New Beginning

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Titulo: New Beginning
Autor: Minato
Pareja: MinSu
Género: Slash
Extensión: Oneshot
N/A: Esta historia es un hecho real modificado para su deleite, consta de 2 relatos, la perspectiva de Junsu y de Changmin respectivamente… pero ambas llegan a una conclusión común un “Nuevo Comienzo”.
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[Versión de Junsu]

Buenas tardes, mi nombre es Kim Junsu, tengo 21 años y en estos momentos vivo solo en un pequeño apartamento cerca del subterráneo, estudio hace 4 años en una universidad de Seúl, en una carrera que me desagrada, pero que me ha traído a pesar de eso grandes satisfacciones, como fieles amigos y la persona que amo.

La vida está llena de idas y venidas, la mía no ha sido la excepción, tuve una infancia feliz y una adolescencia llevadera, entré a la universidad lleno de expectativas de conocer personas y formarme como persona. A primera vista mis compañeros eran agradables, al instante congenié con un grupo de ellos, mi risa estridente al poco tiempo se escuchó por toda la sala.

No creo que fuera el destino como dicen las novelas rosas lo que me obligó a voltearme ese primer día de clases, para notar al ser más desagradable que había tenido la oportunidad de conocer, era un muchacho alto, moreno y bien parecido, pero con una sonrisa cínica en los labios que me desagradaba, no pude evitar pensar algo como “que odioso”.

Todo transcurrió normal hasta mediados de ese año, una fiesta y unas amigas en común fueron el punto clave de nuestro primer acercamiento, recuerdo que tú ya estabas en la fiesta. Mi amiga y la tuya nos presentaron formalmente, para luego dejarnos solos.

- Hola soy Junsu - dije incomodo.

- Changmin – fue todo lo que obtuve por respuesta

- ¿Bebes? – pregunté indicando la mesa de las bebidas, moviste la cabeza negativamente y te sentaste en el sillón que tenías a tu espalda. Fui hasta la mesa, me serví un poco de vodka negro con hielo y me senté a tu lado.

- Te he visto en clases – dije de pronto para romper el silencio – no sé qué hablar contigo –suspiré resignado. Tú solo sonreíste burlón.

De esta manera y sin apuros fuimos conociendo mas del otro, así los días se transformaron en meses, una noche sin previo aviso me besaste, todo fue confuso, nos juntamos a estudiar porque tendríamos exámenes pronto, me dormí encima de los cuadernos y desperté con tus labios pegados a los míos.

- ¿Qué haces? – dije incorporándome y tocándome los labios, los sentía calientes por tu contacto. Solo me miraste fijo y sonreíste travieso, poco a poco caminaste hacia mí, mientras yo retrocedía nervioso y rojo hasta las orejas – No estoy para tus bromas, Changmin – dije nervioso y medio tartamudo, cuando choqué con la pared y noté que no tenía escapatoria.

Changmin caminó hasta quedar a centímetros de mi cara, se acercó a mi oreja y me susurró – A ti te gustan los hombres – mi rostro no podía estar más desfigurado por la sorpresa – de hecho, te gusto yo – con lo último mi corazón dejó de latir por un rato, se separó de mí y me miró calculador.

Respiré profundo varias veces para calmarme, cuando lo logré le dije – Qué si eso es cierto – le retuve la mirada serio – qué vas a hacer si de verdad me gustas – caminé hacia él decidido y lo besé.

Después de esta escena sacada de cualquier dorama comenzamos a salir, para ambos era nuestra primera experiencia homosexual seria, tuvimos peleas como cualquier pareja, Changmin era y es el típico celoso, mientras yo soy el ser pacífico que todo lo soluciona hablando.

Eres serio e inteligente yo un despistado e hiperactivo, el ser totalmente opuestos. Como dice la física contemporánea hace que nos atraigamos el uno al otro espontáneamente. He de recalcar que ocultamos nuestro amor a parte del mundo, a excepción de tu familia y algunos amigos cercanos, por miedo a la discriminación que podríamos sufrir, aunque sinceramente, a mi me importa una mierda lo que piensen los demás.

