Somewhere only we know

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Titulo: Somewhere only we know
Autor: Carla
Pareja: SuMin
Género: Slash – Lime, Angst
Extensión: Oneshot
Advertencia: Muerte de un personaje
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El sol de media mañana en verano es uno de los más embriagadores y exquisitos. Sentir la suave calidez de los rayos de luz sobre la piel es uno de los placeres gratuitos que nos da la vida o al menos eso es lo que ahora pienso y siento, ya que antes no era capaz de apreciar estos pequeños pero a la vez gratos detalles. Aquella mañana no era diferente, mantenía los ojos cerrados mientras los rayos del sol atravesaban la ventanilla de aquel tren que se movía con cautela y parecía tan lento ante mis ansias de llegar rápidamente a aquella pequeña ciudad en la que había dejado parte importante de mi corazón y mi existencia.

No podía borrar esa sonrisa un tanto estúpida que se había apoderado de mis labios, después de todo por fin le volvería a ver y podría volver a sentir la felicidad de estar a su lado.

- ¿Señor…– una voz femenina distrajo mis pensamientos obligándome a prestarle atención.

- Me llamo Kim Junsu – respondí un tanto molesto.

- Ohh Señor Kim…lamento interrumpirlo pero está ocupando el asiento de la señora – declaró mientras sonreía un tanto avergonzada señalando en dirección a una mujer de unos cuarenta años.

- Está bien lo siento – contesté y me cambié de lugar.

Esta vez me senté en el otro extremo del vagón, nuevamente a un lado de la ventanilla, disfrutaba deleitándome con aquel hermoso paisaje que hacía un par de años atrás tuve la oportunidad de observar por primera vez. Claro está, las circunstancias eran completamente diferentes, en esta ocasión venía por voluntad propia y ya no era un adolescente inmaduro cuyos padres arrastraban hacia lo que parecía el peor infierno del mundo, Gurim era el nombre de aquel pueblo, hasta su nombre lo hacía sonar como un agujero sin salida y pasado de moda. Sonreí al recordar la primera impresión que tuve del lugar, me sorprendí al notar como cambiaban las cosas con el pasar del tiempo. Ahora aquel paisaje repleto de verde, con praderas amplias y hermosas me parecía una especie de paraíso o más bien el camino hacia mi paraíso personal.

Tantos años habían pasado ya desde la última vez que lo vi, cinco para ser exactos…parecía una eternidad pero mis sentimientos no habían disminuido en lo más mínimo sino más bien todo lo contrario, lo amaba más y más con cada día que pasaba, esperaba que él se sintiese de la misma forma, pero la sola idea de que se hubiese olvidado de todo me provocaba un gran nerviosismo y tristeza.

Absorto en recuerdos regresé en el tiempo, viajando a través de pensamientos, recordando cuando nos conocimos.

- Flash Back-

- ¡Maldita sea! – exclamaba lleno de furia mientras sostenía el celular en alto por sobre mi cabeza. -¡Pueblo maldito! ¡Ni siquiera tengo señal! – alegaba mientras caminaba por un bosque espeso, del cual ni siquiera era demasiado consciente ya que mi objetivo era encontrar un simple rastro de civilización entre tanto verde

Aquel día habíamos llegado a lo que mi padre llamaba “pequeña ciudad” pero que para mí, un joven de 17 años acostumbrado a las comodidades y vicios de la civilización, no era más que un maldito pueblo…un pueblo pequeño y escondido en el lugar más recóndito de corea del sur.

Me sentía traicionado…como si hubiesen ultrajado mis derechos, me habían alejado de la ciudad en que nací y me crié, Seúl. Ya no podría ver a mis amigos todos los días y gracias a la poca tecnología del lugar en cuestión al parecer tampoco podría mantener contacto con ellos.

Caminé y caminé por lo que parecieron horas tratando de obtener aunque fuese una simple barra de señal, pero nada, ¿es que acaso no habían antenas de telefonía en ese infierno? Pensaba mientras me habría paso entre las piedras cubiertas por musgo y los arboles rodeados de helechos, necesitaba mandar un mensaje de texto a toda costa.

Cuando por fin me detuve, ya que el cansancio había hecho su aparición, noté que el escenario en el cual me encontraba era completamente diferente. Me encontraba al borde de lo que parecía un claro, un pasto de color verde intenso alcanzaba la altura de mis tobillos. Aquel claro parecía estar protegido por los arboles que le rodeaban, era casi como si fuese un lugar secreto, uno que nadie debía descubrir. Por primera vez me sentía maravillado al apreciar la hermosura de la naturaleza, pude apreciar que estaba repleto de flores silvestres de colores tan vívidos e intensos que lograban atrapar mi atención, algunas amarillas, otras naranjas, en algunas se mezclaban ambos colores provocando una sensación conocida, me recordó a aquella calidez que se siente el ver un atardecer. Justo en medio del claro se encontraba un árbol gigantesco y no exagero, de verdad era inmenso, un roble, era uno de aquellos árboles que nos hacen notar que el mundo es más antiguo de lo que pensamos, debía tener siglos de antigüedad pero aún seguía ahí, vivo…me pregunté cuantas personas a través de las décadas fueron capaces de disfrutar de su sombra y su compañía.

Pero aquel ensueño fue interrumpido por la realidad, debía encontrar señal…era necesario, no quería sentirme ajeno al mundo.

Caminé un poco más, aquel árbol me venía como anillo al dedo, tenía pensado trepar lo más que pudiese y de seguro obtendría señal.

- Que mas da…si no muero hoy, moriré mañana de aburrimiento – murmuré mientras apoyaba un pie contra el tronco de aquel árbol y comenzaba a escalar. Me sujeté de una de sus ramas al instante, al parecer si podría lograrlo.

