Love is a Force of Nature. Cap 40

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Por la Senda del Lobo:
Montañas del Norte - Primera Parte

Vivo un peligro y otra vez
Corro por la línea de fuego […]
[Peligro, Reik]


Yunho y Heechul se internaron en el bosque con todos los sentidos alertas, las abruptas persecuciones hacían eco en prácticamente toda la región y la intención de Yunho era evitar cualquier ataque y pasar inadvertidos rumbo al norte, a pesar de que sabía que eran los lobos norteños los causantes de los múltiples enfrentamientos que ya se habían producido.
Heechul se sorprendió cuando Yunho pegó un salto a través de las arboledas, aterrizando a los pies del imponente lago. Realmente estaba seguro que no había pasado más de una hora y ya se encontraban completamente insertos en el corazón del bosque en una abismante velocidad. Enredó los dedos con fuerza a su pelaje, y pudo percatarse de un abrupto sonido de ramas quebradizas que los acechó a los alrededores. Yunho también se percató del ruido, ambas orejas en alerta. De un segundo a otro el sonido de las flechas surcó los cielos; la velocidad de Yunho jugándole a favor para esquivar el centenar de flechas que aterrizó a su alrededor y Yunho observó al instante a un grupo de robustos licántropos bloqueándole el paso, gruñidos y miradas fulminantes atravesándolo.
“Yunho…” Heechul murmuró al observar a sus agresores. Yunho había esquivado todas las flechas como si fuese un juego de niños, de una manera tan sorprendente que llegaba a ser aterradora, pero el paso hacia el norte evidentemente estaba interrumpido…
“Pase lo que pase…no te bajes, es una orden” Yunho le dijo, gruñéndole a su vez a los lobos que comenzaban a acercárseles; ojos dorados comenzando a centellar al sentir a su lobo interno aflorando ante el enfrentamiento.
“Es él” gruñó el lobo que estaba al frente, su gruñido traducido a palabras a los oídos de Heechul y Yunho. “El Lobo de Fuego”
Gruñidos colectivos se escucharon ante la mención. Yunho no se dejó amedrentar y gruñó a su vez con más fuerza, el sonido bramando ante sus oídos.
“Déjenme pasar y no les haré daño” espetó, enseñando sus colmillos en el despertar de su lobo interno, sus fauces comenzando a salivar en la abrupta ira por la encerrona. Sintió a Heechul clavarle los dedos en el pelaje, su inseguridad palpable ante el enfrentamiento.
“¡Sobre nuestros cadáveres!” y fue el último gruñido, luego los diez lobos que Yunho pudo finalmente divisar se abalanzaron contra su figura cual bestias furiosas en cacería. Yunho dio un salto largo, decidido a correr para dejarlos atrás pero viéndose impedido por otro lobo que saltó desde los matorrales y lo embistió, ambos colmillos clavándose con fuerza a sus costados. Yunho gimoteó ante el ataque, cayendo bruscamente al suelo y con las manos de Heechul prácticamente desgarrando su pelaje al intentar aferrarse. Su forma de lobo superaba ampliamente en tamaño a la de su agresor, y pudo sacudírselo de encima con facilidad, empujándolo a su vez; los brazos de Heechul aferrados a su cuerpo cual enredaderas, buscando el soporte con fuerza.

Eran mayoría y cada uno de ellos se abalanzaba al cuerpo de Yunho en un distinto ángulo; su  velocidad y reflejos puestos a prueba, además del peso del cuerpo de Heechul haciéndole todo más difícil al enlentecer sus movimientos, pero no podía correr el riesgo de separarlo... tenía que luchar de todas formas. Mordía y golpeaba con la cola, empujaba y azotaba con sus patas y garras pero los lobos lo estaban rodeando, reduciendo su campo de movimiento e incluso logrando propinarle heridas; su níveo pelaje comenzando a ensangrentarse ante los súbitos zarpazos y mordidas. Heechul se sentía completamente impotente, pero Yunho le había dado una orden y él no podía desobedecer…tan sólo podía aferrarse a su pelaje con todas sus fuerzas, la enorme forma de lobo de Yunho sirviéndole de soporte perfecto a su cuerpo, de lo contrario de seguro habría perdido el balance ante las maniobras de su contrataque.
Lo escuchó gruñir cuando un lobo le mordió la cola; Yunho sacudió el cuerpo para empujarlo contra un árbol, pero a la vez tenía tres lobos más a sus costados, abalanzándose a su cuerpo para agotarlo. Lo estaban superando…era evidente que Yunho poseía una resistencia envidiable, pero sus heridas habían comenzado a debilitarlo. Yunho jadeaba y gruñía, había logrado herir de muerte a sólo dos…y los ocho restantes le estaban arrancando toda la fuerza. Si seguían a este ritmo lo debilitarían lo suficiente para herirlo brutalmente…
“Quémalos” Heechul le susurró, agachando la cabeza hasta rozar con sus orejas, su preocupación por lo injusta que era la pelea saliendo a la superficie, Yunho tenía que equiparar las cosas.
