Unbalanced Kiss - Cap. 1

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Para Shim Changmin, un día ordinario comenzaba a las 8:30 am cuando finalmente tomaba asiento frente al escritorio de su oficina con un cargado vaso de café en su mano el cual ubicaba justo debajo del portavasos de Darth vader que había sido el regalo de su madre en su último cumpleaños. Su madre, aunque no los entendía del todo, se aseguraba de elegir cosas acorde a sus gustos.
Rápidamente se acomodó su escritorio y encendió la computadora, y mientras esperaba que  cargara dio un vistazo rápido a su alrededor. Su jefe aun no llegaba, pero aquello era completamente normal ya que él no aparecía hasta después de las 10:00 am. Junsu, su mejor amigo, estaba al otro lado del piso compartiendo un snack mañanero con quien sabe quién, mientras que su compañero de cubículo seguramente estaba a esta hora en el baño. Todo era normal hasta el momento, todo seguía el exacto curso que Changmin esperaba.
La computadora finalmente encendió así que Changmin fue directo a revisar sus mails personales a la espera de que todo el mundo retornara en sus lugares y comenzaran a trabajar. Lo cierto es que había revisado su correo la noche anterior, y en el tren hace quince minutos, pero la razón por la cual no había clickeado la bandeja de entrada es porque no quería hacer esto solo y había esperado hasta llegar a la oficina por un poco de apoyo moral. Pero, su apoyo moral estaba al otro lado de la oficina riendo con su nada decente y alta risa sobre quien sabe que estupidez.
Espero unos buenos cinco minutos hasta que las risas se detuvieron, pero la conversación estaba tomando más tiempo del habitual y Changmin tuvo que obligarse a levantar la cabeza en dirección al pequeño grupo ubicado al otro lado del piso y miro directamente a los ojos de su mejor amigo que, al notar la insistencia de su mirada finalmente decidió alejarse del pequeño grupo y tomo asiento al lado izquierdo de su escritorio.
Tenía que hacer esto rápido, su compañero de cubículo regresaría en cualquier momento.
Junsu se sentó y miro a los ojos de Changmin, esperando a que se decidiera hablar,  mientras encendió su propia computadora. La pantalla finalmente se iluminó con los colores del fondo de pantalla que eran nada más y nada menos que sus once gatos.
— ¿Vas a soltarlo, o comienzo a trabajar de una vez? —Dijo Junsu empujando su silla hacia Changmin— ¿Qué te dijo, finalmente te respondió sobre conocerlo personalmente? —
Changmin sacó de su organismo un amplio suspiro y se levantó dirigiéndose al escritorio de Junsu, instintivamente comenzó a limpiar los envoltorios de dulces regados en su mesa y organizó los lápices en su tacita de Whiney de Pooh en orden del más pequeño al más grande, cuando todo estuvo perfectamente limpio y agradable a su vista,  volvió a sentarse.
—No respondí sus mails anoche, así que no lo sé—
Junsu rodó los ojos enderezando su silla y tipeando en la computadora, en verdad estaba preparado para un chisme jugoso no exactamente para algo a medias.
—Hombre, aquella charla era muy interesante, y pensar que deje el cotilleo a medias por venir, aun cuando me quedaban unos buenos diez minutos de descanso—
Changmin rápidamente uso su pie para mover la silla de Junsu hacia su escritorio de regreso. Levanto la cabeza por encima del panel de separación de los cubículos y vio que la puerta del baño seguía cerrada, perfecto, su compañero aún seguía allí adentro.
—Sentí que no podía manejar el rechazo solo, en caso de que me rechazara así que esperé hasta ahora para verlo, contigo—Changmin dirigió el cursor finalmente abriendo su bandeja de entrada, ubicando entre los doscientos correos aburridos de su familia y publicidad, el asunto que le había causado escalofríos anoche “Sobre conocernos personalmente…”— Cielos, la ansiedad está matándome. Creo que dormí unas cuantas horas anoche solo pensando en esto, Soñé algo de…—
Junsu deshecho todos los preludios y explicaciones sobre las pesadillas que tuvo anoche su compañero y rápidamente tomó el control del ratón, clickeando sobre el correo que inmediatamente reveló su contenido. Changmin cerró los ojos por instinto y Junsu le golpeó la cabeza en reacción.
— ¡Lee lo que dice! —Susurró fuerte. Changmin abrió los ojos  ubicándose en el contenido del mail y leyó en voz baja—
“He estado esperando a poder conocerte así que, por supuesto, estoy ansioso porque llegue el día ¿Te parece este sábado? Estaré trabajando pero puedes venir con un par de amigos si te sientes más cómodo. Solo serán un par de horas y estaré libre. Te pasaré la dirección del lugar por un texto inmediatamente respondas este mail. Te estaré esperando. Con amor, tu profundo admirador”
Una sonrisa de absoluta felicidad brotó de los labios de Changmin y tuvo que morder su puño para contener su grito mientras se hundía en el hombro de Junsu — ¡No puedo creer que haya aceptado!— Chilló, revolviéndose en su asiento mientras levantaba la cabeza—
—Por supuesto que iba a aceptar, has sido su amigo por correspondencia por casi un año y has rechazado todos sus intentos de invitarte a salir, era normal que estuviera esperando a que tú te decidieras— Junsu anotó cruzándose de brazos— el hombre ha tenido mucha paciencia, pero aunque te envíe regalos y sea lindo en sus mensajes, no iras solo ¿Qué tal si termina siendo algún viejo pervertido?
—No lo es—Changmin susurró— aunque no he visto su cara, sé que es alguien joven. Ningún hombre mayor tendría tantas aficiones como esas.
—No puedes confiar ciegamente en las personas que conoces por internet, así que definitivamente iré contigo ¿Dónde trabaja? ¿Es un bar, un restaurante? —
Changmin rápidamente rebusco en su celular y deslizó sus mensajes de texto hasta dar con el que tenía el nombre del lugar donde su amigo trabajaba. —Es un club nocturno llamado “Luvholic” —anunció levantando la vista hacia su compañero.
Los ojos de Junsu estaban abiertos como platos.
Sin explicaciones, Junsu se levantó de su escritorio, haló a Changmin por el brazo y se encerró con él en la sala de conferencias anexa a la oficina del jefe de departamento.
— Junsu, ¿Qué sucede? —
— ¿Estás seguro que ese es el lugar? —
Changmin asintió— ¿Hay algo malo? ¿Es un lugar de mala reputación? —
Junsu sacudió la cabeza enérgicamente.
—Ese club abrió hace unos meses, es el último lugar tendencia de Itaewon, el paraíso donde todos los bellos y ricos hombres de Seúl con nuestros gustos se reúnen. Estamos hablando de que a menos que tengas cierto grado de buena apariencia jamás te dejaran entrar ¿y sabes qué más? —
— ¿Qué? —Changmin abrió los ojos, expectante—
— ¡Strippers! —Junsu gritó— hay un grupo de strippers profesionales que ambientan el lugar y se quitan cada prenda de ropa al público así que, si tu gran amigo por correspondencia trabaja ahí... —
— ¡No! —Changmin casi gritó— Puede ser cualquier otra cosa, no necesariamente… ¡él me lo hubiera dicho! —
Junsu se cruzó de brazos colocando una seria mirada a Changmin.
