Lonely Heart - Cap. 4

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Pov Yunho
Felicidad


Exactamente hoy se cumple un mes desde que jaejoong casi intento suicidarse y yo me ofrecí a ser su amigo. Admito que no ha sido fácil, jaejoong es una persona muy cerrada a la gente y que le gusta tener su espacio, o eso dice.

Los días más difíciles fueron los primeros ya que cada vez que me le acercaba el parecía huir de mi, como diciéndome que no estaba preparado para tener una amistad con alguien. Es extraño pero lo puedo comprender. No ha tenido ni un solo amigo en toda su vida y puede resultar nuevo para él todo esto. En aquellos días también era difícil entablar una conversación continua con él, ya que siempre que le preguntaba algo él me contestaba con monosílabos tales como “si” “no” “mmm” “veo” “bien”, era frustrante ya que yo no sabía cómo continuar una conversación con él. Además, siempre que lo invitaba a cenar con los demás chicos o jugar un partido de futbol, el me rechazaba y se iba a leer los libros que ya ha leído como 1000 veces.

Ahora, con el paso del tiempo creo que se ha estado abriendo un poco más a mí, ya que por lo menos me sigue una conversación y no corta a mitad de esta, aunque todavía siento que guarda un poco de distancia conmigo. Me sigue siendo difícil que él se relacione con los demás chicos de la casa hogar. Le dije que no todos eran malos, que había muchos que podían ser también sus amigos, pero él se niega a intentarlo. El se cierra y yo no lo puedo obligar. Bueno por lo menos no se cierra a mí.

Dejando de lado todo esto, he notado que jaejoong se ve un poco más feliz con mi presencia. Antes con dificultad se reía de algo, ahora se ríe de cualquier cosa que yo diga, así sea una bobada o no. Sé que le hace bien compartir con otras personas y eso hace que yo también este feliz al ver que estoy cumpliendo con mi objetivo. No puedo permitir que el vuelva a intentar a hacerse daño a su vida y a su cuerpo, no puedo permitir que el vuelva a sentirse deprimido y solitario. No señor.

También me he dado cuenta la clase de persona que es jaejoong. No es tan malo como lo describen, en realidad es muy noble y educado. Siempre cuida de su imagen, es ordenado con sus cosas y es cuidadoso al hablar de otras personas. A pesar de que se que los chicos lo tratan como basura (literalmente) él nunca me ha hablado mal de ellos, y aunque a veces se le note frio y distante, también es muy amable y cariñoso, como aquel día en que me enferme por quedarme demasiado tiempo bajo la lluvia y el subió a cuidarme casi toda la noche. Es una buena persona y es una lástima que haya tenido que vivir esta vida.

Sus hábitos son otras cosas que también me han llamado la atención. Tiene esa costumbre de taparse la boca cuando se está riendo, como si tuviera miedo de que lo vieran reírse. Es adorable. También esta esa tierna expresión que hace cuando no entiende algo, volteando la cabeza confundido como si se tratara de un gatito. No puedo evitar decirlo, jaejoong es muy frágil e inocente, toda su vida ha vivido en este orfanato, así que no sabe acerca del mundo exterior. Todo lo que sabe lo ha aprendido por libros más no por su propia experiencia.

Esa fragilidad me hace querer cuidarlo y atesorarlo, aunque sé que también tengo que guiarlo porque no siempre estará conmigo. Tengo que enseñarle a ser más social, más fuerte, más hablador y abierto con su entorno. Yo me tendré que ir muy pronto, no pertenezco a este lugar, no soy de estar encerrado, tengo la idea de escaparme muy pronto. Pero pienso en jaejoong y me da pena el pensar que cuando yo me vaya él se tendrá que quedar aquí, otra vez solo. Rayos. Aun así hace una semana estoy preparando mi escape con algunos chicos de acá.

- Yunho tenemos que conseguir las llaves del director – me dice en el desayuno Ji bin (mi compañero de habitación) con el que estoy planeando el escape.

- ¿Cómo vamos a conseguir eso? – le pregunto no teniendo ni idea de cómo hacerlo.

