No mi lobo - Cap. 4

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―Te ves bien, Yunho―dijo Tae Won con esa familiar sonrisa arrogante.―Me tomó mucho tiempo encontrarte, mi amor. Me puse en contacto con tu manada, pero no sabían dónde estabas. Finalmente te encontré. Casi pones el país entre nosotros, bebé. Era como si estuvieras huyendo de mí. Chico malo. ―Él chasqueó la lengua y sacudió la cabeza antes de que envolviera sus brazos alrededor de Yunho.

Por un momento, Yunho se quedó sin aliento en estado de shock, el miedo hizo que se le congelara la sangre. Su cuerpo temblaba con el contacto del otro hombre.

―Pero aquí estás,Yunho ―continuó sereno―. Yo nunca voy a dejarte ir.

El hombre más grande bajó la cabeza. Jaejoong sabía que Tae Won tenía previsto besarlo.

―Las Manos fuera ―dijo Jaejoong con firmeza mientras alejaba de una a Tae Won lejos de Yunho.

Tae Won lo dejo ir, parecía confundido, enojado y asustado.

―¿Pero por qué? Siempre le gustaron mis manos antes. ―Tae Won intentó seducir a Yunho con esa sonrisa arrogante.

―No estoy seguro de eso―Yunho se las arregló para mantener su voz controlada. Tomo fuerza recordando que ésta era su casa. Este era el ahora y no el entonces.

Jaejoong gruñó molesto mostrando sus colmillos.

―Jesús. No hay necesidad de ser hostil―

―¿No hay? ―respondió Jaejoong―. Quemaste su casa…-dijo entre dientes.

―Él me obligó a quemarla ―replicó Tae Won, con las manos apretadas en los puños―.Él fue el que me dejó. No tenía ningún derecho.

―Piérdete, Tae Won. No te quiero de vuelta ―espetó Yunho, los recuerdos aparecieron como una vieja herida que había cicatrizado mal.

―Vamos, bebe, vamos a hablar.

―Te sugiero que hagas lo que él dice a no ser que quieras reorganizar tu cara.

Ahora Jaejoong se veía como un depredador protegiendo su territorio.

―¿Y quién diablos eres tú? ―Exigió.

―Soy su pareja―gruñó Jaejoong con una lucha interna para mantener a raya al lobo, para evitar despedazar a Tae Won en tiras sangrientas.

―¿Pareja? ―Tae Won miró acusadoramente a Jaejoong―. ¿Te inclinas para cualquier persona, verdad?- le dijo a Yunho molesto.

Jaejoong se erizó, pero su voz se mantuvo en calma.

―Terminó hace mucho tiempo, Tae Won. Vete ahora, o me veré obligado a echarte .

Tae Won percibió en el aire que muchos miembros de esa manada llegaban a sus casas cercanas a esta, así que sonrió, se metió en su coche y se alejó, Jaejoong respiró hondo varias veces, tratando de calmar su corazón desbocado.

―¿Qué demonios acaba de suceder, Yunho? ―Jaejoong miro sobre su hombro a la calle por donde acababa de salir Tae Won.

Yunho trató de ahogar su rabia, pero lo encontró mucho más difícil de lo que esperaba. Desde que estaba con Jaejoong, su mal humor y la ira se habían mantenido a raya, y ya no se salía de sus casillas cada vez que un animal muerto o una mascota lesionada eran llevados al centro. Pero ahora la falta de control se reafirmó con una venganza.

¡El muy bastardo! como se le ocurría pensar que podría venir hasta aquí y esperar que simplemente se fuera con él. Despreciaba al hombre por lo que le había hecho y le habría encantado masticar su cuello.

Yunho gruñó a pesar de sí mismo, tomó el aroma del pavo y las velas de canela, por primera vez escuchó la alegre música de Navidad. Estos elementos simples, acogedores, alegres, sirvieron para calmarlo, estaba en casa, Jaejoong estaba a salvo.

―¿Estás bien? ―preguntó, poniéndose detrás de Jaejoong y poniendo sus manos sobre los hombros de su pareja. El suave pelo de Jaejoong cepillo sus dedos, y el olor de su compañero lo calmo, sus músculos se relajaron y dejaron la mayor parte de su ira.
Jaejoong había querido atacar. Para proteger y defender. Fue sólo la comunicación milagrosamente de su pareja la que le había impedido cambiar. Pero todavía podía sentir esa parte de él caminando, esperando la oportunidad para atacar. Para cazar.
Jaejoong exhaló lentamente y apoyó las manos sobre el mostrador.

―Yo creo que sí. Lo estaré.

Yunho comenzó a masajear los hombros del otro hombre, y el toque relajo a Jaejoong.

―Debiste haberme dejado arrancarle la garganta ― susurró Jaejoong, le envió una mirada severa sobre su hombro.

―No podemos resolver nuestros problemas matando a la gente.

Jaejoong gruñó. No había querido matar realmente al hijo de puta .... Bueno, tal vez lo quería. Pero, ¡maldita sea! Tae Won había tocado lo que era suyo, había herido a su compañero. No había forma en el infierno en que permitiera eso.

―No vamos a pelear, ¿vale? No tan cerca de Navidad. ―Jaejoong tomó un recipiente que tenia papas―. Se ha ido. Olvidado

Yunho escuchó la leve nota de duda en la voz de Jaejoong.

―Correcto ― murmuró.

Jaejoong frunció el ceño y entornó los ojos.

―¿Qué?

―Nada.

―Yunho.... ―Jaejoong uso el tono que utilizaba a menudo cuando lo regañaba.

