Labios del Pecado. Cap 12

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VERDADES A MEDIA.

- Yunho, nosotros n-no s----
- No digas nada Jaejoong.

¿Pero que estuve a punto de decirle? Rayos.

- Llevemos la fiesta en paz.

Luego de decir aquello, salió corriendo y perdiéndose entre los muros. Por un momento se me ablando el corazón, verlo llorar fue extraño. Pero eso solo significa una cosa, que su conciencia le está jugando una mala pasada y es justo lo que quería.




- Pobre de ti Yunho…porque no pienso llevar la fiesta en paz…

Seguí el camino que tomo, lo perseguí. La escuela puede esperar.

Salió de la gran casa para adentrarse a los cultivos. Camine sin hacer ruido. Él cayó de rodillas, yo me oculte muy bien pero podía verlo.

“Quiero olvidarme de él. Por favor, quiero olvidarme de él” Decía llorando, enterrando sus dedos en la tierra. “Aun no entiendo muchas cosas, pero prefiero no saberlas. Me hacen daño, ya no soy el mismo. Ya me canse de llorar, ya no quiero llorar.”

¿Por qué se me formaba un nudo en la garganta? Diablos.

Me aleje muy despacio, sin hacer ningún sonido. Una hilera de lágrimas caía por mi rostro.

- Yo también estoy cansado de llorar.

Me limpiaba el rostro, me restregué los ojos y tontamente tropecé con una piedra. Caí en medio de tanto cultivo y de rodillas. Una cicatriz más.

Trate de gatear pero solo haría el ridículo por lo que me quede sentado en la tierra, sobándome las rodillas.

- ¿Q-quien…

- …

Preguntaba Yunho antes de darse cuenta que era yo, quien solo me miró mientras se limpiaba las lágrimas.

- ¿Qué hacías aquí?
- V-vine a tomar…aire.

Tremenda mentira. Me levante del suelo con un pequeño ardor en las rodillas. Me limpie el pantalón sin mirar a Yunho y con ganas de salir corriendo de aquí.

- Eso no es cierto.

Decía con voz ronca y evitando mirarme.

- Yo puedo estar donde quiera. Este es un lugar libre.
- Libre y muy extenso también.
- Si tanto te molesto ¿Porque no mueves tus piernas y te largas a la hacienda donde trabajas?
Me miro con indignación, como si no pudiese creer lo que oía.

- ¿Disculpa? Al que parece que molesto es a ti. Mira lo que hiciste en la mañana conmigo ¿Por qué hiciste eso?
- ¿Y porque me besaste aquella vez sin que yo quisiera?

Bufó y rio descaradamente ¿Qué es tan gracioso?

- Pues no pareció que te desagradara.
- Imbécil. Soy tu hermano, que no se te olvide.
- Eso no te importo en la mañana ¿verdad?

No me agrada nada que hable en ese tono. No sé qué decir.

- Un poco de diversión no está mal.
- ¿Te divierte atormentarme? ¿Por qué? ¿Piensas que me gustas tanto como para perder la razón?

Poco a poco se fue acercando y su voz se escuchaba tan diferente. Tan contundente que comenzó a darme escalofríos.

- Baja tu ego un poco. Si me atraes pero eso puede desaparecer en un pestañeo si yo quiero.
- …
- Y si somos hermanos, como me acabas de aclarar entonces tengo derecho a reclamar ciertas cosas. Como, el hecho de que hayas tenido relaciones con Changmin.

A cada palabra, con su índice, chocaba mi pecho haciéndome retroceder.

- Lo reclamas porque estas celoso.
- No seas tan vanidoso, el mundo no gira a tu alrededor. Y no te voy a negar que si me puso celoso, pero ahora que lo pienso. Eres un simple niño malcriado e inmaduro.

Lo dijo con una expresión tan despectiva que me dolió.

- Changmin y tu son tal para cual, y que bueno que estén juntos.
- …
- Así no molestan la existencia de otras personas, como intentaste hacerlo conmigo. Pero adivina que…conmigo no vas a jugar.

Paso por mi lado dándome un fuerte empujón que casi vuelvo a caer. Una ráfaga de furia desordeno mis cabellos.

Escupe al cielo y te caerá en la cara ¿Sera que eso se aplicó en mí?

Él se alejaba pero se detuvo, volteó y me miró desafiante.

