Unbalanced Kiss - Cap. 2

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Era lunes en la mañana, y como costumbre Changmin se deslizó en su asiento a las 8:29 Am, un minuto antes de lo habitual. Rápidamente dejo su maletín y su abrigo al lado y se sentó frente a la computadora dejando salir un sonoro suspiro.

—Que no se te note el amor—Junsu llegó justo en ese momento con su abrigo en el antebrazo y un vaso humeante de café en su otra mano. Luego de dejar el café en su escritorio se sentó en su mesa y sin ningún reparo giro su silla hacia su mejor amigo— ¿Debo apostar que aún no te ha llamado y por eso estas ansioso? —

Changmin no dio una respuesta inmediata al cuestionamiento de Junsu, algo que sabía bien su amigo odiaba a sobremanera. Contrario a ello se concentró en la pantalla de su computadora y comenzó a buscar los archivos en los que trabajaría esa mañana.

—Dejamos su casa hace menos de diez horas, por supuesto que no me ha llamado— Changmin anotó con una expresión plana, comenzando a redactar un informe de cuentas que debía tener listo para esa tarde—Suspirar es un acto inconsciente que se debe a muchos factores no necesariamente a uno amoroso.

—Ujum… Lo que digas—

Junsu dejó salir una risa desinflada al tiempo que se giraba hacia su computadora y comenzaba también a realizar sus labores del día, dando su curiosidad por satisfecha.

[…]

Cerca de las 10:45 am Changmin estaba a punto de hacer su primera pausa del día luego de terminar su informe. Se levantó del asiento aprovechando para tomar sus documentos y sacar algunas copias para la reunión que lideraría en la tarde. Luego de hacer aquello, se dirigió a la cafetería a conseguir algunos snacks para calmar su hambre pre-almuerzo, justo en el momento en que su celular vibró en su bolsillo.

Con expectativa, Changmin sacó su celular y se percató de que era un mensaje y al darse cuenta quien era el remitente suspiró con alivio.

No quería aceptarlo pero Junsu tenía razón, con lo constantes que habían sido los mensajes de Jaejoong desde que comenzaron a ser amigos por correspondencia, Changmin no podía negar que la espera del mensaje luego de conocerse fue agotadoramente larga. Junsu se había encargado de intimidar a Jaejoong en todo momento mientras estuvieron en casa de Yunho, y, aunque las respuestas de Jaejoong eran muy divertidas a veces, incluso Changmin se veía acalorado por la forma casi irrespetuosa en la que Junsu lanzaba sus indirectas, aunque su amigo justificara su comportamiento mal educado en querer cuidarlo. En algún punto de la noche Changmin comenzó a sentir como Junsu poco a poco machacaba sus posibilidades con Jaejoong pero recibir una respuesta significaba que, a pesar del entrometimiento de Junsu, Jaejoong aún estaba interesado.

Calmado y dispuesto a recibir cualquier respuesta por parte de Jaejoong, Changmin abrió el mensaje.

“He estado pensando en todo el tiempo, desde que te despedí en la puerta, cuál sería el mejor momento para  escribirte. Quería escribir un mail, pero lo sentí demasiado impersonal, así que gaste mucho tiempo escogiendo las palabras de este mensaje. Luego pensé en cuál sería el momento adecuado para enviarlo y aunque me decidí a enviarlo hace un par de horas de alguna forma me quedé dormido y no pude hacerlo a la hora que esperaba. ¿No debería decir esto? Siento que puedo, si antes estaba ansioso por ti, creo que el verte simplemente ha descontrolado toda mi mente. Aunque suene completamente desesperado, no puedo mentirte, así que te preguntaré ¿alguna vez te han dicho que te tienes el par de ojos más maravillosos? Seguro que si, por que supiste como usarlos para que en toda la noche para que no pudiera apartar mi propia mirada de ellos. Entonces, siendo completamente desesperado e imprudente ¿Puedo pedirte que me dejes observar esos maravillosos ojos otra vez? Quiero probar si es posible poder embriagarme con ellos”

Changmin sonrió con verdadera satisfacción al leer aquellas palabras, un gran peso en su pecho se desvaneció de inmediato y con aquella nueva tranquilidad se dirigió a la ruleta y obtuvo sus snacks. Luego de conseguirlos tomó el ascensor y apretó el botón que llevaba a la azotea, que justo como esperaba estaba completamente vacía. Se sentó y antes de comenzar a comer volvió a releer el mensaje, con una amplia sonrisa en sus labios le envió a Jaejoong una respuesta.

[…]

El fin de semana finalmente llegó y Changmin nunca se había sentido más ansioso. Incluso más que la primera cita, esta sin duda era más importante, lo que pasara en el día de hoy definiría que ritmo que tomaría su relación de ahora en adelante. A Changmin le tomó mucho más tiempo vestirse y salir de casa que el habitual, y aun con eso, estuvo listo casi una hora antes de la hora acordada.

Llegar tan temprano era algo que no podía hacer, así que decidió acercarse a un café cruzando su departamento para así matar tiempo y tomar algo que pudiera calmar su ansiedad.

Las calles estaban completamente escarchadas en blanco de acera a acera, el viento era frio y corría con fuerza, los pocos transeúntes que continuaban caminando por la calle lo hacían rápido y completamente pegados a sus extremidades. Changmin no era especialmente sensible al frio pero debía aceptar que esta era quizás de las peores temporadas invernales que habían azotado a Seúl en los últimos años.

Trató de no pensar tanto en el clima y cruzó la acera para así llegar al café. Se sentó en una de las mesas cercanas a la barra y pidió un Moka caliente y algunas galletas. Se sentó allí mientras la encargada disponía el pedido frente a su mesa y dio un sorbo de la deliciosa bebida al tiempo que dirigía la vista al televisor frente a sus ojos: Eran las noticias locales, el horrible clima había desatado algunos atascos y algunas líneas de tren habían dejado de funcionar.

Viendo las condiciones actuales y como la nieve seguía amontonándose afuera, Changmin cuestiono si era una buena idea salir al exterior, quizás podía llamar a Jaejoong y pedirle que salieran otro día, pero cancelar una cita menos de hora antes de la hora pactada era increíblemente maleducado. De todos modos, el lugar que Jaejoong había escogido era bastante cercano a su vecindario y, no tendría que usar el tren para llegar allí, así que trató de relajarse y se concentró en terminar su bebida para así cumplir con su cita.

Una hora y casi quince minutos después Changmin estaba acercándose al lugar de la cita.

Se apresuró, buscando acelerar su paso para llegar cuanto antes pues estaba retrasado. Aunque había escuchado las noticias y veía el clima empeorarse a cada minuto, nunca esperó que todos los accesos principales a esa calle estuvieran bloqueados y que luego de tomar un taxi se viera obligado a detenerse casi dos manzanas antes. Por ello tuvo que caminar el resto del recorrido a pie pues ningún vehículo podía esquivar los bloques de nieve que taponaban las calles.

Finalmente pudo ver el pequeño cartel del restaurante que Jaejoong le había indicado y con sorpresa se dio cuenta de una pequeña cabeza de cabellos negros que se asomaba en la acera desde la distancia. Changmin solo esperaba que no fuera Jaejoong pues estaría totalmente avergonzado de que el hombre estuviera esperándolo afuera con este frio. Pero a solo un par de pasos del restaurante Changmin comprobó que efectivamente, el hombre de gabardina clara y una gruesa bufanda negra cubriendo su boca y nariz, era sin lugar a dudas Jaejoong.

—Dime que acabas de llegar—Changmin cuestionó sintiendo el aire que entraba a sus pulmones quemar profusamente ahora que se detenía—

—Llegue hace poco— Jaejoong habló, su voz estaba amortiguada por la bufanda— la señal es un poco débil adentro así que salí para tratar de averiguar si habías conseguido salir de casa. Un terrible día ¿uh? —

Jaejoong sonrió. Los pliegues debajo de sus ojos se mostraron por sobre la tela de lana de la bufanda y solo entonces Changmin se percató de que tenía el teléfono en la mano. Changmin se sintió un poco cohibido, al menos debió llamarlo para avisar que estaba en camino así él no se preocuparía.

Pero sus pensamientos se detuvieron en el mismo momento que la tibia mano de Jaejoong presionó su mejilla con cuidado.

—Tu rostro esta rojo, ¿corriste hasta aquí? — Changmin levanto la mirada hacia el rostro de Jaejoong y oculto una tímida sonrisa al tiempo que afirmaba. Jaejoong colocó su otra mano en la mejilla faltante, calentándolas con su calor corporal— Vamos adentro, no quiero que te resfríes.

Ambos ingresaron al restaurante y tomaron asiento en las mesas cercanas al fondo. Por suerte la calefacción estaba encendida y en poco tiempo el estupor frio había desaparecido para Changmin. Como el interior estaba caliente, los dos dejaron sus abrigos a un lado y prosiguieron a sentarse. Inmediatamente tomaron asiento un camarero se acercó con el menú.

— ¿Puedes traer dos infusiones de la casa? Está bien si comenzamos por calentarnos, decidiremos que comer luego ¿No lo crees, Changmin? —

—Me parece bien—

El camarero tomó los menús por el momento y se retiró.

Jaejoong levantó la vista hacia Changmin y ambos se miraron de vuelta un instante hasta que dos tazas de cristal trasparente con un humeante liquido color caramelo fue dispuesto frente a la mesa. Changmin abrigó su taza con ambas manos para calentarse y luego presionó sus labios contra la taza disfrutando el suave y caliente sabor de la bebida, sintiendo como su cuerpo subía de temperatura de inmediato.

— ¿Sabes bien? —Preguntó Jaejoong, dando un sorbo de su propia bebida—

—uhum, está deliciosa— Changmin sorbió del dulce aroma un instante, dejándose embriagar por la agradable y sutil fragancia—Aunque encuentro ciertamente intrigante que eligieras este tipo de bebida, es bastante dulce y si mal no recuerdo los dulces no te agradan—

—No soy bueno con los bombones y dulces en general pero las bebidas puedo tolerarlas. Además, me di el lujo de escoger algo que equilibrara tu gusto y el mío ¿no me darás un poco de crédito? —

Changmin le dio una mirada de suspicacia al arrogante argumento de Jaejoong y continúo con la tarea de saborear la bebida. Era cierto que era dulce, pero al mismo tiempo el trasfondo del sabor tenía un toque ácido y fuerte, si bien al principio el golpe del sabor dulce era una sorpresa al paladar, conforme la bebida iba empapando las papilas gustativas el dulzor se desvanecía un poco dejando una sensación acida y refrescante.

—Si aceptaste esta cita entonces, ¿tengo la aprobación de Junsu Sshi? —

Ante la pregunta de Jaejoong, Changmin detuvo su análisis de los componentes de la bebida y fijo su mirada en Jaejoong sin evitar dejar salir una sonora carcajada, Jaejoong lo acompaño.

—Siento tanto eso, él estuvo acosándote todo el día. A veces puede llegar a ser especialmente agobiante— Changmin se disculpó juntando sus manos frente a su rostro y levantando su sonrisa hacia Jaejoong—

—No me sentí ofendido ni nada por el estilo, encontré sus preguntas e ironías bastante refrescantes, aunque un poco…—

—Infantiles—Changmin completó—

—Infantiles podría decirse, pero eso solo demuestra lo fuerte que es su amistad ¿Se conocen hace mucho? —

—Estuvimos juntos desde la universidad, de hecho, desde mucho antes. Aplicamos en el mismo preparatorio para la rendición del examen de admisión y comenzamos a llevarnos bien cuando ambos logramos entrar a la misma universidad. Cabe anotar que también trabajamos juntos… en  el mismo departamento—

Escuchándose a sí mismo Changmin pudo darse cuenta de cuan dependiente era de Junsu, ambos eran casi gemelos a este punto ya que Junsu estaba presente en casi cualquier cosa que Changmin hacía. Desde que se habían conocido no se había separado de él para nada. De no ser porque Changmin en verdad odiaba la forma desordenada e inútil de vivir de Junsu seguramente incluso vivirían juntos ahora.