―Va a regresar, Jaejoong. Es un alfa retorcido, intrigante, manipulador, pero todavía sigue siendo un alfa. Y me sigue viendo como su compañero. Lo olí.

Jaejoong lanzó un profundo suspiro.

―¿Qué dice sobre mi vida que un comentario como eso ni siquiera me haga pestañear?

―¿Qué comentario?

―Lo olí. ―Jaejoong rodó los ojos―. Los seres humanos no confían en su sentido del olfato muy a menudo, Yunho. No para detectar emociones, de todos modos. Excepto sobre las muestras que pillan que les guste tanto.

Yunho comprendió que su compañero estaba tratando de desviar la conversación lejos de Tae Won, tratando de distraerlo de lo que él cree que era su deber.

―Si él vuelve de nuevo, no voy a ser tan agradable, Yunho. No discutas conmigo en esto. ―Yunho frunció el ceño pero no le dijo nada.

A menudo, Yunho trataba de mantener al macho alfa en bajo perfil, porque sabía que Jaejoong no lo apreciaba mucho, pero esta vez, no iba a ocultar quién era. Con lo que nació. Aunque Jaejoong también lo fuera.

―Simplemente, no lo hagas como lobo si lo haces ¿de acuerdo? ―dijo Yunho después de unos minutos de silencio.

―Voy a tratar lo mejor posible.


Tae Won apretó los dientes mientras conducía temerariamente por la calle. Las cosas ciertamente no habían seguido el camino que había planeado. Había salido de la cárcel hace cerca de dos años y medio. Yunho todavía estaba viviendo en Corea, y cuando Tae Won había decidido perdonar generosamente a Yunho, la pequeña zorra le había dicho que se perdiera.

Entonces, cuando había empezado a dar vueltas alrededor del apartamento de Yunho, decidido a convencerlo de que pertenecían juntos, y Yunho tuvo el valor de rechazarle.

Pero esto no había detenido a Tae Won, lo habían señalado como un acosador, no era un acosador de mierda, sólo un hombre que estaba tratando de recuperar lo que le pertenecía.

Pero Yunho se había marchado. Desaparecido. No había ni rastro de a dónde se había ido. Pero ahora Tae Won lo sabía. Oh, sí, ahora lo sabía.

La pequeña zorra, pensó. Él ciertamente nunca había dejado ir a Yunho. ¿No entiende que me pertenece?

Ese hombre, el que Yunho había llamado su novio, su compañero, su pareja, le había hecho algo a Yunho, había cambiado su mente o lo había estropeado. Tenía que ser liberado de eso maldita sea.

Yunho caería en el lugar correcto si el otro estuviera fuera del camino.
Tae Won sólo tenía que averiguar un plan de ataque, algo que no lo pusiera de nuevo a merced de las demás manadas.

Tae Won todavía recordaba ese día, volviendo a casa desde el trabajo, esperando encontrar la cena en la mesa y en lugar de eso encontró una nota. Una nota de puño y letra de Yunho, diciendo que era todo, que no soportaría más su temperamento, que era libre y ya no lo iba a soportar, a pesar de tener tan sólo 14 años.

Todavía recordaba correr hasta su dormitorio y encontrar que todas las cosas de Yunho habían desaparecido. Eso era, eso era todo lo que tenía. Después de todos sus años juntos, después de toda la mierda que había tenido que aguantar en esa relación, lo único que consiguio fue una nota.

Tae Won paró en seco en un semáforo en rojo y tamborileo los dedos sobre el volante. Necesitaba conseguir a Yunho solo, lejos del otro Alfa y la manada, para convencerlo de que estaban mejor juntos. Para convencerlo de que lo necesitaba.

Sólo de pensar en el cuerpo dispuesto de Yunho le hizo sentir una erección y se movió en su asiento. Aquella pequeña puta era una gran jodida, y amaba tanto tener su apretado trasero. Y con el deseo de Tae Won vino la rabia.

Yunho no tenia idea de con quién se está metiendo. ¿Pensó que el fuego de la casa era malo? Les demostraría al Alfa y a Yunho a las magnitudes que iría, para hacer suyo de nuevo a Yunho.

Sólo espera. Tú me perteneces a mí.


―Tú sabes, esta película no es mala ―dijo Yunho mientras veían Blanca Navidad.

Jaejoong sonrió y se acurrucó más cerca del cuerpo caliente de su amante. El sol se había puesto una hora antes, y los dos estaban llenos de su cena de Nochebuena.
El árbol de Navidad se encontraba justo a la izquierda de la TV casi rozando el techo, y los regalos fueron apilados debajo de sus ramas. Estaba decorado con luces de Navidad, guirnaldas, adornos, y una estrella brillante, por lo que era lo más festivo en la casa. Aunque Jaejoong había puesto la mayor parte de los adornos en el árbol, había conseguido que Yunho colocara la estrella.

El árbol era real, Jaejoong había insistido que lo escogieran juntos. El olor fresco del mismo derivaba en toda la casa, recordándole todas las veces tempranas, cuando todavía celebraba las fiestas con su familia. Quería compartir la maravilla de la Navidad, el sentimiento de emoción en la mañana de Navidad, y quería que Yunho también lo sintiera.

Una corona de flores colgaba sobre su puerta principal y los copos de nieve de papel adornaban sus ventanas. El próximo año pensaba comprar luces y ponerlas en la parte exterior de la casa, como todo el mundo en la manada. Tenía un año para convencer a  Yunho de este tipo de cosas, pero Jaejoong estaba seguro de que podría conseguir un acuerdo con su pareja.

