Our Game - segunda parte

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Parte 2

•◘○•◘○Jaejoong•◘○•◘○


El corazón me latía pausadamente, al ritmo del desconcierto que tenia en mi interior, las imágenes se revolvían en mi mente, unas ocasionales y otras borrosas, las únicas que estaban claramente clavadas en mi cerebro, eran las ultimas, las mas dolorosas, las que quisiera no recordar… esas permanecían atormentando, mi ya atormentado ser. Aun había cosas que no entendía, pero por este instante, no quería detenerme a pensar demasiado.

 Sentía la horrible sensación de gritar, llorar, desgarrar mi pecho con mis propias uñas, quitarme yo mismo el corazón para no sentir nada… pero, no podía, ni siquiera podía llorar, porque no se si aun era tiempo de que mis lagrimas sirvieran de algo, incluso mis lagrimas, el no las merece… son muy sucias para derramarlas…

¿Por qué?

Sigo repitiendo una y otra vez esa pregunta,  maldiciendo al destino que nos hizo estar en el mismo espacio, en el mismo lugar, de todas las personas en el mundo ¿Por qué tenia que ser el?, estaba mucho mejor sin saberlo, no, yo no quería saberlo, saber esto significaba tener miedo, miedo de que la próxima vez, cuando este frente a el, en una situación igual a esta, no pueda detenerme… porque yo no soy capaz de pararme a mi mismo.

El tronco a mi espalda es el único sustento para mi cuerpo, estoy sangrando, pero, no puedo sentir nada aun, el efecto adormecedor aun no ha pasado y sigo aferrado a la idea de que esto es un maldito sueño, otra alucinación de mi atrofiada mente…

Cierro los ojos con fuerza y aprieto los puños, tratando de evocar su sonrisa, algo que pueda espantar esas horribles imágenes que se amotinan y me pudren la vida, quiero esa sonrisa, la ultima que recuerdo, quiero quedarme con ella, también quiero despertar en casa, a su lado, con sus brazos alrededor de mi cintura, el suave vaivén de su respiración impregnando mi piel, con la sensación de que me sostiene fuerte, de que estoy a su lado y me necesita.

Solo eso, solo quiere tener eso y nada mas… ¿soy ambicioso? No pido mas que estar a su lado… no quiero perderlo… la única muestra de lucidez en mi cabeza y el único peldaño al que me puedo sostener para caer al más fiero y profundo abismo.

-Si Jefe… debería ir al hospital…No, no señor, el esta muerto… seguro fue alguno de los policías, ahora mismo debe ser carbón… no, no lo sabemos… lo llevaron a urgencias ¿quiere que hagamos algo?

Escucho una voz, lejana, pero ahí esta, es tan insignificante y molesta, pero aun así, me altera y me hace levantar los pesados parpados, para vislumbrar la oscuridad que me rodea. Observo la silueta oscura frente a mi y mi vista desenfocada se aclara paulatinamente, al tiempo que acomodo el brazo dormido y trato de ponerme de pie…

-Deberíamos ir directamente al hospital y acabar con el de una vez por todas ¿no?... Finalmente tenemos al capitán donde lo queríamos…

Para ese instante, la pesadez y el dolor se alejaron de mi cuerpo, un subidón de adrenalina suficiente como para levantar pesas alimento mi miedo, con tanta fuerza que me abalance hacia aquel sujeto, pateando el teléfono que sostenía tan lejos como pude, haciéndolo reventar con fuerza, y luego de tenerlo en el piso, le patee la cara con toda mi fuerza, y el no pudo moverse.  Me incorpore y corrí por los matorrales que me rodeaban, del hangar en el que habíamos estado apenas y quedaban algunas vigas y restos, lo demás era solo cenizas. No había presencia de nadie, ni bomberos ni oficiales, aun era territorio seguro.

Al caminar, dejaba rastros de la sangre que aun brotaba de mi brazo, pero yo no era consciente de nada más que evitar que cualquiera de esos bastardos pudiera volverle a poner una mano encima a Changmin. Aunque estaba consiente de cuantos oficiales debían estar custodiándolo justo ahora, no podía respirar por la inminente preocupación y la necesidad de protegerlo bajo cualquier circunstancia.

Llegue hasta un conjunto de personas que aun se encontraban cerca, al verme, se espantaron e inmediatamente dieron un paso hacia atrás, yo no me inmute, ni siquiera valían mi tiempo como para percatarme de alguno de ellos. Sabia mi condición, herido y con mi rostro al descubierto, con la insignia en el brazo contrario haciendo fácil el reconocer de donde venia, pero en este momento, la misma vida me valía mierda.

Había un auto estacionado a algunos metros de distancia de donde me encontraba, los efectos de la herida empezaban a sentirse, estaba a punto de atacarme una infección o algo parecido, pues sentía picazón y el brazo me ardía. No tuve mas opciones que voltearme hacia los tipos y al tener mi vista sobre ellos volvieron a retroceder:

-Llaves –emule, con la voz torcida y obscura, sin ánimos de entablar una animada charla-

Sin esperar, uno de ellos dio un paso hacia adelante y me tendió el juego de llaves, y yo prácticamente se la arranque de la mano, dando la vuelta inmediatamente y llegando con rapidez hasta el auto, al entrar a el, hice rugir el motor y conduje por los callejones vacíos del sur de la ciudad, aquí no había reglas, ni leyes, este era un territorio sin dueño, en el que nadie tenia derechos sobre nadie. Conducir con un solo brazo no es exactamente cómodo ni práctico, más cuando viajas a más de 80 km por hora, pero, estaba anestesiado y por más que tratara mis pensamientos no coordinaban como deberían. Todo lo que había sucedido, había tenido un efecto adormecedor que me hacia pensar como idiota, y por ende, actuar como uno.

Cuando llegue a la carretera principal, y pronto a la avenida, me vi obligado a bajar la velocidad. Lo menos que necesitaba en este momento era un policía que me detuviera por exceso de velocidad, y se percatara del agujero en mi brazo y comenzara a hacer preguntas, menos si se daba cuenta de que era un auto robado y que no poseía ningún tipo de permiso, en este momento, solo necesitaba llegar a aquel hospital.

•◘○•◘○•◘○•◘○

Me detuve algunos metros antes de llegar a la entrada del hospital, estaba agotado y un mareo involuntario me impedia avanzar muy bien, aun así, con pasos torpes, pude escabullirme sin problemas por el recinto, estaba claro que la seguridad no era suficiente como para detenerme,  y que de algo servía el ser tan silencioso.

Estuve dentro del lugar al poco tiempo, espere escondido detrás de uno de los anaqueles, mirando a ambos lados y esperando que ningún guardia estuviera cerca por ese instante o estaría completamente jodido, pues no tenia fuerzas para correr o defenderme. Hasta que pude verlo a la distancia, un pelinegro de blanca piel y labios prominentes, ligeramente similares a los mios, la persona que necesitaba. Hablaba con una de las enfermeras sosteniendo un expediente, y luego, avanzo hacia mí, sin despegar los ojos de aquella carpeta, y mucho menos percatarse de que estaba tan cerca.

Cuando estuvo a menos de un metro de mí, lo sostuve por la espalda y lo arrastre hasta uno de los cuartos de suministros, él luchó tratando de zafarse y empujarme, pero una vez estuvo dentro del pequeño cuarto y me observo, pudo quedarse quieto, aunque se encontraba pasmado por mi presencia:

-J-Jaejoong…

Le sonreí como pude, pegando mi espalda a la pared más cercana una vez pudo reconocerme, ya no podía sostenerme y el mundo entero daba vueltas, lance un leve gemido de dolor mientras sentía tus brazos sobre mí, examinando mi herida con cuidado:

-Ahg… -emule con dolor, al sentir su dedo palmar la herida de mi brazo-

-Por la puta mierda, Jaejoong ¿Por qué siempre tienes que aparecer de esta forma? –me hablo, sosteniendo con una de sus manos mi rostro y luego me apunto los ojos con una luz blanca y molesta que me dejo nublado unos segundos, tratando de sostenerme con el otro brazo, pues me escurría por la pared ya sin poder con mi propio cuerpo-

-No puedo revisarte aquí, tenemos que arreglárnoslas para ir a mi oficina ¿eh? –Me palmeo el rostro para hacerme despertar- No puedes dejar que nadie te vea, tengo que revisar si te daño algún nervio…

Asentí lentamente cerrando los ojos, percibí sus pasos lejos de mí y la luz del pasillo iluminar la tenue oscuridad de aquel almacén. Se detuvo unos segundos en la puerta y poco a poco levante los parpados, al ver su espalda, y la forma como miraba a ambos lados, me llamaba con los dedos para que me moviera. Obedecí, y llegue hasta donde se encontraba, él me tomo por la cintura cuando me puse a su lado, moviéndose rápido hasta alcanzar uno de los ascensores, que por suerte estaba vacío.

Llegamos al decimo piso en poco tiempo, y antes de bajar, el miro a ambos lados y luego volvió a sostenerme, sacando un juego de llaves del bolsillo de su bata, para luego abrir la puerta de su oficina, y meterme con rapidez a ella, cerrando la puerta detrás de mi con llave; cerrando todas las persianas mientras me alcanzaba y me ayudaba a recostar en la camilla que se encontraba dispuesta en el consultorio.

-Tienes fiebre –murmuro, tocando mi frente, para luego alcanzar un par de tijeras y romper la manga de mi ropa, logrando observar con claridad la herida- No parece muy grave, y no daño ningún nervio al parecer –emulo examinando con cuidado el brazo- Pero se infecto, y tengo que sacar la bala de ahí cuanto antes.

Solo asentí, ya que no podía mantener los ojos abiertos por mucho que quisiera y me deje ser mientras me inyectaba y acercaba una bandeja de aluminio donde estaban todos los implementos, desde un estetoscopio hasta un juego de bisturíes. No vi lo que hizo, solo sentí un tirón en el brazo y seguidamente escuche el sonido de la bala contra la placa de aluminio, también el terrible dolor cuando el alcohol hizo contacto con la herida abierta.

-¡Ah! –Contuve un grito mucho mas fuerte mientras buscaba desinfectar la herida-

-No puedes moverte de aquí ¿entendiste? Te encerrare, y cuando pase el efecto de los antibióticos podrás irte –Menciono mientras cubría la herida con gasas y volvía a inyectarme. Luego, divise como limpiaba los rastros de sangre y se deshacía de las gasas que estaban manchadas de mi sangre, para luego poner todo en su sitio. Pretendía salir del lugar, pero, sostuve su brazo con el mio:

-E-Esta aquí… -emule, adormecido completamente- dime… si el… esta aquí…

-¿De que hablas? –Pregunto, hincándose hacia mi y acariciando mi pelo  con cuidado- ¿Quién esta aquí?

-C-Chang…min

El me miro con cierta duda en el rostro, para luego observar en la mesa, los papeles que había cargado consigo, luego de quedarse suspendido en el aire algunos segundos, volteo la vista hacia mí, mirándome con terror en su cara:

-¿S-Shim Changmin?

-Asentí, apretando con mucha mas fuerza su brazo- Dime… ¿esta… con… vida?

Se quedo en silencio unos segundos, mientras miraba a todos lados, parecía alterado, muy alterado, pero pude traerlo de nuevo hacia mí, apretando su brazo otra vez:

-Y-Yoochun…-le llame con suavidad- dime… algo…

-El es un agente Jaejoong, un agente… No me digas que todo este tiempo…

-N-No lo sabia –murmure, interrumpiéndolo- Por favor –rogué, prácticamente cayendo en las redes del sueño, sin dejar de apretar su brazo-

Las imágenes se dispersaron entonces, dejándome inconsciente en pocos segundos, aun podía escuchar la voz de Yoochun, algo lejana y distorsionada, pero, la ultima frase, pude escucharla claramente, e hizo eco en mi primera fase de sueño, mientras soltaba el agarre de su brazo paulatinamente… alterando mi interior por completo…

“Esta en coma, Jaejoong”

•◘○•◘○Yoochun•◘○•◘○

No pude seguir hablando, pues el se había desmayado sosteniendo mi brazo con poca fuerza, se notaba lo agotado que estaba, y también, la angustia podía palparse en su rostro. Pero, yo mismo, no podía salir del asombro que me había producido el saber aquello…

El localizador de mi cadera comenzó a vibrar, avisándome que me necesitaban en la sala de cuidados intensivos, con cuidado arrope su cuerpo, apagando las luces del consultorio mientras abría la puerta y luego, cerraba con llave para dirigirme a aquella sala, unos pisos mas arriba.

Llegue al lugar donde una enfermera me esperaba, avanzamos por uno de los pasillos y nos desviamos a la derecha, el entero pasillo estaba custodiado por hombres armados, y el lugar había sido evacuado completamente. Al llegar a aquella habitación, fui requisado como por decima vez en ese corto tiempo “¿Cuándo se darían cuenta de que no estaba armado?” me dije mentalmente, mientras ingresaba a la habitación, donde el estaba, postrado en aquella cama, con todos aquellos cables conectados a su cuerpo.

-Esta respondiendo rápidamente, al parecer, como esperábamos, la bala no ha causado ningún daño interno, y que saliera inmediatamente fue una gran ventaja –menciono la enfermera que me acompañaba, observando los papeles que tenia en la mano-

-Si sigue respondiendo de la misma forma, tal vez para mañana podamos traerlo de vuelta –emule, acercándome a los monitores y checando yo mismo sus signos vitales- Necesito traerte de vuelta –murmure para mi mismo, observando con cuidado el rostro de mi paciente-

Era joven, tal vez de la edad de Jaejoong o con algunos años menos, al verlo llegar a urgencias rodeado de oficiales me sorprendí cuando supe que era el capitán de una organización entera, alguien tan joven, no parecía tener el carácter para liderar una tropa que se veía tan numerosa. Pero al ver la preocupación en los ojos de aquellos hombres y el respeto con el que lo miraban, pude darme cuenta inmediatamente que no era alguien cualquiera.

No puedo negar la curiosidad que sentí al ver su nombre… pensé “Vaya, se llaman igual” recordando el nombre de la persona de la que mi hermano tanto hablaba, aquel sujeto al que le estaba tan agradecido, pues yo por mis propios medios, nunca logre un cambio significativo en la mente de Jaejoong.

Este muchacho, lo había cambiado mucho, le había devuelto las ganas de seguir adelante, a su lado pensé que mi hermano dejaría atrás todos sus problemas…

Pero, el destino quizás tenía otra treta mas para hacer desesperar la poca cordura que quedaba atando la mente de mi hermano… Porque de todas las personas en el mundo… justo tenia que enamorarse de quien menos debía.

Salí de aquella habitación aun cansado, había tantas cosas que no entendía. Me echaba la culpa a mi mismo por los males que envergaban a mi hermano, si tan solo lo hubiera acompañado durante mas tiempo, tal vez pudiera evitar que el estuviera de esa forma ahora, que se esforzara tanto.

Ahora se esforzaba mas y se hacia mas daño que antes. Antes simplemente podía evadir toda su realidad sin ningún tipo de remordimiento. Ahora, tenia miedo, podía sentirlo en sus ojos, tenia miedo de volver a ser quien era antes de conocer a Changmin.

Y lo peor era que el miedo lo hacia ser mucho mas vulnerable…

•◘○•◘○•◘○•◘○

El pelinegro se movió con rapidez de aquel piso, de regreso a su oficina, tener a Jaejoong tan cerca, exponiéndose de esa forma, con medio cuerpo oficial a tan solo unos pisos, lo alteraba. Aun era su hermano, sangre de su sangre, era su familia… al único que consideraba su familia, al menos, y por sobre todo, temía que perdiera el control. Era obvio que su lucidez no era la mejor justo ahora, el débil hilo que mantenía a raya a su hermano estaba temblando por la condición de Changmin... Tenia que controlarlo a como de lugar si se daba aquel caso… aunque temía, si aun el ejercía algún tipo de poder sobre Jaejoong…

Hace años que no existía nada que pudiera con “él”… solo la propia voluntad de Jaejoong podía controlarlo.

-En verdad necesito traerlo de vuelta –susurro, apretando su puño ligeramente mientras entraba de regreso al consultorio- o Jaejoong, el, será capaz de ir a buscarlo hasta el mismo infierno… y no se si sea capaz de regresar…

Abrió la puerta con rapidez, entrando y volviendo a cerrar con llave mientras poso la vista en el lugar donde había dejado a su hermano, pero se dio cuenta que la camilla estaba vacía. Se exalto, encendiendo las luces y observando la habitación, vagando los ojos con rapidez, tratando de ubicarlo… Pero… la habitación… Se hallaba completamente vacía…

La desesperación le invadió y trato de acercarse a las ventanas para checar si no había saltado… era imposible, estaban a más de 10 pisos de altura, no había ningún tipo de sostén que le permitiera salir de aquel consultorio, aun así, fue la primera idea que se le cruzo por la cabeza.