A algunos les puede parecer fanatismo…pero comprendan, jamás había pasado más de doce horas sin internet, mucho menos sin Messenger y sin hablar con mis amigos…estaba con síndrome de abstinencia al máximo.

- ¿quieres llegar a la cima? – escuché una voz…pero era imposible, me encontraba completamente solo, agité la cabeza culpando a mi abstinencia por lo sucedido, de seguro estaba comenzando a perder la razón. Avancé un poco más y me sujeté de otra rama, ya debía haber trepado al menos 3 metros.

- ¿Crees en la ley de la gravedad? – volví a oírle, esta vez logré divisar lo que parecía una figura humana, sentada sobre el césped al otro lado de aquel gran árbol.

- ¿Qué carajos? – contesté. Me distraje y pensé que con razón no le había visto…fue apenas un segundo pero bastó para que mi mano resbalase, terminé cayendo al suelo. - ¡Ahhhh! – grité por causa del dolor.

- ¿Quién lo diría? Si existe…todo lo que sube tiene que bajar a la buena o…a la mala – pude ver como sonreía de manera burlesca sin apartar la vista de un libro.

- ¡¿Qué demonios?! – grité aún sintiendo las consecuencias de la caída. - ¡Fue tu culpa y ni te disculpas! – le dije completamente enfadado, me sacaba de quicio verlo tan indiferente y absorto en su lectura, ni siquiera se acercó a ayudarme.
No obtuve respuesta alguna, ni siquiera me miraba directamente…solo leía y cambiaba la página de su libro. Aquel chico no tenía modales en lo absoluto, ¿Pero qué más podía pedir de un muchacho de pueblo?, eso pensaba mientras mi enfado se convertía en ira.

- ¡Discúlpate! – exclamé exigiendo su atención, pero aún sin ser capaz de moverme.

Fue entonces cuando aquel muchacho de anteojos giró su rostro para observarme directamente.
Aún recuerdo tan bien los rasgos de su rostro, sus grandes ojos castaños tan misteriosos y atrayentes, sus pómulos sobresalientes, sus labios tan tentadores al igual que su piel morena. Me golpeé mentalmente ya que ¡debía odiarlo no enamorarme del chico!.

- ¿Disculparme? ¿Por qué?– su mirada era displicente, lo rodeaba un aire de superioridad, quería golpearlo ahí mismo…pero había algo más en sus ojos, algo que no podía comprender ¿Preocupación?...quizás soledad o nostalgia, no lo sabía con certeza pero eso es lo que me transmitió en aquel momento.

- ¿Por qué?...pues ¡Porque me hiciste caer del árbol! – Contesté levantando la voz y apuntándolo con el dedo, ya me podía mover un poco más.

- ¿Acaso te empujé para que cayeras? – Seguía observándome con frialdad, se notaba que se creía superior, y estaba dispuesto a enseñarle a golpes…si tan solo no me hubiese dolido tanto la cola.

- ¡No!, pero…

- Ahh…déjame ver si entiendo – me brindó una sonrisa repleta de sarcasmo mientas me interrumpía. – Es mi culpa que no puedas realizar dos acciones al mismo tiempo…hablar y escalar a la vez.

- No…no es eso lo que quiero decir pero me distrajiste y…

- Claro, tu déficit atencional es mi culpa.

- No…tampoco… - ¿Qué estaba sucediendo?, el mocoso había cambiado la situación por completo, ahora era yo el que sentía que debía disculparse.

- Pues bien, siento que no puedas hacer dos cosas a la vez – sonrió una vez más y se puso de pie para comenzar a caminar y alejarse.

- ¡Ey! - me paré abruptamente y tuve que apoyarme contra el árbol, al parecer aún no me encontraba bien del todo – Al menos dime tu nombre - ¿Su nombre? Para qué diablos quería saber su nombre, pensé luego de hablar…es algo que me sucede constantemente actúo luego pienso.

El chico siguió caminando sin tomarme en cuenta y así revivieron mis ganas de matarlo a golpes.

- Mi nombre es ChangMin – dijo alzando una mano y agitándola como despedida, aunque ni siquiera volteó a verme.

- El mío es Junsu.

- ¿Quién te preguntó? – seguía caminando en dirección contraria a la mía.

- ¡Pues ChangMin, eres la persona más prepotente y creída que he conocido! – grité…si no se disculpaba al menos le diría la verdad a la cara…o en este caso a la espalda.

- ¡Y tu eres la persona más ruidosa y molestosa que he conocido, vive bien tu vida! – aquel chiquillo se atrevió a decir aquello y a reír mientras desaparecía entre los árboles que protegían el claro.

- ¡¡ENGREÍDO!! – grité siendo capaz de oír el eco de mi propia voz.

Descansé un rato más para luego volver a lidiar con las piedras llenas de musgo y los árboles cubiertos por helechos, para colmo de males no recordaba el camino a casa, genial ¿no?.

Aquella fue mi primera impresión de Changmin, lo odié al instante. Era engreído, prepotente, sarcástico, burlesco…y todas las malas cualidades que puedan existir en una persona…vaya primera impresión, de solo recordarlo me dan ganas de reír.

- Fin del flash back –

- Señor Junsu…¿Desea algo de beber? – Aquella voz volvía a interrumpirme, sabía que era su trabajo pero aún así me molestaba ya que estaba recordando los momentos más felices de mi vida.

- Un té por favor – respondí con frialdad y sin siquiera observarla a la cara, mis ojos no se despegaban del paisaje.

- ¿Piensa en alguien especial? – la muchacha dejó la taza de té sobre el mesón que se encontraba frente a mi asiento.

- ¿Disculpe? – la miré un tanto sorprendido.