—Algo así no se dice tan a la ligera. Quizás te invitó al lugar para que lo vieras por ti mismo—
Changmin cedió ante la revelación de las palabras de Junsu y tomó asiento en una de las sillas para tratar de calmarse.
Por supuesto, cuando conoció a su amigo por correspondencia hace casi un año en una sala de juegos online Changmin nunca imaginó que terminaría queriendo conocerlo personalmente. Era agradable cuando él le escribió por primera vez y compartieron mails. Tenían demasiadas cosas en común y no pasó mucho tiempo antes que ambos se dieran cuenta que incluso compartían la misma afinidad sexual. Aunque Changmin rechazó los primeros intentos de su amigo por conocerlo, finalmente se había decidido a invitarlo a salir. No podía ser que el resultara siendo alguien peligroso ni… indecente.
— ¿Qué voy a hacer? —Se lamentó, colocando las manos en su cabeza—
—Vamos hombre, no te desanimes—Junsu le palmeó la espalda— Aun si resulta ser uno de los strippers del club no es tan malo, es un trabajo, y escuché que pueden hacer nuestro salario de seis meses en una noche, al menos no se trata de un prostituto o un gánster o algo mucho peor—
Junsu se esforzó por tratar de enmendar la situación pero Changmin lucia más y más deprimido. No podía permitir que esto pasara, si esto no resultaba el pobre orgullo de Changmin quedaría tan devastado que no sería capaz de deshacerse de su soltería nunca y Junsu, como mejor amigo, no podía permitir tal cosa.
—Escucha hombre, escucha. Responde su mail y dile que iras. Iré contigo, estudiaremos el ambiente y lo que hace. Puede que tengas razón y trabaje en otra cosa, como bartender o mesero no necesariamente tiene que ser stripper—Aclaró— evaluaremos su comportamiento y tu decidirás si seguirás en contacto con él. Pero no te cierres a la oportunidad, es la primera vez desde que nos graduamos de la universidad que te veo tan entusiasmado con alguien que parece de tu edad y, aunque un poco misterioso, el parece ser buen tipo.
— ¿Eso crees? —
—Obvio, mi instinto rara vez se equivoca. Aunque no puedo obligarte, realmente creo que lo mejor para ti es darte la oportunidad de al menos verlo personalmente—
Finalmente tuvieron que abandonar la sala de conferencias  cuando la encargada de la limpieza deslizó la puerta y los echó, así que se vieron obligados a regresar a sus puestos de trabajo. Changmin se hundió de regreso en la rutina y evito pensar en el mail mientras concluía su jornada. Junsu estuvo insistiendo todo el día en que respondiera, pero Changmin quería pensarlo más calmadamente, tenía que evaluar bien los beneficios que tendría de esto y las posibilidades de salir decepcionado.
[…]
El día llegó a su fin. Luego de regresar a su casa y tomar una ducha Changmin se tiró en su cama boca arriba y observó el techo con especial atención. Suspiró por decimosexta vez en todo el día. Rodó a un lado esta vez y observó la diminuta ventana desde la que apenas y podía ver las parpadeantes luces de la ciudad en el exterior.
La verdad no es como si hubiera conocido a su amigo en un  sitio de citas, fue  toda una coincidencia que jugaran para el mismo equipo en aquel juego online y luego de encontrarse tantas veces en la misma sala decidieron intercambiar mails. Al principio las conversaciones solo giraban torno al juego y luego fueron volviéndose más personales.
“Jay” como se hacía llamar su compañero en el juego, parecía mucho más extrovertido de lo que Changmin era pero, desde música, hasta películas y pasatiempos, tenían tantas cosas en común que era increíble.
Para Changmin fue un enorme paso darle su número telefónico y su dirección, y desde entonces había recibido regalos en casi cada fecha especial. Era la primera vez en ocho años que Changmin recibía chocolates por san Valentín, y retornar el favor en día blanco fue bastante extraño. Por supuesto él también enviaba regalos, pero Jay era un poco más agresivo y Changmin recibía un paquete en su puerta casi cada semana. El más cotoso, un set de legos que Changmin había comentado que le gustaba pero que no podía pagar y que estuvo a los pocos días en su puerta.
A Changmin no le tomo mucho tiempo darse cuenta que bateaban para el mismo equipo cuando conversaciones sutiles comenzaron a convertirse en coqueteos. Por supuesto que estaba feliz, ya era suficientemente difícil conseguir una pareja decente siendo gay, lograr vincularse con alguien que parecía tan hecho a la medida para él lucia como un milagro.
Y nuevamente pensó que quizás era demasiado perfecto, si lo que Junsu dedujo en la oficina tenía algo de verdad, entonces Changmin entendía porque Jay podía comprarle obsequios tan costosos con solo cerrar los ojos y aquello lo cohibía demasiado. Ya estaba lo suficientemente ilusionado y las amargas experiencias de sus antiguas relaciones no dejaban de llegar a su cabeza, diciéndole que lo mejor era alejarse cuando aún tenía su cuerpo intacto.
La pantalla de su celular parpadeó a un lado de la cama y Changmin estiró el brazo hasta alcanzarlo. Su vista se fijó en aquel nombre en la pantalla e inmediatamente se enderezó en su lugar y tragó, abriendo el texto con una estúpida precaución.
“¿Hay algo mal? Lamento si sueno impaciente pero he estado todo el día esperando tu respuesta. ¿Quizás no recibiste mi mail? Espero no hayas tenido un duro día en el trabajo y yo solo este molestándote”
Changmin se mordió el labio y presionó el teléfono contra su frente. Aun no entendía cómo podía ser tan insensible.
Aunque las cosas no resultaran del modo que el esperaba, Jay aún podría ser su amigo. No tenía porque obligatoriamente ir al plano romántico con él y, ni siquiera podía permitirse rechazarlo sin conocerlo en persona.
Por primera vez en su meticulosa vida decidió dejar de sobre analizar todo y suavemente movió sus dedos en la pantalla para tipear su respuesta.
“Lo siento. No me di tiempo de darte una respuesta adecuada. Por supuesto que quiero conocerte y este sábado estará bien. Llevaré a un amigo conmigo, así que estaré esperando por tus instrucciones”
La respuesta llegó casi inmediatamente el mensaje fue enviado y Changmin pudo sentirse aliviado cuando notó que Jay no estaba molesto por su demora y luego de detallar como llegar al club en el que se conocerían, pasaron naturalmente a otro tema de conversación.
[…]
Era viernes en la noche y Changmin se encontraba recostado en el sofá de su sala con una expresión de desconcierto en su cara. Había una enorme masa verde en su rostro que al parecer era algún tipo de facial y su pelo estaba envuelto en papel metálico con alguna mascarilla de no-se-que-ingrediente-de-no-se-donde que su mejor amigo había traído consigo desde su casa.
En realidad este tipo de cosas no le molestaban, pero los tratamientos de belleza de Junsu iban cada vez más y más al extremo.