Las ventanas estaban perfectamente cerradas, así que, volvió la vista a la puerta, no había forma de que escapara por ahí, estaba encerrado y las cerraduras no estaban forzadas. Entonces, su vista se enfoco en la bandeja metálica donde estaban dispuestos sus implementos en perfecto orden, estaban intactos… a excepción de uno de ellos, uno de sus bisturís había desaparecido.

-No… -susurro, abriendo los ojos de par en par-

Entonces, sintió un frio escozor en su espalda, y aquel peligroso filo rozar con la fina piel de su cuello, amenazando punzante su yugular. Sintió miedo, mucho miedo, al ver en el reflejo de la bandeja la sonrisa brillante, malvada y oscura que rebordeaba los labios de su atacante…

-Mi pequeño Donsaeng… -susurro a su oído, pegando mucho más el filo del bisturí a su cuello, dejando que la piel se abriera y algunas gotas de sangre empaparan la bata del joven doctor-

-Y-Youngwoong –respondió tembloroso el pelinegro, sosteniendo el brazo de su atacante- ¿Q-Que haces? C-Cálmate…

-¿Qué pasa? Hace tanto tiempo que no nos vemos, ¿ya te quieres deshacer de mí? ¿Eh? –Respondió con una sonrisa, sujetando por la cintura al más bajo, pegando la barbilla en su cuello- ¿No me extrañaste?

-Youngwoong… trae a Jaejoong, quiero de vuelta a Jaejoong, dile que regrese –emulo mas firme Yoochun, sosteniendo el brazo que lo atacaba con fuerza- Joongie, ven, regresa, ¡Ven Jaejoong!

-¿Jaejoong? –emulo, expandiendo su tétrica sonrisa, alejando el bisturí del cuello de Yoochun y soltando el agarre, para luego, retroceder algunos pasos hasta sentarse en el escritorio- El esta… en un dulce viaje por ahora… -sonrió, jugando con el filoso objeto en sus dedos, pasándolo por su lengua para limpiar la sangre que quedo en sus bordes- Cada vez se le hace mas difícil… regresar –sonrió aun mas, llevando el filo a su brazo-

-¡NO! –Grito Yoochun, al verlo a punto de atravesar la herida que recién había curado- Jaejoong ¡Jaejoong! –Gritaba desesperado- C-Changmin… Changmin… el esta aquí… Changmin… debes regresar por el, no te pierdas ahora, no ahora… Jaejoong recuérdalo, Changmin… ¡REGRESA!

-Eso no va a fun…- Intento decir, pero la expresión en su rostro cambio de repente, la sonrisa se borro, al tiempo que llevaba las manos a su cabeza y se quejaba, cayendo al piso de rodillas y meciéndose, al tiempo que Yoochun se acercaba a su lado y lo abrazaba:

-Eso es… eso es… Changmin esta esperándote, esta allá arriba esperándote hermano, recuerda ¿eh? Vamos, vuelve conmigo…

-ah…m-maldito… ya…

El cuerpo bajo su abrazo cedió lentamente, haciéndose más blando, mas ligero, los jadeos terminaron y la respiración agitada empezó a regularse. Yoochun entonces busco el rostro de su hermano, sosteniéndolo en sus palmas mientras lo encerraba en sus brazos, Jaejoong mantenía los ojos cerrados con fuerza, y solo los levanto cuando sintió los cálidos brazos de Yoochun rodeando su cintura:

-¿Yoochun? ¿Qué sucede? –Emulo, completamente confundido, observando la herida en el cuello de su hermano- ¿Qué sucede Yoochun? –Pregunto más serio, separándose bruscamente- N-No…

-Cálmate Jaejoong…

-Y-Yo no lo llame ¡Yo no lo llame! ¡¿Por qué volvió?! –Casi grito, torneando los ojos y volviendo a respirar agitado- El no puede… el no puede…

-¡Jaejoong cálmate! –Grito con fuerza el pelinegro, agarrando por los hombros al mayor- En este momento estas herido, débil y preocupado, tu mente esta atrofiada por lo que ha pasado con Changmin, no puedes controlarlo, no cuando estas así… Solo recupera la cordura si no quieres que vuelva…

Yoochun se levanto y alcanzo algunas gasas, limpiando la herida superficial de su cuello y deteniendo el sangrado, al tiempo que devolvía los utensilios a la repisa y la aseguraba con llave, botando después las gasas en la basura y suspirando largo, al ver a su hermano perdido en su propio mundo:

-Jaejoong –lo llamo, el susodicho levanto la vista y lo observo tenuemente- ¿Porque estabas ahí?... tu… hace muchos meses que dejaste de hacer este tipo de trabajo…

-Papa… -susurro, desviando la mirada al techo- Papa me llamo, hasta ahora solo me había usado de guardaespaldas pero… para esta ocasión… llamo a Youngwoong…

-No puedo creer… que el siga haciéndote esto…

-Eso no me asusta… pero, ahora que se Changmin… -sus ojos se cerraron con fuerza automáticamente, devolviendo a su mente aquellas imágenes- Yo no puedo con Youngwoong, Yoochun, tengo miedo que le haga daño a Changmin…

-Jaejoong… tus eres Youngwoong… -le miro Yoochun, poniéndose de cuclillas hasta alcanzar su rostro- Por mas que trates de separarlo de ti, sigues siendo tu, así que… el no le hará daño a Changmin… también lo ama…

-Yo no estoy seguro de eso, no se si…

-Debes calmarte, tu controlas a Youngwoong, lo has controlado toda tu vida, solo ahora, estas alterado y es por ello que crees que no puedes con el. Por años ha sido así, solo, cálmate…

Jaejoong obedeció, suspirando mientras se recostaba en el hombro de Yoochun y este, acariciaba suavemente su cabeza, el mayor se acurruco como pudo, terminado por abrazarlo y hacerlo sentar en el piso a su lado:

-Dime…. Que esta bien… -susurro contra su oído- mi Changmin…

-El estará bien –susurro Yoochun-

-No… quiero verlo…

-Jaejoong, sabes que no puedes…

-Por favor Yoochun, te lo pido…

-Me estas pidiendo algo irrazonable…

-Solo quiero ver su rostro para poder estar en paz.

Yoochun iba a negarse nuevamente, hasta que sintió el vibrar de su localizador en su cadera una vez mas, era la última revisión de la noche, y se replanteo aquella idea con detenimiento. Era loco, una completa locura pero... aun así…

-Prométeme que mantendrás la calma…

Jaejoong levanto el rostro y miro el de su hermano, sonriendo con sinceridad pura mientras lo volvía a estrechar en sus brazos. Era lo único que necesitaba, ver su rostro, ver por si mismo que respiraba, que vivía, era el aliciente que necesitaba para seguir luchando.

•◘○•◘○•◘○•◘○

El pasillo unos pisos mas arriba era tranquilo, ya eran cerca de las dos de la madrugada y el hospital estaba desolado casi en su totalidad, la seguridad se había desplegado en los pasillos aledaños a la unidad de cuidados intensivos y solo habían 3 guardias cerca de la habitación de Changmin. Yoochun se encamino al lugar, su enfermera de turno se había ido a casa, y como remplazo había traído a Jaejoong, o aquella era su coartada.

Uso una mascara para cubrir su rostro, y un uniforme de enfermero que encontró en uno de los anaqueles, encubrió su identidad para que no alertara a los guardias y le dio una identificación falsa brevemente cubierta con su chándal.

Jaejoong estaba completamente calmado, sostenía los implementos de Yoochun y sus papeles, y ambos caminaban a lado y lado con total naturalidad. El en realidad, estaba acostumbrado a este tipo de cosas, a esconderse a deslizarse con cuidado por los lugares… y sobre todo, acostumbrado a fingir… por ello, estaba calmado.

Yoochun lucia mucho más nervioso al respecto, sabia que si Jaejoong era descubierto,  lo atraparían y buscarían matarlo, no los oficiales, si no los secuaces de su padre. El por su parte, aun cumplía labores médicas para mantenerse al margen de aquella organización, y aunque era el encargado de tratar a todos los que salían lastimados en algún conflicto, el trabajo de Jaejoong era mucho peor…

Después de todo su hermano hacia el trabajo sucio que el se libró de hacer… y por ello, encubrirlo y ayudarlo, era algo pequeño comparado con lo que Jaejoong hacia por el… protegerlo…

Su hermano se había enfrentado a su padre cuando había decidido que no seria parte de la organización y que, en contraste, estudiaría medicina. Su padre se había negado, diciendo que era una obligación ser parte, porque era algo heredado no era una decisión. Muy a pesar de eso, Jaejoong siguió insistiendo en aras de apoyar el sueño que ambos tenían, de que al menos uno de ellos pudiera llevar una vida normal, alejada de todo ese intrincado sistema. Finalmente, su padre les dio una carta de ventaja para ambos. Yoochun estudiaría medicina y se alejaría del nido familiar, si al menos prestaba sus servicios a la organización, y los encubría en caso de tener que trasladarse a un hospital o a un lugar diferente de los miles y miles de escondites que tenían por todo Seúl.

Pero, a cambio de ello, Jaejoong seria un secuas.

Para su padre, su organización era como un gran tablero, confiar en los demás no era justamente lo suyo, tenia la idea de que solo a través de sus propios movimientos podría mantenerse a salvo él, y sus negocios. El era el maestro que movía las fichas y formaba su invencible escudo, y de esa forma, nada podía pararlo.

Jaejoong era un excelente tirador, su puntería era perfecta, era como un don que solo el poseía y nadie mas. Por otro lado, decía su padre, su hermano mayor era algo simplemente maravilloso, el era como un alfil de dos cabezas, por un lado era inteligente y soberbio, por otra parte… era un monstruo, sin miedos ni arrepentimientos… y aquello era mucho mejor, que obligar a un completo nulo con la violencia como el a ser parte de todo aquel juego.

Jaejoong no quiso jamás eso, se negaba a apuntar un arma contra alguien, pero, finalmente acepto, por él, por su sueño, acepto aquella condición, dándole a su padre la peor arma que pudo haberle entregado jamás…

Youngwoong…

Y de esa forma la pesadilla... dio inicio.

•◘○•◘○•◘○•◘○

Los dos hombres que estaban de pie cerca de la puerta se levantaron, empuñando sus armas al escuchar los pasos aproximarse en su dirección, para luego relajar el agarre cuando reconocieron el rostro de Yoochun:

-Ultimo chequeo de la noche –susurro con una sonrisa al acercarse, levantando los brazos para someterse a la revisión. Jaejoong lo imito, levantando los brazos, permaneciendo a su espalda, completamente tranquilo ante la presencia de los guardias-

-Esta bien doctor, ha soportado requisas todo el día –Emulo somnoliento el tercer guardia, acercándose a los recién llegados. El hombre, en sus veinte, alto, de piel canela y rostro pequeño se acerco con una leve sonrisa cansada a los dos recién llegados- Solo revisare a su acompañante –dijo, acercándose a Jaejoong que continuaba con los brazos levantados-

-Esta bien, oficial Jung –respondió Yoochun, sonriendo al sujeto-

Yunho puso las manos debajo de las axilas de Jaejoong, palpando cuidadosamente hasta llegar a sus caderas, metiendo las manos en los bolsillos de su pantalón y bajando hasta sus tobillos. El mayor no se inmuto para nada, esperando paciente la revisión.

-¿Por qué la mascara? –Pregunto Yunho, observando el objeto que cubría el rostro de Jaejoong y que Yoochun no tenía-

-Estoy saliendo de un cuadro gripal –respondió al instante- es por la integridad del paciente –afirmo seguro, bajando los brazos cuando Yunho se alejo-

Ambos compartieron una gélida mirada durante algunos segundos, antes de que Yoochun siguiera avanzando. Jaejoong hizo una reverencia al oficial, entrando a paso lento detrás de Yoochun, hasta que la puerta finalmente fue cerrada y ellos desaparecieron en el corto pasillo que conectaba a la unidad de cuidados intensivos.

No fue hasta que entraron a la habitación de Changmin, que ambos exhalaron profundamente el aire contenido en sus pulmones, y se miraron a los ojos, asimilando que habían logrado ingresar.

Antes de que se acercaran al cuerpo de Changmin, Yoochun sujeto a Jaejoong por el brazo y le hizo encarar su rostro. Jaejoong lo hizo, con el rostro cansado y pálido por toda la sangre que había perdido y la herida aun palpitante de su brazo.

Alcanzo su rostro, atrapándolo entre sus manos, al tiempo que removía la mascara y pasaba los dedos lentamente por su mejilla:

-Por favor, mantén la calma Hyung. Ve a casa y no vuelvas a entrar en este hospital a menos que yo te lo diga. Estas a unos cuantos metros de ser pillado, y lo menos que quiero es perderte.

-Yoochun…

-Yo te lo devolveré, a Changmin… pero… espera por el y confía en mi.

El mayor asintió levemente, uniéndose en un abrazo corto pero fuerte con su hermano, y luego, ambos se dirigieron a un pequeño salón que tenia varias regaderas, desinfectando sus brazos, y luego, colocaron sobre su ropa una enorme bata transparente, guantes, un gorro quirúrgico, al igual que unas bolsas del mismo material impermeable que cubría sus pies e ingresaron a la habitación, completamente protegidos de pies a cabeza.

Todo estaba tranquilo adentro, salvo por el sonido persistente de las maquinas que se mantenían conectadas a su cuerpo. Una mascarilla tapaba su nariz y boca, un electroencefalograma media sus ondas cerebrales, y un electrocardiograma el movimiento de su corazón, ambos se mostraban constantemente en los diversos monitores ubicados a lado y lado de su cuerpo. Varios electrodos cubrían su cabeza su pecho y sus brazos, una intravenosa estaban anclada en el izquierdo, y el resto de su cuerpo se hallaba estático. Lo mas notable era la venda que rodeaba por completo su cráneo, lo demás, solo se apreciaba sus ojos cerrados, con sus largas pestañas tocando la piel debajo de sus parpados.

Estaba tranquilo, muy tranquilo.

Un hipido se escucho venir de Jaejoong casi al instante que lo vio, por lo que se apresuro hasta la cama, prensando entre las suyas una de las manos de Changmin, aunque estaba completamente inmóvil aun se sentía tibia. Las manos de Changmin nunca perdían el calor, aun ahora… contrario a las suyas que siempre permanecían frías.

Condujo aquella mano hasta su mejilla y con ella acaricio su propia piel, sintiendo el calor transmitirse por sus poros, sintiéndose revitalizado, como si el corazón le volviera a la vida luego de horas de latir sin movimiento, desubicado y lento.

Observo perdido su rostro, tan apacible, la mascara de oxigeno se empañaba cuando exhalaba el aire, mostrando el vaivén de oxigeno entrar y salir por su boca.

Respiraba… Changmin respiraba…

Yoochun se limito a hacer su trabajo mientras permitía a su hermano desahogarse un poco.  Sus signos vitales eran estables, la lectura de su corazón y las ondas cerebrales también lo eran. Changmin estaba listo para ponerse de pie según lo que mostraban las graficas que se movían ante sus ojos, pero, el seguía inmóvil, sin despertar.

Algo le impedia volver a abrir los ojos, aunque todo indicase que lo peor ya había pasado:

-Hey reno… -murmuro casualmente Jaejoong, aun sosteniendo aquella mano cerca de su mejilla- ¿Sabes que… has roto tu promesa? –Sus lágrimas contenidas al final de sus parpados se mecían levemente, deslizándose al final por su pálida piel – Dijiste que vendrías a casa reno… esta noche… pero no lo hiciste… y estas aquí…

Esta vez, comenzó a llorar mucho más, apretando aquella mano inmóvil contra su pecho y entrelazando sus delgados y cálidos dedos contra los suyos…

Dolía, dolía demasiado verlo con tantos cables conectados a su cuerpo, no ver su sonrisa, la forma en que sus ojos se hacían irregulares y sus dientes brillaban por sobre sus labios, no ver sus labios se moviéndose, emitiendo palabras o que sus brazos se lo envolvieran en un tierno abrazo.

Se sentía tan culpable, de no poder hacer nada por evitar que estuviera aquí, y a su vez, no tener la forma de regresarlo a la vida, a su vida, a lo que en verdad era.

