Why / Empty? - Capitulo 13 (Vol.II)

0 comentarios
"Confesar ‘te quiero’ es más humillante que decir ‘perdón’"


No quería, o ni tan siquiera pensó en volver allá….

Quizás fue aquella noticia la que le impulsó a caminar robóticamente hacia aquel apartamento, como obligado por un invisible hilo que aparecía del pecho e impulsaba a caminar como un títere movido por la preocupación…

¿Qué era aquello que habían dicho en el noticiero,
en aquella sección de entretenimiento de anoche?:
“Kim Jaejoong no se presentó hoy al concierto”

Yunho había sido la última persona en hablar con Jaejoong, o al menos eso era lo que él creía.

¿Cómo podía no estar preocupado?

Aquella pasada noche no había sido precisamente una noche pacifica para ambos, quizás menos para un hombre tan influyente y en un estado tan endeble como lo había estado Jaejoong aquella última vez en la que se marchó vacilante y ofuscado...


El moreno no había ido a la casa de la actual estrella desde hacía ya un tiempo, cuando se presentó por primera vez en la suntuosa zona residencial y entró en el ostentoso hogar para acabar con toda cordura y control de sí mismo con aquella pasajera extorsión….

¡Oh! Ahora era mejor no volver a pensar en ese momento, sino seguramente retrocedería tras sus pasos… y ahora que Yunho estaba frente a la puerta, era demasiado tarde para hacerlo.


La sorpresa de Yunho, después de tocar y timbrar repetidas veces aquella puerta, fue la aparición de un hombre alto, quien salió amenazante del umbral de ésta con su larguirucho cuerpo bien trabajado y sus cortos cabellos ficticiamente ondulados.

Sin duda se trataba de Changmin; su cabeza parecía ser capaz de llegar al dintel de la puerta. Sus cansados parpados, sus ojos de sorpresa, y sus labios repletos de migas le daban un aspecto cómico, pero su mirada describía lo contrario...

— ¡Oh! ¡No digas nada! — exclamó nada más ver a Yunho.

Hizo un gestó con la mano para que éste entrase al hogar de Jaejoong, y el moreno aceptó la invitación sin descender su sorpresa al verle.


— Tú sabes dónde está Jaejoong... — Changmin no lo preguntó, directamente lo afirmó. Parecía que la presencia del bailarín sólo podía significar eso.

Pero Yunho sólo fue capaz de alzar sus grandes hombros y negar con la cabeza:

— En realidad…. — suspiró — yo no sé nada de eso —
Como él mismo dedujo durante todo el trayecto: había razón por la que preocuparse, y fue capaz de verlo en el rostro del ‘chico canela’ con mejillas de ‘pequeño diablo’, quien molesto se llevó la mano a la sien y rechinaba sus dientes:

— Jaejoong no aparece por ningún sitio... — contó Changmin en el interior del apartamento vacío, donde sólo estaban ambos. El silencio en una casa de esa dimensión era aun más notable. No había nadie más. — Es extraño que se comporte tan despreocupadamente, hablando de trabajo, por supuesto. — subrayó — Por su culpa se canceló el concierto de ayer, y adivina quien iba a cantar también… —

Changmin estaba indignado al seguir las pautas del más mayor (Jaejoong) quien era su compañero de escenario en innumerables ocasiones. Antes de continuar, limpió su boca con el dorso de su mano al percatarse de las migas del pasado aperitivo:

— Llegué aquí al no encontrarle en el edificio, en la agencia, en el estudio y al llamar a algunos amigos que me comunicaron que no sabían nada de él. Jaejoong no es el tipo de persona al que le guste estar solo… y me pareció extraño que nadie supiese de él. — le explicó Changmin incapaz de tomar asiento, al igual que Yunho, por lo que ambos se mantuvieron en pie cerca de la puerta principal.

