Our Game - primera parte

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Parte 1

•◘○Jaejoong•◘○


Cuanto te vi por primera vez, nunca imagine que llegaríamos hasta esta instancia. Creí, ciegamente, que lo nuestro acabaría mucho mas rápido de lo que empezó. No solía, hasta entonces, detenerme a pensar en consecuencia, en razones, o causas, y simplemente, llegaste y te asentaste en mi vida... y de ella jamás pude sacarte....

No te detuve, no hice nada, aun cuando antes abandonaba todo cuando sentía que estaba llegando demasiado lejos, cuando había demasiadas cosas que me ataban y que ponían en peligro todo lo demás... Esta vez, por ti, por ser justamente tu, me aferre a la idea de que tarde o temprano terminaría, sea por ti, sea por mi, pero lo haría... 

pero, hoy, me doy cuenta de que eso jamás pasará... yo no soy capaz de alejarte de mi... y es, justo ello... Estar contigo y no alejarte cuando fue el momento... fue mi peor error...

Al ver tus ojos encontré ese ser perfecto que nunca me juzgaba, siempre eras capaz de entender cada excusa, cada palabra sin rechistar, aun cuando se que ocultabas preguntas que querías hacerme, solo sonreías incapaz de inmiscuirte mas allá...

¿Tenias miedo de saber? ¿Acaso tú tampoco quieres perderme?

Pero, con el tiempo, me di cuenta de que había muchas cosas que yo no sabia de ti, muchos detalles de tu vida que resultaban desconocidos, y aun así, con la curiosidad inundando mi pecho, decidí no preguntar tampoco... ¿Que derecho tenia cuando yo mismo me negaba a dar respuestas? 

Y de esa forma, sin saber, negándonos a conocer, hemos llegado al día de hoy...

•◘○•◘○•◘○•◘○•◘○

Las sirenas se escuchaba claramente a la distancia, las luces azules y rojas parpadeaban e iluminaban la polvareda oscura del sitio al que se dirigían, la gran velocidad rompiendo la onda del viento, el sonido ensordecedor se hacia levantar por encima del aire, por ello, los pájaros que dormían por sobre las ramas secas de los arboles, que huían presintiendo que nada bueno vendría de aquello. 

Rápidamente, los autos blindados frenaron con brusquedad a la salida del hangar y los oficiales se desplegaron en el perímetro, armados hasta los dientes con los fusiles de combate.

El capitán esperaba impaciente, colocándose la marcara de protección,  cubriendo su rostro con cuidado, aun dentro de la camioneta negra. Tomo un arma pequeña entre sus manos y la cargo rápidamente, y salió del auto, siendo seguido de cerca por cuatro oficiales mas que cargaban armas mas grandes. Su forma tranquila de aproximarse y su postura siempre rígida, le daban un aire de total confianza, que inspiraba a los demás hombres a seguirlo sin temores.

-A su señal capitán -menciono uno de sus hombres, al observar a los oficiales que habían llegado al techo y levantado los tejados, ellos estaban listos para entrar-

Observo con cuidado, el silencio reinante, apenas interrumpido por el canto de los grillos y el polvo levantado por los pasos de sus hombres ubicándose en su posición. Aguardo, con calma, oculto tras los contenedores vacíos, observando con detenimiento la puerta del hangar empuñando el arma y quitándole el seguro.

Una sombra negra se aproximo con velocidad al portón, empujándolo con fuerza y entrando sin problemas al hangar. El oficial sonrió, dándoles la señal a sus hombres para que procedieran, y pronto se echo a correr en dirección al lugar, con el manto de la noche sirviéndole de camuflaje.

Los hombres del techo se abrieron paso hasta el interior del hangar, y luego, el portón se abrió, dándoles acceso a todos los hombres que apuntaron hacia todas direcciones. Pero, distinto a lo que pensaban, la trampa que habían colocado estaba intacta, y no se encontraban señales que alguien estuviera en el sitio.

-Capitán, no hay nadie...

-Shhh -le siseo, observando con cuidado cada metro del área, el no podía equivocarse, había visto a alguien entrar aquí- No hay nada mas sospechoso que el silencio -susurro, tomando el arma con fuerza y apuntando al frente, acercándose a pasos lentos, observando un maletín que no había dejado allí antes.

Por ese momento, le pareció sospechoso, por lo que, sin pensarlo dos veces, bajo el arma y se acerco hasta el maletín y lo abrió, encontrándose solo con un trozo de papel rasgado que estaba marcado con tinta negra...

"Gracias por el obsequio, como agradecimiento, le dejo el mio... Capitán Shim"

El capitán levanto la hoja de papel, encontrándose con un pequeño objeto redondo que tenia en el centro un contador que descontaba números... y, asombrado, dio un paso hacia atrás, volteando el rostro y mirando por un segundo a los hombres que estaban aun en su posición, aguardando por cualquier orden de su parte, el solo los observo con los ojos abiertos. Seguidamente, el contador quedo en ceros y solo pudo mover sus labios, hacia sus hombres, que se espantaron al poder leerlos...

 "Lo siento"

La onda explosiva se extendió con rapidez, el sonido tremendo devasto lo oídos de los que se encontraban mas cerca de la base. Uno de los oficiales de menor rango que hacia guardia a las afueras del hangar miro sorprendido como todo el lugar se encendía en llamas en segundos, y los trozos de acero doblado e incinerado volaban por el aire... no podía entender nada, hasta que observo a los hombres que trataban desesperadamente de apagar las llamas que consumían su cuerpo, y los que se encontraban  sobre el techo, salieron despedidos por la onda, y los restos de sus cuerpos se esparcieron por el suelo.

-Papa... -logro murmurar, pero su voz se quedo atascada en su garganta, cuando se percato de que ninguno de los oficiales que habían entrado al hangar salían... y antes de que pudiera reaccionar, otro oficial que se encontraba a su lado lo halo del brazo con fuerza, corriendo y arrastrándolo, antes de que algún trozo de acero que se abalanzaban sobre ellos como lluvia los golpeara. Se alejaron lo suficiente para observar como las llamas consumían lo que había sido el hangar y se elevaban hasta el cielo, formando una bola de humo negro.

Pronto, el silencio reinó entre los oficiales que también observaban a su lado la llamarada, varios minutos después, el amanecer se mostró levemente en el horizonte cuando las llamas descendían en longitud, dejando una enorme marca negra en el piso. 

Las lagrimas rodaron por su rostro, oculto bajo la mascara de protección, mientras una mano le apretó el hombro, y las sirenas de los camiones de bomberos eran las que se dejaban escuchar ahora. Sintió el horrible dolor invadiendo su interior, y se dejo caer de rodillas por sobre el pasto reverdecido y húmedo por el roció que se extendía bajo sus pies. Un grito de dolor se escucho aun sobre el sonido de las sirenas, y golpeo el piso con fuerza, arrancando el pasto con sus dedos, mientras enterraba las uñas en la tierra y apoyaba la cabeza en su antebrazo, gritando sin poder contenerse. 

Su fiel compañero le abrazó por la espalda y lloró a su lado, mientras el resto de los oficiales se unieron a ellos y las lágrimas por la pérdida de su más amado capitán se hicieron presentes.