Cuando Junsu ubico poco después un tazón humeante de una masa de color café sobre su mesa de té, Changmin sospechó que esto le dolería.
—Junsu, dime que estás seguro de lo que estás haciendo—Changmin articuló con su cara completamente tiesa por el facial, viendo como Junsu revolvía la masa viscosa con una paletilla de madera—
—Por supuesto, soy un profesional en esto. Pronto estarás hecho un bombón irresistible— Junsu sonrió soplando un poco de la masa viscosa para que se enfriara y luego se acercó a Changmin—Te dije que bajaras tus pantalones, no puedo hacer esto así—
Changmin, aunque inseguro, siguió las instrucciones de su amigo y bajo un poco sus pantalones deportivos hasta que quedaron en el hueso de su cadera— ¿Esta bien así? —
—Perfecto. Ahora no te muevas, y no te quejes demasiado—
Junsu acercó la mezcla viscosa al abdomen de Changmin esparciéndola desde el inicio de su ombligo hasta el límite donde comenzaba su vello púbico. Changmin sintió un calor tenue de la mezcla que se disipó casi al instante. Junsu espero unos momentos y luego pasó una toalla enrollada a Changmin.
—Muerde eso—
Changmin no quiso preguntar para que y obedeció. Junsu puso las manos en su abdomen y retiro algo de la masa que ya se había enfriado y había tomado la contextura de goma de mascar, y en un conteo rápido, Junsu tiró rápidamente de la masa hacia arriba y Changmin entendió porque le había dado la toalla cuando gritó al sentir como le arrancaban los vellos de su abdomen de raíz y el ardor cuando su carne fue tironeada de forma tan repentina.
—¡phijo pde @#$%&!—
—De nada, Changmin—Junsu sonrió pasando la mano por el enrojecido abdomen de su amigo—Limpio y liso como mi culo—Sonrió, dando una palmada al trabajado abdomen de su compañero ahora libre de vellos. Changmin se quejó sintiendo además del ardor de su piel maltratada, la picazón del golpe de Junsu— ¡Ahora vamos por esas piernas!—
Junsu se acercó con una cantidad aún más grande de masa, demasiado entusiasmado, pero Changmin se negó a ceder a otra depilación y levantó sus piernas al aire impidiendo que Junsu las alcanzara.
—Ni hablar. Tendré mis pantalones puestos y me aseguraré de mantenerlos en su lugar así que él no tendrá que ver mis piernas. Además, es invierno, necesito esos vellos para calentarme—
Junsu tuvo que aguantar la risa y siguió insistiendo pero Changmin no accedió así que lo dejo pasar esta vez y continuó por retirar la mascarilla del rostro de Changmin con un paño de agua tibia, echándole una mirada a su torso desnudo mientras limpiaba los restos del facial con suma delicadeza.
— ¿Cómo un geek amante de los video juegos y de guerras de las galaxias puede tener un cuerpo como este?—Junsu se quejó, frotando su abdomen flácido, bastante alejado de la perfecta fila de duros y marcados abdominales en el cuerpo de su compañero—ni siquiera entiendo porque alguien como tu puede seguir estando soltero cuando obviamente, eres mucho más apuesto que el promedio.
Changmin sonrió ante el comentario.
Por supuesto que él sabía que era atractivo y durante estos años no faltaron las oportunidades, pero él era de uno de esos idiotas que quería sentir el momento en que su glorioso cerebro se vaciara por completo y pudiera sentir como si su entero razonamiento se hiciera inútil. Por mucho tiempo se empeñó en salir con hombres maduros, con experiencia, pero además de algo de cariño y confianza, Changmin no llegó a sentir nada más que ello. Desesperado, Intentó salir con hombres de su edad o menores pero, aquello no resultó muy bien.
Él era demasiado reservado, demasiado callado, lo cual era bastante decepcionante dada su apariencia, y era la razón por la cual lo habían botado una y otra vez.
Jay era interesante y Changmin estaba un poco emocionado por conocerlo pero aún tenía sus reservas sobre si él era un prospecto a pareja. Estaba feliz con conocer a alguien nuevo, por lo menos.
Junsu finalmente dejo en paz a Changmin luego de obligarlo a tomar un baño de hierbas aromáticas y de untar en su cara algunas cremas para después permitirle ir a la cama.  
Ambos dormían en la misma cama. Aunque Changmin vivía solo, había comprado una cama matrimonial en la que dos hombres podían acomodarse perfectamente. Junsu siempre se quejó que era un desperdicio de espacio en un apartamento tan pequeño, dado que Changmin nunca dejaba a nadie además de Junsu y su familia entrar a su apartamento, pero cuando comenzaron a dormir juntos, ya que Junsu solía quedarse a menudo, notó la forma como Changmin se movía en la noche y entendió porque necesitaba tanto espacio.
Changmin estaba casi al borde de la inconciencia luchando con sus pesados ojos que se sentían pegajosos por las cremas de su compañero, demasiado cansado como para dejar que el incómodo sentimiento de la anticipación lo embargasen. Estaba allí, a punto de ingresar al mágico mundo de los sueño cuando un pequeño zumbido llegó a sus oídos y lo obligó a abrir sus ojos de regreso. Miró a su costado observando a Junsu roncando suavemente y entonces alcanzó su celular en la mesa de noche. La luz parpadeante le indicaba que había un nuevo mensaje.
“Buenas noches. ¿Estas aun despierto o fui un total imprudente?”
Changmin sonrió pasando una mano por su pelo y suavemente deslizándose fuera de la cama.
“Por un par de segundos fuiste un imprudente. Pero está bien, no estoy tan cansado aun” Mintió mordiéndose el labio mientras esperaba la respuesta.
“Lo siento. Solo estoy un poco ansioso y parece que no puedo dormir ¿soy un tonto? Sentí que me calmaría si al menos te escribía y te decía buenas noches”
“¿Estas más calmado ahora? Ya hiciste ambas cosas”
Hubo un interludio de silencio de parte de la otra línea luego de que Changmin enviara su mensaje y por un momento entró en pánico creyendo que quizás había sido demasiado rudo al decir tal cosa. Rápidamente comenzó a tipear una disculpa cuando el celular dio un nuevo zumbido.
“Leerte solo me hizo sentir mucho más ansioso por el día de mañana. Pero, si me lo preguntas, creo que ya podré dormir. Espero finalmente conseguir dibujar un rostro para poder soñar contigo de ahora en adelante. Buenas noches”               
Oh, él era un jugador. Changmin sabía que era un absoluto jugador cuando se encontró con su corazón latiendo furioso luego de aquel mensaje y tuvo que reprimir un quejido golpeando su cabeza contra la pared. Rápidamente respondió con un corto “hasta mañana” y se deslizó con cuidado de regreso a la cama, pero fue un intento inútil pues su cansancio se había desvanecido por completo.
[…]
El gran momento finalmente había llegado y Changmin sintió todo el proceso como si estuviera a punto de concursar para algún certamen luego de que cada detalle de su aspecto fuera evaluado meticulosamente por Junsu.