“Son mayoría Yunho, mira cómo te tienen…”
Yunho rugió al esquivar a dos lobos, girando para encarar y contratacar con los que lo intentaban agredir por la espalda. Heechul tenía razón, una pelea en multitud jamás sería justa…pero Yunho jamás había utilizado el fuego estando en su forma de lobo y temía envolver a Heechul en las llamas si se decidía a hacerlo, pero realmente ya no tenía otra alternativa. Su bestia interna aulló cuando Yunho se conectó con su fuerza; las cadenas rompiéndose para liberar todo el potencial oscuro que resguardaba dentro, hecho para gobernar. Sus ojos se oscurecieron completamente, Yunho sintió el fuego líquido recorrer todas sus venas en un avasallador torrente y se paró en seco, un gruñido bajo escapándose de su hocico cuando su poder respondió a su llamado. Heechul tembló, perplejo, al observar el abrupto cambio en Yunho. De un segundo a otro…su pelaje comenzó a oscurecerse, tornándose de un azabache tan oscuro como la misma noche y fue en ese entonces que lo sintió…la oscura aura que comenzó a irradiar desde sus patas, envolviéndolo por completo. Yunho rugió con fuerza y la energía se convirtió en enormes llamaradas oscuras que comenzaron a emanar de adentro. Heechul lanzó un grito al sentir el calor envolverlo a su vez, pero las llamas…rodeaban su figura y se perdían en torno a ella, las llamas…parecían reconocerlo. Heechul tenía fuego alrededor de su cuerpo y no estaba ardiendo, estaba completamente ileso, las llamas danzaban en torno a su figura y le acariciaban la piel. Sonrió, maravillado, al pasar los dedos por una llama oscura y sentir tan sólo un agradable calor. No estaba seguro de si Yunho realmente tenía pleno control sobre tan aterradora habilidad…pero el hecho de ver las llamas rodear su figura sin dañarlo era fascinante. Después de ello fue tan sólo un segundo para que todo explotara; con un último gruñido las llamas del cuerpo de Yunho se expandieron, cazando a los lobos cual presa e incinerándolos en el acto. Heechul jamás había visto algo tan estremecedor: pelajes chamuscándose, pieles derritiéndose y cuerpos desintegrándose hasta formar tan sólo cenizas a su paso. Y tan rápido como había aparecido, se desvaneció…Heechul pudo percibir el temblor en el cuerpo de Yunho, casi como si estuviese cerrando una llave; el negro azabache destiñéndose de su pelaje para volver a formar los níveos mechones hasta que sus gruñidos cesaron en la contención. Yunho se transformó de vuelta a su forma humana, pesados jadeos saliendo en bocanadas, y Heechul chilló de sorpresa cuando se encontró presionado contra su torso expuesto.
“¿Estás bien?” Yunho lo estrechó contra su cuerpo, su voz sonando raspada, como si recién hubiese vuelto de un trance. Las heridas de su cuerpo habían comenzando a cerrarse, pero aún así lucía deteriorado.
“Si…” Heechul apenas susurró, suspirando y girando el rostro para mirarlo. “¿Lo estás tú?”
“Si, sólo estoy algo cansado. Despertar el fuego me desgasta considerablemente” Yunho jadeó, casi como si estuviese recuperando el aliento antes de volver a hablarle.
“Quería asegurarme que el fuego no haya quemado tu piel, ese era mi mayor miedo”
“No me lastimaste, Yun” Heechul llevó una de sus manos hasta su rostro, sus dedos acariciando su mandíbula con suavidad y reafirmándole que estaba bien.
“Estoy sano y salvo”
“Así veo” Yunho le sonrió, inclinando su rostro hasta su palma y suspirando, aliviado.
“Debemos seguir moviéndonos, es muy peligroso quedarnos aquí” Yunho dijo, llevando una de sus manos a su espalda y dándole unas palmadas.
“De acuerdo” Heechul asintió y se separó de su cuerpo con gracia, levantándose y luego tendiéndole una mano. Yunho la tomó, incorporándose y volviendo a suspirar, tomándole el peso al final de la pelea. Tenía varias cicatrices formadas en el torso, hombros, muslos y bajo vientre; arañazos y marcas de colmillos adornando su piel como recordatorio del encuentro. Sanarían en poco tiempo, Yunho lo sabía…pero su energía estaba desgastada, debían buscar refugio para descansar o no podría hacerle frente al norte. Heechul parecía comprender a la perfección su desgaste; lo miraba con ojos compasivos, quizás con ganas de compartir la carga de sus hombros para que no se hiciera tan pesada. Yunho sonrió ante ello, Heechul siempre pudo leerlo como un libro…su conexión manteniéndose intacta a pesar del tiempo. Puso las dos manos sobre sus hombros; Heechul le abrió los ojos en sorpresa, expectante.
“Estoy bien, Chul” Yunho le dijo, leyendo los pensamientos de su mente. “Puedo correr unos kilómetros más, pero tendremos que buscar refugio camino al norte…de lo contrario temo no rendir bien” Heechul asintió, su mirada suavizándose ante las palabras de Yunho, sonriéndole cálidamente y tratando de transmitirle algo de optimismo ante el percance, a pesar de que sabía que podían ser atacados por nuevos lobos o incluso vampiros al caer la noche. El panorama al norte era un completo incierto. Heechul posó sus manos sobre las de Yunho, retirándolas para acercarse a estrecharlo.
“Estoy aquí para ayudarte, Yun” susurró contra su figura, sorprendiéndolo.
