Max Holic - Primero

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Primero.

7:55 am. Entrada del Instituto Kenshia no Koukou (Preparatoria “Hombre sabio”).

Vas corriendo, tu corazón palpita como si hubieses corrido un maratón. Y efectivamente, ha sido un maratón correr desde la parada de autobús hasta la escuela. A duras penas pudiste dejar la maleta, triste y abandonada, en la recepción, y aún para llegar al edificio de salones quedaba atravesar dos patios de recreo y una cancha de basketball. Te detienes cuando tus pulmones están a su límite, la garganta está más seca que un cactus y sientes que el aire que sale de tu nariz podría superar el aliento de un dragón. Jadeas incontrolablemente, recargando tus manos en tus muslos, inclinando tu cuerpo.

-¡Haaa~! ¡¿Qué me sucede?! Primer….día…de clases…y llego tarde… ¡OMG!- reprochas, tragando saliva, - pero ya estoy aquí, - afirmas para ti, una vez tienes suficiente aliento, - mi esfuerzo logró traerme hasta aquí, Kenshia no Koukou, ¡y cumpliré mi meta de encontrar a mi destino! ¡Go!

Intentas volver a correr pero tus piernas apenas y responden. Miras los edificios, cada vez más cercanos, y te das cuenta que no tienes ni idea dónde está tu salón, el J-402. Bueno, cualquier persona inteligente supondría que el 4 es por ser el cuarto piso, 02 indicando que es el aula número dos. ¿Pero la J? Seguramente indicaba cuál de todos los edificios era, pero… ¿cómo identificarlos, cómo saber cuál de todos era el J? En eso reparas en una persona que va caminando delante de ti. Bien, podrías preguntarle a ese estudiante por indicaciones y así ubicarte. Corres de nuevo para alcanzarle.

-¡Disculpa! –lo llamas, pero en ese instante tu mochila te juega una mala broma, resbalando de tu hombro, columpiándose como un péndulo y golpeando el brazo del otro.

-¡Yah! – el chico se gira al sentir el impacto mientras tú te arrodillas a recoger tu rebelde mochila, - ¿Qué te sucede, eh? ¿Y qué haces en el suelo si yo fui el agredido y estoy en pie? ¿Acaso te rompiste un dedo o la uña? ¿Eres niña acaso?

-¡Oye! –volteas hacia él y notas que es un chico alto, de piel muy blanca, ojos oscuros, cabello corto y oscuro, ligeramente ondulado. Y unos gruesos y brillosos labios rosados. Bajas la mirada de nuevo, recogiendo unos papeles que salieron de tu mochila, -N-no sea absurdo, por supuesto que no soy niña, ésta es una escuela para varones. Ahora no me distraiga que llevo prisa – te levantas tan rápido como puedes y corres hacia los edificios.

-¡Hey! ¡Yah! – el otro te llama pero lo ignoras, apretando contra tu cuerpo los papeles.

Por fin, después de inspeccionar tres edificios de abajo a arriba con la mirada, como un escáner, encuentras el edificio J. Suspiras y corres escaleras arriba hasta el piso cuatro, buscando el salón 402. Pero es tan extraño, la primer puerta tiene el número 310, la que sigue es la 308, del otro lado están la 309 y 307, y así continúa el pasillo hasta doblar en la esquina, pares de un lado y nones del otro. La separación no es rara, lo extraño es…

-Si éste es el piso cuatro, ¿por qué empieza con el número 3? – te preguntas y ves tu reloj.

8:18 am.

¡Maldita sea! Ya deben haber empezado las clases y tú sigues buscando el salón. Decides subir un piso más, quizás contaste mal y sólo subiste tres pisos. Suspirando con alivio encuentras en la primera puerta el número 410. Caminas rápido por el pasillo y por fin lo encuentras, el aula 402. Entras corriendo, empujando la puerta entreabierta, y exclamas, inclinando la cabeza:

-¡Lamento llegar tarde, mi avión se retrasó y había tráfico cuando tomé el camión pero no volverá a pasar!

Todos te miran unos segundos, luego los alumnos vuelven a lo que estaban haciendo: unos escuchan música con sus audífonos, otros hablan en grupo, otros leen manga, algunos duermen. El profesor se acerca a ti y te indica un lugar libre para sentarte.

-Ah, y no olvide traer sus útiles a clases- te indica.

Entonces te das cuenta. No traes tu mochila. La rebelde debe haberse quedado olvidada allá afuera, cuando golpeaste a aquél hermoso chico. Te sonrojas sin darte cuenta y tu mente se llena de pensamientos algo subidos de tono pero sacudes la cabeza, debes actuar como hombre, ocultar tus sentimientos, no seas marica.

De pronto algo golpea con fuerza tu torso y lo sujetas: tu mochila. Miras a quien la ha abalanzado contra ti y notas a un chico alto, de piel morena, cabello corto y castaño lacio, de ojos color nuez, sus delgados y finos labios ligeramente curvados en una perenne sonrisita llena de inocencia. Casi puedes escuchar campanas y ver estrellas y corazones rodeándole. Mierda, que pensamiento más gay… Aclaras tu garganta y buscas las palabras correctas pero no parecen querer salir. El otro se adelanta a hablar por ti primero.

