Love is a Force of Nature. Cap 35.1

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Por la Senda del Lobo:
Valles del Sur – Primera Parte


Nunca quise poner mi corazón en negación […]
Tú me haces testificar
Tú puedes hacer que un simio cambie su forma…
Abre tus puertas que no puedo esperar por ver la luz
[Locked out of Heaven, Bruno Mars]


Yunho detuvo la marcha cuando se encontró al borde de la frontera del gran bosque, observando la panorámica con asombro. Esta era la primera vez que abandonaría el bosque, su territorio, y marcharía rumbo a los confines más recónditos de tan extraña tierra. El paisaje se abría a su paso; Yunho pudo divisar a la lejanía el humo proveniente de las tierras volcánicas que debía atravesar antes de llegar a los fértiles valles del sur. Sabía por referencias la ubicación de la colonia del sur, pero jamás la había visitado personalmente, y sólo llevaba en la memoria los relatos de algunos lobos viajeros de las maravillas de los valles.
Decidido, se dio impulso y volvió a retomar la marcha en dirección al sur. El camino era largo, y  a pesar de su velocidad, le tomaría bastante tiempo en llegar por lo que tenía que mantener el ritmo constante y procurar pasar lo más rápido posible por los lugares, no quería despertar ninguna sospecha entre los transeúntes y mientras menos lo vieran marchar sería mejor.

El camino no fue nada de fácil,  luego de haber dejado el bosque atrás y entrado en tierra derecha hacia las mesetas volcánicas ya no habían arboles ni planicies verdes que lo acompañaran sino tan sólo tierra seca, árida y rocosa. La tierra bajo sus patas estaba llena de baches, grandes formaciones rocosas y peñascos por doquier, digno de la hostilidad que le aguardaba cuando llegara finalmente a la tierra de los volcanes. Inmediatamente Yunho fue invadido por el fuerte olor a ceniza densa mientras trotaba alrededor de un espeso pantano con aguas negras. Casi no se había topado con lobos o alguna silueta humana, era evidente que aquella vía era raramente transitada y claro, si la ruta se tornaba cada vez más tormentosa.
El humo que desprendían los cercanos volcanes parecía haber oscurecido el cielo y Yunho ya prácticamente no podía distinguir la claridad, era casi como si hubiese sido inmerso a un terreno donde sólo reinaba la oscuridad de la noche. El pensamiento hizo que se le erizara el pelaje mientras continuaba serpenteando obstáculos, rocas y peñascos en dirección fija.

Luego de haber recorrido por la senda rocosa Yunho finalmente vio los volcanes a tan sólo metros de distancia. El terreno se abría bruscamente, con apenas un estrecho camino entre la inmensidad de los volcanes que se alzaban en todo su esplendor. Había en total cuatro volcanes que yacían inmersos en las entrañas de aquellas grandes formaciones de tierra. El humo de las cenizas se había intensificado al punto de hacer difícil la visibilidad y Yunho pudo percatarse de la abrupta subida de temperatura del ambiente. Si bien los volcanes no habían hecho erupción en siglos, se mantenían en constante actividad, vomitando vestigios de lava volcánica y lluvias de cenizas. A Yunho le pareció curioso que semejante tierra tan hostil resguardara finalmente la ruta a los valles tan llenos de vegetación, pero supuso que una tierra tan provechosa debía estar resguardada por obstáculos para así conservar la tranquilidad del entorno.
Se hizo camino entre la estrecha senda que se abría entre los volcanes, reduciendo la velocidad para no lastimarse con los filosos roqueríos que adornaban el trayecto, que a su vez estaba lleno de piedras fosilizadas y el fuerte olor a ceniza ardiente que prácticamente estaba aturdiendo su cabeza. Se sintió enfermo con el olor, su agudo sentido del olfato prácticamente nublado con la atmósfera, pero continuó de todas formas. Ya no faltaba mucho para dejar atrás la hostilidad del camino ya que apenas pudo percibir entre el denso humo que la senda se abría y revelaba atisbos de planicies verdes. Yunho apresuró la marcha; su velocidad haciéndolo casi imperceptible a los ojos de cualquiera para salir del lugar lo antes posible.

