KINGDOM TVXQ!

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Arualthings

Our World

Sus mundos eran totalmente diferentes, sus familias y amigos no entendían su relación, pero lo que sentían el uno por el otro, era más fuerte que todo lo demás. Lo que no sabían, es si esto sería suficiente para estar juntos.

El príncipe de los bárbaros

En un mundo antiguo un hombre busca levantar a su pueblo e inicia la búsqueda de un ser que le brindará todo el poder que necesita, sin saber que forma parte de un historia muchísimo más grande que su propia ambición. Shim Changmin y Kim Junsu se encontrarán de forma inesperada para formar parte de un destino dictado por la atracción entre gemas.

Insano

Junsu no podía creer que aún después de todo ese tiempo de humillaciones por parte de sus dos mejores amigos él no se hubiera vuelto completamente loco, desquiciado; en cambio se sentía renovado, en una nueva piel.

Lluvia de estrellas

¿Crees en los deseos? Yunho alzó la vista al cielo y con una lágrima oró a las estrellas para que le concedieran un deseo… desde ese momento el destino de Changmin reposó entre sus manos. El máximo inconveniente es recordar… ¿quién es Changmin?

You are everything I've been looking for

Después de una decepción amorosa, Changmin decide alejarse de la vida como la conoce, acompañado de su mejor amigo Jonghyun. Juntos descubrirán sentimientos que les cambiarán la vida para alejarlos o acercarlos más, mientras conocen a un grupo de peculiares personas en un lugar común y corriente...

Dolor

Todos tenemos algo que ocultar en nuestras vidas pero ¿Qué ganamos con eso? ¿El guardar todo ese dolor solo para nosotros, no también causa dolor a los que nos rodean?

Novio secreto

La relación de Changmin y Jaejoong era un secreto para el mundo, sus únicos testigos eran aquellos lugares donde se veían a escondidas, los testigos mudos de su amor y su pasión, de su tristeza y desesperación.

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Hasta el amanecer

Titulo: Hasta el amanecer
Autor: Lessien
Pareja: JaeMin
Género: Drama y Vampirismo
Advertencia: Violencia, masoquismo, lemon y malas palabras
Nota: la canción que canta ChangMin es esta: http://www.youtube.com/watch?v=noHZmyUqfpc
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Un sonido metálico fue el que me trajo de nuevo la conciencia. Al abrir los ojos, con todo mi esfuerzo, me encontré con que el lugar no me era para nada conocido. Parecía ser un desván, uno muy antiguo.
Todavía podía ver por las rendijas de las tablas, mal colocadas, en las ventanas que fuera aun había luz, que parecía apagarse lentamente. Quise moverme y soltarme de aquellas ataduras que tenían mis manos, pero una descarga estallo en mi cuerpo, haciéndome casi gritar, estaba totalmente atrapado en aquel lugar.
Mis brazos estaban demasiado pesados con el paso de los minutos, y lo peor era que no recordaba como había llegado a ese lugar. Solo conseguía un pinchazo fuerte en la cabeza cada vez que intentaba recordar algo.

La noche había caído, y el silencio seguía dominándolo todo, no podía ver nada claro, ni encontrar razón por la que estaba en ese lugar, y que decir de alguna pista del culpable de mi lamentable situación, en ese lugar no había nadie mas vivo que yo.

Solo y con mis pensamientos estuve encerrado toda la noche, y empezaba a tener hambre además de sed.

Los primeros rayos del alba se asomaban tímidamente por aquellas malditas rendijas, y podía notar el dolor en mis ojos al no haber visto la luz en tanto tiempo.

El crujido de la madera me indico que algo se estaba moviendo, y efectivamente entre la oscuridad se abrió algo, parecía ser una puerta. Estaba mas débil de lo que pensé pues entre la sombra vi algo moverse suavemente pero sin dejarse ver, y no era capaz de reconocer si era amigo o enemigo.


- Seguro que estás hambriento – le escuché decirme aún sin moverse desde aquel sitio oscuro en el que se encontraba – pero te lo mereces.

- ¿Tan seguro estas de eso? – una risilla provino desde su lugar, intentaba ver quien era ese que me hablaba, pero parecía imposible.

- Claro que lo estoy…nunca había estado tan seguro de algo en mi vida.

- Muéstrate – le ordené, pero solo empezó a reír más fuerte y desapareció tal y como había entrado.



Todo volvió a quedar en silencio, y casi podía jurar que lo único que escuchaba eran mis pensamientos, preguntándose una y mil veces quien podría ser ese tipo que me dejaba allí sin pensarlo o dejarse ver.

Si me iba a matar prefería que lo hiciese ya, antes que seguir sufriendo la agonía de la sed y el hambre, ahora entendía porque los expertos siempre decían no podíamos durar mas de algunos días sin beber…

Pero aquello era demasiado, el ansia de alimentarme que tenía era demasiado grande como para haber estado cautivo solo una noche y un día…¿Cuánto tiempo llevaba allí encerrado?

Intenté en vano liberarme de esas correas que tenía alrededor de las muñecas, consiguiendo como premio más de esas descargas, que creí que empezaban a gustarme incluso.

Y la noche volvió a caer. Cerré los ojos intentando descansar un poco. Extrañamente me vi mas cómodo descansando a esa hora que no durante el día. Pero dormir con las manos apresadas y sin dejar mucho espacio para moverse no era la mejor forma para poder descansar bien. Me quejé varias veces al moverme, pero no servia de nada, ese mal nacido no iba a aparecer.



La risa de ese ser me obligó a abrir los ojos, encontrándome con algo que no esperaba, había conseguido dejarme casi suspendido en el aire, colgando tan solo de mis brazos atados a un gancho metálico sobre mi cabeza.


- ¿Cómo es posible? – me quedé más que sorprendido al verme así -¿Cuándo me has…?

- No ha sido difícil…estabas tan agotado que te coloqué lo que me hacía falta para moverte y mírate ahora…estas indefenso contra mi.

- … - no fui capaz de decir nada, él tenía toda la razón, estaba tan sumamente débil, que apenas podía moverme - ¿Por qué haces esto?

- ¿Tengo que tener alguna razón? – me dijo, fríamente – os odio

- Eso se ve…pero eres tan cobarde que ni siquiera me muestras tu rostro – ya que llevaba un pasamontañas negro no había sido capaz de verle aun, y por culpa de la poca luz que se colaba dentro del lugar no podía tampoco ver demasiado. – ¡muéstrate!

- ¿Tanto te interesa ver la cara de quien terminará con tu vida?



Dejó lo que fuese que estaba haciendo y se quedó mirándome, fijamente, sin miedo; casi sentí que podía perforarme con esos ojos negros, mi propia curiosidad creció por ver su cara, se acercó decidido, y me tocó, su piel estaba totalmente helada, y yo sin explicármelo me sentí emocionado por tener la atención de ese curioso ser.

Su mano fue descendiendo lentamente desde mi hombro, pasando sutilmente por mi pecho para terminar en mi cintura, allí se detuvo, aún sin apartar su mirada de la mía. Casi gemí al notar como acariciaba con sus yemas por ese lugar, no entendía que era lo que se proponía pero por el momento me estaba encantando. Cerré los ojos, dejándome llevar, deseando que continuase bajando en su recorrido.


- ¡¡Ah!! – grité con fuerza al sentir como algo atravesaba lentamente mi abdomen - ¿Qué haces?

- Enseñarte que solo yo puedo dar ordenes aquí



Le escuché reír de nuevo y después se quitó el pasamontañas, no solo sus ojos tenían el color de la noche, también su cabello, su piel descubierta solo me dejaba compararla con la nieve, incluso pensé que al roce de la luz tenía brillo propio, una sincronía perfecta de nariz, ojos y labios, gruesos y apenas sin color y secos por el frío que hacía fuera, pero aun así demasiado llamativos. El efecto de su mirada parecía haberse multiplicado por mil al unirla a su rostro. Ni siquiera el agudo dolor de esa herida abierta me importaba ahora, solo quería continuar perdido en esos ojos negros que no dudaban en amenazarme en silencio.

Apretó mas aquello que tenía clavado, haciéndome gemir del dolor. Podía ver perfectamente como estaba disfrutando con la tortura que me regalaba. Parecía que estaba viviendo una venganza personal, pues solo se conseguía poner esa cara de placer cuando se hacía ese tipo de cosas.

Su sonrisa se alargó tanto…me sentí excitado con solo verla.



- Volveré…


Dijo cuando salióo del lugar. Ese mal nacido me había dejado en aquella posición tan incomoda para mi, ahora, cansado cuerpo. Su plan parecía ser debilitarme hasta la muerte. Y mi estomago rugía del hambre. Si no me mataba ese desconocido desde luego lo haría la falta de mi alimento.


A través de aquellas maderas podía ver que empezaba a hacerse de noche lentamente, y una pregunta seguía en mi mente ¿cuánto tiempo estaría allí metido?
Pero que importaba, si después de todo nadie me estaría esperando al volver.


Y la noche cayó, y con ella mis fuerzas volvieron un poco, pero no lo suficiente como para romper esas malditas cadenas que me apresaban. Y no tuve más remedio que esperar hasta el amanecer para quizás tener una oportunidad de escapar. Intenté descansa un poco, solo un poco.



- Eres capaz de dormir sabiendo que hay alguien que te odia y quiere matarte – me susurró en el oído suavemente ese ser – que valiente

- No es ser valiente…dime ¿qué más puedo hacer mientras espero a morir? – contesté sin aún abrir los ojos, podía sentir un aroma suave en su piel – ¿recién salido de la ducha?

- Aún tienes ganas de bromear – volvió a decir muy suavemente, dejando a mis sentidos disfrutar del sonido de su voz.

- Te han dicho que tienes una voz muy sexy



Una carcajada salió de sus labios y algo se volvió a clavar en la herida que ya tenía. No se detuvo ahí, volvió a sacar ese objeto y luego, una vez mas, lo clavó.

Sus ojos no se apartaban de los míos, buscando quizás algo dentro de mi alma, si la tenía. Pasó suavemente la lengua por sus labios y quise morir allí mismo de placer, porque aunque mi estado y mi situación no eran las mejores ese tipo estaba consiguiendo excitarme con su descaro hacia mí.



- Eres capaz de gemir incluso si te estoy apuñalando con un trozo de cristal – me dijo con un tono entre burla y asco – no sé como podéis ser de esta manera.

