KINGDOM TVXQ!

CLOSE 2U
Arualthings

Se Solicita Novio Cap 14


Para estos instantes, ya nada es seguro.


Mir observó a JunSu y suspiró.


Continuó sirviendo un poco de té en la taza y prefirió ignorar el hecho que de una forma u otra la situación no le agradaba. Observó la hora en su reloj y se hizo a sí mismo una anotación mental. Tenía que hablar con JunSu.


Se sentó frente al muchacho, ambos separados por el comedor en la cocina y al escuchar el sonido de la taza colocarse sobre la mesa, Kim arrugó el entrecejo y llevó una mano a su sien.


—Mir… ¿Por qué haces tanto ruido?
—¿Ruido? ¿De que ruido me hablas? Es tu resaca la que te incrementa el nivel de fastidio con el mundo.


JunSu levantó la mirada, Mir estaba molesto.


—¿Me vas decir por que bebiste tanto?


La mirada de JunSu se perdió en el interior de su bebida, jugando a buscar las palabras adecuadas y con el saber de que nada de esta situación lo enorgullecía, una pequeña sonrisa se posó en sus labios. Y Mir comprendió que JunSu tenía sus razones.


Pero con razones o sin ellas, Mir no aceptaba las condiciones en las que JunSu llegó.


—Bebí así, por la misma razón por la que YooChun, ChangMin, JaeJoong y yo decidimos acompañar a YunHo a beber.
—¿Los cinco bebieron por la misma razón?


JunSu sonrió.


—No, YunHo bebió por su propia razón y nosotros cuatro por una razón en conjunto que nos obligaba a ver el rostro triste de él. YunHo Hyung bebió por que se sentía herido por alguien más, y nosotros nos sentíamos heridos por él.


El te llegó a los labios de Kim, Mir decidió entonces dejarlo estar en paz, con ese dolor de cabeza que le recordaba no volver a beber así. Con una leve mirada hacía la ventana Mir decidió que era hora de ampliar las alas y volar muy lejos de él.


Por que JunSu se enamoraba cada vez más y más de Jung YunHo.


Y por que con cada día que pasaba, JunSu dejaba al resto del mundo atrás, por él y solo por él.








—¡Son lo más lindo de este mundo!


Boa pellizco la mejilla de uno de los niños y el muchachitos sonrojado se alejó, escondiéndose tras las piernas de un sonriente JaeJoong. Boa se enderezó con una dulce sonrisa en el rostro e hizo una anotación. Casi era fin de mes, la navidad estaba cerca y había muchas cosas que preparar.


—Yo… Invité a mi primo a venir. No hay problema ¿Cierto?


Boa levantó la mirada —¿Por qué lo hiciste?
—Yo…
—A YunHo no le gusta que demasiadas personas sepan de la fundación.
—Pero…


Boa suspiró, miró a JaeJoong e intentó comprender que el muchacho a lo mejor necesitaba un poco de compañía, que después de todo solo se trataba del primo de JaeJoong, que quizá no pasaba nada malo y que probablemente YunHo ni se enteraría.


—Solo procura que no abra la boca acerca de este lugar.
—Si, ya sé. A YunHo no le gusta que la gente vea que es una buena persona— JaeJoong rodó los ojos ante sus propias palabras y suspiró.


…Quería ver a YunHo.








—Entonces si multiplicamos doce por tres es un millón ¿Verdad, Shim?


ChangMin se sorprendió al escuchar su nombre de la boca de Rain, sintió la mirada de todos los estudiantes sobre su persona, una mirada confusa seguramente por la pregunta, lo analizó y luego intentó recordar. Pero era imposible.


Resulta que se la había pasado mirando por la ventana, al campus de la Universidad, absorto en sus pensamientos, lejano a la clase, ajeno a la que su profesor le podría estar diciendo. Mordió su labio inferior y decidió guiarse por su instinto.


—…Si.


El salón estalló en murmullos, ChangMin lo supo, se había equivocado, por que Rain arrugó el entrecejo y luego consultó la hora en su reloj. Sus instintos no habían funcionado.


—Horrendo error, Shim. Bien por hoy termina clase. Nos vemos mañana.


Agachó la cabeza sintiéndose completamente estúpido. Decidió dejar que el resto de los estudiantes se marcharan, solo para poder disculparse con Rain. Guardó las pocas cosas que había sacado y esperó.


