Love is a Force of Nature. Cap 42

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Koiko y su nota sobre la cronología de la historia: Saludos mis amados lectores, me enorgullece informarles que estamos ya en la metamorfosis de la historia y por ende, tengo que hacer un alcance. Love is a Force of Nature se cuenta a través de la visión de personajes que ahora van a estar separados por dimensiones, por lo que teniendo en cuenta este nuevo cambio la narración no puede ser secuencial. El tiempo en ambas dimensiones fluye de manera distinta, por lo que ténganlo en mente cuando yo vaya intercalando entre los puntos de vista. Cualquier duda ya saben dónde comentar…pero es eso más que nada. Los dejo con el cap :3

-o-

“Cambio de Corazón”

Esa parte de mí ya no está más aquí [...]
Puedo verlo matando todas mis partes malas…
[The becoming, Nine Inch Nails]


“¡¿PERO QUÉ BASURA ES ESA!?” Changmin bramó al par de licántropos que tenía al frente, levantándose de su silla y prácticamente golpeando la mesa con sus manos al alzarse. Ambos habían sido enviados al Norte y al Sur para constatar el balance en las persecuciones y los avances para irrumpir en contra de la comunidad de híbridos al encontrar su ubicación, pero ahora…observando el rostro completamente aterrorizado y perplejo de sus subordinados y escuchando sus palabras…Changmin supo que quizás se había tomado un poco a la ligera el asunto; estaba furioso.
“S-Señor” el licántropo más alto apenas se atrevió a levantar la cabeza, la indignación en su líder era  evidente. “Tuve suerte de que en el Norte me hayan dejado bajar vivo. E-Es…es el Lobo de Fuego, Y-Yunho…ha tomado control de todo”
“Siwon es un maldito cobarde” Changmin masculló, empuñando las manos. La madriguera lentamente lo estaba sofocando al sentirse estúpido por no haberlo previsto antes…pero el maldito hijo de puta no se iba a salir con la suya, no iba a pasar a llevar años y años de entrenamiento y sufrimiento para gobernar...esto no se iba a quedar así.
“En el Sur ni siquiera me dejaron cruzar las puertas. Hay antorchas de fuego…pero es un fuego oscuro señor, es el fuego…que viene de su sangre” el otro licántropo habló tan bajo que Changmin tuvo que hacer un esfuerzo para oír sus últimas palabras. Bien sabía que Heechul correría a los brazos de Yunho si tenía la oportunidad, ya le había demostrado la charla anterior que estaba en contra de las persecuciones, y probablemente para Yunho convencerlo no tuvo que haber sido muy difícil considerando su relación previa, pero lo que más le ofuscaba de todo era que ambos le hubiesen dado la espalda de semejante manera. Changmin los recibió cuando apenas eran unos jovencitos, los entrenó y les enseñó las costumbres, tradiciones y valores de los lobos, la importancia de su nueva naturaleza; los vio crecer hasta transformarse en fornidos lobos con ansias de poder, llegando ambos a liderar en las subcolonias, y ahora…ahora estaban olvidando sus  comienzos para unirse a la maldita revolución que había traído el engendro que era Yunho actualmente. ¿De qué cambio le estaban hablando? ¿Acaso querían llenar la tierra de híbridos o algo por el estilo? No podían realmente hablar en serio…Changmin jamás aceptaría que semejante aberración fuese reconocida y tuviera derechos, el hibridaje no era más que un pecado contra la sangre.
“Maldita tropa de incompetentes” el ácido de sus palabras chorreaba y se hacía evidenciar en los erráticos y marcados que eran sus movimientos mientras se paseaba por la madriguera en un vaivén agobiado, su mente trabajando al máximo mientras trataba de pensar.
“Esto no se va a quedar así, se los aseguro. Yunho tiene que ser detenido y erradicado, no puede seguir alterando el orden de esta manera, pero para lograrlo voy a necesitar refuerzos” ambos licántropos observaban a su líder pasearse, musitando palabras en su caminar.
“Ustedes” se paró en seco y los dos subieron el rostro, ojos bien abiertos en expectación. “Vayan a la metrópolis y consigan a un demonio…denle las coordenadas para que abra el portal a las afueras de la colonia del bosque, debo ir a la tierra de los mortales a hablar con un viejo amigo en la Resistencia, las cosas han llegado muy lejos y deben acabar. Ah, y casi lo olvido: informen a Ji Hae del viaje y díganle que se aliste, ella tiene que venir conmigo por ser la hermana sanguínea de Yunho…debe contarles de su aberración”
Asintieron y tan rápido como habían llegado desaparecieron de la madriguera de Changmin, dejándolo a solas nuevamente para cranear el rumbo que tomaría ahora que estaba consciente de que ya no poseía prácticamente nada de autoridad sobre las tierras. Esto a los oídos de la Resistencia sería considerado como una afrenta gravísima, Changmin estaba seguro que podría conseguir a los mejores lobos, tropas y tropas de licántropos que viven encubiertos para resguardar la seguridad de los humanos, ya que ellos estarían dispuesto a prestar su ayuda…pero a su vez  estaba consciente de que tener un enfrentamiento entre lobos podría ser  perjudicial; los rumores de la sobrenatural habilidad de Yunho y la profecía habían traspasado fronteras, Changmin lo sabía bien, y el miedo también jugaba un papel importante en su contra…aquel fuego, y la leyenda de los comienzos con el padre Akela rondaba por las mentes de cada licántropo que escuchaba hablar del lobo de fuego. Pero era necesario, Changmin simplemente no se iba a quedar de brazos cruzados…lucharía, defendería su puesto y sus años de honor, era la única manera si quería si quiera pensar en volver a restablecer el orden.

