Love is a Force of Nature. Cap 36.2

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Regreso del Hijo de la Oscuridad:
Seúl – Segunda Parte

No sé distinguir
Entre besos y raíces
No sé distinguir
Lo complicado de lo simple…
[La Chispa Adecuada, Héroes del Silencio]


Junsu despertó cuando escuchó el sonido de la cubierta de su ataúd levantarse para revelar a la figura de Sivela al lado de su ataúd. Se había cambiado, y ahora llevaba pantalones de cuero y una blusa ajustada del mismo azul de sus ojos; su largo pelo rizado cayendo libre sobre sus hombros. Le sonrió, tendiéndole una mano. Junsu la tomó, saltando afuera del ataúd y en ese mismo instante escuchó un gutural grito proveniente desde abajo. ‘Hyukjae’…pensó, alertado, corriendo escalera abajo junto a ella para observarlo retorciéndose en el diván, su cuerpo encorvado en posición fetal y ambos ojos abiertos; perfilados en rojo y resplandecientes.
“Es la sed” Sivela murmuró al observarlo. “Iré a buscar el sedante” se perdió por el corredor, mientras Junsu caminaba casi con cautela hasta su figura. Hyukjae se percató de su presencia, girando el rostro para clavar los ojos en los suyos, su expresión cargada de ira y de temor.
“¿QUE ES LO QUE ME HAS HECHO?” restalló, lanzando un grito al sentir otro temblor de su cuerpo. “T-Tengo…sed…” Hyukjae llevó las manos a su rostro, dejando escapar un ahogado sollozo al continuar retorciéndose.
“Hyukkie” Junsu le susurró al sentarse en cuclillas para quedar a nivel, llevando las manos a su rostro y retirando las suyas, forzando el contacto visual.
“Shh, tranquilo” una de sus manos acarició su rostro con delicadeza. Hyukjae reaccionó al contacto, inclinando la mano hacia su palma y lanzando un pequeño gimoteo.
“Ya pasará, te lo juro” la mano libre de Junsu se enredó en sus cabellos; Hyukjae parecía haberse calmado ante el contacto y Junsu confirmó las palabras de Sivela sobre los vínculos.
“Hazte a un lado Junsu, le inyectaré el sedante” Sivela le dijo al llevar nuevamente al living. Junsu asintió, retirando las manos del rostro de Hyukjae. Él protestó, pero Junsu se mantuvo cerca para apaciguarlo. Sivela se sentó a su nivel, preparando la jeringa y llevándola directo a su vena yugular. De un sólo movimiento se la clavó; Hyukjae gritó y se retorció, tratando de empujarla pero Sivela atajó una de sus manos en el aire y lo retuvo al diván. Lentamente la expresión de Hyukjae se relajó hasta quedar prácticamente inmóvil. Sivela retiró la jeringa, incorporándose y dejándolo nuevamente tendido.
“¿Estará bien?” Junsu le preguntó al observar lo lacio que parecía su cuerpo.
“Dale unos minutos a que haga efecto, el sedante lo está relajando y calmando su sed. Dentro de una media hora estará lúcido y podrás conversar con él”
Junsu asintió, caminando hasta el sillón de terciopelo y sentándose en él, dejando descansar la espalda.
“¿No estás hambriento?” Sivela le preguntó al tomar asiento en el sillón al frente del suyo, sonriéndole con algo de malicia.
“No realmente. Ser híbrido ha reducido considerablemente mis ansias por sangre”
“De todas formas nos alimentaremos cuando entrenes a tu vampiro. Además que no rindo bien sin un buen trago de sangre” ella lanzó una risita. Junsu se encogió de hombros, realmente no quería abusar del sabor de la sangre humana…pero supuso que estando bajo la morada de Sivela también debía acatarse a sus reglas.

Hyukjae reaccionó antes de lo esperado. Junsu lo sintió removerse en el diván, girando el rostro para contemplarlos cual recién despierto de un trance.
“¿J-Junsu?” murmuró al fijar la vista en su rostro. “¿Realmente eres tú?”
Hyukjae se sentó y Junsu se paró del sillón, caminando hasta su figura y sonriéndole.
“Hola, Hyukjae” le dijo y lo observó reflejar su sonrisa, parándose a su vez para correr a estrecharlo entre sus brazos.
“Entonces no fue un sueño lo de anoche…” murmuró contra su figura. Junsu lo estrechó y luego se separó de sus brazos, tomando una de sus manos y mirándolo a los ojos.