- Ohh…lo siento es que su mirada…pareciera como si recordase a alguien…disculpe mi intromisión – se sonrojó y luego siguió con su trabajo.

En ese momento, aquellas palabras me robaron una sonrisa y recordé la lección que aprendí al conocer a Changmin, las primeras impresiones no siempre son correctas.

Recordé también que luego de ese primer encuentro no lo volví a ver por un mes…un largo mes…un mes lleno de discusiones con mis padres tratando de hacerlos entrar en razón para que nos volviéramos a vivir a Seúl, un mes en el que intenté por todos los medios contactarme con mis amigos y de todas formas no pude lograrlo, un mes en el que tuve que acudir a una escuela en la que YO ERA EL MEJOR ESTUDIANTE, por dios ¿En qué tipo de escuela podría yo ser el mejor estudiante?...era obvio que no era un muy buen lugar para educarse, sonreí ante aquel pensamiento, suspiré también al recordar aquel día en que oí por primera vez los rumores acerca de ChangMin.

- Fash back –

- Ey…¿supiste por qué Changmin dejó la escuela? – le comentaba un chico a su amigo en el comedor de la escuela, yo me sentaba cerca de ellos así que pude oírlos fácilmente, aquel nombre me hizo recordarlo de inmediato.

- No, solo el último en que decían que dejó embarazada a su novia y tuvo que empezar a trabajar – le contestó el chico dándole un mordisco a su sándwich.

“¡¿Embarazada?!” pensé y no pude evitar atorarme con un trozo del sándwich que estaba comiendo…me preguntaba si sería el mismo Changmin, pero ¿quién más podía ser? Esa era la única escuela y nunca lo vi por ningún lugar, además parecía menor que yo…si debía ser el mismo Changmin.

- Si…pero ahora están diciendo que abandonó la escuela para entrar a un centro de rehabilitación, dicen que es drogadicto – comentó nuevamente el muchacho.

“¿Drogadicto?...eso explicaría su personalidad endemoniada ¿no?” pensé dejando escapar una risa por lo bajo, aquellos chicos lo notaron y me miraron un tanto extrañados, aproveché su repentina atención para aclarar mis propias dudas.

- Disculpen pero…ese Changmin del que hablan ¿es un chico de cabello castaño, moreno, demasiado alto para ser normal y con una personalidad que deja mucho que desear? .

- Ehh…si ¿Por qué? ¿Lo conoces?.

- Oh no, solo lo he visto una vez… - pensé que con una vez bastaba.

Aquella tarde regresé a casa pero no pude dejar de pensar en ese chico…en los rumores que esparcían en el colegio y en si serían ciertos o no, no entendía porque me importaba o interesaba…pero si era extraño que un chico que aparentase ser tan inteligente dejase la escuela así como así…solo había una forma de dejar todas esas dudas atrás y sacarme a ChangMing de la cabeza de una vez por todas así que eso hice, volví a aquel claro con la seguridad de que lo encontraría en el mismo lugar.

Debo reconocer que esa vez se me hizo eterno el camino hacía el claro…de verdad fueron horas. Llegué justo en el momento en que los colores del cielo se entremezclaban creando tonos anaranjados y púrpuras alrededor de un sol que se estaba despidiendo, fue maravilloso…el claro se veía despampanante…de verdad parecía adecuado llamarlo un paraíso en la tierra, las flores, el pasto, los tonos que brindaban aquellos últimos rayos de sol te dejaban sin aliento…jamás había visto un atardecer tan impresionante como ese, en la ciudad casi nunca me detuve a observar ese tipo de detalles ya que hay muchas distracciones, muchos sonidos, muchas cosas que hacer como para fijarse en un simple y común atardecer…pero ése en particular no tenía nada de común.

Caminé hacia el árbol y esta vez rodeé el tronco por completo pero no había rastros de ChangMin.

- Supongo que el engreído ya se fue a casa – murmuré y me apoyé contra el árbol, disfrutando los últimos minutos de luz.

- ¿Para qué buscas al engreído? – su voz apareció de la nada y me hizo saltar del susto, miré hacia todos lados pero él no estaba.

- Ahh Kim Junsu…de verdad necesitas internet – dije mientras negaba con la cabeza.

- Lo que necesitas es estar más consciente de tus alrededores…ya te lo dije – lo volví a escuchar. – Aquí arriba ruidoso…te oí cuando venias como a medio kilómetro de distancia – miré hacia arriba y me encontré con una de sus sonrisas sarcásticas. Estaba sentado sobre una de las ramas de aquel árbol, miraba el atardecer con un libro entre las manos, los contrastes de aquella tenue luz sobre su piel lo hacían lucir diferente...más apuesto aún.

- Pues…¿si me sentiste por qué no bajaste? – desvié la mirada y me senté, no quería que notase que me atraía su aspecto.

- Porque para empezar subí aquí porque te oí venir – rió y pude sentir como sus ojos se posaban sobre mí. - ¿Me buscabas?.

- ¿Qué te hace pensar que te busco a ti?...vaya, además de todo egocéntrico – solté una carcajada mientras una extraña sensación de nerviosismo se hacía presente justo en la boca de mi estómago.

- Pues dijiste engreído y creo ser el único engreído en este lugar – oí su aterrizaje contra el piso, miré de reojo y se había sentado esta vez sobre el césped, justo a mi lado.

- Al…al menos lo reconoces – me sentía nervioso y no tenía razones para estarlo o al menos eso pensaba. – Oye…¿tienes novia? – fui directo al grano…de nuevo aquella maldita costumbre de hablar sin pensar.

ChangMin sonrió y me miró fijamente justo en el momento en que yo le miraba, nuestros ojos se encontraron por un par de segundos y volví a notar en ellos algo extraño, pensé que tan solo era mi imaginación.

