Rosa de invierno. Cap. 14

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Solo podía pensar una cosa en ese momento y era darle de palizas y machacarle los huesos hasta que fueran polvo. ¿Cómo era posible que fuera él?, no podía ser cierto lo que mis ojos vieran delante de mí.

En un instante sentí como mi sangre se congelaba al ver a mí ser amado delante de mí destapando él mismo una mentira.

Las aletas de mi nariz se movían como síntoma de mi enfado. Lo miraba fijamente mientras arrancaba esa peluca que ocultaba su pelo real.

No era un sueño ni una pesadilla, era real y ni siquiera me había parado a pensar que realmente era él.

Lo tenía tan bien preparado todo que hasta el detalle de la prótesis facial me parecía tan real que sentí como se había arrancado la nariz completamente.

Pero no era así.


Esa persona bajo toda esa mentira no era ni más ni menos que el ser al que había amado con tanto fervor desde los días de instituto y el mismo que ahora me hacía hervir la sangre al ver la farsa que me había tragado como un imbécil.


Al sacarse la peluca al completo y al mirarme con sus ojos de cordero degollado solo sentí como la mecha de furia crecía y crecía. Me sentía incrédulo delante de él viendo como se había mofado de mí en mi propia cara.

- Que esperas... ¿que lo entienda?... vale, de acuerdo... analicemos.... ¿un pringado de instituto se enamora de una persona poco inusual y años después no sólo lo encuentra de nuevo sino que el mismo le hace caer en una trampa de mentiras para qué?- hice un ruido de molestia con mi boca mientras miraba al techo- parece que se haya sacado de un guión malo de serie B...

Me miraba sin decir nada y yo me di la vuelta rascando mi cabeza.

- Sabes lo más gracioso... es que piqué... te felicito... tenías que ganarte el premio en los Premios de Dramas Coreanos de este año... de verdad hiciste un papelazo... no sólo interpretaste dos personalidades a la perfección si no que aguantaste hasta que llegara aquí de lejos...

Apoyé mis manos en la encimera y continué hablando. Parecía que tenía mucho que decir al respecto.

- Estabas dispuesto a violarme... ¿como pudiste hacerme eso? y no sólo eso... sino que también me has echo la vida imposible como tu segunda identidad... ¿quien cojones eres tu?... ¿por qué coño no hablas claro de una santa vez?

Mis músculos empezaron a tensarse al venirme todos los recuerdos buenos y malos de todo el tiempo que estuvimos juntos.

- Ah... me duele la cabeza... no paran de venirme una y otra vez recuerdos de tus perradas...- me giré y lo miré. Estaba mirándome fijamente sin ninguna expresión en su rostro- Dime, ¿que pensabas hacer si esto llegaba a más?... ¿acaso solo pensaste en ti durante todo este tiempo?... ¿que soy yo?... ¿una mierda, un juguete?... y tu ironizando de ti mismo ayer... ¿fuiste muy convincente lo sabías? realmente me enfadaste... realmente quería darte de ostias hasta tirarte en el suelo y no parar hasta destrozar tu sonrisa...

Me reí mientras los ojos se me aguaban y mi mentón comenzó a temblar por lo que llevé una mano a mi cara para limpiarme las lágrimas que estaban por caer. Me temblaba el pulso y seguía en shock e iba en aumento.

- Eres una mierda... un mal nacido... ¿y dices que me amas?... tu solo te quieres a ti mismo...- reía, mis lágrimas caían y mi mano no dejaba de tapar mi vista, mientras rascaba con mi dedo pulgar e índice mis ojos.

Lloré, lloré incrédulo ante lo que me había encontrado. Tanto que lo amaba, tanto que estaba dispuesto a hacer por él....

Todo se fue al traste al saber aquella verdad.....

- Te odio....

Sollozaba mientras repetía esas mismas palabras una y otra vez tapando con mi brazo mis ojos.

Me abrí paso entre aquel cuarto como pude y salí de allí.


Todo había sido una farsa, ya no sabía que era verdad y que no. Pobre Señor Kim porque tendría que lidiar con un hijo tal toda su vida. Lo compadecí.

Me dirigí a mi despacho pero en vez de regresar a mis quehaceres diarios me fui a por mis cosas y después me fui lejos de allí.


Tenía la mente tan en blanco que me movía por inercia a cada paso que daba. Salí de la empresa y solo me fui andando sin destino.


Analizaba a cada paso todo lo sucedido. Como si se tratasen de diapositivas, mi mente iba recordando cada hecho sucedido anteriormente.


Recordaba aquellas vacaciones que solo sentía como lo echaba de menos y me lamentaba por haberlo asustado.

Sonreía al ver como eses recuerdos terminaron mal de nuevo...


Ahora definitivamente sería un tonto si volvía a dejarme embaucar por él.


Las lágrimas no dejaron de salir aunque estuviera sonriendo. Esa sonrisa que se mostraba irónicamente para no fruncir mi ceño y romperme a llorar en cualquier esquina.

Tenía el corazón destrozado.

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Pasaron horas y permanecía allí sentado. Había acabado por llegar al río Han y me encontraba sentado en la hierba de aquel canal mirando como las luces de la ciudad al otro lado del río lo iluminaban.

No pensaba, ya que si me volvía a poner a pensar no pararía de llorar hasta deshidratarme completamente.

Me sentía vacío, sin vida dentro solo mirando aquel agua moverse lentamente mientras cambiaba el reflejo de aquella ciudad con el movimiento de la corriente.

Me había quedado horas allí sentado. No sabía a donde ir, tenía tanto miedo de que al llegar a mi apartamento me lo encontrara sentado en mi puerta que no me atrevía a siquiera dormir en casa.

