Oh! My Lord - Cap. 3

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15 de abril de 1950 


La tediosa preparación de un hombre para ser la perfecta “condesa” era algo simplemente fuera de este mundo; pero aquello que sorprendía mucho mas a Changmin que la idea en si, era el hecho de todos lo habían aceptado de una manera increíble. 

Primero, luego de que se informo a todos en palacio de la descabellada idea del Conde, muchos ni siquiera se sorprendieron del hecho de que fuera Changmin, de hecho, hubieran jurado que el carismático noble hubiese sido capaz de presentar al niño como su pareja aun vistiendo ropas de hombre ante el rey pues conocían la profundidad de sus sentimientos, aun cuando el implicado en si no tuviera ni la menor idea.

Los empleados en palacio fueron, en su gran mayoría, parte de la crianza de Yoochun por lo que era fácil que aceptaran cada cosa por muy inaudita que fuera venir del conde y por supuesto, le conocían como la palma de su mano. Su lealtad iba del profundo respeto, al amor que solo una familia puede tener y dar.

Pero por supuesto, aunque bien a las sirvientas mayores les encantaba la idea de hacer de Changmin una hermosa señorita, eran las sirvientas más jóvenes las que estaban en desacuerdo, aborreciendo la idea del procedente engaño al rey. 

No falto mencionar su compromiso de lealtad ante el conde para que ellas aceptaran de inmediato guardar el secreto y ayudar a la tarea, para eso solo falto la voz seria de Yunho que era conocido de ser capaz de rebanar la cabeza de quien sea, el mismo si era necesario, que se atreviera a traicionara al noble. De esa forma, todos habían aceptado ser parte de la treta, desde los que trabajaban en las cabellerizas, hasta los vigilantes de la puerta principal.

Con ello los preparativos empezaron, en primera parte, enseñándole a Changmin los modales propios de una señorita, la forma de sentarse, de levantarse, de sonreír y de mirar, todo tenia sus reglas, hasta la forma de mover el abanico en el viento podía delatarlo dado el momento. Ese era el principal temor, ser descubiertos y por ello, se esforzaron cada día extra para lograr el cometido.

—A partir de ahora, debes evitar comer demasiado, gracias a Dios eres muy delgado, y gracias a tu altura evitaremos usar zapatillas altas, enseñarte a caminar con ellas será demasiada osadía, y el tiempo no esta de nuestro lado. Tu piel, a partir de hoy tienes prohibido mostrarla al sol, la piel de una señorita siempre es blanca y linda y sobre todo muy tersa.

—E—Entiendo.

La mujer mayor sonrió al menor que parecía no asimilar muy bien aun en lo que se estaba metiendo. Le acarició la mejilla y el menor sonrió ante su gesto. La mujer procedió a llamar a las criadas que esperaban afuera de la habitación y una por una empezaron a colocar sobre la cama uno a uno los vestidos que habían sido dispuestos para el menor.

—En su mayoría son de la antigua condesa —le miró— es una fortuna que sus cuerpos sean tan similares…

—Si pertenecían a la madre de su majestad ¿está bien que los use? –pregunto inquieto—

—No creo que haya nada en este mundo que a su majestad le moleste de ti –se mofó la mujer mayor— Aunque todos estamos preocupados y alterados por todo esto, el parece estar demasiado dichoso.

Otra sonrisa se dibujo en el rostro de la mujer mientras peinaba delicadamente el largo y bello cabello del menor, y este se miraba algo perdido en el espejo. Totalmente preocupado, pues la idea de tener que aparentar algo que no era, era intimidante. Solo hasta entonces se estaba dando cuenta, de que esto era real, de que no era un sueño, y de que pronto dejaría de ser lo que había sido hasta entonces y no sabía hasta que punto podría mantener aquella enorme mentira.

—Solo espero que esto resulte bien, o todos estaremos en problemas.

—Saldrá bien –le tranquilizó— todos estamos dando lo mejor, recuerda que la vida de nuestro amado Lord depende de esto.

—Lo sé –suspiró angustiado— y eso es lo que mas me asusta.



[…]


Las semanas siguientes solo fueron de lecciones y tratamientos de belleza para Changmin. Eran las últimas semanas restantes antes que el rey viniera y faltaba la última fase de su total conversión.