Jaejoong suspiró mirando sólo la mitad de la película a través de sus pesados párpados. Estaba cansado, pero contento con el brazo de Yunho en torno a él, con la cabeza apoyada en el hombro amplio de su amante, y la mano en el muslo de Yunho. Él estaba cálido, lleno y rodeado por el amor.

Pero cada vez que cerraba los ojos, veía y escuchaba la voz de la bestia de Tae Won. Era todo tan horriblemente injusto. El hijo de puta no tenia porque arruinar lo que Jaejoong había construido, lo que había trabajado tan duro para construir con Yunho.

Suspiró profundamente.

―Yo sé lo que estás pensando. ―Murmuró Yunho, apretando su brazo alrededor de él. Jaejoong levantó la cara para ver a Yunho mirándolo fijamente, sus ojos brillando como hacía siempre que las emociones de Yunho corrían calientes―. No lo pongas entre nosotros ―advirtió Yunho.

―Yo no… ―protestó Jaejoong, empujando hacia arriba y lejos del calor del cuerpo de Yunho.

―Tú lo haces ―insistió Yunho, girando completamente hacia Jaejoong. ―Estas pensando en mi tiempo con él, acerca de cómo terminó. Él pensó que estaría con él. Bueno, ahora no lo hago, Jaejoong. Te pertenezco a ti.

La mandíbula de Jaejoong se tensó por la molestia.

―Yunho, cálmate. Yo no estoy poniéndolo entre nosotros. Sin embargo, con él de pronto apareciendo... ¿cómo no puedo pensar en él?

―No importa, Jaejoong. ―Yunho lo miró, sus ojos brillando más iluminados.

―Yunho ―Jaejoong empezó, sintiendo a su vez la exasperación de la ira.

―¡Tú eres mi pareja! ―Rompió Yunho―Tú me perteneces.

Jaejoong le enseñó los dientes y las manos apretadas en los puños.

―Sabes, estoy jodidamente enfermo y cansado de que la gente me diga que le pertenezco. Creo que puedo tomar esa decisión yo mismo.
Los ojos de Yunho brillaban más.

―Nunca he dicho que no podías. Yo te pertenezco a ti también, Jaejoong. No voy a permitirle que se lleve cualquier parte de nuestro tiempo juntos.

Jaejoong respiró hondo y sintió que un poco de la tensión abandonaba sus hombros, pero sus músculos aún estaban apretados, y sus puños todavía cerrados. A veces olvidaba lo posesivo que podía ser con Yunho y Yunho con él, ya que su amante no dejaba salir su naturaleza alfa, excepto en las relaciones sexuales. Pero en este momento, Jaejoong podía ver el resplandor alfa en los ojos de Yunho. Él sabía que su amante estaba en lo cierto, que estaba dejando que la visita de Tae Won llegara a él, pero simplemente no podía evitarlo. No importa lo que Yunho pensaba que sabía sobre el hombre, Tae Won era peligroso.

―Yunho, tengo miedo ―dijo en voz baja―. Es peligroso, Yunho. No quiero que te dañe.

Jaejoong observó a Yunho recostarse y cruzar los brazos sobre su pecho. A pesar del hecho de que estaban hablando de algo muy importante y urgente, Jaejoong no podía dejar de pensar en lo sexy que se veía Yunho, su rostro iluminado por la televisión, los ojos brillantes, cambiando del color marrón oscuro que generalmente era el suyo a un color cobre único.

―Nada me va a pasar ―dijo Yunho, rompiendo el silencio―. Tienes mi palabra. Pero quiero hacerme cargo de él a mi propio modo.

Pánico así como entusiasmo burbujeo dentro de Jaejoong. El pánico, porque sabía lo que Yunho decía que haría, y el entusiasmo porque, bueno, era agradable. Sin embargo, no le diría esto a Yunho.

―No, Yunho ―dijo. Entonces, queriendo desesperadamente aclarar el estado de ánimo, se estiro y toco a Yunho en la cabeza―. Permanece.

Estuvieron en silencio durante un momento antes de que una risa se escapara de la boca reacia de Yunho. Metió la mano entre ellos a través del espacio y tiró de Jaejoong en un fuerte abrazo. Jaejoong felizmente llego, cubriendo el cuerpo de Yunho. Estaba aún más feliz cuando sus labios se encontraron.

Jaejoong frotó su ingle contra la pierna de Yunho, asegurándose de que su propio muslo rozara el bulto cada vez más grande entre las piernas de su compañero. Yunho gruñó y tiró del lazo que cogía el pelo de Jaejoong en una cola de caballo. Pasó los dedos a través de los hilos sueltos y Jaejoong se estremeció, sintiéndose muy caliente y excitado. Sintiendo un hormigueo en la piel y el anhelo del cuerpo, Jaejoong estaba más que dispuesto a entregarse a Yunho, permitiendo a su amante ser el alfa. El contacto le recordó porque estaba con Yunho: el amor, la dulzura, la pasión. Se trataba del deseo de dar placer a la pareja, no sólo recibirlo. Yunho nunca tuvo intención de dañarlo y jamás lo haría. Tenía genio y era posesivo, pero no era cruel, él era cariñoso, apasionado. Digno de confianza.

Tae Won vino de nuevo a su mente. ¿Qué tanto habría abusado de Yunho?

De repente, Yunho tiro hacía atrás y miró profundamente a los ojos de Jaejoong.

―Deja de pensar en él, maldita sea. No lo traigas a nuestra cama. ―Su voz era dura, enojada, y antes de que Jaejoong pudiera decir nada, Yunho había cambiado su posición y ahora estaba encima de él.