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“¡NO, POR FAVOR NO! ¡AHHH!” el grito retumbaba directo desde las entrañas de la mansión. Roosevelt lanzó un suspiro, contando hasta diez en su cabeza antes de dirigirse al sótano de la mansión, directo a la mazmorra secreta que Jaejoong denominaba su cuarto de diversión. Allí los gritos hacían eco por las paredes, abismantes y desgarradores, dignos de erizar la piel de cualquiera que los escuchara, pero Roosevelt era amigo de las torturas y la sangre; para él no era más que una melodiosa sinfonía. Esperó pacientemente un rato, tarareando para sí mismo con los sonidos de los gritos y quejidos como complemento de su espera. Finalmente, y con un ademán de su mano, sus energías rodearon la cerradura y la abrieron en una sola carga. La puerta se abrió ante él y Roosevelt entró con gracia; los ojos enrojecidos de Jaejoong clavándose en su figura apenas notó la intromisión. Sus ropajes estaban cubiertos de sangre, tenía un hacha en la mano derecha completamente ensangrentada, y parecía estar despellejando láminas de piel de un mortal que tenía encadenado en la mesa, aún consciente; sollozando y gimoteando clemencia en murmullos ya casi incomprensibles.
“Lamento interrumpir” dijo, sonriéndole de lado a lado antes de que Jaejoong pudiese protestar. “Pero tengo noticias, noticias de nuestro espía en el bosque”
“¿Y no podías esperar a que terminara?” bramó, rechinando los colmillos. Su sed de sangre estaba en un punto máximo a pesar de haberse alimentado del mortal, aún sentía los impulsos por los gritos y la sangre carcomiendo por su cuerpo, tensando sus entrañas y comprimiendo sus nervios.
“Podría haberlo hecho…pero decidí que no” comenzó a pasearse por la estancia, observando todas las armas corto punzantes y los métodos de tortura y prisión que Jaejoong poseía. La colección de pedazos de piel llamó su atención, y lentamente comenzó a caminar hacia los cuadros para verlos mejor.
“¡Bueno, habla de una vez!” Jaejoong resopló, dejando el hacha ensangrentada en la bandeja de armas que tenía a su derecha y posando las manos sobre el cuello de su víctima. El jovencito le abrió ambos ojos, volviendo a musitar piedad y Jaejoong dislocó su cuello al instante, otorgándole la muerte para que dejase de hablar. Roosevelt había matado el clima y ya no podría obtener placer de la tortura, no valía la pena seguir aplazando su muerte.
“Siento haber arruinado tu diversión, Jaejoong” Roosevelt sacó un cuadro de la muralla, tomándolo entre sus manos y examinando la fina lamina de piel pálida que adornaba el cuadro, preguntándose de dónde había provenido, y quién habría sido el poseedor de tan translucida piel.
“Changmin va a viajar a la Resistencia, pedirá ayuda para contratacar las revueltas del Lobo de Fuego”
“¿Entonces ya es hora?” a Jaejoong se le iluminó el rostro, llevando sus dedos a su boca para lamer los rastros de sangre que quedaban en su piel.
“Llegó el momento de interceder”
“No, lamentablemente aun no” Roosevelt suspiró y dejó el cuadro en su lugar, volteándose para encarar a Jaejoong que lo miraba con el ceño fruncido, lamiendo sus dedos.
“Changmin va a llegar a la hermana de Yunho con él a la sede de la Resistencia, se lleva nuestra pieza”
“¡Mierda!” Jaejoong restalló, golpeando la mesa de armas con sus puños con un sonoro estruendo.
"Maldito sea ese hijo de perra. Nada de lo que he hecho me ha salido bien” gruñó, ofuscado, y con ganas de volver a despellejar a alguien…pero esta vez a un hombre lobo.
“Ya, deja el drama quieres” Roosevelt le espetó, encogiéndose de hombros ante el bufido de molestia de Jaejoong que estaba prácticamente echando chispas.
“No hay mucha diferencia en los planes, tan sólo hay que hacer una pequeñita modificación” el tono de su voz interesó a Jaejoong, quien le arqueó una ceja y procedió a sentarse en una silla al lado de sus armas corto punzantes, expectante.
“Muy bien” le dijo, sus labios curvándose en apenas el atisbo de una sonrisa. “Sorpréndeme”
“Sólo hay que dejar que los perros se ladren y se ataquen entre sí, y…dar el golpe cuando estén en plena matanza. Mi sombra es capaz de transmitir incluso el eco de tu voz dónde yo le ordene, pagaste el precio e intercederá como tu propia silueta. Será…un golpe de aquellos que no podrán olvidar”
El rostro de Jaejoong volvió a iluminarse, pero más que nada por la increíble capacidad que tenía el demonio de torcer las adversidades y girarlas en beneficio de sus propósitos. Sin duda que tenía poder, y era un genio maligno en todo lo que se proponía. No por nada se había ganado un puesto en los rangos del infierno. Jaejoong agradeció mentalmente a la Orden de vampiros por semejante acierto.
“Ya lo estoy viendo” musitó, sus ojos enrojecidos brillando. “Sin duda el precio fue altísimo, pero si tu sombra me lleva a la gloria lo pagaría una y mil veces”
“Los precios siempre están llenos de sangre, Jaejoong. Así que quita la mueca del rostro y busca en qué entretenerte porque este plato…sin duda que se servirá frio”


