Loving you is my sin - Cap. 1

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ANGEL


El agua fluía ligeramente, la brisa ululaba entre los árboles, el sol brillaba levente en el cielo; y las personas disfrutaban del inicio del verano y del paisaje que mostraban las plantas alrededor del arroyo Cheonggyecheon.

Este día el arroyo se sentía más fresco y más tranquilo que nunca; por eso las personas paseaban lentamente por el lugar mientras conversaban o descargan el stress del trabajo, muchos caminaban en parejas, y también se podía observar a algunos turistas tomándose fotos, pero dentro de toda esa gente feliz solo una persona parecía no disfrutar este día, esa persona deambulaba por el arroyo sin rumbo fijo y sin disfrutar del paisaje, lucia muy cansado, desarreglado y arrastraba los pies al caminar, tenía la cabeza gacha y parecía muy taciturno, de cuando en cuando chocaba con alguna que otra persona y no se tomaba la molestia de disculparse, llevaba dando vueltas por horas y parecía que su recorrido no tenía fin.

Las personas que tenían como rutina un breve paseo por el arroyo quedaron sorprendidas por la actitud de Jaejoong, ya que no solo no les había saludado sino que casi los había tirado al piso y no les había ofrecido una disculpa, ellos trataron de hablarle pero no obtuvieron respuesta, aun cuando le gritaron para saber que le pasaba Jaejoong siguió de largo indiferentemente. Esta situación se había repetido en anteriores oportunidades, con la diferencia que Jaejoong siempre los saludaba amablemente y les sonreía a pesar de no tener una relación estrecha.

Para Jaejoong este arroyo era su mayor confidente, siempre que se sentía solo, triste, colérico, feliz; venía a este lugar y mágicamente sus problemas desaparecían y su felicidad parecía incrementarse con solo caminar un poco por este hermoso lugar. Sin embargo hoy parecía que la magia del arroyo no surtía efecto, a pesar que llevaba horas en ese lugar seguía sintiéndose igual de culpable, miserable y más solo que nunca; tenía la cabeza hecha un enredo y pese al cansancio no podía poner su mente en blanco, en su cabeza se repetía continuamente las últimas palabras de su ex-novia Hannah.

Eres un desgraciado, tú me dijiste que yo era diferente, que conmigo si funcionaria y no ha pasado más de un mes y ya me estas terminando; quien te crees que eres…no eres más que un infeliz, eso es lo que eres. Tú te vas a morir solo, porque tú no sabes amar.

Y eso era lo que le había estado retumbando la cabeza todo el día

TU NO SABES AMAR
TU NO SABES AMAR
TU NO SABES AMAR
TU NO SABES AMAR

Y lo peor de todo era que Hannah tenía razón porque Jaejoong a sus 19 años seguía sin conocer el amor, él no había podido enamorarse de nadie, él no conocía lo que significaba ser amado, él estaba tan ocupado tratando de llamar la atención de sus padres, buscando la manera de ser amado por ellos que nunca pudo ver todo el amor que le profesaban su nana y la servidumbre de su mansión, y es por eso que él nunca aprendió amar porque siempre creyó que nadie lo amaba a él.

Eran esos pensamientos de su incapacidad de amar que le drenaba el cerebro y le hacía sentir más solo que nunca, esos pensamientos que siempre trataba de ocultar y hoy se habían visto expuestos pues no había sido capaz de reaccionar a tiempo ante los gritos de su ex-novia, no había sido capaz de responder coherentemente y eso Hannah lo había tomado como un asentimiento a todo lo que estaba diciendo para clavarle un puñal en el pecho con sus últimas palabras.

NO SABES CUANTA LASTIMA ME DAS

Más que los gritos y reproches de Hannah, el hecho de que se diera cuenta de su situación y le dijera esas palabras tan crueles fue exactamente lo que había ocasionado que nada lograra animarlo y sacarlo de la depresión en la que estaba sumiéndose.
Nadie absolutamente nadie; ni siquiera sus amigos podían ayudarlo a sentirse mejor, estaba totalmente solo y nadie se daba cuenta de eso porque para los demás Jaejoong lo tenía todo.

Jaejoong era conocido por los chicos de la universidad como “el máster” porque hasta el momento ninguna chica lo había rechazado, Jaejoong tenía en su haber a las chicas más lindas no solo de su facultad sino también de la universidad; además de eso contaba con la reputación de conquistarlas y tenerlas en menos de un día. Así mismo era conocido como “el rompe-corazones” entre las mujeres porque sus relaciones amorosas no pasaban del mes, no importaba lo que las chicas hicieran por él, Jaejoong parecía hartarse rápidamente y era un desgraciado literalmente al cortar con ellas. Solo una de sus relaciones duro poco más de tres meses y todos estaban pensando que Yoona ya lo había domesticado sin embargo en el momento menos pensado todo acabo, parecía insólito, ya que solo un día antes se les había visto tan unidos y felices juntos y al día siguiente ya estaban separados. A pesar de que las chicas sabían cómo era Jaejoong y sabiendo que sería él quien determinaría el tiempo y el rumbo de la relación, y las hiciera sufrir; ellas no podían evitar caer en sus redes.

