Love is a Force of Nature. Cap 54

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“Justificación”

Atrapo un breve reflejo
De lo que podrías haber sido…
[Passive, A Perfect Circle]



Shim Changmin caminó con pasos decididos, abriendo los ojos de par en par al ver el cuerpo inerte y cubierto de sangre de Heechul y luego yendo a encarar directamente a Yunho. La visión de su aspecto lo inquietó: su rostro y torso estaban empapados con rastros de sangre, y sus ojos ahora eran estanques llenos de odio y más sangre. La sombría predicción de Taemin volvió a su mente en apenas un eco. ‘Lo vi como un Lobo de la Noche, con su aullido abismante y cargado de dolor, aullando por alguien…aunque no oí ningún nombre.’ Se le erizó el vello del cuerpo al percatarse de que Taemin había visto el futuro: Jung Yunho se había transformado en un Lobo de la Noche al perder la vida de su unión de sangre, Kim Heechul…asesinado al parecer ante sus propios ojos.

“¿Qué mierda estás haciendo aquí? Creí haberte dejado bien encadenado en mi colonia” Yunho apenas se dignó a voltear el rostro y Changmin fue incapaz de mantenerle la mirada. Eran unos ojos infernales, tan dolorosos y abismantes, llenos de sangre. Sin duda Yunho se había transformado en un sabueso del infierno. Ser un Lobo de la Noche era el dolor más grande que un lobo podía llegar a cargar. Implicaba vivir en un luto eterno, con el pelaje negro y los ojos rojos y llenos de sangre. Se perdía la capacidad de unirse a otra persona y el lobo vagaba errante y sin manada…aullándole tan sólo a la muerte.

“Bueno, la mujer maldita es muy sabia, y en su inmensa sabiduría entendió mis razones” se encogió de hombros al pararse a pasos de Yunho, aún con algo de cautela. Desvió la mirada a su espalda para ver a la sanguijuela presa en las garras de Ji Hae. Eso sí que era un buen panorama…

“Escúchame bien, no sé qué sandeces le habrás metido a Hina en la cabeza, pero a mí no podrás engañarme y si has venido a morir por mi fuego puedo incinerarte ahora mismo junto con el hijo de puta de Kim Jaejoong” el ácido de sus palabras prácticamente podía quemar. Los ojos inyectados en sangre de Yunho perforaron a Changmin con la mirada y él pudo sentir su creciente energía dentro…a punto de explotar.

“Yunho” Changmin habló con calma, y Yunho se sorprendió del tono de su voz. “Sé que estás… deshecho por lo que le pasó a Heechul y realmente no quiero saber los detalles, pero estoy seguro que…murió por ti en el mayor acto de amor que se puede llegar a profesar. Si he venido aquí es para hacer lo correcto…alguna vez en mi vida. Vengo a enfrentar a Jaejoong en un último combate y a trasparentar todo”

Changmin pudo escuchar a Jaejoong resoplar pero no se dignó a mirarlo, tan sólo se forzó a subir la mirada para enfrentar a Yunho a la cara, aun cuando tenía esos ojos tan horribles y llenos de dolor. Su expresión pareció suavizarse tan sólo un poco mientras se medían las miradas.

“Vienes a hacer lo correcto…alguna vez en tu vida” Yunho le repitió sus propias palabras, arqueándole una ceja.

“¿Qué te hace pensar que voy a creerte? Debería matarte a ti primero por todo el daño que me has causado. Si no hubiese sido por tu maldita tiranía Heechul estaría vivo ahora y nosotros…hubiésemos tenido otra vida, pero tú…tú tienes la culpa de todo esto, tú y tu maldita sed de poder” empuñó las manos de abrupto y Changmin percibió la oscura energía comenzando a irradiar de sus manos. Su tiempo se estaba acabando y se apresuró a hablar.