—Entonces, ¿él es igual de celoso con todas tus citas? —

—Bueno, tuve una época de malas decisiones—Changmin carraspeó— Junsu cree que soy completamente inútil al momento de conocer a alguien y que quizás pienso demasiado las cosas. Pero en definitiva es la primera vez que se involucra tanto. Él no cree que deba confiar en alguien a quien no conocía personalmente hasta ahora—

Changmin se detuvo en intentar revelar más detalles de cuál era la verdadera razón por la cual Junsu era tan cuidadoso, pues aunque pensara demasiado las cosas, en algunos momentos llegaba a ser demasiado impulsivo y todas sus anteriores citas, en su gran mayoría, fueron producto de un impulso.

Aunque, muy en el fondo, incluso él estaba teniendo cuidado con Jaejoong,  pero la realidad era que desde el primer momento en que supo quién era y que pudieron intercambiar algunas palabras Changmin había tenido un flechazo absoluto. Temía que la fuerza que estaban tomando sus sentimientos empañara su juicio una vez más, así que estaba esperando que su relación, si es que lograban consolidar una, avanzara lentamente.

Jaejoong fue comprensivo al momento en que Changmin cambio el tema de conversación y siguió el hilo de su nueva propuesta. Poco después la comida que habían ordenado fue servida y brindaron por la buena fortuna de esta nueva amistad.

[…]

Era de noche cuando ambos abandonaron el restaurante luego de completar la comida con una sesión de bebida. Jaejoong había dado en el punto al seleccionar un restaurante que se especializaba en vino, sabiendo el increíble deleite de Changmin por degustar y coleccionar vino de calidad.

El hombre parecía haber elegido y planeado cada cosa cuidadosamente y Changmin no podía sentirse menos que alagado, era la primera vez que una cita ponía tanto esfuerzo por complacer sus exigencias.

—Debo decir que he disfrutado mucho el ambiente del lugar y su comida. Esta cerca de donde vivo pero nunca lo había odio mencionar—

—Abrió hace menos de un año. Un buen amigo es el dueño y al investigar su menú supe que se ajustaba a lo que conocía de tus preferencias, que estuviera tan cerca fue un bono extra. Me alegra no haberme equivocado—

Las calles aún estaban atestadas de nieve y la temperatura ni siquiera había subido, incluso ahora estaba nevando y la fuerte ventisca arrastraba los copos de nieve con fuerza. Changmin sentía su pelo húmedo por la constante caída de la nieve sobre su cabeza desprotegida y el frio lo envolvía de forma más persistente, inconscientemente tuvo la necesidad de dejar salir un estornudo.

Jaejoong lo observó un poco preocupado y luego rebusco en su abrigo hasta sacar un gorro de lana del que colgaban dos solapas a lado y lado con dos pequeños pompones. Changmin miró el gorro algo desconcertado.

— ¿Por qué no usas esto para proteger tu cabeza? Sé que es un poco cursi, una de mis sobrinas lo tejió para mí y siempre lo llevo conmigo—

Changmin tuvo que sonreír ante la propuesta y al ver que Jaejoong estaba dispuesto a dejarlo usar un importante regalo, cubrió su cabeza húmeda, sintiéndose mucho mejor de inmediato.

— ¿Caminarás a casa? —Jaejoong preguntó—

—No queda de otra, incluso si tomo un taxi estaré atascado en un par de calles y tendré que caminar. No es tan lejos de todos modos ¿Qué hay de Jaejoong Sshi?—

—Si tomo la línea norte de la estación siguiente puedo llegar a casa si está funcionando, esta mañana lo hacía al menos— Jaejoong se fijó un poco en Changmin y convenientemente deslizo su cuerpo más cerca de el— ¿Está mal si te escolto hasta tu casa? Quiero disfrutar la compañía de Changmin sshi otro momento—

Incapaz de negarse a una petición como esa, Changmin aceptó.

—Sería un placer ser escoltado a Casa por Jaejoong sshi—

Al poco tiempo se habían enfrascado en una interesante discusión sobre el final inconcluso de una serie que ambos estaban disfrutando ver y en un abrir y cerrar de ojos estaban justo frente al apartamento de Changmin. El final del día había llegado aunque el oficinista hubiera deseado vivir más lejos para que así la cita no acabara tan pronto.

—Fue un día increíble— Jaejoong dijo suavemente, como si estuviera tan decepcionado como Changmin de que hubiera terminado—espero poder salir de nuevo, así que de inmediato preguntaré cuando es tu próximo día libre—

—Estaría bien el próximo miércoles, si me permites estar a cargo esta vez—

Jaejoong aceptó gustoso el ofrecimiento y dejo salir un amplio suspiro mirando a los ojos de Changmin, como si estuviera planteándose hacer algo. De forma pausada levantó su mano que había estado resguardada en su abrigo y la extendió hacia el otro hombre.

Changmin la tomó, apretando  los dedos de Jaejoong con delicadeza. Las manos de ambos estaban frías y secas pero poco a poco, con aquel contacto, fueron calentándose.

—En verdad contaré los días hasta volver a verte—

Con un sagaz movimiento, Jaejoong retrajo su mano hasta atraer a Changmin muy cerca de él. Changmin sintió sus pechos chochar juntos y el rostro de Jaejoong justo frente al suyo. Como ambos respiraban agitadamente un remolino de vaho se formó en la separación de sus rostros y sus miradas se hallaron casi magnetizadas una con la otra.

Changmin quiso decir algo, pero fue interrumpido por la cándida y cálida sensación de aquellos abultados y suaves labios que se presionaron primorosamente en el borde derecho de su boca, justo en el límite de su comisura. Changmin se estremeció, cerrando los ojos de inmediato.

Esto estaba mal.

Changmin sentía la sangre hervir en su cuerpo de un modo que sabía que solo le indicaba que iba a tomar malas decisiones, se había sentido así desde el mismo momento en que estuvo frente a Jaejoong, pero ahora, estando tan cerca, sin un solo milímetro separándolos era difícil resistirse a la necesidad que lo invadía, después de todo, Junsu no estaba ahí para frenarlo y decirle que se calmara.

Su cerebro no pudo racionar y envió sus reservas al fondo de su cabeza. De inmediato, su cuerpo tomó control y su boca se deslizó por su cuenta, solo un poco, frotando casi imperceptiblemente los labios de Jaejoong con los suyos, pero solo eso basto para que aquel par de labios color cereza se abrieran acunando los suyos.

Changmin no tuvo conciencia de nada mas, ni de sus brazos que se deslizaron hacia el cuello de Jaejoong apretando sus cuerpos o sus lenguas que se enredaron juntas, de sus pasos torpes hacia atrás y de la fuerza que uso para halar a Jaejoong hacia la puerta, la forma descuidada en que introdujo la llave en la cerradura y como casi tropieza hacia atrás cuando la puerta abrió.

De lo único que el oficinista tenia conciencia era de dos lenguas húmedas y entrelazadas. Dos cuerpos casi fusionados, que se hallaban separados solo por la ropa.

Changmin caminó hacia atrás halando a Jaejoong hacia él y metiéndolo en el interior del apartamento. Con solo un par de pasos de sus largas piernas ya tenía a Jaejoong sobre su cuerpo, presionándolo sobre su cama, deshaciendo las abotonaduras de su abrigo y comiendo su boca con un deseo hambriento.

Esto era, había perdido, al maldito infierno la promesa que se hizo de esperar al menos a la quinta cita para tener sexo, por supuesto para el no existía tal cosa como esperar cuando Jaejoong lo estaba volviendo completamente loco desde el primer momento en que sus miradas hicieron contacto en el baño de aquel club.

Al ritmo del fogoso beso la ropa de la parte superior del cuerpo de Changmin había desaparecido, y la última pieza de ropa en el torso de Jaejoong era una delgada camisa azul claro que apenas colgaba en sus hombros.

Changmin se mordió el labio cuando Jaejoong se levantó un poco de la aprensiva unión para deshacer su cinturón y abrir la abotonadura de sus pantalones, revelando el prominente bulto que sobresalía en ellos.

— ¿En verdad estás de acuerdo con esto? — Contra cualquier pronóstico, un sexy y jadeante Jaejoong fue el que expreso algo de sentido común— Si estamos avanzando demasiado rápido, yo puedo…—

Changmin tuvo justo en ese momento la oportunidad de reservar algo de misterio para más adelante. Pero sus hormonas calientes impidieron que su cabeza funcionara como es debido, y en lugar de darle la razón a Jaejoong y detener lo que era un simple arrebato de lujuria, se impulsó hacia arriba, metiendo la mano directamente en los boxers del otro hombre, sintiendo la carne tersa y caliente palpitar contra su mano.

—No creo que pueda detenerme ahora, y tú tampoco— Changmin suspiró aquellas palabras contra los labios hinchados de Jaejoong, aprovechando su cercanía para abrir su boca y enterrar en sus dientes ese par de labios tentadores. Jaejoong gimió ante el contacto y su lengua se empujó hacia el interior de la boca de Changmin, reduciéndolo y finalmente devolviéndolo a su lugar en la cama.

Changmin se vio rápidamente preso de esos labios que se encargaron de devorar cada trozo de su piel. El intentó mantener el ritmo de su mano que seguía masajeando el miembro erecto de Jaejoong mientras este conducía su boca hacia su clavícula, pero su ritmo se vio interrumpido cuando Jaejoong se encontró con su pectoral izquierdo y sorbió de él, con fuerza, como si estuviera tratando de sacar algo de ahí.

—hmmng ah... amh ah—

—Tu cuerpo es simplemente increíble, estoy celoso— Jaejoong jadeó enterando sus dientes en la carne tersa y color canela cercana a su boca. Aprovechó para enterar sus uñas en el duro y marcado abdomen de Changmin.

Changmin bajó la mirada hacia su pecho pudiendo notar la visible marca de dientes y su garganta burbujeo con otro jadeo cuando sintió los brazos de Jaejoong pasar por debajo de su espalda y levantarlo hacia arriba hasta que Jaejoong quedó fuera de la cama, arrodillado en la alfombra mientras Changmin se mantuvo sentado justo en el borde. Jaejoong apretó las rodillas de Changmin y las separó permitiéndose ver la vigorosa y caliente erección de Changmin hacer presencia frente a sus ojos.

Jaejoong frotó la palma de sus manos contra la cara interna de los muslos del otro hombre, sintiendo la suave piel como si pudiera derretirse en su toque y los muslos  que se separaban aún más.  Los ojos de Changmin, acuosos y brillantes, lo observaban con curiosidad mientras esperaba su próximo movimiento.

Jaejoong lamió sus labios y deslizó sus manos hacia arriba, sorteando el miembro de Changmin mientras acariciaba la delgada piel alrededor de sus testículos y subía hasta llegar a los huesos de su cadera, siguió subiendo hasta sostener ambos lados de la cadera de Changmin y tirar de él hacia adelante, donde su boca esperaba abierta para recibir su parte media.

Las piernas de Changmin se enroscaron en los hombros de Jaejoong y sus manos fueron a parar a su pelo. A pesar de que a simple vista el pelo de Jaejoong lucia grueso, en realidad era muy fino y tenía además de una textura suave al tacto, un agradable olor.  Ese delgado cabello se escurría en sus delgados dedos, lo que hacía que tuviera que imprimir mucha fuerza para poder sostenerlo.

