Police Love: ¡¡FORBIDDEN!!: An UNDEAD Investigation - Cap. 1

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Era completamente absurdo.

La policía no se rendía y aún seguía buscándolo. Aún, después de haberla evadido por casi siete meses.

Siete meses, escondido.

Escondido solo para no ser encontrado por nadie. No quería que lo vieran, no quería que supieran de su existencia. Siempre había permanecido oculto, oculto de todos, pero libre de mostrarse a quien quisiera.

Ahora todo había cambiado. Todo se había convertido en algo absurdo.

Absurdo y terrible, tal y como había sido su vida durante todo este tiempo.

Terrible. Solitaria. Dolorosa.

Hasta que él había aparecido.

Él, que había cambiado todo con unas pocas y simples palabras.

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- No puedo creer que me lo hayas preguntado. – Dijo mientras conducía. – Entiendo que nos encante estar juntos y eso, pero… Es decir, ¿cómo te atreviste a pensarlo siquiera?

- Pero solo imagínalo, Changmin. - Dijo mientras no borraba la sonrisa de su rostro. – Podremos estar todo el día juntos, no tendría que disfrazarme para poder entrar a tu oficina y los casos se resolverían más rápido de lo que ya los resuelves.

- Sabes que mi respuesta es un no, ¿cierto?

- Solo sé que sabes que te fascina la idea. – Afirmó sin dejar de mirarlo.

Changmin lo miró de reojo y sonrío. – Es tentadora, lo admito. Pero ¿qué vas a hacer? ¿Hablar con mi tío para que te deje entrar a la comisaría a trabajar y ya?

- Es una opción. – Dijo poniendo nuevamente su mirada hacia el frente.

- ¡Estás loco! ¿Cómo pretendes entrar a la Comisaría, decir que eres Kuguar y que ahora quieres ser un detective y trabajar junto con la policía? ¿Has escuchado lo ridículo que suena eso?

- Si lo dices con ese tono, por supuesto que suena ridículo, Changmin.

- ¿Y cómo crees que va a reaccionar el Comandante? Además… - Se calló por unos segundos. – Mi tío aún no sabe lo nuestro, Yoochun. No pueden llegar y saber que hemos estado saliendo por casi un año.

- ¿Acaso no se lo piensas decir nunca?

Changmin dobló en la esquina y estacionó el auto en el primer pasaje que encontró. Suspiró y se quedó mirando un momento las oscuras calles. Era casi medianoche, por lo que nadie andaba ya fuera. El frío del exterior se podía ver en sus respiraciones, una suave nevada rodeaba todo el paisaje delante de sus ojos. A Changmin lo habían mandado a resolver un nuevo caso, esta vez fuera de la capital.

Por supuesto, le habían ordenado ir acompañado del Oficial Jaejoong, pero las cosas no siempre suceden como uno quiere cuando se trata de casos. Mucho menos si se está cerca de un famoso ladrón con astucia única.

Changmin mordió su labio y volvió a mirar a Yoochun.

- Sabes que quiero que él más que nadie lo sepa, pero me aterra el saber cómo va a reaccionar.

- Oye, no eres un niño después de todo. – Sonrió Yoochun mientras acariciaba su cabello. – No creo que el Comandante te vaya a castigar o algo así.

- No es eso lo que me da miedo, Yoochun. – Changmin lo miró.

Habían estado juntos por casi un año, y en todo ese tiempo, Yoochun jamás había visto a Changmin tan preocupado como lo reflejaba su mirada en ese momento.

- ¿Qué pasa si…? ¿Qué pasa si te hacen algo?

- ¿A mí? – Sonrió Yoochun acercándose al detective. – Creo que olvidas con quién estás hablando, Changmin. No importa que todas las Comisarías de Corea sepan que estamos saliendo, nadie podrá hacer nada para separarnos.

- ¿Qué sucede si te encierran?

- Que lo intenten siquiera, después de todo, aún no han podido hacerlo después de años.

