My life as Kim JaeJoong - cap 7

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~ Me muero ~

El pelinegro comenzaba a escribir una nueva entrada de aquel blog mientras intentaba mantener los ojos abiertos. Era de noche y el sueño comenzaba a ganarle la batalla.

~ Esto de entrar a la universidad como que te carcome por dentro. Jamás en la vida había tenido unas ojeras como las de ahora, ¡Parezco panda!. Les juro que esto es demasiado para mí, un chico promedio… ¿A quién engaño?, ¿Promedio yo?, hasta a mí me causó gracia esa frase, si yo soy del promedio, entonces el promedio está bastante jodido. Como ustedes sabrán mi cerebrito es, bueno digamos que es, aish, ¿cómo explicarlo?. Sí, ya sé, no es multifuncional, o sea, sólo puedo realizar una tarea a la vez y estudiar pues, nunca se me ha dado muy bien…no, no se me da en lo absoluto. Les juro que apenas pasé los ramos que estoy cursando, aprobé como por una décima. Ese día fui el hombre más feliz del universo entero.

Estoy de vacaciones, corrección, se supone que estoy de vacaciones. ¿Sabían ustedes que aunque los alumnos estén de vacaciones, las bibliotecas de la facultad siguen abiertas al público?. Yo no lo sabía, me enteré de mala manera y bueno, digamos que la palabra “vacación” ya no registra el mismo significado en mi mente. Antes cuando oía esa palabra pensaba en una playa, diversión, juegos por doquier, dormir hasta que me doliera la cabeza, etc… Ahora es todo lo contrario, pienso en vacaciones e imagino una pila de libros que me caen encima y me aplastan como a una pobre y vil cucarachita, mientras la bibliotecaria me grita como desquiciada.

Pero bueno, ya dejo de dar pena (una misión imposible). ¿Dónde quedé la última vez que “hablamos”?, creo que fue en lo del Bus infernal…si, allí fue.

Eso fue lo peor, enserio lo peor. Las miradas de al menos veinte chicas se encontraban sobre aquel infernal moreno, el mismo que se veía completamente fuera de lugar en aquel ambiente. Se los prometo, lo mirabas y un aura superior le rodeaba, como ángel con aureola. Leía un libro, completamente inconsciente de lo que sucedía a su alrededor, ignorando las insistentes miradas de una tropa de mujeres en celo, cambiando de página con una calma inquietante. Parecía un príncipe, sí, un noble príncipe que decidió subirse a un autobús repleto de plebeyos, en vez de volar hacia el lugar, en su jet privado.

Traté de mantenerme “Cool”, despreocupado, indiferente, maduro, compuesto, pero por dentro se desataba la tercera guerra mundial. Sentía los latidos del corazón en mi cabeza, mis manos sudaban más de lo normal y mis instintos de supervivencia, insistían en que lo más “cuerdo” era romper la ventana del autobús con el hacha de emergencia, pero ustedes y yo sabemos que “cuerdo” en mi vocabulario, significa completamente desquiciado.

Intentaba no fijarme en él, pero de vez en cuando, le miraba por el rabillo del ojo. Me maldije por eso unas cuantas veces, por más que lo intentase, mis ojos siempre se fijaban en su figura, en la seriedad de su rostro al leer, en la manera en que sus dedos se movían al recorrer las páginas de ese libro, en los suspiros que salían de sus labios (Creo que estudiar literatura ha afectado mis descripciones, Feel like shakespiar…olvídenlo).

- ¿Te gusta lo que ves? – Vi el movimiento de sus labios y sentí un golpe en mi pecho, era mi corazón.

Tuve ganas de morir ahí mismo, ¿Qué digo ganas?, ¡Sentí que iba a morir ahí mismo!... en mi lápida deberían escribir “Su propia estupidez le mató de un paro cardiaco”.

¨Ay carajo, ay carajo… ¡¿Dónde está esa hacha?!” pensé e intenté levantarme, pero la abrupta ausencia de movimiento, me mantuvo en el asiento. Al parecer ya habíamos llegado a nuestro destino.

La comisura izquierda del labio de ChangMin se elevó, enseñándome una vez más, su sonrisa repletas de regocijo. El muy hijo de su hermosa madre, cogió su libro, se puso de pie y sostuvo su maleta, bajando de aquel bus sin siquiera darme la oportunidad de inventar una excusa para responderle.

En ese instante se bajaron todas y repito, todas las mujeres, parecía estampida.