Las sirvientas corrían de un lado a otro, mientras lo miraban cada tanto, algunas entre cuchicheos y otras como si algo realmente penoso fuera a sucederle. Finalmente, la mayor de las sirvientas se acercó con una hermosa caja de papel de seda, la cual dispuso en la cama y levantó la mirada hacia el menor que se encontraba expectante aguardando a un lado de donde se encontraba la mujer:

—Este es tal vez el paso mas difícil de todo el proceso, aun para una mujer, esto representa una prueba de dolor que refleja su belleza, pero es vital –insistió, tomando al menor de la mano y mostrándole el contenido de la caja— Tardaras en acostumbrarte, pero es la única manera.

La mujer destapo el contenido de la caja, revelando ante los ojos del menor un objeto completamente extraño para el. Tejido y elaborado, como un firme caparazón y además con varios agujeros en la espalda entrelazados con una hermosa cinta de seda:

— ¿Qué es esto? –Preguntó inquieto—

—Es un Corsé –respondió la mujer, sacándolo de la caja y mostrándolo más claramente ante los ojos de Changmin— Esto definirá el detalle mas precioso de una mujer… una fina cintura.


Changmin aun no comprendía de qué iba la cosa, solo se limitó a seguir los instructivos de las sirvientas que le pidieron que se desvistiera de la cintura para arriba y apoyara sus brazos firmemente al poste de la cama. Colocaron el objeto alrededor de su cintura cuando este ya estuvo posicionado comenzaron a ajustarlo.

En un principio, Changmin no sentía nada, pero basto un tiempo prudente para que empezara a sentir la presión que hacia aquel objeto sobre su tórax y costillas levemente e iba aumentando de intensidad conforme los cordones de seda eran atados a su espalda.

Vino el primer tirón violento, y Changmin sintió como se le cortaba repentinamente la respiración, los tirones fueron sucesivos, otras sirvientas sostenían sus caderas para evitar que se moviera demasiado, mientras aquel objeto aprisionaba su pecho, haciéndolo sentir como si sus costillas se estuviera rompiendo. Siguieron tirando, y no pudo hacer mas que aferrase a aquel poste, mientras los quejidos comenzaban a brotar de sus labios.

La mujer vio que era suficiente, para una primera vez no podía apretarlo demasiado, por lo que ató las cintas y dejo que paulatinamente Changmin se acostumbrara a respirar con aquella prenda aprisionando su pecho:

—Te costará respirar en un principio, pero una vez te acostumbres, ni sentirás que lo tienes puesto –le musito la mujer, en un tono pasivo— Este es de entrenamiento, solo podrás quitártelo para dormir e ir a la ducha, así te adaptaras a el mucho mas rápido.

Nuevamente, Changmin solo asintió, mientras luchaba por mantenerse de pie con aquella cosa impidiéndole el respirar regularmente. 


Dolía como nada en este mundo, era prácticamente una tortura y aquella noche, luego de pasar todo el día con el y de por fin liberar su cuerpo, incluso tuvo pesadillas de el siento asfixiado por aquella prenda. Pero al tercer día pudo comprobar que era menos doloroso tenerlo, además de que le permitía caminar mucha más “delicadeza”.

Los últimos días, Changmin debía acostumbrarse a la ropa, porque cada día debía colocarse un vestido distinto y apropiarse de ellos como pudiera. Muchos de aquellos ostentosos trajes eran increíblemente pesados debido a todas las ornamentas que cargaban encima, haciendo que el valorara el trabajo que debía hacer para una mujer al soportar tantas cosas por verse tan bellas y delicadas.

Aun cuando se viese en el espejo, completamente transformado, aun no podía creer que ese reflejo fuera su persona, como si su rasgos se hubieran echo mas finos, como si todo el ya se adaptara a la imagen de una doncella.

Lo único que el realmente podía esperar era que todo funcionara.



[…]


Las últimas dos semanas el Conde había estado demasiado ocupado con los preparativos para la llegada del rey, tanto que no había podido regresar a palacio aunque se lo propusiera. 

Quería estar al lado de Changmin, tratando de ayudar en algo, a ser parte del proceso, tratando de disculparse de alguna manera por haberlo metido en todo aquello. En verdad lo deseaba, pero no podía hacer más que aguardar, no lo vería sino hasta dos días antes de la fiesta de bienvenida que se llevaría a cabo en su palacio como parte del recibimiento del rey:

—Mi Lord –le llamo Yunho— ¿Por qué no duerme un poco? Se ve terriblemente agotado.