- ¿Qué pasa si me cambian de Comisaría? ¿O si el Comandante decide renunciar y nos mudamos a otra ciudad?

- Pues, me gustan los cambios, no tengo ningún problema en irme contigo.

- Pero aquí conoces todos los pasajes y calles necesarias para huir de la policía.

- Solo dame un mapa del lugar donde te irás y yo puedo investigar nuevos pasajes y huidas. – Dijo sonriendo.

- Entonces, ¿no me abandonarías aunque te lo ordenen? – Preguntó mirándolo fijamente.

- Por nada del mundo, Changmin.

Changmin sonrió. - ¿Me lo prometes?

- Te lo juro, Detective. – Yoochun acarició la mejilla de Changmin antes de acercarse y besarlo.

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- ¿Estás ahí? – Preguntó con miedo.

Era cuarta vez que aquel hombre se encerraba en el cuarto y comenzaba a gritar de dolor. Cuarta vez en aquel mes. Y ninguna de esas veces había podido adivinar qué es lo que le sucedía. Porque el hombre siempre salía sin decirle absolutamente nada. Como si fuera absolutamente normal que alguien se encerrara en un cuarto y comenzara a gritar.

- ¿Zombie? – Lo llamó al no escuchar ningún grito más. - ¿Estás bien?

Changmin se acercó lentamente a la puerta para intentar escuchar algo dentro que le indicara que el hombre estaba bien. De pronto la puerta se abrió dejando ver la silueta del hombre de la máscara.

- Agua. – Dijo apoyado del marco de la puerta. Su voz sonaba áspera, como si su garganta estuviera extremadamente seca.

Changmin bajó rápidamente a la cocina para traer un poco de agua. Estaba nervioso. Quería ayudar al hombre, de verdad que quería hacerlo, pero él jamás le contaba nada. Jamás le decía qué es lo que le ocurría y así difícilmente podía ayudarlo. Sacó un vaso y lo llenó con agua para subir rápidamente. Arriba el hombre aún estaba afirmado del marco de la puerta. Le ofreció el vaso y se lo bebió de un sorbo.

Changmin tragó saliva y esperó unos segundos antes de hablar. - ¿Qué te ocur…?

- Quema. – Lo interrumpió. – Es como si encendieran una llama justo en mi pecho y… - El hombre se sentó en el suelo apoyando su espalda en la pared. – Es insoportable.

Changmin frunció el entrecejo y se sentó junto a él. Odiaba verlo sufrir así y no poder ayudarlo. Había pasado muy poco tiempo desde que lo había conocido, aproximadamente 6 meses, pero en ese corto tiempo el hombre de máscara ya era alguien demasiado importante en su vida. Y como cualquier persona a la que quisiera demasiado, Changmin odiaba verlo sufrir.

– Da miedo cuando gritas. – Dijo luego de un momento de silencio tomando su mano y comenzando a hacerle cariño.

- Lo siento, no puedo evitarlo.

- No me gusta cuando te encierras. Me da mucho miedo.

- Perdón, no es mi intención. – Dijo el hombre pasando un brazo por detrás de Changmin, abrazándolo y haciendo que este se recostara en su hombro. – Pero te he dicho que me esperes abajo cuando esto ocurre.

- No me gusta. – Dijo Changmin abrazándolo. – No me gusta quedarme abajo mientras tú estás arriba.

El hombre lo abrazó más fuerte. – En serio lo siento, si pudiera evitarlo créeme que…

- ¿Estás enfermo? – Preguntó Changmin.

EL hombre acariciaba su cabello. – Algo así.

- ¿Qué tipo de enfermedad?

- Una que nadie más padece, y para la cual no hay cura.

- Podemos ir donde un doctor. – Dijo Changmin moviéndose del lugar donde estaba y sentándose frente a él.

- No, no podemos.

- ¡Pero alguien tiene que verte! ¡Alguien tiene que…

- ¡No Changmin! – Gritó enfadado. – ¡Nadie tiene que verme, nadie puede curarme, no hay nada que podamos hacer!

