Would you teach me?

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Titulo: Would you teach me? (¿Me enseñarías?)
Autor: Axy (http://mymickylove.blogspot.com)
Pareja: YooSu
Género: Slash, Romance
Extensión: Oneshot
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-¿Yoochun-ah?- dije luego de pensarlo mil veces.

-¿Mmm?- apenas me respondió, más pendiente al videojuego en el cual, para variar, yo estaba ganando.

-¿Tú has besado muchas veces no?- pregunté, tratando de sonar lo más tranquilo posible, él rió.

-¿De dónde has sacado eso? Jajaja, bueno sí, quizás- respondió aún burlándose de mi pregunta.

-Y… ¿eres bueno besando?- sentía como mis mejillas ardían más con cada pregunta que le hacía. Felizmente él seguía concentrado en el juego.

-No sé, supongo… a las chicas les gusta- y sentí un pequeño vuelco en el estomago cuando involuntariamente lo imaginé besando fogosamente a esa chica que se le pegaba como chicle en la universidad. Apenas entramos, la muy resbalosa hizo de todo para llegar hasta él. Hasta que lo consiguió.

-¿Has besado a Yeon Hye?- las palabras salieron de mi boca con un tono algo amargo.

-Eww, no. Ella me tiene harto, me persigue de aquí para allá sin parar, con su vocecita chillona “Oppa, oppaa~~” y todos sus regalos y cartas que deja en mi casillero, en mi mochila e incluso escribe notitas en las pizarras de las aulas donde tengo clase. Así se convierta en la chica más sexy del planeta, jamás desearía tener algo con ella-

-Ahh…- respondí algo más aliviado – ¿tú crees que yo bese bien?- le pregunté, mirándolo fugazmente por el rabillo del ojo. Él rió.

-No sé Junsu, ¿qué clase de preguntas estas haciéndome? Depende de lo que las chicas te digan supongo-

-Nunca he besado a nadie- dije algo pensativo.

-Y qué, ¿planeas besar a una chica? ¿Por eso tantas preguntas?-

-… ¿Me enseñarías?- pregunté colorado hasta la raíz de mis cabellos, aún sin mirarlo.

-¿Qué hablas?- dijo extrañado – ¡Oye!- se quejó cuando me levanté y apagué el Play Station. Volteé hacia él y lo tome de la muñeca, jalándolo, alzándolo del suelo. Lo obligué a sentarse en mi cama, frente a mí.

-Enséñame a besar Yoochun-ah- le pedí con la voz más normal que pude fingir en ese momento.

-¿Y cómo rayos quieres que lo haga?- respondió confundido.

-Primero dime si beso bien- pedí.

-Cómo voy a- me estiré un poco y topé mi boca con la suya. No respondió, pero tampoco me separó de él. Puse una de mis manos sobre su mejilla, y la otra en su hombro, acercándome más a él. Moví ligeramente mis labios sobre los suyos, haciendo presión. Él comenzó a responder, algo tarde, pero con más ganas, afianzó sus manos en mi cintura, y lucho a muerte por el control de nuestro beso. Sentía mis mejillas arder, no podía creer lo que estaba ocurriendo. Pidió con su lengua permiso para entrar en mi boca y acepté, profundizando el beso y acortando otro poco nuestra distancia, enrosqué mis brazos en su cuello y el hizo lo mismo en mi cintura. Ese beso me estaba llevando al mismísimo cielo, de no ser por ese pequeño gemido que solté cuando él presionó mi labio inferior entre los suyos.

Me soltó, apartándome. Se levantó de la cama, con ambas manos en las sienes, volteo a mirarme con los ojos muy abiertos. Y yo allí, aún sentado con la respiración agitada, el corazón alterado y con las mejillas al rojo vivo.

-Esto… esto está mal Junsu- dijo y recogió su sweater de suelo, saliendo de mi habitación… tratando de escapar por así decirlo.

-Yoochun-ah!- salí tras de él, tomando su muñeca justo antes que él alcanzara la perilla de la puerta principal.

-Junsu, no- volteó a mirarme.

-¿No qué?- pregunté, aún sin importarme realmente la respuesta. Ahora mis dos manos sujetaban su muñeca, habiéndose resbalado ligeramente cubriendo su mano.

-No, no, Junsu, no… esto, esto no es bueno- puso su mano libre sobre su cabeza, suspirando pesadamente.

-…Pero… ¿te gustó?- sentí mis mejillas arder una vez más ante mis propios cuestionamientos, encontrándome con sus ojos consternados – ¡Respóndeme!- exigí – ¿te gustó?-

-…ese es el problema…- bajó su rostro, mirando al suelo.

-No te gus-

-Sí, si me gustó…- clavó sus ojos en los míos -…mucho-

Y se lanzó sobre mi boca, acorralándome contra la pared, apoyando sus brazos sobre esta, a ambos lados de mi cabeza. Subí mis manos a su cuello entrelazándolas por detrás. Sus labios atacaban los míos con fuerza, arrancando suspiros y pequeños gemidos de mi garganta. Profundizó nuestro contacto introduciendo su lengua, acomodando sus brazos tras mi cintura, jalándome contra él. Volví a enroscar mis brazos en su cuello, tal como lo hice antes en mi habitación y me dejé llevar dejándolo que haga lo que le plazca con mi boca.

