantante hasta un pequeño local en medio de la calle.

A diferencia del bar este lugar estaba bastante iluminado y lleno de personas,  sin embargo, tomaron asiento en una de las mesas del centro, uno frente al otro, ya sin importar si alguien los reconocía pues la mayor parte del personal era coreano.

Pronto, una camarera se acercó a la mesa que habían escogido con los menús. La mujer, en contraste con la camarera en el bar, prestó mucha atención a los dos hombres extraordinariamente guapos sentados juntos, por lo que se desfajó en coqueteos, moviendo su cabello o sus pestañas más de lo normal.

Changmin por primera vez en su vida no estaba consciente de los coqueteos de la bonita muchacha, no hasta que se dio cuenta de la forma tan sutil en la que Jaejoong los respondía haciendo preguntas innecesarias o comentarios agradables a la animada camarera. Por ello, no puedo evitar fruncir el ceño.

A diferencia de antes, a Changmin no se vergüenza en preguntarle las cosas directamente a Jaejoong, así, cuando finalmente la mujer se marchó con las órdenes, quiso encarar su duda.

— ¿Soy yo, o tú estabas coqueteando con esa camarera?— Preguntó aun con el cerco profundo sus ojos y Jaejoong dejó entrever una sonrisa—

— ¿Lo estaba? —Pregunto con tono inocente y Changmin levantó una ceja incrédulo— Solo estaba siendo amable —aseguró sacudiendo los hombros—

—Jaejoong, yo soy un hombre y sé cuándo un hombre responde los coqueteos de una mujer —contraatacó el alto cruzándose de brazos— ¿En verdad eres gay?

—Si tu pregunta es si soy gay, te digo con seguridad que sí. Pero el ser gay no me exime de que las mujeres me llamen la atención, después de todo, no me lie con hombres toda mi vida —Tranquilamente el pelirrojo acomodó uno de sus brazos en la mesa, mirando a Changmin con una sonrisa divertida— Técnicamente, soy bisexual, pero las mujeres son un lio desastroso así que nunca he ido en serio con ninguna.

—Entonces, ¿Con un hombre si has ido en serio? —Indagó ahora Changmin, pero Jaejoong volvió a sonreír usando su dedo de nuevo en un gesto de censura—

—Eso es algo que me guardaré para mí—

Ante la respuesta, Changmin bufó.

—En verdad eres un estafador—

—No soy un estafador. Si tu deseo es hablar de vaginas en lugar de penes, créeme que puedo seguirte la conversación. La vida es muy corta como para solo probar el lado malo o el bueno ¿No está bien probar un poco de los dos?

Incapaz de dar una respuesta concreta a aquella afirmación, Changmin cerró la boca y con un gesto de incredulidad dio por terminada la conversación.

Al menos la voz de Jaejoong era muy baja por lo que era poco probable que alguien hubiera alcanzado a oír lo que decía.  Justo al tiempo que levantó la cabeza para ver si había miradas sobre ellos,  la camarera se acercaba sonriente con la charola de sus órdenes. Al dejarlas, la mujer hizo un gesto a Jaejoong y este sonrió como respuesta. Changmin solo se concentró en su plato, pero por alguna razón la comida no sabía nada bien.

[…]

Media hora después estaban fuera del local con sus estómagos llenos, por lo que caminaron un rato por los alrededores para mejorar la digestión. Jaejoong insistió en cruzar un parque según el cual se encontraba un atajo para llegar a su hotel. Changmin se negó diciendo que regresaría a casa, ya con el ánimo bastante desmejorado luego de la visita a aquel local de comida. Sin embargo, como de costumbre, Jaejoong ignoró sus quejas y lo arrastró por las calles rumbo al desolado parque donde los dos desentonaban, ya que solo parejas jóvenes paseaban por ahí a esas horas.

Caminaron juntos sin hablar, observando las escenas de amor y uno que otro niño corretear por ahí. Jaejoong parecía muy entretenido y hasta contento, pero Changmin se encontraba bastante cansado y de mal humor.

