Odio - Cap. 1

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El propósito

—Buen día.



Yunho besó su mejilla como de costumbre, cesó sus emociones un rato más y sonrió, contempló su rostro, sonriente y esperando todavía por él, con la taza de café entre las manos y su cabello recogido.



—Demoraste.

—Lo sé, el buffet estaba lleno y no pude salir antes.



Namin suspiró y sin embargo una sonrisa acudió sus labios de inmediato.



—Está bien— Afirmó luego de un rato –Sé que a veces puedes estar muy ocupado.

—Namin lo de mañana…— Yunho apretó sus manos con cuidado –No estaba entre mis manos pero me han pedido que me reúna con unos clientes para un caso especial y…



—Yunho mañana es nuestro aniversario.



Ella se lamentó, bajo la voz y se soltó con un suspiro. Su mirada relegada a cualquier lugar mientras Yunho se encogió en su lugar, apesadumbrado y con esa mala costumbre que había optado de morder su labio inferior.



—Se supone que cumplimos cinco años juntos— Volvió a hablar Namin, lo más leve que podía y con su voz acostumbrada al silencio –Habíamos planeado este viaje desde hace mucho, sabes lo complicado que es para mí sacar permiso en el hospital.



—Namin, yo sé— Yunho sin embargo volvió a hacer uso de su último recurso, tomó sus manos y sonrió –Sé lo importante que es para ti tu trabajo, pero amor solo te estoy pidiendo que retrasemos el viaje, salgamos a las cuatro de la tarde en vez de a las ocho de la mañana como habíamos planeado.



—Pero ¿vas a llegar?



Namin sonaba cansada. Apagada a pesar de esa luz que Yunho le regalaba a través de una sonrisa.



—Sí, llegaré, te lo prometo.

—La vez pasada también lo prometiste Yunho…



La conciencia se remordió en la cabeza de Jung, y como si fuera un imán sus brazos se cerraron sobre ella, con fuerza, con toda la que podía reunir –Ser abogado te está robando toda la vida, Jung.



Yunho esta vez río, la voz de Namin sonando fingidamente seria mientras se aferraba a él y ella solo podía hundir su rostro en el pecho fuerte del mayor.



—Eso no va a pasar, Namin. Este aniversario será inolvidable, lo prometo.



A veces, Namin pensaba que esas promesas de Yunho, con el tiempo estaban perdiendo valor. Pero si se aferraba a él, sabía que podía aventurarse un poco más a él y sus buenas intenciones.













Goongsu golpeteaba el volante, la música a un elevado volumen mientras esperaba tranquilamente frente al hospital central de Seúl. Los pasos de Yunho los divisó casi desde el inicio y con ver su sonrisa bastó para saber que las cosas se habían solucionado al fin.



—¿Listo?



—Sí, ella entendió. Todo solucionado— Yunho subió al auto, casi sin problemas y Goongsu prendió el auto de inmediato –Ahora solo me queda revisar ese caso para desocuparme cuanto antes— Su amigo asintió y Yunho solo sonrió —¿Por qué no quisiste entrar a saludarla?



—Bueno… Tenías que hablar con ella— Murmuró –Mejor otro día.



Yunho levantó los hombros, descuidado de la repentina tensión en el otro mientras suspiraba y avanzaba por la carretera.



—Por cierto ¿y Sohee?

—¿Qué pasa con ella?



—Hace tiempo que no la mencionas.

—Oh, si…— Susurró entre dientes –Terminamos.



Esta vez Yunho giró sin cuidado. Planteándose frente a sus amigo y frunciendo el ceño —¿Otra vez?— Le reprochó, tan firmemente como le era posible —¿Cuánto tiempo más piensas estar así? No duras más de cuatro meses con ninguna chica.



—No era la indicada, eso es todo.



Goongsu giró en una esquina, apretando ligeramente el volante.



—Ninguna parece ser la indicada para ti.



—Yunho, estoy en mi último año de medicina, en cualquier momento me asignan para hacer las prácticas en un hospital. Créeme, las chicas solo me demandan tiempo que no tengo, es por eso que no puedo durar con ellas.



Esta vez Jung se cruzó de brazos –En la secundaria eso no parecía ser un problema para ti.

—La secundaria no es igual que la universidad, además tú ya te graduaste. Deberías entenderme.



—Puedo presentarte una compañera del trabajo.

—Ni lo intentes.



Yunho rodó los ojos otra vez, cruzado de brazos mientras su amigo lo veía de reojo y reía —¡Pareces un niño engreído!

—¡Cállate!— Habló en voz alta –Yo solo quiero ayudarte.



—Pero yo no necesito ayuda, estoy bien.



La mano de Goongsu despeinó los cabellos de Yunho y este solo suspiró, esperando porque su amigo terminara de dejarlo cerca del despacho.













Namin se había acostumbrado a los zapatos cómodos, a su cabello recogido y a las emergencias que solían suscitarse en el hospital casi cada determinadas horas, verificaba como de costumbre los apuntes de su libreta y revisaba que todo estuviera orden.



Incluso cuando las puertas principales fueron abiertas y observó a un montón de gente viniendo atrás sus pasos pequeños únicamente se alejaron, presta a ser de ayuda caminó atrás de los camilleros y sus pasos la dirigieron a una de las salas mientras una de las doctoras ya empezaba a revisarlos.



Uno de los enfermeros chocó su hombro casi sin pretenderlo y eso bastó para que su mirada se posara en uno de los heridos sobre la camilla, su rostro perfilado cubierto de sangre y su camisa desbaratada mientras la abrían para poder revisarlo de urgencia, reconocía ese rostro, esas manos y ese nombre que se paseaba como veneno entre su boca.



—Kim… Jaejoong…



….

….





“En este mundo lleno de color, todo es monocromático dentro de esta habitación”


NA: La canción que se menciona es Alone de UKISS.

1 comentarios:

  1. Yunho sigues viviendo tu mentira. Jae esta herido y por lo que leo Namin lo odia, será porque Yunho aun lo ama y ella lo sabe.

    Gracias!!!

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