•◘○•◘○•◘○•◘○ 2 años después •◘○•◘○•◘○•◘○•


"Hoy se cumple el segundo aniversario del fallecimiento de 30 oficiales de la policía que murieron luego de un atentado que se dio lugar a las afueras de Seoul, aun no se sabe demasiado de los autores del crimen, pero se sospecha que fue una obra de "las sombras negras" un conjunto criminal que controla el trafico de armas y drogas en el país, y que han llevado a la guerra y a la muerte a miles de oficiales en los últimos 6 años.... A continuación, mas noticias"

-Dos años ¿uh? -musito suavemente, casi en un silbido, jugando con el control del televisor un rato antes de apagarlo. Las imágenes que mostraban del lugar del incidente no le traían buenos recuerdos, y por ello, ese día, representaba una gran carga emocional.

Su padre, había muerto frente a sus narices y el no pudo hacer nada, de su cuerpo, destrozado por la cercanía con la onda explosiva que provoco aquella bomba, solo habían quedado sus manos, el resto de su cuerpo estaba completamente destrozado. Las heridas no habían sanado, la injusticia que había representado aquella muerte, la de un hombre que tanto bien le hacia a las personas, ejemplo de hermano, de hijo, de padre, morir en manos de inescrupulosos que corrompían la sociedad.

Y lo odiaba, el no haber podido ser capaz de hacer nada por salvarlo, o al menos, estar a su lado en ese momento... y aun hoy... no había podido hacer nada para atrapar a quienes le habían causado tal dolor...

En ese momento, en que sus lágrimas amenazaban con salir de sus ojos,  y un suspiro se ahogo en su garganta, en sonido de la puerta abriéndose llamo su atención. Rápidamente, se incorporo en el asiento y volvió a encender la televisión, limpiando las pocas lagrimas que logro derramar, y haciendo zapping con el control, como si nada pasara.

Pronto, unos brazos rodearon su cuello, y en su rostro se pinto una bella sonrisa al adivinar inmediatamente de quien se trataba, mientras halaba a aquella persona que lo sostenía hacia adelante y lo hizo caer sobre el sillón, donde observo su bello rostro que compartía la misma  hermosa sonrisa:

-Hola extraño -musito, levantándolo hasta sostenerlo en sus brazos y apretarlo con fuerza- ¿Que hiciste con mi novio?

-Un alíen se lo llevo y me dejo a mi como remplazo ¿No te gusto?

-No -entono, separándose por un momento para mostrarle su cara de disgusto- Mi novio era mas guapo -sonrió- sus ojos eran azules...

-Olvide las lentillas -río juguetón, dejando un beso leve en su boca-  Te extrañe reno... -susurro en su oído, mientras su mano delicadamente se posaba en su mejilla, delineando con los dedos la forma de sus ojos-

-Traicionare a mi novio con un alíen -río, inclinándose hacia adelante y acostándose sobre el, llevando sus manos hasta su rostro, y tomándolo, besando su frente con dulzura- Te extrañe alíen... 

La muerte de su padre había representado la mayor prueba en su vida, superarlo le había costado demasiado tiempo, y aun hoy, no podía evitar sentirse terriblemente afectado por los recuerdos de aquel día. Sin embargo, aunque pocas cosas podían aliviar su dolor y hacerle sentir mejor, había una persona en especial que tenia aquel poder, el de hacerle olvidar por un segundo todo aquel duelo.

Lo conoció dos meses después de aquel trágico suceso, en una galería de arte donde entró luego de quedar cautivado por una pintura en especial, la había observado desde afuera por varios minutos, y la curiosidad le incito a entrar y verla de cerca.

La pintura de lejos parecía una bella mariposa de colores oscuros, que brillaba por los tenues rayos de luz anaranjada que entraban de una ventana, pero una vez cerca, la imagen cambiaba completamente, como si se tratara de un campo de guerra, los rostros de personas llenos de tristeza y un prisionero en medio de todo, siendo juzgado y señalado. Aquella imagen le dejo cautivado, como si se tratase de un reflejo de sus sentimientos internos.

La observo por varias horas, sin hacer nada mas que mantenerse de pie, fue entonces cuando el se le acerco y toco su hombro, y le miro con cuidado, percatándose de las lagrimas que empapaban su rostro. Entonces, aun sin conocerlo, sin saber la razón de sus lágrimas, lo abrazo con fuerza y acaricio su cabello y susurro suavemente que todo estaría bien…

Él entendió, aun sin palabras, todo el dolor que aquejaba su corazón, y que tuvo que mantener restringido, solo por parecer fuerte, ante aquellos que se caían a pedazos luego de la muerte de su padre. Por su madre, por sus hermanas, por aquellos a los que debía proteger ahora que el no estaba. Era prisionero en su propio cuerpo, de toda la pena que no podía exteriorizar por los demás.

Luego de ello, siguió regresando a la galería cada que podía, encontrando siempre al amable chico de cabello rubio y ojos azules, que lo esperaba siempre con una sonrisa, dispuesto a escuchar sus quejas, sus momentos de alegría y a atravesar con su mirada traviesa todos sus sentidos.

Por muchas razones, no podía sincerarse con el, ni siquiera pudo contarle la razón de sus lagrimas aquel día, sin embargo, él no parecía querer indagar en algo que por si mismo no deseaba decir, no preguntaba mas allá de lo que podía dejarle saber y aguardaba tranquilo el día que estuviera dispuesto a aclarar mas detalles.

Los sentimientos nacieron con el tiempo, y cuando lo hicieron, no parecía problema para ambos el poder expresarlo, pero su relación se fortaleció bajo una base muy extraña… el silencio…

Luego de la muerte de su padre, decidió hacerse cargo del escuadrón especial que el dirigía, que era totalmente secreto, creado para hacer misiones de infiltración directa en las bases de estos nuevos cuarteles criminales. Por ello, y por permitir que las misiones se desarrollaran en secreto para no alertar o poner en peligro a sus familiares cercanos, los detalles acerca de su profesión debían permanecer ocultos. En el caso de su amante, solo sabia que era un artista, que se llamaba Jaejoong, y que debía, por su profesión, viajar constantemente hacia toda clase de lugares en el mundo exponiendo sus obras, por ello, que desapareciera por meses era totalmente normal.

No preguntaban más allá de lo obvio, y es tal vez por eso, que aquella relación, había durado por tanto tiempo… y parecía más fuerte que cualquier otra relación que hubiera tenido antes…

-Dos semanas –susurro Changmin, envolviendo su cuerpo desnudo entre los edredones, y abrazándolo con fuerza, mientras el acomodaba la cabeza en su pecho- Esta vez te tomo bastante tiempo…

-hmmm… tuve una idea muy buena y decidí hacerla enseguida, antes de olvidarla –susurro entre bostezos- no contestaste el teléfono tampoco, así que supuse que no te importaba…

-No es eso…

-Lo se, pero, descansare un rato antes de volver…

No pudo preguntar mas, aquel día había sido tan largo, que, completamente agotado, cayo dormido sin siquiera despedirse. Esa noche, sus sueños trajeron de nuevo a su memoria los recuerdos de aquella noche, solo que esta vez, en lugar de ser su padre el que fue atrapado entre las llamas furiosas, era Jaejoong el que se quemaba, y lo llamaba entre horribles gritos… lo veía, desde su lugar, sin poder moverse, sin poder hablar, como las llamas consumían su cuerpo y se deshacían de su carne que caía a grandes trozos al piso…

No podía gritar, no podía hacer absolutamente nada, ni siquiera cerrar los ojos, y entonces, observo como el salía de las llamas y se acercaba, musitando su nombre. Aquella imagen le lleno de tantos escalofríos, que el grito por fin salió de su garganta y un sudor profuso se apodero de su piel, despertándolo, hasta que pudo percatarse de la mirada preocupada de su amante, que sostenía su rostro…

-¿Estas bien? –susurro, limpiando de su frente el sudor.