—Hombre, que buen clima —espetó repentinamente Jaejoong, exaltando a Changmin— ¿Quieres que comamos un helado? —la sonrisa animada con la que el pelirrojo dejo escapar aquella propuesta causó escalofríos en Changmin.

—En serio, ¿Qué es lo que te pasa?— exclamó molesto Changmin— No es nada divertido estar siendo arrastrado por ti a todas partes—

— ¿Arrastrado? —Preguntó Jaejoong—

—Del bar a ese restaurante, del restaurante a este estúpido parque y ahora… ¿Quieres un helado? ¡¿Soy un niño acaso?! —Ya bastante alterado, Changmin se permitió alzar la voz— Estoy intentando descifrar que rayos quieres.

—En serio eres tan denso que das miedo —Jaejoong resopló decepcionado— Supongo que cuando es un tipo el que te propone el plan no lo captas para nada ¿uh?

— ¡¿De qué rayos estás hablando?! —Finalmente, la paciencia del actor se agotó—

— ¿Qué acaso no sabes lo que es una Cita? —Jaejoong se cruzó de brazos— Hubiera sido más fácil simplemente decirte que fueras al hotel y follar, pero quería salir contigo, creí que con la sola invitación lo captarías de inmediato pero ¿En serio creías que estaba simplemente dando vueltas contigo porque si? —Esta vez, el pelirrojo era el que lucía molesto— y yo que me tomé el trabajo de investigar a que lugares podía llevarte en lugar de salir a divertirme, ¡Que sujeto más aburrido eres!

— ¡¿Y ahora porque soy yo el malo aquí?! —Grito alterado Changmin— ¡¿Cómo rayos quieres que me entere de que estamos en una cita si tú y yo ni siquiera estamos saliendo?! —aseguró y Jaejoong resopló, bastante furioso—

— ¡Que lo sé! ¡No tienes que tirármelo en cara a cada rato! Pero, ¿Qué tiene de malo? Tú me gustas, y no solo es por tener sexo contigo que quiero verte. Sabes, no es lo único que tengo en mi cabeza cuando pienso en ti.

—Yo tampoco, pero aun así… —Changmin se detuvo de inmediato cuando se dio cuenta de lo que acababa de decir pero ya era demasiado tarde para retractarse, Jaejoong le estaba sonriendo, desapareciendo de su rostro toda la molestia anterior— Mierda. —murmuró—

—Así que si piensas en mi ¿eh? —la sonrisa que el cantante blandió era tan amplia que casi abarcaba su rostro entero. Changmin miró a un lado avergonzado con su cara coloreándose en carmesí.

— ¡Me voy a casa! —gritó, dándose la vuelta rápidamente con la intención de regresar, pero el pelirrojo le atajó el brazo y avanzó a pisotones por el parque, apretando su agarre con tanta fuerza que Changmin creyó que iba a rompérselo.

En corto tiempo atravesaron el lugar hasta estar a las puertas del hotel donde Jaejoong se estaba hospedando, subieron por el estacionamiento hasta llegar a un ascensor donde Changmin fue metido a la fuerza hasta finalmente detenerse en el piso correspondiente. Changmin logró empujar a Jaejoong más de una vez pero al final solo fue arrastrado con más fuerza hasta que las puertas de la habitación del pelirrojo se abrieron y ya no había más salidas.

Ahora, el actor yacía tendido sobre la amplia cama de hotel, que superaba el doble a la cama en la habitación del pelirrojo en Tokio y era mucho más confortable. Los botones de su camisa ya habían sido desabotonados y el pelirrojo ahora repartía besos a lo largo de su torso, arrastrando sus manos hasta el filo de los pantalones los cuales también fue arrastrando lentamente.

—Acabamos de hacer el peor espectáculo en un parque atestado de personas —murmuró Changmin con los ojos cerrados, doblegado ante la lluvia de caricias— Y ahora estamos aquí como si nada, debería romperte la cara con un puñetazo por la humillación que me hiciste pasar.

Vagamente recordó como el cantante lo había cargado como un saco de papas en un Stop cuando se había negado a cruzar la calle para llegar al hotel. Todos los transeúntes los miraban confundidos al ver a dos tipos de tal altura y aspecto dando un espectáculo tan bochornoso e infantil y Changmin solo pudo ocultar su cara con el pasamontañas muriendo en vergüenza.