-Te vi olvidarla allá en el patio cuando discutiste con mi sirviente. Te pido una disculpa de su parte, ¿sí? – su carita tan tierna… ¿cómo decirle que no a tan bello ángel? Demonios, si sigues pensando así el rubor será demasiado evidente…

Sin perder esa sonrisa va a sentarse a una de las mesas libres. Tú haces lo mismo y te sientas detrás de él. En ese momento notas al otro chico, el de piel blanca y labios carnosos, sentado a su lado. ¿Así que su sirviente…? Entonces el joven moreno debe ser importante…pero omg, ambos son tan guapos…

10:15 am.

Sinceramente no es muy segura la atención que le has puesto a las clases. Es en definitiva más interesante ver la nuca blanca del chico de la derecha, y la recta espalda del de la izquierda…¿Qué dijo ahora el profesor? Xy es igual al cuadrado de la raíz cubica de 33 mas el doble de 5 por 5… ¡¿Qué mierda…?!

12:00 medio día.

No sabes dónde sentarte a comer, así que decides quedarte en el salón y disfrutar ahí de tu obento. A solas.

12:45 pm.

Vuelven a iniciar las clases. El chico blanco detiene la puerta para que el lindo chico alto entre primero. Es tan hermosamente… ¡Gay! ¡Contrólate!

2:35 pm.

Al fin terminaron las clases. Todos se levantan y guardan sus cosas. Mientras guardas las tuyas recuerdas el incidente en el patio al inicio del día. Deberías agradecerlo a ese chico alto. Y aprovechar para verlos de cerca una vez más, ¿por qué no? Caminas hacia ellos.

-Disculpen…

Ambos voltean hacia ti, el chico blanco con un mutismo que parece ser permanente en él, y el moreno con esa sonrisa casi infantil.

-¿Qué sucede, Hitomi-shi? – responde el moreno.

-¿Sabes mi nombre?

-Sí, lo sé. Nombre: Hitomi Eri (Doble belleza + Premio bendito). Edad: 16. Te acabas de transferir a esta escuela, ¿cierto?

-Así es- asientes. ¡Wow! Sabe mucho sobre ti… ¿sabrá también tu más grande secreto…?

-Oh, vuelvo a disculparme de parte de mi sirviente, en verdad no quiso ser agresivo a propósito – añade el chico moreno.

-Ah, no. No se preocupe por eso, yo soy quien debe disculparse ya que aunque accidental si lo golpee, disculpe, señor…

-Yoochun – responde el chico blanco, su voz suena más grave que en la mañana. Grave pero tan…sensual…Aiyaaa~

-Y yo soy Shim Changmin. Encantado~ Ah, y por la edad me parece que podrías llamarme hyung, cierto, ¿Yoochun?

El otro asintió.

- ¿Hyung?

-Sí, porque soy mayor. Aquí en corea lo preferimos así.

-Ah…está bien supongo.

-¿Nos vamos?

-¿Huh?

-Como eres nuevo, me ofrezco para enseñarte la escuela, y además me parece que seremos compañeros de cuarto, podemos comer juntos también – esa sonrisa no desaparece, simplemente se amplía.

Es como un sueño cuando logras captarlo. Compartir cuarto…con ése hermoso chico...

-Vámonos entonces.

-Ah. Sí –respondes.

3:04 pm.

Después del recorrido general por la escuela, ya sabes dónde está la cafetería y las canchas, y ya sabes lo tierno que Changmin se ve comiendo. Aunque vaya si come, y mucho. Yoochun no come tanto, pero parece una ardilla almacenando alimento en sus mejillas. Es muy agradable estar con ambos. El recorrido siguió y ahora también ya sabes dónde está tu dormitorio. Unos minutos después llegan frente a una puerta en cuya placa se registran los apellidos “Shim” y “Hitomi”. Entonces te preguntas…¿qué hay del chico blanco, Yoochun, su sirviente? ¿Dónde duerme?

-Ehm…Shim hyung…

-¿Sí? – ah, su sonrisa…

-¿Tu sirviente…? –Iniciaste la pregunta a pesar de que el aludido estaba con ustedes aún, - ¿siempre está contigo, cierto?

Ambos asintieron.

-Siempre está conmigo, cuidando de mí, ¿verdad, Yoochun-shi?

-Sí , así es, Max–respondió el otro.

¿Max?

-¿Max?

Changmin sonríe.

-Las personas más allegadas a mí me llaman así de cariño. Eso es porque cuando conocí a Yoochun, él venía de Estados Unidos y no podía pronunciar bien mi nombre, así que me decía Max. Aparte de él, pocas personas me llaman así…pero supongo que tu puedes llamarme Changmin hyung, y quizás Max, ya que tengamos más confianza – mueve un poco su cabeza, haciendo bailar los mechones de pelo de su fleco. Tan guapo… Aw, qué triste, no te permite llamarle con cariño…al menos aún~

Pasa un grupo de chicos al lado de ustedes. No puedes evitar mirarlos de reojo, sobre todo a uno que lleva un balón de fútbol y posee un…prominente trasero.

-¡Nos vemos luego, Shim! – saluda el del balón.

-¡Claro, Kim-shi! – ah, Changmin es tan encantador con todos…

El grupo de chicos se va, dejándolos a solas de nuevo a los tres. El chico del balón lo llamó Shim, así que… ¿sólo será conocido de Changmin? Pero Changmin hyung lo saludó con mucha cordialidad… Humm…

-Max…-Yoochun habla tan bajo que apenas lo escuchan.