“Sé que merezco la muerte. Estoy arrepentido, ¿De acuerdo? Si te hubiese dejado partir yo seguiría gobernando, pero tú ya me lo has refregado en la cara al demostrar que eres mejor que yo y dejarme sin nada. Sólo te estoy pidiendo…que me des la oportunidad de morir en paz, si ese es mi destino. Tú…te viste involucrado en la guerra equivocada, porque los que debimos estar peleando para arreglar nuestras diferencias siempre fuimos yo y…Jaejoong. No permitiré que se siga involucrando más gente y que haya más muertes innecesarias. No tengo derecho a pedirte nada ni menos si tienes semejante dolor…pero si algo de piedad te queda dentro…déjame terminar de una vez por todas con esto” Changmin agachó el rostro ante él, rogando porque sus palabras pudieran calar y hacerlo meditar. Cuando se percató del descenso en las energías de Yunho una luz de esperanza brilló en su interior.

“¿Qué pasará…con los híbridos?” fue lo que le preguntó. Changmin alzó el rostro nuevamente para mirarlo.

“Tendrás la modificación del tratado con o sin mi muerte, te doy mi palabra…Excelencia” Changmin lo miró fijamente a los ojos. De un segundo a otro, la hoja de papel que Yunho había firmado comenzó a incinerarse con nacientes chispas negras ante el audible chillido de protesta de la sanguijuela que se removió en el amarre de Ji Hae, pero tan sólo consiguió una punzada dolorosa de sus garras.

“Si no lo matas…volveré a quemarlo todo” Yunho sentenció, tajante. “Ji Hae” le habló sin voltear a mirarla, aún estaba escudriñando el rostro de Changmin para vislumbrar algun indicio de traición o falsedad.

“Cuando Changmin te de la señal…soltarás a la sanguijuela y te reunirás conmigo abajo. Vamos a dejarlos que arreglen su propia guerra” fue lo último que dijo al mirar a Changmin. Luego, Yunho pasó por su costado y volvió a donde yacía el cuerpo inerte de Heechul. Se agachó y con sumo cuidado lo tomó entre sus brazos, apretándolo a su cuerpo y llorando en silencio, sin emitir sonido alguno…sólo las lágrimas de sus ojos como indicio de que aún sufría su muerte. Acunó su figura y apoyó la cabeza fría y pálida de Heechul debajo de su cuello, abandonando el salón con pasos raudos.

Changmin comenzó a avanzar hacia Ji Hae entonces, con el rostro estoico y el ceño fruncido al hacer contacto con Kim Jaejoong. La sanguijuela lucía igual de impávida que siempre, con el desdén brillando en el topacio de sus ojos. Sintió rabia de tan sólo verlo y le hizo un gesto con la cabeza a Ji Hae. Ella, para impedir que Jaejoong se camuflara, rasguñó su traje con sus garras, la fábrica rajándose hasta que pudo desgarrar piel. Jaejoong lanzó un chillido con el ardor del veneno y sólo entonces Ji Hae lo soltó.

“Yunho ha perdido la vida en esto, ahora está roto y no descansará. Espero que no lo defraudes más, Changmin” se transformó a su forma de loba y comenzó a trotar a la salida; Jaejoong maldiciéndola entre dientes al sentirse libre.

“Esa fue una jugada bastante tonta. Ya puedes darte por muerto, si no mueres por mis garras Yunho te cazará hasta encontrarte. Nunca olvidará” Changmin articuló al avanzar con cautela hasta su figura. Jaejoong tan sólo lanzó un resoplido, inmutable.

“Como sea, aquí me tienes finalmente. Vengo a vengar a mi líder y a mi futuro hijo…y sólo con tu muerte me podré dar por realizado” se cruzó de brazos al observarlo y Jaejoong lo miró con el rostro comprimido, apenas lanzando una seca risa.

“Vas a pagar por todo el daño que tuve que soportar al creer en tu mierda” se alzó entonces, con los ojos topacio perfilándose en rojo al sentir el deseo de asesinarlo aflorar hasta por su piel.