Lo que más indignaba a Changmin era que le sacaba algo más de una cabeza a Jaejoong, pero ni siquiera podía apartarlo como se merecía a pesar de su apariencia tan afeminada. ¡¿De dónde demonios sacaba tanta fuerza?!

Jaejoong soltó una risita mientras jugueteaba con el ombligo de Changmin:

— ¿De qué forma querías que te dejara ir luego de eso tan lindo que dijiste? —susurró ronco el cantante arrastrando la cinturilla de los pantalones un poco más abajo, pasando su lengua por la curvatura en los huesos de la pelvis de Changmin— Lindo… tu piel  es muy suave aquí.

Changmin tembló comenzando a sostener las sabanas de la cama.

—Yo no dije nada… —se excusó— tu solo lo interpret… ah! —Jaejoong mordió su abdomen en venganza—

—Yo sé lo que escuche.

El pelirrojo se levantó un poco quedando de rodillas en la cama, desde donde arrastró su sweater hasta dejar su pecho desnudo, cubriendo el cuerpo de Changmin con el suyo hasta encontrar sus labios y devorarlos sin mesura, dejando que sus manos vagaran inquietas por la fibrosa piel de su pecho, luego inclino su cabeza hasta alcanzar el largo cuello de Changmin, arrastrando su lengua por el lugar hasta terminar en su clavícula. Ya allí, mordió un poco la piel de su pectoral derecho, succionando cándidamente hasta regresar a la cinturilla de los pantalones.

—Al final de todo esto —murmuró Jaejoong acariciando el bulto naciente en los pantalones del alto— Estoy feliz de no ser tan solo una fuente de diversión para ti —sonrió, sinceramente feliz—

Changmin que hasta entonces había mantenido sus ojos fuertemente cerrados, los abrió:

—Tú no me desagradas —musito suavemente— y es obvio que a veces pienso en ti, aunque soy un tipo y todo, quiero decir… si pudiera ponerlo en palabras, me siento bien contigo. Si no lo hiciera jamás te permitiría hacer lo que estás haciendo.

Jaejoong asintió sonriente levantándose hasta apoyar la barbilla en el pecho de Changmin y mirarlo fijamente:

— ¿Somos amigos entonces? ¿Con beneficios? — Jaejoong dejo salir una sonrisa coqueta, mordiéndose los labios—

—Colegas —aclaró Changmin— Colegas muy… íntimos.

El pelirrojo no pareció desanimarse con el cambio de término, inclinándose de nuevo hasta los labios del menor, sorbiéndolos suavemente mientras arrastraba los pantalones de este hacia abajo. Changmin también coopero un poco, desabrochando los pantalones del cantante y metiendo su mano en el interior de ellos, hábilmente surcando su ropa interior hasta apretujar su miembro con sus dedos.

Jaejoong resopló sonriendo, cerrando los ojos momentáneamente mientras disfrutaba de la amainada caricia en su parte baja, pronto comenzando a hacer lo mismo con el despierto miembro de Changmin.

Un rato después estuvieron libres de vestiduras, moviendo sus caderas uno contra el otro, repartiendo caricias intercaladamente pero ninguno de los dos parecía acercarse al final. Por ello, Jaejoong se detuvo volviendo a besar los labios de Changmin y se acercó al nochero del cual sacó el sobre plateado que Changmin ya conocía bien.

— ¿Quieres que juguemos un poco? —una sonrisa traviesa se escapó de sus labios al tiempo que posicionaba su cuerpo entre las piernas de Changmin, el cual separó un poco sus muslos, levantado sus rodillas. Jaejoong se inclinó, rompiendo el sobre con sus dientes y dejando que el líquido viscoso empapara sus dedos por completo —Hagámoslo un poco diferente esta vez —murmuró el pelirrojo, tomando las caderas de Changmin y haciéndolo girar hasta quedar boca abajo en el colchón —Levanta tus caderas hacia mí—

Changmin lo dejó ser, levantando el trasero en una posición algo incomoda, acomodando su rostro en el colchón. Pronto sintió los dedos escurrirse en su interior surcando ya con facilidad aquel lugar e impregnando todo con aquel líquido frio y pegajoso:

—uhm… —Changmin jadeó, en aquella posición podía sentir la intromisión mucho más profunda—

Jaejoong no tardó demasiado en unir un segundo dedo al primero, con el tiempo Changmin se acostumbraba más rápido, por lo que aceleró un poco el proceso inclinándose por debajo de las caderas al aire del menor, tomando el miembro de este entre sus labios, causando un temblor inmediato en el cuerpo de Changmin.

