Cuando Dices Annyeong: Cap 15.1

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— ¿Qué te propones? — le preguntó Junsu — Continuo molesto contigo ... — intentó mantener de nuevo una expresión seria.
— ¿Qué me propongo? — se preguntó Yoochun en voz alta — Voy a cambiar las cosas ... — confirmó mirando a Junsu a los ojos. — Dirígete a mi apartamento — le ordenó al conductor, quien con cara de disgusto no pudo evitar acatar las ordenes y dirigir el vehículo hacia el apartamento de Yoochun, con ambos pasajeros en su interior.

Nada más terminar el corto trayecto, la voz del manager resonó en el automóvil antes de que Yoochun y Junsu se apeara de el.
— Espero que sepas lo que estas haciendo — le dijo a modo de aviso, sin poder evitar mostrar preocupación en su rostro.
— Por supuesto que soy consciente, tú solo encargate de posponer el trabajo de hoy. Tengo cosas importantes que hacer ahora ... — contestó Yoochun antes de salir del vehículo seguido por Junsu, quien le miraba impaciente:
— ¿Qué es tan importante? — le preguntó sin rodeos — ¿Hablar conmigo? ¿Enserio? — Junsu no puedo evitar sonreír desconfiado, siguió de manera rápida a Yoochun quien le guiaba hacia el portal del apartamento, y por último a su interior ...


— No deberías de haber dejado tus obligaciones de hoy, ya que podíamos encontrarnos mañana — le aconsejo Junsu con sensatez una vez en el interior de ese lugar ya común para él.
— La cuestión es que debe ser hoy — contestó directamente Yoochun, sin desearlo mostró su voz alterada. El mañana era sin duda incierto en ese instante.
— Creí que me habías dicho todo hace poco en el parque, por cierto ... bastante vergonzoso — Junsu paso su mano por la mejillas para comprobar que no se encontraba ningún sonrojo en sus pómulos al recordar la conversación realmente bochornosa por las sutiles confesiones del mayor.
— Acomodate — le invitó, señalando con la palma de su mano el lustroso sofá.
Junsu asintió y se acomodo pensado que Yoochun haría lo mismo, por lo contrario, Yoochun se disponía a marchar del salón donde se encontraban.
— Hey, ¿Adonde vas? — Junsu dio un salto y se levanto del sofá — ¿Qué es todo este misterio, Yoochun? Puedes ser sincero conmigo ... — sus ojos oscuros se vieron tan grandes como brillantes en una cara de forma V tan engañosamente inocente.

Yoochun le miró en silencio durante unos segundos y aclaro su garganta; aún no sabia si seria capaz de ayudar a Junsu sabiendo que el menor de ambos ignoraba ingenuamente el destino, y ahora que le pedía sinceridad con aquellos cándidos ojos parecía incapaz de saber como empezar a hablar:

— Esta tarde, nada más terminar el rodaje, fui directamente en tu búsqueda. —  comenzó a hablar Yoochun mientras caminaba hacia su habitación, tras sus pasos fue un inquieto y curioso Junsu que le acompaño hasta el interior mientras le escuchaba con atención:
—  Estaba preocupado por que no parabas de eludirme sin saber el motivo. — le recordó relatando su inquietud. — Aunque no debería de haber estado tan alarmado ..., ya que como muchas veces te he dicho, eres muy previsible Junsu  — Yoochun le sonrió burlón con sus gruesos labios, y sus dedos se dirigieron a los botones de la chaqueta de su traje, la cual se quito dejando ordenadamente sobre la cama  — tus enojos de niño no se mantienen mucho tiempo .... — mantuvo su sonrisa mientras desabotonaba los botones de la camisa, por lo que Junsu fue incapaz de quejarse o protestar cuando el mayor se deshizo de la fina vestimenta y su delgado torso quedo desnudo frente a él  — Aun recuerdo como huías anteriormente cuando te toque, y después regresaste implorando que te acariciase de nuevo ¿Lo recuerdas?  — continuó hablando con naturalidad mientras ahora sus manos se dirigían a su oscuro pantalón.

