V.I.P. cap 1

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¿Quién lo hubiese dicho?, ni yo mismo me hubiese imaginado que las cosas resultarían de esta forma, la vida es tan…extraña.

Solía ser un estudiante de medicina, segundo año en la “prestigiosa Universidad de Harvard”; no es por presumir pero era el mejor de mi clase; Fui becado por supuesto, provengo de una familia de clase media, nada del otro mundo, si pude llegar a estudiar en Harvard fue en gran parte gracias a mi inteligencia y bueno, tal vez un poco de suerte.

Se supone que en un día como hoy - Martes diecisiete de Octubre para ser exactos – debería encontrarme sentado en el aula de anatomía, rindiendo el último examen semestral del año, pero las cosas han cambiado de manera dramática y heme aquí, parado frente a la lujosa entrada de una casa del Upper east side de Nueva York - hogar de multimillonarios estirados y mocosos malcriados - contemplando mi presente y supongo que también gran parte lo que será mi futuro.

Mi padre murió hace un par de meses dejando tras de sí la hipoteca impaga de la casa en la que solíamos vivir junto a mi madre y hermana menor, además de un negocio que en lugar de prosperidad, anunciaba la inminente llegada de una banca rota. ¿Acaso la vida podía sonreírnos más?, por supuesto perdimos la casa y el negocio, mi madre y hermana, quienes aún viven en Corea, se mudaron a un pequeño departamento y yo, seguí estudiando; La beca cubría todas mis necesidades, así que decidí seguir mi camino de manera egoísta, me convertí en un ciego y un sordo por unos meses, intentando escapar de lo que estaba seguro que sucedería.

Así pasó, mi conciencia cedió e hice lo correcto, renuncié momentáneamente a mis sueños, congelé mi carrera y me encuentro hoy aquí, observando la placa de mármol en la que se lee un número, me encuentro de pie frente a una inmensa y excesivamente lujosa puerta.

Suspiro al sentirme desesperado, realmente desesperado. Jamás pensé que terminaría en este tipo de situación, a punto de tocar el timbre y convertirme en parte de la servidumbre de una familia adinerada. No hay escapatoria, un amigo me consiguió este trabajo y la paga es estupenda, tres mil dólares por semana, sería un imbécil si rechazara una oferta como esta, en especial si se trata de limpiar y servirle a una familia; Tengo que dejar de lado todo el orgullo que adquirí a lo largo de mi vida, pero ¿qué más da?, ¿de qué sirve el orgullo cuando tu familia se encuentra en una situación precaria?.

Me decido a tocar el timbre, Dios, espero no estar cometiendo un error, ya había enviado mi equipaje días antes a aquel lugar.

- ¿Si? – Inquiere una voz femenina a través del citófono.

- Buenas tardes, Soy JaeJoong – Contesto a secas mientras comienzo a sentir la inquietante urgencia de salir corriendo.

- Ah, el nuevo empleado del servicio doméstico… que bueno que llegas, ya casi no me doy abasto sola, entra.

Oigo un pitido y supongo que aquello significa que puedo entrar, empujo un poco la puerta y presencio una de las cosas que me irritan, lujo desmedido. El área de recepción es más grande que el apartamento que compartía con dos compañeros becados y para qué hablar de la decoración, el lugar parece salido de una de estas típicas revistas de “Las mejores mansiones del mundo” repleto de tonos blancos y pasteles y adornado con aparatos que deben costar dos ojos de la cara.

Me adentro un poco en el lugar, observando lo que parecen ser cuadros de Picasso. Al girar a la derecha me encuentro con una sala, bastará con decir que desde el cielo raso cuelga una araña de luces que en mi opinión debe costar más que esta casa.

- Aquí estás – La misma voz femenina interrumpe mi pequeño momento de tasador, volteo a verla y me encuentro con la figura de una chica de cabello negro y estatura pequeña, vestida de manera casual pero estilosa y elegante. – ¿Ya pasó tu momento de asombro? …Necesito que empieces a trabajar ahora ya, los Shim llamaron y adelantaron el regreso de sus vacaciones en Francia, llegan hoy a las siete de la tarde, dentro de dos horas… debemos preparar las cosas para cuando lleguen…¿Sabes cocinar cierto? – Pregunta aquella chica sin siquiera detenerse a respirar, vaya si que es buena para dar órdenes.

