Shadow - Cap. 3

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Al llegar al trabajo el lunes por la mañana sabía que no era el mismo, lo supe desde que desperté el sábado con jaqueca, sentía que mi destino era conocer a Yunho, sabía que el destino me había enviado a ese club por alguna razón, que mi deber era estar ahí para conocerlo, para interesarme en él, lo sabía.

Estaba dispuesto a jugar, el tablero estaba puesto, quizá lo estuvo desde hace mucho tiempo pero no lo había notado, ahora lo sabía, tenía dos piezas en el rompecabezas, no, mejor dicho, era como un juego de Android.

¿Cómo se llamaba?

No recuerdo el nombre del juego, sólo que mi madre me había obligado a jugarlo un día que fui a verla, era sobre unos cubos, había varios en la pantalla, pero sólo dos eran iguales y debía unirlos sin interferir en el camino de los otros.

Eso era lo que debía hacer con Yunho y conmigo, unir nuestros caminos sin interferir en el de los demás, aunque no sabía cómo, pero no me rendiría.

-¿Puedo?

Mi jefe entró a la oficina sonriendo, le sonreí mientras lo invitaba a pasar.

-¿Sucede algo?

-Me preguntaba si podrías hacerme un favor.

-Dígame- era mi jefe, no podía negarle el favor.

-Como sabes, es nuestro deber revisar las licencias de los clubs nocturnos y ese tipo de cosas aburridas, trabajo extra….

Asentí, sospechaba por dónde iba el asunto.

-Y quisiera saber si puedes ir con Ahn y Yoo a revisar los lugares, salidas de emergencia, seguridad, papeles…..

-Por supuesto- dije fingiendo mi fastidio, ese era trabajo de campo que me negaba a hacer.

-Gracias- sonrió mi jefe- Aquí están los nombres de los clubs, tienen todo el día para revisarlos- dijo poniéndose de pie y caminando hacia la puerta- Pueden entrar.

Dos oficiales entraron tímidamente a mi oficina, una chica que parecía tímida y un chico con cara de bobo, suspiré resignado, novatos, me tocaba trabajar con novatos ese día.

-Te los encargo mucho, enséñales el negocio.

Cuando mi jefe salió los tres nos quedamos viendo un buen rato, yo criticándolos y ellos intimidados por mí, seguro que sabían quién era, pocos me desconocían, bien, debían saber que no acepto errores en mi trabajo, deben esforzarse para no perder su trabajo, saben que si los encuentro ineficientes estarán en la calle para el atardecer.

-Vamos- dije autoritario mientras salía de mi oficina.

Ellos sólo asintieron y salieron detrás de mí como pollitos que siguen a su mamá, durante el trayecto ninguno se atrevió a hacerme plática, ni yo a ellos, no quería congeniar con novatos, ellos estaban al final de la cadena alimenticia en la estación, cuando tuvieran su primer logro yo mismo iría a buscarlos, ahora no.

Visitamos uno a uno los clubs en la lista, por supuesto, clausuramos algunos que no cumplían con las normas establecidas, lugares ubicados en los más bajos barrios, sitios sin importancia, los novatos me miraban como suplicando una oportunidad para los dueños, pero me negué, si lo haces una vez como favor, después será obligación darles oportunidad.

-¿Cuántos nos faltan?- pregunté fastidiado.

-Sólo uno, señor- me respondió Ahn.

-Muy bien.

Sólo uno, podría librarme de ellos pronto, ni siquiera eran las 3 de la tarde, lo que me aseguraba el resto de la tarde libre, aunque en realidad lo que quería era librarme de ellos ya.

Manejé por las avenidas casi en automático, como si ya conociera al derecho y al revés el camino, a cada kilómetro recorrido mi corazón latía más rápido y por alguna razón me sentía emocionado, tanto que aceleré sin saberlo para llegar más rápido a nuestro destino. Cuando volví en mi supe el motivo, estábamos en su club…donde lo conocí, los novatos estaban algo asustados, seguro por mi forma de manejar, tal vez tuve apariencia psicópata cuando lo hice, qué importaba, estábamos aquí, lo que me ponía realmente feliz.

Entramos sin problema al lugar, el guardia nos permitió la entrada, así que mandé a los novatos a revisar salidas, instalaciones, bebidas y ese tipo de cosas, me acerqué a uno de los meseros que limpiaban las mesas para cuando abrieran el lugar. Al no haber música ni luces ni nada parecido al ambiente de un antro, el lugar parecía un museo, hermoso, seguro que el dueño tendría dinero a manos llenas.

-¿La oficina del jefe?- pregunté mostrando mi placa.

El chico la vio y después a mí, no tuvo ninguna expresión, no se sorprendió, no se asustó, nada, sólo se giró y continuó limpiando las mesas.

-Suba las escaleras que están al final del pasillo del piso VIP- me dijo en automático.

