Componiendo el corazón: cap 10

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EVEN THOUGH YOU ALREADY KNOW

-¡Junsu ah!- gritó cuando el rubio estaba apunto de llegar a la puerta de abordaje. – ¡Susu! ¡No me dejes!- gritó nuevamente haciendo voltear al rubio, que abrió los ojos como platos y siguió su camino con mayor rapidez, perdiéndose entonces dentro de la puerta de abordaje.

El pelinegro corrió hasta que la encargada de revisar los pasajes en la puerta de abordaje le detuvo, gritaba por un Junsu que no regresaba, las personas se le quedaban viendo como quien tiene peste, no es común que se hagan ese tipo de escenas, pero poco le importaba, el amor de su vida estaba saliendo rumbo a algún lugar lejos... lejos de el.

-Sr, no puede pasar- le dijo la pelirroja que recibía los pasajes, poniéndose en frente de el, deteniéndolo.

-¡Debo hablar con alguien! Solo iré y volveré, permítame pasar- desesperado el pelinegro aventó a la encargada, golpeando a un guardia que intento retenerle y corrió todo lo que pudo hasta llegar a la puerta que daba al avión, pero mas guardias llegaban a su lado, sujetándolo del brazo, esquivando los golpes que desesperado lanzaba, intentando zafarse de su agarre, pero no fue suficiente, había llegado tarde y el avión ya estaba despegando, fue entonces que dejo de luchar y los policías lograron someterle, y llevarlo hasta la estación de policía en el aeropuerto, ya poco le importaba el ser lastimado por la manera en que le sostenían, el amor de su vida realmente se había ido, soportando a penas el llanto incontrolable sus lagrimas caían silenciosas.
Le permitieron hacer una llamada, y no sabia a quien llamar, su novio no le respondería, no quería llamarle a sus padres, no quería que nadie más lo viera tan devastado como se encontraba.

-Yunho, ¿puedes venir? Estoy en la estación policiaca del aeropuerto- sin darle tiempo de contestar colgó, hablar mas solo le hubiera hecho llorar aun más.

Algunas horas después llego el moreno molesto a la estación de policías, pero al ver a su amigo todo rastro de enojo terminó por desaparecer de su rostro.

-¿Que paso? ¿Que haces aquí? ¿Porque estas llorando? ¿Porque no me dijiste en que aeropuerto? hubiera sido mas rápido- pregunta mirándolo fijamente a los ojos.

-Yunho... Yunnie... se fue, mi Susu se fue, solo partió, no le importe, el... el no me amo-abrazándose al moreno lloro desconsoladamente, como quiso hacerlo desde un inicio, sacando un poco de ese dolor que se aferraba a su pecho y desgarraba su corazón, dejándole mas perdido de lo que ya estaba.
Yunho no supo que decir para consolar a su amigo, nunca imagino algo así de Junsu, se dice que una relación siempre hay alguien que ama más, con más fuerza y a pesar de cualquier adversidad, siempre pensó que quien amaba mas en esa relación era el rubio, pero ahora ya no importaba nada, su amigo se había vuelto a enamorar y nuevamente le habían roto el corazón.
El moreno lo abrazo hasta que se calmo y pagando la multa, sacó a su amigo de ahí, el pelinegro parecía tan perdido en sus pensamientos, que no se dio cuenta a donde lo llevaba el moreno.

-hijo, Yoochunnie ¿que pasó? Mi vida por que lloras, Yunho...- la Sra. Park pregunto preocupada a penas los dos chicos entraron a la casa, el pelinegro a penas vio a su mama acercarse alarmada se abrazó a ella cual niño pequeño, llorando una vez más.
Con ayuda de Yunho lo llevo a su habitación y le dio a tomar un té, acariciando los azabaches cabellos hasta que se quedo dormido. Salieron y la Sra. Park le pidió una explicación al amigo de su hijo, ya que por el llanto fue incapaz de decir nada, el moreno le explico lo que sabia sobre lo ocurrido con Junsu y la Sra., sin razón aparente se puso a llorar, era una mala madre por lastimar a su hijo de esa manera, y ruega a Dios algún día su hijo le perdone, porque ella no podría perdonarse por romperle el corazón de esa manera, pero sabía que era lo mejor para él y tal vez algún día sería capaz de agradecérselo.