— Por ultimo, decidí venir hasta acá. Tengo esto… — Changmin sacó de uno de sus bolsillos una moderna llave que enseñó a Yunho — Aunque Jaejoong no es precisamente confiado…, en algunas ocasiones hace cosas como estas — explicó sin más, guardando de nuevo la llave del apartamento — Entre aquí sin permiso, cierto, pero no vi nada — bajó su mirada y señaló a su alrededor — He estado esperándole desde ayer por la tarde. Y precisamente apareces tú, Yunho. — alzó su mirada, sus ojos de color pardo y redondeados se clavaron sobre los sombríos y más rasgados del hombre de enfrente — TÚ, el detonante de tal desorden en su vida actual. — le juzgó Changmin, áspero pero sin crudeza en su frase — Sin duda, su repentina ‘desaparición de adolescente’, tiene algo que ver contigo, ¿verdad? Le propuse que solucionara las cosas contigo, es molesto no saber el por qué de tanto esquivo. Y precisamente no me entusiasma eso de hacer de su asistente…—

Yunho pensó durante unos segundos antes de hablar por primera vez: — ¿Jaejoong no apareció desde entonces? — aquella pregunta fue respondida por un asentimiento.— Yo hablé con él la noche anterior. Lo encontré por casualidad en una ‘pojang-macha’ cerca del parque principal del Río Han, y él estaba bastante ebrio… —

Changmin no pudo evitar hacer una sonrisa y expresión de burla infantil al escuchar aquel dato. Como si la sonrisa dijese en ironía: “¿Ebrio? ¿Jaejoong? No me lo imagino…”

Yunho continuó: — Le sugerí que podía llevarle de vuelta a casa, pero… después de hablar… él se marchó agitado. — resumió sin más detalles, desconcertando al menor (quien tampoco le prestaría mucha atención a detalles) — Quedemos en que esa sería la ultima vez que habláramos, pero anoche vi la noticia mediática de sus cancelaciones de los horarios de ayer y .... —

“STOP”. Changmin le detuvo levantando la mano cerca del rostro de Yunho.

— ¿Te preocupas por Jaejoong? — le preguntó con una extraña seriedad — Yo creo que eres un gran bailarín Yunho, no te supondría un gran esfuerzo encontrar otro sitio al que afiliarte, y poder realizar tu trabajo en otro lugar. Jaejoong es… complicado. — sonó como un amistoso consejo — En cambio, sé que conoces a Jaejoong de un tiempo anterior, aunque desconozco todo lo demás, él se siente incomodo de nuevo contigo, eso es obvio, pero tú continuas preocupándote, y llegas hasta aquí para preguntar por él. ¡Es molesto! ¿Qué diablos te sucede con …. — Changmin hizo una pausa — … Jaejoong? — terminó cambiando el tono de su voz.

— Jaejoong me gusta — expulsó Yunho de forma tan directa que Changmin fue incapaz de realizar un sonido con su boca mientras miraba algo que estaba más allá de Yunho...

— No me hagas sentir que decir esto es más indecente o anormal de lo que parece... — el rostro maduro de Yunho no combinaba con unas palabras tan ‘sentimentalistas’.

Apretó sus manos y dejó de mirar a Changmin durante unos instantes.
Estaba turbado por la confesión, pero continúo sin vacilar:

— Mi preocupación por él, no es algo que me guste, impulsivamente me siento temeroso por él, a pesar de todo. Porque Jaejoong me gusta, desde ese tiempo pasado que desconoces y en el que él se sincero conmigo. Por lo que es imposible no preocuparse por él. En realidad es una persona débil bajo su arrogancia. Como una llama en el interior del hielo. —confesó. No quería llegar a la vida de Jaejoong para causarle tal desastre y debía explicárselo, hacérselo entender. — Esa noche me encontré con Jaejoong después de estar un tiempo intentando despreocuparme por él, alejarme de él, incluso en ese momento estaba en un cita, pero siempre está de nuevo en mi mente. Eso es lo que sucede. — contestó — Así que, si él está en algún tipo de problema, me gustaría poder hacer algo, pues yo soy el culpable de dejarle solo en su condición aquella noche... —

Finalmente la puerta principal realizó un ruido estridente tras Yunho.
(justo en el lugar donde Changmin había clavado su mirada antes).

