Oh! My Lord - Cap. 4

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29 de abril de 1950 

La repentina llegada del rey dos días antes de lo planeado tenia a todo el palacio en un estado de angustia, los sirvientes corrían de un lado a otro haciendo los preparativos para una improvisada cena de bienvenida, lo que mantenía al chef en jefe de la cocina completamente atareado tratando de controlar el pánico que se expandía como pandemia alrededor de los acobardados sirvientes. Su voz era firme y su mirada feroz, lo que traía un poco de calma y orden en medio de un ambiente tan agitado.

Pero eso no ocultaba la preocupación que el joven chef tenia, la prueba definitiva para su hermano apenas comenzaba.

Con tan corto tiempo para tener listos los preparativos y con todo lo que conllevaba la apresurada llegada de su Alteza, no podía adivinar el estado anímico de su hermano menor.

Aun así, no podía ayudar en nada ya que se encontraba con las manos atadas ocupado con sus propios problemas, así que debía dejar todo en manos de la servidumbre y del Conde, este último quien  podría estar tanto o mas alterado que el resto afortunadamente se mantenía bastante tranquilo. Después de todo era su responsabilidad el mantener la calma en momentos como ese.

La falta de servidumbre para preparar lo concerniente a la cena obligó a las criadas mayores a ayudar en la cocina, dejando a dos de las más jóvenes sirvientas ayudar a Changmin con su transformación.

Este se encontraba muy nervioso, apenas y respondía a las órdenes apresuradas de las mujeres que se lanzaban a arreglar su cabello y ocultar cualquier detalle que delatara su verdadero sexo. Cuando su rostro estuvo maquillado, y su cabello arreglado, las sirvientas sacaron del armario el corsé y el vestido que debían colocarle al joven sirviente.

—Se supone que la condesa no cuenta con buena salud, por lo que tu maquillaje te hace ver un poco cansado y débil. Trata de no responder preguntas y no te alejes de su majestad en ningún momento, si estas cerca de él será más fácil para todos cubrirte.

—Lo sé, lo entiendo. — Respondió ante las sugerencias repetitivas de la sirvienta.

La mujer le dio la vuelta a su cuerpo comenzando a atar la armada prenda que prensaría su pecho y le daría la ilusión de una cintura fina. Mientras ataba las delicadas cintas de ceda color marfil la mujer pensaba en la ridiculez de todo este plan. No entendía el por qué complicarse escogiendo un hombre si era más fácil que alguna de ellas fuera escogida para fingir. Ante todo, eran mujeres y llevarían mucho mejor la mentira que un hombre.

En ese momento empezó a atar las cintas con mucha más fuerza notando cansada y envidiosa como un hombre podía lucir mucho más esbelto y agraciado que ella aun cuando solo estaba usando unas pocas prendas femeninas.

La verdad su mente no alcanzaba a comprender como todos apoyaban al insulso sirviente, solo era un sirviente más, la razón no le alcanzaba para comprender como podía este ingenuo niño ganar el corazón de un respetable noble al punto de llegar a esta instancia, a convertirlo en una mujer, siendo un hombre por complacer el capricho de un noble de paso exponiendo la vida de todos.

En ese instante sintió el calor de la rabia irritando su interior, por ello y ante la vista inmóvil de la otra sirvienta comenzó a amarrar las cintas sin cuidado, mientras se percataba de como el menor luchaba por mantenerse firme sosteniéndose del poste de su camarote.  La segunda sirvienta le siguió el juego a la primera, pidiéndole a Changmin que soportara el dolor, asegurándole que pronto se acostumbraría. El menor obedeció, sintiéndose morir con los tirones salvajes y la aprehensión de la prenda que le impedía respirar correctamente.

Finalmente, terminaron de ajustar el corsé y procedieron a colocar el vestido al joven sirviente cuyo rostro descolocado mostraba lo difícil que era llevar el corsé tan ajustado, demostrando que respiraba a bocanadas. Mientras, las mujeres partían dándole una hipócrita reverencia mezclada con una sonrisa que era la prueba de la satisfacción que sentían al verlo en aprietos.