***
Un mes ha pasado desde que el rubio se fue, Yoochun a penas prueba un bocado, no sale de su habitación y llora hasta que el sueño le vence, rememora cada cosa vivida al lado de su novio, no ha vuelto a tocar, abandonó la universidad,  no ha regresado a los dormitorios, no habla con nadie, su madre esta volviéndose loca de ver a su hijo tan lastimado, y se arrepiente de querer separarle del rubio, no sabe que ha hecho Yuri, pero sabe que funcionó, no puede acercarse a su hijo sin llorar con él y solo ha logrado que Yunho venga cada día e intente hacerlo sentir mejor, pero nada funciona, el simplemente… ya no tiene vida.

-He hablado con el psicólogo que me ayudó con el divorcio de mis padres, Yoochun tiene un piano en su habitación verdad- Entra el moreno a la mansión, la Sra. Park con ojos hinchados y rojos asiente –Traje algunas cosas que tal vez ayuden, ¿puedo subir?- La Sra. Park solo asiente nuevamente y se va a la cocina.

-Chun, ¿Puedo pasar?- abriendo un poco la puerta de la habitación del pelinegro, que no da respuesta ni se mueve- Sé que es difícil, pero hay una forma de sacar provecho de todo lo que sientes- se acerca a la cama dejándole hojas pentagramadas a su lado y yendo hacia el piano, sabía tocar pero no tan bien como su amigo, empezó a tocar unas notas de Invierno de Vivaldi, golpeándose mentalmente por escoger una melodía que inicia tan sombríamente, cambiando entonces a Tinkle Little star y terminando con Fantastic baby, hasta que desesperado dejo caer su mano y su cabeza golpeando suavemente el piano, el pelinegro sonrió con una sonrisa que no llegó a sus labios y se sentó al lado del moreno que cincelaba una sonrisa apenas perceptible.
Fue entonces que el pelinegro empezó a tocar notas al azar, creando melodías lúgubres y deprimentes pero que de alguna extraña manera le hacían sentir mejor, así toco por algunas horas, hasta que al anochecer el moreno se fue, dejando a un Yoochun que ya no lloraba y aunque aun no hablaba, ya se levantaba y comía una porción un poco más.
Pasadas las 12 de la noche aun no tenía sueño, así que sin ser consciente de si despertaba a alguien o impedía el sueño de alguien en esa casa, caminó hasta las hojas pentagramadas y con lápiz en mano fue al piano nuevamente, comenzó a tocar algunas notas encontrando la sincronía perfecta entre ellas, creando una suave pero triste melodía, en el tono en el que su novio hubiera cantado sus canciones, como era costumbre cada vez que tenían alguna clase libre y escapado al salón de música él tocaba y Junsu cantaba.
Escribiendo así las primeras notas y palabras de esa canción que comenzaba a formarse en su cabeza, comenzando a desahogarse y escribir todo lo que sentía, eso que algún día llegaría a oídos de ese al que no pudo amar más, porque no le permitió quedarse a su lado, pero que sabe nunca podrá olvidar.