Se acercaba lentamente y a cada paso comenzó pronunciaba.

- Y más te vale que sigas… fingiendo… tratar bien a papá. Porque si me entero que fuiste grosero o malcriado, te las veras conmigo.

Dicho eso, retomo su camino.

- Si claro, que miedo.

--.-.-.-.-.

Los días pasaban, la situación seguía igual con él. Aunque las últimas veces que lo vi, lo note más callado, perdido, pensativo y hasta podría decir, débil. Luego no volvió a aparecerse a no ser que no me haya dado cuenta de que venía.

Yo seguía aparentando que todo iba bien con mi supuesto padre y no por la advertencia de Yunho. Solo que se mostraba atento.

Debido a que tenía que estar más tiempo con mi madre, pasaba poco tiempo con Changmin. Aunque me las ingeniaba para estar con él y tener nuestros encuentros.

.-.-.

Era viernes, la tarde cayó, el padre de Yunho, Soon, vino de visita a la Hacienda porque quería hablar conmigo. Obviamente me negué, pero ya que estaba en pose conciliadora, tuve que hacerlo.

Mi madre nos dejó en la habitación a solas.

- Jaejoong.

Curiosamente desde que lo vi, nunca me menciono la palabra “hijo”

- ¿Sobre qué quiere hablar?

Él se encontraba en pie, pero jalo una silla y quedo en frente mío. Descanso sus codos en las rodillas y quedo mirando al suelo.

- Sé que todo esto ha pasado muy rápido. Y que quizá tengas un resentimiento dentro, sé que lo tienes, es comprensible por todos los secretos.

Por lo menos él entiende eso.

- También sé que no todo está bien dentro de ti, quizá estés aparentando tu resentimiento con una careta que a final de cuentas te lastimara.
- Sabe. Yo solo quería sentir que tenía un padre.

¿Y si me sincero con él? ¿Si le dijera que se quién es mi verdadero padre? Que llegue a conocerlo. Que murió hace poco, que sorprendentemente soy dueño de una hacienda.

Simplemente veo a este señor y me nace una confianza que necesito.

- Sé que tu madre no te ha contado todo. Como fue que nos conocimos y lo que paso en adelante. Eres un chico inteligente, ya te debes haber dado cuenta de muchas cosas. Y eso a mí simplemente no me deja dormir desde que te volví a ver.
- ¿Cosas como que?

No sé si soy yo pero presiento que él quiere decirme todo.

- Creí que tu abuela seguía viva por eso nunca más los busque. Porque ella terminaría separándonos de nuevo. Y sé que lo que tu madre más necesitaba era estabilidad. Tampoco sé porque ella no me busco, cuando su madre murió.
- Mi abuela murió hace 10 años. Yo la vi tirada a filo del arroyo, estaba muy pequeño pero me sorprendió que mi madre pareciese aliviada al verla muerta, francamente toda la hacienda sintió lo mismo.

Él asintió como sabiendo el porqué de esa reacción.

- Tu abuela – apretó el puño – fue la persona más despreciable que conocí.
- Supongo que sí. Me gustaría saber muchas cosas.
- Creo que estas muy joven para eso. No sé cómo tomarías las cosas.
- Pero dijiste que era inteligente.
- Inteligente. Pero la madurez necesaria aún no la tienes.

Que impotencia, es solo decir la verdad, contarme todo. Si supiera que ya viví algo fuerte como ver morir a mi verdadero padre, que si bien es cierto no sentí mucho su perdida porque lo conocí y lo perdí el mismo día.

- Por favor solo dígame porque mi madre me miente.
- Ella tendrá sus razones.

Entonces él sabe que sé que no soy su hijo. Él lo sospecha o ya descubrió que si lo sé ¿Entonces por qué no me dice la verdad?

- Solo le pido una razón.
- Tu madre no te lo dice. Por qué te llenarías de rencor. Créeme, un adolescente no puede vivir con eso.

¿Más rencor del que tengo?

- No te pido que me veas como padre, Jaejoong. Sospecho lo que sabes. Ojala Yunho fuera igual de despierto que tú. Pero parece que se encasillo en esa…verdad.
- ¿Y porque no le dice nada?

Se acercó más a mí y me miró fijamente.

- Porque para mí, tu madre es la madre de Yunho.
- P-pero… no lo es ¿verdad?

Por favor solo necesito una afirmación. Quiero que una persona por lo menos me sea sincera.