Una vez abajo, el guía (alumno de nivel superior) nos informó con quién debíamos compartir cuarto. Yo no le presté demasiada atención, toda mi atención estaba destinada a mantenerme lo más lejos posible de mi actual exnovio. El lugar se veía agradable, un hotel justo en medio de un panorama campestre, completamente verde, rodeado de cerros y cobijado por un hermoso cielo azul, completamente despejado.

- Kim JaeJoong… - pronunció mi nombre y le oí. Siguió hablando pero mi mente no procesó las palabras. Seguía en el país del nunca jamás.

- ¡Kim JaeJoong!, ¿Me oíste? – sólo oía una voz exaltada, pero no me di cuenta de que aquel chico me estaba hablando a mí. Si hubiese dicho “idiota”, estoy seguro de que lo tomo en cuenta.

- No creo que tenga problema alguno, SeungRi… JaeJoong y yo somos amigos – La profunda voz del moreno golpeó a mi uni-neuronita y me trajo de vuelta a la realidad.

- ¿Eh? – al parecer la palabra “Amigos” se había convertido en una palabra mágica y capaz de hacerme reaccionar, durante aquellos incontables momentos de ausencia mental.

- No te preocupes, ya está todo solucionado… Bueno, ¡todos a sus habitaciones!, ¡Nos encontraremos en el comedor al medio día! – Gritó SeungRi, nuestro guía y yo me quedé peor que señora que se perdió el último capítulo de su telenovela favorita, es decir, completamente confundido.

ChangMin se acercó y apoyó una de sus manos sobre mi hombro izquierdo. Me recorrió una sensación electrizante, como si hubiese tocado una toma de corriente con las manos mojadas. “¡CALMACIÓN JAEJOONG…CALMACIÓN!” grité mentalmente y forcé una sonrisa al más puro estilo de Chucky, el muñeco diabólico.

- SeungRi te preguntó si sería un problema que compartiéramos cuarto, la sección de ciencias está completamente ocupada… Me atreví a decirle que no había problema, porque ya sabes… Somos amigos – No sé por qué, pero presentí que sus palabras querían decir mucho más de lo que pude comprender. La sonrisa que me enseñaba era un tanto inquietante, pensé que de seguro estaba disfrutando la presión que me causaba todo aquello.

“Maldito, infeliz, malnacido, ya ni siquiera somos novios y sigo siendo tu fuente de entretención… ¡Dios!, ¿Por qué?, ¿Qué diablos hice mal?, Si quieres me convierto en cura y te sirvo de por vida, pero por favor deja de torturarme de esta forma” Pensé mientras la desesperación causaba estragos en mi mentecita, en mi pequeña mentecita.
De seguro mi uni-neurona se encontraba ocupada con su estado de emergencia *911, 911, CÓDIGO DE EMERGENCIA: COMPARTIR HABITACIÓN CON CHANGMIN. PELIGRO: MORIR EN EL INTENTO*

Me miró. Me miró y pareció ser capaz de ver todo mi nerviosismo, todos mis miedos. Soltó una carcajada y la ira se desató dentro de mí. Sostuve mi maleta y la dejé caer sobre su pie, sí, con alevosía (uno sí aprende en la universidad).

- ¡Ah! – le escuché quejarse y una sonrisa se apoderó de mis labios, caminé y no volteé a verlo, caminé la caminata de la dignidad y el honor.

Eso hasta que me encontré dentro del hotel, sin tener idea del número de mi habitación. Oh sí, ahí estaba de nuevo, por cada paso que daba, la vida se encargaba de detenerme y empujarme unos diez pasos hacia atrás. Tuve que esperar a ChangMin, comerme mi orgullo, aguantar sus bromas y preguntarle.

A penas mis maletas tocaron el piso alfombrado de la habitación que tendría que compartir con mi actual exnovio amigo, escapé del lugar, bajé y me senté en el patio, a mirar pajaritos. Observé como uno de esos tiernos pajaritos asesinaba a una ardillita y pensé en la ironía de un Dios malévolo, bueno, eso hasta que me fijé en la hora y noté que se acercaba el medio día.

Caminé sin ganas (enserio, mis pies no se levantaban, se arrastraban sobre el piso) en dirección al comedor y me senté en un mesón, frente a alguien, sin fijarme de quién se trataba y esa fue la segunda prueba que obtuve en un día, de que a Dios, sí le gustaba jugar conmigo.

- ¡Ay, no!, El comedor está casi vacío y tú te sientas justo frente a mí, ¿Acaso te gusto? – Una chillona voz llamó mi atención, me fijé en el rostro de la persona que se sentaba frente a mí y maldije el día de mi nacimiento.