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“¿Sivela, estás segura que esto es una buena idea?” Junsu estaba nervioso. Se encontraban trasladándose de tejado en tejado, envueltos en la oscuridad y directo a la noche con rumbo a una reunión de aristócratas en las que Sivela, o más conocida como Alexandra, formaba parte. Ella lanzó una risita; sus colmillos resplandeciendo al sonreírle, haciendo un ademán con la mano.
“Claro que sí, Junsu. Verás, las cacerías son muy comunes entre nosotros los vampiros, y sólo camuflándonos como simples mortales tenemos la ocasión perfecta para atacar. Con el tiempo te acostumbrarás y dominarás el perfecto arte de la hipnosis y la seducción para tener a todos los mortales que quieras a tus pies. No lo olvides Junsu, el mundo…está a nuestros pies” su sonrisa se incrementó, ojos azules centellando al pararse finalmente en el tejado de una enorme mansión a las afueras de la ciudad. Junsu y Hyukjae detuvieron la marcha, observándola descender al suelo con la misma gracia de siempre. Sivela miró hacia los alrededores y les hizo un gesto con la cabeza para que aterrizaran junto con ella. La oscuridad los cobijó en el descenso, y las figuras de Junsu y Hyukjae emergieron desde la neblina, visibles a los ojos.
“De acuerdo, esto es lo que haremos: entrarán junto conmigo y yo los presentaré como mis socios.  Trabajamos en una agencia busca talentos, como Junsu ya muy bien sabe. Cuando yo les de la señal podrán separarse de mí y comenzar a buscar alguien que…llame su atención. Estén atentos, es posible que hayan licántropos de la Resistencia camuflados dentro vigilando…un paso en falso y serán amenazados”
“¿Lobos de la Resistencia?” Junsu la cuestionó, era la primera vez que escuchaba ese nombre.
“La Resistencia es la organización más grande de lobos que protegen a la humanidad en todo el mundo. Cada país tiene un líder, y controlan los movimientos y matanzas de los vampiros para hacer cumplir el tratado. El líder de Corea del Sur reside aquí en Seúl y tiene ojos en todos lados…por lo que deben tener sumo cuidado, actúen rápido y sean cautos”