- Tu pregunta puede tener dos motivos…el primero es que te gusto – sonrió al notar mi expresión de sorpresa. – el segundo es que…ya hayas escuchado los rumores – volvió a sonreír pero fue distinto…esa sonrisa llevaba consigo una especie de pesar oculto.

- Dicen…dicen que tu novia se embarazó, también que eres drogadicto – confesé con honestidad…otro de mis defectos es que no soy bueno para mentir.

- ¿Tú qué crees? – volvió la vista al frente, hacia aquel sol que nos brindaba sus últimos minutos.

- Yo no creo que sea cierto…- ChangMin me miró un tanto intrigado por aquella respuesta. - ninguna chica soportaría tu carácter así que lo de la novia es prácticamente imposible…con lo de las drogas si dudé, no te mentiré al respecto, llegué a pensar que tal vez tu carácter se debía al abuso de drogas…pero ¿Drogas en este pueblo?...¡por favor! ¡Si tuve que recorrer kilómetros para encontrar una aspirina!.

Changmin no apartó la mirada y debo decir que parecía atónito con mi explicación…pero más atónito quedé yo al ver como estalló en risas, no paraba de reír y esta vez no contenían ni un gramo de sarcasmo…se veía tan tierno al reír, era casi como un niño pequeño, después de todo lo era ya que según averigüé solo tenía quince o dieciséis años.

- Eso sí es honestidad – dijo cuando al fin paró de reír.

- En fin…¿Por qué dejaste la escuela?, se nota que eres un ratón de biblioteca – señalé el libro que aún sostenía entre sus manos.

- Mejor dejamos que sigan inventando rumores, ¿No se te hace tarde? Está a punto de oscurecer – señaló lo que quedaba de aquel sol.

- Oh…si, tienes razón, mejor me voy no quiero perderme – me puse de pie pero la verdad era que no quería irme, al parecer me agradaba estar cerca de aquel chico engreído. – Sabes…para ser un engreído y prepotente…es, agradable conversar contigo – mordí mi lengua al terminar de hablar, esos son los tipos de comentarios que uno no debe decir, comencé a alejarme con prisa del lugar, no quería oír alguna de sus burlas.

- pues, para ser un chico molesto y ruidoso…tampoco estás tan mal, nos vemos Junsu – al momento de oír aquello mis pies se detuvieron, recordaba mi nombre y en parte aquello me hacía feliz.

- Nos vemos ChangMin – murmuré y seguí mi camino, adentrándome nuevamente en aquel bosque.

- Fin del Flashback –

Sonreí al recordar aquello, al recordar cómo se oía mi nombre al salir de sus labios. Terminé de beber el té sintiendo como la felicidad de aquellos tiempos me inundaba por completo. Ni siquiera había notado a un señor que se encontraba sentado a mi lado pero ¿A quién le importaba cuando aquel era el viaje más importante de mi vida? El viaje en el que decidiría el camino a seguir.

Solo podía recordar…al mirar por la ventanilla, al sentir que me acercaba más y más hacia aquel pueblo los recuerdos se hacían mil veces más vívidos…pensé en que luego de ese atardecer juntos nos comenzamos a ver casi a diario, las cosas comenzaron a cambiar ya que yo esperaba con ansias el término de las clases para escaparme a hurtadillas de casa y poder ir a aquel claro…si bien no me atrevía a admitirlo frente a él, disfrutaba mucho de su compañía, hasta disfrutaba de sus constantes insultos, en ese entonces pensé que se debía a la soledad en la que me encontraba ya que no tenía ningún otro amigo con quien hablar.
No fue hasta aquel incidente en qué noté que mis sentimientos hacia él eran un poco…bastante diferentes a lo que pensaba.

- Flash Back –

Pasaron un par de meses en que nuestra amistad se fortaleció, ya era casi una rutina diaria el vernos en las tardes y hablar…yo le contaba de cómo era mi vida en la ciudad mientras él se burlaba de mis anécdotas, él me hablaba de los libros que estaba leyendo y de lo asombrosos que eran. Debo admitir que en más de una ocasión me ayudó con la tarea…lo bueno de todo eso…fuimos capaces de ver muchos atardeceres juntos.

Una mañana en la que salí antes del colegio, caminé de regreso a casa por un camino diferente ya que debía hacer un trabajo con un compañero de clase y lo haríamos en su casa. Entonces vi a un chico que al principio pensé se parecía mucho a ChangMin, estaba acompañado por una chica muy linda, de aquellas que piensas terminarán siendo actrices algún día…pero pensé que de seguro no era él.

- vaya…tal vez el rumor de la novia si es cierto – comentó el chico con quién haría el trabajo. – Ese es ChangMin – señaló en dirección al muchacho que estaba observando.

¿Qué hacía con una chica?...¿Porqué se veía tan cómodo estando con ella?, ¿Sería en verdad su novia?, ¿Por qué no me lo había contado?....y ¿Por qué…me sentía tan extraño?. Ese tipo de preguntas se acumulaban una tras otra en mi mente, pero no le encontraba respuesta a ninguna de ellas, no quería que él le sonriera, no como lo estaba haciendo…sólo…sólo quería salir corriendo de aquel lugar y eso intenté.

- ¡Cuidado! – gritó mi compañero mientras sujetaba mi muñeca y evitaba que un carro me atropellase.

No quise voltear porque lo más seguro era que Changmin y aquella chica nos hubiesen visto, sólo atiné a seguir caminando mientras mi compañero de clases me seguía el paso un tanto asustado.

Aquella tarde no fui al claro, tampoco al día siguiente ni el resto de la semana. Me sentía confundido, no deseaba que ChangMin tuviese a alguien cercano, era casi como si lo quisiera única y exclusivamente para mí y me sentía enfadado ya que nunca me habló de su novia….comprendí que él nunca me hablaba de sí mismo.