“No fue un sueño. La razón de mi desaparición fue porque me convirtieron en vampiro y viajé…muy lejos de aquí, a tierras que ni siquiera podrías imaginarte. Mi naturaleza…me obliga a beber sangre y anoche…no pude contenerme contigo. En tus últimas fuerzas me suplicaste que no te dejara morir y bueno…no lo hice. Hyukkie…eres un vampiro”
“Un año” murmuró y Junsu abrió los ojos de par en par al escucharlo. “Ha pasado un año desde tu desaparición. Todos te dieron por muerto y ahora…estás aquí, parado al frente de mí. Sé lo que te pedí anoche, Jun…estaba en parte consciente. No quería que volvieras a dejarme, yo…te he extrañado muchísimo” volvió a lanzarse a sus brazos y Junsu prácticamente quedó perplejo ante sus palabras. Un año...siendo que para él habrán sido menos de seis meses de su conversión. Las palabras de Hina sobre el flujo del tiempo en la tierra de los mortales volvieron a su mente, y entonces a Junsu le hizo sentido. Eran dimensiones distintas, con otras percepciones del tiempo…
“Yo también te he extraño, Hyukkie” murmuró contra su figura. “A mi familia, mi ciudad y mi antigua vida…pero eso ya es pasado, no puedo volver atrás. Ahora tengo un objetivo en que concentrarme, pero no te preocupes…no voy abandonarte a tu suerte. Soy tu creador y te voy a brindar todo lo que sé sobre tu nueva condición” le dijo, separándose de sus brazos y volteando el rostro para mirar a Sivela quien los miraba con una expresión divertida en el rostro.
“Tú” Hyukjae murmuró, voz chorreando ácido, pero Junsu lo interrumpió.
“Ella es mi creadora, su nombre es Sivela” Junsu posó un brazo sobre su hombro en un gesto apaciguador. Hyukjae lanzó un suspiro, la frustración filtrándose de su cuerpo al sentir aquel contacto.
“Lamento que hayamos tenido un mal comienzo, Hyukjae. Pero deberías estar feliz por una parte, si no te hubiese capturado jamás te habrías reencontrado con tu amigo”  Sivela se rio, levantándose del sillón y dirigiéndose a Junsu.
“Será mejor que nos pongamos en marcha, Junsu. Hyukjae necesita ser instruido y todavía tenemos que encontrar a Yoochun”
“¿Yoochun?” Hyukjae preguntó, mirando a Junsu con expresión curiosa.
“Es una larga historia. Tengo mucho que contarte, Hyukkie…pero por ahora sólo tendrás que confiar en mi”
“Siempre he confiado en ti, Suie…eso no lo dudes” le sonrió, cogiendo su mano y apretándola con fuerza. Junsu le devolvió el gesto y luego giró el rostro en dirección a Sivela.
“Bueno, si están listos entonces…” se cubrió de una densa niebla, desapareciendo de su vista. Junsu la percibió sobre el tejado y observó la sorpresa en el rostro de Hyukjae.
“Ya aprenderás, te lo juro” le dijo, concentrando la oscuridad de la noche alrededor de su cuerpo, sólo que está vez la hizo expandir para cubrirlos a ambos. La niebla se pegó a ambos cuerpos; Junsu entrelazó su mano a la de Hyukjae, dejándose transportar por ella y arrastrándolo consigo hasta quedar en la azotea al frente de Sivela. Hyukjae estaba perplejo, pero no fue capaz siquiera de articular palabras cuando sintió que se movían nuevamente…esta vez saltando de tejado en tejado. Hyukjae fue bombardeado por una serie de sonidos estridentes que aturdieron sus sentidos y se percató, para su sorpresa, que podía percibir hasta el más lejano ladrido de perro proveniente de las afueras de la ciudad. El cambio en su percepción fue tremendo y prácticamente lo hizo perder el balance al quedar aturdido; se habría caído de no ser por el amarre de Junsu sobre su mano que lo sostenía y lo impulsaba a saltar junto a él. Luego de domar la sensación, sus sentidos lentamente acostumbrándose al cambio, se sorprendió aún más con sus propios pasos al percatarse de que él también podía saltar largas distancias. Recorrieron largos tramos hasta que Sivela y Junsu detuvieron la marcha, abruptamente descendiendo a un callejón. Hyukjae puso los pies en el suelo luego de lo que parecieron una eternidad de minutos surcando los cielos, y observó a una mujer dormitando al lado de un basurero, quizás ebria o algo por el estilo.
“Junsu, es tu turno para demostrar si todavía recuerdas mis enseñanzas” Sivela articuló. Junsu lanzó un bufido, tirando a Hyukjae de la mano para que ambos avanzaran en dirección a la joven.
“¿Junsu, qué hacemos aquí?” le preguntó, mirando de reojo el cuerpo de la joven. Llevaba apenas un vestido que cubría su figura; Hyukjae pudo percibir el aroma del alcohol que emanaba de su cuerpo y de pronto…el sonido de su pulso llegó a su sistema como la más cautivante sinfonía…
“Eres un vampiro Hyukjae, y si quieres vivir tendrás que alimentarte de sangre” Junsu le susurró, acercándolo hasta la figura de la joven. Se inclinó hasta su cuerpo; Hyukjae lo miraba con una expresión de completa confusión en el rostro. Suspiró, llevando una de sus manos hasta el cuello de la joven, apenas hundiendo las uñas en la piel.