Changmin quiso sentarse para tomar aire pero ni siquiera podía hacer eso, la respiración se le cortaba y se sentía ahogar si intentaba siquiera inclinarse, por lo que se decidió a caminar alrededor de la habitación mientras calmaba sus nervios y el dolor de sus extremidades.

[…]


Las cornetas de la entrada del palacio retumbaron ante el sonido de los casquillos de los caballos y el resbalar de las ruedas de los carruajes aproximarse al lugar, las puertas de palacio se abrieron de par en par y los lujosos carruajes entraban dando muestra de su exquisitez y el orgullo del reino al izar de las banderas que se hondeaban en el viento.

El Conde esperaba a la entrada del salón junto a su asistente Yunho. Vestía un hermoso traje blanco con guantes a juego, con la pulcritud característica de su nobleza.  Con impaciencia miraba las escaleras por las que pronto debía de descender Changmin, preocupado y ansioso al mismo tiempo sintiéndose culpable por lo que le estaba obligando a hacer.

Estaba nervioso o bien aterrado y su miedo solo aumentó cuando escuchó el saludo de bienvenida de los soldados, observando la puerta abrirse y finalmente sus ojos se encontraron con los del rey: Un noble de rostro sonriente y amable que no representaba la edad y madurez que poseía, pues lucia tan joven, incluso más que el mismo Conde. El rey más adorado de todos los tiempos se le acerco sonriendo y le abrazó con cariño y Yoochun solo pudo temblar al darse cuenta de a quien estaba intentando engañar:

— ¡Cuánto tiempo! —Exclamó el rey, tomándolo por los hombros con fuerza— Parece que han pasado siglos desde la última vez que te vi, ya eres todo un hombre.

—Su Alteza. —Le saludó el Conde con una respetuosa reverencia— Gracias por honrarme con su grata presencia.

— ¡Sin formalidades! —Dijo el hombre en un tono alto— No pediría a mis hijos que me tratasen así, odio los títulos y tu mí querido ahijado eres como el hijo que no tengo. —le abrazó con soltura— Sé que si tu padre te viera ahora se sentiría muy orgulloso, tanto o mas que yo.

—A—Alteza…

El conde se entregó al fuerte abrazo del rey sintiéndose verdaderamente mal y miserable por tener que llegar a la instancia de tejer esta mentira para proteger sus sentimientos  por la persona que amaba.  Sin embargo lo valía, Changmin era lo más importante en su vida y no pretendía ser infeliz por un título aun cuando tuviera que decepcionar al que ahora le sonreía con el orgullo de un padre.

—Has estado muy solo ¿Verdad? —Le hablo suavemente el noble acariciando su espalda— Sin tus padres aquí y siendo tan joven. Me he reclamado a mí mismo incontables veces el no haberte apoyado de la forma en que debía hacerlo.

—Alteza, no diga tal cosa. Usted ha sido para mí mi más grande mentor. Jamás podría acaparar su valioso tiempo y responsabilidad aun cuando me ha delegado parte de la regencia del reino. Ayudarle, ha sido para mí el más grande de los honores.

El rey  se echó a reír fuerte ante las serias palabras del Joven noble. Su particular risa halada en carcajada con un sonido infantil y ronco le agregó mucha alegría al tenso ambiente de aquel palacio.

Pronto se aproximó hasta los sirvientes y los saludó alegremente mientras estos se anclaban al piso y extendían sus respetos. El rey insistió una vez más envuelto en risas que odiaba que hicieran eso.

Los nobles que se encontraban mas cerca a palacio empezaron a arribar por lo que los platillos comenzaron a ser llevados al hermoso comedor principal con capacidad para más de cincuenta personas.  Por su parte, Yoochun llevo al rey a conocer los hermosos jardines de palacio mientras la mesa era preparada y juntos conversaban de las peripecias del viaje, las anécdotas de los años en los que no se vieron y demás temas concernientes a política.

Las damas que ya se encontraban en palacio aguardando por la llegada del rey murmuraban entre ellas impacientes pues se había extendido el rumor de que finalmente se conocería a la misteriosa esposa del conde, aquella mujer que había estado confinada en palacio por cinco años y que no tenía ningún tipo de vida social.

