The Royal Pet: Cap 8

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El suave aroma de la comida le capturo en medio de su profundo sueño y le hizo parpadear un poco, lo sentía tan familiar, conocía esa receta, conocía quien la preparaba de esa forma y creyó que era una maquinación de su subconsciente, que hasta le hacia percibir los aromas de esa forma tan real, entonces parpadeo nuevamente y cuando el desenfoque de sus ojos se desvaneció y pudo ver claramente, pensó que se encontraba aun dormido… y abrió los ojos de par en par y se encontró en un lugar en el que no había estado por mucho tiempo:

–mira aturdido alrededor- M-Mi habitación… -Se levantó en un salto, sorprendido, abriendo los ojos lo más que podía mientras observaba su habitación, sin poder creerlo si quiera-

Bajo corriendo las escaleras hasta la primera planta, casi cayéndose cuando llego al final, debido a la velocidad con la que iba… esta era su casa, de la que había salido, estaba en su casa… Se quedo parado en medio de la sala dando un vistazo alrededor de nuevo, y se pellizco el brazo izquierdo creyendo estar todavía inconsciente en aquel profundo letargo, pero al sentir el dolor punzante en su brazo, pudo concluir que en definitiva no era un sueño, que estaba en casa, sintiendo el olor del kimchii preparado por su madre.

Camino esta vez advertido hacia la cocina, de donde provenía aquel aroma mucho mas fuerte, al cercarse escuchó la conversación típica de las mañanas en su hogar, en ese momento, escucho la voz de su padre y la leve risa de sus hermanas menores y se apresuro hasta el lugar entrando completamente alterado, abriendo la boca al ver a su padre sentado en su lugar de siempre tomando una tasa de café con total calma… como si nada hubiese pasado…

-Oppa –sonríe- por fin estas despierto –le saluda alegremente su hermana-

Su padre le sonrió, y entonces se abalanzo hacia él sin poder contener las lagrimas, ¿Qué era esto? ¿No era un sueño verdad?... estaba tan asustado de no poder volver a ver a su padre que todos aquellos sentimientos se desbordaron mientras sollozaba casi a agritos abrazando fuertemente a su progenitor. Su padre le respondió el abrazo, y luego de algún tiempo intento calmarlo, tomo su rostro y lo palmeo mientras lloraba sin detenerse, Changmin termino palpando la cabeza de su padre aun sin poder entender bien lo que sucedía. Su madre se acerco también y le acaricio la espalda, buscando tranquilizar su llanto mientras sus hermanas menores le veían preocupadas, pues su hermano mayor jamás había echo algo parecido:

-Ya, ya hijo, asustaras a las niñas –le limpia el rostro- Cálmate, cálmate…

¿Cómo le pedían calma? Estaba tan asustado y se sentía tan impotente que de un momento a otro su organismo no resistió la presión y termino apagándose, no recordaba nada, no sabía que había pasado y se asusto tanto al ver que era de mañana y el había caído dormido quien sabe por cuanto tiempo. No podía estar calmado, toda aquella angustia que retuvo se estaba agolpando en un tumulto en su pecho y solo quería escaparse por algún lado.

Su madre observo que no se calmaría, así que saco a las niñas de las cocina, llevándolas a ver televisión y que se olvidaran del asunto, mientras regresaba al lado de Changmin y su esposo:

-¿Q-Que paso? –Logra decir entre sollozos- ¿Cómo paso? ¡No recuerdo nada!

-Tranquilo, Changmin-ah, todo esta bien… estoy bien…

-Papa –le mira- dame una explicación por favor… ¿no te hicieron nada?

-Primero debes calmarte si –le acaricia la cabeza- no puedo hablar si te escucho llorando.

Changmin se tomo su tiempo, bebió un poco de agua y camino alrededor de la cocina hasta que las lágrimas pararon y pudo sentarse a la mesa y hablar con su padre:

-¿Los mafiosos… te dieron algún plazo?

-No, no me dieron ningún plazo….

-Entonces, ¿Cómo es que estas aquí? ¿Por qué regresamos a casa? ¿Cómo llegue aquí?

-Porque la deuda… esta saldada Changmin-ah…-sonríe- ya no cargamos con ella. Al menos no con esos sujetos.

Changmin le miro sorprendido ¿saldada? ¿Quería decir que ya no existía?, miro a su padre que aun sonreía, estaba estupefacto, en verdad esto tenía que ser un sueño:

-Finalmente, gracias a tus conexiones, empezaremos a vivir como es debido…

-¿Conexiones? –Le mira alterado- ¿De que estas hablando?