“Como vampiro, la sangre te atraerá igual que una polilla a la luz brillante, beber sangre se convertirá en tu máxima prioridad sobre todo. Tus instintos y la sed constantemente estarán acechándote, pero aquí con los humanos…lo más importante es ser breve y no dejar rastro de tu ataque. Los lobos merodean por las calles y resguardan la seguridad de los humanos. Si te llegan a sorprender será un combate a muerte, dalo por hecho. Ahora acércate, Hyukkie…siente su sangre llamarte” Junsu giró el rostro para mirarlo, el hilillo de sangre brillando sobre la blanca piel de la joven. Se hizo a un lado cuando Hyukjae se inclinó a su nivel, observando la sangre con ojos brillosos. Miró a Junsu y él asintió; Hyukjae descendió el rostro hasta su cuello, lamiendo la sangre y lanzando un gemido desde el fondo de su garganta, era la miel más dulce que había probado. Sus colmillos se extendieron por completo y abruptamente se los clavó, abriendo una herida y llenándose con su sangre. La joven reaccionó ante el ataque, pero no fue capaz siquiera de gritar porque Junsu en ese instante la sedó, recordando las palabras de Sivela; su tibio aliento rozándola y haciéndola perder la consciencia.
“Escucha su pulso dentro, no debes dejar de poner atención a sus latidos” Junsu le puso una mano en el hombro, observándolo beber con la lujuria por sangre revolviéndole las entrañas.
“Deberás separarte de la herida cuando su pulso haya descendido considerablemente. No puedes causarle la muerte” Hyukjae gruñó contra la piel; el sabor de la sangre lo había llevado al éxtasis, pero a pesar de lo deliciosa que era la sangre tenía las palabras de Junsu latentes en su cabeza. Pudo beber por unos minutos, hasta que escuchó sus pulsaciones descender abruptamente hasta ser casi imperceptibles, y con un último sorbo se separó de la herida, arqueando la cabeza hacia atrás y tratando de contener las ansias por seguir bebiendo.

Junsu lo observó entonces, la tez pálida brillando en la oscuridad de la noche y sus labios completamente ensangrentados, hilillos de sangre descendiendo por su cuello. Se encontró incapaz de dejar de mirarlo, su aspecto ejerciendo un efecto hipnótico en él cuando sintió la sangre en los labios de Hyukjae llamándolo. Necesitaba probarla…la sangre que adornaba sus carnosos labios. Necesitaba sentirlo…Hyukjae le pertenecía, toda su sangre le pertenecía…
Cruzaron miradas y Hyukjae lentamente pasó su lengua por sus labios ensangrentados. De pronto Junsu recordó cuando eran jóvenes y se ruborizaba cuando él y Hyukjae se miraban más de cerca o rozaban sus manos sin querer. Las cosas eran distintas ahora, Junsu había cambiado…ahora era más osado, y la lujuria hizo estragos dentro de su cuerpo al reflejarse en ojos perfilados en rojo y resplandecientes, tornándolo incapaz contener sus actos; la visión de Hyukjae atrayéndolo cuál imán. Abruptamente le puso una mano en la nuca, acercándolo hasta su rostro para capturar sus labios en un beso hambriento. Hyukjae gimió bajo cuando Junsu coló la lengua dentro de su boca, llenándose con el sabor de la sangre, sus ojos lentamente perfilándose en rojo en el despertar de sus instintos. Él respondió al beso, enredando la lengua la suya; sus dedos yendo al cuello de Junsu para acariciar sus cabellos, embriagándose en la sensación de la sangre y sus labios. Lanzó un pequeño quejido cuando Junsu le clavó los colmillos en la lengua, la sangre inundando ambas bocas a borbotones, la lujuria alzándose a su máximo en el beso húmedo y sanguinario. Hyukjae rodeó los brazos alrededor de su cuello, presionándose hasta Junsu; la sangre encendiéndolos por completo y capturándolos en el frenesí. Junsu lo estrechó, lenguas peleando en su intercambio por sangre, densos jadeos y gemidos bajos mezclándose al sentir que las cosas comenzaban a ganar velocidad…pero de pronto escuchó una voz que los hizo separarse.
“Lamento interrumpir…” la voz de Sivela hizo a Junsu salir del trance, prácticamente empujando a Hyukjae de su cuerpo al percatarse de sus actos.
“Hay un lobo cerca…puedo sentirlo. Tenemos que salir de aquí”
Junsu la observó fundirse en la oscuridad, mirando de reojo al cuerpo de la joven para percatarse de que ya no poseía la herida. Sivela debió haberla cicatrizado mientras él estaba…
‘Mierda’…pensó al observar los labios hinchados y ensangrentados de Hyukjae cuando se dio vuelta, y sintió la culpa carcomiéndolo por dentro.  Hyukjae abrió la boca para decirle algo, pero luego lo observó camuflarse entre las sombras. Junsu se rodeó de la oscuridad, acercándose nuevamente a Hyukjae para camuflarlo en ella. No fue capaz de tomarle la mano, simplemente aferró la mano a su brazo mientras tomaba impulso y seguía a Sivela hasta el tejado. Ella los sintió llegar y se puso en marcha, saltando hasta el tejado de al frente y marchando rumbo hacia las afueras de la ciudad.
