COPA DE CAMPEÓN.
26/04/2010
…
…
De la boca de Junsu aprendí, que las
cosas no se mueven a tu favor.
Eres tú, quien logra que las cosas
estén a tu favor.
El final de este largo camino ha
empezado y sé que luego de esto solo quedaran cicatrices incapaces de borrar,
sé también que me llevaré por delante muchos corazones. Pero esto es lo que
debo hacer.
Mientras Junsu sonríe y se divierte,
gozando de su momento perfecto. Sé que ninguno de nosotros se puede acercar a
él sin levantar sospechas, y que por sobre todo. James representa su más grande
debilidad.
Fue el primero en su vida, el que lo
arrastró a ese mundo y percepción.
James fue, es y será el talón de
Aquiles para Kim Junsu.
Por mucho que admitir aquello me
incomode.
…
…
—¡Es inconcebible! ¡Estás arriesgando la reputación
del Conservatorio solo por que estás saliendo con él!
—¡Creíamos que al ser el mejor del Conservatorio,
al estar a un paso de graduarte, esto sería lo más importante para ti!
Bufé con molestia, hastiado y aburrido de toda esta
gente a mí alrededor.
El coro entero se había reunido a mí alrededor
objetando que el concurso era uno de los eventos más importantes para el
Conservatorio. Minho ya se había llevado el primer lugar en baile, Yunho lo
llevaba desde años anteriores. La final de soccer sería en unos días. Y todos
parecían estresados con los exámenes.
El punto es que Jaejoong parecía no encajar
conmigo, al no haber cantado frente a un público jamás. Y mientras todos
despotricaban en su contra. Yo solo logré levantarme, Jaejoong a mi lado miraba
el suelo con suspiros alternados y Yunho empezaba a arrugar el entrecejo.
—Basta. Para su información no lo hago por que
Jaejoong y yo hubiéramos estado saliendo, sino por que tiene una voz asombrosa.
Y si, ya no estamos saliendo. Y Jaejoong está dispuesto a cantar frente a
ustedes en el momento que sea necesario.
La mirada de Jaejoong fue directo hacía mi rostro.
Los encargados del coro murmuraron entre ellos durante un largo rato hasta que
finalmente, el presidente, cargo que yo había rechazado por que me aburría. Dio
un paso hacía adelante.
—Perfecto, que sea luego de la primera ronda de
exámenes entonces. En el auditórium principal.
Asentí educadamente y poco a poco todos se fueron
reuniendo en diferentes salones donde sería su examen. Mientras el resto de los
estudiantes estaban en clases, los de último año nos preparábamos para los
finales que comenzaban a la segunda hora.
—¿Estás seguro de todo esto, Yoochun?
—Yunho me dijo que tú voz es estupenda, lo comprobé
aquel día en tu departamento. Estaremos bien.
Jaejoong de todas formas se removió incómodo, pero
Yunho puso una mano en su hombro y le sonrió. Jaejoong pareció respirar
aliviado entonces. A unos metros de ahí, Junsu estaba apoyado contra los
casilleros, con James enfrente.
Hablando como si nada, entre sonrisas y toques
suaves.
Todos se habían percatado de aquello. Junsu parecía
que de pronto había olvidado al resto del mundo, excepto al muchacho rubio
frente a él. La risa de Heechul me hizo girar, jalaba de la corbata a Siwon y
recordé nuestra actitud a principio de año.
—Acompáñame a ser odioso unos segundos.
Siwon parecía turbado al ver como jalaba a Heechul
de un brazo. Pero unos pasos más adelante al identificar a Junsu, Heechul
sonrió, arreglando el cuello de su camisa. Junsu había empezado a caminar, al
parecer dispuesto a acompañar a James al auditórium donde sería la final de
canto.
Heechul me agarró del brazo y apresuramos el paso,
pasando en medio de los dos, con fuerza. James trastabilló un poco, pero Junsu
al estar tan cerca de los casilleros, chocó contra ellos en un sonoro ruido que
alertó a todos.
—Que poco equilibrio, Kim. Muy decepcionante para
ser un deportista tan importante para el equipo de nuestro Conservatorio.
Las palabras desdeñosas enfurecieron a Junsu, que
se irguió de inmediato y arregló su ropa. Enviando una mirada asesina, antes de
ignorarnos y continuar caminando. Con aquella mirada de profundo odio.
—Bien dicho.
—Lo sé.
Heechul aceptó mi halago con una sonrisa orgullosa
y arregló su cabello.
Cuando se lo proponía, podía ser verdaderamente
cruel.
…
…
Casi una hora y media después, quizá algo más.
Todos nos estábamos jugando nuestro puesto en la
graduación. Miré mi examen y suspiré, genial, me faltaban dos preguntas. Pero
por suerte completaba los puntos necesarios, en el caso de tener las anteriores
correctamente respondidas.
Oh, maldición… Odio los exámenes.
Junsu estaba en la punta de la primera fila,
escribía tranquilo. Como puede verse tan tranquilo cuando es… ¡Maldición,
Yoochun. Concéntrate! Sobra decir, que aquello no funcionó, las ideas seguían
sin llegar.
Para cuando levanté la mirada hacía la puerta del
salón, la figura de Junho me tomó por sorpresa, él estaba ahí, vestido formal
como casi siempre, mirando a su hermano con una sonrisa en los labios.
Los ojos de Junho se cruzaron con los míos,
extendió su mano y me saludó. Una sonrisa surcó por mis labios con la
interesante visita del hermano de Junsu en estos momentos. Y él solo me sonrió
de la misma forma.
Si hubiera dejado mis sentimientos fluir hacía él,
como en un principio.
Quizá nada de esto hubiera sucedido.
Pronto al voz del profesor nos sorprendió a todos,
empezaba a retirar los exámenes y a mi me seguían faltando esas dos malditas
preguntas. Alguien una vez me dijo: “Escribe piedras, pero escribe algo
Yoochun, solo procura no dejar ningún espacio vacío. A veces el ‘esfuerzo’ es
tomado en cuenta”
Así que con esas palabras en mente escribí como
poseso cuanta barbaridad se me pasó por la cabeza. Creo que hasta el nombre de
Junsu se me escapó por ahí, solo esperaba que en realidad tomaran en cuenta el
‘esfuerzo’ de mi mano al escribir tanto.
—¿Qué tal te fue?
—Del asco, pero creo que si completo los puntos
suficientes.
Siwon sonrió, negando levemente con la cabeza y
Heechul se agarró de su brazo.
—¿Qué tal, Siwie? Un cien seguro, ¿verdad?
—Tal vez, ¿y tú?