- Puede que en el fondo no seamos tan diferentes…tú estas sonriendo mientras clavas esa cosa en mi – le reté con mi comentario, sacando mi lengua para pasarla por los labios al igual que él había hecho antes – estoy sediento

- Oh, que pena…pues en esta casa no hay nada para complacerte – contestó sin apartarse de mi lado.

- Y que te parece tu mismo…seguro que sabes genial


Por mi pequeña broma me gané otro corte cerca de mi hombro, pero que podía hacer si había desarrollado alguna extraña obsesión por contestarle y retarle en todo lo que saliese por esos labios carnosos.


- Mi nombre es ChangMin – dije cuando estaba apunto de abandonarme después de darme ese pequeño castigo diario.

- Como si no lo supiese


Salió de la habitación y esta vez me reí, había podido notar dos cosas, una que ese chico parecía ser débil a mis encantos y dos, que estaba demasiado bien como para ser una persona normal y corriente. Aquella noche pude dormir un poco mejor, aunque el olor de mi propia sangre me estaba volviendo loco.




Una melodía empezó a agudizar mis sentidos lentamente, con los ojos cerrados sentí cada una de las notas, de las palabras que esa canción dejaba escuchar, parecía estar hablando de nosotros, de una manera tan pasional que solo podía pensar que quién la escribió era también un igual a mi.

Su letra dejaba claro que era el amor lo que predominaba, pero también había sensualidad, la voz que la cantaba se estaba dejando el alma en ello, la música seguía colándose por mis oídos sin yo poder evitarlo, consiguiendo hacerme estremecer. Temía abrir los ojos por si el encanto del momento se perdía.





Solo fui capaz de abrir los ojos cuando esa canción terminó, y entonces me sorprendí de tenerle allí delante mirándome de nuevo con esos ojos de odio. La letra que había escuchado parecía estar hablando de lo que le hubiese hecho a él, si las cadenas no me tuviesen preso.


- Parecías extasiado hace unos momentos – dijo observándome, se había agachado para verme mejor, y yo pude ver más de su piel, esa camiseta que llevaba completamente rajada era una idea muy buena para conseguir emocionarme.

- Adoro la música – dije simplemente – y esa canción casi hace que me corra.

- Un monstruo como tu aprecia la música…es curioso


Volvió a su posición y vino caminando lentamente. Le vi agarrar un látigo de la pared y tensarlo delante de mí. Aún no entendía porqué hacía eso, y sobretodo porque disfrutaba tanto torturándome, pero tenía que admitir que de cierta manera la situación me estaba gustando. Si tan solo tuviese un nombre para llamarle mientras pegaba mi piel desnuda, quería gemirle, y posar mis comillos en su cuello…que indescriptible placer sería eso…saborear su sangre, y después teñiría sus labios apagados de rojo.


- Oye pareces cansado…porque no mejor me dejas hacer algo para que te relajes – me insinúe de una manera tan descarada que hasta a mi me sorprendió. Él me miró frunciendo en ceño.

- Déjate de tonterías, eres aquí el que esta retenido y aun así ¿quieres hacer que me sienta bien? – dejó de golpearme para echarse el flequillo hacia atrás, que sexy se vio cuando el sudor cayó lentamente por su frente para ir a más sitios que yo mismo recorrería con la lengua – ¿que eres de esos que se enamoran de sus captores?

- Quizás la culpa la tiene esa canción de antes… ah, así de hermosa mi canción de suplica, mientras me arrodillo, ah, corrompiéndote antes de saberlo…


Me puse a cantarla, cada trozo de letra seguía en mi memoria, tan vivo como si ahora mismo estuviese sonando en lo más profundo de mi mente, pero hacía ligeros cambios, poniéndole a el como protagonista. Me miraba, quizás se sorprendido porque con solo una vez me la había aprendido entera, era un don que tenía, si antes o después de transformarme, no lo recordaba pero tampoco me importaba.

Dejó el látigo y se apoyó en la pared mientras yo seguía recitando todo lo que salía de mi memoria. Solo mi voz fue lo único que se escuchó en los siguientes minutos, hasta que al final cerré los ojos y dejé de cantar.


- No suena tan bien, como cuando la cantas tú – le dije, utilizando un toque mas grave de mi voz

- ¿Tan seguro estas de que yo era el que cantaba? – me dijo cruzándose de brazos – podría ser otra persona

- Tu tono de voz es único


Sí, mi descaro ya llegaba a puntos insospechados, era como si mi instinto se hubiese propuesto seducirle incluso antes de que yo mismo me diese cuenta. Y mi propio cuerpo actuaba por si solo, le miraba directamente a los ojos, y era capaz de aguantar esa mirada sin inmutarse. De nuevo me estremecí cuando pasó la lengua por sus labios.


- Por dios no hagas eso – le pedí mirando hacia otro lado.

- ¿Dios? – la ironía se notó en todo el timbre de su voz – créeme que por ese no dejare de hacer algo…

- Oh, así que no crees en un dios todo poderoso – dije con sorna

- Con monstruos como tú por ahí sueltos es imposible que crea

- Me llamas monstruo cuando eres tú el que me tortura sin pensarlo…mírame, estoy sangrando, atado y muerto de hambre, ¿quién es un monstruo aquí?

- Esto es porque te lo mereces… - su voz se volvió oscura, casi tanto como sus ojos - todo lo que ha pasado es por ti…


Cogió el látigo de nuevo y empezó a utilizarlo una vez contra mi cuerpo, y aunque me dolía, no era capaz de contener los gemidos que se me escapaban a causa del placer de sus golpes. Mi sangre saltaba por todas las heridas abiertas, si continuaba perdiendo sangre de esa manera moriría en menos de un día.


- Si quieres continuar…ah…divirtiéndote así, tendrías que tener mas cuidado…o desaparece en nada – le advertí

- ¿De verdad? – se acercó, cada vez mas, hasta que casi lo tuve encima de mi, sus ojos no abandonaban los míos, sus labios se movían, y restos de mi sangre resbalaban por su blanco cuello, resaltando demasiado – quizás eso es lo que debería hacer…hacerte desaparecer de una vez…puede que así se termine ya mi pesadilla…



Tan cerca, tan cerca…y no podía tocarle. Su sola cercanía me estaba torturando mas que esos golpes, porque el tenerle ahí y no ser capaz de rozar su piel ya era en si darme la muerte, mi cuerpo entero reclamaba el suyo, quise moverme pero solo conseguí las carcajadas de él, sabía que el sabía de mi desesperación. ¿En que momento me obsesioné de esa manera por poder tenerle?


- Déjame probarte – supliqué cuando se acercó un par de centímetros mas

- Parece que te tortura más el que no te deje tocarme que los golpes…dime ChangMin, ¿tanto te pongo? – ya era eso lo que me faltaba que le diese por ponerme a cien – quieres que esto se adentre en mi… - señaló cierta parte de mi cuerpo que parecía tener también vida propia.



Era un maldito desgraciado, se había acercado tanto que nuestros cuerpos se rozaban, dejó una pierna en medio de las mías, tocando suavemente mi entrepierna con su rodilla, su mano, se pasó a mi pecho, como había hecho unos días atrás, pasando sus dedos por mis pezones; se endurecieron al segundo de pasar por allí. Jadeé con su aliento chocando en mi cuello, descaradamente mordió la zona, ya de por si mas sensible de lo normal.


- Apuesto a que morirías por hacer esto mismo conmigo – susurró desde su posición en mi cuello, y no sabía la razón que tenía.

- Eres un monstruo – le dije en ese momento, y le escuché reír.

- No tanto como tú.



El momento se terminó cuando se alejó de nuevo de mí, enroscó el látigo y lo dejó en la pared. Abrió la puerta, más que dispuesto a salir de allí, pero antes se giró a mirarme.


- Dulces sueños


Se había ido sin compadecerse de mi ni un poquito, ahora no solo estaba hambriento y sediento, no, ahora también tenía una erección demasiado grande como para no prestarle atención. Le maldije un par de veces antes de intentar relajarme pensando en cosas poco eróticas…cosa que a los minutos no estaba dando resultado.

Mi cuerpo estaba ardiendo, necesitaba liberarme del todo, pero siempre que lo intentaba la corriente me recorría de arriba abajo, mi necesidad por tocarme crecía y crecía, y buscaba el roce de cualquier cosa, incluso subiendo un poco más la pierna, pero no era suficiente. Jadeaba como una bestia, e incluso le llamé para que me calmase, porque si algo teníamos los vampiros, era que todas las sensaciones se multiplicaban por mil…y ahora con el dolor de mi erección estaba sufriendo, y mucho.

Mis ojos se posaban en todo lo que estaba cerca para poder satisfacerme, pero nada se hallaba lo suficiente cerca como para hacerlo. Mi desesperación seguía creciendo.


- Te veo mal… - Dijo y luego se puso a reír, cosa que me empezó a molestar – dime…quieres que te suelte para que puedas hacerte algo a ti mismo.

- Y porque no mejor me lo haces tú y así te callas. – le dije fijándome en él, no estaba seguro en que momento había vuelto y mucho menos, en que momento se acercó tanto, pero eso era peligroso, entre mi excitación y mi hambre me importaba poco terminar frito con tal de pegarle un bocado y de paso…hacerle cuatro cosas más. – desátame…y prometo no matarte.

- Oh, claro, que tú podrás matarme - Volvió a carcajearse de mi, sin miedo, como siempre hacía, pero esta vez había algo distinto; en su mirada había algo mas que odio – tienes suerte…


Cogió la parte baja de su camiseta y la fue levantando lentamente, mientras seguía moviéndose a mi alrededor, al final la tiró al suelo y se detuvo a mi lado, no podía apartar mi mirada de su cuerpo, como había dicho alguna vez, el chico parecía ser perfecto. Su mirada estaba totalmente teñía de deseo y lo dejaba ver claramente, pasó su lengua de nuevo por los labios y luego no tuvo ningún pudor al tocarse lentamente todo lo que tenía al descubierto. Gemía suavemente, y lo hacía para mi propia desgracia, ya que yo estaba en mi límite de cordura.


- Mátame ya, o viólame, pero no me tortures mas así – le supliqué…quien me conocía no se lo hubiese creído en la vida.

- Desde luego los vampiros sois muy curiosos…puedo pegarte y desgarrarte pero solo suplicas por tu excitación…lo entiendo, cuando estas así puede ser muy doloroso.