- JunSu… verte para mí también es un INMENSO placer – Contesté sintiéndome hastiado y desganado, aquel viaje era mi escapatoria, mi única salida, pero como es común en mi vida, mis esperanzas se convierten en mis peores pesadillas.

- ¿Reunión grupal? – Escuché esa voz y no aguanté la desesperación, era YunHo, no necesitaba verlo para reconocerle, esa voz quedó grabada con sangre en mi memoria. El muchacho tomó asiento a mi lado y yo dejé caer la cabeza, azotando mi frente contra el frío y duro mesón, tal vez el recurrir a la autoflagelación no fuese lo más astuto, pero ¡Ey!, la astucia jamás ha estado dentro de mis virtudes.. Tengo virtudes ¿verdad?.

- Dime JaeJoong… - El poseedor de un poto tamaño Godzilla, pronunció mi nombre de manera displicente, como si sintiese asco al hacerlo. - ¿No es suficiente ya, que nos hayamos acostado con los mismos chicos?, ¿Es necesario también que nos encontremos tan a menudo? – Levantó una ceja y en su boca se formó una mueca muy poco amistosa.

- ¿Eh?... ¿Los mismos chicos? - pregunté sintiendo unas ganas asesinas de atacarlo con el tenedor de plástico que tenía en frente.

Me detuvo el hecho de imaginarme en el noticiero de las once, con el rostro cubierto y contando el triste relato de mi vida y todo lo que me impulsó a sacarle el ojo con un tenedor de plástico y luego comérmelo. Loco, lo sé, pero también posible.

- Si… YunHo y ChangMin… No me digas que tú nunca… Ou em gi, pero ¿Cómo pude siquiera pensar que lo habías hecho con ambos?, si con tan sólo mirarte puedo notar que le darías asquito a cualquiera ajajajajaa – Su risa comenzaba a taladrar mi cráneo, la paciencia se me escapaba de las manos, el tenedor se veía cada vez más tentador.

- No, no dormí con ambos… No soy una prostituta de esquina como otros… por supuesto, sin ánimos de ofender a las prostitutas de esquina – Contesté aquello sin siquiera detenerme a pensarlo, lo único bueno que me había dejado YunHo, era aquel cambio de actitud. No me dejaría pasar a llevar por un potón de cuarta.

- Uy, tú dices que soy prostituta de esquina… - Sonrió de manera traviesa y desvió la mirada, parecía observar algo o a alguien. – Pero yo digo que soy simplemente irresistible – volteó nuevamente y me guiñó el ojo, para luego ponerse de pie.

En ese momento estiré la mano para sostener el tenedor, pero YunHo me detuvo, al parecer se anticipó a mi instinto asesino. Observé el movimiento de ese poto…digo, observé a JunSu y noté que se detuvo justo al lado de un chico moreno, alto, guapo, ok ya….era ChangMin.

- No los tomes en cuenta… - observé a YunHo y éste me sonreía de manera extraña, creo que se trataba de una sonrisa sincera, de esas que nunca me enseñó en todo el año que salimos juntos. - ¿Quieres comer algo?...Iré a comprar la comida, si quieres traigo algo para ti.

- …Claro – le miré con una ceja alzada y me espanté al sentir sus labios contra mi frente.

Fue un movimiento rápido, se acercó, besó mi frente y escapó antes de que pudiese apuñalarlo con el tenedor. Un escalofrió recorrió todo mi cuerpo, no les miento, lo sentí hasta en el pelo. Aquello era espantoso porque nunca me enseñó muestras de afecto, al menos no de esa forma y no antes de que ChangMin se encontrase en el panorama. A veces pienso que su comportamiento se debía a su incesante e incontrolable competitividad, que la cosa no se trataba de que yo le gustase, sino que se trataba de su narcisismo y su incapacidad de soportar el hecho de que ChangMin le robase la atención de alguien que solía babear por él. Ok, un momento…se me derritió el cerebro con eso. ~

Aquel chico alejó las manos del teclado por un momento, sintiéndose asombrado por aquella epifanía y deslumbrado por su aparente inteligencia esporádica y efímera, porque admitámoslo, este tipo de cosas no son permanentes, al menos no en él.

~ Ok, ya volví. Estoy bien, sólo fue cosa del momento.
En ese momento le observé y sonreí. No sé bien por qué, pero luego de la ira que sentí al percibir el contacto de sus labios con mi piel; percibí lo absurdo de la situación y me regocijé al pensar, como cambiaban las cosas en cuestión de meses. Diablos, si pudiese retroceder en el tiempo y le dijese al JaeJoong de hace un año, que en unos meses más, YunHo estaría persiguiéndolo, de seguro se ríe en mi cara…su cara…lo que sea.