-Mírame… soy la persona que amas –susurro quedo, con la voz quebrada y ronca por las lagrimas que se amontonaban en sus ojos- Soy el que prometió por siempre hacerte feliz… -sonrió, llevando aquella mano ahora a sus labios y cerrándolos contra ella, dejando un beso delicado- regresa a mi lado… no me obligues a ir a buscarte… -apretó aun mas aquella mano contra las suyas- Hare lo que sea con tal de seguir a tu lado… lo haré Changmin, sabes que lo haré…

Yoochun miro el reloj sobre la cama de Changmin, habían pasado cerca de quince minutos, que era el tiempo que le tomaba hacer las revisiones normalmente, suspiro, tomo a Jaejoong por los hombros y lo alejó del cuerpo de Changmin, mientras este se deshacía en lagrimas y poco a poco retornaba la mano al costado de su cuerpo.

El mayor le pidió solo unos segundos más a Yoochun, y se inclino rápidamente hasta su rostro, dejando un beso muy tenue en su mejilla.

Sintió sus labios cosquillear al tener contacto con la piel canela de su amante, la sensación no cambiaba por mas que Changmin estuviera inconsciente.

-Tienes que levantarte de ahí ¿eh?...

Suspiro varias veces y limpio con el dorso de su bata las ultimas lagrimas que salían de sus ojos, se coloco la mascara protectora de regreso y tomo los implementos que había traído, dándole una ultima mirada a su novio, antes de volver a cerrar la puerta y regresar al pasillo al lado de Yoochun.

Los guardias les dieron acceso y finalmente se encaminaron de regreso a la oficina de Yoochun, antes de salir de aquel piso, se encontraron de frente con el oficial al mando que había realizado la requisa hace unos minutos, este sonrió al verlos:

-Me alegro haberlo encontrado a tiempo –emulo, pasando una mano por su cuello y prensándolo, denotando su cansancio- ¿Cuál es su estado? –Pregunto serio, borrando cualquier sonrisa de su rostro-

-Estable –sonrió Yoochun- esta avanzando muy rápido, espero que despierte pronto.

Yunho dejo escapar un profundo respiro de alivio y sonrió levemente, al tiempo que dirigía la mirada de regreso al enfermero que acompañaba a Yoochun, su instinto no le mentía, lo había visto, en algún lado, pero no podía recordar con claridad donde. Tenía la cabeza en todas partes, y no podía concentrarse por más que tratara. No podía iniciar un interrogatorio ahora, ni acusarlo de nada, sin siquiera tener claro si lo había visto antes o no, y estaba demasiado cansado como para hacerlo. “Debe ser algo sin importancia” –pensó, al verse a si mismo incapaz de recordar. Así que les cedió el paso a ambos hombres y los observo hasta que se perdieron en el pasillo continuo. Preguntándose el porque esa extraña sensación al ver los ojos de aquel sujeto.

•◘○•◘○•◘○•◘○

-Ve a casa, y quédate ahí, no vuelvas a acercarte a este hospital a menos que yo te lo diga ¿entendiste?

-No puedo… -susurro, silenciosas lagrimas rodaban por su mejilla al tiempo que se quitaba el uniforme que había tomado para infiltrarse- no puedo alejarme de el…

-Jaejoong, ¿No entiendes la situación? –Suspiro ofuscado- ¿Tienes idea donde mierda te estas metiendo?

-Lo se... y no me importa –le miro, con total seriedad mientras terminaba de desvestirse. Yoochun tomo un pequeño maletín de su escritorio, tendiéndole una camiseta y un par de Jeans, el mayor las tomo sin rechistar y empezó a vestirse-

-A mi si… y a Changmin también… por favor, te lo suplico, aléjate de aquí… déjalo en mis manos.

Una vez se cambio por completo, Jaejoong se echo hacia atrás, apoyando la mitad de su cuerpo en el escrito a su espalda, levantando ligeramente la barbilla y suspirando, fuerte, con todo el dolor escapando en un sonido airoso y pesado de su garganta. Volvió la vista al frente, asintiendo a medida que se acercaba a Yoochun, posando una de sus manos en su hombro, apretándolo:

-Te lo confío a ti…

Aun con un pesado sentimiento apretándole el pecho, se aparto de su hermano y camino hacia la puerta, abandonando el consultorio y seguidamente el hospital. Al frente, las plazas estaban completamente vacías, la oscura niebla se movía a través del aire, atestando sus fosas de frio aire. Volteo el rostro levemente, posando la vista en los pisos superiores, en su ventana, sin poder evitar que las lágrimas saltaran de nuevo a sus mejillas:

-Lo siento… lo siento Changmin…

•◘○•◘○•◘○•

-Sigue… igual de fea –sonrió levemente, bajándose del auto en dirección a la pequeña casucha- No se como le gusta este lugar…

Era solo una cabaña, la madera que la cubría estaba agrietada y sucia, tantos años de viento de mar y sol habían desgastado su apariencia. El sonido de las olas golpear contra las rocas se escuchaba fuerte, como un rugido, el viento soplaba en todas direcciones y el olor a sal viajaba con el viento.

Jaejoong se aproximo hasta la puerta, abriéndola sin ningún problema. Aquella playa estaba alejada, no era verano, no había turistas que merodearan, no había nada, excepto agua y arena.

El lugar estaba sucio en su interior, lleno de telarañas y polvo, los cangrejos caminaban por el piso con total libertad. Una de las ventanas estaba rota, y por ella entraba toda la ráfaga que arrastraba consigo algo de la arena de la playa. Un sillón, algunas mesas y otros muebles estaban envueltos con sabanas blancas, evidenciando que nadie había entrado, las cosas estaban tal y como las habían dejado el verano pasado.

•◘○•◘○•◘○•◘○Flash back•◘○•◘○•◘○•◘○

-Tengo un sueño sabes… -menciono con la vocecita ronca, acariciando suavemente el pelo de Jaejoong-

-¿Un sueño? –Pregunto el mayor, pasando los brazos por su cintura, acomodando su rostro en su pecho- ¿Cuál es?

-Irme… a aquel lugar…

-¿Aquel lugar?

-La pequeña cabaña abandonada que encontramos… me gusta la vista que tiene del mar, y el sonido de las olas por las noches…

-hmmm

-Cuando esas feas pesadillas me atacan, y no puedo abrazarte –susurró, hundiendo la barbilla en su cabeza, sintiendo el dulce aroma desprender de sus cabellos- voy a ese lugar… y puedo dormir… es como si el miedo, no me alcanzara, justo como cuando estoy contigo…

-Si es así… Viviremos allí –susurro Jaejoong, a punto de quedarse dormido- iremos…
•◘○•◘○•◘○•

Sus ojos pasearon por el módico espacio, sin fijarse en nada en particular, trayendo los recuerdos de aquellos días en que este lugar estaba lleno de luz, de sonidos, de risas, de sus voces, se veían tan lejanos y distantes, pero al evocarlos, sintió, como aquella vez, toda la felicidad que llego a sentir entonces.

Encendió uno de los lamparones, que parpadeo un poco antes de encenderse e iluminar un poco la penumbra que se apoderaba de los estrechos rincones. La sensación no era la misma, ahora sentía frio, mucho frio… solo porque, quien llenaba cada espacio de su ser con calor, no se encontraba cerca.

Se desplomo de rodillas en el suelo, su rostro fue cubierto por sus manos, sus dedos se enredaban en sus cabellos, y las lagrimas, amargas recorrían su camino cuesta debajo de su rostro. Algo por dentro se estaba desgarrando, a trozos gigantes, haciéndole sentir un dolor tan puro, tan pero tan fuerte, que la respiración se le cortaba.

No podía cerrar los ojos, cada que lo hacia su imagen viva se mostraba, repitiéndose en cámara lenta, torturándolo con aquellas escenas que se esforzaba en reprimir, pero que no se iban sin importar lo que hiciese.

 Tenia miedo, ahora era él el que tenia miedo de que aquellas pesadillas dominaran sus sueños,  que Changmin no estuviese ahí para sostenerlo y decirle que todo iría bien… no, no estaba… y el no podía hacer mas que esperar con las manos atadas a que regresara.

Regresa… por favor regresa…. No me dejes solo…

 El dolor consumió las ultimas energías que le quedaban a su cuerpo, se acomodo en el piso, doblando las piernas contra su pecho para tratar de aplacar un poco del frio incesante que le calaba los huesos. Ya no sabia como detener la sensación, ya no tenia mas fuerzas para luchar contra ella, y de esa forma… se quedo dormido con el sonido de las olas irrumpiendo contra las rocas.

•◘○•◘○•◘○•Yunho•◘○•◘○•◘○•

Ya había amanecido, el sol se colaba densamente por la única ventana de todo el pasillo. Estaba cansado, los parpados los sentía pesados, las manos y pies entumecidos por la difícil posición en la que me encontraba, el ardor ligero en las pequeñas quemaduras que me había echo luego de todo aquel circo.

A pesar d que estaba a cargo de la vigilancia, mis fuerzas eran muy pocas como para poder hacer algo, no podía con mi propia alma, y la angustia que sentía en mi interior solo aumentaba considerablemente el padecimiento del resto de mi cuerpo.

Toda la seguridad que habíamos desplegado, la estrategia, todos los esfuerzos se vinieron abajo en cuestión de minutos, había muchas cosas de las cuales me arrepentía luego de toda aquella experiencia, pero una de las mas notables, era el echo de que no permanecí a su lado.

Pensé y pensé toda la noche en ello, si tan solo le hubiera cuidado la espalda como me aseguro que lo haría, tal vez, en este momento, Changmin no estaría postrado en esa cama sin hacer ningún tipo de movimiento, tal vez quien estaría allí seria yo, y por el sentimiento que me esta marchitando el alma, lo hubiera preferido un millón de veces.

¿Por qué no lo detuve? ¿Por qué no fui mas firme y me opuse antes todos para que estuviera al frente? Aquello hubiera echo una gran diferencia, pero tiempo para lamentarse era lo que tenia de sobra, y no quería muchas mas aflicciones además de las que ya mi cuerpo sufría.

-7 a.m… y aun no despiertas…

Me levante del asiento y me dispuse a dar un leve paseo, los oficiales que cubrirían a los que permanecían desde anoche habían llegado, y los deje organizarse mientras bajaba a la cafetería por una tasa de café, para calmar los nervios y despertarme un poco:

-Buenos días –mencionaron a mi espalda, mientras agarraba el pequeño vaso de papel, me vire solo un poco para encontrarme con la amable sonrisa del medico que estaba a cargo de Changmin-

-Buenos días –respondí, apenas curvando mis labios e una sonrisa, estaba tan cansado-

-Debe estar cansado, si se recuesta un rato se sentirá mejor…

-uhmm estoy bien…

El asintió, no queriendo insistir en el tema, y se despidió haciendo una leve reverencia, antes de caminar hacia el ala contraria del hospital. Mientras lo veía alejarse, súbitamente me vino a la mente la imagen de aquel muchacho que lo acompañaba en la última revisión de anoche, y me apresure hasta alcanzarlo y tomarlo por el hombro:

-¿Sucede algo? –me pregunto, bastante extrañado-

-El asistente… de anoche… ¿lo conoce? –le pregunte, el miro hacia un lado, al parecer estaba bastante sorprendido por la pregunta, y luego, me miro, negando con la cabeza- No suelo hacer turnos de noche –insistió- no conozco a los que trabajan en ese horario… ¿hay algo malo?

-No, no es nada –respondí, dejándolo seguir su camino, se apresuro mucho mas rápido de lo que iba hace unos minutos, pero no le preste demasiada atención, estaba mucho mas preocupado por el echo de no poder concentrarme y recordar donde lo había visto, y solo eso me molestaba, saber que lo conocía, pero no recordarlo.

Yo no solía olvidar nada…

Las siguientes horas, pensé en ello cuidadosamente, pero no importa cuanto forzara mi mente en ello, no podía organizar mis recuerdos y hallarlo, por lo que, me rendí de nuevo, aun con duda, aun con aquella sensación de que algo no andaba bien, y regrese a vigilar.

Ya avanzada la tarde, el amable doctor venia a hacer su revisión, me miro por un segundo y me llamo con la mano, expandiendo su sonrisa hasta que llegue a verlo:

-¿Esta todo bien?

-Usted se ve muy preocupado –dijo colocando una mano sobre mi hombro- ¿Se sentiría mejor si lo ve por un momento?

Mi expresión debió haberlo dicho todo en ese momento, asentí algo eufórico mientras lo seguí a través del corto pasillo de aquella unidad y seguí sus instrucciones al pie de la letra, hasta que pudimos ingresar a la habitación.

Y lo vi… a mi amigo, mi hermano, en aquella cama, inmóvil… mis sentidos se removieron por completo, y quise echarme a llorar, pero lo soporte, acercándome con cuidado, pero manteniéndome siempre a espaldas del doctor y su asistente:

-Todo esta bien –me hablo luego e varios minutos de cuchicheos entre el y la asistente- se que se pondrá de pie pronto –me animo, pasando a mi lado- Puede quedarse unos minutos mientras hago algunos papeleos ¿esta bien?

Asentí de nuevo, prensando su brazo antes de que se fuera y emitiendo un leve “gracias” a la par de una cansada sonrisa, el asintió, también sonriendo, y saliendo de la habitación finalmente…

Me quede suspendido en aquel momento, todos los recuerdos de mi vida al lado de Changmin pasaron por mi mente, la escuela, los amigos, la casa de sus padres, sus penas, su dolor, todo lo que habíamos compartido juntos se mostro ante mis ojos como diapositivas. Me abrume, me sentí débil y decaído… y los miles de “Si tan solo…” dominaron mi interior, llenándome de rencor, hacia mi, pero por sobre todo, hacia ellos, esas personas sin alma que le quitaron a su padre y ahora quieren también quitarle su vida…

Jamás los perdonaría, a ninguno de ellos…

-Lo siento tanto amigo –murmure, acercándome hasta lograr alcanzar su mano- Siento no haberte protegido… como te prometí que lo haría…

-hmmng…

Fue solo por un momento, pensaba mientras movía la cabeza de un lado a otro, gritando con desesperación por ayuda, alguien tenía que venir, alguien tenia que escucharme.

-¡ESCUCHENME! ¡ALGUIEN! ¡AHORA! –gritaba con toda las fuerzas que mi voz daba, presionando el botón de pánico con desesperación-

El despertó… Changmin despertó… por unos segundos, elevando los parpados hacia mí y sonrió… la primera vez que me permitían verlo, y solo por un momento él recuperó la conciencia, y me sonrió…

-Jae…joong -Murmuro, con la voz rota, casi en un suspiro sin aliento, con una sonrisa hermosa, llena de paz en los labios… hasta que un pitido molesto enturbio su voz, y sus ojos se cerraron, y su boca dejo de moverse…

Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii

-¿C-Changmin?... no… no me hagas estos –insistí, tratando de moverlo, de hacer algo para que volviera en si… pero fue inútil… el no estaba… y entonces volví a sentir pánico- ¡CHANGMIN SE ESTA MUERIENDO! ¡AYUDENME! –grite, con mis ojos inundándose en lagrimas, desesperado, no sabia que hacer, tenia miedo, mucho miedo… si alguien no venia pronto-

-C-Chang…

En es instante, en el que el pitido se hizo más incesante, y el monitor frente a mis ojos se veía reducido a una sola línea continua, me sentí petrificado, como si todo el mundo se hubiera detenido en ese instante. No sentí los jalones provenientes del personal medico, ni tampoco cuando me sacaron de la habitación, solo me quede de pie en el umbral del pasillo, con una lagrima que se escurría de mis ojos y el sentimiento de angustia y sorpresa por haberlo visto despertar…

No supe que hacer… más que esperar me senté en el piso y aguarde con calma, mientras los oficiales me observaban preocupados. No quise saber nada más ni dar explicaciones… hasta que… vino a mi mente…

-Jae…joong… -recorde, la primera palabra, pero habia dicho mas ¿Qué era?-

Me esforcé, puse todo de mi, toda mi concentración para armar las palabras que sus labios pronunciaron, y finalmente, pude reconocerlas-

Jae…joong…d-dile a él q-que… n-no volve-re a c-casa…”

-¿Quién es… Jaejoong? –Murmure bajando un poco la mandíbula hundiendo la cabeza en mis brazos- ¿Su amante?

•◘○•◘○•◘○•Jaejoong•◘○•◘○•◘○•

El sol ya era brillante cuando me desperté, estaba cubierto de arena, y el frio se había disipado un poco. Me levante un poco, mi cuerpo entero dolía, mis extremidades estaban entumecidas, mi cabeza hacia bamboleos dejándome atontado. Finalmente, me senté, apoyándome en una de las paredes y observe a través de la ventana el sol radiante, el olor a sal… a playa…

-En verdad funciono –susurre, cerrando los ojos- no tuve pesadillas…

Aquella había sido una noche incomoda, más sin embargo, había tenido sueños placenteros, recuerdos, de los dos años que hemos estado juntos. Dulces recuerdos.