Yunho tomó la cara de Jaejoong entre sus manos y lo besó suficientemente a fondo para que los dedos de los pies de Jaejoong se rizaran, los ojos se le pusieran en blanco, y su miembro presionándose dolorosamente contra sus pantalones, tratando de ser liberado.

Jaejoong contuvo el aliento cuando Yunho lo dejo ir, y lo siguiente que supo fue que estaba desnudo de cintura para abajo. Los pensamientos sobre Tae Won se ahogaron bajo las olas gruesas de la pasión que se estrelló sobre el cuerpo tembloroso de Jaejoong, orquestada por las ondas de Yunho.

Yunho tomó la longitud de Jaejoong profundamente en su boca caliente, chupándolo con tal fuerza que cualquier pensamiento persistente de Tae Won se evaporó en un torbellino de sensaciones. En este momento, no había espacio para nadie más que él y su amante.

Jaejoong lanzó un grito y se agarró del pelo de su amante, luchando para llenar sus pulmones de oxígeno. Rápidamente los dedos hábiles de Yunho encontraron su pequeña entrada, preparándolo, atormentándolo, empujando más profundamente en él, acariciando las paredes de su interior hasta que estuvo al borde del orgasmo. Jaejoong quedó superado por las sensaciones, por el placer. Su confianza en Yunho era absoluta, eterna. Su compañero siempre estaría a su lado.

Yunho reemplazó su boca con la mano y alcanzó el cuerpo tembloroso de Jaejoong para obtener la pequeña botella de lubricante del cajón de la mesita de noche. Acarició a Jaejoong despiadadamente, decidido a acabar con cualquier rastro de Tae Won en sus pensamientos. Quería borrar sus propios recuerdos de la mañana y los del pasado. Quería mostrarle a Jaejoong por qué se pertenecían juntos, y hasta donde iría con tal de protegerlo, y lo mucho que lo amaba.

Besó a Jaejoong una vez más, disfrutando de sus labios suaves, de su húmeda boca y cuerpo tonificado. Aunque Jaejoong sólo pudiera ser descrito como lindo, con sus grandes ojos, su pelo largo y su cara juvenil, su cuerpo era el de un hombre tonificado, musculoso y disciplinado, era irresistible.

Sólo el recuerdo de esas sensaciones envió fuegos artificiales que estallaban dentro de su estómago. Para él, Jaejoong era un espectáculo digno de ver, tocar y besar. Demostraba lo mucho que adoraba a su pareja a través de sus caricias y sus besos hasta que Jaejoong le rogaba que terminara, que le dejara venirse.

Desnudos y palpitantes, Yunho era muy feliz de hacerlo. Empujó a Jaejoong en sus manos y rodillas y lubrico su entrada, mientras que lubricaba su propio miembro. Gimiendo, Jaejoong empujó contra los dedos de Yunho, su deseo evidente. Yunho se inclinó sobre él, empujando el pecho de su compañero a los cojines mientras se abría camino hacía el interior.

Jaejoong se apoderó del brazo del sofá y movió sus caderas, Yunho vio las imágenes que su compañero estaba dándole. Él sonrió. Su compañero quería que lo tomara duro y rápido. Jaejoong quería ser poseído, dominado. Quería ser llevado al olvido.

―Yunho ―gimió Jaejoong.

Profundamente dentro, Yunho comenzó a moverse con empujes bajos al principio, pellizcando a Jaejoong en la curva entre el cuello y el hombro. Jaejoong se movió con él, levantando las caderas y tomando a Yunho más profundamente.

Jadeando, Yunho procedió a tomar a Jaejoong en el sofá, retorciéndose, con los sollozos y maldiciones de su compañero que sólo lo excitan más. El entusiasmo de Jaejoong, como siempre, alimento la lujuria de Yunho, impulsándolo para ser una solo alma el uno con el otro. Pulsando los músculos de sus hombros, sintió al lobo aullar con triunfo, con posesión.

Su compañero, su amor.

Miró hacia abajo a su compañero retorciéndose debajo de él, exigiendo más.

Confiaba en Jaejoong con su alma, lo amaba como no amaba a ningún otro, y se lo mostraría a su hermoso compañero de la mejor manera que sabía hacerlo. Los dedos de Yunho se clavaron en los hombros de Jaejoong mientras empujaba con más fuerza contra su compañero, haciendo a Jaejoong gritar.

Jaejoong se vino primero y Yunho poco después con un gruñido bajo. Yunho colapsó encima de su compañero, empujándolo aún más en los cojines. Acarició el cuello de Jaejoong, y lo escuchó suspirar. Jaejoong levantó el brazo y llegó con la mano detrás de él a la cabeza de Yunho como si fuera una mascota.

―Buen chico.

Yunho se echó a reír.
Yunho miraba perdidamente la carta que sostenía. No sabía qué hacer. Era temprano en la mañana de Navidad, se había levantado antes que Jaejoong. Acababa de detenerse a admirar el árbol de Navidad con los regalos puestos debajo cuando vio el sobre junto a la puerta principal. Parecía como si alguien lo hubiera deslizado en algún momento durante la noche. Se estremeció al pensar que alguien estuvo a hurtadillas alrededor de su casa ayer por la noche mientras él y Jaejoong dormían.

El sobre estaba dirigido a él, y Yunho reconoció los garabatos grandes de Tae Won. Su intestino se apretó en nudos deslizantes. Tae Won había estado en su casa y él no lo sabía. Su casa.

Su lugar de paz y seguridad. Sabía que el sentimiento de ser violado consistía en la intención del pinchazo, y realmente se sintió violado. Se sentía como que estaba siendo vigilado por ojos hostiles. Acosado.