Changmin se inclinó hacia adelante acostumbrándose por un momento al ritmo de la boca y lengua de Jaejoong, hasta que sintió un poco más de confianza y comenzó a mover sus caderas hacia él, llevando el ritmo que él quería y deseaba para poder satisfacerse. Jaejoong no dejo de mover sus labios y usar los músculos de su boca para recibirlo, estos se acomodaron al ritmo de Changmin, siguiendo su paso, encargándose de imprimir presión cuando lo sentía necesario.

Changmin entonteces abrió sus piernas dejando los hombros de Jaejoong y se puso de pie, sostuvo la parte trasera de la cabeza del otro hombre y se empujó su pelvis con fuerza hacia él, y disfrutó al sentir esa boca caliente recibirlo. Las manos de Jaejoong fueron a sus glúteos y los estrujó con fuerza.

Con solo un par más de empujones Changmin más liberó su sexo por completo, al llegar al climax, un temblor profuso provoco que sus piernas cedieran y se vio obligado a volver a sentarse en la cama.  Jaejoong continuaba de rodillas pero no por mucho tiempo, pronto se incorporó y limpio de su barbilla algunos restos faltantes del semen de Changmin, llevando aquel sobrante hacia su boca.

—Delicioso— Jaejoong gruñó empujando su delgado cuerpo hacia adelante, llevando a Changmin de regreso al colchón donde se apoderó de su cuello y repartió lametones al azar hasta que se encontró con su manzana de adán y chupó de ella— ¿Dónde lo tienes? —

La voz de Jaejoong se escuchaba gruesa y poderosa, Changmin sonrió mordiendo su labio al tiempo que estiraba su mano hasta su mesita de noche y abría al cajón hasta sacar un pequeño frasco transparente, lo puso en la mano de Jaejoong y se deslizo hacia arriba de la cama ya que la mitad de su cuerpo seguía hacia afuera. Jaejoong lo siguió gateando hasta el con un sinuoso movimiento de sus caderas, grácil, como el de un leopardo.

Changmin se acomodó y extendió sus piernas, mirando directamente a ese par de ojos negros que lo perforaban con sensualidad.

— ¿No será incomodo dormir en esta cama con Junsu sshi de ahora en adelante? —Jaejoong musitó burlescamente al tiempo que destapaba el botecito de lubricante, un dulce olor lo golpeo de inmediato. Changmin se rió y extendió sus manos hasta unir sus dedos detrás de la nuca de Jaejoong—

—No menciones a Junsu en un momento como este—se quejó, alzando sus piernas y obligando a Jaejoong a extender su cuerpo sobre el suyo, sus piernas se anudaron en su espalda baja— dormirá en el sofá de ahora en adelante. Ahora bésame y tómame—

Changmin acercó el rostro de Jaejoong y extendió su lengua hasta que se enredaron sus bocas juntas en otro húmedo y largo beso.

—Será todo un placer obedecerte—

Jaejoong derramó el contenido transparente del botecito sobre su mano y la extendió hasta cubrir sus dedos. Con sus dedos cubiertos, dibujo una línea desde la barbilla de Changmin hasta su ombligo y luego lamio el camino trazado, encontrándose con un agradable sabor a vainilla en su boca, mezclado con la salina fragancia del sudor de Changmin. Sus dedos se levantaron el resto del camino hasta que aquellas piernas se deslizaron abiertas para él y sus dedos surcaron la pequeña hendidura apretada y escondida entre sus nalgas. Jaejoong deslizó el primer dedo pausadamente y levanto su mirada hacia aquellos juguetones ojos color chocolate.

— ¿Es difícil de encontrar o no? —

Changmin sonrió de forma pervertida.

— ¿Por qué no me demuestras qué tan experto eres? —

Jaejoong gimoteó al devolver la sonrisa y robó un beso superficial de aquellos labios hinchados, dándose a la tarea de buscar entre aquellos músculos que lo apretaban y se expandían el lugar exacto que correspondía al punto absoluto de placer de un hombre. A los pocos segundos sonrió, justo al tiempo que las caderas de Changmin bailaron hacia arriba.

— ¡Ah! —

Jaejoong jugueteó con su dedo una y otra vez presionando aquel lugar repetidas veces hasta que la erección de Changmin se restableció de nuevo, entonces incluyó dos dedos más y siguió moviéndose, solo con el propósito de expandir, sin provocar más aquel punto pues no quería que Changmin se corriera solo con eso.

Changmin sintió como su cuerpo perdía el control y se mecía irremediablemente hacia arriba ante las caricias de Jaejoong, estaba aguantando, tratando de usar un poco de su conciencia perdida para no gritarle que lo quería ahora, pero Jaejoong no tardo en cumplir sus deseos, una vez más, como si pudiera leer directo en su mente, Changmin pudo sentir la carne caliente y dura entrar lentamente en su cuerpo.

—Oh~ oh hmmng~ ahh—

Jaejoong era fantástico, su grosor llenándolo por completo era increíble, y la belleza que lo acompañaba era aún más irrisoria. Un Jaejoong excitado con la mitad de su pelo detrás de su oreja y la otra mitad cayendo delicadamente húmeda sobre sus ojos, con su piel pálida, cubierta de sudor, como si alguien hubiera derramado aceite  inconscientemente sobre él, sus finos músculos enmarcados, sus delicados y rosados pezones erectos, y sus cadera estrechas galopando contra sus nalgas. Changmin no podía encontrar una sola imagen que se asemejara a esa y casi podía oír su conciencia gritar que no tenía idea lo que estaba tomando en sus manos, a quien le estaba dejando poseer su cuerpo.

Jaejoong se movió usando sus brazos para desatar las piernas de Changmin sobre su espalda y las maniobró, empujándolas hacia adelante. El cuerpo de Changmin quedo casi doblado a la mitad. Jaejoong se encontraba de rodillas, erguido y Changmin se sostuvo de las sabanas y cerró los ojos mientras esperaba la primera embestida, fueron dos movimientos lentos, Jaejoong sacó casi toda la extensión de su pene en su interior, entonces se escuchó el fuerte sonido de la carne encontrándose, chocando, fusionándose, el suave chapoteo del lubricante y la garganta de Changmin en quejidos altos mientras las frenéticas embestidas tomaban lugar, tan fuertes, tan increíbles y poderosas, Changmin se corrió sin que Jaejoong siguiera lo tocase. Jaejoong había conseguido golpear ese punto una y otra vez con su extensión, consiguiendo estimularlo desde lo más profundo de sus entrañas.

El interior de Changmin se apretó justo cuando alcanzó el climax y sus músculos internos exprimieron a Jaejoong hasta que le fue imposible moverse y con dos arrítmicas arremetidas más, salió inmediatamente del interior de Changmin y froto su miembro, hasta que el espeso líquido blanco salió expulsado hacia su mano.

Sus rodillas cedieron y su cuerpo cayó en cuatro patas sobre Changmin, cuyas piernas languidecieron de inmediato, desplegándose abierta a lado del cuerpo de Jaejoong. Sus respiraciones se encontraron unidas hasta que Jaejoong se inclinó robando su aliento en un beso. Entonces dejó todo su cuerpo caer sobre Changmin quien lo miro y nuevamente enterró sus dedos en su pelo, el cual por alguna razón se había convertido en su nuevo fetiche.

Changmin se movió, arreglándoselas para rodar su cuerpo por encima de Jaejoong y atraparlo hacia abajo, una sonrisa coqueta y peligrosa bailo en sus labios. Jaejoong mordió la barbilla de Changmin y deslizo sus manos hacia su bonito trasero el cual apretó y seguidamente palmeo.

[…]

Un pitido estridente y molesto se escuchó en la habitación. Un cansado y despeinado Changmin abrió los ojos y estiró su mano hasta encontrar el aparato despertador causante del sonido, pero falló en encontrar el botón de desactivado, así que simplemente golpeo el aparato hasta que cayó al suelo y se apagó por su cuenta.

El oficinista intentó conciliar el sueño una vez más, pero era imposible, su cuerpo estaba entrenado para ponerse en acción en el mismo momento en que abriera los ojos. Resignado, buscó ponerse en pie del mismo modo que todos los días, colocando los brazos a lado y lado de su cintura y luego impulsándose con sus caderas hacia arriba, pero tan pronto se movió, un cosquilleo y un ardor profuso en su espalda baja le hizo devolver a la cama. Aplastado contra la almohada, el olor de su cuerpo le dio cierto indicio de porque se encontraba de ese modo: su cuerpo olía a sudor, lubricante y el perfume de otro hombre.

Rápidamente movió la cabeza hacia un lado de la cama, pero no encontró el cuerpo de quien esperaba allí, sus ojos se deslizaron hacia el piso pero no había ropa por ningún lado.

¿Así que se fue mientras estaba dormido?

El cuestionamiento hizo que un sabor amargo se instalara en su boca y de algún modo se sintió usado. De todos modos, no era como si pudiera exigir demasiado luego de solo dos citas y solo esperaba que la causa de la rápida huida de su amante de una noche no hubiera sido específicamente su comportamiento atrevido.

 Confundido e irritado finalmente se levantó de la cama, pero aunque observó el piso con atención no pudo encontrar sus boxers o sus pantalones o cualquier otra prenda de ropa. Por curiosidad, se le ocurrió mirar en el perchero frente al tocador: allí estaba su abrigo, junto a otro abrigo y una larga bufanda negra, un gorro de lana y justo debajo sus pantalones. No pudo ver los boxers pero podía suponer que estaban en el cesto justo al lado del perchero.

Changmin se levantó y caminó hacia el perchero, movió la ropa hasta ver que debajo del abrigo claro estaba la camisa azul que su amante de anoche vestía. Lo único que faltaba de aquella ropa eran los pantalones, lo cual era extraño ya que él definitivamente no saldría con su torso desnudo con el clima actual.

Si su ropa está aquí ¿Quizás estás en el baño?

Changmin tomó la camisa entre sus dedos y llevo una de las mangas a su nariz aspirando el delicioso y suave aroma impregnada en ella, similar a la bergamota con algunas notas de cardamomo y lima, un olor ciertamente refrescante aunque fuera invierno. Estaba cautivado por ese perfume, ya que una de las cosas que más le había llamado la atención de esa noche era el fresco aroma de su colonia.

Su línea de pensamiento terminó en el mismo momento que escuchó el sonido de los utensilios en la cocina.

De inmediato, Changmin rebusco en su gaveta y sacó un par de boxers limpios y se los colocó, olvidándose de cubrirse con otra cosa y de ese modo dio un par de pasos hasta dirigirse a la cocina.

En la estrecha esquina que conformaba su cocina se encontraba Jaejoong. Él estaba de espaldas, vestido solo con sus jeans y descalzo. Aunque su torso estaba desnudo, llevaba puesto encima un delantal que estaba anudado a su espalda. A sus costados se podían ver los ingredientes de lo que estaba preparando entre los que se encontraban vegetales, arroz, y el recipiente que Changmin utilizaba para almacenar el kimchi.

Changmin se acercó sigilosamente hasta ubicarse a su espalda y miró por encima de su hombro observando la olla de agua hirviente y una bandeja con vegetales recién cortados. Lentamente Changmin deslizó sus labios por el cuello desnudo del otro hombre y apretó entre sus dientes el lóbulo de su oreja. Hubo un ligero temblor, peor no duró más de dos segundos.

