KINGDOM TVXQ!

CLOSE 2U
Arualthings

Our World

Sus mundos eran totalmente diferentes, sus familias y amigos no entendían su relación, pero lo que sentían el uno por el otro, era más fuerte que todo lo demás. Lo que no sabían, es si esto sería suficiente para estar juntos.

El príncipe de los bárbaros

En un mundo antiguo un hombre busca levantar a su pueblo e inicia la búsqueda de un ser que le brindará todo el poder que necesita, sin saber que forma parte de un historia muchísimo más grande que su propia ambición. Shim Changmin y Kim Junsu se encontrarán de forma inesperada para formar parte de un destino dictado por la atracción entre gemas.

Insano

Junsu no podía creer que aún después de todo ese tiempo de humillaciones por parte de sus dos mejores amigos él no se hubiera vuelto completamente loco, desquiciado; en cambio se sentía renovado, en una nueva piel.

Lluvia de estrellas

¿Crees en los deseos? Yunho alzó la vista al cielo y con una lágrima oró a las estrellas para que le concedieran un deseo… desde ese momento el destino de Changmin reposó entre sus manos. El máximo inconveniente es recordar… ¿quién es Changmin?

You are everything I've been looking for

Después de una decepción amorosa, Changmin decide alejarse de la vida como la conoce, acompañado de su mejor amigo Jonghyun. Juntos descubrirán sentimientos que les cambiarán la vida para alejarlos o acercarlos más, mientras conocen a un grupo de peculiares personas en un lugar común y corriente...

Dolor

Todos tenemos algo que ocultar en nuestras vidas pero ¿Qué ganamos con eso? ¿El guardar todo ese dolor solo para nosotros, no también causa dolor a los que nos rodean?

Novio secreto

La relación de Changmin y Jaejoong era un secreto para el mundo, sus únicos testigos eran aquellos lugares donde se veían a escondidas, los testigos mudos de su amor y su pasión, de su tristeza y desesperación.

Mostrando entradas con la etiqueta Autor: Carla. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Autor: Carla. Mostrar todas las entradas

V.I.P.

Titulo: V.I.P.
Autora: Carla
Pareja: JaeMin
Género: Slash, Au, Lime, Lemon
Estado: Proceso
---

Capitulo 1
Capitulo 2
Capitulo 3

The Time Traveler

Titulo: The Time Traveler
Autor: Carla
Pareja: JaeMin
Géneros: Romance, Angst (Muerte de un personaje)
Extensión: Oneshot
Resumen: Chang Min ha muerto a sus 34 años, dejando atrás a un Jaejoong completamente destrozado viviendo de sus recuerdos juntos.

Tres años mas tarde Chang Min se aparece nuevamente frente a él luciendo mucho mas joven, para explicarle un gran secreto que ha guardado para protegerle, él es un viajero en el tiempo.

¿Qué sucedera luego de esta confesión? Chang min ya ha muerto, pero el eco de su existencia en otros tiempos sigue regresando.

(Basado en el libro y película "The Time Traveler´s Wife")

--------


“Me estoy desarmando, apenas puedo respirar…mi corazón está roto y creo que nunca podrá sanar…me aferro a tus recuerdos, todas las mañanas al despertar vuelvo a cerrar los ojos e imagino tu rostro sonriente, recuerdo el sonido de tu voz, tu sonrisa, el color de tus ojos, la sensación cálida que me provocaba el sentir tu piel…lo recuerdo todos los días con la esperanza de jamás olvidar cada detalle…no quiero…no quiero dejarte ir, quiero tenerte conmigo para siempre.

Siento tu presencia en todas partes, es que acaso ¿Estás aún aquí conmigo? Si lo estás por favor no te vayas…no me dejes…no me abandones…no de nuevo.

Sabes…Mis amigos…creo que ellos se están preocupando, porque les cuento que te siento junto a mi, que siento tus manos acariciando mi mejilla por las noches, tu respiración contra mi rostro al dormir…pero ¿Qué puedo hacer al respecto?...¿En verdad te siento o me estoy volviendo loco?.

¿Es que acaso sigo viviendo con el eco de tu presencia?, ¿Rastros de ti que nunca desaparecerán?...en realidad no lo sé…pero que más da…aun te siento a mi lado y aunque no puedo ver tu rostro ni sentir tu cuerpo contra el mío sé que estas aquí…aunque sea producto de mi locura, es una locura que aprecio.”

- Jaejoong – una voz a mis espaldas logró que el hilo de mis pensamientos se viese interrumpido…pero esa voz me parecía familiar.

- ¿Changmin? – volteé rápidamente, esa era su voz…habían pasado tres años desde su muerte pero aún la recordaba perfectamente.

Y ahí estaba, apoyado contra el mesón de la cocina, desnudo, cubierto solo con una toalla que se encontraba en la ventana, brindándome una de sus sonrisas más hermosas y cálidas, mirándome con aquellos ojos que en mis recuerdos ni se acercaban a lo sinceros y atrayentes que eran. Olvidé esos tres años en un instante, él estaba ahí frente a mí, brindándome todo su amor con tan solo su mirada, no estaba muerto…estaba ahí conmigo.

- Soy yo – se acercó lentamente hacía mi hasta rodearme con sus brazos por completo y dejarme disfrutar nuevamente de la calidez de su cuerpo.

- Ahh Changmin, no sabes todo lo que te extrañé, no me vuelvas a dejar de esa forma – no pude retener las lágrimas, unas que expresaban todos mis sentimientos. – Te amo no me dejes – me aferré a su cuerpo, enterré mis uñas en su espalda, no volvería a soltarlo, no volvería a dejarlo ir.

- Jaejoong…escúchame no tengo mucho tiempo para decirte esto… - sujetó mis hombros y sostuvo mi mentón con una de sus manos, delicadamente depositó un suave beso sobre mis labios.

No pude resistirme a sus labios…poder sentirlos nuevamente era demasiada alegría, le sujeté por la nuca y me apoderé de su boca, aquel dulce sabor aún permanecía ahí.

- Jaejoong, esto es importante – apoyó su frente contra la mía, su respiración parecía agitada.

- dime…pero…¿te vas?...es decir… - estaba completamente confundido, ni siquiera sabía si lo que sucedía era real. - ¿Porqué dices que tienes poco tiempo?-.


- Yo…¿No notas algo diferente en mí?...vamos mírame bien – sujetó una de mis manos y con la misma acarició su propio rostro.

Entonces noté que lucía mucho mas joven, su piel mas lisa y sedosa, aquellas arrugas producto de los años vividos ya no estaban ahí, sus 34 años de vida parecían haberse esfumado, esa era su edad al momento de…de morir.

- pareces…pareces más joven – dije atónito, no quería…no quería creer que eso era un sueño.

- Es porque lo soy…tengo 18 años – sonrió y besó mi mano.

- Es…es imposible ¿Cómo? – me asusté ante sus palabras.


- ¿Eso es lo que te parece imposible y no el hecho de que ya esté muerto? – soltó una carcajada, una de aquellas que había intentado mantener en mis recuerdos.

- Pero…tu no estas muerto…estás aquí conmigo – sostuve su rostro entre mis manos.

- Estoy muerto amor, morí hace tres años y lo sabes –

- No, no es cierto…yo te estoy viendo…te siento conmigo – comencé a llorar con mas intensidad, mi pecho dolía demasiado.

- Yo…nunca…nunca supe como contarte esto, es decir el Changmin que conociste por 14 años nunca supo como explicártelo…creo que cuando te conozca tampoco tendré el valor de hacerlo – secó mis lágrimas con sus suaves dedos.

- ¿De qué estas hablando? – lo miré desconcertado, no entendía nada, todo se hacía cada vez mas complicado.

- El Changmin que tu conociste, bueno al menos el que ya te conocía a ti, me ha visitado desde pequeño y me ha preparado para venir hasta aquí y contártelo todo…dice que así debe ser, que tú no debías saberlo antes o…correrías peligro – sonreía al ver mi expresión de incredulidad.- Yo aún no te conozco…no en mi tiempo, te conoceré a los 20 en una cafetería según tengo entendido – Besó mi mejilla.

- ¿De qué estás hablando?...Tu nunca me hubieses ocultado algo – puse mis manos contra su pecho y me aparté un poco de él.

- Si corres peligro…lo haría y lo haré…Yo puedo viajar en el tiempo – disfrutó de mi silencio por unos segundos para luego continuar con su relato. – Comenzó desde que era pequeño, podía estar jugando tranquilamente en el patio de mi casa y al siguiente segundo me encontraba desnudo en algún lugar completamente extraño para mí….al principio era desconcertante y no sabía que hacer, fue en ese entonces en el que conocí a un hombre, quien me explicó lo que sucedía y me apoyaba en los peores momentos, ¿Te imaginarás la sorpresa que recibí cuando me dijo que él era yo, solo que unos cuantos años mas viejo? – soltó otra de sus carcajadas y luego su rostro cambió por completo.

- Esto…¿Es real? Yo no puedo creerlo – sostuve su rostro entre mis manos.

- Es real, y esta es la primera vez que te veo con claridad…eres más hermoso de lo que había oído, imaginado y apenas recordado…Te amo desde siempre, desde mucho antes de este día – volvió a besarme, esta vez sujetando mis caderas sin dejar un espacio vació entre nuestros cuerpos. – Debo irme – susurro mientras nuestros labios aun rozaban.

- No..no te vayas…quédate a mi lado – lo abracé con fuerzas.

- Y eso haré, estaré contigo en mi tiempo, si me quedo aquí jamás me conocerás…debo irme – me besó una vez mas.

Lo abracé con tantas fuerzas negándome a la idea de perderlo nuevamente, acaricié su mejilla y miré su rostro mientras su silueta se comenzaba a desvanecer, poco a poco su cuerpo desaparecía frente a mis ojos hasta que ya no quedó más rastro.

¿Me estoy volviendo loco? Pensé a los minutos de lo sucedido, caí al piso, sostuve mi rostro entre las manos y lloré, lloré por horas, solo quedaba aquella toalla tirada, pero ningún rastro de él, debía estar completamente loco…eso pensaba hasta que ví la nota que se encontraba sobre el mesón de la cocina, era su letra.

“Es real amor, siempre fue mi deber decirte la verdad ahora que ya no corres peligro”

Sostuve aquel trozo de papel contra mi pecho, mientras mi llanto dejaba fluir la tristeza que me inundaba.




Dos años habían pasado desde ese entonces, desde que le volví a ver, dos años en los que no había dejado de pensar en él, en aquel secreto que guardó por tanto tiempo tratando de protegerme de alguna especie de peligro…no me importaba…la esperanza de volverle a ver creció en mi pecho como una llama que no deseba ser apagada, día a día esperé su visita y así sucedió en aquellos dos años le volví a ver 5 veces, la esperanza que había albergado en mi corazón no había sido en vano…el estaba aquí de nuevo.

Regresé a mi casa una tarde luego de un agotador día de trabajo, soy fotógrafo y aquel día tuve una sesión realmente extensa, y ahí estaba, vestido con las ropas que desde hace dos años dejaba sobre el mesón de la cocina, recordando la toalla que había utilizado la primera vez. Corrí hacia sus brazos y lo estreché, rodeándolo y atrayéndolo hacia mi cuerpo.

- Changmin…lo sabía, sabía que regresarías nuevamente – levanté mi rostro buscando sus labios.

Cada vez que le veía tenía algo diferente, la última vez parecía mayor, de unos 30 años, ahora me recordaba al Minnie de sus 20, era fantástico poder tenerlo conmigo aún después de la muerte…muerte, cuanto odiaba esa palabra.

- Esta…es la última vez que me verás amor – me besó y abrazó con fuerzas, mientras mil emociones se desataban en mi interior.

¿Perderle nuevamente? Jamás dejaría que eso sucediera, no podía, simplemente no podía vivir sin él.

- no…¡NO! – me aparté rápidamente de su lado. – no puede ser verdad…¿Por qué? – le miraba suplicante.

- No quiero que me esperes toda la vida – se acerco y me sostuvo entre sus brazos.


Beso mis labios y mis mejillas que rápidamente se veían bañadas por las lágrimas, de aquel dolor que crecía en mi interior, el dolor que sentía al saber que sus palabras eran ciertas. Caminó lentamente, avanzando y haciéndome retroceder mientras recorría mi boca a su antojo. Necesitaba sentirlo una vez más, me deshice de su camisa, recorrí con las manos su pecho descubierto, contemplando aquella cicatriz que se hizo a los 25 intentando aprender a surfear, acaricié aquella cicatriz, era uno de nuestros recuerdos juntos, aquel Changmin era mío. Besé su cuello con desesperación mientras él desabrochaba mis pantalones…el dolor se hacía mas intenso con el pasar de los minutos…aquellos últimos minutos que nos quedaban. Caí sobre la cama mientras sus labios recorrían mi cuerpo…sentirlo dentro de mí una vez más fue lo mejor que me pudo haber pasado…su cuerpo moviéndose sobre el mío, sentir nuevamente su piel, tocarle, recorrer su cuerpo con mis manos, oír sus gemidos y la manera en que pronunciaba mi nombre mientras hacíamos el amor, era todo tal cual lo recordaba…como siempre había sido.

Le contemplé una última vez recostado de costado, acariciando su rostro.

- Quédate conmigo – supliqué una vez más, conociendo la inevitable respuesta.

- No puedo… - sus ojos se inundaban de lágrimas mientras unía nuestras frentes como siempre lo había hecho. – Sabes que no puedo – unió nuestros labios suavemente, apenas rozando.

- Lo sé…lo sé…lo sé – seguía repitiendo las mismas palabras mientras mis brazos rodeaban su cuello y las lagrimas caían con más y mas fuerza. – Te amo –susurre a su oído.

- Yo también te amo – su llanto a penas le dejaba hablar, jamás lo había visto de esa forma.

- Recuerdo…recuerdo un día hace muchos años en que llegaste a casa y lucías tan triste…pasaste así al menos 3 meses y nunca supe en realidad que te ocurría… - tampoco hablaba con claridad debido al dolor. – Al menos ahora sé a que se debía – traté de sonreír mientras secaba sus lágrimas.

- Ya es hora – apretó con fuerzas mis hombros y me miró a los ojos, me besó una ultima vez – No me esperes, no regresaré…por favor sigue con tu vida, prométeme que serás feliz…necesito saber que seguirás adelante - .

- Lo intentaré, algún día nos volveremos a ver…sea donde sea en esta vida o en la otra…nos volveremos a ver amor…Adiós – lo besé, sintiendo aquel dulce sabor de sus labios una última vez.

Acarició mi mejilla y poco a poco sus dedos comenzaron a desvanecerse, me brindó una última sonrisa, de aquellas que amo y recordaré por siempre, le sonreí de vuelta con sinceridad, despidiéndome del amor de mi vida.




6 años han pasado desde ese entonces, como se lo prometí seguí adelante o al menos aún lo intento día a día. Cada mañana al despertar sigo recordando sus ojos, su voz, sus besos…pero no estoy seguro de si lo recuerdo bien o no.

Algunas veces pienso que aún regresa…lo siento, sigo sintiéndolo conmigo, su respiración por las noches, su aroma, hay veces en que juraría que ha regresado al sentir su aroma tan fresco y reciente en el aire…De verdad debo estar loco, él ya no está…nunca volverá.

Me encuentro en el parque, un niño pequeño que no debe tener mas de 5 años se me acaba de acercar…las facciones del rostro de aquel niño me recuerdan al hermoso rostro de Minnie, es un niño tan bello.

- Señor – el niño estaba frente a mí observándome.

- Dime pequeño, ¿Estás perdido? – me incliné para poder verle de cerca.

- No, solo quería entregarle esto, lo va a necesitar – depositó sobre mis manos una billetera.