-J-Jaejoong –lo miro con miedo, tentando con sus dedos su rostro, su cuello, asegurándose de que estaba bien y entonces lo abrazo con fuerza, respirando agitado, aun con aquella horrible imagen en su cabeza-

-Todo esta bien –susurro Jaejoong, acomodándolo en sus brazos y volviendo a acostarlo, para que volviera a dormir- Estoy aquí, todo estará bien…

Así, con su voz, con sus caricias, y con su cuerpo muy cercano al suyo, pudo finalmente volver a dormir… sin pesadillas… logrando sobrevivir una vez más a otro aniversario de su muerte…

Es curioso, pensaba mientras se quedaba dormido, que… desde entonces, solo Jaejoong podía ser capaz de estar ahí para ayudarlo…

•◘○•◘○•◘○•◘○

Aquella semana llego a su fin, y con ella, había llegado la hora de volver al trabajo. Por ello, salió de casa y se despidió de Jaejoong, advirtiéndole que no regresaría por algún tiempo. El comprendió, y no pregunto nada mas, deseándole buena suerte mientras se despedía con un beso.

Condujo hasta el edificio de la NDI y se identifico rápidamente, ingresando por la puerta principal y dirigiéndose a las taquillas, donde se cambio la ropa de civil por el uniforme y se dirigió directamente a las oficinas, donde sus oficiales de cabecera lo esperaban:

-¡Bienvenido Capitán! –Respondieron al unísono los oficiales con una reverencia, Changmin repitió el gesto y todos se sentaron a la mesa-

-¿Cuál es el informe? –Pregunto a Yunho, su segundo oficial al mando y mejor amigo, aquel al que le delegaba toda su confianza-

-Hay un nuevo intercambio esta tarde, según nuestra fuente, solo será un intercambio de dinero, y es entre dos subgrupos de los sombras negras. Pero, si logramos hacer una emboscada certera, rodaran tres de las grandes cabezas de la organización.

-¿Qué hay de los movimientos del líder? –Volvió a preguntar, esta vez a todos en la mesa-

-Es difícil leer sus movimientos, actúa usando señuelos, por eso creemos que si atrapamos a las cabezas de un rango mas bajo, podremos encontrar información acerca del líder.

-Muy bien, si es un intercambio de dinero la seguridad será mucho más flexible que la que se usa en intercambio de mercancía. Los escuadrones L5 y L7 los llevaremos. Yo iré al frente…

Los hombres casi palidecieron al escuchar aquella frase y pronto miraron a Changmin con duda, sobre todo Yunho que prácticamente le rogo con la mirada que no lo hiciera. Pero el, confiado, les lanzó una mirada de afirmación y estos, no parecieron objetar a su orden. Se retiraron de la oficina para preparar todo lo necesario para la emboscada de esa tarde, solo Yunho y Changmin permanecieron:

-¿Tienes algo que decir? –Pregunto Changmin, sentándose cómodamente en su silla, echando la cabeza hacia atrás-

-Capitán… ¿esta seguro? –Pregunto preocupado- Es la primera vez en dos años que esta al frente de un ataque.

-Ya era hora ¿no? –Se burlo, sonriendo juguetonamente mientras se balanceaba en la silla-

-Changmin –entono seriamente- Hablo en serio…

-Yo también –respondió, levantándose de la silla- No puedo quedarme sentado a esperar por miedo a repetir la historia de mi padre. Como Capitán mi tarea es guiarlos a todos ustedes.

-Si, lo se, pero ¿podrías aguardar?, en la próxima misión…

-Esta misión es de bajo riesgo –interrumpe- Además –lo golpea suavemente en el hombro- Te tengo cuidando mi espalda… estaré bien…

Yunho suspiro derrotado, y le dio la razón, dándole espacio para que ambos pudieran dirigirse a la sala de preparación y armaran la estrategia para el ataque de aquella tarde. Hicieron un reconocimiento rápido del área, e informaron a las tropas como entrarían al sitio designado para el intercambio y, cuando todo estuvo preparado partieron.

El ambiente se tensó cuando estaban en camino al lugar, pero aun así, Changmin se mantuvo firme, sosteniendo entre sus manos el arma y colocándose sin apuros la mascara protectora. Pronto, los demás oficiales hicieron lo mismo, sosteniendo las armas firmemente a la espera de órdenes.

Llegaron al sitio varios minutos después, estaban ubicados algunos kilómetros más lejos del lugar inicial, mientras varios oficiales monitoreaban con binoculares la llegada de los objetivos:

-hay mucha seguridad capitán, al parecer si se hará la entrega.

-Muy bien, manténganse alerta, una vez lleguen los peces gordos todos se apresuran directamente a ellos, necesitamos información, así que los quiero vivos ¡Entendido!

-¡Entendido Capitán!

Los minutos siguieron avanzando mientras el escuadrón aguardaba, algunos se fueron desplegando con anterioridad y se escabulleron algunos centinelas que pretendía emboscar desde el techo. Finalmente, los autos blindados hicieron acto de presencia, y los hombres se armaron y se apresuraron hacia el lugar, separándose en cuadrillas y rodeando el área completa.

Pronto, se detuvieron, esperando a que los peces gordos entraran al lugar y poder rodearlos, y cuando todos estuvieron reconocidos e ingresaron al sitio, los oficiales se acercaron y redujeron a los hombres de seguridad sin ningún problema.

Changmin iba al frente junto con Yunho y siete oficiales mas, todos se ubicaron a lado y lado del portón principal, y aguardaron la señal de los centinelas que entrarían por el techo para ellos hacer su entrada al mismo tiempo. Cuando la señal fue dada, Yunho y Changmin se miraron, y seguidamente, entraron dando una fuerte patada al portón al mismo tiempo, apuntando con las armas mientras los hombres se apresuraban desde el techo.

Dentro, habían muchos mas hombres de los que se esperaban, por lo que pronto se inicio una balacera, y los oficiales se vieron obligados a llamar refuerzos, mientras el capitán y su cuadrilla se abrían paso entre los guardaespaldas y se acercaban a los objetivos.

Los disparos se escuchaban uno detrás de otro, el sonido era ensordecedor. Yunho se mantuvo guardando la espalda de Changmin, pero cuando las armas dejaron de servir para protección, tuvieron que pelear mano a mano con los hombres e inevitablemente se separaron.

Changmin se apresuró hacia el primero de los hombres que tenían como objetivos, los otros dos, habían conseguido escapar, usando a sus secuaces como escudo. Lo agarro por el cuello, pero, varios hombres mas se le aceraron por detrás e intentaron atacarlo. El respondió, liberándose fácilmente de ellos, pero el objetivo logro liberarse de su agarre y no tuvo más opciones que correr detrás de él:

-¡FUEGO! ¡CAPITAN, HAY FUEGO! –gritaron algunos hombres que estaban por fuera del lugar, y Changmin viro su cuerpo, encontrándose con una llamarada que se abría paso por entre los muros y el techo -Es una trampa –murmuro, pero, aunque lo sabia, no le importaba nada más que atrapar a aquel hombre. No importa que, no se fuera con las manos vacías

-¡RETIRENSE YA! –grito a sus hombres con poder, Yunho le miro desde la distancia, pero el, simplemente siguió corriendo detrás del hombre, ignorando todo lo demás, y sus oficiales se abrieron paso y empezaron abandonar el lugar.