—Lo siento mucho, profesor.


Rain levantó la mirada y se acomodó en su asiento —¿Por qué no me dijiste que ayer fue tu cumpleaños?
—¿Eh?
—¿Por qué no me lo dijiste?


ChangMin se desubicó ¿No pensaba decirle nada por su falta de atención a la clase? Por un momento sintió su cerebro desconectado. Por que estaba distraído y todavía no descubría el por que.


—No lo sé… Yo supuse que no le importaría.


—Pues supusiste mal.— Rain de repente sonrió –Muchas felicidades, ChangMin.— Era la primera vez que lo llamaba por su nombre, pero lo que más lo sorprendió no fue eso. Sino el hecho aquel, de que Rain repentinamente se levantó y lo abrazó.


Esos fuertes brazos lo envolvieron y ChangMin sintió inevitable no cerrar los ojos, necesitaba aquello, un abrazo, algo reconfortante. Quizá para Rain era solo un abrazo de felicidades. Pero resultaba que para ChangMin era un apoyo. De una angustia que no estaba muy seguro de donde provenía.


—Rain, estoy aburrido vengo a invitarte… A almorzar…


YooChun apareció de la nada, instintivamente ChangMin se alejó, esa acción tan repentina sorprendió a Rain, miró a su estudiante y la forma en que sus ojos observaban al que es su sobrino. Luego miró al recién llegado y se sorprendió todavía más.


Por que YooChun después de la sorpresa inicial, tan solo sonrió, arregló un mechón de su cabello en una expresión que hace mucho no presenciaba en el menor. Shim sin embargo no varió sus expresiones.


—Tío, muy mal. Sabes que es tipo de relaciones están prohibidas por el reglamento.
Rain bufó –YooChun no seas ridículo.
—…Y de todas formas si vas a infringir las reglas— YooChun miró de pies a cabeza a ChangMin –Entonces hazlo con alguien que valga la pena.


Shim apretó los puños, decidió no mirar a Park y permanecer callado.


—YooChun, no te refieras así a ChangMin.
—¿ChangMin?— Park rió arrogantemente –Ahora el niño ya no es llamado por su apellido, no me digas ¿Ahora él te dice ‘Amor’?


ChangMin no resistió más, miró a YooChun y de inmediato él levanto un poco la cabeza de manera desafiante. ChangMin pensó que sería bueno golpearlo o insultarlo hasta el cansancio, pero no le daría el gusto de quedar como un completo imbécil.


…No frente a Rain.


—¿Y es que ahora tu me conoces demasiado, Park? No te confundas conmigo, que YunHo haya cometido el error de llevarte ayer a nuestra reunión de cumpleaños no quiere decir que YO te hubiera querido ahí, o que de no haber ido te hubiera extrañado. Tú presencia hoy y siempre es irrelevante para mí.


La mirada fija en los ojos de Park, y sin mirar atrás, ni siquiera para despedirse de Rain y ChangMin abandonó el salón. YooChun solamente se vio ahí, parado en aquel salón frente a su tío y con la mirada perdida.


Shim ChangMin le había robado las palabras.

Y cualquier deje de enojo que hubiera podido tener en su interior había desaparecido, por que en cambio ahora, contra todo pronóstico. YooChun se sentía herido. Aquel sentimiento lo había experimentando una sola vez hace muchos años atrás cuando sus padres lo rechazaran.


¿Por qué el rechazo de Shim tenía que doler tanto o más?










YunHo se estacionó frente a la fundación con cuidado, vigiló la hora en su reloj y por ende supuso que los niños se encontraban en clase. Una vez estuvo dentro y el hombre que siempre lo recibía le sonrió, supo que todo andaba bien.


Camino por instinto hacía la cocina en especial por el agradable aroma que había, se asomó con cuidado y curioso. Boa no cocinaba y dudaba que JaeJoong estuviera en la fundación, o que siquiera hubiera vuelto y que mucho menos supiera cocinar. Aunque de todas formas aquellas palabras seguían en su cabeza.


Los niños en la fundación te dicen Appa ¿Verdad? Pregúntales como me dicen a mí, y sabrás a lo que me refiero.