Me levante del todo luego de mantenerme pensando varios minutos, me sentí levemente mareado, no había comido nada desde hace dos días, pero lo cierto es que no tenía hambre. Tome la maleta que había traído conmigo y desempaque, algo de ropa, mis lentillas, y el pequeño botecito de tinte de cabello instantáneo… mi viejo amigo…

Me encerré en el baño, obvie el espejo entonces, y empecé a aplicar el producto en mi cabello, era hora de regresar a ser Jaejoong –murmure- apoyando la espalda en la pared y cubriendo mis ojos con el antebrazo.

Espere el tiempo necesario para que mi cabello cambiara de color, me bañe cambie mi ropa y me puse las lentillas… solo hasta entonces pude verme al espejo, solo hasta entonces pude notar mi demacrado estado, solo hasta entonces pude ver el vacío en mis ojos.

Suspire, empacando la ropa de Yoochun en la pequeña maleta y preparándome para regresar a Seúl y poder ver a Changmin, no importa que tipo de excusa tuviera que inventar, yo definitivamente lo vería y me quedaría a su lado.

Salí de la casucha, e ingrese a mi auto cuando estuve listo, quedándome suspendido en el asiento por unos minutos, mirando el oleaje sin ninguna atención, luego gire mi cabeza hacia el asiento contrario, observando algo que no me pertenecía, eran dos cosas, un viejo libro cuya portada estaba agrietada y desgarrada y un celular sobre el mostrador de mi auto:

-¿Qué es…esto? –Tome el libro sin saber que pensar, pero justo en ese momento el teléfono empezó a vibrar, y aun un poco desubicado, lo conteste-

-Fue difícil encontrarte luego de que destruiste mi teléfono –escuche aquella voz, y me paralice por completo, quedándome tieso y ligeramente alterado-

-P-Papa…

-Ha sido difícil, han cogido a uno de los míos, y matado a dos de mis peones, y sobre todo, mi propio hijo asesino a uno de mis mejores tiradores ¿Qué tan feliz crees que estoy?

-E-Eso…

-Ese oficial, ha sido la piedra en mi zapato desde que me deshice del anterior, no se porque mierda lo mataste, pero no me detendré a pensarlo. Tienen a Byung soo, esa maldita rata cobarde hablara de inmediato. Así que tienes dos tareas que hacer…

-Por favor no… ya no… ya no quiero hacer esto…

-Te liberare luego de esto –emulo, riendo suavemente- si completas esta tarea, podrás seguir con tu doble vida, y no te seguiré molestando…

-¿E-En verdad?

-En verdad… después de todo soy un buen padre, libere a Yoochun, puedo liberarte, aunque sea una pena… así que… cumple con tu ultima tarea –murmuro- en unas semanas trasladaran a Byung soo a la cárcel de máxima seguridad, deshazte de el entonces…

-Bien…

-Y además, una vez acabes con el, te daré la otra tarea, conserva el libro hasta entonces…

Le di una mirada fugaz al libro, volviendo la vista al frente, cerrando los ojos y contestando un “Bien” antes de que el cortara la llamada sin ningún aviso…

Sentí un ligero alivio, salí del auto por un momento, siendo el olor del agua salada y la brisa alborotándome el cabello… Sonreí, como un niño, de nuevo, luego de toda esta pesadilla, finalmente seria libre… finalmente… dedicaría el resto de mi vida a pagar mis pecados… y le otorgaría el resto de mi libertad a Changmin…

Entonces, el sonido del teléfono, me distrajo, y lo tome, era el mio, por lo que no me preocupe demasiado… pero por sobre todo, el numero que me llamaba, era el de Changmin…

Me apresure a contestar con el corazón en la boca, apenas podía hablar, mi voz no salía… ¿en verdad era Changmin?

-¿E-Eres Jaejoong? –Pregunto alguien en la otra línea-

-Soy yo –conteste sin dar esperas, alterado, muy alterado; pero luego de aquella respuesta, un breve silencio se apodero del otro lado de la línea-

-Deberías venir –respondieron finalmente- el… no esta bien…

-¿C-Changmin? ¿Q-Que quieres decir con no esta bien?

-Él… -hablo, con la voz rota, estaba esforzándose por no llorar- ha estado luchando por horas, acaba de sufrir un paro cardiorrespiratorio… no se… no se si el podrá…

En ese instante, mi mundo entero colapsó, el teléfono se resbalo de mis manos y quedo en la arena, ni siquiera me moleste en recogerlo. Me apresure hacia el auto y una vez dentro pise el acelerador sin contemplación alguna, salí de aquella playa hecho un completo loco. No estaba al tanto de la velocidad, ni de los semáforos, ni de las personas, ni del resto de vehículos que transitaban la carretera, yo solo quería llegar, quería estar con el…

-No te atrevas Shim Changmin –murmuraba, acelerando mucho mas mi auto, sin miedo a absolutamente nada- no te atrevas a irte sin mi…


No te atrevas a dejarme solo…



•◘○•◘○•◘○•Jaejoong•◘○•◘○•◘○•

Al llegar al hospital no tenia claro hacia donde dirigirme, mi mente estaba abarrotada de pensamientos hacia Changmin, ni siquiera podía recordar mi nombre. Tenía las lágrimas al borde de mis ojos, rodaban por mis mejillas con naturalidad, ni siquiera quería limpiarlas, a pesar de que solo pocas personas en este mundo me han visto llorar, ahora no me importa que todos a mí alrededor se dieran cuenta lo destrozado que me encontraba.

Finalmente pude acceder a las salas de cuidados intensivos luego e dar algunas vueltas, pero lo primero que me encontré al tratar de transitar el pasillo fue dos enormes guardias que me retuvieron al instante. Me sentía agobiado, y por más desesperado, no tenía tiempo para lidiar con más cosas:

-¡Suéltenme! ¡Déjenme pasar! –grite, abalanzándome a uno de los hombres, era mucho mas alto de lo que yo era, y no tardo en bloquearme por completo-

-A esta zona solo se accede bajo supervisión del cuerpo medico, no puede pasar.

-¡Hay alguien haya adentro que se esta muriendo! ¡Me importa una mierda, déjenme pasar!

-¡Por favor, cálmese!

Mas oficiales llegaron al cabo de unos segundos alertados por el escandalo, repitiendo que me calmara mientras buscaban acercarse, repetían que era un hospital, que no podía gritar… pero, ¿Qué querían que hiciera? Esperar felizmente a que alguien viniera a autorizarme ¡No podía! Por cada segundo que tardaba de pie en ese lugar, el podía estar…

Mi paciencia reboso el límite, con los ojos empapados mire con profunda oscuridad a uno de los guardias que aun sostenía mi brazo, y sin esperar mas, levante mi propio brazo contra el, empujándolo a un lado, usando gran parte de mi fuerza, me crujieron los huesos, pero logre hacerlo a un lado. Fue entonces cuando los demás se me vinieron encima, pero, en ese instante no me sentía yo mismo, la desesperación me llevo a romper el  frágil hilo de mi cordura, y mi sensatez abandono mi cuerpo de una vez por todas.

Levante mi pierna y con una patada aleje al segundo se me acercaba, derribando con mi propio peso al que pretendía atacarme por la espalda, y golpeando el rostro del cuarto contra la pared de concreto, hasta que todos estuvieron en el piso. Jadee unos segundos, sintiendo el temblor de  mis brazos, la adrenalina a flor de piel, pero mordí mi labio y me contuve, siguiendo mi camino.

La alarma de emergencia comenzó a sonar, en medio de aquel hospital, un ruido espantoso se apodero de los pasillos, varios pacientes y médicos se asomaban por las puertas para tratar de averiguar que pasaba, y sabia que no iban a tardar demasiado en ponerse de pie y venir tras de mi, pero, no tenia miedo de nada, no, no cuando estaba a punto de perderlo todo.

Con toda la energía que aun me quedaba corrí hasta el pasillo de cuidados intensivos, recordé que era el mismo por el que habíamos transitado la noche anterior, al parecer, de alguna forma estaba concentrándome y alejando aquellos pensamientos dispersos que me alejaban de la realidad; así que me apresure, resbalándome con el piso pulido y blanco y recuperando el equilibrio al instante.

Había unas cuentas enfermeras de pie a la puerta por la que había ingresado con Yoochun, no quería detenerme a preguntar, no quería escuchar por bocas de otros una mala o buena noticia, sea lo que fuese, quería verlo con mis propios ojos, solo de esa forma lo creería. Así que, simplemente las esquive con el brazo, ellas dieron un pequeño brinco antes de dejarme el camino libre, llamando a seguridad al mismo tiempo.

Cuando por fin atravesé el pequeño pasillo que daba a la habitación de Changmin, solo escuche un silencio profuso y fantasmal, me apresure hacia la habitación, abriendo la puerta con fuerza observando desde el umbral la camilla de hospital vacía. Mis ojos se abrieron mientras camine hasta el lugar, encontrando una camilla completamente tendida, ya no había aparatos alrededor de ella, no había absolutamente nada… y aquello solo podía significar una cosa.

Gemí a lo alto mientras mis lágrimas terminaron de escapar esta vez con mucha mas fuerza, una persona mayor entro a la habitación en ese instante, sorprendiéndose por encontrarme allí, y me tomo por el hombro volteándome ligeramente a su dirección. Le mire con el rostro pasmoso completamente húmedo por las lagrimas, y la fuerza de mi cuerpo se retrajo. Solo lo sostuve por los hombros y susurre lo más fuerte que mi voz me daba:

-¿Donde esta? –pregunte, con aquel horrible pesar inundándome el interior- ¡¿Dónde ESTA?! ¡¡¡¡DIGAME DONDE ESTA!!! –apreté sus hombros zarandeándolo con fuerza mientras perdía la voz, debido a la presión sobre mis cuerdas vocales.

A los pocos segundos dos hombres de seguridad irrumpieron en la habitación, me sujetaron por los brazos y esta vez, no opuse ninguna resistencia, el medico al que había gritado antes se encontraba pasmado sin saber que decir, y fue entonces que Yoochun hizo presencia:

-Es mi hermano, por favor suéltenlo… -emulo Yoochun, sosteniendo mi rostro inmediatamente llego hasta a mi - ¿Qué esta haciendo? ¿Qué estas haciendo Jaejoong? –Susurro contra mi odio abrazándome con fuerza-

-Changmin… mi Changmin… -dije rápidamente, abrazándolo contra mí, jadeando sin poder respirar- ¿Dónde esta, Yoochun? ¿Dónde esta Changmin?

-Jaejoong… Changmin ya no esta aquí, ya no esta –me abrazo con más fuerza, acariciando mí cabeza- Tranquilo, tranquilo, respira…

Apreté con fuerza su bata, pegándome a el sin dejar de llorar, dolía demasiado, al punto de atravesarme el pecho como una navaja ardiente, no creía ser capaz de soportarlo:

-No puede ser… -emule, abriendo la boca para poder respirar, atragantándome con mi propia saliva- el no… no… no puede estar muerto…

Yoochun me sostuvo con fuerza cuando amenace con desmayarme, aquella afirmación me había dejado sin fuerza,  sentí el cuerpo bajar de temperatura de una forma rápida, sintiendo un escozor frio llegarme desde la cabeza hasta los pies, mis piernas se doblaron y caí de rodillas al piso, sintiendo el aire escapárseme de los pulmones:

-Un bajón de tensión –emulo Yoochun tomando mi pulso, mientras sostenía mi rostro y observaba mis pupilas, frunciendo el ceño- estoy seguro que nos has comido nada, estas loco Jaejoong…

Mi hermano se puso de cuclillas y tomo mi rostro lastimero entre sus manos, limpiando con los pulgares las lagrimas que aun se escapaban, mi mirada estaba desenfocada, y mi cuerpo comenzó a temblar, esforzándome por respirar correctamente, sin poder lograrlo, la imagen de Changmin me taladraba el cerebro, no podía creer que nunca mas volvería a verlo:

-Escúchame ¡hey! –Me llamo la atención ya que mis ojos viajaban alrededor- Fue una lucha, tardamos horas en estabilizarlo y por varios minutos creímos que lo perderíamos, pero, gracias al cielo, el no ha muerto… contrario a eso… despertó… no se encuentra aquí por que lo trasladamos de habitación. Pero, esta vivo Jaejoong, esta vivo y te esta esperando…

Por aquel instante no pude escuchar su voz, estaba demasiado distraído con mi propio pesar como para procesar correctamente sus palabras. Mis ojos seguían llenos de lágrimas, sin poder soportarlo, mi cuerpo desvaneció, y con rapidez Yoochun me sostuvo, sacudiendo mi cara con una bofetada, que finalmente me trajo al mundo real, al menos parcialmente:

-Quizá deberíamos revisar a profundidad, esta muy pálido, podría ser anemia… -emulo el hombre mayor, que hasta aquel entonces no había dicho una palabra-

-No, mi hermano no sufre de anemia –Aseguro Yoochun, sosteniéndome por la cintura y haciéndome apoyar la cabeza en su hombro- Acaba de tener un colapso nervioso… Lo se… -suspiro, acariciando mi mejilla con suavidad- le ha pasado antes…

En mi viaje entre la inconciencia y al lucidez, solo podía sentir la suave caricia de Yoochun en mi, y mis ojos se cerraron a voluntad aun cuando mi mente seguía parcialmente conectada al mundo exterior. Escuchaba aun su voz, sus susurros, repetía la misma frase una y otra vez para que pudiera calmarme… y lo logro, pues al cabo de unos minutos me rendí completamente a un profundo sueño al son de la última lágrima que rodo por mi rostro:

“Changmin sigue con vida… y te esta esperando”

•◘○•◘○•◘○•Yunho•◘○•◘○•◘○•

-Maldito infeliz –emule entrando a la habitación, el aun se encontraba recostado, pero esta vez sentado mirando hacia la ventana y luego, volteo hacia mi para regalarme una tenue sonrisa opacada solo por la palidez de su rostro- No tienes idea las mierdas que te hare pasar por hacerme esto… me las cobrare, cada hora…

-Es un gusto volver a verte también –sonrió mas, esta vez riendo por lo bajo mientras se acomodaba en la camilla, y en ese instante me acerque, sentándome en la pequeña banca a un lado de su cama.

Por unos minutos me quede en silencio, solo observándolo. Estaba exactamente igual, salvo por la palidez de su piel y la resequedad aumentada de sus labios, además de la venda que cubría por completo su cabeza, y las pequeñas quemaduras en sus brazos. Suspire por lo bajo apoyando mí frente contra el barandal de la camilla y con mis manos sostuve mi rostro suspirando y suspirando más, aun sin poder creerlo:

-Yunho-ah –me llamo, tenia la voz apagada, algo ronca, pero seguía siendo firme y demandante, era mi capitán, no, en ese instante, era mi mejor amigo el que me hablaba y frotaba mi espalda tratando de calmarme.

Pero, simplemente no podía, estuve reprimiéndome todo el tiempo, cada hora mientras médicos y enfermeras entraban y salían de habitación, mientras corrían y me evadían para no darme respuestas, pero en sus rostros estaban pintados los dejes de la preocupación, de que algo andaba muy mal; fue una tortura demasiado prolongada y de alguna forma debía soltarlo todo.

Después de todo, soy un ser humano…

El lo entendió, detuvo el movimiento en mi espalda y se mantuvo en silencio mientras yo continuaba mi silencioso lamento, y luego de algunos minutos, pude secar mi rostro con rapidez y erguir mi torso, mirándolo desafiante y molesto, volviendo a mi expresión anterior. Pero el, solo sonrió y poso su mano sobre la mía, como un gesto de agradecimiento mudo hacia mi.

-Jamás pensé que volvería –susurro, desviando la mirada hacia la ventana casi al instante- Pero… supongo que algo me trajo de vuelta –esta vez, una sonrisa mucho mas clara se dibujo en su rostro-

-¿A-Algo? –Pregunte, aun sin poder asimilar bien que estaba despierto y me hablaba- ¿Cómo que?

-No se explicarlo… -suspiro, llevando ambas manos a su pecho y apretándolo- al principio solo eran pesadillas, horribles, de las escenas de guerra, de los compañeros que hemos perdido… de mi padre. Tal vez las mas horribles pesadillas que halla tenido nunca y lo peor de todo es que esta vez no podía despertar.