—Buenos días, Changmin— Jaejoong no se alteró ante la presencia de Changmin, contrario a eso, soltó el cuchillo que sostenía y se dio la vuelta, atrapando los labios del oficinista en un pequeño beso—Creí que dormirías otro rato más—

—Tenía intenciones de hacer justo eso, pero olvide desactivar la alarma, obviamente estaba ocupado con otras cosas anoche para recordarlo—La voz de Changmin se escuchó terriblemente ronca y algo áspera. Jaejoong sonrió ante la respuesta y sus manos fueron a parar al cinto de los boxers de Changmin—

— ¿Por qué no tomas un baño mientras te preparo algo de comer? —

—Uhmm ¿Este es un servicio especial? — Changmin preguntó con picardía—

—Por supuesto— Jaejoong se acercó hasta la oreja de Changmin y susurró muy bajo—Debo pagar todo lo que te hice gritar y gemir anoche—

Changmin entendió la provocación y como la entendió rápidamente dejo un beso en la base del cuello de Jaejoong y se dio la vuelta con la intención de tomar un rápido baño, para después comer… y más tarde, quizá ser comido.

[…]

Junsu dio tres puntapiés a su silla y se mordió las uñas mientras miraba esporádicamente el ascensor del piso. Eran las 8:45 am y Changmin aún no había llegado, algo que era completamente anormal y que no había pasado ni una sola vez desde que Changmin comenzó a trabajar o más bien desde que Junsu lo conocía.

El oficinista no quería entrar en pánico y pensar en que algo malo le había pasado a su amigo, así que sacó su teléfono y marcó su número de inmediato para tratar de contactarse con él,  pero el teléfono salía desconectado.

Completamente alterado, Junsu se levantó del asiento dispuesto a ir a su casa y ver si estaba enfermo o algo, pero por suerte, las puertas del ascensor se abrieron y un agitado Changmin salió por ellas.

Junsu dejo salir un enorme suspiro de alivio cuando Changmin se acercó y colocó sus cosas en el escritorio. Era él, aunque lucía un poco diferente. Su pelo estaba ligeramente desarreglado atrás y debajo de sus ojos había  hinchazón, quizá por falta de sueño, el puño de su camisa estaba arrugado y además ¿que era esa cosa que se veía debajo del cuello de su camisa?

Changmin era un maniático del orden, la limpieza y era especialmente cuidadoso con su aspecto, por eso era raro que saliera de casa luciendo de ese modo.

Curioso, Junsu se acercó y tiró un poco del cuello de la camisa de Changmin. Entonces, abrió los ojos sorprendido. Changmin lo miró de vuelta y justo en ese momento Junsu lo tomó del brazo y lo arrastró a través de la oficina hasta los baños, donde empujo la puerta y obligo a su amigo a entrar en uno de los cubículos con él.

— ¿Junsu? — Changmin observó contrariado como Junsu tiró de su corbata y sin darle una explicación desabotonó los primeros cinco botones de su camisa, luego, tiro de la prenda de algodón hasta que los hombros de Changmin quedaron expuestos— ¿Q-Que?

—Así que estuviste montándotela todo el fin de semana con Jaejoong ¿eh? Por eso no recibí una sola llamada en dos días, tu pequeño puto—

— ¿D-De que hablas? — Changmin balbuceó—

—No intentes negarlo, Shim Changmin, estas tartamudeando y tienes una perfecta y fresca fila de chupetones por todo el cuello, incluso se ven por encima del cuello de tu camisa—

— ¡N-No es así!

Changmin instantáneamente llevo una mano a su cuello, pero era inútil intentar cubrirlo, las marcas estaban en todo el dorso de su cuello y parte de su clavícula. Junsu tiro un poco más de su camisa, notando también la marca de mordida en su pectoral.

— ¿Estuviste con él hasta esta mañana? — Junsu indagó cruzándose de brazos, las marcas parecían bastante frescas—

—N-No, él se fue en la madrugada—

— ¡Aja! ¡Así que si estabas con él! —

Changmin maldijo por lo bajo. Sabiendo que estaba completamente acorralado, lo admitió.

—Bien, si, estuve con él ¿Cuál es el problema? —

—Oh, hay muchos problemas aquí. Primero, tuviste sexo con él en la segunda cita. Segundo, llegaste tarde al trabajo por primera vez en tu vida y luciendo exactamente como alguien a quien no dejaron dormir y tercero ¡Me ocultaste todo, y soy tu mejor amigo! —

Changmin chasqueó la lengua, enfadado.

—Primero, es la segunda cita pero hemos estado hablando desde hace un año. Segundo, llegue tarde porque olvide encender la alarma y me retrase por mi propia culpa y tercero, si te lo decía te ibas a entrometer—

—Por supuesto que lo iba a hacer, te advertí que tomaras las cosas despacio pero ¿Qué hiciste? ¡Te acostaste con el! —

—Una cosa llevo a la otra y fui yo quien lo seduje, está bien, no es como su fuera el fin del mundo, el me gusta un monton—

—Changmin no se trata de eso, ¿sabes lo que estás haciendo? De nuevo estas lanzándote con todo tu corazón al vacío sin mirar nada a tu alrededor. Eres un hombre adulto, y se cuan maduro y acertado eres, pero cuando se trata de relaciones eres como un crio de quince años. No quiero entrometerme por arruinar tu felicidad, he visto este patrón demasiadas veces como para querer que pases de nuevo por esto.

Junsu, ofuscado, cruzó las piernas y tomo asiento en el inodoro colocando una expresión de fastidio. En verdad estaba cuidando de él, pero Changmin no solo era un completo desagradecido sino que además le llamaba entrometido.

Changmin no quería tener que discutir con Junsu o que un arranque Junsu tomara represalias contra Jaejoong. Sabiendo que no podía agrandar el pecho y luchar contra su mejor amigo como si lo haría contra cualquier otro, bajo sus humos y trató de entender lo que Junsu le decía.

—Jun, lo siento, no quise llamarte entrometido. La verdad, antes de ceder pensé en ti y en todas tus advertencias, también quería detenerme pero simplemente paso, incluso Jaejoong pensó que estábamos avanzando demasiado rápido y quiso parar pero, ya ves… fue mi culpa— Changmin suspiro, colocándose de rodillas al piso y presionando las rodillas de Junsu entre sus manos— Jaejoong es muy bueno, es dulce conmigo y comprensivo, sé que le gusto y tenemos tantas cosas en común. Esa fue la mejor cita que he tenido en mi vida y estaba conmovido y hechizado, mi cuerpo me lo pedía. Tendré más cuidado y definitivamente trataré de ir más despacio así que no te enfades ¿uh?

Changmin suavizo su expresión usando aquella mirada que sabía Junsu no podía ignorar y vio como un pequeño destello del enfado de su amigo se esfumó.

— ¿De qué te puedes cuidar ya si pasaste de la fase uno a la diez en una noche? — Junsu murmuró, apretando las mejillas de Changmin, completamente vencido. Si este mocoso fuera consiente por una sola vez del tremendo encanto que tenía el cielo debía tener cuidado de romperse— Trata de hacer que esta dure ¿eh, Changmin? Un amante sexy y bien posicionado no se encuentra en cualquier lugar, mucho menos en ese raro mundillo que tu llevas. Jaejoong es una de esas loterías grandes que solo se ganan una vez en la vida, así que ve con cuidado o esta vez hare de un infierno tu vida amorosa y te obligaras a vivir conmigo y mis gatos por el resto de tu eternidad—

—Dhe achuerdho, lho shientho—

—Ese es mi grandulón— Junsu se inclinó hacia adelante y apretó esas mejillas hasta besar el puchero en los labios de Changmin y luego sonreír, tomando aquello como castigo—

Con Junsu no era necesario que Changmin se preocupara demasiado, pues Junsu, aunque no compartía sus pensamientos hacia todo lo posible por entenderlo y apoyarlo, eso lo agradecía más que cualquier cosa en el mundo.

Cuando la discusión finalmente quedó cerrada Changmin arregló su ropa y ambos salieron de cubículo, para luego regresar a sus puestos y comenzar a trabajar.

La rutina que casi se vio quebrada pronto volvió a restablecerse, pero había algo diferente solo este día, por primera vez en mucho tiempo Changmin hizo varias pausas en el día para contestar el teléfono o responder un mensaje y había un aura casi rosa a su alrededor, algo que todos, incluso su jefe comenzaron a notar.

[…]

Las campanas de la llegada de la navidad resonaron otro año más y después de mucho tiempo, Shim Changmin, un oficinista de clase media con poca actividad amorosa y una ciertamente aburrida actitud, iba a hacer algo distinto que pasar la noche de navidad con su mejor amigo comiendo Jajamyeong y viendo películas de Yoon Sang Hyun, mientras Changmin trataba de no ser comido por los gatos de su amigo.

No, este año Changmin había logrado atrapar un hombre y la celebración de navidad también sería el aniversario de sus 100 días juntos.

La celebración, además de mucha felicidad y anticipación, también traía una gran presión para Changmin, quien había olvidado lo que se sentía comprar un regalo para alguien distinto a su familia o Junsu. El problema no solo era obtener un regalo, si no conseguir un obsequio único y especial para una persona a la que prácticamente no le faltaba nada en la vida.

Al conocer a Jaejoong, Changmin siempre se sintió impresionado por todos los gustos en común que tenían, pero era solo eso, sus formas de vida por otro lado eran completamente paralelas.

Después de las primeras citas, Jaejoong solía quedarse a dormir en el apartamento de Changmin que era lo exacto que cualquier hombre soltero y asalariado en Seúl tenia, un estrecho lugar con un pequeño cuarto, un pequeño baño y la mitad de una cocina, apenas con espacio para caminar. Jaejoong por el contrario vivía en un penthouse de dos habitaciones, dos baños, una enorme sala de estar y un balcón, adicional a eso, era dueño de cuatro autos importados e incluso una Harley Davis. El hall de su penthouse estaba adornado con fotos de celebridades coreanas y algunas extranjeras, y, por la forma como su teléfono vibraba una y otra vez, él no lucia como alguien solitario e introvertido como sí lo era Changmin.

Changmin supuso que al ser el dueño de un club tan famoso como Luvholic, era normal que tuviera ese tipo de vida acomodada, pero solo por prevenir, Changmin había evitado llevar a Jaejoong de regreso a su apartamento por miedo a que fuera a sentirse claustrofóbico.

Por eso, escoger un regalo para un hombre así era difícil, cualquier cosa que Changmin veía en los aparadores Jaejoong ya lo tenía.

Esta era la tercera vez que Changmin salía del trabajo con la única intención de recorrer cada aparador en Gangnam en busca del regalo. El solía comprar sus obsequios en Apujeong, pero al pensarlo con detenimiento las baratijas de ese distrito no iban con el excelso gusto de su novio.  Con el último trozo del distrito por revisar, el oficinista estaba escéptico sobre hallar algo, ya había revisado las tiendas por departamentos más costosas y aun no encontraba nada.

Con las suelas de sus zapatos desgastadas y lo poco de su energía en niveles peligrosos, Changmin se dirigió a una de las pocas tiendas del distrito que le faltaba por revisar, era una pequeña tienda de dos pisos que le había llamado la atención pues desde afuera de podía sentir un fuerte olor a Jazmines y Convalaria.

La tienda tenía un enorme letrero en el exterior en francés que se leía “Essence même”con una bonita tipografía floral. Aquello fue suficiente para llamar la atención de Changmin, así que se dispuso a darle una oportunidad y empujó la puerta de cristal con entusiasmo, de inmediato, el dulce olor de las plantas golpeó su nariz, dándole la sensación de estar parado sobre un campo de flores.