- Quiero que él crea que si lo es. Porque si no fuera por ella, Yunho no hubiese sentido ese amor de madre que le falto durante el primer año de su vida.

Todo es tan confuso. No me afirma nada, pero trata de alguna manera de decírmelo.

- Al parecer él es feliz de que mi mamá sea su madre.
- ¿Tú no lo estás? Tuviste mucha suerte.
- No lo sé. Usted lo dijo, tengo resentimiento porque no es capaz de hablarme con la verdad.
- Te lo dirá pero no es el momento.
- ¿Por qué usted no me lo dice?

Desvió la mirada quizá pensando en la idea de contármelo.

- Puedo decirte que desde que Yunho y yo conocimos a tu madre, fuimos muy felices. Y cuando naciste lo fuimos más. Éramos la familia perfecta. Yunho y tu eran inseparables, siempre tomados de las manos él te protegía. Hasta que un día tu abuela tuvo que destruir nuestra felicidad.

¿Estoy escuchando la verdad? ¿Sera cierto?

- Ese día vi algo que nunca olvidare. Como Yunho te abrazaba y no quería dejarte ir, eran muy niños pero ambos lloraban sin quererse separar. Si hubiese sido un hombre más valiente no hubiese permitido que tu abuela me separe de tu madre. Pero tuve miedo de lo que le haría a tu madre.

Y ahí estaba, él describió la escena con la que siempre soñaba. Era un recuerdo de una niñez, quizá me marco tanto que soñaba con ese momento.

- Mi madre nunca me dijo que tenía un hermano. Bueno… que compartí con alguien mi niñez. Siempre pensé que fui hijo único.
- Creo que tanto tu madre como yo, hemos callado porque creímos que nunca nos volveríamos a encontrar.
- ¿Y que nunca nos iríamos a enterar?

Asintió dejando ver una leve sonrisa.

- Sabe que.
- Dime
- No es tan antipático como creí.

Él carcajeo alto. Aproveche ese bullicio y solté una verdad que me empezaba a ahogar.

- Mi padre murió.

Su expresión cambio totalmente.

- ¿Cómo dices?

Me puse inquieto, no debí decirlo. No debí.

- Nada.

Me baje de la cama y camine hasta la puerta presuroso.

- Jaejoong. ¿Conociste a tu padre?

Gire para verlo, tenía su rostro desencajado.

- Si. Hace unas semanas.
- ¿C-como fue que paso? ¿Tu madre lo sabe?

¿Qué hago?

- No le diga nada. Ella me oculta cosas, yo también hare lo mismo.

Soon, se acercó a mí y me tomo de las manos.

- Confía en mí. No diré nada, pero tú sabes que todo se llega a saber.
- Hace unas semanas, llego un hombre aquí, sé que fue muy irresponsable de mi parte seguirlo, pero me dijo que me llevaría a la escuela.

Él estaba muy atento escuchándome.

- Yo le creí. Había una camioneta fuera, yo me subí y durante el camino me quede dormido.
- ¡Jaejoong, no debiste hacer eso! ¡Qué pasaba si eran secuestradores!

Se tomó la cabeza, pensando lo peor.

- Si lo sé, pero no pensé. Cuando el carro se detuvo, me desperté y está en una hacienda que no conocía. Me asusté mucho. Me bajaron y me llamaron joven Lee.
- ¿Joven Lee?
- Sí, yo dije que se habían confundido pero me explicaron que me habían hecho un seguimiento por mandato de mi padre.

Recordando todo esto, se me escarapela la piel.

- Me llevaron dentro de la hacienda. Directo a una habitación y vi a un hombre tirado en esa gran cama. Cuando lo vi, me sorprendió parecerme tanto a él.
- Lee Hyun Joong. ¿Cierto?

Él sabía su nombre. Claro mi madre, debió haberle contado eso hace muchos años.

- Si ¿lo conocía?
- No, pero tu madre me conto.
- Él estaba mal, iba a morir por eso mandaron a buscarme. Para decirme que cuando él muriese yo sería dueño de esa hacienda.
- ¿Cómo?
- Sí, soy dueño de una hacienda.

Él se tapaba la boca y paso su mano por la frente, levantado los cabellos que tapaban cierta parte.

- Lo último que me dijo fue que le dijera a mi mamá que lo perdonara.