Changmin lo miró fijamente por unos minutos. La máscara tenía ranuras en la parte de los ojos. Grandes ranuras que permitían ver no solo su pupila, sino que todo el contorno. Los ojos negros del hombre eran penetrantes. Su mirada profunda y a pesar de estar exaltado sus facciones estaban en calma. Changmin no notó en qué momento un par de lágrimas comenzaron a salir de sus ojos.

El hombre suspiró.

– Lo siento. – Dijo por tercera vez en aquella noche. – En verdad lo siento.

Comenzó a acariciar el rostro del chico. Secó las lágrimas que habían dejado un húmedo camino en sus mejillas. – No quise gritarte.

Changmin lo miró fijamente por unos segundos y luego comenzó a subir la máscara del hombre. Se la quitaba lentamente, con delicadeza como si al moverla tuviera la posibilidad de lastimarlo. El hombre no decía nada. Sabía que por mucho que Changmin quisiera verle el rostro, jamás le arrancaría la máscara completa.

Era una de las tantas cosas que le encantaban de él, siempre fiel.

La máscara dejó al descubierto sus labios. Changmin los miró y tragó saliva. El hombre comenzó a acercarse para besarlo. Sus labios eran sin duda lo mejor que podía ocurrirle en la vida. Los rozaba con delicadeza. Pequeños toques y suaves besos que hacían que se le erizara la piel.

No podía decir que su vuelta a la vida había sido del todo mala. No podía decir que haber revivido simplemente lo había hecho sufrir. No podía dejar de pensar que había vuelto al mundo para estar con aquel chico.

Porque él sabía que debía estar muerto.

Sabía que quedarse más tiempo en ese lugar solo empeoraría las cosas. Pero no podía irse.

No podía dejarlo.

Simplemente no podía.

Sabía que la poción le ayudaba a vivir, aunque lo matara internamente. Sin embargo, sabía que la poción jamás sería lo mismo si no estuviera con Changmin.

Porque la poción lo ayudaba a tener sus células en movimiento. A que su cuerpo trabajara para no matar su metabolismo. Sin embargo, el que realmente lo mantenía con vida era Changmin.

Aquel pequeño niño que había conocido sin querer.

Aquel pequeño niño por el que ahora moriría de la forma más dolorosa que pudiera existir solo para salvarlo.

Porque sí, sabía que había caído en algo mucho más grande que un simple cariño.

Ahora Changmin era su verdadera vida.

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Changmin abrió los ojos sin recordar nada de lo que había sucedido. Intentó levantar su cuerpo, pero un peso sobre su pecho se lo impidió.

- Mierda.

Fue lo primero que pensó en cuanto vio a Yoochun acostado al lado suyo con el torso descubierto. Pasó una mano por su cara tratando de despejarse un poco para poder abrir mejor los ojos. Una sonrisa se formó en sus labios en cuanto vio cómo el ladrón se acomodaba en la cama bajo las sábanas.

Definitivamente, no podía recordar con claridad lo que había ocurrido la noche anterior. Solo recordaba haber estado en el auto con Yoochun y haber conversado un poco. Luego el ladrón lo había besado y él por supuesto que no se había resistido. Después recordaba haber llegado a la casa donde se tenían que quedar para el caso del día siguiente y luego de eso… Solo podía recordar abrazos de parte del ladrón y su sonrisa traviesa.

Changmin no tuvo que escarbar más en sus pensamientos. Sabía qué es lo que había ocurrido, y por supuesto que no le molestaba. Intentó levantarse una vez más, pero de pronto sintió que Yoochun lo agarraba de la muñeca.

- ¿Piensas dejar la cama así tan fácil? – Dijo sin mirarlo. Su cara aun escondida entre las almohadas.

Changmin sonrió. – Vinimos a trabajar, Yoochun. No a una luna de miel.