Le agradecí y me dirigí a donde me había enviado, el sitio era un buen lugar para relajarse de noche y de día, pero era seguro que sacaban más provecho de él por las noches, el piso VIP era en verdad encantador, aunque con los acabados del piso de abajo, no era tanta la diferencia, tal vez un mejor trato o algo parecido, no me importaba en realidad, subí las escaleras, tenían un acabado único, en mi vida había visto algo así, eran preciosas.

Llegué a una puerta demasiado sencilla, esperaba algo más ostentoso tomando en cuenta lo demás, me acerqué y toqué, no hubo respuesta, toqué una segunda vez y esperé, nada, tal vez el dueño todavía no llegaba, me di vuelta para irme cuando escuché la puerta abrirse. Al girar creí desfallecer, supe que perdí mi color un momento y luego me puse colorado como un tomate, el calor en mis mejillas me lo informaban.

Ahí estaba él de pie, tallando su ojo derecho, parecía estar dormido, tal vez lo estaba hasta que yo toqué, me aclaré la garganta y me acerqué de nuevo, esperaba no sonar como un idiota cuando hablara.

-Buenas tardes, ¿Park Yoochun?

-No está en estos momentos- me respondió tranquilo, al parecer yo no causaba el mismo efecto que él causaba en mí- ¿Necesita algo?

-Kim Jaejoong, vengo a revisar los papeles del lugar- dije lo más firme que pude, mostrando mi placa.

Él ni siquiera la miró, o a mí, se dio la vuelta volviendo a la habitación, me quedé de pie sin saber realmente qué hacer, él eliminaba todas mis defensas sin saberlo, se detuvo en medio de la habitación y se giró a verme, invitándome a entrar; caminé lo más seguro que pude hacia el interior, la oficina era perfecta, como esperaba, relucía de limpio.

-Tome asiento- me dijo señalando la silla frente al escritorio- ¿Algo de tomar?

-No, gracias.

Asintió y caminó detrás del escritorio tomando el teléfono, marcó un número y esperó, aun desaliñado se veía guapo, ahora que lo tenía frente a mí podía admirarlo mejor, tenía rasgos muy finos, casi como un Adonis, era un dios griego, eso era seguro.

-¿Dónde estás?- preguntó cuando le respondieron- Aquí hay un policía que quiere verte…..no, nada de eso….¿Y cómo quieres que sepa?......Revisar papeles del lugar, ya sabes…..ahhh, espera…- me miró entonces- ¿Cómo dijo que se llama?

Me sentí ofendido, yo había pensado en él todo el fin de semana y él no podía recordar mi nombre, no tenía ni cinco minutos que se lo había dicho.

-Kim Jaejoong- dije sonriendo, esto era el colmo, no podía enojarme con él, asintió y volvió a tomar el teléfono.

-Kim Jaejoong- repitió- No, nunca….tal vez no…..está bien….

Colgó el teléfono y me miró de nuevo, esos ojos me derretían, tenían un color chocolate que combinaba perfectamente con su piel, era una mirada segura pero triste.

-Estará aquí en diez minutos, ¿le molesta esperar?

¿Que si me molesta esperar con él a solas por diez minutos? ¡Claro que no! Puedo esperar todo el día si es contigo. Escondí me emoción lo mejor que pude.

-No, para nada- respondí mientras me acomodaba mejor en la silla.

El asintió aburrido y caminó hacia el pequeño bar en una de las esquinas, comenzando a prepararse un trago.

-¿Seguro que no quiere nada?

-No, gracias.

Alzó los hombros y comenzó a beber, esperaba que tomara vino o whiskey, algo parecido, pero sólo tomaba agua mineral con hielos, demasiado temprano para beber, él lo sabía, el silencio incómodo me estaba sacando de juicio, lo tenía frente a mí y no podía decirle nada, y él no parecía interesado en decirme algo; miré alrededor buscando algún tema de conversación, pero nada me venía a la mente, al menos nada que no sonara estúpido.

-¿Trabaja aquí?

Pero no pude evitar preguntar, sólo quería escuchar su voz, que me hablara y me mirara a los ojos.

-Sí- respondió con simpleza.

-Oh…¿mesero?

-Bailarín- ya sabía la respuesta.

-Debe ser algo cansado….eh…¿señor….?

-Jung Yunho- dijo presentándose, también sabía su nombre, ahora tenía el apellido- Y no, no lo es, cuando haces algo con gusto no puede cansarte.

-¿Le gusta ser bailarín?

-Yo no he dicho eso, dije que lo hago con gusto, no que me gusta- se sirvió más agua y me miró- Cuando bailo es como si me transportara a otro mundo, donde puedo olvidar mis problemas, siento que todo es fácil, pero no me gusta sentirme así, porque sé que no es la realidad, sé que no es lo que quiero hacer, al menos no para mantenerme….

-Pero hay otro motivo- me atreví a decir.

-Claro que lo hay, siempre hay motivos escondidos, no me gusta porque me siento como un cualquiera ofreciéndome a todas esas miradas lujuriosas.