— ¿Crees que se olvida algo así? — atino a contestar Junsu, pues recordaba demasiado bien ese primer tedioso momento, pero ahora no podía pensar en más cosas, pues la sangre dejo de bombear su corazón cuando observo la osadía de Yoochun al desprenderse de su ropa con tanta facilidad, y le detuvo antes que de hiciese lo mismo con sus pantalones. —¿Esto era lo "importante" que tenias que hacer? ¿Qué demonios estás haciendo? —
— ¿Oh? — confuso Yoochun paró, pensó en la situación y sonrió de forma cómica — Sinceramente, eres un pervertido, Junsu ¿Qué es lo que piensa tu mente inquieta? — pareció reír exageradamente de forma silenciosamente, lo que irrito al menor, buenos motivos tenia su pregunta y su espontanea parálisis en el corazón  — Tras terminar de trabajar no he podido tomarme una buena ducha, y es algo que necesito hacer. Por ello te dije que me aguardaras en el salón ... pero no hay modo de que me escuches. Esperame aquí si lo deseas. No te marches. — le avisó por último mientras le señalaba con el dedo y se introducía en el aseo contiguo que tenia su fabulosa y sombría habitación.

— De acuerdo — gritó Junsu escuchando la voz ya algo lejana de Yoochun añadir:
— De todos modos, no pienso tardar mucho ... — y el sonido del agua fluyendo inundo el silencio.


Al despojarse de la demás ropa e introducirse en la cálida ducha, no pudo evitar recordar con cierta diversión el rostro de Junsu hacia solo unos instantes, donde pudo notar que realmente estaba alterado. Junsu sabia que siempre podría bromear, pero después de todo lo sucedido en aquel tiempo, no podía ser lo mismo ... Toda broma se volvía un tanto peligrosa.

El agua estaba demasiado caliente para pensar, Yoochun hizo rodar la válvula y dejo que el agua fluyera mas fría, necesitaba pensar con claridad sobre lo que podía hacer para impedir que al día siguiente algo aconteciese a Junsu.
<<. Quizás solo tengo que pedir que se quede conmigo mañana, pero creo que retenerlo no será algo tan sencillo. ¿Encerrarle en una habitación como en una especie de thriller? ... no creo que sea una de las soluciones, pero si que le mantendría seguro .>> pensó mientras el agua caía directamente sobre su cabeza, pero aquello no era suficiente para que esta se abriera y dejase fluir una buena idea. Todos comentan que una buena ducha despeja la mente, pero a él solo lograba que esta se inundase.

De pronto sus pensamientos fueron turbados por la molesta voz de Junsu, quien hablaba desde la habitación contigua a viva voz:

— Después de que te marcharas esta tarde en el parque, fui corriendo a detenerte ... Sabes que te detuve por que no quería que te marcharas, ¿verdad? — le preguntó.
Yoochun suspiro — Sí — <<. No digas esas cosas ... sin aún encontrarte la solución .>> desanimadamente apoyo su cabeza sobre los azulejos de la pared de la ducha, continuando escuchando la reveladora y confesa voz de Junsu a lo lejos.
— Tras tus últimas palabras en el parque, no me quede tranquilo. Nunca eres tan enigmático, en cambio, en este último tiempo eres todo un misterio para mi. — Junsu sonó aun mas cerca, justo en la entrada del aseo — ¿Cómo una persona a la que se conoce de tanto tiempo logra convertirse en un enigma? — preguntó.
— Para mi es todo lo contrario, cada vez eres mas claro y trasparente, Junsu. — habló entre la corriente de agua — Quizás antes ya eras transparente para mi, pero ahora, sin duda puedo ver a través de ti. Cosas que antes no sabia, o que no había probado ... Todo este tiempo parece que fuese para descubrir o experimentar algo, y no sé por que a pasado, solo sé que me siento dichoso, bien — mucho mejor de lo que se sentía estar desnudo bajo la templada agua en ese momento  — No sé por que te dije todas esas cosas ebrio — se justifico escuchando su propio eco — Seguramente, me atemoriza esto  ... —

Yoochun miro por la cristalera de la ducha, donde podía observar perfectamente el exterior a pesar de estar dentro de ella. — ¿Por que no entras al baño?— le preguntó al observar la sombra de Junsu justo enfrente de la puerta del aseo, como haciendo el intento de entrar y a hurtadillas observarle.

