V.I.P. cap 2

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Ha pasado un mes desde que comencé a trabajar en este lugar y he llegado a la conclusión de que estudiar medicina es pan comido si lo comparas con servirle a alguien. Ahora pienso que tres mil dólares no es paga suficiente, este trabajo es agotador, extraño, pero sobre todo agotador. Pero bueno, cada pago va directo a la cuenta de mi madre, así que no me puedo quejar.

Mi rutina es la siguiente, me levanto a las seis de la mañana y el desayuno DEBE estar sobre la mesa a las ocho en punto, de lo contrario la señora Eun Mi pierde los estribos y no, no estoy exagerando. Una vez me quedé dormido y terminé el desayuno a las ocho con cinco minutos… jamás podre olvidar el rostro de ésa mujer, hasta el espectro más espantoso saldría corriendo al verla, su cara se contrajo de una forma casi inhumana y sus palabras fueron lapidantes ¨Vuelve a pasar y estás despedido¨.

No almuerzan en casa, por lo que el resto del día lo ocupo en tareas de limpieza, ah cierto, hasta para lavar la ropa debo seguir un esquema pautado y pobre de mí si me equivoco; La cena debe estar servida a las ocho en punto y para ese entonces ya estoy muerto. ¿Quién dijo que las personas adineradas son ordenadas? Dios mío, Ha-Neul es un huracán, su cuarto parece un basurero. ChangMin es el único que ordena el cuarto por su cuenta.

Ése chico es especial, siempre intenta ayudarme, lava la loza conmigo de vez en cuando, me ayuda con las rabietas de su madre, distrae a su hermana cuando ésta comienza a acosarme demasiado e incluso insiste en que coma en la mesa con ellos. He llegado a la conclusión de que ChangMin es como su padre, un hombre sensato y bueno, su sonrisa es sincera, de estas sonrisas que logran alegrarle el día a los demás.

- Ey…JaeJoong… - oigo un susurro y un leve golpeteo en la puerta del cuarto en el que duermo. – JaeJooooong~.

No necesito abrir la puerta para saber de quién se trata, esa voz es de ChangMin. Miro el reloj que se encuentra en mi velador a un lado de la cama, dan las doce de la noche. Muerdo mi labio sintiéndome extraño, ChangMin jamás se ha acercado a mi cuarto tan tarde.

- Voy a entrar – le oigo con más claridad y fijo los ojos en la manilla que comienza a girar.

El nerviosismo aumenta. Siempre que estoy cerca de éste chico siento algo distinto, me distrae, no puedo realizar mis labores en plenitud porque me encuentro alerta, demasiado consciente de su presencia; para colmo de males su actitud es distinta, tal vez demasiado americana, involucra demasiada piel, mucho contacto físico, al menos mucho para mí… Carajo, siempre que me saluda con un abrazo siento el corazón en la garganta, cuando se me acerca por la espalda y apoya su rostro en mi hombro, me recorre un escalofrío extraño. Me he pasado los últimos meses intentando diagnosticar mi condición pero no logro hacerlo; pensé en arritmia cardiaca, pero eso no involucra escalofríos…estoy perdido, no quiero pensar lo peor.

- Ey, necesito un favor – me dejé llevar por mis pensamientos, no noté la cercanía de ChangMin, el muchacho se encuentra a un costado de mi cama, en cuclillas, observándome como un cachorrito.

- …¿D-de qu-qué se trata? – tartamudeo al notar la silueta de sus rasgos a pesar de la escasez de iluminación, se encuentra demasiado cerca.

Me enseña una de esas sonrisas y suspiro en ese mismo instante. Sé muy bien que soy incapaz de decirle que no si me mira y sonríe de esa forma, de verdad estoy enfermo.
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- ¿Enserio ChangMin?... ¿Me hablaste para que te trajera a un antro? – le pregunto con cara de pocos amigos. Nos encontramos frente al antro más popular de Nueva York el ¨G-Spot¨.

- No quería venir solo… - me mira y se encoge de hombros. Actúa como si fuera la respuesta más razonable del mundo.

Logra robarme un par de carcajadas, este mocoso no tiene caso.