Al desviar un poco la mirada, me encontré con la burlesca expresión de ése moreno infernal. Tenía escrito *Te estás tropezando con la misma piedra* en todo el rostro, su expresión me lo decía todo y parecía disfrutarlo mientras comía su almuerzo, sentado junto a JunSu. El potón le hablaba de quién sabe qué cosa.

Mantuve la mirada y le sonreí. No podía evitar el sentirme satisfecho al notar que aunque se encontrase en compañía de JunSu, parte de su atención permaneciese aún conmigo. Sabía muy bien que el aferrarme a ese tipo de conclusiones, era meramente estúpido, pero ¡Ey!, soy yo, Kim JaeJoong el rey de lo estúpido y maestro de lo imbécil. Debería graduarme con mención honorífica en estupidología.

En ese momento JunSu cruzó la línea, acarició la comisura de los labios del chico que aún me robaba el aliento, lo hizo con la excusa de limpiar restos de comida y ChangMin dejó de observarme, prestándole atención al poto mutante y sonriéndole como agradecimiento. Fue entonces cuando me golpeó aquella sensación mezquina, hiriente e inexplicable. No quería seguir presenciando aquello, por más que intentase convencerme de que ya no me importaba, la realidad era distinta. No quería que JunSu lo tocase, no quería que ChangMin le sonriera de esa forma a él, ni a nadie más. Me sentí más estúpido de lo normal y…HELLO, eso sí es un logro.

Ya lo había perdido. ChangMin me había engañado. Recordé aquella vez en que lo vi besando a YooChun y el dolor que sentí por semanas, volvió a golpearme con fuerza. Quería llorar, llorar y llorar hasta olvidarlo, llorar por última vez, hasta que dejase de importarme y dolerme tanto. Desvié la mirada y me puse de pie, saliendo de aquel comedor con aparente tranquilidad, pero desmoronándome por dentro. No planeaba llorar, tendría que descargarme de alguna otra manera.

Me recosté sobre el pasto, a las afueras de aquel hotel. Observé las nubes y me dormí. No, no leyeron mal, me dormí. ¿Acaso cuando están tristes no les da sueño?, pues a mí sí.

Me despertó una patada, horas más tarde. Abrí los ojos y me encontré con un molesto SeungRi. Tragué duro sin saber con exactitud qué diablos había hecho mal. Al menos ya no me sentía tan triste, era eso o me había vuelto tan bueno al ocultarlo, que hasta yo mismo me lo creía con facilidad.

- Aquí estabas… Te busqué por todo el hotel – Su voz reflejaba todo el enojo que aquello le había provocado. – Ven conmigo, tenemos actividad grupal con los chicos de las demás carreras.

Me levanté sin dudarlo y le seguí como cachorrito regañado. Ése chico daba más miedo que mi mamá al despertarme.

Llegamos al lugar en cuestión. En el patio trasero de aquel hotel se encontraban un montón de estudiantes de primer año, sentados y formando un círculo. Todos eran de diversas carreras, pero aún así socializaban y conversaban animadamente. Me sentí fuera de lugar al instante, lo sé, el ser humano es sociable y si es así entonces yo debo ser algo más. Nunca he podido encajar con el resto y como ustedes bien saben, siempre paso desapercibido.

Una voz familiar me sacó de aquel momento de auto-depresión. Era YunHo, quien me hizo un espacio a su lado. Me senté sin pensarlo dos veces, esperaba que esa tortuosa actividad grupal terminase pronto. Todo empeoró al notar la presencia de ChangMin, al otro lado del círculo, sonriendo y conversando animadamente con un par de chicas que se sentaban a sus costados.

SeungRi nos explicó las reglas del juego, era bastante simple. Primero debíamos presentarnos, decir nuestros nombres, edades, carreras y algo que nos gustase hacer en nuestros tiempos libres. Luego de aquella breve introducción, cada persona tendría la oportunidad de ponerse de pie y abrazar por la espalda a quien desease preguntarle algo. Suspiré repleto de alivio, estaba convencido de que nadie me abrazaría, nunca he llamado la atención. Y así luego de presentarnos, comenzó la ronda de los abrazos y las preguntas.

Aquí es donde el juego falló totalmente. Verán, las primeras diez chicas, abrazaron a ChangMin y para como iban las cosas, parecía ser una tendencia repetitiva y así lo fue, luego de cuarenta chicas y preguntas que iban desde *¿Qué tipo de música te gusta?* hasta *¿Tienes novia?* y *¿Saldrías conmigo?*, SeungRi decidió intervenir, los chicos ya se notaban molestos. Pero a mí lo que me molestaba, era aquella actitud despreocupada que reflejaba ChangMin, aceptando los abrazos con una sonrisa en el rostro.