-¿eh? ¿Acaso no recuerdas eso? –Le pregunta su madre-

-¡Explíquenmelo, no entiendo nada!-reclama en un grito-

-Bueno, sabes, Yunho-Shii llego a casa de tus tíos con tu padre, nos dijo que tú habías llegado muy alterado hasta el y le habías pedido ayuda y luego, por toda la preocupación que cargabas, colapsaste. El pagó la deuda y le dio a tu padre un plan de pago de la deuda muy cómodo con el banco del conglomerado de los Kim, así que regresamos a casa y te trajimos aquí para cuidarte.

-Trabajaré un tiempo mientras la compañía se restablece –sonríe- no recurriré a ese tipo de prestamos otra vez, trabajaré al máximo para cubrir los gastos, prometo que ya no seremos una carga para ti hijo –le toma de las manos- puedes estar en paz… y estudiar tranquilo.

El hombre miro a su hijo pensando encontrar su rostro de felicidad, pero a diferencia de eso solo vio su rostro descolocado, ya que Changmin lucia aun más angustiado que cuando se encontraba ahogado en lágrimas. El menor se llevo las manos a la cabeza, revolviéndose el cabello rápidamente y luego, se levanto apresurado:

-¡Changmin ah!... ¿Qué sucede?

Regresó a la habitación, prácticamente arrancándose las pijamas y cambiándose, se detuvo un instante a calmarse un poco, no sabia bien que hacer pero sabia que esto no era nada bueno.

No podía ser posible, no, se lo hubiera creído viniendo de cualquier otro ser humano en el mundo, pero no viniendo del que le había echo la vida imposible los últimos tres meses. Algo andaba mal, no todo podía ser tan perfecto como sus padres lo pintaban, y aunque estaba tremendamente feliz de ver a su padre sano y salvo frente a sus ojos, sabía que había algo más detrás de todo esto.

Bajo de nuevo las escaleras y salió de su casa sin avisar a sus padres, cuando llego a la acera vio un lujoso auto negro estacionado, y se sorprendió, pronto la puerta trasera del auto se abrió y Yunho bajó de el:

-Así que ya estas despierto –abre la puerta completamente- sube…

Changmin se quedo paralizado, viéndolo como si de un fantasma se tratase, Yunho perdido la paciencia y le pidió que subiera nuevamente en un tono de voz mas alto, lo que hizo que Changmin reaccionara y subiera al auto, que arranco inmediatamente estuvieran dentro.

Yunho estaba vestido de negro y llevaba lentes oscuros aun dentro del auto, parecía calmado. Changmin estaba hecho un manojo de nervios, no sabía si agradecerle o si pedirle perdón… La ultima vez que se vieron le había gritado, y por ello sabia que esta buena acción por parte del heredero, la pagaría con sangre.

Quiso abrir la boca para romper el silencio, pero en ese instante el auto se detuvo justo frente a un imponente edificio, uno de los mas grandes y representativos en todo corea, solo comparable con la torre de Namsan, la matriz principal de los conglomerados de Negocios pertenecientes a la sociedad Line-A.

Yunho bajo del auto, quitándose los lentes y guardándolos en el saco que llevaba puesto y Changmin le siguió, entraron caminando con rapidez mientras todos los empleados en fila saludaban al heredero y le lanzaban miradas acusantes a su acompañante. Subieron por el elevador hasta el ultimo piso el cual al abrirse les dio acceso a la mas imponente y enorme oficina que Changmin jamás había visto en su vida, ni siquiera en los dramas que su madre adoraba ver.

-Así que despertaste –le hablo Yunho mientras se dirigía a su asiento- llegue a creer que habías muerto, pero parece que estas bien…

-J-Joven Yunho… en verdad lamento lo que…

-¡No te molestes en disculparte estúpido plebeyo! –Grita golpeando la mesa- ¡Si te hubiera dejado tirado allí me hubieran echado la culpa! No se como haces, no se lo que haces pero siempre termino enredado con tu sarta de problemas…

-¡No es mi intención! Sé que le he causado problemas… pero usted también –se detiene- L-Lo que quiero decir…

-¿Yo, qué? –Abre los ojos- Tu, te metiste en mi edificio, y me causaste problemas desde el primer día que te topaste conmigo… eres un tren de desgracias andante… y cuando creí que me había desecho de ti otra vez te atraviesas de nuevo…

-En verdad lo lamento –se inclina respetuosamente- Prometo que no me meteré en su vida de nuevo, trabajare duro para saldar la deuda y pagarle este gran favor que me ha hecho. En verdad, se lo juro.