En ese momento se detuvo, apretó las manos y bajo la mirada, cerrando levemente los ojos. Entendí que tal vez aquellas horribles imágenes se estuvieran en su mente ahora, y que hacia lo posible por reprimirlas. Así que me acerque hasta el y sostuve sus manos un poco, para trasmitirle un poco de tranquilidad y aquello pareció funcionar, al menos por el momento.

Sonrió para tranquilizarme, y continúo hablando…

-En medio de todo aquello… sentí que seria mejor si moría… era demasiado espantoso para asimilarlo como un sueño y demasiado real para despertar.

-Changmin, ya paso, despertaste… estas de vuelta… -le afirme, tratando de hacerlo entrar en la realidad-

Changmin me miro, sus ojos mostraban cierto de deje de felicidad, de esperanza, algo que rara vez había visto en el. Era cierto sentimiento de orgullo que parecía hacerle vivir de nuevo, en sus ojos:

-Lo escuche quejándose –murmuro, soltando una carcajada que salió sin mucha fuerza y cubrió una pequeña lágrima que corrió por su mejilla- me reclamaba por no volver a casa, y me exigía que me levantara. Él, se abrió paso en medio de todos esos espectros y me recogió del suelo, dándome bofetadas, solo para quejarse con un puchero por no volver a casa… por dejarle la cena servida en la mesa… p-porque lo odia -el volvió a reír, reía y lloraba al mismo tiempo, a la vista de los demás podría estar sufriendo un delirio, pero, yo lo comprendía y sostuve su mano con mas fuerza, incitándolo a continuar- Sabes, el no… no tiene ni la mas remota idea de cuantas veces me ha salvado… y esta vez, solo volví… por su voz… podía escucharla repetirse en mi cabeza, llevarse toda aquella oscuridad… y darme fuerzas… él…

Respiro hondo para poder calmarse, movió su mano hasta su rostro y limpio las lagrimas, suspirando antes de volver a mirarme, y yo sonreí, apretando mucho mas su mano entre las mías.

Porque yo lo entendía… el miedo que sentía y al mismo tiempo las ganas de querer volver… era miedo y felicidad mezclándose en su pecho como un solo sentimiento…

Un inexplicable sentimiento…

-¡Changmin!

•◘○•◘○•◘○•Jaejoong•◘○•◘○•◘○•

Cuando desperté, estaba de regreso en la oficina de Yoochun, estaba mareado y algo desenfocado, y rodé la vista por todo el lugar para poder dar con mi hermano, pero pronto me percate de que el no se encontraba ahí.

Me levante con cuidado, percatándome de que tenía una intravenosa en mi brazo derecho, el contenido de la bolsa estaba por algo más de la mitad, y no tarde en quitármela sin ningún cuidado.

-¿Cuánto tiempo estuve inconsciente? –indague para mi mismo, sin hacer desaparecer el mareo y el mal sabor de boca que tenia. Mantuve la vista en mis pies algunos segundos, ¿Por qué me sentía tan aliviado? Como si un enorme bloque de concreto hubiese sido removido de mi espalda:

-Algo más de hora y media –respondió una voz a mi espalda, y me gire un poco para averiguar que se trataba de mi hermano, entrando con tranquilidad y frunciendo el ceño cuando encontró la aguja colgando de la bolsa de suero –Pudiste hacerte daño con eso –murmuro, observándome de cerca, checando mis signo vitales mientras volvía a alejarse- ¿Qué sucede?

-Dime que es verdad… que no lo soñé –emule con la voz rota, volviendo a llorar sin poder controlarlo, solo hasta ahora me doy cuenta cuan susceptible soy a las lagrimas- Por favor… -rogué con la mirada-

-Supongo que, lo averiguaras aun si no te llevo con el –me respondió, sonriendo levemente mientras sostenía mi rostro- Te llevare a su lado… así no tendrás dudas.

Al escuchar aquello, mis ojos saltaron y me puse de pie en un segundo, tambaleándome casi al instante pues el mareo seguía afectándome. Yoochun me dio un golpe leve en la frente con los nudillos, diciéndome que aun estaba débil por no haber comido y que no hiciera movimientos bruscos. Yo solo asentí, sintiendo el corazón el la boca del estomago mientras el refunfuñaba y abandonábamos la oficina.

Caminamos por algunos pisos, el ambiente de aquellos pasillos eran muy diferentes a los de cuidados intensivos. Aquí había personas de un lado para otro, pacientes en sillas de ruedas o caminando con las intravenosas, familiares, enfermeras, doctores, el ambiente era mucho más enérgico.

Me mantuve a espaldas de Yoochun, siguiendo sus pasos algo desesperado, con muchas ganas de gritarle que se apresurara y me mostrara la habitación de una vez, y el, pareció predecir mis energías a su espalda, pues una vez entramos a los pasillos que conectaban con las habitaciones, acelero mucho mas el paso.

-Es aquí –dijo, señalándome con la mano el pomo de la habitación, y entonces mi corazón volvió a latir azorado.

Tenia un enorme nudo formándose en mi garganta, y la cabeza me daba vueltas sin razón aparente, ¿Era todo esto cierto? ¿Podría verlo? Tenía miedo de estar en una pesadilla, en la que no importa cuanto me esforzara por abrir la puerta, esta no cedería, y repentinamente mi respiración volvió a fallar, devolviendo la mirada asustada hacia Yoochun:

-Entra –fue lo único que dijo, abriéndome la puerta el mismo y solo entonces, me apresure, entrando de una vez, casi tropezando al llegar y prácticamente cayendo hacia atrás cuando divise su delgada figura algunos metros mas allá, en la camilla.

Estaba sosteniendo una conversación con alguien mas, el oficial que había estado custodiando su habitación cuando me cole la noche anterior, pero, no me fije en ello demasiado, lo estaba viendo, mover sus labios, respirar, parpadear y aquello era lo único que necesitaba para recuperar el aliento, para volver a la vida, luego de estar muerto desde que lo vi caer al piso producto de aquel disparo:

-¡Changmin! –grite, mi voz salió totalmente quebrada y sin aire, pero fue lo suficientemente fuerte como para que el la notara, y volteara a verme en ese mismo instante. Gracias al cielo, el aun puede reconocerme.

Sus hermosos y enormes ojos marrones me estaban mirando…

Mi vista se nublo por culpa de las malditas lágrimas que continuaban saliendo, toda la tensión que mantuve en mi interior se estaba desbordando justo en el momento menos indicado. Mis pies se movieron por si solos y acortaron la distancia de nuestros cuerpos, estaba corriendo, y no era consiente de lo que estaba haciendo y entonces, me olvide que él seguía en este hospital y que estaba herido. Con urgencia, necesitaba con demasiada urgencia ser estrechado por sus brazos, sentir el calor de su piel y escuchar el latido de su corazón, solo para cerciorarme con mis sentidos de que esto no era un maldito sueño.

Me lance sobre la camilla apoyando todo mi peso en su pecho, colando mis brazos alrededor de su cuello, y estrechándolo en mis brazos, respire una bocanada de aire antes de soltarme a llorar como un niño pequeño, mientras poco a poco sentía su mano sobre mi espalda, y sus dedos incrustarse en mis cabellos, lo que provoco mucho mas llanto, porque era tranquilidad, finalmente estaba en paz y en sus brazos.

-Por dios ¿Estas bien? -pregunto Yoochun, acercándose hasta nosotros- Eso fue irresponsable, pudiste hacerle daño.

Por su tono de voz, Yoochun parecía enojado, pero en aquel momento no me importaba, ya no escuchaba a Yoochun, ni era consiente de el oficial que se encontraba a unos cuantos centímetros de mi. Solo quería sentir el abrazo de Changmin, sus fuertes brazos que me acurrucaron y sus labios fríos y secos que se pegaron a mi mejilla con cuidado, esto era suficiente para hacerme perder la noción del mundo exterior, de nuevo regresábamos a ser solo nosotros dos en nuestro pequeño mundo.

De nuevo, solo el y yo…

Aun cuando lo tenía en mis brazos, seguía demasiado afectado, no podía controlar los hipidos molestos producto de mis sollozos, aquellos que solo me llevaban a abrazar a Changmin con mucha mas fuerza, buscando afirmar con mi tacto lo que mi mente aun no asimilaba.

Pasaron algunos minutos, y los dos seguíamos unidos en un confortante abrazo, finalmente los sollozos se habían detenido, siento remplazados por tenues sonrisas y caricias apenas perceptibles. Desentrelacé mis brazos de su cuello y me aleje con lentitud, sentándome en el borde de la camilla. Seguramente mis ojos estaban hinchados, seguramente estaba hecho un desastre, pero solo atine a suspirar con fuerza y a llevar mi mano hasta la mejilla de Changmin, y el respondió a mi caricia apoyando su cabeza en esta, y sonriendo mientras se acomodaba y me pedía que volviera abrazarlo. Yo accedí, recostando mi cabeza en su pecho, y sintiéndome adormecer cuando sus manos se mecían suavemente entre mis cabellos.

Solo hasta entonces note el silencio en la habitación, solo hasta entonces supe que Yoochun y el oficial habían salido, quien sabe desde hace cuanto.

-¿Cómo supiste… que estaba aquí? –me pregunto Changmin con cierto ronquido en su voz, se escuchaba cansado-

Estuve en pánico algunos segundos, era imposible que le dijera la verdad, pero no podía pensar claramente que mencionarle, hasta que recordé le llamada del oficial y me sentí aliviado de tener una coartada:

-Un oficial me llamo… me dijo que habías sufrido un paro cardio respiratorio y que… no sabia si sobrevivirías –dije con calma, acariciando su pecho con suavidad- Estaba espantado…

-Siento haberte asustado –me respondió, pasando ahora a acomodar algunos mechones de cabello detrás de mi oreja- Pero, aun me cuesta creer si quiera… que estoy aquí…

Pude sentir el temor de sus palabras trasmitirse a su cuerpo, un leve temblor se apodero de sus manos, y lo note, aunque el las alejo inmediatamente.

Volví a incorporarme y le mire por unos segundos, podía saber cuan intranquilo estaba, así que me acerque levemente hasta acortar aun más nuestra distancia y quedar a centímetros de su rostro:

-Estas aquí amor –susurre suavemente, atrapando entre mis dedos su labio inferior- Estas conmigo…

No resistí las ganas de demostrarle con mi propio cuerpo la realidad, más bien, que yo era una realidad. Incline mi cabeza hasta su dirección y deposite un beso suave en ellos, apenas tocando mis labios con los suyos y pretendí alejarme inmediatamente, solo hasta que sentí el movimiento de sus propios labios y su mano depositarse en mi cintura con algo de reserva.

Nuestros labios chocaron en un ritmo un poco mas rápido, no hambriento, más bien confortante, sintiendo el calor de nuestros cuerpos y nuestras respiraciones mezcladas, repartiendo caricias dispersas en nuestros brazos y algunas mas leves en nuestros pechos. Justo entonces me moví hacia adelante, buscando profundizar un poco más el beso, pero, la puerta se abrió entonces, y ambos nos separamos bruscamente:

-¿Qué es lo que se supone están haciendo? –Aquella era la inconfundible voz de mi hermano, ambos nos miramos y sonreímos, agachando la cabeza al tiempo, mientras el susodicho se acercaba a la camilla-

-Debes salir –se dirigió a mi, poniendo una mano en mi hombro- Chequeo –aclaro- luego continúan su fiesta privada…

Changmin rio levemente ante aquel comentario, y yo solo atine a sonreír y asentir, dándole una ultima mirada a mi amante mientras salía de la habitación, teniendo en claro que no era un sueño que se esfumaría si abría los ojos.

•◘○•◘○•◘○•

Al salir, al primero que me encontré fue al oficial, mi reacción instantánea fue esquivar su mirada y pasar a un lado, pero, no podía ignorarlo, solo por el echo de que eso me haría ver mucho mas sospechoso. Pero, fue el quien se acerco hacia mí con una sonrisa, y me tendió la mano, la cual acepte desconfiado:

-Perdona por ponerte en un apuro –emulo, fue lo único que falto para comprobar que el era la voz que me había llamado- Pero me llegue asustar… No supe que más hacer aparte de eso.

Lo mire por un segundo y luego asentí acercándome a la banca que estaba cerca de la puerta, justo frente en la que el se encontraba sentado hace unos segundos, al verme, el me imito, y ambos quedamos frente a frente:

-Entre a verlo, sabes –murmuro, bajando la mirada y jugando con sus dedos- solo quería saber que estaba vivo, con mis propios ojos –sonrió, pasando su mano por su frente y echando su cabello hacia atrás- Justo entonces tuvo el ataque… creí volverme loco…

En ese instante su mirada se ensombreció, y pude entender a que se refería, yo de estar en la misma situación, hubiera reaccionado igual.

-Conforme pasaba el tiempo me preocupe, y te llame porque… -suspiro, mirándome directamente ahora- El dijo tu nombre, y me pidió que te avisara que no volvería a casa…

Mis ojos se abrieron mientras lo escuchaba recitar aquellas palabras, completamente asombrado de que, incluso en ese momento, en el que estaba en ese estado, Changmin pensaba en mi, el estaba pensando en mi todo el tiempo. No pude evitar las lágrimas que me inundaron los ojos, llevando mi mano a mi rostro para cubrirlas inmediatamente:

-Por cierto soy –me distrajo el, al ver mi estado de estupefacción- Soy Jung Yunho… -sonrió, y yo volví a sorprenderme-

-¿Tu eres Yunho? –pregunte, algo obvio, y el me sonrió de nuevo-

-¿Haz oído hablar de mi?

-¡Por supuesto! –Casi grite- ¡Todo el tiempo, Changmin habla mucho de ti!

-Pues, es lo mismo en mi caso, pude reconocerte inmediatamente entraste a la habitación.

Nos miramos por unos segundos antes de sonreír al tiempo, reconociendo en Changmin alguien demasiado practico y obvio, pero también, sabiendo cuan importante era esta persona para el, su mejor amigo, Jung Yunho…

y solo entonces, pude olvidar que durante mucho tiempo, yo pude haber puesto las vidas de ambos en peligro.

•◘○•◘○•◘○•

Luego de dos días Changmin abandono el hospital, su condición mejoro notablemente y ambos regresamos a casa después de mucho tiempo. La primera noche que estuvimos juntos, solo conversamos durante largo rato aquellos planes que habíamos echo juntos y que deberíamos continuar. Este Changmin que había tenido una experiencia tan cercana a la muerte deseaba con desesperación no dejar cabos sueltos en su vida, pero, a partir de ahora, yo solo quería que se preocupara por si mismo.

Con el pasar de los días, observándolo mantenerse en calma en casa, me plantee como objetivo el proteger esa tranquilidad. Por primera vez en muchos años, no me sentía maldecido por pertenecer por lazos consanguíneos a las sombras negras, por primera vez, estar al tanto de todos los movimientos me servía de algo. A partir de ahora, desde el otro lado del espectro, podría proteger a Changmin del peligro, porque, conmigo al frente, conociendo el lugar al que pertenecía, jamás, nunca nadie jamás volvería a tocarle un solo cabello.

•◘○•◘○•◘○•
Pasaron cerca de dos meses antes que Changmin volviera a salir de casa, era obvio que el no me revelaría sus actividades. Hasta el momento, aun cuando estuvo en el hospital y al borde la muerte, ningún familiar, ni siquiera su madre pudo visitarlo o se percato de su estadía y cercanía con la muerte siquiera. Que yo estuviera ahí, fue un gran desliz por parte de Yunho, quien se encargo inteligentemente de cubrir con excusas el porque de la herida, sin poner en riesgo la seguridad de su organización, ignorando claro, que yo sabia de antemano lo que había sucedido.

Durante ese tiempo, el traslado de Byung Soo se había retrasado. Por ello, estuve en contacto con mi padre para que me mantuviera al tanto de los movimientos, él, aunque severamente extrañado por mi cambio de actitud, acepto darme gustoso todas las instrucciones, mas aun cuando decline su oferta de salir de la organización.

Estaba claro que yo no saldría de allí, a menos que Changmin dejara la NDI, y eso, al ver su disposición de volver al trabajo… no iba a suceder.