- Pues si tanto lo sabes solo haz algo, por favor…

- Eres patético…ahora suplicas y cuando te suplicaron a ti no tuviste compasión. – su voz era amenazante y por lo que estaba escuchando era más que obvio que yo tenía que ver con la muerte de alguien, pero ¿quien? Cuando para mí a los humanos que ataco no eran más que alimento, no recordaba ni sus caras.

- Ya entiendo, intentas vengar a alguien que maté, ¿no es cierto? – le dije, el tan solo se detuvo y me miró. – no eres nada original, cuantos habrán intentado hacer lo mismo, y terminaron siendo mi cena…pero contigo tendré un trato especial.

- Qué amable…


No dijo nada más y fue directo hacia mi, me agarró la cintura y clavó las pocas uñas que tenía con fuerza en mi piel. Me miró y sonrió, estaba disfrutando. Lentamente se colocó detrás de mi y tiró de mis pantalones, dejándome prácticamente desnudo, solo mi ropa interior cubría un poco.

Lamió mi espalda, y me estremecí completamente…

Sus dedos se deslizaron hasta mi ropa interior, que descendió poco a poco.

Acarició toda la extensión de mis piernas…él no sabía el placer que me estaba dando tan solo con eso.

Me dejó totalmente desnudo y a su merced, mordió mi tobillo, y fue subiendo hacia arriba.

Mordió, también, la parte interior de mi muslo, y continuó subiendo, me impacientaba porque continuase con su recorrido, y no queda decir lo que me sorprendía lo que estaba haciendo. No tocó mi miembro, ni siquiera lo rozó y protesté por ello, pero no se sorprendió.

Se levantó hasta mi altura casi, porque él era algo más bajo que yo, y me miró, y yo me perdí en sus ojos, siempre tan profundos y con ese dolor tatuado en ellos… ¿a quién había matado para que tuviese esa mirada?

La pregunta recorría mi mente todo el rato y no había manera de encontrar una respuesta, y él no parecía dispuesto a decírmelo, la manera de sacar la información más efectiva era morderle y así absorber todos sus recuerdos…y también me era imposible hacerlo.


- Ah…p…¿por lo haces? – mis pensamientos se vieron totalmente afectados cuando la mano de ese, aún, desconocido se encontró con mi miembro.

- ¿No me lo has suplicado? – me dijo con ese tono tan característico suyo

- T…tam..ah…dios… - era capaz de torturarme de cualquier manera y ahora lo hacía de una manera deliciosa – también te pedí que me soltaras

- No tientes a tu suerte…Minnie…



Esa forma en la que me llamó me trajo algo a la memoria, no era la primera vez que me decían ese mote…pero él lo hacía con rabia, y cuando lo habían dicho en otro tiempo era con cariño…

No recordaba del todo esa cara, pero si lo que sentía al verla, todo el amor que había en el aire cuando aparecía. Y como en menos de unos minutos todo desapareció.


- ¿Te preguntas como sé ese nombre que te daba? – me preguntó, mientras seguía otorgándome un placer aplastante a la vez que una tortura psicología – Te ví…y lo escuché todo.


Su mano se movió más rápido sobre mí, mucho más rápido. Cerré los ojos, quería dejar de pensar en que era lo que estaba diciendo y solo atender al placer, pero su mirada seguía penetrándome, y sus palabras retumbaban en mi mente. ¿Qué había visto?¿Qué había escuchado?


- Estás a punto de reventar, notó como tus venas trasladan la sangre rápidamente… ¿dime que pasaría si te dejo así?

- Me matarás – le dije casi murmurando, mi cuerpo no aguantaba demasiado ya, estaba agotado y sin alimento en el cuerpo, me moría y el lo disfrutaba – no, ya me estas matando

- Ya te lo dije…te lo mereces


Dejó mi sexo totalmente erguido y latiendo por más de su contacto. Pensé que me dejaría pero grande fue mi sorpresa cuando en un momento de descuido rozó sus labios con los míos, abrí los ojos por la sorpresa o por si me había dormido, pero no, ahí seguía pegado a mi boca, moviendo suavemente la suya, pero sin atreverse a más.

Mi propia naturaleza me obligaba a seguir, a tomarle allí, y el monstruo que habitaba en mi interior gritaba por morder su labio y probar la sangre, dulce, que podía percibir con mi olfato. No lo hice.

Se separó aun mirando mis ojos y giró mi cuerpo. Acaricio de nuevo mi espalda y llegó hasta mi trasero, podía imaginar que haría. No me preparó, ni esperaba que lo hiciese, con fuerza agarró su miembro y lo introdujo en mi, de una sola vez y desgarrando todo lo que había a su paso.

Jadeó, clavando de nuevo sus uñas en mi, estaba preso de las sensaciones que le daba tener su pene tan apretado dentro de mi, casi sonreír al imaginar su cara en ese momento.

Quise pedirle que no fuese rápido, pero por la misma sensación que había tenido al no morderle no le dije nada, sentía que no merecía ni una pizca de piedad de él, y todo por lo que me había dicho. Se movió y a su vez gimió, y lo volvió a hacer.

Y llegó un momento en que no sentí dolor, solo un placer indescriptible, tanto como para casi llorar porque no se terminase pronto.


Terminó dentro de mí, sujetándose donde podía, y mi propio cuerpo parecía un buen lugar.


- Gr…gracias… - le dije recuperando mi respiración

- Cállate...esto no tenía que haber pasado…no…


Salió de un solo golpe y le escuché colocar su pantalón bien, no sabía en que momento se lo había quitado, y se alejó de mí, casi corrió hasta la puerta de la salida, sin mirar en que estado me encontraba pero entonces me sorprendió de nuevo, me miró y parecía al borde de las lágrimas.

Fue hacia la pared y tocó varias cosas, haciéndome caer al suelo, después de, ¿días?, ¿semanas? de estar colgado. A duras penas podía moverme algo, como había supuesto la llama de mi vida estaba llegando al final.

Volvió a moverse hasta mi lado y soltó lo que me ataba las manos, dejándome completamente libre. No entendía que le había hecho cambiar de parecer.


- Bebe y vete de aquí – me ordenó, ofreciéndome su cuello

- ¿Por qué estas haciendo esto? – le pregunté demasiado intrigado por el cambio de la historia. – estas a punto de conseguir lo que quieres

- Solo hazlo y vete


No quería hacerlo, mi mente gritaba y gritaba por que no le tocase, pero el instinto de un vampiro era tan fuerte, que tomaría el control antes de verse a punto de morir y la conciencia no podría evitar nada, le agarré suavemente y clavé mis colmillos en su yugular.

Y bebí…bebí ese líquido que me estaba dando la vida de nuevo, y con ella sus recuerdos…

…y solo en ese momento entendí su odio hacia mí, y todos los de mi raza…


Aquella noche la luna estaba tan bella que podía pasar horas y horas contemplándola mientras esperaba que él llegase, habíamos decidido escaparnos y vivir nuestra vida fuera de las presiones de su familia y la mía, solo nosotros dos.

Llevábamos semanas hablando de ello, y no estaba de acuerdo en transformarle, pero aún así eso le hacia tan feliz que acepté, después de todo yo mismo salía ganando teniendo su compañía para toda la eternidad.

Estaba más que dispuesto y así ocurrió…él llego y se sentó a mi lado, besándome con todo el cariño con el que siempre lo hacia, sonreímos y nos movimos hasta un lugar un poco mas oscuro, fuera de cualquier mirada.

Y allí clavé mis colmillos en su cuello y probé la sangre más deliciosa que nunca había bebido. Tan deliciosa…tan adictiva que no pude parar, ni cuando empezó a suplicarme por el dolor que su cuerpo a punto de morir estaba experimentando, yo solo era capaz de seguir bebiendo su sangre…hasta que…con ella se consumió la vida de mi amante.


No pude retener las lágrimas, que traicioneras caían por mis ojos al sentir el dolor, y la igualdad de la sangre que estaba bebiendo en ese momento. Lentamente solté a mi victima, si podía llamarlo así.


- Era tú hermano – le dije casi murmurando – y tú le seguiste aquella noche…JaeJoong – por fin conocía su nombre y había tenido que ser como deduje, por su sangre

- Él me dijo que no nos volveríamos a ver, y quise saber sus razones…y entonces cuando te ví lo comprendí – se tapó con la mano su cuello, intentando detener la sangre que aún emanaba de ella – le mataste, cuando él te pedía que lo soltases…

- No pude parar…

- Lo vi, aunque solo tenía 5 años, pero entendía la situación…

- Lo siento



Le dije abrazando su cuerpo, atrayéndolo al mío, necesitaba tener algo que me recordase a ese amor que había tenido y había matado yo mismo por no controlar el monstruo que vivía dentro de mí. Comprendí su dolor y su desesperación, y su cargo de conciencia al verse atraído por el asesino de su hermano mayor.


- Vete de aquí, o créeme que mañana mismo te mataré…- me amenazó, pero noté el dolor en su voz


Y sin decir más se levantó, tambaleándose por la pérdida de sangre, estuve a punto de ir a ayudarle pero…no podía, no merecía acercarme más.

Ahora era libre, y tenía las fuerzas suficientes para salir de aquel desván y escapar del destino que me esperaba a manos de JaeJoong, y del que estaba seguro que cumpliría sin dudarlo, porque lo que había ocurrido en la tarde solo había sido lo que los humanos dirían como un error…

De nuevo la noche estaba en todo su esplendor y yo seguía allí tumbado en la madera, perdiéndome en todos los recuerdos que había vivido con mi amor, y como lo perdí…y también lo que había vivido estos últimos días…el merecía tener la venganza por su hermano.

Así que esperé…

Espere hasta el amanecer…


Fin

Llámame, Emperador.

Título: Llámame, Emperador.
Autor: cariToBoo
Parejas: Yunjae, Yoosu, entre otras.
Género: Drama, Romance, Tragedia, Lemon
Estado: Proceso.
ADVERTENCIA: malas palabras, muerte de personajes y un poco sangriento.
Resumen: El Impero Romano en su entonces era gobernado por el linaje Jung, primer familia respetada y honoraria de toda Roma, sin embargo, el poder y las envidias llegaron a ser más fuertes que los lazos de fraternidad, ocasionando así la destrucción de tal sustituyéndolo por la segunda familia imponente de Roma: los Kim.