Por suerte tenía otro sitio al que podría ir sin problemas. La casa de mis tíos.

Ellos se habían ocupado de mí desde el fallecimiento de mis padres meses antes de cumplir la mayoría de edad. No tenía gran trato con ellos pero era la única familia cercana que me quedaba ya que mi madre era hija única y mis tíos eran una pareja apunto de jubilarse. Habían trabajado toda su vida en aquella casa de comidas que ofrecía servicio a domicilio donde había trabajado desde antes de empezar en aquel maldito lugar.

Fui andando hasta su casa y cuando llamé a la puerta se extrañaron de verme allí pero al no pronunciar palabra y al ver como mi rostro no estaba tan alegre como siempre, dejaron que me fuera directo al que había sido mi cuarto durante un tiempo antes de irme a vivir solo.

Entré y sacando las ropas de cama que estaban guardadas en el armario las eché en el suelo y me tumbé encima. Echaba de menos aquello y ahora esa casa era lo único que sabía en el que podría permanecer escondido hasta que me sintiera capaz de enfrentarme a la vida de nuevo.



Tumbado en aquella cama solo pude recordar al Señor Kim, el padre del que hasta ahora había sido lo que más amaba en este mundo. Tenía que presentarle mi carta de renuncia antes de que se pusiera en contacto conmigo pidiéndome explicaciones.

Pero eso ya lo haría otro día.


Quería dormir, quería no pensar en lo que había sucedido y sobretodo no quería verle a él en mis sueños. No más, nunca más.

Abrí mis ojos y una lágrima traicionera salió de mi ojo deslizándose por la mejilla dirigiéndose hacia mi oreja y colándose detrás goteando y mojando la almohada.

Era incapaz de dormir, mis ojos solo podían humedecerse sin parar dejando que mis lágrimas furtivamente escapasen sin permiso, sin el permiso que yo les había dado para salir.

Me giré estirando mi brazo sobre el que estaba apoyado mi peso y metiendo la otra mano por debajo de la almohada.

Inspiré y expiré soltando el aire y notando como esa maldita barbilla de quinceañera volvía a temblar.

No quería que se moviese así, no quería tener que estar derramando más lágrimas por alguien egoísta que solo me había echo sufrir por egoísmo propio.

Lo odiaba.

Odiaba esa sensación tan asquerosa de querer lamentarme por todo lo sucedido, pero mi mente no me dejaba pensar, me prohibía ella misma siquiera frustrarme más de lo que ya estaba.

Tenía mis pensamientos bloqueados completamente. Pero las reacciones de mi cuerpo eran algo imposibles de controlar. Por mucho que sintiera mi cabeza vacía, el daño fuera sentido incluso en mi piel. Cada pelo se erizaba de frío o quizás de impotencia al no poder parar.

Estaba tocado y hundido.




Me desperté a la mañana siguiente temprano sintiendo como los rayos del sol de mi antiguo cuarto se habían posado en mi rostro calentándolo levemente en esa fría noche de invierno.

Ya era el día 23 de Diciembre, la víspera de noche buena y para mí era el día más triste de todo el año.

No quería levantarme de aquel suelo cálido, no quería tener que verme la cara echada a perder de tanto llorar.

Pero tenía que ir a mi casa mínimo a por los regalos de mis tíos, algo de ropa y el cargador del móvil. Y no me quedaba otra que ir pensando en levantarme.


Al final con toda la vagancia del mundo me levanté y fui directo a la ducha. Me refrescaría y aunque tuviese que ir  a casa con el pelo mojado andando prefería eso que coger cualquier medio de transporte.

Bajé ya duchado y mi tía me dio los buenos días. Yo le hice una reverencia y me senté en la mesa con mi tío que leía el periódico. Ciando me vio sentarme, ya que mi tía me saludó, apartó el periódico y me saludó también.

Mis queridos tíos, no habían tenido la suerte de tener descendencia y para ellos era como un hijito al que cuidar.

Mi tía me puso mi cuento de arroz y acariciándome el pelo me besó. Yo la miré y sonreí apretando mis labios dejando que solo se viera una parte muy pequeña de ellos. Me despeinó y se urgió en buscarme una toalla para que no mojase mi ropa.

- Jaeboo... cuando termines de comer te secaré el pelo... no quiero que te enfermes para el día de noche buena ¿vale?

Mi tía siempre cariñosa conmigo.

Asentí y empecé a comer la comida a la par que mi tío y ella.


Íbamos comiendo mientras no había conversación entre nosotros. Sabía que tarde o temprano mis tíos me interrogarían, no por regañarme sino por saber y entender que fuera lo que había sucedido para estar tan afectado.

Y no tardó mucho en llegar la avalancha de preguntas. Por suerte no agobiaban demasiado.


Le expliqué todo lo que pasara diciéndoles la verdad, ellos ya sabían que yo era gay y sobretodo mi tío trató de comprender mejor que nadie los tiempos modernos ya que, que su sobrino le gustaran los hombres no era algo muy bien visto en este país. Pero le agradecía el no juzgarme y el quererme por encima de las críticas del resto de la gente.

- Pues entonces no hay nada como olvidarte de tus cosas y tu vida, y venirte siempre que quieras con nosotros cariño- dijo mi tía mientras me acariciaba la cara.

Asentí y sonreí. Me alegraba que mis tíos me siguieran apoyando y miré a mi tío para pedirle un favor.

- Sé que fue gracias a ti que conseguí ese puesto y te estoy muy agradecido. Pero me gustaría volver a trabajar como repartidor mientras no encuentre otro trabajo que sea parecido al mío.

Mi tío asintió al instante y sonreí más aún. Había acabado de comer cuando iba a levantarme pero mi tía se puso detrás de mí y comenzó a secarme el pelo.