Bajó su mirada, parecía que esa parte lo enojo. No creo que sea celos.

- ¿Cuándo murió?
- Ese mismo día.
- ¿Cómo lo tomaste?
- En ese instante me dolió muchas cosas, se veía que sufría, llore. Pero pasaron los días y no sentía mucha pena, no lo conocí bien. Solo unas horas.

En ese instante, tocaron la puerta. Se escuchó la voz de mamá tras esta.

- Por favor no diga nada.
- No te preocupes.

Él abrió la puerta y mamá entro con una sonrisa.

- Me da gusto que estén conversando.

Ninguno dijo nada. Por lo que yo salí de la habitación sin antes darle las gracias al papá de Yunho. Sentí que no me mintió en nada de lo que dijo. Y ahora pensando sin rencor “Ojala él hubiese sido mi verdadero padre. Lastima”

Esa misma noche, luego de que el señor Soon se fuera, quise pasar la noche con Changmin.

Mientras iba a su habitación, sorpresivamente estaba Yunho en los pasillos con la cabeza recostada en la pared, pensando en quien sabe qué.

- ¿Qué haces tan tard---

Note que no se veía normal, parecía que estuviera a punto de caerse. A medida que me acercaba entonces notaba cosas más raras.

Tenía el pantalón lleno de tierra, y el olor que emanaba era a alcohol. Entonces reí un poco.

- ¿Estás ebrio?

Él volteo a verme y tenía sus ojos cansados, los parpados a punto de ganarle la batalla y francamente si me acercaba un poco más terminaría igual de ebrio que él.

- M-me trop-pece…
- Si ya veo por qué estás tan sucio.

Finalmente no pudo más y cayó sentado al piso.

- Sss-si papá…mm-e ve…

Arrastraba las palabras, era gracioso, nunca imagine verlo así de alcoholizado.

- S-sabes…t-tengo … un-na novia

Dijo tratándose de levantar, aunque fallo en el intento.

- ¿Enserio?
- SS-si, a-ayer lo hicimos…

¿Qué me está diciendo? A leguas se ve que miente. Pero lo ebrios, se supone, que dicen la verdad.

- Tuvieron relaciones.
- Sss-i, estuvo b-bien.

Me entro unas ganas de golpearlo. Pero porque razón lo haría, no debería de importarme, así que guarde compostura.

- Me alegro por ti.

Él intentaba ponerse en pie como podía. Se apoyaba con las manos pero resbalaba.

- Sabes que…te voy a ayudar. Das lastima.

Me acerque y el hedor era tan fuerte que mis fosas se saturaban. Lo tome y alce de los brazos, yo era alto pero él lo era más y por supuesto pesaba más.

- Y-Yunho, si me ayudaras un poco estaría perfecto.

Rayos, no sé si estoy muy débil o el pasado de peso, creo que es lo primero. Lo dejo caer pero con suavidad.

- Sabes que, llamare a mi mamá.
- N-no… n-no…
- Entonces porque rayos viniste aquí.

Al único que podía pedirle ayuda entonces seria a Changmin o a mis tías pero no sería buena idea.

- Espérate un rato.

Tome fuerzas, aire y nuevamente lo alce.

- N-no se ni porque te ayudo.
- P-porque ... me quieres…

Eso me dejo literalmente frio. Una avalancha de nieve me caía encima.

- S-sí, te quiero… ver muy lejos.

Comencé a andar, para llevarlo a la habitación, donde mi madre le daría un mejor trato.

- Y-yo sé que me…quieres…
- No hables mucho porfavor. Apestas.

No sé cómo podía andar. A las justas y a duras penas llegue a la puerta de la habitación.

- ¡Mamá! ¡Abre!

Dije pateando la puerta.

Mi madre salió con la cara literalmente pálida, asustada por la manera en que grite.

- ¡Jaejoong! ¡Que paso!... ¡Yunho!

Rayos, las madres siempre tan exageradas.

- Nada mamá, tu hijo se emborracho.

Le pase la posta a ella y sentí como el alma me regreso al cuerpo.

- ¿Por qué Yunho? ¿Pasa algo?

Pregunto acostándolo en la cama, justamente en la mía.

- Mamá ahí no ¿Dónde dormiré?

Ella solo me miro y sorpresivamente me requinto.