—Confórmate con saber que tendré los puntos
necesarios para graduarme.
Heechul y yo reímos, chocando nuestras manos cuando
Siwon rodó los ojos. Más allá, casi en la entrada del salón Junsu charlaba con
su hermano, con una pequeña sonrisa en los labios. Pocas veces había logrado
ver esa sonrisa en Junsu.
—¿Ese no es Junho?
—Si, y mira lo mucho que Junsu se va a molestar.
Ambos me miraron confundidos, pero para ese momento
yo ya caminaba en dirección de los hermanos Kim. Las gafas en mi rostro y la
sonrisa que Junsu más odiaba en los labios.
—…Así que hoy fui a ver mis notas y aprobé todo, me
gradúo en tres semanas.
—¿En serio, hyung? Eso será increíble, te gradúas
antes que yo.
Pero justo antes de que Junho pudiera responderle,
lo agarré por uno de los hombros, él giró sorprendido, y Junsu aún no se movía.
—Hey, Junho. Que bueno verte.
Dos segundos después las gafas reposaban en mi
cabeza y mis labios en los suyos. Escuché pequeños grititos de asombro a
nuestro alrededor. Lentamente los labios de Junho empezaron a responder, apenas
para que contara como un beso de saludo, con un movimiento suave pero
convincente.
Los ojos de Junsu fue lo primero que encontré,
estaba inexpresivo.
Pero sus ojos me veían de la misma forma cuando
empecé a juntarme con Jaejoong. Contra todo pronostico, Junsu dio un paso hacía
nosotros, arrugando el entrecejo. Mostrándose molesto con aquello.
—¿Qué diablos crees que haces Yoochun?
Fue sensacional, Junsu usó ese tono amenazante y
peligroso de su verdadera personalidad que al parecer Junho no había notado
jamás, por que sus ojos miraron a Junsu repletos de incredulidad.
El tono ácido en las palabras de Junsu, fue lo que
necesité para anclar a Junho a mi plan.
—Bueno, Junho quería decírtelo con calma pero ya
ves. No aguantaba las ganas por besarlo.
Junsu miró directamente a Junho y él solo sonrió
algo nervioso. Luego soltó una pequeña risa despreocupada y apretó mi mano con
suavidad. Definitivamente Junsu y Junho no se parecían en nada.
—Junsu… Yoochun y yo estamos saliendo desde estas
vacaciones.
—¿Qué?— Junsu miró de un lado a otro, rascando su
nuca. Tratando de no perder el control. —¿Estás loco Junho? ¿Por qué con él?
La razón de la rabia que Junsu estaba experimentaba
radicaba años atrás, cuando Junsu hubiera ganado, alejándome de su hermano.
Pero hoy, a sus ojos todo volvía a su cause y él sentía su esfuerzo de años en
la basura.
—Su… Yo sé que Yoochun y tú…
—¡No! Tú no sabes nada.
Fueron dos golpes leves, el dedo índice de Junsu
golpeó el pecho de Junho y a cada segundo que transcurría Junho perdía
percepción del muchacho enfrente suyo y que era su hermano menor.
—¿Junsu?
—Solo…— Junsu llevó las manos a su cabeza y giró,
dispuesto a marcharse. –Déjenme en paz. Todos ustedes.
Caminando entre los alumnos de sexto años que
estaban por los pasillos y que se abrían al paso de Junsu, se marchó. Todos
susurraban débilmente lo sucedido y Junho inmediatamente enfrío sus
expresiones, cruzando los brazos y mirándome fijamente.
—¿Qué diablos fue eso?
—Tú verdadero hermano, o por lo menos una de sus
verdaderas caras. Te dije que me dieras unos segundos y te probaría que Junsu
no es quien dice ser.
Junho pasó una mano por su rostro y bufó.
—¿Y quien es ese Junsu que dices que yo desconozco?
—Ese, es el Junsu que te odia, por ser mejor que
él. Que no soporta perder ante ti, y que tiene mucho odio y resentimiento
guardo. Capaz de hacer lo que sea con tal de salirse con la suya.
—No, ese que describes no puede ser mi hermano. Yo
crecí con él… Él no… Puede…
—Entonces dame tu voto de confianza, permite seguir
con esto y te entregaré la verdad que tanto deseas.
Su mirada fue seria, pareció pensar lo que le
decía, hasta que finalmente respiró hondo y giró, seguramente dispuesto a
buscara a Junsu.
—Espero que sepas lo que estás haciendo.
Ni un si, ni un no. Por un momento su actitud me
recordó a Junsu. La mano de Yunho me tomó por sorpresa, sobre mi hombro acababa
de apoyarse. Mientras el resto se encontraba a mí alrededor.
—¿Qué fue todo eso? ¿Desde cuando Junho y tú están
saliendo?
—No salimos. Solo le pedí que me ayudara con esto
de fingir que salimos para hacer que la mente de Junsu se fije en algo más
mientras ponemos en marcha el plan.
Heechul se cruzó de brazos.
—Hay algo que no entiendo, Junho ama a su hermano,
¿por qué te ayudaría?
—Por que le ofrecí algo que no pudo resistir.
—¿Tu cuerpo?
—No seas imbécil, Chul.
Todos rieron y yo solo rodé los ojos.
—Junho sabe que Junsu hace tiempo actúa extraño.
Solo quiere saber que es lo que sucede. Quiere ayudarlo. Por eso accedió, por
que cree que lo de su hermano es un problema pequeño. Pero no es mi culpa que
la verdad con la que se va a encontrar sea más de lo que pueda soportar.
Hubo un corto silencio, luego de unos segundos
agarré a Jaejoong por los hombros.
—Pero mientras tanto… Vamos, Jae. Es tú momento del
triunfo.
Jaejoong reprimió un lamento y bajó la cabeza. No
muy entusiasmado con la idea.
…
…
Detrás del telón, Jaejoong se asomó un poco.
El ruido que había en el lugar más la cara de
Jaejoong, me dejaron ver lo que ya sospechaba. El lugar estaba repleto. Yunho
rió un poco cuando vio la expresión de Jaejoong y luego carraspeó un poco,
fingiendo que jamás había pasado.
Yo solo fingí que seguía probando el piano.
—¿Por qué tiene que haber tanta gente?
—Seguramente se corrió el rumor de que ibas a
enfrentar a los del coro. Ya sabes lo exclusivos que son, a Yoochun lo veneran
por su talento y por que nunca quiso pertenecer a su grupo exclusivamente, pero
con los demás… No son muy amables que digamos.