El moreno ve su reloj.

4:15 pm.

-Oh, vaya, ya es hora. Hitomi-shi, ¿te importa si te dejamos ahora? Tengo clases de hap-kido en quince minutos y debo correr a cambiarme.

-Entiendo…no hay problema, Shim hyung.

-Nos veremos después entonces~ -ambos se van.

Entras a la habitación por tu cuenta. En medio de ella están tus maletas, de un lado está una cama, del otro una pequeña escalera que lleva a un segundo nivel bajo, donde hay otra cama y un escritorio idéntico al que hay frente a la otra cama. Debajo del segundo bajo nivel hay una puerta, seguramente el baño. Sí, es el baño, te aseguras luego de revisarlo y dejar algunas cosas ahí, a pesar de que Changmin ya ha ocupado algo de espacio con lo suyo. Guardas tu ropa en el único cajón libre que queda y en el espacio vacío del closet compartido, luego abres la caja con tus libros. Pensabas acomodarlos en las repisas pero apenas y hay espacio para cinco de ellos.

-Vaya, al parecer Changmin hyung lee mucho…

Guapo, culto, alto… ¿qué más se podía pedir de un hombre? Y su sirviente…ah, estando a solas podías pensar lo que quisieras, nadie notaría tu sonrojo. Te quedas en Hyung-landia sin notar que aún tienes tu caja de libros en las manos. El sonido de la puerta al cerrarse te da un tremendo sobresalto.

-He vuelto~ -se anuncia un sudoroso Changmin. Te mira mientras tú, en tu sorpresa, soltaste la caja, dejando salir de ella más de la mitad de su contenido. Lo miras y luego el desastre en el suelo. Cuando notas que están a la vista dos de tus revistas de chicas te abalanzas sobre las cosas para cubrirlas y guardarlas. Por fin las terminas de meter en la caja, mientras Changmin se seca el sudor con una toalla, observándote, divertido pero con una sonrisa dulce, y estás levantándola para colocarla sobre el closet cuando de nuevo la puerta se abre y cierra, haciéndote saltar ligeramente.

-Max, tu ropa seca – Yoochun le entrega al otro las prendas perfectamente dobladas.

-Gracias, Yoochun –le sonríe cerrando los ojos….y empieza a desvestirse a pesar de estar frente a ustedes dos, mientras Yoochun sostiene la ropa. No puedes dejar de mirarlo, aún con la caja en las manos, tragas saliva y no notas tu propio sonrojo hasta que sientes arder las mejillas, volteándote para dejar la caja justo cuando el moreno se inclina para quitarse el pantalón de deporte. Se sigue vistiendo y no puedes evitar notar de reojo su esculpida espalda y parte de su pecho, sus fuertes y delgados brazos doblándose mientras se pone la camisa…de ser una caricatura, tendrías un sangrado nasal. Changmin voltea a verte y su expresión parece algo…seria.

-¿Hitomi-shi?

-¿Eh? –volteas tras haber dejado la caja en su sitio.

-¿Te sientes bien? Pareces algo acalorado….

¿Acalorado? Oh no, debe ser por el sonrojo. Rápido cubres tus mejillas.

-Ahora que lo mencionas…hace algo de calor…hyung… -atinas a responder

-Bueno, - dijo Changmin, mirando al otro chico con los brazos cruzados, - podrías quitarte el saco del uniforme y ponerte algo más cómodo. Después de todo ya salimos de clases.

-Ah…sí…-agarras de entre tu ropa una camisa gris y unos pantalones pesqueros. En eso sientes cómo los otros dos te siguen con la mirada. ¿Qué esperan o…qué…?

-Bueno…no tardaré… -corres hacia el baño y te encierras para cambiarte.

Mientras te estás quitando los zapatos escuchas:

-Está bien, Hitomi-shi. Iremos al área común a ver la televisión o a jugar videojuegos, ¿te vemos allá?

-Sí, está bien.

Escuchas la puerta del cuarto abrirse y cerrarse y terminas de cambiarte con toda tranquilidad.

6:17 pm.

Llegas a la sala común y encuentras frente a la televisión a Changmin, su sirviente y otro dos chicos, uno de ellos el nalgón del fútbol…es decir, el chico con la pelota de fútbol que viste hace rato. Al que no habías visto se levanta y se retira, pasando a tu lado. Es alto, moreno como Changmin, de pelo corto y oscuro peinado irregularmente. Lo ves pasar siguiéndolo por el rabillo del ojo.

-Ah, Hitomi-shi, qué bueno que llegas – te saluda Changmin con ésa sonrisa…ésa sonrisa…te obliga a voltear a verlo, -ven aquí…

-Ah, sí –asientes y vas con ellos.

-¡Woh! Es el chico nuevo, ¿cierto? – el chico del tra…del balón de fútbol te mira y sonríe ampliamente.

-Sí. Soy Hitomi Eri, mucho gusto.

-¿Japonés?

Es un chico muy lindo. Tiene los ojos como avellanas y una naricita redonda de bebé. Su cabello es más corto aún que el de Changmin y es de un castaño rojizo.

-Sí, bueno mis padres lo son. Emigraron para acá cuando yo aún no nacía, son de los pocos Hitomi de Osaka.