-¿Crees que es tan fácil como inclinarte y pedir perdón? –Ríe- no lo es, la deuda monetaria la pagara tu padre, si, pero serás tu quien pagaras los dolores de cabeza que he tenido por tu culpa –se acerca- Después de todo… yo soy “basura” ¿no? La basura no tiene escrúpulos –sonríe de forma intimidante-

Changmin sintió una corriente eléctrica escalofriante hacer temblar sus huesos, nada bueno iba a salir de esto, no por la forma tan escabrosa en que Yunho lo miraba.

Yunho levanto una de sus piernas y golpeo a Changmin en la espalda haciéndolo perder el equilibrio y caer sobre sus rodillas y manos, Yunho se echo a reír para luego tomar el rostro de Changmin por su barbilla y apretarlo y luego le hizo levantar la mirada:

-¿No dijiste que… los idiotas no se inclinaban ante la basura? –Sonríe- ahora esta muy por debajo de eso…-le aprieta la barbilla con fuerza- te hare arrepentir de todas y cada una de las palabras que esa sucia boca me dijeron… A Jung Yunho NADIE lo insulta…

Yunho soltó el rostro del menor y Changmin solo de quedo de rodillas conteniendo a fuerzas las lagrimas. Yunho le miraba sin apartar esa horrorosa sonrisa de satisfacción, ya le había humillado a un nivel infrahumano, ¿Qué mas podía querer de el?

-¿Sabes algo?... Quisiera poder decir que esta es la primera vez que te veo en toda mi vida, pero por alguna desgracia del destino no es así –toma asiento en un sillón cercano- ¡Odio que la gente me menosprecie! Y tú lo has hecho al ni siquiera acordarte de mí…

-¿De que esta…?

-¡Cierra la boca! –Grita- ¡No te di permiso de hablar! –Suspira- Eso no importa, pero mientras tenia que ocuparme de ti por obligación, y encargarme de tu padre pensé en algo para hacerte pagar –le mira- ¿Qué puedo pedirle a un pobretón como tu? Dinero, no lo tienes y no lo necesito, ¿trabajar para mi? –Ríe- puedo tener a los empleados que quiera con chasquear los dedos, tampoco lo necesito… desaparecer… ya te hice hacerlo y volviste a formar problemas… así que… ¿Por qué no algo mas?

Yunho se levanto y se posiciono nuevamente frente a Changmin que seguía sentado sobre sus talones en el piso, y se puso en cuclillas hasta quedar frente a su rostro, sin borrar aquella sonrisa escabrosa de triunfo:

-Eres demasiado poca cosa para hacerte mi sirviente, o mi esclavo, así que pensé ¿Qué no me aburro demasiado?... Fidelidad, sublimación y obediencia, hacerte pagar con eso todo lo que me has hecho... eso te deja al nivel de un perro –sonríe- siempre has estado al nivel de una mascota.

Changmin aun no podía comprender claramente las intenciones de Yunho, creía que luego de presentarse ante el, le gritaría, hasta lo golpearía y le pediría que desapareciera de una vez, pero ¿acaso era la intención de Yunho extender la humillación hasta que se arrepienta de haberse cruzado en su camino? Al ver su sonrisa persistente, pudo entender que si, que Yunho le haría arrepentirse de haber llegado a aquel lugar, mas de lo que ya estaba.

-Tu boca, cualquier queja que salga de ella aumentara el castigo y duplicara la deuda de tu padre, la deuda la pagaras hasta que tu padre pague el dinero, el tiempo que le tome a el es el tiempo que estarás bajo mi yugo… Las reglas… No mencionaras nada de este trato a nadie, si alguien se entera subiré los intereses de tu padre tanto que ni vendiendo sus órganos podrá pagar la deuda en su vida. No podrás ayudarlo a pagarla con trabajo, no recibirás dinero de nadie para pagar la deuda, si lo haces, pasara lo mismo. Si alguien pregunta dirás que trabajas para mi por voluntad propia como mi asistente personal, si no te creen es tu problema, no quiero recibir reclamos –sonríe- estarás a mi lado sirviéndome y obedeciéndome y no hay nada que yo te pida que te negaras a hacer… ¿Entendido?