- Error. – Dijo Yoochun levantándose rápidamente y poniendo cada uno de sus brazos a un lado de la cabeza del Detective. – Tú viniste a trabajar, yo vine aquí a divertirme contigo.

Comenzó a dar pequeños besos en el cuello del Detective mientras este intentaba lucir un poco enfadado. – Necesito salir, Yoochun.

- Mentira, tú solo necesitas relajarte.

- Yoochun, harás que me enoje de verdad. – Decía mientras sonreía al sentir los labios del ladrón sobre su piel.

- Tu sonrisa dice lo contrario. – Yoochun dejó de besar su cuello y se quedó mirándolo unos instantes. - ¿Por qué eres tan atractivo, Changmin?

Changmin comenzó a reír. – Quizá porque tú aun estás medio dormido. – Dijo mientras ordenaba el cabello del ladrón.

Yoochun sonrió. - Oye, te estoy declarando mi amor por milésima vez, ¿no puedes ser un poco más romántico?

Changmin volvió a sonreír y besó a Yoochun rápidamente. Un beso fugaz pero suave, de esos que se roban cuando el otro está distraído. Yoochun no dejó pasar más de dos segundos para robarle otro beso.

Uno lento, de esos que comienzan con un roce de labios y poco a poco van incrementando mientras ninguno de los dos deja de mirarse. Sus labios no se despegaban, a excepción de cortos segundos. Changmin no podía borrar la sonrisa de su rostro.

Amaba cuando Yoochun lo besaba así. Y el ladrón lo sabía.

- Yoochun. – Dijo Changmin antes de que la situación se volviera más intensa. – En serio, el caso.

Yoochun se separó y suspiró. – Agradece que no estoy en modo Kuguar – Dijo mientras se levantaba de la cama. - Porque podría seguir robándote besos.

- Suena como si tuvieras doble personalidad. – Sonrió Changmin mientras se sentaba en la cama y comenzaba a vestirse.

- Quizá la tenga, Changmin. Quizá cada uno de mis disfraces sea un Yoochun distinto.

- No estaría contigo si fuera así, no podría controlar a tantas versiones de Yoochun. Con uno ya es suficiente.

- Podrías hacerlo si cada una de las versiones de Yoochun estuviera loco por ti.

- Explícame cómo podría ser eso. – Dijo mientras terminaba de ponerse sus zapatos.

- Muy fácil, solo tienes que mirar a todos los distintos Yoochun directamente a los ojos y ya está.

- No me digas, ¿así fue como te conquisté? – Preguntó mirándolo con una ceja alzada.

Yoochun se dio vuelta y miró a Changmin. De pronto, lo apuntó en la cabeza como si tuviera una pistola entre sus manos. – La primera vez que nos vimos, ¿lo recuerdas? Me apuntabas directo en la cabeza. Un exacto tiro en la sien. ¡BANG! Y yo hubiera muerto.

Changmin movió la cabeza de un lado a otro tratando de negar la afirmación. – Eso fue hace mucho. – Dijo recogiendo su ropa para salir de la habitación. Sin embargo, la voz de Yoochun lo detuvo.

- Aunque yo esté solo tú también lo estás. – Dijo imitando la voz de Changmin. – La diferencia, es que yo no estoy siendo apuntado con un arma.

Changmin se quedó de una pieza mientras asimilaba el hecho de que Yoochun recordara esa escena a la perfección.

Yoochun sonrió y bajó su mano. – No disparaste el arma, pero aunque no lo creas, esa vez disparaste directo en mi corazón, Detective. Tan solo bastaron unas pequeñas palabras y yo ya estaba rendido a tus pies. – Dijo mientras recogía su ropa y salía de la habitación.

Changmin lo siguió con la mirada. ¿Cómo era posible que haya pasado tanto tiempo y el ladrón aún lo siguiera cautivando con su forma de actuar? Ya no había duda alguna, Yoochun en verdad era el mejor ladrón que haya visto jamás en su vida.

El mejor ladrón que podría existir en este y en otros tiempos.