Cazado. El muy cabrón se lo había hecho una vez antes. Esto no podía continuar.

Hijo de puta, bastardo.

Con el ceño fruncido no se sentía bien, abrió el sobre y leyó la breve nota en el interior.

Yunho,
Después de la grosera bienvenida de ayer, espero que me encuentres, a solas, a las 9 a.m. en el parque para perros cerca de tu casa. Tenemos mucho que discutir, y sería mejor discutirlo en privado. Me lo debes, Yunho. Me lo debes por el tiempo pasado y por tu traición.
No traigas a tu amante, sólo se pondría en el camino, y no querrías verlo dañado, ¿verdad? Sabes que soy capaz. Sabes que lo voy a hacer si me obligas. Ni se te ocurre ir con la manada, recuerda lo que me hiciste hacer cuando me dejaste. Fácilmente puedo hacer lo mismo ahora. No me obligues a ponerme violento, Yunho.
Solo. 9am. Parque para perros. Considéralo como un regalo de Navidad de ti para mí.


Yunho se estremeció al oír a Jaejoong moverse en su dormitorio. ¿Qué iba a hacer? Sabía de lo que era capaz de hacer Tae Won, sabía que no tendría ningún reparo en prender fuego a la casa, matando a incluso a Jaejoong. El hombre no tenía conciencia, ni compasión.

No. Tae Won era un monstruo. Y esta carta lo demostraba.
Jaejoong caminó por el pasillo con una sonrisa en su rostro, pero Yunho la vio desvanecerse y se preguntó si se veía tan enfermo como se sentía.

Probablemente estaba pálido, y la nota lo agitó un poco, apretó con sus manos temblorosas. Podía sentir el sudor que le recorría la espalda. Infiernos, Jaejoong, probablemente olía su angustia.

―¿Yunho? ―Jae lo agarró de los hombros, la preocupación en sus ojos.

―¿Qué es esto?

Yunho no dijo nada, pero le ofreció la carta a Jaejoong, quien se la quitó y empezó a leer. Emociones intensas ondulaban a través de ese rostro muy querido: la primera sorpresa, luego ira, y luego ira asesina, arrugó la carta y gruñó con una ferocidad característica de la ira del alfa.

―Maldita sea.... maldito... bastardo ―hervía Jaejoong, las palabras retumbaban como truenos de su pecho. Yunho casi no lo podía entender, y vio que Jaejoong estaba a segundos del cambio.―Si quiere una guerra, se consiguió una. Voy a tratar con él.

Las palabras de Jaejoong lo sacaron de su aturdimiento, y apretó el brazo de Jaejoong antes de que pudiera volverse a entrar en el dormitorio y vestirse para la batalla.

―¡Espera, no! Tengo un plan. Creo que…

―Tú te quedas aquí. Tratare con Tae Won yo mismo.- dijo Jaejoong hirviendo de ira.

-Jaejoong, no….

-¡¡¡Es una orden!!!

Yunho nunca había visto a su amante tan enfurecido. Esto iba más allá de la ira que había percibido antes. Esto era mucho más personal, y Yunho sabía lo que tenía que hacer para calmar a Jaejoong lo suficiente para que su compañero pensara.

Lo besó. Apasionadamente; con lengua, agarrando su cara entre sus manos. Apretó su cuerpo contra el de Jaejoong y lo besó hasta que Jaejoong envolvió sus brazos alrededor de la cintura de Yunho, hasta que comenzó a devolver el beso y dejó de luchar contra él.

Sólo entonces dio marcha atrás, cuando sabía que era más capaz de escuchar.

―Jae, sé lo que estás sintiendo. ¿Crees que yo no odio a Tae Won por regresar? ¿Por amenazarnos? Lo hago. Pero tengo un plan para lidiar con él. ¿Podrías por favor escucharme?

Jaejoong soltó un gruñido.

―Mira, sé que si no tratamos con él ahora, sólo se convertirá en un problema mayor ―continuó Yunho―. ¿Podríamos tratar de manejar esto sin que nadie resultara muerto?

―Podemos tratar. Por ti.

―¿Por qué no caminamos y hablamos?

Jaejoong consiguió esbozar una sonrisa y asintió con la cabeza.

―Eso sería genial. ―Él se sentía mejor y con un mayor control de la situación. Tal vez la Navidad no se arruinaría después de todo. Jaejoong curvó el brazo alrededor de Yunho, saliendo de la casa.

―A Tae Won no le gustan los perros ―comenzó Yunho―. Tiene miedo de ellos. Pero sobre todo le tiene fobia a los lobos.

Jaejoong levantó una ceja.

-¿Cómo puede tener fobia a los lobos si es uno? ¿Si tú también eres uno? ¿Es un alfa, no?

-No lo sé, nunca entendí esa parte, según recuerdo era su beta quien daba las órdenes frente a los lobos, en el campo de batalla…..su fobia hacia ellos es grande….les teme mucho.

Jaejoong mostró una lenta sonrisa en su rostro salvaje.

―¿Les teme ahora?


Yunho se acercó al parque para perros, a las nueve, solo. Estaba lluvioso y frío y se metió las manos en los bolsillos. Deseaba que nevara, le gustaba tener una Navidad blanca, pero sólo parecía llover. De todos modos, esto disipaba el frío y el viento era brutal, vio la figura descomunal de Tae Won junto a un árbol de gran tamaño que sobre todo le protegía de los elementos. La lluvia se había reducido a una ligera llovizna cuando llegó al árbol. Tae Won se volvió hacia él, ni una sonrisa en su rostro.