A pesar de que sé que hemos roto
A pesar de que sé perfectamente que lo nuestro no puede ser
Mi corazón siente lo mismo que al principio
¿Cómo puedo olvidarte?
Pero quiero que sepas
Lo eres todo para mí
Porque solo te he querido a ti
Porque jamás he querido a otra persona
Mientras más te recuerde más daño me haré
Aún así te lo vuelvo a preguntar
¿Puedes vivir si mí?
¿No te arrepentirás?
Es verdad, soy un idiota por quererte sólo a ti
A pesar de que ya lo sé
Te lo vuelvo a preguntar

Me quedo despierto incontables noches
Ya no necesito las promesas que nos hicimos
Pero las conservaré aunque me duela
Puede que en el futuro las anhele y las vuelva a buscar
Aún así te lo vuelvo a preguntar
¿Puedes vivir si mí?
¿No te arrepentirás?
Es verdad, soy un idiota por quererte sólo a ti
A pesar de que ya lo sé
Te lo vuelvo a preguntar

Por favor, no me pidas que sea feliz, aun te quiero
Si te repito “te amo” una y otra vez
Es porque no puedo decir nada más
Aunque me abandones con frialdad y me des la espalda
Yo siempre estaré aquí
Aunque me odies, porque solo te quiero a ti.

Pasaban de las 6 de la mañana y llevaba aproximadamente media hora repitiendo las notas de esa canción, que estaba llena de lágrimas y dolor, pero que le daba el alivio que no había sido capaz de sentir desde que el amor de su vida se fuera, motivado por el deseo de que el rubio le reconociera, y tal vez algún día volviera a él se levantó del banquillo del piano y salió rumbo a la habitación de sus padres, entró como cuando tenía una pesadilla e iba en busca de consuelo y un cálido abrazo que le hacia capaz de volver a dormir.

-Omma- moviendo a su madre tenuemente para despertarla –Quiero irme a America a estudiar música y seguir con la universidad-Haciendo una mueca parecida a la sonrisa acaricio la frente de su madre que comenzaba a llorar por verle por fin salir de su auto resguardo.

-Mañana mismo estará todo listo bebé-abrazándose fuertemente a él, que enternecido depositó un beso en su frente y salió, empezaría de nuevo, le demostraría a Junsu que lo amó y lo amará como no tiene idea.

***

-Bebé, tío Chul dice que debemos decirle a papá de tu existencia y creo que tiene razón, él te amará aunque no me ame a mi, nunca lo olvides, iremos a Corea y lo conocerás,  conocerás también a tu Tío Changmin, no le hagas mucho caso, él es un amargado y puede decir cosas que no siente aunque puedan lastimarte, simplemente es porque no tiene tacto, tu tío Yunho es muy serio, necesita una novia o un novio que le haga entrar en cintura- murmuraba el rubio en el aeropuerto acariciando su apenas visible pancita, mientras esperaba que anunciaran su vuelo, estaba nervioso, por ver a Yoochun nuevamente pero debía decirle de lo sucedido, era lo mejor para su hijo o hija.

El vuelo fue demasiado corto para el nervioso rubio que bajaba, llevaba poco equipaje ya que solo iría a hablar con el pelinegro y dependiendo de eso decidiría si quedarse en Corea o seguir en Japón, fue a los dormitorios de la universidad, pero le dijeron que el pelinegro no iba a los dormitorios desde hacía tiempo y que habían ido apenas el día anterior por todas sus pertenencias, sin saber bien si ir a su casa o no, fue a buscar a su primo, necesitaba un poco de apoyo familiar y aun no se atrevía a decirle tal cosa a su enferma madre.

-¡Changmin ah!- grito cuando el morocho salía de su casa, corriendo a abrazarlo, siendo recibido por sus rígidos brazos que escasamente le palmeaba la espalda.

-¿Qué haces aquí? No me digas que regresaste por Yoochun, Junsu…-

-Tengo algo que decirle, volveré hoy mismo a Japón, solo que creí que debías saberlo también- interrumpiendo a su primo que se ponía un poco tenso, por no entender y la falta de rapidez del rubio para decirle cualquier cosa – Yo… tendré un hijo, es algo complicado, al parecer 1 de cada 10 millones, o algo así dijo el doctor, son capaces de concebir y yo… estoy embarazado- sus mejillas tiñéndose de rojo, mientras el morocho entraba en shock, eso era imposible, pero algo había escuchado de ese “problema” la mayoría de los hombres no se enteraban del su condición porque no tenían relaciones con hombres…

-Es de Yoochun- afirmando sin salir del shock, con el rubio asintiendo casi emocionado.- Debes decirle.