-Ah, qué interesante. Yo me llamo Kim Junsu, de los Kim que hay en todos lados –acto seguido se ríe. Tiene una risa rara, contagiosa aún así…

-Estamos retando en Ha-lo, ¿quieres jugar también, Hitomi-shi? –Changmin se recorre para que te sientes junto a él. Lo haces.

-Está bien, pero no soy muy bueno jugando….

-Hagámoslo por equipo entonces – propuso Yoochun.

-Buena idea. Ustedes dos contra nosotros, ¿está bien?

Tú y Junsu contra ellos. Asientes.

-Vamos a ganarles, ¿verdad Eri? Con que me sigas ya está… -Junsu sonrió, confiado, pasando un brazo por detrás de tus hombros. Miras hacia el frente, sintiendo tensión.

-Aunque yo que tú me voy preocupando, Hitomi-shi, Kim-shi es malísimo jugando –ríe Changmin. Yoochun también te mira, alzando una ceja.

-No es cierto~ - se quejó Junsu.

Inició el juego.

-¡No, no, por ahí no!

Mataron a Junsu y luego a ti.

-No…-aún no lo puedes creer, los liquidaron en menos de un minuto.

-Te dije que te preocuparas, Hitomi-shi –Changmin sonríe, chocando palmas con Yoochun.

9:47 pm.

-¡Chicos, ya es hora de apagar la consola!

Ustedes cuatro voltean. Ves detrás de ustedes al chico alto de hace un rato. Viste ropa deportiva y lleva un silbato incluso.

-Perdona, Jung-shi, se nos fue el tiempo –se excusa Changmin con él. Es tan encantador, ¿quién podría molestarse con él?

-Max-shi, aunque seas hijo del director no puedo tener excepciones y lo sabes~ -la manera de hablar del tal Jung…te hace recordar a algo…ah, sí, a una campaña política.

-Y por eso ya nos iremos a dormir – asiente Changmin…un segundo, apenas comprendes, ¿es el hijo del director? ¡OMG!

Los otros tres se ponen a recoger el juego.

-Bueno, caballeros, cuando quieran clases de Ha-lo, no duden en llamarnos, por favor, ¿verdad Eri? –de nuevo Junsu, con toda confianza, pasó su brazo por tus hombros.

-Sí, por supuesto –asientes.

-Suerte de principiantes –murmura Yoochun.

-Sí, tuvieron mucha suerte, Hitomi-shi –añade Changmin, apagando el televisor.

-¡Hitomi! – la voz de campaña de Jung te llama, volteas.

-¿Sí?

-Ven aquí.

Ves a los demás y luego te acercas a él.

-¿Qué sucede, señor…Jung, cierto?

-Soy Jung Yunho, tu hyung y sumbae, y además la cabeza de este edificio de dormitorios, por lo que estás bajo mi jurisdicción. Quería presentarme contigo y conocerte frente a frente.

Por alguna razón sigue sonando la fanfarria de campaña en tu cabeza al escucharlo… Mientras él te observa con detenimiento, de arriba hacia abajo. Discretamente mueves tu sudadera, cubriendo un poco más tu pecho. El alza la mirada hacia ti, sonriendo ligeramente.

-Ahora que te veo directamente, me pareces algo peculiar – el tono presidencial disminuye un poco, - es bueno saber que eres varón, porque eres muy bonito, como una niña.

-Oh…sí, jeje…

-Además…- ahora pareciera que un saxofón toca detrás de su voz, - si fueras mujer, siendo tan bonito, ésta noche te haría perder tu más preciado tesorito…

-Ah…-intentas reír, disimular, - sí, que afortunado…

-Bueno, eso es todo. Sólo te recordaré que el horario del área común es hasta las 10 de la noche, puedes seguir despierto en tu habitación hasta la hora que quieras pero no deambular por los pasillos a horas tardías, ¿comprendes?

-Sí, sumbae.

-Bien –sonríe presidencial y sensualmente, - me iré primero. ¡Cuídense, chicos! –añade a los demás y se va. Ah~ estás conociendo a tantos chicos tan rápido, haciéndote de amigos…y todos muy guapos mientras tú…bueno, eres del montón común y corriente, no sobresales como Yunho sumbae, Junsu, Yoochun-shi, menos como el principesco Changmin hyung.

Junsu se va después de Yunho y tú caminas con los otros dos hacia la habitación.

-Por cierto, Hitomi-shi… ¿tienes novia?

-¿Eh? –no lo esperabas. Se detienen frente a la puerta.

-Estoy preguntando si tienes novia, Hitomi-shi –Changmin sonríe con algo de ilusión. De verdad no esperabas ésa pregunta en específico.

-¡No! ¡Para nada! ¡Nunca! –respondes antes de razonar lo que acaba de salir de tu boca. Changmin se echa un poco hacia atrás, mirándote con mucha sorpresa.

-Qué…extraño eres, Hitomi-shi.

¡Ay no! ¿Te acabarás de delatar?

-Eh…no es por lo que estás pensando, sólo que…las niñas me dan miedo, sí…es eso justamente – intentas no tartamudear. Changmin vuelve a sonreír dulcemente, como si nada. Sólo Yoochun parece aún afectado por tus respuestas, sólo un poco.

-¿Ah sí? Es una pena porque…eres muy bonito, apuesto a que a pesar de tu miedo, las chicas no te dejan en paz, Hitomi-shi.

¡OMG! ¡Un chico guapo y lindo dijo que eres bonito! Agh, no lo arruines sonrojándote, vamos…

-Gracias, Shim Hyung. Tú también eres bien parecido…

-¿Sólo eso?