- Esta cama ya no es usada mucho.
- Entonces…
- Entonces nada, ayúdame a quitarle la ropa para bañarlo.
- ¿Perdón?...¿no puede hacerlo solo?

Sentí un calor subir de los pies hasta la cabeza.

- Esta sucio hijo y ebrio podría caerse o golpearse. Y tengo que llamar a Soon, para decirle que Yunho está aquí. Debe estar preocupado.

Ella salió, yo me queje pero me repitió que lo ayudara a meterse a bañar.

- Mamá está loca ¿Cómo me pide hacer eso?

Claro ella no sabe nada de lo que paso entre Yunho y yo. Ni se imagina que su hijo se muere por el otro.

Me acerco con temor, Yunho tenía los ojos cerrados. Ojala se haya dormido.

Le empiezo a quitar los zapatos.

- ¡Demonios! ¡No quiero hacer esto!

Tire los zapatos con cólera. No quiero hacerlo, me pone nervioso y no tendría porque.

De pronto él empezó a carcajear.

- ¡Cállate!

Intento sentarse en la cama, parecía un muñeco de trapo, sin control de su propio cuerpo.

- Te llevare al baño de una vez.

Gracias a dios el baño está dentro de la habitación. Muy cerca.

Él se apoya en mí y caminamos, yo cargando con todo su peso de nuevo. Empujo la puerta con el pie, y hago que Yunho se siente en la tapa del inodoro.

- Quieto.

Lo veo y pienso como quitarle la camisa sin que haya roce. Demonios.

- ¿Por qué mamá demora tanto?

Con cuidado tomo los botones de su camisa y los voy abriendo uno a uno.

Mierda, me quema el rostro. Yunho recostó su frente en mi hombro. Yo lo alejo.

- Te dije que quieto.

Pero al parecer ni escucho porque nuevamente su frente cayó en mi hombro. Esta muy cerca.

Detengo su pecho con mi mano, y le quito la camisa. Según yo lo estaba haciendo a la velocidad de la luz pero creo que voy lento.

- Yunho.

Le doy palmadas en su rostro, el apenas abre los ojos.

- Quítate tú el pantalón.
- N-no p…

Ni siquiera puede hablar.

- Dios protégeme.

Le desabotone le pantalón. El seguía con su cabeza recostada ya casi por mi cuello. Sentía su respiración chocar con esa parte sensible en mí.

Ya sentía que me palpitaba todo el cuerpo.

Le bajo el cierre con mucho pero mucho cuidado. Prefiero ver a otro lado, tener la cara levantada. Pero esto tampoco me favorecía ya que acomodaba más el rostro de Yunho en mi cuello.

- Y-yunho…
- U-uhm…

Qué demonios ni siquiera puede responder. Estaba a punto de quitarlo de encima, cuando sentí que sus labios chocaban y no accidentalmente.

- O-oye, no te p-pases…

Lo comencé a alejar, pero sentía que enterraba sus labios mucho más. Me ponía nervioso.

Entonces si lo aleje antes de que pasara algo que no quisiera. ¿O sí?

- ¿Qué te pasa?

Hice que se bajara del inodoro, y lo deje en suelo. Así simplemente tenía que jalar su pantalón.

- ¿Mamá donde rayos estas?

Tomo la basta de su pantalón, y lo voy jalando. A este paso el que terminara dándose un baño seré yo.

Trataba de mirar a otro lado, pero su torso me llamaba la atención. Muy bien formado y ese color bastante exótico.

Termine de quitarle el pantalón. Rápidamente lo tome de los antebrazos para levantarlo nuevamente. Todo esto era tan incómodo. Sentía todo de él en mi cuerpo.

Nunca definí si me gustaba. Solo me ponía nervioso cuando se me acercaba. Aunque cuando me dio ese beso aquella vez, sentí extraño en mi estómago. Y no fue nauseas precisamente.

Él se apoyó en mí, sus ojos estaban entreabiertos. Yo prefería no mirarlo, pero sus mejillas desordenaban mi cabello. Es como si buscara mi rostro. Y lo encontró.

Trataba de apresurarlo pero yo no lo iba a bañar, que lo haga solo.

Nuestras mejillas ya se juntaban, chocaban muy suave. Él se acomodó y ahora eran sus labios los que besaban mis mejillas. Sentía que poco a poco se acercaba a mi boca y yo simplemente me quedaba tieso.

- Como van Jaejoong hijo.