- Soy parte de la servidumbre, pero no soy tu chofer ni mucho menos tu niñera, lo sabes ¿no? – pregunto entre risas, su actitud me parece graciosa, como la de un niño pequeño.

Me mira con seriedad por un segundo y mi corazón se acelera. No me había dado cuenta pero se ve deslumbrante. Viste una chaqueta negra abierta y una camiseta blanca de cuello bajo simple que deja entrever su bien formado pecho, jeans estrechos y oscuros que se ciñen a la figura de sus piernas. Se ve simple pero jamás había visto una simpleza más despampanante que aquella, cualquier prenda le luce perfectamente, tanto así que me dan ganas de golpearlo para irrumpir tanta perfección.

- No te traigo aquí como mi chofer y no soy un niño como para que seas mi niñera – parece molesto, jamás le había visto actuar de esta forma. – Si te pedí que me acompañaras, es porque te considero mi amigo.

¿Amigo?, ¿Escuché bien?, ¿Acaso dijo amigo?. Me siento como toda una cenicienta, lo único que me falta son los zapatos de cristal. Soy un simple empleado y me considera su amigo, ¿Está loco?. Quiero decir algo, quiero contraatacar, dejarle en claro que jamás seremos amigos, pero por más que quiero no puedo, es como si una extraña fuerza interior me impidiese pronunciar palabra alguna, la misma fuerza que logra en mi pecho la presencia de una calidez reconfortante.

- Te ves bien con mi ropa… - señala aquello mientras me recorre con la mirada. Provocando más de lo que una simple mirada debería provocar en mí. Comienzo a sentir calor, un calor distinto, mucho más intenso. – Pareces un mocoso más del Upper East Side – dice aquello y sonríe al ver mi cara de sorpresa. - ¿Crees que no escuché todas las veces que te quejaste de los mocosos del Upper East al entrar al cuarto de mi hermana?... ¿Entramos?.

Trágame tierra, no sé cómo es posible que un ser humano pueda sentir tanta vergüenza. Le sigo los pasos y nos adelantamos en aquella infinita fila. El mocoso se detiene a saludar al guardia y le entrega cinco billetes de cien dólares, el tipo nos permite la entrada de inmediato. Carajo, creo que me equivoqué de trabajo, debí ser guardia de antro.

No sé por qué me sorprende, ya no debería sorprenderme al ver tanto lujo ¿verdad?. Jamás había entrado a un antro tan espacioso, el bar es inmenso y la pista de baile aún más amplia y repleta de chicos y chicas hermosos, delgados, bien vestidos…en resumen, niños ricos de revista. El efecto de las luces es espectacular, hipnotizante, todo un espectáculo y para qué hablar de la música, la mejor acústica que he oído en mis veintiún años de vida, nunca había oído con tanta nitidez esta canción ¨Like a G6¨, es una experiencia completamente distinta.

- ¿Quieres? – vuelvo a fijar mis ojos en él. Bebe un trago de color celeste y deja el vaso vació sobre la repisa del bar.

- No, tengo que manejar.

- Aburrido… Al menos ven a bailar conmigo – Me guiña el ojo y sonríe, estirando sus brazos esperando una respuesta.

- N-no me gusta bailar, ve tú – contesto y me aferro a la barra del bar como si se tratase de aferrarme a la baranda del Titanic en el momento de su hundimiento.

- Como quieras… - Me observa y una mueca se dibuja en su boca.

Se aleja y comienza a moverse al ritmo de la música; me encuentro siendo incapaz de desviar la mirada. No se mueve de manera estrafalaria, su cuerpo forma ondas pequeñas, pero atractivas y seductoras…las expresiones de su rostro, en compañía del sudor que comienza a correr por su cuello con el pasar de los minutos, le hacen poseedor de un aire sensual, tanto así que ahora se encuentra rodeado de chicas y esto no parece desagradarle.

Lo que me preocupa de la situación es que está bebiendo mucho, no ha parado desde el principio. Las chicas le llevan tragos y él se los termina en un dos por tres. Ha pasado alrededor de una hora y me da miedo quitarle los ojos de encima, se tambalea demasiado.