De nuevo te tomó por sorpresa. Se hace el silencio incómodo. Puedes oír el viento que circula por debajo de la puerta. ¡Diablos! ¿Qué decir ahora? Por supuesto que Shim Changmin es más que bonito, es guapo, es el tipo principesco de cualquier manga shoujo, tiene esa sonrisa que te vuelve loca, la altura perfecta, amable y caballeroso, es hermoso, su nombre es único y perfecto… ¡es completamente tu tipo! Pero no se lo puedes decir, no ahora, y menos frente a Yoochun…que por cierto también es tan guapo… ¡Eish, vaya poligamia terminara siendo todo esto!

-¿Hitomi-shi…?

-¿Huh? –sales de haremlandia cuando te menciona, mientras abre la puerta y voltea a verte.

-¿Te parece si comemos juntos todos los días? –de nuevo su sonrisa angelical, como de anuncio dental…

Sientes que todo tu interior tiembla. Control, control…

-Me encantaría…

-Vale – sonríe cerrando los ojos y entra a la habitación. Yoochun lo sigue y luego entras tú. Mientras Changmin lee recostado en su cama, tú terminas de acomodar algunas cosas, te pones pijama en el baño y te acuestas, sientes demasiado cansancio y caes en un profundo sueño.

No sospechas…

-Max…

-¿Huh?

-¿Por qué hiciste eso?

-¿Preguntarle sí me encontraba más que bonito? Fue sólo un juego, de vez en cuando me gusta bromear, no puedo ser el chico estrella todo el tiempo. Yoochun, ¿te pusiste celoso?

Esta conversación sucede a alguna hora mientras tú reposas en los brazos de Morfeo…

Día siguiente, 6:46 am.

Bueno, primer día despertando en el dormitorio de tu nueva escuela, en tu nueva cama. Te levantas y estiras un poco, bajas las escaleras y ves a Changmin aún durmiendo plácidamente en su cama. Respira pausadamente, parece un ángel a pesar de estar todo doblado. ¿Y Yoochun dónde duerme? No hay señales del chico blanco en la habitación. Ves tu reloj.

6:53 am.

Quizás te dé tiempo de darte un baño rápido antes de clases, después de todo las clases empiezan a las ocho de la mañana. Vas por tu ropa y te diriges al baño con sigilo, entras y acomodas todo. Ves la tina.

6:58 am.

¿Por qué no? Podría ser un breve baño de burbujas… prendes el agua caliente, pones el tapón y agregas jabón. Mientras la tina se va llenando de agua y esferitas reventando y brillando, te desnudas. Estás quitándote el pantalón de la pijama cuando tocan a la puerta.

-¿Hitomi-shi? ¿Vas a bañarte ya?

-S-sí –respondes, cubriéndote el torso con la camisa toda doblada.

-Está bien, date prisa para que no llegues tarde.

Puedes imaginarlo sonriendo mientras habla. Sonríes y te terminas de quitar la ropa para entrar al agua. Cierras los ojos, recargando la cabeza en una pared. Se siente tan bien~

-¡Hitomi-shi!

Das un sobresalto y volteas, descubriendo a Changmin hyung, ya uniformado, asomado en la puerta. Jalas tantas burbujas como puedes para cubrirte.

-¿Has visto mi corbata? No sé dónde la habrá dejado Yoochun… -su carita de preocupación…parece un cachorro. Pero no puedes distraerte demasiado, podría ver tu cuerpo desnudo si te descuidas…

-C-creo que la vi afuera, en la silla…

En eso se escuchó la voz grave del sirviente afuera, entrando a la habitación:

-Estoy aquí~

-¡Qué bueno que llegas, Yoochun! – Changmin vuelve a salir, cerrando la puerta.

Lentamente relajas tus brazos cuando la puerta se vuelve a abrir.

-Por cierto, Hitomi, apresúrate, son casi las ocho ya…

¿Casi las ocho?

-Nos adelantaremos a desayunar, ¿no te importa cierto?

Niegas. Changmin asiente y vuelve a cerrar.

-¿Por qué hiciste eso, Max?

-¿Qué cosa, Yoochun? Sólo apresuro a mi compañero para que llegue a tiempo~ Vámonos.

Se escucha la puerta de la habitación cerrarse tras ellos. Suspiras y te apresuras a terminar el baño.

8:15 am.

Llegas jadeando a clase. El profesor te deja entrar por ser tu segundo día de clases pero te advierte que no lo repitas. Vuelves a sentarte detrás de Shim hyung y su sirviente. Todo pasa con naturalidad igual que el día anterior…

3:02 pm.

La comida fue bastante similar a la del día anterior, sólo que Junsu se unió a su mesa y pasaron un rato muy divertido y ameno riendo y hablando después de comer. Junsu parece algo disparatado, pero es muy agradable también.

-¡Woh, son las cuatro! ¡Me voy a clase de futbol, nos vemos Shim, Park, Eri!

Te parece aún más gracioso que sólo a ti te llame por tu nombre, así que haces lo mismo.

-¡Hasta luego, Junsu!

Después vuelven al dormitorio, Changmin y Yoochun se retiran a la habitación y tú te quedas viendo la televisión un rato.

4:30 pm.

-¿Hitomi-shi?

