Cántame Antes de Dormir - Cap. 7

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-¡Changmin, despierta! Hemos llegado-. Escuchó la voz de Jae, odio que me despierten, más cuando puedo dormir placenteramente sin tener pesadillas que me atormenten, que es casi siempre, lo odio.

-Que te costaba cargarme hasta que llegáramos a la nueva casa, ¿Eh?-. Le dije somnoliento.

-Ja, crees que voy a cargar semejante bulto. Ni loco. Levántate flojo, tu examen es pasado mañana y no has estudiado nada-. Me reprocho con una tierna sonrisa

-Gracias Jaejoong por arruinar mi día. No necesito que me presiones, no más de lo que ya estoy-.

-Oye ahora que estamos en Corea, deberás dirigirte a mí con más respeto. De ahora en adelante llámame “Jaejoong-hyung”-. Hizo énfasis en cada una de las letras

-Según yo, yo era el dormido, pero creo que eres tú el que está soñando-. Le respondí felizmente

-Nunca me respetaras, ¿Verdad mocoso?-. él me revolvió el cabello. –Por eso me gustas tanto Oshima Changmin-.


-Señores ha llegado la limusina que los llevará a su nueva casa-. Llego de pronto un señor a informar.


-Vamos Changmin, la casa que escogí es muy bonita-. Jaejoong me tomó de la mano.

-¿Tiene piscina?-.

-No, pero si su majestad la quiere, pronto la tendrá-. Sonrió de una manera tan cálida, con Jaejoong siempre me sentía tan protegido y seguro

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La casa es fabulosa, el jardín es muy grande y lleno de flores. El vecindario es muy lindo y se respira un ambiente acogedor.

-Tu habitación está junto a la mía-. Dijo Jae entregándome un par de llaves. –Por si se te ofrece cualquier cosa-. Me miró de una manera un tanto extraña, de inmediato me sentí raro.

-Jaejoong si no te importa, quisiera una habitación a parte… un poco a parte de ti. No te ofendas, pero a veces me siento algo sofocado-. No le dirigí la mirada mientras le decía esto porque sabía que lo lastimaba

-Ok-. Fue lo único que me respondió.

Subí las escaleras y me dedique a observar con detenimiento cada una de las habitaciones, para así escoger la mejor. Elegí una lo suficientemente alejada del cuarto de Jae, no quería ser grosero, pero de verdad no quiero que descubra aquella manía un tanto descabellada que tengo o que me escuche llorar por las noches, no quiero agobiarlo más. Con el tiempo he aprendido a aceptar que son cosas con las que voy a tener que lidiar toda mi vida. No quiero retener a Jaejoong conmigo, no quiero que sienta más lastima  de la que incluso yo siento por mi persona, quiero que Jae sea feliz y yo solo soy un estorbo.


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-¿Te caíste de la cama Park Yoochun?-. Preguntó mi molestoso amigo. –Wow, no pensé que de verdad aceptaras el trabajo que te ofrecieron, veo que ya se te está quitando lo vago-.

-Estúpido-. Lo abrace. –Veo que sigues igual de anticuado, ¿No, Yunho? Ya deberías de conseguirte una novia, alguien que te quite el mal humor que te cargas-. Sonreí con malicia.

Jung Yunho, lo conocí en América estudiamos en la misma escuela y desde que volví a Corea hace 2 años ha sido mi más grande apoyo. Es dueño de la cafetería donde regularmente toco el piano y me recomendó en la Universidad para que me ofrecieran trabajo.

-Ya en serio, a que viniste hoy, las clases inician el próximo mes-.

-Tu deberías saberlo ¿No?-. Le inquirí. –Mañana me toca cuidar a uno de los grupos que vienen a hacer examen. Necesito el número de salón y el edificio donde aplicaré la prueba-.

-Oh, si es así, te acompaño a la oficina de control escolar-.

Caminamos por un tiempo, noté un semblante raro en mi amigo, como si me quisiera preguntar algo y no se atreviera.

-Yah, Jung Yunho ¿Qué pasa por esa cabeza hueca tuya?-. Le golpee el hombro

-Estoy preocupado…-. Susurró

-¿Preocupado?-.