El único ser de la tierra que podía robar su corazón cuantas veces quisiera.

Para Changmin, era claro y lamentable. Ya no había vuelta atrás con lo que sentía por Yoochun.

- Como sea, ¿a qué tipo de caso nos enfrentamos hoy, Señor Detective? ¿Ladrones? ¿Asesinos? ¿Mujeres en apuros? ¿Rescatar animales? – Preguntó Yoochun desde la otra habitación.

Changmin comenzó a avanzar para salir de la habitación tratando de no pensar más en cuánto admiraba y quería a aquel famoso ladrón. – Una especie de asesino en serie.

- ¿Asesino en serie? – Repitió Yoochun mientras terminaba de arreglar su cabello.

- Un hombre de aproximadamente cuarenta años. – Dijo Changmin guardando sus pertenencias en sus bolsillos. – Ha matado a tres personas hasta la fecha. Todas sin relación alguna entre ellas.

- ¿Un asesino que mata al azar?

- Es una de las cosas que tenemos que averiguar. De todas formas, hasta el momento solo ha matado de noche, por lo que sabemos el tiempo en el que actúa. – Changmin sacó una fotografía de su bolsillo y se la entregó a Yoochun. – Este es nuestro hombre en cuestión.

Yoochun recibió la foto y la miró por un momento. – Eh, Changmin… Este sujeto…

- Sí, lo sé. – Sonrió Changmin. – Solo mata usando una máscara de zombie.

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El hombre miró al chico de reojo una vez más.

No podía creerlo.

En verdad que no podía creer a lo que habían llegado.

¿Cómo había sido posible que llegaran a ese tipo de acuerdos? ¿En qué momento, se le ocurrió aceptar el trato de un chico de dieciséis años?

Ambos estaban en la sala de estar, uno frente al otro.

Ambos sentados en el sillón leyendo cada uno un libro.

Ambos en silencio sin decir ni una sola palabra.

Ambos haciendo exactamente lo mismo.

Pero lo más increíble, es que ambos estaban usando una máscara de zombie.

El hombre suspiró por décima vez en los últimos minutos. Simplemente, no podía creerlo.

- ¿No puedo abandonar el trato aunque sea por un momento? – Preguntó dejando el libro a un lado.

- No. – Fue la única respuesta de parte del chico.

- ¡Por favor! – Rogó. – No necesitas usar una máscara al igual que yo.

Changmin suspiró y dejó el libro a un lado. – Ya te lo dije, Zombie. Mientras no me digas cuál es la enfermedad que tienes, yo no me quitaré esta máscara.

- Pero es injusto, sabes que no puedo decírtelo.

- Todo lo contrario, sabes que puedes contármelo a mí.

El hombre apoyó su espalda en el respaldo del sillón y miró el techo. – No tienes consideración.

- Eres tú el que aceptó el trato.

- Pensé que te rendirías en cuestión de minutos. – El hombre se sentó correctamente y miró al chico una vez más. - ¿Y qué pasará cuando te vayas a tu casa?

- Por supuesto que me quitaré la máscara, el trato es solo cuando esté contigo.

- ¿Qué pasará cuando quieras comer algo?

- Solo me levanto la máscara y ya. – Dijo mientras volvía a fijar su vista en el libro.

El hombre se inclinó un poco para quedar más cerca del chico. - ¿Qué pasará cuando quiera besarte?

Changmin se demoró en responder.

Cerró el libro y lo dejó a un lado una vez más. – Eso depende de ti. Solo cuéntame lo que te ocurre y yo me quitaré esta máscara.

- ¡Ah! – Gritó el hombre derrotado mirando el suelo.

Changmin lo miró y sonrió dentro de la máscara. Sin duda alguna, había sido la mejor idea que se le pudo haber ocurrido en la vida. Era una buena forma de que el hombre le contara qué es lo que le ocurría.