-Dime, Shim hyung –volteas a verlo, él está detrás del sillón en el que estás, y Yoochun a su lado.

-Me iré a mi clase de hap-kido ahora, pero, ¿podemos reunirnos para pasar la tarde y cenar, después de mi clase? – te sonríe con ilusión. No puedes negárselo…

-Seguro, Shim hyung –sonríes también. Ambos asienten y se van. Aparte de ti sólo están otros dos chicos en la sala común, jugando fútbol de mesa.

Vuelves tu atención a la pantalla, viendo caricaturas.

5:16 pm.

Un compañero pidió ver la televisión, pues tenía que ver un documental, y prácticamente te corrió de la televisión. Así que decidiste ir a buscar a Changmin y Yoochun de una vez. ¿Dónde estaba el gimnasio? Das con él rápidamente pero ahora tienes otro problema: ¿cuál es el salón de hap-kido?

-Disculpa, ¿buscas alguna clase o a algún maestro, donsaeng?

Volteas y te encuentras con un chic alto…¿sí es chico, cierto? Su voz es varonil y a pesar de la cintura delgada no tiene pecho…es escuela de hombres, debe ser hombre. Te mira con dulzura en esos enormes ojos, lleva ropa deportiva y su cabello negro detenido atrás por una cinta deportiva.

-Ah, disculpe, en realidad sí, busco el salón de hap-kido –le respondes.

-¿Hap-kido? Creo recordar dónde está. ¿Vas a entrar a la clase? No te ofendas, donsaeng, pero…pareces algo bajito para ése deporte.

Te molesta un poco que refiera tu altura pero haces caso omiso a tu instinto natural de responderle algo fuerte.

-No. Estoy buscando a alguien, quedé de verme con él para ir a cenar juntos.

-Ah, ya veo. Disculpa si te ofendí o algo así, no pretendía hacerlo – el otro chico inclina su cabeza a modo de disculpa. Es muy correcto. Y viéndolo bien a bien, también es guapo, menos moreno que Changmin pero no tan blanco como Yoochun, con unos labios gruesos, aunque no como los de Yoochun, y es alto, más que Junsu pero menos que Changmin y que Yunho… ¡Tierra a Eri, te están hablando! Eh… ¿Cuánto tiempo exactamente lleva hablando este sumbae?

-…sólo que sea Shim a quien buscas, es el único que viene diario a clases de hap-kido. El salón está por allá –señala una de las puertas del fondo, - entrando, a mano derecha la tercera puerta de vidrio, no hay pierde, lo verás ahí practicando. Por cierto, mi nombre es Kim Jaejoong, capitán del equipo de bascketball de tercer año. Si necesitas más información, búscame o ve al tablero de información que está allá –volvió a señalar.

-Muchas gracias, Jaejoong sumbae. ¿O Kim sumbae?

-Como prefieras.

Asientes agradeciendo de nuevo y vas a buscar el salón en el interior del edificio. Mientras caminas ves tu reloj:

5:35 pm.

Justo a tiempo, ya debe haber terminado la clase de Shim hyung.

-E-espera Yoochun… despaciooo….aagh…

Crees escuchar una voz salir por una puerta. Te detienes. “¿Yoochun? ¿Su sirviente? Entonces están ahí…” Miras la puerta. Tiene un letrero que dice “vestidores de hombres”. Abres la puerta.

-¿Disculpen? –dices, entrando.

-No resisto…

-Eso es…así…

Puedes escuchar dos voces masculinas, pero no los ves. Y suenan algo conocidas.

-¿Shim hyung?

Jadeos. Vienen de un cubículo. Te acercas lentamente y te asomas. En las penumbras puedes distinguir, lentamente, un cuerpo con dos cabezas. Un segundo…son dos cuerpos, uno en pie, dándote la espalda, y el otro contra la pared, con las piernas dobladas alrededor de la cintura del otro, así como sus brazos. Los jadeos se escuchan más fuertes ahora que estás cerca. El cuerpo que te da la espalda se mueve insistente hacia el otro, y puedes notar que es de piel blanca, contrastando con las piernas que le rodean y los brazos y manos que se mueven por ella, inquietos. ¡¿Yoochun y Changmin?! El pantalón de Yoochun está a media asta y el de Changmin no se ve, sus piernas están desnudas. No puedes evitar dejar salir un jadeo de sorpresa, cubriendo tu boca con ambas manos y sonrojándote a más no poder. Parecieron escucharte.

-M-Max…-Yoochun gime, volteando ligeramente hacia ti, deteniendo sus movimientos.

-Yoochun yah…- la voz de Changmin suena distinta, grave, poderosa podrías decir, - no te detengas baby… - lo viste lamer la oreja del otro mientras una de sus manos tiraba de su cabello y la otra casi le clavaba las uñas en su trasero. De inmediato Yoochun vuelve a lo suyo, y tú sigues ahí, mirándolos tener sexo en ése cubículo mientras Changmin gime y te mira, lascivo y atrevido.

Aún no lo puedes creer…ambos son pareja…son…son…los jadeos y gemidos masculinos ocupan tu mente y cuando Yoochun grita como bestia te apartas de ahí cayendo al suelo, para luego gatear hacia la salida.

No has salido del shock cuando ves dos pares de pies frente a tu mirada que estaba clavada en el suelo.

