Rosa de invierno. Cap. 15

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Me escocía sobremanera. Mi piel roja como un tomate estaba siendo aliviada por la crema anti-quemaduras y las caricias de sus yemas al esparcírmela para enfriar aquello me aliviaban la zona.

Cerraba mis ojos con fuerza mientras mi boca se apretaba. Me había chamuscado como una gamba.

- Estás hecho un cuadro de Picasso...

Puse mis labios ladeados y suspiré.

Habían pasado dos días desde que me "secuestrara" y me encerrara en aquel barco donde habíamos echo las paces... o algo parecido...

Pero el motivo real era el atraparme deliberadamente para terminar enroscados en las sábanas. Y no hiciéramos otra cosa que revolcarnos, no solo por la cama, si no por el suelo e incluso en la pared o la popa del barco.

Cualquier lugar que su mente retorcida veía una posible postura que probar.

Jamás había practicado tanto sexo en dos días y me encontraba además de exhausto, escocido...

- ¡AH... ten más cuidado!

Su boca me había propinado un mordisco en mi nalga derecha y le aticé para mostrar mi molestia.

- Que puedo hacer... ya te dije que estoy que te como vivo- siguió echándome la crema en mi nalga dándome una cachetada moviendo mis carnes- este culito... me lo como entero si me dejases... pero el pobrecito está escocido... y quemadito...

Lo miré mal de reojo y volví mi vista al frente mientras apoyaba mis brazos debajo de mi mentón.

- No me niegues que no te encantó...

Me volví hacia él mirándolo mal y regresé mi mirada al frente.

- Vamos...- se puso mimoso a mi lado buscando mi cara y besándome por donde podía- dame un beso...

Escondí mi cara entre mis brazos mientras notaba como sus yemas levemente recorrían mi espalda.

- Del ímpetu... joder... de verdad que no fue a drede... se pulsaron solas... que yo jamás uso eso... que iba a saber yo...

Giré mi cara hacia el otro lado con circunstancia. Dijera lo que dijera estaba molesto y enfadado.

El único perjudicado de aquello había sido yo...

- Jae... si solo sé hacer cosas frías... que iba a saber yo que eran tan sensibles al tacto...

Lo aparté para que dejase de tocarme y me fruncí el ceño aprensando mis labios.

- Venga no seas así... si lo hubiera sabido no se me habría ocurrido hacerlo encima de la vitrocerámica... yo no sabía que podía quemarte el trasero...

Pude sentir como me miraba con ojos de corderito degollado e hizo un puchero, el sonido de su voz lo delataba.

¿Parecía que era hipnosis o algo? Siempre acababa cediendo... Es que era... tan... mono...

Giré mi cabeza y la apoyé en mis brazos mirándolo a los ojos mientras veía esa expresión tan cuca que tenía.

- Eres un desgraciado... sabes que me rindo ante esa carita inocente que pones... cuando eres aún más pervertido que yo..- dije mirándolo mal cuando esa cara angelical cambiaba a una totalmente opuesta- anda ven aquí...

Lo sabía, me había liado con un demonio...

Se mordió el labio inferior y volvió a tumbarse en la cama acariciándome la espalda y besándome los labios. Su mano subió por mi cuello acariciando mi pelo enredando los dedos y apretando haciendo el beso más profundo.

- ¿Como prefieres que te diga... Hyung... o Cariño?...- mordió mi labio acto seguido mientras seguía dándome piquitos en los labios.

Su mano fue hasta mi frente apartando el pelo que tenía delante de los ojos desvelando mi frente y la besó. Cerré mis ojos al sentirlo y volvió a mirarme con esa carita que tenía apoyando su cara en mi brazo

- Llámame como mejor veas tu... ambas me parecen bien... aunque preferiría que me llamases por mi nombre..

Sonrió y asintió

- Está bien Jaejoong Hyung-nim cariño mío de mi alma...

Lo miré con una mirada acusatoria y solo pude reírme con una sonrisa.

El me vio sonreír y apoyó su cara en mi brazo mientras me miraba con esos ojitos que tenía. Me hacía ruborizarme. Era demasiado... demasiado adorable...

Su mano volvió a mi espalda a acariciármela levemente con sus yemas y comenzó a besar mi brazo sin prisa pero sin pausa hasta llegar a mi cuello.