Llegaron a la entrada. Los tres estaba vestidos con ropas prácticamente de gala; Sivela trayéndoles una serie de artilugios para convertirlos en verdaderos señores de la noche, siendo evidente lo buena que era para hacer creer a los demás lo que ella estimara conveniente. Adentro, la parafernalia se podía sentir latente; había una enorme mesa con un coctel lleno de menjunjes y platos excéntricos. Junsu prácticamente quedó aturdido con el abrupto sonido de latidos cardiacos que lo azotó, millones de pulsos de sangre incitándolo y tensando su cuerpo en una tentadora sinfonía. Pudo percibir a Hyukjae tensarse a su vez, sus ojos oscureciéndose tan sólo un poco al percatarse del ambiente. Junsu tomó su mano entre la suya, dándole un leve apretón reconfortante mientras seguían a Sivela por el salón.
Hablaron con varias personas, no dejando de sorprenderles la perfecta elocuencia y labia con la que Sivela se expresaba, contándoles las mil y una maravillas que hacían con su trabajo cuando la oscura verdad era que tan sólo utilizaba un disfraz que cubría su faceta de cazadora, seleccionando mortales a pedido para satisfacer las ambiciones de sus clientes. Luego de varios minutos sociabilizando en los que Junsu y Hyukjae tuvieron que responder y ser cuestionados a la vez, ella finalmente los separó del grupo. El ambiente parecía haberse exacerbado con el transcurso de las horas, el alcohol fluyendo rápidamente por los presentes y convirtiendo la velada en algo más relajado, saliendo del contexto de la formalidad para llenarse de trivialidades y jovialidad. Sivela les hizo una señal con la cabeza, guiñándoles un ojo mientras tomaba del brazo a un ejecutivo, susurrándole algo al oído que lo hizo sonreír al perderse por un largo corredor. Junsu y Hyukjae quedaron solos entonces, sumidos dentro del mar de mortales y uno que otro vampiro que podían reconocer por la falta de pulso a su alrededor.
“Tengo…sed” Hyukjae apenas pudo susurrar. Sus ojos parecían haberse encendido, hambrientos en la búsqueda por sangre. Junsu también podía sentir la sed comenzando a trastornarlo al estar rodeando de tanta sangre caliente palpitante…
“Yo también” asintió, escaneando con sus ojos a todos los presentes, buscando algo que llamase su atención…casi como un blanco fácil, si así quisieran llamarlo. Tomó a Hyukjae del brazo y comenzó a jalarlo hacia el corredor; si Sivela había ido en esa dirección…significaba que había un poco más de privacidad allí para estar más en calma. Y no se equivocó, en efecto al final del pasillo y girando a la derecha se salía al jardín de la mansión, donde habían bancas adornando el césped a su alrededor; el lugar siendo prácticamente otro ambiente completamente distinto y relajado. Junsu se percató entonces de un joven descansando la espalda en la pared de la terraza. A pesar de que había algunas personas sentadas por el terreno, él parecía estar esperando a alguien…dejando escapar suaves bocanadas de su cigarrillo. Junsu sonrió, haciéndole un gesto con la cabeza a Hyukjae en dirección al sujeto. Él lo miró de pies a cabeza y asintió a su vez, captando el mensaje de su creador para seguirle el juego.
“¿Esperas a alguien?” Junsu se lanzó, caminando hacia su lado y apoyando la espalda a su vez. Cuando el aludido volteó el rostro a mirarlo los ojos de Junsu resplandecieron; recordando la primera vez que sin estar realmente consciente ejerció el efecto de hipnosis sobre…Yunho, pero que ahora, al estar más en contacto con su naturaleza, podía usar a su antojo. El joven abrió los ojos de par en par y de pronto se encontró mirando al extraño directamente a los ojos…el brillo de sus pupilas prácticamente danzando en sus orbes.
“N-No” murmuró, casi atontado, y Hyukjae sonrió detrás de Junsu; había mordido el anzuelo sin ningún problema. “Sólo…salí a fumar”
“Vaya, fumar no le hace nada bien a un jovencito tan apuesto…” Junsu lanzó una risita, ladeándole el rostro. “¿Cómo te llamas?”
“Donghae” volvió a murmurar, prácticamente no pestañeaba en el directo contacto visual con los ojos de Junsu. “Lee Donghae”
“Es un lindo nombre” le sonrió, pupilas resplandeciendo. “Soy Junsu, y el encantador joven a mi lado es Hyukjae, pero…dudo que lo recuerdes, después de todo” Hyukjae lanzó una risita a sus espaldas, asomándose para hacer contacto directo con el joven. Era delgado, con el pelo negro cascadeando por sus hombros y las facciones de su rostro bien definidas, una mandíbula firme y ojos pardos a la luz del lugar. Hyukjae podía sentir el pulso de sus venas cantando por todo su sistema…llamándolo, rogándole que se acercara y le diera un bocado…