- el director sale a almorzar fuera del orfanato a la 1 de la tarde – dice Kang san otro de los chicos implicados en esto – alguien tendría que distraerlo cuando está saliendo de su oficina mientras que otro cuidadosamente entra en ella y se esconde hasta que el director se vaya.

- Luego el que está ahí busca las llaves y sale cerrando la oficina, así de simple – dice huk gak, somos en total 4 chicos los que emprenderemos la huida.

- Algo importante de esto es que tiene que ser esta misma noche que escapemos ya que no podemos quedarnos demasiado tiempo con la llave, el se daría cuenta – dice ji bin.

¿Qué? ¿Esta misma noche? Es muy pronto. Nadie de los otros chicos sabe acerca de nuestro plan solo nosotros cuatro. Ni siquiera le dijimos a ky hyun y sus amigos ya que ellos lo echarían a perder y además, tememos que si se enteran pueden sabotear nuestra huida como venganza al no haberlos incluido en el plan. Pero ky hyun es lo que menos me importa, mi real preocupación es jaejoong. No tendré tiempo para despedirme de él y el tampoco sabe acerca de este plan.

Justo como si lo hubiera llamado con la mente, entra jaejoong al comedor con su impecable modo de vestir. Ya no camina tan encorvado, eso es un progreso. Hace lo que hace todos los días: recoge su desayuno y se sienta solo en la mesa más escondida del lugar. Rayos no he podido lograr que se sienta conmigo en esta mesa.

Como si adivinara que lo estoy mirando, levanta la mirada hacia mí y me dedica una linda sonrisa que luego cubre con el dorso de su mano. Yo también le sonrió y agito mi mano en señal de saludo aunque no evito sentirme un poco culpable al no contarle lo que tengo planeado hacer.

- Parece que eres el único que ha logrado que hable el “calladito” – dice en forma de burla huk gak mientras sorbe un poco de su te. Yo lo ignoro. No tengo que darle a nadie explicaciones del porque me junto con jaejoong. Eso es entre él y yo.

- Bien, bien – interrumpe ji bin – volviendo al plan ¿Quién entrara a la oficina del director?

Todos se quedan callados acobardándose y al ver que nadie más se propone, yo me dispongo a hacerlo. No tengo miedo.

- Bien entonces yo lo distraeré mientras tú, yunho, entras a su oficina – menciona ji bin – luego cuando tengamos la llave arreglaremos lo de la huida esta noche.

Todos asienten en acuerdo pero yo no estoy muy seguro. Es decir, quiero escapar de acá pero esa personita me retiene de querer irme…

- Cuidado ahí viene – susurra kang san cuando ky hyun, jin y sus otros amigos llegan a la mesa para desayunar con nosotros. Todos nos quedamos callados al instante, sorbiendo nuestra sopa como si nada hubiera pasado.

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Al mediodía llevamos a cabo la primera fase de nuestro plan. Justo cuando el director sale de su oficina y está a punto de cerrar completamente la puerta, ji bin llega preguntándole algo sobre el almuerzo o comida…no sé bien, yo solo me limito a caminar silenciosamente detrás de ellos y meterme lo mas cuidadosamente dentro de la oficina. Para mi suerte ji bin logra alejarlo de la puerta lo suficiente para que me dé espacio de meterme sin ningún problema.

Me escondo detrás del escritorio que se encuentra dentro de la oficina y espero que el director cierre totalmente la puerta. El la cierra y se va. Bingo. Salgo de mi escondite y me dispongo a buscar aquellas dichosas llaves. Las llaves son de todas las puertas principales que hay en el orfanato, tales como la de la puerta principal, la puerta de la cocina, patio etc. Con cuidado de no desordenar nada me propongo a buscar las llaves y salir cuanto antes sea posible de ese lugar. Por fortuna la oficina no es muy grande así que me facilita aunque sea un poco la búsqueda.

Cuando estoy revolviendo todas las cosas de ese desordenado escritorio, se caen algunas carpetas de archivos que el director tiene posicionado ahí. Rayos. Me dispongo a levantarlas y por azar abro una. Es mi expediente. Hay una foto mía de hace como cuatro años atrás (creo que ni siquiera se esforzaron en conseguir una reciente) y al lado de ella, unos datos tales como nombre, padres, nacionalidad, fecha de nacimiento, motivo de ingreso, edad etc.