-Sí, preocupado por ti-. Detuvo la caminata

-¿Por mí? Puedo saber que ideas caóticas y suicidas tienes Yunho-.

-Hace algunos días fue el aniversario de la muerte de tu amigo, Changmin ¿No?-. Asentí. –Yoochun te conozco desde hace tiempo y sé que estas fechas te ponen muy mal-.

El semblante de preocupación en su rostro no lo podía ocultar.

–Has perdido mucho peso y cada vez estas más pálido y ojeroso, no quiero que recaigas. Aunque alegues que tus problemas de salud ya están solucionados, tu diabetes aún continúa, no quiero ser amigo de un esqueleto andante-. Sonrió cálidamente. –Si continúas así ya no podrás atraer buena clientela a la cafetería y te tendré que despedir-.

Él siempre se preocupa por mí y se lo agradezco infinitamente. Seguimos caminando por algunos minutos

-Gracias Yunho, eres como mí casi novia-. Le sonrío, me gane un golpe.


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El día del examen llego, estoy que me lleva la que me trajo. Como todos los días mi buena suerte se hizo presente… me quede dormido ¡Dormido! Ah, que estúpido soy.

-Jae ya es tarde, vámonos-.

-Sabía que esto te pasaría, torpe, torpe, torpe-. Hablo en un tono sumamente burlón

-Cállate y vámonos-.

Durante el trayecto estaba demasiado ansioso. Me comía las uñas, quería rasgar un poco mi piel con mis uñas para sentirme en paz, pero no podía.

-Cálmate Min, comiéndote las uñas no ganarás nada-. Puso su mano en mi pierna.

Quise alejarlo pero mi cuerpo no respondía, solo quería arrancar mi piel con mis dientes, si eso ayudaría.
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Por fin llegamos, una sonrisa se dibujó en mi rostro. El lugar era igual de hermoso, tal y como lo había imaginado; tenía muchas aéreas verdes y grandes edificios de color beige que eran un completo agasajo visual. A pesar de que estaba fascinado con el lugar, mi sonrisa se borró al instante, nunca había visto un lugar tan concurrido, tanta gente junta  ponía al límite mis sensibles nervios. Mi vista comenzó a nublarse, definitivamente necesito deslizar aquella navaja sobre mi piel, lo necesito tanto.

-Changmin, ¿Estás bien? Te has puesto pálido-. La voz de Jae me saco de mis alocados pensamientos

-E-estoy bien-. No me salía la voz correctamente

-Ok, cálmate, vendré por ti cuando la prueba termine-. Me abrazo, lo separé de mi inmediatamente. –Éxito Min-.

-Gra-gracias-.

Salí del auto, nunca había visto a tantos chicos en un mismo lugar “Debe ser porque es una de las mejores Universidades de Corea” pensé. Quise alejarme de toda esa multitud. En tan solo unos minutos estaría sentado frente a la prueba de mi vida. Camine para pedir información del salón que me tocaba, cuando…

-¡Fíjate por donde caminas fenómeno!-. Me empujo un tipo de cabellos rubios

“Idiota” le lance una mirada de completo desprecio. Odiaba a la gente, definitivamente lo hacía. Me acerque dudoso a la persona que estaba dando el número de los alones en los cuales tocaba hacer la prueba.

-Nombre-. Dijo una señora bajita

-Oshima Changmin-.

-Salón 85, Edificio K-.

-Gracias-. Dije tímidamente

Camine bastante, el edificio que me tocaba estaba muy alejado, afortunadamente no encontré a otros idiotas como el que me había topado hace un rato. Me tocaba en el segundo piso, subí, era el primero en llegar, al menos eso me daría tiempo  de relajarme y concentrarme.