Les estaba tan agradecido por tratarme como a un hijo que no me llegaría la vida para agradecérselo siempre.



Una vez terminó de secarme el pelo cogí mi abrigo y me fui andando con la ropa del trabajo que no había cambiado del día anterior. Me preguntó si volvería a casa y asintiendo me dio una lista de la compra que hacer para el día de noche buena.

Esta vez cocinaría con mi tía el menú.

Ese día hacía un frío que pelaba y me alegré que mi tía me secara el pelo. Si no estaba condenado a pillarme un resfriado sí o sí.

Fui andando de camino a casa, el frío me hacía despejar mi cabeza y mis ojos recuperaran su forma natural. Ya no estaban hinchados, ni tenían restos de venitas rojas de llorar.

Miraba la lista de la compra mientras mi aliento podía ser visto del frío que hacía.

Llegué al supermercado de mi vecindario y cogiendo un carrito fui comprando lo que aparecía en la lista. Esa noche comeríamos pescado, algo que por lo general odiaba, pero mi tía conseguía hacer que me lo comiese sin rechistar y limpiar mi plato.

Fui escogiendo cada marca que mi tía me había ordenado ya que era muy escrupulosa con ciertas marcas y las quería según ella decía "de las buenas"

Llené el carrito y fui a pagar después.

No era una compra muy grande pero tenía lo suficiente para hacer un buen menú de noche buena.



Una vez hice todos los recados que mi tía me había mandando me dirigí a mi casa con pesar. Tenía una mala sensación, sentí que quizás lo vería allí, paraba cada vez que mi propio cuerpo me decía que no avanzase más pero mi mente me obligaba a hacer las cosas y volver cuanto antes a casa de mis tíos.

¿Que tan malo podría ser el verlo de nuevo?... Le cerraría la puerta en las narices y punto... no tendría más pesar que ver su cara durante quizás unos segundos o quizás ni eso.

Llegué al portal y de nuevo esa sensación que se apoderaba de mi cuerpo, tan fuerte era que me costaba incluso abrir el portal de entrada.

- Esto es ridículo, ¿eres un hombre o un gallina? ¿Que te podrá hacer ese enclenque?


Quizás no daño físico pero si emocional...

Negué con mi cabeza y entré abriendo la puerta del portal por fin.


Fui directo al ascensor y piqué el número de mi piso una vez dentro.

No entendía porque me pasaba eso. Pero a medida que daba un paso mi cuerpo me avisaba de que algo malo iba a pasar.

Llegué a mi piso y no había nada, el mismo silencio de todos los días. Sin cambios y respiré tranquilo al ver que era mi jodida cabeza de niñata que sufría de rechazo amoroso la que me había puesto nervioso de más. No pasaba absolutamente nada.

Me estaba volviendo un hipocondríaco...


Fui directo a mi puerta y la abrí sin problemas. La cerré tras de mí y miré todo mi piso buscando si había alguien que me acechaba o esperaba mi regreso. Pero en ese piso no había nadie.


Me di otro golpe en la cabeza y me quejé en alto al sentir el golpe y replicas que me hacía a mí mismo por ser tan obseso con esa sensación.

Fui como un rayo a guardar las cosas en la nevera mientras ordenaba todo y sacaba la maleta para guardarme ropa y así irme a casa de mis tíos.

Pero el cargador no lo encontraba por ningún lado y sentía la urgencia de irme ya de allí.

Ese pensamiento de nuevo.

- ¿Que eres un hipocondríaco? cálmate joder... - me decía a mi mismo en alto- si no lo buscas aparecerá... tranquilo...


Al final después de revolver mitad de la casa se encontraba allí en el cajón de la mesilla donde siempre lo dejaba. Me volví a pegar de nuevo.

Tantos golpes al final me pasarían factura.


Hice mi maleta metiendo todo y fui a la cocina pillando las bolsas de comida para mi tía y me fui a la puerta no sin verme al espejo y ver que la ropa que llevaba no era la adecuada. Me había olvidado de cambiarme.

Dejé la llave en la puerta y me fui a poner algo más cómodo. Un chándal con una camiseta y el abrigo de plumas era la mejor opción para estar cómodo allí.

Una vez listo al fin. Recogí todo del suelo de la entrada y atándome los tenis me puse el abrigo de plumas hasta la rodilla y abrí la puerta sin darme tiempo a reaccionar.

Dos hombres de negro estaban a la espera en la puerta de mi piso.

Fue tal el shock al verlos abalanzarse sobre mí que no reaccioné, no me dio tiempo. Su agarre fue fuerte.

Tenían gafas negras, trajes negros con camisa blanca típica de las películas y llevaban eso típico que llevan en el oído para escuchar lo que su jefe desmandaba. Como si fuera una película de gángster.

Forcejeé todo lo que pude pero algo que rociaron en mi rostro me hizo toser llevando mis manos a la boca cerrando los ojos de tal manera que todo se volvió oscuro.


Sentí algo golpear en el suelo....


.... toda mi habitación daba vueltas...


Estaba mareándome perdiendo completamente el conocimiento...


Siendo "Lo tenemos" lo último que logré escuchar antes de desfallecer completamente en el suelo... mientras mis ojos se cerraban hundiéndome en un mar de sombras y oscuridad....


Mis mejillas ardían lentamente notaba como una brisa me acariciaba el rostro. Sudaba, sudaba, ardía por dentro, me estaba asando.

Abrí levemente mis ojos viendo como un brillo fuerte me cegaba. Me moría de calor.

¿Pero donde me encontraba?

Puse mi brazo delante de mi cara para que la luz no me cegase.

¿Pero como podía hacer tanto calor?