Changmin asintió ligeramente, y levanto ligeramente la mirada hacia Yunho que se había levantado y caminaba hacia su escritorio.

-Levántate…

Al escuchar aquella orden, Changmin se levanto apresurado, casi resbalándose con el liso piso de la oficina, y siguió a Yunho hasta que este se detuvo y se volteo rápidamente, esta vez mirándose directamente:

-Regresaras al Golden Building como si nada hubiese pasado, seguirás allí, y… -Yunho hizo una pausa para colocar su mano sobre el hombro de Changmin- Jaejoong regresara muy pronto, de echo esos dos –Yoochun y Junsu- han viajado a Inglaterra para encontrarse con el, no quiero que te acerques a ese idiota, no quiero que le hables, le mires… nada… Aun si el lo intenta… le ignoraras. No se que se traen ustedes dos, pero ese imbécil me revuelve la bilis, así que olvídate de que existe.

Changmin nuevamente solo asintió, intento con muchas fuerzas no parecer sorprendido, pero en el momento en el que Yunho lo mencionó se estremeció, aquella persona de la que no sabía nada desde hace más de un mes regresaría en poco tiempo. Y era como si se sintiese aliviado, de que finalmente alguien le dijese se encontraba bien.

No le sorprendió, después de todo aunque no recibió llamadas le pareció algo lógico, era una persona demasiado importante para querer estar cerca de él, tal vez fue solo un capricho pasajero y finalmente se arrepintió y decidió cortar todo perdiendo el contacto. No lo sabía con claridad, pero apostaba que era así.

-Creo que es momento de que… ponga los pies sobre la tierra… es obvio que solo fue un juego –pensó en ese instante-

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El húmedo y frio clima de Londres era igual siempre, es como si el grisáceo del cielo no desapareciese mientras se desplazaban por las concurridas calles de la hermosa ciudad, sin siquiera mirar aquellos paisajes tan vistosos, ya que les parecían tan familiares como una salida al campo para la gente común se mantuvieron en silencio mirándose por segundos:

-¿Estas tranquilo? –le pregunto Junsu una Yoochun para acabar el silencio- pareces muy pacifico.

-¿Por qué no abría de estarlo? Solo es Jaejoong, le he visto la cara millones de veces en estos últimos años.

-Si pero, hace un mes que no sabemos mucho de él, contigo habla todo el tiempo pero a mi apenas me llama –se queja infantilmente-

-El no sabe nada de tu pelea con Yunho, siempre que te llamaba Yunho le contestaba el teléfono y le colgaba, por lo que dejo de hacerlo.

-¿Piensas… decirle algo sobre Changmin?

-Eso es lo que me tiene inquieto… En todo este tiempo Jaejoong no menciono su nombre para nada, nuestras conversaciones fluían solo en torno a su trabajo y los días en suiza pero… jamás me pregunto por el… es como si…

-¿se hubiese resignado?

-Tal vez, pero, parecía tan obstinado…

-Bueno, tal vez te preocupaste demasiado, lo cierto es que el ha estado en relaciones después de lo que sucedió con Seung Ho pero… todas terminan antes de lo pensado… como un capricho, con Changmin tal vez fue igual, estando alejado y absorto en trabajo se le paso.

El auto se detuvo antes de que pudieran terminar la conversación, Yoochun le envió un texto a Jaejoong que dio respuesta inmediatamente indicándoles en que parte del club se encontraba. Junsu siguió a Yoochun a través de las instalaciones del lujoso lugar, hasta que llegaron a la cancha de bádminton donde Jaejoong se encontraba jugando, por lo que se establecieron en el jardín cercano a esperar que terminase.

-¡David! ¡Stanley! –sonríe Junsu- ¡Cuánto tiempo…!

-Oh, pero si son los príncipes de corea –sonríe Stanley- hasta que por fin regresan a visitarnos. Desde la última escapada no hemos salido de nuevo, ¿deberíamos huir hoy?

-Nah, regresaremos a Corea de inmediato.

-Entonces vinieron por su compañero ¿tal vez? –Pregunta David-

-Así es, hemos venido a llevarlo a casa –responde Yoochun- ¡Jaejoong…!