-¡Alíen! ¡Esta listo…! -grito Changmin desde la cocina, hoy era su día para cocinar. Habíamos echo aquel acuerdo casi al principio de vivir Juntos, nos dividiríamos las tareas de la casa, eso incluía la cocina… Esta claro que por nuestras vidas, poco cumplíamos aquel acuerdo, y que al final, quien hacia todo una vez llegaba a casa era yo. Eso había cambiado las últimas semanas…

Aun sin menospreciar los titánicos esfuerzos que tenia para cumplir sus tareas, la cocina, realmente no era yo suyo y por su sentido común, podía presentir que el platillo de hoy seria:

-Rammen –sonreí, resoplando por lo bajo mientras me acercaba a la mesa y observaba los tazones pululando un vaho blanco y que el servía cuidadosamente a lado y lado –Mmm Lindo- Sonreí, no refiriéndome a los platillos, si no al varonil mandolín de tranformers que se había comprado para el, del que se había enamorado sin razón, pues ni siquiera había visto o le gustaba la película. El me sonrió de vuelta, quitándose el mandolín y sentándose a la mesa.

Me senté a su lado, observando el pálido platillo de fideos y verduras mal cortadas frente a mis ojos, suspirando mientras tomaba los palillos y tomaba el primer bocado y lo llevaba a mi boca. Al probarlo, ni siquiera podía describir con palabras el sabor que tenía, no era especialmente desagradable, de hecho, sabía bien dado su aspecto, y por sus ojos expectantes mirándome con atención, no podía darle a pensar algo negativo.

-ah! Ah! –me detuvo, luego que trague todo- No te atrevas a decir nada hasta que yo lo pruebe, puedes decir que sabe bien aunque sea una mierda solo por verme feliz –me miro serio, tomando sus palillos y aventurándose a probar su propia creación-

Se quedo algunos segundos en silencio luego de que lo había tragado, miro al piso y se levanto la mesa, tomando el teléfono y marcando sin decirme una palabra, solo mientras esperaba el tono me miro y me hablo:

-¿De pimientos, verdad?

Azote una carcajada instantánea al escuchar su pregunta, infiriendo que prefería ordenar pizza que terminar lo que el mismo había echo. Sin poder aguantar mas, me levante de la mesa, llegando hasta donde se encontraba de pie sosteniendo el teléfono y lo abracé de frente mientras descolgaba la llamada, depositando un beso en sus labios, para luego repartir muchos mas por el resto de su cara, estaba de puntas, colgado a su cuello mientras observaba su rostro serio, lo que hacia que se viera mucho mas encantador:

-Sabe a mierda –emulo, yo asentí sin poder negarlo- Ni siquiera quería tragarlo…

-Puedo arreglarlo… -sonreí, y él me tomo de la cintura acercándome un poco mas a su cuerpo-

-¿Puedes? ¿En verdad?

Asentí, rozando la punta de mi nariz con la suya, volviendo a besar sus labios…

-Cambiemos las reglas, tú cocinas y yo lavo los platos.

Volví a reír a carcajadas mientras asentía, dejándome arrastrar por sus brazos, dimos vueltas por la cocina intencionalmente, mientras hacíamos una pobre imitación de un baile de salón, murmurando entre risas adjetivos para describir el experimento culinario de Changmin.

Cuando dejamos de reírnos, entramos a la cocina para arreglar el platillo, el me ayudo como pudo, quedándose mas de espectador que de cocinero, finalmente cenamos dos horas mas tarde, y nos recostamos en el sofá a ver alguna película que encontráramos en la tele. Hicimos zapping hasta que encontramos una película coreana, bastante popular llamada “The host” a ambos nos gustaban las películas de terror, aunque Changmin detestaba las que incluyeran fantasmas, podía soportar una lagartija de 100 metros.

Estuvimos pendientes del film los primeros diez minutos, luego de eso, las caricias nos hacían olvidarnos de que estábamos viendo, ni Changmin ni yo podíamos concentrarnos en la trama. Escuchábamos gritos venir de las multitudes, pero de una forma u otra, habíamos terminado besándonos, yo solo atine a estirar el brazo, tomar el mando y apagar el televisor, sin dejar de probar el delicado sabor de los besos de mi amante.

Era como si el tiempo no transcurriera, porque al lado de Changmin, en sus brazos, olvidaba mi pasado, mi presente y mi futuro, y solo me concentraba en su tacto.

•◘○•◘○•◘○•Yunho•◘○•◘○•◘○•

Dos meses y algo mas había transcurrido desde nuestra última misión, muy a pesar de la obvia emboscada de la que fuimos victimas, logramos capturar a uno de los cabecillas de una organización de bajo rango al servicio de las sombras negras. Estábamos obteniendo posiciones. Durante dos meses de interrogaciones, habíamos conseguido nombres, contactos y vestigios de las principales cabezas que podrían estar detrás de todo aquel intrincado sistema, pero, para nuestro infortunio, el resto del trabajo debíamos dejárselo a la policía y el servicio secreto de la nación, pues, nuestro criminal tenía varias órdenes de extradición  a otros países de Asia por varios crímenes y no podíamos quedárnoslo.

Estaba decepcionado por no poder sacar mas provecho de la información que el podría brindarnos, pero a pesar de lo que podíamos dejar de saber por pasarlo a otras manos, aun estábamos bastante lejos de nuestro objetivo, y si queríamos alcanzarlo teníamos que atrapar a un pez mucho mas grande.

Changmin regreso a la base luego de eso, muy a pesar de las reservas que teníamos respecto a ponerlo al frente una vez mas, para Changmin eso significaba una ofensa, era el dirigente de nuestra organización por decisión de todos y no podíamos menguar su esfuerzo. Por lo que se enfoco en demostrarnos que podía manejarlo, y luego de algunas negociaciones accedimos a incluirlo en el traslado de Bull, que seguramente estaría en la mira de las sombras negras desde que lo atrapamos.

Por mi parte, llevaba otra pequeña batalla interna, una duda, que parecía carcomer mi cerebro desde hace mucho. Y que conectaba dos líneas que en verdad, no podía creer tuvieran algún enlace.

Mientras Changmin continuaba en el hospital, me entere por parte de los miembros de seguridad, que un hombre había burlado la seguridad e irrumpido en la sala de cuidados intensivos el día en el que Changmin despertó. Alterado por aquello, me propuse a investigar y obtuve acceso a las cámaras de seguridad del hospital, descubriendo que el causante del alboroto había sido Jaejoong, quien es amante de Changmin.

Durante ese tiempo no me preocupe en lo absoluto de aquel descubrimiento, a pesar de quedar sorprendido por sus habilidades de pelea mano a mano, le reste importancia por el hecho de que había sido un momento de desesperación. Pero, luego de abandonar el hospital, y de pensar detenidamente en ello en estas semanas, pude indagar en varios aspectos.

El primero de ellos, era el porque Jaejoong sabia exactamente en que sala y mas sorprendente aun, en que habitación se encontraba Changmin internado, ya que, la sala estaba conformada por mas de 50 habitaciones, que el entrara a su habitación directamente, sin dudas o titubeos, era sorprendente.

Lastimosamente no hay cámaras en las habitaciones, si las hubiera, podría comprobar aquella teoría que me estaba invadiendo la cabeza.

Mi enlace estaba dirigido al asistente que había entrado en la habitación de Changmin junto al doctor Park unas noches antes. Desde primera instancia aquel sujeto me parecía sospechoso, ¿En que lugar lo había visto antes? me pregunte por mucho tiempo, pero, aquel extraño sujeto que, no importa cuanto buscara no aparecía en los registros de personal o ningún turno del hospital, parecía habérselo tragado la tierra luego de esa noche. El entro a la habitación de Changmin, y algo me hacia sospechar que entre el y Jaejoong había algún tipo de conexión.

Pero claro, aquellas conjeturas eran solo eso, afirmaciones sin argumentos que de ningún modo podía discutir con mi capitán, a menos de que estuviera completamente seguro de ello.

Y la gran interrogante frente al rostro de aquel sujeto, no hacia más que acrecentar mi curiosidad.

•◘○•◘○•◘○•Jaejoong•◘○•◘○•◘○•

Aquella mañana me desperté con el cuerpo helado, sentía escalofríos luego de haber tenido pesadillas toda la noche, me encontraba sentado en la cama con los brazos de Changmin anclados a mi cintura. No pasaban las 6:00 am, y desde las 4:00 había estado en es misma posición, observándolo dormir mientras seguía recordando las pesadillas.

Desde el incidente, Changmin había dejado de despertar en medio de la noche por culpa de un mal sueño, ahora era yo quien había heredado esa condición.

Todo había empeorado desde la última semana, luego de recibir un correo en casa, un paquete, con un comunicador e instrucciones por parte de mi padre. Al recibirlo me paralicé, ya que de no haber estado en mis manos, probablemente Changmin lo hubiese visto y todo se habría arruinado.

Lo que el paquete contenía era un comunicador y una pequeña nota que me avisaba que debía prepararme para acabar con Byun soo, luego de meses de vacilaciones y postergaciones finalmente se haría el traslado. Aunque, me parecía imposible que el sujeto no haya soltado la sopa desde hace mucho, mi padre insistía en que era un ajuste de cuentas, y que no pensaba dejarlo vivo bajo ninguna circunstancia.

Al principio, estaba reacio a participar a pesar de mi anterior insistencia, pero, luego de notar los últimos movimientos de Changmin, algo me decía que el seria parte del traslado, el parecía reacio a quedarse sin participar por mucho mas tiempo, y si eso sucedía, aunque existiese una mínima posibilidad, no pretendía dejárselo en manos de nadie mas.

Y ese día era hoy, por primera vez estaría frente a Changmin como su enemigo, reconociéndole…

y eso me asustaba…:

-¿Estas… despierto? –Murmuro con la voz ronca, arrastrando todo su cuerpo por la cama hasta llegar a abrazarme con sus piernas-

-mmm –respondí, acostándome y abrazándolo, dejando su cabeza descansar en mi pecho- ¿Dormiste bien?

-Como nunca…

Esta vez, su voz salió como un susurro, y luego, se quedo en silencio por varios minutos, hasta que finalmente escuche su respiración pausada, e intuí que volvió a quedarse dormido.

Lo abracé con fuerza mientras aquella terrible sensación volvía a invadirme, rodando por mis poros hasta hacerme sollozar, y una terrible punzada me invadió el pecho. Con rapidez, regule mi respiración impidiendo la salida del llanto, mis nervios estaban colapsando y no podía controlarme, así que deshice el abrazo, deslizándome por la cama y me levante, apresurándome a la cocina donde alcance el refrigerador para intentar tomar un vaso de agua. Alcance el vaso de la alacena sin preocuparme por el temblor progresivo que se expandía por mi cuerpo, hasta que finalmente deje caer el vaso al suelo, y este se desintegro contra el piso, resonando en toda la casa.

Me incline de inmediato y recogí los trozos aun sin dejar de temblar, y finalmente una de las astillas de vidrio se incrusto en mi palma, causándome un profundo y doloroso corte.

-¿Qué paso? –escuche su voz tras mi espalda, había corrido apresurado cuando el sonido del vaso haciéndose añicos lo sorprendió, y se agacho hasta mi, terminando de recoger los fragmentos de vidrio que aun yacían en el piso.

Mi cabeza se hundió en mis rodillas mientras sostenía el trozo de vidrio en mi palma, Changmin se levanto y tiro lo que había recogido a la basura, volviendo a agacharse ante mi, y tomando mi barbilla para levantar mi rostro…

-¿Qué- Alíen, ¿P-Por qué lloras? –Su rostro palideció ante mis ojos, se movió más rápido para acercarse a mí, y yo parpadee antes de levantar la mano y mostrarle la herida sangrante de mi palma.

-Duele…

Changmin entorno los ojos, y abrió la boca para tratar de decir algo, pero al final contuvo sus palabras y se levanto, acercándose hasta el mesón y tomando las tijeras de cocina, rasgando su camiseta y abriendo la llave del agua, mojando el trozo de tela con ella, para luego volver a acuclillarse y limpiar con aquel trozo improvisando de gasa el charco de sangre en mi mano, no sin antes retirar el trozo incrustado de vidrio:

-¿Estarás feliz ahora no? –Sonrió, limpiando con dedicación al herida de mi mano- La camiseta que odias se ira…

Solo hasta entonces me fije que vestía la horrible camiseta que tanto odiaba, y aquel pequeño acto de su parte me arranco otro sollozo. El frunció el entrecejo, creyendo que había sido su culpa o que me había lastimado, pero lo cierto, es que lo que me molestaba estaba lejos de ese insignificante corte.

Era miedo… tenia mucho miedo…

Cuando la sangre dejo de brotar,  mis lágrimas también se detuvieron, Changmin me miro preocupado e inmediatamente me sentí culpable, por lo que me moví hasta alcanzarlo y me acurruque en su pecho, y el inmediatamente me recibió en un abrazo:

-Jaejoong… ¿Estas en tus días? –se rio, y yo sonreí de vuelta, golpeándolo en el pecho hasta que cayó de espaldas.

Luego de aquello, ambos nos levantamos del piso, y Changmin chasqueo los dedos, corriendo hasta la habitación y volviendo luego de un minuto con una sonrisa estampada en el rostro, acercándose hasta mí y tomando mi mano herida, y luego, colocando una colorida bandita de corazones sobre ella.

-…Changmin-ah –una mueca extraña se formo en mi rostro, observando el trozo de papel con atención- Esto es tan gay… -Esta vez el arranco a carcajearse mientras observaba mi desfiguración, moviendo las manos al aire y sosteniendo su estomago hasta llorar de la risa-

-S-Son tuyas, tu me las compraste ¿l-lo olvidaste?

Abrí la boca para replicar, pero me percate de que tenía razón, y corrí hasta la habitación, encontrando con facilidad la caja de banditas sobre la cama, tome una y corrí de regreso a la cocina, donde me lancé hasta donde el estaba y forcejeamos hasta que pude colocarle la cursi banda en la mano:

-¡¿Por qué me la pones?!

-¡La tendrás hasta que yo tenga la mía!

-¡Yo no tengo una herida!

-No importa, es una apuesta

-Y-Yo no quiero apostar… -negó, amenazando con arrancarse la bandita-

-eh eh… ¡Te la quitas y no hay PS3, ni comida… ni sexo!

-ah ah… ¡Que el sexo no se apuesta! –Me miro, refunfuñando, mientras levantaba la mano en señal de promesa- Esta bien, no me la quitare… ahora sellemos el trato…

Rápidamente acorto nuestras distancias, tomando abrazándome mientras frotaba sus labios contra los míos, para entonces, las lágrimas se habían secado y el miedo se disipo, dejándome solo una momentánea tranquilidad, que duró exactamente lo que tardo en sonar su teléfono, algunos segundos después.

Y entonces el miedo volvió.

•◘○•◘○•◘○•

Mientras empacaba sus cosas tranquilidad, yo continuaba mirándolo fijamente, suspire algunas veces antes de que se dirigiera a la puerta principal, y corrí a su encuentro abrazándolo por la espalda:

-¿Qué…? –Se volteo hasta apartarme- Solo voy a salir un par de horas…

-La ultima vez que dijiste algo parecido te encontré en un hospital… -murmure bajo, volviendo a abrazarlo - Ten cuidado…

-Vale…

El asintió dejando un beso en mi frente, luego se volvió, colocándose los zapatos, y dejándome una sonrisa antes de salir de la casa.

Y el teléfono en mi bolsillo sonó.

•◘○•◘○•◘○•Yunho•◘○•◘○•◘○•

Era mucho mas temprano de lo común, pero luego de varias negociaciones con la división de extradiciones, acordamos un punto de encuentro abierto, con solo una docena de hombres por cada lado, cerca del centro de movilización de migraciones. Changmin estaba con nosotros y coordinaba con los superiores todo lo concerniente a la tarea. Muy a pesar del bajo riesgo que tenia esta misión en particular, no dejaba de existir la incertidumbre luego de lo ocurrido meses atrás.

Sin embargo, aquello no detuvo la determinación de mi capitán, que, como siempre se mostraba seguro.

Había muchas preguntas que quería hacerle, muchas cosas que deseaba contarle, pero, al mismo tiempo, temía el tipo de reacción que sucedería a la revelación de mis sospechas, pues conocía de antemano los sentimientos que estaban en juego por culpa de una especulación.

Por lo que guarde silencio…

-Supongo que debemos tomar este desvío, es mas fácil despistarlos si movemos la hora y el lugar exacto de encuentro. Necesito tres hombres protegiendo el frente, Yunho y yo moveremos el objetivo el resto de los hombres debe mantener un circulo de protección alrededor del perímetro. No se permiten errores.

-¡Si, capitán!

Luego de algunos datos de reconocimiento, estábamos listos para partir, por lo que preparamos nuestros uniformes y armas. Estábamos en el salón de tiro por aquel momento, mientras limpiaba, me distraje un instante al ver la palma de Changmin, había un extraño papel de colores pegado a ella, y a medida que me acercaba, se hacia mucho más llamativo, era algo que definitivamente desentonaba con el resto de su uniforme:

-¿Qué es eso? –Pregunte, hasta sostener su mano- ¿Estas herido?

