Twins - Cap. 3

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Jaejoong tenía miedo. ¿Y si alguien se enteraba? ¿Y si alguien se daba cuenta de que Jung Yunho y él estaban emparentados? ¿Y si interpretaban las miradas? ¿Los toques? ¿Las sonrisas?

¿O cualquier cosa que no está allí? Suspiró. Eso es. Fue sólo un beso. Nada era diferente. Sólo un inocente beso.

Un beso compartido por hermanos no es inocente para nada.

No era mi hermano. Era Yunho.

Paró de caminar. ¿Había una diferencia? Sí. Un hermano es alguien a quien invitas a tu boda. Yunho es alguien que esperas que sea el proveedor, rondando pero no realmente parte de la celebración.

Comenzó a caminar de nuevo. Pero eso no era lo que él quería. Quería que Yunho fuera un invitado. Que le deseara suerte. Que lo abrazara, y se quejara de que tuviese que compartirlo con alguien más.

Eso es todo lo que siempre he querido. Eso es todo lo que siempre ha sido. Hizo un puchero en sus pensamientos, abriéndose paso a través de los cuerpos en el pasillo. Resopló con irritación cuando uno de ellos se detuvo frente a él. Frunció el ceño, levantando la mirada para ver a la persona que había interrumpido el hilo de sus pensamientos.

“¡Ch-Changmin!” dijo entrecortadamente, haciendo una reverencia. “¡Lo siento! ¡No te vi!”

El adolescente se rió despreocupadamente. “¡No, no, está bien! ¿Y por qué estás reverenciando?”

El pelinegro lo miró. “Eh…”

“De todos modos,” continuó el más alto, desplazándolo gentilmente a un lado. El corazón de Jaejoong se derritió al ver sus ojos preocupados. “¿Hay algo molestándote?”

Si era posible, el muchacho se puso todavía más pálido. ¿Sabía algo? “¿Qu-Qué?”

“Hace apenas un segundo que andabas errando por el salón. Las manos en tus bolsillos traseros, mordiéndote el labio. Te veías muy ansioso. ¿Necesitas hablar? Porque estoy aquí para escuchar…”

Jaejoong escaneó sus facciones con ojos inseguros. Changmin se preocupaba, ¿o no? Era un chico tan agradable. Cariñoso, dispuesto a escuchar, siempre listo para ayudar. Un hombre hecho y derecho, lo que dirían las chicas. Un chico que debería gustarle. El chico indicado.

“Bésame,” demandó sin pensárselo dos veces.

El adolescente se sonrojó. “Hemos estado saliendo por veinticuatro horas. ¿No crees que es un poco rápido—?”

Gruñó, acercándose un paso al estudiante. “No me importa, sólo bésame. Ahora.”

Changmin todavía se veía algo escéptico. “Estamos en el medio del pasillo. Hay gente por todos lados. Hagamoslo en algún lugar más privado.”

Su novio rodó los ojos, apretando en un puño la pechera de su uniforme escolar y tirándolo hacia adelante. Sus labios se posaron en los otros torpemente, sus narices chocando entre sí. El adolescente más alto gruñó en señal de protesta, pero sus dedos se deslizaron entre los oscuros mechones del pelinegro. Cerró los ojos, moviendo sus labios suavemente contra los del otro.

Jaejoong cerró los ojos, dejando a sus labios ser guiados por el más joven. Alzó las manos, llevándolas al par de hombros anchos. Era agradable. Changmin sabía a ramen y botones de oro. Nada que ver con el sabor de Yunho. Yunho sabía a destellos de cereza y chocolate oscuro y Nutella y manzanas con canela y tantas otras cosas. Pero el beso de Changmin se sentía bien. Sin prisas ni desesperado por contacto. Sin el creciente sentido de no saber que estaban haciendo, ni el leve tirón de saber que había algo mal, a pesar de no poder encasillarlo. No. Para éste estaba listo.

Hizo un puchero cuando Changmin se separó. El más alto estaba sonrojado, sonriendo un poco.

“Wow. Te pusiste agresivo,” rió.

Jaejoong levantó una ceja. ¿De verdad? No lo había notado.

El más joven se rascó la parte posterior de la cabeza. “Sigamos con esto después, ¿te parece? Todos nos están mirando.”

El pelinegro miró alrededor. En efecto, todos los ojos estaban sobre ellos. ¿Realmente era tan raro ver a dos chicos besándose en los tiempos que corren? Pero después de ayer, pensó, cualquier cosa me parecería normal.