Mientras Yunho y Jaejoong parecían ignorar al resto
del mundo en medio de su conversa. Me pregunté por un momento si Junho hubiera
alcanzado a Junsu. De una u otra forma lo más seguro era que si, a Junsu no le
convenía enojarse con su hermano.
Su imagen de hermano dulce y sociable, se lo
impedía.
—¡Además! ¿Qué canción se supone que deba cantar?
—Canta la que interpretaste para Yoochun, si con
esa canción lo convenciste, convencerás a todos.
Jaejoong calló y yo sonreí, la conversación se
empezaba a volver interesante. Giré para ver a Jaejoong que sonreía nervioso.
Acariciando una de sus manos distraídamente.
—No… Esa canción no.
—¿Por qué no?
—No creo que sea la canción adecuada.
—¿Por qué no?
Jaejoong miró a Yunho algo exasperado y yo me
levanté, colocando una mano en el hombro de Yunho.
—Por que esa canción, la cantó pensando en ti.
—¡Yoochun!
—¿Qué? Es la verdad.
Era obvio que estaba molesto. Bueno, más
avergonzado que molesto. Pero la mirada de Yunho logró que Jaejoong se calmara
y finalmente suspirara.
—En ese entonces ya nos habíamos despedido y… ¡Esa
canción no!
…
…
Unos quince minutos antes de que comenzara la
segunda ronda de exámenes, Jaejoong y yo aparecíamos en el escenario, me senté
tras el piano y él solamente respiró profundo. Cerrando los ojos, tratando de
enfocarse en otra cosa que no fuera ese mar de gente.
No
sé por que lo hecho, o si me gusta en lo que me he convertido
Hay
sonidos en mi cabeza
Pequeñas
voces susurrándome que tenía que irme
Que
esto debía terminar. Y escuchándolas me alejé y te dejé ir.
Su voz sonó, igual que la última vez que lo escuché
cantar. Profunda, suave. Completamente envidiable. Y tenía todavía aquella
manía que le había pedido corregir, la de su dedo índice moviéndose
discretamente al compás de la música.
Sus ojos se enfocaron en vez de él público en la
pared del auditórium, como si las imágenes repasaran por aquel lugar. Como si
sus emociones se concentraran en la última vez que había visto a Yunho días
atrás.
Por
que no sé quien soy sin ti. Solo sé que debería saberlo
Y no
sé si podría soportar que otras manos te toquen. Solo sé que debería soportarlo
Porque
alguien te va a amar más de lo que yo podría
Porque
algún día alguien lograra estar, donde yo estuve
Yunho estaba a un lado del escenario, mirando a
Jaejoong con tranquilidad, apenas con una sonrisa en los labios. Atento a sus
expresiones y movimientos. A su voz que ya había cautivado a los presentes.
Si tan solo Jaejoong hubiera descubierto su talento
un poco antes, quizá hubiera sido uno de los mejores también. Yunho miraba a
Jaejoong de una manera diferente. Distante a aquel muchacho rebelde y
antisocial que proyectaba bajo las apariencias.
Solía
pensar que el amor era en blanco y negro
¿Estaba
equivocado o estaba en lo correcto?
Solo
sé que no desaparecerás de mí ser así de fácil.
Luego de la catástrofe emocional que implicaba a
nuestra familia, Yunho se había vuelo aquel al que es difícil acceder. Sin
embargo, Jaejoong había logrado ingresar en su vida, de una manera diferente.
Trayendo de vuelta al Yunho que conocía.
Comprendí que la madurez era un asco, por que unas
semanas atrás me hubiera ofuscado al descubrir que Jaejoong tenía esa voz. Pero
hoy lo consideraba mi igual, y había asentado en todos una fuerte amistad.
Significas
para mi más de lo que puedo soportar
Me
enseñaste a confiar en lo que soy.
Y
ahora sin ti, sencillamente no sé quien soy
El auditórium completo estalló en aplausos,
Jaejoong sonrió un poco y sus ojos buscaron a Yunho, desde su lugar el solo
levantó sus pulgares y le sonrió ampliamente. Jaejoong asintió. Y luego me
sonrió.
El tiempo, tomarlo tranquilamente. Eran solo excusas
para esos dos.
Había un fuerte lazo entre Yunho y Jaejoong. Uno
que ninguno de los dos podía obviar. Y por un momento, pensé que me hubiera
gustado haber compartido ese lazo con Junsu. Y que el sintiera ese mismo lazo
atándolo a mi.
…
…
Luego de la segunda ronda de exámenes ya nadie
ponía en duda la capacidad vocal de Jaejoong. Lo que me preocupaba ahora, era
que Siwon miraba seriamente a su hermano menor, ambos conversando en uno de los
pasillos.
—¿Qué sucede?
Siwon bufó y Minho bajó la cabeza, pero fue Heechul
el primero en hablar.
—Minho se está echando para atrás.
—¿Qué?
Logré hacer que Siwon se moviera un poco y Minho
solamente exhaló con fuerza, mirándome a los ojos, todavía no muy convencido de
algo en especial.
—En realidad, no creo que estén haciendo lo
correcto. Es decir, Junsu no está bien, pero lo que ustedes van a hacer tampoco
es correcto. Solo están actuando como él y a decir verdad… Pareciera que
quieren que manipule a Changmin.
Y Minho tenía un punto, suspiré tranquilamente por
que sabía que cualquier movimiento incorrecto lograría que él volviera a
ponerse a la defensiva.
—Minho… Sé que todo esto es muy complicado para ti,
y tal vez no debimos involucrarte, pero justo ahora ninguno de nosotros podría
acercarse a Junsu o Changmin sin que pareciera sospechoso.
—Pero…
—No quería decirte esto, pero es necesario. Junsu…
Tiene un algo, es casi imposible no sentirse unido a él. Parte de su vida, y si
no alejas a Changmin de él ahora, puede terminar enamorándose de Junsu.
Minho empezó a moverse, desviando la mirada,
pasando una mano por su cuello. Estaba nervioso, confundido y consternado.
Cuando finalmente suspiró, lo único que se vio capaz de hacer fue susurrar un
ligero “Lo haré”
…
…
—¿Espiar es parte del plan?
—No, pero quería comprobar que lo hiciera.
Siwon rodó los ojos y Heechul rió
discretamente. A un par de metros. Changmin y Minho estaban sentados en
una de las bancas del campus. Ambos con una prudente distancia y Changmin
parecía haberse cansado del silencio por parte de Minho.
—Entonces… ¿Qué sucede?
Minho volvió a moverse incómodo. Apretar sus manos
y suspirar.
—Yoochun y sus amigos me contaron todo sobre Junsu
y su historia.— Changmin en esta ocasión abrió los ojos con sorpresa. –Sé
incluso como es tú relación con él.