Le iba a decir a mi tía que retirase la calefacción o si no me derretiría allí en mi cama postrado.

¿Pero que hacía con el plumas puesto?


¿Quizás me asaba por eso mismo?


Me empecé a desabrochar el plumas bajando la cremallera. Pero que duro estaba el suelo y ardía también.

¡Pero ese no era el suelo de mi cuarto!

Palpé un poco más aquel suelo liso y ardiente y me extrañé de eso. Abrí más los ojos y fue cuando me di cuenta de que esa ni era mi casa, ni era la casa de mis tíos, me sobresalté y vi que me encontraba en la popa de un yate con toda la solera dándome en la cara.

- P..pero...

Miré como mis pies colgaban y casi rozaban el agua.

¿Pero que hacía allí?


El sonido de una risa se escuchaba detrás de mí y girándome rápidamente el sol me dio de pleno sin poder ver al individuo que se encontraba allí. Era tan brillante que cegaba por lo que tuve que poner mi mano delante de los ojos para poder ver a una figura sentada en un sillón debajo de la sombra, lo que le hacía más difícil distinguirlo.

- ¿Quien eres?...- dije alterado- ¿Que hago aquí?

Entonces fue cuando recordé los 2 matones de negro con sus pinganillos y lo último que recordé fue el golpe que me di al caer al suelo.

Llevé mi mano a mi frente y la acaricié sintiendo el dolor del golpe.

- El golpe... el secuestro... ahh... como duele...

Esa risa de nuevo me hizo girarme y ahora esa persona se encontraba justo ahí de pié a pocos centímetros de mí con las manos en los bolsillos completamente vestido de negro, con un vaquero, una camiseta básica de tirantes y un rosario blanco colgando de su cuello.

Aquel que me rompiera el corazón estaba mofándose de mi estado sonriendo con una sonrisa muy superior.

Me levanté al instante y lo miré con el ceño fruncido fijamente a los ojos.

Muerte o Junsu, o como quiera que se llamase estaba enfrente de mí sonriendo con una media sonrisa que tenía siempre cuando era mi jefe. Quizás esa era su verdadera personalidad.

Estaba con los ojos maquillados de negro y el pelo fijado con una cresta.

Me hizo un repaso de arriba a abajo con esa mirada que tenía tan lasciva y me sonrió dulcemente después riendo.

¿Que tenía de gracioso?

- ¿Que coño hago aquí?- dije secamente.


El me miró levantando la vista mientras esa sonrisa tierna se volvía burlona. Bajó la cabeza acercándose a mí y me miraba fijamente a los ojos.

- ¿No te asas con eso puesto?... estamos a 35 grados...

Me señaló el plumas y acto seguido me lo saqué lanzándoselo. Puse cara de asco y vi como él agarraba el abrigo y me sonreía.

- ¿Vaya tienes genio eh?.... me encanta... luego lo podremos utilizar cuando estemos bailando mambo horizontal- decía relamiéndose el labio con la lengua y mordiéndoselo con lascivia posteriormente.

Abrí mi boca de par en par. ¿De verdad esa era su personalidad?

-¿Quien... quien coño te crees que eres?... ¿piensas que soy tan gilipollas como para dejarme engatusar de nuevo subnormal?

Al escucharme ser tan agresivo solo lo hice sonreír más y reír... ¿Que era bipolar?.. ¿Tenía algún problema psicológico o algo?

Se dio la vuelta y fue andando hacia el sillón donde estaba sentado y señalándome que me sentase con él dando una palmada al asiento. Pero no me daba la gana. ¿Quien se pensaba que era yo? ¿Su perrito faldero?

Al ver que seguía allí estático cruzó su pierna y apoyó sus brazos en el respaldo echándose atrás y mirándome con esa mirada tan fija. ¿Que coño pensaba?

Me molestaba que me mirase así y lo peor es que estaba sudando como un cerdo... pero me negaba a quitarme más ropa. Estaba nervioso y mucho, tener cerca tanta agua no me hacía gracia ninguna, odiaba el mar. Pero más que eso odiaba ahora mismo el no saber que pasaba y se me estaban hinchando las narices al no entender una mierda.

Después de minutos en silencio y miradas fijas por su parte me cansé y no pude evitarlo más.

- ¿Se puede saber que pasa aquí?.... ¿Que hago en este yate?.... ¿Fuiste tu el artífice de mi secuestro?

Me miró y giró su rostro pasando de mí. Le iba a hostiar...

Se movió para alargar su brazo hacia el vaso que contenía lo que parecía un mojito. Lo sorbió un poco y lo dejó en la mesa. Me miró y levantó las cejas.

- Bueno tu quédate al sol... a mí no me importará untarte el cuerpo con after sun... será algo más que un placer para mí.

Me acerqué y le agarré de su camiseta con toda mi rabia haciendo que se levantase del asiento con esa sonrisa ladeada en sus labios.

- ¡¿ME QUIERES RESPONDER DE UNA PUTA VEZ!?

El me miró y agarrando mis manos hizo que lo soltara. Para acomodarse la ropa.

- Primero, no me arrugues la ropa es Armani por dios...- puse cara de asco y apreté mis puños- Segundo, sí... yo ordené tu captura... te escapaste y no estaba dispuesto a perderte de nuevo...

¿De nuevo?... pero... ¿que decía?

Levantó su vista y me miró fijamente a los ojos.

- Y tercero, no estaba dispuesto a que me dejaras sin escuchar primero mis razones de porqué hice todo eso...

No quería, pero eso que dijo me llamó la atención. Aunque me cabreó el hecho de la situación en la que me encontraba.

- ¿Y era necesario traerme a mitad del océano?