- JaeJooooooooooong~ - canta mi nombre al acercarse y apoyarse en la barra, sonríe como idiota y apenas se mantiene de pie.

- Creo que ya es hora de que nos vayamos ChangMin.

- No quierooo~ ven a bailar, hay muchas chicas hermosas que quieren bailar contigo – Se abalanza sobre mí y por suerte logro sostenerlo entre mis brazos.

Y ahí estaba de nuevo, esa maldita sensación en la boca del estómago junto a mi arritmia auto-diagnosticada. Muerdo mi labio, ya se me hace costumbre ante sus acercamientos.

- ChangMin…Tengo que llevarte a casa – Sujeto su cintura e intento impulsarlo para que se enderece, pero parece ser una tarea imposible.

- Está bien…vamos….Aguafiestas – sujeta mi rostro entre sus manos y sonríe luego de depositar un beso sobre mi mejilla.

Aquel maldito, incesante e incontrolable calor vuelve a invadir mi cuerpo. Es tan intenso que me dificulta la respiración, es tan embriagador y placentero que comienzo a desear el sentirlo más a menudo. ¿Acaso tendré menopausia?.

Lo arrastro fuera del local sin decir una palabra, no puedo hablar, no en este momento, necesito controlar mis emociones y primordialmente, entenderlas y aceptarlas de una vez por todas.
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- Pesas más de lo que aparentas… - Susurro aquello al ingresar a la casa y observar aquellas escaleras que en este momento me parecen infinitas.

Sé muy bien que no podré cargarlo hasta su cuarto y para mi desgracia, la única opción viable del primer piso es mi cuarto. Buddah, Buddah ¿Puedes oírme?, ¡¿Por qué me odias?!, jamás he matado un insecto, al menos no de manera voluntaria, una vez pisé a una mariquita pero fue un accidente, ¡lo juro!. Destino cruel…

- Mmmmm…Ahhhhh…eso duel….duele – murmura mientras tiro de su brazo y acomodo su peso sobre mi cuerpo para poder abrir la puerta del cuarto.

- Shhh…¿Quieres que nos descubran? – cubro su boca con una mano y el calor sigue aumentando.

Logro entrar y cierro la puerta de inmediato, intento llevarlo hasta la cama pero estoy demasiado agotado y pierdo el equilibro, cayendo con él sobre el colchón. Su cuerpo se encuentra sobre el mío, transmitiéndome aún más calor y aumentando aquella extraña arritmia.

- ChangMin… - intento empujarlo pero no puedo, cargarlo me pasó la factura, comienzo a desesperarme. – ChangMin quítate de encima – Golpeo sus hombros y observo como levanta la cabeza.

Sonríe y se acerca hasta depositar un beso en la comisura de mis labios. El latido de mi corazón aumenta aún más su ritmo, las olas de calor se hacen más frecuentes y regulares. Sus labios se mueven sobre mi piel hasta rozar los míos, es apenas un leve roce, un ligero contacto pero despierta una ansiedad aletargada, una necesidad inquietante, un deseo avasallador. Quiero besarlo, aunque sé que no es correcto…me muero por besarlo.

Cierro los ojos, muerdo y succiono mi labio, me siento desesperado, debería alejarlo o al menos intentarlo, pero me siento tan a gusto entre sus brazos, bajo su cuerpo, sintiendo su calor, deleitándome al sentir su cálido aliento sobre mi boca. Quiero más, tengo miedo, me siento culpable, pero aún así quiero más.

Comienzo a perder la cordura, recorre mi labio inferior con la punta de su lengua, humedeciéndolo de manera traviesa, trasmitiéndome un sinfín de sensaciones nuevas y placenteras. Suspiro al sentirme extasiado por el calor y su lengua se abre paso a través de mis labios entreabiertos, Roza nuestras lenguas y me hace sentir un cosquilleo electrizante, el sabor del alcohol sólo logra brindarme un mayor éxtasis. En menos de un segundo me encuentro siendo atacado por sus incansables labios y su curiosa lengua. La urgencia que me transmite con ese beso me acelera; sostengo su nuca y succiono sus labios recorriendo y acariciando cada parte de su cavidad.