La dejo a un lado y abro otra. Es una foto de ky hyun (también antigua) y no puedo evitar reírme por lo mal que se ve en esa foto. Tal vez debería robármela y mostrársela a los demás para que deje de ser tan pesado como algunas veces es. La cierro y abro otra carpeta. Todas las fotos son tan graciosas que no puedo evitar descojonarme de la risa, claro en voz baja. Algunos chicos antes tenían braquets, otros el pelo como si les hubieran pasado un tornado encima y otros con unas gafas más grandes que su cabeza. En algunos el problema no es la foto, sino el ridículo nombre de nacimiento, ahora ya sé porque algunos optan por ponerse apodos.

Dejando de lado algunas carpetas, llego al último expediente. Lo abro y una foto de jaejoong me recibe de inmediato. Mmm no se ve mal como los otros, en realidad se ve bastante bien. No puedo deducir si la foto es reciente o antigua ya que se ve muy normal ante mis ojos, además con el rostro joven de jaejoong, esta foto hubiera podido ser tomada ayer o hace unos 3 años. No lo sé.

Leo la información en su expediente.

Nombre completo: Kim jaejoong.

Edad: 15 años

Ciudad de nacimiento: No registra.

Nombre del padre: No registra.

Nombre de la madre: No registra.

Fecha de nacimiento: No registra. 26 de enero de…

El 26 de enero no está escrito en máquina de escribir, más bien está escrito en lápiz como si alguien lo hubiera puesto ahí después de que hicieran el informe. El “no registra” también esta tachado con lápiz.

Espera. Hoy es 26 de enero. ¿Hoy es el cumpleaños de jaejoong? Pero el no menciono nada acerca de eso. Tengo entendido de que los cumpleaños aquí, lo celebran con una pequeña comida, o eso es lo que me han dicho. ¿Acaso no le celebraran el cumpleaños a jaejoong?

Sumergido en mis pensamientos acerca de jaejoong y su cumpleaños, alguien toca la puerta alertándome al instante y poniéndome los pelos de punta. Mierda.

- ¡Yunho! ¡Abre! – grita desde el otro lado de la puerta una voz que reconozco.

Me levanto del suelo y la abro con precaución. Es ji bin quien entra a toda prisa dentro la dirección.

- ¿ya las encontraste? – Me pregunta caminando alrededor de toda la oficina - ¿Qué hiciste? – me vuelve a preguntar con el ceño fruncido cuando ve todo el desorden de carpetas tiradas en el piso.

- Nada, nada – me excuso rápidamente mientras me inclino para recoger las carpetas.

- te ayudare a buscar.

Ji bin y yo buscamos las benditas llaves, hasta que por fin las encuentro en uno de los cajones de un mueble pegado a la pared. Cerramos la dirección y corremos a nuestra habitación donde ya se encuentra kang san y huk gak.

- ¿Las tienen? – nos preguntan al unisonó y respondemos que si, también al unisonó.

- bien, ahora enfoquémonos en la huida – menciona kang san y dirige su mirada hacia abajo donde al parecer ya tiene preparado un mapa con toda la ruta de huida que haremos.

Me siento junto con ellos en el piso pero hay algo que perturba mi mente. Sin poder contenerlo más me levanto dispuesto a salir de la habitación.

- ¿A dónde vas? – me pregunta intrigado ji bin.

- tengo que hacer algo – le respondo y salgo de la habitación en busca de aquel que distrae a mi mente.

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Busco a jaejoong por todos los rincones de la biblioteca y el patio, no está. Sin tener a donde más ir, voy a su habitación y golpeo su puerta. No tarda mucho en abrirla.

- Hola yunho – me dice con esa voz calmada que solo él tiene. Durante todo este tiempo de ser su amigo nunca lo he visto gritar o levantar demasiado la voz.

- Hola – le saludo – ¿puedo entrar?

Parece pensarlo un poco hasta que finalmente dice – no.

Otra de las cosas de jaejoong es que parece que no le gusta que nadie entre a su habitación, como si tuviera cadáveres ahí o no sé qué. Aunque estoy seguro de que jaejoong nunca podría esconder cadáveres, a no ser que esas miradas tan lindas pudieran matar. Argg, me estoy desconcentrando.