Moviéndose desde los volcanes a la nueva tierra fue como emerger desde la noche al día. La estrechez y dificultad del camino le dieron acceso finalmente a hectáreas de planicies verdes que se extendían más allá de lo que el ojo puede observar. El paisaje volvió con absoluta claridad ante sus ojos, dejando el denso olor a ceniza atrás para ser remplazado por una diversidad de aromas que sólo le recordaban a la flor de la primavera, el apogeo del verano eterno.
Yunho nunca había visto tanto color, la vegetación lo había dejado perplejo e incluso aminoró un poco la marcha para poder disfrutar la sensación mejor. Era incapaz de contar la cantidad de flores que cubrían la tierra por millas enteras; sus sentidos completamente embriagados en los distintos perfumes y aromas. A ratos se encontraba inmerso en el centro de un vasto océano de pétalos y abruptamente detenía su marcha para observar el viento recorrer los jardines que no parecían tener fin. Era increíble, todo a su alrededor parecía haber salido de un verdadero cuento de hadas. Por supuesto que los relatos habían estado en lo correcto, el camino hacia el sur no podía haber sido más bello.
Sus pensamientos divagaron sin permiso en el recuerdo de Heechul…a él de muy joven siempre le gustó la vegetación, las plantas y las flores. Yunho recordaba como él y Heechul se refugiaban por largas horas en el santuario de las hadas, ambos tendidos en el césped y hablando de su futuro. No hubo ningún momento en que Yunho fuese infeliz a su lado…y el tiempo que ambos estuvieron juntos fue prácticamente un sueño. Prefirió quedarse con los buenos recuerdos…porque los malos eran demasiado dolorosos para siquiera volver a evocarlos, y continuó su camino con el recuerdo de Heechul arrimado a su pelaje como si su podría vida dependiera de ello…

Luego de haber recorrido largos tramos con tan sólo las flores como compañeras, Yunho pudo divisar hacia el sur los montes cubiertos de verde. Supuso que eran los límites, y que pasado ellos se encontraría la colonia. Por primera vez en todo su recorrido pudo divisar movimiento y algunas personas a su paso. Divisó algunos lobos pasar por las tierras con el símbolo del sur en sus hombros, y algunos comerciantes con carretas llenas de artilugios. Tan lejos de la metrópolis era de imaginarse que la tierra del sur tuviera su núcleo y comercio propio.
Llegó a los pies de los montes verdes cuando el sol ya casi se había puesto. Estaba exhausto por haber recorrido tanto en tan poco tiempo, y definitivamente no se sentía en condiciones para llegar a la colonia sin haber recuperado fuerzas. La entrada a la colonia de hombres lobo del sur se abría entre los montes en forma de una enorme cueva, pero Yunho decidió que no entraría todavía, necesitaba descansar si quería enfrentar a la gente y en estos momentos se encontraba completamente desgastado.
Una pequeña cueva escondida a las orillas de un monte llamó su atención. Yunho observó que gente iba y venía por ella; volvió a su forma humana, cubriendo su rostro con la capucha que Hina le había regalado y caminando hasta la entrada. La cueva tenía escrito con henna ‘Taberna de la puerta de luz’. Yunho supuso que podría encontrar refugio adentro y sin más preámbulos entró. Adentro el lugar estaba adaptado con mesas y sillas por doquier, muchos licántropos se hallaban en grupo charlando y bebiendo de un brebaje  color verde que Yunho realmente no pudo distinguir mientras caminaba hasta la barra, perfectamente tallada en madera y se sentaba en uno de los bancos. El tabernero, un licántropo de mirada escudriñante y una larga cabellera negra inmediatamente clavó los ojos en su figura.
