Odio - Cap. 3

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Si juegas otra vez…


—Doctor Yeol, por favor presentarse en urgencias.



Apenas fue consciente de lo mucho que le dolía el cuerpo, de la incomodidad que era estar recostado en aquella cama y que especialmente le dolían las piernas, pero su ojos entrecerrados apenas capturaron la imagen del lugar y su cuerpo, pesado como nunca antes, fue difícil de levantar.



—¿Cómo te sientes?



Yoochun se encontraba sentado en otra cama, parecía masajear un poco su hombro, incómodo todavía, y Jaejoong solo pudo notar que había dormido en mala posición, que su cuello apenas lo podía mover y le dolía el brazo derecho.



—Mal, horrible en verdad. Pero creo que no es algo grave ¿tú como estás?

—Adolorido, pero creo que vamos a sobrevivir.



Jaejoong sonrió, sentándose como podía y moviendo sus extremidades cómo si no lo hiciera en mucho tiempo, cerró los ojos al recordar, cómo si todo fuera parte de algo que definitivamente planeara olvidar.



—Ha sido lo más horrible que nos ha pasado— Habló finalmente Yoochun –Nunca me había asustado tanto.

—Nunca habíamos estado en un accidente así.



—Pero no fue nuestra culpa.

—Eso a la compañía no le va a interesar— Musitó Jaejoong –Seguramente la prensa está como loca allá fuera.



—Sí, el manager vino hace un rato, está buscando la manera de sacarnos lo más pronto de aquí.



Jaejoong sintió ahora un dolor acumulado en la espalda, distraído miró su mano, el tacto le había parecido tan real, que le resultaba horrible tener que haber pensado y fantaseado con él, en un momento tan difícil para él.



“¿Si hubiera muerto…?”



Bajó la cabeza un poco, mirando su mano como si de repente no la reconociera.



“¿Por qué tenías que ser tú lo único en lo que podía pensar?”



—¿Sucede algo?

Jaejoong se apresuró en negar –Nada— Susurró, tratando de mirar de lejos a la gente que caminaba por los pasillos del hospital –Solo tuve un sueño estúpido.



Yoochun suspiró, volviéndose a acostar, tocando su rostro suavemente y distrayéndose lo suficiente como para que Jaejoong mirara el espacio vacío junto a él otra vez.



“Parecía tan real…”













—Al parecer será un caso complicado.



Junsu asintió, mirando fijamente la pequeña cajita que reposaba en el escritorio del mayor que ya se preparaba para salir, y como si Yunho hubiera podido leer sus pensamientos la guardó velozmente en el bolsillo de su pantalón.



—Hyung— Llamó la atención del otro, esperando que Jung no decidiera simplemente ignorar sus palabras —¿En verdad estás seguro de dar ese paso?

—Nos vemos el lunes, Junsu.



Yunho, eficaz como cada vez que Junsu indagaba más allá de lo necesario en su cabeza, sonrió amable y palmeó su brazo sin la necesidad de ser demasiado brusco.



—Cuídate hyung, y piensa bien lo que vas a hacer.



Pero Jung solo levantó su mano antes de salir y Junsu volvió a sentir ese sabor amargo en la boca, ese extraño presentimiento de no poder hacer algo más por él.













—Goongsu.

—¿Si?



La muchacha frente a él sonrió y por un instante, Goongsu cerró el libro y esperó.



—La directora te está buscando, al parecer ya te asignaron a un hospital.

—Gracias…



Sus pasos fueron breves hasta aquel lugar, encaminado por el simple hecho de que la mujer en la oficina seguramente ya esperaba por él y su salida pronto, pero Goongsu había perdido su as de la suerte hace bastante tiempo.



En cuanto tuvo los papeles entre sus manos la sonrisa en su rostro desapareció.



“Es el mismo hospital donde trabaja Namin”



La doctora apenas sonrió, tipiando un par de cosas en el computador.



—Empiezas el lunes, recuerda que la rural es una parte vital de tu formación como doctor.

—Sí, lo sé…— Apretó los papeles sin suavidad –Muchas gracias.



—No hay problema, ahora ve a clases que seguramente se te hace tarde.



Si hubiera tenido la decisión, se hubiera podido negar y a pesar de eso, lo único que pudo hacer es tomar sus cosas y levantarse de ahí.













—¿Ya te vas?



Namin asintió, terminándose de colocar la bufanda mientras la otra enfermera la miraba curiosa –Pedí permiso, saldré el fin de semana de Seúl.

—Oh, ya veo. Con ese bello novio tuyo ¿no?



Namin solo se vio capaz de asentir, mordía su labio inferior, apretaba la bufanda y suspiraba a ratos cuando no se atrevía a preguntar.



—Los chicos que llegaron ayer. ¿Cuándo le darán el alta?

—¿Los famosos?



—Sí.

—Pues escuché que su manager estaba tratando de acelerar eso, probablemente el domingo.



Se permitió suspirar aliviada, ella regresaba el domingo por la noche, con suerte no sufriría la necesidad de volverlo a ver. Apenas se despidió de la mayor y caminó por los pasillos impulsada por el deseo de salir cuanto antes de ahí.



—Enfermera— Pero lo escuchó, tan fielmente a su voz que no había cambiado ni un ápice, que su cuerpo entero se estremeció —¿Podría venir un segundo?— Pero lo ignoró, lo más natural que pudo y cuando escuchó sus pasos, tembló –Oiga…



Y el sonido de celular la puso en alerta total, era Yunho esperando por ella fuera del hospital.



—Yo lo puedo atender— Bae llegó como salvación, una que ella no esperaba, mientras apresuraba el paso y salía de ahí –Mi compañera está algo apresurada, ¿en qué lo puedo ayudar?



Jaejoong miró a la mujer y asintió –Hay un paciente, que dice que necesita hablar con una enfermera— Señaló la habitación a unos pasos de él y miró curioso a la mujer que ni siquiera se había volteado a verlo, la vio salir apresurada del hospital y acercarse a un carro que él ya no pudo identificar.



—Qué extraña…



Murmuró bajito antes de que sus pies lo guiaran a la habitación otra vez, compungido por el dolor físico que tenía, por su rostro en todos los televisores que encendía, y esa sensación extraña que no se marchaba de la palma de sus manos.



“Su toque fue demasiado real…”



Agitó sus cabellos otra vez y volvió a la cama, con las piernas recogidas y su mirada puesta en el celular, el número de Yunho todavía guardado y se iluminaba como de costumbre cuando dudaba en llamarlo o no.



—Debería borrarlo…— Masculló para él mismo, aprovechando que la enfermera estaba ocupada con un paciente y Yoochun parecía dormir –Son demasiados años…



Pero antes de que se decidiera, un suspiro lo abandonó y dejó el celular junto a él una vez más, el valor seguía sin llegar a él, no se atrevía a borrarlo por completo de él.











Los recuerdos dolorosos se convirtieron en fragmentos afilados que voy a tirar lo más lejos que pueda para que se pierdan en el viento, para que así, nuestros recuerdos y respiraciones se vuelvan a encontrar.

NA: La canción es de mis amados Shinhwa (Breathin’)


1 comentarios:

  1. Namin por mas que quieras evitar que se encuentren ellos estan destinados el uno para el otro.

    Gracias!!!

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