No obstante, las mentiras y las venganzas harán que todo resulte ser un dulce manjar para los únicos sobrevivientes de la Familia Jung quienes proclamaran a su tiempo ser nombrados nuevamente Emperadores acosta de una cosa llama amor.
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Prólogo
Capitulo 1

Insoportablemente Cruel

Titulo: Insoportablemente Cruel
Autor: Oria
Pareja: JaeMin
Género: Slash, Lime
Estado: Proceso
Advertencia: Lenguaje vulgar
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Capitulo 1
Capitulo 2
Capitulo 3
Capitulo 4
Capitulo 5
Capitulo 6
Capitulo 7
Capitulo 8

¿Triángulos amorosos?

Título: ¿Triángulos amorosos?
Autor: Pokemiki
Parejas: YunJae, YooMin, MinSu
Género: Humor, Lime o Lemon
Estado: Proceso
Advertencia: Violencia, abuso de algún personaje, malas palabras.
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Mente de jaejoong: ----
Mente de yunho: **

Capitulo 1

Lovin You

Título: Lovin You
Autor: Hitomi Nakenshy
Pareja: JaeMin - ChangMinho
Género: Romance, Drama, Slash, Lemon
Extensión: Oneshot.
Advertencia: Violencia, malas palabras y... lo último es sorpresa : D
Resumen: Hay una frase bien dicha que es “Hay amores que matan”. ChangMin conocerá el verdadero significado de aquella frase al lado de JaeJoong. Cuando los límites del amor se sobrepasan y la palabra amor comienza a dar miedo.
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El color rojo y azul, cintas amarillas rodeando el edificio. Miles de miradas curiosas acechando, unos incrédulos otros tristes. Las puertas se abrieron, manchas sangre y una sonrisa adornaba tan lúgubre escena.
Todo había comenzado hace unos meses…

Era de noche y el frío calaba hasta los huesos, razón por la cual habían decidido mejor no ir al cine y rentar una película. Todos ya se habían ido a sus respectivas habitaciones, a excepción de JaeJoong y ChangMin. El menor dormía en uno de los sofás y al parecer no tenía muchos ánimos para abandonarlo.
El mayor apagó la luz mientras observaba cómo Min dormía, como si aquel sofá fuera muy cómodo. Un ligero temblor alertó a Jae para ir por una frazada, fue a su habitación y tomó la primera que vio. Se acercó a su dongsae y lo arropó, el chico dejó de temblar. Una sonrisa apareció en el blanco rostro mientras le veía dormir, sus labios estaban ligeramente abiertos y, aunque estaba oscuro, estaba seguro de que sus mejillas se hallaban rosadas.
Joong estiró su brazo, acariciando con el dorso de su mano el perfecto rostro de ChangMin, con su pulgar delineó sus finos labios. Se acercó a su cabello e inhaló su olor, olía a frambuesas, otra vez había utilizado el shampoo de JunSu.

El ligero ruido de los trastes hizo que el menor de la agrupación despertara, abrió los ojos y miró hacia la cocina. Ahí se encontraba el rubio cocinando, le dedicó una tierna sonrisa.
-Ya despertaste-susurró.
-¿En serio? Si no nos dices ni en cuenta hyung.-dijo algo irónico el delfín mientras comía. Jae se sonrojó ante su comentario.
-Auch, mi espalda-se quejó mientras se ponía de pie para dirigirse al comedor.
-¿Te duele mucho? Si quieres te doy un masaje.-le comentó mientras ponía su plato.
-No es necesario hyung, un rato más y se me pasa.
-Ah… bueno.-susurró no muy convencido.
-Sabes Jae, me lo puedes dar a mí.-se ofreció el líder sonriendo.
-Voy a estar muy ocupado hoy, no creo poder.-pronunció sentándose para después comenzar a comer.

La expresión de YunHo no tenía precio, su quijada estaba algo floja mientras balbuceaba intentando decir algo. El resto reía menos YooChun, quien observaba detenidamente la escena y razonaba lo ocurrido.
No era extraño que Jae se preocupara por sus “hijos”, pero de un tiempo para acá le estaba dando mucho más importancia al menor que de costumbre. Ni cuando empezaron era tan sobre protector.
Un recuerdo vino a su mente, había sido hace un par de meses.

Estaban en el camerino, en unos minutos saldrían al escenario. ChangMin era el único que faltaba de arreglarse, estaba teniendo problemas con el vestuario.

-Diablos, ¿cómo se pone esto?-preguntó mientras intentaba descifrarlo.
-A ver, no te muevas.-se acercó Hero descubriendo el pecho del menor, sutilmente acarició sus pectorales mientras le ayudaba a abrochar esa extraña camisa, ya cuando el mayor terminó en su labor por vestirlo le sonrió.

Micky, quien observaba todo desde la puerta, se mostraba confundido. No se necesitaba ser un experto en moda para saber que no era necesario abrir la camisa en su totalidad, como tampoco era el hecho de deslizar sus yemas por los pectorales del muchacho.


El joven Park se puso de pie y se marchó a su habitación sin decir nada, todos miraron hacia la dirección que había tomado extrañados.

-Que raro YooChun.-susurró YunHo.
-¿Qué, JunSu? ¿No lo atendiste bien ayer en la noche?-preguntó con una sonrisa pícara el más joven del grupo. El rostro de Xiah se puso más rojo que la bandera de China.

La música a todo lo que daba, las luces multicolores y alcohol por todas partes. Era el cumpleaños del líder de la agrupación amiga, Super Junior. Entre los invitados estaban desde las Girl’s Generation hasta los pequeños de SHINee, cuales quién sabe cómo les permitieron entrar. Tal vez después de todo, la fama importa más que la edad.

En uno de los sillones, alejados del resto se encontraba el más joven de DBSK comiéndose a besos con el Min mayor de SHINee. A nadie le extrañaba el hecho de ver a dos hombres besarse, claro, era una fiesta y el alcohol a veces era traicionero.
Los besos fueron subiendo poco a poco la intensidad, de un momento a otro lo que se comían no eran los labios sino sus lenguas. Jae, se encontraba desde el otro lado observando con el ceño fruncido y cara de pocos amigos aquella escena. Si las miradas mataran, MinHo ya hubiera muerto hace un par de minutos atrás.

Mientras sus lenguas abatían una batalla campal, por ver cuál era el vencedor, la mano del intérprete de “Ring, Ding, Dong” recorría el bien formado pecho de su “hyung”. A la par que la traviesa mano de ChangMin acariciaba las piernas del menor.
Gracias a Dios no pasó nada más, pero el enojo nadie se lo quitaba a Hero JaeJoong.
Cuando llegaron al apartamento, YooChun se fue a la habitación de JunSu mientras ambos arrastraban los pies. Max, aunque se veía bien, no andaba en sus cinco sentidos. El mayor le clavó la mirada.

-Acompáñame.-le tiró de la mano hasta su habitación. Ya en ella, lo aventó a su cama y se comenzó a desvestir.
-¿Qué pasa, hyung?-preguntó confundido el muchacho de apellido Shim.
-Así que te andabas besuqueando con el mocoso ese.-dijo sentándose en las piernas del más alto, ocultando su rostro en el fino cuello del menor.- Tú eres mío.-recorrió con su lengua aquel cuello logrando sacarle un suspiro.- No lo olvides Minie.

Totalmente desesperado arrancó la camisa del menor de golpe haciendo que los botones se esparcieran por lo ancho de la habitación. Con su lengua recorría una y otra vez el marcado pecho de Max, lo quería sentir, lo quería saborear.

-Ah… hyung.-soltó en un suspiro al sentir la lengua de su mayor succionando uno de sus pezones con fiereza.-Ah…-soltó un pequeño gemido.

Los brazos de Joong se depositaron alrededor de su cuello, obligándolo a recostarse sobre la cama. Con un poco de anticipación fue bajando los pantalones del más joven, arrebatando la ropa interior también. Llevó una de sus manos a la entrepierna del menor, comenzando a masturbarlo.

-Dime Minie, ¿esto se siente bien?-le susurró al oído mientras pasaba su pulgar en la punta del pene del menor.
-Ah…-gimió.
-Lo tomaré como un sí.-sonrió de medio lado. Tomó la mano de ChangMin y lambió dos de sus dedos, guiándolo hasta su entrada, introduciéndose los dedos del menor.
-Ah….-suspiró al sentir los dedos del menor en su interior. Min, extasiado por el placer, se dejó llevar y comenzó a mover sus dedos de forma circular. Haciendo que Jae se estremeciera. Hero se fue moviendo tratando de sacar los dedos de su dongsae, cuando al fin estos estaban fuera tomó el miembro de éste y lo introdujo.

JaeJoong comenzó a hacer pequeños movimientos, acercándose al menor y abrazándole por el cuello. ChangMin soltaba suspiros al sentir la estreches del mayor, no podía pensar, sólo sentía.

-Ah… así Minie… así…-repetía entre gemidos Jae. Rozó sus dientes en el hombro del menor dando una pequeña mordida.
-Ah…-soltó completamente excitado.
-Minie… tú eres mío-susurró a su oído. Shim no entendía en ese entonces el verdadero significado tras esas palabras.

-Feliz cumpleaños, MinHo.-le felicitó YunHo al integrante de SHINee, quien acababa de cumplir años y que se habían encontrado dentro de la compañía. El joven únicamente asentía y sonreía mientras les agradecía. Uno por uno fueron a darle un abrazo, sólo faltaban ChangMin y JaeJoong.
El menor de los presentes le echó una fugaz mirada a Min, algo tímido, como esperando a que él también le felicitara. Un poco nervioso y con pasos lentos e inseguros se le acercó, con algo de torpeza rodeó al chico con sus brazos formando un abrazo.
-Felicidades.-articuló mientras con el rabillo observaba la expresión del más grande de los DBSK. Por un segundo llegó a pensar que en cualquier momento se le abalanzaría al más chico de los seis presentes y lo mataría. Por lo que creyó conveniente alejarse del muchacho inmediatamente.
-Gracias, hyung.-sonrió como cual colegiala enamorada, revoloteando hormonas a su alrededor. Jae únicamente rodó los ojos hastiado.
-Eh…-el líder le dio un pequeño codazo al mayor, y alzando las cejas le dio a entender de que era su turno.
-Ah, felicidades.-le dijo con los brazos cruzados y una sonrisa hipócrita en el rostro, sonrisa que pasó desapercibida por todos a excepción de Park y Shim.