“Um, creo que me voy a mi próxima clase, ¿de acuerdo?” preguntó su novio, acercándose para abrazarlo antes de irse caminando. Jaejoong no respondió.

Lamió sus labios. Ramen y botones de oro. Alzó los ojos, explorando las muchas caras que seguían mirándolo. Se detuvo cuando se encontró a dos orbes chocolate. Se congeló.

Culpable. Se sintió culpable al tiempo que Yunho lo miró con ojos vehementes. El más joven pasó por su lado, la mirada baja e indiferente. Jaejoong no se movió, sus pulmones quemando. ¿Por qué su corazón latía tan rápido?

Para su sorpresa, cuando su hermano pasó por su lado, sus hombros se tocaron. Su garganta se cerró. Pero quizás sólo lo había imaginado, porque para ese momento, Yunho ya estaba en el otro lado del salón.

“¿H-Hyung?”

Jaejoong se dio la vuelta, sorprendido. Se quedó inmóvil al ver a su amigo. Junsu estaba pálido, con las cejas fruncidas en confusión.

Mierda.

“Junsu—”

El moreno sacudió la cabeza, dando un paso atrás. Cubrió su boca. Cuando el pelinegro se adelantó, Junsu levantó la mano. “No. Quédate ahí.”

El más alto paró incierto, mordiéndose el labio. De entre toda la gente en el planeta, la persona que Jaejoong más temía se enterase de su sexualidad era su mejor amigo. Junsu era un devoto de la fe cristiana, felizmente amigo de aquellos que lo acompañaran en su viaje al Cielo. Por otro lado, cuando se trataba de homosexualidad y suicidio, inmediatamente los denunciaría como los pecados imperdonables.

Así que cuando Junsu estaba parado al frente suyo, con los ojos lagrimosos, mirándolo como si fuera una persona completamente diferente, supo que el más bajito había visto el beso de Changmin. Y no quería nada más que volver el tiempo atrás y seguir las palabras de su novio y encontrar un lugar más privado donde besarse.

“Junsu,” recomenzó, y el timbre sonó. No se movieron de sus lugares. “Puedo explicarlo…”

Pero Junsu bajó la cabeza, retrocediendo. Su costado golpeó los casilleros que se alineaban en las paredes.

“Junsu, por favor,” suplicó, el pánico surgiendo a través de él ante la mirada perdida en la cara del moreno. “Yo-Yo sé lo que estás pensando de mí, pero realmente no soy—”

“Cállate,” la respuesta suave vino. El silencio fue corto. “Hyung, yo…” Junsu murmuró, sacudiendo su cabeza. Parecía estar buscando las palabras. “No-No puedo… mírate ahora mismo. Lo siento, pero no puedo—”

Y con eso se fue, corriendo lejos por el pasillo vacío. Jaejoong se quedó en silencio. No podía moverse, sin saber qué pensar.

*

“Y hay pasta en el refrigerador,” explicó su madre. Yunho asintió. Ella lo miró cuidadosamente por un momento.

Él arqueó una ceja. “¿Hay algo en mi cara?”

Ella le sonrió dulcemente, palmeándolo en el hombro. “No, cariño. Sólo—luces diferente hoy, eso es todo.”

Su hijo tuvo la necesidad de sacudirse su roce. “Oh.”

Ella mordió su labio, y él no pudo evitar notar su parecido con Jaejoong en ese momento. Hizo una mueca, apartando la mirada. La mujer suspiró internamente.

“¿Qué te está molestando?”

Yunho sacudió su cabeza. “No me siento con ganas de hablarlo.”

Ella se inclinó hacia adelante, batiendo las pestañas y juntando las manos. “¿Ni siquiera vas a decírmelo a ? ¿Tu pobre, pequeña y vieja Umma?”

El adolescente dio un paso atrás, la esquina de sus labios curvándose hacia arriba divertidamente. “No estás vieja, ¿cuántas veces tengo que decírtelo?”

Ella suspiró dramáticamente, presionando su mano contra su frente. “Sólo estás siendo amable conmigo porque soy tu madre. ¡Oh, pobre de mí, mi hijo es un mentiroso!”

Yunho estaba riendo ahora. Sus ojos se mostraron brillantes. “Estoy mintiendo porque sé que me enterrarán si digo la verdad.”