Tras la pregunta de Yoochun, la sombra de Junsu desapareció de forma rápida, al igual que si hubiese sido descubierto y rápidamente volviera a su casto lugar.



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Junsu observo el dormitorio de Yoochun mientras este continuaba aseándose. Ya había estado en esa estancia varias veces, últimamente quizás más de lo que debería, era allí donde las estimulantes manos del mayor habían hecho una función mas allá de tocar las numerosas teclas del piano, a pesar de lo apenado que se sentía Junsu al recordar aquello también descubrió que Yoochun nunca había recibido nada a cambio de su parte. Quizás había sido demasiado egoísta para devolverle sus caricias.

El impoluto escritorio le llamo de pronto la atención, y le distrajo un instante de sus pensamientos. El sonido del agua ceso, pero Junsu ya se había acercado al escritorio atraído por aquel pequeño cuaderno similar a un reducido diario. No imaginaba a Yoochun escribiendo algo en el, salvo alguna canción u horario.
Junsu era consciente de que no estaba bien tomarlo y mucho menos echarle un vistazo sin permiso, de todos modos paso su mano por el dorso de aquel cuaderno dispuesto a curiosear sus paginas, pero el goteo de algo sobre su mano se lo impidió.

De pronto unas pequeñas gotas empaparon el dorso de su mano, alzo su vista hasta encontrarse a Yoochun tras él, empapado en pequeñas gotas. Los cabellos en la frente de Yoochun goteaban y aquellas brillantes gotas trasparentes caían justo sobre su mano, aquella que quito inmediatamente al ser descubierto.

— ¿Qué haces? Sabia que no podía dejarte solo ... ¿Estás fisgoneando mis cosas? — le preguntó haciendo que el menor se sobresaltara.
— Sólo llamo mi atención ... — intentó explicar defendiéndose.
— Escribo cosas muy intimas en el. — sonrió al ver que los ojos de Junsu se llenaron de aún mas curiosidad por aquello — No voy a dejar que lo veas — Yoochun lo aparto de sus manos moviendo aquel cuaderno sobre la mesa.
— ¡¿Por qué?! — pregunto Junsu indignado. Su voz aflautada hizo daño a los oídos del mayor— ¡Ves! a esto me refiero con "enigmático". Si no me lo quieres decir ... — su voz era tan veloz y aguda que Yoochun se vio en la obligación de hacer que aquellas quejas cesaran, no seria capaz de que Junsu leyera todo aquello que había sido incapaz de decirle con palabras, y ganar su posición en demente y cobarde.

Sin terminar su frase Junsu se vio acallado por los labios mojados de Yoochun, en un beso tan púdico como suave que duro sólo un corto instante.
— Deja de hablar ... — susurro Yoochun nada mas apartar sus labios, logrado despistarle completamente.

Junsu atónito echo un vistazo al cuerpo descubierto y calado que estaba junto a él. Una toalla blanca había cubierto su cintura y otra se encontraba sobre sus hombros desnudos. Sus cabellos negros se había echo un amasijo, y sus dulces ojos oscuros acabaron tan despejados que resaltaba enormemente sus pestañas largas y pupilas negras.

