El Tren - Epílogo

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 “Hay demasiada luz”-la luz le cegaba los ojos, tenía que poner su mano en frente para poder guiarse-.

“¿Qué es esto?...”-a lo lejos podía percibir figuras, pero eran borrosas-.

“Es alguien que conozco…”-conforme se acercaban le parecían familiares-.

“Me siento bien a su lado, tiene una sensación de nostalgia…”

“Su sonrisa…la recuerdo…”

“Esa persona es…es…”-la bruma del sueño estaba dispersándose y de pronto…-.

- JUNSU!!! Por enésima vez deja de ahorcarme mientras duermes!!!

Un Changmin molesto como de costumbre cuando no le permiten respirar…intentaba zafarse del increíblemente fuerte abrazo del ahora pelinegro Junsu. Claro sin querer al estirar sus brazos para alejarlo solo un poco, y al tener esa maldita manía, el amor de su vida de dormir en posiciones antianatómicas, le falló el cálculo y el objeto de su molestia cayó al suelo versión costal de papas.

- ¡Auchhh!...

No era agradable despertar con el trasero adolorido después de ese sueño tan extraño.

- Jajajajaja, lo siento, lo siento…no pensé que estábamos tan al filo de la cama, jajaja…-era imposible no reírse, la cara desorientada de Junsu, siempre era demasiado graciosa para él-.

- Changmin…Idiota…solo tenías que despertarme, no tirarme fuera de la cama…

- Jajajaja…lo hice, pero jamás despertaste…

- Deja de reírte y ayúdame…no ves que tengo las sábanas enredadas en los pies…

- Eso es lo gracioso, quédate allí un poco más…jajajaja…-el moreno solo estiraba su dedo burlándose sin piedad del chiquitín-.

- Te haré pagar cuando logre levantarme…

- Eso quiero verlo…

Aun riendo y totalmente incrédulo el moreno fue sorprendido al recibir sobre su cuerpo de pronto, al otro más pequeño y luego ser atacado por un par de labios jugosos y demandantes.

- ¡Ah!...

Fue lo único que salió de su garganta cuando una mano traviesa se metió en medio de los dos cuerpos que inmediatamente al contacto habían empezado a restregarse. Delicioso, así era despertar el sábado por la mañana, en un verano cualquiera.

Desde que halló a Junsu en un tren, un verano hace ya…cuántos eran ya…cuatro, cinco, cinco años. Demonios, esa boca chupando con descaro y avidez su falo, no le dejaba rememorar con claridad, le bloqueaba el razonamiento, por su húmedo sonido.

- !Ah!!!...Junsu…AH…AH AH AH…

Sus pensamientos eran licuados y convertidos en nada cuando un dedo invasor ingreso un poco brusco en su interior, puntitos luminosos, estrellas y cualquier cosa de ese tipo, se sentía con la experta estimulación.

En un momento de preciada sinapsis recordó el día que lo hizo suyo por primera vez. En aquella ocasión los papeles habían sido opuestos, se reía de sé mismo recordando que no sabía que significaba “seme” o “uke”. Ahora lo sabía muy bien. Recordaba lo nervioso y ansioso que estaba, volvía a reírse de sí mismo pues a pesar del tiempo transcurrido, aun se sentía igual…

Sus recuerdos se volvieron blancos otra vez cuando el miembro de su amante le llenó por completo la cavidad más íntima dentro de sus activos, de igual forma una lengua posesiva le llenó la boca, y empezó la guerra, subir y bajar, entrar y salir, gemir y gritar. Aruñar, apretar, morder, en ciclos interminables.

Subir, subir, explotar, morir…infinitamente.

Con los cuerpos mojados, calientes y cubiertos por la intrusa luz veraniega del sol, las respiraciones iban regresando a su rítmico y más lento patrón normal.

- Vaya hace tiempo que no me sometías enanito…

- Eso fue de castigo, por si no te diste cuenta…2.30-el tono sarcástico y pícaro no había desaparecido-.