―Me preguntaba si tendrías el coraje de presentarte ―dijo Tae Won, su tono de voz amarga y arrogante.

―Sólo vine aquí para decirte que nosotros hemos terminado, Tae Won ―dijo Yunho, manteniendo su voz firme. Estaba de pie un poco aparte de Tae Won y se preparó en caso de que quiera golpearlo. ―Te lo digo para que permanezcas lo más lejos posible de mí y mi familia. ―Siguió―. ¡Maldita sea! yo no te deseo, no te quiero y malditamente no te necesito. Vete a la mierda. ―Yunho no pensaba que pudiera decir nada más claro que eso.

―Yo no te creo ―dijo Tae Won―. Eres mío. ―Yunho apretó los puños, anhelando golpear al cabrón en la cara.

―¿Tienes un problema de audición, Tae Won? ― respondió, apenas capaz de mantener su ira en la bahía―. Mantente lo más lejos posible de mí. ¿Qué carajo es lo que no entiendes?

―Tú me necesitas ―dijo Tae Won. Luego sorprendió a Yunho dando un paso hacia él y poniéndose de rodillas. Apretó las manos de Yunho, que ahora estaban fuera de sus bolsillos, y las besó.

Esto fue completamente inesperado.

―Vuelve a mí. Te necesito. ―Había una súplica en su voz, pero Yunho podía ver que los ojos grises de Tae Won eran todavía fríos. Insensibles. ―Te amo. Somos uno. Nos necesitamos el uno al otro. Esto casi me mata cuando te fuiste. Vuelve a mí, y vamos a hacer las cosas bien. Te lo prometo, todo será diferente. Verás, he cambiado. He cambiado desde que me dejaste. Estás rompiendo mi corazón.

Yunho tiró del agarre de sus manos de Tae Won y dio un paso atrás. Luego otro.

―Tú no tienes un corazón ―dijo con frialdad―. Nunca lo tuviste. Eres un manipulador, un usuario. Yo nunca volvería contigo. Prefiero estar solo que estar contigo. Te lo digo una vez más. Permanece. Lejos.

Yunho giró sobre sus talones y se alejó, los hombros hacia atrás, con la cabeza alta, su corazón agitado..

―¡Eres una sucia putita ingrata! ―gritó Tae Won.

Yunho escuchó el sonido característico de un martillo de pistola. Se dio la vuelta para ver a Tae Won apuntándole con un revólver. ¿En realidad va a pegarme un tiro? A pesar de todas las amenazas, todas las agresiones, Yunho nunca quiso creer que Tae Won fuera capaz de asesinar. Pero su esperanza se vio arrastrada por el áspero viento cuando él miró por el cañón del revólver. Un trozo de hielo se alojó dentro de su estómago y congeló sus entrañas.

―¿Has perdido la cabeza, Tae Won? ―gritó Yunho.

―Si, es tu culpa―Tae Won estaba temblando, sus ojos estaban enloquecidos―. Es todo culpa tuya. Y ahora vas a pagar por ello.
Yunho vio un bulto negro que se asomaba detrás de un bosquecillo de árboles y se deslizo silenciosamente detrás de la espalda de Tae Won.

―¡Yo te di todo! ―Tae Won seguía gritando―. ¿Y qué obtengo? Tú te vas a joder con un Alfa, agachándote para Dios sabe cuántos otros hombres. Y tienes el descaro de rechazarme.

En el momento en que Tae Won levantó el arma más alto, Jaejoong saltó. Ciento cincuenta libras de lobo, de anchos hombros, cuerpo largo, con las garras enormes y letales y una boca llena de dientes afilados aterrizaron en la parte posterior de Tae Won, lo que lo lanzó a la tierra. La brusquedad del ataque provocó un espasmo en la mano de Tae Won, y el tiro sonó en los oídos de Yunho al tiempo que su pierna empezó a arder. Tropezó y cayó al suelo, jadeando.

Vio a Jaejoong fijar a Tae Won debajo de él y apretar su boca grande en el cuello de Tae Won. No le mordía con la fuerza suficiente como para extraer la sangre, pero Yunho sabía que Jaejoong quería, y comprendió cuánto control estaba ejerciendo para no matar a Tae Won.

Yunho miró su pierna. Estaba sangrando, pero después de que rasgó sus pantalones, vio que la bala sólo le había rozado. Sacó un pañuelo del bolsillo y se lo ató sobre la herida para detener el sangrado. Luego se levantó y se fue cojeando hacia donde Tae Won estaba completamente inmóvil.

Mientras se acercaba, podía oler el olor característico de la orina.

Tae Won se había orinado en los pantalones.

Yunho cogió el revólver de Tae Won de la mano y utilizo la manga para cubrir sus dedos mientras recogía el arma por la empuñadura.

―Eres un idiota ―dijo Yunho en voz baja, forzando a Tae Won a mirar directamente a un cabreado lobo a la cara. Yunho tuvo que admitir que ver a Jaejoong como estaba, incluso le daba miedo a él, la cara del lobo gruñendo se veía como algo salido de una pesadilla, jamás había visto a Jaejoong así de furioso.

―Tae Won ―dijo Yunho suavemente, pasando para estar detrás de Jae, de modo que Tae Won los viera a ambos. ―Piensa esto como tu oportunidad de cambiar realmente. Quiero que pienses en este lobo….este es mi Alfa….mi compañero…piensa en él y que sepas que va a romper tu garganta si alguna vez te me acercas de nuevo. Él es mi guardián, y te matará despacio, lenta y dolorosamente si intentas algo conmigo, ya lo ha hecho antes, y no creo que se detenga una próxima vez…..tenlo por seguro…

Tae Won lo miró aterrado. Sus ojos estaban increíblemente amplios y sus pupilas eran del tamaño de alfileres. Su boca se abrió en un grito silencioso, y todo su cuerpo se estremeció. Estaba más pálido que un fantasma, todo el color había desaparecido de su rostro. Tae Won podría haber sido un monstruo, pero también era un cobarde.