¿Cómo era? ¿De que familia? ¿En verdad existía? aquellos eran los temas de conversación predominantes en el amplio salón de espera.

El rey y Yoochun regresaron a palacio unos minutos después de culminado el paseo. Su alteza fue escoltada hacia los baños para que pudiera refrescarse antes de la cena. Yoochun aprovechó el tiempo libre para dirigirse a la habitación de Changmin y avisarle que se estaba acercando el momento de su anticipada aparición.

Entró a la habitación y encontró al menor de pie a la ventana de su habitación por lo que se acercó en silencio y le tocó la espalda haciendo que este reaccionara de forma brusca y sin querer le golpeara el rostro cuando volteo a ver de quien se trataba. Changmin se encogió avergonzado mientras Yoochun se reía y se incorporaba nuevamente para darle un dulce abrazo reconfortante, alejándose para luego mirarlo a los ojos:

— ¿Estas nervioso? —Preguntó tomando con cuidado el rostro del menor entre sus manos—

—Mucho, temo echar todo a perder mi lord.

—Shhh —Le chisto presionando uno de sus dedos contra los labios contrarios— No puedes volver a llamarme así, se supone que eres mi esposa —Le recordó acariciando su mejilla— Debes decirme cariño, amor, corazón o algo parecido —se burló sonriendo pícaramente—

—Eso es demasiado vergonzoso, no me pida tal cosa —Pidió el menor, sus mejillas ligeramente ruborizadas—

—Entonces llámame por mi nombre.

—Mi lord, no puedo. —Insistió—

—“Yoochun” Vamos, dilo.

El menor tomó airé y accedió a cumplir al menos esa petición.

— Y—Yoochun…

Changmin agachó la mirada inmediatamente  haciendo que el conde se enterneciera y lo estrujara de nuevo contra su pecho. Justo en ese momento se percató de como la respiración del menor se escuchaba algo fuerte, como si le costara, por lo que dirigió la mirada a su rostro notando su estado de agitación de inmediato sintiéndose preocupado:

— ¿Estas bien?

— Lo estoy. —Respondió el menor al instante—

—Estas muy pálido. —Mencionó mirándolo con detenimiento— ¿Estás seguro de que estas bien?

Changmin pretendía hablar pero en ese instante Yunho irrumpió en la habitación avisándoles que debían bajar, el conde le dio una última mirada a su sirviente y lo tomó de la mano, llevando aquella mano hasta su antebrazo y caminó a su lado.

Yunho abrió los ojos sorprendido cuando pudo apreciar  a Changmin de cerca, dándose cuenta de que su sexualidad pasaba totalmente desapercibida y que lucia justo como una delicada doncella. Bajó la mirada de nuevo y les dio paso al Conde y su “Condesa” mientras se situó detrás de ellos e inició la caminata hacia su primera prueba: la presentación de la hermosa Condesa a todos los presentes.

Los invitados alzaron la vista hacia las escaleras cuando el conde y su “esposa” se dejaron ver. Todos dirigieron la mirada inmediatamente a la preciosa doncella que se mantenía colgada a su brazo, bella como una muñeca de porcelana, totalmente a juego con la belleza del conde que sonreía orgulloso y sostenía con solemnidad a la bella mujer.

Los murmullos no se hicieron esperar, los presentes jamás imaginaron que una belleza tan extraordinaria pudiera mantenerse oculta por tanto tiempo y creyeron inaudito el como un hombre se esforzaba por ocultar de la vista a una escultura como aquella.

Changmin miró nervioso alrededor manteniendo la mano delicadamente en su vientre. Aquel corsé le estaba aprisionando los órganos haciéndole sentir repentinamente mareado y débil, su respiración seguía siendo intermitente y su vista se desenfocaba a ratos.

Inmediatamente ubicó a su hermano mayor entre la muchedumbre, sus ojos reflejaban preocupación y angustia por lo que le sonrió para tratar de calmarlo y lo logró pues este le sonrió de vuelta. Las criadas mayores de pie a un lado su hermano lo miraban encantadas y sonreían orgullosas al ver todo su trabajo reflejado en su elegancia y belleza así que de igual formas les sonrió como agradecimiento. Por último su mirada encontró con la del Conde que le sonrió ampliamente, con sus ojos llenos de todo el amor que le tenía.