- Entonces deberías castigarme más seguido…

- Deberías portarte mal, más seguido esposo…

- De tu boca ha salido…voy a empezar a portarme terrible…esposo…

La sonrisa que cada cual tenían en su rostro, estaba llena de amor incondicional. Junsu acariciaba el fuerte, ancho y moreno pecho de su esposo. Changmin acariciaba con ternura la cabecita que tenía sobre su pecho.

- Hoy es el aniversario…

- ¿Qué? ¿Qué, qué?...hoy es el aniversario de nuestra boda…no, no es cierto…no preparé nada…-un Junsu completamente en pánico comenzaba a levantarse para solucionar el problema haciendo no sé qué-.

- No, Junsu, espera…-deteniendo al lunático chiquillo-…no, no es el aniversario de nuestra boda…

- Ahhhh…ya ok…entonces de qué es aniversario?...

- En serio no lo recuerdas, o nunca lo tomaste en cuenta…

- Changmin estoy empezando a sentirme mal por ser tan insensible, de qué es el aniversario hoy…

- Jajaja…no te pongas esa cara de sufrimiento mi amor…hoy hace 5 años, nos vimos por primera vez en el tren…en el vagón N°5 de la línea 7.

- Changmin…guardas en tu memoria esta fecha…

- Sí, tu no, no te parece importante?...

- No es que no me parezca importante sabes, es que yo…tengo otra visión para esas cosas…

- Ah, lo del infinito…

- Sí, mira, yo recuerdo que fue en verano, por como vestíamos, o por el sudor de tu rostro, porque vestías traje para ir a trabajar en ese calor espantoso. Pero no me gusta recordar la fecha, las cosas que tienen que ver con números no me gustan, lo sabes, con las fechas sino recuerdo que día empezó, tampoco recodaré que día terminó y permanecerá en mi memoria como algo intemporal e infinito. Es una manera de volver el recuerdo eterno. Entiendes…

- Tu cabeza tiene un montón de ideas extrañas y románticas o extrañamente románticas…lo sé, lo entiendo.

- Te amo…no he dejado de hacerlo desde ese verano…

- Te amo, ese verano giraste el rumbo de mi vida unos 180 grados.

Un beso delicado y casto selló las promesas.
- Te arrepientes…de algo…

- Junsu, detente, ya sé por dónde van tus pensamientos…tú eres todo, tú eres más que suficiente.

- Ya lo sé…-escondiendo su cara para ocultar su vergüenza-…tu padre me acepta, pero tu madre no se resigna a que no tendrá nietos…

- Lo sé…pero eso no es algo por lo que debas afligirte…no más, ha pasado demasiado tiempo…quita esa cara…anda vamos…o te la quitaré de otra forma…

- Convénceme…

Jugando como si tuvieran cinco años, pero con intensiones menos inocentes giraron en cama besándose mientras reían.

- No podemos!!!...espera Changmin, espera...hoy es el juego de soccer con los chicos y vendrán los padres de todos…Auch…Changmin suelta mi pobre nalga!!!

- Jajajaja, cuando se trata de soccer si te apuras no…

- Malo, me bañaré solo!...-no había nada más gracioso en el mundo que un Junsu enojado, no, sí había algo más gracioso, un Junsu enojado mientras se sobaba por segunda vez en el día su enorme trasero adolorido-.

- Jajajaja…

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Era una mañana de verano, con el cielo completamente azul y la brisa del mar que mecía todos los alrededores del precioso paisaje de Jeju. Las ondas en los manteles blancos calmaban el próximo ataque de pánico de un hombre alto, delgado blanco y ya no tan transparente por los últimos días en la playa.

Nunca durante el tiempo pasado pensó, que él un hombre que en algún momento no tenía nada, ni siquiera su autoestima iba a estar hoy vestido con un ligero pero elegante traje blanco, pantalones y chaqueta, preparándose para casarse. Y no era cualquier casarse, era llegar a ese altar improvisado y escondido con Jung Yunho, el hombre más perfecto del universo.

Suspiró enamorado, recordando lo intenso que había sido su romance desde el principio, fue flechazo a primera vista, siempre se había reído pensando que cupido para la mayoría de personas usa una flecha, tamaño normal, sin embargo para él había usado una ballesta tamaño familiar por lo mágico, intenso y arrollador que había sido su primer encuentro.