- ¿Por qué no?

- No…- vuelve a decir mirando al suelo haciendo un puchero.

Parece que ese es el refugio de jaejoong hacia el mundo exterior. Es su fortaleza y el único lugar que puede tomar como suyo. Tendré que respetar eso.

- Esta bien – me rindo a intentarlo – tengo que decirte algo.

- ¿Qué es?

Levanta su mirada y me acobardo al instante. No quiero entristecerlo, pero si no se lo digo estoy seguro de que se deprimirá más cuando lo sepa.

- Es delicado.

Guarda silencio, y abre los ojos aun más. Vaya esto es muy complicado de explicar.

- Me iré – suelto finalmente – escapare con algunos chicos esta noche. Este no es el lugar que pertenezco.

No parece comprenderlo de inmediato, pero luego baja la cabeza como procesando lo que le acabo de decir.

- ¿Te irás? – me pregunta con voz débil.

- Si. Lo siento, tengo que irme de aquí – le digo en tono conciliador.

Vuelve a mirar al suelo repitiendo su última acción.

- Así que supongo que es un adiós – me dice.

- No lo sé – le respondo. No sé si sea un adiós, no quiero que lo sea.

- Bien, me gusto conocerte yunho, adiós – dice y cierra la puerta en mi cara, yo tan solo me quedo parado frente a esta como un idiota. Su actitud era triste aunque personalmente creí que iba a ser peor. Esto fue muy incomodo. Bueno de todos modos, jaejoong y yo no teníamos una relación muy profunda que digamos, así que creo que no le resulto tan duro ¿no?

Me dispongo a irme pero me acuerdo de su cumpleaños. Levanto la mano pero la detengo en el aire antes de poder golpear la puerta de nuevo. Creo que no es conveniente decirlo en este momento, tal vez es mejor dejar las cosas así. Además supongo que le preparan una cena esta noche, así que no debo preocuparme mucho.

Camino de nuevo a mi habitación, con una sensación en el corazón que honestamente no sé ni cómo describir.

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Por la noche ya está todo listo. Empaco algunas cosas en un pequeño morral ya que es muy riesgoso cargar con mi maleta. Tendré que dejar algunas cosas acá.

Me reúno con los chicos en uno de los pasillos de la habitación, y emprendemos la huida caminando de puntas para no ser escuchados. Llegamos a la cocina y abrimos la puerta, no hay nadie. Asaltamos la cocina por la noche llevando algunas cosas para poder comer en el camino y luego con las llaves abrimos la puerta de la cocina que da al exterior ósea al jardín trasero.

Caminamos lentamente en la oscuridad queriendo llegar a la reja al final del jardin, pero cuando ya estamos a punto de llegar a nuestra meta uno de los perros rottweiller se despierta y alerta a los otros que estamos ahí.

- ¡Corran! – grita kang san y salimos disparados hacia la reja.

Los perros salen de sus casitas de madera dispuestos a alcanzarnos. Sudados logramos llegar a la puerta de la reja la cual es nuestra salida a la libertad.

- ¡Vamos yunho busca las llaves!

Saco las llaves de mi bolsillo buscando la llave que corresponde a esa puerta. Maldita sea, no la encuentro. Los perros están muy cerca de llegar y no encuentro la jodida llave.

- ¡Rapido! – grita ji bin justo en mi oído. Casi me deja sordo.

Después de maniobrar y maniobrar con las llaves en mis manos, logro encontrar la indicada y abro la puerta justo a tiempo que los perros lleguen. Salimos y corremos por la calle antes de que los ladridos del perro logren despertar a alguien.




Ha pasado ya una hora y estamos en algún parque de seoul comiendo las chucherías que robamos de la cocina. Estamos exhaustos después de tanto correr y con la cabeza mareada debido al frio de la noche.

- Bueno yunho ¿A dónde iras? – me pregunta finalmente ji bin con toda la boca llena de chocolate.

- supongo que a la casa de uno de mis amigos del barrio – digo – ellos me puedes esconder ahí mientras me buscan.

- Esto es todo lo que pude conseguir – huk gak extiende sus manos con unos 36.000 won en ellos. No es mucho pero sirve para que cada uno vaya a donde tenga planeado ir.