“Suie…” le susurró. “¿Por qué no llevamos a nuestro nuevo amigo adentro?” posó la mano en el hombro de Junsu y él asintió. Lo observó tenderle la mano y el joven inmediatamente la tomó; siguiéndolos adentro cual polilla sigue a la luz resplandeciente…sin saber que había caído directo a la tela de la araña. Hyukjae guiaba el paso mientras Junsu lo seguía detrás con su nueva presa. Optó por lo que parecía ser un cuarto tipo bodega, porque era la única puerta en el pasillo que lucía vieja…rasgada. Estaba cerrada, pero Hyukjae utilizó su fuerza para hacer presión en la cerradura y esta cedió, abriéndola y revelando un cuarto lleno de cajas y utensilios de limpieza por doquier. Todo estaba en completa oscuridad pero para los ojos de Junsu y Hyukjae era como observar a la luz del día. Donghae se tensó, lanzando un grito y sobresaltándose al encontrarse en penumbras, luchando contra el trance, pero Junsu lo volvió a arrullar.
“Shhh” le susurró, pupilas como verdaderos faroles de luz plateados al hacer contacto con su naturaleza.
“Quiero que te quedes muy tranquilo” lo hizo sentarse sobre una enorme caja sellada, rodeando las manos por su cuello hasta que lo sintió relajarse. Los dedos de Junsu acariciaron su cuello apenas con la yema de los dedos, sonriéndole de oreja a oreja.
“Parece que has hecho esto antes” Hyukjae comentó, ansioso al sentir que Junsu ya lo tenía entre sus colmillos. Él lanzó una risita entrecortada, enterrando el rostro en la piel del cuello de Donghae y suspirando, satisfecho. El pulso allí tronaba con fuerza, la melodiosa sinfonía incitante trastornando sus sentidos.
“Sólo una vez, pero ni siquiera estuve consciente de lo que estaba haciendo” le lamió el cuello y Hyukjae pudo observar a Donghae temblar. Tenía los ojos completamente abiertos y prácticamente no pestañeaba, estaba preso en el embrujo que Junsu había conjurado directo a su mente.
“Tranquilo, cariño…será sólo un instante de dolor” Junsu volvió a susurrar, una de sus manos enredándose en el cabello negro de Donghae, ladeando un poco su cuello para exponer directamente su vena yugular. Donghae se tensó y Hyukjae pudo observar las lágrimas comenzando a derramarse por sus ojos nublados pero estaba preso…impávido, incapaz de moverse ante la influencia de Junsu sobre su cuerpo. Él separó los mechones para tener acceso directo a la piel, dejando que todas sus ansias tomaran control de sus actos para revelar sus largos y puntiagudos colmillos. La mordida fue violenta y Donghae lanzó un gutural grito que fue sofocado por la mano de Hyukjae que rápidamente se posó sobre sus labios, mitigando el ruido para evitar levantar sospechas. Junsu gimió; el sabor de la sangre humana era incomparable…cálida y fresca miel ardiente llenándolo de vida mientras sus iris plateados eran perfilados por el rojo. Bebió por unos minutos hasta que sintió el gruñido de Hyukjae como protesta, separándose de la herida para mirarlo con ojos enrojecidos por la lujuria de sangre. Hyukjae tenía los colmillos visibles y Junsu lo tomó del brazo, jalándolo directamente hasta su nivel con sus frentes chocando.
“H-Hyukkie…” murmuró y Hyukjae azotó sus labios furiosamente; su lengua enardecida forzando a Junsu a abrir los labios para dejarlo invadirlo por completo. El sabor de la sangre en su boca fue el detonante al pelear por la dominancia del beso. Hyukjae gruñó al morder su lengua con sus colmillos, el quejido de Junsu haciendo eco y la sangre comenzando a manchar ambas bocas. Era cálido, húmedo y excitante…Junsu de pronto se encontró completamente preso en el placer que sentía al besarlo de semejante forma…sacando todos sus instintos a flote, dando rienda suelta a sus más oscuros deseos en la matanza y el placer. Hyukjae se separó de sus labios sólo para dirigirse hasta su presa que se encontraba completamente petrificada, la sangre de su cuello chorreando a borbotones. Lamió todo su cuello y luego le clavó los colmillos casi al nivel de sus clavículas. Esta vez el brusco grito Donghae  fue sofocado por las pálidas manos de Junsu, quien tan sólo podía mirar a Hyukjae con ojos lascivos…toda su esencia estaba a flor de piel y lo dominaba por completo. Incapaz de contenerse, Junsu tomó la mano de Donghae que tenía al alcance, arremangando su camisa hasta obtener acceso a su muñeca y abruptamente llevándola hasta sus labios, desgarrando la piel para embriagarse nuevamente con el elixir de la sangre. Podía escuchar el latido cardiaco de Donghae comenzando a decrecer al ser drenado de semejante forma; su respiración errática siendo apenas audible entre los gemidos y gruñidos que ambos dejaban escapar al llenarse con su vida. No podían matarlo…eso sería una afronta directa al tratado y les podría traer problemas, así que Junsu muy a su pesar separó la muñeca de sus labios, lamiendo la sangre y empapando sus dedos con su saliva para cerrar la herida que rápidamente se transformó en una enorme roncha. Se acercó hasta Hyukjae, jalándolo del cabello hacia atrás con el audible gruñido de protesta de sus labios. Lo besó nuevamente para callarlo, irrumpiendo en su boca y enredando su lengua a la suya, rodeando los brazos por su cuello para hacer el contacto más íntimo. Hyukjae lo rodeó con sus brazos, apegándolo a su vez mientras ambos se perdían en el vórtice de la lujuria. Logró maniobrar el cuerpo de Junsu hasta dejarlo sentado sobre otra caja; sus piernas rodeando su cintura tan fuertes como enredaderas, llevando sus abruptas erecciones a un duro contacto que lo hizo jadear, mordiendo sus labios.