Al parecer estaba celoso pero no quería entender del todo lo que sucedía porque no quería estropear la amistad que había construido con ese chico pero…¿Acaso él me vería como un amigo o solo como un tonto con quien pasar el tiempo?...después de todo sólo nos veíamos en el claro, jamás en el pueblo, nunca me invitó a algún otro lugar o me dio su número de casa.

Me atreví a volver al claro a la semana siguiente y ahí estaba Changmin, tan tranquilo como siempre leyendo uno de sus libros, absorto en sus historias, pensé que lo más seguro era que ni siquiera hubiese notado mi ausencia…después de todo siempre me decía lo molesto que era. Me acerqué y senté a su lado bajo la sombra del árbol ya que el sol de verano no estaba dando tregua alguna, estaba feliz de verlo pero a la vez enfadado y nervioso.

Todo empeoró cuando ChangMin me ignoró por completo, sentí un vació inmenso al ver como seguía tranquilamente con su lectura, sin siquiera reconocer mi presciencia en el lugar.

- Si no quieres que regresé no lo haré, solo dilo – rompí el silencio, ya no soportaba la situación.

- si no quieres venir no vengas, es decisión tuya – dijo sin alejar la vista de aquel libro ni por un instante.

- Poco importa ¿Verdad?.

Nuevamente reinó el silencio y esa fue la gota que rebalsó el vaso. Sujeté su rostro con una de mis manos logrando que me mirase directamente a la cara, por fin lo veía y a él ni siquiera le importaba. Su mirada inexpresiva me lastimaba, estaba a punto de decirme algo pero antes de oírle decir que ya no quería volver a verme acorté la distancia existente entre nosotros y lo besé.

Uní nuestros labios por primera vez y lo besé con desesperación, transmitiéndole mi inseguridad, mis celos y mi enojo. Sus labios aún inmóviles eran suaves y exquisitos... tan tersos y dulces, mucho mejor de lo que había imaginado. Sentí sus manos sobre mi pecho y la presión que estas ejercían al intentar alejarme, pero no lo tomé en cuenta, besarlo era lo que más había deseado aquella última semana.

Para evitar que se alejara, me senté sobre su regazo rodeándole con mis piernas, sujeté sus manos contra el tronco del árbol…en ese momento el no pensar las cosas era algo bueno. Dejé de besarlo por un instante sintiendo su aliento contra mis labios, no me atrevía a mirarlo a los ojos…no en ese momento…solo quería dejarme llevar, cumplir los deseos de apoderarme de su boca y de su cuerpo…deseos que había intentado negar todo ese tiempo.

Mordí su labio inferior, disfrutando al sentir la calidez de su aliento. Mi piel se erizó y mi urgencia creció aún más…besarlo no sería suficiente, deseaba…deseaba sentir que era mío y solo mío. Lamí parte de su labio mientras una tensión familiar se hacía presente en mi zona baja. Debía detenerme, si quería seguir a su lado debía detenerme en ese momento, tal vez si lo hacía volvería a hablarme algún día.

Lo siguiente fue una sorpresa…los labios de ChangMin eran los que ahora se apoderaban de mi boca, pude sentir su lengua y como se deleitaba recorriendo cada parte de mi cavidad…solté sus manos y sujeté su rostro profundizando nuestro beso saboreando por completo su boca, reconociendo el gusto que tenían sus besos, olvidándome de todo y todos, dejándome llevar por el deseo.

A los minutos ChangMin se encontraba recostado contra el césped y yo me encontraba sobre él, quitándole la ropa y disfrutando de la vista. Nunca lo había visto de esa forma, de verdad se veía como un niño pequeño, en sus mejillas un intenso sonrojo se hacía presente, su respiración era demasiado agitada se notaba demasiado su nerviosismo y eso me excitaba aún más, Minnie mordía su labio mientras se cubría los ojos con una mano. Actuaba como nunca antes…su prepotencia se había esfumado como por arte de magia, se dejaba llevar por mis acciones, sin protestar…disfrutando de mis caricias y yo disfrutaba de la misma forma o aún más, recorriendo cada centímetro de su cuerpo, acariciando cada parte, besando su piel y sintiendo el placer de tenerlo cerca… a mi lado y solo para mí.

El sentir que estaba dentro de él…de su cuerpo, ha sido la mejor experiencia de mi vida, oír sus gemidos de placer, oírle decir mi nombre mientras me movía en su interior, el calor de su cuerpo, el sabor de su piel…jamás olvidaré aquel momento.

- ¿Quién era esa chica? – le pregunté recostado sobre su pecho semi desnudo, oyendo con atención los latidos de su corazón.

- Ella es mi hermana – rió al comprender la situación y acarició mi cintura. – Estabas celoso ¿Por eso no viniste?.

- ¿No me pudiste decir antes que era tu hermana? – lo miré con reproche.

- Lo siento…no sabía que fueses celoso.

- Te quiero ChangMin – declaré para luego besar su pecho.

- Yo también te quiero Junsu – su tono de voz era extraño…sentía que aún ocultaba algo, pero no era capaz de pensar demasiado en eso…ni en nada…solo en nosotros y en ese momento.

- Me encantaría que viviésemos aquí, en una cabaña y que el césped estuviese cubierto por dalias y orquídeas y fuésemos felices por siempre aquí en nuestro lugar…éste lugar que sólo nosotros conocemos – sonreí y compartí con ChangMin aquel deseo que nació de la nada.

- Algún día Junsu – Sujetó mi rostro y depositó un suave y delicado beso sobre mis labios. – Gracias por todo – volvió a besarme, aunque no entendí que era lo que agradecía, solo me dejé llevar por la ternura de sus besos.

