Shadow - Cap. 7

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-Entrar con una sonrisa de oreja a oreja se ha vuelto un hábito, ¿verdad?

Giré cuando escuché a mi jefe, no podía dejar de sonreír, quién en mi situación podría, salir con la persona que te gusta definitivamente tenía que ser uno de los placeres de la vida, por supuesto salir con Yunho era algo complicado, con Don Posesivo a su lado, pero estaba trabajando en ello, tenía que haber una forma de salir ilesos de las garras de la bestia, y yo la encontraría.

-Es un lindo día como para no sonreír- respondí mientras me preparaba un café.

-Está nublado, Jaejoong, lleva así más de tres semanas, justo el tiempo en que entras con esa sonrisa.

¿Tanto había pasado ya al lado de Yunho? Vaya, ahora compruebo que pasar tiempo con quien quieres realmente no se siente, es que mi mundo no podía ser más perfecto.

-Bueno, que esté nublado no significa que sea un mal día.

Mi jefe movió la cabeza en desaprobación y se metió en su oficina, no me importaba lo que él u otros pensaran de mí, yo era feliz y punto, además, estaba seguro que Yunho también lo era.

-Oh, Jaejoong- me llamó mi jefe saliendo de nuevo- Todavía no termino con los archivos…¿sigue en pie tu propuesta?

¿Propuesta? ¿Cuál? Entonces el foco se prendió, lo recordaba.

-Oh, sí, por supuesto.

Mi jefe sonrió y al poco salió con varias cajas que dejó fuera de mi oficina.

-Gracias, entonces tú la mitad y yo la otra mitad, ¿vale?

-No hay problema- sonreí.

Me sorprendí, en otras circunstancias me hubiera molestado por tanto papel viejo, pero ahora era diferente, ahora podía sonreír a todo.

Comencé a revisar los papeles, uno a uno, cada archivo, habían casos muy interesantes, pero nada que no se pudiera resolver, mi estado de ánimo me permitió terminar con casi todos, ya sólo me quedaban unos cuantos, si continuaba con ese ritmo podría terminar antes de las 8 e irme a casa…irme con Yunho.

Sonreí ante la idea y decidí esforzarme más, quería verlo ya, quería abrazarlo, no, quería hacer más que abrazarlo, quería mucho más. Terminar pronto era mi idea, pero uno de los archivos llamó mi atención inevitablemente, me acomodé mejor en mi silla cuando leí el nombre, esto me interesaba, mi curiosidad era más grande, necesitaba leerlo.

Archivo #568

Asunto: Posible asesinato.

Nombre de la víctima: Jung (se omite el nombre)

Familia: Esposa finada, hijo único Jung Yunho.

Hechos: Los médicos forenses han informado que la víctima falleció debido a una embolia cerebral causada por una burbuja de aire, se ha encontrado un piquete de aguja en el brazo izquierdo de la víctima. Sin testigos. Historial de maltrato físico hacia su hijo en varias ocasiones. Se investigó al principal sospechoso, Jung Yunho, quien según vecinos, era el único que se encontraba en el departamento a la hora de la muerte, posible venganza.

No se encontraron hechos fiables, por lo que el caso queda sin resolver.




Leí más de diez veces la ficha de presentación, el informe en sí no me decía otra cosa más que en la pequeña ficha, había varios certificados médicos de Yunho incluidos, una fractura en el brazo izquierdo, hematomas en abdomen en más de cuatro ocasiones, 6 puntos en la ceja debido a un golpe, caída de la azotea que le provocó una grave lesión que casi abarcaba toda su mejilla izquierda…

Me puse a pensar, Yunho tenía una cicatriz en la mejilla, no se le veía mal, pero sí era notable, esos eran algunos de los acontecimientos que lo habían enviado al hospital, pero Yunho nunca mencionó ninguno de ellos, incluso habló de su padre como si lo amara, no podía creer lo que estaba leyendo.