-Hitomi-shi, ¿nos vamos? – Changmin te habla con dulzura y sonriendo como siempre, como si nada hubiera pasado, como si no lo hubieras visto claramente en ése cubículo, recibiendo entre sus piernas todo lo que le podía dar su sirviente Yoochun…

-¿Nos vamos? Hay que apartar la consola, o no sé si prefieras un juego de mesa…

Caminan delante de ti, prácticamente los sigues por instrumento, como autómata. Cuando llegan al patio frente al dormitorio no puedes más y explotas.

-¡¿A quién tratas de engañar?!

Ambos voltean a verte.

-¿Qué sucede, Hitomi-shi? – Changmin te sonríe con tranquilidad. Hijo de…

-¡Deja de fingir! –le gritas.

-¿De qué estás hablando? –te sonríe cerrando los ojos. Yoochun sólo observa, detrás de él.

¿Cómo de qué? Ustedes dos estaban…son…¡Son…! – no te sale la palabra, simplemente no te sale.

-Hum…-la expresión de Changmin cambia por completo, se ve algo…oscuro, - ¿De verdad te crees en posición de criticarme? Después de todo no tienes novia porque estás buscando a tu príncipe en una escuela de puros chicos, ¿cierto?

Te sonrojas y te sorprendes.

-¿D-de qué hablas…?

-Te sonrojas cada vez que un compañero guapo te habla o te toca, y además noté cómo observabas mi cuerpo mientras me estaba cambiando de ropa. Por cierto, ¿qué chico en su sano juicio lee revistas de quinceañeras y se da baños de burbujas? E-t-cétera…

Oh no, no, no…

-Ah, sin mencionar que disfrutaste de observarnos. Le voyeour~ -sonríe aún más - Tú en realidad eres… -parece disfrutarlo, te está humillando…

-¡No! ¡No digas tonterías, no soy una chica!

Sonríe, pero es una sonrisa para nada dulce, al contrario: es cruel.

-Iba a decir homosexual, pero…ya que lo mencionas…

¡Tonta! Sí, precisamente eso, tonta, porque acabas de echar a la basura todo tu teatro de ser bien hombre…

-No seas tan cruel conmigo, Shim hyung…

-Deberías de llamarme oppa y no hyung, tonta travesti desviada.

-¡No me travestí, sólo…sólo me visto de chico para estar aquí!

-¿Y no es lo mismo? Pervertida ignorante.

-Max tres, Hitomi cero – Yoochun interviene, hablando con monotonía.

Quieres llorar, te sientes tan pisoteada… no te puedes quedar atrás, no puedes dejarte vencer por este…dos caras.

-Oye, lo que yo haga para encontrar a mi pareja ideal no es asunto tuyo, Shim Changmin.

-Uuuuung….-sólo eso sale en respuesta de sus labios. ¿Sarcasmo?

-¡Tú eres el mayor problema! –de pronto bajas la voz temiendo absurdamente que alguien los escuche discutir, - ¡Tú y tu sirviente en realidad son un par de sucios amantes de closet!

Silencio incómodo. Ambos te miran como si no hubieras hablado.

-¿Y? – pregunta Changmin.

-¿Eh?

-¿Y qué pretendes hacer al respecto? ¿Acusarme con el director? Es la palabra de un estudiante travesti transferido contra la del hijo del director… ¿a quién crees que le crean más?

-Que no soy eso….-apenas y es audible tu voz.

-Qué importa, te he descubierto, ¿qué vas a hacer, cerda travesti?

Estás helada en tu sitio.

-Estás acabada… -da media vuelta y se aleja, Yoochun siguiéndolo.

Tomas algo de valor y vas tras él, logras alcanzarlos.

-¡Oye, Shim! ¿A dónde vas?

Voltea a verte, aún más sombrío y cruel.

-Me alejo de un cerdito –declara antes de reír bajo y seguir su camino, su fiel amante-sirviente detrás de él como perrito faldero.

Sientes el aire frio que corre por debajo de tus rodillas. Estás acabada…él mismo lo dijo…Oh, Dios…todo el esfuerzo, el plan, se acaba de ir todo por la borda…

Teniendo algo de dignidad decides ir a la habitación y empacar. Enfrentarlo de ser necesario, una vez más, si está en el cuarto.

Vas caminando, entras al edificio y subes el primer tramo de escalones. Jung Yunho, el jefe de dormitorio, te ve pasar.

-Bienvenido de vuelta, Hitomi. Te recuerdo que la sala de estar común cierra a las 10 pm….

No lo escuchas, pensando en que acabas de ser pisoteada por un demonio dos caras cuyo rostro angelical cautiva tanto que ciega a todos, ocultando su crueldad verdadera. Llegas a la habitación y abres la puerta. Changmin está sentado en tu cama, hojeando una de tus revistas, mientras Yoochun está de pie a su lado, viéndola desde arriba.

-Eres lenta, chica unisex.

Hijo de su….su madre será una santa y su padre el director pero es un hijo de su…¿quién le dio permiso de ver tus revistas?

-¿Qué? ¿Fuiste a otro lugar a llorar tu lamentable situación?

Qué más te queda que rogar…

-Por favor…

-¿Qué no te denuncie? ¿Y perderme la diversión? No me puedo arriesgar…

-Sobre eso, yo…

-¿Lo sientes? ¿Es todo? ¿Algo más? Porque no me interesa tu disculpa. Mejor vuelve a la parte del ruego.