- Bien entonces supongo que nos veremos luego – dice ji bin mientras se levanta con todo y morral mientras me extiende la mano para que la apriete.

- Bien – le digo levantándome y dándole un fraternal abrazo de despedida. Hago lo mismo con los otros.

Nos repartemos los 36.000 won entre los cuatro y cada uno emprende el camino hacia su destino. Ji bin se va con huk gak, y kang san y yo tomamos caminos separados.

Bueno creo que será una larga noche.

Camino por las calles solitarias de seoul, respirando el aire que trae la ciudad. Ya me hacía falta salir de ese encierro en el que estaba, aunque solo hubiera sido por poco más de un mes. Mientras voy buscando una estación de metro para ir a mi destino, paso enfrente de una biblioteca.

Es cierto, esto me recuerda a jaejoong ¿Cómo estará? En la cena nadie se acordó que cumplía años mas sin embargo el no se veía como si lo estuviera esperando. Tal parece como si estuviera acostumbrado a no festejar su propio cumpleaños.

Me detengo frente a la biblioteca y pienso un poco. Le falle. Dije que lo ayudaría y de todos modos le falle. ¿En que estaba pensando? Soy muy egoísta. Tan solo pensé en mi libertad y no en cómo se sentiría él si yo me marchara. No parecía muy triste en el momento en que le dije que me iría pero jaejoong tiende a guardarse sus emociones, así que de pronto no me di cuenta de cómo en realidad se sintió. Lo siento.

Hoy es su cumpleaños y yo lo abandone.

Decidido camino hacia la biblioteca adentrándome en ella por una ventana abierta. Qué suerte tengo. Camino por la solitaria y oscura biblioteca viendo la cantidad de libros que se encuentran en los estantes.

Esto debe ser el paraíso para jaejoong, pienso. Luego recordé como jaejoong siempre lee los mismos libros de siempre ya que no tiene más para leer. Creo que sería un bonito regalo de cumpleaños si le llevo algunos nuevos para que pueda entretenerse y no tener que repetir las mismas historias que ya se sabe, yo creo, que hasta de memoria.

Guardo algunos libros en mi morral y salgo por la misma ventana por la cual entre a la biblioteca. Paso por uno de esos lugares abiertos las 24 horas y compro un papel de regalo y un pequeño ponqué en forma de corazón. Si, sé que es demasiado cursi, pero no había ningún otro diseño que llevar y los otros eran demasiado caros, yo solo tengo 9.000 won.

Miro la hora, falta media hora para las 12 de la noche, tengo que llegar al orfanato antes de que se acabe el día.

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Valiéndome de las llaves, hago el mismo recorrido que hice para salir del orfanato y entro a la casa con cuidado de que los perros no me noten. Paso por la oficina del director dejando las llaves en su lugar.

Enrollo como puedo el papel regalo en los libros y me dispongo a ir a la habitación de jaejoong. Golpeo la puerta con la esperanza de que se despierte.

Me abre la puerta, y puedo ver como lo he acabado de despertar. Obvio, casi es media noche. Lleva su pijama puesta y su pelo alborotado, pero lo que más me llama la atención, es su carita que está completamente roja y húmeda como si hubiera estado llorando por horas. ¿Acaso estuvo llorando porque me fui del orfanato? ¿O porque nadie se acordó de su cumpleaños? No lo sé.

Se frota la cara con su manga y me mira sorprendido de que este ahí.

- Yunho que haces a…- no lo dejo continuar y lo interrumpo mostrándole el regalo (mal empacado, por cierto) frente a él.

El mira el regalo confundido.

- ¡Seng il chook ha hamni da~~ Seng il chook ha hamni da~! ¡Sa rang ha nuen jaejoong....Seng il chook ha hamni da! – le canto sintiéndome un poco ridículo al hacerlo.

Se queda en silencio…de nuevo.

- vamos abre tu regalo, se que te gustara.

Lo toma en sus manos y rasga el papel que contiene el obsequio. Mira los tres libros que traje para él, y levanta el rostro con una expresión que no se cómo describir.