Mientras la seguía, Junsu se autodestruía con pensamientos. El recuerdo de Yunho llegó como un rápido estruendo a su ser y se maldijo una y otra vez por no poder contener sus instintos. Estaba consciente de las palabras de Sivela acerca de los vínculos entre creador y neófito, porque por Hyukjae sentía una abismante necesidad de protegerlo, pero…la sangre lo había trastornado todo, transformándolo en la criatura insaciable que era y provocando que diera rienda suelta a toda su lujuria por sangre. Si Sivela no hubiese estado allí…Junsu realmente no está seguro de lo que habría pasado, porque definitivamente aquella persona no era él. No podía sentir semejante atracción hacia Hyukjae, tan abismante y repentina desde que renació como su  vampiro. No, no podía ser, no podía comenzar a actuar de esa forma, no podía dejar que su naturaleza lo consumiera y guiarse por su lujuria, era incorrecto…era impuro. Amaba a Yunho, lo sabía…
“Es aquí” Sivela lo sacó de sus pensamientos, señalándole una pequeña casita al final de un enorme condominio. Parecía salir de lo común entre todas las demás casas, ya que estaba prácticamente aislada y para llegar había que tomar un desvío solitario hasta llegar al terreno de la construcción.
“El demonio está ahí dentro, supongo que también puedes sentirlo” ella le comentó y Junsu prácticamente pudo sentir la corriente de energía; la vibra de Yoochun que irradiaba por todo el lugar al aterrizar sobre el tejado de la casa.
“Si, lo siento” Junsu le confirmó.
“Bueno, hasta aquí llego contigo. Fue un placer haber vuelto a verte, Junsu y espero que cuides mucho a tu vampiro. Recuerda que como creador tienes mucha responsabilidad con él”
“Haré lo mejor que pueda” Junsu le sonrió, acercándose para abrazarla. “Gracias por todo Sivela. Quiero que sepas que ya no te guardo rencor y que si alguna vez quieres visitarme en la otra dimensión, serás bienvenida”
“Lo tendré en mente” le susurró al soltarlo. “Saluda a tu lobo de mi parte. Espero que no se enfade contigo cuando le lleves al vampiro” le sonrió, colmillos resplandeciendo antes de fundirse nuevamente en la oscuridad y desaparecer de su percepción.
“¿Junsu?” Hyukjae le puso una mano sobre el hombro, mirándolo con una mezcla de confusión y curiosidad en el rostro al percatarse del lugar donde se encontraban.
“Lo siento” Junsu balbuceó de súbito al evitar mirarlo a los ojos. “N-No…debí haber hecho lo que hice, no se volverá a repetir” casi con gracia  retiró la mano de Hyukjae de su hombro, el contacto haciéndolo sentir aún más mal de lo que ya se sentía.
“Sé que la sangre tuvo que ver en lo que pasó, pero yo no me—”
“No lo hagas más difícil de lo que es” Junsu le espetó, su mirada clavándose a la suya con determinación.
“Soy tu creador y por eso sientes cosas extrañas conmigo, créeme que también me pasa con Sivela, pero yo…estoy unido a otra persona y él es mi vida ahora” Junsu suspiró, la culpa haciendo estragos en su interior. No quería lastimar a Hyukjae, y estaba seguro que sus acciones lo habían confundido y bastante, tan sólo esperaba volver a recuperar el balance al regresar a la otra dimensión. Pensó en la expresión de Yunho cuando se enterara de sus actos…y la parte maligna de su naturaleza lo comenzó a persuadir para que guardara silencio. No era como si se hubiese entregado a Hyukjae…esto podía ser considerado como un beso fraterno o algo por el estilo. ‘Beso fraterno…si claro, un poco más y me hubiese arrojado encima de él. Dios…soy una asquerosa sanguijuela.’ Pero…si Yunho no se enteraba todo seguiría bien. El percance podría quedar como un secreto entre creador y neófito. Un pacto de sangre…
“Junsu, yo no quiero complicarte” Hyukjae le susurró en voz suave, rompiendo su corriente de pensamientos. “No quiero que nos distanciamos por lo que pasó…” mordió su labio inferior y Junsu le sonrió, incapaz de seguir distanciado de él. Puso una mano sobre su rostro, acariciándolo con sus yemas. Hyukjae lo miró, sorprendido, pero luego se relajó ante el contacto, inclinando su rostro a él.
“Ya no importa, tan sólo… ¿Olvidémonos del asunto, si? Será nuestro secreto”
“De acuerdo” Hyukjae suspiró, sintiendo el efecto de Junsu calando hondo, la sensación de su mano sobre su rostro arrullándolo. Junsu retiró su palma con gracia de su rostro y luego lo miró a los ojos, adoptando una expresión seria.
“Escúchame bien, Hyukjae. Estamos en la residencia de un demonio…si, sé que te puede sonar descabellado pero existen, al igual que los hombres lobo, las sirenas, las hadas y quién sabe qué otra cosa sobrenatural, pero tienen su hábitat en otra dimensión paralela a la nuestra” Hyukjae abrió los ojos de par en par al escuchar las palabras de Junsu, sus labios abriéndose para hablar pero siendo interrumpido por el dedo índice de Junsu que se posó sobre ellos.