“La próxima vez no me reprimas…yo quiero pelear a tu lado”
Yunho sonrió, cerrando los brazos contra su estrecha figura. Sabía que Heechul quería compartir toda la carga, sin importar los riesgos, y eso lo hizo sentir una calidez dentro de su pecho. A veces…el individualismo le pasaba la cuenta, y era grato saber que esta vez viajaba acompañado.
“De acuerdo” le dijo, sus manos yendo a acariciar su cabello en un gesto de antaño, de los días en que ambos corrían por los bosques en las cacerías y entrenaban para ser alphas. Sentía toda la seguridad de Heechul calando hondo y de pronto, el peso de ser la revelación de la profecía hecha por su antepasado se sintió más liviano. No estaba solo en la pelea, ya había conseguido el apoyo de Heechul y de todo el sur para un futuro más justo…y ahora, era tiempo de transmitir sus convicciones a la otra parte.
Yunho se separó del abrazo con la brillante sonrisa de Heechul plasmada sobre su rostro. Gruñó bajo al conectarse con su lobo interno y transformarse nuevamente a su forma de lobo; su cuerpo deformándose, desfigurándose hasta tener la enorme forma lobuna parada al frente de Heechul, su pelaje resplandeciendo en la luz de la tarde. Heechul se acercó a su forma, trepando y encajándose a su lomo de un salto, tomando soporte entre los mechones de pelaje en su cabeza. Yunho giró la cabeza y lo observó asegurado a su cuerpo; Heechul asintió y Yunho comenzó a trotar, tomando impulso y dando un salto, la brisa azotando ambos cuerpos mientras hacía contacto con su velocidad y rápidamente comenzaban a dejar atrás tramos y tramos de arboledas y malezas.

Millas recorridas de vastos bosques, riachuelos y alguna que otra quebrada para revelar en la  frontera del bosque oscuro edificaciones y luces brillantes de la metrópolis que centellaban en la lejanía. Era prácticamente como la Sodoma y Gomorra de la biblia, edificada en una vasta planicie a las afueras del bosque. Contaba la leyenda que había sido edificada por los primeros demonios que tuvieron acceso a la dimensión paralela en la guerra de los cielos, creando una verdadera ciudadela como guarida. Los demonios colaboraron con la invasión del vampirismo a la tierra y ellos establecieron la Orden de sangre en el corazón de la metrópolis; centro de movimientos y actividades vampíricas. Con el nacimiento del tratado, la metrópolis se transformó en terreno de neutralidad, pero aun así no era común ver licántropos paseándose por ella, sobre todo por las noches. El lugar siendo considerado como centro de tráfico, de sangre y de promiscuidad.
“¿Atravesaremos la metrópolis?” Heechul murmuró contra su pelaje al observar las brillantes luces a la lejanía como luciérnagas en un oscuro pantano.
“Me temo que sí, la única manera más rápida de entrar en tierra firme directo a las montañas nevadas es atravesando la ciudadela. Rodearla nos tomaría mas tiempo del que tenemos”
“Podríamos buscar refugio dentro” Heechul le sugirió. Yunho sacudió las orejas en alerta ante su propuesta. El riesgo era bastante alto para siquiera sugerirlo…
“Es raro ver licántropos en la metrópolis por las noches” Heechul continuó, consciente de la dubitación en Yunho. “No llamaremos mucho la atención si te transformas de vuelta”
“Te olvidas de mis ojos…” protestó, bufando bajo.
“¿Tú crees que alguien se dará cuenta? La metrópolis está llena de humanoides con ojos de colores vibrantes…te aseguro que pasarás desapercibido”
Yunho bufó nuevamente, realmente no estaba muy convencido, y el riesgo de ser descubiertos era altísimo. Pero si lo pensaba bien…dudaba encontrar alguna cueva rumbo al norte, pasado la metrópolis y millas hacia el norte se rumoreaba que sólo había nieve. Los microclimas de la dimensión paralela eran tan fascinantes como incomprensibles: el sur podía estar inserto en un verano eterno mientras que el norte yacía sumido en la nieve; condiciones completamente opuestas que habían forjado ambos bandos y desarrollado fortalezas.
Definitivamente parecían no tener otra opción. Yunho finalmente decidió ceder cuando se encontró casi a puertas de la ciudadela, deteniendo la marcha. Heechul comprendió su decisión, bajando de su lomo para dejarlo transformarse de vuelta. Yunho retornó a su forma humana en una completa desfiguración, apareciendo al lado de Heechul y estirando sus músculos después de kilómetros de andar a cuatro patas.
“Sigo creyendo que es mala idea” Yunho le dijo, lanzando un suspiro. “Pero camino al norte dudo que podamos encontrar refugio y estoy exhausto” frunció el ceño, observando la ciudadela con desconfianza. Heechul asintió, consciente de la dureza del camino que les esperaba rumbo a las montañas.
“Será más fácil que finjamos ser uniones…” Heechul sugirió de sopetón, su voz casi un susurro. Yunho lo miró de reojo y pudo jurar que sus mejillas habían adquirido algo de color al hablar. “Despertaríamos menos sospechas viajando juntos y más aún para quedarnos en alguna posada…” mordió su labio inferior y Yunho lanzó una risita. Heechul giró el rostro para mirarlo, arqueándole una ceja, y él le sonrió.
