Odio - Cap. 5

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¿Detendrías el tiempo por mí?

—Te ves horrible— Murmuró Junsu, arreglando mejor su ropa, con un sutil deje de complacencia a lo que Yunho respondió, apenas moviéndose en su lugar, con la luz de la tarde entrando por el ventanal de aquel restaurante.

—Llegué a Seúl apenas hace tres horas, fue un viaje cansado ¿qué esperabas?

Por un momento las palabras de Yunho, secas y adormecidos resultaron hasta adorables, pero Junsu suspiró, y lo miró, lo mejor que pudo antes de que su voz saliera baja y restrictiva.

—¿Lo hiciste?
—¿El qué?
—No te hagas el idiota.

Esta vez Junsu frunció el ceño y Yunho se movió incómodo en su lugar.

—Buenas tardes— Fue demasiado pronto para que lo pudiera analizar, la imagen del hombre mayor frente a él dejó de importar, a su costado estaban aquellos dos más jóvenes, envueltos en ropa costosa y gafas oscuras.

Sentía su esencia por todo el lugar, eran los mismos rasgos masculinos que había alcanzado a delimitar, aquel rostro que miró durante segundos días atrás, como si sus facciones solo se hubieran endurecido un poco más.

—Lamento la demora, pero tuvieron un par de entrevistas que dar.

Yunho asintió por cortesía, dejó que el carisma de Junsu controlara la situación, que se explayara en los puntos de la situación que él apenas conocía, pero Jaejoong se sentó frente a él, sin una mirada ni un aliciente de reconocerlo al menos.

Esos ojos vacíos y fríos se presentaban ante él, con la misma soltura, con la desfachatez de ignorarlo a conciencia, arrugando su corazón, haciéndolo sentir un adolescente otra vez.

—Entonces ¿es posible detener esto antes de que se haga más grande?
Yunho asintió –Si, y trataré que eso sea lo más rápido posible— Intentaba que Jaejoong desapareciera de su vida lo más pronto, antes que en verdad se dignara a reconocerlo.

—Contamos con ustedes entonces.
—Pero necesitamos todos los datos sobre el accidente.
—Por supuesto— Aclaró el manager –Para eso nos hemos reunido hoy ¿no?

El hombre parecía tranquilo, de un impredecible mejor humor, Junsu preguntaba y delimitaba, se hacía cargo de todo. Park lucía indignado con la situación todavía, levantaba la voz pocas veces, y jalaba a Jaejoong para ser testigos de sus palabras.

Yunho solo lo podía ver ahí, tan indiferente que le entraban ganas de gritar.

Sería mejor volver, haberse quedado con Namin y su fin de semana de ensueño, alejado de todos esos problemas que tenía ahora, la vida con ella siempre pintaba más bonita, más tranquila. Junto a Namin no le pesaba el corazón.

—¿Yunho estás bien?— La conversación parecía haberse detenido por él –Estás pálido.
—Es el viaje— Sonrió –Creo que no me sentó bien.

—Yunho acaba de llegar de Jeju hace poco— Aclaró Junsu, tratando de aliviar la tensión en la reunión de negocios que había preparado.
—Oh, ya veo— Habló el mayor —¿Viaje de placer o de negocios, señor Jung?

—Solo fue el fin de semana— Dijo sin problema –Un viaje ligero la verdad.
—Ya veo… ¿Deberíamos pedirle a algún mesero que le traiga alguna pastilla para el malestar?

—No, estoy bien— Yunho prefirió que el malestar en la garganta permaneciera ahí –Solo continuemos con lo que Junsu estaba diciendo, es bastante importante para el caso.

Yoochun pareció asentir conforme, volviendo a prestar atención a lo que Kim tenía por decir, pero Yunho sintió que un gran malestar se esparcía en su interior, como un veneno que lo carcomía lentamente.




—¿Namin?

Ella levantó la mirada de inmediato, reconociendo la voz del hombre de inmediato, guardando el celular en uno de sus bolsillos, olvidando la imagen de Yunho y de ella que contemplaba hace un minuto atrás.

—Goongsu ¿qué haces aquí?
Él en cambio levantó un poco los hombros –Me asignaron a este hospital.

—Ya veo…— Susurró, con una leve sonrisa entre los labios —¿Ya conociste al doctor de planta?
—Sí, es amigo de mi tutora, con suerte me irá bien.

Namin solo asintió.

—Goongsu… Yunho ¿ha hablado contigo sobre él?
—¿Él?— La mirada significativa de Namin lo hizo entender –Oh, no— Habló de inmediato —¿Por qué habría de hacerlo? Eso pasó hace bastante tiempo.

Ella asintió, apretando el celular entre sus manos.

—Si te habla de él… ¿me lo podrías decir?
—¿Namin que está pasando?