Cerré mis ojos sintiendo sus labios y las cosquillas que su pelo y su nariz hacían. Salía un ruidito de su nariz mientras me besaba. Me gustaba estar así de tranquilos mientras me besaba. Estar en el yate fuera en el fondo un momento único para los dos.

Fue apurando sus besos por mi cuello y se dirigió a mi oreja sacando su lengua y lamiéndola.

Esas cosquillas me hicieron reír y me aparté tapando mi oreja. Que poco acostumbrado estaba a que me lamieran la oreja así, me daba grima.

- ¿Que?.... ¿cosquillas?...- me miro con una sonrisa malvada- te puedo hacer cosquillas por otros lados...

Siguió jugando con su lengua mientras me hacía cosquillas por mi cuerpo desnudo hasta que llegó a mi parte baja herida y se paró un momento.

Giré mi cabeza y lo vi allí mirándolo embobado. Agarré la almohada y se la lancé dándole a entender que se olvidase de aquello.

Al recibir el golpe de la almohada la agarró y abriendo los ojos al máximo mientras tenía su cara escondida detrás de ella, cambió su expresión y por como arqueaba la ceja derecha, sabía lo inminente por seguir.

- Ni se te ocurra... por dios déjame descansar... acabaré sangrando... me duele mucho...- intenté hacer un puchero pero solo logré excitarlo más lanzando la almohada a un lado y amarrándome la cadera mientras tiraba de ellas.

- Venga a cuatro patas... luego te daré mimitos...

Este chico se emocionaba con nada, ya tenía ganas de volverlo ha hacer cuando me había prometido parar hasta que se me curase la quemadura que me había provocado minutos antes.

- ¡Me lo prometiste joder!

Me agarró fuertemente las caderas y tiró de mí otra vez con ese arranque de fuerza que le daba y medio girado forcejeé intentando soltar sus manos de mí. Me estaba rozando la quemadura con la sábana y ya veía las estrellas. Y que contar de mi entrada, estaba tan rozada de tanto sexo que me dio un pinchazo al forcejear.

- Las promesas se rompen... ¡joder! mira como estoy... ¡me pones súper cachondo con solo rozarte!... me estaba reprimiendo pero no puedo más y es mirar tu culo y...

Ese chico era un animal sediento y jamás lograba que me dejase solo un minuto

Me quejé y el siguió insistiendo. No me lo podía creer que ya estuviese todo excitado cuando me fijé y vi lo erecto que lo tenía. Realmente estaba obsesionado con ello.

Forcejeé un poco más pero él no me soltaba entonces mi mano voló propinándole una leche. Le di tan fuerte que el sonido me dejó la boca abierta y sin importarme en ese momento tanto el ardor de la quemadura como el escozor de mi entrada me senté agarrándole la cara con mis manos pidiéndole perdón.

- ¡Junsu, Junsu... perdona, perdona!... yo no... lo siento se me fue la mano...

Soltó mi mano y puso la suya en el mentón mientras movía la mandíbula. Su mirada me fulminó.

- ¡Se terminaron tantos remilgos!

Esa mirada me atravesó el alma. Abrí mis ojos como platos al darme cuenta lo rápido que pasó todo.

Ya se encontraba entre mis piernas agarrando una de ellas y poniéndola en su cintura.

- ¿No te debe de doler demasiado el trasero no? te veo bien sentado...

Me tumbó al tirar de la pierna con fuerza y se puso encima de mí. Su lengua lasciva lamía su labio mientras ponía esa expresión de diablo mordiendo su lengua.

Yo apoyé mis manos en su pecho para que no se me echase encima pero las apartó y se posicionó para entrar.

Entonces dije eso de mis labios ganando su atención.

- Boca... mi boca... ¡Te la chupo!....

Me miró fijamente entrecerrando sus ojos viendo como torcía sus morros y levantaba la ceja derecha. No parecía convencido.

- Déjame hacerte una mamada... ¿vale?... pero el culito no... Dejaré que la controles tú... pero deja mi trasero que está enfermito...- dije con un puchero, esperaba que con eso cambiase de opinión.

Entonces sus dos cejas de enarcaron, eso era buena señal, ya que sus labios se torcieron hacia delante seguidos de una sonrisa ladeada y los ojos como platos.

Accedió e intenté levantarme pero su mano me paró.

¿Que tenía pensado este?