Junsu había recalcado que el pase de acceso a ese club era ser excepcionalmente apuesto, y que en sus pintas normales, dos oficinistas aburridos como ellos que vestían siempre ropas grises todos los días ni siquiera tenían derecho para pararse en la fila.
La entera mañana dieron vueltas por el distrito comercial y luego de una visita a una absurdamente costosa boutique en Gangnam, el recorrido se dio por terminado. Changmin nunca, en sus 26 años de vida, había gastado tanto dinero en un par de prendas de ropa y casi tuvo que ser forzado a sacar su tarjeta de crédito de su bolsillo cuando escuchó el monto total de la ropa.
Su atuendo consistía en un abrigo en color borgoña, totalmente ceñido, abierto en frente hasta casi la mitad de su pecho y apliques en cuero del mismo color borgoña y algunos detalles en color negro, debajo llevaba una delgada camiseta casi idéntica al color de su piel en un profundo escote circular, junto a un par de ajustados pantalones negros de diseñador y zapatillas de cuero. Su cabello, al cual Junsu había insistido en agregarle sutiles reflejos de color castaño claro sobre su color chocolate, estaba peinado hacia un lado completamente liso y pulcro.
El atuendo de Junsu era más sobrio, llevaba una chaqueta color blanco con solapas de color negro sobre una camiseta plana color negro y jeans negros, su cabello era el verdadero punto de enfoque, ya que, completamente fuera de si, había comprado una peluca de color azul claro y la lucia como si fuera su color de cabello natural. Por supuesto, Junsu no podía llevar un color de cabello como ese a la oficina y por esa razón decidió llevar una peluca y fingir ser alguien cool por un día.
Con todos los preparativos realizados, Junsu y Changmin se dirigieron al club en un taxi y solo al rondar la esquina podía escucharse el absoluto estruendo de los diferentes clubes y bares en la zona. Itaewon era un lugar salvaje en la noche que equidistaba con la tranquilidad de la vida en la ciudad, por las calles podía verse caminar todo tipo de personas, desde extranjeros a modelos o actores. A solo una cuadra de donde se encontraba Luvholic podría apreciarse el caudillo de personas que aguardaba a la entrada y desde afuera el fuerte sonido de la música tecno retumbaba en sus oídos.
Los dos oficinistas se bajaron del taxi y se acercaron a la fila que consistía en al menos unas cien personas esperando poder entrar. Había una fila más corta a la izquierda pero parecía solo de clientes VIP pues cada persona en esa fila mostraba una tarjeta de acceso antes de pasar.
En los casi treinta minutos que tardaron en llegar hasta la puerta, Changmin pudo ver a uno tras otro de aquellos hombres ser rechazados. Las personas a su espalda seguían formándose pero la cantidad de aquellos que lograban tener acceso era casi uno de diez. Para el ojo de Changmin no había nada malo con ellos y comenzó a sentirse nervioso.
Finalmente su turno había llegado, pero Junsu se adelantó a Changmin para tratar de mostrarle como debía hacerlo. Junsu sonrió al gorila de la puerta mostrando su encanto mientras sin ninguna reticencia el hombre retiró el cordón de terciopelo negro.
—Disfruta la noche, bombón— el hombre dejo salir una sonrisa coqueta y no disimulo para nada cuando Junsu pasó a su lado y sus ojos se quedaron pegados a su tambaleante y bonito trasero—De lo mejor que he visto en la vida.
Ahora era el turno de Changmin. Si él pudiera describir uno de sus puntos de seducción pues, no tenía ninguno. Algunas veces las personas decían que sus ojos eran bonitos, pero él no tenía idea cómo hacer de sus ojos algo seductor. Changmin era muy malo para este tipo de cosas, a Junsu se le daban mejor. Pero, queriendo no quedarse atrás, busco parecer natural y simplemente recogió un mechón de cabello detrás de su oreja y dio una mirada al gorila, dándole una media sonrisa.
Quizás su postura se veía incomoda y no lucia del todo natural pero el encanto de Changmin fue suficiente y el hombre sonrió como había hecho con Junsu.
—Por suerte tienes un rostro hermoso encanto, pero debes suavizarte un poco y dejarlo salir, la próxima vez seré un poco más exigente. Adelante— Changmin suspiro de alivio cuando estuvo detrás de la línea y pudo pisar la alfombra color violeta que se extendía todo el camino hacia el final del pasillo. Junsu lo alcanzó y ambos recorrieron lo que quedaba del camino hacia el interior del club.
El club consistía de tres niveles. En el primer nivel, en el centro, estaba la pista de cristal que era iluminada desde abajo y desde arriba por luces de colores y luces estrambóticas. Una isla al fondo, desde donde se veía a los bartenders haciendo malabares con las botellas antes de servirlas a los clientes, dos puertas al fondo que al parecer eran los baños y por último, algunos muebles dispuestos en zonas dispersas alrededor de la pista.
El segundo nivel era un balcón protegido por paneles de vidrio esculpidos de tal forma que al ser reflejados por la luz daban la ilusión de un prisma que se reflejaba en la pared continua. Desde lo que sus ojos podían ver, Changmin noto que en realidad parecía un bar, pues los estantes con licor se extendían de punta a punta en el piso, el ambiente allí arriba parecía más tranquilo. Del tercer nivel solo se podía apreciar algunos paneles de agua, por lo que lo más probable es que esta fuera la zona VIP o las oficinas administrativas del club.
Changmin parecía perdido tratando de acomodarse a lo incandescente de las luces golpeando constantemente su cara y el estridente sonido de la música golpeando sus tímpanos. Este tipo de ambientes no iban mucho con su personalidad, de no ser por Junsu que lo arrastró hacia el interior, probablemente se hubiera quedado en ese mismo sitio toda la noche.
Junsu lo llevó hasta la barra y lo obligó a sentarse mientras se adelantaba y pedía dos cocteles suaves. Changmin lo dejó ser y vago la vista alrededor sorprendiéndose de que, a pesar de todas las personas que él vio ser rechazadas en la entrada el lugar estaba bastante empaquetado.
— ¿Tienes alguna idea de cómo reconocerlo? —Junsu le habló alargándole la copa con el coctel que había pedido—
—No. Dije que le escribiría cuando estuviera aquí indicándole donde estaba y que el vendría directo a encontrarme— Tomando la copa que Junsu le entregaba, Changmin tomó un amplio sorbo sintiendo el cosquilleante pero ligero sabor del alcohol en el—Le escribiré ahora—
Changmin saco su celular y rápidamente escribió un mensaje corto indicándole a Jay que ya se encontraba en el lugar y la descripción de la parte exacta donde estaba, casi de inmediato recibió una respuesta, pero solo era un emoticono sonriente.
Aquello era extraño, aunque Jay solía utilizar muchos emoticonos en sus mensajes nunca le había dado respuesta con uno, pero no pasó mucho tiempo antes de que Changmin sintiera una ligera presión en su hombro y girara su cabeza casi dolosamente al ver un hombre detrás de él mirándole con una sonrisa.