El reciente beso había dejado los labios de Junsu mojados y frescos. Antes su corazón se había paralizado, pero ahora parecía incapaz de mantenerse quieto ni un instante, ni tan siquiera cuando comenzó a hablar, su musculo era incapaz de paraba de retumbar:
 — Antes estaba pensando que ... este tiempo, has estado muy atento a mi. Yoochun, siento no haber correspondido esa atención —
— Esta bien ... — sin mostrar importancia se sentó sobre el extremo de la cama, con miedo de que sus pies descalzos le jugasen una mala pasada.
— Esa vez ..., cuando dije que me gustabas ¿Lo recuerdas?. Lo decía enserio, no lo comente por el calor del momento, ni era una chanza — Junsu se acercó.
— Yo tampoco bromeo — aseguró Yoochun alzando su vista.
— Tú siempre estas bromeando — Junsu comenzó a reír, mientras su manos llegaron a los hombros del asentado Yoochun, tomo la toalla que tenia en ellos y la deslizo sobre su cabeza, secando sus húmedos cabellos.
— No lo hago ahora.— confirmó y le miró sorprendido por su reciente acción, tan extrañamente intima como sacudir sus cabellos,  y le avisó:  — Si esto lo haces para que te deje leer el cuaderno ... —
Junsu negó con su cabeza.— ¿Entonces has dejado todas las cosas para pasar este tiempo "importante" conmigo? — le preguntó
—  Intento remendar mis palabras. — sinceramente quería hacer tiempo con él, aquella víspera pasada, que ya había vivido, era muy diferente al que experimentaba ahora. Las segundas oportunidades eran especialmente dulces y didácticas, algo nuevo que antes no había, quizás era esta la moraleja.
— "Intento remendar". Últimamente tú siempre intentas algo que yo nunca entiendo — continuo la conversación el menor, terminando de sacudir los cabellos, dejando estos completamente desordenados.
— Debes aprender esto, nunca puedes entender todo de alguien, siempre habrá algo que tu mente no podrá alcanzar a entender — se puso en pie, y su piel pálida parecía ser brillante con toda esa resbaladiza humedad.

— Quizás me puedas ayudar a entender algunas cosas ... En el parque, tu frase al despedirte de mi fue algo así como "Mañana sera un día difícil, quiero que te cuides" — el mayor quedo inmovilizado al recordar aquella frase que ilógicamente había dicho— ¿Qué sabes de mañana? — esperaba esa pregunta.
— De mañana ... Sé todas las cosas que no vas a hacer mañana — le contestó — Tienes que marcharte a Icheon ¿verdad? —
Él recodaba todo de aquel día, todo aquello que también tenia apuntado, la hora, el lugar, todo cuanto había escuchado, todo cuanto había sido informado.
—  ¿Cómo sabes lo que voy a hacer? — Junsu abrió sus ojos cómico, sorprendido — Me das mucho miedo, Yoochun.— dio unos pasos hacia atrás, y los bajos tacones de sus zapatos masculinos resonaron en el parqué de la habitación.
— No te burles. Simplemente te escuche decir eso ... — mintió.
— Marchare mañana a la madrugada, tengo trabajo que hacer en Yeonsu-gu antes de regresar de nuevo a mi horario en el teatro; cuando termine seré el hombre mas feliz del mundo — sabiendo que no había terminado nunca todo aquello, esa frase fue como hacer arder el corazón de Yoochun