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-Justo el día en que tienes que estar temprano, se te pegan las sabanas, ¿Verdad Park?-. Me golpeo  alguien conocido en la cabeza

-Lo siento Yunho, me quede hasta tarde componiendo-. Sobe mi cabeza por el fuerte golpe que me dio mi buen amigo

-Tú nunca cambiaras, ahora vamos con la noticias importantes, adivina quien vino a hacer examen en la escuela-. Dijo animado    

-Ah, no lo sé, tal vez miles de jóvenes ¿No?-. Me miró con cara de “Que idiota eres”

-Bobo. No, vino un niño genio… fue graduado con honores de una de las mejores preparatorias de Japón-.

-¿Extranjero? ¿Cómo se llama?-. Pregunté curioso

-Sí, se llama Oshima Changmin-.

-¿Cha-changmin?-. En mi vida me había vuelto a encontrar a alguien que tuviera el mismo nombre de él.

-Así es, es prodigio según sus maestros, aunque como buen sabelotodo, este también tiene sus defectos-. Yunho parecía saborear todo lo que decía

-¿Si? ¿Cuáles?-.

-No habla con nadie, no tiene amigos, parece que le tiene miedo a las personas. Si se queda en esta escuela, será un gran reto abrir su caparazón, ya que como sabes mi buen amigo, la interacción social es una clave muy importante aquí-.

-¿Cómo sabes que hará examen?-. Pregunté curioso. –Te lo dijo el director ¿o qué?-.

-Escuche al chico cuando le decía su nombre a una de las encargadas. Es demasiado alto y traía una sudadera negra con capucha-. Se quedó un momento pensando. –A decir verdad su presencia era un poco escalofriante-.

-Wow, nunca había visto a Jung Yunho intimidado por alguien, ese niño debe ser una calamidad. Ahora estoy curioso, ojala pueda verlo-. Sonreí

-Deseo concedido-. Dijo Yunho feliz-. –Tú serás el encargado de su grupo-.

-¡¿Qué?!-. Escupí saliva en la cara de mi amigo

-Sí, así que amárrate tu estúpido cabello y apúrate que ya es tarde-.

Corrí al salón mientras acomodaba mi cabello mojado en una coleta, dejando algunos rizos sueltos. Estoy realmente curioso, “Oshima Changmin”… muy curioso.


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El salón comienza a llenarse, estoy sudando frio. No puedo soportar a tanta gente alrededor de mí, necesito lastimarme, lo necesito ahora.

Corro rápidamente al baño, faltan 5 minutos antes del examen, puedo lograrlo. Afortunadamente siempre estoy preparado cuando este tipo  de ocasiones se presentan. Hace tiempo Jaejoong me encontró una navaja en mi habitación, se puso todo histérico y pensó lo peor de mí, para tranquilizarlo le dije que estaba interesado en ese tipo de cosas y que quería empezar a coleccionarlas. A partir de ahí, de cada viaje que hacía me trajo un sinfín de navajas, si mal no lo recuerdo, tengo más de 60. Mi favorita es una dorada de 6 cm de largo, es preciosa y lo es mucho más cuando es adornada con el color de mi sangre.

Uno, dos, tres, cuatro, cinco. Aquel líquido rojo comenzó a fluir en mis antebrazos, mis latidos comenzaban a regularizarse, me siento tan bien. Espero que el sangrado se detenga y cubro mis brazos con la sudadera. Miro mi reloj, no creo que haya pasado mucho tiempo.

-Mierda-. Digo en voz alta

Ya pasaron 10 minutos desde que el examen empezó. Mierda, mierda, mierda. Tú y tú magnifica suerte Changmin.


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-Bien. Buenos días, soy Park Yoochun. Hoy seré quien les aplique el examen, ¿Listos?-.

Puse una de mis mejores sonrisas para transmitirles seguridad.

-Muy bien, como los vaya mencionando se van sentando en ese orden. Les daré el examen que corresponde, según la carrera que solicitan-.

Me pare de la silla, asignándoles los lugares a los jóvenes.

-Ok, empecemos-.

 Pase lista, faltaba un chico. Miré mi reloj, 20 minutos tarde, que falta de respeto.


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Corrí por el pasillo lo más rápido que pude. Solo me pasaban estas cosas a mí, fui el primero en llegar al salón de clases, pero como siempre, pasaba algo y quedaba fichado por la demás gente. Excelente.