“H-Hyukjae…” Junsu jadeó contra su rostro; la abismal ansia por sentir el roce de su piel comenzando a trastornarlo, pero aún tenían a Donghae sangrando al lado…tenían que curarlo.
“Donghae sigue sangrando, morirá si no hacemos nada” Junsu le dijo, jadeando contra su frente; ojos enrojecidos haciendo contacto con ojos igual de trastornados. Hyukjae siseó, no queriendo romper el contacto al estar consciente de que estaba disfrutando mucho…teniendo a Junsu así, pero haciendo consciencia de las palabras de su creador. Junsu abandonó el dominio de su cintura, dejándolo libre y Hyukjae abruptamente se volteó, caminando hacia Donghae. Él apenas respiraba, ojos bien abiertos, e incapaz de articular nada por el shock. Hyukjae lamió sus dedos y los llevó a las dos heridas de su cuello, la piel comenzó a reaccionar y la cicatrización se hizo visible, formando dos enormes ronchas. Acto seguido, se acercó directamente hacia sus ojos, utilizando ésta vez su propia influencia para inducirle un profundo sueño. El joven pestañeo reiteradamente antes de comenzar a cerrar los ojos, desplomándose luego al haber caído rendido en sueño.
“Buen chico” Junsu lanzó una entrecortada risita, hasta su voz parecía haberse puesto más grave en el trastorno. Hyukjae se volteó y lo miró con ojos llenos de deseo, aproximándose a su cuerpo nuevamente en toda su necesidad. Junsu se colgó de su cuello al recibir sus ansiosos labios y sus piernas volvieron a apegarlo a su cuerpo. Todo le daba vueltas, la euforia de la sangre junto con la excitación que sentía al comenzar a frotar su cuerpo al de Hyukjae; caricias lanzando vibraciones eléctricas por toda su piel, llenándolo de vida. Ya no habían dudas del pasado, ya no habían pesares ni remordimientos…ahora, estaba renaciendo de nuevo, estaba surgiendo como el hijo de la oscuridad que era, abandonando lazos pasados para moldearse directo de las cenizas. Frenéticamente comenzó a jalar los pantalones de Hyukjae hacia abajo mientras sus frías manos llegaban a hacer contacto con su torso. Sabía que estaba yendo muy rápido, pero ya era incapaz de frenarse…le gustaba el ritmo que estaban llevando y se moría por conocer los dotes de Hyukjae. Él arqueó su cuerpo al suyo cuando Junsu tentó sus pezones, dejando que lo despojara de los pantalones, y refugiando el rostro en su cuello cuando Junsu aferró sus manos a su pálida erección y lo acarició con fuerza; bombeando de arriba abajo y cada vez ganando velocidad. Hyukjae gimió y le clavó los dientes en la piel, incapaz de contener el deseo que sentía por volver a probar su sangre. Junsu se dejó hacer por él, gimiendo a su vez al sentir los labios ensangrentados de Hyukjae subiendo nuevamente a hacer contacto con los suyos. Sus labios se fundieron, sus lenguas se enredaron, y los colmillos chocaron entre densos jadeos que cada vez se hacían más fuertes producto de la excitación. Cuando Hyukjae lo despojó de sus pantalones, manos algo torpes y frenéticas tentando los interiores de sus muslos, Junsu mordió su labio inferior y se acomodó contra su erección; los ojos de Hyukjae abriéndose al percibir lo que estaba a punto de hacer…sin preparación previa, pero él tan sólo gruñó.
“N-Necesito…esto, sólo hazlo” Junsu resolló contra su rostro, los labios enrojecidos y el cuello chorreando sangre. Hyukjae tan sólo pudo gemir de vuelta mientras Junsu rodeaba los brazos por su cuello y lo sentía posicionarse. Cuando Hyukjae irrumpió dentro de su cuerpo, Junsu gritó casi como para alertar a todos los presentes y le clavó las uñas puntiagudas con tanta fuerza en los hombros que comenzaron a sangrar. Hyukjae reprimió sus ruidos con su boca, jadeante y completamente sofocado en la estrechez de sus músculos. El sabor de la sangre en los labios de Hyukjae fue de gran ayuda; calor líquido fluyendo por sus venas llenándolo y lanzando vibraciones eléctricas de la cabeza hasta sus pies. Junsu se encontró sumido en la sensación, el dolor de su cuerpo prácticamente imperceptible mientras comenzaba a montar a Hyukjae; él gimiendo con fuerza al sentir las caderas de Junsu moviéndose en contra, comenzando a establecer un ritmo que no tardó en seguir, enterrándose con fuerza dentro de su cuerpo; estocadas experimentales en abruptas sacudidas que arrancaban jadeos enloquecedores en esa particular voz tan dulce, hasta que en un profundo empuje logró tocar el punto dentro de Junsu que lo deshizo. Él gimió y arqueó la cabeza hacia atrás, rogándole que lo hiciera de nuevo…cosa que cumplió, volviendo a lamer la sangre de su cuello y a embriagarse con sus labios.