—Minho…
—Y por mucho que lo pensé y trate de verlo de una
manera madura u open mind, sigue sin gustarme la idea de que permanezcas de esa
forma a su lado para ayudarlo.
—¿Estas a punto de pedirme que me aleje de él?
Minho recogió un mechón de su propio cabello, aún
sin mirar a Changmin, mordiendo un poco su labio inferior.
—No, él es tu amigo, entiendo que quieras ayudarlo.
Pero esa no es la manera.
—¿Cuál es la manera entonces?
—Traicionando a tu amigo de años, obviamente no.
Changmin respiró profundo, cruzó su pierna y miró
fijamente a Minho, hubo instante cuando sus ojos se encontraron en el que creí
que se besarían, pero Changmin solo cerró sus ojos un instante y volvió a
hablar.
—¿Todo esto es por Jaejoong?
—¿Por qué lo traicionaste?
—¡No lo traicioné!
Una vez más Changmin pasó las manos por su rostro y
bufó, apoyando los codos en sus rodillas. Cansado.
—Tú no entiendes… Nadie entiende. No traicioné a
Jaejoong, ¿es tan difícil de ver? Junsu está completamente solo. No tiene a
nadie y está mal, pensar de esa forma no está bien. Prácticamente me
tiene solo a mí.
Cuando miré a Changmin dudé de su amistad, dudé de
que su amistad no se hubiera convertido en amor.
—Jaejoong tiene una familia envidiable, gente que
lo quiere, los tiene a ustedes. Yo sabía que luego del incidente con su
cuaderno podría sobreponerse. No se trata de traicionar, es solo que mientras
esté con Junsu, Jaejoong no podrá sentirse bien conmigo, y viceversa. ¡No soy
yo quien se ha puesto de un lado u otro, yo no los he traicionado!
—Changmin…
—Son ellos los que han decidido que no puedo ser
amigo de los dos mientras estén en medio de esta guerra estúpida. Yo jamás he
actuado en contra de Jaejoong, jamás he hecho algo para lastimarlo. ¿Cómo
pueden llamarme traidor entonces? Yo ni sabía lo del cuaderno… Solo quiero
ayudar a mis amigos, y si tengo que alejarme del más fuerte para tenderle la
mano al más débil no creo estar haciendo lo incorrecto.
—Junsu no es débil.
—Ser cruel no es ser fuerte, Minho. Ser fuerte es
tener el respaldo de personas a tu alrededor, de saber que estarán contigo. De
poder sobreponerte de las caídas. Si Junsu se comporta de esa manera, ¿no has
pensado que es consciente de lo frágil que es como para fingir todo el tiempo
que es malo, para lastimar antes de salir lastimado?
—¡Los estás justificando!
—¡No es así! Parte de la forma de actuar de Junsu,
que obviamente está mal, como ser capaz de hacer lo que sea para obtener lo que
quiere, proviene de su miedo por no volver a ser el de antes. El niño
rechazado, al que sus padres ignoran, que vive tras la sombra de su hermano.
Junsu no quiere eso, por eso se obsesiona con conseguir lo que quiere.
—Junsu necesita abrir los ojos, Changmin.
—¿Quieres decirme como? Por que hasta ahora no he
logrado hallar la respuesta a eso.
—Los muchachos tienen un plan.
Minho depositó su mano en el hombro de Changmin y
él la quitó de inmediato, moviéndose un poco y levantándose de su lugar.
—No te metas en medio de esto, Minho. Ya hay
demasiadas personas involucradas y no quiero que tú formes parte de todo esto.
¡Maldición, por eso te pedí que me esperaras!
—Pero yo…
—Necesito pensar.
Changmin agarró su maleta y por supuesto Minho fue
tras él en cuanto Changmin empezó a marcharse. Las clases habían terminado.
Siwon y Heechul me miraron de inmediato. Yo solo trataba de pensar velozmente.
—¿Qué vamos a hacer?
—Obviamente esto no salió como esperábamos.
—Lo sé… Habrá que adelantar todo.
Y antes de poder escuchar alguna palabra de los
dos, salí corriendo al estacionamiento.
…
…
Cuando pude divisar al fin a Yunho, estaba con
Jaejoong.
Jaejoong medio sentado sobre la moto de Yunho, con
él demasiado cerca de su rostro. Y sé que me van a odiar después de esto, pero
el tiempo ya estaba en nuestra contra y no confiaba mucho en que Minho pudiera
tener la boca cerrada tratándose de Changmin.
—Dejen los arrumacos para cuando estén saliendo en
serio.
Logré separarlos y Jaejoong arrugó el entrecejo.
Así que mientras le quitaba el casco a Yunho y me lo colocaba. Pude empezar a
sentarme en la moto.
—Yunho llévame rápido a un hotel. No puedo ir en mi
carro.
—¡¿Qué?!
—¡Hey!
Los dos parecieron saltar un poco, pero solo rodé
los ojos indicándole a Yunho que se subiera de una buena vez por todas.
—No es para lo que están pensando, para de
pervertidos. Jaejoong llama a James dile que hay un cambio de planes. Que lleve
a Junsu a su habitación hoy mismo pero que demoré un poco que voy a estar haciendo
los cambios que habíamos planeados.
Yunho encendió la moto y lo último que pude ver de
Jaejoong fue que había empezado a sacar su celular. Oh, maldición. Había
olvidado revisar mi nota del primer examen. Ya no importaba necesitaba terminar
con esto cuanto antes.
…
…
Terminé de instalar la cámara en el lugar que James
me había indicado y suspiré, cuando salí de la habitación. Changmin y Minho
estaban ahí, supuse que Yunho no me había puesto en sobre aviso por que no
sabía de la discusión de hace unos minutos.
—¿Por qué James está involucrado? ¿Qué planean
hacer?
—Changmin por favor entiende.
—¿Qué entienda, qué? No voy a permitirte que…
—¡Con Junsu no vas a conseguir nada por las buenas!
Si no se estrella contra la realidad solo vivirá una mentira tras otra. La única
forma de que cambie es que acepte quien es, y lo que ha hecho. ¿O tú crees que
él algún día por voluntad propia le confesara a Junho lo que le ha hecho a sus
espaldas?
Changmin pareció guardar silencio, el mensaje de
Yunho indicándome que James y Junsu ya habían ingresado al hotel en el que
Adams se hospedaba nos alteró a todos. Changmin empezaba a dudar.
—Entiende que Junsu necesita ser real a las buenas
o a las malas. De otro modo jamás verá que lo que está haciendo está mal, que
lastima a demasiadas personas, que puede perder a las pocas personas en su
vida. Que sus acciones tienen consecuencias.