Aunque tenía que aceptar que la máscara era bastante incómoda. Limitaba su campo visual y encerraba el dióxido de carbono que expulsaba por su boca. Pero sabía que se acostumbraría. Si Zombie se había acostumbrado a ella, él también podía hacerlo.

- Está bien. – Dijo de pronto el hombre aun con su mirada en el suelo. – Ocurrió cuando era pequeño.

Changmin lo miró de inmediato.

- Yo… - Suspiró. – Es difícil explicarlo, yo solo… Sufría una enfermedad terminal cuando era pequeño. Mis padres… Ellos no sabían qué hacer para mantenerme con vida. Las cosas se pusieron difícil cuando… - Su voz se rompió de pronto.

Changmin no dejaba de mirarlo. Podía sentir el dolor en su voz.

De pronto el hombre llevó ambas manos a su cabeza y comenzó a quejarse de dolor.

Changmin rápidamente se levantó del sillón y fue donde él. - Zombie, ¿estás bien? – Dijo con lágrimas en los ojos.

Rápidamente el hombre se levantó y lo agarró por las muñecas. - ¡Eres mío! – Gritó mientras se reía.

Changmin lo miró descolocado por unos segundos y luego gritó. - ¡Maldito tramposo!

- ¡Dame esa máscara!

- ¡No! ¡No puedes romper el trato! – Gritaba mientras movía su cabeza para que el hombre no pudiera quitársela.

- ¡Por favor! ¡Solo quiero besarte!

El hombre no soltaba las muñecas del chico intentando inmovilizarlo. Mientras que Changmin no se dejaba vencer tan fácil.

- Oye, escúchame. – Dijo el hombre más calmado mientras Changmin no se dejaba de mover. – Changmin, cálmate. En serio, solo quiero darte un beso nada más.

Changmin miró hacia abajo. Ocultando su rostro de la vista del hombre. – Yo solo quiero saber qué te sucede, Zombie. Solo quiero ayudarte. – Su voz denotaba tristeza.

- Oye – Dijo el hombre levantándole el rostro con una de sus manos. – Aunque no lo creas tú ya me ayudas bastante.

- Mentira. – Dijo entre sollozos.

El hombre de máscara lo miró por unos segundos. ¿Cómo podía explicarle su problema a alguien tan pequeño como él? ¿Cómo era posible que pudiera guardarle un secreto de ese tamaño a alguien tan importante? ¿Cómo era posible que el chico se preocupara tanto por él?

- Quiero decírtelo, en verdad quiero, pero… No es algo que tú comprenderías.

- Yo te quiero Zombie. Podría entender cualquier cosa que me quisieras explicar.

El hombre sonrió mientras en sus ojos había tristeza. – Quítatela solo para darte un beso, ¿sí?

Changmin se quedó un momento mirando el suelo y luego hizo un movimiento afirmativo con la cabeza.

El hombre tomó la máscara y con cuidado comenzó a subirla. Se la quitó por completo mientras acariciaba la cara del chico. Mordió uno de sus labios mientras miraba el rostro del pequeño.

Sus ojos llenos de lágrimas. Su rostro medio escondido para que él no lo pudiera ver. Su cabello medio húmedo debido al sudor que provocaba la máscara. Todo indicaba que el chico en verdad sufría con el hecho de no saber qué es lo que le ocurría al hombre. Pero aunque muriera por contárselo, ¿cómo podía saber su reacción?

¿Cómo le explicas a alguien que estuviste enterrado una vez?

¿Cómo decirle que él había revivido entre los muertos?

¿Cómo saber si después de eso lo seguiría amando?

¿Cómo saber si después de contárselo él no saldrá corriendo con asco en su expresión?

¿Cómo saberlo? Si hasta él a veces creía que era mentira su situación. Sin embargo, se sentía demasiado real para negarlo.

Se acercó lentamente a la cara del chico. Sus labios tocaron los de Changmin suavemente. Dio pequeños besos sobre sus labios antes de besarlo realmente. Sus ojos cerrados y sus manos en las mejillas del chico.