Y no sé cómo entre tanto calor y éxtasis, logré ponerme a pensar por una milésima de segundo en la razón exacta de por qué mi meta del día había sido besar a mi mejor amigo: “Porque me gustaba, porque lo quería, porque estaba estúpida y perdidamente enamorado de él”. Mi corazón latía tan aprisa como podía, con cada movimiento de sus manos sobre mi cintura el ritmo seguía aumentando y se triplicaba cuando hacía presión sobre mis labios. Estaba al borde de la locura.

Sentí una de sus manos sobre mi mejilla, el beso fue bajando su intensidad, hasta que se convirtió en pequeños piquitos depositados una y otra vez sobre mi boca. Hasta que se detuvo, con la frente apoyada sobre la mía. Ambos respirábamos muy agitados, abrí mis ojos, encontrándome con los suyos y por él ardor en mis orejas descubrí que tenía la capacidad de sonrojarme más de lo que ya estaba.

-Junsu, yo-

-Te quiero Yoochun-ah- solté sin pensar, dándome cuenta muy tarde del grandísimo error que había cometido. Él se separo de mí lentamente, sin mirarme a los ojos, con esa sensación de incomodidad marcada en su rostro. Cubrí mi boca con una mano, maldiciéndome por haberla abierto sin pensarlo 2 veces, sentí como las lagrimas se arrejuntaban en mis ojos.

Yoochun suspiró.

Una lágrima se resbaló por mi rostro, pero fue detenida por su mano antes de llegar a mi mentón, alcé la vista hacia él. Solo esbozó una sonrisa triste, se dio media vuelta, abrió la puerta de la casa y se fue.

Y en ese preciso momento mis rodillas temblaron y terminé en el suelo, con ambas manos en el rostro, llorando por aquella persona que acababa de perder.
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Abrí mis ojos de golpe, el reloj marcaba las 4.30 am. Apenas hace una hora había logrado conciliar el sueño. El timbre del departamento volvió a sonar, eso me había despertado. Salí de mi habitación, frotando mis ojos aún ardientes e hinchados de tanto llorar. Pregunté quién era desde detrás de la puerta y solo oí un “…Yo” que me hizo abrir en menos de un parpadeo.
-Yoochun, ¿qué haces aquí? ¿A esta hora?-

-… ¿Puedo…pasar?- preguntó con la mirada en el suelo, de súbito recordé todo. Me hice a un lado, dándole espacio para entrar.

-… ¿Por qué volviste?- lo miré detenidamente juntando fuerzas para no llorar.

-Estuve pensando en lo que dijiste. Y necesito hacerte unas preguntas-

-¿Qué es esto? ¿Un interrogatorio?- dije por más incomodo, sentándome cruzado de brazos y piernas en uno de los sillones.

-No… solo quiero desenredar algunas cosas en mi cabeza- respondió sentándose también – ¿estás dispuesto a responder?- suspiré, largo y profundo.

-Si, Chun, ¿qué quieres saber?- bajé la cabeza, sintiendo como mis mejillas volvían a arder sabiéndome tan cerca de él nuevamente.

-Dijiste… que me querías… osea… ¿te gusto?- su voz incómoda retumbaba en mis oídos.

-…Si-

-… ¿desde… hace cuanto?- apoyó uno de sus brazos en el respaldar del sofá, recargando su cabeza en su mano.

-Desde hace 2 años creo- suspiré… y él también.

-… ¿eres…gay?- lo miré, deteniéndome a examinar su rostro fruncido en señal de desagrado.

-No sé… solo me gustas tú-

Y el silencio nos envolvió un largo rato, las ganas de llorar volvieron y la sensación de rechazo se apoderó de mí, haciéndome temblar.

-Ha sido la primera vez que he besado a un chico… a mi mejor amigo para ser exactos- dijo de repente –y lo más irónico es que me gustó, mucho más que cualquier beso que haya podido dar antes- subió sus manos hasta rozar sus labios con las puntas de sus dedos –aún… aún te siento aquí- me miró.

Una lágrima se resbaló por mi mejilla. Me acerqué a él, alcanzando nuevamente su boca con la mía. Esta vez él me empujó ligeramente, devolviéndome a mi lugar. Aún con sus manos en mis hombros, suspiró, mirándome a los ojos.

-…No quiero enamorarme de tus besos… quiero enamorarme de ti- toda la sangre de mi cuerpo se juntó en mis mejillas.

-¿Qué?- pregunté incrédulo.