Una de sus manos se escabulle bajo mi camisa, sujeta mi cintura hundiendo sus dedos en ella, me siento tan extraño al sentir su toque de esa manera que no puedo evitar levantar mi cadera, fue un movimiento reflejo.

-Ahh… - Nuestro beso se ve interrumpido por un gemido que escapa de sus labios, me observa con los ojos entrecerrados, siento que me perfora con la mirada, se ve aún más sensual que antes.

Su respiración se torna pesada y sus ojos se cierran lentamente, su cabeza cae sobre mi pecho y comienzo a sentirme insatisfecho y defraudado. ¿Se durmió?, ¿Tiene dormirse justo en este momento?...Algo anda mal aquí, mi razonamiento está de cabeza. No, no, no, no, no…¡NO!, ¡Maldición, SOY GAY!.

He aquí, la epifanía de mi vida.
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Miro el reloj, dan las siete de la mañana, no pude dormir en toda la noche y ¿cómo podría?, con ese cuerpo frotándose contra el mío, abrazándome y haciéndome la vida imposible.

- ChangMin…muévete, necesito levantarme a preparar el desayuno – susurro a su oído mientras acaricio su cabello, se ve tan tierno mientras duerme, no había notado la longitud de sus pestañas.

- Mmmmm…. – Se queja y cubre parte de su rostro con una mano, de seguro debe tener un dolor de cabeza de los mil demonios.

- Tengo que preparar el desayuno – Remuevo su mano y presiono su nariz.

- ¡Mmmmm!… - se queja y en su rostro se dibuja un mohín de desagrado, similar al de su madre, aquello me hace reír. – déjame dormir – reclama y se voltea, dejándome en libertad.

- Ey…vete a tu cuarto, si se enteran de que salimos anoche, me despedirán – me dirijo al baño, debo quitarme su ropa rápidamente.

- ¿Ah?...cierto, ¿Cómo llegué aquí?...No recuerdo nada, sólo recuerdo que bailé y bebí demasiado…

- ¿Qué? – asomo la cabeza por el marco de la puerta que dirige a mi pequeño baño. - ¿D-de verdad no recuerdas nada?.

- Nada, creo que bebí mucho, ¿Me cargaste hasta aquí?...Debió ser difícil – Me mira con una sonrisa perezosa, completamente ajeno a todo lo que ocurrió la noche anterior.

-E-entiendo… es mejor que vayas a tu cuarto y te cambies de ropa – Entro al baño y cierro la puerta.

Mi corazón vuelve a latir pero esta es vez es diferente, no me provoca ansiedad ni nada por el estilo, es extraño, por un lado me alivia el hecho de que no recuerde el incidente del beso, pero creo que una parte de mí, una parte bastante imbécil, se siente decepcionada.

¿Me gustan los hombres o…Me gusta ChangMin?

Carajo, voy de mal en peor.

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6 comentarios:

  1. Anónimo11/28/2011

    Waaaaa me encanta wiii hoy vo a tener un sobredocis de JaeMin waa me encanta lime en encanta wiiiiiiii *revolotea como un mariposa* soy feliz quier mas JaeMin es super wooo *q*

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  2. jajajajaja bueno si te gusta changmin te gustan los hombres no? o es que changmin es una zanahoria? xDDD

    ASDASDAS muero por leer el sgte *W*

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  3. wawaaaaaaaaaaaaaaaaa me encantoooooo esa pregunta del final.. fue genial ñ_ñ wawa kyaa mas tierno Maxx me encantaa.. wawa q haga el desayuno yahh sino la loca madre se amargara.. xd quiero conti y mas acccion para el Jaemin:P

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  4. Waaa me encanto adoro el JAEMIN por fa conti jajaja me encanto eso de "comienzo a sentirme insatisfecho y defraudado. ¿Se durmió?, ¿Tiene dormirse justo en este momento? la epifanía de mi vida" XD lo adore n.n

    _*AgHnA*_

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  5. Anónimo1/01/2012

    ayy changmin por que te duermes ..peor aun por que no recuerdas osea xD continualo por favor se ve interesante ..me gusta la trama :)

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  6. Anónimo1/13/2012

    X fis continuacion q esta super interesant!!!
    T_T

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