Rápidamente encontraron su ritmo juntos, el ritmo que tanto necesitaban para apalear la lujuria que los incineraba por dentro entre mordidas y lamidas llenas de sangre. Junsu gemía y jadeaba, cabalgando en Hyukjae con fiereza, en toda su necesidad, dejando que él lo llevara hasta el lugar más recóndito del mundo…hasta donde se borra hasta el último pensamiento de su mente y sólo puede gritar por él…gritar su nombre cuando su semilla explota en su torso y su gélida esencia lo llena por dentro, le arde como el hielo…
Es en ese entonces, jadeante y complacido entre los brazos de Hyukjae, que Junsu emerge de nuevo, de las mismas cenizas de la noche que lo vieron surgir como un hijo más aquella fatídica noche con Sivela. Cuando sube la mirada para mirar a Hyukjae a los ojos, la gruesa marca grabada en su hombro con la marca del bosque se desvanece, y el plateado de sus iris se evapora dejando en su lugar un gris oscuro, lleno de cenizas…


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“Espero que se hayan divertido tanto como yo” Sivela lanzó una risita, dejando su abrigo de piel colgado en la entrada de la morada mientras Junsu y Hyukjae caminaban hacia el salón. Ella los había encontrado minutos después de su ataque en el sótano, cuando volvían con Donghae completamente pálido y algo desorientado…pero en perfecto estado considerando que lo habían violentado por parte doble. Al parecer esa noche tuvieron mucha suerte, ella había comentado mientras viajaban de vuelta, porque no había muchos lobos al acecho y para su fortuna más vampiros cazaban esa noche, haciendo la persecución un poco más ardua.
“Estuvo…bien” Junsu le dijo. Él y Hyukjae intercambiaron una mirada cómplice, su reciente encuentro aún latente en su mente, pero Sivela siempre había sido bastante intuitiva y no dejó pasar la nueva vibra que había entre su hijo y su neófito.
“Más que bien, al parecer” volvió a reír cuando los vio sorprenderse ante sus palabras, haciendo un ademán con la mano. “No, no me sorprende que ustedes…estén juntos. Con Dragan me pasó lo mismo, me convirtió y en días yo ya era su amante, así que no me extraña nada que entre ustedes suceda lo mismo. Y hablando de Dragan…ya debería estar por llegar, le informé de tu regreso y me traeré un ataúd más para ustedes. Está…bastante ansioso por escuchar tus motivos de regreso”
“¿Y no le adelantaste nada?” Junsu se acomodó en el diván junto con Hyukjae, sus manos entrelazadas ya en evidente señal de cohesión. No podía disimular enfrente de Sivela, y a pesar de que aún estaba dañado por lo de Yunho…Hyukjae era su soporte, su tablón firme ante las enormes tormentas que sacudieron su vida, y lo necesitaba. Estaba en calma a su lado, Junsu tenía la certeza de que saldrían adelante juntos y tendrían una nueva vida, un futuro…mejor.
“Algo…pero aún así quiere escucharte” un abrupto sonido de pasos en el corredor los sobresaltó. Los tres voltearon el rostro para ver al hombre que emergía desde las sombras. Junsu lo reconoció al instante: Dragan, el creador de Sivela, y su compañero de felonías. Estaba igual como Junsu lo recordaba: iris completamente blancos y pupilas más oscuras que la noche, carentes de vida. Su rostro tenso, estoico, que prácticamente parecía haber sido tallado en acero, y la indómita mata de cabello negro que ahora le llegaba hasta los hombros. Dragan superaba con creces en altura a Sivela y tenía hombros anchos y miembros nervudos, dignos de un vampiro que ha vivido muchos siglos. Vestía un largo chaquetón de gabardina, negro camuflable en la misma oscuridad, y pantalón y botas negras del mismo color. Alzó el rostro y Sivela le regaló la más maravillosa de las sonrisas; ojos azules centellando al pararse del sillón e ir a su encuentro.
“He puesto el ataúd arriba” fue lo que dijo cuando rodeó a su amante con sus brazos, sonriéndole en el contacto. “También te extrañaba, Wella” ella suspiró contra sus brazos, lanzando una risita al escuchar el apodo con que solían llamarla. Después de todo, Dragan llevaba muchos años siguiéndole los pasos antes de convertirla, evaluando hasta el último movimiento antes de concretar.
“Mi hijo está aquí” ella articuló al separarse de sus brazos, girando e inclinando el rostro en dirección a Junsu. Dragan arqueó ambas cejas, entrelazando su mano a la de Sivela y caminando hacia el salón.
“Kim Junsu” Dragan lo saludó. Junsu inclinó la cabeza en reconocimiento. “Qué me lleve el diablo, esto es una verdadera sorpresa”
“Si, bueno ha pasado algo de tiempo” Junsu lanzó una entrecortada risita, apretando la mano de Hyukjae y animándolo a que se presentara. “Quiero que conozcas a mi vampiro, Hyukjae saluda al creador de Sivela”
“Es un placer” Hyukjae le sonrió, bajando la cabeza a su vez. “Y gracias nuevamente por acogernos”
“Los hijos de Sivela son bienvenidos. Claro que ésta es la primera vez que uno regresa…” se rio, caminando junto a Sivela y sentándose en el sillón con ella sobre su regazo acurrucándose a su figura cual gatito pequeño. Era una visión bastante tierna considerando que ambos eran poderosas criaturas de la oscuridad…
“Sivela me contó que eres un híbrido” Dragan prosiguió, tamborileando los dedos en el muslo derecho de su amante. “O eras…porque si te soy sincero, no percibo ni una pisca de sangre de alguna bestia sobre tu cuerpo”
Eso sí lo descolocó y Junsu sintió un nudo en la garganta. Él había percibido…algo, casi como un cambio en su interior, una resolución. Y ahora se sentía distinto, mucho más en contacto con sus instintos y su naturaleza, pero realmente no sabía si aquel cambio dentro era suficiente como para hacerlo…repudiar un vínculo. Recordó las palabras de Yunho, tan lejanas y casi ajenas para él, cuando le habló de revertir el vínculo el primer día luego de haber renacido como híbrido. Recordó que le contó que había una forma, que el proceso podía ser revertido, pero… ¿Realmente lo había repudiado al establecer apego con Hyukjae? No estaba seguro…lo único que sabía era que se sentía distinto.
“Luces sorprendido” Dragan señaló y Junsu mordió su labio inferior, sin saber qué responder.