Sí, parecía que Yunho tuviera un motivo para asesinar a su propio padre, pero no me parecía que fuera un asesino, eso no era probable, tal vez sólo estaba en el momento equivocado, en el lugar y hora equivocadas, Yunho mostró cariño cuando habló de su padre, nada de desprecio ni odio, ni siquiera cuando habló de la deuda que le dejó, me pareció que lo quería mucho.

Pero como si un rayo me hubiera atravesado, mi cerebro me hizo otra jugada, había juzgado mal a Yunho cuando lo vi en la oficina de Yoochun, creí que no mostraba interés en mí, pero él me había dicho que lo tenía, que aunque no lo aparentaba, él pensaba otras cosas.

Sacudí mi cabeza para alejar ese pensamiento, no podía dudar de Yunho, la policía no encontró pruebas fiables que lo culparan, así que no podía yo dudar ahora de él, han pasado más de cinco años desde entonces, no puedo ahora sacar conclusiones sin saber realmente.

El timbre de mi teléfono me sobresaltó, me aclaré la garganta y cerré el archivo, guardándolo bajo llave en mi cajón.

-Kim- respondí a secas.

-Hola, Jae, me estaba preguntando…si estás muy ocupado, he conseguido librarme de los guardias.

Yunho tenía un tono alegre, contagiándome su felicidad al instante, haciéndome olvidar el archivo en mi cajón, me sentí como un colegial cuando planea su primer cita, enrosqué mis dedos en el cable del teléfono y sonreí bobamente.

-No, tengo mucho trabajo, pero puedo continuarlo mañana- respondí, me moría por verlo.

-¿Te parece si salimos a pasear?

-¿Pasear? ¿A esta hora?

-Conozco un hermoso lugar que está abierto las 24 horas.

Lo pensé un momento, sonaba prometedor.

-Está bien, ¿dónde te veo?

-Estoy fuera de tu oficina- dijo sonriendo.

Y efectivamente, cuando salí Yunho estaba de pie recargado en un auto, apenas me vio y sonrió, yo no pude evitar hacer lo mismo, las calles habían oscurecido ya, las personas ya no caminaban por la calle, me cubrí el cuello con mi chamarra, la temperatura estaba demasiada baja.

-¿Frío?- me dijo Yunho sonriendo.

-Mucho- le respondí tratando de abrigarme más.

-Debiste traer más abrigo- dijo mientras me abrazaba y comenzábamos a caminar- a donde vamos lo necesitarás.

-¿Es en serio?- pregunté con miedo, ya estaba congelándome, no necesitaba ser realmente un cubo de hielo.

-Sí, lo es.

-Tú no traes mucho abrigo- observé.

-No lo necesito, siempre me mantengo calientito incluso a estas temperaturas.

-Tal vez en lugar de una persona eres un oso- bromeé, Yunho sonrió.

-Es posible, me gusta dormir mucho y también amo la miel y robar comida.

-Yunbear- le dije sonriendo.

-¿Eh?

-Así te diré a partir de ahora.

-¿Yunbear?

-Sí, Yunho más oso, Yunbear- concluí satisfecho.

-“Yunbear”- suspiró Yunho- está bien, entonces también te buscaré un sobrenombre.

-¿Qué?- pregunté con una mueca, nunca me han gustado los sobrenombres.

-Es justo, tú me has puesto uno, yo también puedo hacerlo.

-Te llamaré Yunho- dije seriamente.

-No, no puedes retirar lo que has dicho- dijo seriamente, pero sonriendo- lo hecho, hecho está.

-Pero…

-Nada, en cuanto piense en alguno, te lo haré saber.

Me crucé de brazos y seguí caminando en silencio, me preguntaba por qué siempre me echaba la soga al cuello, pero ahora eso no importaba mucho, ya lo había hecho. Llegamos a calles más oscuras y solitarias, la fachada de los edificios parecía incluso más descuidada, eran edificios abandonados, ni una cortina, ni una luz, nada, sólo un vagabundo de vez en cuando, sólo eso.