—Ah… ah… —jadeó con más fuerza el actor sintiendo los dedos tomar velocidad al mismo tiempo que la succión de los labios del pelirrojo se hacía más fuerte —P—para… ah… ¡Me voy a correr en nada! —Se quejó, pero Jaejoong solo aumentó la velocidad de sus dedos— ¡uwahh!

Changmin sostuvo las sabanas con fuerza sintiendo el golpe de aviso, pero justo en el momento cumbre, se sintió horriblemente frenado por los dedos que se enroscaron cruelmente contra la corona de su miembro, impidiéndole llegar.

— ¡ugh! — se quejó frustrado, casi sintiéndose enfadado por el dolor que se propagaba en su ingle— ¡Joder, Jaejoong!

Su interlocutor solo rio un poco.

—Si quieres que te deje terminar —susurró Jaejoong,  haciendo que un tercer dedo entrara en el interior de Changmin. La suave y cálida entrada impregnada de lubricante cedió fácilmente— permíteme entrar… aquí…

Changmin abrió los ojos ampliamente ante aquella petición.

— ¡Por supuesto que no! —Respondió de inmediato, pero Jaejoong solo forzó el ritmo de sus dedos mucho más— ¡Ahg!

—No va a dolerte nada. He estado preparándote desde que comenzamos a tener sexo, así que no temas por el dolor. —aseguró el cantante, moviendo los dedos esta vez de adentro hacia afuera— ¿Ves? Entran suavemente. Confía en mí.

Jaejoong se levantó sosteniendo las caderas de Changmin en sus manos y posicionándose a la altura de ellas y poco a poco comenzó a frotarse contra él. Con toda la humedad en esa apretada hendidura, su miembro parecía querer entrar por si solo allí. El pelirrojo se lamió los labios con impaciencia.

—Tu, idiota… tengo que volver a la casa de mis padres hoy —exclamó Changmin sintiendo la carne caliente frotarse contra su trasero— ¿Con qué cara piensas que los miraré después de esto?—

Jaejoong frunció el entrecejo de inmediato ¿Qué era eso tan vergonzoso acerca de acostarse con él?

—Con la misma cara que les vez cuando te tiras a una mujer, es solo sexo, y esto es solo otra forma de tener sexo. No vas a mostrarles tu trasero para que vean lo que ha pasado. —aseguró Jaejoong. Trató de olvidar su molestia anterior repartiendo besos en la espalda baja de Changmin— Si te duele, aunque sea un poco, lo sacaré.

—Esa mentira la he usado yo, cabrón —se quejó Changmin—

—Jajaja Vale, si te duele me golpeas entonces—

—No… aun es un no…

—Yo no tuve ningún problema en hacerlo contigo –se quejó esta vez Jaejoong—

—Esa fue tu decisión –replicó Changmin— ¡Y tú ya eres gay! ¡Yo no!

Touche, el lindo conejito tenía un punto.

Luego de un corto silencio, Jaejoong resopló y sonrió desganado, dejando libres las caderas de Changmin. Se moría por hacerlo, pero no quería tener que forzarlo, si quería tener el privilegio de ponerlo debajo, esperaba que Changmin estuviera completamente de acuerdo primero.

Necesitaba usar toda su astucia si quería conseguirlo. Dispuesto a no dejarse vencer, se recostó sobre aquella espalda tendida y alcanzó las manos de Changmin, colocando las suyas debajo y entrelazando sus dedos. Comenzó a besar la parte posterior de su cuello, delineando con su lengua cada uno de los lunares que se escondían debajo de su suave cabello castaño. Los suspiros que el alto dejaba salir eran cada vez más altos, entonces uso su lengua para recorrer el contorno de su oreja sintiendo el cuerpo moverse impaciente debajo de sí.