Eran apenas unos segundos, en cualquier momento las
puertas del ascensor se abrirían y ellos aparecerían. Si nos veían ahí, si
Junsu nos veía. Todo se vendría abajo. Minho tomó la mano de Changmin y él
pareció rendirse. Por que soltó un suspiró y giró, perdiéndose por uno de los
pasillos junto a Minho.
Cuando el ascensor sonó, corrí tras ellos, apenas
escondiéndome de la vista de los dos. En el momento en que vi a Junsu sonreír
junto a James, justo unos segundos antes de entrar a la habitación, suspiré una
última vez.
Por ese amor no correspondido que él, algún día me
regaló.
…
…
Eran casi las cinco y media cuando finalmente
llegué a mi casa.
Me dolía el cuello y de paso tenía que estudiar.
Mi padre saliendo del despacho logró detenerme.
Asentí ante su presencia y él solo arrugó el entrecejo. Se veía molesto. Un mal
presentimiento me recorrió por completo.
—Me enteré casualmente que Yunho estuvo ausente del
país la misma semana que tú.
—Oh, ¿en serio? No lo sabía.
Mi mentira al parecer no sonó muy convincente, por
que él solo entrecerró los ojos.
—Ese muchacho tiene que volver a casa tarde o
temprano. Es menor de edad por si se le olvida. Solo adviértele que por mucho
que lo odie, sigo siendo su padre y ya me harté de su etapa de rebeldía, tiene
que volver a su casa.
Él se marchó, subiendo las escaleras directo a las
habitaciones. Tuve un mal presentimiento de esas palabras. Cierto, era que era
mi padrastro. Pero aún así no podía evitar sentir que esa aura de seriedad me
abarcaba a mí también.
Por que no estaba seguro de cuanto podría afectar a
Yunho.
…
…
—Todo tuyo.
A la mañana siguiente, James depositó en mis manos
la cámara que había dejado en su habitación. Su expresión era seria, él y yo no
nos tratábamos más que para lo absolutamente necesario. Asentí y él continuó
caminando junto con sus compañeros, seguramente a ensayar.
Desde esa mañana ya todo empezaba a decorarse
deportivamente. Preparando todo para la final de soccer que sería al siguiente
día. Guardé la cámara y suspiré, esperando que pronto pudiera dar el examen
para marcharme.
Sin embargo la imagen de Junsu en uno de los
carteles me detuvo. Ahí estaba él, con su gran sonrisa y estúpida de expresión
de felicidad. En serio que le apasionaba el soccer. Sus ojos parecían brillar
de emoción.
—¿Contemplando lo que no puedes tener?
La quijada de Junsu estuvo sobre mi hombro, su voz
resonó con fuerza cerca de mi oído, me alejé por que su sonrisa ladina podía
controlar lo que fuera.
—Vete Junsu.
—¿Ahora huyes de mí? ¿O es que ya te conformaste
con una vil copia de mí?
Sus palabras fueron despectivas, odiosamente
crueles.
—Junho es más real que tú, lo único que eres capaz
de generar es odio.
—Y tú eres un imbécil.
Junsu me empujó con fuerza, hasta que mi cuerpo
chocó contra los casilleros, volvía a tener esa mirada repleta de odio.
—¿Qué sucede Junsu odias que te digan la verdad?
Por que si, tu hermano es mucho mejor que tú. En todos los sentidos.
—¡Ya cállate!
Fue cuando el puño de Junsu se levantó contra mi
rostro que comprendí que eso no iba por buen camino. Apenas pude esquivarlo y
el sonido de su golpe contra los casilleros empezó a llamar la atención de
todos.
Para ese momento mi puño viajó hasta su estómago y
un gemido seco salió de sus labios. Pero pronto volvió a reincorporarse. Me dio
justo en la nariz. Y ¡Dios! Que dolió, pero Jaejoong y Changmin aparecieron,
separándonos por completo.
—¡Yoochun ya basta!
No podía, no podía dejar de golpearlo. Quería
herirlo, lo suficiente como para que el sintiera un mínimo del dolor interno
que yo sentía. Jaejoong no tenía mucha fuerza así que no podría sostenerme por
mucho tiempo. Pero Changmin si podía con Junsu quien se removía como podía.
—¡Junsu ya cálmate!
—¡Suéltame Changmin! ¡Estoy harto de él!
—¡¿En serio?! ¿Estas harto de mi? Pues ponte en mis
zapatos un momento, ¡Yo no aguanto tenerte cerca y…!
—Yoochun detente…
La voz de Yunho y su mano tomando mi brazo me
detuvo, se que mis ojos solo destilaban desesperación, pero Yunho solo cerró
los ojos un instante y empezó a sacarme de ahí.
—No le des el gusto de humillarte ante todos.
Su mano empezó a jalarme de ahí, no pude ver más la
cara de Junsu. Ni su expresión, ni como terminaba la situación entre Changmin y
él. Solo pude respirar profundo y dejarme guiar por Yunho.
Por que tenía razón, y había estado a punto de
decir una gran estupidez.
…
…
—Tienes que aprender a calmarte un poco más en su
presencia.
Heechul pasó un algodón humedecido sobre una de las
heridas en mi rostro, con una expresión calmada. Concentrado en lo que hacía.
Siwon, sentado en uno de los pupitres nos miraba tranquilo.
—¿Aún no has podido olvidarlo verdad?
—Lo estoy intentando.
Cuando Heechul terminó soltó un pequeño suspiro. Me
miró directamente a los ojos, como si buscara que le estuviera diciendo la
verdad.
—¿Y ha funcionado?
—…No, es muy pronto. Decirte que sí sería mentirte.
—Sería darme falsas esperanzas. Quisiera que pudieras
olvidarlo o al menos que te enfocaras en algo más.
—Chul, no es así de fácil.
La voz de Siwon por primera vez se hizo notar.
—Yo he estado enamorado de ti, desde hace varios
años. Proponerme olvidarte no sucederá de la noche a la mañana, y quizá nunca
lo logre. Por que cuando se ama con esa intensidad es algo casi imposible. Lo
que hay que hacer es acostumbrarse a la idea de que no podremos estar juntos.
—Siwon…
—En el caso que fuera, por que Junsu no le
corresponda, por que sea malo, o por que simplemente lo odie. Eso no cambia el
hecho de que Yoochun está enamorado de él. Por que ya lo ama, y eso no cambia
el hecho de que va a ser un proceso largo hasta que logre hacerse a la idea de
que él puede ser de quien esté enamorado, pero no siempre a la persona que
amas, es con la que debes estar.