Changmin tenía fruncido el entrecejo mientras sostenía en sus manos la máscara que el hombre le había quitado.

- Te lo diré algún día, te lo juro. – Dijo el hombre sin dejar de acariciar a Changmin. – Cuando sea el momento indicado.

Changmin mordió su labio en señal de preocupación. - ¿Y qué pasará si te sucede algo antes?

- Eso no pasará, ¿qué puede sucederme estando todos los días aquí en casa?

Changmin lo miró unos segundos fijamente a los ojos. No podía no confiar en él. Era imposible. Lo quería demasiado como para pensar en la posibilidad de que le estuviera mintiendo. Sonrió y lo abrazó.

- ¿Puedo conservar la máscara? – Preguntó sin dejar de abrazarlo.

- Por supuesto, pero ya no la ocupes más, ¿está bien?

- Está bien. – Sonrió.

Changmin se sentó con él en el sillón. El hombre lo abrazaba mientras el chico jugaba con la máscara entre sus manos. Todos los días tenían ese tipo de instancia. Aquel momento en que los dos se abrazaban tranquilamente, sabiendo que nada ni nadie los interrumpiría. Porque muchas veces había ocurrido que mientras se encontraban así, venían a tocar el timbre.

Pero jamás abrían.

Muchas de esas veces se trataba nada más que de algunos simples niños curiosos o de algún tipo de vendedor. No podían dejar pasar a nadie. Nadie tenía que saber que esa casa estaba ocupada por alguien ni mucho menos, que Changmin iba a ese lugar todos los días. Por eso, Changmin era sumamente cuidadoso cuando llegaba a la casa de Zombie. Siempre observaba a su alrededor incluso mucho antes de entrar a aquel pasaje. Los vecinos de ese lugar al parecer jamás salían de su hogar o simplemente no les importaba lo que sucediera en su cuadra.

Eso, obviamente, era un punto a favor para ellos.

Porque ambos estaban acostumbrados a que nadie los molestara. A no sentir miedo de ser descubiertos. Es por eso que a ambos se les detuvo por un momento el corazón cuando escucharon a alguien golpear la puerta diciendo que abrieran de inmediato.

La voz era de un hombre.

Sonaba como la voz de alguien joven, pero su voz era fuerte y clara. Como la de alguien con autoridad.

Los dos miraron la puerta unos segundos para luego mirarse entre ellos.

- ¿Zombie qué…

Changmin no alcanzó a terminar la frase cuando golpearon nuevamente.

Alguien había venido a perturbar su tranquilidad.

Alguien estaba a punto de cambiar su agradable rutina para siempre. Eso el hombre no lo dudaba.

3 comentarios:

  1. Estoy confundida min y zombi min y chun no entiendo nada son realidades alrernas o que y zombi es min dimeee


    Contiiiii
    Contiiiii
    Contiiiii

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  2. Anónimo4/01/2015

    ¡Hola!

    Temía que podía suceder esto xD No, Zombie es Yoochun. No son realidades alternas, es solo que, como escribí en la nota antes del capítulo, esta historia mezcla personajes del fic Undead y de Police Love: ¡¡FORBIDDEN!! ambos Yoomin. Lo ideal sería que leyeras esas dos historias para entender más esta. De todas maneras, la historia va a quedar mejor explicada en la segunda parte :)

    ¡Saludos y gracias por leer y comentar!

    Meguri.

    PD: El fic Undead es oneshot y police Love es serial.

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  3. Wooooo ME ENCANTO! Police Love de mis Fic favoritos y Undead el one shot de halloween que mas me gusto, super original esto~ juntarlos enserio woooh *o* ya tenia tiempo sin leer Yoomin, ya lo extrañaba y leer esto me hace recordar porque amo esta couple, <3 esperare la continuacion muero de curiosidadpor saber que pasara, amo a kuguar, su relacion con Min me hace reir demasiado xD y zombie con Min super lindos >///< enserio ya quiero leer la conti :D Pd. Soy tu fan ;)

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