El destino, aún no estaba seguro de si JaeJoong solo estaba borracho, o en serio le convenía averiguar a que se refería. Para cuando se acercó a la entrada de la cocina y tal cual niño pequeño tan solo asomó un poco la cabeza. Su sonrisa se transformó en una mueca de sorpresa.


Kim JaeJoong se deslizaba por la cocina de un lado a otro tarareando una canción, cortando un poco de verdura, vigilando una olla que era de donde probablemente venía ese delicioso aroma, buscando algo en la alacena.

YunHo sinceramente nunca creyó verlo de esa manera, y pudo suponer con la misma facilidad que por la cantidad de comida, JaeJoong estaba cocinando para todos. La duda de YunHo en ese momento entonces era ¿Desde cuando?


—Jae~ Pareces toda una ama de casa.
—¡No seas imbécil!


Kim había golpeado con una tapa de olla en la cabeza al sujeto que lo hubiera abrazado por la espalda e instintivamente YunHo arrugó el entrecejo. ¿Quién era? Apenas podía verlo por la espalda y JaeJoong parecía no incomodarse con el tacto.


YunHo se enderezó, entró en la cocina fingiendo que veía la hora del reloj, los dos muchachos se separaron. JaeJoong sonrió y Siwon de inmediato borró la sonrisa en su rostro y no fue hasta que YunHo regresó a mirarlos que la frialdad que tenía planeado mostrar se esfumó.


…Choi Siwon estaba ahí.


JaeJoong notó una tensión de repente, en especial por que YunHo y Siwon parecían no tener intención de dejar de mirarse, tosió levemente y Siwon fue el primero en reaccionar, miró a JaeJoong y sonrió levemente.


—Lo siento Jae, me tengo que ir.


Con rapidez Choi tomó sus cosas dispuesto a salir y sin embargo, YunHo lo tomó del brazo deteniéndolo en el proceso y logrando que lo mirara.


—Siwon tenemos que hablar.
—No lo creo…
—Siwon no eres un niño. Vamos.


El muchacho pareció pensárselo, suspiró pesadamente y decidió seguir a YunHo, en el momento en que Boa bajaba las escaleras, la mujer se mostró igual de sorprendida, Siwon únicamente la agarró por el cuello, deposito un beso en su mejilla y junto a Jung subió lo que restaba de escaleras, hasta encerrarse en la oficina.


Boa no pudo dejar de mirar aquella puerta cerrada, sintió a JaeJoong a su lado y suspiró, usando como único recurso, los escalones y sentándose en ellos. Kim la imitó, y la mujer solamente sonrió.


—¿Él es tu primo?
—Si…


Boa pasó una mano por su largo cabello, y suspiró, miró a JaeJoong que parecía desubicado. Sin entender absolutamente nada, pensó que sería bueno que supiera la verdad, por lo menos la verdad que ella conocía.


—Cuando fundamos Rainbow Hope, al inicio éramos solo YunHo, HeeChul y yo. Habíamos encontrado un edificio más sencillo y modesto y por el momento funcionaba.— Boa agarró las manos de JaeJoong y prefirió mirar aquellas manos que esos ojos que pronto no estaba segura que le trasmitirían. –En ese entonces YunHo salía con Hyun Joong y HeeChul con Siwon.


JaeJoong se removió incómodo.


—¿Entonces la fundación es de los cinco?


—Si. Ellos terminaron involucrándose también en el proyecto y todo fue aparentemente bien. Una tarde, Siwon llegó a la fundación sumamente enojado. YunHo jugaba con unos niños en el salón de baile. Lo único que vi fue que ambos subieron a la oficina, discutieron muy fuerte y casi hasta estoy segura que llegaron a los golpes.


JaeJoong buscó la manera de que Boa lo mirara, por que necesitaba que esos le confirmaran que todo aquello era real, por que su primo no era de andarse peleando y por que mucho menos veía a YunHo golpeando a alguien más.


—HeeChul llegó unos minutos después, muy alterado, preguntado por YunHo o Siwon, yo estaba tan asustada con todo que solamente le señalé la oficina y él subió… Y unos minutos después, Siwon bajo muy…


—¿Enojado?
—…Triste. Después de ese día no volví a ver a Siwon, hasta hoy. Aquella tarde HeeChul lloró en el regazo de YunHo lo que restó del día, pero nunca supe por que.


Boa suspiró, pasó las manos por su rostro y dejó que JaeJoong asimilara un poco la información. —¿Y Hyun Joong?