—Hola, Shimly—
¿Este era Jay? Changmin lo miró meticulosamente de arriba abajo y encontró a un hombre de chispeantes ojos negros con un alborotado y adorable cabello rubio-dorado. Llevaba una camiseta transparente con agujeros y un par de jeans oscuros, nada más que eso. Era alto y constituido aunque no exactamente musculoso. Además, tenía una sonrisa encantadora y un aspecto que sin duda te hacía pensar “es un buen chico”.
Él volvió a abrir la boca para hablar pero uno de los camareros se acercó y susurró algo en su oído antes de retirarse. Entonces volvió la mirada a Changmin y tomo su mano, sacudiéndola.
—Volveré en un momento, por favor espera—
Y así, Jay se esfumó entre el mar de gente y Changmin solo pudo observar cómo se alejaba con una extraña sensación en su pecho. Pero no tuvo tiempo de digerirlo bien antes de que Junsu preguntara.
— ¿Era él? Cielos, era bastante apuesto y alto. Pero no luce para nada como un nerd como yo esperaba—
Changmin se giró hacia Junsu con una expresión molesta. Junsu en verdad tenía una mala idea de las personas que encontraban las series de ciencia ficción y los videojuegos entretenidos.
—Sin comentarios— murmuró, volviendo la atención a su bebida—
— ¿Y bien? ¿Al menos te gusto? —
Changmin levanto la mirada hacia Junsu inseguro sobre que responder. Era muy pronto para sacar conclusiones ya que solo se miraron un par de segundos y no habían tenido una verdadera conversación y, aunque Changmin sintió su corazón acelerarse cuando sintió el toque sobre su hombro, aquella emoción desapareció en el mismo momento en que se fijó en Jay. El por supuesto era apuesto, pero lucia muy distinto a la persona que el imaginaba y aquello lo desilusionó por completo.
No podía ser injusto y rechazarlo solo por su apariencia o por esa rara sensación que le producía, así que  pensó en esperar hasta que pudieran hablar calmadamente y entonces, decidiría que hacer al respecto.
Algunos minutos después, Junsu y Changmin disfrutaban de un par de cocteles más antes de que las luces del escenario cambiaran de color y todas las parejas que estaban disfrutando de la música se dispersaron. La pista quedó vacía, y en un instante se escucharon algunos gritos de ánimo cuando un grupo de hombres comenzó a bajar las escaleras desde el tercer piso. Eran quizás doce y cada uno de ellos era excepcionalmente bello.
Pero lo que más sorprendió a Changmin fue que entre aquellos hombres se encontraba Jay, que había cambiado su atuendo por un chaleco color blanco con una sola abotonadura a la altura de su ombligo.
—No me digas que yo tenía razón y en verdad trabajaba como stripper—Junsu espetó con una sonrisa que Changmin solo pudo describir como satisfacción al ver a Jay ubicarse en el centro de aquella pista con todos aquellos hermosos hombres rodeándolo.
Se escuchó un golpe y de inmediato la música se escuchó alta en una tonada rápida y poderosa. El entero grupo de hombres deshizo las únicas abotonaduras que tenían y sus pechos aceitados brillaron en el reflejo de las luces que se movían al ritmo de la poderosa música. Los clientes alrededor vitoreaban mientras el grupo de hombres se movía en firmes, marcados y sexys pasos mientras prenda a prenda era retirada de sus cuerpos.
Changmin quería que la tierra se lo tragase, en verdad no esperaba esto.
Sin duda era algo artístico, no solo estaban desnudándose porque les lanzaran billetes, de hecho ningún cliente se acercó mientras el grupo de hombres interpretaba aquel número, sin embargo, seguían ahí, mostrando sus cuerpos a los ojos devoradores de todo el club y Changmin no podía sentirse bien con ello.
Junsu pareció unirse a la diversión y en un salto se había levantado del asiento y estaba moviendo su cuerpo al ritmo de la música. Los ojos de Jay se fijaron en él y una sonrisa completamente seductora surgió de sus labios mientras su cuerpo parecía poseído por el ritmo y se movía a una velocidad impresionante.
El resto de los hombres en la pista se desnudó por completo hasta solo quedar en unos ceñidos y pequeños boxers oscuros que no dejaban nada a la imaginación, pero Jay se mantuvo solo con el torso desnudo y su pantalón entreabierto, mostrando el bulto que formaban sus partes íntimas, justo entonces, él deslizó un poco de su boxer revelando la línea más baja de su pelvis sin llegar a su vello púbico y el público enloqueció en fervor pidiendo que continuara, pero Jay pronto levanto sus manos y la prenda volvió a su lugar, sutilmente mordió sus labios y sonrió. De su pecho caían chorros de sudor que parecían bañar su piel con escarcha. La música se detuvo y el grupo de hombres se dispersó en la oscuridad seguidos por una retumbante ola de vitoreos y aplausos por parte del público.
La música volvió a escucharse normal de nuevo y Changmin se quedó congelado en su asiento mientras apuraba el resto del coctel de un solo trago.
Junsu observó a su amigo y se sintió algo mal por él.  
Junsu sabía lo acartonado que podía llegar a ser Changmin, absolutamente todas sus citas habían sido hombres que casi doblaban su edad y quizá por eso sus relaciones nunca fueron bien, pero este hombre quizás era más de lo que Changmin podía manejar. A pesar de ser tan maduro, Changmin también era un chico inocente, así que un hombre como Jay que a simple vista parecía ser abierto y atrevido, en definitiva no llenaba la lista de requisitos de Changmin. De hecho, era el tipo de chico que el siempre rechazaba.
— ¿Estas bien? —Junsu observó con preocupación cómo Changmin apuró un tequila que en algún momento había pedido y levantó la mano para pedir otro trago. Era obvio que estaba pasando por un serio proceso de sobre análisis y estaba intentando detener su cerebro con alcohol, pues no importa cuánto Junsu le hablara, él no respondía. Justo entonces, Junsu se dio cuenta que Jay estaba regresando y palmeó el hombro de su compañero—Changmin, si no es lo que esperabas díselo directamente. No pienses demasiado en ello, solo es un amigo por correspondencia este es el momento perfecto para detener todo—
Pero Changmin se levantó en ese momento y antes de que Junsu pudiera detenerlo se apresuró empujando los cuerpos sudorosos que se encontraban en su camino y se perdió en el tumulto. Junsu chasqueo la lengua al tener que darse la vuelta y saber que debía disculparse con Jay en nombre de su amigo.
[…]
Changmin no detuvo su andar hasta llegar al baño. Empujó la puerta y entró, por suerte era espacioso y estaba totalmente vacío. Perfecto, necesitaba privacidad. Justo entonces dejo salir un amplio suspiro y se acercó al lavabo, accionó la llave del agua y comenzó a mojar sus manos.