Su madre lo miró con fingido horror. “¿Qué? ¿Qué estás tratando de decir?”

Retrocedió con cautela al tiempo que ella se acercaba como una leona acorralando a su presa. “Ahora, Umma, no querrás perturbar ninguno de esos viejos miembros tuyos.”

“Eso es todo,” gritó. “Ven aquí, pequeño monstruo.”

Comenzó a perseguir a su hijo alrededor de la mesa. Yunho se encontraba de pie con el mueble entre ambos.  “Bien, podemos hablar sobre esto. Razonemos esto como adultos razonables—” rió, haciendo todo lo posible por mantener la distancia entre ellos.

Jaejoong, escuchando la risa, se acercó al comedor. Reconoció la risa de su madre, pero había una nueva que no había escuchado antes. Al llegar a la entrada, se detuvo, con los ojos muy abiertos.

¿Yunho estaba… riendo? Estaba jugando con su madre, sonriendo juguetonamente. La visión le quitó el aliento.

Sabía que la única persona que podía conseguir que Yunho se abriera (además de ese chico holgazán con el que se juntaba, Yoochun o algo así) era su Umma, pero de ahí a verlo era completamente diferente. Podía recordar varias conversaciones que había tenido con la mujer, largas conversaciones que podían durar hasta bien entrada la noche, en las cuales el único tema era Yunho.

¿Cómo era Yunho cuando estaba emocionado? ¿Hablaba sin parar? ¿Gritaba y golpeaba cosas? ¿Cuál era el color favorito de Yunho? ¿Cuál era su comida favorita? ¿Yunho podía reír? ¿Aunque fuese sólo un poco? Por ridículo que sonara, él quería saberlo. Eran gemelos. Era natural querer saberlo.

Y allí estaba Yunho, riendo y sonriendo y viéndose francamente impresionante. Su risa era fuerte y clara, una señal de que reía a menudo. Pero si Jaejoong nunca lo había escuchado por sí mismo, ¿entonces con quién se reía todo el tiempo? ¿Umma? ¿Yoochun? ¿Había más personas? ¿Por qué no él? ¿Por qué no podía él hacer reír así a su hermano?

La risa paró. Volviendo a sus sentidos, notó que Yunho estaba mirándolo ahora, la sonrisa completamente desaparecida de su cara. En su lugar estaba la misma mirada vehemente que siempre recibía. Espera, no. Esta mirada era diferente. No sabía cómo. Sólo lo era.

Los ojos de su Umma se encendieron cuando lo vio. “¡Jaejoong-ah!”

El pelinegro dejó caer la mirada, entrado a la habitación nerviosamente. “Hey,” saludó. “No interrumpo nada, ¿verdad?”

La mujer sacudió su cabeza vigorosamente, pero la mirada en el rostro de Yunho decía otra cosa. Los dos morenos, ella y él, miraron al más joven.

Él se dio la vuelta, abriendo el refrigerador. Ellos se miraron el uno a la otra. Estaban esperando que Yunho se fuera. No porque lo quisieran, simplemente era lo usual para él irse cuando su gemelo estaba presente. Jaejoong lo odiaba, pero era la rutina.

Pero cuando se hizo evidente que Yunho se quedaba dónde estaba, vertiendo un vaso de leche, los dos sonrieron levemente.

“Um,” comenzó el joven., “¿cuándo se van Appa y tú, Umma?”

“Dentro de diez minutos,” explicó la mujer. Observó a su hijo menor por el rabillo del ojo. Estaba inspeccionando la leche silenciosamente mientras la revolvía moviendo el vaso. Supo que eso significaba que él esperaba por algo. “Deberíamos irnos ahora,” dijo repentinamente, saliendo de la habitación.

Jaejoong pestañeó cuando de pronto se quedó a solas con su hermano. Miró hacia el adolescente más alto con timidez. Vio cómo los ojos de Yunho fueron desde su leche hasta la mirada del pelinegro.

El gemelo mayor tragó saliva antes de correr tras su madre. “¡Umma! ¿Por qué tienes que irte ahora? ¡Dijiste que tenías diez minutos!”

Ella le sonrió, golpeándolo pícaramente en la frente con los dedos. “Bueno, no queremos llegar tarde. Tu Appa ya está en el auto.”

“Pero, Umma—” su hijo se quejó. Se interrumpió cuando ella apoyó un dedo sobre sus propios labios.

“Deja de quejarte. Sólo estaremos fuera por esta noche.” Su teléfono comenzó a sonar. Ella lo abrió.