Yunho detuvo sobresaltado su ‘responsable’ discurso. Giró su rostro y miró sobre su hombro, quedando impactado al ver a Jaejoong tras su espalda.

— “Jaejoong me gusta” — salió de la carnosa boca, imitando aquella frase, y resaltando que escuchó el inicio de su ‘sermón’ — ¿Por qué dices eso delante de Changmin-ah? — le preguntó, al mismo tiempo en el que Yunho se volteaba — Es vergonzoso — refunfuño.

— No apropiado en un hombre… — masculló Changmin, que no esperaba escuchar ese tipo de contestación que le hiciera sentir incomodo entre ambos. — Tu aspecto Jaejoong… — alzó la voz, y le señaló incrédulo — Seguramente nadie fue capaz de reconocerte…, y apestas a alcohol… — añadió frunciendo graciosamente su nariz.

La ropa desordenada, el cabello caótico (como un nido), su rostro pálido desprovisto de todo maquillaje, con ojos enormes y cansados (ya sin ningún ‘accesorio’ en ellos). Jaejoong lucía ese aspecto despreocupado, diferente al común.

— J-Jaejoong-ah — el tono de voz de Yunho era gracioso, pero su rostro era lo más cómico. La sorpresa se había adueñado de su rostro triangulo, viéndose como un travieso párvulo siendo descubierto. — ¿Dónde estabas? ¿Dónde te habías metido? … — le preguntó, incapaz de reflotar el tema que había confesado anteriormente....

Jaejoong suspiró pesadamente al tener que recordar:

— Gracias por cuidar de mí en la pojang-macha la pasada noche, Yunho. Pues esos dos tipos se estaban volviendo muy molestos, y sé que poco te faltó para reventarles la nariz con tu mano, y yo de apretarles las corbatas hasta estrangularles, lo juro. — sonrió con tanta tristeza e impotencia que Yunho deseó decirle que no hacia falta que sonriese sólo para aparentar normalidad e indiferencia, pues sólo lograba enfatizar el dolor al recordar a esos miserables — Pero… al final no pude desprenderme de esa condenada rata. Volvió a encontrarme solo, y cuando desperté… él ya había robado todo el dinero que yo tenía… — explicó enfadado.

— Jaejoong-ah — Yunho dejó escapar aquel susurro, inquieto por ese dato.

— En la calle… me di cuenta de que había despertado en una zona bastante lejana… Podría haber llamado a alguien, pero estaba derrotado después de todo… No fue nada agradable hablar con ese individuo... Y mientras caminaba de regreso, pensé que todo había sido una treta del destino. —

Jaejoong se acercó sin dilación y brevemente al salón contiguo (seguido por los demás), y sin más, tomó un encendedor.

— ¿Te hicieron algo? — preguntó Yunho con un tono intimó que hizo que un escalofrió recorriera el cuerpo del aún presente Changmin, quien disimuladamente y con habilidad atrapó aquel aperitivo que había estado comiendo anteriormente y se lo llevó a la boca mientras intentaba desaparecer de allí ágilmente...

— No. No me hizo nada. Estoy seguro de ello. Sólo fue capaz de presionarme y torturarme con sus frases y poco más — dijo empequeñeciendo los hechos mientras intentaba encender el cigarrillo entre sus labios — Pero pensé que el ‘karma’, un ‘acto bumerán’ o algo por ese estilo, me había dado una abominable lección. Me levanté, en mi caso en un sitio desconocido, y habían ‘robado’ mi dinero. No es algo que me importe, pero despertar sin dinero… eso me era familiar a algo que ya había vivido inversamente... — miró a Yunho a los ojos y dejó que un humo blanquecino que salía de su boca les dividiera durante unos segundos.