“Iba a sugerirte lo mismo. Es lo más lógico después de todo” Yunho le dijo, tomando la mano de Heechul entre la suya y jalándolo en dirección hacia la ciudadela. Los dedos de Heechul apretaron su mano con suavidad y Yunho pudo sentir la corriente eléctrica, y la hipereactividad de su bestia con apenas ese gesto… forzándolo a volver a luchar contra ella para acallar sus gruñidos, saliendo finalmente de su refugio entre los árboles y caminando a pie los metros restantes que los separaban de la edificación; muros de piedra gruesa rodeándola en una abrupta barrera que resguardaba la conmoción.
En las cercanías del lugar se podía observar la abrupta circulación de gente. Transeúntes envueltos en capuchas, abrigos y hasta cargas de energía perceptibles en torno a la entrada de la metrópolis. Yunho y Heechul caminaron lado a lado, sin voltear a mirar a ninguno de los transeúntes que pasaban a sus alrededores mientras se internaban finalmente directo al corazón de la metrópolis.
La ciudadela los saludaba en todo su esplendor, múltiples construcciones de piedra en torno a la enorme fuente de aguas cristalinas adornada con piedras preciosas que centellaban en el centro. Estaba plagada de visitantes; carteles de portales con demonios, tráfico de criaturas, tráfico de sangre de mortales, de hada, y venta de armas por doquier. Habían algunas casas rojas también…que indicaban venta de esclavos, y servicios hasta de otro tipo.
La Orden de vampiros destacaba por estar resguarda por pálidos guardias. Situada en el ala oeste de la ciudadela, la construcción prácticamente era una mansión medieval de piedra; enredaderas oscuras adornando las paredes y antorchas resguardando la entrada. La sede de operaciones de sus enemigos tenía un cartel afuera anunciando el reclutamiento de mercenarios para las persecuciones. Yunho se dejó guiar por Heechul, su mano entrelazada firmemente a la suya mientras él lo guiaba pasado la Orden y rumbo a un pequeña morada con un letrero a su lado. Yunho sonrió al percatarse de que era una posada, la alfombra persa adornando la entrada invitando a cualquiera. El lugar parecía bastante confiable para descansar.
“Llamó mi atención apenas nos acercamos a la fuente” Heechul le comentó al pararse en seco en la entrada del lugar, girando el rostro para mirarlo.
“Perceptivo como siempre” Yunho asintió y Heechul lanzó una risita, jalándolo hacia dentro de la posada. La sala que los recibió estaba colmada de mesas y un acogedor bar de madera barnizada. La hoguera al fondo brindaba una atmósfera relajante y algunas personas estaban sentadas en las mesas bebiendo. Una mujer de cálidos ojos verdes los recibió a la entrada; su larga cabellera negra le llegaba a la cintura y llevaba una blusa con corbatín y falda negra, aspecto típico de una anfitriona mortal.
“Señores” ella hizo una reverencia, subiendo el rostro y sonriéndoles. “¿Buscan una mesa? Tenemos un especial de tragos a su disposición”
“Eres muy amable” Heechul le sonrió, radiante, haciendo un gesto con la mano antes de volver a hablar. “Pero mi unión y yo venimos de un viaje bastante arduo, y me preguntaba si tenías alguna habitación disponible para poder descansar”
Ella los miró a ambos, prácticamente recién percatándose de sus manos entrelazabas y sus  aspectos similares, lanzando una pequeña risita.
“Claro, por supuesto. Hace tiempo que no teníamos huéspedes unidos aquí, iré a preparar una habitación de inmediato. Si gustan tomen asiento y pidan algo para refrescarse, yo volveré pronto”
Volvió a bajar la cabeza y luego desapareció por un corredor hacia dentro, sonidos de escalones haciendo eco a la distancia. Yunho suspiró, mirando a Heechul y luego a las personas que se encontraban en el local. Pudo percibir que la mayoría eran vampiros, y uno que otro demonio irradiando energía…pero nada más. Heechul caminó hasta una de las mesas, Yunho siguiéndolo detrás y percatándose de los ojos que comenzaban a escudriñarlos al segundo que se acercaron.
“Mírame a mi” Heechul murmuró, sus ojos resplandeciendo al usar su telepatía de lobo con Yunho. “No mires a nadie más, es riesgoso”
“Descuida, Princesa” Yunho le sonrió, sacándole la lengua, y Heechul lo pateó por debajo de la mesa, ganándose un bufido por parte suya.
“¿Los atienden?” una abrupta voz los sobresaltó. A su lado yacía una persona de duras facciones. Los rizos color ceniza caían sobre su cabeza en completo desorden y llevaba un traje de dos piezas, gris con camisa blanca. Ambos se percataron de sus oscuras energías, sentidos en alerta al percibir que era un demonio; sus ojos color salmón prácticamente parecían brasas.
“Estamos esperando una habitación” Heechul le contestó, regalándole una sonrisa al demonio que los miraba con expresión estoica. “¿Tendrás algo de absenta, por casualidad?”
“Claro” el demonio murmuró, asintiendo y luego volteando, caminando de vuelta al bar. Heechul se removió en el asiento, incómodo al sentir los ojos de los vampiros presentes fijos en sus presencias. Extendió la mano sobre la mesa, haciéndole un gesto con la cabeza a Yunho.