Cuando finalmente terminaron de bajar las escaleras el Rey ahora descendía de ellas  sin el mayor cuidado, siempre sonriente y alegre. Una vez superó los escalones este caminó directamente hacia la pareja que aguardaba a un lado del salón:

— ¡Woah! ¡Es preciosa! —Expresó lindamente—

Changmin levantó la mirada hacia el rey y se quedó pasmado al ver lo joven que era, su forma de expresarse era severamente infantil e informal y sonreía muy despreocupadamente.

Parecía muy amable, al punto de que se pregunto a si mismo si era necesario que el Conde llegara a esto para no decepcionarlo, aun cuando él le daba la sensación de poder comprender todo a su alrededor. Rápidamente se inclinó respetuosamente hasta el rey y este le palmeó el hombro suavemente sonriendo y repitiendo lo hermosa que era.

Los tres se dirigieron al centro del salón donde rápidamente fueron asediados por las personas que observaban atentos a la Condesa, completamente curiosos de descubrir todo lo que escondía  la misteriosa “mujer”.

Yoochun actuó rápidamente tomando a Changmin de la cintura y llevándolo a la mesa donde se ubico junto a él, no permitió que nadie se atreviera a formularle ninguna pregunta o que extendieran más que un saludo, se mantuvo precavido a su lado protegiéndolo en todo momento.

El rey los observaba en silencio, sonriendo ligeramente al notar la obvia sobreprotección del conde para con su bella esposa, pero lo que mas le llamó la atención era ver como esta lucia un poco descolocada, en verdad se veía enferma y hasta podía sentir que respiraba intranquila.

[…]


La cena fue servida, todos conversaban y comían generándose así un ambiente tranquilo y alegre, amenizado por el humor del Rey que no tardaba en acabar los intervalos largos de silencio con comentarios graciosos completamente inventados y su risa extraña pero contagiosa.

Changmin levantó el cubierto e intento comer pero sentía que no podía tragar nada de lo que llevaba a su boca. La presión de su abdomen la percibía hasta en la boca de su estómago, respirar le estaba costando el doble por lo que resignado dejo a un lado el cubierto y suavemente colocó la mano sobre el muslo de Yoochun para llamar su atención.

El Conde le miró de vuelta en un segundo.

Changmin ni siquiera pudo hablar, estaba sentado con el corsé presionando con fuerza sus órganos internos. Repentinamente percibió las luces del comedor opacándose ocasionando que todo a su alrededor se desvaneciera y se viera borroso.

Yoochun reaccionó alterado levantándose del asiento lo tomó del brazo y le hizo poner de pie igual. Changmin se desplomó en sus brazos ante los gritos de sorpresa de los invitados, el rey también se levantó alterado acercándose a Yoochun que intentaba despertar al menor sacudiendo su rostro:

— ¿Qué sucede? —Pregunto intranquilo el Rey—

Yoochun ignoro su pregunta, sostuvo a Changmin por la cintura y luego lo cargó en sus brazos avanzando a través del comedor hasta alcanzar las escaleras para así subir por ellas y perderse en el pasillo, tan rápido,  que ninguno de sus sirvientes logró seguirlo.

Casi al tiempo ingresó a la habitación del menor extendiendo su cuerpo sobre la cama:

— ¡Changmin! —Lo movió ligeramente para tratar de hacerle recuperar la conciencia— ¿Qué pasa? No me asustes, por favor ¡Despierta!

El conde pudo sentir como las manos del menor estaban frías y sus pies se veían algo hinchados. Se fijó en como su cintura se encontraba tan marcada y delgada, sospechando de inmediato que algo no andaba bien. Los labios de Changmin se tornaban cada vez más morados. A su mente vino la imagen de la respiración dificultosa del menor cuando le vio en su habitación antes de bajar e inmediatamente indago la razón de su desmayo, rasgando el vestido que tenía puesto y dándose cuenta al instante de como aquel corsé se encontraba peligrosamente ajustado.

