El Tren - Cap. 25

0 comentarios
Se sentía como si fuera la primera vez…

Nervioso y desconcertado…

Igual de intenso, igual de delirante, era tan increíble tan solo con la yema del dedo índice recorrer la línea de la mandíbula del hombre que ahora sí, sentía completamente suyo, era tan placentero, todos los fantasmas habían desaparecido, todo el peso de la espalda, todo el abismo bajo sus pies, todo el dolor del miedo, todo se había ido.

De manera infantil siguió paseando su dedo por el rostro sonriente y gracioso, se preguntaba a sí mismo que es lo que hacía que lo amara así, que tenía este muchacho lunático, peliteñido, desordenado, enano, distraído, no lo sabía, pero ya no le molestaba no saber, solo con saberlo suyo su pecho se inflamó de felicidad renovada.

- Mío…-la palabra le hizo cosquillas en los labios-.

Solo obtuvo una risita destartalada en respuesta, que placentera era incluso la vibración de su risa, jugando con su dedo rasco su cabeza de cabellos dorados, su oreja derecha, metiéndolo de manera obscena en el conducto, siguió con su ceja, la punta de su nariz, acarició sus labios, sin embargo antes de poder seguir su exploración los labios acariciados se abrieron haciendo un sonido húmedo y erótico, agarraron su dedo empezando a chuparlo con descaro, cerrando los ojos.

Maldito desgraciado, solo con hacer algo como eso ya lo ponía a mil. Se aprovechaba de la larga abstinencia. Sin sacar su dedo de la boca, el resto de su cuerpo empujó al otro hasta chocar con un mueble, de una altura adecuada para sus planes.

- Te quiero desnudo, ahora…

Junsu sonrió en respuesta, no dijo nada, su camisa negra, sí esa que lo hace ver como modelo de Armani, fue abierta con movimientos parsimoniosos y elegantes, como siempre sus dedos era precisos sin temblor alguno, sus ojos jamás abandonaban los de Changmin, hasta parecían decirle “a que no puedes aguantar un poco más”, se quitó los últimos botones de los puños sin dejar de sonreír y dejó que la camisa se cayera con ayuda de la gravedad, sin esfuerzo, el otro solo pudo seguir con la mirada el trayecto suave que dejó la camisa al desprenderse, envidiándola, el torso de piel deliciosa se mostró impecable, el alto solo tragó duro, su frecuencia respiratoria estaba dejando de ser normal.

El movimiento para deshacer el botón del pantalón de vestir que llevaba fue tan particular que el moreno no pudo sostener la mirada y tuvo que mirar hacia abajo, el rubio estaba ya muy “caliente”, en un solo movimiento ropa común y ropa interior se deslizaron y al fin el glorioso cuerpo estaba expuesto ante él.

No supo más de sí mismo, se ahogó en el deseo, se lanzó a la boca rellenita y de labios anhelantes, y la devoró reclamando sus derechos, era tan adecuada para besarla, esa era la única boca que le saciaba, y eso que aún no probaba la lengua.

Hizo un mínimo esfuerzo, en medio de su locura y sentó al rubio sobre el mueble que tenían detrás, el otro enseguida enroscó tanto sus piernas como su lengua al moreno con talla de modelo. Los gemidos se hicieron más fuertes, chasquidos húmedos, gruñidos, la batalla de las lenguas era salvaje y en ningún momento tenía vencedor, claro Changmin no permitiría eso, agarró las nalgas firmes y grandes, el otro tuvo que rendirse y gritar, sí eso es “grita para mí enano” pensaba…

Paseaba sus manos apretando con fuerza de los muslos a las nalgas, y de vuelta. Luego la espalda, tan fuertes eran sus movimientos que a veces Junsu gemía con dolor, pero nada pararía este momento, un poco más de una semana, en la que pasaron sin tocarse casi, y le había parecido un siglo, y ahora tenía al celoso tonto de Changmin comiéndole la boca, arañando su cuerpo con desesperación, gritaba del gozo, tenía tanta paz en su interior que no importaba la locura de su compañero, le complacería en todo.