Tanto sarcasmo es aplastante. Por fin suelta tu revista y te mira.

-Iba a denunciarte, pero pensé que será más divertido verte sufrir en esta escuela, sobre todo si alguien más te descubre y decide aprovecharse – sonríe, cínico, - sin embargo te vigilar, porque…

-¡Juro no decir nada!

- No he terminado de hablar, Hitomi-shi – sonríe angelicalmente de pronto, usando ese tono tierno de antes. Lo miras, sonrojada y cierras la boca. Yoochun sigue en silencio, inexpresivo, permitiendo el abuso verbal y psicológico.

-Tal vez esté dispuesto a escucharte…-continuó Changmin, volviendo al tono siniestro y la mirada burlona, - si te inclinas ante mi hasta que tu frente toque el suelo y tu garganta sangre tras tanta súplica.

-¡¿Eh?!

¡¿Aún quiere humillarte más?!

-Sigues tan mal de la cabeza como siempre, Max – murmura Yoochun de pronto.

-Gracias, mi Chunnie – de nuevo vuelve a ese tono de voz gentil y dulce para referirse a su amante, - te mataré después – añade, retomando el tono frívolo como si nada.

¿Cómo puede una persona tener esa facilidad de cambiar de rol, de personalidad, de carácter e incluso de voz?

-Haré lo que pidas, sólo…no hagas que me corran…

-¿Lo que yo pida? ¿Lo que yo quiera? –alzó una ceja. Uh, mala elección de palabras las tuyas.

-¿Qué quieres que haga contigo? Hay muchas cosas que podría hacer…-se acerca a ti y delinea con su dedo tu pecho, subiendo a tu barbilla. Te sonrojas.

-Eres un monstruo…

-¿Quién es el monstruo aquí, maldita travesti?

-¡Deja de decirme así!

-¡Ja! –deja de tocarte y se aleja de ti, - no te ayudare a mantenerte oculta como chico, pero me aseguraré de que no se te escape decir lo que viste en el vestidor, ¿comprendes? No confío en tu inútil cerebro de alga.

-…No llames a las personas como menos que personas…-murmuras.

-No murmures, es detestable.

-Eres un bastardo, Max, - aunque Yoochun parece defenderte, todo lo que dice tiene un efecto inverso.

-Ignorare ése insulto, Yoochun – de nuevo el tono dulce con él, y contigo el cruel, - veremos si resistes, cerda travesti. Serás mi tapete personal siete días a la semana, y por lo menos 16 horas al día, con tal de que mantengas ésa bocota cerrada.

Última oportunidad…te aferras a eso como una tabla salvavidas…

-Shim hyung…creo que todo ha sido un malentendido…me disculpo de nuevo por mis palabras, ¿sí?

Su severa y cruel expresión cambia, dulcificándose en segundos. Sientes un rayo de luz, algo de esperanza…

-Claro, llevémonos bien entre nosotros a partir de ahora, Hitomi-shi.

Eso fue más falso que una muñeca hecha en china. Y más cruel que todo lo dicho por él anteriormente.

-…Por favor…sé gentil…hazlo fácil para mí… -es todo lo que atinas a decir.

La verdad, no crees sobrevivir…

-Por cierto, Hitomi-shi… ¿se me ve bien el uniforme deportivo que llevo puesto?

Ésa sonrisa de ángel esconde un maldito demonio.

Segundo.


8 comentarios:

  1. Aemin, te amo ♥
    quiero sí o sí conti de este fic *-*
    lo único que quería era que no terminara el capítulo T.T
    me gustó mucho... qué se traerá entre manos este Changmin?? es un desgraciado... y Yoochun?? al principio todo molesto y ahora hasta defiende a Eri...
    oh, por cierto, ya que también es mi nombre me declaro fan número 1 XD

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  2. XD que bueno que te gusto, Eri...pero o-o es mera coincidencia lo del nombre ok? XD todas las que lean seran la Eri del fic

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  3. claro, lo sé, lo sé, es una bonita coincidencia xD

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  4. Anónimo10/29/2011

    WUAAAAUUUU!!! ME ENCANTOOOO!!! hasta que lo dijo no me imagine que era una chica...pense que estaba ocultando que era gay...muy bueno muy bueno...continualo pronto...me encanto...ojala tenga algo con max jejeje (lado pervertido) jejeje :)
    ...Saludos, Mabby)

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  5. Dios Aemin te amé!!
    te amo y te amaré!
    ¿que si me gusto el fic? ME ENCANTO MUJER!
    WAAAA
    ya me decia yo, ahahaha que CM no podria ser tan bueno,miren lo bien basura qe resulto xD
    amé cada palabra DULCE que le decia a la pobre de Eri
    ahora conocido como la "tonta travesti desviada" xDDDDDDDDDDD
    tienes que segirla!
    omo tu fic me ayuda mucho a olvidar cosas malas!
    waaa lo del baño me quedé O_O
    oh xD!!!
    y kiero hacerte una pregunta
    yo no e visto maria holic
    sólo e visto cosplay d ese anime
    pero la historia s parecida a lo que estas contando aki? sólo eso
    bye Ae! te leo! ♥

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  6. Anónimo10/30/2011

    traumante pero genial!!!!

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  7. Anónimo11/05/2011

    CONTINÚUALO ES MUY GENIAL!!!!!

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  8. Anónimo12/20/2011

    continualaaaaaa!!!! *-*

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