-¿Eh? –Observo el punto que yo observaba, y opto por esconder su mano detrás de su espalda- ah, ¿la viste? –sonrió incomodo- es una tontería de Jaejoong… me obliga a usarla mientras el la tenga que usar, el tiene una igual… –río, y lo siguiente que hizo fue relatarme de forma rápida lo que había pasado en la mañana. No supe que responder, así que solo nos reímos mientras se quitaba la banda y la guardaba en su bolsillo – Me la pondré de nuevo antes de llegar a casa…

Sonreímos al mismo tiempo, mientras nos dirigíamos al auto, partiendo hasta el punto de encuentro, dos horas antes de lo pactado, haciendo un aviso de ultimo minuto, a los agentes de extradiciones y explicándole las razones por las cuales nos adelantábamos.

Nos mantuvimos en silencio, no éramos tantos hombres como la ultima vez, y aquello hacia acrecentar la tensión entre nosotros. Entre nosotros se encontraba el objetivo, era un hombre de mediana edad, que tenia una larga lista de crímenes sobre sus hombros. Nos miraba cada tanto, y por su rostro podía pintarse el nervio que sentía de ser entregado, de alguna forma el apostaba, que seria eliminado antes de ser dado en extradición.

Llegamos al punto de encuentro a tiempo, nos desplegamos siguiendo las órdenes que ya se nos habían dado, moviéndonos tan sigilosa y rápidamente como pudiéramos.

Caminamos algunos metros por entre los edificios de la zona de migraciones, había centinelas en tres azoteas aledañas, los hombres que nos rodeaban, más el cuerpo policial que vigilaba  al perímetro completo, todo parecía estar marchando como debía.

Pudimos observar a la lejanía a los hombres de seguridad de extradición que se desplegaban, esperando por el objetivo. Aceleramos el paso, agudizando los sentidos al máximo mientras nos acercamos cada vez más al punto de entrega.

-¡EMBOSCADA! –Se escucho un grito por parte de nuestros hombres, y volteamos al tiempo, viendo a uno de los oficiales yacía tendido en el piso- ¡Francotirador! –Gritaron de nuevo, y al tiempo nos colocamos frente al objetivo, levantando las armas hacia lo alto de los edificios-

-¡Maldición! –Se quejo Changmin- ¡Alerten a los centinelas!

Estábamos a ciegas, apretujados entre nosotros tratando de cubrir al objetivo, pero luego de algunos segundos de total silencio, pudimos escuchar el golpear de las balas contra el pavimento, y nuestros hombres caer heridos al piso.

Uno por uno.

Los de extradición se percataron del hecho, y se movilizaron rápido para tratar de ubicar de donde provenían los disparos, pero, por desgracia, el objetivo entro en pánico al ver todo el alboroto y los hombre caer, e intento huir de nosotros, siendo alcanzado inmediatamente por un proyectil, luego de haber dejado nuestra defensa.

Changmin salió corriendo inmediatamente, asegurando que había visto algo sobre el edificio de migraciones, y yo me acerque hasta el cuerpo de Bull, tratando de percatarme de sus signos vitales… pero, era muy tarde… estaba muerto.

Los de extradición llegaron entonces, luego de que el fuego se detuvo, y les deje el resto del trabajo mientras corría para tratar de alcanzar a Changmin, bajo ninguna circunstancia podía dejarle aventurarse solo de nuevo.

Me aproximé hasta el ascensor principal, pero luego de intentar varias veces este no se encendía, así que me moví lo mas rápido que pude hasta las escaleras,  subiendo los escalones lo mas rápido que mis piernas podían darme, mientras llegaba al séptimo piso, aproximadamente, alguien paso a mi lado a empujones y corrió escaleras abajo, y no tuve que dar demasiadas vueltas para notar que era un sospechoso.

Corrí tras de el, saltando los barandales, y pude alcanzarlo mientras estábamos en el tercer nivel, tomándolo por la espalda y pegándolo a la pared, apuntando mí arma contra su cabeza:

-¡Un solo movimiento, y estas muerto! –Emule, quitando el seguro del arma mientras el sospechoso perdía movimiento. Al observarlo introduje mis manos en mi chaleco, tratando de sacar las esposas e inmovilizarlo, pero solo basto un parpadeo, para que el se volteara, y pateara mi arma que choco contra el barandal y cayo varios pisos mas abajo, el por su parte me empujó hacia la baranda de la escalera, y me tomo por el cuello, hasta que pude sentir la mitad de mi cuerpo suspendida en el vacío.

El aire empezó a faltarme al poco tiempo, justo al que sus dedos se encarnaban con fuerza contra mi tráquea, pero luego, se quedo paralizado en una aprensión dudosa, y repentinamente deshizo el agarre, echando su cuerpo hacia atrás.

Tosí con fuerza mientras recuperaba el aliento, y el sujeto emprendió la huida de inmediato, alcanzando algunos escalones hasta que varios impactos contra el piso le hicieron detener bruscamente.

-¡No te muevas! –escuche el azorado grito de Changmin mientras corría escalones abajo y disparaba al tiempo, yo aun estaba azotado por el dolor de la asfixia, y no pude moverme demasiado.

El sujeto se movió aun con la amenaza de los disparos, y para cuando Changmin pudo encontrarme, el había desaparecido
-¿Estas bien? –se acerco hasta mi, y tanteo mi rostro, y yo asentí, levantándome, aun manteniendo la mano sobre mi cuello.

Changmin se convenció de que estaba bien y corrió de nuevo hacia la dirección del francotirador, yo lo seguí con mucha mas calma, deduciendo que el probablemente ya no se encontrara cerca del edificio. Era un tipo rápido, y con el caos que debía haber por la muerte del delincuente, probablemente se había escabullido.

Mientras sostenía la mano en mi cuello, sentí algo extraño en el, rasgue con mis uñas hasta poder levantar algo, como un trozo de cinta pegado a mi nuez de adán, lo removí hasta que se quedo en mis dedos, y lo que vi me dejo congelado.

“Es una tontería de Jaejoong… me obliga a usarla mientras el la tenga que usar, el tiene una igual…”


•◘○•◘○•◘○•Jaejoong•◘○•◘○•◘○•

Era medio día, y estaba de pie sobre la azotea mientras fumaba un cigarrillo, me había decidido a hacer esto por mi mismo, mas sin embargo, había tomado la apariencia de Youngwoong para pasar desapercibido. Había muchos pensamientos en mi cabeza mientras alistaba el caballete donde colocaría el rifle, el principal de ellos, era cuan efectiva seria mi puntería en tal estado como el que me encontraba.

Los centinelas se habían posicionado hace varias horas ya, pero, previendo tal cosa me había encargado de desviarlos desde el principio, evitando que llegaran al destino y que ejercieran vigilancia. El punto de encuentro estaba bajos mis pies, y solo basto esperar para que ellos hicieran presencia en el lugar.

Llegaron, y pude ver su circulo de seguridad desplegarse en unos segundos, observando desde la mira a Byung soo que se mantenía, para mi desgracia, entre Changmin y Yunho.

Tenia que hacer algo para desvanecer la defensa, así que aprovechando la ausencia de los centinelas apunte hacia algunos oficiales para poder dispersarlos, pero una vez el primero cayó herido, la defensa alrededor de Byung soo se fortaleció, y no tuve más opción que disparar a sus bloques, y quitarlos del camino uno por uno.

Cuando hubo suficiente caos, y antes que el equipo de extradición reaccionara, Byung soo hizo el resto del trabajo por mi, y se movió como una rata asustada, alejándose de Changmin y Yunho, y corriendo hacia el punto de entrega, pero no llego demasiado lejos.

Cuando finalmente cumplí mi trabajo, me dispuse a recoger todo y me apresure a desaparecer, dando por hecho que les tomaría un rato averiguar de donde venían los disparos.

Pero, me confié demasiado, y lo próximo que sentí, fue el estupor de un profuso escalofrió, y el sonido de una pistola siendo apuntaba contra mi nuca.

-No te muevas… o morirás…

Cerré los ojos con fuerza y apreté el puño hasta recordar la herida de mi palma, reconociendo al instante la voz de quien me hablaba. Estaba detrás mio, tan cerca, y yo solo podía entrar en pánico porque me descubriera, ni siquiera tenia miedo de que me matara… solo…

-¿Quién eres? –me pregunto, sentí la presión en el ambiente, pero, arriesgando todo en ese instante, me moví sobre mis pies y pude empujarlo hacia el suelo, haciendo que dejara caer el arma a varios metros de allí, y forcejeamos en el suelo por un instante, hasta pude levantarme y emprender la huida, mientras el se levantaba del suelo… disparando contra mi una y otra vez hasta que pude alcanzar la salida y huir por las escaleras.

Changmin me alcanzaba, por lo que opte por tirarme al vacío sin cuidado, y pude tomarle algunos pisos de ventaja, estaba tan apresurado que no pude divisar la silueta de alguien, y solo pude saberlo al sentir el golpe de su choque, pero, no me importaba, solo sabia que tenia que huir, rápido, muy rápido.

Estaba cerca de lograrlo, pero alguien me tomo por la espalda y me hizo golpear contra la pared, ¿era Changmin? Lo pensé, y me veía muerto, cuando sentí nuevamente la pistola contra mi cabeza, y distensioné mi cuerpo, al reconocer que no se trataba de Changmin.

El se movió un poco para tratar de alcanzar las esposas, peor en ese instante fui mucho mas rápido y arremetí contra el pateando el arma, enviándola varios pisos mas abajo, y con la cabeza cegada por la adrenalina del momento, me abalance sobre el empujándolo contra el barandal, y sosteniéndolo por el cuello mientras apretaba, no buscando matarlo, solo que se desmayara y pudiera dejarme el camino libre.

Pero entonces, me percate de que se trataba de Yunho… y mis manos dejaron de ejercer presión por si solas.

Me aparte de inmediato mientras el respiraba con fuerza y caía al suelo, pero de inmediato me di cuenta de que debía salir de ahí, y continúe corriendo hasta que sentí el sonido de los disparos nuevamente a mi espalda.

-¡No te muevas! –fue el grito de Changmin, antes de empezar a saltar barandas y seguir disparando, pero, a pesar de la amenaza pude escabullirme de la lluvia de disparos y llegue hasta el primer nivel, donde me desvié por el edificio, llegando hasta la parte frontal, deshaciéndome de mis ropas en el camino, y cubriendo mi pelo con una gorra mientras salía y me escabullía entre la gente, hasta confundirme y desaparecer completamente.

Camine y camine, manzanas y manzanas, hasta que la debilidad de mis piernas me hizo detenerme, y mi cuerpo entero se envolvió en un temblor, que se me subía hasta la cabeza, y todo a mí alrededor parpadeaba y se distorsionaba.

-Casa… -murmure, afirmándome contra un árbol y dejándome caer al piso sin poder moverme mas- debo volver a casa…

•◘○•◘○•◘○•Yunho•◘○•◘○•◘○•

Estuvimos en silencio de regreso al cuartel luego de todo aquel desastre. 8 de nuestros 12 hombres fueron enviados al hospital, peor ninguno de ellos tenia heridas graves, y serian devueltos a casa a más tardar en la noche. Tanto Changmin como yo nos encontrábamos agotados, pero el, se veía especialmente molesto por lo sucedido.

Estuvimos cerca…

Mientras andábamos por la carretera, no podía dejar de pensar en lo que tenía entre mis manos, y no podía dejar de crear enlaces cada vez más convincentes de lo que estaba pasando, y ahora más que nunca tenía ganas de revelarle a Changmin mis sospechas.

Pero estaba seguro de que el no iba a creerme.

Pasamos un par de horas mas recibiendo regaños por parte de los superiores, habían burlado nuestra seguridad como si se tratase de un juego de niños, de hecho, nos habían utilizado de una forma sutil para que le colocáramos al objetivo en sus manos. Y ahora no teníamos nada.

Finalmente, cambiamos nuestros uniformes con la idea de ir a casa y descansar, y empezar las investigaciones nuevamente para poder movernos sobre el enemigo.

Cuando todos se hubieron marchado a casa, incluso Changmin, me dispuse a revisar por mi mismo las cintas de seguridad que los edificios aledaños al de migraciones, estaba convencido de que aquellas me servician para enlazar mis conjeturas, así que revise todas y cada una, en cada ángulo y dirección esperando encontrarlo.

Y finalmente lo hallé.

No era un video demasiado claro, pero me permitía observar los movimientos del francotirador, acerqué el cuadro hasta su máximo y abrí los ojos sorprendido cuando se revelo ante mis ojos, el perfil de su rostro, sus rasgos, eran inconfundibles a pesar de la interrumpida visión… ahora, no existían dudas…

El tirador del hangar, el asistente del doctor, el francotirador y Jaejoong… eran la misma persona. Todo este tiempo… Changmin convivía con su propio enemigo.

•◘○•◘○•◘○•Jaejoong•◘○•◘○•◘○•

Cuando desperté, estaba en casa… pero no en mi actual hogar, estaba en casa de mi padre, tendido sobre mi cama, y la sensación de volver a este lugar me causaba escalofríos. Había vivido los peores momentos de mi vida aquí, y ahora, se repetían en mi cabeza mientras paseaba los ojos por la penumbra de la habitación.

Me senté en la cama y me dispuse a levantarme, estaba adormitado, demasiado para ser normal, y prácticamente me arrastraba en mis propios pies para poder caminar, la casa estaba vacía, o al menos, mis pasos eran los únicos que resonaban en el oscuro espacio. Me arrastre con ayuda de las paredes, hasta poder dilucidar una luz que provenía del estudio.

Entré sintiéndome cegado por la penetrante luz, y tratando de acostumbrarme rápido a ella, hasta que pude distinguir los espacios y camine con duda hasta acercarme al escritorio, observando algunos papeles que se encontraban desordenados sobre la superficie de manera.

Moví con la mano los papeles si cuidado, hasta que apareció una imagen oculta entre ellos, y luego otra, hasta que removí todas las hojas y encontré un gran paquete de fotos esparcidas, y las mire completamente contrariado… al percatarme que eran fotos de Changmin… conmigo…

Algunas eran más antiguas que otras, pero eran nuestras, de nuestras salidas, la visita a la casa de sus padres, fotos desde el balcón de nuestro apartamento. Me apresure a tomar los papeles sobre la mesa y leí algunos, todos, absolutamente todos eran datos, obituarios de las actividades de Changmin, sus movimientos, salidas, una lista de sus contactos, habían incluso detalles sobre su infancia, su familia, y entonces me quede completamente pasmado sin entender que sucedía.

Mi respiración se acelero, y a pesar del pobre movimiento de mi cuerpo logre salir del estudio, topándome de inmediato con algunos hombres que protegían a mi padre, ellos se miraron y luego intentaron agarrarme, pero los embestí, corriendo hasta la puerta principal y escapando por el jardín, corriendo por la calle, descalzo, y desorientado.

Camine varias calles antes de que un auto se estacionara a mi lado, me puse alerta de inmediato cuando el conductor bajo la ventanilla, y pude ver la cabeza de mi hermano asomarse por ella.

-¡Sube, vienen por ti!

Obedecí de inmediato, subiéndome al auto y el acelero de inmediato, perdiéndonos en medio de las transitadas calles de la ciudad. Yoochun lucia nervioso, pero aun así, tenía los suficientes cabales como para conducir bien, hasta que pudimos estacionar en un hotel de paso. Me baje al instante del auto cuando el lo hizo, y lo seguí por los pasillos del edificio hasta encontrarnos con una habitación, donde introdujo una llave y ambos ingresamos al lugar:

-¿Cómo supiste que estaba allí?

-¡No me preguntes cosas como esa! ¡¿Qué mierda importa Jaejoong?! ¿Sabes en lo que estas metido? –Me grito- ¿Lo sabes?

-¿De que hablas Yoochun?

-El oficial que estaba al lado de Changmin el día del incidente me contacto en el hospital, me interrogo por horas, queriendo saber que conexión tenia contigo –menciono temblando- El esta buscándote, el te ha cogido Jaejoong…

-Hace cuanto… -pregunte, dudoso- ¿Hace cuanto te contacto?

-Ha dos días…

-¿He pasado dos días en esa casa? ¿Por qué?

-Porque es lo mejor… –murmuro, levantándose- Porque estas a punto de hacer estupideces, ¡¿No ves al riesgo que te expones al seguir al lado de Changmin?!

-Changmin –susurre, mirando en todas direcciones- No, no no no ¡No!

-¡¿De que estas hablando?!

