La sutil diferencia entre pensamientos y hechos

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Título: La sutil diferencia entre pensamientos y hechos
Autor: Gabriela Camacho/Waby
Pareja: JaeSu
Género: Humor/Slash
Extensión: Oneshot
Nota: No hay posiciones definidas, tanto Jaejoong como Junsu pueden dar sorpresas.
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Prólogo: Un hombre vestido de nube rosa vagaba por una calle muy transitada. Iba distraído, así que chocó con un chico de unos veinticinco años. Antes de que éste último siquiera reaccionara, le dio un papelito. El chico era Kim Jaejoong y el papelito contenía un mensaje que jamás olvidaría, porque cambiaría su vida para siempre.

La historia:

Las ideas no siempre deben dejarse salir, ¿No es así?, dijo un sonrojado Junsu. El alcohol había hecho su trabajo con él, y como siempre sucedía, éste comenzaba a decir disparates. Jaejoong era quien se encargaba de él cuando esto pasaba, a pesar de ser delicado y mucho más cuidadoso con los tragos. Esa noche del viernes, muchos Martini y bastante Vodka no habían sido suficientes razones para ir a casa, como podemos observar.

Junsu había subido a la barra del restaurante con equilibrio perfecto, había gritado que amaba a todos y había estado a punto de quitarse la ropa y bailar sobre ella. Cuando Jaejoong pudo llegar a la barra y sujetarlo, la camisa ya estaba en manos de una chica bastante obesa que no podía creer su... ¿Suerte?

Lo bajó del improvisado escenario atropelladamente y trató de huir por la puerta principal; sobra decir que no pudo. La chica, que se había hecho un turbante con la camisa de Junsu, se disputaba el brazo de éste con Jaejoong. Tiraba de Junsu como uno de esos juegos salvajes de la cuerda y el lodo donde gana el que hala más fuerte, y Jaejoong definitivamente no era el más fuerte. El jefe de mesoneros ayudó a Jaejoong a hacerse con Junsu sujetándolo por la cintura, mientras que los demás comensales intentaban que la redonda muchacha se rindiera.

Una chica mucho más delgada que la anterior se acercó a la protagonista de la pelea, le quitó el turbante-camisa y la empujó al suelo con una fuerza poco natural, luego comenzó a arrastrarla por el cabello, formando una gritería horrenda en el lugar. Junsu cayó de espaldas sobre Jaejoong, haciendo que se sonrojara por el contacto y la sorpresa. Mientras los presentes gritaban, reían o simplemente miraban, Jaejoong le dio un billete al mesonero y aprovechó de huir. Con el peso de Junsu (y su trasero, para variar), entró a la cocina del restaurante y fue seguido por la asombrada mirada del chef, hasta que se perdió por la puerta que daba a la calle de atrás del local. Fue un episodio horrible, realmente horrible.

Ya en casa, con mucho trabajo por parte de Jaejoong, Junsu se recostó en el sofá y se quejó por la sed. Como un perrito con su amo Jaejoong buscó agua, pastillas para el dolor de cabeza y estómago, un pijama y un sándwich para comer. Se sentó al lado de Junsu y comenzó a desvestirlo. Al ver que éste no protestaba, continuó; la chaqueta que le había puesto por haber tirado la camisa, el pantalón con olor a cigarrillos y alcohol, los zapatos ya desanudados y los calcetines de dibujos infantiles. Le colocó el pijama y esperó a que estuviera consciente para comer y beber algo de agua.

Mientras veía a Junsu analizar el sándwich, pensaba que lo odiaba: porque no se fijaba que Jaejoong lo adoraba, por no darse cuenta de que el tierno conejo de su habitación no había sido un regalo de su madre, por haberle lanzado su ropa interior encima, porque estaba sucia, porque lo hacía llorar muchas veces y finalmente, por no darse cuenta de que los vasos con “agua” que lanzaba por la ventana no eran un buen complemento del lavado de la ropa.

Estaba sumido en sus pensamientos cuando notó que Junsu lo miraba y había dejado de comer. ¿Qué?, preguntó Jaejoong. Pero Junsu no hablaba y sólo lo miraba, cada vez más perplejo. Nosotros nos dimos cuenta, ¿Verdad? O creo que no. Pues bien, explicaré: Jaejoong no pensaba esas cosas, las decía. Las palabras salían de su boca como el agua de una fuente, sin control, y Junsu había escuchado su herido monólogo con mucha atención.

Al darse cuenta, Jaejoong corrió hacia su cuarto, no sin antes tropezar con una mesa y romper un perrito de porcelana. Cojeando por el dolor, llegó a la puerta que se cerró con un golpe sordo y se lanzó a la cama aturdido. ¿Cómo era posible esto? Él estaba seguro de que no había hablado, ¿O es que Junsu podía leer su mente? No, eso era imposible, tenía que haber dicho... algo. O quizá muchas cosas. Entre confusiones se quedó dormido, pues Junsu no fue a su habitación a aclarar ninguna situación.