Yunho sabía muy bien de lo que estaba hablando Jaejoong, y le dejó continuar.

— Y justo cuando logro llegar aquí, únicamente con mis piernas, después de llegar agotado, y abrir la puerta, te encuentro en el interior de mi apartamento diciendo esas palabras. ¡Eres estúpido, Yunho! — tras el insulto, sus ojos se llenaron irracionalmente de un brillo húmedo — Es increíble que me sigas viendo así, aún con todo lo que tuve que hacer... — incrédulo dejó que sus ojos enrojecieran mientras Yunho, parado tal como una viga, le observaba en silencio.

Jaejoong cayó agotado sobre uno de los sillones del flamante salón — Es difícil escucharte decir eso — dijo a la vez en la que hundía su cuerpo en él, y subía sus piernas a ese mullido sillón, con sus rasgados jeans (los que vestía la noche anterior) cubriendo parte de su cuerpo cuando acercó sus rodillas al pecho, en posición casi fetal.— Estoy sobrio, así que créeme esta vez — pidió allí acurrucado como un gato de ojos centelleantes.

Yunho fue incapaz de decir cualquier cosa, el humo había difuminado el rostro contraído de Jaejoong durante unos segundos, y no podía hacer más que observarle sorprendido...

— Sé que soy un orgulloso y engreído, pero… gracias por ayudarme a hacer mis sueños realidad — dijo Jaejoong, al mismo tiempo en el que bajaba su mirada, avergonzado — Sé que debí decirlo hace mucho tiempo... agradecértelo, o quizás nunca debí hacer lo que hice, lo que yo te hice…, pero hay errores que logran mejorarnos la vida, aunque suene increíble… —

En su mente se repetía en el recuerdo aquel adulto y latiente “- Jaejoong me gusta -”. Eso le estaba removiendo el corazón, y ni el agrio y toxico humo que tragaba lograría parar ese dominante órgano que palpitaba locamente en aquel instante.

— Tenía tanto miedo del pasado que intente hundirme lo máximo posible en mi dichoso presente. Pero no es tan agradable como pensé. No es un presente en el que crea plenamente…, porque también me gustas, Yunho. — el blanco de sus ojos enrojecieron al intentar retener ese ‘tonto’ sentimiento. — Desde que te vi por primera vez en la calle ayudando a recoger mis monedas del suelo, cuando tenías unas mullidas mejillas morenas y unos simplones y rasgados ojos oscuros…, siempre tan apasionado en aquello que hacías, como lo eres ahora… Te envidiaba, y soportabas mis constantes groserías y risotadas, mi extraño humor. Sé que continuó siendo igual... — dijo incapaz de contener una traviesa sonrisa sobre el sillón — Escuchaste mis problemas como ningún otro falso amigo me había escuchado, no te reíste de mi fantástico sueño, ahora real, y no me despreciaste a pesar de las cosas horribles que se decían de mi en aquel momento, y que podían ser ciertas... Sé que hubiese continuado vendiéndome si no hubieses aparecido tú… —

Jaejoong sacudió su cabeza, apenado al dejar salir (involuntariamente) de sus ojos un riachuelo transparente que surcó sus mejillas, mostrándose de nuevo tan inusualmente frágil... Incapaz de subir la mirada y observar directamente la reacción actual de Yunho al escuchar sus palabras. No podía ni tan siquiera imaginar su rostro... Le avergonzaba el simple hecho de escuchar su propia voz diciendo todo eso.

— Pero… también ‘me gustas’, y eso suena peor que decir ‘perdón’ —

Jaejoong sintió como unas extensas manos se aferraban sobre sus hombros, obligándole a alzarse de su asiento con un certero y rápido movimiento, e involuntariamente dejó caer el cigarrillo de entre sus dedos, donde el fuego se consumió y apagó sobre el parqué.

Yunho irguió ese cuerpo desvalido y exhausto, mirándole enmudecido sin ‘liberar’ sus hombros.