- Si… - contesto sin quitarle la mirada de encima, esto es demasiado raro, hasta me parece un poco irreal. La muchacha no deja de observarme de pies a cabeza, es como si me estuviese evaluando.

- Bien, pues…manos a la obra, la cocina es toda tuya – Anuncia aquello en un tono burlón para luego dar la vuelta y alejarse.

- Disculpa… - Interrumpo su andar. - ¿Tú quién eres?.

- Soy la asistente del señor Shim, me llamo Denisse por si eso era lo que te preguntabas…ah y si te preguntas por qué no llevo uniforme de oficina, digamos que por estos lados se prefiere un buen estilo antes que la monotonía de un vestuario pasado de moda – Aquella chica sonríe y parece mirarme con evidente sarcasmo. – Creo que necesitas ayuda con esto de “un buen estilo”, es mejor que trabajes en eso… especialmente teniendo en cuenta que la señora de esta casa es una diseñadora reconocida.

- Claro… - suelto una carcajada ante la actitud de ésta chica, parece atacarme con cada palabra que sale de su boca.

- Es mejor que te apresures, tienes dos horas para preparar el menú de la cena, la cocina está a la derecha – dice aquello de una manera jocosa, al parecer es del tipo de persona que disfruta con el martirio de los demás. – el tiempo corre – señala su reloj pulsera y me regala un guiño para luego subir por las escaleras.

- Vaya, al parecer un cuerpo tan pequeño como ese puede acarrear mucha malicia – suelto aquello antes de dirigirme a la cocina, espero no perderme en el camino.

Acaba de comenzar el primer día de mi nueva vida como parte de la servidumbre y viéndole el lado positivo a la vida, tal vez mis años de estudios me sirvan en la cocina, de seguro cortaré la carne de manera perfecta, já.
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- ¡Apúrate!, ¡Ya llegan los Shim! – el grito chillón de aquella muchacha, Denisse, logra distraerme y como resultado, me quemo al sostener el molde del soufflé que acababa de sacar del horno.

No entiendo muy bien el por qué, pero el hecho de conocer a esta familia me pone los nervios de punta. ¿Será demasiado tarde para el arrepentimiento?, ¿Sería una locura el salir y renunciar en este instante?, Tal vez debí pensármelo mejor y aceptar un trabajo con menos salario, ¿Es que acaso le temo a los estirados del Upper East Side?. Oh dios, ¿Qué diablos me pasa?.

- ¡Ey! – la pequeña cabeza de aquella chica se asoma por la puerta de la cocina, parece enfadada. - ¿Estás sordo?, están a punto de llegar y es costumbre esperarlos en la recepción, tengo que presentarte y más te vale ser bueno en tu trabajo – Entra y me arrastra del brazo, debo admitirlo, tiene bastante fuerza para ser así pequeña. – Escucha y escucha bien, necesito que memorices esto, el señor Shim Tae Joon es un artista reconocido, las pinturas que ves en esta casa son todas de su autoría – comienza a recitar aquello y entierra sus uñas en mi brazo, duele, pero prefiero callar, si me quejo tal vez me muerda…y es enserio. – La señora Go Eun Mi, posee una casa de moda “Maximum”, la mejor de nueva york, Vogue Italia es como una revista de niños para ella – Mientras más habla más crece mi nerviosismo. – Tienen dos hijos, Un chico de diecinueve años, Shim ChangMin quien está pronto a presentar los S.A.T. (Prueba de ingreso a la universidad) con esperanzas de ingresar a Harvard…y una chica de dieciséis años Shim Ha-Neul…una fashionista igual que su madre.

Llegamos a la puerta y ha guardado silencio, es por eso que me atrevo a dirigirle la palabra.

- Ehh… ¿Debería hablarles de alguna manera en especial?...ya sabes ¿señor, señora? Algo por el estilo – la miro con ojos inquisitivos.