“¿Forastero?” le preguntó, esbozando una sonrisa. “No tienes cara de sureño”
“Vengo de muy lejos, soy de la tierra de los mortales” Yunho mintió para resguardar su propia seguridad, sonriéndole de medio lado ante la mirada curiosa del tabernero. “Sólo estoy aquí por un encargo”
“¿No me digas que has venido a cazar al Lobo de Fuego? Muchos licántropos que han pasado por aquí andan rastreándolo”
“¿Lobo de Fuego?” Yunho le arqueó una ceja, adoptando una expresión de curiosidad aunque ya sabía perfectamente a lo que el tabernero se refería. Esta era la ocasión perfecta para averiguar más acerca del actual curso de las cosas.
“¿Te sirvo algo, chico? No creo que quieras escuchar las noticias sin un buen trago de absenta”
Yunho vaciló, porque no traía nada de dinero consigo, pero luego se percató de algo pesado que yacía en los bolsillos de su capucha. Llevó la mano hasta ella y se encontró con una pequeña bolsita atada, que parecía contener monedas de algún tipo. Sonrió, esa mujer maldita siempre pensaba en todo…
“Claro, tomaré el especial de la casa” El tabernero asintió y luego le puso al frente una copa llena con un líquido de color verduzco y esencia fuerte. Yunho le puso una moneda de oro en la mesa y el tabernero le sonrió.
“Hace mucho que no veía oro por estas tierras, se nota que vienes de afuera” lanzó una risita al observarlo tomarse el líquido de un sólo sorbo. El alcohol se expandió y quemó dentro de su cuerpo cual tentáculos de fuego, hormigueándole dentro.
“Así que no sabes nada del Lobo de Fuego” le dijo mientras volvía a llenarle la copa. Yunho iba a ponerle otra moneda en la mesa pero en tabernero negó con la cabeza.
“Descuida, con lo que me diste es suficiente. Bueno, con respecto al Lobo de Fuego toda la controversia surgió por el enfrentamiento que hubo entre vampiros y licántropos hace algunas semanas atrás. Un lobo, el alpha de la comunidad del bosque, se dice que creó un incendio con un fuego que podía manipular, y se dio a la fuga con un vampiro entre sus brazos. ¿Puedes creerlo? Se fugó con un vampiro, el pobre líder de la comunidad del bosque estaba destrozado. No sólo perdió la mitad de sus tropas en el incendio, sino que también perdió su honor al ser repudiado por su alpha”
Yunho lo escuchó en silencio, bebiendo de su copa y asintiendo. No podía llegar a sentir remordimiento por haber abandonado a Changmin, tan sólo le pesaba haber dejado a Ji Hae a su suerte.
“Ahora hay una recompensa por su cabeza. El líder de la colonia del bosque ha puesto a ambas comunidades, la del norte y la del sur, a patrullar y cazar a cual híbrido pillen por los alrededores. El precio por el Lobo de Fuego es altísimo, nunca nadie había ofrecido una recompensa de ese tamaño y no sólo eso, también es el reconocimiento público entre los licántropos. Muchos forasteros han llegado de todos lados a cazar híbridos aquí pero al parecer nadie lo ha vuelto a ver”
“¿Y tienen una idea de su aspecto siquiera?” Yunho inquirió, sintiendo el alcohol rápidamente fluir por sus venas, reconfortándolo.
“El fuego, muchacho” el tabernero añadió. “La gente que estuvo en la pelea dijo que su energía irradia una vibra que probablemente será reconocible si se produce un enfrentamiento”
“¿Qué hay de los lobos del sur? ¿Están todos organizados en las persecuciones?” Yunho le agradeció nuevamente al tabernero cuando volvió a llenarle la copa, escuchándolo suspirar.
“Nuestro líder, la Joya, ha dado la orden de persecución contra los híbridos. La colonia está con menos gente producto de ello, la mayoría de nuestros lobos están repartidos por las tierras en búsqueda de cualquier híbrido que puedan pillar. Hemos tenido noticias de que ha habido bastantes enfrentamientos, pero nadie ha podido encontrarse con el Lobo de Fuego”
“La Joya del sur” Yunho sonrió ante el apodo de Heechul, lo había escuchado comentar en la colonia del bosque hace algunos años atrás, junto con la noticia de su reciente unión. Recordó la facilidad con la que destacaba entre sus pares allá en los tiempos del bosque, y lo de Joya de pronto le pareció sumamente adecuado.