- ¿Qué?...- bajé la mirada por un instante. - ¿Qué es esto? – pero al volver a verle él pequeño ya no se encontraba frente a mí.

~~~~~~

- ¿es él?, ¿es la persona que amas? – el pequeño se acercaba a un hombre de unos 30 años.

- es él, Minnie ¿no te parece hermoso Jaejoong? – sujetó la mano del mas pequeño para seguir caminando en sentido contrario.

- lo es Changmin, es muy hermoso…pero ¿Porqué no te acercaste a saludarlo? – el pequeño sonrió, sujetando con fuerzas la mano de aquel hombre.

Otro hombre pasó corriendo por el lado de ellos. El mayor se detuvo y quedó viendo como ese hombre corría en dirección a Jaejoong. Aquel era quien había dejado su billetera en el parque, era quien se encargaría de devolverle las ganas de vivir a su amado…a Jae, quien lo acompañaría hasta el último de sus días. Lo envidiaba, lo envidiaba con toda su alma, pero también le agradecía…agradecía que no le dejara solo, que se encargara desde ahora en delante de hacer feliz a Jaejoong.

- Porque él debe seguir con su vida – pensó entonces que moriría dentro de cuatro años. – Debe seguir adelante- sonrió para si mismo sujetando la mano de aquel pequeño.

- Es una lástima – dentro del pequeño nació el deseo de volver a verle, a aquel hombre del parque y miró una ultima vez hacía atrás.

Ambos caminaron de la mano un poco mas mientras sus cuerpos de desvanecían poco a poco, sin dejar más rastros de su presencia que las ropas que traían puestas.


Fin~

~Ex~ - My life as Kim JaeJoong

Título: ~Ex~
Autor: BlackRoses
Pareja: MinJae, YunJae ¿?
Género: Humor, Lemon
Estado: Terminado
Resumen: JaeJoong ha decidido escribir en un blog la historia de su primera ruptura amorosa, (más bien de la primera vez que lo mandaron a volar), con su especial sentido del humor y autocrítica.
Una historia repleta de humor, situaciones extrañas y personalidades únicas.

------

Capitulo 1
Capitulo 2
Capitulo 3
Capitulo 4
Capitulo 5
Capitulo 6
Capitulo 7

---
Título: My life as Kim JaeJoong.
Autor: Carla
Parejas: MinJae/YunJae
Géneros: Romance, Comedia, Lime, Lemon.
Estado: Proceso.
Nota: Secuela de Ex
Resumen: Las cosas cambian, como dicen los filósofos lo único constante en la vida es el cambio, las cosas pasan, las sensaciones fluyen, las personas modifican sus formas de pensar, parece ser la teoría perfecta, pero si aquellos filósofos hubiesen conocido a Kim JaeJoong su teoría se hubiese ido a la mismísima mier**.

JaeJoong no cambia y nunca cambiará, porque como bien dicen por ahí el que nació idiota, muere idiota y esta secuela de Ex lo comprueba. Las invito a seguir las aventuras y desventuras de este chico tan especialmente único y únicamente especial.
----

Capitulo 1
Capitulo 2
Capitulo 3
Capitulo 4
Capitulo 5
Capitulo 6
Capitulo 7
Capitulo 8

2012

Título: 2012
Autor: BlackRoses & shin_soo_kyung
Pareja: Ninguna
Género: Humor
Estado: Proceso
Trama: El fin del mundo ha llegado... los chicos de DBSK dejan todo atrás para salvar sus pellejos y dejar la tierra en naves espaciales... repleto de humor sádico y una gran dosis de ironía.

-------

Capitulo 1
Capitulo 2

Somewhere only we know

Titulo: Somewhere only we know
Autor: Carla
Pareja: SuMin
Género: Slash – Lime, Angst
Extensión: Oneshot
Advertencia: Muerte de un personaje
------


El sol de media mañana en verano es uno de los más embriagadores y exquisitos. Sentir la suave calidez de los rayos de luz sobre la piel es uno de los placeres gratuitos que nos da la vida o al menos eso es lo que ahora pienso y siento, ya que antes no era capaz de apreciar estos pequeños pero a la vez gratos detalles. Aquella mañana no era diferente, mantenía los ojos cerrados mientras los rayos del sol atravesaban la ventanilla de aquel tren que se movía con cautela y parecía tan lento ante mis ansias de llegar rápidamente a aquella pequeña ciudad en la que había dejado parte importante de mi corazón y mi existencia.

No podía borrar esa sonrisa un tanto estúpida que se había apoderado de mis labios, después de todo por fin le volvería a ver y podría volver a sentir la felicidad de estar a su lado.

- ¿Señor…– una voz femenina distrajo mis pensamientos obligándome a prestarle atención.

- Me llamo Kim Junsu – respondí un tanto molesto.

- Ohh Señor Kim…lamento interrumpirlo pero está ocupando el asiento de la señora – declaró mientras sonreía un tanto avergonzada señalando en dirección a una mujer de unos cuarenta años.

- Está bien lo siento – contesté y me cambié de lugar.

Esta vez me senté en el otro extremo del vagón, nuevamente a un lado de la ventanilla, disfrutaba deleitándome con aquel hermoso paisaje que hacía un par de años atrás tuve la oportunidad de observar por primera vez. Claro está, las circunstancias eran completamente diferentes, en esta ocasión venía por voluntad propia y ya no era un adolescente inmaduro cuyos padres arrastraban hacia lo que parecía el peor infierno del mundo, Gurim era el nombre de aquel pueblo, hasta su nombre lo hacía sonar como un agujero sin salida y pasado de moda. Sonreí al recordar la primera impresión que tuve del lugar, me sorprendí al notar como cambiaban las cosas con el pasar del tiempo. Ahora aquel paisaje repleto de verde, con praderas amplias y hermosas me parecía una especie de paraíso o más bien el camino hacia mi paraíso personal.

Tantos años habían pasado ya desde la última vez que lo vi, cinco para ser exactos…parecía una eternidad pero mis sentimientos no habían disminuido en lo más mínimo sino más bien todo lo contrario, lo amaba más y más con cada día que pasaba, esperaba que él se sintiese de la misma forma, pero la sola idea de que se hubiese olvidado de todo me provocaba un gran nerviosismo y tristeza.

Absorto en recuerdos regresé en el tiempo, viajando a través de pensamientos, recordando cuando nos conocimos.

- Flash Back-

- ¡Maldita sea! – exclamaba lleno de furia mientras sostenía el celular en alto por sobre mi cabeza. -¡Pueblo maldito! ¡Ni siquiera tengo señal! – alegaba mientras caminaba por un bosque espeso, del cual ni siquiera era demasiado consciente ya que mi objetivo era encontrar un simple rastro de civilización entre tanto verde

Aquel día habíamos llegado a lo que mi padre llamaba “pequeña ciudad” pero que para mí, un joven de 17 años acostumbrado a las comodidades y vicios de la civilización, no era más que un maldito pueblo…un pueblo pequeño y escondido en el lugar más recóndito de corea del sur.

Me sentía traicionado…como si hubiesen ultrajado mis derechos, me habían alejado de la ciudad en que nací y me crié, Seúl. Ya no podría ver a mis amigos todos los días y gracias a la poca tecnología del lugar en cuestión al parecer tampoco podría mantener contacto con ellos.

Caminé y caminé por lo que parecieron horas tratando de obtener aunque fuese una simple barra de señal, pero nada, ¿es que acaso no habían antenas de telefonía en ese infierno? Pensaba mientras me habría paso entre las piedras cubiertas por musgo y los arboles rodeados de helechos, necesitaba mandar un mensaje de texto a toda costa.

Cuando por fin me detuve, ya que el cansancio había hecho su aparición, noté que el escenario en el cual me encontraba era completamente diferente. Me encontraba al borde de lo que parecía un claro, un pasto de color verde intenso alcanzaba la altura de mis tobillos. Aquel claro parecía estar protegido por los arboles que le rodeaban, era casi como si fuese un lugar secreto, uno que nadie debía descubrir. Por primera vez me sentía maravillado al apreciar la hermosura de la naturaleza, pude apreciar que estaba repleto de flores silvestres de colores tan vívidos e intensos que lograban atrapar mi atención, algunas amarillas, otras naranjas, en algunas se mezclaban ambos colores provocando una sensación conocida, me recordó a aquella calidez que se siente el ver un atardecer. Justo en medio del claro se encontraba un árbol gigantesco y no exagero, de verdad era inmenso, un roble, era uno de aquellos árboles que nos hacen notar que el mundo es más antiguo de lo que pensamos, debía tener siglos de antigüedad pero aún seguía ahí, vivo…me pregunté cuantas personas a través de las décadas fueron capaces de disfrutar de su sombra y su compañía.

Pero aquel ensueño fue interrumpido por la realidad, debía encontrar señal…era necesario, no quería sentirme ajeno al mundo.

Caminé un poco más, aquel árbol me venía como anillo al dedo, tenía pensado trepar lo más que pudiese y de seguro obtendría señal.

- Que mas da…si no muero hoy, moriré mañana de aburrimiento – murmuré mientras apoyaba un pie contra el tronco de aquel árbol y comenzaba a escalar. Me sujeté de una de sus ramas al instante, al parecer si podría lograrlo.

A algunos les puede parecer fanatismo…pero comprendan, jamás había pasado más de doce horas sin internet, mucho menos sin Messenger y sin hablar con mis amigos…estaba con síndrome de abstinencia al máximo.

- ¿quieres llegar a la cima? – escuché una voz…pero era imposible, me encontraba completamente solo, agité la cabeza culpando a mi abstinencia por lo sucedido, de seguro estaba comenzando a perder la razón. Avancé un poco más y me sujeté de otra rama, ya debía haber trepado al menos 3 metros.

- ¿Crees en la ley de la gravedad? – volví a oírle, esta vez logré divisar lo que parecía una figura humana, sentada sobre el césped al otro lado de aquel gran árbol.

- ¿Qué carajos? – contesté. Me distraje y pensé que con razón no le había visto…fue apenas un segundo pero bastó para que mi mano resbalase, terminé cayendo al suelo. - ¡Ahhhh! – grité por causa del dolor.

- ¿Quién lo diría? Si existe…todo lo que sube tiene que bajar a la buena o…a la mala – pude ver como sonreía de manera burlesca sin apartar la vista de un libro.

- ¡¿Qué demonios?! – grité aún sintiendo las consecuencias de la caída. - ¡Fue tu culpa y ni te disculpas! – le dije completamente enfadado, me sacaba de quicio verlo tan indiferente y absorto en su lectura, ni siquiera se acercó a ayudarme.
No obtuve respuesta alguna, ni siquiera me miraba directamente…solo leía y cambiaba la página de su libro. Aquel chico no tenía modales en lo absoluto, ¿Pero qué más podía pedir de un muchacho de pueblo?, eso pensaba mientras mi enfado se convertía en ira.

- ¡Discúlpate! – exclamé exigiendo su atención, pero aún sin ser capaz de moverme.

Fue entonces cuando aquel muchacho de anteojos giró su rostro para observarme directamente.
Aún recuerdo tan bien los rasgos de su rostro, sus grandes ojos castaños tan misteriosos y atrayentes, sus pómulos sobresalientes, sus labios tan tentadores al igual que su piel morena. Me golpeé mentalmente ya que ¡debía odiarlo no enamorarme del chico!.

- ¿Disculparme? ¿Por qué?– su mirada era displicente, lo rodeaba un aire de superioridad, quería golpearlo ahí mismo…pero había algo más en sus ojos, algo que no podía comprender ¿Preocupación?...quizás soledad o nostalgia, no lo sabía con certeza pero eso es lo que me transmitió en aquel momento.

- ¿Por qué?...pues ¡Porque me hiciste caer del árbol! – Contesté levantando la voz y apuntándolo con el dedo, ya me podía mover un poco más.

- ¿Acaso te empujé para que cayeras? – Seguía observándome con frialdad, se notaba que se creía superior, y estaba dispuesto a enseñarle a golpes…si tan solo no me hubiese dolido tanto la cola.

- ¡No!, pero…

- Ahh…déjame ver si entiendo – me brindó una sonrisa repleta de sarcasmo mientas me interrumpía. – Es mi culpa que no puedas realizar dos acciones al mismo tiempo…hablar y escalar a la vez.

- No…no es eso lo que quiero decir pero me distrajiste y…

- Claro, tu déficit atencional es mi culpa.

- No…tampoco… - ¿Qué estaba sucediendo?, el mocoso había cambiado la situación por completo, ahora era yo el que sentía que debía disculparse.

- Pues bien, siento que no puedas hacer dos cosas a la vez – sonrió una vez más y se puso de pie para comenzar a caminar y alejarse.

- ¡Ey! - me paré abruptamente y tuve que apoyarme contra el árbol, al parecer aún no me encontraba bien del todo – Al menos dime tu nombre - ¿Su nombre? Para qué diablos quería saber su nombre, pensé luego de hablar…es algo que me sucede constantemente actúo luego pienso.

El chico siguió caminando sin tomarme en cuenta y así revivieron mis ganas de matarlo a golpes.

- Mi nombre es ChangMin – dijo alzando una mano y agitándola como despedida, aunque ni siquiera volteó a verme.

- El mío es Junsu.

- ¿Quién te preguntó? – seguía caminando en dirección contraria a la mía.

- ¡Pues ChangMin, eres la persona más prepotente y creída que he conocido! – grité…si no se disculpaba al menos le diría la verdad a la cara…o en este caso a la espalda.

- ¡Y tu eres la persona más ruidosa y molestosa que he conocido, vive bien tu vida! – aquel chiquillo se atrevió a decir aquello y a reír mientras desaparecía entre los árboles que protegían el claro.

- ¡¡ENGREÍDO!! – grité siendo capaz de oír el eco de mi propia voz.

Descansé un rato más para luego volver a lidiar con las piedras llenas de musgo y los árboles cubiertos por helechos, para colmo de males no recordaba el camino a casa, genial ¿no?.

Aquella fue mi primera impresión de Changmin, lo odié al instante. Era engreído, prepotente, sarcástico, burlesco…y todas las malas cualidades que puedan existir en una persona…vaya primera impresión, de solo recordarlo me dan ganas de reír.

- Fin del flash back –

- Señor Junsu…¿Desea algo de beber? – Aquella voz volvía a interrumpirme, sabía que era su trabajo pero aún así me molestaba ya que estaba recordando los momentos más felices de mi vida.

- Un té por favor – respondí con frialdad y sin siquiera observarla a la cara, mis ojos no se despegaban del paisaje.

- ¿Piensa en alguien especial? – la muchacha dejó la taza de té sobre el mesón que se encontraba frente a mi asiento.

- ¿Disculpe? – la miré un tanto sorprendido.

- Ohh…lo siento es que su mirada…pareciera como si recordase a alguien…disculpe mi intromisión – se sonrojó y luego siguió con su trabajo.

En ese momento, aquellas palabras me robaron una sonrisa y recordé la lección que aprendí al conocer a Changmin, las primeras impresiones no siempre son correctas.

Recordé también que luego de ese primer encuentro no lo volví a ver por un mes…un largo mes…un mes lleno de discusiones con mis padres tratando de hacerlos entrar en razón para que nos volviéramos a vivir a Seúl, un mes en el que intenté por todos los medios contactarme con mis amigos y de todas formas no pude lograrlo, un mes en el que tuve que acudir a una escuela en la que YO ERA EL MEJOR ESTUDIANTE, por dios ¿En qué tipo de escuela podría yo ser el mejor estudiante?...era obvio que no era un muy buen lugar para educarse, sonreí ante aquel pensamiento, suspiré también al recordar aquel día en que oí por primera vez los rumores acerca de ChangMin.

- Fash back –

- Ey…¿supiste por qué Changmin dejó la escuela? – le comentaba un chico a su amigo en el comedor de la escuela, yo me sentaba cerca de ellos así que pude oírlos fácilmente, aquel nombre me hizo recordarlo de inmediato.

- No, solo el último en que decían que dejó embarazada a su novia y tuvo que empezar a trabajar – le contestó el chico dándole un mordisco a su sándwich.

“¡¿Embarazada?!” pensé y no pude evitar atorarme con un trozo del sándwich que estaba comiendo…me preguntaba si sería el mismo Changmin, pero ¿quién más podía ser? Esa era la única escuela y nunca lo vi por ningún lugar, además parecía menor que yo…si debía ser el mismo Changmin.

- Si…pero ahora están diciendo que abandonó la escuela para entrar a un centro de rehabilitación, dicen que es drogadicto – comentó nuevamente el muchacho.

“¿Drogadicto?...eso explicaría su personalidad endemoniada ¿no?” pensé dejando escapar una risa por lo bajo, aquellos chicos lo notaron y me miraron un tanto extrañados, aproveché su repentina atención para aclarar mis propias dudas.

- Disculpen pero…ese Changmin del que hablan ¿es un chico de cabello castaño, moreno, demasiado alto para ser normal y con una personalidad que deja mucho que desear? .

- Ehh…si ¿Por qué? ¿Lo conoces?.

- Oh no, solo lo he visto una vez… - pensé que con una vez bastaba.

Aquella tarde regresé a casa pero no pude dejar de pensar en ese chico…en los rumores que esparcían en el colegio y en si serían ciertos o no, no entendía porque me importaba o interesaba…pero si era extraño que un chico que aparentase ser tan inteligente dejase la escuela así como así…solo había una forma de dejar todas esas dudas atrás y sacarme a ChangMing de la cabeza de una vez por todas así que eso hice, volví a aquel claro con la seguridad de que lo encontraría en el mismo lugar.

Debo reconocer que esa vez se me hizo eterno el camino hacía el claro…de verdad fueron horas. Llegué justo en el momento en que los colores del cielo se entremezclaban creando tonos anaranjados y púrpuras alrededor de un sol que se estaba despidiendo, fue maravilloso…el claro se veía despampanante…de verdad parecía adecuado llamarlo un paraíso en la tierra, las flores, el pasto, los tonos que brindaban aquellos últimos rayos de sol te dejaban sin aliento…jamás había visto un atardecer tan impresionante como ese, en la ciudad casi nunca me detuve a observar ese tipo de detalles ya que hay muchas distracciones, muchos sonidos, muchas cosas que hacer como para fijarse en un simple y común atardecer…pero ése en particular no tenía nada de común.

Caminé hacia el árbol y esta vez rodeé el tronco por completo pero no había rastros de ChangMin.

- Supongo que el engreído ya se fue a casa – murmuré y me apoyé contra el árbol, disfrutando los últimos minutos de luz.

- ¿Para qué buscas al engreído? – su voz apareció de la nada y me hizo saltar del susto, miré hacia todos lados pero él no estaba.

- Ahh Kim Junsu…de verdad necesitas internet – dije mientras negaba con la cabeza.

- Lo que necesitas es estar más consciente de tus alrededores…ya te lo dije – lo volví a escuchar. – Aquí arriba ruidoso…te oí cuando venias como a medio kilómetro de distancia – miré hacia arriba y me encontré con una de sus sonrisas sarcásticas. Estaba sentado sobre una de las ramas de aquel árbol, miraba el atardecer con un libro entre las manos, los contrastes de aquella tenue luz sobre su piel lo hacían lucir diferente...más apuesto aún.

- Pues…¿si me sentiste por qué no bajaste? – desvié la mirada y me senté, no quería que notase que me atraía su aspecto.

- Porque para empezar subí aquí porque te oí venir – rió y pude sentir como sus ojos se posaban sobre mí. - ¿Me buscabas?.

- ¿Qué te hace pensar que te busco a ti?...vaya, además de todo egocéntrico – solté una carcajada mientras una extraña sensación de nerviosismo se hacía presente justo en la boca de mi estómago.

- Pues dijiste engreído y creo ser el único engreído en este lugar – oí su aterrizaje contra el piso, miré de reojo y se había sentado esta vez sobre el césped, justo a mi lado.

- Al…al menos lo reconoces – me sentía nervioso y no tenía razones para estarlo o al menos eso pensaba. – Oye…¿tienes novia? – fui directo al grano…de nuevo aquella maldita costumbre de hablar sin pensar.