Jaejoong respondió al llamado volteando su cabeza y mirando a Yoochun que le hacía señas con los brazos desde la lejanía, mientras concluía el partido que estaba Jugando, se acerco hasta la mesa donde se encontraban sentados los demás y bebió un poco del jugo que se encontraba dispuesto en la mesa, sentándose al lado de Yoochun luego que termino de beber:

-Cielos, hyung… No te veo solo hace un mes y mira lo que has hecho contigo –exclamo Junsu, Jaejoong sonrió mientras Junsu le acariciaba el pelo, ahora en un tono algo rojizo, diferente del rubio que había cargado por más de dos años:

-¿Qué puedo decir? Es la tendencia en suiza –ríe-

No solo su cabello, su piel estaba un tanto más oscura y su cuerpo mucho mas trabajado, como si hubiese hecho ejercicio. Cambiando completamente su imagen:

-No termino de acostumbrarme a un estilo cuando ya cambio a otro –rie escandalosamente-

Los herederos conversaron animadamente por unas horas con sus amigos ingleses, luego regresaron al complejo de hoteles más exclusivo de Londres para descansar y hablar más privadamente. Tenían una habitación reservada exclusivamente para cada uno, y luego de tomar una ducha y cambiarse se reunieron en la habitación de Jaejoong, donde se sirvieron algo de licor para celebrar el reencuentro:

-Ah, Hacia mucho no me sentía tan relajado –exclama Junsu- deberíamos tomar unas vacaciones extendidas…

-Las merezco –menciona Jaejoong- Jamás había trabajado tanto con gente tan inútil en mi vida entera –bebe de su vaso- despedí a mas de 600 personas en ese lapso de tiempo, aprendí suizo en un mes, y aun con todo lo que trabaje creo que aun hay cosas por arreglar. Odie estar allí cada dia…

-Creí que adorabas los lugares fríos –se mofa Yoochun-

-No odie al país, odie la ineptitud de mis empleados –responde juguetón- pero gracias a todo lo que hice puedo holgazanear el resto del año sin que mi padre reniegue.

Luego de aquella movida charla se extendió un silencio sepulcral por más de cinco minutos, lo único que podía escucharse era el sonido de los cristales de los vasos de licor al tintinear con los cubos de hielo que golpeaban en su interior.

-E-Escuchamos que te encontraste con Hye Seol… ¿Piensa asistir a la fiesta de los Yang para el festival cultural?

-Si, lo hará… como todos los años –se sienta en un sillón- no hablamos más de lo necesario como siempre, al parecer sus padres están tranquilos y no la han presionado con la fecha. Saben que no heredare pronto y ella tampoco por lo que están tranquilos. Además de eso, no tenemos nada en común, así que solo hablamos por alrededor de 10 minutos.

-Bueno, deberías empezar a relacionarte con ella, estas en la edad Hyung, pronto se dictara el compromiso…

-Ella y yo sabemos lo que este contrato implica –bebe de un sorbo todo el contenido del vaso- Es una completa desconocida para mi, independientemente que se convierta algún día en mi esposa, eso no me obliga a llevarme bien con ella.

-Bueno, pero…

-Tal vez, para ti sea fácil Junsu, tu prometida es tu amiga de la infancia, se llevan bien, pero en mi caso detesto a esa mujer, y se que yo no le caigo nada bien así que ni siquiera me esfuerzo en agradarle. Y creo que eso se repite con Yoochun y con Yunho, que ni siquiera conoce a su flamante prometida.
Nuevamente la conversación se interrumpió, pues para ninguno de ellos era fácil asumir el tema de sus respectivos compromisos, ya que se sentían totalmente vendidos y sin salida.

Tal vez, aquel fuera el motivo por el que renegaban tanto de sus responsabilidades, después de todo estaban a punto de perder su libertad y meterse de lleno en una vida aun mas vacía de la que actualmente llevaban, con un matrimonio arreglado con totales desconocidas, una imagen que cuidar, grandes empresas que dirigir y el peso de toda una generación de sanguijuelas que dependían de lo que ellos hiciesen. Todos, esperando su descendencia, todos esperando la evolución de la sociedad, todos esperando mas poder del que ya poseían. Y todo aquello solo lo esperaban venir de ellos.

Por eso, deseaban extender aquella libertad por más tiempo, sumirse de lleno con la diversión para no tener arrepentimientos en un futuro:

-Bien, creo que me iré a dormir –menciona Yoochun- Mañana nos iremos así que descansemos temprano.

-Es verdad –se levanta Junsu- Hyung, no bebas hasta el amanecer o serás un desastre mañana.

-Si, si, solo beberé otro vaso y me iré a dormir. Lárguense, me fastidian.