Heechul asintió, entendiendo el punto de Siwon.
Tomé su mano con suavidad y él me sonrió un poco.
—Yoochun… Solo prométeme que te vas a volver a
enamorar.
—Algún día… Tal vez.
Siwon agitó mis cabellos, como hace mucho tiempo no
lo hacía y se levantó de su lugar.
—Es hora del examen ya muévanse.
…
…
Esa mañana, llegué temprano.
Había empezado a oscurecer demasiado pronto y
seguro llovería. Cuando la empleada me interceptó a la llegada, avisándome de
una visita, bufé con molestia y pretendía ignorar a la visita hasta que alguien
más llegara, sino fuera por su tórrida voz.
—¿Huyendo?
Junsu estaba ahí, con la maleta aún colgando en su
cuerpo. Vestido con el uniforme del conservatorio.
—¿Qué haces aquí?
—Decirte un par de importantes palabras.
Me acerqué, lo más lento que pude y dejé la maleta
en uno de los muebles. Él solo se cruzó de brazos, con una pequeña herida casi
invisible en la frente. Mi corazón, se agitó con fuerza. Lo odio,
principalmente por el montón de cosas que su sola presencia provocaba aún en
mí.
—Dilas rápido, no te quiero en mi hogar.
—Deja tranquilo a Junho.
—¿Y desde cuando te preocupa tu hermano? La última
vez que te vi, eras un despreciable envidioso que solo busca su beneficio.
—¡Tú nunca lo vas a poder amar como él se lo
merece!
Su voz sonó tan diferente, sus ojos incluso me
evitaron… ¿Estaba a punto de llorar?
—Junsu…
—Si vas a estar con él, entonces júrame en este
instante que ya no me amas. Di que te olvidaste de mí y yo te dejo en paz. Pero
él no merece que lo quieran a medias.
¿Estaba dando un paso atrás?
Junsu me miró fijamente, con sus ojos débiles y sus
cejas un poco juntas ante la preocupación. Junsu estaba siendo débil frente a
mí, por primera vez. Pero, ¿por qué?
—¿Estás abogando por tú hermano?
—Si… Yo te dijera que aún te amo… Que nunca dejé de
hacerlo… Que sí te amé…
Y ahí estaba otra vez yo, como un reverendo idiota
corriendo hacía él, con una mano en su cuello y otra en su cabello, pegándolo a
mi cuerpo y uniendo mi boca a la suya. Con un suspiro ahogado de sus labios
perdiéndose en los míos.
Sus labios suaves, correspondían a mi beso, sus
manos se colocaban en mi espalda, me apretaban con fuerza. Junsu me estaba
besando, estaba siendo el mismo que años atrás. Su cuerpo entero se estremeció,
por primera vez lo sentí así entre mis brazos.
Pero sus manos me alejaron y él se pegó asustado
contra la pared.
—¡NO! ¡No me vuelvas a besar!
—¿Qué? ¿Pero de que diablos estás hablando? Acabas
de decirme que…
—¿Qué? ¿Qué te amaba?— Junsu sonrió de lado y borró
toda imagen de temor en sus facciones, remplazándolas por una cruel expresión.
–Deja de ser tan iluso Yoochun, tú no amas a Junho así que déjalo en paz si no
quiere que le cuente de este pequeño incidente y le rompa el corazón.
Estaba dispuesto a marcharse, cuando lo sostuve por
el brazo y él se intentó soltar bruscamente.
—¡Suéltame!
—Ya basta Junsu, deja de ponerte esa mascara cada
vez que tienes miedo por lo que sientes por mí.
—¡Yo no siento nada por ti! ¡¿Cuántas veces quieres
que te lo repita?! ¡SOLO TE UTILICÉ!
—¡No mientas! ¿Por qué odias tanto lo que sientes
por mí?
Junsu volvió a cambiar sus expresiones, esta vez
sus ojos se empezaron a cerrar y mordió su labio inferior. Hasta que finalmente
se soltó, empujándome a varios pasos de él.
—¡Por que tú no me amas! ¡Tú amas a ese chico que
yo cree para ti, para alejarte de Junho! ¡Tú no me conoces en verdad, no sabes
quien soy! Jamás me viste cuando me enamoré de ti, antes de que siquiera
conocieras a Junho…
Tapó su rostro, Junsu respiraba hondamente… Junsu,
estaba llorando.
Volvió a latir, mi corazón volvió a latir
vertiginosamente, peligrosamente.
…Una vez más, por él.
—¿Tú te habías enamorado de mí antes de que
conociera a Junho?
—El día que lo conociste yo planeaba que tú y yo
nos conociéramos. Yo quería… ¡Junho se interpuso! ¡Y como siempre resultaste
igual que todos! ¡¡Lo preferiste a él!!
Junsu estaba ahí, limpiando con rabia las lágrimas
que salían de sus ojos y que no podía evitar. Junsu estaba frente a mí, por fin
diciendo la verdad.
—Pero Junho no tenía la culpa.
—Pero ya estaba tan cansado… Cansado de lo mismo,
de que todos nos compararan y yo nunca fuera lo suficiente para la familia Kim.
Estoy tan harto de esta porquería.
Se dejó caer en uno de los muebles. Con la mirada
un poco perdida y una sola lágrima que ya no fue detenida. ¿Por qué tenía que
comportarse así justo ahora? Cuando faltaba tan poco para la final.
—Odio tanto que te hayas enamorado de esa máscara
que cree para ti, y nunca me hallas amado por quien soy.
—Nunca me diste la oportunidad.
Cuando me senté a su lado, pasando una mano por su
rostro y mi tacto no fue rechazado. Supe que Junsu estaba a punto de terminar
con todo. Y no lo quería dejar ir, quería sostener su mano hasta el final. Por
que este amor me obligaba.
Por que no me tocó el amor lindo, de cuento de
hadas. Este amor me ataba a él, me aferraba a su ser. A cuidarlo, a perder mi
ser completo por culpa suya. Solo él podía liberarme. Y él estaba a punto de
hacerlo, pero no quería. Aún así, a pesar de que me estaba consumiendo junto
con él, no quería.
Terminé por sostener fuertemente su mano. Y agachar
la cabeza.´
—Pronto cada uno tomará su camino, nos graduaremos
y ya no tendrás que verme, Yoochun. Empieza a olvidarte de mí, por favor. Este
amor… Nosotros no estamos destinados a estar juntos. No podemos. Luego de la
graduación ya no me volverás a ver.