Jaejoong estaba demasiado consciente de la presencia de su gemelo tras él. Sintió la repentina necesidad de temblar.

“Sí, cariño,” dijo su madre al teléfono. “Sí, estoy yendo ahora mismo.” Luego se volvió a sus hijos, sofocando una risilla. “Su padre se está poniendo impaciente. Debería irme ya.” Y con un beso en la cabeza de cada uno, los jóvenes agitaron las manos en despedida.

Y el aire del pasillo acababa de volverse mucho más asfixiante. Yunho se inclinaba contra la pared, con los brazos cruzados. Jaejoong se dio la vuelta, sin mirarlo.

Deberes. Sí, tenía deberes que hacer. En su habitación. Lejos de Yunho.

Pero cuando se dirigió hacia la puerta, su hermano se paró en frente suyo. Se quedó inmóvil.

“Yunho,” dijo, mirando al suelo. “Déjame pasar.”

“No.”

Y luego fue atrapado entre el adolescente y la pared, y era difícil respirar.

“Yunho…”

“¿Por qué demonios besaste al chico Shim hoy?” preguntó Yunho, con los ojos hirviendo. No era como si el pelinegro fuese lo suficientemente hombre como para mirarlos.

“No es tu asunto,” siseó su hermano, mirando al pecho en frente de él.

“Oh,  en serio,” gruñó el otro. “Somos gemelos. Todo sobre ti es mi asunto.

Jaejoong frunció el ceño, con las manos presionando ligeramente los hombros de su mellizo. El chico no se movió. “É-Él es mi novio.”

“Sólo porque estás saliendo con él no significa que tengas que besarlo,” escupió su hermano, golpeando secamente con la mano la pared cercana a su cabeza.

“¡Yo-Yo quería hacerlo!” gritó el pelinegro, tratando de fundirse con la pared. Yunho estaba demasiado cerca. “¡Quería besarlo!”

Los ojos de Yunho se oscurecieron. “Estupideces. No me mientas.”

“¡Lo deseaba, maldición! É-Él es bueno conmigo, y yo—”

“¿Fue mejor que yo, Jaejoong? ” Yunho preguntó inesperadamente.

Los ojos de Jaejoong se ensancharon. Podía recordar el desorden frenético de más cerca más cerca más cerca que había sido el beso de Yunho. El beso de Changmin de ramen y botones de oro había sido lindo, pero—

No. Él no estaba comparándolos. “¿Qué?”

Su hermano rodó los ojos. “¿Él es mejor que yo?”

“Nosotros no—sólo fue—” farfulló el pelinegro. Su cerebro estaba fallándole de nuevo. Había demasiado del maldito calor.

“¿Con labios?” Yunho terminó por él. Cuando Jaejoong asintió vacilante, inclinó la cabeza a un lado, trazando su mirada sobre cada uno de los rasgos de su gemelo. “Bien,” dijo finalmente. “No le dejes ir más lejos que eso.”

Agarró la barbilla del más bajo, forzando a los ojos de ciervo encontrarse con los suyos. Jaejoong se estremeció, y se veía tan jodidamente follable. Inclinó la cabeza hacia adelante, dejando sus respiraciones mezclarse.

“No quiero su lengua en tu boca,” murmuró. “No me gusta la idea de otras personas besándote.”

“Yunho,” murmuró el pelinegro, esforzándose por mantener sus ojos abiertos. Sus labios estaban cerca. Esto está mal, gritó su mente. Pero estaba siendo bloqueada por Yunho.

Hubo un golpe en la puerta. Los dos adolescentes la miraron. Jaejoong suspiró aliviado,
agachándose bajo el brazo de Yunho.

Casi nos besamos de nuevo, pensó, sus piernas temblorosas.

De cualquier forma, antes de poder alcanzar la puerta, un brazo lo envolvió por la cintura. Jadeó al tiempo que una fuerte mano forzó su cabeza a un lado y hacia atrás, labios chocando contra los suyos.

“¡Mmf!” protestó, su mano aferrándose a la pared para no perder el equilibrio. Trató de alejarse, pero mientras más se esforzaba en ello, más apretado se volvía el agarre de Yunho. Pronto estaba nuevamente en la pared, con una mano sobre el esternón de su hermano, y la otra tratando de sostenerse de algo. En su lucha, terminó tirando un marco de fotos de su lugar en la pared. Se estrelló contra el suelo.