Los dos herederos se marcharon dejando a Jaejoong en la soledad de su lujosa habitación de hotel, el mayor se sirvió otro vaso de licor mientras observaba la vista de la ciudad a través del balcón de su habitación y respiro un poco del aire frio y contaminado de Londres; se llevo el vaso de cristal a los labios y jugo con los cubos de hielo con su lengua un poco, para luego tragar el contenido y dejar el vaso en el barandal mientras apoyaba los brazos también en la superficie de piedra.

El viento le revolvía el cabello, revelando la frente que siempre ocultaba bajo los largos mechones de su ahora rojizo cabello, los ruidos de los autos se escuchaban en la lejanía, como una sinfonía, acordes y molestos, pero muy lejanos como para enturbiar su pensamiento.

Dio un suspiro largo, mientras busco en los bolsillos de la sudadera que cargaba encima su celular. Jugó con el aparato en sus manos un momento y luego se concentro en la pantalla. La observo detenidamente, pues aquella pantalla tenía de fondo una foto que le había tomado a Changmin el día de la fiesta en Jeju, se veía tan apuesto ese día, como ningún otro.

Aquella simple fotografía le acompaño en sus días de soledad en Suiza, y le dieron una razón, un motivo para mantener el plan que le aseguraría estar con el dueño de todos sus pensamientos sin lastimarlo.

Había descubierto el plan de su padre, gracias a que su escolta se arrepintió de lo que había echo y se lo confeso a pocas semanas de su estadía en el país europeo, quedo impactado por como su padre había llegado tan lejos, a meterlo a trabajar en un lugar como ese con gente tan incompetente solo para alejarlo de alguien, aunque bien no había sido lo peor que había echo.

Sabia, conocía perfectamente los alcances de su progenitor, que si se rebelaba y regresaba a Corea tomaría todas las represalias contra Changmin, y vaya que tenia formas de hacerlo sentir miserable. No solo por ser un chico, sino por la condición social que los separaba, Changmin estaba condenado a ganarse el odio inmediato de su padre.

Se prometió, en el primer instante en que reconoció sus sentimientos por el menor, que su padre jamás pondría las manos sobre el, le protegería a como de lugar. Y, viéndose en aquella situación solo se le ocurrió una idea, esa idea, hacer como si nada hubiese pasado, hacer creer a todos que su desliz por Changmin había concluido y focalizarse en terminar su trabajo.

Le tomo mas de un mes hacer todo eso, reprimir todas sus necesidades y sus sentimientos, alejar de el todos los pensamiento de correr a verlo y concentrarse en el saber de que esto era lo mejor para ambos. Por supuesto, recibió cada mensaje de texto y de voz venir de Changmin, los leyó y escucho y los uso como motivación para no dejarse vencer y seguir fingiendo, porque en esta oportunidad tenia que engañar a todos si quería permanecer al lado de la persona que amaba.

También, descubrió quien había puesto a su padre en aviso, aunque no le culpaba y sabia porque lo había echo, debía cuidarse de Yoochun más que de nadie, en esta ocasión el no le apoyaría y estaba completamente solo en esto.

Pero, había algo mas que le carcomía la mente a solo unas horas de regresar a su país, sabia que, estando a tantas millas de distancia de Changmin le era fácil fingir que el Juego había terminado, pero, fingir eso mismo cuando le viera de nuevo era mucho mas difícil, pues no había día que no pensara en el, no había noche en que no soñara con el, y por supuesto, lo único que le permitía seguir manteniendo la cordura en esta situación era tocarse pensando solo en el.

¿Qué pasaría ahora que el objeto de su mas profundo deseo se presentara ante el? No lo sabia con claridad, pero deseaba mantener aquel teatro un pocos mas, para que el nombre de Changmin fuera borrado de los registros de enemigos de su padre y le dejara en paz.

También estaba arriesgándose, pues todo los puntos que había ganado con el pudieron haberse reducido luego de su infame falta de comunicación, lo que le costo acercarse a Changmin, o siquiera alcanzar a besarlo, y que ahora tal vez le iba a costar el doble o bien, se preparaba incluso para recibir un rechazo directo, y ante aquella posibilidad dio otro suspiro esta vez revolviéndose él mismo el cabello solo para alejar aquella posibilidad.

¿Quién iba a culparlo por sentirse inseguro? En todo ese tiempo que estuvo a su lado solo impuso sus sentimientos esperando que fueran correspondidos, pero justo cuando se sentía a punto de lograr algo se vio envuelto en este viaje y de nuevo todo quedo en el aire. No era idiota, sabia que fue el único que se enamoro perdidamente, que con mucho esfuerzo y sobretodo acoso logro que Changmin medianamente le aceptara, pero no consiguió que sus sentimientos fueran reafirmados, y eso le asustaba.