“Lo verás cuando viajes conmigo de vuelta, te lo aseguro. Ahora, tengo que resolver un asunto importante con este demonio por lo que debo pedirte que te quedes aquí en el tejado, refugiado entre las sombras hasta mi regreso” Junsu retiró el dedo de sus labios, observando el rostro de Hyukjae tensarse ante sus palabras.
“¿Por qué debo quedarme? Yo quiero acompañarte” le insistió, frunciendo el ceño, pero Junsu negó con la cabeza.
“Si algo sale mal no puedo permitir que salgas herido. Tengo fe en que por lo menos podré hacerle el peso considerando mi condición, pero no podré defenderte de un ataque directo, tienes que quedarte” Junsu lo miró con ojos suplicantes. Hyukjae suspiró, aún no muy convencido, pero finalmente cediendo al asimilar que probablemente no podría hacer mucho en un combate. Junsu le sonrió al utilizar sus habilidades para camuflar el cuerpo de Hyukjae entre las sombras y luego, finalmente, se fundió en ellas, apareciendo dentro de la morada en una nube densa.

Adentro todo estaba en completas penumbras; los sentidos de Junsu despertaron en alerta cuando de un segundo a otro se encendieron las luces. Junsu no fue capaz ni de reaccionar cuando fue sacado de su ubicación en las sombras y aprisionado a la muralla por amarras de energía violácea que se aferraron a su cuerpo cual verdaderas cadenas.
“No debiste haber venido” y de pronto estaba allí, parado a pasos de su cuerpo: Park Yoochun. Lo contemplaba con ojos centellantes, el fuego púrpura de sus orbes brillando al mantenerlo aprisionado. Ya no usaba traje, pero seguía usando pantalones de tela, y su expresión parecía menos estoica de la que alguna vez conoció.
“Y-Yoochun, no tengo intención de pelear…tan sólo quiero que hablemos” Junsu forcejeó con el amarre, invocando su fuerza para contrarrestar el ataque, pero fue imposible. La energía de Yoochun era inquebrantable e irradiaba esa misma aterradora fuerza sofocante que Junsu percibió cuando él lo ayudó.
“Veo que te has convertido en híbrido. Lamentablemente tu condición jamás podría contra la de un demonio, y menos ahora que estoy en sincronía con mi verdadera forma” la frialdad de sus palabras le provocó escalofríos. Junsu subió la mirada para encontrarse con los ojos de Yoochun que lo contemplaban como si él fuera tan sólo otro mortal al que tuviera que arrebatarle el alma y sintió miedo, mucho miedo. Yoochun ya no era el mayordomo sumiso que Junsu había conocido en la mansión, el Yoochun que se paraba al frente suyo irradiaba fortaleza y oscuridad hasta por los poros, y no dudaría un segundo en matarlo a sangre fría.
“Te repito que no vine aquí a pelear o a amenazarte” Junsu le insistió, gritando cuando la opresión en sus extremidades se incrementó y pudo sentir la energía cortando piel.
“¿Debería matarte y terminar con toda la controversia? Si mueres tan sólo me quedará el lobo por asesinar” Yoochun se acercó un poco más a él, volviendo a incrementar la fuerza de sus energías sobre Junsu hasta que observó la sangre comenzando a manar de sus tobillos y muñecas. Junsu se quejaba en voz baja, casi como si estuviese conteniéndose. Yoochun le arqueó una ceja, algo divertido ante la contención del muchacho, pero no le duraría mucho…
“Podría devorarte y sacarte hasta la última gota de sangre…” le susurró, y Junsu abrió los ojos de par en par cuando Yoochun le puso una mano sobre el rostro, sintiendo sus largas y macizas garras contra la piel.
“Mi demonio está gritando tu nombre, Kim Junsu…” deslizó la punta de sus garras por su mejilla, las huellas de sangre quedando impregnadas por su pálida piel. Junsu estaba completamente paralizado ante su imponencia. Podría ser un híbrido, y tener la sangre de Yunho corriendo por sus venas, pero Yoochun estaba en su máximo estado de fortaleza, y podía percibir que lo superaba con creces en fuerza. Yoochun debía descender de un linaje muy poderoso de demonios…Junsu sólo sintió semejante poder en aquel demonio, Roosevelt, y él pertenecía a uno de los más fuertes del infierno. Jamás se imaginó realmente que Yoochun podría haber guardado semejante potencial todo este tiempo.