“Dame tu mano, recuerda que somos un matrimonio feliz…”
Yunho lanzó una carcajada ante el comentario; Heechul tenía una mueca en el rostro, era evidente que no lo encontraba chistoso, pero aún así le sonrió. Yunho entrelazó su mano a la suya sobre la mesa, sus dedos apretando los suyos, reafirmándole que estaban juntos en ello.

La absenta llegó rápido, el sabor agridulce relajándolos a ambos y reduciendo la tensión de ser observados como bichos raros. Heechul olvidó el nerviosismo con el calor del licor, soltándose y comenzando a hablarle a Yunho sobre sus recuerdos del pasado, anécdotas de la colonia del bosque y cómo ambos habían luchado, entrenado, y crecido hasta formar lo que eran ahora. Ambos rieron ante sus recuerdos, recordando toda su estadía juntos y los comienzos en la colonia del bosque. Entre un par de cortos de absenta siguientes Heechul le contó del sur, de sus comienzos, de lo duro que había sido el entrenamiento y de lo arduo que fue su ascenso a líder después de prácticamente siete años de entrenamiento. Yunho lo observaba hablar, con el cuerpo completamente adormecido y la mente nublada. El alcohol le había pasado la cuenta, pero tampoco había sido capaz de negarse cuando Heechul volvía a pedir otra ronda…y además esa mujer no llegaba nunca a avisarles de la habitación. No tenía nada de malo pasar el rato tomando algunas copas…
“Yun” Heechul le dijo, interrumpiendo la conversación. Tenía las mejillas encendidas producto del alcohol y su cabello algo revuelto, ojos avellanos brillosos y prácticamente hipnóticos…
“Hay un demonio que me está mirando…” hizo un puchero y a Yunho le costó procesar las cosas. Sólo podía concentrarse en los gestos faciales de Heechul, y cuando él ladeó la cabeza hacia un costado…observó a un par de hombres en la mesa de al lado. Uno de ellos estaba sentado con la mirada fija en Heechul, los ojos nublados en intenciones lascivas. Yunho bufó de pronto, y Heechul lanzó una risita.
“¿Q-Qué?” Yunho tartamudeó y maldijo su súbita pérdida de control del habla. Definitivamente tenía que tener más cuidado con la absenta…
“No me gusta cómo me mira” Heechul lo miró de reojo; el demonio le sonreía sin dejar de posar los ojos sobre su figura, pasando la lengua por sus labios en un gesto sugestivo.
“Haz algo” Heechul murmuró de súbito, el puchero de vuelta a sus labios al ser incapaz de lograr que el demonio lo dejara de atosigar, ni por mucho que le lanzara miradas asesinas o simplemente lo ignorara, la criatura tan sólo seguía con sus juegos.
Yunho parpadeó reiteradamente, mirando a Heechul y luego al demonio que parecía estar acosándolo con la mirada. No tenía idea de qué hora podía ser, pero el ambiente se había transformado en libertinaje puro. En algún momento de su charla con Heechul habían llegado mujeres, vampiresas o quizás candidatas a mujeres malditas, Yunho realmente no estaba seguro…pero ahora el local se había transformado prácticamente en un burdel. Parejas se perdían por los corredores, había vampiros con mujeres en sus regazos, y el bar estaba a su máximo; tragos y risas resonando y haciendo eco en toda la estancia. ¿Cuándo cambió todo? Yunho no tiene idea, tan sólo sabe que la atmósfera se tornó bastante densa…
Súbitamente, el demonio se levantó del asiento, acercándose a su mesa. Yunho prácticamente no se percató de ello hasta que vio la figura parada en la mesa.
“¿Puedo invitarte a un trago?” el demonio preguntó, dirigiéndose a Heechul. Él no respondió y sólo miró a Yunho con expresión suplicante. De un segundo a otro, algo dentro de Yunho hizo clic, procesando todo con velocidad.
“¿Qué te pasa?” Yunho le disparó al demonio, lanzando un resoplido. “¿Acaso no ves que está conmigo?” Heechul abrió los ojos de par en par al escucharlo, mudo. Sabía que tenían que mantener la farsa…si alguien los llegase a cuestionar, provocando un escándalo y alterando a Yunho, sus energías podrían reaccionar ante ello,  revelando su identidad. Eso era algo que debían evitar a toda costa.
“Pero si tú no le prestas atención” el demonio contrarrestó, sonriéndole nuevamente al dirigirse a Heechul, ladeando la cabeza. “Yo podría hacerlo mejor…”
“Es mi unión, así que piérdete”
Yunho echó el asiento hacia atrás. Por un segundo Heechul pensó que se levantaría a encararlo, pero se equivocó, Yunho tan sólo le hizo un gesto con la cabeza.
“Ven” le dijo y Heechul prácticamente se ahogó de la impresión, pero el demonio no paraba de insistirle, era evidente que no estaba muy convencido de que fueran pareja…así que abruptamente se levantó. Se tambaleó producto del alcohol, poniendo las manos en la mesa como soporte hasta llegar a la figura de Yunho y mirándolo en confusión. Sentía el cuerpo adormecido y cálido, pensar bien le estaba costando bastante. Esperó la voz de Yunho, pero ésta resonó dentro de su cabeza.