De un momento a otro se lanza a mis brazos, llorando, enterrando su cabeza en mi pecho. Lo encierro en mi cuerpo sintiendo como vibra entre mis brazos, no entiendo porque llora. Luego de unos minutos así, se separa y con la cabeza me invita a pasar a su cuarto.




El cuarto de jaejoong es igual a como lo imaginaba. Es limpio, ordenado y huele bien, tal como él. El único problema es que es un poco sombrío pero creo que es por la oscuridad de la noche. No hay muchas cosas en el, tan solo un escritorio, un estante lleno de libros (ya me lo imaginaba) y una pequeña cama al lado de la gran ventana.

Se sienta en su cama en cruz admirando los libros y yo saco el pequeño pastel que le he traído, sentándome en la cama también. Comenzamos a comer el pastel entre los dos.

- ¿Cómo sabias que hoy es mi cumpleaños? – me pregunta después de un rato.

- Me lo dijo un pajarito – le digo molestándolo, y el entrecierra los ojos para luego reírse bajito.

- ¿Por qué lloraste hace un rato? ¿No te gusto el regalo?

- No – me dice sonriendo – es solamente porque – veo como su semblante pasa a uno más triste – nunca me habían dado un regalo de cumpleaños y mucho menos un pastel. Gracias.

Me quedo perplejo ¿Nunca?

- Algunos encargados de aquí me felicitaron hoy, sobre todo los más antiguos, pero nunca nadie me había regalado algo. Acá siempre todos celebran el cumpleaños de todos…menos el mío.

Dice eso y siento que me dan ganas de llorar.

- además hoy no es mi cumpleaños.

Ahora me siento estúpido.

- ¿Cómo?

Se ríe de nuevo – hoy hace 16 años fue el día en que mis padres me dejaron acá, por eso se supone que hoy se celebra mi cumpleaños, pero el día en que nací exactamente no lo sé.

Ahh por eso en el expediente decía “no registra”. Pobre jaejoong, ni siquiera sabe el día en que nació.

- gracias – me agradece otra vez – por el pastel y los libros, es el mejor cumpleaños que he tenido.

No es como si hubiera hecho gran cosa, solo le hice un pequeño detalle casi al final del día, pero bueno sea como sea esa oración me hace sentir importante, como si hubiera hecho algo bueno para la sociedad o algo así.

- ¿No ibas a irte? – me pregunta cuando el pastel ya casi está en su fase final.

- Si pero algo hizo que volviera – contesto honestamente.

- ¿Qué cosa?

Dudo un poco acerca si decirle que fue él la razón por la cual volví, pero decido no hacerlo – por algo.

Asiente y para mi suerte no indaga más en el tema. Jaejoong es ese tipo de persona respetuosa que no presiona más cuando no le dicen todo sobre algo. Es eso o en realidad es muy tímido para seguirme preguntando mas con el tema.

Terminamos el pastel y me acuesto sobre su cama. Es muy cómoda y acolchada. Lo volteo a mirar y él me mira sorprendido.

- debes ir a tu cuarto – dice.

- dormiré acá, tengo pereza de ir a mi habitación – digo acomodándome debajo de las cobijas como si me protegiera de que él me eche de su cama.

- No – gruñe y me empuja suavemente.

No le hago caso y me hago el dormido. Luego de unos minutos siento como se acomoda a mi lado, tal vez rindiéndose de tener que pelear conmigo. Me volteo hacia su lado y él me está dando la espalda.

- ¿estabas llorando cuando llegue acá? – pregunto y acomodo un brazo encima de su cuerpo. Lo siento tensarse ante esa acción por parte mía.

No me responde. Elevo mi cabeza para ver su cara y veo que tiene los ojos cerrados aunque yo se que está despierto. Al igual que él hace unos momentos decido no indagar más en el tema y apago la luz de la lámpara que está al lado de la cama, preparándome para dormir esta noche a su lado.


1 comentarios:

  1. Hay dioss !!!! Tantos sentimientls encontrados, son tan jddhgs que ya no se que pensar mi pobre jae ;^; ha sufrido tanto con la vida que espero que yunho lo haga feliz. Creo que ya han comenzado los sentimientos y lo bonito. Estare esperando la conti hasta pronto gracias por actualizar.

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