Mi mirada incriminatoria sobre él crecía. Quería saber el porqué de todo y que lo explicara de una vez.

- Porque así no escaparás y por mucho que grites pidiendo ayuda nadie te escuchará... como odias el agua... una de dos.... o sales de aquí ahogado o sales de aquí amigado conmigo... - levantó su dedo índice cuando vio que iba a replicar y me detuvo- no hay otras opciones... aunque te tires al mar... yo iré a salvarte... así que la única opción que te queda es amigarte conmigo... y pronto... porque tengo el champán descorchado y luego sabe fatal si tardamos mucho en amigarnos.

Esa sonrisa... le partiría todos los dientes...

Me aparté de él y fui al otro sillón al sol y me puse a un metro y medio de distancia de él.

- Lo dicho tu quémate... luego pasaré mis manos por ese cuerpo serrano sin quejarme..

Se echó a reír y lo corté.

- Tu a mí no me vas a tocar... ¿Te crees que soy gilipollas?- su expresión dubitativa mirando arriba me cabreó ya que daba a entender que sí- ¡YAH!... o empiezas a hablar claro las cosas o me da igual, me lanzo al mar... total no tengo nada que perder...


Se apoyó en la mesa y levantando la ceja derecha apretó sus manos y me miró con otra expresión ya no tan chulesca.

- Antes de todo... quisiera pedirte perdón por lo que te hecho...- me crucé de brazos, por fin comenzaría a hablar- sé que no tengo disculpa, que soy un cerdo, un hijo de la gran puta y todo lo que quieras...- levantó su mirada y me miró fijamente- pero tenía unas cuantas razones para hacerlo... sé que ir con dos personalidades diferentes y confundir a la gente es algo rastrero... pero es algo que tengo que hacer por la vida que llevo.

Lo miré apretando mis labios asintiendo esperando que me dijese más. Ahora me picaba la curiosidad de todo. Esa empresa no tenía tanto dinero como para tener tal yate de lujo, estaba aún así muy por encima de lo que el Señor Kim podría permitirse.

Se aclaró la garganta después de tomar un trago de aquel mojito y mirando al mar pareció perderse en sus pensamientos.

- Lo cierto es que, la gente que se acercaba a mí lo hacía por mi posición o simplemente por los favores que podía conseguirles debido a mi influencia. La gente siempre me ha tratado bien por conveniencia... ¿pero quien se acercaría a un albino sin intereses?

Eso si que sonaba raro..

- Por lo general somos eses tipo de gente que todos miran extrañados, si no fuera por el estatus que solo unos pocos conocen, sería rechazado como cualquier empollón. Soy muy diferente, y solo se puede apreciar en mi tono de piel sin pigmento, mi pelo casi blanco y mis ojos casi sin color apreciable. No puedo estar demasiado al sol y mi vista no es tan buena como la de cualquier otro... aun teniendo dioptrías que cualquiera persona normal pueda tener; yo ya tenía deficiencia visual al nacer... ¿Sería fácil de amar a un defecto de la naturaleza como yo?

Me miró sonriendo con una sonrisa tierna mientras miraba a la mesa y cruzó sus brazos encima de ella.

- Sabes... me hacía gracia verte allí... un chico tan bonito y tan puro mirándome a mí... ¿sabes lo extraño que se me hizo eso?... más el leer aquellos poemas y canciones... de verdad me conmoviste... me sentí halagado realmente halagado... una persona como tu... fijándose en alguien como yo...

Mi mirada hacia él estaba cambiando mi expresión, me daba pena, claro que lo amaba... pero espera... ¿Poemas?... ¿Canciones?

- ¿Que... qué?... si yo no te... ¿como puede ser posible?

Entonces ese aura de romanticismo se rompió por las carcajadas que salían de su boca. Se estaba partiendo la caja el solo mientras lo miraba con cara de idiota.

- ¡COMO QUE POEMAS!

Se echara en el sillón de la risa y solo aumentó mi cabreo, eso no me gustaba nada y comencé a alterarme de nuevo levantándome de mi asiento y apoyando las manos en la mesa.

- ¡JODER! ¡HABLA!...¡COMO QE POEMAS! ¡A QUE COÑO TE REFIERES, SI YO NUNCA JAMÁS TE HE MANDADO UNO! ¿ME ESPIABAS O QUÉ?

Me miró limpiándose una lágrima y me agarró las manos. Pero las solté mirándolo alterado y con el ceño fruncido.

- Cariño... ¿como podría?... siempre rodeado del pesado de Yunho... ¡claro que no!... Changmin te los robaba para mí... y tengo que decir... que leer tu diario era.... buah... no sabía con tu apariencia, que tenías tantos sueños húmedos conmigo... en serio... de verdad... tenía que cumplir el más húmedo de todos... y aquí estamos... ¿no te parece emocionante?

Se levantó sensualmente del asiento y rodeando la mesa me miró con esos ojos seductores y yo solo fui echándome para atrás hasta chocar con el sillón y sentarme, teniéndolo delante y acercándose a mí apoyando sus manos en el respaldo.

- Tu y yo solos... perdidos en aguas internacionales cerca de la Polinesia... sin poder comunicarnos con la civilización...- apoyó una de sus rodillas en el sillón- con el motor estropeado...- apoyó la otra rodilla y se sentó en mi regazo- sedientos y no solo de agua...- se acercó a mi boca y me miró con lujuria a los ojos- bueno... lo del mojito era para ponerme a tono, ya sabes...

Mi corazón comenzó a acelerarse y su rostro lo veía tal cual mi sueño, deseoso como yo. Tragué saliva y miré sus labios que no dejaban de hipnotizarme.