Esta situación de estar a escondidas era excitante, sabíamos y sabemos ocultar bien nuestra condición sexual, no somos ni seremos los típicos maricones que se sacan las cejas, se ponen brillo en los labios y adoptan un vocabularios y movimientos totalmente afeminados para su género, no creo en eso de que el “todo poderoso se equivoco de envase” por decirlo de alguna manera, soy un hombre que ama a otro y punto.

En cosas de amor eres el ser mas frió con que he tenido que tratar, pero en la intimidad eres puro fuego, aunque tenga que emplear mis mejores técnicas para avivar la llama, el resultado siempre es placentero para ambos, a mí me gusta innovar en la cama, con posturas o caricias nuevas, lugares exóticos donde tener sexo y ocurrencias del momento, estoy orgulloso de mi capacidad imaginativa. Tú siempre te rehúsas al comienzo, diciendo “Junsu hay mucha gente nos van a escuchar o maldito Su” pero, ¿a quién engañas? si estas igual de deseoso que yo de hacerme tuyo y yo de hacerte mío. Nuestras sesiones siempre terminan conmigo gimiendo tu nombre, mordiendo tu cuello o besando tus labios con gula, me traes loco… ¿Qué no se nota?

Como dije anteriormente los comienzos siempre son maravillosos, uno explora y descubre nuevas actitudes del ser amado que terminan de completar la imagen mental que nos vamos formando de ellos, descubrí por ejemplo que te encantan las cosas dulces, que las frutillas son tu perdición, que ves y lees porno, que te enojas fácilmente, que te desagrada que tome y me vuelva una gata en celo y tantas otras cosas que por tiempo y espacio no terminare de decir.

Pero todos esos momentos colores de rosa se vieron empañados, cuando un semestre apareció como ayudante de un ramo Yoochun, no niego que lo encontré atractivo, era todo lo contrario a ti, no tardamos mucho en hacernos amigos, tenemos varios aspectos en común, ambos bebemos, nos gustan las fiestas y somos sociables. Cuando él me ocupaba de modelo en sus explicaciones no entendía el porqué de tu cara larga y enojo, hasta que Chunnie después de una clase me expusiera sus sentimientos y me besara.

Aquel beso me supo tan diferente al tuyo, tan carente de muchas cosas, comprendí que con quien de verdad quería estar era contigo, pero mi tristeza fue grande cuando te enteraste de la peor manera, por terceros y no por mi boca de esta seudo traición. Recuerdo que tu enfado fue tal, que casi nos separa para siempre, pero nuestro amor y la necesidad del otro nos hizo recapacitar y plantearnos volver con ciertas condiciones a cumplir.

Así muchas noches pasaron y la desgracia tocó mi hogar, no directamente a mí sino a mi abuelo, no recuerdo si lo dije, pero en aquel tiempo vivía con ellos, mi madre conoció hacia años a un tipo y se había mudado con él a un lugar lejos de Seúl. Como decía mi abuelo cayó enfermo de un mal progresivo al hígado, cada día que pasaba se debilitaba un poco más, al vivir con él la responsabilidad de cuidarlo recayó en mí, su único nieto, era obvio que debía inclinar la balanza más hacia mi familia que hacia mi amante, lamento tal vez, haber hecho esto sin un aviso previo y que te sintieras abandonado de mi parte, pero qué podía hacer si el hombre que hizo lo que soy ahora estaba muriendo.
Mi mundo dejó de dar vueltas cuando me dijiste que rompías conmigo, de hecho hace mucho tiempo se estaba deteriorando, tú eras un pilar importante que me daba fuerzas para seguir porque sabía que te vería, me abrazarías y me dirías que todo estaría bien.

Comenzó a cubrirme la oscuridad, no podía comprender que cuando más te necesitaba tú soltabas mi mano y me dejabas desnudo a mi suerte, es que acaso no veías que me rompía todos los días un poco.

En los días que vinieron después de la ruptura fueron espantosos, el estado de mi abuelo empeoró y falleció a la semana que me dijeras que te ibas de mi lado. Estaba y estoy devastado, el Junsu feliz y sonriente se fue a la mierda, sólo soy una cáscara vacía que trata de unir los pedazos de su vida y así seguir viviendo… ¿Te doy asco? ¿Sientes pena por mí?