—Hola, ¿en qué puedo ayudarle? —De inmediato una mujer linda y pequeña se acercó a Changmin, vestía con un ligero y suelto vestido blanco y su larga cabellera negra cruzaba hasta más allá de sus caderas—

—Estoy buscando un obsequio para…uhm… mi pareja— Changmin murmuró aunque solo había un par más de clientes en la tienda. Sonrió algo tímido a la mujer, quien le sonrió de vuelta—

—Si quiere un regalo especial, vino al lugar indicado, sígame— La mujer camino delante de Changmin y lo llevó hasta un aparador vertical de vidrio donde se desplegaban una gran cantidad de perfume con extravagantes botellas y nombres. Ella tomó uno en forma de esfera con brillantes de un color rosa pálido— Este es nuevo y viene de Rusia, es un sutil perfume de lilas con un toque de camomila y arándanos. Sé que se oye como una rara combinación pero es delicada y profunda al mismo tiempo—

Changmin entendió lo que quería decir cuando la encargada acerco la botella hacia su nariz y pudo sentir el delicioso aroma, pero aquello no era lo que estaba buscando.

—Lo siento pero busco algo masculino— Changmin carraspeó al decir aquello último y pudo sentir las mejillas de la mujer coloreándose—

—Lo lamento muchísimo. Si ese es el caso, entonces— la mujer giró su cabeza y luego camino hacia una pareja un poco al fondo del local que estaba acompañada de un hombre de aspecto extranjero. Ella se dirigió hombre joven justo al lado de la pareja, seguidamente él hizo una reverencia y camino hacia Changmin, con una sonrisa en los labios—

—Oí que buscas algo especial para tu pareja, ¿me sigues por aquí? —Changmin siguió al extranjero de sonrisa amable hasta otro aparador en una sala contigua a la principal, donde los colores eran más oscuros y sobrios— Tengo algunas referencias en mente, así que debes acercarme a la que más te guste—

El hombre sacó algunas botellas del aparador y una por una fue acercándolas hacia Changmin para que percibiera el aroma. Estos eran muy variados, algunos eran bastante fuertes y toscos, otros un poco más suaves, casi similares a un perfume femenino, los neutros estaban bien pero no eran lo que Changmin buscaba. Al final, la fragancia que más destacó era similar a la que Jaejoong usaba, solo que con un giro ligeramente más maderoso.

Pero aunque era un perfume similar, Changmin aún no se sentía convencido.

—Esta es mi favorita pero…— Changmin levantó la mirada hacia el hombre y solo entonces se dio cuenta de cuan profundamente azules eran sus ojos, por alguna razón se quedó sin palabras—

—Si quieres algo aún más especial ¿Qué te parece diseñar tu propio perfume? Si me das una descripción de aquella persona podemos combinar tus preferencias con su personalidad y crear algo completamente único—

— ¿En verdad puedo hacer eso? — Changmin indagó sorprendido—

—Estas en el lugar indicado, ¿Quieres esperar un poco? Será un proceso largo, pero el resultado final valdrá totalmente la pena—

Changmin esperó casi hasta el final de la tarde cuando la tienda cerró y se reunió en privado en la oficina del extranjero de nombre James, quien también era el dueño de la tienda.

Luego de que ambos estaban ubicados en una mesa redonda al centro de la oficina, James desplegó ante Changmin un maletín lleno que muestras de perfume del tamaño de un dedo meñique.

—Seleccionaré la familia de fragancias del perfume que elegiste, la segunda parte de la selección la deduciremos después ¿Qué me puedes decir de tu novio? ¿Cómo es? —

Changmin se sintió algo cohibido acerca de hablar sobre Jaejoong frente a un extraño, pero con el propósito de crear un regalo completamente único, dejo a un lado sus reservas y habló.

—Es alguien cariñoso, con un gran sentido del humor. Tiene una voz profunda y ronca. Aunque su presencia es casi delicada, también es muy masculino. Luce frívolo a simple vista pero en realidad es alguien cálido y muy jovial, a veces infantil e irreverente. También tiene este cierto aire de sensualidad traviesa, es coqueto y grácil, además de muy hábil y… hermoso—

El oficinista casi jadeo la última palabra al tiempo que retrajo sus manos en la mesa realizando la facilidad con la que podía alabar a Jaejoong, toda esta sensación que el provocaba era casi un embrujo.

James tomó aquellas palabras y adicionó a las muestras que había apartado tres muestras más, luego tomó varios recipientes de vidrio y mezcló las muestras solo tomando una gota de cada una de ellas. Cuanto estuvieron mezcladas, las puso delante de Changmin quien las olfateo. Según sus opiniones, James adicionaba o quitaba muestras de la mezcla hasta que finalmente obtuvo una que dejo a Changmin satisfecho, una mezcla frutal cítrica con un giro dulce, una versión mejorada del perfume de Jaejoong que a Changmin le encantaba.

Cuando todo estuvo listo, Changmin se puso de pie y le agradeció a James la ayuda, pero él lo detuvo justo antes de que se fuera.

—Déjame darte un obsequio adicional— James sacó de la maleta un pequeño trozo de tela de apariencia suave y se la tendió a Changmin— frota eso sobre tu cuello por favor.

Changmin aunque extrañado, no vio gran problema y froto el suave trozo de tela que parecía tener algún componente aceitoso que le dejó una rara sensación en la piel, pero que se desvaneció poco a poco. Luego de eso, James le indicó que podía recoger el perfume en una semana y hasta le dejó escoger el diseño del frasco y el nombre.

Changmin salió de la tienda refrescado y con un peso menos en sus hombros, abrigado y con paso ligero subió por la calle en dirección a su apartamento.

[…]

La víspera de navidad llegó y Changmin se encontraba cerca de la calle que conducía al apartamento de Jaejoong. Hace un par de días había recibido un paquete en su puerta por parte de Jaejoong y con sorpresa descubrió que entre todas las cosas dulces y algunas figuras de acción de sus personajes de Marvel favoritos, se encontraba una llave. Changmin no entendió de que se trataba hasta que recibió un mensaje de texto con la respuesta: Jaejoong le había dado paso a su vida, nada más y nada menos que entregándole una copia de la llave de su penthouse como regalo de navidad. Aunque infortunadamente el regalo había llegado antes de lo propuesto, Changmin encontró la oportunidad perfecta para usar el regalo y darle una sorpresa a Jaejoong.

Aunque era víspera de navidad Jaejoong debía trabajar, pero se liberaría del trabajo después de 10 pm y ambos habían acordado en tener una cita entonces para esperar navidad juntos. Changmin estaba preparándose para entregarle su regalo a Jaejoong pero ya que el regalo de su novio había sido tan personal Changmin quería agregar algo más al suyo.

Jaejoong odiaba los dulces así que la idea tradicional de hornear un pastel de navidad para él quedó descartada, en su lugar, Changmin aprendió la receta del plato picante favorito de su novio y luego de ensayarla en casa varias veces logró obtener el resultado perfecto que ahora aspiraba a replicar.

Sus habilidades en la cocina palidecían frente a las de Jaejoong, quien había probado ser un cocinero nato desde el principio, pero como un hombre que vivía solo, Changmin sabía usar sus manos para sobrevivir y cocinar platos agradables, y ya que Jaejoong desconocía este pequeño secreto, Changmin esperaba impresionarlo.

Después de todo, cualquier hombre era débil ante una deliciosa y cálida comida casera preparada por su amante, y esta vez Changmin deseaba que Jaejoong desvaneciera ante el encanto de su sazón.

Luego de hacer las compras de los ingredientes en el supermercado y llevar todo a casa de su novio, Changmin se puso en marcha e hizo la preparación del plato. Su experto paladar le hizo saber que había dado en el punto con la cocción e incluso había quedado mucho más delicioso que su última prueba.

Con la cena cocinada y dispuesta en la estufa para calentarla cuando regresaran, Changmin dispuso la mesa usando flores que había comprado en la mañana y algunas velas para ambientar el lugar, entonces se dio cuenta que en definitiva debía comprar un pastel, porque ninguna navidad era igual sin uno. Ya que hornearlo estaba fuera de discusión dada la hora, Changmin se colocó el abrigo de regreso y abandonó el apartamento.

Mientras estaba de pie frente a los aparadores de una pastelería algunas manzanas más lejos del apartamento de Jaejoong, Changmin escuchó su nombre a su espalda y se giró. Justo detrás estaba Yunho, quien vestía elegantemente un smoking color azul oscuro y llevaba su alborotado cabello rubio bien sujeto con gomilla hacia atrás. Se veía apuesto y sobrio y cuando sonrió Changmin sintió como si hubiera destellos detrás de su cabeza.

Dada su mala primera impresión de Yunho, Changmin se sorprendió cuando se dio cuenta lo encantador y amable que el mejor amigo de su novio era. Yunho era toda una dulzura, y aunque su trabajo implicaba lucir atrevido, fuerte y dominante, en realidad él era adorablemente ingenuo. Nadie pensaría eso dada su apariencia exterior.

—Yunho Sshi, que sorpresa encontrarte en este lugar— Changmin no disimuló mirar a Yunho de pies a cabeza y dejo salir una risita— Creo que olvide el código de etiqueta de una panadería.

Yunho, al comprender el chiste, dejo salir una sonora carcajada.

—Tonto. Me obligaron a venir a comprar rollos de canela para la fiesta—Solo entonces Changmin se percató de que Yunho llevaba dos  grandes bolsas en cada mano que desprendían un delicioso olor— Ya me estaba preguntando porque no estabas ahí ¿te diriges hacia allá ahora?—

— ¿Fiesta? — Changmin parpadeó, confundido—

— ¿Jaejoong no te lo dijo? Es la fiesta de navidad del club. Estaba seguro que él te invitaría ¿no lo mencionó? —

Changmin tuvo que sacudir la cabeza en negativa.

—Creí que él estaría trabajando—

—Oh, bueno, lo está—Yunho rápidamente aclaró— Es obvio que al ser uno de los dueños él debe asistir a la fiesta y de seguro no lo menciono porque se verán después ¿no? — Changmin asintió— si es así entonces, nos veremos después de Navidad. Compre un regalo para ti y para uhm Junsu Sshi, espero no le moleste —el bailarín carraspeó— Entonces nos vemos Changmin-ah—

Yunho se escabulló rápidamente hacia un auto que lo esperaba en la entrada, Changmin le restó importancia al asunto. Trabajo era trabajo, y eso no podía evitarse. Escogió del aparador un pastel de limón que no era tan dulce y luego de cancelar regresó a Casa de Jaejoong. Se dio una ducha rápida y se cambió de ropa, usando un sweter tejido de lana color negro con un degradado en gris y se sentó en la sala encendiendo el televisor para distraerse hasta que fuera la hora.

Trató de concentrarse en el programa de variedades que estaba sintonizándose, trató de pensar en algo más, pero las palabras de Yunho resonaban una y otra vez en su cabeza.

“Estaba seguro que él te invitaría ¿no lo mencionó?”

Changmin confiaba que Jaejoong no le oculto lo de la fiesta a propósito, quizá simplemente lo olvido o al ser algo relacionado directamente con su trabajo no pensó en invitarlo de primera mano, pero aun así no pudo deshacerse de la extraña sensación en su pecho.

Sé que no es desconfianza, es simple curiosidad…

Luego de quince minutos de análisis infructuoso Changmin se decidió a comprobar con sus propios ojos que nada estaba pasando, así que se levantó de nuevo y salió del penthouse.

El distrito de Itaewon estaba tan abarrotado como siempre. En esta fecha en especial la gente dificultades para trasladarse incluso aunque solo caminaran por las calles.