—Lo estoy –le aseguró— pero entre mas rápido terminemos esto, más rápido regresaré a palacio.

—No se puede hacer nada, debe cumplir su trabajo y al tiempo cuidar de su salud. –le mencionó con respeto— tranquilícese, sabe que todo el personal de palacio está haciendo el mejor trabajo posible.

—Lo sé, pero a pesar de que lo se, no puedo evitar preocuparme.

—Eso solo entorpecerá su trabajo majestad –le tomó por el hombro— Concéntrese y por ahora descanse. En solo un día podrá verlo y comprobar con sus ojos que todo está bien.

El noble miró a su fiel sirviente con ojos cansados mientras se levantaba y obedecía su orden, ese era el poder especial de Yunho, el noble sabía que sin él, jamás habría logrado todo el reconocimiento del rey y el amor del pueblo. Él era la guía que siempre lo mantenía por el camino correcto. Aunque estricto, autoritario y rígido, siempre sabia que decir para ponerlo en cintura.

—Descansemos entonces, no queda más que hacer.



[…]



— ¡¿Matar a mi hermano de hambre es necesario?! –Se escuchó un grito fuerte venir de parte del Chef de palacio, que molesto indagaba porque cada día rechazaban las comidas que el preparaba—


—Ahora mismo las lecciones son más importantes –Exclamó directamente una de las criadas jóvenes— podrá comer después.


— ¡No ha comido casi nada en tres días! –Gritó enojado— ¡Soy su hermano mayor, por supuesto que estoy preocupado!


—Lo entiendo, pero también comprenda que es difícil para él comer en un momento como este.


Jaejoong resopló enojado mientras llevaba de regreso a la cocina la bandeja que había llevado hasta la habitación de su hermano menor. Estaba molesto, porque las pocas veces que lo había visto al pasar de las últimas semanas se veía muy delgado y algo agotado. Y comenzaba arrepentirse de haber dado su aprobación para todo aquel circo. 


Tiró las bandejas en la mesa, a final de cuentas, le importaba un pepino Yoochun, si estaba en sus manos, echaría todo el plan abajo y sacaría a Changmin de todo aquello con la primera queja de este ultimo. Pero hacer eso el menor jamás se lo perdonaría, por lo que golpeo la mesa molesto, dejando salir toda su frustración.


Una de las sirvientas mayores que pasaban de casualidad por la cocina escuchó los quejidos y susurros de molestia del joven chef, y se acercó hasta a él colocando una mano en su hombro para tranquilizarlo.


— ¿Qué sucede?


— ¡¿Y lo preguntas?! –Mencionó en voz alta— ¡No puedo ver a mi propio hermano, no puedo llevarle comida o hacer nada por el! ¿Qué le están haciendo para tenerlo encerrado las 24 horas del día?


—Debes tranquilizarte primero–le pidió la mujer— Changmin esta tan nervioso y preocupado que su apetito es muy poco, ha estado muy estresado. Confía en nosotras, estamos cuidando de el y no dejaremos que nada le pase.


— ¡Soy yo el que debería cuidarlo!—gritó—


—No seas testarudo, descansa un poco.


Jaejoong dio un último resoplido levantándose de la mesa donde permanecía y se encerró en su habitación, estaba de muy mal humor. La mujer comprendió que debía dejarlo solo por lo que regresó a la habitación de Changmin quien para su sorpresa se había quedado dormido.


Le arropó suavemente y le acaricio la frente mientras se sentó a un lado de la cama, dando un suspiro. No era cosa de solo Changmin y Jaejoong, ella al igual que gran parte de la servidumbre se encontraban tremendamente asustados por el resultado de la llegada del rey que estaba tan próximo. Habían hecho lo posible, habían transformado a Changmin en una delicada doncella y lo habían sometido al que seria tal vez el shock más grande de su vida, y era tiempo de dejarlo descansar.


—Esto solo aumenta la deuda que nuestro señor tiene contigo –susurró, poniéndose de pie y saliendo de la habitación del menor—


A la mañana siguiente al Joven sirviente no le despertaron para más lecciones, no hubo baños minerales o tratamientos faciales, no le obligaron a vestir el torturante corsé y solo dejaron que el sueño se encargara de reparar todo su cansado interior.