Bufó de rabia al ver la canallada de la que su amado sirviente había sido víctima, y le dio la vuelta a su cuerpo inmóvil buscando rápidamente en un cajón una navaja. La halló y seguidamente cortó las cintas de un tirón y el corsé se deshizo, finalmente el pecho de Changmin subió y bajo en un ritmo deforme pero pronto el color volvió a su rostro.

Yoochun estaba prácticamente al borde de las lágrimas, tan asustado que apenas escuchó su respirar y como lentamente abrió los ojos se lanzó hacia su cuerpo sosteniéndolo en sus brazos desesperadamente, sintiendo su cabeza punzar por el terror de verlo inconsciente:

— ¡No vuelvas, por el amor de Dios, a hacerme esto! —Dijo casi en un grito—

La puerta se abrió en par poco después y un Jaejoong también cubierto en lágrimas se abalanzó hacia Changmin quien apenas se había acomodado en la cama y recuperaba la claridad. El mayor le miró y palmeo su rostro con sus manos respirando tranquilo cuando vio que todo parecía estar bien:

— ¡¿Qué rayos fue lo que te paso?! —Preguntó Jaejoong aun nervioso—

—N—No lo sé —respondió Changmin— Solo dejé de respirar.

Yoochun se levantó de la cama con el entrecejo fruncido. Al instante llamó a las criadas mayores a la habitación, estas acudieron inmediatamente, también preocupadas por el estado del menor:

—Estamos aquí mi lo…

— ¡¿Porque demonios le ataron esa cosa de esa forma?! —Les gritó con fuerza— ¡Estuvieron a punto de matarlo!

— ¿D—De que habla mi señor? N—No sabemos…

Yoochun las miro con la más profunda cólera contenida en sus ojos oscuros. Tomó el corsé tirándolo al piso. Estaba alterado ya que ese objeto puso a Changmin en un apuro tan grande:

— ¡Eso! —Gritó señalando el corsé— ¡lo ajustaron tanto que le obstruyeron los pulmones y casi muere asfixiado!

Las mujeres se miraron entre sí horrorizadas sin saber bien que responder. En en ese momento Changmin intervino llamando a Yoochun que se giró hacia el:

—No, mi Lord, ellas estuvieron con mi hermano ayudándolo a preparar la cena, quienes me ayudaron a vestir fueron…

Changmin se detuvo en ese instante, de alguna forma pensó que todo había sido un accidente por la inexperiencia de las sirvientas jóvenes y queriendo evitar que se metieran en problemas se detuvo al momento de mencionar sus nombres. Volvió la mirada al conde que estaba  por más esperando que soltara la identidad de las que habían puesto en riesgo su vida:

—En verdad no importa, estoy bien así que…

— ¡¿Cómo que no importa?! —Replicó molesto— ¡Sí importa! ¿Te das cuenta de lo que pudo haber pasado si…?

—Pero no paso, y no vale de nada buscar culpables ahora —Alegó tranquilo— Creo que todos abajo deben estar preocupados, por lo que es mejor que regresemos.

—Tú te quedas aquí —Ordenó serio— Descansa por hoy, ya fue suficiente. Y ustedes busquen a las sirvientas que hicieron esto en este instante —le ordenó a las criadas mayores— Las quiero en mi estudio luego de que culmine la cena.

— ¡Si, mi lord! —Respondieron al unísono las criadas—

Yoochun dio una última mirada a Changmin que seguía protegido por los brazos de Jaejoong  y le sonrió para que así no pensara que se encontraba molesto con él. Salió de la habitación y se dirigió al comedor donde en voz alta les explico a los presentes que su esposa se ausentaba por agotamiento y que disculparan el incidente.

El rey le miro poco convencido y eso lo comprobó el Conde cuando se acercó y este le exigió que le explicara claramente lo que aquejaba a su joven esposa. Yoochun insistió en que no era nada serio y que solo debía descansar, pero su rostro reflejaba que aun estaba molesto y en cierto punto preocupado.

[…]


La noche avanzó con tranquilidad hasta que los invitados finalmente se retiraron del lugar. El rey de igual forma se retiró a su habitación a descansar e insistió poder ver a la condesa una vez saliera el sol al día siguiente ya que no estaba nada convencido con la excusa que Yoochun le había sacado.