“De seguro tuvo una gran tarea para llegar a alzarse como líder” comentó.
“Y que lo digas” el tabernero asintió, tomando un copa vacía y comenzando a refregarla con un paño. “Aún recuerdo cuando Kim Heechul llegó a la colonia hace varios años atrás, yo recién había comenzado con la taberna y bueno…jamás había visto a un muchachito con tanto carácter” lanzó una risita y Yunho le asintió, mirándolo a los ojos con expresión curiosa. El tabernero hizo una moción vaga con la mano libre mientras continuaba.
“Se rehusaba a pelear y repudiaba nuestras costumbres con toda su alma. Lo encerraron en una mazmorra para disciplinarlo pero no se callaba, oh no…no dejaba de protestar. Una noche cuando me tocó hacer un reemplazo como guardia de su celda lo oí con mis propias orejas. Restallaba a apenas le pasabas un plato de comida, con una lengua sin domar. Exigía que lo dejaran ir, decía que su lugar estaba en el bosque y que tenía que regresar. Mascullaba que le habían tendido una trampa para arrebatarlo de su Sangre, y que el sur jamás sería su hogar”
Al escucharlo, Yunho sintió su pecho contraerse y una familiar punzada de dolor que no había sentido en años comenzó a reptar por su sistema. El abrupto aullido de lamento de su lobo interno hizo eco con su propio dolor y le abrió la mente a los recuerdos. Casi podía revivir el dolor con las palabras del tabernero…casi podía oír los gritos de Heechul y las lágrimas resbalándose por su rostro. Relámpagos de imágenes centellaron ante sus ojos y de pronto estaba de vuelta, de vuelta a la última noche en que estuvieron juntos, de vuelta a la última vez que pudo perderse en su carne ardiente…
“Chico” el tabernero lo trajo de vuelta a la realidad y clavó sus ojos en los suyos, arqueándole una ceja.
“¿Me estás escuchando o ya te emborrachaste? Porque pareciera que no estás aquí”
“No, no” Yunho sintió sus mejillas encenderse al haberse ensimismado en los recuerdos. ‘Sólo estaba…a una vida entera de distancia…’
“Estoy bien, tan sólo estaba…pensando en lo terrible que suena lo que me has contado”
“Bueno, no todo es tan terrible como suena. Hubieron rumores con respecto a la verdadera procedencia de Heechul, hermanos del bosque susurraban entre tragos de absenta que en efecto lo habían arrebatado del lado de otro lobo por órdenes superiores, pero con el paso del tiempo la Joya fue soltándose y puliendo su carácter hasta alzarse por sobre todos. La prueba está en que ahora es líder y la tarea de proteger nuestra honra recae sobre sus finos hombros”
“Entiendo, se nota que es una tarea bastante exhaustiva” Yunho le dijo, volviendo a tomar un sorbo de absenta, saboreando la agridulzura del licor. Los recuerdos aún estaban revoloteando por su mente, pero Yunho decidió acallarlos con más alcohol.
“¿Has venido a transar con alguien del sur? Hemos tenido visitas de forasteros, algunos del norte incluso, pero nadie de la otra dimensión”
“Algo así, vengo a conversar de un asunto con un viejo amigo” Yunho le sonrió, sintiendo el alcohol llegando a relajar todos sus músculos. “¿Hay alguna posibilidad de que pueda pasar la noche aquí? No quisiera molestar a mi amigo a esta hora  y estoy cansado por el viaje”
“Por supuesto, todos los lobos son bienvenidos en mi taberna. Al fondo está la posada, ve a hablar con Fuu, mi unión. Ella es la encargada de los viajeros”
“Gracias” Yunho se paró del banco, notando el efecto del alcohol que adormeció sus extremidades. Se sintió de pronto observado por algunos licántropos que aún bebían, así que no volteó a mirar y caminó pasado la barra hasta el fondo de la cueva por un camino de tierra.