Changmin despertó justo después del amanecer como ya estaba acostumbrado, una de las ajumas se encontraba lista con varios paños y le sonrió al verlo parpadear e incorporarse, quedando sentado en la cama:


—Muy buenos días, Su majestad –Saludó con una reverencia— a partir de hoy usted deberá tratarnos como sus leales sirvientes.


Changmin reacciono sorprendido, aun algo afectado por el sueño no pudo entender claramente de lo que hablaba la mujer, e inmediatamente fue distraído por el sonido de la puerta y el solo se quedó en silencio mientras la mujer daba la autorización para que la puerta fuera abierta.


La puerta fue empujada con fuerza y antes de poder parpadear Changmin sentía unos cálidos brazos tomarle con fuerza, sujetándole su cabeza, en un balanceo suave, enredando sus dedos en el suave cabello bajo sus manos:


—Finalmente pude volver –Susurró en su oído— ¡Por fin puedo verte!


—M—Mi Lord…


Changmin se sonrojó hasta las orejas pues Yoochun se había aproximado hasta su mejilla y lo había besado sorpresivamente, a la vista de las tres sirvientas que se encontraban en su habitación. La mayor de las mujeres sonrió dando una reverencia que obviamente fue ignorada pues los ojos de Yoochun no se despegaban de los de Changmin, y así las tres mujeres dejaron a la pareja de “esposos” disfrutar de su reunión luego de un par de semanas.


Yoochun acariciaba la piel de su mejilla completamente sedosa a su tacto, miraba aquellos bellos ojos aun tímidos por su contacto, sin apartar sus brazos de aquellos hermosos hombros que se dejaban ver ligeramente entre las fisuras de la delicada tela de la ropa de dormir. Changmin emitía un delicioso perfume, tan embriagante que lo sentía como una droga, estaba estimulando sus sentidos, de forma tan plena que se sentía hechizado.


No pudo contenerse, al fijar la vista en aquellos labios delgados, y se inclinó presionándolos contra los suyos, humedeciéndolos con su lengua, tirándolos suavemente, solo tocándolos, tanteando, para así poder embriagarse no solo de su aroma, si no también de su sabor. Siguió besándolo y se inclinó hacia adelante haciéndolo volver a la cama y recostándose a su lado, apenas y colocando el peso de su cuerpo sobre la cama.


Se preguntaba así mismo ¿Cómo había resistido el besarlo durante aquel largo tiempo? Porque ahora simplemente le parecía inaudito, perder el tiempo en respirar si podía fundirse con su amor de aquella forma, si podía besarlo hasta el fin de su existencia, oh, solo con eso seria una hermosa vida.


Pudo tantear su lengua cuando tímidamente Changmin entreabrió sus labios, tratando desesperadamente de tocar cada espacio de aquella cálida cavidad, de llegar hasta el fondo de su garganta y sentir más intensamente el sabor que desprendía su cuerpo. Sus manos delicadamente se deslizaban a sus costados, apenas acariciando, sintiendo la piel suave por la tela de las ropas de dormir, queriendo arrancarlas y sentir el contacto de su piel, cambiado de temperatura al contacto con la yema de sus dedos.


Finalmente la naturaleza hizo justicia, y dejó un pequeño espacio para que ambos pudiera tomar el aire que se habían estado robando mutuamente, los ojos de Yoochun se abrieron para deleitarse con la visión de aquel rostro: sus mejillas rosadas, sus labios hinchados y rojos sus ojos cerrados, y el vaivén del aire yendo y viendo a través de la ligera abertura de sus labios. ¿Podía haber en este planeta algo más hermoso que eso? No podía existir, en verdad no podía, Por que en ese instante en que le vio, con aquella imagen tan delicada y angelical, sintió como si le hubieran arrancado el alma del pecho, como si hubieran destazado su corazón, porque dolía, todo el amor que se estaba agolpando en su interior estaba por causarle un paro cardiaco.


El conde sintió que estaba muy débil, sabía que estaba a punto de despertar un deseo un poco más oscuro, más carnal, y no podía permitirse el desarrollar aquella ambición cuando apenas y había logrado acercarse verdaderamente. Se deslizó suavemente en la cama, presionando su cabeza sobre el pecho de Changmin, sintiendo el galopar acelerado de su corazón inquieto, tan salvaje como el propio, y enlazo sus dedos con los suyos, llevando aquella mano a sus labios, y besándolo. Como si fuera la cosa más preciosa del mundo, porque en verdad lo era, sentía que había encontrado un tesoro tan valioso como el respirar mismo.