—Él fue unos días después, habló con YunHo, sin discusiones y simplemente desapareció también. YunHo aquel día se encerró en su oficina y no salió sino hasta dos días después. Ni siquiera quiso abrirle a HeeChul.


—Pero él está saliendo con un actor japonés…


—Si. Yo al principio supuse que no iba a la fundación por que su banda había viajado a Japón para un concierto, pero luego surgieron esos rumores de que estaba saliendo con Oguru Shun y YunHo parecía no inmutarse.


—¿Entonces?


—YunHo me dijo que no me preocupara, que ellos ya habían terminado.— Boa jugó con sus propias manos, observándolas con lentitud –Unos meses después, HeeChul encontró este lugar y mudamos Raibow Hope acá.


JaeJoong suspiró, había muchas dudas y no estaba seguro de querer resolverlas.


—Yo soy quien maneja las finanzas de la fundación. Así que Siwon y Joong jamás han dejado de enviarme el dinero que habíamos acordado. Pidiéndome únicamente que ni Chul ni YunHo se enteraran. He logrado hasta ahora que ninguno de los dos se dé cuenta de que Siwon y Joong nos siguen ayudando. Pero tengo un mal presentimiento…


—¿Un mal presentimiento?


—Jae ahí, entre esos cuatro paso algo muy grave.— Boa giró, miró a Kim y apretó fuertemente las manos del hombre –Y han vuelto a reunirse los cuatro. Ese asunto no quedó terminado y temo que las heridas no hayan cicatrizado. Tengo miedo de que se vuelvan a lastimar.


JaeJoong arrugó el entrecejo. Miró hacía la puerta cerrada y quiso levantarse e interrumpirlos o cuando menos poder escuchar algo. Pero decidió quedarse junto a Boa, primero por que la mujer se veía muy sensible en esos momentos y segundo por que quería escuchar de la boca del mismo YunHo, absolutamente toda la verdad.









—Maldito niño hijo de papi.


YooChun renegó.


Caminó entre las mujeres que giraban solo para observarlo, sin importarle o afectarle aquello, con una media discusión con su tío de por medio, y con las palabras de Shim ChangMin resonando cada tanto en su mente.

Sentía y tenía la obligación de pedir disculpas, pero el problema radicaba en que en realidad YooChun no quería hacerlo, por que todavía no se arrepentía y todavía esa molestia en su interior al ver que para ChangMin dejarse abrazar por Rain le era fácil.


…Pero rechazar un beso suyo, le era todavía más fácil.


Abrió la puerta del auto y suspiró con fuerza, colocó las manos en el volante y apoyó la frente sobre sus manos. ¿Qué demonios le estaba pasando? Estaba perdiendo la dirección de las cosas y todavía no podía pensar firmemente


—¡Imbécil!


La voz de ChangMin llegó de repente, llamando la atención no solo de YooChun sino de todos los que se encontraban en el habitado parqueadero, Shim se veía molesto, pero YooChun solamente estaba inseguro de sus propias acciones.


—¡Aquí tienes tu maldita radio! Ahora solo espero no tener que volver a verte la cara nunca más en mi vida.


Y como si la cosa ocurriera en cámara lenta. ChangMin lanzó el mediano paquete contra el capot de su auto, el quejido al unísono que se escucho por partes de los demás le hizo temer lo peor. Su Audi, su hermoso Audi seguramente tenía una abolladura.


—¡Idiota!


Tan solo para rematar, Shim le dio una patada demasiado fuerte a su auto, YooChun sacudió la cabeza, tenía que reaccionar, salió del auto y comprobó con horror lo que Shim había provocado. Todo el mundo observaba al pobre y carísimo auto.


YooChun volvió a enojarse.


ChangMin corría, no estaba seguro de hacía donde, pero para YooChun era mucho más fácil subir al auto y seguirlo.


—Shim ChangMin te lo juro. De esta no te salvas.










—Muy bien. Con esto hemos terminado. Gracias por todo JunSu.


Kim asintió con una pequeña sonrisa en el rostro y Mir de inmediato se acercó con un poco de agua para ofrecerle. JunSu solamente le sonrió y Mir volvió a su celular, revisando la agenda y dándole a entender varios puntos al mayor.


—Hoy en la tarde viajamos, Hyung.
—¿Viajamos?
—Hay que grabar todavía el comercial, recuerda que la vez pasada lo pospusimos.