ChangMin sonrió y me miró fijamente justo en el momento en que yo le miraba, nuestros ojos se encontraron por un par de segundos y volví a notar en ellos algo extraño, pensé que tan solo era mi imaginación.

- Tu pregunta puede tener dos motivos…el primero es que te gusto – sonrió al notar mi expresión de sorpresa. – el segundo es que…ya hayas escuchado los rumores – volvió a sonreír pero fue distinto…esa sonrisa llevaba consigo una especie de pesar oculto.

- Dicen…dicen que tu novia se embarazó, también que eres drogadicto – confesé con honestidad…otro de mis defectos es que no soy bueno para mentir.

- ¿Tú qué crees? – volvió la vista al frente, hacia aquel sol que nos brindaba sus últimos minutos.

- Yo no creo que sea cierto…- ChangMin me miró un tanto intrigado por aquella respuesta. - ninguna chica soportaría tu carácter así que lo de la novia es prácticamente imposible…con lo de las drogas si dudé, no te mentiré al respecto, llegué a pensar que tal vez tu carácter se debía al abuso de drogas…pero ¿Drogas en este pueblo?...¡por favor! ¡Si tuve que recorrer kilómetros para encontrar una aspirina!.

Changmin no apartó la mirada y debo decir que parecía atónito con mi explicación…pero más atónito quedé yo al ver como estalló en risas, no paraba de reír y esta vez no contenían ni un gramo de sarcasmo…se veía tan tierno al reír, era casi como un niño pequeño, después de todo lo era ya que según averigüé solo tenía quince o dieciséis años.

- Eso sí es honestidad – dijo cuando al fin paró de reír.

- En fin…¿Por qué dejaste la escuela?, se nota que eres un ratón de biblioteca – señalé el libro que aún sostenía entre sus manos.

- Mejor dejamos que sigan inventando rumores, ¿No se te hace tarde? Está a punto de oscurecer – señaló lo que quedaba de aquel sol.

- Oh…si, tienes razón, mejor me voy no quiero perderme – me puse de pie pero la verdad era que no quería irme, al parecer me agradaba estar cerca de aquel chico engreído. – Sabes…para ser un engreído y prepotente…es, agradable conversar contigo – mordí mi lengua al terminar de hablar, esos son los tipos de comentarios que uno no debe decir, comencé a alejarme con prisa del lugar, no quería oír alguna de sus burlas.

- pues, para ser un chico molesto y ruidoso…tampoco estás tan mal, nos vemos Junsu – al momento de oír aquello mis pies se detuvieron, recordaba mi nombre y en parte aquello me hacía feliz.

- Nos vemos ChangMin – murmuré y seguí mi camino, adentrándome nuevamente en aquel bosque.

- Fin del Flashback –

Sonreí al recordar aquello, al recordar cómo se oía mi nombre al salir de sus labios. Terminé de beber el té sintiendo como la felicidad de aquellos tiempos me inundaba por completo. Ni siquiera había notado a un señor que se encontraba sentado a mi lado pero ¿A quién le importaba cuando aquel era el viaje más importante de mi vida? El viaje en el que decidiría el camino a seguir.

Solo podía recordar…al mirar por la ventanilla, al sentir que me acercaba más y más hacia aquel pueblo los recuerdos se hacían mil veces más vívidos…pensé en que luego de ese atardecer juntos nos comenzamos a ver casi a diario, las cosas comenzaron a cambiar ya que yo esperaba con ansias el término de las clases para escaparme a hurtadillas de casa y poder ir a aquel claro…si bien no me atrevía a admitirlo frente a él, disfrutaba mucho de su compañía, hasta disfrutaba de sus constantes insultos, en ese entonces pensé que se debía a la soledad en la que me encontraba ya que no tenía ningún otro amigo con quien hablar.
No fue hasta aquel incidente en qué noté que mis sentimientos hacia él eran un poco…bastante diferentes a lo que pensaba.

- Flash Back –

Pasaron un par de meses en que nuestra amistad se fortaleció, ya era casi una rutina diaria el vernos en las tardes y hablar…yo le contaba de cómo era mi vida en la ciudad mientras él se burlaba de mis anécdotas, él me hablaba de los libros que estaba leyendo y de lo asombrosos que eran. Debo admitir que en más de una ocasión me ayudó con la tarea…lo bueno de todo eso…fuimos capaces de ver muchos atardeceres juntos.

Una mañana en la que salí antes del colegio, caminé de regreso a casa por un camino diferente ya que debía hacer un trabajo con un compañero de clase y lo haríamos en su casa. Entonces vi a un chico que al principio pensé se parecía mucho a ChangMin, estaba acompañado por una chica muy linda, de aquellas que piensas terminarán siendo actrices algún día…pero pensé que de seguro no era él.

- vaya…tal vez el rumor de la novia si es cierto – comentó el chico con quién haría el trabajo. – Ese es ChangMin – señaló en dirección al muchacho que estaba observando.

¿Qué hacía con una chica?...¿Porqué se veía tan cómodo estando con ella?, ¿Sería en verdad su novia?, ¿Por qué no me lo había contado?....y ¿Por qué…me sentía tan extraño?. Ese tipo de preguntas se acumulaban una tras otra en mi mente, pero no le encontraba respuesta a ninguna de ellas, no quería que él le sonriera, no como lo estaba haciendo…sólo…sólo quería salir corriendo de aquel lugar y eso intenté.

- ¡Cuidado! – gritó mi compañero mientras sujetaba mi muñeca y evitaba que un carro me atropellase.

No quise voltear porque lo más seguro era que Changmin y aquella chica nos hubiesen visto, sólo atiné a seguir caminando mientras mi compañero de clases me seguía el paso un tanto asustado.

Aquella tarde no fui al claro, tampoco al día siguiente ni el resto de la semana. Me sentía confundido, no deseaba que ChangMin tuviese a alguien cercano, era casi como si lo quisiera única y exclusivamente para mí y me sentía enfadado ya que nunca me habló de su novia….comprendí que él nunca me hablaba de sí mismo.

Al parecer estaba celoso pero no quería entender del todo lo que sucedía porque no quería estropear la amistad que había construido con ese chico pero…¿Acaso él me vería como un amigo o solo como un tonto con quien pasar el tiempo?...después de todo sólo nos veíamos en el claro, jamás en el pueblo, nunca me invitó a algún otro lugar o me dio su número de casa.

Me atreví a volver al claro a la semana siguiente y ahí estaba Changmin, tan tranquilo como siempre leyendo uno de sus libros, absorto en sus historias, pensé que lo más seguro era que ni siquiera hubiese notado mi ausencia…después de todo siempre me decía lo molesto que era. Me acerqué y senté a su lado bajo la sombra del árbol ya que el sol de verano no estaba dando tregua alguna, estaba feliz de verlo pero a la vez enfadado y nervioso.

Todo empeoró cuando ChangMin me ignoró por completo, sentí un vació inmenso al ver como seguía tranquilamente con su lectura, sin siquiera reconocer mi presciencia en el lugar.

- Si no quieres que regresé no lo haré, solo dilo – rompí el silencio, ya no soportaba la situación.

- si no quieres venir no vengas, es decisión tuya – dijo sin alejar la vista de aquel libro ni por un instante.

- Poco importa ¿Verdad?.

Nuevamente reinó el silencio y esa fue la gota que rebalsó el vaso. Sujeté su rostro con una de mis manos logrando que me mirase directamente a la cara, por fin lo veía y a él ni siquiera le importaba. Su mirada inexpresiva me lastimaba, estaba a punto de decirme algo pero antes de oírle decir que ya no quería volver a verme acorté la distancia existente entre nosotros y lo besé.

Uní nuestros labios por primera vez y lo besé con desesperación, transmitiéndole mi inseguridad, mis celos y mi enojo. Sus labios aún inmóviles eran suaves y exquisitos... tan tersos y dulces, mucho mejor de lo que había imaginado. Sentí sus manos sobre mi pecho y la presión que estas ejercían al intentar alejarme, pero no lo tomé en cuenta, besarlo era lo que más había deseado aquella última semana.

Para evitar que se alejara, me senté sobre su regazo rodeándole con mis piernas, sujeté sus manos contra el tronco del árbol…en ese momento el no pensar las cosas era algo bueno. Dejé de besarlo por un instante sintiendo su aliento contra mis labios, no me atrevía a mirarlo a los ojos…no en ese momento…solo quería dejarme llevar, cumplir los deseos de apoderarme de su boca y de su cuerpo…deseos que había intentado negar todo ese tiempo.

Mordí su labio inferior, disfrutando al sentir la calidez de su aliento. Mi piel se erizó y mi urgencia creció aún más…besarlo no sería suficiente, deseaba…deseaba sentir que era mío y solo mío. Lamí parte de su labio mientras una tensión familiar se hacía presente en mi zona baja. Debía detenerme, si quería seguir a su lado debía detenerme en ese momento, tal vez si lo hacía volvería a hablarme algún día.

Lo siguiente fue una sorpresa…los labios de ChangMin eran los que ahora se apoderaban de mi boca, pude sentir su lengua y como se deleitaba recorriendo cada parte de mi cavidad…solté sus manos y sujeté su rostro profundizando nuestro beso saboreando por completo su boca, reconociendo el gusto que tenían sus besos, olvidándome de todo y todos, dejándome llevar por el deseo.

A los minutos ChangMin se encontraba recostado contra el césped y yo me encontraba sobre él, quitándole la ropa y disfrutando de la vista. Nunca lo había visto de esa forma, de verdad se veía como un niño pequeño, en sus mejillas un intenso sonrojo se hacía presente, su respiración era demasiado agitada se notaba demasiado su nerviosismo y eso me excitaba aún más, Minnie mordía su labio mientras se cubría los ojos con una mano. Actuaba como nunca antes…su prepotencia se había esfumado como por arte de magia, se dejaba llevar por mis acciones, sin protestar…disfrutando de mis caricias y yo disfrutaba de la misma forma o aún más, recorriendo cada centímetro de su cuerpo, acariciando cada parte, besando su piel y sintiendo el placer de tenerlo cerca… a mi lado y solo para mí.

El sentir que estaba dentro de él…de su cuerpo, ha sido la mejor experiencia de mi vida, oír sus gemidos de placer, oírle decir mi nombre mientras me movía en su interior, el calor de su cuerpo, el sabor de su piel…jamás olvidaré aquel momento.

- ¿Quién era esa chica? – le pregunté recostado sobre su pecho semi desnudo, oyendo con atención los latidos de su corazón.

- Ella es mi hermana – rió al comprender la situación y acarició mi cintura. – Estabas celoso ¿Por eso no viniste?.

- ¿No me pudiste decir antes que era tu hermana? – lo miré con reproche.

- Lo siento…no sabía que fueses celoso.

- Te quiero ChangMin – declaré para luego besar su pecho.

- Yo también te quiero Junsu – su tono de voz era extraño…sentía que aún ocultaba algo, pero no era capaz de pensar demasiado en eso…ni en nada…solo en nosotros y en ese momento.

- Me encantaría que viviésemos aquí, en una cabaña y que el césped estuviese cubierto por dalias y orquídeas y fuésemos felices por siempre aquí en nuestro lugar…éste lugar que sólo nosotros conocemos – sonreí y compartí con ChangMin aquel deseo que nació de la nada.

- Algún día Junsu – Sujetó mi rostro y depositó un suave y delicado beso sobre mis labios. – Gracias por todo – volvió a besarme, aunque no entendí que era lo que agradecía, solo me dejé llevar por la ternura de sus besos.

Al regresar a casa esa misma noche me sentía el chico más feliz del mundo entero, ya no me importaban celulares, ni señal, mucho menos internet o televisión por cable, la tecnología se podía ir muy al demonio. Ahora tenía a ChangMin a mi lado y era completamente feliz, no necesitaba nada más. Había aprendido a disfrutar de cosas que nunca antes había notado, de la belleza de los árboles y la serenidad que transmitía el viento, lo hermoso de los atardeceres, la calidez de los rayos del sol…Todo gracias a Minnie, mi Minnie.

Sorpresa me llevé al entrar a casa y ver que todo estaba empaquetado y envuelto, mis padres me explicaron que comprendían que yo no tendría un buen futuro en aquel lugar y que era mejor regresar a Seúl antes de rendir el examen universitario…regresaríamos al día siguiente en la mañana y no habían querido decírmelo ya que querían darme la sorpresa…y sí que lo lograron.

Me negué rotundamente a volver a Seúl, mi padre no comprendía el porqué de aquel cambio tan drástico y se enfadó, me dijo que yo era aún menor de edad y quisiera o no debía obedecerlo…no aguanté más y corrí, salí corriendo de casa con dirección al único lugar que conocía y me brindaría algo de paz en aquel momento…el claro, nuestro claro.

Pasé toda la noche sentado bajo aquel árbol que nos había protegido del intenso sol por meses, el mismo árbol que fue testigo de nuestras conversaciones locas y sin sentido, bajo el cual reímos e hicimos el amor. No paré de llorar en toda la noche, ¿Cómo podía la felicidad escaparse con tanta facilidad de mis manos?...¿Qué se supone que debía hacer con todo el dolor que sentía? Era demasiado repentino…cerré los ojos intentando alejarme de aquella realidad.

- Junsu…¿Qué…Qué haces aquí tan temprano? – la voz de ChangMin me devolvió la conciencia, levanté el rostro y pude verle mientras se sentaba a mi lado, el sol había salido…las horas pasaban demasiado rápido y yo…yo no sabía qué hacer. - ¿Estuviste llorando?- sujetó mi rostro entre sus manos con preocupación.

- Tengo algo que decirte.

- Yo también tengo algo que decirte – sus ojos…me miraba con seriedad y algo de súplica. – Pero…dime ¿Qué pasa? ¿Qué me quieres decir?.

- Mis…mis padres decidieron regresar a Seúl y me quieren obligar a ir con ellos – hundí el rostro en su pecho.

- Ya…ya veo… - volvió a callar por un minuto que pareció eterno…su silencio me sacaba de quicio. – ¿Cuándo?.

- Hoy…esta mañana, supongo que en unas horas…

- Pues…debería irte con ellos – no creía lo que oía…lo decía tan fácilmente.

- ¿Qué me vaya?...¿Y qué hay de nosotros?...ChangMin yo te…

- No es el fin del mundo Junsu, vete con tus padres…nos podemos escribir –me interrumpió y pensé que tal vez lo hizo a propósito. – Además cuando ya seamos adultos podremos estar juntos con más libertad…ahora no es el momento – besó mi frente mientras secaba mis lágrimas con sus dedos.

- No me quiero ir… - aquel mocoso se comportaba de forma madura, mientras yo…el mayor me dejaba guiar por un profundo egoísmo.

- Yo sé que no quieres…pero nos volveremos a ver pronto además el próximo año debes entrar a la universidad así que esto tarde o temprano iba a pasar, es mejor que suceda ahora, vete que tus padres deben estar esperándote – se puso de pie ayudándome a hacer lo mismo.

- Es…está bien – ChangMin parecía tan calmado y seguro de sus palabras que parte de su calma me inundó, tenía razón, nos volveríamos a ver y podríamos estar juntos, pero había algo…ese algo en su mirada que siempre me había inquietado y aún seguía presente. – Volveré ChangMin, nos volveremos a ver en éste mismo lugar, nuestro lugar dentro de cinco años, lo prometo – sujeté su rostro entre mis manos y acaricié sus mejillas, lo besé por última vez y sonreí ya que estaba seguro de que algún día, uno no muy lejano podríamos disfrutar tranquilamente el uno del otro.

- Fin del flash back –

- ¿Cuánto falta para llegar a Gurim? – le pregunté a la muchacha encargada del vagón quien pasaba en ese momento por el pasillo.

- diez minutos señor Junsu…espero pueda ver a esa persona especial – me sonrió y siguió su camino.

Diez minutos me separaban de aquel pueblo, de ChangMin…por fin volvería a verle… en ese momento de verdad le agradecía aquellas palabras que dijo el día de nuestra despedida, de no ser por él las cosas hubiesen sido diferentes.

Me había recibido de abogado hacía poco tiempo, estudié en el extranjero, era un adulto y podía hacer de mi vida lo que quisiera, ya no dependía de mis padres y como Minnie había dicho podríamos estar juntos libremente…eso si él aún sentía lo mismo.

Traté de escribirle pero algo extraño sucedió con el servicio de correo, al parecer no pudieron encontrar la dirección y no los culpo, varias cartas dirigidas a mi padre se perdieron en el tiempo que vivimos en Gurim y ChangMin no conocía mi nueva dirección porque ni yo mismo la conocía... me desesperé demasiado los primeros meses sin saber de él, lloraba casi a diario y lo único que me mantenía con vida era aquella promesa, de volver a verle.

- última parada Gumin – anunciaba una voz masculina a través de uno de los parlantes del tren.

Bajé en la estación y noté que las cosas no habían cambiado mucho en cinco años, se podría decir que en nada y puede sonar estúpido pero un alivio me embriagó por completo, tal vez las cosas con ChangMin tampoco habían cambiado en esos años y tal vez él se encontraría bajo el mismo árbol de siempre leyendo un libro.

Caminaba por el bosque mientras mi corazón latía a mil por hora nervioso y ansioso por lo que sucedería, recorrí las mismas piedras con musgo y los mismos árboles cubiertos con helechos, recordando todas las veces que caminé por aquel mismo lugar. Me detuve al llegar casi al borde de los árboles…inhale profundamente y contuve el aliento mientras avanzaba con los ojos cerrados.

Sentí el cambio en el terreno bajo las suelas de mis zapatos, las piedras habían desaparecido, estaba en el claro…en nuestro claro. Abrí los ojos lentamente sintiendo que mi corazón estallaría en cualquier momento…y vi que las cosas habían cambiado.

El pasto estaba inundado de dalias y orquídeas…y justo detrás del antiguo roble se encontraba una cabaña de madera.

- ChangMin… - sonreí mientras sentía como mis ojos se humedecían.

Todo estaba como me lo había imaginado aquella vez, luego de nuestra primera vez juntos…era un panorama perfecto, caminé en dirección a la cabaña, inundándome con el aroma tan familiar de aquel claro, con los colores que le otorgaba el sol a las flores…estaba en casa.

Subí a la cabaña por la escalera, abrí la puerta pensando que tras esas paredes encontraría al chico que había esperado volver a encontrar por años. No lo vi en la sala, así que recorrí todas las habitaciones una a una…pero tampoco estaba en ellas. Me senté el lo que parecía el comedor a esperarle, pensé que de seguro llegaría en la noche. Estaba tan ansioso, recorría cada detalle de aquella hermosa cabaña con la mirada, pude identificar la presencia de Minnie en varios objetos, pero en especial por sus libros…sus amados libros.

Los minutos comenzaron a pasar, luego las horas, y la ansiedad se convirtió en preocupación. Me levanté y fui hacia la chimenea, el único lugar de la cabaña que no había visto detenidamente, justo sobre ella se encontraba un sobre con mi nombre en el…

Al instante sentí una especie de puntada en el pecho…un mal augurio, tomé el sobre y lo abrí, contenía una carta de ChangMin…me senté a leerla cerca de la ventana, en un lugar en donde la calidez del sol pudiese consolarme.


~ Junsu:

No sabes cuánto me gustaría decirte esto en persona, pero si estás leyendo esta carta es porque ya no es posible…es porque ya no estoy aquí en este mundo.

Siempre pensé que eras capaz de sentir lo que ocultaba, la forma en que me mirabas en ocasiones… era casi como si supieras exactamente lo que me estaba sucediendo.

Debí decírtelo mientras estuvimos juntos, pero al principio eras un completo desconocido como para compartir algo así contigo…y luego eras demasiado importante como para dañarte al confesar lo que sucedía.

Junsu ah~ el mismo día en que te conocí bajo el viejo roble, en el claro…esa misma mañana me había enterado de que estaba enfermo, seriamente enfermo.