- Házmelo ya…a qué esperas…

Esa fue la orden del rubio, mientras apretaba más sus piernas para que se rocen más las erecciones palpitantes. Solo obtuvo un “Ah” desesperado, y aun indeciso su mirada vagó por sus ojos pidiendo perdón, Junsu solo volvió a sonreír mientras sacaba su lengua tan solo un poco y bajaba la mano al pantalón del otro y la metía por dentro en busca de su miembro, Changmin se mordió los labios al sentir la mano caliente empezar a masturbarlo, sí, nadie podía dudar que eso era la gloria. Aunque dudaba poder correrse de nuevo pronto, cierta toma de una muestra le había quitado un buen porcentaje de energía. Pronto el ritmo se volvió demandante, le cortó el curso coherente de pensamientos, y lo volvió loco, de un empujón en los hombros hizo que le soltara e hizo chocar la espalda de Junsu contra la pared, acomodó las piernas para poder tener un mejor ángulo de penetración y empezó a humedecer sus dedos.

- No pierdas el tiempo en eso, hazlo ya, haz que duela…

Junsu tomó el miembro enhiesto y necesitado y se lo puso en la entrada, no hubo más reclamos ni palabras, reticente Changmin se empujó rápido y con cuidado.

- Ahhhhhhhh

Dolor y placer absolutos, aplastantes se fundieron en el grito y las embestidas se sucedieron salvajes, era tanta la fuerza que el mueble que los sostenía estaba a punto de romperse, la pared sonaba con cada golpe de la espalda, los gemidos era roncos y sensuales, se complementaban. Bendita melodía llamada pasión.

- Junsu….Junsu…

- Changmin ah, ah, solo hazlo más fuerte, te necesito…

Junsu se aferraba a la espalda de su amado, con todas sus fuerzas.

El sudor que Changmin podría probar de la piel del hombro, del espacio entre su cuello, le parecía tan delicioso, el dolor en su cabeza al sentir los dedos del rubio enredarse en sus cabellos, escuchar su melodiosa y educada voz romperse con el deseo, su cuerpo amoldarse al suyo, como si hubiera nacido hecho a su medida, no podía parar, si este placer pudiera mantenerse eterno, o si solo pudiera conservarlo hasta el momento de la muerte…amar así, tan brutalmente, tan instintivamente, eso era la descripción de la felicidad.

Consciente e inconsciente al mismo tiempo, protegido y entregado.

En algún momento, el mueble ya no le era suficiente, así que cargó a su rubio y lo echó al suelo para follarlo sin temer caerse. Gritaban sin controlarse, gemían, la cadera de Junsu era golpeada sin piedad, su cuerpo era penetrado muy adentro, muy profundo, las lenguas imitaban el movimiento de la parte inferior del cuerpo.

Changmin siempre era pasional, pero hoy, hoy era inigualable y es que Junsu sabía que era su manera de hacerle saber que lo había extrañado, lo conocía mejor, ahora sabía que esta era su mejor forma de expresarse, cuando alguien hace el amor, no puede ocultar quién es, ni lo que siente. Nunca soñó con amar de nuevo y aquí estaba siendo amado en una dimensión que jamás pensó que pudiera existir, una vez más este hombre lo dejaba sin argumentos, la única opción era dejarse amar.

Apretando sus talones al trasero de Changmin lo obligó a apurarse, el más alto se empujó con fuerza varias veces más, sin embargo al presentir el momento Junsu lo tomó de los cabellos acercándolo a su rostro, uniendo sus frentes, respirando su aliento, y en el último envite al tener su orgasmo gritó:

- Te amo…Changmin ah!!!