—Mmh~ ¿Y YunHo Hyung irá?


Mir levantó la mirada, JunSu bebía el agua aparentemente lejano a su respuesta como si en realidad no le importara lo que fuera a contestarle. La sesión de fotos había sido larga, Mir atribuía su falta de expresión al cansancio.


—No lo sé, supongo que tiene que atender otros asuntos por acá. La vez pasada fue un fin de semana, esta vez no. No te lo puedo asegurar.
—Mejor, creo que… Necesito desintoxicarme de él.


JunSu caminó hacia su camerino y Mir únicamente vio la espalda del muchacho alejarse, sus ojos se posaron en aquel rostro que miraba hacía el suelo. Y quiso creer en esas palabras, por que eso quería decir, que JunSu todavía no estaba lo suficientemente enamorado como para no poder controlar sus emociones.


JunSu todavía podía marcar una raya, para no salir herido.


Lastima que para él, ya fuera demasiado tarde. Mir no había tenido tiempo para marcar una raya y no salir lastimado.









El auto frenó enfrente de él.


ChangMin se vio asustado ante la agresividad por parte de Park, en especial cuando salió del auto y azotó la puerta con tanta fuerza. Esa mirada era demasiado desafiante, pero ChangMin no se mostraría débil. No frente a Park.


—¿Qué quieres?


—¿Qué quiero?— YooChun rió sarcásticamente –Quiero saber que demonios tienes en la cabeza— YooChun se acercó lo suficiente como para que Shim sintiera demasiada cercanía —¡¿Tienes idea de cuánto me va a costar tu arrebato?!


Shim miró de un lado a otro. Estaba cansado, la corrida hasta ese lugar había sido intensa, y además no había nadie cerca que lo pudiera auxiliar. Tampoco es que necesitara ayuda si YooChun decidía solucionar las cosas a golpes, pero estaba muy cansado.


—¿Se trata de dinero? Pues yo puedo pagar el bendito arreglo y listo.
—¿Eres tan hueco?— YooChun volvió a acercarse, todavía demasiado molesto para el gusto de ChangMin —¿Crees que todo lo puedes solucionar con dinero?


Shim estuvo a punto de hablar, a punto de rebatir y responderle con un insulto también, pero YooChun volvió a agarrarlo del cuello como aquella noche. Lo atrajo hacía él y unió sus labios. En pocas palabras, lo besó.


El juego intermedio entre dejarse besar o no, duro demasiado poco. ChangMin agarró por el cuello de la camisa a YooChun y comenzó a responder al beso, ahí en plena calle casi deshabitada, ChangMin volvió a rememorar la misma adrenalina que sintió en el departamento de YooChun tantos días atrás.


Su espalda chocó contra la pared, una de las manos de Park se posó en la misma. Y entre sus labios, en el momento en que abrió un poco más la boca y Park pareció querer apoderarse de sus labios. ChangMin descubrió algo que le asustó.


Alejó a YooChun con un empujón, con la respiración agitada y la mirada confusa.


YooChun sin embargo sonrió, se acercó un poco y susurró –Con eso para mí es suficiente. ¿Acostumbrado a pagar así tus deudas, ChangMin?— El golpe fue inmediato, el puño de ChangMin se estacionó en la mejilla del azabache y él solamente sonrió descaradamente.


Lo miró una última vez y se alejó en su auto. ChangMin lo observó marcharse, se arrimó contra la pared y cerró los ojos. No podía ser, no, por nada del mundo. No le podía haber gustado ser besado por Park YooChun.


…Tenían que ser sus hormonas. Tenía que ser eso, si o si.








Siwon miró el escritorio de YunHo, igual de límpido y ordenado, como siempre, como él. Una sonrisa se estacionó en sus labios, Jung se sentó frente a sus ojos y Siwon suspiró. No podía evitarlo, YunHo había sido su mejor amigo, y lo había extrañado.


—Han sido varios años desde la última vez que te vi, YunHo.
—Nunca me voy a cansarte de pedir perdón. Fue…
—¿Importa?— Siwon se dedicó a jugar con una pluma que encontró sobre el escritorio –Todo eso ya es cosa del pasado.


—¿En serio? ¿Ya no quieres a HeeChul entonces?
—¿Ya no quieres tu a Hyun Joong?