— Oh, hablando sobre ello, hemos dejado que oscurezca demasiado ... creo que es hora de que ... — el mayor le sostuvo de la muñeca antes de que hiciese algún movimiento para marcharse.
— He dicho que no vas a hacer nada de eso. No vas a ir a ninguna parte, Junsu — le comunicó con gran seriedad, a pesar de su casi desnudez.
— No soy tan irresponsable como tú — comentó Junsu de forma irónica, recordando como anteriormente había sido capaz de cancelar todo.
— He sido responsable mucho años ... — se excusó— es hora de hacer algo incorrecto.— sus labios formaron una media sonrisa poco común en él.
— Me voy. Mañana puedes telefonear, si quieres ¿Esta bien? — se apuro en decir.
—  ¡No esta bien!  Junsu-ah ... — su voz alterada volvió a su garganta. Aquello le estaba desesperando, y aun tenia tiempo para encerrarle como un prisionero,  bien parecía ser esa una buena idea en aquellos momentos en el que se escapaba de sus dedos.
— ¡Quedate esta noche! He dejado todas mis cosas de hoy, y es cierto que he sido irresponsable, recompensa mis desvelos por ti — aquello hizo dudar al menor, quien aun sentía su muñeca mojada por el reciente amarre — Además, no voy a dejar que tu enorme trasero salga de la habitación, lo sabes ¿verdad? —
— No digas eso. Euhaha  — Junsu dejo escapar de nuevo su singular risotada al escuchar aquella última frase.
Yoochun quedo un tiempo mirándole cuando observo su sonrisa: — ¿Cómo puedo besarte cuando sonríes de esa manera tan inmensa? Se podrían ver tus rosadas encías a kilómetros —
La sonrisa de Junsu llegaba a ser tan amplia como la de un niño, y al escuchar aquella pregunta sus labios se cerraron de pronto. Los ojos risueños de Junsu quedaron tan lascivos que la inocencia se perdió en su repentina seriedad, tenia  ese modo tan drástico de cambiar su desbocada personalidad.
— Mejor así — confirmó Yoochun pudiendo de ese modo acercar sus labios a los suyos y besarle con fluidez, no era la primera vez que lo hacia, por lo que ya no era tan vergonzoso, ademas de ser cálidamente correspondido, haciendo que el menor olvidara su marcha en aquel instante.

Había rozado los labios de muchas personas, pero Yoochun pudo sentir especialmente lo mullido que eran los labios gruesos de Junsu sobre sus labios igualmente voluminosos. A pesar de ser Junsu un hombre, sus labios eran especialmente delicados, cosa que hacia tiempo ignoraba que pudiese sentir sobre los suyos.
Rozar su algo mas carnoso labio superior era sin duda un deleite, esa abultada carne que lamió con énfasis cuando sus bocas se desunieron. Rodeo con ambas manos frías sus tiernas e insignificantes mejillas cálidas como el vapor de la ducha hacia un tiempo, acercando a su vez su cuerpo descubierto y húmedo al cuerpo vestido de Junsu.
— Mi ropa ..., me vas a empapar. — se quejó despacio al sentir como su ropa empezaba a adquirir un tono mas oscuro por la aproximación del mayor.
— ¿Cual es el problema? — Yoochun impresionado le preguntó — ¿Aun tienes tiempo para pensar en eso? — observando sus labios enrojecidos de contorno color carmín, parecía increíble que tuviese tiempo para pensar en sandeces como lo era que su ropa se humedeciese, cuando era otro el problema lo que comenzaba a generarse bajo esa ropa de la que tanto se quejaba.

Yoochun acerco indignado sus manos a la vestimenta de Junsu, impacientemente y con agilidad se deshizo de aquellas inservibles ropas, al menos dejando su tersa parte superior descubierta mientras él continuaba inmóvil justo en mitad de aquella habitación.
— Junsu, no sé lo que haces tú con las personas que te gustan, pero esto es lo que hago yo cuando alguien me interesa — murmuro ronco — Sabes lo que trato de decirte ¿verdad? —
Si Junsu no lograba entenderlo ahora que su pecho estaba desnudo en mitad de la habitación y Yoochun estaba desvestido frente a él con solo aquella toalla presente, seria que realmente Junsu era incapaz de pensar o había abandonado su mente adulta en esos instantes.
— Sí — contestó afirmando:  — ¡Claro que entiendo! ...— Junsu parecía ofendido. Poso ambas manos sobre los hombros de Yoochun y le arrastro, empujando a este sin previo a aviso hacia la cama, por último hizo presión sobre sus hombros y lo sentó al borde de la cama.

— ¿Q-Q-Que haces, Junsu? — casi tartamudeo cuando fue obligado a sentarse inesperadamente.
— ¿Eh? ... “Lo que hago con la gente que me gusta”, has dicho que no lo sabes — le recordó.
Como antes pensó, quizás debía recompensarle, ya que antes siempre se había dejado llevar por los impulsos del mayor, era oportuno tener los suyos propios. No tenia gran ansia por aquella situación, pero desde que sus entrañas palpitaban recientemente al observar y rozar la piel de Yoochun veía la necesidad.


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