Pero fue su lengua, su maldita lengua que lamió la punta de mi nariz que me hizo acordarme de que no era ese sueño y que yo estaba herido.

No sabía como quitármelo de encima por lo que lo empujé y cayó en el suelo rodando y yo me puse de pié mirando por donde escapar. Y tenía dos salidas, o tirarme al mar o meterme dentro del interior del yate y encerrarme allí en el baño.

Vi como rodó y como reaccionó pronto a aquello, como si esperase que pasara eso. Empecé a correr hacia el interior del yate intentando cerrar la puerta, pero su mano estaba allí tan fuertemente empujando que me parecía increíble que con lo delgado que estaba fuese tan fuerte.

Mi resistencia no sirvió de nada y mirando al salón interior y a la cocina con barra americana corrí casi de espaldas hacia la primera habitación que parecía un baño. Me salvación se encontraba allí.

Pero no abría.

Escuché su risa y miré hacia su dirección viendo como sostenía la llave que cerraba la puerta.

- De verdad piensas que soy idiota... claro que tiene cierre....

Estaba asustado, no sabía porqué, pero en ese momento parecía una quinceañera en una película de terror, donde el malo estaba a dispuesto a matarla o en este caso... a matarla de una forma dolorosa pero mucho más placentera.

Me sonrojé al ver como se acercaba a mí y abrí la única puerta que parecía abierta en aquel pasillo descubriendo ante mí una habitación llena de velas y de pétalos de rosa, con esencia afrodisíaca en el ambiente.

Me quedé pillado al ver aquello y sentí un empujón y un cierre posterior. Me giré y lo vi allí despegando su cinturón y pantalón se iba metiendo la llave allí, en sus partes.

- Si quieres salir... ven a por la llave...


Me sonrojé al ver donde la metía y lo miré confuso levantando la ceja.

- Pero no pienses que me quedaré quieto- sacaba su lengua y la mordía.

Esa expresión, esa expresión que puso me asustó de verdad, tenía cara de que como me pillase no saldría vivo de aquella habitación del placer que iba a sentir.

Eso fue el detonante que me hizo abultarme, solo esa mirada ya me tenía así. Estaba aterrorizado y aquel lugar no entendía entre el miedo, la desesperación y el deseo.


Se precipitó hacia mí amarrándome y empujándome encima de la cama tan fuertemente que reboté.

- Necesito follar de una puta vez, vamos cariño... no puedo aguantarlo más...

Se subió encima de mí y yo era incapaz de responder o siquiera escapar a su agarre y menos a esa mirada que me había hipnotizado.

Me agarró de las muñecas, y le faltó tiempo para atrapar mis labios entre los suyos de la manera más salvaje que jamás había imaginado antes que podría ser posible. Le urgía, le urgía tanto que no me dejaba ni respirar.

No, no quería ceder.

Estaba dolido, todavía demasiado dolido por todo lo que hizo, no podía ceder así y forcejeé.

Aparté mi boca todo lo que podía pero sus dientes agarraron mi labio inferior y tiraron de ellos con tanta fuerza que sentía casi desgarrarse. Por lo que para evitar que me terminase clavando los dientes volví y acerqué mi boca a la de él de nuevo siendo atrapada y casi sin aire.

Me lamía como su fuese un helado, como si mi sabor le supiese tan bien, que no paraba ni un solo momento de quitarme el aliento.

Mis ojos se perdían por mis párpados al sentir ese ímpetu que tenía mi cuerpo paralizado ante su agarre. Pero un mordisco en mi cuello me hizo reaccionar gritando de dolor. Me había hecho daño de verdad.

- Grita... si grita para mí... me siento caníbal... te lo voy a comer todo...

Maldito cabrón. Logró con eso ponerme más duro aún.

¿Como podía ser posible que con lo poco que había hecho tuviera mis pantalones a punto de estallar?

Se acercó a mi oreja para lamerla y soltó un gemido al mismo tiempo que sentía una de sus manos adentrarse en mi pantalón y tocarme.

- Aaah...

Me mordí los labios para no soltar el gemido y noté como seguía tocándome. Tocándome tan bien que solo podía fruncir mi ceño mientras terminaba por cerrar mis ojos y apretar mis dientes para no soltar otro sonoro quejido de placer.

- ¿Así te gusta hmm?... cariño estás tan duro...- me lamió la oreja soltando otro gemino y moviéndose encima de mí, volvió a gemir de una forma contenida que hizo que mis cuerpo ya reclamase el placer que me estaba dando.

Comencé a embestir y mover mis caderas al ritmo con que me acariciaba.

- Chúpamela...

Abrí mis ojos por completo al ver lo que mis labios habían soltado y lo miré a los ojos viendo como no tardó en complacerme.

Se sentó encima de mí y me subió la sudadera escurriéndomela por los brazos lanzándola por los aires cayendo donde le diera la gana.

Incorporado encima de mis pantalones apoyó una de sus manos en mi camiseta en la zona de mis abdominales y empezó a mover sus caderas rozando mi entrepierna atrapada en los pantalones y su trasero en aquellos apretados pantalones vaqueros y saltando de vez en cuando, enseñándome que era lo siguiente después de la mamada.

Le ayudé a sacarme la camiseta mientras se movía encima de mí y pronto agarré sus caderas mordiéndome los labios. Estaba tan emocionado al ver como se movía que se me hacía la boca agua. Por fin tendría aquello que tanto ansiaba.

Jadeaba mientras veía sus expresiones y esas caras que de tiernas tenían poco. Se lamia eses labios y yo ya estaba mas burro que nada, solo pensaba en lo siguiente.

Entonces desabrochó mi pantalón.

No sabía porqué pero me sonrojé, me sonroje viendo como se desmontaba de mí y bajaba de la cama tirando de mi pantalón. Descubriendo ese bultazo bajo mi boxer negro.