- Bueno…nueva regla, cada persona puede responder sólo una respuesta…ChangMin queda fuera del juego…

Las chicas se quejaron y parecieron perder el interés.

El hecho de que ChangMin fuese tan popular, sólo lograba hacerme sentir peor. De seguro no se demoraría en encontrar novio o novia y yo, seguiría aferrado a los mismos sentimientos…quién sabe por cuánto tiempo. Lo amaba, él mismo se había encargado de eso con su actitud despreocupada y casual, esa misma que lucía ahora frente a todos.

Me desconecté del juego y de las preguntas, podía oír el eco de las risas a mí alrededor, pero no me importaba. Volví a la realidad al sentir unos brazos que me rodeaban, me sobresalté y giré el rostro, para encontrarme con YunHo, quien volvió a tomar asiento junto a mí.

- JaeJoong… ¿Quieres ser mi novio? – preguntó sin siquiera pestañear.

Escuché un “uhhhhhhhhhhhhhh” por parte del resto. Mordí mi labio y estallé en carcajadas.
- ajajajajajajajajajajajaJAJAJAJAJAJA – Aquello me había causado una gracia que ni se imaginan, Jung YunHo, pidiéndome que fuese su novio, allí, frente a un centenar de personas. ¿Qué tan irónica podía llegar a ser la vida?. – No…jajajajajajajaja – le contesté y me levanté, abandonando aquel lugar y aprovechando mi aparente buen humor.

Aparentemente, el mundo está repleto de “homolovers” porque muchos se acercaron esa tarde a “brindarme su apoyo”. ¿Se lo pueden creer?, primera vez en mi vida siendo popular y todo fue gracias al hecho de que soy homosexual… Universitarios raros.

Recuerdo que esa noche fue bastante incómoda. Ingresé al cuarto y allí estaba ChangMin, recostado sobre su cama mientras leía un libro. Me senté sobre la cama vacía, abrí mi maleta y saqué un pijama, pero el moreno parecía no notar mi presencia. Por un lado agradecí aquello, pero a la vez comencé a sentir la realidad de una vida sin ChangMin a mi lado, sin su amistad, sin que me tomase en cuenta. Me metí al baño, tomé una ducha y me cambié. Me recosté dándole la espalda y cerré los ojos, me sentía triste, así que pensé que dormir no sería un problema, eso hasta que oí su voz.

- Puedo pasar por alto el hecho de que no me hables, pero ¿Ni siquiera me dirás buenas noches? – permanecí ahí, inmóvil sin voltear a verle, me sentía demasiado nervioso como para que mi uni-neurona procesara las funciones motoras.

- N-no quise interrumpir tu lectura…Buenas noches – Me mordí la lengua, ese tartamudeo me había delatado.

Oí una carcajada de su parte y cubrí mi rostro con las cobijas. Me sentía exaltado, pero a la vez aliviado.

- Buenas noches, JaeJoong – se despidió y apagó la luz.

Oí cada uno de sus pasos hasta que se recostó y esa noche no pude dormir en lo absoluto. El simple hecho de saberle tan cerca me sacaba de quicio. Estaba muy lejos de olvidarlo, ¿Podría verlo como a un amigo algún día? o ¿pasaría el resto de mis días siendo el fiel reflejo del lema de sprite, “tu amigo te tiene ganas”?.
El día siguiente no fue para nada alentador. No dormí, por lo tanto parecía un zombie y para mi mala suerte, aquel era el día de los deportes y, de deportista yo no tengo nada, absolutamente nada. Se lo imaginaran, si a mi estupidez le suman mi torpeza pues es inevitable el resultado, apesto en cualquier tipo de deporte.

Golf, voleibol y tenis, aquellos fueron los deportes que practicamos ése día y para resumir les diré lo siguiente.

Definición de los deportes según Kim JaeJoong:

Golf: intentar excavar un agujero que me lleve hasta Venezuela.

Voleibol: sacar y apuntar exitosamente a la cabeza de todos mis compañeros de equipo.

Tenis: utilizar la raqueta como escudo protector.

Conclusión: un completo fracaso.