Le presiono, y aunque sabia que Changmin no era indiferente ante el, eso que le demostraba estaba muy distante a la magnitud de los sentimientos que el le profesaba. Lo sabia, lo supo siempre, pero aquel no era un motivo para alejarse, para darse por vencido ni tampoco fue una desmotivación. Al contrario, sabia que entre mas trabajo le costara el conquistarlo, mas disfrutaría el tenerlo a su lado. Y sonrió al ver su posesividad mostrándose descaradamente ante sus ojos.

Ya estaba demasiado inquieto, y faltaba mucho para verlo aun, pues se tomarían algunos días en Londres para descansar y luego regresar a Corea, aun así solo la idea de volver a verlo le hacia acelerar el corazón como un niño que espera impaciente un obsequio. Era la primera vez que se sentía tan pero tan envuelto por sus sentimientos, como si quemaran con solo mencionar su nombre:

-Niño, ¿Qué es lo que me hiciste para tenerme así, eh? –Susurra al viento- Me estas volviendo loco.

Otra sonrisa se dibujo en su rostro, mientras estiraba los brazos y regresaba al interior de su habitación para descansar un poco, se envolvió en las suaves sabanas de algodón, suspirando de nuevo mientras cerraba los ojos, esperando que nuevamente los sueños le trajeran como presente la presencia de Changmin.

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Las horas transcurrían lentas cuando los primeros días de su suplicio comenzaron, solo estaba comenzando la mañana del tercer día y ya había recibido más gritos de los que recibió en toda su vida. Siempre sospecho que Yunho era un pesado, pero comprobarlo por si mismo le daba otra definición a esa palabra Yunho era demasiado para la paciencia de cualquiera.

-Creo que este es ¿no? –Le entrega la copa de vidrio- Me aseguraron en la tienda que este era… es mi decimo intento…

Yunho levanto la mirada hacia el objeto que Changmin le colocaba enfrente, y luego miro al menor de arriba abajo, mientras dejaba a un lado el comic que estaba leyendo y se paraba frente al susodicho:

-¿Compras tu ropa en las ofertas de 3 x 1? –Le mira asqueado- Dios, es horrible ¿Te dejaron entrar a la tienda así? –Se mofa-

-Es ropa normal –respondió amable- lo que puedo pagar…

-Se supone que eres “mi asistente” pero, incluso mi perro tiene un collar más caro que todo lo que llevas puesto. También eres mi mascota, no deberías andar así… me avergüenzas…

-Hyungnim –le mira indignado- se que no puedo llegar al nivel ni de su perro pero ¿Debe recercarlo a cada momento? Usare algo distinto mañana, lo prometo.

-Debo mirarte, asesinas mis ojos usando esa basura. Y puedo asegurar que todo lo que tienes es igual a esto…

Changmin quería apretar los dientes para contener la ira que le estaba invadiendo, pero solo se contuvo y sonrió, Yunho le lanzo otra de sus miradas y luego observo el vaso en su mano derecha cuidadosamente y sonriendo macabramente le tiro todo el contenido de la copa encima a Changmin, el vaso estaba repleto de vino tinto importado de la mejor calidad:

-¡¿Pero que?! –Exclama exaltado limpiando de su rostro el líquido rojizo- ¡Hyungnim!

-No se quitara jamás –sonríe- ahora botaras esa mierda a la que le llamas ropa y dejaras de masacrarme los ojos con ella –se levanta y camina hacia la puerta- ¡Camina! –Grita-

-Pero, usted debe terminar el trabajo que…

Yunho se dio la vuelta mirando a Changmin de forma intimidante:

-Te dije… camina –dice apretando los dientes- no me gusta repetir las cosas.

Aquella mirada fue contundente, y Changmin le siguió obedientemente mientras caminaban por las escaleras, ignorando los ascensores esta vez, como si Yunho voluntariamente quisiera mostrarles su obra maestra a todos los empleados. Changmin ocultaba su cara de la vergüenza, gracias a la notable y enorme mancha en toda su ropa. Por supuesto, todos los empleados contenían la risa cuando lo veían pasar y susurraban entre ellos.