“¿Señor?” una voz lo interrumpió y Yunho se paró en seco. Giró el rostro para observar a una mujer de una melena castaña y grandes ojos color miel mirándolo con expresión curiosa. Tenía marcados rasgos japoneses, pero hablaba la lengua común a la perfección.
“¿Viene a quedarse?” ella ladeó un poco la cabeza, observándolo.
“E-Eh, si” Yunho odiaba titubear, pero el alcohol y la poca costumbre le había pasado la cuenta. “¿Fuu?”
“La misma, por favor déjeme guiarle a una de las madrigueras” la mujer lobo sonrió, radiante, y comenzó a caminar por la oscuridad. El camino tan sólo estaba alumbrado por antorchas de fuego ardiente colgadas en las esquinas del lugar. Yunho no supo realmente cuánto caminó, la cueva parecía realmente un verdadero laberinto, pero finalmente ella se detuvo a los pies de una pequeña madriguera.
“Es la única que nos queda por hoy, hemos tenido bastantes viajeros por las persecuciones” ella se hizo a un lado para dejarlo pasar, pero Yunho vaciló antes.
“¿Y…pago ahora o…?“
“¡No, no!” lanzó una risita y Yunho se sintió avergonzado, mordiendo su labio inferior. “Mañana cuando te retires hablas con Jin en la taberna y él arreglará las cuentas. ¡Qué descanses!”
Y tan rápido como había aparecido se esfumó por el laberinto que era la cueva. Yunho lanzó un suspiro y entró a su pequeña morada temporal. El lecho era de suave heno y a su lado había un velador tallado de madera con una antorcha al costado que alumbraba el lugar.
Tan cansado estaba que tan sólo se desplomó sobre el lecho, estirando sus músculos y sintiendo todo el cansancio producto del viaje pasándole cuentas. Yunho se sentía adormecido producto del alcohol y el cansancio acumulado. Cerró los ojos, lanzando un suspiro y lentamente relajándose, cayendo rápidamente en la inconsciencia, exhausto.

Despertó extrañado al desconocer la morada, pero luego recordó que había decidido pasar la noche en la taberna, descansando del viaje. Yunho se levantó del lecho, estirándose y luego ajustando la capucha a su cuerpo para abandonar la madriguera. Se encontró de nuevo con el laberinto de la cueva, pero se percató que en las paredes se encontraban unas flechas tatuadas que indicaban la dirección; supuso que el estado en que se encontraba la noche  anterior no le permitió darse cuenta de las señaléticas, Yunho realmente había perdido la costumbre de beber. Pasó una mano por su cabello, reacomodando los mechones desordenados mientras seguía las flechas para salir de la cueva. Pudo percatarse de algunas madrigueras en el transcurso del camino y finalmente se topó con Fuu sentada detrás de un mostrador de madera conversando con otra mujer lobo. Ella le dirigió una sonrisa mientras Yunho pasaba a su lado y le hacía un gesto de despedida.
“Espero volver a verlo por estos lados, señor” Fuu lo despidió con la mano y Yunho imitó su  gesto, sonriéndole.
“Gracias por su hospitalidad” Yunho bajó la cabeza antes de retirarse de la posada y caminar de vuelta a la taberna. Encontró a Jin detrás del bar, atiendo a dos solitarios licántropos que bebían ajenjo sentados en la barra.
“¿Jin?” el tabernero giró el rostro para mirarlo, sonriéndole.
“Si, es mi nombre. Espero que hayas pasado buena noche”
“Descansé bastante” Yunho le dijo, mientras saludaba a los dos licántropos bajando la cabeza. Los aludidos imitaron el gesto, volviendo a conversar entre ellos.
“Debo irme ya, te dejaré un par de monedas por las molestias” metió la mano en el bolsillo de la capucha, cogiendo tres monedas de oro y dejándolas sobre la barra. Jin asintió, tomándolas y bajando la cabeza en gesto de agradecimiento.
“Espero volverte a verte por estos lados si es que reconsideras unirte a la persecución”
“Quién sabe, puede que esté de vuelta por un trago de tan buen absenta” Yunho le respondió, sonriendo.