Tengo cáncer…el día que me enteré de la noticia fue el peor día de mi vida, pero al mismo tiempo el mejor de todos ya que te conocí.

A los quince años me encontré de frente con esta enfermedad, pero a esa misma edad conocí a la persona que me dio la fuerza y una razón para seguir con vida y luchar…te conocí a ti y le agradezco a la vida por ese regalo.

Te amo Junsu, no sabes todo lo que te amo…lamento no habértelo dicho en persona pero sé que tu ya conocías mis sentimientos.

La mañana en la que te encontré llorando bajo el árbol estaba dispuesto a contártelo todo, pero las cosas cambiaron y tú tenías que irte…sabía que si te decía de mi enfermedad te quedarías a mi lado y eso…eso no era justo para ti, tu debías vivir la vida al máximo y completar exitosamente cada etapa de ella.

Confío en que así lo harás y lo seguirás haciendo, mi hermoso, sincero, molesto y ruidoso Junsu, esté donde esté siempre pensaré en ti…ya que como una de mis autoras favoritas dijo “Si bien la rosa pierde al mediodía la hermosura que tenía en el alba, la belleza que irradiaba entonces era algo real. Nada en este mundo es permanente, y somos necios cuando pedimos que algo perdure. Y somos más necios si no lo disfrutamos mientras lo tenemos”. Yo disfruté cada segundo a tu lado y agradezco el tiempo que pasamos juntos.

Espero que no recibas esta carta, deseo poder recibirte en persona cuando regreses pero no estoy seguro de poder seguir con vida…Te amo y siempre te amaré, espero que algún día puedas perdonarme.

Adiós JunSu, se despide por siempre, tu amigo Shim ChangMin

10/04/2009~



Veía las letras y trataba de unirlas, formaba palabras intentando encontrarles sentido, pero me era imposible. El temblor de mis manos me impedía ver con claridad aquel papel…asimilaba poco a poco lo que acababa de leer mientras las lágrimas comenzaban a recorrer mis mejillas.

Pensé que no podía ser cierto…tantos años esforzándome y esperando, trabajando y estudiando al máximo para poder verle lo antes posible…dejando crecer aquella ilusión que ahora se rompía en millones de pedazos…Estaba muerto…ChangMin estaba muerto…me mintió, no estaríamos juntos, no pude estar a su lado en los últimos momentos de su existencia…no pude apoyarlo, ni abrazarlo ni besarlo por todo ese tiempo…el dolor no me permitía pensar, me dolía el pecho…no soportaba respirar…no podía respirar.

- ¡¿Por qué ChangMin?! ¡¡¡¿Por qué?!!! – gritaba mientras sujetaba mi rostro arañando parte de mis mejillas.

Cada trozo de mi existencia, cada parte de mi humanidad se venía abajo, me desarmaba…me dolía respirar, no quería volver a abrir los ojos…simplemente no deseaba vivir en un mundo en donde no existiese ChangMin… mi ChangMin.

Me duele tanto el recordarlo todo…pero no me queda otro remedio, si quiero seguir adelante debo aprender a vivir con esta realidad. Hoy se cumple un año desde la muerte de ChangMin, él murió el 11 de mayo del 2009, apenas unos días antes de mi llegada…de verdad luchó hasta el final al igual que yo…ambos dimos todo lo que teníamos para poder estar juntos una vez más.

Desearía que aquella mañana en que mis padres me obligaron a dejarle, Minnie hubiese sujetado mi mano, me hubiese contado de su enfermedad para así poder decidir por mi cuenta el permanecer a su lado…ya que para mí no habría sido un sacrificio, hubiese sido lo justo…Lo amo y desearía haberle acompañado hasta su último aliento…Lo amo y nunca tuve la oportunidad de decírselo a la cara.

Me encuentro sentado en el corredor de nuestra cabaña, observando un hermoso atardecer, en el claro en el que fuimos felices, en el lugar en donde permanecerán nuestros recuerdos…por siempre.

- Chang Min ah~- pronuncié su nombre mirando hacia aquel roble, en donde todos los días imagino que se encuentra leyendo un libro y brindándome una sonrisa como de costumbre. – Cuando sea mi turno de morir, ¿Por qué no vamos…a un lugar que tan solo nosotros conozcamos?.

Fin

StraightWay Academy

Título: StraightWay Academy
Autor: BlackRoses
Pareja: Jaemin, Yoomin
Género: Slash
Estado: Proceso

----

Capitulo 1
Capitulo 2


Without you

Titulo: Without you
Autor: Carla
Pareja: JaeMin
Género: Slash, Angst
Extensión: Oneshot
Advertencia: Muerte
-----


Mirándome frente al espejo, presenciando aquel desagradable reflejo, aquella verdad oculta, mis labios se mueven por si solos, para decir: te odio. Y entonces esa verdad ya no es un secreto.
Es desesperante llegar hasta este punto, en donde ya nada te importa, en donde la felicidad que pasó por tu lado como una viajera volvió a emprender su camino, abandonándote por completo. Esos días que pasaste junto a la persona que amas se ven tan lejanos y borrosos, que llegas a dudar de si son verdaderos o no son más que cruéles ensueños.

- Changmin, ¡ya salte necesito el baño!- es mi hermana pequeña.

- Ya voy - le contesto saliendo del baño, acariciando sus suaves cabellos y dedicándole la mas sincera de mis sonrisas, esta es mi despedida.

- Estas extraño hoy - la pequeña me observa un tanto intrigada.

- Solo quiero mimar a mi hermanita ¿Algún problema? - desordeno su cabello y me alejo.

- Ya sabia que no podía ser todo tan color de rosa ¡Tendré que volver a peinarme malvado! - cerró la puerta a sus espaldas un tanto fuerte, me encanta hacerla enojar.
Salí de casa como de costumbre, aquel camino hacia la escuela me asesinaba el alma lentamente todos los días…solíamos recorrerlo juntos...todo...todo me lo recuerda, todo me recuerda a Kim JaeJoong, la persona a la que amo con todo mi corazón aunque eso signifique un sufrimiento eterno.

¿Por que me dejaste JaeJoong?, ¿Por qué te fuiste sin mí?, siempre lo hacías, de alguna u otra forma siempre me plantabas, pero así eres y con solo una de tus sonrisas todo mi enojo se disipaba...pero esta vez fue diferente, no estabas ahí para sonreírme y nunca más lo estarías, me dejaste para siempre, me abandonaste y no te lo perdonaré jamás.

¿Es que acaso no pensaste en mí?...¿ni siquiera te imaginaste que no soy capaz de vivir sin ti?,

¿Porque tuviste que ponerte en peligro? ¿Por qué tuviste que morir?.

Los días siguen pasando uno tras otro, las horas no se detienen, pero yo ya no avanzo, ni avanzaré nunca, mi tiempo en este mundo se detuvo junto con el tuyo.
Nuevamente frente a aquel espejo, observo cada una de las imperfecciones de mi alma, mis muñecas arden, duelen y mi sangre corre de las profundas heridas que me he propinado. Apenas puedo mantenerme de pie, pero aun sigo viendo mi rostro, sigo recordándome cuanto me odio, por amarte tanto.

- Si tu no existes yo no existo, si tu no vives no tengo razones para seguir viviendo - susurré aquellas últimas palabras y caí al suelo.

Caí sobre algo húmedo posiblemente sobre mi propia sangre, poco a poco el dolor abrasador que sentía en mi corazón desde que te fuiste fue desapareciendo, en ese entonces supe que estaba muriendo. Cerré mis ojos por última vez, en aquel último momento de vida fui feliz teniendo la esperanza de volver a verte.


Fin

Timeless ~ Loving you is just too painful~

Titulo: Timeless ~Loving you is just too painful~
Autora: Carla
Pareja: JaeMin /SuMin
Género: Slash / Lemon
Extensión: Oneshot
-------


“Nunca pensé que amarte podría llegar a doler de esta forma, ¿es que acaso no lo notas? ¿Es que no ves todo lo que me haces sufrir? ¿Estas ciego?. Tus constantes descuidos, tus constantes olvidos, tus abandonos, todo me está matando lentamente. Mi mundo ya no gira sobre su propio eje, todo gira en torno a ti y me enferma ¡ME ENFERMA AMARTE TANTO! o es que ¿ya dejó de ser amor? ¿es solo obsesión por un ideal juntos?...no lo sé, pero tú no ayudas a aclarar las cosas y yo…yo soy un completo idiota.

Todos los días al verte…con tan solo tu presencia, todo desaparece, mis disconformidades, mis reproches, mi odio creciente hacia ti…todo se va, con tu sonrisa, con tu inocencia y tu forma de ser todo se desvanece en un segundo y me veo siendo arrastrado a aquella pequeña esfera que construí para ambos, dejando a todos por fuera, quedando solos tu y yo. Pero que error más grande ¿no?, enamorarme de esta forma de alguien que…que no me ama con la misma intensidad…soy un completo imbécil al necesitarte tanto, al pedir mas de lo que puedes dar, pero dime…dime ¿Qué más puedo hacer?, ¿Vivir resignado a esperarte y a ser un accesorio mas en tu vida?. Porque ¡Vamos!, ¿Cuántas veces has podido estar a mi lado y lo has desaprovechado?...hazte esa pregunta y luego trata de decirme ¿Cuántas veces yo he desaprovechado una oportunidad para estar contigo? Verás en las respuestas una gran diferencia, tan grande como la distancia que hay entre los dos y que ni siquiera notas, porque no te importa, ni siquiera te importa si salgo con otros chicos todo te da lo mismo.

Así que…esto es todo, ya no puedo seguir a tu lado, no quiero odiarte, no quiero amarte, quiero volver a ser yo, quiero sentir que alguien me quiere y se preocupa por mi con sinceridad, quiero sentir que a alguien le importo y quiere estar conmigo, quiero que alguien me atesore tanto como yo lo hago. Sé que es la peor manera de terminar una relación, pero es lo justo, tú lo empezaste con una carta y yo lo termino todo de la misma forma. Ya no quiero estar contigo, amarte es…demasiado doloroso.

Adiós Kim JaeJoong, Adiós para siempre.


Changmin ~”
--------

El muchacho de cabellos oscuros y tez blanca no podía creer lo que estaba leyendo, ¿estas, eran las palabras de su novio?, ¿Por qué jamás se lo había dicho?, ¿Tan mal lo hacía sentir?, preguntas como esas no dejaban de aparecer en su mente. De verdad había sido un desgraciado, el haber descuidado a la persona que amaba, no se lo perdonaría jamás, pero no entendía como todo se había podrido tanto, “¿En que momento todo se fue a la mierda y cómo no me di cuenta?” pensaba el muchacho sentado en el piso de cerámica, de uno de los pasillos de su colegio. Sostenía aquella carta en su mano derecha, mientras su otra mano se encontraba en su frente, tratando de entender…tratando de entender.

Aquella carta estaba en su casillero esa mañana, pero Changmin no asistió a clases, entonces ¿Cómo llego hasta ahí?, se preguntaba el pelinegro quien ahora retenía las lagrimas que luchaban por abrirse paso.

JaeJoong no sabía que hacer, ¿Debía dejarlo ir?, tal vez sería lo mejor, era lo que sentía, ya que si estar a su lado lo hacía sufrir de esa forma….no valía la pena retenerlo siendo egoísta. Pero lo amaba tanto, a su pequeño de ojos castaños, el niño de sus ojos, tal vez no lo demostraba y la mayoría de las veces ocultaba sus sentimientos, pero lo amaba con locura, Changmin lo era todo para él.

-¿Por qué me haces esto?, ¿Por qué dices que no te amo como tu a mí? – lágrimas comenzaron a bañar sus mejillas.

A un par de metros de distancia el muchacho de cabellos negros era observado por Kim Junsu, amigo de la infancia de Minnie, quien se había encargado de dejar la carta en su lugar como le fue requerido. Junsu se sentía una mala persona, porque a pesar de ser el peor momento de su mejor amigo, era el mejor momento de su vida, por fin tendría la oportunidad de confesarle su amor, aunque fuese rechazado poco le importaba, solo quería dejar de callar aquel secreto que le carcomía el alma.

Minnie no asistía al colegio, no se sentía bien, su pecho dolía mucho, le sorprendía el como un pesar sentimental se podía convertir en dolor físico tan fácilmente. La ausencia de Jae, de su voz, de sus mensajes de texto, de sus e-mails, de verdad lo dañaba mucho, pero ya estaba acostumbrado, esto pasaría en un par de días, como siempre, se acostumbraba a cada abandono, al fin y al cabo los últimos meses había aprendido a vivir prácticamente sin él, sólo lo veía en clases, con suerte en los recesos. Su amigo Junsu se había convertido en su gran apoyo, la persona que lo hacía reír todos los días, quien estaba siempre ahí y nunca…jamás le dejaba solo, entonces un pensamiento pasó por la cabeza de Minnie “Junsu sería muy buen novio” pero al instante descartó la idea, riéndose de si mismo por pensar de esa forma con respecto a su amigo. Desde pequeños lo hacían todo juntos, hasta compartían cuarto de vez en cuando y aún lo hacían, en especial aquellas noches en que Changmin se sentía demasiado solo y devastado por la ausencia de su novio.

Eran momentos difíciles para Junsu, quien debía contener todos los deseos que sentía por su amigo, las ganas de recorrer su cuerpo de una manera diferente, de besar sus labios…de hacerlo suyo.

Junsu estaba demasiado preocupado por la inasistencia de Min, se encontraban en clases de inglés y solo miraba el asiento vacío de su amigo, el timbre de receso sonó y solo lo notó cuando vio que casi todos estaban afuera.

-Junsu… - Jae pocas veces le hablaba y estaba seguro de los motivos que tenia esta vez.


-Dime – le contestó con una sonrisa en el rostro, si algo tenía el muchacho era simpatía, aunque la verdad no quería ni verle.


- Changmin…¿Porqué no ha venido estos días?...¿Está enfermo? – La mirada de Jae le parecía sincera, estaba preocupado.

Pero a pesar de su sinceridad, no podía evitar el resentirlo por hacer sufrir a Min, jamás le había dicho ni reprochado nada, porque así se lo pedía su amigo, pero ya no soportaba más aquella estupidez de parte del pelinegro.

-Pero…¿Eres imbécil? – Junsu le miraba seriamente, marcando bien cada palabra al pronunciarla. – Sabes…¿sabes todo lo que lo has hecho llorar?, por irte, por tener en primer lugar a tus amigos, fiestas, viajes, trabajo, todo ¡TODO! Antes que a él ¡¿LO SABES?! – comenzaba a alterarse, sentía en sangre propia el dolor de Min, ya que era su persona amada.


-Yo… - Jae lo miraba extrañado, al principio apenado, pero a los segundos sus ojos se volvieron fríos. – No tienes porque meterte en asuntos que no te incumben -.


-Me incumben – Junsu le regaló una sonrisa llena de ironía. – Me incumben, porque aquel chico que tú maltratas y dejas de lado, ese chico que esta enamorado de ti, es la persona que yo amo, que amo con todo mi corazón – ahora la gentil mirada que lo caracterizaba había sido reemplazada por una llena de resentimiento y amenaza.


-¿Qué? – Jae apretaba sus manos con fuerza. – Es mío, Changmin es mío y de nadie más – su voz sonaba fría pero llena de dominancia.


-Vaya…¿Ahora eres celoso?, pensé que no te importaba, jamás te importo vernos cerca, es más, siempre supiste de las veces en que me quedé en su casa y ¿Acaso lo llamaste?...jamás – soltó una carcajada llena de enojo. – Changmin no es tuyo, no es de nadie, no es un trofeo…y esas noches que pasé con él, no sabes como disfrute el tenerlo entre mis brazos, consolándolo mientras él lloraba por tu culpa – Junsu sujetó su mochila y se encaminó hacia la salida. – No me vuelvas a preguntar por Changmin porque sabes muy bien que le pasa y de quién es la culpa - cerró la puerta del salón con fuerzas tras de sí.


Jae no podía pensar con claridad, los celos le llenaban el cuerpo y el alma ¿Cómo había sido tan ciego para no notar lo de Junsu?, jamás había sentido celos… era cierto, pero eso porqué nunca había tenido motivos. No podía acercarse a Changmin, él lo quería lejos, y tampoco deseaba hacerlo sufrir con su presencia, se sentía tan impotente que no resistió el llanto por mas tiempo, dejando salir todo su dolor sin importarle si lo veían o no.

-------


-Sabes…Ya no soporto verte así – Junsu se encontraba en el cuarto de Changmin, sentado en el piso al lado de su cama.


-Pues no me mires… - Min estaba sentado en el ventanal de su cuarto. – Lo siento…no tengo porqué hablarte así cuando tú eres el único que ha estado siempre junto a mí – miró en dirección a su amigo disculpándose con sinceridad. – Sabes que el otro día pensé que serías un novio genial, siempre atento y cariñoso – sonrió para si mismo sin ser consiente de lo hondo que calaban esas palabras en su amigo.


Junsu se levantó y camino hasta sentarse frente a su amigo, con suavidad entrelazó sus manos, deleitándose con el tono que le otorgaba la luz de la luna a la piel de Minnie, se acercó poco a poco más de lo normal, hasta que sus rostros no estuvieron a mas de un par de centímetros de distancia.

-¿Qué haces? – preguntó Changmin un tanto sorprendido por la cercanía, alejando un poco su rostro.


-No te alejes – Junsu alzó una de sus manos rozando suavemente la mejilla del chico de piel morena, atrayéndolo lentamente para apenas rozar sus labios. – Me gustas, te amo desde hace mucho – le confesó sus sentimientos sin alejarse ni un centímetro, con toda la valentía que había acumulado con el pasar de los años.

-Junsu…no puedo, tu sabes que yo amo a… - sus palabras se vieron silenciadas por los labios de su mejor amigo.


-Lo sé…no te pido que me ames – a pesar de la oscuridad la sonrisa melancólica de Junsu caló en lo profundo del corazón de Min. – Solo déjame amarte - .


Era una plegaria sincera, Junsu no pedía nada a cambio, no pedía cariño, ni amor, ni un noviazgo, solo quería amarle, aún sabiendo que Min no sentía ni sentiría lo mismo por él.

Changmin no sabía como reaccionar, él aún amaba a Jaejoong no podía olvidarle tan fácilmente, pero por algún motivo los besos de su amigo no le desagradaban, era la primera vez que los probaba y le gustaban…era extraño pero le gustaba. No supo que responder por lo que calló, mientras Junsu lentamente se apoderaba de su boca.

Junsu acortó la poca distancia que quedaba entre ellos, obligando a Minnie a apoyarse contra la pared, le sostenía por la cadera acercándolo cada vez más, siempre imaginaba como se sentiría besarle, pero la realidad superaba con creces cualquier expectativa, sus labios eran tan deliciosos y suaves, sus manos tan tímidas, su piel tan cálida…pero por dentro sabia que esos besos no eran para él y dolía, lo lastimaba mucho el estar consiente de aquello.

Aquella noche Junsu no dejó en paz esa boca, solo se besaron, pero fue algo especial, y también marcó una diferencia, ya no eran simples amigos, esto podía ser bueno y a la vez malo, los temores que ambos sentían se podían percibir en el aire, pero desaparecían fácilmente.

A la mañana siguiente Changmin se encontraba listo y dispuesto para asistir a clases, esperaba a Junsu en la puerta de su casa, ya que el chico de cabellos castaños claros se había quedado dormido.

Caminaron juntos hacia la escuela y se sentía igual pero al mismo tiempo diferente, no se sentían incómodos pero algo de vergüenza rodeaba el ambiente, risitas nerviosas al pasar a tocar al otro, algo nuevo para ambos. Reían y conversaban animadamente, no notaban a las personas que pasaban a su lado y se les quedaban viendo, solo estaban ellos, dos amigos de la infancia disfrutando el uno del otro.

Jaejoong se encontraba sentado en su puesto, mirando distraído por la ventana del salón, pensando en una sola persona, en él, en Min. Como si lo hubiese llamado con la mente, apareció caminando por el patio del colegio, su corazón dio un salto al verle, estaba sorprendido…pero se veía bien, sonreía y sus preocupaciones desaparecieron. Lo único que le molestaba era ver a Junsu a su lado, caminando tan cerca de su novio o ¿Es que ya no eran novios? Al formularse esa pregunta sintió como un frió se apoderaba de su pecho, le costaba respirar, no quería perderle. Contuvo los deseos crecientes que tenia de golpear a Junsu al verlos entrar al salón, trato de no mirarlos, de no pensar en ellos, se dijo a si mismo muchas veces que no estaban ahí, lo último que quería era armar una escena.