— Yo… me sentí extraño al verte con otra persona la última noche... — tartamudeó Jaejoong — y…. bebí tanto que volví a meterme y a meterte a ti en problemas —intentó justificarse al tener a Yunho frente a él, con aquel tortuoso silencio — Ahora parezco tan egoísta, mierda — se quejó y mordió el labio inferior con fuerza al observar las anchas cejas de Yunho formando una mirada singular, tan atrayente que le pareció el hombre más amargamente atractivo que había observado de tan cerca.

Sin duda, la maduración de Yunho le hacía sentir menos fuerte ante él; y lo odiaba por ello...

— Siempre quise escuchar eso… — dijo Yunho al fin, aún sin soltarle los hombros — Desde el primer momento en el que me reencontré contigo... Pero siempre fuiste un chico especialmente egoísta. —

Jaejoong le miró molesto. — Se debe a que “la persona que más te conoce, es a la que más temes” — se defendió.

— Por eso yo lo he intentado… Olvidarte. Juro que lo he intentado de muchas formas. Pero si me confiesas estas cosas… ya seré incapaz de hacerlo. — elevó sus manos y rodeó con ellas el rostro de Jaejoong, deseando acercarse a él y rozar sus labios de nuevo (esta vez con la añadida emoción de las ‘sobrias’ palabras del mayor). — Lo cierto es que… te volvería a buscar y a encontrar, las veces que hiciesen falta —

Después de esas confesiones por parte de Jaejoong, a Yunho no le importaba ya perder completamente el juicio y la compostura (esa que casi siempre había tenido por un intento de ser ‘correcto’ con él...)

Pero Jaejoong se escapó de sus manos, y retiró angustiosamente los labios que estaban tan cerca de los suyos, sintiendo que iba a morirse al no tocarlos….

— Jaejoong… — rogó.

El mayor de ambos, indiferente al reclamo, movió sus grandes ojos de un lugar a otro para cerciorarse de que ningún ‘infiltrado’ y ‘molesto’ compañero se encontrase alrededor...

Al asegurarse y confirmar la soledad de ambos en el salón, precipitó de nuevo la cercanía con el moreno y, sin censura, besó apasionadamente sus labios, para sorpresa de Yunho.

Ignoró aquel sabor amargo que dejaba el tabaco o el alcohol, pues la boca de Jaejoong siempre se mantenía cálida y atrayente a pesar de esas cosas; era masculina pero con asexuados labios, y su lengua despejaba, como una cálida hoja de eucalipto, y lograba zambullirse descaradamente en el interior de la boca de Yunho.

El moreno, impulsivamente, rodeó con los anchos brazos su silueta y alzó el cuerpo de Jaejoong sin problema, recibiendo de éste una exclamación de queja, pero sin dejar de besar sus labios, salvo en el instante en el que Jaejoong respiró:

— Yunho — casi agonizante — Te amo — sujeto a su cuerpo.

Las limitadas veces que besó a Yunho, lo hizo con cierto entusiasmo, sí, pero esta vez fue tal la pasión que sentía al hundir sus dedos en los cabellos oscuros de su nuca, que podía sentir como el alma se escapaba por la boca.


Si eso era un sueño, Yunho pensó que debía ser la alucinación más fantástica que podía soñarse... Nació una sensación indescriptible con la que sentirse inmortal durante un instante. Ese instante en el que descubrió que la persona que besaba, que abrazaba, era la que siempre había deseado y querido, aún con todo...

Se sintió como un adolescente de nuevo, como aquella primera vez con un ocultamente abatido Jaejoong.

— Yo también, Jaejoong — le respondió acariciando con sus dedos las bolsas que se formaban bajo sus astutos ojos con necesitada expresión….


FIN – Continuación en el extra...

0 comentarios:

Publicar un comentario

Deja tu comentario \(*O*)/ ♥ ♥
o más bien... deja tus pensamientos pervertidos grabados en esta entrada XD