Mi madre entro estrepitosamente al baño, yo me quede de piedra y yunho dejo caer su cuerpo en mí.

- ¡Mamá ayúdame!

Ella corrió hacia mí y sujeto a Yunho, yo me aleje escondiendo mi rostro que ardía como nunca.

- Tu ayúdalo, yo me largo.
- P-pero hijo…

Sin escucharla Sali disparado de ahí.

Maldición. No sé si me molesta que mamá haya demorado o haya aparecido. Simplemente no lo sé.

.-.-.-Dos semana después-.-.-.

Después de aquel incidente con Yunho, al dia siguiente recuerdo que se disculpó conmigo. Yo simplemente no dije nada, no quise verlo a la cara porque me recordaba todo.

Aunque soñaba con eso muy seguido. Soñaba eso y algo más. Amanecía literalmente hecho agua. Al final todo salió al revés, el que debería estar atormentando es él y yo no. Aunque sí que debe estarlo.

Y tuve esos sueños cuando dormía con Changmin. Apagaba todas las ganas con él y me sentía mal pero algo tenía que hacer. Mamá decía que ya no fuera a pasar algunas noches con él porque se sentía sola cuando dormía. Pero aún me siento incómodo con ella, aunque no lo sabe. Por eso me da permiso de dormir con Changmin, porque si me dice que no podríamos discutir. Es bastante ingenua creo yo. No se le debe pasar por la mente que él y yo hemos estado teniendo relaciones, aunque le parece extraño debe parecerle extraño.

A veces me digo, diablos, solo tengo 16 años, no debería estar haciendo eso. Pero ahora que Yunho me dejo así, con mucha más razón tengo que apagar el fuego.

Por otro lado el señor Soon, venía a visitar dos veces por semana. Me ayudaba con los deberes, era una buena persona. Aunque Changmin me decía que quizá solo este aparentando. No lo sé. Pero por lo menos me ayuda. Y para ser sincero, a veces me da muchas ganas de llamarlo, padre.

Igual siento cierto recelo, ya que no es mi papá.

Hoy Jueves, toda la tarde me la pase durmiendo, había llegado cansado de la escuela. La noche anterior no dormí nada porque estuve con Changmin. Si mi mamá supiera lo que hago, me mataría.

- Jaejoong hijo. Despierta.

Estaba lloviendo. Gotas gruesas y sonoras no hacían más que hacerme dormir más.

- Hijo, despídete de Yunho.

Oí poco lo que dijo, pero lo oí a fin de cuenta. ¿Yunho? ¿Despedirse? Eso dijo. Me levante con pesar, restregándome los ojos.

- ¿Qué dices?
- Yunho, se va de viaje. Consiguió…un mejor trabajo e-en otro pueblo.

Su voz entrecortada me indicaba que había estado llorando.

Saque las sabanas de encima, me acomode el cabello y me dirigí afuera del dormitorio.

Efectivamente ahí estaba Yunho con su padre.

Los veo, y le echo una mirada al señor Soon, como preguntándole que estaba pasando. Solo pienso, cuando se dará cuenta Yunho de que nunca fuimos, ni somos ni seremos hermanos ¿No lo sospechara?

Mamá aparece tras mío. Se forma un silencio corto, pero Yunho lo deshace.

- Jaejoong…

Se me acerco con su maleta en manos. Sinceramente no quiero que se me acerque, aun no olvido lo que paso aquel día de su borrachera.

- Espero que las cosas mejoren para ti.

Yo solo lo escuchaba. Me siento extraño, siento como si ya hubiera vivido esto.

- Conseguí un buen trabajo, Yoochun viene conmigo. Sé que Junsu es tu amigo, espero que puedas apoyarlo, ya sabes a lo que me refiero.

Si, al parecer la situación de esos dos, no termino tan bien y mi situación con Junsu tampoco esta muy bien que digamos.

Solo asentí con la cabeza. Yunho se acercó a mi madre para despedirse.

Yo aproveche y me acerque a su papá.

- ¿Por qué se va?
- Él necesita otros aires y arreglar ciertas cosas que pasan por su mente.

¿A que se referiría? ¿Él le habrá contado lo sucedido? ¿Sabra que Yunho alguna vez me beso? El señor Soon pasó una mano por mis hombros y ambos mirábamos como mi madre y Yunho se abrazaban largamente.

- ¿Cuándo regresara?