“Ya no habrán obstáculos, esta es nuestra última confrontación” se quitó el saco oscuro, quedando con la camisa blanca y rasgada en la espalda, subiendo el rostro para mirarlo y poniéndose en guardia.

“Un lobo del bosque tampoco olvida…” Changmin masculló, ojos encendiéndose en dorado al alargar sus venenosas garras. Jaejoong se dio impulso y sobrevoló el salón de un sólo salto, llegando hasta unos estantes al fondo, abriéndolos de abrupto y empuñando una resplandeciente espada de plata. Changmin se abalanzó directo hacia él entonces y ambos se encontraron: garras venenosas chocando contra el metal de la espada en un estruendoso chirrido que sólo anticipaba el final…
xXx

Yoochun podía sentirlo…absolutamente toda la vibra que transcurrió después de la niebla. Su demonio despertó apenas comenzó la revuelta entre licántropos, porque aunque haya querido negarlo, la sangre de Jaejoong aún lo arrastraba y le permitía dilucidar atisbos de visiones. A veces le transmitía hasta emociones: ira, tristeza, rabia, satisfacción. Todo ocurría mientras se encontraba haciendo su trabajo, poseyendo almas y tentando…satisfaciendo la sed de almas de su demonio que ahora suelto lo gobernaba día y noche.
Se removió en la silla de su lúgubre hogar, más tenso que nunca. La última visión que el lazo le había proporcionado había sido un flash de Jaejoong capturado entre las garras de una mujer lobo. Yoochun estaba consciente de sus limitaciones…que no podía regresar a la dimensión paralela porque las obligaciones que poseía con Jaejoong habían cesado y por ende su naturaleza lo arrastraba a atormentar las almas mortales, pero…sus energías vibraban con tanta fuerza, con tanto ímpetu dentro. El podía sentir el peligro…podía percibir la muerte invadiendo todo ese condenado salón. Ya había sangre salpicada…lo sabía por la forma en que la sangre llamaba a su demonio, pero a la vez lo repelía por la pureza de su muerte: la persona había dado la vida por otra, brindándole la máxima protección; Yoochun no podría siquiera tocarlo, aquello era otro tipo de energía. Si fuese Changmin el protegido Yoochun estaría en problemas….pero Jaejoong…Jaejoong era otra historia. Estaba en peligro, él podía sentirlo…sentía la presencia de la muerte rondando a su alrededor casi como un choque, un choque de dos corrientes.
Sus manos se aferraron a los respaldos del situal con fuerza, incómodo. Una parte de su ser quería desgastar todas sus energías en el portal que lo llevaría de vuelta…y otra quería quedarse encadenada y aceptar la decisión de Jaejoong por tomar venganza. Finalmente, cuando su demonio se alzó ante todo…Yoochun decidió que ya era hora de mandar todo al diablo y tomar el toro por las astas. Ya había esperado y aceptado lo suficiente y ahora…tomaría lo que era suyo por derecho, con o sin la tan anhelada venganza de Jaejoong.

Como era de esperarse, su energía reaccionó a su llamado y se encendió en toda su magnitud. Cuando Yoochun se levantó del sitial, el aire a su alrededor se removió con fuerza y sus ojos violáceos centellaron en su pura energía. Con un gutural grito que se escapó de su averno interno desgarró el aire con sus manos y la zanja reveló la tierra y los bosques oscuros de pinos en el apogeo de la noche. La brisa lo llamaba, pero sobre todo…el cosquilleo interno que fluía por sus venas y lo arrastraba a los brazos de su ex dueño y…amor.
Se dejó engullír sin pensar en nada más. Con su demonio suelto no había leyes, ni criaturas que pudieran detenerlo. Obtendría lo que era suyo…

xXx




Changmin se dispuso a recibir la nueva colisión. La espada larga de plata de Jaejoong resplandecía en cada estocada con la luz del salón, y sus movimientos eran tan rápidos como sus enardecidos jadeos. La estocada baja que lanzó relampagueó y casi lo pilla desprevenido; Changmin abruptamente la bloqueó cruzando las garras y empujando a Jaejoong hacia atrás con un abrupto gruñido, lanzando una seca risotada.