“Siéntate…” el susurro hizo eco y Heechul suspiró en sorpresa, haciendo contacto con los ojos disparejos de Yunho. Su mirada estaba nublada, y tenía el cabello enmarañado; Heechul pudo distinguir algunas gotas de sudor adornando la tostada piel de su cuello mientras lo contemplaba.
La silla no tenía soporte de brazos, tan sólo el respaldo y la cubierta de terciopelo. Heechul se acercó más hasta la figura de Yunho, sus ojos no dejando de mirarlo en búsqueda de aprobación. Yunho le sonrió de medio lado, y Heechul finalmente se posicionó sobre su figura, sentándose a horcajadas sobre su cuerpo. Yunho dejó escapar un ruido bajo ante el contacto, sus manos cerrándose contra la figura de Heechul en un gesto posesivo mientras las propias manos de Heechul rodeaban su cuello, girando el rostro para mirar al demonio con una expresión ostentosa en el rostro.
“Deja de dar pena y danos privacidad” Yunho le espetó, lanzando una risita. Heechul se relajó ante el contacto, tratando de no disfrutar demasiado la cercanía aunque le estaba costando. Sus instintos estaban a flor de piel ante el aullido de su lobo que inmediatamente reaccionó ante la intimidad…
“Bah, eso no significa nada. Vamos, preciosura…yo puedo llevarte a las ciudades más hermosas” se acercó a tomar a Heechul del brazo, pero él violentamente le hizo el quite; ojos nublados lanzándole una mirada fulminante.
“¿Qué no oíste a mi unión? Piérdete” le disparó y luego posó ambas manos en el rostro de Yunho, reduciendo la distancia que los separaba hasta juntar sus labios. Yunho se petrificó con el roce, estático por un segundo en el shock, pero incapaz de detenerlo; no cuando tenía a su lobo interno aullando de semejante forma…encendiendo su fuego ante el cosquilleo que le produjo el roce de sus labios…familiar, haciéndolo ceder. Heechul se sorprendió cuando Yunho reaccionó al beso y movió sus labios contra los suyos; era todo lo que necesitaba para rendirse ante el contacto. Respondió a su beso, volviendo a rodear los brazos por su cuello y apegándose a él. Yunho suspiró contra sus labios, ya casi había olvidado su sabor…habían pasado demasiados años desde la última vez que pudo estar así con él. La ardiente lengua de Heechul comenzó a hacer presión contra su boca, trazando una línea húmeda por sus labios, dejándolo sin fuerzas ni sanidad para no ceder. Abrió sus labios y ambas lenguas se encontraron en un deslizamiento suave, tentativo, casi como si estuviesen volviendo a reacomodarse; la presencia del demonio quedando olvidada de sus mentes mientras ambos comenzaban a perderse en el contacto, intoxicados en los recuerdos…de pronto todo estaba de vuelta y a flor de piel. Heechul gimió con suavidad cuando Yunho mordió su labio inferior; y al escuchar el sonido él instintivamente incrementó el amarre que tenía en su estrecha cintura, presionando su figura con más fuerza contra su cuerpo…

Muy dentro, había una voz que le susurraba a Yunho que esto estaba mal…que debía parar…había una voz que le susurraba el nombre de Junsu, pero había otra voz más fuerte, la voz de su bestia que le decía que estaba bien, le susurraba la traición de Junsu al convertir a un mortal, y le susurraba que Heechul le pertenecía. Yunho se dejó llevar, incapaz de pensar…Heechul se sentía tan bien, tan perfecto; su cuerpo cálido presionado contra el suyo tan distinto a la frialdad. Sólo un beso…nadie tendría que enterarse…

Heechul sintió el calor del cuerpo de Yunho presionándose con más fuerza, su parte baja quemando contra la entrepierna de Yunho en un deslizamiento peligroso, demasiado peligroso…Heechul lo sabía. Su mente era un verdadero caos pero estaba completamente adormecida, perdida entre los labios de Yunho y su calor. Sabía que estaba mal, pero lo hizo con un fin claro: un beso para actuar como la unión ficticia de Yunho, sin pensar que terminaría en…esto: ambos besándose y sus cuerpos rozándose, y dios…tan cerca, tan cerca que Heechul podía sentir a Yunho a través de los pantalones de seda, podía sentirlo…duro…y ardiendo, y aquello estaba haciendo estragos dentro; el calor en su bajo vientre expandiéndose por todo su cuerpo. ¿Acaso deseaba sentirlo de nuevo? No estaba seguro, sólo sabía que Yunho se sentía…bien, tan bien. Pensó en Keiichi, pensó en la traición que ambos estaban haciendo pero Heechul se encontraba demasiado intoxicado para sentir culpa; el bichito de la consciencia adormecido en la despertada lujuria de su bestia que le reclamaba que lo necesitaba, necesitaba a Yunho. Sólo será esto, lo juro…

Se separaron por la falta de aire, ambos jadeando contra sus labios enrojecidos de tanto besar; frentes presionadas y tratando de regular las respiraciones. Heechul sentía el torso de Yunho quemando contra el suyo, y realmente no supo cómo, ni con qué fuerzas se levantó, pero de pronto estaba caminando hacia el corredor con los pasos de Yunho detrás de su figura como cuando el lobo persigue a su presa, acechando. La mujer de antes los interceptó en el camino, pidiéndoles disculpas por la tardanza y guiándolos hacia el segundo piso. Heechul realmente no pudo ponerle atención, con suerte podía medir sus pasos…el alcohol lo había trastornado y la lujuria haciendo estragos en su cuerpo. Sabía que debía decirle algo a la mujer, inventarle una excusa o cualquier cosa, estaba consciente de que no podía dormir con Yunho en la misma habitación porque temía que pudieran cruzar la línea. Dios…quiero cruzar la línea…no me dejes cruzar la línea…pero ninguna palabra salió de sus labios cuando ella les abrió la puerta, revelando la habitación con la enorme cama. No, no…la  puerta se cerró y Heechul tembló al sentir la figura de Yunho detrás de él, tembló al saber que si volvía a besarlo no podría negarle nada…
“Chul…” Yunho le susurró y Heechul prácticamente lanzó un gemido al escucharlo, el sonido siendo suficiente para derretirlo.