Su última conquista había sido Hannah; una chica de hermosos ojos color esmeralda, cabellera negra hasta la cintura, contextura delgada y piernas largas. Hannah era estudiante extranjera de Japón y al igual que las demás se había rendido a los encantos de Jaejoong rápidamente.

Jaejoong la había conquistado con frases aduladoras y una sonrisa matadora al momento de conocerla.

“Eres la mujer más hermosa que he conocido, tanto que vasta solo verte para quedarme sin respiración”
“Probablemente hayas escuchado algunos rumores sobre mí pero no deberías tomarlos en cuenta, porque tú eres diferente, eres única, tu eres la persona indicada para quedarse a mi lado por siempre”.
“Tú has flechado mi corazón desde el primer instante en que te vi, quédate a mi lado y no te arrepentirás”

Jaejoong había dicho la verdad; pues sentía que Hannah era diferente, le había gustado al segundo que la vio, incluso tuvo pensamientos de querer quedarse con ella para siempre y pensando que esta vez sí era amor verdadero hizo promesas que después no podría cumplir.

Jaejoong estaba tan desesperado tratando de conocer, de experimentar el amor verdadero tal como lo había visto con los padres de Yoochun, su mejor amigo, que sin proponérselo había salido a diestra y siniestra con todas las chicas hermosas que se le cruzaran en el camino. Obviamente todos hasta sus amigos lo malinterpretaron y el no pudo cambiarles la imagen que tenían, porque seguía cometiendo los mismos errores al salir con chicas constantemente, para sus amigos él era un maestro en el arte de la conquista y las rupturas.

Jaejoong había terminado con Hannah en la mañana con la frase trillada de “no eres tú, soy yo…” y después de los gritos de su ex-novia no pudo concentrarse en clase, se excusó con el profesor mencionando un dolor repentino en el estómago, salió de la universidad se subió a  su modernísimo auto y manejo hasta la Plaza Cheonggye en el centro de Seúl, guardo su auto en la cochera de siempre y camino hasta el arroyo buscando el consuelo y la tranquilidad que tanto necesitaba.

El sol empezaba a ocultarse y sus rayos iban desapareciendo paulatinamente, empezaba a hacer un poco más de frio, sin embargo Jaejoong seguía igual de deprimido, no importaba que, no podía sacarse las últimas palabras de Hannah de la cabeza y eso lo enloquecía cada vez más.

Jaejoong volvió a chocar una vez más con una persona pero esta vez fue él quien cayó y se echó de largo haciendo caso omiso a la mano amiga que trataba de levantarlo, se quedó echado en el piso por más de media hora y cuando su cuerpo empezó a tiritar debido al frio trato de levantarse lentamente.

Cuando se encontraba parado de nuevo algo llamo su atención poderosamente, a unos diez metros de distancia tratando de cruzar el puente de piedras del arroyo vio a un ángel. Su ángel era alto, hermosamente más alto que el mismo, llevaba un polo blanco un tanto revelador porque se podía ver parte del pecho, así mismo una casaca protegía del frio a ese cuerpo hermoso, usaba un gorro que cubría la mayor parte de su cabello castaño, no pudo verle los ojos pero todo lo que había visto lo había dejado sin habla.
No pudo dejar de observar a ese ángel, porque mientras más lo veía más sentía que todos sus problemas y tristezas desaparecían para dar paso solo a la admiración. Su ángel parecía no poder cruzar, se había quedado en medio del puente de piedras mirando un mapa y hablando para sí mismo; de cuando en cuando miraba a los alrededores y parecía que trataba de ubicarse, le vio consultar algo a una pareja que pasaba por ahí, darle la vuelta al mapa que tenía en sus manos y luego vio una hermosa sonrisa salir de los labios de su ángel, hizo un par de venias a modo de agradecimiento a la pareja y camino con su sonrisa resplandeciente hacia donde se encontraba Jaejoong.

Jaejoong estaba tan anonadado con esos ojos chocolates, esos labios sensuales que mostraban la sonrisa más brillante y cálida del mundo, que su corazón parecía querer salirse de su pecho con cada paso que su ángel avanzaba hacia él; su cuerpo estaba a punto del colapso.

4 comentarios:

  1. Como siempre lo unico que puede llamar la atencion de Jae en Minnie!!!! Me encanto el primer cap!!! Me encanta la forma en que escribes y esto se esta poniendo interesante >.<

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  2. Waaahhhh....podran conoserce?? solo lei el primer cap...y ya me atrapaste

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  3. Waaahhhh....podran conoserce?? solo lei el primer cap...y ya me atrapaste

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  4. Jae buscando el verdadero amor lo hizo mujeriego. Ahora ve a su ángel que lo ha anonadado, haber que pasa.

    Gracias!!!

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