—Él es exactamente el tipo de hombre que menos me gusta— murmuró Changmin, tomando algo del jabón líquido dispuesto en el mesón del lavabo y comenzó a restregar sus manos hasta hacer espuma—Es obvio que está acostumbrado a hacer esto y a que las miradas estén sobre él y yo no soy para nada de ese tipo. Me asfixiaría tener las miradas sobre mí todo el tiempo. Él es el tipo de hombre que sonríe abiertamente a cualquiera, es obvio, estaba allí y sin ningún descaro coqueteó con Junsu. —Changmin detuvo el agua y entonces limpio sus manos del jabón para luego volver a accionar el agua y enjuagarlas— Cielos, estuve a punto de ver su… no, él no se desnudó, no lo hizo así que está bien. Él se dio cuenta de inmediato que yo no era su tipo, así que, si lo tomo desde esa perspectiva no es tan malo. Aún tenemos cosas en común—
Changmin trató de convencerse de que, tal como había prometido, si Jay no resultaba ser lo que esperaba aun así intentaría forjar un lazo de amistad con él, pero no podía negar que muy en el fondo estaba completamente devastado. Nunca pensó que alguien como el que diariamente le escribía aquellos elaborados, sensibles y dulces mensajes fuera de cierto modo tan “extrovertido”. Por supuesto Jay era coqueto pero su coquetería era un poco más sutil, o al menos eso se percibía a través de sus mensajes. Este Jay que movía sus caderas de forma tan provocadora sin duda era alguien salvaje. Él no podía hacer coincidir la imagen de estas dos personas aunque fueran la misma.
En conflicto consigo mismo, Changmin decidió volver a hacer el ritual de lavar sus manos pero presionó la llave muy fuerte y un chorro de agua salió disparado de imprevisto hasta mojar su pecho y parte que su chaqueta. La parte frontal de su chaqueta estaba bien gracias al material, pero la camiseta que vestía por debajo ahora tenía una enorme marca húmeda que hacía que todo su pecho se marcara, incluso sus pezones.
— ¡Ahg, maldición! — esta vez gritó, mientras se apresuraba a quitarse la chaqueta y se acercaba al dispensador de toallas de papel para intentar secarse un poco, pero infortunadamente las delgadas piezas de papel se deshacían en una sola pasada dejando además de la marca de agua pequeños grumos de papel en su ropa. —rayos, ¿y ahora que se supone que haga con esto?—
Changmin estaba demasiado preocupado como para percatarse de que alguien más entró al baño y lo observó tratando de secar la marca de agua desastrosamente con las toallas de papel.
Si no se secaba el aire acondicionado provocaría que se congelara, incluso en este lugar cerrado la temperatura se sentía muy baja y antes de darse cuenta comenzó a tiritar. Demonios. Tenía que llamar a Junsu y pedirle que le prestara su chaqueta que podía cerrarse hasta el cuello para poder irse de este lugar sin pasar vergüenza.
De repente, dio un salto cuando vio una mano que le tendió un trozo de tela negro.
—Puedes secarte con esto—
Changmin levanto la mirada y, tratando de no pensar en lo mal que se veía aceptar cosas de un extraño en un club gay, tomo el pañuelo y procedió a secarse, aprovechando para pasar debajo de su camiseta y secar incluso su piel húmeda.
Muy tarde se percató de que, aunque aquel desconocido estaba lavándose las manos en realidad estaba mirando cada cosa que el hacía a través del reflejo en el espejo con una mirada extraña. Y Changmin sintió la sangre caliente subir a su cara con lentitud.
—Muchas gracias, siento haberlo humedecido—sonrió incómodamente y tendió el pañuelo de regreso a su dueño. El hombre lo tomo, no sin antes frotar ligeramente los dedos de Changmin con los suyos.
—Los accidentes pasan—Sus labios se curvaron en una media sonrisa presuntuosa— ¿Qué no tienes frio de esa forma?—
Changmin se dio cuenta que no se había colocado la chaqueta de vuelta y se encontraba solo con la traslucida camiseta color piel. Rápidamente procedió a vestirse, sintiendo como su cara se encendía de nuevo. Maldita sea, odiaba la forma como reaccionaba ante estas situaciones.
—uhm… muchas gracias de nuevo— Changmin le dio una última mirada al hombre cuyos profundos ojos negros no se apartaban de su rostro y sintió un ligero salto en su pecho. Pero  no se dio tiempo de pensar mucho en ello y se dio la vuelta para regresar y hablar directamente con Jay.
[…]
El ambiente en el club rápidamente se había vuelto caliente y vaporoso. Los hermosos hombres se movían sensualmente al ritmo de la música y Changmin trató en lo posible de abrirse paso lo más discretamente posible hasta cruzar la distancia que lo separaba de la barra, donde esperaba que Junsu y Jay aún se encontraran. En el camino sintió un par de manos apretar su brazo y algún extraño le ofreció un trago. Changmin trató de hacerse el ciego y el sordo y logro finalmente llegar a la barra.
Junsu y Jay estaban allí pero parecían reír y hablar con tanta naturalidad, no lucían como si recién se hubieran conocido. Un raro sentimiento se instaló en su pecho, pero no sabía si era exactamente desagrado o en el fondo alivio.
— ¡Finalmente has vuelto! — Changmin escuchó la voz de Jay que se levantó de su asiento y le sonrió. Junsu se dio la vuelta en su asiento entonces y Changmin se desconcertó al ver que su mejor amigo luchaba infructuosamente por aguantar la risa ¿Qué era tan gracioso sobre esto? Pero antes de poder preguntar, Jay habló de nuevo— Entonces, ¿pudieron hablar? —
Changmin inmediatamente arrugó el rostro ¿Qué? ¿De qué rayos estaba hablando Jay? ¿Hablar? ¿Con quién? En ese instante Changmin sintió una mano que presionó su hombro y el suave perfume cítrico que llegó a su nariz cuando sintió el pecho de alguien más presionando su espalda.
—Ni siquiera tuve tiempo de ello antes de que me dejara solo—
Esa voz. Changmin se dio vuelta encontrándose con la juguetona sonrisa del hombre que le había tendido el pañuelo en el baño.
—Siento no haber aclarado el malentendido. Él me pidió que te recibiera cuando te pusieras en contacto y que te dijera que lo esperaras algo más, pero era tiempo de mi número y no pude presentarme adecuadamente— Los brillantes ojos de Jay se iluminaron mientras movió su esbelta figura hacia Changmin y alcanzó su mano— Soy Jung Yunho, mejor amigo de Jae... quiero decir, Jay, a tus espaldas—
Changmin tragó duro y abrió la boca mirando a Jay, o mejor dicho, Yunho, como si un mono estuviera bailando en su cara, luego volvió la mirada a Junsu que estaba inclinado sobre la barra dando golpes sobre la superficie y temblando de la risa. Todo el rostro de Changmin se enrojeció, incluso sus orejas y su nuca.
No quería mirar, no quería verlo ¡Qué vergüenza! Junsu de seguro le había dicho todo a Yunho y él probablemente sabía lo espantado que estaba al verlo presentar su número pensando que era su amigo por correspondencia. Changmin cubrió su rostro con su mano y respiro fuerte atreviéndose a mirar a su espalda por el rabillo de su ojo, encontrándose con una cálida sonrisa.