— ¿Que es aquello tan inconcebible de dejarme abrazarte? — preguntó, dejando libre una de las manos de Changmin y recorriendo con la yema de sus dedos su pecho aceitado por el sudor. El toque tan delicado hizo que la piel canela se erizara.

— ¿Aun insistes en ello? —Murmuró Changmin con la voz delgada, obligándose a morder su labio para no dejarse doblegar— Es demasiado denigrante…

Jaejoong frunció el entrecejo. Típico argumento de un hombre heterosexual.

— ¿Qué es denigrante? —contraatacó, sus dedos finalmente apretaron aquel eje impaciente escondido entre sus piernas. Changmin ronroneó, ondulando sus caderas hacia atrás.

—Estar abajo… es… es… hng…

— ¿Qué es lo denigrante de estar abajo? —Insistió, comenzando a enojarse, su uña se incrusto en aquel trozo de carne logrando sacarle un aullido a su víctima.

Changmin se negó a dar respuesta a pesar del dolor y quiso usar su propia mano para acariciarse. Estaba desesperado, quería venirse, sentía sus huevos a punto de explotar pero Jaejoong simplemente no lo dejaba. Rápidamente el pelirrojo se interpuso aplastando su cuerpo por completo contra él, su mano quedo atrapada entre el colchón y su estómago.

—Auh.

— Te hice una pregunta.

Cansado, Changmin resoplo. La insistencia de este tipo era insoportable.

— ¡No soy una mujer! ¿Correcto?  ¡Estar abajo es automáticamente declararme una!

Jaejoong enfurecido mordió su oreja con saña.

— ¡Eso duele, maldita sea!

— ¿Por qué te di mi trasero eso me hace una mujer? —casi gritó Jaejoong, el alto se obligó a guardar silencio. —Si por algún momento eso pasó por tu cabeza no te lo perdonaré.

—Yo nunca he pensado que seas una mujer, es solo…

— ¡Entonces! ¡¿Cuál es la diferencia?! Dejarte follar no te convierte automáticamente en una mujer, es sexo, hasta los heteros lo hacen.

— ¡¿Qué?!

— ¿Con que tipo de mujeres frívolas te has acostado hasta ahora? —Indagó. Con fuerza volteó el cuerpo de Changmin hasta dejarlo boca arriba. El castaño pestañeo enfrentando ahora aquellos furiosos ojos negros— Esto no es algo exclusivo de gays, hombres que han descubierto el tipo de placer que pueden conseguir del sexo anal lo han intentado con sus novias o lo buscan de no tener una ¡Estamos en el siglo veintiuno!

—Y ¿cómo quieres que me entere? No soy tan liberal como tú.

— ¡Entérate! ¡Estas durmiendo con un hombre!

Derrotado, Changmin apretó los dientes.

— ¡¿Por qué siempre me haces sentir como el malo?! Yo no…

—Porque hasta el momento no te has negado porque no lo quieras, te has negado por los demás o por prejuicios, siempre debo presionarte porque de otro modo no avanzarías ni una pulgada, ¿Dónde están tus gustos ahora? ¡Dímelo!

— Eso es…

— Sé que quieres hacerlo, de lo contrario jamás me hubieras permitido jugar contigo como lo he hecho hasta ahora, pero tus estúpidos prejuicios siguen cegándote a pesar de lo lejos que hemos llegado con esto.

— Lo sé.

— ¿Cuál es el inconveniente entonces? ¡Dame una razón que me haga darme por vencido!

—No tengo una —aseguró—

— Changmin…

—Jaejoong, mis huevos están a punto de reventar, por favor —musitó dolido— Solo déjame venir…

El pelirrojo suspiró viendo que no había manera de luchar contra algo como eso, este definitivamente no era el día para tratar de sodomizar a Changmin. Él era obstinado, así que accedió, levantando su cuerpo y dejando libre el brazo que mantenía fuertemente agarrado, el alto aun con sus dedos dormidos comenzó a darle placer a su propio miembro.