- Te amo Junsu…

Las confesiones fueron claras y rotundas luego de ellas quedaron tendidos, desnudos, calientes, sudorosos, sucios de tanto amor y otras cosas, sobre la alfombra del cuarto principal de la suite.

El tremendo día les cobró su tarifa y los dejó rendidos.

Varios minutos después, Changmin jaló a su gatito rubio y culón a la cama que no estaba muy lejos, enroscado como regularmente hacía, se durmió. Arropados y calientitos descansaron de su encontrón con el destino.

Mañana será otro día.

Antes estaba molesto, ahora solo quería reír y reírse de los estúpidos celos, y de lo graciosa que era la situación en la que se habían colocado por los malentendidos.

Amanecieron como lo hacía de costumbre, Junsu casi ahorcando a Changmin con un brazo, y las cuatro piernas enredadas colgadas casi fuera de la cama. La luz del sol que entraba por el enorme ventanal de la suite, que obviamente no tenía la cortina cerrada, recorrió el elegante piso alfombrado en colores ocres, escaló la cama de sábanas blancas, e hirió los ojos de Junsu, haciéndolo despertar, asustado y desorientado, se removió bruscamente, tan imprevista fue la maniobra que al estar al filo de la cama y colgados, el desequilibrio ganó la batalla, sin poder evitarlo se llevó el enorme cuerpo de su moreno al suelo.

El golpe sonó seco en el piso…

- Junsu, mmm que pasa…que…auch…!

- Lo siento…es que acabo de despertar y me asusté…esta no es nuestra cama…

- Si vaya…cómo estás…?

Changmin preguntaba mientras se frotaba el costado golpeado.

- Feliz…y tú?...

Fue sorprendido con una cara llena de una enorme sonrisa, parecía que el sol se le hubiera pegado a la cara, se sintió pedófilo de pronto, cuantos años tenía, 26?, parecía tener 8, en este momento mientras se reía suavemente, el sonido era delicado, lejos completamente de la su habitual risa destartalada.

- Feliz también…

Respondió cuando el otro lo miró apreciativamente esperando su respuesta. También le regaló la sonrisa más grande que pudo.

- Hay algo que quiero hacer contigo…

- Follar…?-Junsu nunca se cansaba de picar a su moreno-.

- Bueno eso también, jaja, pero algo más…

- Dilo…

- Quiero bailar contigo…

La cara de Junsu, mostró su boba y graciosa expresión de sorpresa. Ya habría de resolver esto, Changmin nunca se detenía cuando algo quería. Entregando su aceptación con solo un asentimiento, respondió con su propia petición.

- Yo quiero cantar contigo…

Mirándose cómplices, se dieron cuenta de que aún tenían muchas cosas que vivir juntos, que esta tormenta había dado sus últimos vientos y que lo que venía ahora, ya no era tan difícil. Después de disfrutarse un poco más tomaron un delicioso baño de tina, comieron un banquete servido a la habitación. Más allá de las dos de la tarde salieron renovados, tranquilos y más que nada juntos.

Viajaron de vuelta en el coche, sin embargo al llegar a casa, sus tres amigos, Jaejoong, Yunho y Yoochun los esperaban con caras largas y ojeras negras que daban hasta la mitad de la mejilla.

- Ustedes dos…?...de dónde se supone que aparecen…

Los implicados con rostros brillantes, se quedaron sorprendidos, luego se sintieron culpables, la cara de Jae en versión madre sobreprotectora no prometía nada agradable…

- Entremos…

- Dónde demonios, se supone que han estado…, hemos estado tan preocupados, más preocupados todavía después de lo que Yoochun nos contó…-gritaba Jaejoong sin esperar a que los muchachos cerraran la puerta, iba tirando su sweater, su bolso, por todos los lugares posibles, mientras Changmin lo miraba con cara de “malditos sean tú y tu desorden”…-

- Cálmate Jae, parecen estar completos…no sangran y respiran y caminan por sí mismos…-dijo Yoochun con el tono jocoso que lo caracterizaba-.