Al regresar a casa esa misma noche me sentía el chico más feliz del mundo entero, ya no me importaban celulares, ni señal, mucho menos internet o televisión por cable, la tecnología se podía ir muy al demonio. Ahora tenía a ChangMin a mi lado y era completamente feliz, no necesitaba nada más. Había aprendido a disfrutar de cosas que nunca antes había notado, de la belleza de los árboles y la serenidad que transmitía el viento, lo hermoso de los atardeceres, la calidez de los rayos del sol…Todo gracias a Minnie, mi Minnie.

Sorpresa me llevé al entrar a casa y ver que todo estaba empaquetado y envuelto, mis padres me explicaron que comprendían que yo no tendría un buen futuro en aquel lugar y que era mejor regresar a Seúl antes de rendir el examen universitario…regresaríamos al día siguiente en la mañana y no habían querido decírmelo ya que querían darme la sorpresa…y sí que lo lograron.

Me negué rotundamente a volver a Seúl, mi padre no comprendía el porqué de aquel cambio tan drástico y se enfadó, me dijo que yo era aún menor de edad y quisiera o no debía obedecerlo…no aguanté más y corrí, salí corriendo de casa con dirección al único lugar que conocía y me brindaría algo de paz en aquel momento…el claro, nuestro claro.

Pasé toda la noche sentado bajo aquel árbol que nos había protegido del intenso sol por meses, el mismo árbol que fue testigo de nuestras conversaciones locas y sin sentido, bajo el cual reímos e hicimos el amor. No paré de llorar en toda la noche, ¿Cómo podía la felicidad escaparse con tanta facilidad de mis manos?...¿Qué se supone que debía hacer con todo el dolor que sentía? Era demasiado repentino…cerré los ojos intentando alejarme de aquella realidad.

- Junsu…¿Qué…Qué haces aquí tan temprano? – la voz de ChangMin me devolvió la conciencia, levanté el rostro y pude verle mientras se sentaba a mi lado, el sol había salido…las horas pasaban demasiado rápido y yo…yo no sabía qué hacer. - ¿Estuviste llorando?- sujetó mi rostro entre sus manos con preocupación.

- Tengo algo que decirte.

- Yo también tengo algo que decirte – sus ojos…me miraba con seriedad y algo de súplica. – Pero…dime ¿Qué pasa? ¿Qué me quieres decir?.

- Mis…mis padres decidieron regresar a Seúl y me quieren obligar a ir con ellos – hundí el rostro en su pecho.

- Ya…ya veo… - volvió a callar por un minuto que pareció eterno…su silencio me sacaba de quicio. – ¿Cuándo?.

- Hoy…esta mañana, supongo que en unas horas…

- Pues…debería irte con ellos – no creía lo que oía…lo decía tan fácilmente.

- ¿Qué me vaya?...¿Y qué hay de nosotros?...ChangMin yo te…

- No es el fin del mundo Junsu, vete con tus padres…nos podemos escribir –me interrumpió y pensé que tal vez lo hizo a propósito. – Además cuando ya seamos adultos podremos estar juntos con más libertad…ahora no es el momento – besó mi frente mientras secaba mis lágrimas con sus dedos.

- No me quiero ir… - aquel mocoso se comportaba de forma madura, mientras yo…el mayor me dejaba guiar por un profundo egoísmo.

- Yo sé que no quieres…pero nos volveremos a ver pronto además el próximo año debes entrar a la universidad así que esto tarde o temprano iba a pasar, es mejor que suceda ahora, vete que tus padres deben estar esperándote – se puso de pie ayudándome a hacer lo mismo.

- Es…está bien – ChangMin parecía tan calmado y seguro de sus palabras que parte de su calma me inundó, tenía razón, nos volveríamos a ver y podríamos estar juntos, pero había algo…ese algo en su mirada que siempre me había inquietado y aún seguía presente. – Volveré ChangMin, nos volveremos a ver en éste mismo lugar, nuestro lugar dentro de cinco años, lo prometo – sujeté su rostro entre mis manos y acaricié sus mejillas, lo besé por última vez y sonreí ya que estaba seguro de que algún día, uno no muy lejano podríamos disfrutar tranquilamente el uno del otro.

- Fin del flash back –

- ¿Cuánto falta para llegar a Gurim? – le pregunté a la muchacha encargada del vagón quien pasaba en ese momento por el pasillo.

- diez minutos señor Junsu…espero pueda ver a esa persona especial – me sonrió y siguió su camino.

Diez minutos me separaban de aquel pueblo, de ChangMin…por fin volvería a verle… en ese momento de verdad le agradecía aquellas palabras que dijo el día de nuestra despedida, de no ser por él las cosas hubiesen sido diferentes.

Me había recibido de abogado hacía poco tiempo, estudié en el extranjero, era un adulto y podía hacer de mi vida lo que quisiera, ya no dependía de mis padres y como Minnie había dicho podríamos estar juntos libremente…eso si él aún sentía lo mismo.

Traté de escribirle pero algo extraño sucedió con el servicio de correo, al parecer no pudieron encontrar la dirección y no los culpo, varias cartas dirigidas a mi padre se perdieron en el tiempo que vivimos en Gurim y ChangMin no conocía mi nueva dirección porque ni yo mismo la conocía... me desesperé demasiado los primeros meses sin saber de él, lloraba casi a diario y lo único que me mantenía con vida era aquella promesa, de volver a verle.

- última parada Gumin – anunciaba una voz masculina a través de uno de los parlantes del tren.

Bajé en la estación y noté que las cosas no habían cambiado mucho en cinco años, se podría decir que en nada y puede sonar estúpido pero un alivio me embriagó por completo, tal vez las cosas con ChangMin tampoco habían cambiado en esos años y tal vez él se encontraría bajo el mismo árbol de siempre leyendo un libro.