—Hola— Jay lo saludó, su voz cayó casi una octava y Changmin la sintió tan cerca de su oído que quería que volviera a repetir esa palabra o la que fuera—
Finalmente, decidido a presentarse e ignorando el cuerpo doblado de Junsu sobre la barra aun muerto de la risa, Changmin se dio la vuelta detallando el rostro del hombre que esperaba conocer.
Sus rasgos eran suaves, su piel pálida que lucía tan sana y brillante, un par de ojos largos y felinos, de un profundo color negro al igual que su cabello, que lucía esponjoso. Una imagen masculina pero suave, sin muchos detalles ni muchos arreglos, solo el, con una simple camisa blanca y un par de Jeans negros, pero con lo suficiente bajar dejar humillado a cualquiera a su alrededor.
—Hola— Changmin respondió, con una sonrisa incomoda—uhm, soy Shim Changmin—
—Oh, Changmin, un lindo nombre que describe perfectamente a quien lo lleva— Jay sonrió, cuidadosamente con uno de sus dedos acomodó un mechón suelto en el cabello de Changmin detrás de su oreja— Soy Kim Jaejoong—
Changmin se vio sorprendido cuando Jaejoong se inclinó hacia él y presionó sus labios contra la piel de su mejilla en un casto y limpio beso que provoco una electricidad que ascendió por su espina y lo dejo paralizado por un par de segundos.
Y antes de darse cuenta estaba a su lado, sentado en una mesa, frente a Junsu y Yunho, mientras comenzaban la primera ronda de tragos y tímidamente se disculpaba por su actitud y procedía a iniciar la que sería una larga conversación con Jaejoong.
[…]
Junsu se movió en la cama y acostumbro su vista a la luz clara del sol que golpeo su rostro. Su reacción automática fue girarse para escapar de aquel calor, estirándose y a su vez encontrando el cuerpo inerte de Changmin a su lado. Parpadeó, sentándose en la cama y dando una mirada alrededor encontrándose con una habitación que no era la de su mejor amigo.
La cabeza del oficinista palpitó con fuerza. Odiaba beber, justamente porque al día siguiente amanecía hecho mierda y sin tener clara idea que tanto hizo o dejó de hacer. Pero independientemente de su resaca ¿Dónde estaban? Junsu se levantó de la cama y tiró un poco de las cortinas encontrándose con la vista de una zona boscosa.
¡Esto definitivamente no era Seúl!
—Changmin ¡hey! ¡Changmin! ¡Despierta, hombre! —Junsu gritó pero al no encontrar respuesta, se obligó a acercarse al lado de la cama que ocupaba su mejor amigo y lo sacudió— ¡Despierta! ¿Dónde estamos, Changmin? —
Changmin se movió solo un poco, arrojando la colcha sobre su cabeza.
—uhmmm—
— ¡Changmin! ¡Deja de dormir ya! — Junsu golpeó su brazo repetidamente y Changmin saco la cabeza de las colchas y lo miro—
— ¿Qué? Aún es temprano, déjame dormir un poco más—
—Changmin, ¿tienes idea de donde estamos y que hacemos aquí?—
Changmin resolvió levantarse de una vez por todas y miró alrededor entendiendo porque Junsu se encontraba tan alterado. Este definitivamente no era un lugar que el conociera. Pero, no pudo articular una respuesta ya que fueron interrumpidos por dos golpes en la puerta, seguidamente Jaejoong ingresó a la habitación y sonrió al verlos despiertos.
—Espero no haberlos despertado— Jaejoong mostró otra sonrisa al tiempo que se acercaba al tocador y dejaba algunas toallas sobre la mesa—Pensé que querrían tomar un baño al despertar así que traje estas. Uhm ¿Cómo se sienten? —
Junsu se adelantó a cualquier cosa que pudiera responder Changmin y preguntó: —Antes de eso ¿Dónde estamos? —
Jaejoong entendió, por el tono casi altanero de Junsu, que no había despertado con el mejor humor. Así que calmadamente respondió.
—A las afueras de Seúl, en la casa de Yunho. Ayer ninguno de nosotros estaba muy consciente así que el personal del club llamó a casa de Yunho y fueron a buscarnos. Siento no llevarlos a casa pero estaba en tan mal estado como ustedes y no pude recordar la dirección de Changmin.
Junsu pasó una mano por su cabeza y suspiró. Definitivamente odiaba beber.
Trató de calmarse y devolvió la mirada a Changmin, pero su amigo se mantenía con la vista fija en Jaejoong. Casi podía apostar que a ninguno de los dos le importaba realmente su presencia, pues estaban mirándose como idiotas sin decir nada.
Por ello se resolvió a levantarse y encaminarse al baño por su cuenta mientras dejaba que esos dos hablaran.
Changmin sonrió y ligeramente sacó las piernas de la cama con intención de levantarse, pero tan pronto movió su cuerpo tuvo la sensación de que el piso se movía, lo que lo obligó a mantenerse estático hasta que la rara sensación fue desvaneciéndose.
— ¿Estas bien? — Jaejoong se acercó preocupado y se sentó a su lado, guardando una distancia —Fuimos demasiado lejos anoche, pero ustedes lucían muy animados— Jaejoong se rio al ver a Changmin subir las piernas de regreso a la cama y dejar su espalda descansar sobre la cabecera, había una expresión cansada en su rostro.
—Tu luces bastante compuesto—Changmin sonrió— sin duda estás acostumbrado—
Jaejoong levanto sus  manos al aire.
—Me declaro culpable—
Ambos se envolvieron en un sutil silencio mientras compartían algunas miradas. Jaejoong fue el primero en bajar la mirada y sonreír, suavemente presionó una de sus manos contra la rodilla de Changmin.
—Estaré en la cocina preparando algo ligero para desayunar, sal cuando estés listo. Pueden usar la ropa de Yunho en el armario anexo al baño. No la extrañará, créeme— Jaejoong se levantó de la cama y dio un paso hacia atrás, pero se detuvo y se dio la vuelta, pareció dudar por un segundo, pero luego se inclinó lentamente hacia Changmin.
Changmin levantó su rostro, sintiendo la suave respiración de Jaejoong golpear contra su cara cuando se acercó, tan cerca, Changmin podía sentir su aliento mezclarse con el propio suavemente.
Solo se habían conocido ayer, Changmin nunca hubiera dejado que las cosas trascendieran tan rápido en una situación común pero no podía detener su cuerpo que se dejaba llevar suavemente por el acercamiento de Jaejoong. En ese momento, sus labios se entreabrieron dispuestos a recibir los del otro hombre, pero un pequeño ruido los detuvo.
—Hey, amigo por correspondencia ¿puedes prestarme algo de ropa? —Junsu asomó su cabeza húmeda por la abertura de la puerta con una sonrisa maliciosa en el rostro, y Jaejoong le devolvió el gesto con una traviesa y casi molesta expresión. Junsu se encogió de hombros, imperturbable—
—En la puerta a un lado del lavabo—sonrió— Y mi nombre es Jaejoong—
—Claro, Claro, Jaejoong. Solo una cosa ¿no es muy pronto para tratar de pasar a segunda base? ustedes se conocieron ayer ¿recuerdan? — Junsu sonrió al ver el rostro de Changmin descomponerse y la boca de Jaejoong colgar entreabierta—
— ¡Junsu! — Changmin gritó—
Junsu se escabulló de regreso al baño y Changmin tuvo que aguantar sus ganas de levantarse, abrir la puerta y darle unos buenos golpes por su impertinencia, pero se calmó al ver que Jaejoong seguía de pie a su lado.