Algo le dijo a ChangMin que esa noche no dormiría y, si acaso, llegaría a cenar. Pues ya sabía muy bien, cómo actuaría y de ante mano, tendría que preparar a su “amiguito” psicológicamente para eso. La prueba de ello, fue el acercamiento, nada delicado que su hyung había hecho hacia su persona a hace unos minutos.

Se encontraba buscando una toalla para limpiarse el sudor, metió la mano en uno de los bolsos buscando el objeto. Hizo una mueca y la sacó. Un poco cansado comenzó a secarse, realmente estaba agotado, YunHo se había frustrado porque era el único al que le fallaba un paso y los había obligado a hacerlo hasta que les quedara perfecto. Para Min no importaba mucho el error, ya que era mínimo y casi ni se notaba. Pero, para YunHo no, el mejor bailarín del grupo, y que muchos se atreverían a decir el mejor de SME, no podía permitir un error así. En fin…

Una traviesa mano comenzó a descender por su vientre hasta su parte más íntima, inmediatamente abrió paso a su rostro para ver quién era la mano de susodicha mano. No le sorprendió ver a Jae en el espejo que vendría a ser la pared del lugar. El joven soltó un suspiro al sentir como aquella blanca mano comenzaba a masturbarle.

Alzó uno de sus brazos recargándose en la pared mientras agachaba el rostro, levantó un poco la vista viendo el reflejo de un U-Know extrañado. ¡Claro! Lo había olvidado, había olvidado completamente que se encontraban todos.

Quitó la toalla en su cabeza y la colocó tapándose su entrepierna, su hyung había escogido un mal momento para ponerse caliente. Con el rostro totalmente rojo se marchó al baño.
Hero encarnó una sonrisa cínica observando la dirección en la que se había ido el menor, llevó su mano a la altura de su rostro y la lamió.
Micky cerró los ojos y posó una de sus manos en la frente, sabía cómo era él, pero nunca pensó que llegara a tales extremos, como revolcarse con el joven Min en sus narices.


Ah… por Dios.
¿Qué haría con los celos de Kim JaeJoong? Sin lugar a dudas, tendría que ponerle un alto. No sabía cómo pero tendría que hacerlo.

El líder encendió el interruptor mientras soltaba un suspiro y tiraba sus cosas, estaba muy cansado pero aun así mantenía su sonrisa victoriosa. Después de muchos intentos había conseguido realizar la coreografía sin ningún error.

JaeJoong comenzó a despojarse de su camisa para marcharse a la ducha, Min soltó un suspiro, un suspiro del que se dio cuenta Park. La blanca mano de YooChun se posó en el hombro del más joven, éste volteó a verle.

-¿Tienes un momento?-arqueó una ceja, el otro asintió y le acompañó hasta su habitación. Max tomó asiento en la cama, mientras Micky cerraba la puerta tras él.- ¿Hay algo de lo que quieras hablar?
-Lo sabes, ¿no?-fue más una afirmación que pregunta.
-Dime, ¿desde cuándo salen?
-Dos meses, cuatro… no sé muy bien. Después de la fiesta de Leeteuk-llevó sus manos al rostro.- No sé qué hacer…
-¿Qué pasó?-soltó preocupado.
-Últimamente, no, él siempre ha sido muy celoso… pero… estos últimos días… ha sido posesivo.-sobó su hombro izquierdo intentando relajarse.
-¿Y…?-alzó las cejas.
-No sé, me da miedo.-admitió- No has visto las miradas que le echa a TaeMin y Kibum cuando se me acercan, y peor cuando se trata de MinHo.
-Ah, ¿lo dices porque en el cumpleaños de Leeteuk te lo estabas comiendo?-comentó pícaramente
-Eh… sí.-respondió avergonzado, ocultando el rostro.
-Pienso que deberías de terminar con Jae.-se sentó a un lado de él.
-¿Eso crees?
-Sí, a no ser que… ¿lo amas?-esa pregunta lo agarró desprevenido. Nunca antes se lo había preguntado. Antes de responder dudó unos segundos.
-La verdad… no lo sé.

Hubo un gran silencio, pero al contrario de los silencios que compartía con Jae, éste era bastante cómodo.

-Termina con él.-la ronca voz de Park lo sacó de su ensimismamiento haciendo que pegara un pequeño brinco.- Termina con él y sal con MinHo.
-Ey, no puedo hacer eso.-dijo entre risas.
-Jajá, es cierto. Eso sería muy pronto.-la expresión de Micky pasó de divertida a seria.- Pero… tienes que terminar con él. Termina antes de que sea tarde.

Aquellas palabras extrañaron al joven Shim. ¿A qué se refería con antes de que sea tarde? ¿Por qué eso le había causado un extraño escalofrío?

No sabía cuándo, pero se encontraba frente al hombre que en las noches le robaba el sueño, literalmente. Sus manos le sudaban y no podía evitar sudar frío, estaba muy nervioso. Había pasado un mes desde que habló con Chun y hasta ese momento había sido capaz de hacerlo.

-Jae… yo…-susurró.
-¿Qué pasa Minie?-se acercó a él, pasando su mano detrás de la oreja del mencionado. El muchacho quitó la mano, negando la caricia.
-Yo… yo… creo que deberíamos terminar.-no sabía cómo había reunido fuerzas para decir eso.
-¿Terminar?-alzó las cejas y preguntó incrédulo.- ¿Me estas pidiendo que terminemos?
-Por favor, Jae. Hyung, esto es demasiado.-articuló el chico.- Tus celos cada vez están siendo peor. Por Dios, ya ni dejas que me acerque a mis amigos.
-Ja, ¿¡ahora soy un celoso!?-exclamó irónico cruzando los brazos.
-Acepto que en un principio me pareció lindo, pero… esto es demasiado. Ya no puedo más. Esto… esto… Yo creo que es mejor que terminemos aquí, esto es mejor para ti y para mí hyung.-llevó una mano a su frente y la otra en su cadera.
-No, por favor Minie.-se abalanzó a él llenándole de besos el rostro.
-No, hyung. Por favor, para.-le apartó.
-Está bien. Está bien.-se alejó.- Es lo que quieres, así que no puedo hacer nada.
-Gracias. Muchas gracias por entenderlo.-le dio un abrazo, Hero cerró los ojos e inhaló el olor que el joven desprendía.- Prefiero que sea así.
Le sonrió y se marchó. La comisura de los labios del mayor se curvó formando una sonrisa, con sus dedos los acarició.
-Terminar, ¿eh? ChangMin… podemos terminar, pero tú eres mío.

Los días pasaron, todo iba normal, demasiado normal. Pensó Shim.
Su hyung había actuado demasiado bien esos días después de que habían terminado, demasiado, pero prefería darle el beneficio de la duda. Sin embargo, YooChun tenía miedo. Un miedo inexplicable. Un miedo que aparecía cada vez que sorprendía al mayor de la agrupación mirando lujuriosamente el cuerpo de Min en los ensayos, de las miradas llenas de odio que desprendía cuando cualquiera se le acercaba.
Dos meses habían pasado, y todo seguía normal.
Micky se había vuelto el escucha y cómplice de ChangMin. Fue el primero en apoyar la relación entre él y MinHo, aunque le había dicho que lo mejor era que su relación fuera en cubierto. Puesto a que temía por la reacción que el mayor de los Dioses.


De su habitación salía el más joven del grupo, estaba bastante arreglado. Acomodó el cuello de su camisa y se encaminó a la salida.
-ChangMin, ¿no te quedarás a cenar?-preguntó Joong quien ponía la mesa.
-Ah… no hyung, estaré muy ocupado con la sesión de fotos. Pienso que terminaré muy tarde, así que mejor cenen sin mí.-les sonrió.
-Está bien.-cruzó los brazos mientras le veía enternecedoramente.

Ya habían pasado aproximadamente dos horas desde que Shim había ido a su entrevista, Boo- llamado así cariñosamente por el resto de los chicos- estaba más que preocupado. YooChun y JunSu estaban muy aburridos y se fueron a ver una película, el líder estaba muy cansado y se fue a recostar. Sólo estaba él despierto y en la casa.
Arrastrando los pies caminó hacia la sala (living) y encendió el televisor, para después dejarse caer en el sofá. Sintió algo duro en su trasero e inmediatamente se puso de pie, era el celular de Min. Sonrió de medio lado y lo tomó.

-Tal vez debería llevárselo.-susurró. Se puso a jugar con él haciendo que la pantalla se iluminara, en ella aparecía la leyenda de “un nuevo mensaje recibido”. Curioso dio clic para leerlo.

“¿Qué pasa Minie?
Ya te tardaste dos minutos, dijiste que serías puntual: P
Jajá, te estaré esperando en mi habitación.
MinHo.”

Las venas del cuello de JaeJoong comenzaron a saltarse mientras su piel se tornaba rojiza, aventó el celular a la pared contraria rompiéndolo. Se puso de pie y salió del departamento.
Se hallaba frente al lugar donde los SHINee vivían, gracias a su popularidad no le negaron el paso y tampoco se le complicó el hecho de conseguir la llave. Abrió la puerta y dio varios pasos silenciosos.

-A-Ah… hyung…-escuchó a MinHo gemir. Totalmente fuera de sí se encaminó a la cocina y sacó lo primero que vio, un cuchillo.

Con pasos sordos comenzó a andar hacia la habitación, la puerta estaba entre abierta. Se podía apreciar el rostro de MinHo bañado en placer, un brazo rodeó su espalda. Una mano que no pertenecía al joven empezó a acariciar su brazo, después de eso vio el rostro de ChangMin besando su espalda.
-¡Ah! ¡Hyung! ¡Así!-en ese momento JaeJoong abrió la puerta, viendo como MinHo era embestido por aquel que era suyo.
-¿Así que esta era la entrevista?-los Min voltearon al escuchar una tercera voz. Inmediatamente Shim salió del interior de su dongsaeng, su rostro reflejaba miedo.
-MinHo… tienes que salir de aquí.-dijo Max alejándolo un poco, su mirada se ubicaba en la mano derecha de su hyung, quien traía un cuchillo.
-Pero…-volteó a verlo preocupado.
-¡Tú sal!-gritó para después echarse encima de Kim.