Yunho se alejó, y Jaejoong lo siguió poco tiempo después, trotando a su lado. Miró hacia atrás una vez para ver a Tae Won poco a poco darse la vuelta. Y vomitar. Estaba temblando visiblemente, y Yunho se volvió, decidido a seguir adelante. Nunca olvidaría, pero pondría a Tae Won en su pasado una vez más. Su futuro estaba caminando a su lado, silencioso sobre la hierba mojada. Yunho miró a Jaejoong y observó los músculos lisos moviéndose y flexionándose bajo su pelaje, las orejas moviéndose adelante y atrás, capturando todos los sonidos que les rodeaban, los coches, los pájaros. El viento entre las hojas.

Yunho puso su mano sobre la espalda de Jaejoong y oyó el gruñido suave, casi como un ronroneo, retumbando en el pecho de su amante. Era tan hermoso.

Todavía era temprano y la mayoría de las personas estaban en casa, en el interior, abriendo los regalos de Navidad. Caminaron un corto camino a un río en movimiento rápido, y Yunho vació el revólver antes de tirarlo al agua. Esperó unos minutos para que el agua tomara el revólver antes de tirar las balas. Con la esperanza de que pasara un tiempo antes de que el revólver fuera encontrado.

Él respiró hondo y lo libero lentamente. Echó un vistazo a Jae, quien estaba tragando el agua de la orilla. El lobo miró hacia arriba, con el pelo mojado y fibroso alrededor de su mandíbula, y movió la cola. Yunho sonrió y le rascó detrás de las orejas. Los ojos de Jae retrocedieron de nuevo en su cabeza en respuesta, y Yunho rió entre dientes.

―Vamos a casa, compañero ―dijo Yunho al lobo.

Cuando llegaron al estacionamiento Jaejoong cambió de nuevo en forma humana y se vistió.

―Es mejor que lo haga, que no se te acerque ―dijo Jaejoong cuando Yunho los llevó a casa―. Voy a matarlo si vuelve a aparecer.

―Lo sé. ―Yunho lo sabía. Y lo aceptó.


En casa Jaejoong recogió un regalo rectangular, del tamaño de un marco aproximado de 11 x 14. Jaejoong parecía claramente nervioso, y Yunho se preguntaba por qué. Ninguno de los otros regalos lo había puesto nervioso.

―Este... um... bueno, espero que te guste ―dijo su compañero a toda prisa, colocando el regalo en las manos de Yunho.

Curioso, Yunho desenvolvió el regalo. Era, de hecho, un marco. Pero en vez de una fotografía, había una pintura bajo el cristal.

Era de un lobo y un hombre más bien ligero de ropa, a quien Yunho reconoció al instante como Jaejoong. Sin embargo, un Jaejoong que nunca había visto antes.

Los ojos de Yunho viajaron del hombre al lobo. Era él, él sabía que lo era. Pero... el lobo casi parecía etéreo, como un espíritu lobo, con los ojos extrañamente brillantes, y una extraña aureola que emanaba del cuerpo de la criatura. Tenía una calidad luminosa y brillante en la piel que ningún lobo real tendría, pero esto sólo añadía la calidad espiritual y mágica de la pintura. El fondo mostraba montañas y bosques, la naturaleza en su momento más hermosa.

El guerrero y el lobo estaba cerca uno del otro, y el guerrero puso una mano sobre el hombro del lobo, indicando claramente que eran compañeros.
Era exquisita.

―¿Hiciste esto? ―Susurró Yunho.

―Sí. ¿Recuerdas cuando me inscribí en la clase de arte un par de meses atrás? Bueno, creo que tengo un don. Al menos, mi maestro lo dijo.

¡Oh, sí, seguro de que tenía un don! Yunho finalmente logró levantar los ojos de la pintura y encontrar a Jaejoong. Su compañero parecía nervioso, sus manos se agarraron en su regazo, y se mordió el labio.

―Ven aquí ―ordenó Yunho.

Jaejoong parpadeó sorprendido, pero se levantó de la silla y caminó hacia el lado opuesto de la habitación para sentarse al lado de Yunho. Él reverentemente coloco la pintura a un lado y tomó la cara de Jaejoong en sus manos antes de besarlo profundamente. No estaba seguro de cuánto tiempo se mantuvieron en ello, pero cuando finalmente se permitieron tomar aire, la cara de Jaejoong estaba colorada, sus labios estaban hinchados, y tenía una sonrisa en su rostro.

―Feliz Navidad, Yunho. ―Eran los ojos de su compañero de ensueño y eso hizo a Yunho sonreír más amplio.

―Feliz Navidad, Jaejoong. Me pregunto.... ¿Hay alguna manera en que puedas tener ese traje de la pintura? Porque te aseguro como el infierno que me encantaría verte con el en la vida real.
Jaejoong se sonrojó, pero se veía inmensamente satisfecho.

―Tal vez. Eso sería un pequeño y divertido juego, ¿no es así? Guerrero celta y un espíritu lobo.

La sonrisa de Yunho era letal cuando empujó a Jaejoong en contra de los cojines del sofá y gruñó.

―Nuestra primera Navidad juntos parece que se perfila para ser muy agradable ―dijo Jaejoong cuando Yunho le mordió en el cuello, dejando marcas―. A pesar de un poco de distracción.