Así lo hizo a diario, se alejó de Min, como se lo había pedido, pero tenía que tragarse todo su orgullo, al ver como Junsu se le acercaba cada vez más al chico que amaba. Y era diferente, actuaban diferente, parecían más cercanos, cómplices…estaba seguro de que algo pasaba entre ellos pero tenía que soportarlo.

Todo estalló una mañana en que los vio besarse, Junsu y Changmin se estaban besando en el baño del colegio, estaban en horas de clases, por lo que no había nadie más. Todo el mundo de Jae se vino abajo, sospechaba que algo sucedía pero esto se lo confirmaba, ver como ese hipócrita sujetaba la cintura de su amor, como disfrutaba de los labios que él besó por tanto tiempo…una ira incontenible llenaba su corazón, uno en donde hasta hace un par de días se albergaba un amor inmenso.

Su mente no lo dejaba en paz, comenzó a pensar que Min lo había terminado a propósito y con excusas para poder librarse de él. Retrocedió como pudo y volvió al salón, una frialdad se apoderó de él, ya no sentía…ni siquiera sentía dolor.


Unos días después, mientras Changmin recogía sus cosas en el salón para irse, se encontró con Jaejoong quien venía saliendo de sus prácticas de Football, traía una toalla en el cuello y los cabellos mojados. Ninguno de los dos reaccionó, Jae entró y recogió su mochila mientras Min salía del lugar.

-¿Por qué no me lo dijiste de frente? – Jae sonreía. – Debiste haberme dicho que te gustaba alguien más y ahorrarte el teatrito y la carta -.

-¿De qué me hablas? – Min no podía creer lo que estaba escuchando, apretó con fuerza sus manos sin voltearse, aun dándole la espalda al pelinegro.

- De Junsu – el chico de tez clara caminó hasta llegar a la puerta que se encontraba cerrada y se detuvo por un momento. – Lo hubiese entendido…no tenias porqué culparme de todo…fue cobarde, muy cobarde de tu parte – sin mirar hacia atrás se dispuso a dejar la habitación.

Fue detenido al instante por la fuerza de unos brazos que lo sostuvieron bruscamente, volteándolo y azotándolo contra la pared del lugar. Gimió por el dolor cerrando los ojos unos segundos, al volver a abrirlos se encontró con el rostro de su ex novio, lleno de ira, jamás lo había visto tan enojado.

-Repítelo…repite lo que acabas de decir – Min sujetaba fuertemente ambos brazos de Jae, manteniéndolo pegado a la pared.

-Me oíste perfectamente – la voz del chico no demostraba sentimiento alguno, al igual que sus ojos, esto desesperaba a cualquiera.

-No… ¡Atrévete a repetirlo! – el chico de cabellos castaños bajó la mirada.

-Esta bien…Eres un cobarde por terminarme de esa forma, si te gustaba Junsu debiste haberlo dicho, les hubiese dejado el camino libre – en ningún momento el tono de su voz se alteró.


El agarre de Min se hizo cada vez mas débil, sus brazos comenzaron a temblar y de sus mejillas caían gotas llenas de dolor. Poco a poco la habitación se inundó de sollozos.

-¿Qué pasa? – Jae no se movía un centímetro. - ¿Te duele que te digan la verdad?...dime ¿Junsu te besa mejor que yo? ¿Te hace sentir mejor que yo en la cama? – soltó una carcajada llena de despecho sujetando el mentón de Min con una de sus manos para levantar su rostro. – Acaso al gemir su nombre ¿No te acuerdas de mí? – logró ver el rostro del muchacho encontrándose con unos ojos llenos de dolor.


El chico de piel morena no podía creer lo que estaba oyendo ¿Era ese el muchacho al que había amado por tanto tiempo?. Las lágrimas no dejaban de caer y eran humillantes, llorar frente a un idiota como ese no valía la pena.

-De verdad…Amarte es demasiado doloroso - Min sonrió con tristeza mirando fijamente a quien lo sostenía por el rostro. – Todo lo que decía la carta era verdad, nunca te preocupaste por mi, yo…nunca fui importante para ti – A penas podía hablar, no sabía porque le explicaba las cosas. – Siempre me dejabas…sabes ¿Sabes como es sentirse poco valorado, poco querido?...¿No ser necesario por la persona que amas? –.


-Eres un verdadero idiota, ¿Debería creer eso después de que te vi besando a Junsu? – la voz de Jae se quebrantó al decir aquello. – Nunca me dijiste nada…crees que soy adivino… ¡¿Crees que te puedo leer la mente?! – todo rastro de aparente calma desapareció y una lágrima traicionera se le escapó. – Jamás pensé que te importara…sentía que no te importaba con quien estuviese, te sentía distante, las últimas semanas me alejé por lo mismo…y me sales con esto ¿Cómo crees que se siente recibir de la nada una carta como esa de tu novio?...se supone que somos una pareja ¿no?...al menos eso pensaba cada vez que te hacía el amor, entonces ¿Por qué no fuiste capaz de decirme lo que sucedía? – cada una de las palabras era verdadera y estaban plagadas de dolor, se podía sentir al oírlas.

Changmin se quedó sin palabras, contemplando el hermoso rostro de aquel chico que le seguía gustando y a quien seguía amando. De la nada Jae le sujetó por las muñecas, cambiando de roles y acorralándolo contra la pared, apegando sus cuerpos sin dejar distancia entre ellos, rozando con sus labios el cuello del chico de tez morena recorriendo una marca que él no había dejado en ese lugar.

-¿Tan fácil fue olvidarme? – susurró al oído del mas alto.


Min no se podía resistir a esos labios, mucho menos al sentirlos sobre su piel, le provocaba tantas cosas, todo su cuerpo respondía automáticamente a las caricias del pelinegro, es que eran tan deliciosos sus besos, lo excitaban de una forma que nunca podría olvidar.

Rápidamente Jae se apoderó de aquellos labios que creía perdidos, los volvía a reclamar como suyos de una manera feroz, devorándolos por completo, su corazón latía al ritmo de sus deseos, recorría sin piedad cada lugar, ahogando los crecientes gemidos de su acompañante.

-Changmin ahhh~ - alguien le llamaba desde los pasillos.


El pelinegro besó por última vez aquellos labios rojos e hinchados, para luego liberarle de su agarre.

-Pronto será el baile de graduación, te estaré esperando hasta entonces, esa noche me dirás si quieres estar con él o conmigo, respetaré tu decisión…Te llama tu nuevo novio Changmin ahh~ - Le brindó una sonrisa al chico más alto, para luego abandonar el salón.



Al salir, Jae se encontró de frente con Junsu, pero no se detuvo y caminó por su lado en dirección contraria pasando a llevar el hombro del joven de cabellos castaño claro. Junsu al ver el rostro sonriente del pelinegro, comprendió que algo no andaba bien y se apresuró a entrar en la sala de clases.

-¿Min? – preguntó al entrar al lugar.


El muchacho de piel morena se encontraba apoyado contra la pared, mirando al vacío, algunas lágrimas solitarias recorrían sus mejillas. Junsu corrió hacia él, abrazándolo de inmediato, tratando de consolarlo.

- ¿Qué te hizo ese imbécil? – la rabia se apoderaba de él.

No recibió respuesta alguna, solo los brazos de su amigo que comenzaron a rodearle en un fuerte abrazo.

--------

El baile de graduación ya había llegado, la noche esperada, la decisión final que decidiría el destino de estos tres muchachos. Desde la tarde del encuentro entre JaeJoong y Minnie, este último había decidido alejarse de Junsu, necesitaba aclarar su mente y sus sentimientos. Antes no le hubiese sido complicado, pero en las últimas semanas había aprendido a querer a su amigo de la infancia de otra forma, a verlo de otra manera a amarlo más que como a un hermano.

Changmin entraba al salón de la fiesta, traía puesto un impecable traje negro con una rosa roja en el bolsillo de la chaqueta, su piel morena resplandecía bajo las luces, se veía mas apuesto de lo normal y todas las presentes lo notaban, se volteaban al verle pasar. Su decisión ya estaba tomada, sus sentimientos aclarados, su meta esa noche era hablar con ambos para terminar con todo el lío de una vez.

Jae se encontraba en una esquina del lugar sosteniendo un vaso de ponche, traía puestos unos vaqueros desgastados con una camisa de calle y una chaqueta de traje, en cuyo bolsillo cargaba una rosa blanca, se veía igual de despampanante, las chicas no lo dejaban en paz como era costumbre. Al ver a Min su semblante aburrido cambió de inmediato, se excusó y abandonó al par de chicas que lo abordaban para acercarse al chico, quería saber su respuesta aunque intentara restarle importancia, los días anteriores al baile los había pasado entre llantos y desesperaciones al pensar que posiblemente lo perdería para siempre.

Se detuvo de inmediato al ver como Changmin se le acercaba a Junsu y le sujetaba por el brazo, casi podía jurar que había oído como su corazón se rompía lentamente, el dolor lo invadió al instante, pensó que ya todo estaba perdido y sonrió para si mismo, seguramente su amado ya había tomado su decisión. Quería irse del lugar correr lo más rápido posible y desaparecer, comenzó a retroceder sin perder de vista al chico de sus sueños.


Changmin volteó y le vio retrocediendo, ¿Qué podía ser peor?, ahora su ex novio lo veía de aquella forma tan patética, estaba a punto de derrumbarse y estallar en llantos, se volteó rápidamente sacando de su bolsillo las llaves de su carro y corrió con dirección a la salida con todas sus fuerzas.

-¡Jaejoong! – gritó Min al verle salir de esa forma, comenzó a correr tras de él. - ¡Espera! ¡Parate ahí! – le pedía con desesperación mientras intentaba seguirle el paso.


Pero el chico de cabellos oscuros no quería oírle, ya sabía su respuesta, no quería volver a oírle nunca más, se apresuró a entrar en su carro y lo puso en marcha, saliendo del lugar con gran velocidad.

Changmin se quedó un momento viendo como el carro se alejaba, luego sacó las llaves de su bolsillo y entró a su auto, comenzó a seguirle, le preocupaba y tenía un mal presentimiento, necesitaba hablar con él a como de lugar, la impotencia se hacia presente, no le podía alcanzar iba demasiado rápido.

JaeJoong solo quería alejarse y desaparecer, nada se sentía real, ni siquiera sus manos sobre el volante, el camino que tenía enfrente se hacía confuso y borroso…no podía pensar bien…cerró sus ojos solo por un segundo…solo un segundo…solo un segundo, quería olvidarlo todo por solo un segundo.

Su auto se salió de la carretera, todo seguía siendo tan irreal, abrió los ojos y vio como todo sucedía pero no podía creerlo. El carro de Jae se volteó y él yacía en su asiento de cabeza y semiinconsciente sin explicarse lo ocurrido, ni siquiera sentía dolor físico y poco a poco sus ojos comenzaban a cerrarse.

-¡JAEEEEE! – escucho una voz a la distancia, era la voz de Min, pero pensó que de seguro estaba alucinando.

-¡Changmin aléjate del carro! ¡Esa cosa va a explotar! - ¿Junsu?...aquel era Junsu.

Ya no entendía nada, es que acaso ¿Se estaba muriendo?, en parte esto le hacía feliz, porque una vida sin Changmin era un verdadero castigo. Con este ultimo pensamiento en mente dejó de oír y de sentir cualquier cosa a su alrededor.

-------

-¡No me puedes dejar imbécil! ¡¿Me oyes?! – Min gritaba con desesperación y entre llantos mientras corría al lado de los paramédicos apoyado en la camilla en que iba Jae, entre los pasillos del hospital.

-Lo siento señor, no puede pasar, vaya a la sala de espera – Lo detuvo un señor de bata blanca.

-¡¿Qué?!, olvídelo – Le hizo a un lado tratando de seguir al lado del pelinegro.

Pero los brazos de Junsu lo envolvieron por la espalda, reteniéndolo sin dejarle avanzar. Vio como se lo llevaban y se veía tan frágil.

- Necesito el desfibrilador ¡el paciente se nos va! – exclamó el doctor a cargo.

El mundo se derrumbó para Changmin al cerrarse las puertas de aquel pasillo y perderle de vista. El dolor se acumulaba en su pecho, pero no era capaz de sentirlo, pensaba que todo era una broma, una cruel broma del destino. Le había elegido a él a Jaejoong…no podía ser de otra forma ya que lo amaba con todo su corazón y él…lo abandonaba una vez más…eso era imposible. No pudo contener el llanto por más tiempo.

-¡NO ME DEJES IMBECIL!…¡NO ME ABANDONES! – Gritaba con todo lo que tenía, sus piernas ya no le respondían y de no haber sido por el agarre de Junsu hubiese caído al suelo.

-Tranquilo…tranquilo – Junsu susurraba a su oído mientras le abrazaba con todas sus fuerzas, apoyando su rostro en el cuello del mas alto.


-----------

Ya habían pasado tres años desde ese entonces, aquel accidente. Changmin se encontraba recostado en la cama matrimonial de su nuevo hogar, completamente desnudo siendo cubierto apenas por una sábana de seda. La noche anterior habían unido sus vidas por siempre, se había casado por fin.

Sintió como unos cálidos labios besaban su cuello y unas tersas manos acariciaban su estómago, un cuerpo se apegaba al suyo por la espalda. Sonrió para si mismo sin poder contener toda la felicidad que le inundaba.

-Te amo – le susurraba al oído aquel chico, mientras su mano bajaba por su vientre hasta encontrarse con su masculinidad.

- Ahh~ - se quejó Minnie, mientras sus mejillas se tornaban rojas

La mano de su esposo comenzó a moverse rápidamente, masajeando aquel lugar tan sensible, y rozando con su miembro el trasero del chico de piel morena. Se notaba su desesperación por poseerlo una vez más. Changmin gemía de placer mientras se ponía duro, completamente duro, comenzó a mover sus caderas con desesperación, logrando que el roce con el miembro de su esposo fuese más intenso.

Minnie alzo su mano tocando el rostro de aquella persona que le hacía sentir tan bien, giró un poco su rostro tratando de buscar esos labios que tanto ansiaba y que lo recibieron tan ferozmente. Se volteó sin impórtale nada obligando a su esposo a quedar sobre él.

- Ahhmm~ - gimió Minnie al sentir como sus miembros rozaban directamente. – hazme el amor…hazme tuyo una vez más – susurró con vergüenza.

Su desesperación crecía, su cuerpo ardía y pedía la atención de la persona amada. Su corazón gritaba el nombre de su esposo con cada latir, ¿Se podía sentir aún mejor?, lo dudaba, sus deseos estaban a flor de piel, quería sentirlo dentro de si.

-Como ordenes mi amor – le respondió el chico, separando las piernas del más alto, introduciendo dos de sus dedos en su entrada, moviéndolos rápidamente.

- Ahhh~ mmm~ - Changmin no podía resistir por mas tiempo, cerró sus ojos esperando sentir su invasión.

-Te ves tan hermoso de esta forma Shim Changmin – el chico se había acercado a él, susurrándole esto al oído, lamiendo su cuello, excitándolo aun mas, lo penetró fuertemente gimiendo al sentir el calor de la entrada de su amado.

-Mmmm – gruñía el joven de tez morena rodeando a su esposo con las piernas, obligándole a penetrarlo aún más.

-Te…amo Minnie ah… mmm - decía entre gemidos su esposo, mientras comenzaba a moverse con rapidez, penetrándole una y otra vez, disfrutando al ver el rostro de placer en la cara del peli castaño.

-Yo…también te amo Kim JaeJoong…siempre te amaré – declaro el joven, comenzando a mover sus caderas a la par, sujetando a su ser amado por el cuello y besándole con lujuria. – No me abandones nuca – le suplicó entre besos.

- Jamás lo haré, jamás te dejaré – le aseguro Jae sinceramente al amor de su vida, acariciando su hermoso rostro, acelerando sus movimientos.


La habitación se inundó de gemidos llenos de placer y amor, azotaban sus cuerpos el uno contra el otro, sudaban y gozaban, exclamando sus nombres…amándose por siempre.

“El amor duele, a veces duele cuando estoy a tu lado…Pero eso me recuerda que estoy vivo y que de verdad me importas, que lo eres todo para mí. Ahora sé que me amas, se que no me dejarás nunca…lo sé, porque lo compruebo cada mañana al despertar y verte sonreír a mi lado. Te Amo y como existe el dolor, también existen las alegrías…momentos felices que viviré a tu lado…porque estaremos juntos mientras estemos vivos.

Amar puede ser doloroso, pero también trae consigo las bendiciones más grandes que cualquiera pueda pedir…una de ellas es tenerte conmigo, con vida y cada día agradezco ese regalo.

Te Amaré por siempre JaeJoong

Shim Changmin ~”

Fin.

Your heart, My heart

Titulo: Your heart, My heart
Autor: Carla_anyo
Pareja: JaeMin
Género: Slash, Angst, Lemon
Estado: Proceso
------

Capitulo 1
Capitulo 2
Capitulo 3
Capitulo 4
Capitulo 5
Capitulo 6
Capitulo 7
Capitulo 8

2x1

Título: 2x1
Autor: Carla_anyo
Pareja: JaeMin - Homin
Género: Lemon
Estado: Proceso
--------

Capitulo 1
Capitulo 2

Amor prohibido

Titulo: Amor prohibido
Autora: Carla_anyo
Extencion: Oneshot
Parejas: YunJae
Género: Lemon
-----


Siempre estuvimos juntos, crecimos como hermanos bajo el mismo techo, pasamos la mayor parte de nuestra niñez unidos jugando y sonriendo, en la Inglaterra de 1800, donde nuestros padres decidieron asentarse a vivir, nos amábamos incondicionalmente, lo éramos todo el uno para el otro, un apoyo incondicional.

Todo cambió de la noche a la mañana, fue tan repentino, sin previo aviso, jamás lo vi venir, nuestro amor fraternal se transformó, creció con los años, se convirtió en un secreto que protegimos con nuestras vidas, es un amor diferente, un amor prohibido.

La verdad es que hoy entiendo que nuestro amor es imposible, por lo menos, no aquí y ahora, no en esta época, donde dos hombres no se pueden amar libremente de una manera distinta, todos están repletos de prejuicios, en especial nuestra familia, la culpable de toda nuestra desgracia.

Me siento en el borde de la cama a reflexionar sobre aquellos años, aquellos en los que lo tuve a mi lado, también en los que nos amamos sin límites, entregándonos a nuestros instintos, nuestra pasión, sin saber si estaba bien o mal lo que hacíamos, sin prestarle mayor atención a la moral y las buenas costumbres que se nos había enseñado.

Todo esto me afecta de sobremanera, en especial hoy 26 de enero de 1857, el día de mi cumpleaños número veinticinco, el día en que se marcan ocho años sin verlo, sin saber de él. La celebración de mi cumpleaños me ha traído tanto buenos como malos momentos, buenos ya que en este día descubrí mis verdaderos sentimientos y disfruté diecisiete años celebrándolo a su lado, malos luego de su partida. La verdad es que al irse se llevo consigo la mitad de mi alma, mis ganas de seguir viviendo, de salir adelante, él lo era y lo es todo para mi, nunca podré olvidarlo, solo podré engañarme a mi mismo, pensar que no existe que fue solo un engaño de mi mente, un truco de la vida.

Si tan solo pudiese regresar a aquellos años de infancia y adolescencia, lo daría todo por vivir con algo mas que solo recuerdos de nuestro tiempo juntos, deseo con todas mis fuerzas el poder verlo una vez más, solo una vez en lo que me resta de vida, comprobar que se encuentra bien y a salvo, que vive felizmente aunque sea lejos de mí, ver que alguien lo ama como se lo merece.