El menor de los presentes tomó una de las sábanas y se enredó en ella, corriendo hacia la sala, no terminaba de entender pero tenía mucho miedo. Desesperado buscó su teléfono celular, maldecía en lo más bajo el hecho de que fuera táctil, por lo nervioso que estaba no podía sacar el teclado numérico.
Un grito desgarrador proveniente de lo habitación lo alertó.
-Buenas…
-¡Por favor! ¡La policía rápido!-totalmente histérico.
-¿Qué es lo que está pasando?
-¡Un hombre! ¡Un hombre entró a mi casa y está atacando a mi novio! ¡Por favor! ¡Rápido que alguien venga!-las lágrimas comenzaron a brotar de sus oscuros ojos.
-¡¿Qué haces idiota?!-la voz de Jae hizo que volteara, su ropa estaba completamente manchada de sangre.
-¿Cuál es la dirección?-preguntó la mujer.

Rápidamente el mayor se posó frente a él golpeándole en la cara, el impacto fue tan fuerte que el celular salió volando para algún lugar del edificio. Jae corrió hacia él y lo tomó de los hombros, zangoloteándolo y dándole bofetadas para después tirarlo al piso y comenzar a patearlo.
-¡Soy MinHo de SHINee!-el joven gritó con todas sus fuerzas esperando a ser escuchado, con eso como única esperanza dio la dirección.
-De… Detente Jae…-el joven Choi volteó su vista hacia la habitación, en el marco de la puerta se encontraba ChangMin intentando caminar y con una de sus manos en el estómago intentado parar la hemorragia, como si fuera posible.
-¡ChangMin!-fue lo único que pudo decir al verlo tan mal, su rostro estaba golpeado y su cuerpo ya dejaba ver algunos moretones. Joong se encaminó hacia Max y le tomó del cuello, haciendo que el aire se le fuera, la sangre salía cada vez más.
-¿Por qué ChangMin?-preguntó totalmente furioso y con lágrimas en los ojos. MinHo como pudo, se arrastró hasta Hero tomándole de una de las piernas.
-¡Por favor, suéltalo!-había sido demasiado tarde, el cuerpo de Min ya no reaccionaba. Lentamente lo dejo caer.- ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué lo hiciste?!-exigió una respuesta exasperado.
-ChangMin, Minie…-susurró JaeJoong dejándose caer, abrazando el cuerpo de su amado sin vida. El menor totalmente asustado intentó retroceder, pero Kim fue más rápido y le detuvo jalándole del cabello.
-Ah…-se quejó.
-Minie…-seguía abrazándole con su brazo libre mientras con el otro mantenía al SHINee sin poder moverse.- Sabías que eras mío…
-Tienes un problema Jae…-susurró con lágrimas en los ojos, no podía creer que la persona que amaba estaba muerto.
-Todo… ¡Todo es tu culpa!-jaló más fuerte de la cabellera al moreno y dándole una mirada intimidante.- Si tú nunca hubieras aparecido, nosotros seguiríamos juntos.-acercó su rostro al pecho del difunto.
-Estás loco… lo mataste…
-Esta era la única manera de que fuera mío.-dijo mirándolo a los ojos para después darle un beso a Min.
-¡Estás enfermo!
-¡Cállate!


YunHo se sentó de repente en su cama, tenía un presentimiento, un presentimiento de que algo malo estaba pasando. Rápido fue a buscar a JaeJoong, pero éste no estaba, fue cuando encontró los restos del celular de su dongsaeng. Inmediatamente llamó a Park.
-YooChun, Jae ya se enteró de lo de ChangMin.-llevó una de sus manos temblorosa a la frente.- Tengo miedo, tengo el presentimiento de que hizo una locura.


-¡Cállate!-se lanzó al cuello del menor para estrangularlo al igual que a su amante. La respiración se le comenzaba a dificultar. Tenía los párpados fruncidos y las manos en los brazos de su hyung, intentando fallidamente quitárselo de encima.
-¡Ponga las manos arriba!-se escuchó una voz desconocida, sin embargo Hero le ignoró y siguió en su labor por asfixiar al menor.

El uniformado frunció los labios y le disparó en uno de los brazos, tan pronto las manos se despegaron del cuello de Choi, los paramédicos entraron para darle primeros auxilios. Mientras Joong era arrestado.

Fuera del edificio se mostraban el resto de DBSK totalmente preocupados, acompañados por el grupo dueño del departamento. JongHyun estaba siendo detenido por la policía ya que quería entrar.
-¡Puta madre!-gritó fuera de cabales.- ¡Quiero saber qué chingados está pasando! ¡Mi amigo se encuentra con su novio y un loco apareció! ¿¡Cómo quiere que este!?
-Tranquilízate.-posó Onew su mano en el hombro del menor, aunque lo había intentado, su voz se había quebrado.
-Dios mío…-murmuraba Key, quien se encontraba rezando a cuanto Dios conocía.

Las puertas se abrieron dejando ver a un JaeJoong con la vista perdida y una sonrisa tétrica, su ropa estaba completamente ensangrentada. Key inmediatamente se fue a los brazos de su líder, temía por lo peor.
Una camilla salió dejando ver a un joven quien respiraba artificialmente, tenía sus ojos abiertos, pero parecía no estar ahí. Dejaba ver la marca de unas manos en su cuello, una gota salada se deslizó desde sus orbes.
-¡MinHo!-gritó desgarradoramente TaeMin acercándose a la camilla.
-Por favor, déjenos hacer nuestro trabajo.-pidió el hombre.
U-Know al no ver a su amigo se acercó a ellos.
-¿Y ChangMin? ¿Dónde jodidos está?-estaba desesperado.
-Lo sentimos, intentamos hacer todo lo que pudimos, pero cuando llegamos era demasiado tarde.-los ojos del líder se cristalizaron y volteó hacia la entrada donde se veía otra camilla con un cuerpo totalmente cubierto de pies a cabeza.
-Eso… eso no puede ser.-su labio inferior tembló.
-¡No!-gritó con todo su ser Xiah mientras caía estrepitosamente al suelo. Micky se colocó a su altura y lo abrazó.

Eso… eso era lo que tanto temía.

-Pues así como se había conocido hace unas horas.-hizo una pausa la mujer- El rumor acerca de que el menor de los Dong Bang Shin Ki ha sido asesinado, es cierto. Aun no se ha querido revelar acerca de cuál fue el motivo por el cual, Hero JaeJoong, también integrante de esta famosa agrupación, haya tenido para realizar tal acto. Entre otros de los datos que se han dado, es de que el joven Choi MinHo, integrante de SHINee, también se encontraba cuando ocurrió todo esto. Se dice que también fue atacado. La idea de que haya sido un cri…
La imagen de la televisión se extinguió. Un chico de cabellos oscuros y labios gruesos se encontraba llorando.
-ChangMin…-susurró ininteligiblemente. El resto de sus compañeros se acercaron a la cama de hospital a abrazarlo.


“El amor es el principio de todo, la razón de todo, el final de todo.”
Henri Dominique Lacordaire

FIN

The reunion

Titulo: The reunion
Autor: Umeboshi_heart
Traductor: Aleli
Pareja: JaeMin
Género: Slash, Lime
Estado: Completo
Advertencia: Maltrato, drogas, violación implicita, malas palabras.
Resumen: Cuando te aferras a un precioso recuerdo, ¿sería lo mismo?
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Prólogo A
Prólogo B
Capitulo 1
Capitulo 2
Capitulo 3A
Capitulo 3B
Capitulo 4
Capitulo 5A
Capitulo 5B
Capitulo 6
Capitulo 7A
Capitulo 7B
Capitulo 8A
Capitulo 8B
Capitulo 9

Lindo Gatito

Título: Lindo Gatito
Autora: PawYoochun
Pareja: YooSu
Género: Universo alterno, Lemon, Fantasía
Advertencia: malas palabras.
Resumen: A Junsu le regalaron un precioso gatito blanco que es algo inquieto y… digamos que travieso… tiene algo de fantasía, así que esperen cualquier cosa extraña.
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Hace cinco días, mi vecina, la Sra. Park nos dio a Junho y a mí nuestros regalos de cumpleaños por adelantado. Dice que la semana próxima no podrá visitarnos como todos los años porque van a operarla, la verdad es que me puse triste y creo que ella lo vio en mis ojos porque me dijo que no me preocupara, que ella estaría bien, además quiere que saludemos a su familia que viene de EU, sobre todo a sus nietos porque son más o menos de mi edad (bueno, también de la de Junho, mi hermano gemelo), no puedo esperar a conocerlos, ¡Tal vez también a ellos les guste el futbol! Mamá dice que yo ya los había conocido porque hace algunos años vinieron a visitarla, pero la verdad yo no lo recuerdo.

La señora Park tiene unos sesenta años, la conozco desde que era pequeño y aunque mucha gente dice que es extraña, a mí me cae muy bien y la quiero como si fuera mi abuela. Todos los años prepara un pastel en nuestro cumpleaños y nos da regalos geniales. Me han gustado especialmente los de este año. A Junho le dio un guante de baseball que es igual al que vimos el otro día en el mall, y a mí me dio un balón de futbol color rojo brillante con el que quedé hipnotizado. Ya estaba a punto de salir al patio para estrenarlo cuando nos presentó una caja con agujeritos en los costados, entonces esperé curioso a que nos revelara el contenido, mis sorpresa fue enorme al darme cuenta de que se trataba de un gatito, un hermoso gatito blanco casi por completo de no ser por las motas negras que tiene en la punta de las orejas, patas y cola; sus ojos eran preciosos, yo tenía la sensación de que no se trataba de un gato común, “Sus ojos son extraños, tiene algo distinto” dije mientras lo alzaba a la altura de mi rostro y lo miraba fijamente pero Junho se burló de mí y me dijo que era sólo un gato común y corriente. Enojado corrí a mi cuarto con el gatito en brazos, ¡Estúpido Junho! ¿¡ Acaba de llamar común y corriente a mi precioso gatito de nieve!?¡Aish, me enoja cuando es tan insensible! Entré a mi alcoba, puse al minino sobre mi cama y continué admirándolo. Su nariz es de un profundo color casi tan rojo como una fresa"¡Waaah!, ¡Eres tan lindo¡" le dije, mientras me veía con sus inmensos ojos y jugaba con mis dedos, me mordisqueaba y jugueteaba con mi ropa, sus uñas son algo largas por lo que dejó algunas marcas en mis manos y se atoraba con mi suéter, me encantó acariciarlo y no puedo seguir pensando en lo precioso que era, al parecer no es un gatito bebé, tampoco es un adulto, "Yo creo que seremos muy buenos amigos" exclamé mientras acariciaba su barbilla "Además somos como de la misma edad" no puedo evitar reírme de lo que estaba diciendo, además... ¡Estaba hablando con un gato! “Y en ese momento lo decidí “Por lo que a mí respecta Junho puede conseguirse su propia mascota, porque desde ahora eres sólo mio” le dije mientras lo miraba y lo dejaba jugar con mi mano.
Desde que llegó mi gatito la verdad es que no me he despegado mucho de él, si por mi fuera lo llevaría conmigo a todos lados, lo malo es que a veces es demasiado juguetón y tengo miedo de que se pierda, por eso el primer día lo dejé encerrado en mi cuarto, cuando volví del colegio mi mamá me regañó por dejarlo ahí solo y no tuve más remedio que dejarlo libre por la casa y el jardín... ya lleva casi una semana conmigo pero aún tengo miedo de que escape y me deje. Mamá dice que es natural que ande rondando el vecindario, sobre todo en la noche, ya que es un gatito muy activo y según los ruidos y maullidos que escucho en las noches, mamá dice que está en celo y busca novias. La primera noche lo regañé porque llegó muy tarde, incluso he dejado la ventana abierta todos estos días para que el pueda entrar a la hora que regresa a casa. Mientras lo reprendía(justo como mi mamá hace conmigo cuando me porto mal) el sólo me miraba con sus grandes ojos y la verdad mi enojo no duró mucho, entonces le acaricié el lomo y me di cuenta de que tenía algunos rasguños que de seguro le hicieron esas gatas...