Logro alcanzarlo y golpearlo por la espalda algunos metros mas adelante, y se abalanzo por sobre el, golpeándolo en la cara. El hombre respondió, golpeándolo igual y arrancándole la mascara de la cara, dejando al descubierto su rostro, el tipo se sacudió con fuerza, pero, finalmente, Changmin pudo inmovilizarlo.

-¡Maldito crio! –Grito el hombre tratando de escupirlo- ¡No quiero morir aquí!

Hasta entonces, Changmin no había notado como el fuego se había extendido por todo el lugar, y se sorprendió al verlo, levantándose del piso apresurado sin dejar de agarrar al sujeto con fuerza, busco desesperado alguna salida, pero no podía nada más que llamas.

 Observo a la distancia unas escaleras y corrió hacia ellas arrastrando al hombre, pero, pronto, un secuaz vestido de negro y oculto tras una mascara que ocultaba su rostro, lo observo y detuvo su camino, justo frente a el.

“Sombras negras” –murmuro Changmin, y aun con convicción estaba dispuesto a enfrentarse a el, con tal de conseguir finalmente a uno de los que podría darle información mas precisa, y lo llevara finalmente a capturar al líder de la organización.

Intento tomar su arma, pero, se percato solo hasta entonces de que la había tirado en el combate mano a mano, y que ahora mismo se encontraba desarmado. El sujeto pareció darse cuenta de ese echo, y tomo su arma levantándola y, sin ningún tipo de reparo, le disparo en repetidas ocasiones.

Aunque los primeros fallaron, el ultimo fue un disparo directo a su cabeza, por lo que, lo que pudo escuchar, además del rugido salvaje del fuego levantándose y consumiendo todo, fue el grito de su compañero Yunho a su espalda.

Cayó al suelo, y escucho algunos disparos mas antes de perder la conciencia, no parecían dirigidos a él, y tampoco venían por parte de Yunho, pero antes de cerrar sus ojos, observo al sombra negra que le había disparado tirado en el suelo, al parecer lo habían asesinado… Pero ¿Quién?... y antes de volver a plantearse otra pregunta… todo se hizo un gran manchón negro…

Y por aquel instante, al final del túnel oscuro donde se encontraba, observo a su padre que sonriente le invitaba a que lo siguiera… y el lo siguió… tocando con sus dedos la luz pura y blanca que lo invitaban al descanso eterno…

•◘○•◘○Jaejoong•◘○•◘○

-Estaré ocupado –menciono Changmin, una vez termino su desayuno, levantándose junto a mí de la mesa y llevando los platos sucios a la cocina- No me esperes despierto, es posible que no regrese en unos días.

-¿Ocupado?... Justo cuando yo regreso –mofe, decepcionado-

-Caprichitos –murmuro, acercándose con una sonrisa- Yo te he esperado dos semanas.

-Ve con cuidado –mencione, desviando la conversación. Odiaba que me sacara en cara la ausencia de casa-

-hmm… estaré bien –susurro a mi oído, abrazándome por la espalda- espero encontrarte en casa cuando regrese… Te amo, bonito…

Sonreí, y me di la vuelta en mi propio cuerpo para abrazarle con suavidad, apretando con los dedos la playera que llevaba, como odiaba ese trozo de tela color gris pálido que decía en enormes letras negras “Don’t Fuck with me”, pero no importa cuanto hiciera por deshacerme de ella, aparecía de nuevo sobre su piel, mas fea que antes.

Maldigo el día en que la compre para mi, y luego, arrepentido y dispuesto a botarla, el la tomo consigo… Desde entonces la adora, y no deja de ponérsela…

Deposite un beso en su cien, acomodando yo mi mismo esos cabellos rebeldes que se levantaban altivos por sobre los demás. Lo mire, fijamente, perdiéndome en sus orbes color chocolate, que me enloquecían, y delinee suavemente con mis yemas sus labios… mis labios… Mi vida… dejando un beso suave en ellos:

-Te amo reno… –susurre, dejándolo libre para que se fuera-

Cuando me despedí de él en la cocina de nuestra casa, tenia un extraño sentimiento de intranquilidad que me calaba las entrañas. Hacia mucho tiempo no me sentía tan intranquilo, pero, desde anoche, luego de conseguir que se tranquilizara por la pesadilla que había tenido, me quede pensativo, sosteniendo su cuerpo entre mis brazos.

Changmin es mi universo entero, desde que lo conocí aquella tarde, en la galería, lo supe, que el seria por quien entregaría todo de mi. Aquella tarde, se encontraba pasmado observando una de mis pinturas, lo observe por tanto tiempo que me quede sorprendido, su postura no cambiaba y aquello despertó mi curiosidad. Al acercarme a el y poner mi mano sobre su hombro, note que era lo que sucedía en realidad… el lloraba, desconsolado, como un niño asustado y perdido, sin consuelo. Me descoloque, ver un hombre adulto llorando por una pintura no es algo común, pero, inmediatamente trate de secar sus lágrimas y le ofrecí mi hombro para que llorara, y el lo acepto sin ningún tipo de reparos.

Siendo un total desconocido, me cautivo con su dolor… el me recordaba una parte de mi, una que había sido enterrada y mutilada hace muchos años... Esa parte, que me hacia sentir el dolor tan puramente como el lo demostraba…

Y Aunque ya no existía, podía verla reflejada el las gotas salinas que recorrían el rostro de Changmin…

Por ello, solo quería reparar su corazón herido, aunque desconociera la razón por la cual se encontraba así, me limité a poner mis manos en la herida, y aunque logre cerrarla, en ocasiones, la herida se abre nuevamente.

Por alguna razón, solo necesito estrecharlo en mis brazos para que él se calme y vuelva a sonreír tranquilamente. El sentirme tan necesitado y útil, me llena de orgullo y de fuerza para continuar a su lado sin importar el que.

Tengo miedo, cada día, como hoy, de que el descubra mi verdad. Si supiera quien soy en realidad y cuanto le he ocultado de mi vida ¿me odiaría?

Changmin es mi todo, mi norte, mi hogar, y por el, entregaría la ultima gota de mi sangre, mi carne, le entregaría todo si el me pidiera que se lo diera… todo… excepto decirle la verdad.

Muchas veces lo he reconsiderado seriamente, decirle todo, aunque al final termine rechazándome. De echo, pasado el primer año de nuestra relación, tenia claro que debía dejarle saber algunas cosas, y estaba convencido de que, al igual que yo, Changmin seria capaz de entender cualquier cosa… pero, cuando estaba dispuesto a dejarle saber… cuando sentía el valor para soltarlo todo de una buena vez… el miedo se apoderaba de mi, imaginar una vida sin el, siendo rechazado… no puedo.

Fue entonces cuando escuche la primera señal de alerta, cuando me veía incapaz de decirle todo por miedo a que me dejara, supe que esto no terminaría nada bien. Mi oportunidad estaba servida, cuando no éramos tan íntimos como ahora, tuve la única posibilidad de salir huyendo y olvidarme de él para siempre…

Pero no lo hice, seguí a su lado… porque no quiero y  no puedo… alejarme de su lado… significaría mi muerte.

De hecho, prefiero la muerte… Que una vida sin su cariño…


•◘○•◘○•◘○•◘○

Durante la tarde, di vueltas en la casa sin tener claro que hacer, su departamento es ridículamente grande, aun cuando trasladé todas mis cosas y ocupe mucho espacio, seguía siendo demasiado espacio para dos personas.  Cuando estamos los dos juntos, se siente pequeña y acogedora… cuando estoy solo aquí, me siento encerrado en la torre de un palacio.