Changmin se bajó del taxi frente al club Luvholic y justo como aquella vez, la fila de acceso doblaba la calle completa. Changmin esta vez no se preocupó por el hecho de vestir un sencillo atuendo y se dirigió con confianza a la puerta sin necesidad de acercarse a la fila, dirigiéndose directamente al guardia de la puerta.

—Buenas noches Yoo Ryuk—

—Oh, Changmin sshi ¿vienes a disfrutar de la fiesta? ¡Adelante! — Yoo Ryuk sonrió entusiasta al tiempo que desplegó el cordón de terciopelo y le permitió a Changmin el acceso. El grupo detrás hizo algunas protestas al ver al recién llegado entrar con tanta facilidad, pero el guardia rápidamente los calmó y continuó con su tarea—

Changmin había regresado al club un par de veces en compañía de Jaejoong luego de la primera vez, pero casi siempre en la mañana de los fines de semana cuando algo repentino surgía y su novio debía solucionarlo. Nunca había regresado como cliente, aunque Junsu si lo había hecho luego de obtener un pase VIP de regalo por parte de Jaejoong. Yoo Ryuk había memorizado el rostro de Changmin luego de esa noche y ya que siempre estaba en compañía de su jefe el guardia no tardó en atar cabos.

Esta vez el ambiente festivo estaba teñido de cierta clase. Todas las personas alrededor, en lugar de vestir ropa ceñida y sexy como, se encontraban elegantemente vestidas con ropa de coctel, incluso había algunas mujeres, a las que Changmin sabia no le permitían el acceso en primer lugar.

La fiesta no parecía estar abierta el público, pues la mayor parte del personal cercano era parte del personal del club.

Changmin se sintió aliviado al ver que nada raro estaba pasando, miles de ideas locas habían llegado a su cabeza luego de hablar con Yunho, pero se esfumaron al darse cuenta de cuan tranquilo estaba todo alrededor.

No quería entorpecer el ambiente y arruinar su cita posterior con Jaejoong así que se preparó para irse cuando sus ojos capturaron la vista de su novio a cierta distancia.

Él estaba despampanante. Llevaba una camisa oscura, entreabierta bajo una chaqueta con apliques plateados y un juego de collares que caía sobre la piel expuesta de su pecho. La mitad de su cabello estaba recogido hacia atrás, mientras que la otra mitad caía desordenadamente sobre su frente. Lucia justo como el tipo de hombre que esperas sea el dueño de un club, tan distante y superior a los demás que lo rodeaban que Changmin no pudo evitar que su boca colgara entreabierta.

Los dedos y las muñecas de Jaejoong estaban adornados de joyas e incluso sus orejas, Changmin nunca lo había visto usando zarcillos antes a pesar de que si había notado los orificios.

Era su Jaejoong, pero un Jaejoong tan elaborado y magnifico que parecía no tener nada que ver con quien le conocía.

Pero es verdad, ese hombre precioso es totalmente mío.

—Oh, él es simplemente irresistible— Una de las mujeres que paseaba alrededor se detuvo frente a otra cerca del lugar donde Changmin estaba, su comentario de inmediato atrajo la atención del oficinista llenando su pecho de orgullo, por supuesto que lo era— ¿en verdad es gay? Es una lástima, adoraría meterme en su cama sin pensarlo dos veces.

—Omo, eres tan…— la otra mujer dio un ligero suspiro y miró en dirección a Jaejoong— Pero debo darte la razón, aunque según los rumores, él es incontrolable incluso aunque es gay— ella dejo salir una risita— ¿ves a esos tres que están babeando alrededor de él? Son modelos internacionales y aun así, vinieron a Corea exclusivamente para atender esta fiesta ¿Por qué crees que lo hicieron? De hecho, él ha salido con ese, ese y aquel de allá también, ¿Crees que un hombre así nos miraría a nosotras? Se nota cuan refinado es su gusto pues solo escoge hombres de la mejor categoría para acompañarlo a su cama.

Changmin escuchó la conversación sintiendo su corazón encogerse un poco. Era estúpido creer en cotilleos de dos mujeres solteras y obviamente despechadas, pero al mirar a Jaejoong el percibía la misma sensación. Su novio no estaba haciendo gran cosa más que charlar con los hombres que lo rodeaban, pero su sutil forma de mirarlos y sonreírles le hizo sentir quizá un poco molesto.

[…]

El oficinista abandonó el club poco después y había regresado a casa de Jaejoong media hora antes de que su novio regresara. Había decidido olvidarse de todo lo que escucho y se concentró en el verdadero objetivo de la noche, tener una romántica y confortable cena de navidad.

Ya estaba de regreso en la cocina calentando la cena cuando escuchó su celular, seguro era Jaejoong que le avisaba que vendría pronto. Rápidamente tomó la llamada y saludó con un tono animado.

— ¡Jae-ah! ¿Cómo va el trabajo? —

—Minnie-ah, lamento que sea tarde ¿has comido? —

Seguramente Jaejoong quería invitarlo a cenar. Changmin sabía Jaejoong querría cambiarse antes de asistir a la cita, así,  cuando regresara a casa y viera la cena caliente, las velas y a él, sin duda alguna estallaría de emoción.

—Aun no, estoy esperándote para que los dos…—

Pero Jaejoong lo interrumpió.

—Lo siento bebé, no podré salir pronto de aquí y no quiero que te aburras esperándome. Sin duda estaré contigo para Navidad, pero esta noche no será posible. No creas que los regalos han terminado ¿eh?—

Changmin escuchó el sonido de algunas voces y risas en el fondo, su corazón pálpito con fuerza y una bruma fría recorrió su cuerpo.

— ¿Por qué me importarían los regalos si no vas a venir? —preguntó es un tono áspero, incluso el mismo se vio sorprendido al sentir la frialdad en su voz. Jaejoong de seguro pudo sentirlo también.

— ¿Changmin? Por favor cariño no te enfades, en verdad hice todo lo posible por retrasar este asunto hasta después de noche buena pero…—

Changmin colgó el teléfono con un poderoso thud, de inmediato recibió otra llamada pero la ignoró; la pantalla del celular parpadeó durante una hora pero aun así, no volvió a mirar el aparato, solo se quedó sentado en el sofá de la sala esperando hasta que Jaejoong regresara.

No importaba que tan tarde lo hiciera, Changmin lo iba a esperar y entonces podrían discutir ampliamente el tema como los dos adultos que eran, Changmin se tranquilizaría, haría todo lo posible por no armar una escena entonces podría entregarle a su novio el regalo que tanto se esforzó en encontrar, se besarían, harían el amor y pasarían la navidad juntos.

Pero, aunque las horas pasaron y las flores que decoraban la mesa fueron secándose Jaejoong no regresó, incluso aunque el sol estaba a punto de salir, en toda la noche, el no volvió.

Changmin estaba devastado, con lo último de sus energías luego de haberse mantenido despierto toda la noche se levantó, tomó su abrigo y abandonó el edificio.

[…]

Junsu bostezó ocultando su boca con su mano mientras sus ojos luchaban por mantenerse abiertos ante la presentación que estaba en pantalla. Era la reunión de balances antes del cierre del año y aunque Junsu pertenecía a un departamento que nada tenía que ver con ventas o administración, aun así debía sentarse a escuchar como un pequeño hombre treintón, calvo y con una enorme barriga repetía cifras y porcentajes. Estaba a punto de morir de aburrimiento.

Cansado decidió que era suficiente, de modo que se disculpó con su jefe, quien lo había escogido como representante del departamento, con la excusa de ir al baño y regresó a su puesto. De todos sus compañeros el único que seguía en su lugar era Changmin, el resto estaba disfrutando del descanso de fin de año y se habían ido a casa temprano.

El oficinista se acercó sigilosamente y apretó el cuello de su mejor amigo en sus brazos, dejando ligeros besos en su mejilla y frente. Changmin continúo tipeando en su computadora como si el otro no estuviera allí melosamente encima suyo.

—Siento que estas tan frio conmigo desde navidad ¿nuestra relación a llegado a su fin ahora que tienes un amante? —Junsu dramatizó sentándose en su silla con una profunda expresión de tristeza y observo el brillo de una sonrisa en los labios de su mejor amigo— incluso aunque creí que podíamos formar una familia, tú, yo y mis once gatos.

— ¿De que estas hablando, idiota? —Changmin no pudo evitar sonreír ante los comentarios de Junsu, aun cuando sus ojos estaban clavados en la pantalla—

—No miento cuando digo que estas de un pésimo humor, solo quiero animarte un poco. Es fin de año, salgamos a beber y entonces cuando estés completamente borracho me dirás sinceramente que rayos pasó entre tú y Jaejoong—

De inmediato Changmin detuvo sus manos que continuaban presionando las teclas del computador y su cuerpo se endureció por completo, aunque solo fueron un par de milésimas de segundo y cualquier otro que no fuera Junsu jamás se habría percatado de ello.

—Nada está mal entre Jaejoong y yo—

—Oh, por supuesto que no. De seguro no y Jaejoong sshi me llamó hace dos días preguntando por ti, solo porque quería escuchar mi adorable voz—Junsu hizo una mueca al ver a Changmin moverse incomodo— y que curiosamente desde navidad tu teléfono está apagado y trajiste pastel de arroz como regalo, que solo tu madre hace tan bien ¿Has estado en casa de tus padres desde entonces? —

Changmin finalmente miró a Junsu con un profundo cerco en sus cejas, acomodando su cuerpo totalmente en la silla.

—Eres como una maldita novia celosa— Changmin dejó salir—

—En realidad tú eres la maldita novia celosa, porque estoy 100% seguro que estas tomando esta actitud esquiva con Jaejoong solo porque tuviste un arranque de rabia o celos—

—Oh, tus poderes de bruja obviamente están mejorando—

—No es nada de eso, aunque no te conozco desde que estabas en pañales si lo hago lo suficiente como para saber emites un aura de “estoy haciendo sufrir a mi pobre novio” por todos lados, una actitud muy madura si me permites decir—

—Justo porque no quiero actuar como un inmaduro es que no quiero verlo—

—Oh, en serio— Junsu bufó— lo estás haciendo de la forma más adulta que conozco Changmin, estoy sorprendido—

Changmin miró hacia un lado y estiró sus labios, endureciendo su rostro por completo, tanto que Junsu sabía que estaba controlándose para no golpearlo.

—Creo que pasó noche buena con alguien más—confesó—

Junsu se puso rígido de inmediato.

— ¿Cómo puedes suponer algo como eso? —

—Estuvo fuera toda la noche y canceló nuestros planes a último minuto, dijo que estaría trabajando pero en realidad solo estaba bebiendo rodeado de un montón de modelos y… aunque cociné para el…—Changmin trato de refrenar lo más posible sus ganas de romper algo, al final solo apretó sus puños con fuerza— No quiero verlo y escuchar sus mentiras, pero también tengo mucho miedo de terminar con él—

— ¿De qué estás hablando? ¡Si el maldito te fue infiel por supuesto que debes romper con el! —

—Eso es lo que no sé—Changmin aclaró— No sé si en verdad me engañó pero, cuando me llamo había risas y su excusa de que estaba trabajando, yo lo vi y no lo estaba… yo…—

Junsu parpadeó confundido y ante una corta explicación de Changmin supo lo que había pasado en noche buena, algo que le llevó a concluir que su mejor amigo estaba completamente loco.