Pregunté.

- No lo sé.

¿Qué habrá pasado? ¿Por qué habrá decidido irse a trabajar a otro lado? Que yo tenga entendido, a él le iba muy bien en la hacienda donde trabajaba. Ademas yo ya no lo molestaba, uno porque no apareció por la hacienda y dos porque el que saldría perdiendo seria yo.

Cuando se separó de mi mamá. Se acercó a mí.

- …

Suspiro y me dio un abrazo muy fuerte. Por un momento no supe cómo reaccionar. Pero correspondí su muestra. Le palmee la espalda, estaba avergonzado pero también me sentía bien abrazándolo. ¿Qué pasa conmigo? ¿Por qué siempre que digo que le hare la vida imposible a una persona, termino por quererla?

¿Dije…quererla?

Nos separamos y sacudí mi cabeza alejando ese pensamiento. Y pensé en algo curioso ya que se repetía la misma escena de nuestra niñez pero esta vez sin lágrimas y por propia voluntad.

- Adiós.

Dijo luego de separarnos.

- Suerte.

Dije dudoso. En ese momento, él hizo el intento de sonreír. Me dolió.

Comencé a recordar el día en que lo conocí, me libró de un mal momento. Recordé cuando lo vi en esta hacienda, cuando creí que era amante de mi madre. Lo juzgue mal. El rencor me cegó y tapo los oídos. Creo que aún lo hace.

Pero principalmente recordé, ese beso que me dio. Ese beso que de tan solo recordarlo, siento que las mejillas me queman. Y también recuerdo el último incidente.

- Adiós mamá.

Mi madre lo abrazo por última vez en quien sabe cuánto tiempo. Todos caminaron acompañándolo hasta la salida. Preferí no hacerlo.

Cuando creí que ya no voltearía, él lo hizo. Lo que sus labios vocalizaron me dejo sin aire. “Te quiero” dijo aprovechando que mis padres estaban consolándose el uno al otro.

“Quizá…yo también” susurre.

Camine hasta mi habitación, con un vacío que de pronto apareció. Cerré la puerta y tumbe mi cabeza en esta.

Ahora que Yunho ya no estará ¿Que pasará? ¿Todo volverá a ser como antes? ¿La relación con mi madre mejorara? ¿Me sentiré mejor que ya no este? O ¿será lo contrario? ¿Todo volverá a su lugar?




Todos estos días, lo describiría como una montaña rusa de emociones. Pase de un hijo sin padre y “hermano” que amaba a su madre, a amargado, malcriado, rencoroso, egoísta, con ansias de querer vengarme. Y ahora me encuentro con este hueco en el pecho.

No sé qué postura tomar, muchas veces la furia te hace decir cosas tontas. Cosas que salen de la herida pero que cuando lo piensas mejor, te dices a ti mismo que no era la manera correcta de responder.

Salí nuevamente de la habitación corriendo en busca de Changmin. Recorrer los pasillos siempre fueron una eternidad para mí, en estos momentos lo es más.

- ¡Changmin!

Llame a la puerta, tocando tres veces.

Él no demoró en salir.

- Creí que nos veríamos mas tarde.

Me hizo ingresar. Luego de cerrar la puerta, él fue directo a besarme el cuello.

- No Changmin. N-no quiero.

Se detuvo preguntando porque.

- P-porque, no deberíamos, n-no debemos y n-no debimos.

El carcajeo en tono burlón mirándome como preguntándose si yo hablaba enserio.

- No vengas con tu pose de moralista.
- No es una pose. Ya no quiero hacerlo.

Él camino hasta su cama y se dejó caer.

- Si no querías ¿Para qué viniste?
- Quería conversar con alguien solo eso.

Se sentó y me miró de una manera que sentía que seguía burlándose de mí.

- Tú sabes muy bien que nuestras conversaciones se redujeron solo a tener relaciones.

Se levantó y vino directo a mi boca, atrapándola con tosquedad. Lo trataba de alejar pero ponía tanta resistencia.

No me quedo más salida entonces que propinarle un golpe.

- Te dije que no.

No quería gritarle.

- Lárgate.
- …
- ¡Vete!
- S-si…Sera mejor.

Salí de la habitación mirando de reojo a Changmin, él estaba sentando en su cama, pensando.

Me dio pena verlo así.

Quizá… sea tiempo de mantener distancia.


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