—Nada… Es solo que ando un poco paranoica, es todo— Susurró de nuevo, bajando la mirada y dejando un suspiro salir —¿Me lo dirías?
Goongsu tragó despacio –Yunho no tendría por qué pensar en él, estate tranquila.

Mentiras…
Namin sabía que eran todas mentiras. Que el tiempo no iba a importar, se volvió a sentir indefensa otra vez, débil y ajena a él.

—Sí, tienes razón— Mintió, con una pequeña sonrisa falsa que pretendía tranquilizar al mayor –Mejor no me hagas caso.

—¿Por qué de repente hablas de él?
—No lo sé…— Masculló –Creo que estoy pensando de más.




—De acuerdo, estamos en contacto entonces.
—Así es, apenas tenga algo de información me comunicaré con usted.

Yunho estrechó las manos de los tres por igual, decidió fingir que el tacto de Jaejoong fue igual que los otros dos, prefirió no buscar sus ojos otra vez, no quería perseguirlo y mirarlo como si deseara una respuesta de su parte porque en el fondo no era así.

Su espalda se alejó entre los comensales, se perdió entre la última imagen de Yoochun pasando su brazos por encima de los hombros de él, hablando sobre algo que sus oídos ya no lograron escuchar, ajenos al resto del mundo en ese lugar.

—¿Qué te pasó hoy?— Junsu lo miró fijamente –Parecías ido.
—No se lo dije— Bajó la cabeza, apretando sus puños, como si apenas reflexionara la razón –No le pedí matrimonio a Namin.

—¿Lo dices en serio?— Esta vez la voz de Junsu se regularizó, lenta y baja —¿Qué pasó?
—No lo sé…




—Lo bueno es que luego de la entrevista de las dos, no tenemos que grabar hasta mañana.

Yoochun se estiró, con sus brazos en alto y mirando el auto frente a ellos que ya era abordado por el manager, Jaejoong sin embargo se había detenido de repente, parado frente a él.

—¿Jae?
—¿Tienes un papel y un bolígrafo?

—Sí, ¿para qué los quieres?
—Solo dámelos.

Fue cuestión de segundos para que Jaejoong estirara su mano exigiendo los artículos, Yoochun sacó un papel cualquiera que tenía y el bolígrafo de su bolsillo, observando extrañado cómo el mayor regresaba corriendo al restaurante.




—Quizá fue lo mejor.
—¿Estás loco?— Yunho parecía estresado de repente –Es mi novia de cinco años, tenemos carreras estables y una relación sin problemas. ES el momento adecuado.

—Pues el señor de aquí— Pronunció Junsu, señalando el lugar que ocupaba su corazón –No parece pensar igual— Yunho solo apartó su mano, con un bufido de por medio antes de sentir como lo agarraba del brazo con urgencia, casi sin medir la fuerza.

Pero no fueron los ojos de Junsu con los que se encontró –Dame un minuto— La voz de Jaejoong llegó a sus oídos de repente, cómo si esos cinco años hubieran sido inservible para él, y su voz sonara exactamente igual.

—Yo…— Junsu, que no entendía la situación, solo levantó un poco su ceja y agarró el celular –Creo que iré a llamar a un amigo de la comisión de tránsito mientras tanto. Ya saben, para el caso.

Apartó la mano de Jaejoong de su brazo, con una lentitud casi pasmosa, esos ojos de repente no parecían un mundo lejano, se habían postrado ante él y su boca se había secado sin que pudiera hablar otra vez.

—Tengo una entrevista en una hora, pero tengo que hablar contigo hoy.

Jaejoong dirigió un pequeño papel escrito al bolsillo de su leva, en la más mínima de las confidencias, exigiendo una aproximación que se suponía ya no tenían.

—Llega a las cinco, te estaré esperando ahí.
—¿Por qué crees que deberías ir?

—Porque ahora estoy completamente seguro que si eras tú el del hospital— Jaejoong se acercó, violó su espacio personal –Y te quedaste ahí, por más de quince minutos aprestaste mi mano junto a ti.

Yunho se alejó, la gente empezaba a mirar.

—No iré.
—Ahí tienes la dirección, ni se te ocurra faltar.

Volvió a ser igual, la espalda de Jaejoong alejándose tan repentinamente que Yunho empezaba a pensar que todo eso había sido producto de su imaginación, pero el papel pequeño, doblado en su leva, estaba ahí, con la caligrafía de él, apretando su corazón, refugiándolo de ese  sacudón extraño que se alojaba en la razón.


A veces las  cosas más pequeñas me hacían llorar

No pude decir que te amaba, y fue asi que nuestro joven amor tambaleó


NA: La canción por supuesto es de mis dioses DBSK - Toki wo tomete

1 comentarios:

  1. No que no se conocian y hablaban, algo imposible en ellos.

    Gracias!!!

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