En silencio, pudo sentir el emanar de aquel perfume venir de alguna parte, tan dulce y suave, estaba de nuevo envuelto, por lo que se acomodo ligeramente, presionando su nariz contra la piel expuesta del cuello del menor, aquel lugar, aquel espacio entre el lóbulo de su oreja y la curvatura de su hombro parecía tener la fuente de aquel perfume intoxicante. Sin temor, quiso probar a que sabía aquel lugar, si era tan delicioso como aquel aroma, y su lengua se abrió paso entre sus rosados labios, sintiendo con sus papilas el sabor de la tersa piel de su cuello, la entera piel de Changmin se encrespó al sentir los labios de Yoochun presionar su cuello y su lengua succionar su piel.


Un jadeo involuntario se escapó de sus labios, haciendo que el conde sonriera contra aquella piel y ahora sosteniendo su cuello, buscando más firmeza, para así reafirmar su sabor.


Que era ¿Cómo el sabor de las nubes? Así se sentía, como si pudieras agarrarlas del cielo con tus manos y envolverlas en tu lengua, sintiéndolas derretirse, y cambiar de textura en tu lengua.


Aquella piel se enrojeció y ya Yoochun estaba embriagado por el placer, pero tuvo el suficiente valor y voluntad para detenerse y llegar hasta la frente de Changmin, apartando alguno de sus mechones de pelo que caían grácilmente, dejando un beso en su frente, abrazándose nuevamente a su cuerpo, al tiempo que se levantaba des entrelazando sus dedos.


Era un momento sublime interrumpido, ya que la puerta fue golpeada suavemente.


El conde sabía de quien se trataba y antes de alejarse por completo de Changmin se arrodilló ante él, tomando una de sus manos con extrema delicadeza, adorándola hasta que dejo otro beso, esta vez en su palma. El menor lo observó avergonzado y el noble le compartió una de sus particulares sonrisas, dando la vuelta con total resignación y saliendo del lugar, con un profundo dolor pues no quería separarse jamás.



[…]



Cuando cayó la tarde, uno de los pobladores corrió por los alrededores de palacio, el hombre gritaba desde la puerta ya que no era permitido el acceso de cualquiera civil al lugar. Los vigilantes de la puerta recibieron el mensaje y se apresuraron entrar con respeto al estudio donde Yoochun y Yunho se encontraban, mirando a los hombres que agitados parecían urgidos por decir algo:


— ¡Su majestad el rey a llegado! ¡Esta cruzando el pueblo ahora mismo! –Anunció en voz alta el soldado—


Yoochun se levantó apresurado de la silla abriendo sus ojos ampliamente mientras Yunho parecía encontrarse tan sorprendido como el. Los dos hombres se miraron, y el conde no perdió tiempo apresurándose a subir las escaleras hasta llegar a la habitación de Changmin, que se encontraba vestido como normalmente vestía –es decir, como hombre—, conversando un poco con las sirvientas y su hermano mayor. Todos voltearon inmediatamente el conde azotó la puerta e ingresó a la habitación:


— ¡El rey se nos ha adelantado! –Anuncio alterado— ¡Esta aquí!


Por aquellos tres segundos solo sorpresa se dibujaba en los rostros de los presentes. Changmin y Yoochun se miraron como si buscaran en el otro algo de tranquilidad, pero solo había confusión y angustia.


Pero antes que ponerse a pensar, debían pasar a la tarea de transformar a Changmin en la condesa y empezar a tejer la enorme mentira de la cual dependía las vidas de todos.

3 comentarios:

  1. continualo pronto
    yo ya lo habia leido en otro lado pero me quede en el 4to

    esta genial XDDDDD

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  2. continualo pronto
    yo ya lo habia leido en otro lado pero me quede en el 4to

    esta genial XDDDDD

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  3. Abigail1/23/2014

    Wooooo buenisimo espero la conti me muero de ganas de saber como terminaran estos dos locos y su engaño al rey obvio todo ira bien o bueno eso quiero imaginar *-*

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