—Changmin ¿tienes idea de que es lo que hace Jaejoong? —

—Es el dueño de un club nocturno—Changmin respondió, como si la pregunta que Junsu estaba planteando fuera muy estúpida—

—Y tienes idea de que es lo que hace el dueño de un club nocturno ¿no? Mas cuando esa era la fiesta de su compañía. Él no podía simplemente estar ahí y no interactuar con nadie ¿o sí? —

—Sí, pero…—

— ¿Sabes que es lo que hacen todas las compañías el 24 de diciembre después que el turno del día acaba? —

—Balance de cuentas—

— ¿Y quién crees que es el que debe estar en frente de dicho balance siendo el dueño de la compañía?—

—Puede ser pero…—

—Changmin, estas basándote en conjeturas para acusar a Jaejoong de algo que lo más probable es que no haya hecho. Obviamente estabas molesto de que el cancelara tus planes cuando pusiste tanto esfuerzo en ello, pero estoy seguro que si se lo hubieras dicho el habría volado del club a casa para pasar la noche contigo ¿pero qué hiciste? —

—Le colgué el teléfono—

—Y mientras él ha estado buscándote desesperado, llegando incluso a llamarme a mí, aunque yo intenté sabotearlo desde el principio de su relación ¿tú que hacías? —

—Estaba en casa… de mis padres—

Junsu sonrió como si estuviera complacido de que su astuto amigo estuviera bajando la cola y lentamente reduciéndose al regaño.

—Voy a hacer de cuenta que este asunto no ha pasado y te preguntare si en algún momento de su relación has estado seguro de lo que ustedes dos tienen, porque déjame decirte que la última vez que los vi ese hombre estaba completamente loco por ti—

—Por supuesto que estoy seguro, también estoy seguro de lo que Jaejoong siente por mí. Pero como quieres que me mantenga tranquilo cuando él estaba rodeado de un grupo de modelos y actuaba tan coqueto, además el me ocultó lo de la fiesta, aunque soy su novio—

— ¡Te has visto en un puto espejo! — Junsu gritó, golpeando la mesa completamente exasperado— Cielos, como un hombre que ha vivido toda su vida recibiendo elogios por su aspecto puede ser tan inconsciente. Has idealizado a Jaejoong como un hombre perfecto,  ¿pero te das cuenta que cuando estas parado junto a él los dos son una maldita molestia para los ojos de los demás? —Junsu respiro por la nariz e hizo que sus mejillas se inflaran— si todo este problema recae en porque no te invito o dijo nada yo tampoco lo haría, la noche que lo conociste estabas tan incómodo por la música y las personas que de no ser porque nos embriagamos y el insistía en hablar contigo y sacarte a bailar probablemente te hubieras quedado como una estatua o nos hubiéramos ido después de una hora o dos.

— ¿Desde cuándo estas de lado de Jaejoong? Creí que pensabas que era alguien sospechoso—

—Solo basta con estar con él algunos minutos para saber que es un buen tipo —Junsu se cruzó de brazos— Ahora, ya que sabes todo esto y si no quieres que sea una molestia y siga tratándote como el idiota que eres, tomaras ese teléfono, llamarás a tu novio y hablarás con él. Y espero que él sepa disculparte por la preocupación que de seguro le estás haciendo pasar, porque de ser yo, te mandaría a la maldita mierda de inmediato—

Junsu dio un puntapié a la silla y se levantó haciendo una salida orgullosa de la oficina mientras regresaba a la sala de conferencia. Changmin se mantuvo en silencio unos segundos y luego sacó el celular de su bolsillo que desde hace una semana estaba apagado, pero en lugar de encenderlo como Junsu le había aconsejado, volvió a guardarlo. Él sabía que Junsu tenía razón, pero aún no estaba preparado para enfrentar a Jaejoong, así que solo se daría un día más para tranquilizarse y entonces contactaría a su novio.

Rápidamente regreso a su trabajo pero le era difícil concentrarse y para cuando la hora de salida llegó aún se encontraba bastante aturdido y con un estado de ánimo sombrío. Seguidamente se levantó del asiento, se dirigió a la recepción y registró su salida. Al desplazarse hacia afuera de las puertas corredizas,  sus ojos se toparon de frente con la delgada figura de un hombre que aguardaba al otro lado de la acera, sus miradas conectaron de inmediato, pero Changmin quiso hacerse a la idea que no y oculto su rostro en la bufanda que colgaba de su cuello, girando su cuerpo para hacerse camino a la estación.

Pero no avanzó demasiado.

— ¡Changmin-ah! —La voz que llamo su nombre lo mantuvo congelado en su lugar, hasta que los pasos acelerados en su espalda se detuvieron y el lentamente volvió a darse la vuelta. Jaejoong estaba de pie, jadeando y con una mirada lastimera en sus ojos— ¿Dime porque me torturas así? ¿Tienes idea lo preocupado que estaba de que algo te hubiera pasado? —

Changmin agachó la cabeza, completamente avergonzado.

—Estoy bien, no hay de qué preocuparse—murmuró, apretando los labios—

Jaejoong frunció el ceño ante la insistente forma como el oficinista se obligaba a no mirarlo.

—Veo que lo estas, pero no es lo que creía cuando regrese a casa y encontré la cena servida y a ti por ningún lado, tu celular estaba apagado y tampoco estabas en tu apartamento ¿Qué querías que pensara? Si Junsu sshi no hubiera asegurado que estabas bien me habría vuelto loco—

—Lo sabrías de haber ido a casa—Changmin murmuró, pero esta vez con la clara intención que Jaejoong lo escuchara. La expresión de Jaejoong se volvió seria de inmediato y Changmin tuvo que morderse el labio por haber sonado tan estúpidamente infantil y celoso—

—Quería ir a casa y quería estar contigo, hice todo lo posible, pero no pude. Creí que estaría a tiempo pero sabía que iba a estar ocupado hasta la madrugada por eso llamé—

—Ocupado hasta el día siguiente con un grupo de modelos querrás decir ¿no? —

De nuevo, no se supone que debería estar dejando salir aquello, tenía que callarse si quería arreglar las cosas, pero era imposible cuando las palabras simplemente salían de su boca. Justo por eso no quería ver a Jaejoong estando tan alterado, sabía que iba a decir  cualquier estupidez que tuviera en la cabeza.

— ¿Qué? ¿De que estas hablando? —

—Oh, se de lo que estoy hablando ¿Desde cuándo tu trabajo incluye coquetear con un grupo de modelos que obviamente pasaron por tu cama y cancelar lo que estuve planeando por una maldita semana a último minuto? ¡¿Esa es tu idea de trabajar?! —

El rostro de Jaejoong se descompuso como si hubiera escuchado una absoluta blasfemia.

—Por modelos te refieres a los socios de mi negocio a los que recibí con una fiesta para que conocieran a todo el personal, para luego encerrarlos en una oficina hasta el día siguiente haciendo los balances de cierre de año. Algo que tenía que hacer ese día porque tenían un vuelo al extranjero al día siguiente y no podía en otra ocasión ¿es eso, Changmin? —

Jaejoong tuvo que redirigir su mirada hacia otro lado pues estaba totalmente ofuscado, suspiró y pasó una mano por su rostro tratando de volver a su lugar, él tampoco quería llevar esta discusión a un punto más serio, se había acercado a ese lugar porque quería arreglar las cosas con su amante.

—Sube al auto y hablemos en otro lugar—

Jaejoong extendió su mano y sostuvo el brazo de Changmin, pero tan pronto intentó avanzar Changmin se zafó del agarre y se mantuvo en su sitio.

—Podrías simplemente habérmelo dicho desde el principio—Changmin insistió levantando la mirada hacia el otro hombre— o podrías haberme llevado contigo ¿soy tu amante, no? —

— ¿Estas insinuando que estoy ocultándote de los demás? — esta vez Jaejoong sonó enfadado— Tu odias el ambiente del club, pude sentirlo con solo tu lenguaje corporal la primera noche que nos conocimos, no quería tener que forzar a mi novio a pasar noche buena justamente en un lugar que odia, mucho menos cuando tenía tanto trabajo que hacer ¿Tan poca confianza me tienes, Changmin? O es que crees que por el ambiente en el que me desenvuelvo y mi apariencia solo me interesa tener sexo con la primera persona que se me atraviese ¿No te he demostrado ya lo muchísimo que me importas? —

Ante el enfrentamiento directo de todos sus argumentos Changmin tuvo que bajar la mirada y mantenerse callado, él podía sentir el dolor y la decepción en las palabras de su amante pero no pudo decir nada para rebatirlas, Jaejoong había expuesto todos y cada uno de sus pensamientos aunque los hubiera mantenido muy en el fondo de su cabeza desde el principio y se negara a pensar en ellos.

—Cuando te conocí creí que había encontrado a mi alma gemela, aun lo creo ¿sabes? Y cuando te vi pensé que finalmente alguien había visto detrás de esta cascara, pero a pesar de todo aun crees que te engañaré en el primer momento que tenga la oportunidad ¿verdad? —

—No creo eso—

—No es lo que estas demostrándome—Jaejoong suspiró al ver como su novio volvió a quedarse callado. Sin querer alargar lo que seguro sería una tediosa discusión, se acercó a Changmin, tomó su barbilla y levantó su rostro que había caído de nuevo, entonces miro directamente a sus ojos y le habló—Cuando resuelvas lo que sea que este en tu cabeza y estés listo para tener una relación de verdad, espero que vayas a verme. Estaré esperando lo que sea que tengas que decir—

Jaejoong introdujo las manos en el bolsillo de su pantalón y se dio la vuelta con dirección a su auto. Se detuvo solo una vez por algunos segundos, el tiempo suficiente para que Changmin corriera y lo alcanzara, pero como aquello no sucedió siguió su camino y se metió en su auto rápidamente alejándose de la vista del oficinista, quien solo cerro los ojos y apretó su rostro con sus manos.

[…]

Junsu estiró sus brazos con entusiasmo cuando estuvo fuera de la sala de conferencias, aliviado de que la larga tortura que comenzó desde la mañana hubiera terminado. La única satisfacción que le traía todo aquello era que podría beber y comer gratis toda la noche, ya que era el menor de todos los presentes en la reunión. Incluso su jefe había prometido comprarle una ración extra de Galbi por aceptar acompañarlo toda la reunión. Rápidamente recogió las cosas de su escritorio y guio al grupo a la salida,  después de todo le habían dado la tarea de escoger el restaurante y  él estaba dispuesto a escoger uno de los más costosos de la zona, pero justo cuando estaba a punto salir recibió un mensaje en su celular de parte de Changmin.

“Estoy esperándote en tu casa. Donde %$@ esta la comida de tus gatos, siento que se están organizando para matarme”

Junsu tuvo que reír al leer aquel mensaje y rápidamente dio la respuesta de donde se encontraba la comida, entonces cayó en cuenta cuanto Changmin odiaba ir a su casa incluso si él estaba ahí, pues por alguna razón sus gatos no toleraban a su mejor amigo y se dedicaban a torturarlo cuando iba. Que Changmin se decidiera a ir por su cuenta sin un catalizador para la furia de sus mininos era prueba de que algo andaba mal.

Así que Junsu tuvo que enviar un mensaje adicional “¿Está todo bien?” esperó impaciente mientras terminaba de registrar su salida cuando una corta respuesta llegó.

“No.”

De ese modo, Junsu tuvo que disculparse con sus superiores y enviar a una de sus tías al hospital como excusa para de inmediato correr a su casa y evitar que su mejor amigo cometiera un gaticidio.

[…]

Tan pronto Junsu llegó, Changmin  se sintió aliviado de tener alguien con quien hablar, incluso aunque solo recibiera regaños, estar completamente solo en un momento como este no le iba a sentar bien. Incluso los gatos que habían sido sus enemigos jurados desde que lo conocieron habían leído su humor y luego de que los alimentara se mantuvieron al margen. Changmin no tardó en contarle a su mejor amigo lo que había sucedido y por primera vez Junsu no dijo nada y solo lo confortó.