-¿Dónde estamos?- pregunté nervioso.

-En el lugar más abandonado del país- me respondió Yunho, parecía alerta a cualquier movimiento.

Noté que no se fiaba de nada en este lugar, así que decidí hacer lo mismo, este sitio parecía una ciudad fantasma, sólo se escuchaba el viento frío soplar a nuestro alrededor, me estaba congelando más, al no haber forma de vida aquí el frío me llegaba más, ni siquiera había visto un perro o un gato, ni siquiera una rata, nada, aquí no había nada más que lugares abandonados.

-Llegamos- me sonrió Yunho después de un rato, él parecía tan acostumbrado a estar aquí.

-¿A dónde?- dije mirando hacia todos lados, no veía nada en especial.

-Bienvenido a mi casa.

Yunho se paró frente a una casa grande sonriendo, estirando los brazos, con rejas oxidadas alrededor que la protegían, era de esas casas estilo colonial, una casa que en su época pudo haber sido de las mejores, tenía pilares a cada lado de la puerta, algunas ventanas con los vidrios rotos, en la planta alta se observaban dos habitaciones grandes, cada una con un balcón al frente, alrededor de la casa lo que alguna vez fue un jardín, ahora sólo había ramas secas y hierba en todos lados.

Caminé frente a la casa en la calle, observándola, al verla desde otro ángulo noté que había más de dos cuartos, algo parecido a un garaje al aire libre donde podía entrar un auto, incluso un espacio para mascotas.

¿Acaso Yunho había vivido aquí en su niñez?

-¿Es tu casa?

-Bueno, no es mía en realidad- sonrió apenado- desde que tengo memoria me ha fascinado esta casa, nunca he visto a nadie vivir aquí, así como la estás viendo ha estado más de veinte años.

-¿Y los dueños?

-Nadie lo sabe, al menos no a quien yo pregunté, antes había un guardia que la cuidaba, no sé qué pasó con él, sólo se fue, pero como ves, a final de cuentas ha sido abandonada como lo demás- Yunho suspiró soñando- ¿Entramos?

-¿No es ilegal?

-Oficial, después de todo- sonrió- No creo que sea ilegal, no hay nadie en este lugar, ya he entrado muchas veces, no he tomado nada, aunque debo decir que tampoco hay nada de valor en ella, ¿vamos?

Lo pensé un momento, parecía importante para Yunho, así que decidí entrar, asentí mientras lo seguía, abrió la reja sin problemas, no hizo sonido alguno, todo en este lugar parecía muerto, había una pequeña fuente del lado izquierdo.

-Aquí solía beber agua Taepoong- me sonrió Yunho.

-¿Taepoong?

Yunho miró con nostalgia la fuente.

-Así hubiera llamado a mi perro, siempre quise un Siberian Husky, el guardia me dejaba jugar aquí, me imaginaba corriendo por el jardín con Taepoong, cuando se cansaba, él tomaba agua de aquí.

No sabía si mirar con ternura a Yunho o creer que estaba loco, pero opté por la primera, todos alguna vez hemos tenido amigos imaginarios. Yunho caminó hacia la puerta y me hizo una señal para que lo siguiera, miré una última vez la fuente, entonces me pareció realmente ver un perro bebiendo agua de ella, sacudí mi cabeza y me apresuré a ir con Yunho.

Sacó una llave de su pantalón y la metió en la cerradura, la puerta cedió al instante sin problemas.

-¿Cómo es que tienes la llave?- dije sorprendido.

-El guardia me la dejó antes de irse, “un sitio inútil”, eso había dicho antes de marcharse fastidiado.

Al entrar me recorrió una especie de paz y tranquilidad, como si éste fuera en realidad mi hogar, como si la casa me llamara, caminé lentamente por el pasillo, jamás había estado aquí, y sin embargo, conocía la casa, lo sabía.

