Circo de medianoche. Prólogo

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El pueblo no era la gran cosa hoy en día, antes, era uno de los mejores, mas grandes y mas visitados, ya nadie pasa por el, la mayoría de su gente se ha ido y solo se han quedado aquellos que en verdad aman sus raíces, los que no les importo que dijeran lo mas malo del pueblo, era su hogar, nadie podía arrebatarles eso, era un pueblo en medio del bosque, los grandes caminos ya se habían llenado de hierba y algunos árboles habían vuelto a crecer rodeando por completo el pueblo, dejándolo aislado, pero sus habitantes eran felices, cada mes se hacia una comisión que iba a pueblos cercanos y traía víveres y esas cosas, convivían muy bien entre ellos.

-¡mama, ire a jugar con mis amigos!- el pequeño anuncio a su madre mientras salía felizmente por la puerta reuniéndose con sus amigos.

Su madre lo ve irse por la ventana sonriendo, los niños saben andar muy bien por el bosque, nunca se pierden y saben defenderse en caso de ser atacados por un animal salvaje.

Van corriendo alegres al bosque, parecen una manadita, no dejan a nadie atrás, eso les han enseñado, sonríen, se esconden de ellos mismos detrás de los árboles, cantan una canción que a todos les han enseñado desde siempre, mientras corren recogen algunas hierbas que saben son útiles, ya sea como medicina o como simple comida.
Llevan algunas frutitas que florecen en los arbustos o en el piso, cortan las flores mas bonitas y exóticas que encuentran para llevarlas con sus madres, agradeciendo que sean tan buenas con ellos, recogen pequeñas ramitas que ayudaran a calentar la casa mas tarde.

-¡chicos, debemos volver, esta oscureciendo!- les ordena el mayor, pues es demasiado peligroso quedarse hasta tarde, sus pequeños compañeros sonríen y asienten, organizando todo, listos para volver, pero ninguno se da cuenta que les falta el mas pequeño (de 13 años) y siguen caminando hacia sus hogares, tardaran un poco mas pues se han alejado mucho mas del pueblo.

El pequeño no ha escuchado el llamado de sus amigos y sigue jugando entre los árboles, alejándose cada vez mas, ríe mucho, pues piensa que les lleva ventaja a todos y podrá esconderse muy fácil, no se fija por donde va pues confía en que sus compañeros lo guiaran de regreso, así que camina sin cuidado.
Cruza el arroyo, sabe que se ha alejado mas porque sus madres les prohíben cruzar el arroyo ya que nadie ha llegado mas allá y no conocen los peligros que pueden acecharlos, corre lo mas rápido que puede, esta muy alegre, no le importa que ya casi ha anochecido….pero su felicidad se ve interrumpida cuando tropieza y cae por una barranca, rodando y rasguñándose en el proceso, pero no le pasa nada malo pues ha caído entre arbustos.
Se levanta y esta a punto de estallar en llanto, pero se detiene al ver donde ha caído, frente a el hay una enorme carpa deshecha que apenas se sujeta de los pinos a su alrededor, esta llena de hoyos y muy gastada, el pequeño se queda asombrado observando a su alrededor, hay jaulas oxidadas por el paso de los años, algunos accesorios que nadie ha usado en años, algunas cuerdas amarradas entre los árboles, camina un poco temeroso viendo todo gracias a la pequeña luz de la luna pues los pinos son altos impidiendo que la luz llegue con mas intensidad; se queda inspeccionando las jaulas, las toca con cuidado temeroso de que se rompan. Vuelve a sonreír pues todo esto lo emociona, grita y gira sobre si mismo mientras canta.
De repente se detiene al escuchar un crujido dentro de la carpa….una cajita musical ha comenzado a sonar…le llama…camina hacia la carpa y tararea la canción que esta sonando, entra sin miedo a la carpa, el interior es oscuro y enorme, hay muchas bancas vacías, viejas y podridas, al centro hay una pista llena de hierbas, el enorme poste que la sostiene esta a punto de caerse, sigue el sonido de la cajita y llega a la parte trasera de lo que alguna vez fue un escenario, hay espejos que ya no muestran ninguna imagen, pinturas que ahora solo pintan de color negro, otro crujido y silencio, la caja ha caído de la mesita donde estaba apenas sujeta y se ha roto, alza la mirada y observa una cortina que cubre un muro, y sobre ella hay varias fotos, e inspecciona cada una de ellas, leyendo con trabajo lo que esta escrito bajo cada una de ellas:


“Mis mejores acróbatas…espero que sigamos juntos” solo hay una chica con vestido blanco entre todo el grupo, es bonita.