Gimió patéticamente cuando una lengua húmeda forzó su camino a través de sus labios, causando que abriera su boca aún más. El golpeteo en la puerta se volvió más fuerte, y una voz podía ser escuchada.

“¿Jae? ¿Estás ahí?”

¡¿Junsu?! Pensó Jaejoong. ¿Qué demonios estaba haciendo allí?

Cuando Yunho se apartó, gimió cuando los labios ardientes comenzaron a depositar besos húmedos por su cuello y sobre su clavícula. El menor tiró del cinturón de su hermano.

“Para,” susurró el pelinegro. “¡Para!” repitió sin aliento cuando los pulgares de Yunho se presionaron contra sus pezones a través de su remera. Tembló, jadeando por aire.

Pero luego una mano se deslizó bajo su ropa, llegando por debajo de sus bóxers. Apretó su nalga derecha. Jadeó, abriendo los ojos.

Finalmente, Yunho lo dejó resbalar hasta el piso, acurrucándose contra él y mirándolo con ojos grandes, incrédulos. El joven levantó una ceja, devolviéndole la mirada. Los ojos de Jaejoong eran tan inocentes. Rotamente inocentes. Como si eso tuviera sentido.

“¡Jae! Omo, ¿estás muriendo? No, espera pediré ayuda—”

Yunho dejó a su silencioso hermano, abriendo la puerta de un tirón. Junsu chilló, tartamudeando. “¡Y-Yunho-ssi! Quiero decir, Yunho-hyung, o—”

El más alto lo ignoró, tomando su abrigo y pasando a su lado. Junsu miró sobre su hombro después de él antes de volverse a la puerta. Chilló por segunda vez.

“¡Jaejoong!” Corrió al lado de su amigo. “¿Estás bien? ¿Qué pasó?”

El gemelo mayor se sintió violado. Era virgen. Nunca lo había tocado. Nunca siquiera había sido besado con lengua implicada. Hasta que Yunho repentinamente decidió que él existía.

Esto… se le estaba yendo de las manos. Un beso era una cosa, ¿pero ahora Yunho estaba tocándolo?

¿En qué mierda pensaba? Un beso de por sí era demasiado. Demasiado lejos para ir con tu hermano.

“¡¡Hyung!! ¿Estás bien? ¡Por favor dime que estás bien!”

Jaejoong pestañeó, notando la presencia de su amigo por primera vez. “¿Junsu?”

El más bajito dejó salir un suspiro aliviado. “Oh, gracias a Dios. ¿Estás bien?”

“¿Qué estás haciendo aquí?” su amigo preguntó incrédulamente.

El rostro de Junsu se cayó, apartando la mirada. “Eres mi mejor amigo. Has estado allí para mí a través de todo. No puedo simplemente pasar de ti por… amar a alguien. Quiero decir, ni siquiera pasaría de ti por matar a alguien.”

Jaejoong río. “Sí, totalmente  serías a quien pediría ayuda para arrastrar el cadáver al río.”

El moreno sonrió, con los ojos brillantes. “Lo mismo por aquí.”

El pelinegro sorbió por la nariz. “¿Lo dices en serio?”

“¡Por supuesto!”

Jaejoong tiró sus brazos sobre él. “Gracias. Gracias gracias gracias.”

Junsu lo abrazó fuertemente. El moreno miró por sobre el hombro de su amigo al marco roto en el suelo con curiosidad. Era un retrato familiar. El vidrio estaba hecho añicos salvo en el centro, donde un pequeño Jaejoong y un pequeño Yunho se mostraban tomándose de las manos.

*

Yunho tropezó con una chica al pasar por su lado. Ella trató de detenerlo, pero él se la sacudió de encima. Ella le dio el dedo corazón, gritando a sus espaldas.

No estaba de humor para hablar con otro ser humano por ahora. Ni siquiera Yoochun. O su mamá. Y tenía que estar muy jodidamente cabreado para no ser capaz de hablarles a ellos. Había sólo una persona que podría rebajarlo en ese momento, y era el jodido Kim Jaejoong.

Nunca había sido rebajado por dicho adolescente, pero estaba bastante jodidamente seguro de que éste era el caso. Yunho podía ser duro, pero no era estúpido. Entendía a quién necesitaba cuando llegaba el momento. ¿Y quién más sino su gemelo?