Changmin se sentía mal por muchas cosas, tanto por echar a perder su relación como por arruinar una de las mejores oportunidades de su vida, pero por sobre todo, por haber lastimado a Jaejoong de la forma en que lo hizo.

Justo ahora él no se sentía con el valor de hablarle, él estaba seguro que no merecía acercársele de nuevo con todo lo que lo había humillado, pero la grieta entre sus deseos y lo que debía hacer hacían que su cabeza bailara en la indecisión y le impidiera concentrarse en cualquier cosa.

Luego de un par de semanas Junsu dejó de ser amable con él y comenzó a presionarlo con que se acercara de nuevo y le dio una y mil ideas para poder pedir disculpas apropiadamente, pero cada una de las ideas de Junsu colocaban a Changmin en una posición penosa, y aunque lo merecía, el oficinista sabía que Jaejoong no estaría feliz con verlo de ese modo.

Entonces, un día cualquiera, mientras holgazaneaba en el sofá, Changmin se percató de una fecha que estaba encerrada en su calendario con un corazón y entonces recordó de qué trababa. Al ver aquello como una oportunidad, Changmin se levantó del sofá y anduvo alrededor tratando de pensar en algo fantástico que hacer, algo que sin duda conmovería el corazón de Jaejoong y lo haría perdonarlo sin lugar a dudas, sin siquiera imaginar que solo bastaba un simple mensaje o una llamada para arreglarlo todo.

Changmin estaba seguro que aunque le tomara mil años nunca encontraría alguien tan hecho a la medida para el como Jaejoong, algunas personas quizás tenían esa pequeña oportunidad en la vida y la desperdiciaban, Changmin no estaba dispuesto a hacerlo. Tenía que recuperar a Jaejoong y asegurarse de mantenerlo a su lado para siempre.

[…]

Un día cualquiera entre semana por las calles de Seúl varias personas pudieron observar  a un apuesto hombre que bajaba de un taxi hacia un complejo de apartamentos con una elaborado buqué de flores en su mano derecha y un enorme peluche con forma de elefante en su otro brazo, su cara entera estaba roja mientras se desplazaba por la acera hasta llegar al edificio y empujaba con cuidado la puerta de vidrio, los descolocados transeúntes se preguntaban una y otra vez quien era la afortunada chica que recibiría aquel regalo mientras observaban  atontados como el adorable hombre se introducía en el edificio.

El se las apañó para entrar al estrecho ascensor, abrazando el muñeco de peluche contra su pecho y protegiendo las flores lo mejor que podía. De todas las ideas que pudo imaginar para pedir perdón, tuvo que irse por la más ridícula y convencional, pero el tiempo había avanzado rápido dejándolo sin opciones muy pronto. Finalmente el ascensor se detuvo y él se bajó dirigiéndose a la puerta de la persona que esperaba y toco suavemente un par de veces, pero aunque lo intento algunas veces mas no hubo ninguna respuesta al otro lado.

Rápidamente dejó el peluche en el suelo y rebusco en el bolsillo de su pantalón por la llave que aún conservaba consigo, rogó que aun sirviera e introdujo con cuidado en la cerradura y efectivamente la puerta se abrió. Pero el interior estaba silencioso y en definitiva nadie estaba en casa.

El oficinista suspiró sentándose en el sofá de la sala mientras observaba como todo estaba exactamente igual a la última vez que lo vio, entonces se dio por vencido, hoy no era el día adecuado, y aunque había sido horriblemente vergonzoso arrastrar aquel peluche hasta aquí, mañana podía intentarlo de nuevo.

Repentinamente su teléfono sonó, no hubo mucha emoción respecto a ello ya que el tono era el que le correspondía a Junsu.

— ¿Qué pasa Junsu? — Changmin respondió desanimado—

Ahhm… uhhm ¿C-Changmin sshi? —

— ¿Yunho sshi? — Changmin se sorprendió al tomar la llamada y ver que no era su mejor amigo al otro lado de la línea— Un momento ¿Por qué estas usando el teléfono de Junsu? —

—ughh lo lamento, estábamos cenando y Junsu Sshi comentó que hoy irías a ver a Jae y…—

—Espera —Changmin lo interrumpió— ¿ustedes se están viendo en privado? Desde cuándo, ¿Por qué Junsu no me dijo nada?—

Repentinamente se escuchó un sonido de interferencia y voces entrecortadas, antes de que otra voz se escuchara.

— ¿Porque no cierras la boca cuando alguien está tratando de decirte algo y escuchas, maldito mocoso? —Aquella era la voz de Junsu, seguidamente se escucharon algunos ruidos y Yunho regresó al habla— Escucha, ¿Changmin sshi? Estoy seguro que sabes que hoy es el cumpleaños de Jaejoong. Siento no haber llamado antes si ya estás en su casa pero Jaejoong siempre pasa su cumpleaños en casa de sus padres, la dirección es…

Changmin escuchó atentamente la explicación de Yunho y anotó la dirección directamente en su celular, luego de colgar la llamada se puso de pie para ponerse en marcha pero al ver el enorme animal de felpa y que iría a encontrarse con su novio en la casa de sus padres, sabía que llevar semejante cosa lo avergonzaría hasta la muerte así que decidió dejarlo en el interior del penthouse, también se aseguró de poner las flores en agua fresca antes de bajar y tomar un taxi en la avenida.

El camino fue largo, la casa de los padres de Jaejoong estaba aún más alejada que la casa de Yunno y estaba casi dos distritos por fuera de Seúl, Changmin temía no poder llegar antes de que el cumpleaños de Jaejoong terminara, pero era difícil ya que luego de bajar del taxi debía tomar un tren y también llegaría con las manos vacía. Pero este día su ánimo estaba muy arriba y confiaba en que tendría la fuerza para disculparse y arreglar todo por el bien de su relación.

Para cuando se bajó del tren y tomo otro taxi para dirigirse a la dirección que Yunho le había indicado, el cumpleaños de Jaejoong había terminado y aunque Changmin se sentía un poco desanimado por este hecho, ya había llegado muy lejos como para dar marcha atrás.  Repitió una y otra vez las palabras que había ensayado con cuidado y que soltaría una vez tuviera a Jaejoong en frente.

Finalmente el auto se detuvo y Changmin se acercó a la casa con todo el cuerpo hecho gelatina y su cara tan roja como un tomate, por suerte estaba nevando con fuerza y podía culpar al frio por su sonrojes. Tímidamente, llegó a la puerta y toco el timbre.

La casa de los padres de Jaejoong tenía una gran entrada pero era bastante sencilla y lucia muy antigua. Aunque no hubo respuesta inmediata, se escucharon algunos cuchicheos detrás de la puerta y Changmin pudo ver como las cortinas de las ventanas a lado y lado de la puerta se movían. Eso lo hizo sentir más nervioso, aun mas cuando fueron tres mujeres las que lo recibieron en la puerta.

—Hola ¿podemos ayudarte? — La mayor de todas saludó y observo a Changmin de pies a cabeza, su cara lucia seria pero tanto ella como las otras dos mujeres a sus costados luchaban por aguantar la risa—

—uhmm… siento la hora pero uhm... J-Jaejo…—

— ¿Qué están haciendo ustedes tres? —

Se escuchó una voz masculina al fondo y algunos pasos pesados, entonces la puerta se abrió por completo. Los ojos de Changmin quedaron pegados a la figura del hombre sosteniendo la puerta con su mano. Rápidamente, dos de las mujeres se escabulleron entre carcajadas hacia el interior de la casa y el hombre se encargó de apartar a la tercera tomándola por la cintura y alzándola al aire, obligándola a entrar de regreso a la casa.

Hubo algunos gritos y un “Oppa queremos conocerlo también” y “Oppa eres un tacaño” y finalmente la puerta se abrió de regreso.

Jaejoong estaba de pie, con pantalones de algodón y una delgada camiseta negra sobre un abrigo de lana, descalzo y con una mirada cansada en el rostro. Sin embargo, para Changmin nunca lucio más hermoso y las palabras quedaron atoradas en su garganta tan pronto sus miradas conectaron.

Había preparado tanto este momento, anticipado cada suceso, se había imaginado cuantas palabras de disculpas diría y de qué forma Jaejoong recibiría su obsequio justo antes de que su cumpleaños terminara. Pero el cumpleaños de Jaejoong había pasado y ambos estaban de pie, mirándose sin decir nada y tiritando de frio pues la nieve se había acumulado en el pelo de Changmin y él se estaba congelando.

Y de todas las disculpas que pudo pedir, y todas las palabras de amor que había querido pronunciar para su amante, solo tres pudieron salir de su boca.

—Te extrañé tanto—

Pero no hubo necesidad de pronunciar más cuando los tibios brazos de Jaejoong se acomodaron en sus brazos y lo sostuvieron con fuerza, cuando la nariz de Changmin se hundió en su cuello y sus manos pudieron aferrarse a aquella espalda. Todo perdió sentido, el frio, la nieve, el lugar  e incluso el ritmo del latido de su corazón que se había vuelto completamente loco.

—Cielos, sentí que iba a morir si no venias pronto— Changmin sintió el aliento cálido de Jaejoong contra su oreja y pronto se acurrucó aún más contra su pecho—

—Lo siento, fui un idiota—Changmin susurró besando la base del cuello de su amante—Ni siquiera puedo disculparme apropiadamente, soy un desastre—

—Shhh Shhh bebé, no es necesario que te disculpes. No ha pasado nada entre nosotros, ya he olvidado todo. Solo quedémonos así, no me sueltes—

Changmin obedeció aquellas palabras y no dijo nada más, se aferró a aquel abrazo como si su vida dependiera de ello y cuando la revolución en su pecho se redujo, pudo percibir con más fuerza las sensaciones que la cercanía de Jaejoong le provocaban, entonces se percató del dulce y fresco aroma que el emitía y tuvo la necesidad de empujarlo hacia algún lugar cálido y preferiblemente oscuro donde pudiera quitarle la ropa y pudiera rogarle que le hiciera el amor con tanta fuerza y pasión, hasta perder por completo los estribos.

[…]

Para Shim Changmin, un día ordinario comenzaba a las 7:30 am cuando recibía un dulce beso en los labios justo antes que el molesto sonido de la alarma lo despertara y una voz sensual le pedía que estuviera listo para el desayuno. Entonces sus brazos se acomodaban a la cintura de su alarma personal y sus labios escalaban hasta su cuello para acariciar con su lengua la bella marca que nacimiento que lo adornaba. No era una mañana habitual si sus largas piernas no se enroscaban en aquellas caderas y aquellos fuertes brazos lo levantaban hasta llevarlo a la ducha y obligarlo a prepararse para el día.

Su rutina consistía en un delicioso desayuno preparado por las manos más expertas, junto a una interesante discusión sobre la película de ciencia ficción que se estrenaba la próxima semana y los planes del próximo día libre del oficinista.

A las 8:00 am estaba listo, embarcándose en el auto que lo llevaría su oficina en compañía de su hermoso amante que sin importar que temprano era, siempre salía del auto y abría su puerta , le compartía un dulce beso de despedida y lo observaba con atención hasta que ingresaba a la oficina, con la promesa de venir a recogerlo.

Un día como estos no estaba completo sin una taza de café ubicada sobre su porta vasos de guerra de las galaxias y sin una limpieza exhaustiva de su escritorio, y por supuesto, no comenzaba bien sin una mirada a la hermosa foto enmarcada en un original marco hecho de legos de él y su precioso novio en sus últimas vacaciones a Mahalo.

Este era un día rutinario para un simple oficinista, quien seamos sinceros, no era tan simple como él creía.


FIN

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