Caminaba por el bosque mientras mi corazón latía a mil por hora nervioso y ansioso por lo que sucedería, recorrí las mismas piedras con musgo y los mismos árboles cubiertos con helechos, recordando todas las veces que caminé por aquel mismo lugar. Me detuve al llegar casi al borde de los árboles…inhale profundamente y contuve el aliento mientras avanzaba con los ojos cerrados.

Sentí el cambio en el terreno bajo las suelas de mis zapatos, las piedras habían desaparecido, estaba en el claro…en nuestro claro. Abrí los ojos lentamente sintiendo que mi corazón estallaría en cualquier momento…y vi que las cosas habían cambiado.

El pasto estaba inundado de dalias y orquídeas…y justo detrás del antiguo roble se encontraba una cabaña de madera.

- ChangMin… - sonreí mientras sentía como mis ojos se humedecían.

Todo estaba como me lo había imaginado aquella vez, luego de nuestra primera vez juntos…era un panorama perfecto, caminé en dirección a la cabaña, inundándome con el aroma tan familiar de aquel claro, con los colores que le otorgaba el sol a las flores…estaba en casa.

Subí a la cabaña por la escalera, abrí la puerta pensando que tras esas paredes encontraría al chico que había esperado volver a encontrar por años. No lo vi en la sala, así que recorrí todas las habitaciones una a una…pero tampoco estaba en ellas. Me senté el lo que parecía el comedor a esperarle, pensé que de seguro llegaría en la noche. Estaba tan ansioso, recorría cada detalle de aquella hermosa cabaña con la mirada, pude identificar la presencia de Minnie en varios objetos, pero en especial por sus libros…sus amados libros.

Los minutos comenzaron a pasar, luego las horas, y la ansiedad se convirtió en preocupación. Me levanté y fui hacia la chimenea, el único lugar de la cabaña que no había visto detenidamente, justo sobre ella se encontraba un sobre con mi nombre en el…

Al instante sentí una especie de puntada en el pecho…un mal augurio, tomé el sobre y lo abrí, contenía una carta de ChangMin…me senté a leerla cerca de la ventana, en un lugar en donde la calidez del sol pudiese consolarme.


~ Junsu:

No sabes cuánto me gustaría decirte esto en persona, pero si estás leyendo esta carta es porque ya no es posible…es porque ya no estoy aquí en este mundo.

Siempre pensé que eras capaz de sentir lo que ocultaba, la forma en que me mirabas en ocasiones… era casi como si supieras exactamente lo que me estaba sucediendo.

Debí decírtelo mientras estuvimos juntos, pero al principio eras un completo desconocido como para compartir algo así contigo…y luego eras demasiado importante como para dañarte al confesar lo que sucedía.

Junsu ah~ el mismo día en que te conocí bajo el viejo roble, en el claro…esa misma mañana me había enterado de que estaba enfermo, seriamente enfermo.

Tengo cáncer…el día que me enteré de la noticia fue el peor día de mi vida, pero al mismo tiempo el mejor de todos ya que te conocí.

A los quince años me encontré de frente con esta enfermedad, pero a esa misma edad conocí a la persona que me dio la fuerza y una razón para seguir con vida y luchar…te conocí a ti y le agradezco a la vida por ese regalo.

Te amo Junsu, no sabes todo lo que te amo…lamento no habértelo dicho en persona pero sé que tu ya conocías mis sentimientos.

La mañana en la que te encontré llorando bajo el árbol estaba dispuesto a contártelo todo, pero las cosas cambiaron y tú tenías que irte…sabía que si te decía de mi enfermedad te quedarías a mi lado y eso…eso no era justo para ti, tu debías vivir la vida al máximo y completar exitosamente cada etapa de ella.

Confío en que así lo harás y lo seguirás haciendo, mi hermoso, sincero, molesto y ruidoso Junsu, esté donde esté siempre pensaré en ti…ya que como una de mis autoras favoritas dijo “Si bien la rosa pierde al mediodía la hermosura que tenía en el alba, la belleza que irradiaba entonces era algo real. Nada en este mundo es permanente, y somos necios cuando pedimos que algo perdure. Y somos más necios si no lo disfrutamos mientras lo tenemos”. Yo disfruté cada segundo a tu lado y agradezco el tiempo que pasamos juntos.

Espero que no recibas esta carta, deseo poder recibirte en persona cuando regreses pero no estoy seguro de poder seguir con vida…Te amo y siempre te amaré, espero que algún día puedas perdonarme.

Adiós JunSu, se despide por siempre, tu amigo Shim ChangMin

10/04/2009~



Veía las letras y trataba de unirlas, formaba palabras intentando encontrarles sentido, pero me era imposible. El temblor de mis manos me impedía ver con claridad aquel papel…asimilaba poco a poco lo que acababa de leer mientras las lágrimas comenzaban a recorrer mis mejillas.

Pensé que no podía ser cierto…tantos años esforzándome y esperando, trabajando y estudiando al máximo para poder verle lo antes posible…dejando crecer aquella ilusión que ahora se rompía en millones de pedazos…Estaba muerto…ChangMin estaba muerto…me mintió, no estaríamos juntos, no pude estar a su lado en los últimos momentos de su existencia…no pude apoyarlo, ni abrazarlo ni besarlo por todo ese tiempo…el dolor no me permitía pensar, me dolía el pecho…no soportaba respirar…no podía respirar.

- ¡¿Por qué ChangMin?! ¡¡¡¿Por qué?!!! – gritaba mientras sujetaba mi rostro arañando parte de mis mejillas.