Se soltó de mis manos y perdí el control sobre mi
cuerpo unos minutos, por que me quedé completamente estático. Escuchando sus
pasos alejarse de mí, Junsu acababa de explotar frente mí, se había cansado de
fingir y se había mostrado real por primera vez. Como si ya no hubiera podido
más con toda la situación.
—Mañana… Volverás a odiarme como siempre, Yoochun.
Adiós.
—Pero…
Para cuando giré, Junsu ya no estaba ahí. Se había
ido y dejado a la destella de su paso una gran confusión que no terminaba de
entender. Por que todo el mundo se empeñaba en decir que no estábamos
destinados a estar juntos.
Y yo me empeñaba en creer todo lo contrario.
Su bipolaridad, su amor confuso, me estaba acabando
de a poco.
…
…
El día del partido había llegado.
Todo era emoción por todas partes, los chicos iban
con camisas del equipo de soccer, las banderas, los pitos, algunos con los
colores del Conservatorio en el rostro. No se hablaba de otra cosas más que el
partido y que Junsu como capitán levantaría orgulloso la copa del primer lugar.
Los exámenes habían terminado y ya todos se
movilizaban para las canchas, el equipo contrario de un instituto del norte ya
había arribado, los de curso inferior habían suspendido las clases.
Absolutamente todos estaban inmersos en aquel momento.
—Junsu llegó extraño ayer a la casa, ¿sabes algo de
eso?
—Si, hola Junho también es un placer verte.
Junho sin embargo solo rodó los ojos.
—¿Yoochun qué estas planeando?
—¿Trajiste a tus padres?
Él bufó, pero asintió.
—Fue muy difícil traerlos tenían una junta muy
importante. No pensaban venir, tuve que hacer muchos sacrificios por ello.
—Pero ellos asistieron a tu evento de la semana
pasada, ¿no?
—Si, pero… No sé, es su agenda. No la mía.
Sonreí incomodo, era obvia la preferencia que sus
padres tenían sobre Junho, para Junsu esto era una de las cosas más
importantes. Y aún así ellos no tenían planeado ser parte de ellos hasta que
Junho se los pidió.
—Cómo sea, tu ve tranquilo a las gradas, cuando el
partido finalice sabrás toda la verdad que tanto quieres saber.
Junho no pareció muy convencido, pero aún así se
marchó, seguramente a hablar con sus padres. No fue hasta que Siwon me agarró
del brazo pidiendo que me moviera a las canchas que reaccioné.
Todo seguía su curso, todo estaba planeado. Y no
pensaba detenerlo, a pesar de que ahora hiciera las cosas más por inercia que
por que estuviera a la cabeza de todo. Sin embargo, fue Jaejoong el de la idea,
fue él quien trajo a James.
Sencillamente… Esta era la venganza de Jaejoong, no mía.
Yo solo estaba siendo participe de ella.
…
…
—¡¡Junsu Oppa!!
—¡Eres el mejor!
—¡Vamos por esa copa Hyung!
Tapaba uno de mis oídos ante la grita de toda la
grada. Todos saltaban, gritaba, hasta chillaban producto de la emoción. El
partido estaba a minutos de terminar, y nuestro Conservatorio llevaba la
ventaja con un gol de Junsu.
Lo veía correr de un lado a otro, concentrado en lo
que hacía, en esa victoria que tanto anhelaba. En levantar la copa como el
capitán del equipo, era su último año. Su momento de victoria unánime.
Junsu hasta parecía lleno algarabía cuando divisó a
sus padres en las gradas, creo que jamás olvidaré la forma en que sus ojos
brillaron en ese momento. Pero justo ahora esos ojos brillaban repletos de
terminación.
Doong robó el balón al equipo contrario y todos a
nuestro alrededor empezaron a gritar como locos, todos se levantaron y Heechul
me agarró del brazo para que me levantara también.
Cuando Doong le cedió el balón a Junsu todo se
volvió un caos total. Los gritos fueron exagerados y todos se empujaban,
brincando de la emoción coreando y gritando el nombre de Junsu a vivas voces.
Miré el reloj y faltaban casi segundos.
Junsu era el dios para todos en ese instante,
cuando su pie golpeó fuertemente al balón. Y este entro con fuerza en la red.
El pito del arbitro y por un momento creí estar en un concierto por que todos
saltaron, gritaron, y se empujaron como si no hubiera mañana.
Algunos empezaron a bajar a la cancha. Y ahí, el
equipo ya había empezado a levantar a Junsu quien tenía esa enorme sonrisa de
victoria en el rostro. Se había llevado la copa, justo como el plan de Jaejoong
lo requería.
Pronto Heechul se movió de lugar, desapareció de mi
vista y Siwon me instó a que empezara a moverme. Yunho y Jaejoong también
habían desaparecido, y desde una de las gradas inferiores noté la seria mirada
de Changmin.
Él solo regreso la mirada hacía la cancha, ahí
donde Junsu era venerado. Respiré profundo y caminé junto a Siwon hacía la
cancha. Habían comenzado a montar una pequeña tarima para premiar a los
participantes, y tras ella una enorme compara para reflejar el infocus que
empezaba a mostrar el escudo del Conservatorio.
Los minutos pasaron demasiado rápido, pronto ya se
encontraban dando las medallas al segundo lugar del campeonato continental. Mi
corazón apresuradamente.
—Ten ya está subiendo el equipo de Junsu, él sube
al final como capitán para recibir la copa.
Siwon me cedió un micrófono y respiré lo más
profundo que pude.
—¿Qué sucede?
—Nada.
—¿Seguro?
Asentí, viendo como el equipo del Conservatorio
subía por sus medallas, enseñándoselas al público entero. Finalmente Junsu
subió con esa enorme sonrisa en el rostro. El director le cedió la copa y
Junsu la besó antes de levantarla con las dos manos y que todos gritaran una
vez más. Las fotos, las cámaras y Siwon tuvo que empujarme para que empezara a
caminar.
Un último respiro y sonreí, justo como Junsu solía
hacerlo.
En ese escenario se iba a quedar el Yoochun que
estaba enamorado de Kim Junsu.
—¿Qué estas haciendo?
Junsu parecía confundido, con la copa aún en sus
manos y todos observándome con duda. Amplié mi sonrisa un poco más y llevé el
micrófono cerca de mis labios.
—Primero déjenme felicitar a nuestro maravilloso
equipo que ha obtenido el primer lugar.— Hubieron más gritos, Junsu seguía
viéndome confundido. –Pero quería usar estos pequeños minutos para hacerle un
tributo a alguien muy especial para mi.
Pasé un brazo por los hombros de Junsu, pero él
enseguida se soltó, alejándose unos pasos de mí.