Dios, entre y todos los demás ya estaban sentados. Trágame tierra, por favor…

-Al parecer yo no fui al único que se le durmió el gallo-. Me dijo un tipo que estaba sentado en el escritorio, con una sonrisa de lo más tonta. –No es así joven-. Miro su lista. -¿Oshima Changmin?-.

Todos se empezaron a reír. Maldita sea.

-Aquí está su examen, su asiento es el único que sobra-. Me miró a los ojos unos segundos y después me sonrió de una forma tan… tan… tan descarada y tontamente burlona que me saco de inmediato de quicio.

-Estúpido- dije bajito

-¿Qué dijo joven Oshima?-.

-Na-nada-. Porque demonios estoy tartamudeando. Ese idiota tiene la culpa, maldito encargado que parece vagabundo.

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El famoso niño genio entro al salón, a mi parecer no tenía nada interesante, salvo el nombre. Llego tarde, vestía una sudadera con capucha negra y unos jeans bastante rotos, parecía estar muy nervioso, “Que raro” fue lo primero que pensé.

Se sentó y comenzó a resolver la prueba, no dejaba de morderse los labios y las uñas, se veía demasiado preocupado; “Esconde algo” fue lo primero que se me vino a la mente, tenía el gorro de la sudadera cubriéndole la cabeza, sospechoso, sí mucho.

-Joven Oshima ¿Verdad?-. Asintió

-Hágame el favor de quitarse el gorro de la cabeza-.

Obedeció, levanto la mirada y fue allí cuando vi su rostro completamente al desnudo, quede pasmado.

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El estúpido del encargado me hizo quitarme el gorro de mi sudadera. Que tonto, como si pensara que trajera alguna especie de audífonos o algo para hacer trampa. Bobo idiota.

La prueba estaba sencillísima, pero aun así no lograba concentrarme. Por 3 razones de lo más tontas. Número uno, no había desayunado nada en absoluto, moría de hambre. Mi estómago no paraba de crujir, estoy más que seguro que no fui el único que escucho esos extraños sonidos provenir de mi interior.

Número dos, odio estar a menos de 2 metros de separación con personas que no conozco. Estoy en un salón con 50 seres humanos a mí alrededor; puedo oler el perfume excesivamente dulce de la chica que está a mi lado y el chico que esta atrás de mí está exhalando sobre mi nuca. No lo soporto, necesito llevar mi mente a otro lugar porque en el que estoy me está matando lenta y dolorosamente. Mis labios están rojos de tanto morderlos, ya no aguanto más.

Por último, la tercera  y más importante, el estúpido encargado que no me quita la vista de encima. Desde que me quite el gorro no deja de mirarme. No me gusta que me toquen, pero jamás en mi vida me había incomodado tanto la mirada de alguien “Estúpido”. La prueba casi acaba  y ese idiota no me ha apartado la vista ningún segundo y lo peor es que se pasea por el salón como pavorreal enjaulado y al final al único que mira es a mí.

Estoy a punto de pararme y decirle que si tengo monos en la cara o porque demonios me mira de esa forma, cuando…

-Chicos, tienen 30 minutos-.

Mierda, a penas llevas contestadas 70 de las 120 preguntas, bien Changmin, genial.

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Cuando se quitó el gorro de la cabeza, lo pude apreciar muy bien. Nuestro chico genio a pesar de ser raro tenía un rostro muy hermoso, tenía unas facciones perfectas pero sin duda lo más bello de él, son sus ojos, ojos color miel, ojos como los de… Creo que ya alucino y veo cosas donde no las hay.

Por alguna razón no lo dejo de observar, se ve un poco incómodo. Camino por los espacios entre las filas, escucho un gruñido, un gruñido provenir del estómago del chico de los ojos bonitos. Lo volteo a ver y se encoge más en su silla, “Debe tener hambre” me dije a mí mismo. Me detuve a observarlo, vestía ropas viejas y estaba muy delgado, “Tal vez no tenga dinero para comer” el corazón se me encogió de tan solo pensarlo, “¿Debería invitarlo a desayunar cuando termine la prueba?” Qué estás pensando Park Yoochun, definitivamente eso no es una buena idea, no lo es para nada.