“Tantos años de contención sí que van a servir de algo” restalló, gruñendo y volviendo a cargar con sus venenosas garras. Lanzó el zarpazo tan rápido como pudo a lo que Jaejoong respondió con una estocada defensiva horizontal; el chirrido siendo tan agudo y retumbando por todo el salón en el choque violento. ‘La sanguijuela es rápida’…Changmin advirtió al bloquear la plata resplandeciente que parecía estar en todos lados: contra sus muslos, en sus costados, golpes arriba, golpes abajo…




Su defensa se respuso al cruzar ambas garras y volver a pelear contra la plata, estampándoselas directamente en el rostro de Jaejoong quien apenas trastabilló con la fuerza. Changmin aprovechó la brecha para descargar todas sus garras en el golpe para rajar de una vez por todas a la sanguijuela del cuello a los pies, pero la elusiva criatura rodó para esquivarlo y sus garras sólo rozaron el aire a su alrededor. Jaejoong se repuso tan veloz como un rayo y cargó desde arriba con la espada larga de plata, que fue desviada con un nuevo derechazo del licántropo, ambos volviendo a retomar distancia en rondas en torno al otro acechantes.

“Nada mal” Jaejoong curvó apenas los labios. “¿Cuánto llevabas practicando para esto? ¿Años?” su abrupta risita murió al recibir un zarpazo voraz que siseó contra la plata resplandeciente, la humedad del veneno empapando la hoja mientras Jaejoong la blandía con gracia y cargaba en contra de la bestia. Las dos garras contra la espada le daban apenas una ligera ventaja y cuando en un giro defensivo las garras rasgaron la blanca camisa de Jaejoong y arañaron piel con el ardor quemando con fuerza, comprendió que quizás lo estaba subestimando.

‘La bestia es ágil’. Fue capaz de reaccionar a tiempo para lanzarle un tajo directo al mismo tiempo que retrocedía. Changmin lo siguió, zarpazo tras zarpazo implacable, con los ojos brillantes y furiosos, más encendidos que oro líquido y aullando de rabia.

“Con tu sangre pagaré la de ella…y la de mi cachorro” el gruñido salió gutural de sus labios al cruzar nuevamente las garras con la espada. Las garras describían trazos mortíferos que Jaejoong bloqueaba con agilidad, la espada centellaba con las tenues luces y por momentos parecía brillar con la humedad del veneno empapado, ardiente y listo para quemar. Ninguno de los dos poseía escudo ni armaduras, por lo que los puntos expuestos eran vulnerables y hacían la cacería más visceral y exhaustiva.




Era una danza mortal, y un paso en falso significaba un golpe letal. Retrocedían y se enfrentaban, los chirridos vibraban junto con los gruñidos y jadeos de los dos líderes que trastabillaban y se empecinaban en herirse mutuamente para saciar los años de dolor y represión. Changmin no calculó bien sus pasos en el bloqueo del tajo de plata y trastabilló al punto de perder el balance y aunque logró recuperarse, la espada de Jaejoong relampagueó y describió un tajo por su hombro izquierdo, dejando a su paso una llama de dolor.

“Vamos a ver quién canta primero” fue lo que murmuró Jaejoong al alzar la espada nuevamente, pero el bloqueo fue inmediato. Changmin se había recuperado y lo empujaba hacia atrás con la fuerza, causando que volvieran a retomar cierta distancia.