Para ayudarlo, Jaejoong sujetó sus caderas y volvió a darle la vuelta a su cuerpo, repartiendo besos por su espalda y cuello de nuevo. Aquellas traviesas caderas se movían contra su pelvis haciéndolo volver loco, pero no podía tomarlo, así que solo uso sus dedos para moverse en su interior, busco sus labios y sorbió su boca, los movimientos oscilantes en sus cuerpos eran cada vez más rudos y el cantante tenía que usar todo su autocontrol para frenarse.

Cuando separó sus labios vio en aquellos ojos chocolate el fuego del deseo palpitando, sus caderas golpeando su pelvis con una clara intención, así que lo abrazó con fuerza y se movió a su ritmo, consolándose solo con el roce de su piel. Escuchó un jadeó y como el cuerpo bajo el suyo se desvaneció en las sabanas completamente. Había acabado.

— Siento eso— murmuró Jaejoong dejando un beso en su mejilla, pero antes de alejarse Changmin alcanzó sus labios y lo envolvió en un apasionado beso, su cuerpo volvió a erguirse y esa mirada de fuego volvió a quemar su rostro.

—Siento haberme comportado como un idiota, con la cita y ahora con esto —murmuró el actor, dejando un nuevo beso en sus labios— Tienes razón, soy muy prejuicioso y de seguro te ofendí, lo lamento —Dando un largo suspiro y apretando sus manos, Changmin se dio animosa sí mismo para terminar su frase. De no ser Jaejoong de seguro había recibido un golpe por su estúpida excusa —Si aún quieres hacerlo…

— ¿Estas bromeando? —Murmuró el pelirrojo—

—Estás haciendo que me arrepienta—.

La chispa en aquellos ojos oscuros brillo de inmediato. Jaejoong volvió a su posición anterior sin esperas,  llevando sus manos directamente a un nuevo sobre de lubricante, con ello se dedicó a masajear el interior de Changmin con especial atención, haciéndolo despacio, sumando con lentitud un dedo al otro y tratando de relajar el cuerpo aun tenso bajo sus manos con caricias.

En realidad quería usar un dildo o un vibrador, eso facilitaba el trabajo muchísimo, pero el hombre bajo sus manos era demasiado conservador y había tardado demasiado en decidirse en hacer esto, si le ofrecía cualquier otro extra probablemente se echaría para atrás y ahora sí que no podía permitírselo. Estaba duro como una roca y ahora eran sus huevos los que amenazaban con explotar si no se apresuraba.

Jaejoong volvió a tomar su propio miembro mientras se arrodillaba en la cama y tomaba las caderas contrarias para ubicarlas.  Se alejó solo un momento y rebuscó por el desorden de sus sabanas hasta hallar un sobrecito rosa, el cual rasgo hasta sacar un círculo de látex. Deslizó el círculo por la extensión de su miembro y volvió a su posición una vez más.

Poco a poco se acercó hasta presionar su glande contra el círculo rectal y evaluó la reacción de Changmin. Este último parecía relajado, al menos por el momento, por lo que el pelirrojo prosiguió con confianza, empujando solo un poco más y así con lentitud y cuidado, deteniéndose si sentía alguna agitación en el cuerpo debajo del suyo.

La sensación de aquella área húmeda amoldándose a su hombría le hizo jadear de inmediato. Era la primera vez que lo hacía con un hombre completamente virgen por atrás, la sensación de aquella estrechez era simplemente indescriptible.

Tenía conocidos que morían por los traseros vírgenes. Y entre sus muchos hobbies estaba el conseguir parejas que lo fueran antes de estar con ellos. Él siempre les había dicho que tener sexo con personas sin experiencia debía ser demasiado aburrido, pero gracias a Changmin se había dado una bofetada con sus propias palabras. Por supuesto, Changmin no era ajeno al sexo y por como cedía ante sus perversiones en verdad le gustaba follar, por eso, la experiencia era distinta a simplemente acostarse con alguien con un largo recorrido.

Alguien con un largo recorrido y con cero experiencia con el sexo gay, eran la combinación perfecta para su mente manipuladora.