Solo quería que regresara, aunque mis esperanzas no eran muchas contada su advertencia de que no regresaría si no hasta pasados unos días. Aun así, me dispuse a arreglar la casa, su ropa y preparar la cena para dos… aunque me quedara servida en la mesa. Suspiraba, organizando nuestras fotos, no tenemos muchas, no hemos salido a jugar en mucho tiempo, pero las que tenemos, encierran preciosos recuerdos... También están las de sus hermanas y su madre…

Su madre, esa amable mujer con la que solo hablé con teléfono un par de veces, y que me agradecía encarecidamente por cuidar de su hijo. Es encantadora y amable, y parece estar perfectamente de acuerdo con que fuéramos pareja, aunque ambos somos hombres, a ella no le importaba quien fuera, solo quería que su hijo fuera feliz… y yo parecía hacerlo feliz.

Prometimos conocernos, pero, dadas mis circunstancias, no me siento mentalmente preparado para dar ese paso… Changmin y yo no podemos casarnos, pero, conocer a su familia significaría un compromiso tremendo… y seria demasiado riesgoso… para mi, y para el…

Me recosté en el sofá cansado cuando ya no encontré que hacer, le envié varios mensajes estúpidos esperando que me respondiera alguno, pero no lo hizo. Hice zapping en la tele, sin encontrar nada interesante que ver más que películas aburridas y dibujos animados. Y Me quede concentrado en los dibujos, hasta mi celular comenzó a parpadear y a vibrar, cogiéndome de improvisto.

Era ese teléfono… el que ocultaba de Changmin como un halcón y por el cual habíamos peleado numerosas veces, el que cargaba conmigo encima, incluso cuando debía ir al baño… la fina línea que me separaba de lo que la sociedad creía que era y lo que en realidad soy… mi mayor miedo…

Me incorporé en el sofá y mire la pantalla parpadeante, suspire apretando los parpados con fuerza, y la vibración molesta comenzó una vez mas… tome con una mano el celular y la otra la lleve a mi cara, cubriéndola, y tome la llamada…

-Tengo algo para ti…

Fruncí el labio, apretando entre mis dedos un mechón de mi cabello rubio, cogiendo con fuerza el móvil, sin dejar de respirar agitado, estaba cabreado, muy cabreado:

-Dijo que me dejaría descansar –troné, mi voz sonó oscura y lúgubre- ya estoy arto de esta mierda, joder, estoy molido.

-Es de bajo riesgo, vigilancia, son ratas de alcantarilla… pero los de la NDI van tras ellos… pueden hablar.

-Hay más hombres a los que le puede pedir que vaya… y más si solo son ratas.

-El te quiere a ti, lo sabes, no confía en nadie, y menos si se trata de ese capitán.

-¿De quien mierdas hablas?

-Alguien bueno, ha cogido ha muchos de los nuestros y nos esta pisando los talones. Esta misión en especial es una trampa, hay que deshacerse de el cuanto antes, o nos cogerá de los huevos en algún momento.

-No voy a ir…

-Deja los juegos, sabes que no tienes opciones. Su mejor tirador… ya ha hecho suficiente con no meterse en tu doble vida –un murmullo en eco se escucho al fondo, pude reconocer inmediatamente esa voz, y me estremecí al escuchar una risilla histriónica que me pasmo –También esta tolerando a tu noviecito… te lo tenias escondido ¿eh? , pero, no hay nada que puedas esconder de nosotros… “alíen”

Un cumulo de ira se deposito en mi interior al escucharlos estallar en risas al fondo, haciéndome levantar del sofá y reventar con fuerza el teléfono contra la pared, respire agitado, con los ojos rojos a punto de reventar… No podían, de todas las personas en el mundo, a el no podían tocarlo… era lo ultimo que me quedaba, lo ultimo.

No podían quitarme el último palmo de felicidad que me quedaba…

Mis venas estaban atestadas de sangre que se movía caliente de un lado a otro, me apresure a nuestra habitación, cogiendo una de mis maletas de mano, una negra y grande de asas. La mire irritado, y la empuñe en mi pecho, caminando a paso acelerado hasta el baño, donde me encerré, tirando con saña la maleta al piso.

Estaba agitado, mi corazón palpitaba, ansioso, como si fuera a reventar en mi torax. Odiaba que esto pasara, lo odiaba, pero no tenía más opciones.

Me acerque hasta el espejo, estaba sudando profusamente, y mi pulso solo aumentaba, haciéndome daño, el pecho me punzaba, y mis manos y rodillas temblaban:

-Solo aguanta… aguanta, maldición…

Rápidamente me quite las lentillas, colocándolas en su sitio, a un lado del lavabo, abrí la llave del agua y la deje correr, esperando que llenara completamente la superficie cóncava de mármol. Mientras aguardaba, con la mano prensándome el pecho adolorido, me observe en el espejo.

Las luces del baño tintinearon, y el agua se hizo oscura y espesa, como petróleo. Mi labio temblaba, curvándose pronto en una sonrisa tenue y apagada, y sin esperar mas, cuando aquella agua putrefacta rebordeaba y se escapaba, metí mi cabeza y me hundí allí, sin abrir los ojos y sin respirar… aguardando… esperando a que viniera a poseerme.

Emergí agitado, con el agua chorreando y deslizándose con velocidad por mi cuello, manchando mi ropa. Deje que la alcantarilla absorbiera y se llevara ese liquido espeso y horrible, y cerré los ojos, sintiendo el escozor en mi piel y mis piernas temblando.

Pronto, mis latidos se normalizaron y el dolor punzante en mi pecho se disipo un poco.

Respire y aspire bocanadas de aire enormes, y cuando finalmente el aire regresaba a mis pulmones, el dolor desapareció por completo, y todo volvía a ser como se supone. Las luces dejaban de tintinear, y el agua que se escurría por mi cuerpo regresaba a su color transparente.

Mi cuerpo se movía oscilante, como si flotara en el aire, hasta que un sonido fuerte y estruendoso provoco que mis pies tocaran nuevamente la tierra y que mis ojos se abrieran de par en par… ¿Por qué sonaba de nuevo? Acababa de reventarlo contra la pared, ¡era imposible!

Mi corazón latió nuevamente, revoltoso, pero al descubrir que el sonido provenía de mi bolsillo, se calmo, cuando me percate de que era mi teléfono habitual. Lo tome aun con las manos humedecidas por el agua, y me observe quien era, exhalando el aire que había retenido en mis pulmones, y pasando la mano por mi pelo mojado, apartándolo de mi cara… mi mirada perdida y vacía se clavo en el espejo y ahí se quedo…

-¿Alíen? –Retumbo en mi corazón su hermosa voz, como en un coro de ángeles, extasiándome, llenándome el alma de pura e infinita paz-

-Changmin… -esboce, con la voz gastada y rasposa, pegándome al teléfono mucho mas, queriendo traspasar la distancia que nos separaba-

-¿Estas bien? Suenas… nervioso… ¿paso algo? –Pregunto preocupado, bajando un poco el tono de voz-

-Changmin… regresa a casa… -emule, jadeando, mis ojos escocían y mi cuerpo entero se estremecía por su voz… estaba mareado, muy mareado- Necesito… te necesito… ven…

Su silencio me clavo un puñal en el alma, no sabia que sucedía con migo… necesitaba verlo, con urgencia ¿Qué era esto? No espere a que volviera a contestarme, susurre su nombre, como si hubiera perdido la razón, estaba completamente perdido el sonido de su respiración, me hacia perder la cordura, apreté los ojos con fuerza, esperando… Esperándolo…