Yunho entró detrás de mí y cerró la puerta para evitar que el frío siguiera entrando, miré las pinturas, estaban cubiertas de polvo, pero sabía exactamente el orden de cada una respecto al artista, un escalofrío me recorrió la espalda, no podía explicarme cómo es que conocía la casa sin haberla pisado antes.

Yunho recorrió el pasillo, admirando lentamente cada uno de los adornos en ella, cada mueble, cada pequeña partícula, con un brillo especial en sus ojos, entonces me miró, se le veía triste.

-Puede parecer que esté loco- me dijo casi en un susurro- pero sé que he vivido aquí…

-¿Viviste aquí?

-No, no me refiero a realmente vivir…es…cómo explicarte, como si en otra época, en otro lugar, esta casa fuera mía, la primera vez que entré aquí sabía dónde estaban las cosas exactamente, cuántas habitaciones, qué tenía de especial cada una, lo sabía sin haber estado aquí antes, pero he vivido aquí, lo sé.

Asentí, en estos momentos yo me sentía igual.

-En esta casa me siento feliz, sé que estoy protegido, sé que puedo ser fuerte…

-¿Yoochun sabe de esto?

-No, no lo sabe, nunca le he hablado de esta casa, porque es algo especial para mí, no creí compartirlo con nadie, pero aquí estamos, lo he compartido contigo- me sonrió, pero pareció pensarlo un momento- Bueno, eres la segunda persona a la que traigo aquí…

-¿Segunda?

-Mi padre fue el primero, cuando lo traje, él me sonrió y me dijo que tal vez, algún día, la casa sería mía- dijo sonriendo.

Pero al mencionar a su padre me hizo recordar el archivo oculto en mi escritorio, un escalofrío me recorrió por completo, sentí miedo e inseguridad.

¿Realmente conocía a Yunho?

No lo sabía, ya no podía estar seguro de nada, no con lo que había leído, pero era tan absurdo creer palabras sin argumentos, tenía que escucharlo de él, tenía que saber qué pasó en realidad, no sólo por mi bien, sino también por el mío, incluso por el de Yoochun, por el bien de todos.

-¿Yunho?- lo llamé inseguro.

Él me miró, no podía descifrar nada en su mirada, nada.

-¿Quieres irte?

Negué con la cabeza, la casa me gustaba, era como decía él, era un hogar, pero tenía que preguntarle, era ahora o nunca.

-Pareces asustado, ¿estás bien?- me preguntó preocupado, asentí y respiré profundamente, aquí voy, tengo que hacerlo.

-¿Puedo hacerte una pregunta…personal?

Se incorporó, estaba preocupado, me miró fijamente, parecía enojado, como si ya supiera lo que quería preguntar, acababa de tronar su burbuja, eso podía verlo, pero no podía echarme atrás.

-Adelante- me dijo con seriedad, lo que me hacía dudar sobre su personalidad.

-¿C..cómo…?-las palabras se atoraban en mi garganta, eso nunca me había pasado en todos mis años como oficial- ¿Cómo murió tu padre?- solté al fin.

Yunho suspiró aliviado, o eso me pareció a mí, cerró los ojos, tal vez esperaba otra pregunta, sus manos dejaron de tensarse, así como su quijada, cuando abrió los ojos nuevamente pude ver la luz de felicidad que tenían antes, me sonrió cariñosamente y volvió a su tarea de examinar las figurillas frente a él.

-Le dio una embolia, eso me dijeron- me respondió simplemente.

No pude notar ninguna emoción en su respuesta, no había cariño, no había tristeza, no había odio, satisfacción, nada.

¿Acaso no creí que quería a su padre? ¿Por qué no lo decía triste, o con alguna emoción?

Su reacción sólo provocó que mi desconfianza aumentara otro poco, sí, es cierto que llevo poco tiempo de conocerlo, pero no puedo creer que matara a su padre, eso no va con él.

-¿Quieres ir?- me preguntó de repente.

-¿Ah? ¿Ir? ¿A dónde?

-Al lugar donde murió mi padre…mi verdadera casa.

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