- Los invitados están llegando hyung…-esa vocecita también nerviosa le llamó la atención-.

- Junsu ya…

- Qué te sucede hyung…-enseguida la cara del menor se llenó de aprehensión-…por qué lloras?...no te pongas sentimental, me vas a hacer llorar a mí también…-se sentí al borde de las lágrimas, las emociones se arremolinaban en su alma y para colmo su hyung se pone así…-.

- Es que todo es tan hermoso…tú y yo en este traje blanco, el día, el mar, la brisa, el decorado…y el hecho de que seguimos juntos como amigos, que hemos superado todas esas cosas tristes y hoy vamos a casarnos…con esas personas tan especiales…-las lágrimas cayeron de sus ojos en torrente imparable, demasiada felicidad no puede contenerse.

Junsu no pudo hablar, él nudo de su garganta se lo impidió y dejó sus lágrimas caer.

La madre de Jae, entró ataviada con un hanbook tradicional muy hermoso, negro y blanco, con bordados de peonias en tonos turquesa. Miró a los amigos abrazados llorando en silencio. Y sonrió como cuando ves a tus hijos con amor.

Se acercó dulcemente y los abrazó.

- Vamos chicos, todos están en sus lugares…, ellos los están esperando…-la dulce voz de su madre les devolvió a la realidad-.

La tarde de ese verano era magnífica, tan cálida, el pasto estaba verde y la alfombra roja contrastaba perfectamente con él. La cálida brisa acompañó a los novios vestidos de blanco que entraron por el pasillo. No se necesitaban que nadie los lleve, se llevarían a sí mismos, este que era un camino un poco diferente al que elige el resto de la gente, era algo de lo que ellos debían tomar toda la responsabilidad por sí mismos.

Las pocas personas allí reunidas, eran las más cercanas, las que se habían resignado a esas uniones aberrantes para unas sociedades, y sin embargo tan hermosas y sinceras. No hay nada de malo en querer la bendición de tus semejantes, del cielo para tu unión. No se puede sortear en qué cuerpo, en qué forma vendrá la persona que complemente tu vida, es así de sencillo, por eso es así de sencillo, que si encuentras a ese ser que lo es todo en tu vida, no importa ni su género, ni su tendencia política o religiosa, sus defectos, sus virtudes, sus cicatrices, su pasado. Se le ama por existir y punto.

Los padres de Yunho, su hermana, sin su esposo, pero con su hija, vestidos con ropa sencilla, apropiada para el clima, con sonrisas hermosas, se encontraban en la primera fila de la izquierda Jaejoong se había enamorado de la dulzura de su suegra y de lo amable que era con él. El padre de Yunho no los aprobaba, lo sabía, pero tampoco lo rechazaba, incluso se habían emborrachado juntos una noche de visita. La hermana de su amado era tan amable como él, adoraba a la pequeña sobrinita, era una preciosidad. Su cuñado no lo soportaba, por eso no estaba aquí.

Los padres de Jae, estaban sentados junto a los de Changmin, en la primera fila de la derecha. Eran los mayores, ambos tomados de la mano sonriendo, Jae pudo ver en esas sonrisas resignación y amor. El tenía ocho hermanas y lo adoptaron para que sea el hombre de la familia, sin embargo tampoco pudo cumplir el sueño de su padre de darle continuidad a su apellido. Jaejoong se sentía un poco culpable. Pero nada podía hacer, estaba demasiado enamorado de aquel hombre como para poder complacer a su padre.

Los padres de Changmin, tras conocer la parte dulce de Junsu, (dígase Changmin no le permitía estar en la casa de sus padres más de cuatro horas, porque sino comenzaría a desordenar el espacio), por eso ahora lo querían como si de un hijo se tratara. Tenía un poquito del amor que había olvidado y ya no tenía de su propia familia.

La madre, el hermano y la novia de Yoochun también estaban entre los asistentes, en la segunda fila. Unos pocos amigos de la academia, del teatro, del trabajo de Changmin. Menos de 15 personas.