Y justo cuando pensé que las cosas no podían empeorar, me entero de que esa noche se llevaría a cabo una fiesta en el antro del hotel y ¿adivinen qué?, la asistencia era obligatoria. ¿En qué clase de viaje universitario es obligatoria la asistencia a una fiesta?, que suertudo soy, tendría que estar presente mientras un montón de chicas se le insinúan al chico del cual aún estaba enamorado.

Y pasó justo como lo predije, me encontraba sentado en el bar, bebiendo lo que el bartender había llamado “tequila”, mientras observaba como un montón de chicas bailaban o mejor dicho, se restregaban contra ChangMin.

- ¿Esta es tu manera de decirme que ya es suficiente? – hablaba solo, al parecer ese trago comenzaba a hacer efecto. - ¡¿No encontraste una manera menos cruel?!.

Es típico hablar con Dios mientras bebes, ¿verdad?...díganme que sí, no necesito sentirme más loco aún.

- ¡OK!, ¡Entendí, ya es suficiente!... – Dejé de observar a aquel moreno y me concentré en beber hasta más no poder.

El alcohol despertó en mí, una extraña y novedosa confianza, acompañada de la determinación causada por sustancias alucinógenas. Decidí olvidarme de que ChangMin se encontraba en el mismo lugar, aún estaba sobrio…o al menos eso creo, porque recuerdo a la perfección lo que sucedió. Me concentré en disfrutar del momento y en dejar de pensar en el segundo novio que me fue infiel, porque si mis únicos dos novios me habían engañado, debía ser en parte mi culpa.

- ¡Entendí el mensaje Dios!...¡Gracias por el tequila! – comenté y sonreí como el imbécil que soy.

Me paré con un trago en la mano y me abalancé hacia la pista de baile. Comencé a bailar entre toda esa multitud y terminé de beber aquel tequila, soltando el vaso y dejándolo caer. Para mi sorpresa, sentí unas manos en mi cintura, unas que tiraron de mí hasta permitirme sentir el cuerpo de quien se encontraba a mi espalda. Era un hombre, pude notar aquello al sentir cierta parte de su anatomía contra mi trasero, pero no me importó, tampoco me importaba de quién se tratase.

Me dejé llevar, me moví al ritmo de aquella música y disfruté de la calidez de aquel cuerpo que me acompañaba. El movimiento de su cadera era excitante, sus manos recorrían mi cintura y robaban mi concentración. Comencé a sentir el calor que me proporcionaron aquellas caricias y me supe al borde de la desesperación. Aquel chico mordió mi oreja y volteé a verlo por instinto.

- YunHo… - dije aquello con un tono meloso, para luego abrazarle por el cuello y dejarme caer entre sus brazos. Me desconocía a mí mismo, jamás hubiese hecho aquello sin la ayuda del alcohol…o al menos eso me gusta pesar, ya saben, admitir que uno es fácil no es tarea sencillo.

- Te encontré – Susurró aquello a mi oído, al parecer estaba tan, o más bebido que yo.

Lo siguiente que recuerdo es cómo sostuvo mi mano y caminó, jalándome hasta que ya no pude oír la música de aquel lugar. Me detuve a recuperar el equilibrio, los tragos se me habían subido a la cabeza, pero YunHo no me dio tiempo, sujetó mi cadera y me obligó a retroceder hasta sentir la superficie de la pared contra mi espalda, al parecer estábamos en un pasillo o algo por el estilo. Vi su sonrisa y sentí sus labios sobre los míos, intenté alejarlo pero me detuve al recordar todo lo que me había sucedido en las últimas semanas, me detuve al recordar la imagen del beso entre ChangMin y YooChun, me detuve al ser consciente una vez más, de lo poco o nada que nuestra separación había afectado a ChangMin, me detuve porque necesitaba sentirme importante y necesitado, aunque no fuese más que una ilusión momentánea.

Le abracé por el cuello y me aferré a la necesidad que me transmitía con aquel beso, succionaba y mordía mis labios de manera desesperada y yo comenzaba a sentir la misma desesperación. Rocé su lengua con la mía y sentí una de sus manos sobre mi entrepierna.

- Disculpa… - Oí una voz y sentí un movimiento brusco, YunHo ya no me sostenía. Abrí los ojos y YunHo se encontraba en el piso, limpiando con sus dedos el rastro de sangre que se dibujaba desde su boca hasta su mentón y agitando su cabeza, sumergido en confusión. – No es nada personal… - Observé a la persona que hablaba y creí reconocerlo.

- ¿ChangMin? – Entrecerré los ojos e intenté cerciorarme de que estaba en lo correcto. - ¿Qué pasó?... ¿Le pegaste?.

- Tú cállate y ven conmigo – Me miraba con desprecio, sonaba furioso, pero no lograba entender el por qué.