Me siento un momento. El chico está temblando, parece que está a punto de desfallecer, miro mi reloj, 10 minutos para que la prueba acabe.

-Cuando suene el timbre, quiero que todos dejen sus lápices y se levanten a entregarme el examen-.

Conforme decía esto, veía a aquel chico sudar frío, tenía miedo de que en cualquier momento le diera un ataque o algo parecido.

Sonó el timbre.

-Ok chicos eso fue todo, párense todos y fórmense en frente del escritorio-. Él fue el último en formarse

Pasaron 49 personas antes de él, alguna se veían satisfechas con lo que hicieron y otras no tanto. Llego su turno.

-¿Qué le pareció el examen?, Joven Oshima-.

No recibí respuesta alguna. Estaba a punto de retirarse, cuando tiro mi estuche que contenía lapiceros. Los recogió a prisa y los volvió a acomodar, no escuche provenir de su boca un “lo siento”, nada. Me hizo una reverencia. Unas gotas de sangre cayeron en mis manos, era su sangre que provenía de su nariz. Volteo y me miró con los ojos muy abiertos…

-¿T-te encuentras bien?-.

Le dije, pero él solo se limitó a salir corriendo del aula. De verdad es un chico extraño, atractivamente extraño.

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Como pude termine el examen. Seguí las indicaciones del estúpido que estaba parado frente del pizarrón y espere pacientemente a que todos se formaran para poder ser yo el último y así poder evitar que me llegasen a tocar.

Mi turno llegó, “¿Por qué demonios estoy temblando?”. Hambre, esa es la respuesta de todo.

-¿Qué le pareció el examen?, Joven Oshima-. Su voz de cerca era igual de insoportable, igual que toda su persona.

Yo no le dirijo la palabra a ese tipo de personas, quien se cree para hablarme. Di vuelta para retirarme… Crash… los tontos lapiceros cayeron al suelo, demonios, tú y tu buena suerte Changmin. Los levante de inmediato, hice una reverencia a manera de disculpa, cosa que realmente no sentía. Levante mi rostro, sentí algo frío recorrer mi nariz.

Dos malditas gotas de sangre cayeron en su pálida piel.

-¿T-te encuentras bien?-. Preguntó.

Nuestras miradas se quedaron fijas, sentí un  escalofrió recorrer mi cuerpo, la ansiedad comenzaba a surgir, mi mente quedo en blanco y solo pude salir corriendo de allí. Maldita nariz que me hace sangrar en los momentos más inapropiados.

Ahora que he escapado de mi más reciente incidente vergonzoso, necesito comer. “Demonios, olvide mi cartera”, definitivamente este es un día en que mi buena suerte no deja de hacerse presente.


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Camino por el largo pasillo de uno de los edificios de la escuela, vuelvo a recordar lo que pasó hace algunos instantes, Yunho tenía razón ese chico es escalofriante. “¿Estará enfermo?”, no es común que la gente sangre así tan de repente.

-Hey Park Yoochun, vamos a almorzar-. Mi buen amigo se hizo presente

-Claro-.

-Todavía no has llevado los exámenes a la oficina de dirección, vaya que eres lento-. Sonrió. –Te acompaño a dejarlos-.

Fuimos juntos a entregar las pruebas y después a almorzar. Hoy es el día del mes que también me toca visitar a mamá. Solo espero que esta vez no insista en que tengo que hacerme cargo de la empresa de padre.
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Ya pasaron 3 horas de que termino el examen, observo todo el campus de la Universidad,  es en definitiva una escuela bella. Camino un poco y lo veo ahí, veo aquel chico sentado en una de las bancas, “No es tarde para que no se haya ido” que raro. Más temprano escuche su estómago rugir, “¿Habrá comido ya?”, parece que no, tengo una barra de chocolate que compré hace unos segundos, supongo que eso estaría bien.