Del otro lado de la casa, Junsu pensaba. Momentáneamente, los síntomas de haber bebido demasiado se habían desvanecido y podía ver con claridad lo que quedaba del perrito de porcelana. Oh, vamos, es una pérdida importante... sí, eso. Recordaba cada palabra que Jaejoong había dicho, y eso le molestaba como si él fuera una banana y sus pensamientos, moscas. Se vio con el pijama puesto, un sándwich a medio comer y un vaso que tuvo agua. Jaejoong había hablado como si lo hiciera consigo mismo, eso era muy extraño.

Se acomodó en el sillón que sentía ya muy relajante, y le dedicó una última mirada a los restos del perrito roto. ¡Estúpido perro!, pensó, y le lanzó la servilleta usada. Todos sabemos que el papel no toma mucha velocidad y que la servilleta no llegó a su destino. Junsu se quedó dormido también al poco tiempo, sin lavar su plato y sin apagar las luces.

En los sueños de Junsu estaba Jaejoong, de espaldas a él, sentado sobre un grandísimo globo azul. Junsu se acercaba lentamente al globo con una aguja, deseaba explotarlo y hacer que Jaejoong se asustara. De repente sintió algo detrás, se dio vuelta y estaba ante un perro de porcelana gigante, que lo persiguió mientras corría. Escuchó cómo Jaejoong reía y reía, cada vez más fuerte, hasta llegar a ladrar... Sonó su despertador típico; juró que cambiaría ese ladrido de perro con rabia algún día.

Jaejoong despertó en el piso, arropado pero sin almohada y supuso que se había caído. Su cara estaba mojada y gran parte del suelo también; ¡rayos! Una mala noche y de paso debo babearme. Se levantó, colocó parte de su manta de conejitos sobre el pequeño pozo y corrió al baño, esperando que Junsu no lo viera. Cerró la puerta tras de sí al entrar y pasó el seguro, se sentó sobre el excusado y trató de recordar lo que había soñado.

Por su mente pasaban muchas imágenes: Junsu comiendo caramelos, Junsu arrancando flores, Junsu haciendo la casita de “Hansel y Gretel”, Junsu con un traje de osito en colores pastel, Junsu... ¿haciéndole un concierto privado con Intoxication? Esto no andaba bien, nada bien. De repente vio a Junsu parado dentro de la ducha, mirándolo como lo había hecho la noche anterior. El ambiente quedó en silencio, y Jaejoong se dio cuenta de dos cosas; la primera, Junsu había estado en el baño todo el tiempo. La segunda, sus pensamientos no eran pensamientos, sino palabras tal y como lo fueron la noche anterior.

Gritó e intentó correr hacia la puerta, pero Junsu fue más rápido y lo tomó por el brazo, haciéndolo pegarse de la pared. ¿Qué pasa con mi mente?, se preguntaba una y otra vez. Junsu soltó la toalla con la que se secaba y se agarró del pijama de Jaejoong: Escúchame, sólo escúchame. Me gustaría que me explicaras porqué dices esas cosas, porqué no intentas hablar conmigo. Jaejoong...

El cuerpo de Junsu tan cerca era incómodo, pero le gustaba esa sensación. Momento, ¿También estaba diciendo eso en voz alta? ¿Incluso lo del suave calor, lo de su respiración tan masculina, todo, absolutamente todo?

De pronto algo extraño le sucedió. Todos los músculos de su cuerpo le pedían huir, no importaba a dónde, sólo importaba salir de allí. Apartó a Junsu con un movimiento del brazo y corrió a la puerta de la casa, chocando con ella y tropezando con otra mesilla. Salió al pasillo y luego al frío aire invernal. Notó que la gente lo miraba y se reía, y notó también que lo hacían porque podían ver su pijama de Hamtaro. Se quedó parado en medio de la calle, y gritó a más no poder; ¿¡Por qué a mí!? ¿Es que acaso no puedo pensar sin decir alguna estupidez?

Bajó la cabeza y se olvidó de todo y de todos, recordando los buenos momentos que había vivido con Junsu: la primera navidad lejos de casa, cuando Junsu se quedó con él hasta la madrugada; las comidas que había preparado para Jaejoong cuando estuvo enfermo; las peleas de almohadas en su cuarto; cuando Junsu se cayó por las escaleras haciéndolo caer a él también; cuando decidieron poner picante al café del amargado instructor de baile; cuando Junsu se tomó por error ese café y cuando se quedó toda la noche bajo la lluvia para que Jaejoong lo perdonara y se riera de él, luego de haberlo ensuciado con arena para gatos.

De pronto se fijó en un tipo con un traje de nube rosa que se acercaba hacia él, le parecía bastante familiar. El hombre sacó otro papel, tal cual como hizo con el primero hacía un par de días y se lo tendió a Jaejoong. Cuando lo leyó, recordó el mensaje del antiguo:

Las ideas no siempre deben dejarse salir, ¿Verdad? Pero tú ya has aprendido tu lección. Piensa muy bien lo que harás de ahora en adelante.