- N-no… ¿Qué estás haciendo aquí?... ¿Cómo me encontraste?.... – la confusión me ganaba, no lograba comprender nada, por un momento pensé que me había desmayado en la pista de baile y estaba alucinando.

- Eres tan fastidioso… - soltó una carcajada que le hizo lucir amenazante, se acercó y me sostuvo, dejándome sobre su hombro y cargándome.

- Suéltame ChangMin… - Golpeé su espalda al sentir el mareo que me causaba su movimiento. - ¡Suéltame! – Golpeé su espalda y recibí un golpe en el trasero como respuesta.

- Quédate quieto o te tiro por una de las ventanas…estamos en el tercer piso – No podía creer lo acababa de hacer, pero sus palabras sonaron convincentes.

Permanecí en silencio, dejando que la confusión y el enojo crecieran dentro de mí, hasta que se dignó a bajarme y dejarme sobre el piso.

- ¡Te voy a matar ChangMin! – grité y me apoyé contra la muralla, oí un molesto sonido metálico y supuse que intentaba abrir la puerta con la llave.

- Sólo cállate, te acabo de salvar, estuviste a punto de cometer la mayor estupidez de tu vida… ¿Te ibas a acostar con el tipo que te dejó por JunSu?... deberías agradecerme, idiota – abrió la puerta y sujetó mi muñeca, jalándome con fuerza y metiéndome en el cuarto de manera brusca.

Me sentía más y más furioso con el pasar de los segundos. ¿Qué le daba el derecho de juzgarme?, ¿Acaso se sentía tan superior?, No tenía las intenciones de dejar que me insultara, no cuando el que debió insultarlo en primer lugar era yo, él me había engañado, él había jugado conmigo y aún así se atrevía a actuar como un salvador.

- ¡Oh, por dios!, ¿Salvarme…tú a mí?... ¿Acaso no notaste que lo estaba disfrutando? – Suspiré con enojo, me reí con evidente ironía y le miré con reproche.

Dije aquello sin pensar, me sentía impotente, lastimado. Sí gente, hasta yo tengo un límite y ChangMin lo había traspasado por mucho tiempo.

- ¿Lo disfrutabas?... No sabes cuánto lo siento… ¿Acaso ya te olvidaste de lo imbécil que es ése tipo?, te trató como basura por un año JaeJoong, por favor despierta – ChangMin sujetó mi brazo, se veía enfurecido, sus ojos reflejaban aquello.

- Y tú fuiste diferente, ¿verdad? – sonreí con sarcasmo, no quería seguir hablando, no quería reprocharle nada. - Gracias… por arruinarme la diversión.

Su mirada cambió, la presión de su mano aumentó, comenzaba a lastimar mi brazo. Se acercó rápidamente y sostuvo con firmeza mi rostro, besándome de una manera distinta, la crueldad de aquel beso me lastimaba, mordió mis labios con fuerza y penetró mi cavidad con su lengua invadiéndome por completo, recorriendo el interior de mi boca salvajemente. Intenté alejar mi rostro, sus manos me lo impedían. Golpeé su espalda pero no se detuvo. Me rendí y no pude evitar las lágrimas que abandonaron mis ojos, me sentía humillado.

Podía saborear mis propias lágrimas. Sus manos bajaron hasta acariciar mi cintura. El ritmo de aquel beso cambió de un segundo para el otro, sus labios se tornaron gentiles, su lengua acariciaba con tranquilidad mis labios, pero seguía siendo insistente.

Me empujó y caí sobre la cama, le sentí sobre mí y presioné su pecho con mis manos. Le miré a los ojos y vi algo distinto, algo que no pude comprender en ese momento. Mordí mis labios al sentir como una ola de deseo comenzaba a recorrer mi cuerpo, sus ojos eran hipnotizantes, el calor de su piel era en extremo convincente y mi enojo se iba convirtiendo rápidamente, en un mero espejismo.

Besó mi cuello, succionó mi piel y me robó un gemido. Su mano se escabulló bajó mi camiseta y volví a sentir aquella electrizante sensación que me hacía perder la cabeza, todo comenzaba a darme vueltas.

- No… - Mascullé con el último rasgo de cordura que permanecía en mi cuerpo.

Me miró a los ojos sin decir palabra alguna, sujetó mi mano y la llevó hasta su entrepierna, sentí su erección por sobre aquel pantalón, comenzaba a perder el aliento, me sentía caliente.

- Querías diversión, ¿No? – dijo aquello sobre mis labios, esperando mi respuesta.