La herida del costado de Jaejoong sangraba y le ardía por el veneno. Changmin gruñía mientras la sangre le escurría del hombro izquierdo en la visible quemadura del tajo, pero aún así…el acecho continuó. Ambos se desplazaban en torno al otro: hacia un lado, hacia atrás a la defensiva, otra vez hacia los lados, y cuando alguno notaba una brecha se disponía a atacar con fiereza en el cantar de sus armas.




Jaejoong fue el primero en romper la danza al lanzar un tajo veloz directo al rostro que Changmin evadió retrocediendo, pero su espada no tenía intenciones de detenerse y la blandía con aún más ímpetu: hacia las piernas, hacia el brazo…Changmin vio la luz entonces y lo comprendió, Jaejoong no estaba acostumbrado a pelear con espadas…y el peso lo estaba desgastando. Sus tajos se hicieron más erráticos y más espaciados en la medida que la espada comenzaba a tornarse pesada en sus manos. Changmin lo hizo girar por un buen rato, zarpando de vez en cuando el metal y notando el fuego de la furia en los iris topacio de Jaejoong al percatarse de que perdía velocidad al blandir el mandoble. Cuando Jaejoong llevó la espada hasta su cabeza y la blandió con las dos manos para trazar un golpe brutal, Changmin hizo un ademán abrupto con las garras y el veneno salpicó y llegó a quemar el rostro pálido de la sanguijuela. Jaejoong chilló y retrocedió, moviendo frenéticamente la cabeza para removerse del ardor…y entonces Changmin se lanzó contra él. El zarpazo brutal desgarró la fábrica y le quedó impregnado en la nívea piel, junto con el ardor que enrojeció los cortes producto del veneno. Jaejoong chilló enardecido y lanzó tajos al aire, pero Changmin detuvo la hoja de la espalda con una de sus manos. La plata le ardió como los mil demonios en el nacimiento de su palma pero no le importó, y con todas sus fuerzas la tiró hacia un lado. Jaejoong entonces lo miró con horror, la sangre de su torso comenzando a escurrir hacia el suelo y el veneno ardiéndole de la cabeza hasta los pies.

“Se acabó, Jaejoong” Changmin murmuró, bajo y raspado antes de lanzarse a sus brazos y atravesar su pecho con sus envenenadas garras. Sintió la piel y las entrañas desgarrarse con tanta facilidad que le pareció increíble su fragilidad: las puntas de sus cinco garras se alzaban desde su espalda como verdaderas espinas rojas. Jaejoong escupió un hilillo de sangre por la boca y sus ojos se abrieron de par en par pero ningún sonido salió de su boca, tan sólo la sangre sonaba, escurriéndose de su cuerpo como un rio torrentoso. Cuando Changmin retiró la garra ensangrentada, Jaejoong se desplomó sobre su cuerpo y Changmin se paralizó al oír su tenue voz.

“P-Perdóname…” murmuró, tan bajo que Changmin casi no pudo oírlo. “Todo…lo que hice…lo hice…por amor…”

La muralla se quebrantó y Changmin fue incapaz de reprimir el sollozo. En algún momento abrazó a Jaejoong a su cuerpo y comenzó a sollozar al escucharlo. Jamás quiso…que las cosas terminaran de semejante manera pero todo…de alguna enfermiza manera se salió de control.

“Q-Quise decírtelo” Changmin murmuró ante los jadeos erráticos y agonizantes de Jaejoong. “Crucé la frontera muchas veces en tu búsqueda pero mi padre me vigilaba día y noche y siempre…me hacía regresar. Me dijo que tenía que aceptar mi destino y que un hombre lobo no podía amar a un vampiro…eso jamás”

“T-Tuve rabia….al verte…con ella. Fui…irracional. Te había…perdido…y…no…tenía derecho…a hacer…lo que hice…” sus susurros eran tan tenues, tan bajos ya a puertas de la muerte. Changmin abrazó a Jaejoong con fuerza, llorando por primera vez luego de años de aislamiento y represión…

“No debí haberte abandonado. Debimos haber luchado” Changmin le dijo, apenas rompiendo el contacto para mirar el pálido rostro con expresión suave, ya no altanera y estoica de sanguijuela…sino que dulce y casi…humana. Era su Jaejoong…su Hyung…

“Otros…lucharán…” fue lo que Jaejoong respondió, apenas entrecerrando los ojos. “Otros serán felices…en nuestro lugar…vampiros y…lobos. Será una opción…ya no más…represión, no más…”

“No más” Changmin le reafirmó, llevando una mano hasta su mejilla, sus ojos humedecidos por las lágrimas.