-¿J-Jae? ¿Qué pasa? -Pude escuchar el sonido de su manzana de Adam moviéndose, producto de la saliva que había bajado por su garganta, su voz se escucho mas baja, como si estuviera tratando de ocultar la conversación -No me hagas esto… me estas asustando -susurro finalmente, parecía moverse, podía escuchar el sonido interrumpiéndose y sus pisotones apresurados. Sonreí, dándole la espalda al maldito espejo, concentrándome en su respiración entrecortada, tan loca como la mía- ¿Estas enfermo? Amor, ¿estas bien? – Escuche una puerta cerrarse y su voz regreso al tono normal- Estaba rodeado de personas… Lo siento…

-¿Puedes… ahora? Venir…

-Sabes, que no… me tengo que ir…

-Amor… -susurre meloso, jadeando, como si hubiera corrido una maratón- Te lo pido…

“Ven Changmin, ven, detenme…. Solo tu… ya no quiero, no mas… no quiero ser dominado…”

-E-Esta noche… iré a casa… lo haré… solo… solo quería saber como estabas… -Changmin, tenemos que irnos- escuche al fondo una voz masculina, Changmin se despidió rápidamente con un “Iré a casa, lo prometo” y me colgó, dejándome pasmado con la mano aprensando el teléfono con fuerza.

Exhale todo el aire que contenían mis pulmones y seguidamente, aspire una bocanada de aire suficiente que me permitiera sobrevivir, el tono de colgado me calaba los tímpanos con fuerza, se instalo en  mi cabeza hasta que el teléfono cayo al piso producto de mis manos empapadas que dejaron ejercer fuerza para sostenerlo.

Cuando mis ojos se abrieron, las luces que se encontraban encendidas nuevamente tiritaban, y todo a mí alrededor se derretía como acero fundido por el fuego incandescente. Entonces, gire mi cuerpo y observe aquel reflejo, su sonrisa, brillante macabra, carente de toda clase de sentimientos.

El me tendió su mano, atravesando la superficie de cristal como si de líquido se tratase, llegando hasta mi mejilla, su tacto era frio como el hielo, y sus dedos se sentían ásperos. Su cabello era tan oscuro como el trozo de cielo que mas alejado se encuentra de la luna, su piel pálida que nunca ha sido besada por el sol, sus labios, rosáceos y secos, y esos ojos, que encerraban una mirada temible y distante. Un terrible escalofrió subió por mi espalda a través de mi espina dorsal, deteniéndose en mi nuca, congelándola.

Él ensancho su sonrisa al sentir el temblor de mi cuerpo, y nuestras miradas se enfrentaron, pero no por mucho tiempo, mi mirada viajo a su pecho, los pequeños trazos negros que acompañaban su tatuaje y los pequeños puntos pálidos que se levantaban sobre sus pectorales, y luego, volvió a los músculos apenas marcados de sus brazos. Poco a poco su cuerpo iba saliendo del espejo y se iba acercando, colgando sus brazos en mis hombros y su frente toco la mía, sosteniéndome por la nunca:

-A dormir… -me susurro, con su voz silbante y suave, acercando sus labios a los míos y tocándolos con su lengua, por ello, cerré mis ojos, dejándome llevar por su beso, el roce de su lengua, Y el toque de sus manos… casi inapreciable a mis sentidos... y me dormí… en sus brazos.

~A dormir, Jaejoong~

•◘○•◘○Yunho•◘○•◘○


Mi corazón se exalto cuando él repentinamente extendió sus deseos de estar en frente en esta misión, y se que lo supo inmediatamente, pues su mirada se encontró con la mía, y puse énfasis en ella, pidiéndole que recapacitara.

Sabia perfectamente que no podía desobedecerlo, el era mi Capitán, quien mandaba, y replicar alguna de sus ordenes seria una tremenda falta de respeto. Pero, también era mi mejor amigo, y por encima de todo, cuidarlo era mi responsabilidad, fue la promesa que le hice a su padre. Y no la incumpliría, por nada en este mundo.

Por mi parte, me levantaría y revocaría, pero, todos los demás oficiales parecieron estar de acuerdo, no, Changmin los convenció con su mirada autoritaria y furtiva, y finalmente, todos apoyaron su iniciativa y lo dejaron ser.

Intente hablar con el y convencerlo, pero mis palabras, poco surtían efecto en su motivación. Sus ojos brillaban y me miraban con expectativa, buscando que confiara, que lo apoyara, y aunque quería negarme rotundamente, sabia que dijese lo que dijese, el no me escucharía.

Yo, no tengo ningún poder de persuasión en Changmin… y dudo que además del poder que su padre tenia sobre el… otra persona lo tenga…

O eso pensé…

-E-Esta noche… iré a casa… lo haré… solo… solo quería saber como estabas… -hablaba con voz baja, sentado sobre el escritorio de su oficina, tan concentrado, que ni siquiera escucho cuando entre y me posicione a su espalda-

 -Changmin, tenemos que irnos- le hable, procurando que me escuchara, el se dio la vuelta casi inmediatamente y me miro con fijeza, sin saber exactamente como reaccionar, para luego continuar con el teléfono-

-Iré a casa… lo prometo… -Y colgó-

Nos miramos por algunos segundos sin decir nada, cabe decir, que quería preguntar muchas cosas, acerca de esa extraña actitud, pero solo suspire, esperando a que el me lo dijera. El me respondió con una sonrisa algo incomoda, golpeteando con el talón la base del escritorio:

-Tenia que habértelo dicho… -hablo bajo, imitando el tono que usaba al hablar por teléfono- Él es… bueno… estoy saliendo con alguien.

No tenia que ser adivino para saber aquello, conocía que alguien estaba involucrado con el, dese que fui a su casa y observe sobre la chimenea varias fotos, además de sus fotos familiares, pero, siempre espero a que sea el quien directamente me diga las cosas, y callé hasta entonces, esperando a que se atreviera hablar.

-Bueno, yo… le quiero y…

Levante la mirada sorprendido cuando sonrió y miro al piso apenado, puedo contar con los dedos las relaciones que Changmin ha tenido antes, he sido su amigo de toda la vida, y esta, es la primera vez que acepta abiertamente sus sentimientos. Me sorprendí, e inmediatamente la curiosidad me invadió. ¿Quién era? ¿Cómo era? Alguien con la capacidad de doblegar a Changmin de esa forma… ¡debía ser un milagro!

Pero, mis dudas no alcanzaron a ser solventadas, pronto, fuimos interrumpidos por los suboficiales de la misión, y regresamos al cuadrante, listos para dirigirnos al sitio donde se haría la entrega del dinero.

Había un pesado ambiente durante todo el trayecto, no había murmullos, o miradas, pero estamos entrenados para descifrar mensajes de alguien sin palabras o acciones directas, y todos presentíamos que algo estaba mal.

La fuente había sido un sombra negra que habíamos capturado como señuelo hacia un par de meses, y que seguía infiltrado en la organización bajo vigilancia prolongada de agentes; seguíamos sus pasos y, a cambio de garantías y protección, el nos brindaba información requerida. Cabe decir, que era solo una de las tantas marionetas de esa intrincada y bien formada organización. Los altos mandos estaban bien ocultos, y todo el tiempo cogíamos solo señuelos que nos mandaban… Jugaban con nosotros como alfiles en un tablero de ajedrez, nos movían a su antojo y nos cortaban el camino cuando creíamos estar mas cerca.