Se subió encima de mí sentándose en mi pecho y vi como se inclinaba apoyando sus manos en la cama donde ya no las veía. Levantó su trasero y acercó su miembro a mi boca mientras lo dirigía con su mano y posaba la punta en mis labios.

- Vamos... Di ahhh...

Esa voz excitada me subió los colores de nuevo y accedí. Era mejor eso que destrozarme la entrada de tanto encularla.

La fue introduciendo poco a poco en mi boca y yo entrecerré los ojos al ver tan cerca su vello púbico y su vientre.

Entonces comenzó a mover sus caderas lentamente de aquella manera que él sabía. El condenado las movía tan bien que jamás pensara que supiera, aun teniéndola menos grande que yo; dar tanto placer... Como se movía el hijo de puta...

No quería reconocerlo, pero me excitaba tanto... me volvía loco... Pero si perdía yo también la cordura jamás saldríamos de aquel lugar y se necesitaba un cerebro pensante en aquella relación que estuviese centrado en lo ético. Ya que él poseía dos y los dos enfocados en lo mismo.

Sus gemidos pronto se empezaron a escuchar e inundaban todo el cuarto. Que bruto me estaba poniendo maldita sea...

Seguía metiéndola poco a poco con esas embestidas que parecían más movimientos de danza del vientre, tan serpenteante y sensual...

Mi lengua acariciaba su largura introducida en mi boca y mis labios apretaban y soltaban aquel intruso que los tenía tan estirados.

Me estaba sabiendo a gloria....

- Hmmm.....- gemí dejándome llevar cerrando mis ojos.

Agarré su trasero ya que yo también necesitaba tocarlo y sentirlo. Masajeaba sus nalgas. Como quería mordérselas.

Que trasero más perfecto dios mío.

- Ah... Hyung-nim... sigue así...

Mi miembro también se endureció de la excitación al escucharlo decir eso.

Entonces dejé una de mis dos manos ocupadas con sus nalgas y fui a atender aquella latiente extremidad.

Pero fue su mano que me paró y buscándola de nuevo la trajo de nuevo a su posición anterior y la apretó.

- Luego te la chupo... no te corras... espera...

Empezó a dar estocadas más fuertes con más velocidad y a mover la cadera de forma circular. La elasticidad que tenía era increíble.

Jadeaba mi nombre mientras no paraba de introducirlo más profundo en mi boca. Estaba que me ahogaba ya de tanto chuparla.

Empezó a sacarla completamente y a volverla a meter hasta el fondo mientras se centraba una vez metida a hacer eses movimientos serpenteantes con su cadera.

Una de sus manos me tocó la mejilla y agarraba mi pelo apartándolo humedecido por el sudor y me acariciaba como podía ya que el pulso ya le temblaba.

Estaba terminando...


Llegaba tan hondo que fue una de esas veces que se corrió y se coló solo el semen por mi garganta sin tener apenas que forzar para tragarlo.

Soltó mi cabeza y apoyó sus dos manos en la cama para sacarlo de dentro de mi boca y terminé por tragar limpiándome los labios con mi lengua relamiéndome.

Se sentó en mi pecho y se fue deslizando hasta mi boca inspeccionando con su lengua aquel recoveco.

Me atrapó los labios mientras bajaba sus manos a mi miembro.

Se separó de mi boca dejando que respirase y me besó la nariz sonriendo. Fue bajando por mi cuerpo besando por donde pasase y lamiendo con su lengua por todas las zonas que pegaba mordiscos.

Se puso más allá de mi ingle y agarrando mis piernas por detrás las puso apoyadas en sus hombros y me levantó la zona afectada lo cual agradecí, ya que el rozar de la sábana me hacía arder aún más.

Abrazó mis piernas llevando sus manos a mi abdomen, a la vez que mi erecto miembro era chupado y rechupeteado por sus labios y lengua.

Era un verdadero artista con su boca y su cuerpo.

Me urgía por lo que agarré su pelo y le incité que terminase cuanto antes pero el reuso y me miró sonriendo y agarrando entre sus dientes aquel grosor.

Apretó sus dientes y yo solo pude encogerme de dolor.

Maldito... como sabía que me gustaba aquello.

Jadeé soltando un grito ahogado de dolor por su mordida y lo miré levantando la vista. Me miró a los ojos y agarró fuertemente mi miembro con las dos manos y fue a la punta a jugar con ella.