— ¿Te duele? —preguntó cuándo prácticamente la mitad de su pene estaba dentro, pero solo obtuvo silencio, que era la forma de Changmin para evadir la pregunta. No deseaba presionarlo, pero tampoco quería ser el único recibiendo algo a cambio de su propio placer. Se movió lentamente entonces, inclinándose hasta cercar con sus dedos el miembro de Changmin que se erguía vigorosamente de nuevo, haciendo movimientos suaves y relajantes sobre su tronco. Besó su espalda y siguió moviéndose pausadamente, mientras la estreches que presionaba contra su eje le hacía ver las estrellas.

—Ah… tan estrecho— Una sonrisa de complacencia cruzó su rostro y jadeó al sentir el movimiento de caderas debajo de su cuerpo y el interior de Changmin expandiéndose, como si pudiera aceptar más de lo que estaba recibiendo— ngh… ah—

Changmin se quejaba en controlados suspiros al tiempo que su cara se hundía más en las sabanas siguiendo el ritmo de la respiración contraria en su nuca y la incómoda intromisión en su espalda. Su cuerpo comenzó a temblar cuando el clímax amenazaba de nuevo y como forma de acelerar un poco las cosas se permitió empujar sus propias caderas hacia atrás chocando directamente con la pelvis de Jaejoong, aquella acción provoco un calambre en su interior pero se redujo rápidamente cuando Jaejoong frotó con más ahínco el tronco de su hombría.

Un Jadeo involuntario escapó de su boca.

—Tranquilo —musitó Jaejoong contra su odio— No te apresures o te dolerá.

Changmin obedeció sintiendo el brazo desocupado del pelirrojo rodear su pecho y su lengua que se movía por el contorno de su oreja, mordiéndola un poco mientras presionaba contra su espalda mucho más rápido.

Jaejoong trató de contenerse al máximo, moviendo sus caderas despacio al ritmo que el interior de Changmin se contraía, pero era difícil mantener la calma cuando lo que más deseaba era empujarse sin control en  su contra hasta atravesar el recoveco más profundo y darle un placer inigualable. Reguló su velocidad con mucho esfuerzo, al tiempo que aquel estrecho pasaje se apretaba mucho más en su contra.

—ah… Changmin—

Jaejoong no pudo contenerse más e imprimió más velocidad a su penetración. Sus cuerpos se mecían juntos, las rodillas de Changmin se deslizaban y enredaban con las sabanas, sus labios se hallaban fuertemente apretados entre sus dientes. No quería gritar, tampoco quería gemir, necesitaba controlarse aunque su estómago sintiera el temblor de los movimientos a su espalda.

Conforme Jaejoong aceleraba el ritmo Changmin se sentía cada vez más cerca de llegar al clímax de nuevo. Las caricias sobre su entrepierna se hacían más torpes, al punto de que su mano tomo el lugar de la de Jaejoong cuando este lo liberó para sujetar bien sus caderas.  Jaejoong estaba perdido en su propio placer, y no parecía darse cuenta que había abandonado el de Changmin por completo. El alto acarició la punta de su erección con atención por lo que apretó sus labios y las sabanas con su mano libre, pero al final no pudo contenerse cuando su voz salió ronca y abandonada y su semilla manchó las  sabanas, terminando primero otra vez.

Jaejoong siguió moviéndose a su espalda, deleitándose contra la presión de las paredes internas, moviéndose cada vez más rápido ya que no pudo contenerse más.

Cuando Changmin se corrió su interior se contrajo, abracando deliciosamente su pene y dejándolo inmóvil por un momento. Al final no pudo mantenerse estable por mas y en su garganta bailó un gruñido golpeó directamente los oídos de Changmin.

Ya que estaba protegido por el condón, dio un par de estocadas más antes de derramar su semilla en un jadeo tumultuoso, saliendo del interior de Changmin poco después y desplomándose boca abajo en la cama. Su pelo rojo completamente húmedo se había pegado a su cara, los ligeros bultos de sus músculos ahora estaban marcados por la delgada capa de sudor que lo cubría, su piel pálida se veía simplemente hermosa bajo la luz de la mampara de la habitación.

