You and I, against the world - 1

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One

Otra vez la misma casa, vacía de espectadores. Y hubiesen seguido con el show de tirar y aflojar, de no ser porque algo había en esa noche. Una cosa diferente. Podía ser que los dos estaban cansados de fingir o que ya no se sentían capaces de ocultar los sentimientos que se agitaban en cada ocasión que estaban juntos. Probablemente se trataba de habían alcanzado el límite que cualquiera tiene cuando intenta no enamorarse, aún a sabiendas de que había encontrado al amor  de su vida.

 ─ Quiero que te desnudes para mí – sus manos le acunaban el rostro, y una y otra vez se besaban con roces cortos, efusivos, queriendo tanto, deseando todo del otro. ─ Desde los pies, hasta el alma.

Esas palabras estremecieron al mayor, quien buscando aferrarse a algo, lo hizo a su espalda, enterrándole los dedos en la camisa en tanto trataba de calmar la sensación de que las piernas le flaqueaban. Puede que quizá otras personas hubiesen tenido su cuerpo, pero lo que nunca podría darle a nadie porque le pertenecía exclusivamente a Changmin, era su corazón.

─ Quítame la ropa… – susurró Jaejoong en su oído, sintiendo las manos ansiosas del otro recorrerle la piel de los brazos –…porque mi alma la desnude desde el primer segundo en que te dije “Te amo.”

Se miraron a los ojos por lo que pareció una eternidad. Cada segundo era infinito y el infinito nunca había durado tanto para ambos. Se comunicaban con la mirada, diciendo sin palabras todo lo que sentían, que se habían extrañado hasta morir y que no habían creído nunca en dios, hasta el segundo en que sus vidas se cruzaron de nuevo. No tenían necesidad de hablar.

Sus cuerpos estaban conectados, actuando en sincronía perfecta pareciendo que hubiesen sido creados para moverse a la par. Ninguno de los dos había tenido antes el valor suficiente para ir a buscar al otro, más tarde o temprano, como si fuese una ley que regia el universo, las cosas que tenían que pasar pasaban. Poco importaba si estaba escrito en las estrellas o perdido entre los versos de algún libro. Lo llevaban grabado a fuego en su interior. Era una voz sutil que los llamaba, que cantaba una canción que reconocerían incluso si perdieran la memoria.

Mientras las prendas caían al suelo una tras otra, se devoraban con impaciencia, recorriendo cada tramo con manos y labios. Que poco – mejor dicho nada – importaba el resto del planeta mientras disfrutaran de la compañía del otro.

Para Jaejoong, cualquier otra cosa que no fuera ese castaño de casi dos metros que le acariciaba los muslos, carecía completamente de sentido. Para Changmin, el mundo entero podía estar a punto de estallar en pedazos sin que ello le importase menos, en tanto no dejara de escuchar los gemidos quedos de su hyung o de respirar el mismo aire caliente que salía de sus rojizos labios entreabiertos.

Juntos, todo estaba bien. Y seguiría estándolo, para siempre.

3 comentarios:

  1. Hace rato que no leo un MinJae así de hermoso

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  2. ahhh me gusto!!! ya quiero el 2!!!

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  3. Me encantó, siguela .)

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