Pero, de una forma u otra, logramos construir un camino de pistas falsas, un patrón que nos llevo a acercarnos a personas de rangos más altos, y por ello, la seguridad de cada transacción por pequeña que fuera, era mas elaborada... Estábamos cerca de algo grande, mucho mas cerca de lo que abríamos estado hace muchos años.

Por ello, esta misión en particular, parecía muy fácil, información disponible, y localización exacta. Yo lo sabía, los sub oficiales lo sabían, y por supuesto, nuestro Capitán lo sabía. Pero estábamos dispuestos a colocar el pie en la trampa, seguros de que ellos usarían un señuelo para nosotros… conociendo, o creyendo que podríamos salir con algo en nuestras manos.

Changmin no era tonto, las señales eran directas, ellos nos tenderían una trampa, esperando que cayéramos. Y nosotros caeríamos esperando a que ellos supieran.

Después de todo, en este juego, como el azar, el resultado era solo uno y el camino estaba trazado, pero los jugadores establecerían las pautas del juego a través de su inteligencia. Nosotros nos acercaríamos con la única intención de leer el juego y sacar una pieza clave, como al lanzar los dados y sacar un numero doble.

Y de esa forma, con el ambiente dado, los peces en el agua, y las armas empuñadas y listas, nos aproximamos hacia el tablero, y el juego comenzó.
•◘○•◘○•◘○•◘○

Entramos por el frente, encontrándonos con algo inesperado, muchos hombres, mas de los que nos esperábamos, lo que instintivamente nos obligó a desplegar cuadrillas y traer al frente más hombres de los que planeábamos usar originalmente.

El olor a pólvora y el sonido de las balas traspasando el aire y rompiéndolo, nos alerto, y pronto, solo se escuchaba el “bam” y el humo se hizo un espacio en medio de todo aquel caos.

Ubicamos a los tres señuelos que esperábamos atrapar, pero se dispersaron como ratas, usando a sus hombres como escudo, el tiempo para recargar las armas era muy poco, y sin mas opciones, buscamos un combate mano a mano para lograr alcanzar nuestros comodines.

Mi vista estaba enfocada en cuatro puntos a la vez, los tres señuelos y Changmin. Mi capitán parecía estar haciéndolo bien, y tenía prácticamente agarrado a uno de los señuelos, no parecía necesitar ayuda, por lo que me di un respiro y me separe de su lado, corriendo detrás del segundo.

El señuelo tras del que me encontraba, parecía ser la mayor cabeza, el numero de hombres que se me abalanzaba a golpearme y dispararme eran muchos, por lo que tuve demasiados topes en el camino como para poder superarlos con rapidez. Sin embargo, use todas mis energías por no dejarlo escapar, y cuando logre deshacerme de sus protecciones, me acerque lo más que pude.

Pero, me sorprendió un sonido fuerte, provenir de alguna parte, no pude reconocer claramente de que trataba en un principio producto del caos a mis espaldas, y detuve mi carrera.

Observe con los ojos abiertos como el cuerpo del mi señuelo yacía inmóvil en el piso, y un Charco de sangre se escurría debajo de el, llegando hasta mis pies.

-Un disparo… -susurre, y mire hacia todos lados tratando de ubicar la dirección del impacto, y no tarde mucho en encontrarlo, a algunos metros de distancia, aun con el brazo sostenido en el aire, y la mano empuñando la pistola. Me moví, buscando mi arma rápidamente y apuntándola hacia el, lo tenia frente a mi, apuntándole, pero, el parecía no inmutarse por mi presencia en absoluto.

Era un sombra negra… con su cara cubierta con una mascara oscura que solo dejaba ver sus ojos, se acerco hasta el señuelo con sus pasos silentes, asegurándose de que estaba muerto. Por la insignia de una X roja en su brazo izquierdo, pude denotar que no se trataba de un peón, era alguien importante, lo tenia frente a mi, dispuesto.

Levante mi arma y apunte a su pecho, el me miro fijamente, sus ojos reflejaban una rabia pura, frialdad, insensibilidad, tanto y tan escalofriante, que mis manos temblaron un poco, pero aun así, me acerque, buscando un mejor ángulo. El parecía no inmutarse por mi movimiento, se quedo pasmado como si yo no estuviera ahí.

Me ignoraba… no tenia miedo… como si quisiese que le disparan de una buena vez, retándome… invitándome…

-¡FUEGO! ¡CAPITAN, HAY FUEGO! –Escuche, un grito apabullado por parte de los refuerzos, me volví inmediatamente hacia atrás observando horrorizado la llamarada que se abría paso como un tornado por sobre nuestras cabezas. Volví la vista al frente de nuevo, recordando a mi nuevo objetivo, pero… el sombra negra se había marchado, aprovechando mi distracción.

-Maldición, una puta trampa… -Sabíamos que era una trampa desde el principio, pero nos tendieron una trampa sobre otra trampa, cambiaron completamente las reglas, dejándonos en medio, perdidos “Jaque mate”

Maldije muchas veces más por haber dejado escapar mi llave de respuestas, ¡Frente a mis ojos! y me apresure hasta el cuerpo del señuelo, revisando con cuidado sus bolsillos, buscando cualquier documento, cualquier pista, pero no encontré absolutamente nada.

Me sorprendí al voltear el cuerpo, y encontrar el orificio en su frente, justo en medio de sus cejas. Era un tiro preciso, sin desviaciones, y que aseguraba una muerte certera e inmediata.

En toda mi carrera… no había visto uno igual…

Sacudí la cabeza, empezando a sentir el calor que producía el fuego entrarme a los pulmones, saque una navaja de mi bolsillo, y una bolsa de plástico, rápidamente, corte con cuidado una de sus huellas dactilares y la introduje en la bolsita. Arranque de su cuello una cadena de oro que colgaba, y me lo lleve todo al bolsillo, empuñando el arma y corriendo, buscando con la mirada a Changmin.

Hasta que finalmente, pude verlo a la distancia, aun luchando por alcanzar el señuelo que quedaba.

-¡RETIRENSE YA! –Grito con fuerza, en ese momento, nuestras miradas se encontraron, y sin más, me dio la espalda, corriendo de nuevo detrás del señuelo, ignorando el desastre, el fuego, el peligro…

“Te tengo cuidando mi espalda… estaré bien…”

No…

-Oficial… Vámonos –me alerto uno de los refuerzos, lo miré, sostenía una mascara de oxigeno… me esperaba.

Volví la mirada hacia el frente, No podía ver nada mas que humo y fuego, la espalda de Changmin se había desvanecido por completo, así que cerré mis ojos,  y me volví hacia atrás, quitando de sus manos la mascara de oxigeno, adentrándome sin miramientos nuevamente.

-¡Oficial Jung! ¡Espere! –Grito de nuevo-

Corrí, sin dirección aparente, veía algunos cuerpos despotricados, al parecer asfixiados por la falta de oxigeno, pero no me detuve, aun cuando cualquiera de esos cuerpos podía ser el suyo, confié… sabia que el… No… el no puede…

No tuve que esperar demasiado, lo halle con la vista a cierta distancia, estaba forcejeando con el señuelo, ignorando todo lo demás, hasta el punto de que la mascara que lo protegía del fuego le fue arrancada.

Ya todo se había salido de control, me faltaba el aire en los pulmones, era tan caliente, supuse que faltaría poco para que Changmin estuviera en la misma situación. Tenía que ayudarlo, por encima de cualquier cosa, teníamos que salir de ahí cuanto antes.

Me aproxime corriendo hasta el, pero pronto una bola de humo me nublo por completo la vista, haciéndome toser, se sentía amargo y desagradable, y me tomo algunos segundos estabilizarme.