“N-No…puedo…quedarme…” Yunho murmuró, sus densos jadeos haciendo eco en todo su cuerpo. Heechul lo sabía, por supuesto que lo sabía…sin embargo no hizo nada para detener la mano de Yunho que serpenteó por su torso, clavándose a su cintura y apegándolo a su cuerpo en el más peligroso de los contactos…
“Pídeme que me vaya” fue lo que le susurró, sus uñas clavándose en la piel de su cintura en un gesto urgente, desahuciado. Heechul sabía en el estado que ambos se encontraban, Yunho estaba apelando a la única pisca de racionalidad que le quedaba antes de caer y devorarlo por completo. Heechul tan sólo tenía que alejarlo, devolviéndole la sanidad al cuerpo al separarlo del suyo, porque a estas alturas sus lobos internos se estaban clamando con urgencia…el lazo a flor de piel ahora que habían vuelto a restablecer el apego, arrastrándolos de vuelta…
Heechul sabía lo que tenía que hacer, pero cuando su voluntad lo traicionó y las palabras salieron de sus labios, supo que ardería en el infierno por su pecado.
“Quédate…” Heechul le dijo, voz apenas audible y entrecortada. Yunho gruñó y Heechul abruptamente se volteó, rodeando los brazos por su cuello y volviéndolo a besar. No había sanidad, no había racionalidad ni tampoco había límites, porque dos lobos en celo eran las criaturas más peligrosas que se podían encontrar.

Yunho respondió al beso con fuerza, incapaz de detener lo que habían empezado. Podía escuchar el lobo interno de Heechul gimoteando contra el suyo; su bestia de fuego también lo deseaba,  deseaba gobernar sobre su cuerpo como antes…y quemarse con él en el fuego. Toda su consciencia acallada al empujarlo a la cama, jalando sus pantalones hacia abajo para exponerlo ante él, el hermoso cuerpo de Heechul quedando expuesto para su propio festín, y abruptamente deshaciéndose de los suyos para abalanzarse sobre su cuerpo y arder contra su piel. Heechul rodeó las piernas por su cintura, apegándolo a su cuerpo y Yunho gimió contra sus labios; mucho calor…demasiado calor, ambos cuerpos ardiendo, el contraste abismalmente distinto. El tacto de Heechul era como verdadero fuego líquido sobre su sensible piel, rozando su torso, sus pezones, su bajo vientre, su entrepierna…d-dios, estamos malditos…
“H-Hee-chul…” Yunho gimió bajo cuando Heechul palpó su miembro hinchado con sus dedos, largos y finos dedos tentando su erecta piel con experticia; la carne pulsando, enanchándose y quemando contra su tacto al acariciarlo más rápido. Heechul gimió a su vez al delinear sus labios con su lengua, mordiendo su labio inferior.
“Yunnie” su dulce voz era una verdadera tentación, junto con sus dedos acariciando toda su extensión; Yunho ardería en su propio fuego y lo sabía.
“Estás muy duro…”
“Quiero poseerte, Chul…tengo que hacerte mío…” Yunho gruñó, mordiendo su cuello con fuerza. Las marcas de sus dientes quedando impregnadas sobre la piel, sacando sangre; el metálico y dulce sabor de la sangre de Heechul lanzando una corriente de euforia por el torrente de Yunho, avivando la sed de su bestia por su cuerpo. Heechul gimió al escuchar sus palabras, la boca de Yunho marcando toda la piel de su cuello y su bestia interna a flor de piel, dominando a la suya. Heechul podía sentir la energía bestial de Yunho irradiando hasta por sus poros; arderían en el fuego…se quemarían vivos, pero ya no había marcha atrás. Estaba demasiado excitado como para negárselo, toda su consciencia dormida por la lujuria y el calor.
“Siempre…he sido tuyo” jadeó su respuesta cuando Yunho subió el rostro para morder sus labios, sus lenguas enredándose y sus cuerpos comenzando a friccionarse en la urgencia por sentirse, fundirse, perderse para siempre en el momento…
“Sangre de mi sangre” Yunho gruñó entrecortado contra sus labios, el dorado de sus ojos contrastando con ojos igual de fieros y resplandecientes.
“¡A-Ah…mhh, Si!” Heechul gimió al sentir la fricción de la dura erección de Yunho contra sus glúteos, el movimiento completamente enloquecedor y desquiciante.