-A eso vine Min, iré a buscar a Yunho para saber si se esta quedando con él, cuando hablé a casa de Yoochun me dijeron que no vivía ahí-sonriendo casi con la misma brillantez de siempre, se despidió y fue a buscar al moreno, siendo el mejor amigo de su Chun sabría donde está.

Nervioso tocó la puerta del departamento de Yunho, éste abrió y le miró molesto, entendía perfectamente porqué, él estaría molesto también si le hubieran hecho a Min o a Chul lo que el hizo.

-Necesito hablar con Yoochun, es… muy importante, sé que no lo merezco, pero es algo que le probablemente le importe mucho- bajando la mirada, no podía sostener la intensa mirada del moreno.

-A él ya no le importas, ya lo heriste demasiado, él se fue, se fue a Estados Unidos y seguramente no regrese, no lo busques más, puedes re abrir heridas que apenas logró cerrar- cerrando la puerta, olvidando su educación y solo dejándose llevar por el enojo de ver a su amigo morir en vida por amor, pidió a todo lo sagrado que no se hubiera equivocado al cerrarle la puerta al rubio y no permitirle explicarse.

Junsu se quedo parado unos minutos en frente de la puerta del moreno, entendía completamente su actitud, y de alguna manera la apoyaba, pero dolía demasiado, intento quitar todo pensamiento y las ganas de llorar, debía pensar en su bebé, ahora debía ver por él, se hizo la firme promesa de nunca hacerle odiar a su padre y hacerle saber que Yoochun le amará, cuando sepa de su existencia, algún día que vuelva a tener el valor de buscarle y decirle, si es que ese día llega.

Regresar ahora a Japón era primordial, terminar la universidad y con ayuda de Heechul criar lo mejor que pueda a ese hermoso ser que crecía en su vientre, ese extraño pero maravilloso milagro que estaba cambiando su vida.

Subiendo al avión, sentándose al lado de un lindo chico de piel nívea y cabello castaño, aunque parecía frio y distante, tenia una hermosa sonrisa, y se animo a hablar con el.

-¡Hola soy Kim Junsu! Es tu primera vez que vas a Japón?- emocionado se acomoda en el asiento, algo en ese chico le hacia sentir cómodo.

-Soy Kim Junsu, si, iré a trabajar a una agencia de modelaje, pero siempre me ha gustado el japonés, así que no creo que haya mayor problema, ¿es tu primera vez allá?- y así comenzó una amistad que ambos chicos necesitaban, que borraría un poco del dolor del rubio y la soledad del castaño, un destino unido por el dolor y un sueño.

5 comentarios:

  1. Ahhhh!!! Quiero massss quiero saber que pasaaaaaa mas porfis quedo muy buenooo gracias

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  2. Anónimo4/11/2014

    me encanta este fic... contiii !!!!!

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  3. Anónimo4/14/2014

    aaaahhh querida autora encontre tu fic y lo he leido si parar por favor actualiza siiii esta buenicimo para ser tu primera historia yaoi esta estupenda porfis no nos dejes con la curiocidad de lo contrario tu la chica de Cartas Blancas y Beyond the phisical me matarian de curiosidad actualicen porfis siiii¡¡¡¡¡¡felicidades

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  4. Bueno el comentario de "anonimo" anterior es miooo(^.^)¡¡¡ y bueno aqui todo fue llorar. Y sentir feustración por esa mala mabre y un Yoosu que no se dió el derecho de la duda.(¡.¡) pero lq historia es preciosaaa¡¡¡¡

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