Una mirada, y YunHo fue el primero en desviar la mirada, se movió un poco en su silla y Choi únicamente se arrimó contra la suya.


—Quizá no podemos volver a ser quiénes éramos, pero al menos quiero saber que…
—¿No te odio?— Siwon sonrió –Despreocúpate YunHo, no te odio. Ni a ti ni a HeeChul.— Volvió a levantarse de su asiento, ante la mirada de Jung y las palabras que se le atoraban en la garganta.


—HeeChul… ¿Cómo esta él?


Mordió su labio inferior, esperando por la respuesta de YunHo, recibió su respuesta en cuanto volvió a tener contacto con aquellos ojos –No está en el país, fue a cerrar un negocio a Inglaterra, pero volverá en unos días. No ha cambiado mucho, sigue siendo un adorable dolor de cabeza.


Siwon no quiso, pero sonrió. Su dignidad mantenía una constante lucha con su corazón desde que piso tierra Coreana una vez más. Y no estaba seguro de si quería perder o no. Tomó el aire suficiente y abrió la puerta dispuesto a salir.


—¿Cómo estas tú, YunHo?
—Creo… Que he ido matando mis fantasmas.
—¿Dispuesto a enamorarte?
—…Todavía no.


Siwon giro, con la puerta abierta y una sincera sonrisa en sus labios –Entonces aléjate de JaeJoong. Termina ese compromiso, no lo lastimes.— Siwon salió de la oficina, YunHo arrugó el entrecejo confuso y suspiró.


Siwon era mucho más maduro de lo que había esperado. Sin palabras, insultos o golpes, la herida iba sanando y YunHo sentía su alma curarse de a poco, se levantó de su lugar y observó hacia el patio. Donde JaeJoong estiraba sus brazos y se movía de derecha a izquierda siendo imitado por los pequeños.


Una sonrisa se posó en sus labios al notarlo, dos toques en la puerta y Jung giró.


—¿Todo bien?
YunHo volvió a sonreír —Nada de que preocuparse, Boa.


—Jae es increíble ¿Cierto?— La mujer se colocó a su lado, posando una mano sobre su hombro y mirando al igual que él como JaeJoong intentaba mantener el orden con los niños –Ha venido cada día, desde que lo trajiste.


Jung giró asombrado —¿Cada día?
—Sin falta, incluso cocina para todos, tiene unas manos increíbles por que su comida es deliciosa. Tienes que probarla.


YunHo miró a JaeJoong y por primera vez en mucho tiempo recordó que le había prometido cambiarlo, por primera vez vio a JaeJoong y notó que esa sonrisa arrogante y pose prepotente habían desaparecido.


Por primera vez, YunHo notó que había estado tan ocupado, como para notar que efectivamente, Kim JaeJoong había estado cambiando.










Siwon salió de la fundación el alma aliviada, había un algo que lo hacía sentir mejor, una sonrisa en sus labios y sentía que haberle dicho a YunHo que lo perdonaba, le había sacado un gran peso de encima.


Ajusto la maleta a su espalda y de inmediato recordó algo, saco la cámara de la maleta y enfocó la entrada de la fundación, tan solo la puerta, donde las letras escritas con madera ‘R&H’ se dejaban ver.


Se apoyó en su rodilla derecha y dejó que con presionar un botón la imagen quedara guardada. Una sonrisa volvió a posarse en sus labios. Recordó haber corrido hacía HeeChul cuando se enteró que viajaba.


Su corazón latía emocionado, HeeChul no se había ido a vivir a Inglaterra, volvería en unos días. Y sería en esos días en los que Siwon se sentaría a pensar muy bien en que era lo que debía hacer.










El comedor estaba lleno, los niños conversaban, reían, la algarabía era completa. YunHo ingresó con una pequeña sonrisa en el rostro y los niños de inmediato intentaron llamar su atención.


—¡Appa, siéntate con nosotras!


Las niñas le hicieron un pequeño lugar y YunHo se acomodó junto a ellas, acarició los cabellos de una de las niñas y recordó las palabras de JaeJoong. Dudó en hacer la pregunta o no, pero al final la curiosidad pudo más.


—Ne~ Hee, ¿Sabes como le dicen a JaeJoong aquí?
—¿JaeJoong?
—Si, el muchacho que traje hace algunos días a la fundación ¿Recuerdas?