“Yunho…te deseo tanto…” el susurro jadeante fue el detonante. Yunho detuvo sus movimientos para mojar sus dedos con su saliva, incapaz de esperar más, el deseo que sentía por irrumpir dentro de su cuerpo lo estaba descontrolando a un punto máximo. Lubricó sus dedos, mojándolos lo más que pudo antes de introducir uno dentro de su cuerpo; la calidez era completamente abrumadora y los músculos de Heechul hicieron presión contra el dedo, la estrechez cediendo de a poco. Yunho estaba prácticamente desesperado por entrar; su erección pulsando frenéticamente, dolorosamente despierta, y rogándole que profanara el cuerpo de Heechul ya; introduciendo dos dedos más de abrupto, los quejidos de Heechul siendo audibles pero luego relajándose cuando Yunho fue a acariciar su erección, instintivamente haciendo presión contra sus dedos para buscar liberación. Yunho los retiró de su cuerpo, escupiendo en su palma para lubricar su doloroso miembro hinchado y luego entrando de una sola estocada dentro, incapaz de esperar un segundo más. Heechul gritó al sentir la expansión, su cuerpo adaptándose ante la intromisión y el tamaño; el miembro de Yunho era más grande y sus músculos quemaron en el desgarro, mordiendo sus labios con fuerza para contener los quejidos de dolor al ser estirado. El calor que recibió a Yunho lo envolvió por completo, la estrechez deliciosamente ardiente e invitándolo a embestirlo hasta perder el juicio…pero Heechul tenía el rostro comprimido en el dolor, su respiración errática ante la intromisión. Yunho se niveló hasta su rostro, besándolo para distraerlo mientras una de sus manos iba a acariciar su erección, sus dedos subiendo y bajando por el largo; pulgar rozando su abertura, la humedad goteando y estremeciéndolo en el contacto. Heechul gimió contra sus labios, enredando la lengua a la suya, perdiéndose por completo en sus labios, los ardientes dedos de Yunho arrancándole gemidos que se ahogaban entre su boca, e inconscientemente comenzó a presionarse contra su cuerpo, buscando más. Yunho supo que estaba listo y optó por empezar a embestirlo, situando las manos en sus caderas para establecer su ritmo, suaves estocadas al principio que arrancaron pequeños gemidos y jadeos en esa voz especialmente aguda, pero luego ganando velocidad al escuchar la respiración de Heechul agitarse cuando Yunho encontró su punto, golpeándolo con fuerza en reiterados embistes que cada vez ganaban más velocidad.
La lujuria encendió todos sus instintos, las garras de Heechul clavándose a su espalda en el despertar de su propio lobo sometido bajo el de Yunho; arañazos, mordidas y gruñidos en el transcurso de la pasión. Entre mordidas y besos Yunho supo que estaba ardiendo, y estaba quemando a Heechul dentro. Su bestia de fuego despierta en todo su esplendor, queriendo marcarlo como trofeo; su energía se encendió en la pasión y las quemaduras provocadas por el fuego de sus manos comenzaron a quedar impregnadas en la zona de sus caderas…pero Heechul estaba demasiado perdido en el placer para percibirlo, estaba a punto de tocar el cielo entre sus brazos y sólo podía rogarle que le diera más. Ardían, ardían en el fuego…en el fuego oscuro de la pasión y de lo prohibido.

Yunho perdió toda noción del tiempo, estaba completamente preso del calor de Heechul que nublaba absolutamente todos sus sentidos. Podrán haber sido minutos o tal vez horas envuelto en el éxtasis de su carne, saciando toda su lujuria y la abismante necesidad de su bestia enterrado profundo dentro de su calor.
Volvió a la tierra cuando el orgasmo caló hondo dentro de su cuerpo, enterrando su semilla hasta el fondo de Heechul y marcándolo por dentro, desplomándose sobre su cuerpo y sintiendo la humedad de la semilla de Heechul derramada sobre su pecho. Ambos cayendo en el profundo sueño envueltos en los brazos del otro hasta que unos golpes en la puerta los sobresaltaron…



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Koiko: ANTES QUE NADA QUIERO HACER UNA ACLARACIÓN: por ningún motivo voy a aceptar criticas duras sobre esto, ósea…puedo leer una opinión enojada o de molestia con respecto al giro que le estoy dando a la historia, pero si alguien no quiere seguir leyendo por el brinco HoRella simplemente no comente. Quizás puedo sonar brusca pero sé que esto es un gran remezón y todo…por lo que respiren antes de comentar y se los agradecería x) mi intención jamás fue hacer un HoSu monótono y es la primera vez que escribo una historia con tantas vueltas por lo que los que sigan conmigo, créanme que aún falta mucho por venir :3
Aish y dónde me escondo después de esto…lamentablemente disfruté demasiado al escribirlo no lo pude evitar e.e Juro dedicarle una historia propia al HoRella o al menos un one-shot después de esto, lo juro xd yo advertí que íbamos a girar bien fuerte y con esto….bueno, esto es tan sólo el comienzo de lo que se venía acumulando de atrás. Falta todavía la llegada al colonia y la confrontación pero creo que este capítulo habla por sí sólo y es el más crucial de todos. Habrá un antes y después de esto…
Comentarios coherentes y con amor son bienvenidos :3 reitero lo de arriba porque he leído historias donde prácticamente crucifican al autor por darle otro giro a la trama :S si hubiese puesto HoRella en las parejas no hubiese dejado nada a la sorpresa :P

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