***


Desde el principio ha dormido conmigo y Junho se burla porque yo acostumbro a dormir boca abajo y al parecer el gato ha encontrado su lugar favorito para dormir... o sea, entre la curva de mi espalda y mi trasero, mi hermano me dice "Al menos ese gran trasero tuyo sirve para algo" yo me rio y le respondo que tiene celos porque el gatito me prefiere a mí. He notado que Junho se pone celoso porque cuando él quiere sostenerlo en sus brazos el gato se enoja y huye, pero si yo lo abrazo, se acurruca y comienza a ronronear. Le encanta que le rasquen la barriga y sobre todo el cuello, es su punto débil. Le encanta jugar con mi cabello y me despierta todas las mañanas pidiendo de comer, se pega a mí y camina entre mis pies cuando vamos a la cocina por sus croquetas y me deja acariciarlo mientras come. He notado también que se enoja cuando Junho o Changmin se acercan demasiado a mí, trata de arañarlos lanzando manotazos y haciendo sonidos raros con la garganta, a ellos no les causa mucha gracia, pero yo lo adoro, waaah, ¡Es tan lindo!

***


Ayer mi mamá habló con la hija de la señora Park, dice que hoy la operan, espero que todo salga bien, sobre todo porque hoy mi cumpleaños (bueno, el de Junho y mío), ya tengo 16 años y estoy feliz, aunque no puedo evitar sentirme algo ansioso por la señora Park, espero que todo salga bien. Para celebrar fui con Changmin al cine (Changmin es mi mejor amigo) y vimos una película algo aburrida la verdad, como el centro comercial estaba desierto y aburrido decidimos regresar a mi casa y jugar con la Wii, él perdió dos veces seguidas, aunque siendo sinceros, creo que me dejó ganar por ser mi cumpleaños. Justo cuando estábamos en la tercera ronda, el gato llegó por la ventana de mi cuarto y corrió hacia mí con la colita levantada, maullando y pidiendo de comer, yo lo regañé porque de nuevo venía lleno de rasguños. “Eres un cualquiera!” le dije con tono enojado pero bromeando acerca de su agitada vida amorosa. El pareció entenderlo, lanzó un manotazo (o garrazo?) y salió corriendo por la ventana casi huyendo, diría yo. Changmin se sorprendió y me dijo: "Parece que tu bola de pelos se enojó " rió burlonamente. "No le digas bola de pelos, en todo caso es una bolita de algodón" respondí entre risas, aunque seguía algo sorprendido por la reacción del gato.


***


Ya es algo tarde y el gatito no regresa, mamá dice que no me preocupe, que así son los gatos, algunos se desaparecen por temporadas completas y yo no puedo más que resignarme y esperarlo. Dejé la ventana abierta como acostumbro últimamente “Que bueno que es primavera, el ambiente está fresco y puedo dormir con un simple pantalón de pijama sin sentir frio” y puse su pantalón de croquetas en el piso, me preocupa que no hubiera comido nada en la tarde... “Bueno, espero que llegues pronto” dije resignado.

***


No puedo dormir, creo que tengo un poco de insomnio, miro el reloj y son las 2 am. Me pregunto si el gatito ya volvió…. Casi estoy a punto de dormirme cuando escucho un ruido en la ventana “seguramente es él” pienso y sonrió medio adormilado esperando a que se suba a mi cama y se recueste sobre mi espalda. Un ligero toque en mi parte posterior seguido de una sensación diferente me hacen despertarme por completo, las sabanas sobre mi cabeza me impiden ver lo que pasa, estoy petrificado, esto no se siente como mi gatito (no del todo), me quedo aterrado cuando me doy cuenta de que lo que sentía hace algunos segundos es una mano fría que se abre paso desde mi trasero hacia mi espalda y me acaricia como si fuese algo cotidiano.

Quiero gritar, pero el miedo me ha dejado mudo, entonces el dueño de la mano que recorre mi espalda dice con una voz profunda y algo ronca: “Así que te molesta que sea un cualquiera… no te das cuenta de que lo hago por ti?” Yo sigo boca abajo sin ser capaz de articular palabra alguna, quiero decirle que se equivocó de persona y que no me haga daño, pero el continúa hablando mientras se sienta en la cama y juguetea con mi cabello logrando que un sudor frio me invada y me estremezca “La abuela me dijo que eras muy dulce y que no te lastimara, por eso decidí salir en lugar de saltar sobre ti, pero tú no lo agradeces, no sabes lo que siento cuando me acaricias…” escucho un suspiro triste por parte del extraño y casi puedo apostar a que los latidos de mi corazón retumban en las paredes de mi alcoba, él sólo continua hablando, sin importarle que yo pueda despertarme “Tampoco tienes idea de las ganas que tengo de tocarte, me provocas todo el tiempo… y yo no soy de piedra, ¿Sabes?” no puedo ni respirar, el miedo y la confusión me consumen, su mano continua acariciando mi espalda y su monólogo continúa: “…. ni siquiera me has puesto un nombre… crees que eso sea justo?” entonces una chispa se enciende en mi mente”… esa voz… ¿La conozco?” casi reúno el valor de voltear y encarar a mi extraño visitante cuando el mismo me voltea con fuerza y se abalanza sobre mí. Es entonces cuando por fin puedo verlo. Su pálida piel se vuelve de un blanco radiante con la luz de la luna que entra por mi ventana, su negra y despeinada cabellera cubre su rostro, sólo puedo ver sus brillantes ojos negros y sus rojísimos labios. Una segunda chispa se enciende en mi mente “esa piel tan pálida…esos ojos…”. Su rostro se acerca el mío y puedo sentir su pesada respiración sobre mis labios, suena agitado y sus negras orbes me miran con furia y al mismo tiempo suplicantes, me quedo literalmente boquiabierto porque pensaba que al darse cuenta de que no soy a quien buscaba se iría de mi habitación, pero el aprovecha mi reacción y me besa , con su furiosa lengua recorre cada rincón de mi boca y su mano fría acaricia mi mejilla y revuelve mi cabello para acabar deslizándose entre el cabello de mi nuca, levantando mi cabeza para hacer el beso más profundo. Se da cuenta de mi miedo porque no correspondo a su gesto amoroso, sólo lo miro estático y una perla salada recorre mi mejilla, la limpia lamiéndola cuidadosamente. Me mira como herido y su otra mano va hacia mi espalda y me levanta.


Ahora estamos cara a cara, los dos sentados en la cama, yo sigo sin ser capaz de hablar, muerdo mi labio inferior sintiéndome indefenso y mis intentos de lágrimas se van en el momento en que me besa nuevamente, ahora con ternura y puedo sentir que su furia casi desaparece. Lo único que sale de mi boca es un tímido gemido cuando correspondo al delicado toque de sus labios, siento su sonrisa contra mi boca y de su garganta sale un sonido parecido a un ronroneo (esperen, ¿Este hombre ronronea? Creo que estoy soñando…) su mano larga y fría permanece en mi espalda , la acaricia y clava sus largas uñas en mi hombro mientras su boca recorre el camino de mis labios hacia mi cuello, casi como un reflejo, desobedeciendo toda lógica, mi mano va hacia su espalda y lo acaricio con un poco de miedo “Se siente bien”. Sus fuertes brazos me atraen hacia él, me mira fijamente a los ojos “Siento que ya te conozco” me abraza y besa mi hombro, luego lo muerde con fuerza “te estoy marcando” dice mientras yo ahogo mis gemidos poniendo mi rostro contra su cuello, él lame con cuidado la marca que sus dientes dejaron, entonces me besa de nuevo y me voltea, dejándome sentado frente a él, sus fuertes piernas me aprisionan acercándome más a su cuerpo, su pecho contra mi espalda, puedo sentir sus latidos, fuertes, rápidos, casi tanto como los míos. Las frías manos se desplazan sobre mis hombros, siento que el calor de mi cuerpo es tanto que hasta podría derretir las yemas que acarician mi pecho, yo sólo puedo gemir bajito. Sostiene mis pezones entre sus dedos pinchándolos, una de sus manos recorre el camino hasta mi abdomen y juguetea con mi ombligo, él continua ronroneando, de repente pronuncia mi nombre “Junsu… Junsu” dice con voz ronca y seductora, mi sorpresa no se hace esperar, podría preguntarle quién es o cómo es que sabe mi nombre pero para estas alturas ya me es imposible pensar en otra cosa que no sea ese pedazo de carne dura que desde hace un rato palpita presionándose contra mi espalda baja. Es una bendición que las luces no estén encendidas porque creo que aún bajo la luz de la luna mi cara está tan roja como un semáforo y la sangre se me ha subido al rostro y… bueno, en otro lugar… también siento ese calor.