Finalmente, luego de un paseo exhibitorio por gran parte de los pisos del edificio, llegaron hasta el auto que los llevo hasta una de los centros comerciales mas impresionantes de todo Seúl, por supuesto pertenecientes a la sociedad, uno de los mas exclusivos. Yunho bajo primero y ahora la ropa arruinada de Changmin era mostrada ante todos los clientes del centro comercial, que aun siendo de un muy alto estrato social, los clientes se volteaban a verlo como si de una atracción de parque se tratara.

En algún punto del recorrido Yunho se había colocado los lentes de vuelta, y mientras recorrían rápidamente las vitrinas de las tiendas los empleados se inclinaban ante el líder.

Se detuvieron en una de las tiendas mas exclusivas, y lo primero que hizo Yunho al entrar fue renegar, al toparse de frente con una gigantografia de Jaejoong que colgaba gloriosamente en la parte mas alta de la tienda, de echo, en todo el centro comercial habían muchos carteles y publicidad con su imagen. Denotando a quien pertenecía aquel centro comercial:

-¡Quiten esa basura mientras yo estoy aquí! –le grito a uno de los empleados- ¡No la quiero ver! ¡Fuera ya!

Los empleados corrieron hacia algún lugar y empezaron a desmotar la gigantografia mientras Yunho tomaba indiscriminadamente de los percheros una prenda tras otra y las arrojaba al aire, las empleadas que lo seguían luchaban por atraparlas mientras Changmin veía horrorizado la escena, sin poder mínimamente creer que existiera una persona tan altanera en el mundo.

Yunho termino su travesía arrojando la ultima prenda al aire, y luego mando a sacar a todos los clientes del lugar con un chasquido de dedos y todo el personal de la tienda se dirigió inmediatamente hasta el, ayudando a sostener el montículo de ropa que había escogido. El líder tomo a Changmin por la manga de su camiseta y lo empezó a halar de forma brusca hasta que lo metió a la fuerza en uno de los vestidores, ordenándole a una de las empleadas que le trajeran unas tijeras. La mujer regreso apresurada con las tijeras en la mano y se las entrego a Yunho, que las tomo victorioso mientras se acercaba peligrosamente a Changmin.

-¿Q-Que piensa hacer? –Le pregunta nervioso Changmin mientras se pega a la pared del vestidor-

Yunho le respondió con otra de sus sonrisas macabras, mientras a la vista de los diez empleados de la tienda empezó a hacer trizas la ya desecha ropa de Changmin, cortándola mientras se mataba en risa bajo la mirada horrorizada de todos los presentes.

Cuando termino de destruir todo a su paso, encerró a Changmin de un empujón en uno de los cubículos y le tiro un conjunto de prendas mientras ordenaba a los empleados que empacaran el resto.

-Ponte eso, y no importa que, no vuelvas a mostrarme esa horrorosa ropa que llevabas hoy ¡Tienes diez minutos! –Grita-

Yunho se alejo del cubículo y camino fuera de la tienda mientras los empleados le seguían con una cantidad impresionante de bolsas, parecía satisfecho, pues estaba sonriendo todo el camino hasta que regreso a su auto y partió luego de que las bolsas fueron colocadas en el maletero.

Changmin salió del vestidor con la ropa nueva, unos minutos mas tarde, miro alrededor notando el vacio de todo el lugar, salió de la tienda mirando a todos lados sin poder hallar a Yunho. Mientras caminaba de regreso al aparcamiento su celular comenzó a sonar, lo contesto de inmediato reconociendo inmediatamente la voz del que lo llamaba:

-¡Tienes ocho minutos para regresar a la oficina! –Le grita Yunho- Si llegas tarde, sumare dos millones de wons a la deuda de tu padre, así que será mejor que te apures.

Yunho colgó y Changmin corrió preocupado notando como el auto en el que había venido ya no estaba, salió corriendo al exterior mirando alrededor sin encontrar nada:

-No me digas que… -mira horrorizado alrededor- ¡¿Cómo diablos voy a regresar si no se donde estoy?! –Grita-

Yunho estaba retorciéndose literalmente de la risa en el auto, mientras el chofer lo observaba a través del retrovisor moviendo la cabeza en forma re probativa, sintiendo pena por el pobre asistente, que se había topado con el peor jefe posible. Pero después de todo, Changmin estaba cometiendo su objetivo, pues Yunho ni siquiera recordaba la ultima vez que se había reído tanto de alguien… su mascota estaba resultando el juguete mas divertido del mundo, y este solo era el comienzo de lo que el en verdad haría para divertirse con el.

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