Pronto Changmin se dejó hundir en el colchón boca arriba, sintiendo su recto palpitar con molestia, solo esperaba que no fuera una sensación duradera o sin duda mataría a Jaejoong.
Jaejoong se le unió poco después, buscando un beso que esta vez el menor no rechazó. Fue un beso cándido y superficial que terminó cuando Changmin finalmente apartó el rostro y se hizo a un lado.


Jaejoong envolvió los brazos alrededor de la cintura de Changmin, pegándose a su pecho como lapa, Changmin gruñó incomodo pero lo dejo ser, apoyando el rostro en la almohada y dormitando un poco.

— ¿Estas bien? —Susurró el cantante mordiendo la curvatura de su hombro con suavidad—

—Lo estoy. —Murmuró Changmin, la sensación cosquillosa en su recto y el ardor se habían aplacado un poco. Aun molestaba, pero era tolerable.

— ¿Te gusto? —Se aventuró a preguntar Jaejoong, peor como esperaba Changmin solo golpeó su estómago con el codo y no respondió, acomodándose en la almohada aún más.

Changmin sintió su cuerpo relajarse por completo y por un momento perdió la conciencia de lo que sucedía en aquella habitación, sin embargo, sacudió la cabeza poco después. No podía quedarse a dormir en este lugar. Por ello, comenzó a sacudirse el pegajoso cuerpo que lo aprisionaba hasta hacerlo a un lado.

— ¿Qué hora es? –Preguntó apresurado. Jaejoong  suspiró desganado y se levantó hasta sacar su celular del bolsillo de sus abandonados pantalones—

—Pasadas las doce— respondió aprovechando para ponerse los boxers mientras Changmin se levantaba y vestía a la velocidad del rayo— ¿Por qué no te quedas? Es tarde ya de todas formas.

—No creo que sea muy cortés con mis padres, tengo que hablar con ellos mañana—musitó Changmin terminando de abotonar su camisa y deslizar el pasamontañas por su cabello. Lucia agitado y su pelo era una total maraña, sin embargo, seguía indescriptiblemente hermoso.

Jaejoong tuvo que morder su labio, no quería dejarlo ir pero ya había absorbido demasiado de su tiempo por una noche. Su mirada fija no pasó desapercibida por esos preciosos ojos chocolates y Changmin solo bufó apuntándolo con uno de sus dedos.

—No me importa lo que vayas a hacer en Chungnam o a donde te vayas, así que párala con los mensajitos cada cinco minutos, es fastidioso. Nos veremos en Tokio.

Sorpresivamente, Changmin se inclinó hasta apretar la barbilla de Jaejoong en sus dedos, levantándola para dejar un beso de despedida en sus labios, beso que dejó al pelirrojo completamente anonado y el cual no tuvo tiempo siquiera de corresponder.

Changmin salió raudo de la habitación entonces, murmurando algunas cosas sobre llegar demasiado tarde y no volteó a ver al descompuesto cantante, dejándolo ahí, atontado en las sombras de su propia habitación.

Justo cuando la puerta hizo el click que avisaba que Changmin finalmente se había ido, una sonrisa de pura felicidad adornó el rostro de Jaejoong. Se arrojó en la cama y abrazó una de las almohadas hasta rodar en la dirección opuesta y comenzó a reír estúpidamente, seguidamente echó con su mano varios mechones de pelo rojo hacia atrás y volvió la vista hacia el techo.

No quería aceptarlo, no podía aceptarlo, pero a este punto no podía creer como él no se había dado cuenta de que lo tenía en sus manos completamente.

Y de la felicidad vino una inminente preocupación que apago su sonrisa y le dejó completamente inmóvil. Por su desnudo cuerpo recorrió un escalofrió que provocó que hasta la punta de sus dedos temblara. Esto estaba mal, si no hacía algo el juego terminaría mucho más pronto de lo que había comenzado.

2 comentarios:

  1. oooooooooooooooo que cosas............

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  2. Anónimo6/14/2014

    kyaaaaa un changmin celoso y posesivo es el mejor,please dame mas.esperando siempre la actualizacion

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