Justo cuando su mano se dirige hacia mi entrepierna, no puedo resistirlo más y dejo salir el gemido que estaba ahogado en mi garganta “Si me hubieras puesto un nombre, tal vez ahora podrías gritarlo y suplicarme…¡Beg me!” susurra en mi oído con una voz aún más ronca… más baja, entonces muerde mi cuello nuevamente y sus manos recorren mis muslos, sé que evita intencionalmente tocar mi virilidad , tal vez quiere que le suplique, lo acaba de decir “Por favor… tócame” digo de una buena vez, parece que después de todo no me quedé mudo. Sólo atino a acariciar la piel suya que tengo a mi alcance. “Te estoy tocando…” responde provocativamente “Pero… tócame más…“ suplico gimiendo y dirijo mis ciegas manos hacia su rostro, como lo tengo a mis espaldas, respirando contra mi nuca, trato de identificar sus facciones son mis dedos, mi mano sube a su cabello y lo jalo hacia mi boca para besarlo, pero de repente hay cierta textura que no logro identificar, en su cabeza siento unas orejas triangulares y picudas, respiro profundamente y trago saliva. Esto comienza a ser más extraño de lo que ya era. Él toma mi mano y me hace recorrer el contorno de sus orejas, me incita a jalarlas y eso hago, él emite sonidos sensuales y raros. Hay tantas cosas que quiero preguntarle (entre ellas su nombre, sobre todo) pero una mano me toca por encima del pantalón, acaricia mi miembro con descaro, entonces escucho un gemido bastante escandaloso “¡Oh por dios, esa fue mi voz!” él se ríe por lo bajo, comienza a lamer mi cuello, sus ronroneos aumentan, siento su lengua recorrer mis hombros y toma mi mano, lame mis dedos con delicadeza, como si fuera a comerme, me ayuda a ponerme en cuatro (patas) y sus manos recorren mi cuerpo profusamente. Baja mi pantalón de pijama en un rápido movimiento, entonces me doy cuenta de él, ha estado desnudo todo este tiempo, su miembro roza descaradamente mi trasero, de repente siento que se aleja de mi cuerpo pero no por mucho tiempo porque sorpresivamente sus manos separan mis nalgas y su lengua lame tranquilamente mi entrada, no puedo evitar sobresaltarme y querer huir pero el sostiene con fuerza mis caderas, su lengua se adentra con más fuerza en mi ahora resbalosa cavidad y desliza ese resbaloso trozo de carne por toda mi columna vertebral, yo dejo salir mis gemidos descaradamente, ya no puedo contenerlos. Me cubre con su cuerpo y una de sus manos me abraza por la cintura, la otra se dirige a mi boca y yo casi por instinto lamo sus dedos hasta dejarlos resbalosos entonces introduce dos en mi parte trasera, moviéndolos en círculos, abriéndose paso en mi interior, el dolor es indescriptible pero aumenta cuando introduce un tercer dedo, “Junsu… Junsu” me dice al oído, como queriendo calmarme, su mano aprisiona mi cintura y me atrae con fuerza hacia su cuerpo casi sofocándome. Continúa mordisqueando y lamiendo mi espalda, de cierta manera logra que me relaje un poco, “Por favor perdóname, pero prometo que va a gustarte” saca sus dedos de mi interior y siento como introduce su miembro lenta y dolorosamente en mi “So tight” susurra en mi oído. Gimo como suplicándole que se detenga, mis lágrimas afloran de nuevo, el se queda inmóvil dentro mío, sigue tratando de tranquilizarme pronunciando mi nombre mientras me besa tiernamente y lame cada parte de mi cuerpo que le es posible, parece que funciona porque me acostumbro un poco a su intromisión, después de unos segundos comienza a moverse, lentamente desliza su miembro dentro de mi, muy…muy lentamente, luego aumenta la velocidad de sus embestidas, siento que me parto en dos. La habitación se llena de sonidos de sexo, gemidos, mis gritos ahogados que ya no sé si son de dolor o placer, sus ronroneos, quiero gritar el nombre de quien me está poseyendo, de quien se está llevando mi virginidad, “¡Quiero saber cómo se llama este extraño de una vez por todas!”. Su mano deja de apretarme contra su cuerpo, su miembro palpitante sale de mi interior, siento como en un ágil movimiento me voltea, “quiero verte…” me dice… ahora mi espalda está contra la cama, levanta mis piernas y las lleva a sus hombros me penetra de nuevo, rápido, fuerte y viril mientras besa mis rodillas, yo me llevo las manos al rostro, debo estar de mil colores, sus embestidas continúan, ahora más lentas, pero más profundas, no sé que es lo que acaba de tocar dentro de mi, pero creo sentir el cielo “Más... más fuerte…” le digo entre gemidos, él obedece y sucede de nuevo, su mano va hacia mi sorpresivamente erecto miembro, lo estruja con habilidad mientras me penetra tan rápidamente que escucho como la cabecera de la cama rebota contra la pared. Se inclina para besarme mientras las embestidas se hacen más profundas, luego más rápidas, yo jalo su cabello y acaricio sus orejas (esto no deja de parecerme enfermo, peligroso… extraño) no sé que es lo que hace dentro mío, pero siento que voy a explotar, muerde mis pezones con sus afilados dientes, sus labios dibujan siluetas amorfas en mi vientre, no puedo soportarlo más, me causa sensaciones que no creí podría llegar a experimentar, me aprisiona en sus brazos mientras me enviste con fuerza, de repente siento como mis músculos se tensan alrededor de su erecta y palpitante hombría, me vengo entre nuestros cuerpos al tiempo que grito obscenidades y gimo como una golfa. Segundos después, su cálida semilla dentro de mi y la manera en la que me aprieta contra el mientras pronuncia mi nombre, me dicen que ha llegado al orgasmo, respiro con dificultad, jadeo incontables veces y el hace lo mismo. Reacciono un poco cuando veo que lame el semen esparcido en mi estómago “Su…” dice dulcemente y me besa con renovada lujuria yo comienzo a llorar, no sé si de felicidad, cansancio, sorpresa o dolor, tal vez todo junto, después de todo ha sido mi primera vez… y con un completo desconocido. El sonríe y lame mis lágrimas, acaricio su rostro, sus negros cabellos despeinados y lo beso nuevamente, de no ser por lo que acaba de pasar… pensaría que estoy soñando (o alucinando cañonsísimo) “que lindas orejas tiene, es realmente hermoso…” pienso mientras cierro los ojos y suspiro pesadamente. Casi olvido que sigue dentro de mi cuando con lentitud sale y me abraza contra su pecho, murmura en mi oído algo que no puedo entender y me recuesta sobre su pecho, el cansancio me invade “Duerme…” me dice con su voz ronca y mientras me acurruco boca abajo en sus brazos siento las vibraciones de su ronroneo y su mano acariciándome la espalda. Algo parecido a una pluma hace cosquillas en mi mejilla, abro los ojos y veo una larga cola blanca con una mota negra en la punta... “Así que también tienes cola… ¡Que lindo!” murmuro mientras peleo por no ceder a la pesadez de mis párpados, mi vista está borrosa por el sueño, pero puedo ver su linda sonrisa… no puedo más y al fin me duermo rendido.

***


La mañana siguiente despierto cansado, esperaba encontrar a mi misterioso visitante junto a mi “¿Acaso eso fue un sueño?” me estiro y el dolor en mi espalda baja me dice que de sueño no tuvo nada. Mi madre toca la puerta de mi cuarto “Es tarde, levántate, vamos a visitar a la señora Park, salimos en 15 minutos” dice desde el pasillo y sólo atino a responder con un grito ronco… “además estoy ronco de tanto gemir anoche…” como puedo me levanto y me pongo lo primero que encuentro, bajo y la verdad no tengo ganas de comer nada así que voy directo al auto y una vez en el asiento trasero ni siquiera peleo con Junho como de costumbre. Sigo algo ausente, tratando de asimilar lo que ocurrió en mi habitación anoche…

***


Llegamos al hospital, yo sólo sigo a mi familia hacia la habitación de la Señora Park y esperamos afuera, una enfermera les indica a mis padres que su familia está en la sala de espera y vamos hacia allá para saludarlos. Yo sigo en mi propio mundo cuando los veo… según yo eran cuatro personas, la hija de la Sra. Park, su ex esposo y sus dos hijos. Pero sólo veo a quienes supongo son la hija y uno de sus nietos.

“Él es Ricky, mi hijo menor, Micky, el mayor está con su abuela, si quieren pueden ir y verlos mientras yo platico con sus padres”, dice la hija de la Señora Park dirigiéndose a Yunho y a mí con una sonrisa. Obedecemos y vamos hacia el cuarto 9096 como nos dijo la enfermera. En el camino Ricky nos cuenta que se llama Yoohwan pero prefiere que lo llamen Ricky y el nombre de su hermano es Yoochun pero le gusta más que lo llamen Micky, no puedo evitar notar que tiene un acento extraño. Mientras caminamos tengo la sensación de haberlo visto antes, su rostro se me hace familiar, tengo un extraño presentimiento. Antes de que lleguemos a la habitación la puerta se abre, veo salir a un chico alto, delgado, de cabello negro y despeinado, piel pálida, sus labios son intensamente rojos, sus ojos… son extraños… “Esos ojos… “ mi corazón late a mil “Oh por dios… esos ojos” no sé si correr a abrazarlo o huir del lugar, el camina hacia nosotros, son una sonrisa encantadora, me extiende su mano “Soy Park Yoochun…” dice mientras estrecha mi mano “ese tacto frio” pienso mientras lo veo como si se tratara de un sueño… creo que me estoy mareando “Tú debes ser Junsu, la abuela me habla mucho de ti por teléfono” dice mientras sonríe de nuevo. “¿Qué pasó con tus orejas… y tu colita?” me encantaría preguntárselo, pero me es imposible, todo se pone borroso, escucho la voz de Junho llamándome a lo lejos mientras unos fuertes brazos me sostienen “¡Junsu, Junsu!... ¡Shit, parece que se desmalló, vayan por ayuda! “ Lo escucho llamarme y hablar muy muy lejos… supongo que estoy sonriendo como imbécil…al menos al fin se su nombre. Yoochun…

Fin

Rising Sun

Titulo: Rising Sun
Autoras: Dara y Jersey
Parejas: YunJae, YooSu, ChangMin X Dambi y Top x U;nee
Genero: universo alternativo, acción, romance
Advertencia: Lemon, lenguaje obsceno
Estado: Detenido
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Capitulo 1