Me acerco poco a poco a la banca en la que está sentado. El niño genio tiene los audífonos puestos, parece un poco inquieto; estoy a menos de 2 metros de él…

-Changminnie, ¿Esperaste mucho tiempo por mí?-. Le dijo un chico pálido de cabello castaño
-No, tan solo tres horas-. Se levantó de donde estaba sentado y fue junto a aquel tipo más bajo que el

El chico se fue tomado de las manos de aquel sujeto que había llegado por él, tal vez es su amigo, o su hermano, o… o su ¿Novio? Vaya que este niño es una cajita de sorpresas.


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-¿Estas molesto Changmin?-. Pregunto algo preocupado.

-…-.

-Yah, pequeño gruñón, lo siento-. Solo me quedaba suplicarle por su perdón

-No me vuelvas a dejar así, sabes que tengo un pésimo sentido de la orientación. No me quiero perder en un lugar que no conozco, ¿O quieres que lo haga?-. No me miro cuando estaba diciendo esto

-Perdóname. Debes tener hambre, ¿Qué le apetece comer al príncipe?-. Sonreí pícaramente

Me sonríe por primera vez en todo el día.

-Quiero que tú cocines para mí, así que sorpréndeme-.

A veces pienso que Changmin solo me quiere por que le doy de comer. Él es una persona que le cuesta mucho trabajo sonreír. Cuando le cocino, sus ojos se iluminan y se forma en su boca una de esas sonrisas que solo él sabe hacer, me encanta verlo sonreír.

-Si me sigues mirando de esa manera, me saldrá un hoyo en la cara-.

-Lo siento-. Cada vez se hace más evidente mis sentimientos hacía él, tengo miedo, mucho miedo, de que al final el me rechace

-¿Cuándo empiezas a trabajar?-. Su voz me saco de mis pensamientos

-Ah, hoy en la noche tengo una reunión con el dueño de la empresa de la cual seremos futuros socios-.

Se quedó callado un instante y después me miro con ojos de cachorro abandonado

-Jae, si quedo en la escuela, ¿Iras por mi todos los días?-.

-Qué es eso de “si quedo en la escuela” ¿No te fue bien en la prueba?-.

-No lo sé-. Se veía un poco desanimado

-Ya verás que todo irá genial-.
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-Qué pasa si no quedo… es la primera vez que de verdad quiero ir a una escuela. Tengo miedo-.

Changmin miraba la comida que aún continuaba en el plato

-No seas pesimista, tú eres muy buen estudiante, uno de los mejores-. Acaricie su espalda para darle ánimos

-Me voy a mi habitación-.

Subió rápidamente las escaleras, no termino de comer. Ese niño me preocupa mucho.


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Nada ha cambiado, la casa estaba igual que siempre, al igual que el vecindario en el que fui muy feliz cuando tenía cuatro años. Tenía muy buenos recuerdos de ese lugar, mi infancia a pesar de todo fue bella, bella porque lo tenía a él.

-¿Hay alguien en casa?-.

-¡oh, Yoochun-ah! Pensé que no vendrías, con eso de que ya te olvidaste de tu preciada familia-.

Corrí a abrazar a mi madre que quiero tanto

-¡heeey! No seas exagerada madre. Que no quiera ayudar en la empresa de papá, no significa que me he olvidado de ustedes-. Le di muchos besos en su mejilla.

Fuimos a sentarnos a la sala para conversar un rato.

-Yoochunnie, tu padre ya está viejo y enfermo, necesita a alguien que se quede a cargo de la empresa-. Sus ojos tenían un tono de suplica

-Lo siento madre-. Fue lo único que salió de mis labios

-¿Y qué hay de tu compromiso con Yulim? Si no quieres hacerte cargo de la empresa de tu padre, sería bueno que te casaras ya con Song Yulim, para que así Taeru y tu tío se hicieran cargo de la empresa-. Su tono había cambiado de súplica a reclamo.

-Madre, Yulim está en Francia terminando sus estudios, además no hemos fijado fecha para la boda-. Estaba cansado que siempre que veía a mi madre me presionara con esos asuntos

-¿Te quedaras a comer Chun-ah?