—Junsu es…—Changmin trató de disculparse. Pero no fue necesario, Jaejoong lucia muy divertido—
—Es muy interesante—
Ambos se dieron una última mirada antes de que Jaejoong jugueteara con el dobladillo de su camiseta gris y diera un paso hacia atrás, esta vez saliendo de la habitación.
Changmin se hundió de regreso en la cama, tomó una de las almohadas a su costado y la presionó contra su rostro. Con la almohada amortiguando su voz dejo salir una risa escandalosa y se revolvió en las sabanas hasta que sintió los pasos de regreso en la habitación.
—Creí que eras de los que iban despacio—Junsu murmuró con una risilla burlona en su voz. Había salido del baño completamente refrescado con su cabello goteando agua y vistiendo la ropa de Yunho como si fuera la suya. Changmin levantó la cabeza al escucharlo y usó la almohada en sus manos para arrojársela al oficinista que, completamente sorprendido por el ataque, cayó hacia atrás ante la fuerza del impacto— ¡Auh! ¡Eso duele! —
— ¡Tenías que abrir tu bocaza e interrumpir! —Changmin dejó salir el reclamo sentándose de regreso en la cama— Cielos, sí que sabes cómo ser impertinente.
—Debiste haber visto sus caras, dos pulpos hervidos—Junsu se carcajeo rodando en su estómago para escapar de otro disparo de almohada por parte de Changmin— ¡No tienes por qué actuar tan histérico! Es obvio desde anoche que estas completamente encantado con él, pero, para mi sigue siendo un extraño muy misterioso y quiero que tengas cuidado.
—Eso no lo diría alguien que está en la casa del amigo de ese extraño, vistiendo ropas de ese amigo— Changmin anotó, cruzándose de brazos—
—Esto es algo que no hubiéramos hecho estando sobrios y lo sabes. Le doy puntos de tener la voluntad suficiente para no llevarte a su cama en el estado en que te encontrabas, pero eso no quiere decir que debas dejarte llevar. Ten cuidado—
—Él no tenía esas intenciones—
— ¿Tienes idea de cómo se estaban restregando ustedes dos anoche mientras bailaban? —
Changmin abrió la boca para replicar pero volvió a cerrarla casi de inmediato. Entre los recuerdos dispersos de lo que había sido anoche estaba algo como eso. Luego de ver como Yunho y Junsu bailaban acaloradamente en la pista, Jaejoong se levantó del asiento y lo invitó. Changmin no quería hacerlo pero se dejó convencer al ver lo mal que se vería rechazarlo, el resto de lo que recordaba era estar moviéndose contra un cuerpo sudoroso y que en más de una ocasión su pecho y el de Jaejoong se restregaron juntos.
—Tú estabas actuando igual con Yunho—
Junsu encarnó una ceja hacia su amigo.
— ¿Querías que dejara al pobre hombre solo mientras corazones rojos revoloteaban alrededor de ustedes y se perdían en su propio universo? Eso fue auto consolación, no quiso decir nada—
—Lo que digas—
Antes de que Junsu declara su victoria frente a la discusión, Changmin se levantó y se dirigió al baño donde tomo una ducha rápida. Hizo lo mismo que Junsu y se vistió con la ropa del dueño de casa. Se sentía muy incómodo, a diferencia de Junsu. Luego se encargaría de lavarla, plancharla y regresarla a Yunho.
Después de que ambos estuvieron listos salieron de la habitación y se dirigieron hacia el único lugar de la casa que tenía algo de ruido. El lugar era demasiado espacioso, sobre todo para ser un apartamento de soltero. Lograron encontrar la cocina, donde Jaejoong los esperaba con una sencilla tanda de guarniciones ligeras para el estómago.
Jaejoong los invitó a sentarse en la isla que estaba central a la cocina y dispuso los platos en el lugar en que cada uno tomo asiento, poco después Yunho entró. Lucia bastante enfermo, tenía ligeros círculos oscuros bajo los ojos y su alborotado pelo rubio estaba atado en una coleta en lo más alto de su cabeza. En lugar de darle los mismos platillos que les dio a Junsu y Changmin, Jaejoong le dio a Yunho una sopa de aspecto claro y un pequeño frasco sellado de vidrio.
—Me duele el estómago—Yunho se quejó, destapando el pequeño frasco y bebiendo su contenido de un trago para luego colocar una profunda expresión de asco y tomar rápidamente una cucharada de la sopa—Asqueroso…—
Jaejoong sonrió y luego de finalmente haber servido a todos se sentó en la mesa a comer, solo levanto la mirada hacia Changmin que estaba mirando hacia el también y sonrió para volver la atención a su plato.
—Para ser la casa de Yunho pareces que estuvieras habituado a todo ¿viven juntos ustedes dos? —Junsu lanzó la pregunta repentinamente haciendo que Changmin se ahogara con el bocado que intentaba tragar, tosiendo forzosamente al tiempo que se vio obligado a escupir la comida.
—Nos conocemos desde hace mucho tiempo y por supuesto que estoy acostumbrado a estar aquí Junsu-sshi. Pero tengo mi propia casa, no te preocupes—Jaejoong sonrió—Supongo que es como tu caso, sueles pasar mucho tiempo en casa de Changmin ¿no?
Junsu dejó salir una sonrisa traviesa ante la respuesta de Jaejoong. Había caído justo donde quería que cayera.
—Por supuesto que sí, incluso dormimos en la misma cama. Changmin compró una cama tamaño King solo para dejarme dormir junto a él—
Junsu sonrió con verdadera satisfacción al ver que la máscara de serenidad de Jaejoong se quebró solo un poco y su sonrisa titubeo. Oh, que divertido era meterse con él, este chico era tan parecido a Changmin que daba miedo, incluso sus reacciones eran parecidas.
— ¡Junsu! —Changmin finalmente pudo hablar aunque su voz se escuchaba rasposa— ¿Por qué estas actuando de ese modo?
— ¿Es tan malo que quiera satisfacer mi curiosidad? Además, ¿Qué mentira he dicho? si dormimos juntos—
— ¡Pero no compré esa cama para ti! Y no lo digas de ese modo…—
— ¿Entonces para quién? Oh, y ¿de qué modo debo decirlo entonces?—
Jaejoong interrumpió la discusión al dejar salir una sonora carcajada, incluso el enfermo Yunho comenzó a reír también al ver a los dos pelearse. Antes de darse cuenta los cuatro estaban riendo y con naturalidad el tema de conversación fue abandonado por otro hasta que la comida se terminó.

2 comentarios:

  1. Ese JunSu es un relajo XD jajaja me gusta la historia

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  2. Jajaja junsu sabe xdd me encanto
    Pobre min pensando q Jj era el streeper xd
    Gracias x compartir!!

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