Acercó su lengua y empezó a rozarla contra el orificio.

Sus manos me lo bombeaban cada vea con más intensidad hasta que me corrí.

Y no lo succionó como otras veces, no... dejó salpicarse por mi leche a propulsión mojando su pelo y parte de su cara.

Era tan obsceno, era una auténtica guarrada.

Pero esa mirada que me lanzó me petrificó y heló mi sangre a la vez que hizo que mi corazón se alterase de nuevo al ver aquella escena.

Se quedó parado mirándome viendo como chorreaba todo aquello y lo relamía con su lengua. Esa cara... esa cara... me estaba poniendo a mil por hora.

Comenzó a incorporarse y fue entonces cuando reaccioné. Alargué mi brazo agarrando lo primero que pillé con mi mano le fui a limpiar la cara.

Se sentó en la cama dejando completamente libre mis caderas.

Me sentía tan avergonzado por aquella escena que no sabía ahora si esa mirada era de lujuria o de que me iba a propinar una buena ostia por mancharle el pelo y la cara.

- Lo siento lo siento- decía limpiándole a toda prisa los chorreones de semen.

Con sus manos me paró y tiró aquello con lo que le limpiaba, que resultara ser su camiseta, al suelo y me miró directamente a los ojos.

- ¿Te ha excitado?...

Mis mejillas se tornaron más rojas si cabía y no sabía que decir. Comencé a tartamudear.

Pero aquella sonrisa que se le formó en la cara indicaba que entendía que sí...

Lo miré e hice una mueca de desaprobación.

- Eres un cerdo...

Sonrió y me acercó a él agarrándome de mi cuello y dejándome a centímetros de su boca. Me miraba los labios y movía su cabeza haciendo que hubiese más tensión en el ambiente.

- Bañémonos...- dijo en un hilo de voz- me has manchado...- levantó su mirada a mis ojos y sonrió- es tu obligación bañarme...

Soltó mi cuello y tiró de mí hacia el exterior.

¿Estaba loco? ¿al mar?... ¿Sabía que no sabía nadar? ¡Era de noche cojones!... ¿y si había un tiburón?...

Me negué forcejeando y fue cuando salimos al exterior que me agarró aun con mis forcejeos y me lanzó al agua.

El muy hijo de la gran puta se reía mientras intentaba no ahogarme. Movía mis brazos y gritaba su nombre pero no reaccionaba. No lo veía con esa oscuridad.

Estaba a punto de perder las fuerzas de tanto intentar mantenerme a flote que sentí algo rodearme con algo duro que se adhirió a mi cintura. Volviendo a la superficie.

Junsu me había agarrado y puesto un flotador de emergencia.

Me miró son una sonrisa y me apartó el pelo de la cara. Mientras se acercaba e intentaba besarme.

Pero se la devolví amargándome a él y haciéndole una aguadilla.

Cuando lo solté subió a la superficie. Parecía una medusa blanca ya que tenía todo su flequillo ocultándole los ojos. Me reí todo lo que pude y más. No me había reído así en muchísimo tiempo.

El me miró y sonriendo me agarró por la cintura.

No dijimos palabras, solo nos mirábamos iluminados por la luz de la luna llena y de las luces del barco. Era tan hermosa mi flor...

Se acercó a mí y levemente con ternura volvió a besarme como la primera noche. Lentamente y saboreando ahora los salados labios del otro.

Cerré mis ojos dejándome llevar por su sabor y su esponjosidad.

- Tenemos que volver a Seúl...- me dijo apartándose y poniéndome bien el pelo- tengo muchas cosas que explicarte todavía...- me pasó el pelo por detrás de la oreja.

Fue en ese momento cuando me acordé de mis tíos. Como podía haber sido tan insensible... Mi rostro se tornó triste.

- Me había olvidado completamente... mis tíos... allá ya pasó la navidad- lo miré- estarán muy preocupados...- entonces se me ocurrió ir a por algo que nos hiciera contactar con alguien.

Pero su voz fue la que me paró de nuevo haciendo que lo mirase fijamente.

- Esa es otra cosa que te tengo que explicar...

Lo miré fijamente sin entender a que se refería.


¿Más mentiras?...


¿Todo mí alrededor se había vuelto una farsa?


Pronto aquella agua comenzó a helarme, ¿O fue mi sangre?....


Cada vez entendía menos las cosas...

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