-No, lo siento, me tengo que ir-. Agarre mis cosas para salir lo más pronto posible de ahí

-Park Yoochun-. Grita mi madre cuando estoy a punto de abrir la puerta. –Promete que pensaras todo lo que te he dicho-.

-Si madre-.

Estoy lo suficiente inconforme con mi vida como para continuar siendo el juguete de mis padres, ya me cansé. Estudie Arquitectura a petición de mi padre, tuve una de las mejores calificaciones dentro de mi generación y que obtuve a cambio, nada. Después hice un posgrado en Diseño, todo fue influenciado por ellos, pero como no tenía ni idea de que hacer con mi vida, resignado acepte. En el segundo año de la carrera, me encontraba bastante deprimido, eso definitivamente no era para mí. Cansado de lo que hacía, conseguí un empleo y con ello ahorre para poder pagarme la carrera con la que había soñado, Música. Lo hice todo a espaldas de mis padres, ya que ellos no permitirían que su primogénito y único hijo, estudiara esas tonterías. A Yunho lo conocí en la Facultad de Arquitectura, era un sunbae 2 años mayor, me vio un poco perdido y rápidamente se convirtió en mi amigo, le comente todos los planes que tenía y me apoyo en todo sin dudarlo. Desde ahí me cuida como su hermano pequeño y se lo agradezco mucho.

Después de la muerte de Changmin, Yulim pasó conmigo todas las vacaciones mientras estaba en EU. Conforme fui creciendo me empecé a enamorar de ella y cuando cumplí 20 le pedí que fuera mi novia. Cuando nuestros padres se enteraron de lo nuestro, me obligaron a comprometerme con ella. Confieso que al principio me hacía mucha ilusión mi matrimonio con ella, porque era muy dulce y linda conmigo. Pero después del compromiso, con el tiempo comenzó a cambiar, me vigilaba todo el día y me llamaba a todas horas, quería que todo el tiempo lo pasara con ella.  Y así nuestra relación se fue deteriorando, hasta quedar solo morunas de lo que realmente fue.

Ahora mis padres y sus padres me presionan con que ya es tiempo de casarnos, quieren que termine de echar a perder mi vida y yo no hayo la manera de romper nuestro compromiso.


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-¡Changmin, mi cita es a las 8:00 pm! ¿No vas a bajar a cenar?-.

-No quiero-. Grito desde el segundo piso

Bueno así tengo más tiempo para arreglarme para la cita de trabajo e investigar a la empresa con la que trabajaré.

La empresa se llama “S&A  Construction”. Se supone que el contrato consiste que nuestra empresa se encargará de proveerle de todo el material para todas sus futuras construcciones, durante cinco años. Es un negocio en el que invertirán en nosotros una fuerte cantidad de dinero.
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Conduzco por la carretera, el lugar en donde me citaron parece retirado.

Hace mucho tiempo que no tenía la oportunidad de observar Seul de noche, recuerdo que a mamá le gustaba mucho salir en esta época del año y sobre todo cuando el cielo se tornaba de esta manera. La extraño demasiado, a ella y a papá.

Por fin he llegado, salgo del auto, es un restaurante grande. Estoy ansioso por conocer a los clientes.

-Es usted, ¿Hoshida Jejung?-. Pregunto el hombre encargado de registrar a los contendientes.

Asentí.

-Sígame, los jefes del corporativo S&A lo esperan-.

-Gracias-. Me limite a responder

Llegue a la mesa. Estaban ahí dos señores sentados, uno era ya de edad avanzada y el otro como de mi edad.

-Buenas noches, lamento la demora, como soy nuevo en esta ciudad aún no identifico bien las calles-.

-No hay problema joven Hoshida, sea tan amable de tomar asiento-. Dijo el señor de mayor edad

-Gracias. Antes que nada me gustaría presentarme, soy Oshida Jejung, presidente de “Hoshida Company”, un placer conocerlos-. Me incline ante ellos en señal de respeto

-Mucho gusto, yo soy Song Jungjo, dueño y director de S&A y el joven a mi lado es mi hijo Song Taeru-.

Mierda.

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