Esperé como un idiota a que aparecieras en los funerales, ni tu sombra fue capaz de alcanzarme, lloré como nunca antes lo había hecho sacando la pena contenida por tu pérdida y la pérdida de mi abuelo, no te odio por no ir, me odio por extrañarte tanto.
Ahora que escribo estas líneas me siento mejor, el dolor que en su momento sentí es cada vez más débil, por eso me atreví a buscarte, sabía que si me plantaba en la puerta de tu casa me darías con la misma en la nariz, por eso marqué el numero de tu celular, ya cuando pensaba que no contestarías el llamado escuché tu voz al otro lado de la línea.

- Soy Junsu no cuelgues – dije rápidamente

<. Silencio .>

- Mmm… mi abuelo falleció – una sonrisa triste se dibujó en mi rostro
- Lo lamento – me dijiste fríamente
- ¿Cómo estás? – pregunté, sólo quería escuchar un poco mas tu voz
- ¿Qué quieres Junsu? –
- ¿Podemos vernos mañana? –
- ¿A qué hora y dónde? –
- Donde siempre a las 4 de la tarde – No terminé de decir la frase y tú ya habías terminado la llamada.

A eso de las 3 de la tarde del día siguiente salí de mi pequeño apartamento, el lugar de siempre era la entrada de una estación del subterráneo, cuando llegué tú ya estabas esperándome, vestías un chaquetón negro que te llegaba a las rodillas, unos pantalones ceñidos al cuerpo con unas zapatillas a juego y unos lentes de marco grueso que te cubrían los ojos, mi corazón y mente trabajaron al máximo para impedir que corriera a abrazarte. Esa mañana estaba pronosticada lluvia, por lo que llevaba un atuendo parecido al que vería en el cuerpo de Changmin, con la pequeña diferencia que yo llevaba lentes oscuros y gruesos guantes, precauciones para que no notaras lo demacrado y frío que estaba.
Me acerqué lentamente a donde te encontrabas, te levantaste como en cámara lenta y esperaste a que estuviera a una distancia decente para hablarme.

- Qué quieres decirme – me cuestionaste al instante
- Aquí no, vamos a una cafetería cercana, hace frío – tirité producto de un súbito escalofrió que recorrió todo mi cuerpo. Min me miró de pies a cabeza como analizándome, acercó una mano lentamente a mis lentes oscuros y me los quitó, yo me petrifiqué no del frío que sentía sino de su contacto con mi piel.

- Te ves horrible – sonreí lo más normal que pude, le quité los lentes, me los volví a colocar y caminé por delante de él indicándole que me siguiera
- Es aquí – dije cuando llegamos a la humilde cafetería, busqué la mesa mas apartada que encontré, donde no hubiera mucha gente alrededor. Me senté en ella y al instante vino la camarera a pedir nuestra orden – un capuchino, por favor – Min pidió lo suyo y la muchacha se retiró.

- Dime para qué me trajiste aquí, tengo cosas que hacer – lo miré un momento y me sentí morir al ver sus ojos más fríos que nunca.

-¿Por qué no fuiste al funeral de mi abuelo?- me sobaba las manos nervioso, antes que llegara a contestar, llegó la camarera con nuestra orden y la pregunta quedó sin respuesta, bebí un poco del líquido caliente que me dio fuerzas para preguntar - ¿Por qué me dejaste cuando más te necesitaba?- Tu actitud altanera no cambió ni un poco, bebiste tu café a pequeños sorbos ¿Qué esperabas?... qué llorara, qué gritara, qué cayera muerto de la tristeza. No te iba a dar en el gusto Shim Changmin algo de lo que aprendí de todo esto, es que soy más fuerte de lo que pensaba o pretendo ser, te miré serio – responde por favor, también tengo cosas que hacer –

- Te ves patético actuando de esta manera, como un pobre bicho herido – te acomodaste en el asiento, para seguir diciendo cosas hirientes que abrían cada vez más la herida de mi alma - ¿Quieres volver conmigo? Pues volvamos si tanto lo deseas, extrañas mis caricias, mis besos – te acercaste a mi oído por sobre la mesa – mi pene - . Solo veía mover tu boca, no podía escuchar lo que me decías, estaba paralizado por el hecho de darme cuenta de lo inhumano que eras – Tu abuelo está muerto, ya no hay nadie que nos moleste – me miraste y te reíste burlón.