—Como sea, fue un arduo trabajo, pero como diría
Jaejoong: Al final, es el resultado lo que nos compensa. ¡Adelante, Heechul!
Desde la cabina superior, Heechul levantó su mano y
en la imagen que proyectaba el infocus en pantalla gigante empezaron a pasar
varias fotos. Junsu abrió sus ojos sorprendido.
—Esos, somos Junsu y yo hace como unos tres años
más o menos. Por que, si. Los rumores son ciertos. Junsu y yo salimos hace
algún tiempo. Fue una relación muy intensa y dramática, en especial por la
razón por la que comenzó nuestra relación, ¿verdad, Su?
—¡¡Cállate!!
Junsu de inmediato se mostro horrorizado, había
gritado. Desviando su mirada a ratos hacia donde sus padres y Junho se
encontraban. Asombrosamente todo el lugar se llenó de un silencio abrumante,
excepto por varios murmullos que se esparcían.
—Junsu y Junho eran dos hermanos adorables. Se
querían mucho pero sus padres siempre hicieron distinciones entre ellos…
—¡¡Yoochun ya basta!!
Junsu había soltado la copa, agarrándome por el
cuello de la camisa, pero tal y como lo habíamos previsto. Siwon subió y agarró
a Junsu por los brazos, inmovilizándolo casi por completo.
Junsu se removió asustado en los brazos de Siwon.
—El punto es que Junsu un día se enamoró.— Junsu en
ese momento se detuvo, impresionado por mis palabras. –Y acabó con su paciencia
que yo me hubiera empezado a fijar en Junho en vez de en él. Siempre detestó a
su hermano, le tuvo envidia. Pero nuestra situación rebaso sus límites.
La pantalla cambiaba nuestras fotos, aquellas que
tomé cuando salíamos y que aún guardaba.
—Entonces, dándose cuenta de que yo le empezaba a
gustar a Junho. Se metió entre nosotros, me puso de su lado, manipuló, mintió y
desde entonces las cosas no han cambiado para él. Por que es un ser miserable
capaz de utilizar las personas a su favor con tal de obtener lo que quiere.
Finalmente, todo el mundo miraba a Junsu, los
murmullos se intensificaban, pero él solo tenía sus ojos puestos en mí. Ya ni
siquiera luchaba por soltarse de Siwon. Heechul cambió las imágenes por un
video.
Y la imagen de Junsu y James sentados en una mesa
dentro de una habitación llamó la atención de todos.
—Creí
que me odiabas, después de nuestra última charla.
—Me vengué, le mostré a Yoochun quien
eras en verdad. Así que estábamos a mano.
Junsu había reído, con una copa con
champagne en la mano.
—¿Las cosas han cambiado desde la
última vez? ¿O tú hermano sigue siendo la piedra en tu zapato?
—Junho siempre será una piedra en mi
zapato. Siempre tiene que ser el señor perfecto y mis padres serán siempre los
imbéciles que lo veneran.
—Auch… ¿Aún huelo a rencor por ahí?
—En realidad todos ellos me tienen sin
cuidado. Cuando me gradúe me marcharé, lo suficientemente lejos como para no
tener que verles nunca más la cara.
James apenas había suspirado, y Junsu
sonreía.
—Junsu… ¿En verdad odias a tú hermano?
—No lo odio, solo no lo soporto y es
culpa de mis padres.
Una risa profunda de parte de James y
Junsu solo bebió un poco de su copa.
—Yoochun es sexy, no lo recordaba así.
¿No has revivido viejos tiempo?
—Mantente alejado de él, James. Además
a Yoochun solo lo utilicé para hacerle daño a mi hermano de ahí en adelante él
no me interesa. ¿Qué tal tus años por América?
La conversación se cortaba ahí.
Junsu bajó la mirada, consternado. Temeroso de
mirar hacía cualquier otro lado.
No fui capaz de ver a los padres de Junsu ni a
nadie en particular.
—Es todo Junsu, ya perdiste. Ya lo has perdido
todo. Te he robado incluso tu momento más preciado y feliz.
Me miró y Siwon lo fue soltando lentamente. El
silencio era tal que escuché los pasos fuertes de alguien subiendo a la tarima,
Junho pasó a mi lado, casi empujándome, como si mi presencia no le importara.
Estaba molesto e iba directo hacía Junsu.
—¡¿Qué diablos es toda esta porquería?!
Junho había agarrado por el brazo a Junsu, y Junsu
se había doblegado ante la fuerza de su hermano que lo veía realmente enfadado.
Junsu no tenía expresiones ni fuerzas en ese momento, apenas alcanzó a
soltarse.
—Junho… Yo no…
—¡Dime la verdad! Por una vez en tu vida, dime la
verdad…
—…Te detesto.
La voz de Junsu salió como un último suspiro, y
Junho apretó su puño, visiblemente afectado. Pero antes de marcharse estrelló
su puño contra el rostro de Junsu quien trastabilló torpemente hacía atrás,
tapando apenas un poco su rostro.
Con la bajada de Junsu, los murmullos pasaron a
voces in entendibles que circulaban de un lado a otro. Junsu me miró una última
vez, una lágrimas corrió por su mejilla, tal vez nadie la notó pero Junsu la
limpió bruscamente de su rostro y empezó a bajar velozmente de la tarima.
Él no iba tras Junho, Junsu solo estaba huyendo.
Y mientras Junsu bajaba y se alejaba, entre malas
miradas y empujones provocados. Cerré los ojos unos segundos y suspiré. Todo
había acabado ahí. Para mañana Junsu tendría los días más difíciles en el
instituto, peores que los de Jaejoong unas semanas atrás.
Pero Junsu había perdido sobre todo a las pocas
personas a su lado.
…Estaba completamente solo y humillado. Justo como
jamás lo hubiera deseado.
…
…
Lo que beneficiaba el plan de Jaejoong,
era el hecho de que para la sociedad es muy fácil tachar y juzgar. Junsu hace
unos minutos era alabado por todos, ahora lo despreciaban e insultaban unos
cuantos.
Junsu estaba solo. Absolutamente solo.
Aquí termina todo, supongo. Entre todos
hubo una tensión extraña luego de vernos cuando todo acabó y arruinamos la
emoción de todo el mundo en destruir a Junsu. No hubo celebración ni sonrisas
victoriosas.
Tal y como lo había dicho Yunho no era
una venganza, era darle una lección a Junsu.
Era la intención de que pudiera abrir
los ojos y encaminar su vida de una buena vez por todas.
Verlo destruido luego de lo de ayer, me
resultaba tan difícil.
Maldito amor, que produce empatía.
…
…
Publicado por: Chun_Pk
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