“El diablo verde es la bebida típica del sur para que lo sepas” Jin comentó, observándolo caminar hacia la salida.
“Y de diablo tiene bastante”
Yunho lanzó una risita, cubriéndose el rostro con la capucha antes de abandonar la taberna para entrar de lleno a la colonia del sur. Una refrescante brisa golpeó su rostro al salir hacia el valle, caminando hasta la imponente cueva que era la entrada a las entrañas de la colonia. Se detuvo a los pies de la cueva, observando los grabados que poseía en henna; una infinidad de tribales en forma de enredaderas con flores. Yunho caminó el sendero de la cueva, observando la luz del valle como verdadera luciérnaga resplandeciente en la oscuridad de la cueva.

Cuando finalmente salió de la cueva quedó completamente perplejo con el panorama. Los montes que resguardaban el valle se abrían a un paisaje impresionante de prados verdes bañados por la luz de la mañana sobre un cielo azul más claro y resplandeciente que nunca. Yunho realmente no pudo calcular su extensión, sólo podía contemplar el terreno perplejo. Plácidas tierras por doquier, fértiles, con ríos anchos de aguas que apenas se movían y cientos de lagos que brillaban en la luz del sol como verdaderos espejos. En el extremo oeste del valle Yunho pudo percatarse del camino que descendía directo a las tierras fértiles, llenos de un sin número de cosechas alrededor de las múltiples madrigueras hechas de barro y piedra seca, grandes edificaciones se destacaban entre el verde a su alrededor. Al frente suyo estaba una extensa pradera verde donde los lobos iban y venían, riendo y lanzando carcajadas; algunos cargando provisiones, otros iban camino a las madrigueras. Se podían ver manadas practicando por toda la pradera, lobos entrando y saliendo de la colonia; todo envuelto en la calidez y apogeo de la naturaleza. La vida del valle estaba llena de júbilo y de verdadera tranquilidad…era casi como si estuviesen viviendo en una primavera eterna.
Caminó finalmente, abriéndose paso por el terreno y decidido a preguntar por la ubicación de Heechul. Yunho percibió que estaba  siendo observado, pero supuso que tan sólo debía ser por su vestimenta de extranjero y tan sólo siguió su paso hasta el camino que bajaba a las tierras fértiles donde se hallaban las madrigueras. De un segundo a otro, los sentidos se Yunho se alertaron al sentir que alguien lo interceptaba y lo tomaba del brazo, reteniéndolo.
“Te conozco” un murmullo y Yunho se paró en seco, sobresaltándose ante el súbito amarre.
“Soy fisionomista por excelencia. Oh, no sabes cuántos honores voy a recibir en la colonia del bosque cuando les cuente que tengo al mismísimo Lobo de Fuego entre mis garras” el licántropo le quitó la capucha del rostro y cuando Yunho volteó a mirarlo lo reconoció…era Keiichi, el alpha de Heechul, e inmediatamente trató de zafarse.
“Suéltame” Yunho masculló ante la presión del amarre. “No he venido a pelear, tan sólo quiero hablar con Heechul”
“Claro que hablarás con él…cuando estés en el calabozo. No sé cómo has tenido el coraje de venir hasta acá si sabes que toda la comunidad de licántropos te está buscando. ¡Guar—!”
Keiichi no pudo continuar, lanzó un grito al sentir la quemadura en su brazo e inmediatamente lo soltó, observando perplejo el fuego oscuro que había aparecido en la mano de Yunho.
“Te dije que me soltaras” Yunho restalló, desasiendo el fuego de su mano ante la mirada perpleja de Keiichi. “Ahora, vamos a dejar las cosas claras: O me llevas donde Heechul en este mismo instante o le prenderé fuego a todos sus preciados valles”
“¡Desgraciado, no lo voy a permitir!” el grito alertó a la gente, que inmediatamente comenzó a percatarse del enfrentamiento. Keiichi se abalanzó contra Yunho; transformándose a su forma intermedia, largas garras chorreando veneno queriendo atravesarlo. Yunho lo esquivó, transformándose a su vez para pelear contra él cuerpo contra cuerpo, volteándose para contrarrestar un golpe de sus garras con las suyas; el chirrido de ambas garras resonando a su alrededor.