Irrumpió en un pequeño café cerca de su casa, dejándose caer en un taburete en el bar. Cuando le preguntaron que quería, respondió con un cualquier-cosa-con-alcohol. Apuró la bebida en dos tragos.

“Eso no es sano, sabes.”

Oh, gracias, Dios. Sólo necesitaba ver a este chiquillo. Yunho se dio la vuelta a la mesa justo detrás de él, ocupada por nadie menos que Shim Changmin.  Se levantó de su asiento, resbalando frente al menor.

Changmin arqueó una ceja. “Te conozco del colegio.”

“Fascinante,” respondió el chico de cabello puntiagudo.

“Tienes problemas,” murmuró Changmin con disgusto. “Por favor, realmente preferiría comer solo.”

Yunho se río entre dientes oscuramente. “¿Oh? ¿No te gusto?”

“Nunca he dicho eso. Simplemente preferiría mantenerme al margen de relacionarme con alguien con una reputación tan mala como la tuya.”

“Bueno, eso está muy mal, ¿o no?” Yunho rió, inclinándose hacia su dongsaeng. “Porque mientras estés teniendo relaciones con cierto Kim Jaejoong, estás pegado a mí.”

Los oídos de Changmin se animaron al sonido del nombre de su novio. “¿Jaejoong? ¿De qué estás hablando?”

Ahora Yunho estaba de pie, sus manos estampándose contra la mesa. El ruidoso café se quedó en silencio, sus ocupantes volteándose a ver la escena.

“Es mi hermano al que estás tratando de follar,” gruñó Yunho, en sus ojos una mirada fulminante. Y Changmin se marchitó. Oh, cuánto amaba ser intimidante.

“¿H-Hermano?” tartamudeó el chico, mirándolo fijamente. “Ustedes no—”

“Nos parecemos en nada. Sí, lo sé. Somos mellizos,” el mayor explicó con simpleza, rodando los ojos. Luego se inclinó, murmurando por lo bajo, “Y mejor que no vayas demasiado lejos con Jaejoong. O si no.”

Changmin tragó saliva, bajando su menú. Cruzó lo brazos sobre la mesa, inclinándose hacia adelante. “¿E…Es una amenaza?”

Y Yunho rió de nuevo, enderezando su ropa. “No. Es una promesa.”

El menor resopló, haciendo una mueca. “No puedes controlar la vida de Jae—”

Fue interrumpido cuando Yunho tomó el cuchillo asentado en la servilleta de Changmin, tirándolo contra la mesa. Se clavó en la madera una pulgada en frente de la nariz del chico. Changmin estaba sin hablar, mirando al arma temblorosa.

Yunho sonrió satisfecho al adolescente estremecido. “Créeme. No quieres cabrearme.”

Changmin no notó el sonido de la campanilla cuando la puerta se cerró, sus ojos todavía pegados al cuchillo.

9 comentarios:

  1. ooooooooo continualo, esta muy bueno!!!!!!!!!

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  2. oH es esquisitamente adictivo!!!! <3 <3 lo ame desde el primer capitulo y cada vez me gusta mas!!!.. continualo porfis!!

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  3. ese es mi yunho celoso y protector de su hermoso jae oh y el pobre de min si que esta en problemas si trata de sobrepasarse con jae con algo mas cachondo XD

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  4. Yunho es un bastardo maldito que anda cuidando las espalda de jaejoong a todo momento alejando al novio de Joongie y este esta mas atolondrado con semejante manoseo y beso.
    Actualicen pronto; -/

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  5. Ese 'hermanito' cuando no cuidando terreno xD con el hecho de que JJ es su gemelo se siente con derecho sobre él, es por eso que lo cuida tanto de su novio ¬¬ put* YH, no come ni deja comer xD Está interesante! (aunque ya lo leyó en ingles xD) porfa! actualicenlo! *^*

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  6. Anónimo10/17/2014

    Continuaciooon por favor !!!!
    La historia esta increible

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  7. Anónimo4/17/2015

    Wooo me encanta como va la historia y kiero mas. Quiero lemon yunjae xD
    Por favor actualizenlo, ya lleva bastante tiempo y gracias x compartir esta historia n.n

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  8. Necesito saber mas porque termina tan pronto.

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  9. Quiero más, es adictivo, es genial, es repulsivo pero emocionante. Me encantan este tipo de historias y de escritura, no te quedas detallando todo, pero a la vez se entiende.
    Espero con ansias el próximo capitulo.
    Saluditos!

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