Yoochun volvió a azotarlo con su energía, la corriente eléctrica proveniente de su amarre electrificando todo su cuerpo; sus tendones y nervios comenzando a tensarse con la intensidad de su fuerza, los capilares a punto de romperse con la presión. Junsu luchaba por contener los quejidos ante el shock, pero era prácticamente imposible. El dolor lo consumía por completo. Tenía que hacer algo, cualquier cosa…de lo contrario Yoochun terminaría matándolo. Un recuerdo llegó a su mente en su desesperación; Junsu evocó las palabras de Yunho sobre las esencias de Yoochun y Jaejoong. ‘Jaejoong’…pensó, su mente iluminándose en la cúspide del dolor. Él era su talón de Aquiles…
“S-Si m-me…matas” Junsu balbuceó, apenas pudiendo articular las palabras ante los quejidos que abandonaban sus labios producto del dolor.
“J-Jae…joong…n-nunca…encon-trará…su p-paz…” Junsu dijo lo primero que se le vino a la cabeza, jamás pensó que  tendría semejante impacto en Yoochun. Él abrió los ojos de par en par al escucharlo, y de pronto su energía dejó de causarle dolor.
“¿Qué…has dicho?” Yoochun miró a Junsu prácticamente perplejo. Recuerdos de su despedida con Jaejoong volvieron a acecharlo como un verdadero eco infernal. Recordó la confesión de Jaejoong, su pasado con el líder de los licántropos, y los horrores a los que fue sometido. Recordó a la mujer lobo y al futuro hijo de Changmin que Jaejoong destripó a sangre fría en su búsqueda insaciable por venganza. La sola mención de su nombre trajo todo de vuelta…
“Yunho es el único que puede detenerlos” Junsu jadeó al sentir el dolor cesar, volviendo a mirar a Yoochun. “Jaejoong y Changmin seguirán promoviendo la guerra hasta la muerte. Si me matas Yunho quedará solo y los enfrentamientos seguirán hasta que un bando someta al otro…quién sabe cuánto tiempo podrá pasar para que eso ocurra. Yunho puede someterlos, puede hacer que confronten sus diferencias. Es el único que puede hacerlo y lo sabes”
Yoochun pasó una mano por su cabello,  arqueándole una ceja. Estaba consciente de los rumores que habían surgido en torno al lobo, pero no veía la relación que Junsu le estaba planteando.
“¿Cómo?” lo cuestionó, ojos violetas brillando al escudriñarlo con la mirada.
“El foco de las peleas entre vampiros y licántropos se basa en los problemas personales de Changmin y Jaejoong” Yoochun arqueó ambas cejas al escuchar sus palabras, jamás se imaginó que el hibrido podría haber conectado los puntos… ¿Hasta qué punto estaba al tanto?
Junsu esbozó una pequeña sonrisa al observar la expresión de sorpresa de Yoochun y supo que quizás podría persuadirlo para que lo liberara y lo ayudara.
“¿Y?” Yoochun bufó, dejando la faceta de sorpresa a un lado para retomar su expresión estoica.
“Si Yunho logra dejar a Changmin sin apoyo de sus colonias hermanas, será blanco fácil para el ataque de Jaejoong. Cuando Jaejoong haga su jugada e invada la colonia del bosque, Yunho arremeterá contra él con ambas colonias de su lado, y los forzará a ambos a una confrontación” Yoochun escuchó cada una de sus palabras, reflexionando la estrategia que el par de híbridos tenía había planeado, lentamente encontrándole un sentido.
“Primero una guerra interna entre colonias de licántropos” murmuró, como si lo estuviese viendo ante sus propios ojos. “El desequilibrio tentará a Jaejoong  y lo hará atacar la colonia del bosque en una emboscada, sólo que cuando llegue allí lo estará esperando el fuego” Junsu asintió y lo escuchó suspirar, deshaciendo la energía que lo mantenía aprisionado con un sólo ademán de sus manos.
“Gracias” Junsu le susurró, aún algo inseguro, observando sus heridas expuestas lentamente comenzando a sanar; costras y tejidos regenerándose a duras penas.
“¿Y si lo tienen todo planeado para qué viniste?” Yoochun le espetó, con el ceño fruncido.
“A buscar respuestas sobre el pasado de Changmin y Jaejoong” Yoochun lo miró, perplejo, tardando unos segundos antes de reaccionar.
“Yo no sé nada, pierdes tu tiempo” masculló, dándole la espalda y caminando hasta el salón. Yoochun se sentó en una silla frente al enorme ventanal de su morada, la casa apenas amoblada con muebles simples. Una mesa con dos sillas al centro, y un sillón de cuero negro en un rincón. La hoguera parecía ser lo más antiguo de la casa, con ladrillos desgastados y cubiertos de polvo. Junsu lo siguió, parándose a pasos de su figura y observando su perfil contemplar el exterior casi con aire melancólico.
“Yoochun” susurró con cautela. “¿Tú y Jaejoong…estaban en una situación muy parecida a la mía con Yunho, no es así?”
Yoochun se tensó ante la mención, hombros rígidos y la mandíbula comprimida al ser incapaz de reprimir los recuerdos de Jaejoong invadirlo.
‘Tú eres mi vida…’…el eco de la voz de Jaejoong lo recorrió por completo y Yoochun abruptamente llevó una mano a su boca, tratando de contener el sollozo que amenazó con devastarlo.
“Debí haberte matado…” masculló, cubriendo su rostro con sus manos.