“Lamento…haberte herido…” musitó, con el pecho contraído.

“Me lo merecía” Jaejoong lanzó una seca risita y jadeó brutalmente, el veneno estaba calando con fuerza y sus entrañas ya estaban siendo pulverizadas dentro. Su vida se estaba apagando con aterradora velocidad.

“Perdóname…” Changmin murmuró a su vez, apenas acariciando la pálida mejilla del vampiro que alguna vez amó más que a su propia vida.

“Sólo si tú me perdonas a mí…” sonrió, la dulce y amable sonrisa de antaño…y Changmin supo que estaba de vuelta, que la confrontación lo había purificado y que ya no había odio en su corazón.

“Ya te perdoné, Hyung” Changmin le respondió, curvando los labios en una sonrisa y Jaejoong abrió los ojos, la sonrisa aún adornando su rostro.

“Ah…” susurró. “Lo había olvidado…sigo siendo tu Hyung”

“Y lo serás siempre”

Jaejoong comenzó a toser violentamente, la sangre escurriéndose de su boca con fuerza. Changmin lo contuvo entre sus brazos, el veneno lo estaba matando por dentro y ya…era tan sólo cuestión de segundos. Jadeó erráticamente, apenas pudiendo mantener la visión…

“Vete” Jaejoong le susurró. “Voy a esperarlo, él vendrá por mi…vendrá a llevarme al infierno…”

Changmin no entendía a lo que se refería, pero decidió concederle su último deseo. Lo dejó suavemente tendido sobre el suelo del salón. Jaejoong se retorcía y jadeaba en agonía, con los ojos cerrados y las manos empuñadas en un intento por apalear el dolor del veneno que estaba chamuscando sus entrañas. Pero cuando Changmin estaba a punto de abandonar el salón…sintió que se le erizaba hasta el último vello del cuerpo al percibir que se abría una brutal zanja en el aire y de ella emergía un hombre vestido completamente de negro, con los ojos violáceos más fieros y voraces que pudo haber visto jamás…




“¿Quién mierda eres?” Changmin inmediatamente se puso en guardia, gruñendo y mirando al extraño con ojos desconfiados. El aludido tan sólo llevó una onda de energía violácea directo al cuerpo agonizante de Kim Jaejoong; las vibraciones violáceas llegando a su cuerpo y hundiéndose bajo su piel.

“El demonio que va a matarte” fue lo que susurró al clavar sus centellantes orbes violetas en su figura. Changmin lanzó un bufido, sus garras volviendo a humedecerse con el mortífero veneno, pero en ese entonces percibió el cambio en la atmosfera. El aire se sintió más denso mientras un temblor de energía violácea comenzaba a tamborilear por la figura del extraño, sus ojos de abrupto encendidos en luces cegantes. Las energías lo envolvieron por completo cual tentáculos de centellas violáceas y sólo entonces, ante un nuevo temblor, Changmin pudo percatarse de su transformación: su silueta creció en el torbellino de centellas con un gutural alarido que retumbó por las paredes de la mansión. Vislumbró escamas comenzando a cubrir los miembros humanos allí donde antes había piel, todo su cuerpo endureciéndose…y cuando la energía finalmente le concedió visibilidad, toda su piel se erizó ante la visión que tenía al frente, la visión…de la verdadera forma de un demonio. Tenía escamas gruesas de un vibrante color púrpura y el rostro antes humano estaba cubierto con una especie de antifaz de escamas en dónde tan sólo se distinguían las orbes violáceas, más abismantes que nunca. Las prendas humanas habían sido desintegradas y ahora las escamas se le ceñían al cuerpo como un nuevo chaquetón, con las puntas afiladas bajándole por la espalda. Una larga espada le nacía de su mano derecha, prácticamente de su mismo cuerpo al tener el mandoble cubierto por las mismas escamas, mas en la afilada hoja alargada brillaba la luz característica del mortífero metal. Sus garras eran más largas que las suyas, y por el torso le reptaban marcas extrañas que se concentraban en dónde solía estar su corazón, centellando intermitentes. El demonio apenas se movió, un nuevo gutural quejido escapándose de sus labios al maniobrar con la espada y sólo entonces Changmin pudo reaccionar, poniéndose en guardia.