Yoochun vestido con una hermosa camisa celeste, un pantalón azul y chanclas, tomando el lugar como un juez, con la autoridad que le daba toda su ancha frente, se dispuso a dirigir este acto simbólico para la unión de sus amigos.

Entraron los novios vestidos de negro, si típico, Changmin con traje en verano, con la frente sudorosa como Junsu recordaba haberlo conocido, junto a Yunho caminaron sonrientes, esperando a sus parejas. Nerviosos los dos se miraban y sonreían cómplices, habían sido amigos mucho tiempo, habían compartido muchas cosas, y hoy iban a compartir una más, sus bodas. Tomaron su sitio cerca de Yoochun esperando por sus respectivas parejas.

La música empezó a sonar. Y los elegantes novios vestidos de blanco, entraron por el pasillo, nadie los llevaba, bueno los llevaba el amor, pero no se podía ver. Sonrientes de oreja a oreja, caminaron un poco vacilantes y nerviosos, despacio, con el corazón reventando en el pecho, con las manos inquietas y sudorosas, con ganas de correr abrazar y besar a sus sonrientes amados, con hermosas rositas rojas en los bolsillos de las chaquetas.

Junsu miraba al perfecto hombre que lo esperaba y que hace un tiempo le había pedido matrimonio, no iba a ser fácil, no iba a ser perfecto, pero iba a ser lo mejor, lo más hermoso, que le pudiera pasar en la vida, jamás soñó casarse ahora lo hacía, no importaba de qué forma tenía que prometerle amor eterno a ese ser, perfecto para él, se lo prometería mil veces. Changmin era de esas personas que necesitan una especie de confirmación, al igual que Jae hyung, pero si eso ero lo que quería, si quería darle forma física a su compromiso, entonces está bien, era genial.

Changmin recibió a su pequeño noviecito, y atrapó su mano con fuerza, con seguridad, lo miró risueño, con su ojo derecho más pequeño de tanto sonreír. Sus ojos le gritaban que lo amaba.

Yunho con un gesto muy varonil recibió a su elegante princesa, digo príncipe, de piel casi blanca por el sol veraniego que algo logró cambiar el tono, con sonrisa de ángel. Le tomó delicadamente de la mano y la beso. El otro besó su mano también.

Listos todos, Yoochun empezó la ceremonia, hablando del amor, de las dificultades, de las cosas buenas de la vida, de los detalles, de los extraños lugares y las personas con los que se puede hallar el amor. Habló de lo buenas personas que eran sus amigos, porque los conocía, porque había compartido su vida con ellos. Sabía que lo que hacían en ese momento era la demostración más fuerte de sus sentimientos. Era la demostración sin miedos de quienes eran. Hablo de la enorme admiración que sentía por cada uno.

Les hizo leer sus votos, hizo que intercambiaran los anillos, y les permitió besarse.

El hilo rojo del destino se hizo visible.

No importa cuánto corras, cuanto huyas, cuánto te escondas, cuán lejos pienses que esté, el amor te golpeará algún día como un tren a toda velocidad y sabrás que todo lo previo vivido, valió la pena solo por llegar al día de ver el fondo de los ojos de la persona que amas.

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- GOOOOOOOOOLLLLLLLLLLLLLLLL!!!!!

- Bien, JUNSU, GENIAL, por algo eres el capitán!!!!!!

- Te dije que si me pasabas el balón anotaría un gol.

- Jajajaa, bien, bien ganaron, ha sido suficiente por hoy…-decía Yunho sudado y casi moribundo después de perder el tercer partido de futbol del día contra el equipo de Junsu.

- Genial, me encanta, la siguiente semana les daremos la posibilidad de desquitarse…

- No creo que lo logremos…

- No seas pesimista Jae hyung…-decía un radiante nalgón mientras se secaba el sudor-.

- No Junsu, Jae hyung no es “pesimista” solo es “realista” jajajaja….-Changmin atacaba al esposo de su mejor amigo siempre sin piedad-.

Acercándose a la tribuna, donde estaban los espectadores, una sonriente madre recibió a los campeones.

- Tengan, beban esto para recuperar energía, lo han hecho bien…son los mejores…

- Lo haces muy bien muchacho, esa gambeta para el gol final fue una obra de arte…-escuchar los halagos de parte del padre de Changmin hacía a Junsu sentirse muy avergonzado-.