“¡VETE YA ANTES QUE ME ARREPIENTA!” bramó, voz raspada y algo quebrada producto de las emociones que estaba  tratando de contener. Junsu sintió un nudo en la garganta al verlo en ese estado, pero no podía dar marcha atrás. Necesitaba las respuestas, sólo así podría descifrar el verdadero conflicto oculto.
“Yoochun, por favor…sólo quiero entender. Si no quieres hacerlo por mí, entonces hazlo por los futuros híbridos que podrían tener una oportunidad si modificamos el tratado”
‘La Orden jamás me permitirá unirme a ti, por más que lo desee…’ Yoochun sintió la opresión en el pecho al volver a ser acechado por las palabras de Jaejoong. Perfectamente podrían haber mandado las reglas al diablo, escapando juntos como Yoochun tantas veces le sugirió pero él nunca quiso, siempre puso su deseo de venganza frente a todo, incluso frente al amor que ambos se profesaban. Pero si el par de híbridos lograba resolver la disputa entre ambos líderes, Jaejoong podría volver a su lado…Yoochun podría reclamarlo; con las represiones fuera del camino y el hibridaje reconocido había una luz, una esperanza…
Lentamente Yoochun retiró las manos de su rostro, girando el rostro para mirarlo como si recién hubiese procesado todo lo que Junsu le había articulado.
“Debes entender…” Yoochun susurró, casi para sí mismo, y Junsu lo miró con expectación. “Que si abandoné el lado de Jaejoong fue porque el mismo me lo pidió. En efecto, estás en lo correcto sobre las constantes luchas entre vampiros y licántropos. Jaejoong y Changmin tienen un pasado que los vincula, y que los hace odiarse mutuamente al punto de querer erradicar a la raza del otro”
Junsu asintió, su mirada adquiriendo curiosidad al observar a Yoochun volver la mirada al ventanal, trazando las yemas por el vidrio en un gesto casi ausente, casi como si estuviese volviendo atrás...
“Changmin fue el primer amor de Jaejoong” Yoochun dijo finalmente y Junsu casi lanzó un suspiro de asombro al escucharlo.
“Eran vecinos en la época en que ambos sólo eran un par de mortales. Por supuesto que el amor entre dos hombres antiguamente era mucho más marginado por la sociedad que ahora, por lo que se iban a  escapar. Jaejoong esperó a Changmin en el lugar concretado por horas, pero él nunca apareció  y en su lugar, horas después, apareció el padre de Jaejoong. Él parecía saber que se iban a escapar, y le dijo que Changmin había aceptado su destino. Esa noche Jaejoong dejó de ser mortal a manos de su padre, él fue su creador”
“Yo sabía que Jaejoong había sido convertido por su padre, me lo dijo aquella sirena el día que tú me dejaste a su cuidado” Junsu añadió y lo observó asentirle, su aliento empañando el cristal del ventanal mientras volvía a hablar.
“El padre de Jaejoong estaba a cargo del movimiento de tropas de vampiros y obligó a Jaejoong a pelear a su lado, torturándolo al escuchar su negativa. Jaejoong fue sometido a años de horribles torturas provocadas por su propio padre hasta que él se cansó de su rechazo y lo puso a cargo de la administración de la mansión. Fue en una noche en que estaba atravesando el bosque, siete años después de su último encuentro con Changmin, que volvió a verlo, asimilando que era un hombro lobo y que no estaba sólo…había una joven a su lado, embarazada de su hijo. Ambos eran líder y alpha de la colonia del bosque”
Junsu tragó saliva…tenía un mal presentimiento sobre la historia, y más aún al escuchar el suspiro de Yoochun antes de continuar.
“Jaejoong entró en shock ante ello. Él no podía asimilar que Changmin se encontrara en las mismas tierras y que fuese un hombre lobo…en todo el tiempo que había pasado Jaejoong había estado sufriendo las violencias de su padre sólo porque se rehusaba a creer que Changmin era un hombre lobo, se rehusaba a pelear. Todo esto provocó que la ira tomara posesión de sus actos y planeó una emboscada a la líder de los hombros lobo para devastarlo. Jaejoong asesinó a sangre fría a la líder de la colonia y a su hijo. Después de ello la pugna ha sido constante. Changmin quiere la cabeza de Jaejoong para vengar a su líder y a su hijo, y Jaejoong quiere la cabeza de Changmin en venganza por todos los años que sufrió al haber creído en su amor”
“Y-Yo” Junsu balbuceó, recién asimilando todo el cúmulo de información que había recibido. Ahora estaba claro, ahora todo le hacía sentido…tan evidente que se sintió estúpido por no haberlo visto antes. Sólo las disputas pasionales podían ser tan potentes.
“N-No sé…qué decir”
“No tienes que decir nada, tan sólo haz algo para arreglarlo” Yoochun le dijo, desviando la mirada del ventanal para fijarla sobre su rostro.