Yunho rió misteriosamente, detrás de sus labios sobre la mandíbula de Jaejoong.

―Nada nos va a distraer ahora. Estoy muy decidido a hacer de esta Navidad una muy buena. ―Levantó la cabeza, sin dejar de sonreír―. Te amo, Jaejoong. ―Aún amaba decir esas palabras, a sabiendas de que las quería decir, sabiendo que su amor era correspondido.

Jaejoong pasó las manos sobre el pecho de su compañero, enviando escalofríos por el cuerpo de Yunho.

―Te amo demasiado, Yunho.

Yunho le acarició el cuello. Olvidándose de Tae Won y olvidándose de su ira, se dejó caer en el calor de Jaejoong, su amor, y sentir la comodidad de su hogar….SU hogar.


NOTA: Espero que hasta este momento les guste, de hecho, la adaptación terminó poco antes del cap 2, pero a mi parecer terminó muy “X” así que decidí continuarlo con estos 2 capos, de hecho, quiero seguirlo…¿ustedes cómo ven? ¿Lo dejo aquí o le sigo? Pero si deciden que lo siga tendrán que ser un poco pacientes, pues estoy en mis finales de la carrera y son…..¡¡uffff!! biblias para leer para que en el examen vengan sólo 50-70 preguntas, así que…..mejor estudiar y pasarlos….pero al final, son sus comentarios los que decidirán.

Gracias por leer. :D

16 comentarios:

  1. Me encantó, no sé. Yo quiero más xD <3

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  2. esta muy hermoso si continualo por favor :) esperare con ansias la continuación si decides continuar gracias espero leerlo pronto

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  3. quiero mas tambien lo amo me enkanta !!

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  4. Sabes, cuando leí tú fic (los dos primeros capítulos) me quedé con ganas de leer más, así que busque la novela y me leí los tres libros de la saga. Me llevé una gran sorpresa por estos dos capítulos completamente tuyos, más que nada porque dejas ver lo posesivo que puede ser Jaejae.

    Bueno, a mi me encantaría que sigueras ¿No sería cool que adaptara la segunda parte para que fuera YooMin? Bueno, MinChun. Es que esa pareja se me vino a la cabeza. Min y Chun quedan perfectos para eso.

    Mucha suerte con tus exámenes.

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  5. aaaaa me gusto mucho !!
    cuando termine de leer el capo 2 quede con muchas ganas de seguir leyendo
    y este tambien me dejo con ganas de seguirle ><
    continualo xfiss esta genial :)

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  6. magnifico disfrute y me deleite muchisimo con esta adaptacion me mori de risa cuando el cobarde ese se orino en los pantalones y woooo como jae aparecio como un imponente lobo y defendio a su compañero, fue sensacional y q lindo cuando le enseño la pintura y yunnie al final se siente en su lugar en su hogar con su familia con su compañero, su jaejoong que lo espero 100 años kyaaa muchas gracias y por favor si continuala y tomate tu tiempo se como es estar con examenes es complicado, mucha suerte en ellos :)

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  7. Es tan genial ♥ si por favor continualo !!! Y sere pasciente lo prometo , y gracias a dios jae es el uke en el sexo por que ver a yunho de uke enserio me trauma jejejeje jae tan lindo apesar de ser todo poscesivo y rudo aun asi se sonroja con yunho !!!! Porfa no lo dejes ahi y siguelo aunque se tenga que esperar por fis asi que hasta prontito !!!!

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  8. Estuvo genial!!! Exijo una continuación!!! Por cierto pobre Yunho, a corta edad tuvo que vivir experiencias horribles, lo bueno es que ahora esta Jae con el. Me intriga quien terminará siendo el dominante, pues si bien me gusta que ambos sean sukes, es raro que Yunho se doblegue. Y q mas pasará con esta pareja!!! Quiero sabeer!!!

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  9. Anónimo5/12/2013

    A mi tambien me gusto mucho
    siguela cuando termines los examenes de tu carrera que tienes razon son extenuantes XD
    "No mi lobo" es una muy buena historia :D

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  10. waaaaaaa siguelo siguelo siguelo jajajjaja que mejor que un pequeño lobito de ellos
    waaaaaaaaaa amo el m-preg jajajajjajajaja

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  11. Wow >o< ... Me encanto ... Waaa pero que apasionada es esta parejita ... Muy buena la adaptación y los dos capis de tu inspiración estan muy buenos ... Que genial eres escribiendo ... Por favor si te animas continualo por ahi si puedes mete a Changmin para q haga el mal tercio (Homin) aunq claro el Yunjae al final deben quedar juntitos... Bueno bye y éxitos en tu carrera ^^

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  12. Me encanta gracias por hacer la adaptacion te esta quedando muy bien, continualo y gracias por compartirlo con nosotros. ñ_ñ

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  13. Muy buena tu adaptación. Gracias.

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  14. Hermoso me encanta, cuanto amor, gracias

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  15. Hermoso me encanta, cuanto amor, gracias

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  16. Esta precioosoo¡¡¡ me entro la preocupación con la llegada de ese TaeWoo.. pero no esperaba menos de Jae sacando lancasta por lo que le pertenece. Y que decir de ese cuadro ahhh la sola descipción me ha hecho querer verlo en vivo y a todo color(^.^). Definitivamente me alegra encontrar el fic ya que lo has avanzado porque me encataría encontrar a Junsu o ChangMin como compañeros de mi Yoochun en los caps se siguen¡¡¡¡¡ Mil Gracias por esta narración tan limpia y emocionante¡¡¡¡

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