“¡El alpha Keiichi está siendo atacado por un traidor! ¡Todos contra el intruso!”
Yunho  escuchó el grito y una docena de licántropos aparecieron a su alrededor rodeándolo por completo; gruñidos y miradas asesinas acorralándolo en un círculo. Keiichi dio un paso delante de ellos y Yunho volvió a su forma humana, quitándose la capucha del cuerpo para revelar sus resplandecientes ojos disparejos; la oscuridad y el plateado incandescente sorprendiendo a la audiencia de licántropos.
“Pensé que pelearíamos como dos caballeros, Keiichi y que no me atacarían en masa como cobardes” le espetó, lanzando un resoplido. “Pues bien…dos pueden jugar el mismo juego”
Yunho masculló, ojos disparejos brillando mientras concentraba su oscura energía; su lobo interno despertando a su llamado. Ambas manos se cubrieron del fuego oscuro ante los suspiros de asombro de los licántropos que lo observaban. Yunho rodeó el fuego alrededor de su cuerpo,  las llamas emanando por su piel como si fueran de su propia sangre. Keiichi estaba perplejo e inmediatamente le ordenó a los licántropos que lo tenían rodeado que retrocedieran.
“¿Dónde está tu altanería ahora?” Yunho le disparó, controlando las llamas y dirigiéndolas hasta pasos del cuerpo del alpha; las llamas prácticamente quemándole el pelaje. Keiichi rápidamente dio un paso hacia atrás; su rostro pálido ante el fuego que ahora amenazaba con quemar todo a su paso.
“¡Quiero ver a su líder ahora!” Yunho bramó y su fuego se expandió como la mala hierba, provocando que los licántropos salieran corriendo despavoridos, aterrados al sentirse perseguidos por las llamas. El fuego devoraba la hierba a su alrededor mientras el caos se expandía por los valles. Nadie se atrevía siquiera acercarse a Yunho, quien permanecía rodeado por su oscura energía, concentrado en  evitar la emboscada espantando a sus opresores.

“¿Qué significa todo esto?” la voz aguda restalló cual trueno en tormenta. Kim Heechul emergió desde las tierras fértiles del valle, observando a sus licántropos correr por doquier; caos y gritos al sentir el fuego oscuro expandiéndose y quemando a su paso.
De un segundo a otro los ojos de Yunho se apagaron junto con el fuego que desapareció de las cercanías en un parpadeo, dejando tan sólo dejos de pastizales chamuscados y suspiros y gimoteos de asombro en los lobos sureños. Yunho volvió a tomar la capucha del suelo, caminando en dirección a Heechul, quien lo miraba prácticamente perplejo. Sintió una fuerte opresión en el pecho al observar los ojos descolocados de Heechul y su rostro comprimido ante el abrupto caos que surgió en sus tierras.
“¿Y-Yun…Yunnie?” preguntó prácticamente en shock, pero era él…era Yunho el que tenía ante sus ojos, el mismo de siempre…sólo que ahora lucía diferente.
“¿Qué…estás haciendo aquí?” Heechul lo escudriñó con la mirada cuando Yunho se paró a pasos de su cuerpo. Se aterró al observar la voraz tonalidad dispareja de sus ojos y pudo percibir su creciente energía irradiando hasta por sus poros. Era la misma sensación de aquella noche de batalla en la planicie… Este sin duda no era el Yunho que Heechul conoció años atrás y que lo encandiló. Si bien Yunho siempre poseyó una fuerza que rayaba en lo inexplicable, la oscuridad y voraz potencia que irradiaba su aura le produjo escalofríos.
“Lamento haber causado tanto alboroto Heechul, pero tu alpha me provocó una emboscada y era la única manera de defenderme” Yunho suspiró, parándose al frente de él algo inseguro. Heechul tenía el mismo aire ostentoso y las mismas facciones suaves y dulces de siempre, grácil hasta cuando no se movía. El tiempo sólo le había jugado a su favor, alargando su cabello castaño rojizo y afinando su expresión. Sus pantalones de seda blanca parecían brillar con la luz del sol y en ambos antebrazos llevaba enroscadas serpientes ornamentadas, las escamas de oro centellando al paso, resaltando sobre su piel blanca.