“Pero no es raro que hayas repudiado la influencia de la bestia sobre tu cuerpo. Por si lo habías olvidado, tu propia naturaleza siempre va a predominar sobre la mezcla, y si por alguna razón decides rebelarte contra tu condición…tu sangre de vampiro se alzará por sobre la otra”
“Creo que el señor Dragan está en lo correcto” Hyukjae habló y Junsu lo miró con ojos sorprendidos. “Yo…observé tus ojos cambiar, solían brillar de un plateado incandescente cuando sacabas tus colmillos, pero cuando estábamos…cazando, de un segundo a otro yo los observé cambiar…se tornaron gris ceniza, y así han permanecido”
“Bienvenido de vuelta, entonces” Dragan añadió y Junsu giró el rostro para mirarlo. Las palabras  de alguna forma no lo descolocaban y le hacían sentido, quizás todo tenía que ver con el cambio en su percepción…y los arreglos que quería hacer con su vida. La única forma de avanzar era dejando atrás la persona que había sido, quitándose la cáscara para extender sus alas y volver a surcar los cielos de la noche sin…tener el peso de ser la unión del elegido por profecías o algo por el estilo.
“Sí, creo que…estoy de vuelta” sonrió, intercambiando miradas con Hyukjae que a su vez le reflejó la sonrisa, asintiendo.
“Dragan tiene el trabajo perfecto para ustedes” Sivela les dijo, levantando el rostro del cuello de Dragan para mirarlos a los ojos. “Después de todo, si se van a quedar tienen que hacer algo por nosotros” sonrió, volviendo a descansar su cabeza en el cuello de su amante. Dragan hizo un ademán con sus manos al aire, reconociendo sus palabras.
“Si, bueno…es un trabajo duro, y sin duda el más peligroso de todos. Pero Sivela…me ha hablado bien de tus habilidades, Junsu, y si tu vampiro lleva tu sangre entonces estarán iguales en capacidades”
“Lleva mi sangre” Junsu le afirmó, el destello de determinación brillando en sus ojos. “Continúa, por favor”
“Quiero que trabajen en el tráfico de sangre de mortales. Como saben, el tratado que nos rige aquí impide la matanza y el consumo irracional de sangre de mortales; esas bestias nos tienen vigilados y el líder de la resistencia tiene ojos en todos lados. Sabe…cuál vampiro ha matado y cuál no, y aunque pienses que has escapado siempre…te encontrarán, es una verdadera calamidad. El tráfico de sangre abunda en los rincones más oscuros, entre susurros de vampiros, y en los barrios más bajos y salvajes de la ciudad. Los valientes que la trafican…son blancos fijos de la Resistencia y tienen que estar moviéndose continuamente, pero las ganancias que significa una bolsa de sangre humana son altísimos. No es como si pudiésemos estar saqueando bancos de sangre o algo…eso sería una peor afrenta, lo que yo les estoy proponiendo es simple: les traigo las bolsas de sangre y ustedes salen a cazar a diario, distintos mortales para llenarlas con el contenido. Sivela, mi amada, será la encargada de contactarse con los clientes y hacer las distribuciones. Deben tener en consideración que este es el oficio más riesgoso que puede ejercer un vampiro…y las peleas y persecuciones van a estar pisándoles los talones, pero si son exitosos…estaremos en la cima muy pronto”
Junsu y Hyukjae escucharon las palabras, sopesando todo lo que aceptar el nuevo trabajo implicaba. A Junsu no le quedó ninguna duda, la adrenalina y la euforia que traería ser un contrabandista era demasiado tentadora como para negarse, considerando que la posibilidad de enfrentarse con un licántropo le parecía más atractiva que antes. En la guerra había estado atemorizado, más preocupado por Yunho que nada…pero ahora, podría mostrarse de igual a igual contra un lobo de la Resistencia, limando asperezas y testeando su fortaleza. Miró a Hyukjae; las luces de sus ojos no demostraban para nada inseguridad…él lo seguiría hasta la muerte. Llegando a un acuerdo silencioso entre ambos, Junsu finalmente habló.
“Estoy consciente de todos los peligros que traería si aceptamos el trabajo” miró a Dragan y a Sivela; el ceño fruncido de Dragan evidenciándose mientras que ella sólo lo miraba con ojos curiosos, expectantes. “Pero aún así, la oferta me parece demasiado tentadora como para rechazarla, y si es lo que tenemos que hacer para agradecerles el recibimiento lo aceptaremos. Confío en que nos des las pautas para comenzar, Dragan y con Hyukkie haremos nuestro mejor esfuerzo”
“¡Esplendido!” Dragan les sonrió, las puntas de sus colmillos apenas asomándose en su dentadura blanca. “Descuiden, que todo será perfectamente coordinado para no cometer fallas, pero por ahora sugeriría que fueran a descansar. El alba ya está cerca y mañana será un día de preparación”
Junsu asintió, levantándose del diván. Hyukjae hizo lo mismo, volviendo a entrelazar sus manos mientras caminaban al corredor.
“¿Vienen?” Junsu giró el rostro para mirar a la pareja aún en el sillón. Dragan les sonrió, un ápice de fuego brillando en su mirada.
“Descansen, criaturas. Sivela y yo iremos a dar nuestra ronda nocturna”
Sivela se acurrucó más en su cuello, guiñándole un ojo a Junsu y él les sonrió, pasando un brazo por los hombros de Hyukjae y caminando hacia las escaleras, al segundo piso. Les esperaban pruebas adversas cuando la noche cayera sobre la ciudad, pero la euforia y nuevos descubrimientos que les aguardaban eran demasiado tentadores como para ponerse a pensar en los riesgos. Este…era el comienzo de su nueva vida.


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Koiko: si quedó alguna duda, esta es la metamorfosis de Junsu de la que yo estaba comentando y su nuevo rol en el mundo de los mortales. Al aceptar su naturaleza y al querer cambiar su vida, está renunciando a sus cuerdas que lo atan a Yunho y por ende, su naturaleza le ganó a la mezcla y es él, lo leyeron bien…es él el que repudia a Yunho finalmente. Esta metamorfosis es crucial para todo lo que se viene, asi que ténganme fe…el viaje aún no termina e.e
Comentarios son el cemento de esta enooorme pared que es el fic novela <.3

1 comentarios:

  1. Anónimo9/21/2014

    Ooohh no me esperaba para nada este giro , pense q yunho se disculparia ... va genial la historia sigue asi sorprendiendonos a todos

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