El hombre con el traje de nube rosa no se encontraba a su lado, había desaparecido. Jaejoong supo qué debía hacer. Volvió al departamento, entró al cuarto de Junsu y se encerró dentro. Allí estaba él, tirado boca abajo en su cama, cuando Jaejoong se sentó a su lado y se acostó sobre su espalda. Intentó decirle lo mucho que lo quería y deseaba que estuvieran juntos, mas lo curioso es que ninguna palabra salía de sus labios.

Así como hace pocas horas las ideas salían disparadas, en ese momento decidieron quedarse dentro de él. Por más que se esforzó en hablar, no tuvo resultado y el silencio se prolongó. Junsu se removió suavemente debajo del peso del cuerpo de Jaejoong, se dio la vuelta cuando éste se levantó y lo miró a los ojos. ¡Junsu!, ¿Qué haces? ¡Duele!, dijo Jaejoong al sentir algo extraño en su pierna. Junsu le había asentado un pellizco, en venganza por haberlo dejado solo.

Jaejoong sujetó sus dos brazos y lo inmovilizó, se colocó encima de él y al fin pudo hablarle: Junsu, perdóname, tú sabes que yo te quiero para mí. Junsu cambió su posición y se colocó sobre Jaejoong, tomando sus brazos también.

Yo siempre te he querido, pero eres demasiado... ¡Ah! Junsu cayó de la cama y Jaejoong rió, sabía que lanzarlo con las piernas funcionaría. Se incorporó riendo aún y le tendió la mano a Junsu, que también lo hizo caer de la cama. Demasiado idiota, dijo Junsu completando su idea. Y ahora era él quien se reía mientras se acercaba de nuevo a Jaejoong, con más sutileza que nunca...

Epílogo: El hombre con traje de nube rosa estaba en una ventana, espiando. Concordaba con Junsu en que Jaejoong era un poco idiota, también torpe y patoso, mejor no continuar. Lo bueno de la historia es que en cierto modo estaban hechos para ser felices, uno al lado del otro, o encima, o como fuera. Al mirar hacia abajo se preguntó cómo bajaría, pues le tenía miedo a las alturas. Yo aún me pregunto cómo subió.

FIN.

10 comentarios:

  1. XDD LO AMÉ!! le falto el lemon..
    pero lo amé! *A* xD

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  2. moneiba7/26/2010

    me encanto de veras fantastico

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  3. Eso me pregunto yo también, ¿Cómo subió? xDDDD
    Es adorable. Jaejoong diciendo todo lo que se le pasa por la cabeza no tiene precio... aunque intuyo que la mayor parte de las veces lo hace... Y Junsu oyéndolo... Adorables.
    Yo espero, al igual que la "nube rosa", que sean felices!!! ^_^

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  4. Sanaka47/28/2010

    Me encanto... de verdad....
    Me sorprendió Jae pero, me encanto así de bobo.... y
    bueno espero que sigas escribiendo más de esta pareja... ya que me encanta y además fics de ellos no hay muchos... y de seguro que con tus aportaciones más de un@ estarí@n contentos....
    Espero más.... y gracias x compartirlo....

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  5. Cool~
    JunSu y JJ a veces me parece que están hechos el uno para el otro y no se dan cuenta, amé a JaeJoong en la historia, y al hombre rosa.
    Pero por sobre todo, a JunSu.

    Continúa escribiendo, lo haces muy bien ;D

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  6. Jajaja~ Me fascino *u* & concuerdo~ Jae&Junsu parecer haber nacido el uno para el otro *u* <3

    & Jaja, pobre del tipo con traje rosa xD! ¿Cómo bajara D:?

    Bien... gracias por escribir :3

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  7. jajaj
    yo kreo... ke deberias hacer la kontinuacion para ke todas nos kedemos trankilos sabiendo komo mierda bajo el tipo de la nube rosa de alli xD
    i kon lemon!

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  8. Bueno, Gabriela, no tienes ni idea de lo mucho que me ha gustado tu fic. Creo que si pudiera te daría un beso xD Haz de cuenta que lo he hecho.

    Me encanta la manera en la que está redactado y cada parte del mismo. Amé al tipo disfrazado de nube rosa y sus enseñanzas. Es tan irónico...
    Y como no, me partí de risa con las situaciones, creo que me lo imaginé todo, y al mismo tiempo fue tan tierno.
    Fue un placer leerlo.

    Hasta pronto.



    PD: No estoy de acuerdo con el resto de comentarios, lo siento xD Creo que un fic bueno no tiene por qué contener necesariamente lemon. A la vista está.

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  9. Very nice ^^
    Jeje, por un momento pensé que estaba leyendo mal y es que era él el que pensaba en voz alta 8)
    Y el de la nube rosa... tsk cómo subió me pregunto yo, jaja.

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  10. La nube rosa era Yoochun xD!!! me lo imagine asi JAJAJA XD

    GENIAL gracias que lindo fic

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