- ¿Habrá que liberarlo no?- me dijo a lo que asentí casi sin pronunciar palabra.

Y eso hizo...

Destapó mi latiente miembro que se elevaba y subía hasta mi abdomen totalmente excitado. Lo miré y vi como si de un gatito se tratase inclinarse hasta su altura y lamerle el largo desde la base a la punta.

- Oh.. ohh.... aaahh...

Me derrumbé en la cama al sentir como metía mi punta en su boca y agarraba el lago con fuerza mientras lo masajeaba.

Jamás me hiciera aquello de esa manera, siempre era lo justo para que me corriera y nada más.

Pero esta vez...

Esta vez...

Me iba a correr de placer puro...


- ¡Ahh!....

Ese mordisco hiciera que lo mirara con una lágrima que se asomaba del dolor que me hiciera sentir. Me miró y sentí viendo como se lo metía entero en la boca.

Pronto el pre-semen comenzó a fluir por su garganta y vi que no paraba de succionar.

Estaba llegando a mi límite..

¿Como pudo ponerme tan cachondo sin siquiera tocarme?... era increíble como me lo estaba haciendo.

Solo podía escuchar mis gemidos en la habitación y como sus rechupeteos entraban en mi cabeza excitándome aún más.

- No pares Muerte... no pares...

Soltó mi miembro y colocándolo a un lado de su cara me miro y dijo con voz excitada.

- Junsu... di Junsu.... ese es mi nombre...

Volvió a meterla en la boca agitándola ahora con más intensidad ya que estaba poco a poco llegando al clímax.

- Junsu...- hice un parón de unos segundos para tragar saliva- no pares...

Llevé mis manos a su cabeza y acaricié su pelo mientras me trasladaba al último peldaño para llegar al cielo.

Me corrí en su boca mientras exhalaba el gemido del punto álgido.

Había sido la mejor mamada que me había hecho nunca..


Intentaba recuperar el aliento cuando vi como él tragaba el semen y se desvestía quedando completamente desnudo. Ahora me tocaba a mí. Era mi turno. Era el momento de demostrarle lo mucho que lo amaba.

Acaricié su cuerpo cuando se tumbó encima de mí y me besaba los labios con desesperación.

- Ahora me toca a mí...- dije con una sonrisa.

Sonrió y me miró con cara malvada. Vi como estiraba su brazo y agarraba un bote de vaselina.

Estaba más que ansioso. Fui bajando mis manos hacia su trasero e introduje mi dedo dentro de él.

Pero entonces volví a sentir ese rechazo, me golpeó el brazo apartándolo de sus intenciones y lo miré.

- No me digas que tampoco me dejarás probarlo... vamos.. ya va siendo hora que me dejes entrar- dije volviendo a acercar mi mano a su entrada.

Pero de nuevo volví a ser rechazado y golpeado.

Me enfadé.

- ¿Solo puedo recibir yo o qué?  ¿no puedo mostrarte cuanto te amo?

Junsu me sonrió y asintió.

- Claro que sí que serás el único en recibir...- decía abriendo la tapa del bote y metiendo los dedos dentro untándolos- yo soy activo... ¿que te pensabas?

Me descoloqué, ¿como que activo? Lo miré atónito y me eché a reír.

- Si venga... eso díselo a otro... ponte debajo... no permitiré que ahora te me escapes...- dije alargando mi mano al bote de vaselina y lo alejó de mí.

Lo miré y tenía cara de "¿que haces?". Fruncí el ceño y me apoyé en mis codos mientras se sacaba de encima de mí.

Entonces agarré el bote y me lo arrebató de nuevo.

- ¿Que piensas hacer?... venga no juegues más... dame el bote- decía picado.

Se echó a reír y cerrando el bote, lo lanzó al otro lado del cuarto mientas se untó su pene erecto con una mirada burlesca.

- Cariño... no soy pasivo... aquí el único pasivo de los dos eres tu...- dijo eso dándome con el índice en la frente.

¿Que me estaba contando? YO era el que daba, siempre había sido así, ¿por qué cojones estaba jugando ahora que estaba tan deseoso?

Vi su miembro untado e hice un ruido de molestia con mi nariz.

- ¿Estás de coña no? un enclenque como tú... venga no me hagas reír....

Dije mientras me levantaba e iba a por el bote, o eso mismo intentaba cuando sentí su mano agarrar mi brazo. Me miró serio y levantando la cabeza me dijo.

- A ver... ¿y que concepto tienes tu de activo y pasivo?

Lo miré de arriba abajo casi riendo y volví a intentar coger el bote, pero su agarre era mucho más fuerte de lo que esperaba.

- Vamos.. Suéltame...

Me sonrió y se acercó a mí.

-Tengo curiosidad... dime... ¿porqué yo soy el pasivo?

Vi que estaba interesado en el porqué de las cosas y me miró sonriendo con esa sonrisa particular suya.

- Pues porque yo soy más alto, soy más fuerte que tu y tengo la polla más grande...- me miró abriendo los ojos de par en par y luego sonrió asintiendo- ¿te convence ahora?

Me soltó y me levanté a por el bote. Me agaché para agarrarlo y cuando me di cuenta lo tenía en mi espalda de pié mirándome. Me giré levemente y noté como fuertemente me estampaba contra la pared.

Ese agarre de nuevo, como cuando se la chupé por primera vez. Aquella fuerza que no sabía de donde salía.

Pero no fue eso lo único que sentí. Su pene estaba colocado en mis nalgas.