Luego de mi cumpleaños numero diecisiete, aquel en que nos separaron, me he preguntado muchas veces que de si poder retroceder el tiempo, ¿seguiría tomando las mismas decisiones?, o tal vez ¿haría todo lo contrario?. La realidad es que no cambiaría nada, solo el final de nuestra relación, desearía haberme escapado con él a un lugar lejano, uno donde el odio y desprecio de nuestros parientes no nos alcanzara ni amenazara con separarnos.

Me levanto lentamente y con pesar, camino sin saber hacía donde dentro de mi habitación, no puedo sacar de mi mente su imagen, lo siento en cada rincón de el cuarto, a pesar de los años aun siento su aroma. Sigo envuelto en su esencia, hasta que una voz y un molesto golpeteo interrumpen mi momento de reflexión.



- Joven JaeJoong – es el mayordomo quien toca la puerta de mi habitación. – Está todo listo para la ceremonia – sigue golpeando al no obtener respuesta.

Me detengo frente al espejo, a observar detenidamente el reflejo de aquel hombre desconocido en el que me he convertido.

- Este no soy yo – susurro apretando mis manos en forma de puños. – Esta es solo la sombra de quien fui -.

Recorro con la mirada poco a poco el reflejo de mi rostro, casi puedo ver en el espejo el reflejo de sus manos acariciándome por completo, como aquellas veces que pudimos estar juntos sin importarnos nada ni nadie.

- Señor JaeJoong – vuelve a pronunciar mi nombre desde el otro lado de la puerta, esta vez con mas urgencia. – Su padre está impaciente -.

- ¡Ya voy! – sentencio con tono autoritario.

Si tan solo…si tan solo fueras tú en lugar de ella, todo sería tan distinto, un día como este sería tan feliz y digno de celebrar…no quiero salir por esa puerta, no quiero hacerlo, no quiero arruinarle la vida a aquella muchacha que no tiene culpa alguna, pero este maldito compromiso que tiene mi padre con su familia, nos obliga a unirnos en matrimonio…hoy, justo hoy. El día de mi cumpleaños, en él encuentro los más hermosos recuerdos de nuestro tiempo juntos al igual que lo más dolorosos luego de nuestra separación.

Miro por última vez mi reflejo, me doy asco, me gustaría poder ser más fuerte y valiente, haber luchado por lo nuestro como tú lo intentaste a pesar de saber que no lograrías nada, haber enfrentado con valor las amenazas de mi padre, pero ¿Cómo hacerlo sabiendo que el único perjudicado serías tú?.

Rápidamente me volteo y salgo por aquella puerta, me encuentro con aquel anciano que nos cuidaba desde pequeños, al mayordomo la única persona que nunca nos juzgó, lo saludo con un gesto, no tengo ánimos para hablar con nadie, solo haré lo que tenga que hacer…me casaré con una mujer que no amo. Bajo las escaleras lentamente, apoyando mi mano en el respaldo de éstas, me detengo al recordar como jugábamos cuando pequeños en este mismo lugar… La voz ansiosa de mi padre me trae de vuelta a la inmunda realidad.

- Jae! ¿Qué esperas?, se supone que tienes que llegar antes que la novia – me regaña, esperándome apoyado en el umbral de la puerta.

Llego a su lado a regañadientes, éste me sonríe…ha ganado la batalla, me volteo en un último intento de verle, aunque sea solo mi imaginación, lo busco entre los rincones de la casa con la mirada.

- ¿Nostalgia hijo? – pregunta mi padre con evidente ironía.

- No padre, no sabes lo feliz que me hace el no tener que convivir bajo un mismo techo contigo – le sonrío con la misma ironía y sarcasmo utilizados por él segundos atrás.

- Di lo que quieras mocoso, al fin y al cabo a mi también me alivia el no tener que convivir con un desviado – me devuelve la sonrisa de una manera fría y distante.

Sus palabras no me hieren, las he oído tantas veces y de tantas formas que ya no significan nada para mi, sin malgastar mi tiempo en discusiones me subo a la elegante carroza adornada con flores y lazos blancos, mi padre sigue mis pasos, se sienta frente a mí, sin mirarme a los ojos en ningún momento, de verdad me debe tener asco.

Comienzo a caer en cuenta de mi situación, dentro de pocos minutos estaré en la iglesia, esperando a la novia, comenzaré una vida nueva…me veré obligado a abandonar todas las esperanzas inútiles que guardé y protegí en mi interior por estos años…la ilusión idiota de volver a verlo, besarlo y tenerlo entre mis brazos…daría lo que fuera por volver a tenerlo a mi lado, aunque fuera solo por un segundo.

Miro las calles de piedra de la ciudad, mientras mi mente vuelve a vagar en memorias nuestras, en aquel día en que todo cambio cuando teníamos 15 años, esta vez mas vívidas…es como si estuviera volviendo a pasar, talvez sea porque este es nuestro verdadero….Adiós.

Habíamos pasado toda nuestra infancia juntos, cada día de nuestras vidas haciendo de las nuestras. Sus padres murieron en un accidente, cuando él era aun un bebé. Mi padre, hermano de la madre de Yunho, lo tomó bajo su protección, solo con el claro interés de la fortuna que heredaría algún día. Crecimos tan apegados el uno al otro que parecíamos verdaderos hermanos…todo cambió tan drásticamente, teníamos 15 años nuestro amor fraternal se transformó en algo mas, un juego peligroso, una atracción diferente, en un amor prohibido.

~ Flash Back ~

- Yunnie ~ ~ - exclamé su nombre para luego abalanzarme sobre su espalda.

- Aunque no lo parezca pesas ¿sabes? - me contestó un tanto irritado, le molestaba que siempre me tirara sobre él.

- Lo siento, pero te traigo una noticia importante – sonreí bajándome de su espalda.

- ¿Cuál sería esa noticia? – por fin se volteaba a verme, se sentó en una de las sillas de la sala, lo interrumpía una vez mas en su lectura, pero su paciencia conmigo era increíble.

- Acaba de llegar un mensajero confirmando la asistencia de Patrick a mi fiesta – comenté con el entusiasmo saliendo de mis poros.

- Ahh ese tipo, ¿Cuántas veces te he dicho que no te acerques a él? – Yunho me miraba extraño, en ese entonces no lograba comprender su enojo.

- Es mi amigo – puse la típica cara de berrinche con la que siempre lograba vencerlo.

- Créeme Jae, él te quiere para algo más que amigos, recuerda que la primera vez que te vio pensó que eras mujer – recuerdo apenas el dulce sonido de sus carcajadas, luego de comentar lo anterior.

-¡No es cierto!, somos hombres y solo somos amigos – mi enfado se hacía evidente, aunque sabía perfectamente que eso era lo que buscaba lograr con sus palabras.

- Claro uno de ustedes parece hombre, porque el otro… - me miró de pies a cabezas estudiando mi aspecto. – Dejémoslo en que del otro se duda su sexualidad – volvió a fijar su mirada en las páginas de aquel libro que leía, dejándome de lado, tenía razón siempre me habían confundido con una mujer especialmente a esa edad

Odiaba cuando hacía eso, estaba tan acostumbrado a ser el centro de atención de Yunho que cada vez que ponía su atención en otra cosa no podía dejarlo en paz hasta que se fijara en mí nuevamente, no pude aguantar su indiferencia, me senté sobre sus piernas rodeando su cuello con uno de mis brazos, apoyando mi rostro en su cabeza, fijando la mirada en aquel libro maldito que me quitaba a mi Yunnie.

- Yunho ~ ~ - mencionaba su nombre en un tono completamente meloso, imitando a un niño pequeño con berrinche.

- Dime Jaejoong – su voz seria como de costumbre, me sorprende el recordarla a la perfección.

- Acompáñame hoy ¿si? – le supliqué como siempre, sabiendo que la victoria sería mía.

- está bien bella damisela seré su acompañante esta noche – volteó a verme, sonriéndo sabiendo que eso me enojaría.

- Como quieras, no tienes porque ser tan antipático, puedo pedirle a alguien mas que me acompañe esta noche, podría se Patrick ya que como tu bien sabes a él si le importo – me levanté enfurecido de su regazo, saliendo de la sala.

Solo pude oír el sonido de una de sus carcajada, ya que ni siquiera volteé a verle, me había hecho enojar más que otras veces, siempre me molestaban con respecto a mi apariencia, desde pequeño me confundían pensando que era una niña, todas las personas que se me acercaban se llevaban la sorpresa del siglo al oír mi voz y descubrir que no era lo que pensaban, muchas veces se me acercaron muchachos en fiestas pidiéndome una pieza de baile, yo solo los miraba extrañado pensando “¿Qué acaso no se dan cuenta que visto prendas de hombre?”, este asunto ya había colmado mi paciencia en especial de parte de Yunho, frente a él no quería parecer un afeminado, no quería que pensara mal de mí…ya que siempre fue y será la persona mas importante en mi vida.

Pasé el resto del día encerrado en mi cuarto, enfadado y sin ganas de hacer nada, recostado sobre la cama mirando el cielo raso, era hermoso, pinturas celestiales imitando a las obras de la capilla Sixtina. Mi tranquilidad se vio interrumpida por una de las sirvientas de la mansión quien golpeaba a la puerta como si se tratase del fin del mundo.

- Joven Jaejoong… ¡joven! – aquel sonido martillaba en mi cabeza.

- Adelante – le indiqué a la joven, no tenía porque descargar mi rabia en ella, así que me levanté de la cama acomodando mi ropa.

- Disculpe joven… - aquella niña unos pocos años mayor que yo, desviaba la mirada, se sentía inferior. Que injusticias tiene el mundo, ambos somos seres humanos nos encontrábamos en la misma habitación pero vivíamos realidades completamente diferentes. – Aquí le traigo las ropas para la festividad de esta noche – la pobre muchacha me acercaba las ropas bajando la cabeza para no verme a los ojos.

- Muchas gracias Rosalie - sabía su nombre, después de todo habíamos crecido bajo el mismo techo.

Recibí aquellas ropas y me las coloqué de inmediato, miraba mi reflejo en el espejo aquellas prendas traídas de Francia me hacían lucir un poco mayor, cumplía quince años aquel día, estaba feliz ya que pensaba que me convertía en todo un adulto eso reflejaba perfectamente mi inmadurez. Terminaba de atar el corbatín, acercándome a la cama, dejando de mirar aquel espejo, cuando de pronto oí como alguien abría la puerta de mi cuarto, no volteé porque asumí de inmediato que seria Yunho, él era la única persona que entraba sin tocar, alcancé a recordar que estaba enfadado con él, así que hice como si no hubiese escuchado nada, seguí arreglando mi traje. Podía oír perfectamente sus paso tras de mí, pensaba “tal vez no le bastase con reírse de mi, ahora también quiere asustarme”, aún así seguí ignorándole, hasta que sentí unas manos posarse suavemente en mis caderas, estaba a mis espaldas, me impresionó ya que él nunca hacía cosas como esta, era más bien yo quien lo abrazaba siempre, “quizás solo es su forma de disculparse” pensé en aquel instante, pero al sentir como me atraía hacia su cuerpo apegándome a él de una manera que nunca antes había intentado entré en pánico.

- Yu…Yunho ¿Qué haces? – pregunte extrañado por su comportamiento.

- ¿Yunho?, siento decepcionarte mi querido JaeJoong – reconocí de inmediato la voz altanera de Patrick, aún así no entendía por que se comportaba de esa forma.

En ese entonces no me podía explicar porque al pensar que era Yunho quien me sostenía, la idea de sentirlo tan cerca no me desagradaba en lo absoluto pero al momento de enterarme de que no era él, sentí un deseo inexplicable de que aquella persona me soltase.

- Patrick… - me volteé viéndole de frente. – Que bueno que hayas podido asistir, pensé que estarías ocupado, me dijeron que estabas de viaje – traté de cambiar el tema, sujetando las manos que mantenía en mis caderas, logrando que me soltase.

- Era lo mínimo que podía hacer, es el día de tu cumpleaños, eres mi mejor amigo es mi deber asistir y acompañarte toda la noche – sonreía de tal manera que logró el mismo efecto en mí, me encantaba ver sus ojos tan celestes como el cielo, sus cabellos rubios y su tez aún mas blanca que la mía.

-…Gracias – respondí un tanto avergonzado debido a sus cercanías y sus palabras.

Sujetó mis caderas nuevamente, acercándome a él con calma, casi disfrutando de mis reacciones, en ese entonces era un tanto inocente para no decir idiota, ya que aún no entendía su actitud.

- Jae, cierra tus ojos te daré mi regalo – me sonreía suplicándome con los ojos un si.

- Ehh…pero, es muy pronto, déjalo en el recibidor – traté de librarme de su agarre, por algún motivo me sentía incómodo.

- Quiero dártelo ahora, me lo traje desde Alemania, deja que te lo entregue ¿si? – me rogaba con tanta insistencia, amenazando con ponerse a llorar si no lo complacía.

- Esta bien...ya dámelo – lo miré con intriga, “¿que puede ser tan genial como para no poder aguantar?, se supone que yo debería ser el emocionado” pensé, extendí mi mano esperando el famoso presente.

- No no no, sin trampas, cierra tus ojos – me miraba con desapruebo.

- Esta bien como sea... – cerré mis ojos estirando las manos.

No se porque fui tan tonto como para caer en una trampa tan obvia, pero solo tenía 15 años, y no tenía experiencia en asuntos amorosos, mucho menos entre hombres, ni siquiera la simple idea de que dos chicos pudiesen amarse más allá de una amistad había cruzado por mi mente, es por eso que en cuanto sentí como me sujetaba de la nuca y me acercaba a él, estaba desconcertado, ni siquiera me dio tiempo de abrir los ojos, le tomó menos de dos segundos el besar mis labios, me encontraba completamente sorprendido, de inmediato resonaron en mi cabeza las palabras de Yunnie “No te acerques a él”. Traté de alejarlo en el momento en que tomé conciencia de lo que sucedía, lo empujaba con todas mis fuerzas, pero mientras mas intentaba liberarme con mas fuerza me sujetaba entre sus brazos, me rodeaba por la cintura mientras ejercía presión sobre mi nuca dejándome sin escapatoria, trataba de abrirse paso entre mis labios pero no se lo permitía, hasta que me azotó contra la pared, logrando de mi parte un quejido de dolor, el cual aprovechó para apoderarse de mi boca, no dejé de luchar lo golpeé con todas mis fuerzas, pero creo que me tenía ventaja, a sus 18 años ya tenia un cuerpo bien formado y musculoso. Todo empezó a quebrantarse dentro de mí cuando sentí como bajaba su mano por mis caderas, sujetando mi entrepierna.

- N….no…no – lograba decir a penas entre aquel forzado beso.

Me ignoraba por completo, es más comenzó a desabrochar mi pantalón, en ese momento creí que perdería la conciencia, fue entonces cuando oí un golpe en seco, Patrick al parecer me había soltado, aún así en ningún momento abrí los ojos por el miedo que me envolvía y me mantenía inmóvil. Sentí la presión de unas manos sobre mis muñecas, de inmediato me solté, sin atreverme a ver de quien se trataba, lo empujé y traté de salí corriendo de mi habitación sin mirar atrás, corriendo hacía el cuarto de la única persona que quería ver en esos momentos, pero aquellas manos me detuvieron una vez más…yo solo, solo quería verle a él, llamarlo que viniera rescatarme.

- ¡Déjame! Por favor, te lo suplico ¡no me hagas nada! – gritaba descontrolado entre sollozos.

Aquellas manos me atrajeron y fui acogido en un cálido abrazo, me sentí tan tranquilo, tan cómodo que dudaba que se tratase de Patrick, puede sonar estúpido ahora pero no podía abrir los ojos, tenía miedo mucho miedo, después de todo seguía siendo un niño mimado.

- JaeJoong, mi Jae… - al oír su voz mis ojos húmedos debido a aquellas gotas salinas, se abrieron de par en par, enfocándose solamente en su rostro. – Mi amor, mi niño, ese imbécil no te volverá a hacer daño te lo juro, discúlpame por no estar a tu lado – esperaba no estar soñando y que ese realmente fuera Yunho, recuerdo con tanta nitidez aquel abrazo, aquellas palabras que lo iniciaron todo “mi amor”, no noté el verdadero significado de estas hasta estar calmado.

Recuerdo la tranquilidad y felicidad que se hicieron presentes en mí al oír su voz, al notar que había llegado a mi rescate, al saberme a salvo entre sus brazos y los besos que repartía por todo mi rostro.

- ¿P...patrick? – pregunté un tanto consternado, si bien lo que me hizo fue horrible no le deseaba nada malo, mucho menos que culparan a Yunho de algo y solo por defenderme.

- Ahí está - señalaba el piso de la habitación, donde se encontraba tirado ese idiota, desmayado por el golpe. - ¿te preocupa?... no me digas Jae que tu… ¿te gusta? – levantó mi rostro poniendo suavemente sus dedos sobre mi barbilla, logrando que lo mirara fijamente.

- Yo… - desvié la mirada al instante, corriendo también el rostro.

La verdad Patrick me importaba un bledo, pero no pude evitar sonrojarme al notar que tenia a Yunho tan cerca a mi, al sentir su cuerpo pegado al mío, su brazo rodeándome por la cintura posándose en lo bajo de mi espalda, su mano en mi rostro y su mirada penetrando la mía…tuve que dejar de verle, porque lo que me provocaba era comerle la boca a besos pensaba cosas como “quiero besarlo, quiero sentirlo recorrer mi cuerpo...si tan solo en vez de Patrick hubiese sido él” al notar lo que mi mente comenzaba a maquinar, me preocupé…no era normal verlo de esa forma él…él era como un hermano y se supone que a los hermanos se los ama pero no de esa forma, yo lo…lo deseaba.

- Te gusta…¿Cierto? – su mano bajó hasta sujetar fuertemente la mía.

No podía responder por temor a que notara mi nerviosismo, mi sonrojo, pero lo que mas me atemorizaba era que se diera cuenta de que esas nuevas emociones las generaba él…prefería mil veces que pensara que me gustaba alguien más…así que no respondí. Creo que esto lo irritó, pues comenzó a arrastrarme fuera de la habitación, a través del elegante y amplio pasillo del segundo piso, hasta llegar a su cuarto, me metió en el cerrando la puerta a sus espaldas. Tan solo guardé silencio, estaba demasiado confundido, no sabía como reaccionar ni como actuar a su alrededor, la comodidad que solía sentir estando junto a él, se desvaneció en apenas un instante, al oírle decir mi amor, al sentirlo de esa forma…ahora que lo recuerdo me dan ganas de reír, trataba de negar algo inevitable, negar mi atracción hacia Yunho, mi amor por él. Yunho tampoco emitió palabra alguna, solo me miraba de vez en cuando, logrando que la incomodidad aumentara, me senté sobre su amplia cama fijando la mirada en la alfombra que cubría el piso. Cuando se sentó a mi lado rozando tan solo un poco nuestros brazos, una corriente eléctrica azotó todos mis músculos, estaba paralizado “¿Cómo puede nuestra relación cambiar así…por lo sucedido en un par de minutos?”, peor aún mi mente no catalogaba el hecho de que Yunho fuese también un chico.

- Jae… Dime, dime que no te gusta ese idiota – colocó una de sus manos en mi pierna.

Por dios ¿que acaso quería matarme de un ataque cardiaco?, mi corazón ya no tenía ritmo alguno, latía rápidamente, peor aún cuando comenzó a mover su mano, quería cortársela en ese mismo instante por todas las cosas que me hacía sentir, deseaba que subiera un poco mas, que me tocara donde lo había intentado aquel idiota, mordía mis labios tratando de retener imágenes de nosotros dos acariciándonos y besándonos con pasión.

- No…no me gusta – aclaraba mientras quitaba su mano de mi pierna y me ponía de pie. – Además ¿eres idiota o que? él es hombre, es un completo degenerado, es asqueroso – podría decir que en ese entonces no hablaba de Patrick si no de mi mismo, de las cosas que comenzaba a sentir y a negar a la vez.