-Quiero intentarlo. Hace algunas horas, cuando me fui, traté de acabarlo todo, de no volver a tu apartamento, de no acercarme a ti, ni mirarte. Pero mientras más trataba de sacarte de mi cabeza, más presente te sentía, solo podía pensar en ti. Volví y me estacioné abajo, pero me quede pensando allí. Noté que no era la primera vez que acaparabas mis pensamientos por completo, a veces antes de encontrarnos planeaba en mi mente todo lo que me gustaría hacer contigo ese día, otras veces pensaba en que estarías haciendo en momentos en los que no te tenía cerca y me asustaba pensar que estuvieras con alguien más. Me di cuenta también que me molesta cuando le sonríes a alguien más que a mí y que me da un “nosequé” de felicidad cuando tomas mi mano de repente. No sé cómo llamar a este conjunto de sensaciones tan extrañas, solo sé que no puedo dejarte… quizás nunca pueda dejarte- me sonrió

-… ¿Estás diciendo que aceptas mis sentimientos?- rodó los ojos ante mis palabras y tomó una de mis manos, entrelazándola a la suya.

-Si. ¿Tan malo soy para explicarme?- yo veía aún sin poder creerlo la unión de nuestras manos, todo se había vuelto tan extrañamente perfecto en cuestión de minutos. Todo ese llanto acumulado que tenía comenzó a desbordarse sin que me diera cuenta, hasta que la mano libre de Yoochun fue a parar a mi mejilla.

-… ¿lloraste mucho?- preguntó con semblante triste. Asentí despacio. Se sentó más cerca y limpió mis lágrimas con sus pulgares. –no te volveré a hacer llorar, lo prometo- dijo y me abrazó, atrayéndome contra su pecho. Me acomodé, enroscando mis brazos en su cintura, escondiendo mi rostro en la curvatura de su cuello.

-Chunnie, ¿estoy despierto o esto es un sueño?- pregunté sonriendo contra su cuello.

-¿Chunnie? Me gusta ese nombre- dijo acariciando mi cabello.

Me separé de él, mirándolo minuciosamente, puse mis manos sobre su rostro, acariciando toda piel expuesta, bajando por su cuello, sobre su sweater hasta sus hombros, deslizando mis manos por sus brazos, llegando a sus manos, las cuales se entrelazaron con las mías. Anclé mi mirada en la suya.

-No es un sueño- él sonrió – ¿cómo? Es que, todo ha sido tan rápido… ¿cómo hago para que logres enamorarte de mí?-

-Solo sé tú, sé como siempre eres, sonriente y alegre- me reí ante ese comentario –sé… sé mi novio…-

Me levanté del sofá con ambas manos sobre mi rostro, la vergüenza y la emoción me habían ganado, sentía miles de mariposas en mi estómago y un “nosequé” de felicidad, tal como dijo él hace rato.

-Oh my God, no puedo creer que esto esté pasando. No puedo creer que me estés preguntando esto, no puedo creer ni siquiera que planeas enamorarte de mí- me quedé parado en medio de la sala, mirándolo, con las manos aún sobre mi boca. Se levantó y me abrazó por la cintura, apoyando su cabeza en mi hombro.

-…yo tampoco, por eso necesito que me ayudes. Pero sé que no estoy cometiendo ningún error. Planeo ser feliz contigo, ¿estás de acuerdo?-

-Si, pero-

-¿No quieres tenerme a tu lado?- me cortó.

-Si quiero, pero-

-Quiero poder venir un día, besarte y decir “Te amo”. Si sigues poniéndome “peros” no vamos a llegar a ningún lado Baby- me abracé fuerte a su cuello.

-Oh God- susurré, sintiendo sus brazos alrededor de mi cintura.

-Baby, me tengo que ir. Son veinte para las 6 am- Lo solté despacio, sin deshacer la conexión de nuestras miradas.

Caminamos hasta la puerta, y antes de abrirla enmarcó mi rostro con sus manos y me besó. Esta vez pude sentir algo diferente, una nueva sensación, parecida a fuegos artificiales en mi corazón. Podía sentir que me lo daba con cariño, con ternura… con amor… Dejó varios piquitos sobre mis labios antes de separarnos totalmente. Abrió la puerta y antes de irse me dio un corto beso más.

-Gracias…- le dije apenas nos separamos –gracias por… “enseñarme a besar” cuando te lo pedí- sonreí sonrojado. El curvó sus labios en una preciosa sonrisa y me respondió.

-No, gracias a ti…- acarició mi mejilla -…porque vas a enseñarme a amar-

Me abrazó nuevamente, juntando nuestros labios… dando así comienzo a nuestra hermosa historia de amor.

~FIN~

3 comentarios:

  1. Muy muy romántico. Que YooSu mas tierno <3
    Me encanto la manera en la que Junsu le pide “ser besado” para enseñarle ... ¡kyaa!
    Muy tierna la historia, con una frase final de Yoochun muy romántica.
    Y muy bien escrito, con muchas emociones en el, final feliz, me encanto

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  2. Anónimo3/13/2012

    Que hermoso *o* lo amé, amé, amé <333 Sigue escribiendo YooSu *-*

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  3. ¿No hay continuación? por que me encanto!!

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