- Ok…hablen…-se sentó como la perfecta Reina de las Flores que era, en el sitio predilecto de Changmin, es decir al medio del hermoso sofá blanco y como si tuviera algún derecho, esperó la explicación de los amantes-.

- Pasamos la noche en un hotel…-dijo Junsu con una vocecita que podría catalogarse como femenina-.

- Ah, sí, que bueno, es tan racional…-volvió a opinar el frentón-.

- Qué?...!!!!!...me quieres decir que Jae no me dejó dormir, por buscarlos por todos los servicios de emergencia de esta ciudad, para que ustedes me vengan a decir que ustedes estaban follando mientras nosotros nos moríamos de angustia…-Yunho abrió sus manos mientras se quejaba y Junsu bajó su cabecita rubia para juguetear con sus manos-.

- Por qué no llamaron al móvil…?

La inteligente intervención del moreno, hizo que todos lo miraran con atención, luego con ganas de matarlo.

- Claro que los llamamos, creo que terminé la batería de tantas veces que los llamé…

- No solo la tuya, te terminaste la mía y la de Yoochun, creo que hasta usaste la de Taemin, mientras estábamos en el teatro-.

Un silencio incomodo se esparció por toda la sala del departamento de Changmin y la cara de Yoochun se ensanchó burlándose de todos.

La verdad es que Jae, después del tremendo follón en el auto, no se había sentido tranquilo y había obligado a Yunho buscar en todos los lugares que se le ocurrió, obviamente sin éxito, con el pobre hombre medio muerto.

Como para cambiar de tema y alivianar el ambiente, Yoochun intervino con cara de preocupación.

- Y Emily…

- Ella está bien, se ha ido…esperemos que resuelva la situación con su esposo…-Dijo Junsu con una expresión de alivio en su cara-.

- El tipo es un celoso estúpido…-Decía Changmin con indignación genuina-.

- Uy sí, cómo algunos que yo conozco…-Dijeron Junsu y Jaejoong al unísono-.

- Chicos tomen un baño…pueden descansar en nuestra cama si quieren, se ven fatales…-Changmin se salió por la tangente, tratando de librarse de las miradas acusatorias de los chicos.

- Vaya idiota, de quién creen que es la culpa…-Refunfuñó Yunho caminando hacía la ducha y arrastrando consigo a su novio que de la mala noche ya era casi transparente.

- Jajaja, ya olvídenlo…

**************************************************

El nuevo teatro Joseón estuvo listo para inaugurarse, luego de un par de meses después del festival de danza internacional. Para conmemorar la apertura y hacerla por todo lo alto, la Academia Nacional de Danza había decidido presentar un musical.

El lunes siguiente, después de la partida de Emily, Yunho y su academia eran gente famosa, tanto que la revista “Corea Teatro. Danza”, les dedicó una edición completa, con una magnífica sesión de fotos a todos los miembros. El trabajo llovía por todos lados, los alumnos y los profesores estaba que no cabían de la felicidad.

Inmediatamente le habían ofrecido el papel principal a Yunho en un musical internacional para que represente a Michael Jackson, se le iba a realizar un homenaje póstumo, a Junsu le ofrecieron el papel principal en el Musical Drácula. Los amigos aceptaron enseguida y empezaron a trabajar a penas se organizó todo.

Yunho y Jaejoong viajaron a Los Ángeles y permanecieron allá alrededor de un mes y medio.

Changmin estaba ocupado, más que de costumbre con los últimos ajustes en la reforma del teatro, mientras Junsu practicaba para el musical a diario.

Una noche antes del estreno, Junsu y Changmin conversaban cerca del escenario, todo el resto de actores, actrices y staff se habían marchado ya, estaban solos…una única luz iluminaba el amplio y brillante escenario.