—Oh… ¿Umma? ¿Qué pasa con él?


YunHo no pudo evitar dejar escapar una pequeña risa —¿Umma?— La niña asintió feliz y YunHo incluso sintió hasta un poco de ternura ante ella, los niños siguieron con su conversa intentando decirle todo lo que habían hecho y Jung repentinamente.


YunHo… ¿Crees en el destino?


Exactamente, ¿JaeJoong había estado intentando decirle que algo? Los pensamientos murieron en cuanto Boa y JaeJoong aparecieron junto a un par de empleados más con lo que se veía era la deliciosa comida, los niños explotaron en aplausos y alegría.


YunHo hizo una nota mental, debía venir a almorzar más seguido a la fundación. JaeJoong tenía una hermosa sonrisa en el rostro. Recordó con esa sonrisa que el día anterior Kim estaba ebrio, que lo que le había dicho si se lo recordaba, seguramente intentaría negarlo o darle la vuelta al asunto.


Entonces… ¿Por qué arruinar el momento?


Se quedaría con ese particular secreto. Hasta el día en que JaeJoong por su propia boca intentara decirle a que se refería con lo del destino. JaeJoong se dedicó a repartirles a los niños unas cuantas servilletas, mientras Boa repartía los cubiertos.


YunHo tomó del brazo a JaeJoong y el muchacho solo lo observó con atención –Siéntate hoy junto a mí, JaeBoo.— Le sonrió brevemente y descubrió que de vez en cuando, si tomaba de sorpresa a JaeJoong, entonces Kim únicamente obedecía.


Por que con una sonrisa en el rostro, JaeJoong asintió, y gracias a que las niñas se movieron un poco, pudo sentarse junto a Jung. Los niños del otro lado de inmediato comenzaron a codearse entre ellos, aflorando un vago ‘Uhh~’ que se esparció en el ambiente.


Situación que YunHo ignoró, y que JaeJoong solamente calmó, enviándoles una clara mirada de que si no guardaban silencio, los dejaría sin postre. Boa desde su lugar sonrió, a YunHo le faltaba tan solo mirar un poco más y descubrir por completo a JaeJoong.








—¿Hyung?


Cuando YunHo hubiera contestado el teléfono, inevitablemente JunSu sonrió. No quería y pretendía marcar un poco de distancia, pero aun así le fue inevitable sentir ese pequeño cosquilleo en su interior al escuchar su voz.


Si Junsu, dime.
—Llamaba para despedirme, en unas horas salgo de la ciudad y…
¿Despedirte? ¿Por qué? ¿A dónde vas?
—Recuerda que no hemos terminado de grabar el anuncio para autos.


JunSu rió al escuchar el leve ‘Oh, es cierto’ por parte de YunHo, rozó con sus dedos la maleta recién hecha. Y pensó en si llamarlo hacía sido buena idea o no. El sonido de varias risas de pequeños llegó hasta sus oídos. Supuso entonces que se encontraba en la fundación.


—Bueno, Hyung. Te dejo, salgo en unas horas y me faltan un montón de cosas por empacar.
Solo te irás por unos días.
—Si, pero…
JunSu, cuídate mucho.


Kim volvió a sonreír.


—¿Me vas a extrañar?
Si, y además tenemos un pequeño asunto pendiente.
—¿Asunto pendiente?
Dijiste algo que… Supongo tenemos que hablar ¿No?


El corazón a JunSu se le agitó ‘Te quiero solo para mi, Hyung’ Si, todavía lo recordaba. Apretó los puños nervioso. Y el sonrojo acudió a su rostro. Odiaba hablar de más. Y por suerte YunHo no lo veía.


—Esta bien, hablaremos cuando regrese. En dos días.
Dos días entonces. Cuídate mucho.
—Igual, Hyung.


Cortó la llamada y suspiró —¿Listo?— Mir apareció también con una maleta y JunSu decidió sonreír.
—Por supuesto, ya vámonos.


Siguió a Mir hacia la salida, miro su departamento por última vez en ese día y quiso creer que estaba haciendo lo correcto. Alejarse un poco, le haría bien.


0 Comentarios:

Publicar un comentario

Deja tu comentario \(*O*)/ ♥ ♥
o más bien... deja tus pensamientos pervertidos grabados en esta entrada XD