Para ese entonces estaba seguro de que me había desmayado en plena pista de baile, nada de eso podía ser real. Estaba seguro de que ChangMin jamás reaccionaría de esa forma, porque no tenía razones para hacerlo.

Ok chicas, hasta aquí le dejo por hoy, me pasé toda la noche escribiéndoles, ya son las seis de la mañana y me espera un día con la reencarnación de Hitler, alias la bibliotecaria.

Les dejo una preguntita, ¿Qué sucedió en realidad?:


a) Me desmayé y me golpeé la fuertemente la cabeza, caí en coma y estaba alucinando todo lo que ocurrió después de la fiesta.


b)Me desmayé, me golpee fuertemente en la cabeza y morí, aquella ilusión no era más que el último regalo de Dios, quien disfrutaba jodiéndome hasta después de muerto.


c) Lo que sucedía no era más que una copia barata de la película INCEPTION, protagonizada por Di Caprio.


d)Era real…Lo sé, parece poco probable.

Ah y pasen un buen Halloween…yo lo pasaré con la novia de frankenstain o como se escriba.

0 comentarios Publicado por Kim JaeJoong en 31/10/2011 06:30:00 AM ~

15 comentarios:

  1. MALLL!! como rayos lo dejas ahiiii!! aaahhhhhhh!! no puedo creerlo! ><!!!!

    AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!

    TE PEGO TE JURO!!

    ahhhhh tiene que ser real por dios!

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  2. Jaejoong fighting!
    ya sé que Changmin está para violarselo y todo, pero esta vez.... NO CAIGAS!!!
    NO hasta que hablen!!!
    y dónde está yoochun?! XD

    Jaejoong fighting!

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  3. Ah! pobre Jae u.u
    Jaejoong fighting! ^ ^
    Mi vota por la D >.<
    buena entrada : ) espero el sig. ^ ^
    Me gustaria conocer a la bibliotecaria >.<

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  4. JJ! Leí todas las entradas de tu blog de corrido!
    Bastante díficil tu vida, ne?
    Eres un tontito, pero adorablee~
    Espero tu próxima actualización...

    Ah! Y obviamente lo que pasó es verdad! Quien se te iba a resistir? ;)

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  5. Anónimo12/16/2011

    Espero k haya sido la D... pero por todos los dioses y santos del mundo NO CAIGASSSS!!!! k sufra!!!! tenlo en abstinencia hasta k se arrepienta de lo k te ha echo (aunk el k esta en abstinencia creo k eres tu ^^)

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  6. Anónimo12/29/2011

    Jae esta vez no!!! seras todo lo k dices y hasta kizas mas pero esta vez no caigas!!!! que changmin sufra un poco y cambia de una buena vez!!!!! esta vez no puedes caer!!! kyaaaaa!! no puedo creer k lo dejaras ahi continuala porfa eres casi mi dios, tu historia es lo maximo necesito la conti o morireeee!!!

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  7. AHHHHHHHHHH! NECESITO ACTU!!! TT^TT

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  8. Waaaaaaaa por fin lo lei completo wiii desvelada XD jajaja yo creo q Changmin estaba celoso n.n no vuelvas a caer hazlo enojar mas XD jaja ok no... no mejor si esta bueno continuacion porfavor

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  9. Anónimo3/19/2012

    PORFAVOR ROSE no te olvides de estas almas desdichadas que viven leendo tus fics y actualiza pronto T_T Lo has dejado en la mejor parte

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  10. eso es todo? en serio , lo dejaron en la mejor parte

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  11. Anónimo5/19/2012

    PORFAVOOOOOOOOOR ACTUALIZA, AMO TU FIC !!!! LO DEJASTE EN LA MEJOR PARTE PORFAVOOOOOOOOOOOR TE LO RUEGO ;-; <3

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  12. waaa no es justo poq no lo continuaste... ahh desesperacion lo dejaste muy interesante waa.... conti please

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  13. O CIELOS SANTO POR QUE NO LO CONTINUASTE!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!NO SE PUEDE DEJAR ASÍ POR FAVOR TERMINA LO NO SEAS CRUEL!!!!!!!!!!!!NO QUIERO MORIR SIN SABER EL FINAL.

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  14. Anónimo3/17/2013

    tres años y sin continuacion porfa continuaaaaaaaaaaaaaaaaaa

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  15. Anónimo9/18/2013

    waaaaaaa....... como lo dejaste en un parte tan interesante, continuaba. co pienso irme de este mundo sin conocer el final, u cuando muera ni alma te acostar el resto de tus días pknp XD es broma pero por favor continúa

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