Asentí, yo mismo le había dado esa mirada el viernes.

-¿Y usted?

-¿Disculpe?

-Sí, qué me dice de su trabajo.

-Pues, no me quejo, me gusta.

Me miró analizándome, sentí que desnudaba mi alma, que podía ver a través de mí, pero sólo volvió su atención a su vaso. De nuevo un silencio incómodo apareció en el ambiente, no sabía qué tema de conversación sacar, no podía pensar con claridad con él mirándome fijamente.

-¿Y….qué edad tiene?

Él sonrió sin dejar de verme.

-¿Qué es esto? ¿Un interrogatorio?

¡Rayos! Sí, sonaba cómo eso, qué se supone que había preguntado. ¿Y después que le diría? ¿Dirección? ¿Teléfono? ¿Pareja? ¿Le gusto? Parecía divertido con mi actitud, qué bueno que le alegrara, ahora soy su payaso.

-Veintidós- respondió por fin sin dejar de sonreír.

Veintidós, tenía mi edad, pero eso no se lo iba a decir, asentí tratando de parecer indiferente al asunto, quise regresar el tiempo y borrar esa pregunta, él no dejaba de mirarme y sonreír, estaba seguro que sabía que me interesaba, pero sus emociones y el tono de su voz no me daban ninguna pista de lo que él pensaba de mí.

-¿Está casado, oficial?- me preguntó, poniéndome nervioso.

-N..no…- tartamudeé la respuesta.

-¿Por qué? Es bien parecido- de nuevo burlándose de mí.

-No ha llegado la persona correcta.

-O tal vez no la ha buscado bien.

Me estaba intimidando, yo era el experto en esa materia, no era posible que él cambiara los papeles con preguntas sencillas, yo podría estar ahora teniéndolo temblando de miedo ante mis preguntas, pero simplemente me era imposible con él, sabía que la mejor defensa era una pregunta, aunque esperaba que no me la volteara.

-¿Y usted, señor Jung?

-Mmm…algo así….

Oh, no, había hecho la pregunta equivocada.

-¿Algo así?

-No es mi pareja, al menos no como tal, pero si tenemos una relación….es algo difícil…

Iba a preguntar nuevamente cuando la puerta se abrió, ambos giramos la mirada, ahí estaba, era Park, el mismo que había visto la otra noche, ahora que lo veía de cerca, era más joven de lo que me pareció, y también era bien parecido, con una mirada demasiado intimidante y segura, pero yo sabía que con él si podía comportarme como yo sé, él me causaba lástima, nostalgia e incluso felicidad, pero encima de todo eso, algo parecido al desprecio.

-Park Yoochun- dijo acercándose a mí, tendiéndome su mano a forma de saludo.

-Kim Jaejoong- respondí seriamente estrechando su mano.

-Los dejaré solos- dijo Yunho mientras caminaba hacia la puerta.

-Quédate, tenemos que hablar- ordenó Yoochun.

Yunho no respondió y se sentó en la silla al lado mío, observé su reacción hacia Yoochun, pude ver varias cosas: respeto, cariño, agradecimiento y deuda, pero no pude ver deuda de qué tipo.

-¿En qué puedo servirle, señor Kim?

-Como sabe, es nuestro deber verificar que lugares como este funcionen debidamente.

-Por supuesto, he visto a sus hombres inspeccionando el lugar- dijo divertido.

-Espero no le moleste.

-Oh, no, para nada- sonrió- Encontrará todo en orden, así como en los papeles- dijo sacando un sobre de uno de los cajones del escritorio, ofreciéndomelo- Ahí encontrará todo lo necesario con respecto al club y sus empleados, incluyéndonos- dijo señalando a Yunho y a él mismo- Puede revisarlo aquí mismo o llevárselo con usted y volver cuando guste, será bienvenido.

-Gracias, me lo llevaré para revisarlo con calma.

-Claro- Yoochun se quedó en silencio unos segundos, entonces me miró fijamente- Me parece conocido, ¿no lo he visto en algún otro lado?

Me congelé por un momento, esperaba que no me hubiera visto en el club.

-No lo creo, es la primera vez que cruzo palabra con usted- respondí en automático.

-Tal vez lo confundo, pero se me hace tan familiar….bueno, supongo que no importa.

Asentí y me levanté para irme, me sentía incómodo con Yoochun, me despedí y quise salir corriendo de ahí, pero me contuve de hacerlo, no iba a hacer el ridículo, Yoochun se puso de pie sin dejar de sonreír y me encaminó hasta la puerta.

-Hasta pronto, Kim….

1 comentarios:

  1. Anónimo8/23/2013

    uhoooo que habra querido decir Yoochun al decir que lo vio en otro lugar talvez lo vio cuando ambos yunho y yoochun estaban subiendose en su carro
    çque intriga
    me encanta - corre a leer el sgte - _.3

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