- Ya veo te… parece asqueroso… - se levantó, sus ojos se notaban tan llenos de tristeza, que por un instante quise abrazarlo como de costumbre, pero no podía, ya todo había cambiado. – A mi, me parece que el amor es amor, sin importar el género de la persona…solo sucede – su voz sonaba nostálgica es como si imitara mis pasos y hablara de si mismo, pero era imposible o eso era lo que pensaba en aquel entonces.

- Olvidemos esto, yo debo ir a mi fiesta, papá me espera – aclaré seriamente, casi huyendo de aquella habitación, dejándolo atrás.

~ Fin del Flash back ~


El salto inesperado de la carroza me hizo volver a la realidad, debimos haber pasado sobre alguna piedra suelta o algo por el estilo, se oyen los relinches de los caballos al obligarlos a detenerse, creo que una de las ruedas se ha roto. Ver el rostro de enfado de mi padre es el mejor obsequio de bodas que podría haber pedido, nada se le compara, se baja de la cabina enfurecido gritando maldiciones a diestra y siniestra.

Ni siquiera intento poner un pie fuera de la carroza, me quedo sentado mirando por la ventana hacía el exterior, pensando en aquellos momentos y lo vívidos que aún se encuentran en mi memoria, en los deseos que tengo por volver verle, en todo lo que daría por estar a su lado, en lo idiota que fui ese dia al abandonarlo, dejarlo atrás, huyendo de mis sentimientos, negando lo mejor que me podría haber sucedido en la vida, si pudiese volver atrás…aprovecharía el tiempo al máximo.

- ¡Maldición!, vayan de inmediato y traigan otra carroza ¡este matrimonio se lleva a cabo sea como sea! – su exalto es comprensible, de esta unión depende su futuro económico.

Solo sonrío para mi mismo mientras contemplo la belleza de las calles, la gente al pasar, sus vidas… me pregunto “¿Cómo serán?, ¿Habrá alguno de ellos como nosotros, como Yunho y yo?, ¿serán libres a diferencia de mí?”, estoy atado por mil cadenas irrompibles, debo aceptar lo que la vida me pone enfrente es mi castigo…aunque no se que fue lo que hice tan mal.

Entonces quedo estupefacto al notar lo que parece una pequeña pelusa blanca caer desde el cielo, mis ojos no lo pueden o no lo quieren creer, la época de nevazones se encuentra a un mes de distancia, aquellos hermosos copos comienzan a caer con mayor intensidad, logrando que las calles brillen de esplendor y hermosura.

Nieve…aquel fenómeno de la naturaleza que guarda un significado aún mas importante para mí, el aroma de la misma al caer, me trae a la mente los mejores momentos de mi existencias, abro la ventanilla de la carroza para disfrutar en plenitud del frío que invade mis mejillas, del exquisito aroma, la brisa, recuerdo…recuerdo aquella primera vez que estuve entre sus brazos, aquella oportunidad en que confesamos nuestros sentimientos, nuestro amor diferente, nuestro gran secreto.

~ Flash Back ~


Actuaba como un niño pequeño escapando siempre de sus problemas, luego de lo que sentí aquella noche en que cumplí quince años, no pude, por mas que intenté, no pude volver a comportarme igual que antes, no podía abrazarle como solía hacerlo, sentarme en su regazo no era ni siquiera una idea viable, lo que mis instintos me decían era que huyera a toda velocidad, no era correcto el sentir eso por otro muchacho, mi padre siempre solía contarme de algunos desviados que había conocido en la capital, siempre tuve una imagen mal formada de aquellas personas…pero que equivocado estaba, lleno de prejuicios a una edad tan corta.

Así pasaron tres meses luego de aquel día, mejor dicho de aquella noche, en la cual no sucedió nada en especial con Yunho, quiero decir no nos besamos como Patrick, de quien no supe nada por un tiempo, me forzó a hacerlo, solo fue…una metamorfosis en mi mente, en mi cuerpo, mi corazón.

Nos azotaban las primeras nevadas de la época, al llegar la nieve era costumbre que mi padre nos enviara a Yunho y a mí a la cabaña que teníamos en una aldea unos pocos kilómetros fuera de la ciudad, creo que lo hacía para deshacerse de nosotros por un tiempo, es lo que pienso ahora, en ese entonces ni lo sospechaba, creía ciegamente en el hombre que me había dado la vida, era un niño no conocía la verdad de sus intenciones.

Llegó el día, recuerdo que fue un martes en la tarde, mi padre llegó a casa ordenando a los sirvientes que prepararan la carroza y nuestras maletas, diciendo que partiríamos en cuanto estuviésemos listos. Juro que en ese momento con tal solo pensar que pasaría días o semanas a su lado, los dos solos, rodeados de unos cuantos peones, pero solos al fin…con tan solo esa idea comencé a tiritar, aunque el frió era envolvente, sentía un calor extraño proveniente de lo mas profundo de mi cuerpo, este mismo calor inundaba mis mejillas, mi mente me jugaba en contra, volvieron aquellas imágenes en donde Yunho me besaba y me sostenía fuertemente, esas mismas que había logrado bloquear alejándome de él….pasé meses tratando de escapar de mis sentimientos y justo ahora tendríamos que pasar juntos todo el día encerrados en aquella cabaña. En una hora ya estaba dentro de la carroza esperándole para poder partir de una vez, mirando por la ventanilla sintiendo como si mi corazón fuese a salirse de mi pecho debido a sus fuertes golpeteos, todo empeoró al sentirle subir y sentarse frente a mí.

- Ya es esa época del año Jae… - trataba de entablar conversación conmigo, aún no se daba por vencido.

- eso creo – le respondí tan fríamente, deseando que no estuviese tan cerca de mí, ya que sentía deseas de abrazarlo, de besarlo…lo extrañaba mucho.

-…ya veo – dejó de mirarme para fijarse en la ventanilla, mirando como caían aquellos copos de nieve.

Los caballos comenzaron el galope, la carroza cobró movimiento, todo el viaje reinó el silencio, creí en ese momento que por fin Yunho comenzaba resignarse…me trataba de la misma forma que yo a él, lo sentí distante, como si se hubiese quedado en casa…pero al fin y al cabo eso era lo que quería, o por lo menos lo que pensaba era lo mejor para los dos, en especial para mí, no deseaba ser un desviado, no quería que él lo notara y me odiara por ello. Llegamos a la dichosa cabaña, nos bajamos sin articular palabra, caminando entra la nieve, sin vernos directamente, cada uno se metió a su cuarto, los empleados estaban extrañados, murmuraban entre si debido a nuestro comportamiento. Pasaron así los minutos, hasta que nos llamaron para cenar, henos ahí sentados a distancia, viendo la comida en nuestros platos, al parecer ninguno tenía apetito…las empleadas optaron por dejarnos solos…eso tan solo empeoró la situación.

- …Jae – me volvía a hablar mi corazón se detuvo por un instante al oírle nuevamente.

Seguí jugando con la comida en mi plato sin prestarle atención o tratando, ya que cada una de sus palabras martillaba un agujero en mi pecho.

- Jae… ¿me escuchas? – puso su mano sobre la mía.

Quité mi mano de inmediato, un tanto sobresaltado por el contacto repentino, me levanté de la silla sin quiera detenerme a pensar en mi actuar, estaba asustado, por que deseé que me tocara aún mas, que recorriera mi cuerpo con sus manos.

- Yo… Yunho no es lo que… - quise explicarle al ver su rostro impregnado de soledad y tristeza.

- ¿Me desprecias tanto?, ¿te doy tanto asco que ya ni soportas que te toque? – se paró ofuscado, saliendo del comedor apresurado.

- No…Yunho no es por ti…yo…yo – seguí sus pasos hasta la sala de aquella cabaña, quedé inmóvil al ver como tomaba su abrigo y abría la puerta de salida. - ¡Yunho! ¿Adonde vas?...la tormenta de nieve está muy fuerte – me acerqué lo mas que pude, aún guardando una distancia prudente.

- Me alejo, eso es lo que quieres ¿no?...tenerme lejos, pues te doy en el gusto – me miró una ultima vez, noté sus ojos acuosos…pero no pude hacer nada fui cobarde, dejé que saliera por esa puerta.

Me senté frente a la chimenea, vi el flamear de aquellas llamas por mucho rato, pero no pude sacar de mi mente a Yunho… mucho menos cuando la nieve caía tan fuertemente y el viento presentaba su furia…había pasado ya casi una hora y no regresaba…comencé a preguntarme “¿estará bien?, ¿le habrá pasado algo?”, por más que me sintiera diferente a su lado, mi amor hacia él permanecía intacto había crecido tomando una forma diferente pero seguía ahí. Me levanté decidido a salir a buscarlo, tomé mi abrigo y me encaminé entre la nieve, estaba muy oscuro apenas podía ver por donde pisaba, la tormenta estaba demasiado fuerte como para que pudiese haber llegado lejos.

- ¡YUNHOO! – gritaba su nombre con desesperación, buscando su silueta.

Caminé un poco más, hasta que mis ojos encontraron un bulto…una persona tirada sobre la nieve…recuerdo como recé con todas mis fuerzas para que no fuera él, para que se tratara de alguien más. Me acerqué rápidamente, puse mis manos sobre aquel cuerpo helado, lo volteé…mis ojos se llenaron de lagrimas que cayeron humedeciendo mis mejillas ya frías, atraje aquel cuerpo con mis brazos hacia mi pecho…era Yunho.

- ¡YUNHO! ¡MALDITO IDIOTA! ¿Por qué saliste así imbécil? – lo aprisioné fuerte entre mis brazos uniendo nuestras mejillas, sintiendo su piel fría.

- Ja…jae.... no me…odies – murmuró apenas, su respiración era irregular y agitada.

- No te dejo…discúlpame fui un idiota – besé sus labios gélidos aprovechándome de su semiinconsciencia. – solo no me dejes…no te mueras – lo sujete fuertemente poniéndome de pie.

Nunca fui un muchacho fuerte, pero algo dentro de mi gatilló , ya que en ese momento me olvidé de todo, mi único objetivo era ponerle a salvo… hasta el día de hoy no puedo explicar como fui capaz de cargarlo hasta la cabaña. Al llegar fuimos recibidos por las sirvientas quienes me ayudaron a llevarle hasta su cama.

- Joven Jae…el joven Yunho esta congelado, sus labios y su piel perdieron color… - comentó una de las muchachas horrorizadas al verle en ese estado.

- Lo se, lo sé ¡maldición!...solo…vayan y traigan frazadas abrigadoras…¡vayan ya! – estaba desesperado no podía evitar exaltarme.

Las muchachas siguieron mis órdenes dejándonos solos en el cuarto, me quedé viéndole ahí tan frágil… siempre había sido él quien me protegía…y cuando yo debí hacerlo…le dí la espalda. Me senté en su cama mirándole, sintiéndome culpable.

- Perdóname Yunho…amor mío perdóname – besé sus labios suavemente, saciando los deseos que me urgían.

Me dediqué a desvestirle, desabrochaba su camiseta rápida y torpemente, mis manos temblaban al hacer contacto con su piel, me reclamaba a mi mismo “¿Cómo es posible que pienses en este tipo de cosas estando él al borde de la muerte?”, era cierto completamente cierto, pero aquella llama que traté de apagar por tres meses se avivaba con cada centímetro de su piel descubierta. Logré despojarlo de su camisa, mis manos se dirigieron hacia su pantalón, lo desabroché y comencé a quitárselos mordiendo fuertemente mi labio, dejándolo tan solo en ropa interior…ahora me tocaba lo mas difícil despojarlo de aquella última prenda que cubría su cuerpo, debía hacerlo con rapidez…ya que con cada segundo que pasaba perdía calor corporal, lo hice cerrando mis ojos terminé dejándolo desnudo y lo metí bajo las cobijas de la cama, abrí nuevamente los ojos y toqué su rostro, estaba completamente frío y temblaba.

- Yunho no te mueras ¡me oíste! – besé su gélida mejilla. – Tengo mucho que decirte, explicarte mi comportamiento, no me dejes, necesito que lo sepas – sujeté su mano fuertemente mientras lloraba de angustia y de rabia, si alguien era el culpable de la situación ese era yo.

Los temblores en su cuerpo se hicieron mas constantes, no sabía que hacer, como mantenerle cálido. Una de las muchachas entró sin golpear trayendo consigo las cobijas que le había pedido, luego entró la otra mujer con una fuente de metal llena de madera, pendió la estufa que se encontraba en el cuarto. Las dos me miraban con preocupación, notaban que estaba al borde del colapso.

- Se pueden retirar – sentenciaba con la voz quebrantada.

- Pero Joven – la mujer mayor dudaba de mi capacidad de cuidarlo.

- ¡Se pueden retirar!...por favor – estaba apunto de estallar en llanto.

- Está bien joven – las dos mujeres salieron por aquella puerta murmurando entre ellas.

Lo miré nuevamente, sus labios sin color, su rostro pálido…entonces recordé lo que William, nuestro mayordomo, me había dicho una vez hace mucho, cuando íbamos a aquella cabaña con él ya que éramos demasiado pequeños, sus palabras resonaron en mi cabeza “Jóvenes, lo mejor para combatir la hipotermia es el calor corporal directo, recuérdenlo puede que les sea útil algún día” aquel hombre siempre se la pasaba enseñándonos cosas que nunca pensamos nos serían útiles, gracias a dios pude recordar aquellas palabras, pero…tendría que desvestirme y abrazarlo, sujetarlo entre mis brazos sentirlo desnudo…en ese momento creía que de hacerlo sería yo quien moriría de un paro cardiaco.

Dejando atrás mi nerviosismo comencé a desvestirme, me quité el abrigo, la camisa, el pantalón, solo dejé mi ropa interior en su lugar, levanté las cobijas alcanzando a ver parte de su cuerpo desnudo, me metí entre ellas a su lado, podía sentir los latidos de mi corazón retumbar en mi cabeza, la que amenazaba con explotar en cualquier momento. Sentía el frío proveniente de su cuerpo sin la necesidad de tocarlo, me dejé caer lentamente a su lado, de costado, me dediqué a observarlo un momento, acaricié su mejilla con una de mis manos, me estremecí de inmediato al sentir su piel tan fría como la nieve que caía en el exterior, de inmediato me abalancé sobre él, dejando de lado la sensación de frío que me transmitía. Lo volteé, dejándolo frente a mi, lo abrasé fuertemente, apoyando mi rostro en su cuello, colocando mis manos en su espalda, se encontraba tan congelado, temblaba como un niño pequeño entre mis brazos.

- J…jae – susurró aun inconciente.

Me sentí tan feliz al saber que reconocía mi presencia sin necesidad de verme. Se movió entre mis brazos, pasando a rozar con sus labios parte de mi hombro, al sentir tan cerca sus labios sobre mi piel, no pude evitar el querer recorrer su cuerpo, mis manos se movieron por si solas, acariciando cada centímetro de su espalda, su aroma, su dulce aroma provocaba estragos en mi cuerpo, deseaba besarlo, recorrer con mi boca su cuello, en mi bajo vientre se hizo presente una presión, algo mas que un malestar…estaba caliente, puede que suene un poco crudo, pero es la verdad. Estaba ansioso por probarlo, por saborear su cuerpo, por sentirlo cerca, de una manera íntima, esto era nuevo para mí, si bien en alguna ocasión me emocioné al ver a una de las muchachas medio desnuda, esto no se le comparaba, era mucho más, deseaba que fuese mío en ese mismo instante, por lo mismo me odiaba, por tener ese tipo de pensamientos, estando él en peligro, siendo frágil.

- Esto no está bien…soy detestable – me reprochaba a mi mismo.

Una vez más se movió, rodeándome por la cintura con sus fuertes brazos, me quedé inmóvil, pude sentir que ya recuperaba una temperatura normal pero no sabía que hacer, quería escapar, salir huyendo. Trate de apartarlo, de librarme pero lo único que logré fue sentir aquella parte de su cuerpo, su miembro contra mi muslo, la presión en mi bajo vientre se fue transformando en dolor, pero un dolor deseado, agradable, sentía la necesidad de que me tocara.

- Yunho… suel…sueltame – Hablé apenas, sintiendo como mi cuerpo comenzaba a moverse por si solo.

- mmm… - emitió un gemido que recuerdo claramente.

Mordía mi labio, tratando de contener los impulsos que me ordenaba mi cuerpo, Yunho no me ayudaba para nada, en ese momento no sabía porque pero comenzó a frotar su cuerpo contra el mío de la nada, peor aun…inconciente, ya que no despertaba, no abría los ojos, esto era peor que una tortura.

Su miembro…comencé a sentirlo con mas claridad rozando mi piel por sobre mi ropa interior, aún así, sin sentirlo directamente, este contacto provocaba gemidos ahogados, contenidos…ya que no quería admitirlos. Sudaba como loco, los nervios los tenía de punta, el muy condenado de Yunho comenzó a moverse con mas intensidad, parecía que se había emocionado o excitado en sueños y se desquitaba conmigo sin ser conciente de ello.

El lado bueno era que ya había recuperado su calor corporal, el lado malo…ahora tenía sobredosis de calor, se abalanzó sobre mi, dejándome prisionero bajo de su cuerpo, de inmediato traté de detenerlo de hacerlo reaccionar colocando mis manos sobre su pecho, empujándolo.

- Yunho…¡Yunho despierta! – le grité mientras golpeaba su pecho.

- Estoy despierto – me contestó abriendo sus ojos.

Me paralicé, lo miré fijamente sin comprender del todo, pensé “¿Acaso fingió desde el principio?”, la sangre debió írseme a la cabeza, sentía que mis mejillas se quemarían en cualquier instante, debían estar completamente rojas. Se movió entre mis piernas, logrando que sintiera por completo su miembro erecto sobre el mío que se encontraba en las mismas circunstancias, fue un golpe bajo, una cruel jugada, al poder experimentar esta nueva sensación no pude contenerme por mas tiempo, cerré mis ojos y me dejé llevar.

- Ahhhh~ - solté un gemido, al notarlo me llevé de inmediato la mano a la boca, cubriéndola, sintiéndome completamente avergonzado.

En ese momento no entendía mucho, no sabía porque me atraía otro chico, mucho menos comprendía porque sentía lo que sentía cuando él me tocaba, recordé por un momento aquella vez en que Patrick intentó sobrepasarse conmigo, logré entender que todo era tan diferente, yo solo quería sus caricias las de Yunho, sentir su cuerpo y el de nadie más, lo amaba, lo amaba como a un hermano pero también como a un hombre, Alcé mis manos para sujetar su rostro, en ese momento supe que ya no habría vuelta atrás, vi en sus ojos el deseo reflejado de los míos, no necesitaba palabras para comprender que quería lo mismo que yo, mucho menos al sentirlo excitado sobre mí. Solo bastaron unos segundos para que todos mis miedos se esfumaran, sus ojos me hipnotizaron ya que en ellos encontré la confianza que necesitaba para comprender y aceptar mis sentimientos.

- Jae…perdón pero no…no puedo soportar por más tiempo – se inclinó, uniendo nuestros cuerpos dejando su rostro a escasos centímetros del mío. – Necesito que sepas que…me gustas, no como amigos… - su voz temblaba, al parecer sentía miedo al igual que yo. – me gustas, te deseo…te amo – selló su confesión con un suave beso, a penas un roce tímido entre nuestros labios.

No quise hablar ni responderle en palabras, lo rodeé con mis brazos atrayéndolo hacia mi por completo, obligándolo a profundizar nuestro beso, mi boca pedía con ansias permiso, un permiso que fue concedido al abrir su cavidad dejándome saborear cada rincón de esta, su lengua hizo lo suyo dentro de mi boca, aquel beso se fue transformando un una feroz lucha por devorarnos el uno al otro. Sentía tantas cosas a la vez, el sabor de su boca, el aroma de su aliento, los añoro hasta el día de hoy, el escalofrío que me produjo al recorrer mi cuerpo con sus manos por primera vez, quedará grabado en mi memoria por la eternidad, el calor que me inundaba al sentir su roce, las gotas de transpiración de su cuerpo cayendo sobre el mío…era todo tan exquisito.