-¡Es una trampa! –Grite- ¡Lo ha estado planeando todo este tiempo, a través de mi, el quiere llegar a Changmin a través de mi!

Yoochun se sorprendió ante mi afirmación, y abrió los ojos llevando una de sus manos a su cabeza, y luego camino alrededor hasta volver a encontrarse con mi mirada:

-Hoy sucedía algo, él me juro que iba a protegerte de que te entregaras a la policía por culpa de Changmin, me dijo que por eso te trajo a casa, me pidió que te tuviera sedado para que no intentaras escapar. Y yo le creí ¡Le creí!

-Eso no importa ahora, dime…. Dime ¿Dónde está?... no importa que, debo detenerlo.

-No lo se, Jaejoong, no lo se, solo se que hoy hubo mucho movimiento en casa.

-¡Maldición! –Grite con impotencia- No puedo, no puedo hacer esto solo…

-Jaejoong, cálmate, solo cálmate…

-Tengo que contactarlo… -susurre, virándome hacia mi hermano y pidiéndole el teléfono-

-¿Qué vas a hacer?

-… No puedo hacer esto solo… -volví a susurrar- Aunque me pudra en la cárcel no puedo permitir que maten a Changmin.

•◘○•◘○•◘○•



•◘○•◘○•◘○•

Solo bastaron algunos minutos para que luego de aquella llamada, todo un cuadrante te policías rodeara el hotel en el que se encontraba Jaejoong, por su petición, Yoochun se había ido, y ahora solo aguardaba a que vinieran a arrestarlo. Al cabo de poco, Yunho escoltado con un par de hombres entró a la habitación y lo tomaron preso sacándolo del hotel y llevándolo directo a las instalaciones de la NDI.

No hubo tiempo para confesiones, al momento en el que la mirada de Yunho y la suya se encontraron, el le rogo que hiciera algo para ayudar a Changmin, y Yunho de alguna forma confiaba en esa afirmación.

Respondiendo a sus sospechas, Yunho le informo de que hacia algunas horas, se había generado una entrega de mercancías que había sido informada por una de las fuentes de la organización, hacia aquel lugar se había dirigido Changmin, quien haría un intercambio con el mismo líder de los sombras negras, y aquel era el momento idóneo para atraparlo.

Changmin se haba infiltrado como remplazo de un comerciante taiwanés que había sido arrestado semanas antes, y pretendía hacer el intercambio de mercancías y luego ordenaría un allanamiento en el lugar para finalmente desmantelar la matriz de todos los negocios y crímenes de esa organización.

Pero, en medio de aquello, Jaejoong aseguro que era una trampa, desde el comerciante hasta la transacción, habían sido planeados para matar a Changmin, corroborando ante Yunho que había un traidor entre sus hombres, y que en este momento, la vida de Changmin pendía de un hilo.

Yunho sospechaba de Jaejoong, temía que creer en su palabra lo condenaría, pero el podía saber, de alguna forma podía saber que el no le mentiría, no en algo que pusiera en peligro la vida de su capitán.

Y confió en el, a cambio, Jaejoong le daría toda la información que el necesitara referente a las sombras negras, entregaría una a una todas las cabezas, incluso la de su propio padre.

•◘○•◘○•◘○•

Por aquella ocasión, Yunho trabajo mano a mano con Jaejoong, sin dar mas esperas, se dirigieron hasta el lugar donde se suponía se daría el intercambio comercial, no esperaron señales, y una cuadrilla reforzada con hombres del servicio nacional de seguridad entro al sitio. El intercambio de fuego fue inevitable, y las balas  se apresuraban como lluvia entre bando y bando.

Yunho y Jaejoong se abrieron paso entre las oficinas, había mucho menos movimiento y mucha menos seguridad. Jaejoong sabia que su padre no pondría tan poco cuidado en algo que pusiera en peligro su pellejo, y la sospecha se acrecentó, cuando entraron en la oficina y no encontraron a nadie.

-¿Q-Que?... –excalmo Yunho, sin poder creerlo- No hay nada

-Los alertaron –murmuro Jaejoong- eso quiere decir que… -el respiro fuerte, mirando a Yunho con terror- Volara este lugar con nosotros adentro… ¡Es una maldita trampa!

Yunho tembló ante aquella posibilidad, y de inmediato alerto a sus hombres a través del comunicador para que abandonaran el edificio, mientras ellos corrían.

Jaejoong sabia que no podía abandonar tan rápido el lugar, así que se dirigieron a la azotea con rapidez, mientras subían, se fueron topando con toda la seguridad que no tenían antes, y las armas fueron necesarias en esta ocasión. Aun sin aliento, Jaejoong pudo derribar a los secuaces en algunos minutos, mientras Yunho se adelantaba y finalmente lograron salir a la azotea, donde pudieron encontrar lo que estaban buscando:

-¡Changmin! –grito Yunho, y de inmediato el susodicho reacciono, golpeando a uno de los hombres que lo custodiaba mientras le quitaba su arma, y disparaba contra los demás que se vinieron encima, y otra balacera se hizo presente.

Los hombres se dispersaron al Tiempo que Changmin logro ocultarse y finalmente Yunho pudo alcanzarlo, Jaejoong se mantenía mas atrás, mientras escuchaba los impactos:

-Es una trampa, toda esta mierda –emulo Yunho, cargando su arma con rapidez, y entregándole otra a Changmin

-Lo se, cuando empezaron a moverse lo sospeche –respondió, respirando agitado luego del reciente encuentro- pero, le he visto la cara, se la he visto y no escapara.

Jaejoong se movió de entre los contenedores que lo ocultaban, llegando hasta donde los dos oficiales se encontraban. Se quito el chaleco de seguridad que le habían dado y aprovechando el estado de parálisis de su amante, se lo coloco, mientras se aseguraba de cargar su arma:

-El jefe nunca ha puesto un pie en este lugar, el estar en un lugar seguro, observándonos, y listo para hacernos mierda ante la primera señal.

A pesar del sonido de las balas, y del inminente peligro, ambos se quedaron mirando, Jaejoong tratando de pedirle perdón aun cuando no pudiese decirlo, y Changmin, preguntándose porque había alguien frente a el que lucia exactamente igual a su amante.

-¿Qué debemos hacer ahora? –Hablo Yunho, rompiendo el silencio y haciéndolos volver a la realidad-

-Tienen que salir de aquí –emulo Jaejoong- sacando de su bolsillo un teléfono el cual entrego a Yunho, y luego se puso de pie- El te dará su ubicación exacta, solo hay a un lugar en el que puede esconderse, y además de mi, solo hay una persona que puede saberlo. Si no lo atrapan ahora, no lo harán nunca.

Justo al término de sus palabras, Jaejoong empuño la pistola y observo a Changmin, que lo miró por algunos segundos, perdido y distante, hasta que finalmente desvió su mirada al suelo, y una lagrima silenciosa rodo por su mejilla.

-Váyanse- Concluyo Jaejoong, saliendo de su escondite y empezando a disparar, despejando el camino para que ambos pudiesen huir.

Yunho tuvo que empujar a Changmin para que pudiera andar, este tardo un poco en componerse, pero, después de todo, era su Capitán, y sin mirar atrás ni una sola vez, siguieron su camino. Dejando atrás a Jaejoong.

•◘○•◘○•◘○•

Yunho siguió las instrucciones de Jaejoong y pronto tuvieron una ubicación, rápidamente se desplegaron hasta una vieja mansión a las afueras de Seúl, y luego de una tendida balacera, pudieron capturas a tres cabecillas de la organización, entre ellos el jefe y creador de todo el sistema, que, al verse completamente rodeado, no opuso ninguna resistencia.

A pesar del odio, y el rencor que sentía Changmin hacia aquel hombre, el tuvo la compostura para proceder según los mandatos de la ley, después de todo, los crímenes que se le imputaban eran tan grandes, que no saldría de la cárcel nunca.

Finalmente, sintió el peso de su corazón aligerarse, pues, su padre  y todos los oficiales que habían muerto en medio de esta guerra, ahora podían descansar en paz…


Luego de todo aquello, y del circo mediático que formo la prensa, Jaejoong se entrego por voluntad propia y fue procesado como el resto de formantes de la banda, sin embargo, hubo muchos cargos que se le retiraron al ser colaborador no solo para desmantelar esa, si no muchas otras mas organizaciones de menor escala que ahora se sentirían libres luego de la destrucción de sus opresores.

Finalmente, luego de algunos meses de deliberación Jaejoong fue condenado a 10 años de prisión, que podían ser negociados si continuaba colaborando con la justicia, y por ende, su pena se redujo a 7 años.

•◘○•◘○•◘○•

Durante ese tiempo, Jaejoong se dedico enteramente a la pintura una vez mas, en poco tiempo se dedico a enseñar a otros presos, la mayoría de ellos con cargos menores que fueron dejando la cárcel, algunos retornaban esta vez con mas cargos y otros no volvían jamás.

Desde aquel día, Yunho estuvo visitándolo constantemente, cabe decir que, desde aquella noche, Changmin no volvió a acercársele, y de esa forma, el único contacto que tenia del mundo exterior, además de su hermano, era el amable oficial.

Muchas veces, Yunho le compartía historias acerca de como vivía Changmin, de esa forma supo que luego de aquel operativo decidió retirarse de la organización y prefirió hacer trabajos de comisaria. Que había comprado una mascota, y que ahora pasaba la mayor parte del tiempo en casa de su madre. En algunas ocasiones el le traía fotografías, todas eran fotos secretas, de Changmin haciendo a los deberes, paseando a la pequeña perrita, corriendo o pasando el tiempo con su familia. Era bastante doloroso saber que esta era la única forma que tenia para comunicarse, pero, sentía que esto era lo que merecía.

Jaejoong, como era de esperarse, tomaba las fotos como inspiración, y en aquel tiempo hizo una enorme cantidad de pinturas sobre Changmin, cuando las terminaba, Yunho se las pedía y le prometía que las guardaría todas hasta que el fuera libre. El se las daba pues, de una forma u otra se dañaría si continuaban en aquel lugar.

Y así el tiempo transcurrió, bajo los recuerdos que eran traídos a través del lienzo, y las facciones que retocaba cada año gracias a las fotos que Yunho le daba, se sentía cerca de Changmin.

Aunque para el, fuese una realidad que, el no quería volverlo a ver nunca mas.

•◘○•◘○•◘○•7 años después •◘○•◘○•◘○•

Cuando sus pies tocaron el pavimento de la calle, aun le parecía imposible, sin embargo, se sintió agradecido de que su hora de salido hubiese sido adelantada, y no hubiese nadie para recogerlo. Luego de tanto tiempo, quería despejarse de todo aquello que había vivido por este tiempo. Lo menos que deseaba era empañar la vida de Yoochun y su hermosa esposa, o la de Yunho, que de alguna forma insistía en que fuera con el.

Pero, el simplemente no deseaba estar con nadie, mas que consigo mismo.

Llego hasta la estación donde tomo un autobús y se subió a el, hundiéndose en el asiento, y observando el camino moverse y cambiar, y el sol cambiar de posición en el horizonte. Estaba tranquilo, de estar en este lugar, lejos del mundo que lo rodeaba y señalaba.

Cuando la tarde cayó completamente, ya se percibía el olor salino del agua de mar en sus fosas nasales, por lo que parpadeo y se deleito con la vista de las olas en el horizonte.

El autobús se detuvo, y allí estaba, sin nada más que su ropa puesta, camino por la arena a pies descalzos, inundándose que la dulce y nostálgica sensación que este lugar le producía.

Camino y camino una larga distancia sin sentirse cansado en absoluto. Visiono a la lejanía la silueta de la pequeña cabaña, y sus pies se movieron con mucho mas animo.

Se acerco hasta el lugar, lucia diferente de como estaba hace siete años, ahora estaba barnizada, la madera rota estaba reparada, las ventanas también, parecía como si los lugareños se hubieran dado el trabajo de no dejar perder la bonita cabaña, y solo deseaba que si alguien la ocupaba, le dejase contemplarla al menos un momento.

Cuando introdujo la llave en el cerrojo este cedió, así que la puerta se abrió y le reveló el interior del lugar… Ya no había polvo o telas de arañas, o bichos y cangrejos merodeando por el piso, o arena entrando por algún lado. Todo estaba limpio, y ordenado, como si alguien la estuviera habitando justo ahora.

Jaejoong dio una vista rápida al lugar, comprendiendo de que no podía quedarse si alguien mas estaba aquí, pero, algo singular en las paredes capto su atención.

Encendió las luces y el lugar se ilumino por completo, la tenue figura anaranjada que había visto a contra luz ahora se visionaba mas claramente. Pudo observar completamente sorprendido como la pared estaba completamente llena de sus pinturas.

En cada espacio estaba colgado un cuadro, ordenados cronológicamente desde el primero que hizo hasta el último, hace menos de un mes. Tenía la sensación de estar soñando, pues, estas eran las pinturas que Yunho se había llevado, en los que estaban entre tantos, todos y cada uno de los retratos que hizo de Changmin.

No pudo evitar sentirse acongojado por ello ¿Seria posible que Yunho supiera incluso de la existencia de este lugar? Y una lagrima rodo sin miramientos por su mejilla al recordar que el jamás lo había mencionado, que además de él…. Solo… solo Changmin sabia el lugar exacto en el que se encontraba esta cabaña.

Aquella posibilidad hizo que su corazón se arrebatara, y sus lagrimas se abarrotaron en su cara sin poder controlarlas, tan conmovido por lo que veía, tan abrumado por lo que sentía, como si el tiempo jamás hubiese pasado, amaba y recordaba a Changmin de la misma forma que lo hacia desde que lo conoció.

El sonido del oleaje golpeando contra las rocas, y la tranquilidad del atardecer desapareciendo sobre al horizonte le daban conforte, observaba las pinturas con cierta devoción, pues cada una de ellas tenia contenidas sus sentimientos.

El viaje a sus propios recuerdos le impidió escuchar el sonido de la puerta abrirse, solo se percató dela presencia de alguien mas, cuando pudo sentir el roce de una pequeña bolita de pelos blanca que lo miraba y mecía la cola exaltada.  La perrita salto y ladro, caminando a su alrededor mientras lo sacaba de su ensimismamiento, y luego, corrió regreso a los pies de su amo, que aguardaba en la puerta de la cabaña.

Jaejoong se quedó petrificado, conteniendo el aliento mientras percibía aquella silueta tan conocida frente a sus ojos, como algún producto de su imaginación, tal como había sucedido tantas veces atrás, parpadeo un par de veces y bajó la mirada, presionando sus ojos solo para saber si era real… si era el …

¿Es el? ¿Lo es? ¿Esta vez es real?

El tiempo se congelo completamente cuando escucho los pasos acercarse, y sintió la calidez de su cuerpo tan cerca de la suya. Ni siquiera el más grande de los milagros podía igualarse, al momento en que Changmin tomo su barbilla y levanto su mirada para enfrentarla con al propia, limpiando con sus pulgares las lágrimas que caían de sus ojos,  sonriendo mientras acariciaba su mejilla. Absolutamente nada, podría ser más perfecto que el roce de sus labios sobre los suyos, temblorosos y fríos, y mucho menos, al sonido de su voz siendo escuchado tan cerca de sus oídos luego de tantos años…

Escuchando aquello que siempre anhelo escuchar, y algo que jamás lograría ser superado por nada ni nadie…

“Bienvenido a casa… mi Alíen”

FIN

6 comentarios:

  1. oooooooooooooooooooo esto es realmente hermoso *-* te quedo demasiado bueno, me encanto y yo que pernsaba q el reno no se quedaria con jae, pero ya vez que el amor prevaleció entre estos hermosos ufff jue hermosisimo XD algo de mpreg(no queri na XD)walksdjalsdk pobre de joongie en la carcel 7 años? que malvados esos policias ¬¬ walksdj yo lo uviece encontrado inocente de todos los cargos :D bueno eso adiosin

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  2. Anónimo9/21/2012

    GENIAL TU FIC!!! ME ENCANTOOOOO *3*

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  3. Anónimo12/06/2012

    Qué bien contada la historia, me reeeee-encantó! en primera persona y luego al final se quedan juntos, hay de todo en este fic, realmente extraordinario. Gracias por compartirlo! Marinsher.

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  4. Anónimo12/11/2012

    Tienes más fics? me gustaría leer más de tus historias, dónde puedo encontrarlos? Marinsher.

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  5. T________T fue hermoso!!! en verdad pensaba que min iba a morir , pero no me esperaba ese final tan bello , ame como escribes c:

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  6. Anónimo4/29/2013

    Realmente hermoso. Ame tu fic.

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