“Maldita suerte la mía” masculló, el veneno resbalándose de sus garras chorreantes. “Ahora tengo que lidiar con un demonio” poco pudo hablar después de ello. El demonio era rápido y se movía cual sombra, lanzándose a su figura antes de que pudiera siquiera pensar en algo. Changmin fue rápido y pudo escudar la espada con sus garras, pero la criatura superaba con creces a Jaejoong en fortaleza y comenzó a lanzar tajo tras tajo, cargando sin piedad contra su figura. Changmin lo maldijo entre dientes mientras bloqueaba los golpes, jadeando ante el esfuerzo y con el cansancio de la pelea anterior agobiando sus músculos. Trató de sacárselo de encima contratacando, y la colisión arremetió con un enorme chillido retumbando a su alrededor, pero le fue inútil hacerlo trastabillar más de unos centímetros; inmediatamente se reponía y volvía a cargar con más fuerza. Changmin jadeó en el desgaste, tratando de mantener su distancia al bloquear cada carga con sus dos garras que le servían de escudo ante la hoja afilada infernal. Podía jurar que el demonio lo estaba haciendo a propósito, postergando su muerte ahora que claramente estaba en desventaja, aunque apenas podía vislumbrar un atisbo de humanidad en semejante criatura que tan sólo cargaba en contra de su figura y lo desgastaba…


-o-


Koiko: Já! Que no me había olvidado de Yoochun sólo tenían que esperar su momento y aquí está, oh si…ha vuelto, y ahora viene con todo….ósea Yoochun 2.0. Me voy a concentrar en la caracterización demoniaca de Yoochun, ¿Alguien conoce el juego Devil May Cry?, bueno si llegasen a estar familiarizadas con algo del juego, quise retratar la forma demoniaca de Yoochun similar a la forma demoniaca de Dante, la que sale en el Devil May Cry 4 porque lo encontré demasiado bueno y real, me podía imaginar todo en mi cabeza con su cuerpo cubierto de escamas, pueden buscarlo en google si quieren hacerse una idea si es que no se lo imaginan tan bien pero es básicamente eso, tengo muchas influencias que me llevaron a escribir esta novela :3. Volviendo a la historia, esto se viene enfrentamiento tras enfrentamiento y rabié un montón porque me cuesta escribir batallas pero espero no haber bajado el nivel u.u
Con respecto al capítulo anterior, estoy de forever luto igual que Yunho, pero también contenta al saber que tuve muchas opiniones al respecto! Algunas se pusieron hasta tristes y eso que aquí casi nadie era pro HoRella haha, lo que me da una satisfacción tremenda. Quiero aclarar que aquí no estoy dejando en evidencia que nos vamos a ir directo a pro HoSu y color de rosa…oh no mis lectoras, esto aún no termina! Tengo que escribir el gran finale y aún no llego ahí y me frustro porque la musa ha estado bastante reacia y trancada, me ha costado bastante escribir a decir verdad pero bueno…espero que sigan conmigo muchísimas gracias.

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