- Gracias señor…

Mientras bebía su jugo, Junsu miró a la esquina más lejana de la cancha, había mucha luz, como al inicio de su sueño esta mañana. Sin embargo era un poco diferente, podía ver con claridad, cuatro sombras se acercaban caminando, jugando, riendo.

A la mitad de la cancha pudo distinguirlos claramente, Emily, su esposo y sus dos hijos caminaban sonrientes hasta ellos. Los niños, que debían tener unos tres años, eran exactamente las copias de sus padres biológicos, un Junsu y un Changmin versión chibi, llegaron a la tribuna, la madre de Changmin se tapó la boca con las manos para no dejar escapar su grito. Todos los presentes se quedaron atónitos.

Los niños se detuvieron cerca del balón. Sin decir nada, ni una sola palabra, Junsu los invitó a correr detrás del esférico, como magia empezaron a comunicarse a través del esfuerzo, lo siguieron hasta el arco, fue muy hermoso. Junsu dejó que los niños metieran los goles y gritaran de la emoción. Luego de un rato los cargó, uno en cada brazo y sonriendo se acercó a los sorprendidos espectadores.

Sonriendo le entregó los niños a un Changmin que no podía creer lo que sus ojos veían y tampoco podía cerrar la boca.

- Esta será…la…única…la única ocasión en que pueda entregarte estos niños en tus brazos, estos niños son nuestros y no lo son…pero esto, me encantaría que también tuvieras esto…que puedas sentir lo que es ser un padre…-los ojos de Junsu se llenaron de lágrimas y no pudo hablar más, el nudo en su garganta lo derrotó una vez más-.

- Junsu, no llores…quise traer a los niños, para que supieras que ahora soy muy, muy, muy feliz…todo es gracias a ti y a Changmin…por su generosidad.

- Muchas gracias…-fue lo único que el esposo de Emily pudo pronunciar-.

La madre de Changmin y su hijo mimaban a los niños con dulces mientras les contaban una historia acerca de los seres fantásticos del ocaso. A pesar de no prestarles atención, los adultos se empeñaban en contar la historia adecuadamente.

La pareja y sus hijos solo se quedaron hasta el final de los dulces. Los niños terminaron y ellos se marcharon. Pudieron darle un último abrazo.

Yunho y Jae, se fueron también, les tocaba hacer de niñeros de las sobrinas de Jae, sus hermanas les pagaban bien. Y ellos disfrutaban de las locuras de las niñas.

Yoochun se marchó con su esposa embarazada, a la que no le faltaba mucho para dar a luz…esta chica era muy hermosa y había logrado regenerar a ese chico descarriado y frentón.

Los padres de Changmin se despidieron, prometiendo invitar a la cena la próxima semana.

Junsu y Changmin se tomaron de la mano, mientras caminaban con el rostro en dirección a los últimos rayos de sol de la tarde, conversaban de lo hermosos que eran los niños de Emily, de lo felices que parecían en familia.

- Tú, Tiger, Leo, Bakira y los otros dos gatos de los que no me acuerdo sus nombres, son mi familia.

- Jajajaja…son Shadow y Lyon…los consideras tu familia?…te sientes en familia?...Changmin, soy tu familia…?

- Eres el amor de mi vida, mi esposo, mi amigo, mi compañero, mi apoyo, mi amante, mi familia.

- Corre!!!...

- Junsu, qué sucede…

- Quiero llegar a la casa pronto y follar contigo, esas palabras hierven mi corazón y me hacen desearte más que de costumbre…eres tan cursi…y tan sexy…y te amo tanto…tú también eres mi familia, tú también lo eres todo para mí. Te amo!!!...

- Espera Junsu, no puedes correr después de decirme eso, tengo que besarte, JUNSU!!!!........

Fin

1 comentarios:

  1. Awww <3 ¡Una completa adoración de fanfic! Me fascinó toda la historia. ¡El MinSu es puro amor y sensualidad! Te felicito por tu trabajo. ¡Gracias por compartirlo! :D

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