Cuando todos se retiraron el conde se encaminó a su estudio donde Yunho aguardaba al lado de las dos Jóvenes sirvientas que temblaron al escuchar la puerta cerrarse y los pasos del conde aproximarse hasta donde ellas aguardaban de pie.

El conde las miró sin contemplación y sin más las mujeres se arrodillaron frente a él  lamentándose por lo que habían hecho:

— ¡Su majestad, rogamos su perdón! —Exclamaron desechas en lágrimas— No pensamos que nuestro error pondría en riesgo la vida de ese sirviente  ¡Cuánto lo lamentamos! — ¡Lo sentimos, mi lord!

Ante la despectiva forma en cómo se refirieron a Changmin, el conde solo pudo sentirse más indignado:

— ¿Ese sirviente? —Recalcó desganado— ¿Se refieren a él como “ese sirviente”?—Gritó alterado— ¡¿Qué tenían en ese momento en la cabeza, cucarachas?! ¡Juro que si algo le hubiese pasado a Changmin me hubiera encargado de cortarles la cabeza yo mismo! —Espetó con desdén, su voz cargada de furia— ¿Error? ¡Lo que hicieron, prácticamente fue un intento de homicidio!

—Rogamos su perdón, noble señor —Las mujeres finalmente se inclinaron hasta que sus rodillas y frentes tocaron el piso— ¡Por favor, Tenga piedad!

— ¡No las perdonare, jamás! —Gritó el noble— Pero ya que Changmin no quiso delatarlas significa que si en verdad las llevo a la horca no me lo perdonara —Recalcó molesto— ¡Pero no deseo volver a ver sus caras en lo que me resta de vida! ¡Salgan de palacio antes de que me arrepienta…!

Yunho observó la escena sorprendido por la forma en como el conde reaccionaba. Era la primera vez que era tan severo con cualquier sirviente, cuando en muchas ocasiones era el mismo quien se encargaba de aplicar los correctivos pues el conde siempre perdonaba a sus sirvientes con solo una disculpa y dejaba pasar casi todo por alto. Entonces comprendió cuan asustado y angustiado debió de haberse sentido en aquellos momentos: viendo a Changmin incapaz de moverse o respirar.

Debió ser tal vez lo más horrible que le haya pasado desde la muerte de sus padres.

[…]


De esa forma las dos sirvientas fueron echadas de palacio, luego de cumplido aquello, el noble regresó a la habitación de Changmin. Jaejoong ya se había marchado y el menor solo dormía tranquilamente como si nada hubiese pasado.

Se acercó hasta el cuerpo inmóvil y acarició su frente suavemente con una de sus manos, mirándolo perdido aun con cierta preocupación. Se inclinó hasta sus labios y dejo un corto beso en ellos, luego besó la punta de su nariz y seguidamente en su frente, alejándose para tomar las manos del menor entre las suyas:

—Por favor,  jamás vuelvas a hacerme esto. —Susurró sosteniendo aquellas manos con fuerza— Nunca te atrevas a dejarme solo.

Soltó las manos del menor dejándolas descansar en su pecho, luego de ello regresó a su habitación, recostándose aun con los pensamientos dispersos y confusos. No podía permitirse que algo como esto volviera a suceder. A como de lugar su prioridad debía ser proteger a Changmin sin importar que, aun más que a su propia vida. Era más que eso, Changmin era su vida.

En ese momento se indagó si lo que estaba haciendo era correcto y se sintió triste al pensar en todos aquellos a quienes estaba arrastrando con esta mentira y suspiro dejándose vencer finalmente por el sueño, rogando que esto le permitiera al menos vivir, suplicando  que los días transcurrieran veloces a partir de esa noche.

2 comentarios:

  1. abigail3/29/2014

    \(^o^)/ fantastico lo amo *-*
    Me encanta como yoochunie cuida a changminie *-*
    lo ame ♡

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  2. Me encaaaaaaaaaaaantaaaaaaaaaaaa porfavor siganlaaaaa porfavooooooooooooooooor TT.TT

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