“Heechul” Keiichi rápidamente se acercó a él, lanzándole dagas a Yunho con la mirada. “El demonio de ojos plateados ha expandido el fuego por el valle. Estoy esperando tu orden para arrestarlo”
“Estoy consciente de ello” Heechul murmuró, suspirando y volviendo la mirada hasta Yunho. “Quiero escuchar sus razones. Si Yunho ha venido hasta los valles debe ser por algo”
Yunho le sonrió y no pudo contenerse más, reduciendo la distancia para abrazarlo; Heechul era el mismo después de todo. Sus yemas pulsaron al estrecharlo e inhalar…Yunho pudo sentir la corriente eléctrica y su lobo interno se removió dentro al hacer contacto con él, pero inmediatamente reprimió la perturbación. No podía dejar que su lobo interno tomara el control…de lo contrario todo se iría al diablo.
“Gracias” murmuró contra sus brazos. Heechul correspondió el abrazo, volviendo a retomar la confianza en él al sentirlo nuevamente cerca…podrá haber cambiado de apariencia, pero en el fondo seguía siendo la misma persona. Su lobo interno le gimoteó dentro, insistente, y Heechul se sobresaltó al escucharlo, silenciándolo de abrupto. Quizás…el tiempo no los había separado tanto después de todo.
“Hablemos en la madriguera” le dijo cuando se separó de sus brazos. Yunho asintió, pero Keiichi aún tenía sus protestas.
“¿El híbrido ataca a tu gente y aun así accedes a recibirlo? Tenemos órdenes de llevarlo de vuelta a la colonia del bosque” se acercó a tomar a Heechul del brazo, forzando el contacto visual. “Sabes que sólo quiero lo mejor para la colonia”
“Keiichi” Heechul susurró, llevando una mano al rostro de su alpha y recorriéndolo con sus dedos. “Yunho es amigo mío y no voy a darle la espalda, independiente que haya atacado o no, fue defensa propia y lo sabes. Nuestro pasado es más fuerte que las órdenes establecidas”
“Hee—”
“Por favor, entiéndeme. Quiero escuchar lo que Yunho vino a decir”
“Nuestra gente está aterrada con el ataque, de todas formas lo van a linchar” Keiichi siguió insistiéndole, ojos prácticamente suplicantes al tratar de hacerlo entrar en razón.
“Eso está por verse. Encárgate de transmitir mi mensaje: el Lobo de Fuego es un viejo amigo y su líder quiere escucharlo, fin del tema”

A pesar de que no poseía ninguna corona sobre su cabello, Heechul habló como un verdadero rey, haciéndole honor a su apodo como ‘Joya del sur’. Se acercó hasta Yunho, haciéndole un gesto con la cabeza para que lo siguiera. Yunho inmediatamente lo siguió, dejando a un ofuscado Keiichi detrás que corrió a reunirse con los lobos, maldiciendo a Yunho entre dientes…




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Koiko: Primera parte de los Valles del Sur porque el maldito livejournal me restringe las palabras, por lo que ustedes mis amados lectores tendrán que esperar a que yo suba la otra parte y los deje en el suspenso unos días más e.e Para su información, las andanzas de Junsu también están divididas en dos partes, y luego las de Yunho yendo al norte en tres partes (A,B,C) respectivamente si es que su señoría livejournal lo permite xd
Disfruté mucho escribiendo el capítulo C: Me encanta escribir acerca de paisajes y andanzas. Y sí, describí a Heechul como un rey porque es mi diva favorita y le daré el lujo de ser una diva del sur también xd ¿Qué pasará en esa madriguera? e.e tendrán que esperar unos días de suspenso para averiguarlo. Quiero escuchar sus pronósticos C: gracias nuevamente por el apoyo!

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