Pero, cuando pude volver la vista al frente… el sonido mas horrible que he escuchado me llego a los oídos… y las imágenes se reproducían como en cámara lenta…
Mi peor temor…

-¡CHANGMIN!

•◘○•◘○•◘○•◘○

El fuego se levantaba enardecido y sin contemplaciones por las paredes, el mismo aire ardía y se tragaba el oxigeno, dejando solo asfixia, humo que impregnaba los pulmones de llamas.  Tres cuerpos en el suelo, dos cuerpos de pie, el panorama de una guerra embravecida era en lo que se había convertido el tablero de juegos.

Yunho se quedo inmóvil observando el cuerpo de Changmin, este ultimo no se movía, no respiraba. Sus ojos viajaron alterados por el lugar, y fue entonces cuando se dio cuenta de otro cuerpo más, el cuerpo del culpable, en el piso, igual que Changmin, con un agujero entre las cejas, en perfecto ángulo… justo como….

Levanto la vista, observándolo, de pie, inmóvil. Sus ojos estaban enfocados en su Capitán, parecía estar en shock, su mirada, no se parecía en nada a la mirada con la que se había encontrado minutos antes… esta vez, parecía mas humana…

No quiso descifrar mucho, cuando el sujeto dio un paso al frente, intentando acercarse a Changmin, Yunho se lo impidió, levanto el arma y sin miramientos le atino un disparo directo al brazo que lo hizo retroceder hacia atrás, aprovecho entonces, y se aproximo raudo hasta Changmin, tomándolo entre brazos y su rostro,  observando el disparo, el agujero en su frente, y la sangre brotando:

-C-Changmin –murmuro Yunho, inmediatamente tomando el pulso en su cuello, pero no podía sentirlo, producto de su propio latido incesante, y las llamas rugiendo, no podía sentirlo. Se apresuro hasta su pecho, ubicando allí su oreja, intento calmarse, se concentro, olvido el fuego, todo lo demás… rogando…

“Por favor… vamos, por favor…”

… el sonido, era lejano, lento, pobre… pero estaba ahí…

La adrenalina le subió a la sangre, rasgo su traje como pudo, colocando la improvisada gasa en la herida, apretándola, para evitar que perdiera mucha mas sangre. Rápidamente, se llevo el cuerpo a su espalda, procurando no moverlo demasiado.

Cuando levanto la mirada, solo estaban los dos cuerpos en el piso, el hombre al que le había disparado… desapareció. No le presto demasiada atención aquello, ahora, lo más importante, era salvar la vida de Changmin.
Se percato de una entrada debajo de las escaleras que no había visto antes, estaba completamente abierta, y sin meditar el porque, se apresuro hasta ella y emergió al exterior.

Una vez pudo salir, respiro agitado tragando el aire puro, y tosiendo profusamente. Los pulmones le quemaban, como si hubiera inhalado algún acido fuerte, pero no quería pararse a pensar en si mismo.

Corrió por el campo, apresurado, con Changmin a cuestas, hasta que pudo observar a los oficiales que aun estaban por la zona, y les grito, casi sin fuerzas, los pulmones le ardían de una forma tremenda, y su voz salía muy pobre y ronca.

-¡¡¡Tengo al capitán!!! –Grito con todo de si, hasta que pudieron escucharlo y salieron a encontrarlo, cogiendo el cuerpo de Changmin y sosteniendo a Yunho, que estaba por desmallarse. Trasladándolos hasta la camioneta en la que se habían transportado, acelerando con velocidad.

•◘○•◘○Jaejoong•◘○•◘○

Cuando desperté de mi letargo, estaba en medio de una llamarada ardiente, el humo me impregnaba los pulmones, el aire se me escapaba de los labios y los ojos me escocían, no reconocía donde estaba, ni que hacia allí… era asfixiante.

Pero, el corazón me latía, fuerte, muy fuerte, como si un ataque de  ansiedad me llegara. Mi vista estaba desenfocada, y el humo no  ayudaba en nada a aclararla.

Cuando mi vista se enfoco nuevamente, y lo vi, de pie frente a mi, desprotegido, vulnerable… con un arma levantada en su contra… el fuego que me rodeaba no era suficiente para quemarme, o rosarme, por que un estupor frio me calo las entrañas desde lo mas profundo, congelo mis sentidos en sus ojos… porque aunque estuviera frente a mi no podía creerlo…

¡Bam!

Mi corazón se detuvo junto a mi respiración, los segundos que tardo en recibir el disparo y caer al suelo, se hicieron lentos… no podía moverme, una fuerza extraña me atajaba los brazos y las piernas, no podía…

No el, no puede ser él…. Por favor, que esto sea una pesadilla…

Pero, no lo era, y lo supe cuando el arma fue levantada de nuevo hacia su cuerpo tendido, amenazando el frágil hilo de su vida que estaba por romperse… y en ese instante, no hubo ataduras que fueran lo suficientemente fuertes como para detenerme.

Cuando el sonido del seguro siendo quitado del arma lo alerto de mi presencia, y giro su cabeza hacia mí, confundido, mis dedos se movieron rápido, desatando el disparo directo a su frente… cayó al suelo al instante. Mi vista no estaba dirigida hacia su inútil presencia,  mis ojos no se habían despegado del cuerpo de Changmin, que yacía inmóvil a unos cuantos metros de mis pies…

Mi Changmin…

Quise romper la distancia que me separaba de el, y arrastre los pies con la única intención de saber… si aun podía, si aun estaba conmigo… y solo alcance a avanzar unos centímetros, antes que una ráfaga caliente me azotara el brazo y me hiciera retroceder mis pasos…

Ardía, dolía y también sangraba… mi brazo… un disparo ¿de donde?

Cuando observe a aquella persona, me miraba con profunda rabia, una vez se aseguró de que no me acercaría, se abalanzo hacia Changmin y giro su cuerpo, buscando su pulso… pero, parecía no encontrarlo. Quise acercarme de nuevo, echarlo a un lado y percatarme por mi mismo, pero, pronto, su cabeza se apoyo en su pecho y cerró los ojos…

Los segundos que tardo en cambiar su expresión, fueron la peor y más torturante espera que hasta ahora haya tenido, cuando finalmente se movió y suspiro, pareciendo levemente aliviado… mi corazón también se calmó.

Me apresure, prensando con fuerza la herida que pululaba vital líquido en mi brazo, empujando y abriendo el portón de salida oculto tras los escalones. El lugar estaba por venirse abajo, las vigas empezaban a ceder por culpa del fuego, y prácticamente no había aire que respirar, solo calor infernal y asfixiante que obstruía los pulmones. Observe a Changmin y al otro oficial a la distancia, este ultimo lo levantaba del piso y lo colgaba a su espalda… quería ayudarlo, pero, si me acercaba… no, el no me dejaría acercar.

Deje el portón abierto y Salí, ocultándome entre los matorrales, esperando a que emergieran. Mi espera no tardo demasiado, pronto, salieron del lugar, con el fuego apoderándose de todo a sus espaldas, escuche gritos y algunos agentes mas acercándose hasta ellos para auxiliarlos… y desde mi escondite, visualice la espalda de Changmin…

La ultima imagen que pude captar de el, antes de que desapareciera…

Desearía haberme quedado solo con la sonrisa con la que se despidió en la mañana…



1 comentarios:

  1. Anónimo9/20/2012

    WOWOW GENIAL TU FIC!! RECONTRA INTERESANTE .....
    JAEMIN <3

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