- Es increíble que hace casi un año, este lugar fuera una estructura a punto de derrumbarse y ahora sea, esto…-extendió sus brazos para abarcar todo lo maravilloso que veía-…es tan hermoso…todo gracias tu precioso cerebro…

- No lo he hecho solo…muchas personas trabajaron muy duro para hacer esto posible…

- Todo salió de tu cabeza, recuerdas, cada trazo interior, cada estructura de soporte, cada cálculo…

- Me haces sentir especial…-Changmin sonrió mientras era alagado por su amante-.

- Tu al igual que has renovado este espacio, de ser ruinas a este imponente lugar, me transformaste de ser un hombre deprimido y solo a ser un hombre amado y feliz. Por eso hoy tengo un regalo para ti…

Caminó al centro del escenario, vestido de negro en su traje de entrenamiento y completamente pelirrojo, nuevo color que ha Changmin no le agradaba, pero que a Junsu parecía fascinarle, estiró las manos llamándolo…

Para Changmin no hubo que hacer la invitación dos veces…

Junsu recibió al amor de su vida en el centro, le quitó la chaqueta del traje y la envió lejos cerca del telón posterior, luego le instó a quitarse los zapatos.

- Imítame…-fue la orden del más bajo-.

La música de una canción que Junsu había repetido mil veces en el departamento empezó a llenar el ambiente vacío en ese momento, la cadencia era suave, era definitivamente esa canción, tan romántica. Changmin se tensó nervioso, sabiendo que era imposible hacer lo que Junsu le pedía. El ahora pelirrojo, sonrió entendiendo…

- No te asustes…es como hacer el amor…

suave,

ligero,

flexible…

no te detengas,

es así bien,

ahora estira tus brazos…

ahora envuélveme,

suéltame…

salta…

regresa…

De forma increíble estaban bailando juntos, era un poco raro, pero lo hacían, estaba cumpliendo un capricho que tuvo, mientras envidiaba a la bailarina perdida. La música siguió en el interludio durante tres minutos tal vez menos. Entonces Junsu se detuvo, nuevamente en el centro…la canción inició la parte principal.

Se sabía la letra a fuerza de haberla escuchado una y otra y otra vez mientras viajaban en el tren, mientras caminaban en el parque, mientras iban de compras, mientras estaban en el gimnasio.

Junsu cantó una estrofa, Changmin comprendió que era lo que tenía que hacer, y cantó la siguiente, solo en este espacio, especial y silencioso, más allá de la música pudo reflexionar en el verdadero significado de la letra de la canción, era hermosa y Junsu la cantaba con tanta pasión, cada obra que hacía se robaba su corazón.

La tercera estrofa la cantaron juntos, la armonía de las voces jóvenes y poderosas era perfecta, cerrando los ojos podían verse como estelas fosforescentes enlazarse en el aire, rojo y azul, formando notas y pentagramas nebulosos.


(Solo la parte de Junsu)
Eres la razón de mi vida,
Mi primer amor, quien me llevo a vivir
El amor que incluso las épocas no pudieron borrar.
Por favor vuelve a tu lugar
A mi lado.
Tú eres mi aliento,
Mi herida, que nunca sana.
Tú me has atesorado en tu corazón 
No ignores tu verdadero corazón 
y ven a mí.
En el momento en que te vi, todo cambió.
Solo al susurrar tu nombre todo mi mundo tiembla 
Estamos destinados a estar juntos  más allá del tiempo.
Vuelve a mí.
Baila conmigo hasta el amanecer.
Tú eres la única para mí,
Un solo layo de luz en mi vacía vida.
Solo tú me puedes complementar,
Mi amor
En el momento en que te vi, todo cambió.
Solo al susurrar tu nombre todo mi mundo tiembla 
Estamos destinados a estar juntos  más allá del tiempo.
Ahora vuelve a mí.
Baila conmigo hasta el amanecer.