- Si, nadie que nos moleste – susurré como un demente, me levanté de mi asiento rápidamente y con toda la rabia que tenía acumulada, te di tal puñetazo en el rostro que caíste de espaldas de la silla – ¡Eres un pobre imbécil! – grité a todo pulmón y salí corriendo del lugar.

Corrí tan fuerte como mis piernas me lo permitieron, en esos momentos llovía copiosamente, ¿qué importaba el clima?, cuando mi corazón terminaba de romperse. Llegué no sé como a un sendero, lo seguí y me encontré con un desolado mirador, me acerqué al barandal y grité mi dolor, mis lagrimas se mezclaban con el agua.

- Estás loco – escuché que decían a mis espaldas, me di la vuelta y era Changmin con su mirada fría puesta en mi persona y su sonrisa burlona teñida de rojo por el golpe que le había dado.

- A que has venido, a ver cómo me destruyo – no podía ver bien por las lágrimas que caían sin control por mis mejillas – a cerciorarte que tus palabras si me herían, pues lo hicieron – le devolví la mirada fría – ¿a qué mierda has venido, Changmin? – le grité desesperado, caí de rodillas al suelo, el frío calaba mis huesos, estaba loco de dolor.

Sentí que unos brazos rodeaban mis hombros, yo tiritaba sin control, levanté la vista y vi tu figura difusa, apoyé mi frente en tu hombro un momento respirando tu olor. Como pude me incorporé sin levantarme del suelo, acaricié tu mejilla con cariño, luego tomé tus manos y las dirigí a mi cuello – Mátame Changmin, no quiero sufrir más – no sé si llorabas, después de eso solo sentí unos segundos tus labios sobre los míos y caí en la inconsciencia.

Desperté al día siguiente perdido y desorientado, me levanté con esfuerzo de la cama que me cobijaba, me dolía todo el cuerpo, me miré en un espejo cercano y mi aspecto era más que lamentable, ojos hinchados por el llanto, ojeras por los días sin dormir y desnutrido por la mala alimentación. Vestía una camisa y ropa interior varias tallas más grandes que la mía, caminé por un corto pasillo hasta que me topé con una pequeña mesa, en su cubierta había cereal y leche servida en un bol.

- Siento lo de ayer – miré a mi interlocutor y recién di cuenta donde estaba, quise salir de ahí lo más rápido posible no me importaba irme descalzo y medio desnudo – No seas idiota, cerré con llave, sabía que intentarías escapar cuando te dieras cuenta donde te encontrabas - dijo triunfante al ver que mi intento de fuga había sido anulado. Me tomó de la muñeca, cogió el bol y me sentó en un sofá cercano, Changmin hizo lo mismo quedando al frente mío, comenzó a ofrecerme cereal como si yo fuera un niño desvalido. Al principio me negué a aceptar su lástima – Junsu come – repetía una y otra vez ante mis negativas.

Solo bastó que sonara mí estomago para empezar a masticar lo que él me ofrecía, cuando me sentí más a gusto le dije – Te das cuenta que eres un completo idiota – el otro paró de alimentarme y me miró tiernamente.

-Pero soy el idiota que amas – después de decir esto, Changmin me besó como hace mucho tiempo no lo hacía… con amor.

Fin

4 comentarios:

  1. Anónimo8/16/2011

    auch... me gusto mucho sinceramente :D
    ouch xD hay no se que mas decir... es que me gusto pero me quede "mut" xD jajaja

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  2. haaaaaaaaaaa lo ame, estubo hermoso TT_TT
    maldito changmin rgulloso, te quedo super
    igual a las personalidades reales, es perfecto, te juro que lo ame, sigue asi, amo esta pareja, ya extrañaba leer un fic de ellos, me encanto el fic, nos leemos

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  3. ME ENCANTO!!! MUY BUENO!!

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  4. Anónimo12/05/2012

    en verdad me da mucha verguenza hacer esto pero ia lo estoi haciendo bueno la historia es realmente impactada en verdad m lo imagino y me da cosas ..hubiese sido lindo si se trataba de un hombre y una mujer y sin las partes hormonales

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