- Tú no les diriges la palabra, es así de sencillo – su voz es fría y autoritaria al igual que su mirada.

Si de exterminar la dignidad estamos hablando, ella es una experta.

Abre la puerta y puedo ver a los cuatro integrantes de aquella dichosa familia; descienden de un carro que hasta el mismo Donald Trump envidiaría. Oh dios, aquí está de nuevo, le doy la bienvenida a esa sensación vertiginosa que se apodera de mi estómago cuando me siento atrapado como ave enjaulada y sin escapatoria alguna. Ya es demasiado tarde, mi situación me impide renunciar.

Fijo la mirada en la mujer que luce un vestido casual de cortes y caída irregular, el vestido posee un tono que jamás pensé podría existir, entre verde y Calipso; Es hermosa y camina con elegancia, debe ser la diseñadora. El hombre a su espalda luce más informal, viste unos jeans, una camisa y un vestón, pero es igual de apuesto. El hombre se apresura y sostiene la mano de aquella mujer de manera cariñosa, él debe ser el artista; La pequeña y esbelta chica que los alcanza luce similar a su madre en apariencia, pero su estilo es completamente distinto, es juvenil y refrescante, luce como una modelo; y por último mis ojos se encuentran con un muchacho alto, esbelto y un tanto bronceado, me detengo a observarlo más de lo necesario, sus rasgos destacan y llaman mi atención, posee unas facciones únicas, unas que jamás había visto; su nariz es delgada y un tanto larga, pero armoniza de manera perfecta en su rostro, es apuesto, tal vez demasiado apuesto, viste un abrigo negro que se ciñe a la figura de su cuerpo, otorgándole un aura de superioridad inclusive dentro de su propia familia.

- Oh no, olvídalo…ChangMin está fuera de tu alcance…Carajo, hasta está fuera del mío – Denisse me reprocha aquello y aumenta la presión que sus uñas ejercen sobre mi brazo.

- ¡¿Qué?!... yo-yo-yo no…no es lo que p-piensas – otra ráfaga de nerviosismo azota mi cuerpo y puedo sentir como el calor se acumula en mis mejillas, debo estar completamente rojo, siento la enorme necesidad de esconder mi rostro a como dé lugar.

- Ajá, ajá, trata de convencer a un cura porque yo no te creo…ya te lo advertí, ahora sonríe…Ah y tienes que hacer una reverencia coreana…son tradicionalistas con esas cosas – Me observa con determinación antes de voltearse y sonreír de oreja a oreja, debo reconocer que ésta chica me da escalofríos, esa sonrisa me espanta.

Observo al frente y me impresiono al ver a esas cuatro personas, muerdo mi labio y dejando mi orgullo atrás, hago la bendita reverencia.

- Él es JaeJoong, su nuevo empleado… - Denisse suelta una carcajada, ¿Qué está pasando?.

- ¿Qué haces muchacho?, no es necesario que hagas eso, vamos no seas tonto – la voz del señor Shim suena un tanto extraña, como si intentase reprimir una carcajada. Me levanto y le observo con desconcierto al sentir su mano sobre mi hombro.

- Cariño… - comienza a hablar su esposa, quitándose las ostentosas gafas que lucía, para observarme de pies a cabeza con un mohín de desagrado. - ¿Qué le sucede a este muchacho?.

- Debe estar nervioso mujer, dale un descanso…recuerda que los últimos dos chicos que contratamos, se fueron porque te comportaste como cruela de vil – bromea de manera despreocupada, ganándose una mirada asesina de parte de su esposa. Al notar aquello tose nerviosamente. – Bueno ya… subamos, así podremos cenar cuanto antes – se vuelve hacia mí y aprieta mi hombro. – Y tú muchacho, no te preocupes tanto… no mordemos…bueno nosotros no, ella sí – comenta para luego señalar a su esposa y huir escaleras arriba.

La mujer gruñe y le sigue los pasos. Estoy estático, no termino de comprender lo que pasa, pero todo se aclara al observar la sonrisita en el rostro de Denisse, supongo que la reverencia fue una de sus jugarretas, al menos ya no volveré a caer en sus trampas.