“Para el mejor comediante…no hay nadie mejor” la mirada del chico es un poco triste, y mas que comediante parece investigador.


“Por favor no desaparezcas mi circo” el chico en la foto le da un poco de miedo, es como si dentro del cofre escondiera algo tenebroso.


“No hay mejor hechicera que tu, gracias” la chica tiene mirada noble, inocente, no parece hechicera.


“Los mejores domadores, no hay bestia que se les resista” los chicos parecen parientes, uno de ellos sonríe, el otro parece que no le causa nada de gracia lo que haya pasado en ese momento.


“Sigue así, eres el mejor en las cuerdas” y eso se nota, ya que tira de una cuerda como queriendo levantar algo.


“Un poco locos…pero así los prefiero” los chicos en la foto se ven serios, y al contrario de la primera solo hay un chico.


“No hay nadie como tu, mi inocente e intrépido chico, me alegra haberte conocido aquel día, jamás te dejare, te quiero ¿lo sabes, cierto?, no te alejaras de mi lado, mi bello…” pero lo ultimo se ha borrado, el chico en la foto del centro es el que posee la mirada mas triste de todas, es como si no quisiera estar ahí, es un chico guapo.


Se queda admirando un rato las fotos, preguntándose como habrán sido sus vidas, de seguro la persona que coloco las fotos ahí los quería mucho pues todos los mensajes parecen lindos, continua explorando el cuarto, hay muchas maletas y cofres por todos lados, pero todos gastados.
En medio hay una mesa con algunas velas y papeles en abundancia con nombres y fechas, pero le llama la atención una foto al centro, no es como las demás, le da escalofríos, no por la imagen, sino por lo que han hecho de ella, esta un poco maltratada, hay muchas manchas como de carbón en ella y le faltan pequeños trozos.


Alrededor de ella solo hay muchas muestras de odio, mensajes amenazadores y algunas otras cosas que no se atreve a leer, la cara del chico en la foto apenas se distingue, pero parece de esas personas que fueron importantes, se acerca mas a la foto esperando distinguir bien su rostro, pero su pie golpea una caja bajo la mesa, su curiosidad puede mas y la levanta, la abre y encuentra dentro un antifaz sobre lo que parecen cartas.
Busca una manta para poder cubrirse y una vela que le alumbre importándole poco que ya es de noche y que debe volver, se acomoda en un rincón y lee la primer carta.


Hola mi querido lector, en tus manos se encuentra ahora mi ultimo escrito, no lo digo porque he muerto sino porque he decidido que será el ultimo que escriba pues ya no tengo ánimos de escribir nada mas, incluso esto lo escribo casi a la fuerza, pero vale la pena ser escrito, es una historia, la ultima historia que contare, es acerca de dos jóvenes….. dos jóvenes que no tuvieron un final feliz como todos hubiéramos esperado, como todos hubiéramos querido.
Lo que te cuente aquí es fruto de mi experiencia y de comentarios que he escuche de otros, incluso de los mismos dos jóvenes que vivieron esta historia…
Espero que la historia que contare para ti te llegue al corazón tanto como a nosotros, es una historia corta pero que debe contarse….ahhh…como me hubiera gustado que esta historia no se hubiera contado nunca, o al menos que se contara de una forma diferente, pero me temo que no puede ser….trata de escuchar, ver y sentir todo lo que he de narrarte…imagina que puedes verlo…sentirlo…


1 comentarios:

  1. jajaja al principio pense en dark wood circus, y despues cai en cuaneta de que se trataba de sunny hill, jajaja mas que nada al ver las fotos, que boba

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