“El lobo ha despertado el potencial para un cambio y tienes razón. Se necesita poder para mover masas, pero sobre todo…se necesita un poder al que la gente pueda temer y respetar a la vez. Fue así como Akela contuvo la expansión de los vampiros, y a su vez promovió la expansión de los licántropos. La gente está hablando de Yunho entre susurros; le temen…pero lo admiran a la vez. Sólo alguien con esas características será capaz de efectuar el cambio” suspiró, pasando una mano por su cabello en un gesto de agobio y Junsu le sonrió cálidamente. Yoochun…había entendido sus propósitos, y esta era su manera de apoyarlos. Ahora el rompecabezas estaba completo, y tan sólo debían efectuar.
“No sabes cuánto me has ayudado” Junsu le dijo, la sonrisa incrementándose al ver a Yoochun esbozando una pequeña sonrisa en su rostro. “Sólo quiero pedirte una cosa más” mordió su labio inferior y Yoochun le arqueó una ceja.
“El portal…para regresar” susurró y Yoochun asintió. Casi al instante lo observó concentrar sus energías, pero Junsu lo detuvo.
“¡Espera!” exclamó ante el bufido de Yoochun. “Tengo un vampiro nuevo en tu tejado” murmuró y Yoochun lanzó una risita. Junsu arqueó ambas cejas, estaba seguro que era la primera vez que lo escuchaba reírse, y el sonido le agradó.
“Eso ya lo sé” dijo, ojos violetas brillando. Junsu observó una explosión de energía y al instante Hyukjae apareció al frente suyo, rodeado de partículas de energía por su cuerpo.
“¡AYUDA!” Hyukjae exclamó con horror, pero Junsu tan sólo lanzó una carcajada ante su expresión.
“No pasa nada, Hyukkie” le dijo al dejar de reír, mirando a Yoochun aún divertido. “Él es Park Yoochun, te lo presento. Nos abrirá el portal para regresar a casa”
“¿Yoochun?” Hyukjae preguntó al mirarlo y él asintió.
“Tu lobo no va a estar muy contento con tu nuevo amigo, Junsu. Los lobos son muy territoriales” Yoochun le advirtió al concentrar sus energías alrededor de sus manos. Las vibraciones prácticamente remeciendo la tierra a sus pies. Junsu mordió su labio inferior al escucharlo, consciente de ello y con el atisbo de culpa removiéndole las entrañas.
“Lo entenderá. No podía dejar a Hyukjae morir…ni menos por mis propias manos” se encogió de hombros y Yoochun lanzó una risita que sonó más a burla que nada. Un abrupto aumento de sus energías abrió una grieta en el aire, revelando la tierra al otro lado…los arboles del gran bosque apenas visibles en la oscuridad de la noche.
“Sólo te diré una última cosa: la gente cree en lo que ve, y yo que tú me iría preocupando…por tus venas no corre fuego”
Junsu abrió los ojos de par en par ante sus palabras. No entendía realmente a lo que se estaba refiriendo pero lo hizo sentir una opresión dentro. Abrió la boca para preguntar pero Yoochun lo cortó nuevamente con su voz.
“Salten” Yoochun masculló, voz profunda y raspada. “Y si tienes suerte…nos volveremos a ver”
Junsu asintió, comprendiendo que no podría sacarle más información y murmurándole nuevamente las gracias mientras aferraba el brazo al de Hyukjae, arrastrándolo al portal y saltando junto con él. Las energías succionándolos y haciéndolos desaparecer de la tierra en una explosión de partículas violetas resplandecientes.
“Y volveré por ti…Jaejoong…”




-o-


Koiko: San Lunes: día de actualización del fic novela. Anótenlo en su agenda…todos los lunes habrá un nuevo capítulo para su deleite :B
A qué no se esperaban el súper desliz entre Junsu y Hyukjae? 1313 todas estaba repudiando a Yunho que iba a engañar a Junsu  con Heechul y la cosa, y paf, miren lo que les traigo…y con esto, con Hyukjae entrando de lleno todo se complica aún más. Claro que aquí la sangre juega un papel crucial, esa lujuria y la atracción entre ambas naturalezas… (que juega un papel importantísimo en la historia como lo he mencionado un par de veces) pero Junsu también se cuestiona la parte de consciencia de sus actos…qué es lo que le genera esta aparición de Hyukjae de vuelta y sobre todo, lo más importante, la decisión que toma d guardar silencio ante el percance. Como pueden ver, aquí Yunho y Junsu mienten para evitar confrontaciones, cuando en el fondo…tarde o temprano todo va a explotar, es como una olla a presión D:
Oh sí, vamos subiendo en la montaña rusa…se vienen peaks aún más fuertes así que no se desajusten los cinturones porque todavía queda muuucho. Yoochun dio la pauta ya: la sangre de Junsu no arde. En fin, queda mucho por leer :B
Nuevamente agradezco el constante apoyo, todos los comentarios y buenos deseos. Ustedes son el alimento de mi musa que aunque esté colapsada con los quehaceres terminará la historia <.3

1 comentarios:

  1. Anónimo8/24/2014

    Esta interesante !!! Sigue asi , gracias por seguir actualizando

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