Mis manos inexpertas recorrieron su espalda, mientras nos perdíamos en aquel primer beso, gimiendo a la par, apenas respirando, dejando que nuestras temperaturas corporales sobrepasaran el margen común. Yunho comenzó un movimiento de caderas que me enloqueció al instante, abrí mis piernas enrollándolas en torno a su trasero, para sentir mas de cerca su erección, aunque me ví interrumpido por sus manos que comenzaron a despojarme de la última prenda que me cubría. Fue todo tan normal que yo mismo le ayudé a quitarla, en ningún momento separamos nuestros labios, sentirnos unidos era una necesidad. Al quitarla volvió a la postura anterior, logrando que nuestros miembros se tocaran directamente, fue sorpresivo, sentir su pene duro y caliente contra el mío, logro que la presión se hiciera mas insoportable, que mi lengua se adentrara en su boca en busca de mayor contacto, tenía la piel de gallina y deseaba llegar cada vez mas lejos.

Repentinamente me golpeo la realidad “¿y ahora que?” por mas infantil que suene en ese momento no sabía que hacer a continuación, era mi primera vez y mucho mas difícil aún, con un hombre. Detuve nuestro beso, Yunho me miró sorprendido y un tanto asustado, tal vez pensó que no deseaba seguir adelante, aún así mantuvo su vaivén de caderas rozando nuestra masculinidad, haciéndome aun mas difícil pensar en como preguntarle, no sabía como y mucho menos sabía si era correcto preguntar algo tan básico.

- Yunnie ~ - gemí su nombre, sintiendo pesadez al hablar. – Dime que hacer…no sé como seguir – quería esconderme por ser tan idiota.

- Jae…esta también es mi primera vez, estoy tan perdido como tu – susurraba, ya que le costaba pronunciar palabra. – pero según me han dicho es doloroso, asi que por ser la primera vez, dejaré que seas tu quien entre en mí – me sonrió, al momento me derretí, era aquella sonrisa que amé desde siempre.

Le sonreí nerviosamente, mordía mi labio, sin avisarle me volteé posicionándome sobre él, los roles habían cambiado drásticamente. Me gané entre sus piernas, dejando mi erección al borde de su entrada, no quería lastimarlo pero ya no aguantaba más, apoyé mis manos a ambos lados de su cabeza, inclinándome, besándolo tiernamente, sintiéndolo rendido a mi voluntad, por primera vez sentí que me obedecía, que se dejaba llevar.

- Yunho…no se como hacerlo para que no sea tan doloroso…- le aclaré mientras lamía su cuello. – pero te necesito – mordí su piel al mismo tiempo que lo penetraba de una sola embestida.

- Ahhhh… - gimió de dolor y tembló entre mis brazos, cerró sus ojos.

Me detuve al ver que le provocaba sufrimiento, acaricié su rostro, tenía ganas de moverme dentro de él, de que gritara mi nombre y disfrutara junto a mi, pero no tenía planeado este panorama.

- ¿Me salgo? – pregunté dispuesto a hacerlo, comenzando a retirar mi miembro de su entrada.

- No – sentenció impidiendo mi retirada al atraerme con sus piernas, logrando que me introdujera aún más dentro de él. – El dolor no es nada, se siente delicioso el tenerte dentro de mí – sujetó mi rostro besándome apasionadamente.

Comenzó a moverse, obligándome a seguirlo, entrando y saliendo de él con cuidado al principio, rápidamente me hundía en el placer, su entrada era tan estrecha y cálida, ejercía la presión necesaria sobre mi pene, excitándome por completo, esparciendo en mí el deseo de penetrarlo con más fuerza, llegar más adentro, hacerlo disfrutar de cada embestida. Me movía con rapidez, gimiendo y oyendo salir mi nombre de sus labios, disfrutaba de sus sonidos de placer, eran la melodía mas emocionante y encantadora para mis oídos. Al rato me percaté que solo yo estaba saciando mi urgencia al sentir su miembro desatendido atrapado entre nuestros cuerpos.

Sin dejar las embestidas de lado y comiéndome su boca, acerqué mi mano sujetando su hombría, noté como se estremecía ante el tacto que le proporcionaba, me sentía feliz de que pudiera disfrutar tanto como yo, sonreí para mis adentros mientras masajeaba por completo su masculinidad, arrancándole gemidos agudos en los que pronunciaba mi nombre.

- Jae….mmm…ahhhh…. si sigues así me vendré en cualquier momento – su rostro excitado, solo me provocó a seguir adelante.

Mis movimientos se tornaron desesperados casi frenéticos, embistiéndolo una y otra vez al mismo tiempo que lo masturbaba, pude sentir que estábamos sincronizados como si fuéramos uno, su piel era tan adictiva, no podía evitar el querer recorrerla por completo, marcarla como mía, cada minuto que pasaba lo deseaba con mas fuerzas, con cada segundo me hacía mas dependiente de él.

Sentí el momento en el cual derramé mi semilla en su interior con una última penetración, a los segundos se corrió en mi mano llenándonos a ambos de su delicioso semen. Caí rendido sobre él siendo el muchacho mas feliz del mundo, sintiéndome completo y satisfecho, como si esto hubiese estado destinado a pasar desde un principio…el placer que experimenté aquella noche no tiene comparación.

Lo último que recuerdo de aquella velada es que yacía recostado sobre su pecho, oyendo tranquilamente los latidos de su corazón y siguiendo el ritmo de su pecho al subir y bajar debido a su respiración. Estaba todo tan tranquilo, en paz…pensé que se había dormido.

- Te amo Jae…nada podrá separarnos nunca – me dijo para luego acariciar mi mejilla.

- Nada nos separará porque nuestros corazones ya son uno – afirmé sintiéndome completamente seguro, abrazándolo, sintiendo el calor de su cuerpo.

~ Fin del Flash Back ~

- Jae … ¡JAE! ¡POR EL AMOR DE DIOS YA BAJA! – la molesta voz de mi padre me trajo de vuelta de aquellos preciosos recuerdos. – Ya llegó la otra carroza, apúrate que vamos retrasados – sentencia mientras fija su mirada en el reloj de bolsillo que le regaló mi madre poco antes de morir.

- Ya voy… - contesto desganado subiéndome a nuestro nuevo móvil.

Me fijo en el exterior nuevamente, puedo sentir aquellos recuerdos aún vivos dentro de mí. Sonrío tal vez desconcertando a mi progenitor, pero no puedo evitarlo aquellos momentos estuvieron tan llenos de felicidad.

- Por cierto, ¡Feliz cumpleaños hijo mío! – exclama con ironía. – este es tu segundo mejor cumpleaños desde que ese degenerado se alejó de nuestras vidas – me clava un puñal directo al corazón con aquel comentario.

Mi mente vuela de vuelta aquel fatídico día en que él nos encontró besándonos en mi cuarto, todo fue una cruel trampa de la vida…si tan solo Yunho se hubiese demorado un minuto mas en despertar o si tan solo mi padre hubiese ido a saludarme aquella mañana a primera hora…las cosas serían distintas. Con pequeños detalles nuestro futuro juntos se destruyó…causa tanta impotencia saber que con un poco mas de cuidado estaríamos juntos en el presente, me consuela el hecho de tener en mi memoria aquellos dos años de alegrías en los que nos amamos a diario, que pasamos juntos, que disfrutamos como amigos, cómplices y pareja…aún así no es suficiente, lo necesito a él no a estos recuerdos de mierda.

~ Flash Back ~

Cumplía diecisiete años, como siempre me entusiasmaba la idea de crecer, me deleitaba con saberme unos meses mayor que Yunho, se lo restregaba en la cara en cada encuentro íntimo. Aquella mañana era especial, pues tendría el privilegio de celebrarla a su lado nuevamente, comenzaba a imaginarme las cosas que haríamos a solas, como me amaría y me acariciaría, imaginé sus besos, hasta llegué a pensar en la posición en la que me penetraría.

Los golpes en la puerta me despertaron de aquel sueño excitante que creaba en mi mente, me dirigí a abrirle, me detuve un instante al sentir una puntada en el pecho…sentí que algo andaba mal o que algo malo sucedería, aquella sensación injustificada se apoderó de mi.

- ¿si? – pregunte apenas abriendo la puerta un poco, para molestarlo ya que sabía a la perfección de quien se trataba.

- Vengo a buscar al joven mas hermoso de estas tierras – bromeaba asomando su rostro para poder verme.

- Pues aquí lo tienes – dije abriendo completamente la puerta, sujetándolo de un brazo, haciéndolo entrar bruscamente.

- Vaya que humildes que amanecimos hoy – jugaba conmigo mientras caminaba de espaldas, ya que yo lo dirigía hacia mi cama.

- Como siempre – sonreí al hacerlo caer sobre esta, colocándome sobre él. – Te deseo… - susurré en su oído suplicándole, sabía que no podría resistirse a aquel tono de voz.

- Te amo – respondió, volteándose para ganarse sobre mí.

- También te amo Yunho – susurré sujetándolo de la camisa, atrayéndolo hacia mí besándolo de una vez por todas.

Saboreaba sus labios como si fuera la primera vez, los disfrutaba tanto como el primer día, ya teníamos más experiencia, conocíamos las debilidades de cada quién, Yunho se había vuelto en un maestro besando, me derretía al sentir su lengua dentro de mi boca, lograba unas maniobras que me dejaban sin aliento, ya me sentía excitado con tan solo un beso.

- ¡PERO QUE DIABLOS! – oí los gritos de mi padre.

Deseé que todo fuera una pesadilla, un mal sueño, me sujete con fuerza de la camisa de Yunho mientras lo miraba con espanto, debí prestarle mas atención a aquel presentimiento. Ví en sus ojos una vez más reflejado mi miedo, su rostro se encontraba pálido, ni siquiera pestañeaba, ninguno de los dos nos movimos un centímetro, creo que por dentro rogábamos que no fuese realidad.

- ¡MALDITA SEA! – Solo ví como sostuvo a Yunho de un brazo y lo alzó bruscamente para tirarlo contra en suelo. - ¡DEGENERADOS! ¡ENGENDROS DEL DEMONIO! – mi padre estaba completamente descontrolado.

Mis ojos solo veían a Yunho, quien se encontraba tirado en el piso de mi cuarto, mirándome con preocupación.

- Yo…padre yo – traté de hablar, pero me vi silenciado por una cachetada.

- No lo golpee, todo esto es mi culpa él no tiene nada que… - Yunnie se levantó a defenderme, pero mi padre lo golpeó fuertemente en el rostro.

- ¡CALLENSE LOS DOS! – me miraba con asco. – TU… - le hablaba a Yunho. – SAL DE LA HABITRACIÓN AHORA MISMO – me dio la espalda, alejándose un poco de mí.

Solo podía observar a Yunho, vi como la sangre corría desde sus fosas nasales, sentía como si me apuñalaran repetidas veces, sentía como poco a poco me arrebataban lo más importante, sentía lo que estaba por venir, lo miré horrorizado mientras se ponía de pie.

- No lo dejaré solo – contestó Yunho, desafiando a mi padre.

- ¡QUE TE SALGAS CARAJO! – levanto su mano una vez más en señal de golpearlo nuevamente.

- ¡VETE! – grité mientras sentía como las lagrimas recorrían mis mejillas. - ¡SOLO VETE! – lo miré suplicándole que se fuera.

Lo comprendió, pude ver como luchaba consigo mismo, pero al fin y al cabo terminó por abandonar la habitación, nunca se negaba a mis deseos, pude valerme de esta carta para que no le hicieran mas daño. Devolví la mirada a mi padre, sin sentir vergüenza alguna, en mis ojos ardía el odio que comenzaba a sentir en su contra.

- Escúchame bien engendro del demonio – sentenció seriamente sujetándome del cuello de la camisa, levantándome de la cama. – Desde hoy en adelante ese degenerado no existe, nunca existió – ejerció mas fuerza en su agarre, logrando que me faltase el aire.

- Nunca… ¡NUNCA! – grité defendiendo mis sentimientos. – Lo amo…existe y existirá siempre… ¡PORQUE LO AMO! – se lo restregué en la cara.

Otra cachetada impactó mi rostro, sentí la humedad del escupo de mi padre, me había escupido por amar a alguien… no comprendía porque era malo amarlo, porque le provocaba tanto asco.

- Kim JaeJoong óyeme bien – me soltó y se volteó nuevamente. - Tienes dos opciones…alejarte de él o asistir a su funeral – no volvió a darme la cara.
Mi corazón latió fuertemente para luego actuar como ausente, caí de rodillas hundiéndome en un mar de lágrimas, el dolor era insoportable, hubiese deseado morir en ese instante…los momentos que vivimos juntos pasaron por mi cabeza, sus besos sus caricias, comprendí que no las sentiría nunca mas, que aquel beso había sido el último, mi elección siempre fue obvia, para mi sería suficiente el saberlo con vida, él podría rehacer su vida, ser feliz, yo solo deseaba su bienestar y felicidad aunque no pudiese compartirla a su lado.

- Tú ganas… - murmuré lo suficientemente fuerte para que me oyera. – solo asegúrate que viva bien, con todo lo necesario…que sea feliz – no podía creer que fuese yo quien estaba hablando.

- Me das asco… - fue lo último que oí de su parte aquel día, salió del cuarto sin voltearse a verme.

Caí rendido al piso, no podía moverme, el dolor se había apoderado de todo mi ser, toda la alegría había muerto en un abrir y cerrar de ojos, yacía en aquel lugar llorando, mientras mi alma se partía en pedazos, mi espíritu dejaba mi cuerpo…solo quedaba atrás el envase vacío…la sombra del joven alegre que fui a su lado.

- ¡Déjeme entrar a verlo! – oía a la distancia la voz de Yunho.

- ¡LLEVENSELO!... ¡WILLIAM, SÁCALO DE MI VISTA! – gritaba mi padre.

- ¡JAEEEE! – gritó mi nombre incesablemente con desesperación.

Cerré mis ojos, dejándome guiar por la oscuridad que se apoderaba de mí. No recuerdo mucho de esos días, nunca más volví a oír la voz de Yunho, nunca mas lo vi, pasé meses encerrado en mi cuarto, mi padre jamás volvió a mirarme a los ojos, me odiaba pero yo lo odiaba aún más. No me arrepiento de la decisión que tomé, yo morí en espíritu al aceptar alejarme de él, pero Yunho sigue con vida, a veces en las noches miraba el cielo, la luna... me imaginaba que él también la veía en algún lugar del mundo, pensaba que posiblemente había encontrado un nuevo amor, que estaba casado y rodeado de hijos, sonriendo y amándolos a todos, recordándome como su primer amor y nada más.

~ Fin del Flash Back ~

El relinchar de los caballos me anunciaba que ya estábamos frente a la Iglesia, me bajo de la carroza tratando de aceptar lo que está por suceder. Me encamino junto a mi padre hacia la entrada subiendo aquellos amplios escalones, con cada paso que doy comienzo a sentir nuevamente que algo no anda bien, que debo salir de ahí de inmediato, ese no era mi destino. Intento retroceder pero la mano de mi padre se posa en mi espalda impidiendo cualquier intento de escape.

- Yunho murió – susurra en mi oído. – se suicidó poco después de tu cumpleaños – suelta una carcajada, empujándome obligándome a avanzar.

Aquella confesión termino de asesinar cualquier ilusión que aún pudiese estar presente, no puedo procesar la informacion que me fue entregada de inmediato, me veo rodeado de gente, caminando hacia el altar, llego a mi ubicación frente al cura, a un lado de aquel hombre que se ha ganado con creces mi desprecio, mi mente se encuentra en blanco, mis ojos vagan entre la multitud de asistentes a tan importante evento social.

A lo lejos oigo como la orquesta comienza a interpretar la marcha nupcial, veo la silueta de aquella muchacha acercándose hasta tenerla frente a mi, su rostro refleja entusiasmo, o talvez sea solo resignación.

- Hermanos, estamos aquí reunidos para celebrar la unión de dos familias… - el cura comienza su discurso.

Mi mente se abstrae de todo lo que sucede, solo contemplo el rostro de la mujer que tengo enfrente, entonces de la nada vuelvo a sentir mi corazón que estuvo ausente por tantos años, el dolor vuelve a impactarlo de golpe, siento que mis piernas fallaran en cualquier momento, eso es prueba de que aún estoy vivo.

“Yunho muerto…” pienso que todos mis esfuerzos han sido en vano, que mi razón para seguir adelante ha perdido validez, todo lo que hago ya no tiene sentido. Mis ojos se humedecen mientras en mi rostro se dibuja una sonrisa.

- Usted señor Kim JaeJoong acepta como su esposa a … - el padre se vio interrumpido por mi sorpresivo actuar.

Comencé a caminar hacia la salida, ya nada importa, se supone que me casaría por complacer uno de los caprichos de mi padre, con temor a que pudiera arremeter contra Yunho, esta estupidez ya no valía la pena. Sigo caminando a pesar de los comentarios horrorizados de los presentes.

- ¡JAE JOONG DETENTE! – grita mi padre.

- Olvídalo… - suelto una carcajada. – No me busques nunca mas… - me volteo a verlo a los ojos.

- Pero que te has creído mocoso del demonio – reclama mientras se acerca a mi.

- Ni un paso mas – murmuro para ser oído solo por él. – Olvida que tienes un hijo, nunca lo tuviste, de lo contrario todos los presentes se enteraran de que estas prácticamente en banca rota y que te has pasado la vida robándoles sin que lo notaran – le restriego en la cara aquella verdad que él creía oculta.

No responde, señal de que al fin y al cabo he ganado, una victoria tardía y completamente vacía. Camino... sigo caminando por aquel sendero lleno de pétalos de rosas mientras pienso en Yunho, teniendo su rostro presente en mi mente, deseando que aún siguiera con vida, lejos de mí pero con vida.

Las lágrimas corren sin control por mi rostro mientras salgo de aquella Iglesia, me despido de todo, sintiendo que ya no tengo nada más que hacer en esta vida, en este mundo, antes podía seguir viviendo ya que tenia la seguridad de que los dos pisábamos la misma tierra, mirábamos el mismo cielo…vivíamos en el mismo mundo.

- Si tu no pudiste ser feliz en este mundo, entonces mi misión no fue cumplida, mi vida no tiene sentido – hablo conmigo mismo mientras bajo aquellos escalones avanzando con seguridad hacía mi muerte.

Alguien pasa con rapidez a mi lado, golpeándome el costado, casi pierdo el equilibrio, aún así no me volteo, mi dirección ya esta determinada mi destino también.

- Lo siento – dice la persona que me pasó a llevar.

“Su voz…aquella es su voz” mis ojos lo buscan por instinto, me volteo para encontrarlo a mis espaldas, mirándome con lágrimas en sus ojos. No puedo creerlo, es él, definitivamente es él, la forma de su rostro a cambiado, es mas dura y masculina, tiene un corte de pelo diferente, pero es él. Entonces comprendo que he caído en una más de las mentiras de mi padre, intentaba matar mis esperanzas al decirme que estaba muerto.

- Yun…ho… - pronuncio su nombre, la voz me traiciona y se quebranta.

Veo como baja algunos peldaños acercándose a mi, mientras la nieve cae sobre él, poco a poco siento como mi corazón revive, vuelve a latir con la intensidad que solía hacerlo al estar cerca suyo, mi piel se estremece, mis mejillas se sienten tibias luego de tantos años vuelvo a sentirme vivo, las lágrimas no paran de caer, no puedo dejar de verle, pero temo acercarme.

- Jae… - su voz conserva el mismo tono, un poco mas grave, pero logra los mismos efectos en mí que hace ocho años.

Me atrevo a subir algunos peldaños, mirándolo, sin apartar mis ojos de los suyos ni por un instante, me extiende sus brazos sonriendo, me deja gozar de la dicha de volver a ver aquella sonrisa que adoro y adoraré por siempre, por el resto de mi vida.

Aquel amor prohibido que no murió a pesar de la distancia, el pasar de los años y las mentiras, nuestro amor invencible…nunca nos separaran, estaremos juntos mas allá de esta vida, por la eternidad convirtiendo lo imposible en posible.


“Cada mañana abro los ojos sabiendo que algún día te veré Sabiendo que podré estar a tu lado Cuando estas lejos mi espíritu te acompaña Te amo más allá de esta vida Más allá de la muerte …Te recordaré por siempre”

Fin

Para Denisse ~