Todos y cada uno de los dolores, las angustias, los miedos, los golpes del destino, el desamor, el abandono, el hambre ocasional, el fracaso, la enfermedad, los errores, todo había valido la pena. Cada mínima desagradable situación. Todo había valido la pena no lo dudaba. Porque al final de todo, después de todo, al final del camino brillando como el sol estaba Changmin, en toda su perfección, con toda su humanidad y los pocos defectos que tenía, con todo su sarcasmo, con todo su mal humor, fundiendo su alma con él en este mágico momento, mientras sus voces se complementaban, se fundían.

Ahora estaba seguro, él había nacido para amar a Changmin. Y había tenido que vivir todo lo que vivió, para poder encontrarlo, para tener la verdadera capacidad de reconocer cuan valioso es.

Años atrás habría maldecido a los mil vientos, y habría querido cambiar su pasado, en este instante ya no. Solo quería seguir viviendo, con todo lo que la vida le traiga, porque ahora tenía una razón verdadera para seguir luchando, su voluntad inquebrantable de hacer feliz al hombre que amaba, Shim Changmin.

La canción terminó, pero la magia permaneció.

Sin saber de dónde salieron, las palabras fueron dejadas en el aire por la boca del más alto.

- Cásate conmigo…

- Qué?...-Junsu en sus cavilaciones no había entendido la frase-.

- Cásate conmigo…-repitió pensando que era muy inapropiado en este momento-.

- Oh…sí, claro…jajaja. Sí sí quiero…pero no deberías arrodillarte en este momento…-Junsu captó la tensión en el rostro ajeno, aceptó sin comprender del todo y luego dijo lo que primero le salió de la cabeza-.

- Idiota…-Changmin sintió como la última frase había roto su tensión y soltó la palabrota que más a la manos tuvo-.

- Oye acabo de decirte que sí me quiero casar…-el pelirrojo aludido sonrió travieso-.

- Entonces vamos a la casa…quiero que me hagas tuyo esta noche…

- Otra vez con eso…-puso su cara de acontecido mientras empezó a caminar buscando los zapatos y la chaqueta de Changmin-.

- Lo harás…-el más alto no estaba para jueguitos ni quejas de ningún tipo, así que fue rudo-.

- Bueno, bueno, si me lo dices así con ese tono, mientras me aprietas tan fuerte la nalga seguro que lo hago.

- Crees que nuestro amigos quieran venir?...-decía mientras salían por el enorme pasillo principal del nuevo edificio-.

- Venir?...claro y no solo eso. Te apuesto a que Jae querrá casarse en la misma ceremonia que nosotros…jajaja

- Vaya, bueno mañana después del estreno les decimos…

- Sí…Changmin ah…-Junsu hizo una pausa en su respiración, suspiró y tomó toda su determinación-.

- Sí dime…

- Te amo…mucho, te amo, realmente te amo mucho mucho…yo…-no pudo más su voz se ahogó, sin embargo fue salvado por la grave voz, que le entregó lo único que necesitaba-.

- Te amo mucho, muchísimo también…

Se sonrieron, muy dulcemente, se dieron un beso de pico, chiquito y con la sonrisa que podría partirles la cara siguieron caminando.

- Trajiste tu coche?...

- No, volveremos en el Tren…debemos apurarnos, sino no podremos tomar el de las 22:30…Sabes hoy había concierto de DBSK en el estadio…debe haber muchísima gente regresando a casa…

- Ahjajaja…ya veo cuáles son tus intensiones…

- Tienes alguna objeción…?

- Nop, apúrate…y tú que esperas…-decía Junsu mientras corría delante de Changmin, impaciente por estar apretado en medio de la gente en el tren…su mente se llenaba de eróticos recuerdos, el más alto reía mientras lo alcanzaba-.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Deja tu comentario \(*O*)/ ♥ ♥
o más bien... deja tus pensamientos pervertidos grabados en esta entrada XD