- Así que según tu... soy el pasivo por esas razones... -se rió y me lamió la oreja por detrás- diría que tienes una idea errónea de que es ser activo y qué es ser pasivo... ¿acaso lees yaoi de quinceañeras?... Jae... yo soy el activo y te diré unas cuantas razones.

Noté como su miembro se metía entre mis nalgas rozando mi entrada y los colores se me subieron, siendo incapaz de soltarme de su agarre.

Acercó su boca a mi oreja y comenzó a susurrar.

- Primero, la apariencia física es solo eso, físico, uno no es activo o pasivo por ello...- me lamió la oreja y continuó- segundo, el tamaño no es importante cariño, lo importante es saber como moverse... ya sabes de lo que dicen de las grandes... mejor pequeña y juguetona que grande y sin gracia...- se rió en mi oreja y continuó pasando su pene pos las paredes de mis nalgas arriba y abajo- y tercero y por lo tanto más importante... lo que te hace ser activo no son las aptitudes que tu mencionaste.... si no la actitud... y yo soy dominante... muy dominante... y si te das cuenta... jamás has dejado de hacer cosas que yo he querido, y si te he echo cosas han digo porque yo he querido. Jamás me has dominado ni como Muerte ni como tu jefe...

Me quedé helado, mi corazón se paró y abrí mi boca al escuchar todo aquello. Era cierto, malditamente y condenadamente cierto...

Yo era el pasivo, siempre lo había sido. Incluso como mi jefe siempre estaba acosándome y era siempre el que me dejaba sin palabras, paralizado por como me dejaba sin habla.

Me sonrojé al darme cuenta y sentí miedo.

Me besaba ya por el hombro y no me había dado cuenta de que ya había introducido dos de sus dedos en mi entrada y la había estado masajeando mientras me hablaba melosamente en la oreja.

- Serás... cabrón... ¡SUELTAME!

Me solté de su agarre y lo empujé pero esta vez no tardó en reaccionar y agarrarme de nuevo empotrándome en la pared de nuevo pero esta vez frente a frente.

- Vamos... no te resistas... si es lo que quieres...

Me solté de nuevo y escapé hacia el otro lado de la habitación. ¡Maldita sea!

El venía hacia mí con esa cara, esa cara lujuriosa y yo me acojonaba cada vez más. Y más por su erecto amigo que otra cosa.

Me apoyé en la pared y el seguía andando lentamente hacia mí.

- No puedes escapar cariño... no me fuerces a hacértelo a la fuerza...

Decía riendo el muy hijo de puta.

Entonces recordé que la llave se encontraba en sus pantalones. Tendría que seguir allí por lo que lo único que se me ocurrió fue saltar la cama e ir corriendo hacia el otro extremo y aguantar lo que más pudiese. Estaba decidido.

Pero mis planes se fueron al traste cuando adivinó mi siguiente movimiento y me noqueó en la cama. Me golpeó haciendo que cayese y se subió encima de mí.

Se posicionó entre mis piernas y agarró mis muñecas, pero forcejeé tanto que nos hice rodar por la cama y caer al suelo por el lateral del que había saltado. No estaba dispuesto a ser perforado y menos de manera salvaje por su querido amigo.

Al caernos al suelo conseguí subirme encima de la cama y fui gateando hacia el otro extremo pero mis tobillos fueron agarrados y con su fuerza, que no sabía de donde coño provenía, tiró de mí. Tuve que agarrarme a las sábanas pero era imposible estaban más que sueltas y fui arrastrado por toda la cama hasta terminar tirado en el suelo y golpeado en mi cabeza contra el mismo

Era imposible me tenía bien agarrado y mis piernas ya en sus hombros. Listo para recibir su largura dentro de mí.

Pero me besó, me besó de la forma más tierna que jamás nadie me besara y bajé mis defensas completamente al ser besado de esa manera.

Me miró a los ojos y fue metiéndose poco a poco dentro de mí. Sentí dolor y me agarré a él, agarré su espalda cerrando mis ojos, mientras movía sus caderas con delicadeza.


Aquella fuera por fin nuestra primera vez, y aunque habían pasado cosas muy malas entre ambos, sentí por que no sólo era yo el que amaba de verdad. Me trató con ternura cuando podría hacerlo salvaje y sin preocuparse por mí, pero era en sus ojos donde sentía su amor por mí.

Esa mirada hostil y chulesca cambió de tal manera que me hizo enamorarme de mi muerte llamada Junsu otra vez más.

6 comentarios:

  1. Anónimo5/25/2012

    Magnifico!!!!!!!!!!
    el cielo de todos los SuJae
    Hermoso........... que perver soy xDDDDDD
    me encanto!!!!!!!!!!!

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  2. Desire5/26/2012

    Estuvo genial! me encanto!!!!
    Pero que lindo el SuJae!!!
    Espero una conti!! xD ajaja!

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  3. OH MY SANTO GOSH ME ENCANTO tanot que es la unica entrada a la que publico porque sino me ubiera pasado de largo XD ya esperaba lños caps desde ates cuando lo dijiste y estaba ansiosa por la espera pero valio la pena por favor te lo ruego contiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii Y.Y

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  4. Anónimo6/06/2012

    Desde que comense a leerlo no pare hasta terminarlo estubo fantastico asi que porfavor siguelo todavia me quedo el interrogante de que paso con el chico del parque y como es que el planeo todo para provar su amor, te felicito y gracias

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  5. Anónimo6/12/2012

    contiiiiii!!!!!!!!!!!
    es increible mencanta mencanta!!!! omomomomoom!!!

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  6. DESDE CUANDOQU

    QUE HERMOSO.CUANTO AMOR, DESDE CUANDO TENIA TODO PLANEADO? FUE INCREÍBLE ME HIZO TEMBLAR,GENIAL GRACIAS


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