- Wow, sí que eres apuesto – la voz de aquella jovencita, Ha-Neul, llama mi atención. Volteo a verla y me encuentro con su rostro a míseros centímetros de distancia; pego un salto y retrocedo por mero instinto. – Que tierno eres, me gustas… ¿Cómo te llamas? – La chica sujeta mi brazo y se apega a mi cuerpo. ¿Qué diablos está pasando?.

- Déjalo en paz… - una voz profunda interrumpe aquel extraño momento, ése chico…ChangMin, sujeta el brazo de su hermana de manera gentil y le indica las escaleras con el dedo. – Sube, lo estás molestando.

- Está bien, está bien…siempre arruinando mi diversión – le mira con un puchero y se acerca hasta besar mi mejilla. – Ah, hola Denisse… sube al rato, te traje unos regalos preciosos – se retira como si nada, pero voltea una última vez. - Te veo después, guapo…

Me acaba de dejar paralizado.

- Lo siento, sólo está jugando…así es ella – Ése chico, ChangMin, posee una sonrisa hermosa.

Un momento, ¿Por qué estoy repleto de pensamientos de tendencia homosexual?. Debe ser mi nerviosismo, debe ser que aún no creo en la veracidad de todo esto, ¿Será posible que todo sea un sueño?. No, no lo es, éste chico es real, demasiado real y demasiado guapo…Y aquí vamos de nuevo, Kim JaeJoong ¡Concéntrate!, ¡Tú eres el empleado doméstico!, espera, ¿Qué diablos estoy diciendo?, eso es lo de menos, lo principal es que ¡Eres un hombre!.

- Ey JaeJoong – Siento una mano sobre mi hombro, le observo y es ChangMin, me mira con confusión, pero su expresión cambia en el momento en que se cruzan nuestras miradas, ahora vuelve a sonreír. – Sé que mi familia es un tanto…extravagante, pero no creo que sea para tanto…te ves muy asustado – Se ríe y puedo ver como uno de sus ojos se hace más pequeño que el otro, aquello me roba una sonrisa. – Así está mejor… Denisse – ahora observa a la chica que se encuentra a mi lado. - ¿Acaso lo asustaste a él también?... no vuelvas a hacerlo – Desordena el oscuro cabello de la chica y ésta frunce el ceño.

- Bueno, nos vemos en un rato…voy a cambiarme, un gusto volver a verte Denisse y, un gusto conocerte JaeJoong – Guiña el ojo y se aleja, guiña el ojo y logra que mi corazón pegue un salto, guiña el ojo y me deja dudando de mi sexualidad.

- Dios, cada vez que lo veo recuerdo el kamasutra – Denisse dice aquello y observa al moreno mientras éste desparece de nuestra vista al subir las escaleras.

La miro con sorpresa, no me esperaba ese tipo de comentarios, ésta chica no deja de sorprenderme. Como si nada decide irse, dejándome ahí, en medio del área de recepción, completamente solo y sin saber qué diablos hacer.

Es increíble cómo cambia el mundo, en un par de horas todo el rumbo de mi existencia cambió, el camino que solía seguir ya no se encuentra frente a mí, desapareció, mi carrera también desapareció, mi forma de vida ya no será la misma y ¡Diablos!, ¿Es que algún día volverá a serlo?.

El comportamiento de esta familia me hace sentir extraño, tengo un mal presentimiento con respecto a todo esto…

- Padre… ¿No pudiste morir después de mi graduación? – Murmuro aquello sintiendo por adelantado el peso de los días que me esperan.

2 comentarios:

  1. JAJAJAJA que malo jae xDDDDDDDDDDD padre no pudieste morir después de mi graduación?? xDDDDDDDDDDDDD

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  2. ajaj me encanta este ficc es demasiado buenoo. la tipica hermana coqueta y el agradable y sexoso hermano wawa q tarde o temprano estara con su empleado? jojo me encanta xddd.. ohh y esos padres.. jiij y Denisse veo q sera una gran enemiga en etsa historia xdd

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