Cada trozo de mi existencia, cada parte de mi humanidad se venía abajo, me desarmaba…me dolía respirar, no quería volver a abrir los ojos…simplemente no deseaba vivir en un mundo en donde no existiese ChangMin… mi ChangMin.

Me duele tanto el recordarlo todo…pero no me queda otro remedio, si quiero seguir adelante debo aprender a vivir con esta realidad. Hoy se cumple un año desde la muerte de ChangMin, él murió el 11 de mayo del 2009, apenas unos días antes de mi llegada…de verdad luchó hasta el final al igual que yo…ambos dimos todo lo que teníamos para poder estar juntos una vez más.

Desearía que aquella mañana en que mis padres me obligaron a dejarle, Minnie hubiese sujetado mi mano, me hubiese contado de su enfermedad para así poder decidir por mi cuenta el permanecer a su lado…ya que para mí no habría sido un sacrificio, hubiese sido lo justo…Lo amo y desearía haberle acompañado hasta su último aliento…Lo amo y nunca tuve la oportunidad de decírselo a la cara.

Me encuentro sentado en el corredor de nuestra cabaña, observando un hermoso atardecer, en el claro en el que fuimos felices, en el lugar en donde permanecerán nuestros recuerdos…por siempre.

- Chang Min ah~- pronuncié su nombre mirando hacia aquel roble, en donde todos los días imagino que se encuentra leyendo un libro y brindándome una sonrisa como de costumbre. – Cuando sea mi turno de morir, ¿Por qué no vamos…a un lugar que tan solo nosotros conozcamos?.

Fin

13 comentarios:

  1. ;;__________;; está tan bueno este fic...

    tan, tan triste al final, tan romántico... no pude evitar sentirme mal por Junsu y peor por Changmin ;o;

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  2. monieba6/09/2010

    esty llorando lo juro es que es tan bello joder que lindo y que manera de escribir me encanto

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  3. Anónimo6/09/2010

    me diste en mi fibra sensible xD estoi a punto de llorar, me dio mucha trsiteza el final, pobre Junsu, y pobre Changmin...abuu T__T es doloroso, que a veces las cosas terminen asi...

    me encanto tu fic, esta lindisimo ^^

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  4. Anónimo6/19/2010

    q re hermoso fic!! dio q llore!! T^T bore susu y changmin no pudieron terminar su historia de amor waaaaa TOT......
    ame tu fic..... escribe mas porfa!!

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  5. waaa... a mi también me llegó a lo más sensible de mí TT___TT
    uta los wnes tiernos por la !!!! TxT

    amé este fic <3

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  6. Las lagrimas automáticamente resbalan por mi mejilla... y mi vista esta nublada ;O;O;O;O;

    Pobre ChangMin & Pobre mi Junsu u.u

    Realmente el Ficku fue triste y me hizo derramar lagrimas ._. pero me pareció MAGNIFICO!

    Gracias por haberlo escrito... Ojala te encuentres bien Carla~

    &eso Byebyee!

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  7. Anónimo7/17/2010

    ahhh!!! que triste y romantico es tu fic... me encanto... y eso que no soy fan fan del minsu...
    gracias por escribir me has hecho llorar!!!! ToT...

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  8. yoyo yo....*no se k decir*
    este fic fue el mejor fic k e leido x aki d minsuu!!
    xk xk siempre acaban asii T_T
    waaaa T_T!!!!!
    tuuu carlaaa has exo k mañana salga en los periodikos mi foto muertaa...
    noooo k viva e minsuu
    nunka habra mejor pareja para mi chango k su chifin SU
    waaa
    bien merecido k ganarass
    juro k e kerido llorarrr
    pero no te preocupes d aki mas tardee llorare peor k magdalenaaaa...
    gracias ^^

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  9. Anónimo10/20/2010

    DADADSDADSDAS TT___________-TT PORKEEEE TUVO KE PSAR ESO DADS NO ES JUSTO AY DEOS MIO LLORE S EME SALIEORN LA SLAGRIMILLA POBRE EL LA LUCHO HATSA KE SU CUERPO NO DIO PARA MAS DEOS FAGSGAGDGGASDG CHANGMINNN ;________; ES KE NO PUES ESTO ES PURITA MALDAD ;_; AY ESCRIBES BIEN NENA <3~~

    SANKYU

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  10. Anónimo10/20/2010

    ES EL PRIMER MINSU QUE ME GUSTA , ME HICISTES LLORAR MUCHO ESTA MUYYYY BUENO . TE FELICITO.

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  11. Anónimo12/28/2010

    me encanto tu fic
    casi lloro despues de que junsu termino de leer la la carta

    bueno espero que sigas escribiendo

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  12. Anónimo3/27/2011

    DIOS LLORE Y LLORE MUCHO!!!
    Y para acabarla estaba escuchando Before u go u_U osea me mataste !!!
    Te quedo genialoso ;o; ahhh no puedo contra este tipo de historias ! Simplemente me parten el corazón buaaaa!!!
    Amo amo el MinSu o SuMin XD jo es que ellos son tan perfectos juntos!!! No se la estupidez de Susito va muy bien combinada con la maldad de Minnito *o*!!
    XD jojojojojo. Exelente!

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  13. Ayyy dios T_T aquí toy llorando como magdalena T_T
    Tu fic está muy lindo T_T
    La historia me encanto <3 así triste y todo, y tu forma de escribir me encantó <3 es bastante buena Carla ^^ sigue así *O*

    Ya yo predecía lo que pasaría T_T pero cuando fue el momento de la verdad resulta que se reproducía Haru Haru de Big Bang y bueno, lágrimas allá te voy! T_T

    De verdad felicitaciones por tu fic! No tengo palabras T_T estoy en shock y medio depre T_T
    Changmin por qué!?? TOT

    Gracias por tu fic <3

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